DOMINIO PROPIO 3
2 Timoteo 1:7 7Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder,
de amor y de dominio propio
El dominio propio, no es algo que tengamos que comprar o conseguir, es algo
que ya Dios puso dentro de cada una de nosotras, el problema es que es igual que la
fe, si no lo ejercitas no funciona en los momentos que lo necesitas.
Hablar de dominio propio es hablar de saber controlar nuestros sentimientos y
nuestras emociones.
El dominio propio se pudiera comparar con un edificio de muchos pisos, por
ejemplo, la torre latino en CDMX mide 181mts y es impactante verla desde el suelo,
pareciera imposible que algo así se mantuviera de pie al menor movimiento, sin
embargo, han pasado terremotos y la torre no se ha venido abajo, ni siquiera se ha
inclinado a un lado… pero esto no se debe a lo que se ve, toda esa fuerza viene de
abajo, de los cimientos, de sus 361 pilares de 34 mts de profundidad y la losa de
cimentación que va justo entre ellos y la torre, todo esto calculado para soportar las
más de 25mil toneladas de peso del edificio.
Nosotros vamos edificando sobre los cimientos que vamos poniendo en nuestra
vida, las pruebas van aumentando el peso y la profundidad de esos cimientos, si no
hubiera pruebas, entonces nuestro contrapeso sería muy pobre y al primer temblor
nuestra edificación se viene abajo, esto pasa por ejemplo con creyentes que no se
discipulan, que su único alimento es el de los domingos, y entonces viene un
terremoto, un viento fuerte y caen, se podía ver un bonito edificio, de mucho
testimonio, de venir todo el tiempo a la iglesia, de conocer mucho de la palabra (en su
entendimiento) pero al final, era algo que estaba construido sólo del piso para arriba.
Sin fundamento, sin peso, sin temor al Señor.
José vivió muchas pruebas, pero estaba aferrado a los sueños y promesas de
Dios, porque era un hombre temeroso de Él. Cuando nos falta temor de Dios, estamos
expuestos a caer en la mayoría de los pecados… El temor de Dios NO es cobardía, el
temor de Dios es algo mucho más poderoso, es aquello que nos ayuda a apartarnos del
mal, es como el temor que sientes cuando estás ante un precipicio, te hace retirarte de
la orilla, no ser imprudente.
BENEFICIOS DE DESARROLLAR EL DOMINIO PROPIO
1. CONTROLAR LA ENVIDIA
La envidia es una emoción destructiva, podemos ver el ejemplo de Caín y Abel o de los
hermanos de José, de aquellos que envidiaban a Jesús, todas las consecuencias de la
envidia son desastrosas, terminan en muerte o pleitos familiares, laborales, etc.
2. NOS LIBERA DE ADICCIONES
Cuando no podemos controlar nuestras emociones, buscamos otras salidas para
sentirnos menos mal, y en esa búsqueda podemos caer en todo tipo de adicción que
nos aparta de Dios y de nuestra familia, y no estoy hablando únicamente de droga o
alcohol, también hay adicción a las redes sociales, a las plataformas de streaming, a
una persona, al trabajo, etc. Cuando sabemos controlar nuestras emociones, es decir,
ponemos en práctica el dominio propio, sabemos que si ya llevamos más tiempo del
que podría considerarse sano viendo una serie, o navegando por las redes, o que el
alcohol o la droga no es la solución al problema que tenemos, entonces es tiempo de
parar, y podemos poner un alto antes de que sea tarde. Aprendemos a decir NO a algo
que pudiera afectarnos y alejarnos del Padre
3. NOS FACULTA PARA VENCER EL TEMOR
El temor es nocivo, llegó con la caída del hombre y nos paraliza, es contrario a la fe que
debemos tener. No es lo mismo el temor de Jehová que el miedo o temor paralizante
que no nos deja continuar, el Temor de Jehová nos impulsa a hacer las cosas
correctamente, a seguir adelante por Sus caminos, pero el temor del mundo es aquel
que impide que hablemos el evangelio al vecino porque no se vaya a molestar, o que
nos impide dar un paso de fe en algo que Dios nos ha mandado.
4. NOS FORTALECE PARA VENCER LA TENTACIÓN
Refrena la codicia y nos ayuda a reconocer lo que no viene de Dios, nos ayuda a guardar
el corazón de ser tentados, a cambiar lo eterno por un simple placer temporal. Cuando
tenemos dominio propio y vemos algo que nos puede hacer caer, podemos darle la
vuelta, podemos identificar con tiempo que debemos dejar de hablar con esa persona,
o que no debemos ir a donde venden eso que me causa tentación, o debemos dejar de
ver aquello que se que me va a hacer caer.
5. NOS HABILITA PARA AYUNAR
Cuando podemos negarnos a lo que nos sacia, como la comida, tendremos la capacidad
de rechazar aquello que no nos es conveniente. El dominio propio también nos ayuda
a mejorar nuestro estado de salud, a seguir hábitos saludables, etc.
6. ES NECESARIO PARA LA OBEDIENCIA
La desobediencia es el mayor causante de males, acarrea maldición. El dominio propio
nos conduce a obedecer y la obediencia tiene grandes beneficios.
Una pastora decía que el 99% de los problemas venían por falta de sabiduría y de
obediencia a Dios, el otro 1% de las pruebas que teníamos que atravesar, y de verdad
que cuando no dominamos la obediencia, nos metemos en problemas que no
tendríamos porque pasar, Dios va a usar cada uno de los problemas en los que nos
metamos para mostrarnos algo, pero Su deseo no es que vivamos todo el tiempo hasta
el cuello de problemas, Su deseo es que seamos lo suficientemente obedientes, para
que no tengamos que pasar por estos.
"Todos los que viven en obediencia al Espíritu de Dios, son hijos de Dios. Porque el
Espíritu que Dios les ha dado no los esclaviza ni les hace tener miedo. Por el contrario,
el Espíritu nos convierte en hijos de Dios y nos permite llamar a Dios: «¡Papá!»
(Romanos 8:14, 15 TLA)"
Recuerda, las emociones son un regalo de Dios, pero quien decide cómo usarlas eres
tú. Y justamente a esto se le llama dominio propio, a la actitud con la que vas a
enfrentar cada situación, al testimonio que vas a dar a los demás con tus acciones y
reacciones.
Si has pasado por una de estas actitudes, si no has podido mantener el dominio propio,
si no sabes como controlarte, vamos a orar, vamos a poner en manos de Dios estas
emociones y busquemos su fortaleza para que en nuestra debilidad El pueda
manifestarse más fuertemente.
Volviendo a la torre latino y comparando con ese pasaje muy conocido en 3ª de Juan
1:2 “amado, yo deseo que seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así
como prospera tu alma”
Conforme prosperen tus cimientos, prosperará la altura de tu edificación, en TODAS
LAS COSAS