MAYO.
EL ORIGEN DEL FUEGO
Cuentan que hace muchos años, todos los animales deseaban conocer el fuego que se
encontraba en el cerro más alto. Tras un consenso, los animales mandaron a un sapo a
explorarlo pues creían que vivir en el agua le ayudaría a no quemarse. Después de
mucho tiempo, el sapo logró tomar una llama, pero al volver la apagó con el agua que
traía en el hocico. Entonces, la zorra sugirió que, en el próximo viaje, la gallina lo
acompañara para que avivara el fuego agitando sus alas. El plan resultó, pero al mostrarla
cayó en la cola del tlacuache, quien al sentir la lumbre corrió por el monte dispersándola.
Gracias a este suceso ahora tenemos fuego y al tlacuache con la cola pelada y amarilla
como la conocemos. Así lo cuentan los yoremes.
LA CAJA DE PANDORA
Al principio de los tiempos, un titán llamado Prometeo entregó a los hombres
el regalo del fuego. El dios Zeus estaba furioso con el titán por no haber
pedido su permiso primero y con los humanos por aceptar el regalo, por lo
que ideó un plan para castigar a todos.
Le ordenó a Hefesto que creara una mujer hermosa a quien llamó Pandora.
Afrodita le imprimió el don de la belleza, Hermes le dio astucia, Atenea le
enseñó diversas artes y Hera le hizo el regalo que cambiaría la historia de los
hombres por siempre: la curiosidad. Luego, Zeus ordenó a Hermes llevar a la
hermosa mujer a la Tierra.
Antes de emprender su camino a la Tierra, Zeus obsequió a Pandora una caja
de oro con incrustaciones de piedras preciosas atada con cuerdas doradas y
le advirtió que bajo ninguna circunstancia debía abrirla.
Hermes guio a Pandora desde el Monte Olimpo y se la presentó al hermano
de Prometeo, Epimeteo. Los dos se casaron y vivieron felices, pero Pandora
no podía olvidar la caja prohibida. Todo el día pensaba en lo que podía haber
adentro. Anhelaba abrir la caja, pero siempre volvía a atar los cordones
dorados y devolvía la caja a su estante.
Sin embargo, la curiosidad de Pandora se apoderó de ella; tomó la caja y tiró
de los cordones desatando los nudos. Para su sorpresa, cuando levantó la
pesada tapa, un enjambre de adversidades estalló desde la caja: la
enfermedad, la envidia, la vanidad, el engaño y otros males volaron fuera de
la caja en forma de polillas. Pero entre todos ellos, voló una hermosa libélula
trazando estelas de color ante los ojos sorprendidos de Pandora.
A pesar de que Pandora había liberado el dolor y sufrimiento en el mundo,
también había permitido que la esperanza los siguiera.
Y es la esperanza lo que permite a la humanidad seguir adelante a pesar de
las adversidades.
Fundación de Roma
Ascanio, hijo del héroe troyano Eneas (hijo de Venus y de Anquises), habría
fundado la ciudad de Alba Longa sobre la orilla derecha del río Tíber. Sobre
esta ciudad latina reinaron muchos de sus descendientes hasta llegar a
Numitor y a su hermano Amulio. Éste destronó a Numitor y, para que no
pudiese tener descendencia que le disputase el trono, condenó a su hija, Rea
Silvia, a ser sacerdotisa de la diosa Vesta para que permaneciese virgen.
A pesar de ello, Marte, el dios de la guerra, engendró en Rea Silvia a los
mellizos Rómulo y Remo. Cuando éstos nacieron y para salvarlos fueron
arrojados al Tíber dentro de una canasta que encalló en la zona de las siete
colinas situada cerca de la desembocadura del Tíber, en el mar.
Una loba, llamada Luperca, se acercó a beber y les recogió y amamantó en su
guarida del Monte Palatino hasta que, finalmente, les encontró y rescató un
pastor cuya mujer los crió. Ya adultos, los mellizos repusieron a Numitor en el
trono de Alba Longa y fundaron, como colonia de ésta, una ciudad en la
ribera derecha del Tíber, en el lugar donde habían sido amamantados por la
loba, para ser sus Reyes.
Se dice que la loba que amamantó a Rómulo y Remo fue su madre adoptiva
humana.
Este mito también nos cuenta como Rómulo mató a Remo. Cerca de la
desembocadura del río Tíber había siete colinas: los montes Aventino, Celio,
Capitolio, Esquilino, Palatino, Quirinal y Viminal. Rómulo y Remo discutieron
sobre el lugar en el que fundar la ciudad y decidieron consultar el vuelo de las
aves, a la manera etrusca. Rómulo vio doce buitres volando sobre el Palatino
y Remo sólo divisó seis en otra de las colinas. Entonces Rómulo, para
delimitar la nueva ciudad, trazó un recuadro con un arado en lo alto del
monte Palatino y juró que mataría a quien osase traspasarlo. Remo le
desobedeció y cruzó con desprecio la línea, por lo que su hermano le mató y
quedó como el único y primer Rey de Roma.
MEDUSA
Medusa habitaba junto a sus hermanas en una cueva en el último lugar al
que se dirigía la noche. Allí la fue a buscar el héroe Perseo, nieto de Zeus e
hijo de Dánae, por orden del rey Polidectes. Este último pretendía a la madre
de Perseo como esposa, pero el héroe no aprobaba la unión, así que el rey lo
envió a traerle la cabeza de la Medusa como obsequio de bodas, con el fin de
sacárselo de encima.
Perseo, sin embargo, recibió la ayuda de distintos dioses. Entre ellos, Atenea
le entregó un espejo de bronce tan perfectamente pulido que servía como
espejo, para que pudiera observar el reflejo de Medusa y así no convertirse
en piedra; y también el famoso casco de invisibilidad de Hades, con el que
luego podría escapar.
De esta manera, el héroe se infiltró en la cueva del monstruo y de un tajo
certero le cortó a Medusa la cabeza, la guardó en un saco y tornándose
invisible, escapó a toda prisa de la venganza de las gorgonas. De la sangre
derramada por Medusa nacieron el gigante Crisaor y el caballo alado, Pegaso.
Armado con la cabeza del monstruo, Perseo emprendió distintas aventuras:
tornó en piedra al titán Atlas, quien sostenía la bóveda celeste, rescató a la
princesa Andrómeda del monstruo marino Cetis, y finalmente se vengó del
rey Polidectes. Finalmente, el héroe entregó a la propia Atenea la cabeza
cercenada de Medusa, quien la puso a partir de entonces en su escudo, como
un emblema protector.
MITO DE LA CREACIÓN MAYA
LOS JUGADORES DE PELOTA
El juego de pelota tiene un papel esencial en el mito de la creación. En la
concepción maya del cosmos, las cuevas son accesos de entrada al acuoso
inframundo –Xibalbá, o el lugar del temor-, el cual desempeña un papel clave
en la historia de la creación, según se describe en el Popol Vuh, libro sagrado
de los mayas.
Este mito habla de unos hermanos gemelos que tenían gran habilidad para el
juego de pelota. Mientras jugaban hacían tanto ruido que molestaban a los
dioses del Xibalbá, quienes los retaron a un torneo. Los dioses vencieron a los
gemelos, los sacrificaron y enterraron sus cuerpos bajo el campo de juego. La
cabeza de uno de los hermanos, Hun Hunahpú, fue colgada de un árbol de
calabazas con forma humana.
Una diosa llamada Xquic se enteró del extraño árbol y decidió conocerlo.
Cuando se acercó a él la cabeza de Hun Hunahpú escupió en la palma de su
mano y así la princesa quedó embarazada de Hunahpú y Xbalanqué,
conocidos como los Héroes Gemelos. Con el tiempo los gemelos se
convirtieron en jugadores como su padre y su tío. Luego de convocar a un
torneo en Sílbala, molieron sus huesos y los tiraron a un río. Ahí renacieron
los héroes gemelos, primero como peces y luego como actores itinerantes.
Al llegar a Xibalbá para cobrar venganza, los resucitados idearon una
ingeniosa trampa. Tras llevar a cabo una variedad de impresionantes suertes,
Xbalanqué decapitó a su hermano gemelo Hunahpú y después lo reconstruyó
para revivirlo. Los dioses estaban tan complacidos con este espectáculo que
les rogaron que los sacrificaran y que los revivieran después.
Los Héroes Gemelos fingieron aceptar con gusto y comenzaron a
desmembrar a los dioses.
Al final, al negarse a devolverlos a su estado original, vencieron a los dioses
de una vez por todas. Con el triunfo del bien sobre el mal, la Tierra estaba
lista para la creación de los seres humanos.
Xabalanqué y Hunahpú emergieron de Xibalbá como el sol y la luna y
ascendieron al cielo. Cada día reviven su viaje al inframundo, así como su feliz
retorno.
Es muy aprobable que el antiguo juego reprodujera esos míticos momentos.
Si en los rituales deportivos se siguiera este camino es probable que se
decapitara al perdedor que representaría a los dioses del inframundo.
Mientras que los ganadores ocuparían el papel de los Héroes Gemelos. De
esta forma entendemos la trascendencia del juego de pelota, reconstruye y
repite el mito de la creación. La lucha del bien contra el mal. El juego no solo
era un encuentro deportivo sino que constituía un acto sagrado y religioso
con un efecto de comunión y profunda pertenencia grupal.
MITO DE LA FUNDACIÓN DE TENOCHTITLAN
Cuenta una hermosa leyenda que, los pobladores de Aztlan , al norte de lo
que hoy en día es México, tuvieron que abandonar su hogar en busca de la
tierra prometida por los dioses. Se cree que los Aztecas cuyo nombre significa
los pobladores de Aztlan, comenzaron a emigrar en el Siglo VI (Siglo Seis)
Los futuros Aztecas o Mexicas, formados por pueblos nahuas, por órdenes
del dios de la guerra y el sol, Huitzilopochtli tuvieron que dejar el lugar en el
que residían e iniciar una peregrinación hasta encontrar un águila devorando
a una serpiente posada sobre un nopal.
Huitzilopochtli les dijo a los mexicas que cuando encontraran al águila sobre
el nopal esa sería la señal de que habían llegado a la tierra en donde debían
de fundar el imperio más poderoso de Mesoamérica.
Haciendo caso a lo que su dios les había indicado, los mexicas iniciaron su
peregrinación convirtiéndose en un pueblo errante.
Después de años de caminar de lugar en lugar, al llegar al lago de Texcoco,
divisaron a lo lejos, en un islote en el medio del lago, a un águila posada
sobre un nopal devorando a una serpiente y fue en ese momento donde su
peregrinación terminó y comenzaron a asentarse, tal y como les había
ordenado Huitzilopochtli.
Se cree que este momento de revelación divina ocurrió en el año 1323.
Para el año 1325 fundaron la gran ciudad de Tenochtitlan.
Las características del lugar fueron fundamentales para su supervivencia, ya
que su aislamiento natural les ofrecía ventajas militares y económicas. El
agua y las tierras les proporcionaban grandes beneficios también.
El águila posada en un nopal devorando una serpiente es uno de los símbolos
mas importantes de México. Es el elemento fundamental del Escudo
Nacional así como parte esencial de la bandera de México.
EL MITO DE PROMETEO
Prometeo era el hijo de Jápeto y Clímene, personajes de la mitología griega,
quienes eran seres mágicos por su descendencia directa. Prometeo siempre
fue valiente y no le tenía miedo a los otros dioses, incluso desobedeciendo a
Zeus, el dios más poderoso. Además, era el protector de los seres humanos.
Un día, Prometeo engañó a Zeus con un truco. Sacrificó un buey y lo dividió
en dos partes. En una parte, puso la carne y las entrañas del animal, y en la
otra, los huesos cubiertos de grasa. Zeus tenía que elegir qué parte comerían
él y los demás dioses, y eligió los huesos, lo que lo enfureció mucho.
Como castigo, Zeus decidió quitarle el fuego a los seres humanos. Prometeo,
siempre preocupado por los humanos, no podía permitirlo. Así que, fue al
Monte Olimpo y robó fuego de la forja de Hefesto, el dios del fuego,
escondiéndolo en una rama de cañaheja. Luego, se lo entregó a los humanos
para que pudieran usarlo.
Zeus, enojado por la segunda desobediencia de Prometeo, decidió castigarlo
a él y a los seres humanos. Creó a Pandora, quien se casaría con Epimeteo, el
hermano de Prometeo. Pandora abrió un jarrón lleno de calamidades que
afectarían a los humanos.
En cuanto a Prometeo, Zeus lo desterró al Cáucaso con la ayuda de Hefesto y
Cratos. Allí, lo encadenaron y un águila venía todos los días a comerse su
hígado. Pero, como Prometeo era un ser divino, su hígado volvía a crecer
cada día y el águila regresaba para repetir su castigo.
Finalmente, Heracles, un héroe griego, vio el sufrimiento de Prometeo y
decidió liberarlo. Mató al águila y lo liberó de sus cadenas. Zeus no se opuso
a esto y, así, terminó la historia de Prometeo y su valiente lucha por defender
a los seres humanos.