PROMETEO ERA HIJO DE JAPETO YY CLIMENE PRIMODE ZEUS ATENEA LE ENSEÑO VARIAS
COSAS LAS TRADICIONES HELENICAS SE DECIA QUE MOLDIAVA A LOS HOMBRESY OTOGABA
CUALIDADEST ATENEA REPARTIO NECTAR PARA DON DE EL ALMA
PROMETEO LEENSEÑO SOBRE EL AMOR Y LA COMPASION PERO LE ROBO EL FUEGO A ZEUS
ALGO FUNDAMENTAL PARA INDEPENDIZARSE Y SE DECIA QUE LOS DIOOSES OBSEQUIABAN A
LOS MORTALES CON EL FIN DE UN FAVORTAMBIEN ENGAÑO A ZEUS CON LA CARNE DE LOS
BUEYES EN UNO PUSO LA CARNE Y EN OTRO PUSIERON LOS HUESOSNY LO CUBRIO CON GRASA
ZEUS SE ENOJO Y NO ENVIO MAS FUEGOPERO ROBO SEMILLAS DE FUEGO Y LOS LLEVO A LA
TIERRA ENTONCES ZEUS SE ENOJO Y PARA LOS MORTALES ENVIO A PANDORA Y A PROMETEO
LO ENCADENO CON CABLES DE ACERO A UNA ROCA DEL MONTE CAUCASO Y VENIA UNA
AGUILA A COMERSEEL HIGADO PERO E REGENERABA A LA NOCHE PERO HERACLES ATRAVESO
AL AGUILA Y ZEUS DIJO QUE ESTARIA XATADO A UNA PARTE DE UNA ROCA LOGRO LA
INMORTALIDAD POR HERACLES QUIEN HIRIO A EL CENTAURO QUIRON PROMETEO TENA EL
DON DE LA PROFECIA
PANDORA
FUE CREADA POR ZEUS PARA CASTIGAR A LOS MORTALES TODOS LOS DIOSES LE DIERON
DONES Y HEFESTO LA MODELO COMO LAS DIOSAS:ZEUS LEDIO UN COFRE HERMETICO
CERRADO Y PANDORA TOCO LA PIIERTA DE PROMETEO PERO PROMETEO SOSPECHO
ENTONCES FUE A EPITEMEO Y ESTE SE CASO UN DIA ABIERON LOS COFRES Y SALIO MALES Y
QUEDO ADENTRO LA ESPERANZA:
PERSEO Y ANDOMEDA
SU ABUELO ACRISIO DEJO A SU HIJA DANAE LA DEJO EN UN CAJA QUE LLEGO A LA ORILLA DE
UN RIO DONDE FUE RECIBIDA POR DICTIS HERMANO DE POLIDECTES ESTE QUERIA UNIRSE A
DANAE PERO SU HIJO NO LO DEJABA ESTE DIJO QUE SE CASARIA CON HIPODIAMA Y PERSEO
DIJO QUE LE TRAIRIA LA CABEZA DE MEDUSA LOS DIOSES SE COMPADECIERON Y LE DIRON
OBJETOS PRIMERO FUE A LAS GREAS HERMNAS DE LAS MEDUASA LE AMENAZO PARA QUE LE
DIJIERA DONDE ESTABAN LLEGO Y LE CORTO LA CABEZA ALA MEDUSA INMORTAL
VOLVIO Y EN SU CAMINO LE PIDIO DEJARA A ATALAS LE DIJO QUE NO y le mostro la cabeza
LUEGO SIGUIO Y DEJO CAEER SANGRE Y NACIERON ERPIENTES LLENDO POR SU CAMINO VIO
EN ETOPIA UN MUCHACHA QUE SERIA DEVORADA POR UN MOUNSTRO PERO PERSEO LAS
SALVO Y SE CASO TUVO UNA GUERRA CON FINEO LUEGO ENCONTRO A SU MAMAM PERSEO
DDEVOLVIO TDO ACRISIO SE ENTERO QUE SU NIETO VOLVIA Y SE VISTIO DE UN EXTRANJERO
un dia hicieorn un juego atletico Perseo hizo un tiro de disco y llego a su abuelo y murió
Tuvo hijos y a Heracles se tranformo en una constelación
Pegaso
Belerofonte mato a un hombre y fue atirinto y el rey preto lo recibió antea quiso Sali con el
peor no quería y fue a yobbates y este como no lo quiso matar le pidió que matara a quimera
el pidió ayuda a atenea ella le dijo que necesitaba a pegaso fue a la fuente de pirene lo domo y
asi logro matarlo luego mandaron a pelear contra los olimos también lo logro logro también
matar a lo licios yobates le dijo la verdead y se caso con laodamia preto murió y Belerofonte
fueel rey de licia……………
Heracles hijo de Alcmena y Zeus……………………..hera muy fuerte, tuvo una peleacon hera por
darle leche el rey tespio logro que Heracles matara a citerion de un mazaso los emisarios de
ergino ………logro mtar a los nimios
Zeus, tras dejar embarazada a Alcmena, madre de Heracles, proclamó que el siguiente hijo que
naciera en el seno de la casa de Perseo se convertiría en rey de Micenas. Al oír esto, la celosa
Hera, esposa de Zeus, maniobró para que su odiado Heracles, que a través de Alcmena era
bisnieto de Perseo, naciera con tres meses de retraso; y al mismo tiempo logró que Euristeo,
primo de Alcmena y nieto paterno de Perseo, se adelantase dos meses en el parto y naciera
sietemesino. Cuando Zeus advirtió lo que había sucedido, montó en cólera; pero, no obstante,
mantuvo en pie su imprudente proclama, y así Euristeo fue investido rey de [Link]
años más tarde, Hera provocó en el ya adulto Heracles un ataque de locura, que le incitó a
matar con sus propias manos a su mujer, a sus hijos, y a dos de sus sobrinos. Cuando recuperó
la cordura y advirtió lo que había hecho, se aisló del mundo y se fue a vivir solo a las tierras
salvajes. Allí fue hallado por su hermanastro Ificles, que lo convenció de que visitase el oráculo
de Delfos. En penitencia por esta execrable acción, la sibila délfica le pidió que llevara a cabo
una serie de trabajos que debía imponerle Euristeo, el mismo hombre que había usurpado su
legítimo derecho a la corona micénica, y a quien más odiaba.
Los doce trabajos de Heracles o Hércules
El león denemea piel fuerte molorco le dio un mazaso y lo extrangulo
La hidra de lerna serpiente de varias cabezas tres cabezasfue con su sobrino vino un cangrejo
incendio propio veneno no vallido
Jaballi de herimanto cabllos quiyrruon dio vueltas sy vueltas se quedo sin aire y lo cargo ala
hespalda hercacles +
La cierva de cerinia hermossa de hera flecha al taloon ….
Las aves del lago estinfalo frutod de los campos
…………………
El origen de los Doce Trabajos
Los Doce Trabajos de Heracles fueron establecidos por Euristeo, rey de Micenas y primo de
Heracles, como una tarea imposible de completar. Euristeo quería castigar a Heracles y poner a
prueba su valía. Cada uno de los trabajos representaba un desafío único y peligroso, que ponía
a prueba las habilidades y el coraje del héroe.
Heracles aceptó los trabajos y los llevó a cabo con éxito, demostrando así su valía y
redimiéndose ante los dioses.
El primer trabajo: Matar al león de Nemea
El león de Nemea, una feroz bestia con una piel impenetrable, fue el primer desafío al que se
enfrentó Heracles. Con su fuerza sobrehumana y astucia, Heracles logró estrangular al león y
utilizar su propia piel para protegerse en futuras batallas.
Este trabajo demostró la valentía y la habilidad de Heracles para enfrentarse a enemigos
temibles y superarlos con éxito.
El segundo trabajo: Matar a la hidra de Lerna
La hidra de Lerna era un monstruo acuático con múltiples cabezas venenosas. Cada vez que
Heracles cortaba una de sus cabezas, dos más crecían en su lugar. Utilizando su inteligencia,
Heracles cauterizó las heridas para evitar que las cabezas volvieran a crecer y finalmente
derrotó a la hidra.
Este trabajo demostró la astucia y la determinación de Heracles para enfrentarse a enemigos
aparentemente invencibles.
El tercer trabajo: Capturar al jabalí de Erimanto
El jabalí de Erimanto era una bestia salvaje que sembraba el terror en la región. Heracles logró
atrapar al jabalí utilizando una red y lo llevó ante Euristeo como prueba de su valentía y
habilidad.
Este trabajo demostró la destreza y la determinación de Heracles para cumplir con sus tareas,
sin importar lo peligrosas que fueran.
El cuarto trabajo: Capturar a la cierva de Cerinea
La cierva de Cerinea era un animal sagrado y veloz que nunca podía ser atrapado. Heracles
persiguió a la cierva durante un año completo, hasta que finalmente logró capturarla sin
hacerle daño.
Este trabajo demostró la perseverancia y la paciencia de Heracles para cumplir con sus tareas,
incluso cuando parecían imposibles de lograr.
El quinto trabajo: Limpiar los establos de Augías
Los establos de Augías, rey de Elis, estaban llenos de excremento acumulado durante muchos
años. Heracles fue desafiado a limpiar los establos en un solo día. Utilizando su ingenio, desvió
los ríos Alfeo y Peneo para que fluyeran a través de los establos y los limpiaran completamente.
Este trabajo demostró la astucia y la creatividad de Heracles para resolver problemas de
manera eficiente.
El sexto trabajo: Matar a los pájaros del lago Estínfalo
El lago Estínfalo estaba infestado de aves carnívoras con plumas de bronce y garras de hierro.
Heracles utilizó su arco y sus flechas para matar a las aves y liberar a la región del terror que
causaban.
Este trabajo demostró la habilidad y la destreza de Heracles como arquero, así como su valentía
para enfrentarse a enemigos letales.
El séptimo trabajo: Capturar al toro de Creta
El toro de Creta era un animal feroz y poderoso que causaba estragos en la isla. Heracles logró
capturar al toro y lo llevó ante Euristeo como prueba de su fuerza y habilidad.
Este trabajo demostró la valentía y la fuerza sobrehumana de Heracles para enfrentarse a
bestias poderosas.
El octavo trabajo: Robar los caballos de Diomedes
Diomedes, rey de Tracia, poseía caballos salvajes y feroces que se alimentaban de carne
humana. Heracles derrotó a Diomedes y alimentó a los caballos con su carne, para así calmar
su ferocidad y poder llevarlos de regreso a Micenas.
Este trabajo demostró la audacia y la estrategia de Heracles para resolver problemas y cumplir
con sus tareas.
El noveno trabajo: Obtener el cinturón de Hipólita, reina de las amazonas
Hipólita, reina de las amazonas, poseía un cinturón mágico que Heracles debía obtener. Con su
astucia y habilidad diplomática, convenció a Hipólita de que se lo regalara voluntariamente.
Este trabajo mostró la habilidad de Heracles para resolver conflictos de manera pacífica y
demostró su destreza como negociador.
El décimo trabajo: Robar el ganado de Gerión
Gerión, un gigante de tres cuerpos, poseía un impresionante rebaño de ganado. Heracles luchó
contra Gerión y robó el ganado, llevándolo de regreso a Micenas.
Este trabajo demostró la valentía y la fuerza sobrehumana de Heracles para enfrentarse a
enemigos poderosos y cumplir con sus tareas.
El undécimo trabajo: Obtener las manzanas del jardín de las Hespérides
Las manzanas del jardín de las Hespérides eran frutas sagradas protegidas por un dragón y las
ninfas. Heracles logró engañar al dragón y obtener las manzanas para cumplir con su tarea.
Este trabajo demostró la astucia y la habilidad de Heracles para superar obstáculos y obtener lo
que se le había encomendado.
El duodécimo trabajo: Capturar y traer de vuelta a Cerbero, el perro de tres cabezas del Hades
Cerbero, el perro guardián del inframundo, era una criatura temible y feroz. Heracles descendió
al Hades, luchó contra Cerbero y logró capturarlo para llevarlo ante Euristeo como prueba de
su valentía y habilidad.
Este trabajo demostró la valentía y la determinación de Heracles para enfrentarse a enemigos
poderosos y superar desafíos imposibles.
Conclusión
Los Doce Trabajos de Heracles son un conjunto de hazañas legendarias que han perdurado a lo
largo de la historia. Estas tareas demuestran la valentía, la fuerza, la inteligencia y la astucia de
Heracles, convirtiéndolo en uno de los héroes más admirados de la mitología griega. A través
de sus trabajos, Heracles demostró su valía y redimió sus acciones pasadas, convirtiéndose en
un símbolo de heroísmo y superación.
La gigantomaquia significaba en griego antiguo "la guerra de los gigantes". Esta guerra fue un
episodio fundamental y de gran importancia dentro de la mitología griega como una
continuación a la Titanomaquia. Cuando Zeus, el nuevo soberano de las divinidades griegas
logró vencer en batalla a su padre Cronos y sus aliados los hermanos titanes, se encargó
también de encerrándolos en el más profundo espacio del inframundo, es decir, en el Tártaro,
para lograr de esta manera evitar cualquier peligro. Su abuela Gea, quien era la madre de
Cronos y Rea, se molestó mucho por ello y fue entonces que engendró a los Gigantes, quienes
empezaron y sostuvieron un combate contra los dioses del Olimpo.
Luego del enojo de Rea y que ordenara a los 24 gigantes que atacaran, los Dioses del Olimpo
recordaron que en su oráculo decía que los Gigantes no podían morir en manos de los dioses
únicamente por manos de un mortal, por lo que Zeus mandó a llamar a Hércules. Cuando Gea
se enteró, fabricó una poción para que los mortales tampoco pudieran matarlos, pero Zeus
logró destruir esta poción. Los gigantes atacaron primero en su tierra de origen, al ver Zeus que
no podía matarlo, lo llevó fuera de la tierra de los gigantes y ahí logró acabar con él. De esta
manera, cada uno de los gigantes fueron asesinados por las flechas de Hércules, llenas de
veneno de la Hidra de Lerna
En la mitología griega, Teseo (en griego antiguo, Θησεύς Theseús 'el que
funda') es un rey de Atenas, hijo de Etra y Egeo, aunque según otra tradición
su padre fue Poseidón,1 el dios del mar.
Teseo fue el héroe fundador de Atenas, como Perseo o Cadmo lo fueron para
otras ciudades estado de la Antigüedad. Sus peripecias se narran en la Vida de
Teseo, de Plutarco, basada en otros escritos más antiguos. Su mito se recrea
también en obras posteriores. Por ejemplo, es uno de los personajes
principales de El sueño de una noche de verano y Los dos nobles caballeros,
de William Shakespeare.
Teseo, al igual que Heracles, es un héroe al que se le atribuyen hasta ocho
labores. Estos malhechores vencidos fueron
Peripetes, Sinis, Procustes, Escirón, Cerción, la cerda de Cromión, el toro de
Maratón y finalmente el Minotauro.23
Origen y juventud de Teseo[editar]
El rey Egeo, que no había tenido descendencia con su esposa, consultó
al oráculo de Delfos, que le respondió:
No abras tu odre hasta que regreses a Atenas.
No entendió al oráculo, pero Piteo, rey de Trecén y padre de Etra, sí lo
entendió. El oráculo había querido decir que si llegaba a Atenas sin haber
hecho el amor, la primera mujer con la que yaciera tendría un heredero suyo.
Como Piteo deseaba que su hija diera a luz al heredero del trono ateniense,
emborrachó a Egeo, y así consiguió que fecundara a Etra.
En la noche en que quedó embarazada, se creía que también Poseidón la
había poseído. El dios la sorprendió en la isla de Esferia, a donde había ido,
debido a un sueño, con el propósito de ofrecer libaciones sobre la tumba
de Esfero. Etra dedicó por ello en la isla un templo a Atenea Apaturia y llamó a
la isla Hiera en lugar de Esferia, introduciendo también entre las doncellas de
Trecén la costumbre de dedicar sus zónulas (fajas) a Atenea Apaturia en el día
de su matrimonio.4 Según Plutarco, Piteo difundió esta versión solo para que
Teseo fuese considerado hijo de Poseidón, que era muy reverenciado en su
tierra. Egeo regresó a Atenas y Etra crio a su hijo en Trecén.
Tras la concepción de Teseo, Egeo decidió, por temor a los Palántidas —sus
sobrinos, quienes querían el trono—, que su hijo no pasara la niñez con él y
escondió su espada y sus sandalias bajo una roca que el niño no debía mover
hasta que fuera lo suficientemente fuerte. Así, la infancia de Teseo transcurrió
en compañía de su madre y su abuelo en la ciudad de Trecén. Cuando cumplió
los dieciséis años su madre le reveló el secreto de su paternidad y, llegado a
esta edad, Teseo pudo levantar la piedra, calzarse las sandalias y envainar la
espada de su padre e iniciar su viaje a Atenas para ser reconocido como hijo
del rey.
Viaje a Atenas[editar]
Teseo, que desde muy joven había destacado por su fuerza y su valentía,
decidió dirigirse a Atenas en solitario para conocer a su progenitor sin temer los
peligros que podía entrañar el viaje. Al contrario, deseaba emular las hazañas
de su admirado Heracles, a quien le unirá una buena amistad.
El primero en experimentar su valor fue el gigante Perifetes o Peripetes hijo
de Hefesto y Anticlea, o bien de Poseidón. Teseo lo mató con la fuerza de las
armas en las tierras de Epidauro. Peripetes era un salteador de caminos que, a
pesar de que era cojo, dominaba a la perfección una enorme maza de bronce
con la que mataba a los viajeros: la misma maza que tan útil le sería a Teseo
en el futuro, pues se quedó con ella tras darle muerte. Debido a su maza
Peripetes fue apodado Corinetes, de korýnes, maza.
Otro de los gigantes bandidos a que debió enfrentarse en su trayecto fue Sinis,
hijo de Polipemón y Silea, hija de Corinto. Sinis era apodado por todo el istmo
de Corinto como Pitiocamptes o Pitiocantes («doblador de pinos»): tenía una
manera peculiar de deshacerse de sus presas, pues doblaba dos pinos
próximos, ataba las copas entre sí y un brazo de su víctima a cada una de
ellas. Luego soltaba los árboles, que al enderezarse violentamente
desgarraban el cuerpo del desgraciado. Teseo, después de acabar con Sinis
de la misma manera en que él asesinaba a sus víctimas, mantuvo relaciones
con su hija Perigune, de quien tuvo un hijo: Melanipo.
Después le tocó enfrentarse a Esciro o Escirón el corintio, hijo de Pélope o
según algunos de Poseidón. Escirón, que dominaba las rocas llamadas por él
Escironias, en la región de Mégara, obligaba a los transeúntes a lavarle los
pies, y mientras lo hacía los precipitaba al abismo para alimento de una enorme
tortuga; pero Teseo, agarrándolo de los pies, lo arrojó al mar.
Teseo mata a Procusto (kílix del siglo V a. C., Museo
Británico).
Cerca del pueblo de Eleusis, un bandido llamado Cerción retaba a los viajeros
a luchar contra él en un duelo desigual y nadie lo vencía. Solo Teseo lo hizo,
levantándolo y arrojándolo mortalmente contra el suelo. Unos dicen que
Cerción era hijo de Hefesto y otros que de Branco y de la ninfa Argíope.
No lejos de ahí vivía otro gigante, Procustes (también Damastes o Polipemón),
un hijo de Poseidón. Procustes era un posadero bandido que tenía el hábito de
ofrecer a los viajeros un lecho especial. Primero los seducía, los ataba a la
cama y amordazaba; en ella daba entonces comienzo a una atroz tortura. A los
altos los metía en una cama pequeña y les cortaba las piernas y cabeza que
sobraban; a los más pequeños los metía en una cama grande y les estiraba los
brazos y piernas con cuerdas y a martillazos. Teseo lo mató de la misma forma
en que él mató a sus víctimas: lo sedujo con juegos, lo ató y amordazó en la
cama más pequeña, dada su altura. Luego lo torturó con el martillo, le cortó los
pies y finalmente la cabeza.
También mató a la cerda de Cromión, llamada Fea como la anciana porqueriza
que la había criado. Incluso algunos dicen que el animal era una fiera hija
de Equidna y Tifón.
Teseo continuó su viaje y llegó a Atenas, pero se encontró con un
inconveniente: su padre se había casado con Medea, la que había sido esposa
de Jasón. De esta unión había nacido un hijo al que habían llamado Medo.
En Atenas[editar]
Teseo captura al Toro de Maratón (Copa de Aisón, siglo
V a. C., M.A.N., Madrid)
Ante esta situación inesperada, Teseo decidió esperar un poco antes de darse
a conocer. Pero Medea, que era hechicera, lo reconoció y vio en él un peligro
para que su hijo accediera al trono de Atenas. Así que trazó un plan.
El joven había acudido al palacio de incógnito precisamente para evitar los
ardides de su madrastra, lo que aprovechó esta para convencer a Egeo de que
el recién llegado era un traidor. El rey se dispuso entonces a deshacerse de él
ordenándole luchar contra el Toro de Creta en Maratón.
Pero el toro fue derrotado y Teseo fue invitado a un banquete en el palacio
para celebrar la victoria. Una vez allí, Egeo puso el veneno que le había dado
Medea en la copa del muchacho, pero la casualidad salvó su vida. Para cortar
la carne, Teseo sacó la espada que le había dado su madre. Entonces Egeo
reconoció el arma, comprendió lo que ocurría y arrebató a su hijo la copa de los
labios. Habiendo fracasado en su empresa, Medea decidió huir con su hijo
Medo o fue expulsada por su esposo.
Teseo fue reconocido oficialmente como hijo y sucesor del rey, lo que provocó
la rebelión de los hijos de Palante (hermano de Egeo), los Palántidas, ya que
uno de ellos habría sido el sucesor en caso de que Egeo no hubiera tenido
descendencia. Teseo, haciendo alarde de su astucia militar, consiguió acorralar
a sus adversarios y dar muerte a gran parte de ellos, y los restantes se dieron a
la fuga. Teseo fue aclamado por todos los atenienses y reconocido como futuro
rey.
Viaje de Teseo a la isla de Creta[editar]
Teseo y Etra, por Laurent de La Hyre.
Atenas debía enviar un tributo al rey Minos de Creta: consistía en el sacrificio
de siete doncellas y siete jóvenes que serían devorados por el
monstruo Minotauro, una condición impuesta tras la expedición militar de Minos
contra Atenas para vengar la muerte de Androgeo.
Teseo se presentó voluntariamente en el tercer envío ante su padre para que le
permitiera ser parte de la ofrenda y lo dejara acompañar a las víctimas para
poder enfrentarse al Minotauro.
Las naves en que iban a viajar las personas ofrendadas llevaban velas negras
como señal de luto, pero el rey pidió a Teseo que, si regresaba vencedor, no
olvidase cambiarlas por velas blancas, para que supiera, aún antes de que
llegase a puerto, que estaba vivo. Teseo se lo prometió.
Durante la travesía Minos, que iba también en la expedición, se enamoró de
una joven llamada Eribea o Peribea, según las fuentes. Minos quiso unirse a
ella por la fuerza y Teseo se le opuso. En la consiguiente disputa Minos indicó
a Teseo su filiación divina, y obtuvo de su padre Zeus truenos y relámpagos.
Teseo replicó que él también tenía filiación divina, puesto que en realidad era
hijo de Poseidón. Para probar esta filiación, Teseo tuvo que tirarse al agua y
encontrar un anillo de oro que el rey Minos había arrojado al mar. Teseo, en el
mar, fue conducido por delfines a presencia de Anfítrite, esposa de Poseidón,
que le dio el anillo y una corona.
Teseo y el Minotauro[editar]
Al llegar a Creta, la princesa Ariadna se enamoró de Teseo y le propuso ayuda
para derrotar a su hermano —el Minotauro— a cambio de que se la llevara con
él de vuelta a Atenas y la convirtiera en su esposa. Teseo aceptó.
La ayuda de Ariadna consistió en dar a Teseo un ovillo de hilo que este ató por
uno de los extremos a la puerta del laberinto. Otra versión indica que la ayuda
de Ariadna consistió en una corona que emitía un resplandor y que le había
dado Dioniso como regalo de boda, o bien que podría ser la misma corona que
le había regalado Anfítrite durante el viaje a Creta.
Así Teseo entró en el laberinto hasta encontrarse con el Minotauro, al que dio
muerte a puñetazos o atravesándolo con una espada. A continuación recogió el
hilo y así pudo salir del laberinto e inmediatamente, acompañado por el resto
de atenienses y por Ariadna, embarcó de vuelta a Atenas, tras hundir los
barcos cretenses para impedir una posible persecución.
Vuelta a Atenas[editar]
Durante el viaje de vuelta Teseo decidió desembarcar en la isla de Naxos o en
otra isla llamada Día, y de allí volvió a partir sin la presencia de Ariadna. El
motivo de este abandono es controvertido: algunas versiones señalan que
Teseo la abandonó por su propia voluntad, otros dicen que fue por orden de los
dioses para que esta pudiera casarse con Dioniso.
Al divisar la galera desde el puerto de El Pireo en Atenas, el rey Egeo vio las
velas negras —puesto que Teseo había olvidado cambiarlas por velas blancas
— y, creyendo que su hijo había muerto, se suicidó lanzándose al mar, que a
partir de entonces recibió el nombre de mar Egeo.
Teseo, a continuación, heredó el trono de Atenas y años después se casaría
con una hermana de Ariadna llamada Fedra.
Las amazonas[editar]
Después de que Heracles obtuviese en uno de sus doce trabajos el cinturón de
la amazona Hipólita, Teseo, que participó en la expedición, secuestró a una
amazona llamada Antíope, o bien Melanipa, o bien Hipólita. Las amazonas
atacaron entonces Atenas para rescatar a la raptada, pero fueron derrotadas
por los atenienses, muriendo en algunas versiones la amazona raptada durante
el ataque.
Teseo se casó con Antíope, Melanipa o Hipólita y tuvo un hijo llamado Hipólito.
Pero después terminaría casándose con Fedra, tras haber abandonado a su
anterior esposa. En la versión en que Teseo está casado con Hipólita y la
abandona, esta intenta vengarse llevando a las amazonas a la boda de Teseo
y Fedra con la intención de matar a todos, aunque fracasa al ser asesinada por
los invitados de Teseo.
Hipólito[editar]
Hipólito, el hijo que Teseo había tenido con la amazona, se distinguía por su
pasión por la caza y las artes violentas. Veneraba a Artemisa, diosa virgen de
la caza, y en cambio detestaba a la diosa del amor Afrodita. La diosa, ofendida
por el desprecio del chico, suscitó una terrible pasión por el mismo en el
corazón de Fedra, que se había convertido en esposa de Teseo y por lo tanto
madrastra de Hipólito. Estando Teseo ausente, Fedra se ofreció al casto joven,
pero este la despreció. La mujer, despechada, se ahorcó dejando una nota
inculpatoria en la que decía que Hipólito había tratado de violarla. Al regresar
Teseo y ver la falsa acusación contra su hijo, creyó en ella y clamó venganza a
Poseidón, que envió a Hipólito un toro que brotó del mar mientras este
cabalgaba en su carro; el carro volcó e Hipólito fue arrastrado por sus propios
caballos.
En algunas versiones fue en este momento cuando Fedra se suicidó, al ver el
mal que había causado.
Teseo y Pirítoo[editar]
Teseo y el Centauro, obra de Antonio Canova, se
conserva en el Kunsthistorisches Museum de Viena.
Pirítoo había oído hablar de la fama de Teseo y para comprobarla robó ganado
que pertenecía a este último. Cuando Teseo lo persiguió, Pirítoo estaba
dispuesto a enfrentarse a él, pero antes surgió entre ellos una admiración
mutua que les hizo jurarse amistad eterna.
Teseo y Pirítoo fueron amigos inseparables y participaron juntos en hazañas
bélicas de su época: se embarcaron en la expedición de los Argonautas para
conquistar el Vellocino de oro y tomaron parte en la caza del jabalí de Calidón;
también estuvieron en la lucha de los lápitas contra los centauros, que tuvo
lugar en la boda de Pirítoo, cuando los ebrios centauros decidieron raptar a las
mujeres.
Decidieron casarse cada uno con una hija de Zeus: Teseo con Helena, que aún
era una niña, y Pirítoo con Perséfone. Primero raptaron a Helena y la dejaron
bajo la custodia de Etra, y luego decidieron bajar al inframundo en busca de
Perséfone. Pero el dios Hades les tendió una trampa: les invitó a un banquete
y, una vez que los tuvo sentados a la mesa, los dejó adheridos a los asientos.
Cuando Heracles, en su duodécimo trabajo, fue en busca de Cerbero, estando
en el Hades, los encontró encadenados. Al ver a Heracles, tendieron sus
manos hacia él, como si fuesen a ser resucitados gracias a la fuerza de este. A
Teseo, agarrándolo de la mano, logró alzarlo, pero tuvo que abandonar a
Pirítoo ya que, al intentar levantarlo, tembló la tierra, por lo que este se quedó
para siempre en el inframundo.
Mientras Teseo estaba en el Hades, los Dioscuros, hermanos de Helena,
liberaron a su hermana, se llevaron a Etra (la madre de Teseo) como esclava,
hicieron huir a Demofonte y Acamante y pusieron en el trono de Atenas
a Menesteo.
Amoríos y descendencia[editar]
Istro, en el decimocuarto de sus libros sobre el Ática, al hacer un recuento de
las que fueron mujeres de Teseo, dice que unas lo fueron por amor, otras por
rapto y otras por esponsales legítimos.5 Plutarco nos advierte que «existen
otras historias distintas sobre casamientos de Teseo, que han escapado a la
escena y que no cuentan con nobles principios ni felices desenlaces».6
Álope: Esta hija de Cerción fue raptada y violada por Teseo.56
Anaxo: Se dice, en efecto, que Teseo raptó a cierta Anaxo,
una trecenia.6
Antíope: En la Teseida se dice que Antíope atacó a Teseo cuando se
casó con Fedra y que sus compañeras amazonas la defendieron y
Heracles mató a las amazonas. Antes de morir Antíope alumbró
a Hipólito o, como dice Píndaro, a Demofonte.7
Ariadna: Fue raptada por Teseo;5 «el abandono de Ariadna no fue
decente ni correcto».6 Según algunos, Ariadna tuvo de Teseo
a Enopión y Estáfilo entre ellos también se incluye Ion de Quíos.8
Teseo abandonó a Ariadna estando ella todavía embarazada.6
Egla: Hesíodo dice que a Teseo le consumía un amor terrible por
Egle, la hija de Panopeo.6 Cercope afirma que violó los juramentos
hechos a la propia Ariadna, abandonándola en Naxos, para unirse a
Egle.5
Fedra: celebrada especialmente en la tragedia. Fedra, después de
haber engendrado con Teseo dos hijos, Acamante y Demofonte, se
enamoró del hijo de la amazona, esto es, de Hipólito, y le pidió que
se uniese a ella.9
Ferebea: tan sólo conocida por ser una de las esposas de Teseo.6
Helena: Fue raptada por Teseo.5 Mas, por encima de todos, el rapto
de Helena inundó de guerra el Ática, y a él le abocó al destierro y la
muerte.6 Los argivos dicen que Ifigenia era hija de Teseo y Helena.10
Hipe: Hesíodo también dice que Teseo amaba a una tal Hipe o Hipa,
y que fue una de sus esposas.5
Hipólita: Fue raptada por Teseo.5 Según algunos raptó a Melanipe, y
según Simónides a Hipólita. Sea como fuere con la amazona Teseo
engendró a Hipólito.11
Íope: Teseo también desposó a Íope, la hija de Ificles.6
Peribea: Se dice que Melibea5 o Peribea,6 hija de Alcátoo— , la
madre de Áyax, fue una de las esposas legítimas de Teseo.56
Perigune: Esta hija de Sinis fue raptada por Teseo.5 Mas como
Teseo continuaba llamándola y daba fe de que cuidaría bien de ella y
no la iba a maltratar, salió, y de su unión con Teseo dio a luz
a Melanipo.12 Teseo violó a la hija de Sinis.6
Muerte[editar]
Después de ser rescatado por Heracles del inframundo volvió a Atenas, pero
fue expulsado de allí por Menesteo y decidió establecerse en Esciro, donde
además tenía posesiones.
Los habitantes de Esciro lo recibieron aclamándolo, por lo cual, pese al
esfuerzo de Zeus por cuidar de él, Licomedes, rey de la isla, decidió darle
muerte. Para ello, hizo que se despeñara desde lo alto de un precipicio. En
otras versiones, la muerte de Teseo fue un accidente.[cita requerida]
Se dice que un oráculo había ordenado en el año 476 a. C. llevar los huesos de
Teseo desde la isla a Atenas. En efecto, los supuestos huesos fueron llevados
a Atenas por Cimón y guardados en el Teseion.
a leyenda nos habla de las fantásticas aventuras de Jasón en su
maravilloso viaje en busca del Vellocino de oro junto a los
Argonautas, la valiente tripulación del Argo, el navío con el que
llegaron a los confines del mundo conocido. Jasón era hijo de
Esón, el rey de Yolcos, una ciudad de la región de
Tesalia, en Grecia, y de Alcímede, aunque también se dice que
podría haber sido hijo de Polímede, tía del rey de Ítaca Odiseo.
Otras fuentes apuntan a que Jasón tenía un hermano menor
llamado Prómaco y una hermana llamada Hipólita. Esón fue
derrocado y encarcelado, cuando su hijo Jasón aún era un niño,
por su medio hermano Pelias en su afán por conquistar el trono
de Yolcos.
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El mito refiere que Alcímede, aterrada ante la posibilidad de que
Pelias pudiera acabar con la vida de su hijo, pidió a sus
sirvientes que, inmediatamente después de que hubiese dado a
luz, rodearan al niño y llorasen para hacer creer a Pelias que el
bebé había nacido muerto. Así, Alcímede lo entregó
al centauro Quirón, que vivía en una cueva situada en el monte
Pelión, para que lo cuidara y educara. Por su parte, Pelias,
temiendo por su futuro, consultó a un oráculo, el cual le advirtió
de que tuviera cuidado con un hombre calzado con una sola
sandalia porque pondría en peligro su reino y su vida.
EL RETO DE PELIAS
Cuando cumplió los veinte años, vestido con una piel de pantera
y portando una lanza en cada mano, Jasón puso rumbo a a
Yolcos dispuesto a recuperar el trono que le pertenecía por
herencia. Por el camino se cruzó con una anciana que le pidió
ayuda para cruzar un arroyo inundado, sin saber que era
la diosa Hera disfrazada que lo estaba poniendo a prueba para
comprobar su generosidad. Mientras atravesaba el río con la
anciana a cuestas, Jasón perdió una de sus sandalias, pero
cuando se dio cuenta ya era demasiado tarde para volver a
recuperarla, puesto que Yolcos ya estaba a la vista.
Cuando cumplió los veinte años, vestido con
una piel de pantera y portando una lanza en
cada mano, Jasón puso rumbo a Yolcos.
Pelias (izquierda) se detiene al reconocer al joven Jasón cuando ve que le falta
una sandalia. Fresco romano de Pompeya.
PD
Cuando llegó a su ciudad natal, Jasón sorprendió a Pelias
mientras estaba realizando un sacrificio a Poseidón, el dios del
mar. Al principio, su tío no lo reconoció, pero cuando se percató
de que al joven le faltaba una sandalia un escalofrío recorrió su
cuerpo. Entonces Jasón se dio a conocer y reclamó el trono
a Pelias, quien le contestó: "Para tomar mi trono, lo cual harás,
debes emprender una búsqueda para encontrar el Vellocino de
oro".
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LOS ARGONAUTAS
En la mitología griega, el vellocino era la piel dorada de un
carnero mágico que tenía el poder de volar y que había salvado
la vida a Frixo, uno de los antepasados de Pelias. Aquella era
una búsqueda legendaria que muchos héroes no pudieron
completar porque la piel estaba colocada sobre una encina y
custodiada por un dragón que nunca dormía. Pero el valeroso
Jasón aceptó sin dudar el reto y ordenó a los mensajeros de
Pelias que difundieran a los cuatro vientos la noticia de que se
iba a emprender una gran expedición marítima hacia la ignota
Cólquida en busca del legendario Vellocino.
El vellocino era la piel dorada de un carnero
mágico que tenía el poder de volar y que había
salvado la vida a Frixo.
Hércules lucha con el león de Nemea, cuadro pintado por el artista Pedro Pablo
Rubens en 1634.
Bridgeman Images / Gtres
Al mensaje respondieron algunos de los más grandes héroes de
toda Grecia, como el poderoso Heracles, hijo de Zeus; Orfeo, el
músico capaz de encantar a las fieras con su lira; los
gemelos Cástor y Pólux; Peleo, que llegaría a ser rey de Egina
y padre de Aquiles, y Telamón, el padre del poderoso Áyax. La
diosa Hera, agradecida por la ayuda que le había prestado el
joven Jasón, acudió en su auxilio y le pidió a Atenea que ayudara
al héroe a construir un navío digno de tan excepcional
expedición.
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INFRAMUNDO
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LA PARTIDA DEL ARGO
Bautizado con el nombre de Argo en honor a su constructor, la
nave y su tripulación, los Argonautas, pusieron rumbo hacia la
Cólquida, un misterioso territorio ubicado en los confines del
mar Negro (conocido por entonces como el mar Enemigo).
Durante el trayecto, el Argo atracó en la isla de Lemnos, en
la costa occidental de Asia Menor, un lugar que por entonces
estaba habitado solo por mujeres. Estas sufrían la maldición
de Afrodita, la diosa del amor, que por su descuido en sus
deberes religiosos hacia ella las había condenado a oler mal y a
que sus maridos las abandonasen por las mujeres de tierra
firme.
Bautizado con el nombre de Argo en honor a su
constructor, la nave y su tripulación, los
Argonautas, pusieron rumbo hacia la Cólquida.
Episodios de la vida de Jason: el abordaje de los Argonautas, fresco pintado por
el artista italiano Aníbal Carracci hacia 1583.
Bridgeman Images / Gtres
Las lemnias montaron en cólera por la traición de sus esposos y
los asesinaron mientras dormían. Los Argonautas, ignorantes
de todo, permanecieron en la isla un tiempo, durante el cual
incluso llegaron a casarse con algunas de ellas, a excepción
de Heracles, que los apremiaba a marcharse, muy disgustado
con la actitud de sus compañeros. Jasón llegó a casarse con su
reina, Hipsípila, con la cual tuvo dos hijos, Euneo y Nebrófono.
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FINEO Y LAS HARPÍAS
Tras marcharse de Lemnos, las aventuras de los héroes
continuaron. Tras su paso por el reino de Cícico y acabar con los
sanguinarios terrígenos, unos gigantes de seis brazos, los
Argonautas pusieron rumbo hacía Salmideso, en Tracia (la
actual Bulgaria). Allí vivía el ciego Fineo, que había recibido
el don de la profecía por parte del dios Apolo y que fue
castigado por Zeus por desobedecerle y predecir con demasiada
exactitud el futuro de los hombres, con el riesgo de que estos
pudieran pensar en igualarse a los dioses. Zeus condenó a Fineo
a pasar hambre eternamente.
Los Argonautas llegaron a Salmideso, donde
vivía el ciego Fineo, castigado por Zeus a pasar
hambre eternamente.
Harpías en el bosque de los suicidios, grabado de Guastave Doré para la Divina
Comedia de Dante.
PD
Para evitar que pudiera comer, el desdichado era
constantemente vigilado por las Harpías, unos monstruos
voladores con rostro de mujer que lo atormentaban día y noche
robándole los alimentos de la mesa. El desesperado Fineo
prometió a Jasón proporcionarle la ruta para llegar a la
Colquida si él y sus compañeros lo ayudaban a librarse aquellos
malvados seres. Dicho y hecho. Los Argonautas dispusieron un
gran banquete para Fineo, y cuando aparecieron los monstruos
alados, los hijos de Bóreas, Calais y Zetes, salieron a su
encuentro volando y blandiendo sus espadas. Igualando la
velocidad de las Harpías, los jóvenes héroes lograron matarlas y
de esta manera acabar con la maldición.
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RUMBO A LA CÓLQUIDA
Agradecido por la ayuda, Fineo les indicó el camino hacia el mar
Negro, aunque era un trayecto sumamente peligroso. Los
héroes debían llegar hasta el Bósforo y cruzar unos enormes
peñascos llamados Symplégades, que hacían de frontera
natural con dicho mar. Conocidos como las Rocas Azules, estos
peñascos entrechocaban entre sí violentamente, aplastando a
todo aquel barco que intentase cruzarlos. Fineo explicó a los
Argonautas que la única manera de hacerlo y salir con vida
era soltando una paloma, y si esta lograba pasar debían
remar con todas sus fuerzas para atravesar el paso. Por el
contrario, si la paloma era aplastada, la expedición estaría
irremediablemente condenada al fracaso.
Fineo indicó a los Argonautas el camino hacia
el mar Negro, aunque era un trayecto
sumamente peligroso.
Jason y los Argonautas en el Argo, serigrafía realizada por la Escuela Americana
en el año 1918.
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Sin arredrarse, los héroes partieron hacia su destino. Cuando
llegaron ante las temidas Symplégades, Jasón soltó la paloma tal
y como le había aconsejado Fineo. El ave salió volando y tan
solo perdió algunas plumas al cruzar entre las dos rocas. Al ver
aquello, los Argonautas empezaron a remar con ímpetu
y lograron cruzar los peligrosos peñascos antes de que
estos se cerraran levantando una enorme ola.
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LAS PRUEBAS DE JASÓN
A su llegada a la Cólquida, Jasón reclamó el Vellocino de oro al
rey Eetes, que prometió entregárselo si el joven extranjero
llevaba a cabo tres increíbles hazañas: debía uncir a un yugo
dos toros mágicos que expulsaban fuego por la boca
llamados Khalkotauroi, después, con ellos tenía que labrar un
campo y sembrarlo con los dientes de un dragón de los
que brotaría un ejército de soldados de piedra a los que debía
derrotar sin arma alguna. El tercer reto era vencer al dragón que
nunca dormía y que era el custodio del Vellocino.
Jasón reclamó el Vellocino de oro al rey Eetes,
que prometió entregárselo si el joven
extranjero llevaba a cabo tres increíbles
hazañas.
Jasón domando a los Khalkotauroi. Cuadro pintado por el artista francés Jean
François de Troy en 1742. Instituto de Bellas Artes Barber.
PD
Al darse cuenta de la enorme complejidad los retos, Jasón se
sintió absolutamente desanimado y pidió ayuda a la diosa
Hera, su protectora. Esta, a su vez, pidió a Afrodita que
interviniera a favor de Jasón haciendo que la hija del rey Eetes,
Medea, que era sacerdotisa de la diosa Hécate, diosa de la
magia y la brujería, de la que aprendió los principios de la
hechicería junto con su tía, la maga Circe, se enamorara
perdidamente de Jasón.
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LA TRAICIÓN DE MEDEA
Aquella noche, mientras descansaban en el Argo, Jasón recibió
un ungüento mágico que lo haría invencible de manos de un
mensajero enviado por Medea, que le dijo que si arrojaba
una piedra en medio del ejército que surgiría tras sembrar
los dientes del dragón, los soldados se matarían entre
ellos. A la mañana siguiente, después de frotarse el ungüento
mágico que le protegería de las llamas, Jasón pudo vencer a
los dos toros de fuego y uncirlos al yugo. Tras sembrar los
dientes de dragón y comprobar que de la tierra surgían unos
pétreos soldados armados, Jasón les lanzó una roca tal como le
había dicho el mensajero de Medea. Incapaces de descubrir de
dónde procedía la roca, los guerreros se atacaron y se mataron
los unos a los otros.
Jasón recibió un ungüento mágico que lo haría
invencible de manos de un mensajero enviado
por Medea.
Jason arranca el Vellocino de Oro, ilustración del artista Charles Kingsley.
Bridgeman Images / Gtres
Acto seguido, y con la inestimable ayuda de Medea, Jasón roció
al dragón que custodiaba el Vellocino de oro con una pócima
mágica y este se durmió al instante permitiendo que el héroe
pudiera coger el trofeo con facilidad. Sabiéndose en peligro, los
Argonautas huyeron de inmediato de la Cólquide en
compañía de Medea, a la que Jasón prometió entonces hacerla
su esposa cuando llegasen a Yolcos y le juró que siempre le
sería fiel. Medea era consciente de que su traición nunca sería
perdonada. Como así fue. Cuando supo lo que había sucedido,
Eetes montó en cólera y envió una gran flota comandada por su
hijo Apsirto para dar caza a los Argonautas y a su traidora hija.
UNA TRAMPA PARA HUIR
Cuando la flota enviada por Eetes por fin logró darles alcance,
Jasón pactó con Apsirto que a cambió de poder huir con el
Vellocino le entregaría a Medea. Pero todo era una trampa.
Medea urdió una estratagema para que su hermanastro se
presentase solo a la negociación, y aprovechó aquel
momento para asesinarlo y arrojar su cuerpo
despedazado al mar. El desconsolado Eetes no tuvo más
remedio que detener el avance de su flota para ir recogiendo los
restos de su hijo, momento que aprovechó el Argo para escapar.
Jasón pactó con Apsirto que a cambió de poder
huir con el Vellocino le entregaría a Medea.
Crátera de figuras rojas que representa la muerte del gigante de bronce Talos.
Bridgeman Images / Gtres
El viaje de regreso de los Argonautas estuvo plagado de
peligros: tempestades, el acoso de las Sirenas, el ataque de
los terribles monstruos Escila y Caribdis y el gigante de
bronce Talos. Pero al final lograron atracar en Yolcos. A su
llegada, Jasón entregó el Vellocino a Pelias, tal como habían
pactado, pero este se negó a devolverle el trono, faltando así a
su palabra. Fue entonces cuando la propia Medea,
aprovechando sus dotes de hechicera, planeó una terrible
estratagema: que fueran las propias hijas de Pelias las que
acabaran con la vida de su progenitor.
LA BRUJERÍA DE MEDEA
Así, disfrazada de sacerdotisa de la diosa Artemisa, Medea las
convenció de que podrían rejuvenecer a su anciano padre
si lo cortaban en pedazos y lo hervían en un caldero junto
con unas hierbas mágicas. Las ingenuas jóvenes así lo hicieron,
pero Medea no añadió las hierbas mágicas que habrían
completado el hechizo y Pelias murió. Horrorizados por lo que
había sucedido, el hijo de Pelias, Acasto, y la propia población de
Yolcos, expulsaron de por vida a la pareja, que se vio obligada a
refugiarse en Corinto.
Disfrazada de sacerdotisa de la diosa Artemisa,
Medea convenció a las hijas de Pelias de que
podrían rejuvenecer a su anciano padre.
Jasón y Medea, cuadro pintado en el año 1759 por el artista francés Carlo van
Loo.
Bridgeman Images / Gtres
Tras diez años en Corinto, finalmente Jasón, traicionando la
promesa que tanto tiempo atrás le había hecho a Medea, con la
cual había tenido dos hijos, Mérmero y Feres, se comprometió
con Creúsa, la hija del rey de Corinto, en un intento de obtener
una buena alianza política. Cuando Medea se enteró de la
noticia, incrédula, reprochó a Jasón su traición, recordándole
toda la ayuda que le había ofrecido a cambio de nada, a lo que
él le respondió que no era a ella a quien se lo debía de
agradecer, sino a Afrodita. Enfurecida y ciega de dolor,
Medea prometió vengarse y envió a la inocente Creúsa un
manto de irresistible belleza como regalo de bodas.
EL ARGO ACABA CON LA VIDA DE JASÓN
Nada más recibir el hermoso manto, la joven Creúsa,
encandilada, se lo puso liberando de esta manera el horrible
hechizo que contenía, que convirtió la prenda en una tela
llameante que consumió por completo el cuerpo de la
desgraciada. Pero Medea no tuvo suficiente con acabar con la
vida de su rival. Dando rienda suelta a su imparable sed de
venganza, y a sabiendas de que lo que iba a hacer le granjearía
terribles represalias, asesinó a los dos hijos que había
tenido con Jasón.
La joven Creúsa, encandilada, se puso el manto
regalo de Medea liberando el horrible hechizo
que contenía.
Cuadro del artista español Germán Hernández Amores en el que se representa
a Medea huyendo en su carro tirado por serpientes.
PD
Una vez culminada su venganza, Medea huyó a
Atenas montada en un carro tirado por serpientes aladas, un
regalo su abuelo Helios, el dios del Sol. Y ¿qué ocurrió con
Jasón? El líder de los Argonautas había roto su promesa, hecha
ante los dioses, de ser fiel a Medea y amarla para siempre.
Como consecuencia, Jasón perdió el favor de Hera. Así, uno
de los héroes más famosos de Grecia moriría años después en
completa soledad, y de un modo muy poco épico, aplastado por
un fragmento desprendido de los restos en descomposición
del Argo, mientras descansaba a la sombra de su amado navío
rememorando su pasada gloria.
La Guerra de Troya se libró entre los griegos y los defensores de la ciudad de Troya,
en Anatolia, en algún momento del final de la Edad del Bronce. La historia ha sido parte
del imaginario durante milenios, pero puede muy bien haber ocurrido un conflicto entre
micenios e hititas, aunque su representación en la literatura épica como
la Ilíada de Homero es seguramente más mito que realidad.
La Guerra de Troya ha definido y dado forma a la manera en que la cultura de
la antigua Grecia ha sido vista hasta el siglo XXI. La historia de dioses y guerreros
heroicos es quizás una de las fuentes más ricas supervivientes desde la antigüedad y
ofrece información sobre la guerra, la religión, las costumbres y las actitudes de los
antiguos griegos.
Paris y Helena
Nuestra principal fuente de información sobre la Guerra de Troya es la Ilíada de
Homero (escrita en el siglo VIII a.C.) en la que narra 52 días del último año del
conflicto, que duró 10 años. Los griegos supusieron que la guerra había tenido lugar
durante el siglo XIII a.C.; sin embargo, la guerra fue también objeto de tradición oral
antes de la obra de Homero lo cual, junto con otras fuentes como los poemas del
fragmentario Ciclo Épico, nos da una imagen más completa de lo que consideraban
exactamente los griegos como Guerra de Troya.
Según la tradición griega, la Guerra de Troya comenzó como una forma de
que Zeus redujera la población humana, en continuo crecimiento y, de manera más
concreta, como una expedición para rescatar a Helena, esposa de Menelao, rey
de Esparta y hermano de Agamenón. Helena fue raptada por el príncipe troyano Paris
(también conocido como Alejandro), tomada como premio por escoger
a Afrodita como la diosa más bella en un concurso con Atenea y Hera, en la boda de
Peleo y Tetis. Menelao y los griegos quisieron rescatarla y vengar la insolencia troyana.
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Trojan War in A Total War Saga: TROY. Coming in 2020. Available to wishlist
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El ejército griego
La coalición griega (o aqueos, como a menudo los denomina Homero) estaba liderada
por el rey de Micenas, Agamenón. Entre las ciudades o regiones representadas estaban
Beocia, Fócida, Eubea, Atenas, Argos, Corinto, Arcadia, Esparta, Cefalonia,
Creta, Rodas, Magnesia y las Cícladas. No está claro el número de hombres que la
formaban: Homero habla de un ejército de ‘decenas de miles’ o, de manera más poética,
de tantos como las hojas y las flores que brotan en primavera.
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LOS DIOSES TENÍAN SUS FAVORITOS
ENTRE LOS QUE LUCHABAN EN LAS
LLANURAS DE TROYA Y A MENUDO
LOS PROTEGÍAN DESVIANDO LAS
LANZAS.
Entre los guerreros griegos había algunos héroes muy especiales, líderes que fueron los
más grandes luchadores y los que mostraron el mayor coraje en el campo de batalla.
También a menudo uno de sus dos progenitores era divino, mientras que el otro era
mortal, creando de esa forma un vínculo genealógico entre los dioses y las personas
normales. Entre los más importantes se encuentran Aquiles, Ulises,
Áyax, Diomedes, Patroclo, Antíloco, Menesteo e Idomeneo.
Los griegos recibieron la ayuda de varios dioses del Olimpo. Atenea, Poseidón,
Hera, Hefesto, Hermes y Tetis ayudaron directa o indirectamente a los griegos, según
la versión de Homero de la guerra. Los dioses tenían sus favoritos entre los que
luchaban en las llanuras de Troya y a menudo los protegían desviando las lanzas e
incluso transportándolos desde el fragor de la batalla a un lugar seguro, fuera de peligro.
El ejército troyano
El ejército que defendía la gran ciudad de Troya, dirigido por su rey Príamo, también
contaba con la ayuda de una larga lista de aliados. Entre ellos estaban los carios,
halizones, caucones, cicones, licios, maionios, misios, paionios, paflagones, pelasgos,
frigios y tracios.
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Aquiles y Pentesilea
Marie-Lan Nguyen (CC BY)
Los troyanos también tenían sus héroes semidivinos, incluyendo a Héctor (hijo de
Príamo), Eneas, Sarpedón, Glauco, Forcis, Polidamante y Reso. También contaban con
la ayuda de los dioses, recibiendo asistencia durante la batalla por parte de Apolo,
Afrodita, Ares y Leto.
Batallas clave
La mayor parte de la Guerra de Troya fue de hecho un asedio prolongado, en el que la
ciudad fue capaz de resistir a los asaltantes durante tanto tiempo sobre todo porque sus
fortificaciones eran magníficas. De hecho, según la mitología griega, las murallas de
Troya habían sido construidas por Poseidón y Apolo que, tras un acto de impiedad,
fueron obligados por Zeus a servir durante un año al rey troyano Laomedonte. Sin
embargo, se libraron batallas fuera de la ciudad, a veces con carros, pero en su mayoría
por infantería con lanzas y espadas y protegidos por una coraza, un casco y defensas
para el pecho y las piernas. La guerra discurrió durante años en las llanuras de Troya,
aunque las batallas realmente apasionantes parecieron reservadas para el último año del
asedio. Esta es una selección de las más destacadas.
Paris vs. Menelao
Cansado de batallas poco concluyentes, Menelao propuso luchar con Paris
personalmente en un combate único que decidiera la guerra. Habiéndolo acordado así,
los dos guerreros echaron a suertes quien sería el primero en arrojar su lanza. Paris ganó
y lanzó primero, pero su lanza chocó contra el escudo de Menelao sin producir ningún
daño. El rey griego lanzó entonces la suya con una fuerza tremenda, tanta que la lanza
atravesó el escudo de Paris y perforó su armadura. Seguramente Paris hubiera muerto
directamente si no se hubiera inclinado en el último momento. Sin embargo, Menelao
no había terminado y con su espada dio un golpe terrible sobre el casco del príncipe
troyano, pero la espada se hizo añicos y cayó a trozos sobre el polvo. Menelao agarró
entonces con sus manos el casco de Paris y le arrastró por el suelo. Ahogándose con la
tira del casco enrollada en su cuello, Paris se salvó gracias a la intervención de Afrodita,
que la rompió y, cubriendo al príncipe con una espesa niebla, se lo llevó al refugio
seguro de su dormitorio perfumado.
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Aquiles y Áyax, por Exequias
Dan Diffendale (CC BY-NC-SA)
Héctor vs. Áyax
El encuentro de los dos grandes héroes es un reflejo del de Menelao y Paris. Ambos
arrojaron sus lanzas sin ningún efecto. Héctor tiró una gran piedra contra el griego, sólo
para que este la desviara con su escudo. Áyax le devolvió el favor con una roca aún más
grande, golpeando el escudo de Héctor. Entonces desenvainaron sus espadas y se
aproximaron para el combate mortal, pero siendo detenidos por sus camaradas, que les
instaron a parar de pelear porque estaba anocheciendo. Siguiendo el código de honor
que caracterizaba a los viejos tiempos, los dos guerreros incluso se despidieron
amistosamente intercambiando regalos, Héctor dándole a Áyax una espada con
empuñadura de plata y este a su rival un espléndido cinturón púrpura.
CON LA AYUDA DE APOLO, UN
INSPIRADOR HÉCTOR, EN SU MEJOR
MOMENTO, HIZO RETIRARSE
NUEVAMENTE A LOS GRIEGOS HASTA
SUS BARCOS.
Ataque a los barcos griegos
Tras un día tremendo de luchas, Héctor condujo a los troyanos en un ataque hasta las
murallas del campamento griego. Atravesando sus puertas, los troyanos hicieron huir a
los griegos, presas del pánico, hasta sus barcos. Sin embargo, mientras Zeus estaba
momentáneamente distraído por los encantos de Hera, Poseidón intervino para animar a
los griegos, quienes forzaron la retirada de los troyanos. Entonces, el signo de la batalla
volvió a cambiar y, con la ayuda de Apolo, un inspirador Héctor, en su mejor momento,
hizo retirarse nuevamente a los griegos hasta sus barcos.
Patroclo cae
El invencible Aquiles era sin duda el guerrero más grande de Grecia. Sin embargo, para
frustración de los griegos, permaneció, de muy mal humor, al margen de la mayor parte
del acto final de la guerra. Agamenón le había robado a Briseida, una mujer considerada
por Aquiles como su botín de guerra y, por dicho motivo, se negó a luchar. Al principio
Agamenón no pareció demasiado preocupado con la pérdida de su temperamental
guerrero talismán, pero cuando los troyanos empezaron a ganar terreno en la guerra,
empezó a ser evidente que Aquiles iba a ser necesario para que los aqueos pudieran
vencer en el prolongado conflicto. Un Agamenón cada vez más desesperado pidió
ayuda a Aquiles, prometiéndole un gran tesoro sólo por volver a participar en el
conflicto, lo que fue rechazado por este. Con el campamento griego asediado, Patroclo
pidió a su mentor y gran amigo Aquiles que se reincorporara y, cuando volvió a
negarse, Patroclo pidió permiso para vestir su armadura y liderar él mismo a los
asustados mirmidones. Aquiles, viendo que uno de los barcos griegos ya estaba en
llamas, dio su consentimiento a regañadientes, pero advirtiendo a Patroclo de que se
limitara a rechazar a los troyanos y no les persiguiera hasta las murallas de Troya.
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Ilíada ambrosiana
Unknown (Public Domain)
Patroclo dirigió entonces el contraataque de los griegos, obligando a los troyanos a
retirarse e incluso dando muerte al gran héroe troyano Sarpedón. Inflamado por su
éxito, el joven héroe no tuvo en cuenta el consejo de Aquiles y precipitadamente
continuó la lucha hacia Troya. Sin embargo, en ese momento, Apolo intervino de parte
de los troyanos golpeando el casco y la armadura de Patroclo, rompió su lanza y golpeó
la protección de su brazo. Indefenso, Patroclo fue apuñalado por Euforbo, tras lo cual
Héctor intervino para dar el golpe mortal clavándole su lanza sin piedad.
La nueva armadura de Aquiles
Cuando Aquiles se enteró de la muerte de su gran amigo Patroclo, quedó abrumado de
dolor y rabia, jurando venganza contra los troyanos y en particular contra Héctor.
Después de mostrar su dolor, Aquiles decidió finalmente entrar de nuevo en la batalla.
Fue una decisión que sellaría el destino de Troya.
RESPLANDECIENTE EN SU BRILLANTE
ARMADURA, AQUILES, TODAVÍA CIEGO
DE RABIA, DERROTÓ A LOS
TROYANOS, COMO ERA DE ESPERAR.
Pero antes de entrar en combate, Aquiles necesitaba una armadura nueva, que le fue
proporcionada por su madre divina Tetis, que hizo que Hefesto, el maestro artesano del
Olimpo, le hiciera la más magnífica nunca vista. Utilizando bronce, estaño, plata y oro,
el dios produjo para el héroe una enorme coraza, que mostraba una miríada de escenas
terrestres y todas las constelaciones, y también un casco resplandeciente, con una cresta
de oro. Resplandeciente en su brillante armadura, Aquiles, todavía ciego de rabia,
derrotó, como era de esperar, a los troyanos, que huyeron presas del pánico tras la
seguridad de las murallas de su ciudad.
Héctor vs. Aquiles
Sólo Héctor permaneció fuera de las murallas, pero a la vista de la embestida del terrible
Aquiles también perdió los nervios y corrió a lugar seguro. Sin embargo, Aquiles
persiguió al príncipe troyano por tres veces alrededor de las murallas de la ciudad.
Alcanzándole finalmente, Aquiles mató a su presa clavando su lanza en la garganta de
Héctor. A continuación le despojó de su armadura y, atándole por los tobillos a su carro,
Aquiles lo arrastró hasta el campamento griego, a la vista de Príamo, que lo observaba
desde lo alto de las fortificaciones de la ciudad. Fue una acción sorprendentemente
deshonrosa y contra las antiguas reglas de la lucha.
Aquiles luchando contra Héctor
Trustees of the British Museum (Copyright)
Una vez vengada la muerte de Patroclo, Aquiles organizó las ceremonias fúnebres en
honor de su amigo caído. Mientras tanto, Príamo entró disfrazado en el campamento
griego y pidió a Aquiles que le devolviera el cuerpo de su hijo, para darle la sepultura
adecuada. Reticente al principio, Aquiles hizo caso finalmente de la emotiva súplica del
anciano y aceptó devolverle el cuerpo. Aquí finaliza la Ilíada, pero a la guerra aún le
quedaban varios giros del destino.
El caballo de Troya y la victoria
La guerra tuvo aún varios episodios emocionantes, incluyendo las luchas de Aquiles
contra el rey etíope Memnón y la amazona Pentesilea, a quienes dio muerte, y que
habían acudido en ayuda de los troyanos. Se dice incluso que Aquiles se enamoró de la
bella amazona justo en el momento de matarla con su lanza. El propio Aquiles se
encontró con su destino y fue muerto por una flecha disparada por Paris y guiada por
Apolo, que se clavó en su único punto débil, el talón. Ulises y Áyax se disputaron la
magnífica armadura del héroe y Áyax se volvió loco al perder su premio. Masacrando
un rebaño de ovejas que tomó por griegos, cayó sobre su espada en un confuso e inútil
suicidio. Filoctetes vengó la muerte de Aquiles hiriendo fatalmente a Paris con el
legendario arco de Hércules. Finalmente, Ulises logró incluso entrar disfrazado en la
ciudad y robar la sagrada estatua del Paladio de Atenea.
TROYA FUE SAQUEADA Y SU
POBLACIÓN MASACRADA O
ESCLAVIZADA
La acción final y decisiva fue, sin embargo, la idea del caballo de madera. Ulises,
inspirado por Atenea, ideó la estratagema para introducir un grupo de hombres al
interior de las murallas. En primer lugar, los griegos zarparon al atardecer dejando a los
troyanos una misteriosa ofrenda, consistente en un caballo de madera gigantesco, que en
realidad escondía un grupo de guerreros en su interior. Para asegurarse de que los
troyanos introducían el caballo en la ciudad, se eligió a Sinón para que se quedara atrás
y explicara a los troyanos un cuento chino sobre que los griegos habían abandonado la
lucha dejando un bonito regalo. Los troyanos llevaron al caballo al interior de las
murallas pero, mientras celebraban su victoria emborrachándose, los griegos saltaron
fuera del caballo, abrieron las puertas de la ciudad al ejército griego, que estaba de
regreso, y la ciudad fue saqueada y su población masacrada o esclavizada. Helena fue
llevada de vuelta a Argos y, de entre los héroes troyanos, solamente Eneas escapó, para
establecer finalmente un nuevo hogar en Italia.
Sin embargo, la victoria tuvo su precio. Debido a la devastación sin piedad de la ciudad
y su gente y, aún peor, los inaceptables actos sacrílegos, como la violación de Casandra,
los dioses castigaron a los griegos enviándoles tormentas para hacer naufragar sus
naves, y aquellos que finalmente pudieron regresar tuvieron que sufrir un viaje de vuelta
largo y penoso. Incluso algunos de los griegos que lograron llegar a su tierra, lo hicieron
solamente para sufrir ulteriores desastres e infortunios.
El caballo de Troya
Tetraktyas (CC BY-SA)
Guerra de Troya: arte y literatura
Troya y la Guerra de Troya se convirtieron en un mito esencial de la literatura griega y
romana, revisitado en numerosas ocasiones por escritores en obras como
el Agamenón de Esquilo, Las troyanas de Eurípides y la Eneida de Virgilio. También
en la decoración de cerámica y escultura, los artistas fueron cautivados por la Guerra de
Troya. Escenas como el Juicio de Paris, Aquiles luchando contra Héctor, Aquiles
jugando a los dados con Áyax, y Áyax cayendo sobre su espada, fueron solamente
algunas de la miríada de escenas de esta historia que aparecerían una y otra vez en el
arte a lo largo de los siglos. Quizás aún más importante, la Guerra de Troya vino a
representar la lucha de los griegos contra las potencias extranjeras, explicando historias
de un tiempo en que los hombres eran mejores, más capaces y más honorables.
Troya en la arqueología
Ha habido mucho debate académico acerca de si la Troya mítica existió en realidad y,
en tal caso, si el sitio arqueológico descubierto en Anatolia, que reveló la existencia de
una ciudad que había prosperado a lo largo de milenios de ocupación, se refería a la
misma ciudad; sin embargo, en la actualidad es aceptado casi universalmente que la
ciudad que las excavaciones han revelado es la ciudad de la Ilíada de Homero.
De las diversas ciudades construidas una sobre otra, Troya VI (ca. 1750-1300 a.C.) es la
candidata más probable para ser la ciudad asediada de la Guerra de Troya de Homero.
Las imponentes murallas con varias torres concuerdan con la descripción de Homero de
la ‘Troya fortificada’. La ciudad inferior cubre unos impresionantes 270.000 m²,
protegidos por una zanja tallada en la roca, y sugiere una gran ciudad como la Troya de
la tradición.
Troya VI fue parcialmente destruida, aunque el motivo exacto es desconocido, salvo
algunas evidencias de incendio. Resulta enigmático que se hayan encontrado en el sitio
puntas de flecha de bronce, puntas de lanza y hondas, incluso algunas incrustadas en las
murallas, lo que sugiere algún tipo de conflicto. Las fechas de estas (ca. 1250 a.C.) y de
la destrucción del sitio se corresponden con las fechas de Heródoto para la Guerra de
Troya. Los conflictos a lo largo de los siglos entre las civilizaciones micénica e hitita
son muy probables, siendo la expansión colonial y el control de las lucrativas rutas
comerciales los principales motivos. Sin embargo, no parece probable que dichos
conflictos hayan alcanzado la escala de la guerra de Homero, aunque en su conjunto
pudieran muy bien haber sido el origen de la historia épica de la Guerra de Troya que ha
mantenido su fascinación durante siglos.
Preguntas y respuestas
¿La Guerra de Troya fue una guerra real?
La historia de la Guerra de Troya procede de la mitología y la
literatura griegas, pero puede estar basada en conflictos reales entre
micénicos e hititas durante la Edad de Bronce.
¿Cómo empezó la guerra de Troya?
La guerra de Troya comenzó porque el príncipe troyano Paris
secuestró a Helena, esposa de Menelao, el rey de Esparta. Menelao
convenció a su hermano Agamenón para que formara una alianza de
ciudades griegas para navegar hacia Troya y recuperar a Helena.
¿Quiénes lucharon en la Guerra de Troya?
Muchos héroes lucharon en la Guerra de Troya. En el bando griego
estaban Agamenón, Aquiles, Odiseo y Áyax. Los troyanos tenían a
Paris y a Héctor. Los dioses del Olimpo también participaron, algunos
en cada bando.
¿Quién ganó la Guerra de Troya?
La alianza de ciudades griegas ganó la Guerra de Troya al entrar en la
ciudad de Troya y saquear sus tesoros.
¿Cómo ganaron los griegos la Guerra de Troya?
Los griegos ganaron la Guerra de Troya fingiendo que abandonaban
Troya, pero dejando atrás un gigantesco caballo de madera. Los
troyanos pensaron que se trataba de un regalo para los dioses, por lo
que introdujeron el caballo en la ciudad. El caballo contenía muchos
héroes griegos que se bajaron y abrieron las puertas de la ciudad
para dejar entrar al ejército griego y destruir la ciudad.
Bibliografía
Ulises, también conocido como Odiseo, fue uno de los héroes griegos más
populares. Viajero y aventurero, sus hazañas se cuentan en la obra ‘La
Odisea’ de Homero. Era hijo del rey de Ítaca, Laertes.
Cuando era niño llegó a la corte de su padre un arquero de los más
afamados del momento, Eurito, poseedor del arco más poderoso de
la tierra. Este arco era un regalo del dios Apolo.
En agradecimiento por la hospitalidad recibida, regaló el arco al joven
Ulises. Años después, contrajo matrimonio con Penélope, con la que
tuvo un hijo, Telémaco.
Ulises atado al mástil de su barco
Cuando los griegos se dispusieron a partir hacia Troya, buscaron a Ulises.
Éste no quería unirse al ejército, así que decidió fingir
locura sembrando de sal los campos. Sin embargo, no le quedó otra opción
que aceptar cuando los griegos pusieron delante del arado a su hijo.
Una de las primeras cosas que tuvo que hacer fue buscar a Aquiles en la
corte de Licomedes para que acudiera a la guerra de Troya, ya que se había
profetizado que los griegos ganarían la guerra si él les ayudaba.
Para ello, tuvo la idea de hacer regalos a las hijas del rey. Les obsequió con
joyas pero también puso un escudo y una lanza.
Aquiles no pudo aguantar y se abalanzó sobre estos
objetos, descubriéndose.
Durante el tiempo que duró la contienda se dedicó a idear acciones
diplomáticas y militares pero desde un punto de vista estratégico,
diferenciándose así de Aquiles, quien destacó por ser un gran guerrero y con
gran fuerza física.
Ulises y la Guerra de Troya
Uno de los hechos más destacados fue la creación del famoso caballo
de Troya gracias al cual los griegos lograron entrar en la ciudad y destruir
Troya hasta los cimientos. Tras la victoria decidió volver a Ítaca, trayecto
que le costaría completar 10 años.
La Odisea
Eolo, dios de los vientos, le había entregado a Ulises un odre muy
especial para que le ayudase en el viaje. Este odre contenía
todos aquellos vientos que podrían desviar la nave en la que se
dirigía a su hogar, dejando fuera únicamente el viento que le guiaría directo a
su destino.
Sin embargo, los marineros vieron el odre y pensaron que contenía vino, por lo
que lo abrieron, liberando los malos vientos que había en su interior.
Sintiéndose frustrados, los vientos decidieron vengarse y zarandear la
nave para que no llegase a du destino.
Aquí empezaron realmente sus aventuras. Algunas de las más conocidas
son: la lucha contra el cíclope Polifemo, el tiempo que estuvo en la isla de
Circe, el que pasó también en la isla de la ninfa Calisto, y sobre todo
su encuentro con las sirenas.
Después llegó a Ítaca donde tuvo que luchar contra todos los pretendientes de
Penélope, consiguiendo hacerse camino hasta que al final reinaron juntos
en la isla.
Los