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Emociones humanas: tristeza, alegría y más

El documento explora diversas emociones humanas, incluyendo tristeza, alegría, enojo, sorpresa, asco y miedo, describiendo sus características, causas y manifestaciones. La tristeza se relaciona con la pérdida y situaciones adversas, mientras que la alegría se asocia con el bienestar y la productividad. Cada emoción tiene un papel adaptativo en la vida humana, influyendo en nuestras interacciones y respuestas ante el entorno.

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Emociones humanas: tristeza, alegría y más

El documento explora diversas emociones humanas, incluyendo tristeza, alegría, enojo, sorpresa, asco y miedo, describiendo sus características, causas y manifestaciones. La tristeza se relaciona con la pérdida y situaciones adversas, mientras que la alegría se asocia con el bienestar y la productividad. Cada emoción tiene un papel adaptativo en la vida humana, influyendo en nuestras interacciones y respuestas ante el entorno.

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La TRISTEZA es una emoción profunda y compleja que forma parte de nuestra vida emocional.

Aunque puede resultar


dolorosa, también juega un papel clave al conectarnos con nuestras emociones, impulsándonos a buscar apoyo y a
encontrar consuelo en la comunidad y la cultura.

La tristeza es una reacción emocional ante una pérdida o situación adversa que nos supera. Puede surgir,
incluso, tras grandes alegrías cuando la persona no logra gestionarlas emocionalmente.

¿Qué causa tristeza?


Los desencadenantes más comunes de la tristeza suelen ser:
La pérdida de una persona, objeto u objetivo valioso.

La vivencia de una situación adversa.


La reacción emocional depende de cómo percibimos la situación. Si creemos que todavía podemos cambiar algo, podemos
sentir ira o frustración. Si no vemos ninguna solución, sentimos tristeza.

La ALEGRÍA es una emoción positiva que se caracteriza por la sensación de contento, buen humor y ganas de sonreír. Es
una de las emociones básicas de los seres humanos y se puede experimentar tanto solos como en compañía de otros.

La alegría se puede manifestar a través de:


- Sonrisas, carcajadas, o inclinación a celebrar
- Elevado tono de voz
- Elevación de los párpados y estrechamiento de su apertura
- Presencia de energía en el cuerpo, que se expresa en bailes, saltos, aplausos, etcétera

La palabra alegría proviene del latín alacer o alecris que significa "vivo y animado". Es una respuesta adaptativa del ser
humano a su entorno. Nos hace más productivos y contagia entusiasmo

El enojo es una emoción humana que se expresa como irritación o molestia, y puede variar en intensidad. Se puede
manifestar de forma leve o intensa, hasta llegar a la furia o la ira.
El enojo produce cambios psicológicos y biológicos,
Es una respuesta natural que puede ser causada por como:
factores internos o externos, como: - Aumento de la frecuencia cardíaca
- Recuerdos traumáticos - Aumento de la presión arterial
- Malos pensamientos - Aumento de los niveles de adrenalina y
- Celos enfermizos noradrenalina
- Situaciones que se consideran "malas" - Sonrojarse
- Palabras, acciones o actitudes de otras personas - Aprietar los puños
- Preocupación o taciturnidad por problemas - Abrir más las pupilas
personales - Fruncir el ceño
- Tensar los párpados
- Levantar la barbilla
- Constreñir los labios
Aprender a manejar las emociones fuertes, como el enojo, es parte de convertirse en una persona más madura

La SORPRESA es una emoción primaria, una alteración emocional causada por algo inesperado, por algo imprevisto,
novedoso o extraño, cuya principal consecuencia es desviar toda nuestra atención hacia lo que la causó. Esta emoción se
clasifica como neutra o ambigua, puesto que nunca es negativa ni positiva; lo que se puede clasificar en esos términos son
las reacciones que surgen a partir de ella. Dura pocos segundos, pues se convierte en otra emoción, dependiendo del
hecho que la causó y de cómo la interpreta la persona.

¿Para qué sirve?


Facilita la curiosidad y el aprendizaje, así como el surgimiento de la conducta apropiada ante situaciones inesperadas. Nos
genera una gran capacidad para dirigir nuestra atención hacia ciertos eventos o pensamientos. Aunque pudiera parecer
muy fugaz, actúa como una entrada de otra emoción; es muy importante, pues al ser ésta la emoción inicial nos permitirá
focalizar la atención en los estímulos que captamos y en aquellos que están por presentarse.

¿Cómo se manifiesta?
La expresión corporal más característica es elevar las cejas, abrir la boca, y, en ocasiones, hasta doblar un poco las
rodillas.
Cuando una persona siente sorpresa, suele abrir mucho la boca y los ojos, queriendo descubrir datos del acontecimiento o
situación imprevista; se elevan las cejas; en general, todos los músculos de la cara se tensan; podemos empezar a sudar
intensamente. Cuando aparece, se activa el sistema nervioso autónomo, cuya función es controlar la frecuencia cardiaca,
la temperatura corporal, la sudoración, la dilatación de nuestras pupilas, entre otros procesos más.
Puede tener consecuencias en la atención y la memoria, al ser convocadas por los procesos psicológicos que siguieron a la
estimulación de esta reacción. A pesar de su impacto en la memoria, ésta es la emoción más breve y neutra; es decir,
puede producirse de forma súbita y, así mismo, desaparecer con rapidez.
Al presentarse la situación de sorpresa, la persona tiene bajas capacidades de control y predicción, así como una alta
necesidad de afrontar la situación de manera inmediata.
En el momento en que aparece, podremos sentir un vuelco en el corazón; en el cerebro, lo inesperado desencadena una
respuesta inmediata.
La sorpresa es la emoción que antecede a otras. Es una respuesta de muy corta duración, que rápidamente deriva en otra
emoción. Así, por ejemplo, cuando nos sorprende una visita inesperada de alguien que queremos mucho, experimentamos
sorpresa-alegría. Cuando recordamos el olvido de una cita importante con nuestro jefe, experimentamos sorpresa-miedo.
Cuando, de repente, alguien nos habla de forma descortés, experimentamos sorpresa-rabia.
Así pues, la sorpresa es la emoción de duración más breve. Si ésta durase mucho tiempo, empezaría a ser disfuncional.
Cuando sentimos sorpresa estamos en un estado de desorientación.
Los seres humanos necesitamos anticipar los acontecimientos; es decir, imaginar o saber qué pasará en un momento
dado. Esto nos aporta seguridad, conocimiento y nos permite afrontar la situación, aparentemente con grandes
posibilidades de éxito, ya que el no saber cómo reaccionar en una situación nos paraliza. De esta forma, nos anticipamos
para poder prevenir, para no sorprendernos.

El ASCO es una emoción que se caracteriza por ser una impresión desagradable o de fuerte desagrado hacia algo o
alguien:

- Se puede sentir ante determinados alimentos, excrementos, materiales orgánicos podridos o sus olores.

- Puede provocar reacciones físicas como náuseas, vómitos, sudores, descenso de la presión sanguínea.

- Es una emoción básica y universal que se considera necesaria para la supervivencia del organismo.

- En los humanos ha evolucionado mucho, incorporando elementos socioculturales.

- Algunos sinónimos de asco son: repulsión, repugnancia, desagrado, aversión, grima, animadversión o
aborrecimiento.
El MIEDO es una emoción natural que se caracteriza por experimentar una sensación desagradable e intensa ante la
percepción de un peligro real o imaginario. Es una de las pocas emociones básicas que compartimos con muchos animales.
La consecuencia suele ser huir ante el peligro, intentar evitarlo o combatir aquello que lo causa.
Se ha identificado que a lo que más teme el ser humano es a las grandes alturas, a los animales peligrosos, a las lesiones
corporales y enfermedades, a los lugares públicos abiertos, al tráfico, a hablar en público y a los espacios estrechos. El
miedo infantil más común es a la oscuridad, aunque esta respuesta suele decrecer con la edad. Por otra parte, el miedo
reprime al instinto lúdico, frena la iniciativa y la creatividad.

Función del miedo


Es considerada una de las emociones más primitivas, pues su función es prepararnos para la supervivencia, para dar una
respuesta rápida y eficaz ante una amenaza. Asimismo, es un mecanismo de defensa, provocado por cosas específicas y
que funciona como una alarma psicológica que avisa de amenazas para la integridad física y el bienestar de la persona.

Manifestación y expresión
El miedo se manifiesta en cuatro niveles:
- Cognitivo: Se transforma en pensamientos e imágenes negativas acerca del estímulo o situación temida, además
hay una interpretación que se hace al respecto.
- Fisiológico: Ocurren cambios corporales que originan sensaciones desagradables, como aceleración del ritmo
cardiaco y la respiración, contracción muscular, temblor de piernas y manos, sudoración, bloqueos, tics,
expresiones faciales como palidez del rostro y piloerección (se erizan los pelos de la piel).
- Conductual: El miedo origina acciones hacia el estímulo o situación temida, como paralizarse, escapar o llorar.
- Neuronal: el miedo comienza en una región del cerebro denominada amígdala, que forma del sistema límbico; este
sistema es el encargado de regular las emociones y funciones de conservación del individuo. La respuesta
autónoma del miedo (la que no activamos de manera consciente), surge mucho antes de que nuestra razón decida
algo al respecto. Son muchas las áreas cerebrales relacionadas con el miedo.

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