UNIVERSIDAD PRIVADA DEL ESTADO DE
MEXICO
SALUD MENTAL
ASIGNATURA: METODOLOGIA DE LA INVESTIGACIÓN
PROFESOR: JUAN CARLOS MARTINEZ
ELABORADO POR:
DANIELA VAZQUEZ ALMERAYA
GUILLERMO AARON RAMOS ZAMUDIO
DANIEL AGUILAR HERNANDEZ
LIDIA ABIGAIL JUAREZ BOJORGES
CRISTIAN ALAN REYES FLORES
EMILIO PEREZ YESCAS
JOSE ANTONIO ALCANTARA MARIN
AZUCENA IRAIS CASTRO RUIZ
JESICA VELASCO RAMOS
INDICE
Contenido
INTRODUCCION.............................................................................................................................4
Trastornos mentales.....................................................................................................................5
Algunos factores que pueden aumentar el riesgo de desarrollar un trastorno
mental son:.................................................................................................................................5
¿Quién corre el riesgo de presentar un trastorno mental?............................................5
Síntomas de trastornos mentales.........................................................................................6
Trastornos mentales más comunes.....................................................................................7
Trastornos de la conducta alimentaria................................................................................7
Trastornos psicóticos..............................................................................................................8
Trastornos de personalidad...................................................................................................8
Trastornos de ansiedad...........................................................................................................8
Depresión....................................................................................................................................9
Trastorno bipolar.......................................................................................................................9
Trastorno de estrés postraumático......................................................................................9
Esquizofrenia...........................................................................................................................10
Trastornos del neurodesarrollo...........................................................................................10
Psicoterapia..................................................................................................................................11
Tipos de psicoterapia.............................................................................................................12
Durante la psicoterapia..........................................................................................................13
Duración de la psicoterapia..................................................................................................14
FACTORES QUE AFECTAN A LA SALUD MENTAL............................................................15
¿Qué puede afectar la salud mental?.................................................................................15
Beneficios de la salud mental..............................................................................................15
ESTRATEGIAS DE CUIDADO...................................................................................................16
Salud integral:..........................................................................................................................16
Salud fisica...............................................................................................................................17
Salud mental.............................................................................................................................17
Pasos para enfrentar el estigma..........................................................................................19
¿Por qué es un problema en los países y comunidades de Latinoamérica?...........20
Familismo..................................................................................................................................21
Tabús..........................................................................................................................................21
Religión......................................................................................................................................21
¿Por qué el estigma de la salud mental es un problema?............................................22
Cómo combatir el estigma de la salud mental.................................................................23
Salud mental en las diferentes etapas de la vida................................................................24
Niñez....................................................................................................................................24
Adolescencia............................................................................................................................24
Etapa adulta..............................................................................................................................25
Vejez...........................................................................................................................................25
LAS EMOCIONES EN LA MENTAL..........................................................................................27
3 pasos que te pueden ser útiles para controlar tus emociones................................29
Prevención y promoción de la salud mental........................................................................30
El impacto de la tecnología y las redes sociales.................................................................32
Conclusiones...............................................................................................................................33
Bibliografías.................................................................................................................................34
INTRODUCCION
La salud mental es un aspecto fundamental del bienestar humano que afecta a
millones de personas en todo el mundo. A pesar de su importancia, los trastornos
mentales a menudo siguen siendo estigmatizados y mal comprendidos.
Condiciones como la depresión, la ansiedad y el estrés afectan tanto a la calidad
de vida como a la capacidad de funcionar en diversas áreas de la vida diaria.
En un contexto global donde los desafíos emocionales y psicológicos son cada
vez más visibles, es esencial generar conciencia sobre la importancia de la salud
mental, eliminar tabúes y promover el acceso a tratamientos adecuados.
A lo largo de este ensayo, se explorarán las causas más comunes de los
trastornos mentales, su impacto en la sociedad, factores que afectan la salud
mental, psicoterapia, las posibles estrategias que podemos implementar para
abordar este problema creciente.
La OMS (Organización Mundial de la Salud) unos de cada cuatro personas
experimentan algún tipo de trastorno mental lo largo de su vida. A pesar de su
prevalencia muchas personas siguen enfrentándose a su estigma y falta de apoyo
adecuado.
“La depresión es un precio infernal para despertar a la vida.” Matt Haig
Trastornos mentales
Los trastornos mentales, también conocidos como enfermedades mentales, son
afecciones que alteran la manera de pensar, sentir, comportarse y regular las
emociones de una persona. Pueden ser ocasionales o de larga duración, y pueden
afectar la capacidad de relacionarse con los demás y funcionar en la vida diaria.
Los trastornos mentales son comunes y hay tratamientos disponibles. Las
personas con trastornos mentales pueden mejorar y muchas de ellas se recuperan
por completo.
Algunos factores que pueden aumentar el riesgo de desarrollar
un trastorno mental son:
Antecedentes de enfermedad mental en un pariente consanguíneo
Situaciones estresantes de la vida
Enfermedades permanentes
Daño cerebral
Experiencias traumáticas
Consumo de alcohol o drogas recreativas
Antecedentes de abuso o negligencia en la infancia
¿Quién corre el riesgo de presentar un trastorno mental?
Existe un conjunto diverso de factores individuales, familiares, comunitarios y
estructurales que, en conjunto, protegen o socavan la salud mental. Aunque la
mayoría de las personas son resilientes, quienes están expuestos a circunstancias
adversas, como la pobreza, la violencia, la discapacidad y la desigualdad, corren
un mayor riesgo. Entre los factores de protección y de riesgo se cuentan factores
psicológicos y biológicos individuales, como las habilidades emocionales y la
genética. Muchos de esos factores se ven influidos por cambios en la estructura o
la actividad del cerebro.
Síntomas de trastornos mentales
Los síntomas de los trastornos mentales serán distintos según el problema que
sufra el paciente, las circunstancias que lo provoquen y demás factores externos.
Normalmente los síntomas pueden afectar a la conducta, pensamientos y
emociones del paciente, siendo los más comunes:
Sentimientos de desánimo y tristeza
Incapacidad para concentrarse
Pensamientos confusos
Altibajos emocionales
Cambios repentinos de humor
Alejamiento de las actividades que solía hacer y de las amistades
Cansancio y baja energía
Trastornos del sueño
Delirio, alucinaciones o paranoias
Imposibilidad para afrontar los problemas o el estrés de la vida cotidiana
Abuso de alcohol o drogas (en algunas ocasiones)
Trastornos alimenticios
Cambios en el deseo sexual
Exceso de enfado o violencia
Pensamientos suicidas
Trastornos mentales más comunes
Trastornos de ansiedad.
Partimos del hecho que la ansiedad es normal en situaciones de estrés. Sin
embargo, se considera trastorno de ansiedad cuando los síntomas provocan
demasiada angustia o un deterioro funcional grave en la vida del paciente,
impidiéndole funcionar en su vida. Dentro de los trastornos de ansiedad hay:
Ataques de pánico. Aparición repentina de temor o terror, asociado a
sentimientos de muerte. Entre los síntomas hay falta de aire, dolor en el
pecho, malestar y palpitaciones.
Fobias. Muchos pacientes sienten un miedo que no pueden tolerar ni
controlar hacia determinados hechos, objetos o animales. Así, sufren un
miedo irracional hacia ése estímulo, con un comportamiento de evitación.
Hay muchas fobias pero entre las más comunes se encuentran: fobia a
algunos animales (serpientes, arañas, perros…), fobia social (no tiene que
ver con la timidez y se traduce con un miedo ante situaciones de interacción
social), agorafobia (miedo a los espacios abiertos), fobia a volar en avión, a
conducir algún vehículo, a los ascensores, a los payados, a los dentistas, a
las tormentas, a la sangre, entre muchas otras.
Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT). Se da cuando la persona ha
sido sometida a una situación traumática que le provoca una experiencia
estresante psicológicamente. Entre los síntomas hay pesadillas, ira, fatiga
emocional, irritabilidad, etc.
Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC). Es una condición en la que la
persona tiene pensamientos, imágenes o ideas intrusivas. Se relaciona con
la ansiedad y por asociarse sensaciones de angustia, temor y estrés
continuado. Los pensamientos que causan malestar y obsesiones en el
paciente hacen que la persona haga acciones o compulsiones para
minimizar la ansiedad. Entre estos movimientos obsesivos están comprobar
continuamente alguna cosa, contar, organizar mucho las cosas, lavarse
continuamente, repetir palabras…
Trastornos de la conducta alimentaria.
Los más frecuentes son:
La anorexia nerviosa. Se caracteriza por una obsesión por controlar la
cantidad de comida ingerida, restringiendo la ingesta haciendo dieta, ayuno
y ejercicio excesivo.
La bulimia nerviosa. Caracterizada por pautas anómalas de alimentación,
con momentos de ingesta masiva y otros de eliminación de esas calorías
con vómitos, laxantes… Además, este trastorno lleva asociadas
alteraciones en el cerebro (degradación de la materia blanca, por donde
pasan muchos conjuntos de axones naturales).
Trastorno por atracón. Es grave y se caracteriza porque la persona ingiere
grandes cantidades de comida y siente que pierde el control mientras come.
Tras el atracón aparece una angustia severa por el peso.
Trastornos psicóticos
Son graves y la persona pierde el contacto con la realidad, teniendo alucinaciones
y delirios. Entre ellos están los trastornos delirantes o paranoias (la persona está
100% convencida de cosas que no son ciertas) y la esquizofrenia (la persona tiene
alucinaciones o pensamientos perturbadores, aislándole de la vida social).
Trastornos de personalidad.
Son trastornos en el comportamiento del paciente que le generan malestar y
dificultades en sus relaciones. El Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) o
borderline es uno de los más frecuentes, afectando a personas con personalidad
débil y cambiante, así como dubitativa. En ellos los momentos de calma pueden
convertirse en ira, desesperación o ansiedad. Los síntomas característicos
incluyen ira incapaz de ser controlada, esfuerzos por evitar el abandono (real o
imaginario), alternancia entre extremos de idealización y devaluación en
relaciones interpersonales, autoimagen inestable y sentimientos de vacío. Otro
trastorno común es el Trastorno Antisocial (TASP), psicopatía o sociopatía. Se
caracteriza porque el paciente tiene tendencia a no relacionarse con la sociedad.
Entre los síntomas incluyen: agresividad, tendencia a la soledad, violencia, mentir,
etc. Además, suelen ser personas tímidas, con tendencias depresivas y ansiedad
social.
Trastornos de ansiedad
En 2019, 301 millones de personas sufrían un trastorno de ansiedad, entre ellos
58 millones de niños y adolescentes (1). Los trastornos de ansiedad se
caracterizan por un miedo y una preocupación excesivos y por trastornos del
comportamiento conexos. Los síntomas son lo suficientemente graves como para
provocar una angustia o una discapacidad funcional importantes. Existen varios
tipos diferentes: trastorno de ansiedad generalizada (caracterizado por una
preocupación excesiva), trastorno de pánico (que se caracteriza por ataques de
pánico), trastorno de ansiedad social (con miedo y preocupación excesivos en
situaciones sociales), trastorno de ansiedad de separación (que es el miedo
excesivo o la ansiedad ante la separación de aquellos individuos con quienes la
persona tiene un vínculo emocional profundo), etc. Existe un tratamiento
psicológico eficaz, y dependiendo de la edad y la gravedad, también se puede
considerar la medicación.
Depresión
En 2019, 280 millones de personas padecían depresión, entre ellos 23 millones de
niños y adolescentes.
La depresión es distinta de las alteraciones habituales del estado de ánimo y de
las respuestas emocionales breves a los problemas de la vida cotidiana. En un
episodio depresivo, la persona experimenta un estado de ánimo deprimido
(tristeza, irritabilidad, sensación de vacío) o una pérdida del disfrute o del interés
en actividades, la mayor parte del día, casi todos los días, durante al menos dos
semanas.
Concurren varios otros síntomas, como dificultad de concentración, sentimiento de
culpa excesiva o de autoestima baja, falta de esperanza en el futuro,
pensamientos de muerte o de suicidio, alteraciones del sueño, cambios en el
apetito o en el peso y sensación de cansancio acusado o de falta de energía.
Las personas que padecen depresión tienen un mayor riesgo de cometer suicidio.
Sin embargo, existe un tratamiento psicológico eficaz, y dependiendo de la edad y
la gravedad, también se puede considerar la medicación.
Trastorno bipolar
En 2019, 40 millones de personas padecían trastorno bipolar (1). Las personas
afectadas experimentan episodios depresivos alternados con períodos de
síntomas maníacos. Durante el episodio depresivo, experimentan un estado de
ánimo deprimido (tristeza, irritabilidad, sensación de vacío) o una pérdida del
disfrute o del interés en actividades, la mayor parte del día, casi todos los días.
Los síntomas maníacos pueden incluir euforia o irritabilidad, mayor actividad o
energía y otros síntomas, como aumento de la verborrea, pensamientos
acelerados, mayor autoestima, menor necesidad de dormir, distracción y
comportamiento impulsivo e imprudente. Las personas con trastorno bipolar tienen
un mayor riesgo de cometer suicidio. Sin embargo, existen opciones terapéuticas
eficaces, como psicoeducación, reducción del estrés y fortalecimiento del
funcionamiento social y medicación.
Trastorno de estrés postraumático
La prevalencia del trastorno de estrés postraumático y otros trastornos mentales
es alta en entornos afectados por conflictos (3). Este trastorno puede desarrollarse
después de la exposición a un suceso o serie de sucesos extremadamente
amenazantes u horribles. Se caracteriza por todo lo siguiente: 1) volver a
experimentar el suceso o sucesos traumáticos en el presente (recuerdos
intrusivos, escenas retrospectivas o pesadillas); 2) evitar pensamientos y
recuerdos del suceso o sucesos, o evitar actividades, situaciones o personas que
recuerden al suceso o sucesos, y 3) percepciones persistentes de una mayor
amenaza actual. Estos síntomas duran varias semanas y causan una
discapacidad funcional importante. Existe un tratamiento psicológico eficaz.
Esquizofrenia
A escala mundial, la esquizofrenia afecta a unos 24 millones de personas, es
decir, a una de cada 300 personas (1). Quienes padecen esquizofrenia tienen una
esperanza de vida de 10 a 20 años por debajo de la de la población general (4).
La esquizofrenia se caracteriza por una importante deficiencia en la percepción y
por cambios de comportamiento. Los síntomas pueden incluir persistencia de
ideas delirantes, alucinaciones, pensamiento desorganizado, comportamiento muy
desorganizado o agitación extrema. Las personas que padecen esquizofrenia
pueden ver entorpecidas de forma persistente sus capacidades cognitivas. Sin
embargo, existen diversas opciones terapéuticas eficaces, entre las que se
cuentan la medicación, la psicoeducación, las intervenciones familiares y la
rehabilitación psicosocial.
Trastornos del neurodesarrollo
Los trastornos del neurodesarrollo son trastornos conductuales y cognitivos que
surgen durante el desarrollo y que dan lugar a dificultades considerables en la
adquisición y ejecución de funciones intelectuales, motoras o sociales específicas.
Los trastornos del neurodesarrollo incluyen trastornos del desarrollo intelectual,
trastorno del espectro autista y trastorno por déficit de atención con hiperactividad
(TDAH), entre otros. Este último se caracteriza por un patrón persistente de falta
de atención o hiperactividad-impulsividad, que tiene un impacto negativo directo
en el funcionamiento académico, ocupacional o social. Los trastornos del
desarrollo intelectual se caracterizan por limitaciones significativas en el
funcionamiento intelectual y el comportamiento adaptativo, que se refiere a
dificultades con las habilidades conceptuales, sociales y prácticas cotidianas en la
vida diaria. El trastorno del espectro autista (TEA) constituye un grupo diverso de
afecciones caracterizadas por cierto grado de dificultad con la comunicación social
y la interacción social recíproca, así como patrones de comportamiento, intereses
y actividades restringidos, repetitivos e inflexibles.
Existen opciones terapéuticas efectivas, que incluyen intervenciones psicosociales
y comportamentales, terapia ocupacional y logoterapia. Para determinados
diagnósticos y grupos de edad, también se puede considerar la medicación.
Psicoterapia
La psicoterapia es un enfoque para tratar problemas de salud mental conversando
con un psicólogo, un psiquiatra u otro proveedor de atención para la salud mental.
También se conoce como terapia de conversación, consejería, terapia psicosocial
o, simplemente, terapia.
Durante la psicoterapia, aprenderás acerca de tus problemas específicos y cómo
tus pensamientos, emociones y comportamientos afectan tu estado de ánimo. La
terapia de conversación ayuda a aprender a tomar el control de tu vida y a
responder a situaciones desafiantes con la capacidad de afrontar una situación
difícil.
En algunos casos, la psicoterapia puede ser igual de eficaz que los
medicamentos, como los antidepresivos. No obstante, según tu situación, la
terapia de conversación por sí sola puede no ser suficiente para aliviar los
síntomas de una enfermedad de salud mental. También, es posible que necesites
medicamentos u otros tratamientos.
La clase de antidepresivos que se utiliza con más frecuencia son:
Inhibidores selectivos de la receptación de serotonina (ISRS), como
fluoxetina, sertralina, paroxetina, fluvoxamina, vortioxetina, vilazodona,
escitalopram y citalopram
Otras clases de antidepresivos comprenden
Inhibidores de la recaptación de serotonina y norepinefrina (IRSN), como
venlafaxina, duloxetina, levomilnacipran o desvenlafaxina
Inhibidores de la recaptación de norepinefrina y dopamina, como bupropión
Los antidepresivos tricíclicos como amitriptilina y nortriptilina ya casi no se utilizan
para tratar la depresión a causa de sus efectos secundarios. Sin embargo, estos
fármacos se pueden utilizar si la persona afectada también sufre un trastorno que
le causa dolor crónico y que afecta a sus actividades y a su trabajo. Los
antidepresivos tricíclicos pueden ayudar a aliviar ciertos tipos de dolor.
Los inhibidores de la monoaminooxidasa como fenelzina, tranilcipromina y parche
de selegilina pueden ser eficaces pero rara vez se usan, salvo cuando otros
antidepresivos no han dado resultado.
Los antiguos fármacos antipsicóticos, por ejemplo, clorpromazina, haloperidol y
tiotixeno, son útiles en el tratamiento de trastornos psicóticos como la
esquizofrenia y ciertos problemas de comportamiento. Los nuevos fármacos
antipsicóticos (comúnmente llamados antipsicóticos atípicos o antipsicóticos de
segunda generación) se utilizan actualmente como tratamiento inicial. Entre los
fármacos antipsicóticos más nuevos se encuentran aripiprazol, asenapina,
brexpiprazol, cariprazina, iloperidona, lumateperona, lurasidona, olanzapina,
paliperidona, quetiapina, risperidona y ziprasidona. En aquellas personas que no
responden a otros antipsicóticos se utiliza cada vez más la clozapina.
Los ISRS y los ansiolíticos como clonazepam, lorazepam y diazepam, así como
antidepresivos, se usan para tratar los trastornos de ansiedad, como el trastorno
de pánico y las fobias.
Los estabilizadores del estado de ánimo, como el litio, la carbamazepina, el
divalproex sódico, el ácido valproico y la lamotrigina se emplean para el
tratamiento del trastorno bipolar. Además, se pueden utilizar varios fármacos
antipsicóticos para tratar el trastorno bipolar. Estos fármacos son aripiprazol,
asenapina, cariprazina, lurasidona, olanzapina, quetiapina, risperidona y
ziprasidona.
Durante los últimos años se han logrado importantes avances en el campo de la
psicoterapia, a la que se denomina en ocasiones "terapia de conversación". Al
crear un ambiente de empatía y aceptación, con frecuencia el terapeuta es capaz
de ayudar al paciente a identificar la fuente de sus problemas y a considerar
alternativas para afrontarlos. La conciencia emocional y la capacidad de
introspección que la persona obtiene a través de la psicoterapia a menudo origina
cambios en sus actitudes y conductas que le permiten vivir de una manera más
plena y satisfactoria.
La psicoterapia es apropiada y eficaz para una amplia variedad de enfermedades.
Incluso personas que no padecen trastornos mentales pueden encontrar utilidad
en el método psicoterapéutico para afrontar algunos problemas, como dificultades
laborales, la pérdida de un ser querido o el padecimiento de una enfermedad
crónica por algún miembro de la familia. De igual modo, la psicoterapia de grupo,
la terapia de pareja y la terapia familiar están siendo ampliamente utilizadas.
Tipos de psicoterapia
Algunos tipos de psicoterapia son más eficaces que otros para tratar determinados
trastornos y afecciones. El terapeuta tendrá en cuenta tu situación y tus
preferencias para determinar qué enfoque o combinación de enfoques sería mejor
para ti.
Algunos métodos de psicoterapia con eficacia demostrada incluyen:
La terapia cognitivo conductual, que ayuda a identificar conductas y
creencias negativas y poco saludables, y a desarrollar la capacidad de
afrontar una situación difícil.
La terapia dialéctico conductual, un tipo de terapia cognitivo conductual que
enseña estrategias de comportamiento para ayudar a manejar el estrés,
controlar las emociones y mejorar las relaciones con los demás.
La terapia de aceptación y compromiso, que te ayuda a ser más consciente
de tus pensamientos y sentimientos, y a aceptarlos. También, te ayuda a
comprometerte a realizar cambios y mejora tu capacidad de afrontar
situaciones desafiantes y adaptarte a ellas.
Las terapias psicodinámica y psicoanalítica, que se centran en aumentar tu
consciencia de los pensamientos y comportamientos de los cuales podrías
no ser consciente. Estas terapias te ayudan a determinar qué te motiva y a
resolver conflictos.
La psicoterapia interpersonal, que se centra en abordar los problemas de
relaciones con otras personas para mejorar la forma en que te relacionas
con los demás, como familiares, amigos y compañeros de trabajo.
La psicoterapia de apoyo, que mejora tu capacidad de afrontar el estrés y
las situaciones difíciles.
Durante la psicoterapia
En la mayoría de los tipos de psicoterapia, el terapeuta te motiva a hablar
sobre tus pensamientos y sentimientos, y sobre lo que te preocupa. No te
preocupes si te resulta difícil hablar acerca de tus sentimientos. El terapeuta
puede ayudarte a sentirte más seguro y cómodo a medida que pasa el
tiempo.
Dado que, en la psicoterapia, a veces, hay conversaciones intensas a nivel
emocional, es posible que llores, sientas angustia o incluso tengas un
arrebato de furia en medio de una sesión. También, es posible que te
sientas agotado físicamente después de una sesión. El terapeuta puede
ayudarte a afrontar estos sentimientos y emociones.
Después de una sesión, puede pedirte que realices actividades específicas
o pongas en práctica lo que has aprendido. Con el tiempo, hablar de tus
preocupaciones puede mejorar tu estado de ánimo y cambiar la forma en
que piensas y te sientes sobre ti mismo. A su vez, puede mejorar tu
capacidad para afrontar los problemas.
Duración de la psicoterapia
La cantidad de sesiones de psicoterapia que necesitas y la frecuencia de
estas dependen de factores como los siguientes:
Tus problemas de salud mental.
La gravedad de los síntomas.
La duración de los síntomas o de los problemas de salud mental.
La rapidez con que avanzas hacia tus objetivos de tratamiento.
Cuánto estrés tienes.
En qué medida tus problemas de salud mental interfieren en tu vida diaria.
Cuánta ayuda recibes de tus familiares y de otras personas.
Las restricciones de costos y del seguro médico.
La duración de las sesiones de psicoterapia también puede depender del
método empleado. Por ejemplo, la terapia cognitivo conductual tiene un
curso de tratamiento más breve y la terapia dialéctico conductual puede
llevar más tiempo. El terapeuta puede ayudarte a comprender cuánto
durará el tratamiento.
Tal vez solo necesites unas semanas para poder afrontar una situación a
corto plazo. O bien, el tratamiento puede durar un año o más si tienes un
problema de salud mental u otras preocupaciones a largo plazo.
FACTORES QUE AFECTAN A LA SALUD MENTAL
Es el estado de equilibrio que debe existir entre las personas y el entorno socio-
cultural que los rodea, incluye el bienestar emocional, psíquico y social e influye en
cómo piensa, siente, actúa y reacciona una persona ante momentos de estrés
La salud mental es la base para el bienestar y funcionamiento efectivo de una
persona y su comunidad.
¿Qué puede afectar la salud mental?
La inseguridad
La desesperanza
El rápido cambio social
Los riesgos de violencia
Los problemas que afecten la salud física
También puede verse afectada por factores y experiencias personales, la
interacción social, los valores culturales, experiencias familiares, escolares y
laborales.
Beneficios de la salud mental
Buena salud física, y rápida recuperación de enfermedades físicas
Relaciones de calidad con las personas del entorno
Estado de bienestar constante y proyectos para el futuro
Mejor la calidad de vida de los individuos
Recomendaciones para mantener una buena salud mental
Tener buenos hábitos alimenticios
Realizar ejercicio con regularidad
Conservar buenas relaciones interpersonales
Evitar el tabaco y el consumo de alcohol
Dormir como mínimo de 8 horas diarias
Realizar actividades sociales, recreativas, culturales y deportivas
Fomentar el hábito de la lectura: leer enriquece la capacidad de atención e
incrementa la memoria, aumenta la motivación y reduce el estrés
ESTRATEGIAS DE CUIDADO
El Mes Nacional de Concientización sobre la Salud Mental en mayo sirve como
recordatorio para reconocer el impacto de la salud conductual y el bienestar de los
niños, las familias y las comunidades. Es un momento para tomarnos un momento
y reflexionar sobre nuestra propia salud mental. El bienestar no se trata sólo de
sentirse bien; se trata de tomar decisiones activas que conduzcan a una vida más
plena.
Salud integral:
1. Priorizar el cuidado personal: Dedica tiempo a actividades como el ejercicio,
una nutrición adecuada, el sueño y técnicas de relajación como la
meditación.
2. Manténgase Conectado: Cultive relaciones de apoyo con amigos, familiares
o una comunidad para reducir la soledad y recibir apoyo emocional.
3. Manejar el estrés: Desarrolle mecanismos de afrontamiento saludables para
lidiar con el estrés de manera efectiva, como establecer límites y participar
en actividades adicionales agradables.
4. Practica la atención plena: Incorpora técnicas de mindfulness a tu rutina
diaria para aumentar la autoconciencia y reducir los pensamientos
negativos mientras cumples tus objetivos.
5. Busque apoyo profesional: No dude en acudir a un profesional de la salud
mental para recibir terapia o asesoramiento si es necesario.
No se puede subestimar el impacto de la salud mental en nuestra vida diaria; da
forma a nuestros pensamientos, sentimientos y acciones en cada momento. Así
como cuidamos nuestra salud física, es importante nutrir nuestro bienestar mental.
Salud física
1. Duerme lo suficiente: Mantén tus hábitos saludables del sueño, aun si estás
quedándote en casa.
2. Participa regularmente en actividad física: La actividad física regular y el
ejercicio pueden ayudar a reducir la ansiedad y mejorar el estado de ánimo
3. Come de manera saludable: Elige una dieta bien balanceada. Evita comer
comida basura y azúcar refinada. Limita la cafeína, ya que puede agravar el
estrés y la ansiedad.
4. Duerme lo suficiente: Mantén tus hábitos saludables del sueño, aun si estás
quedándote en casa.
5. Evita el tabaco, el alcohol y las drogas
6. Limita el tiempo frente a las pantallas: Apaga los dispositivos electrónicos
(televisión, tableta, computadora o teléfono) e interactúa con tu familia en
especial con tus hijos, ponte límites de exposición frente a los dispositivos,
sobretodo 30 minutos antes de dormir.
7. Relájate y recarga las pilas: Reserva tiempo para ti mismo, práctica
respiración profunda, tai chi, yoga, o meditación, date un baño de espuma,
escucha música, o lee o escucha un libro narrado, haz lo que sea que te
ayude a relajarte. Elige una técnica que funcione para ti, y practícala con
regularidad.
Salud mental
Reduce los desencadenantes de estrés
1. Concéntrate en lo que piensas: Elige enfocarte en las cosas positivas en tu
vida en lugar de hacerlo en qué mal te sientes. Considera comenzar cada
día agradeciendo por las cosas que si tienes, no pierdas la esperanza,
esfuérzate en aceptar los cambios cuando se presentan, y trata de
considerar los problemas en perspectiva.
2. Mantén tu rutina normal: Mantener un horario regular es importante para tu
salud mental. Además de mantener una rutina regular para el momento de
irte a la cama, ten horarios consistentes para las comidas, bañarte y
vestirte, horarios de trabajo o de estudio, y ejercicio.
También toma algún tiempo para actividades que disfrutes. Este procedimiento
puede hacerte sentir que tienes más control.
3. Mantente ocupado: Una distracción puede alejarte del ciclo de
pensamientos negativos que alimentan la ansiedad y la depresión. Disfruta
de pasatiempos que puedas hacer en casa, identifica un nuevo proyecto u
organiza ese armario como te prometiste hacer algún día.
Hacer algo positivo para controlar la ansiedad es una estrategia sana de
afrontamiento.
Salud mental y estigma
La salud mental engloba el estado de equilibrio y bienestar de nuestro ser
emocional, psicológico y social, moldeando nuestra percepción, emociones y
conducta en la confrontación de los desafíos de la vida. Además, ejerce una
influencia significativa en nuestra capacidad para gestionar el estrés, nuestras
interacciones con otros individuos y las decisiones que tomamos a lo largo de
todas las etapas de la vida, desde la niñez y adolescencia hasta la adultez y vejez.
La salud mental también se refleja en nuestra resiliencia y capacidad para
adaptarnos a situaciones cambiantes, así como en nuestra habilidad para
mantener relaciones interpersonales saludables y satisfactorias. A lo largo de la
vida, la salud mental es un recurso invaluable que nos permite afrontar las
complejidades emocionales y psicológicas, disfrutar de una calidad de vida plena y
contribuir de manera positiva a la sociedad en su conjunto.
Interrelación cuerpo-mente
Otra idea que es necesario tener en cuenta cuando hablamos de salud mental es
el hecho de que no es posible entender por completo el funcionamiento de la
mente sin el cuerpo o del cuerpo sin la mente.
La presencia de enfermedades y alteraciones médicas supone un factor a tener en
cuenta a la hora de explicar el estado de salud mental, y viceversa. Resulta
fácilmente visible si pensamos en los efectos que pueden generar en nuestra
psique enfermedades graves, crónicas o muy peligrosas: el estrés, miedo y
sufrimiento que pueden conllevar problemas tan importantes como un cáncer, un
infarto, una diabetes o una infección por VIH.
Asimismo la práctica de deporte y el mantenimiento de hábitos de vida saludables
favorece la salud mental, el equilibrio y el bienestar. Del mismo modo, la salud
mental tiene un efecto sobre la salud física: una buena salud mental favorece que
el cuerpo se mantenga sano, mientras que si existe algún problema es más fácil
que se sucedan cansancio, malestar, dolor físico, bajada del sistema inmune,
somatizaciones… y ello puede llevar a padecer enfermedades.
Un estigma sucede cuando alguien te ve de manera negativa por alguna
característica distintiva o por un rasgo personal que se considera, o de verdad es,
una desventaja (un estereotipo negativo). Lamentablemente, las creencias y las
actitudes negativas hacia las personas que tienen alguna afección de la salud
mental son frecuentes.
El estigma puede dar lugar a la discriminación. La discriminación puede ser
evidente y directa, por ejemplo, si alguien hace un comentario negativo sobre la
enfermedad mental o sobre el tratamiento. O también puede ser no intencional o
sutil, como cuando alguien te evita porque asume que podrías ser inestable,
violento o peligroso a causa de tu enfermedad mental. Es posible que hasta te
juzgues a ti mismo.
Algunos de los efectos nocivos del estigma comprenden:
Resistencia a buscar ayuda o tratamiento
Falta de comprensión por parte de familiares, amigos, compañeros de
trabajo u otras personas
Menos oportunidades laborales, o para participar en actividades escolares o
sociales, o problemas para encontrar una vivienda
Hostigamiento, violencia física o acoso
Un seguro médico que no cubre adecuadamente el tratamiento de la
enfermedad mental
La creencia de que nunca superarás ciertos desafíos o de que tu situación
no mejorará
Pasos para enfrentar el estigma
Estas son algunas formas de enfrentar el estigma:
Obtén tratamiento. Puedes estar reacio a admitir que necesitas un
tratamiento. No permitas que el miedo a ser etiquetado con una
enfermedad mental te impida buscar ayuda. El tratamiento puede brindar
alivio al identificar lo que está mal y reducir los síntomas que interfieren con
tu trabajo y tu vida personal.
No dejes que el estigma te haga dudar de ti mismo y te cause vergüenza. El
estigma no proviene solo de los demás. Es posible que creas erróneamente
que tu afección es un signo de debilidad personal o que deberías poder
controlarla sin ayuda. Buscar asesoramiento, informarte sobre tu afección y
conectarte con otras personas que padecen una enfermedad mental puede
ayudarte a ganar autoestima y superar el juicio destructivo sobre ti mismo.
No te aísles. Si tienes una enfermedad mental, es posible que no quieras
decírselo a nadie. Tu familia, amigos, miembros del clero o de tu comunidad
pueden ofrecerte apoyo si saben sobre tu enfermedad mental. Comunícate
con personas en las que confíes para obtener la compasión, el apoyo y la
comprensión que necesitas.
No te identifiques con tu enfermedad. No eres una enfermedad. En lugar de
decir "soy bipolar", di "tengo trastorno bipolar". En lugar de llamarte
"esquizofrénico", di "tengo esquizofrenia".
Únete a un grupo de apoyo. Algunos grupos locales y nacionales, como la
Alianza Nacional de Enfermedades Mentales (NAMI, por sus siglas en
inglés), ofrecen programas locales y recursos de Internet que ayudan a
reducir el estigma al educar a las personas que padecen enfermedades
mentales, sus familias y el público en general. Algunas agencias y
programas estatales y federales, como los que se centran en la
rehabilitación vocacional y el Departamento de Asuntos de Veteranos (VA,
por sus siglas en inglés), ofrecen apoyo a las personas con enfermedades
mentales.
Busca ayuda en la escuela. Si tú o tu hijo tienen una enfermedad mental
que afecta el aprendizaje, averigua qué planes y programas podrían
ayudar. La discriminación contra los estudiantes debido a una enfermedad
mental es ilegal, y los educadores en los niveles primario, secundario y
universitario deben adaptarse a los estudiantes lo mejor que puedan. Habla
con maestros, profesores o administradores sobre el mejor enfoque y los
recursos. Si un maestro no sabe sobre la discapacidad de un estudiante,
esto puede provocar discriminación, barreras de aprendizaje y malas
calificaciones.
Habla sin reparos contra el estigma. Considera expresar tus opiniones en
eventos, en cartas al editor o en Internet. Puede ayudar a infundir valor en
otras personas que enfrentan desafíos similares y educar al público sobre
las enfermedades mentales.
Los juicios de los demás casi siempre provienen de una falta de comprensión más
que de información basada en hechos. Aprender a aceptar tu afección y reconocer
lo que debes hacer para tratarla, buscar apoyo y ayudar a educar a otros puede
marcar una gran diferencia.
El estigma de la salud mental es la barrera más grande de la comunidad para
mejorar la salud mental general, y en las comunidades de Latinoamérica, este
estigma puede ser más prevalente.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que el estigma relacionado con
la mala salud mental es el mayor obstáculo de las personas que buscan
tratamiento. Estigma se refiere a un grupo de creencias negativas, y con
frecuencia injustas e inexactas, que la sociedad relaciona con ciertas
circunstancias, cualidades y personas.
¿Por qué es un problema en los países y comunidades de
Latinoamérica?
El estigma de la salud mental existe en cualquier parte del mundo, pero puede ser
particularmente fuerte en las comunidades de Latinoamérica. Una revisión de
2016 determinó que estas tienden a tener algunos prejuicios similares hacia las
personas con afecciones de salud mental que las culturas de Europa Occidental.
Los estigmas comúnmente identificados incluyen ideas de que las personas con
afecciones de salud mental son:
• violentas, agresivas o pueden actuar de forma extraña
• incapaces de mejorar
• peligrosas y deberían estar aisladas o alejadas de las demás personas
• no pueden realizar las mismas actividades o tareas que los demás
Como se describe a continuación, algunos elementos específicos de la cultura o
sociedad latinoamericana pueden influir en cómo se establece, percibe e impacta
el estigma de la salud mental.
Familismo
Varios estudios sugieren que el valor cultural del familismo, o el valor colectivo de
la unidad familiar, pueden jugar un papel en la formación e implementación del
estigma sobre la salud mental.
Algunos investigadores indican que este valor está relacionado con mayores tasas
de cercanía emocional y apertura dentro de la familia, lo que puede reducir el
impacto del estigma de salud mental.
Por otro lado, algunas investigaciones citan a la familia como una fuente principal
de discriminación contra las personas con afecciones de salud mental en varios
países de Latinoamérica. Los ejemplos de los factores familiares negativos
incluyen actitudes hostiles de la familia y familia extendida, al igual que familiares
que subestiman las capacidades de alguien.
Otro estudio encontró que la mayoría de las familias latinas e hispanas negarían la
presencia de depresión u otra afección de salud mental en un familiar, a menos
que no pudieran enfrentarla o si los síntomas de la afección fueran potencialmente
mortales. En el mismo estudio, muchos de los participantes de la encuesta
creyeron que las afecciones de salud mental de los niños se deben a
comportamientos pecaminosos de sus padres.
Además, un estudio de 2013 determinó que el valor del familismo puede hacer que
las personas oculten su afección para proteger a su familia. Los miembros de la
familia también pueden desanimar a que las personas busquen tratamiento o
tomen medicamentos debido a la falta de educación o creencias espirituales o
culturales.
Tabús
Discutir las afecciones de salud mental con frecuencia también es un tabú en las
culturas y comunidades de Latinoamérica. Esto significa que los padres, hijos y
maestros, con frecuencia no hablan lo suficiente sobre este tema.
Algunas personas también pueden considerar inapropiado discutir los problemas
de la familia fuera del hogar.
Religión
La fe también parece jugar un papel importante en la formación del estigma que
las personas en América Latina pueden tener con relación a las afecciones de
salud mental. Esto tiene sentido, considerando que estas comunidades tienden a
confiar en las instituciones religiosas como un recurso espiritual, educativo y social
importante.
Según un estudio de 2019, que exploró las creencias sobre las afecciones de
salud mental en las comunidades latinas religiosas en Estados Unidos, las
creencias religiosas pueden contribuir con los estigmas al reforzar los conceptos
erróneos de que:
La mala salud mental es una falla moral o un dilema espiritual.
La mala salud mental es una afección espiritual y no médica.
La mala salud mental es un castigo o forma de justicia divina.
La depresión se debe a la falta de fe, no orar lo suficiente, comportamientos
pecaminosos de los padres u otras personas, o la influencia demoníaca.
Orar y tener fe en Dios puede ayudar a reducir el riesgo o tratar las
condiciones de salud mental.
Autolesionarse, como cortarse o suicidarse, se deben a la falta de fe
verdadera
Sin embargo, el estudio también indica que excepto por las creencias sobre el
suicidio, las actitudes estigmatizantes provenían principalmente de la socialización
en los países de origen de los participantes más que de la doctrina religiosa en sí
Otros
Las comunidades de Latinoamérica que viven en otro país también pueden haber
reducido el acceso a la atención de salud mental adecuada debido a los siguientes
factores:
barreras del idioma
falta de médicos conscientes de las diferencias, creencias culturales,
matices del idioma o prácticas
falta de un seguro adecuado
pobreza
falta de recursos médicos especializados en la comunidad
menor capacidad de identificar los síntomas de mala salud mental debido a
la falta de información o comprensión
estatus legal o estatus de los seres cercanos, cuánto alguien se adapta y
acepta la cultura predominante del lugar donde vive
¿Por qué el estigma de la salud mental es un problema?
Sin importar la causa, el estigma sobre la salud mental puede tener implicaciones
negativas sociales, económicas y públicas para las personas que viven con
afecciones de salud mental. En algunos casos, esto también puede reducir o
limitar la confianza o capacidad de algunas personas de obtener acceso e
involucrarse en ciertos recursos, servicios o derechos legales.
El estigma de la salud mental también puede desanimar a que alguien
busque tratamiento para las afecciones de salud mental. Sin embargo, la
mayoría de estas afecciones mejoran con el tratamiento; especialmente el
tratamiento temprano.
Según un estudio de 2019, en [Link]., las poblaciones hispanas y latinas
tienen acceso a la atención de salud mental 50 por ciento menos que las
personas blancas no hispanas. Además, según la OMS, aproximadamente
5 por ciento de los adultos de Latinoamérica tienen depresión, aunque
pocos reciben tratamiento.
Algunas investigaciones también determinaron una necesidad percibida
muy baja de atención de salud mental, independientemente de la gravedad
de la mala salud de las comunidades latinas o hispanas que viven en
[Link]. Sin embargo, esta percepción no es precisa, considerando que la
OMS informa que las afecciones mentales y neurológicas conforman casi
una cuarta parte de las enfermedades en América Latina y el Caribe.
El estigma negativo también puede hacer más difícil que alguien con mala
salud mental se recupere. Adicionalmente, también puede afectar de
manera negativa a las personas que cuidan a otras con afecciones de salud
mental, como familiares, amigos o seres queridos.
Cómo combatir el estigma de la salud mental
Las investigaciones sugieren que una de las mejores maneras de reducir el
estigma es conocer a alguien con una afección de salud mental.
Las intervenciones basadas en el contacto, en donde alguien se involucra con una
persona que ha vivido experiencias con la mala salud mental, también tienden a
ser mucho más efectivas que los programas o materiales educativos. Estas
intervenciones involucran actividades como discusiones en persona y
presentaciones o lecturas, escuchar o ver blogs, podcasts o videos.
Los recursos educativos religiosos para la salud mental también pueden ayudar a
reducir el estigma en las comunidades de Latinoamérica.
Para reducir el estigma relacionado con la mala salud mental, la Alianza Nacional
sobre Enfermedades Mentales, también recomienda:
Hablar abiertamente sobre la salud mental
Educarse a sí mismo y a los demás sobre la salud mental
Promover la idea que de la mala salud física y mental son iguales
Conocer el lenguaje que puede ser estigmatizante, como los términos
“loco”, “demente” o “psicótico”
Informar a los medios cuando están promoviendo un estigma negativo
Mostrar compasión a las personas con afecciones de salud mental
Salud mental en las diferentes etapas de la vida
En medio de nuestras vidas ocupadas, a veces, dejamos de lado un aspecto muy
importante: nuestra salud mental, un estado de bienestar en el cual, conscientes
de nuestras propias capacidades, afrontamos las tensiones normales diarias y
somos capaces de hacer una contribución a la comunidad.
Desde la infancia hasta la vejez, la salud mental juega un papel crucial en el
desarrollo, funcionamiento y calidad de vida. Es decir, se trata de un componente
fundamental del bienestar general, que influye durante todas las etapas de la vida.
Niñez
Este contribuye al aprendizaje, desarrollo de habilidades sociales y
emocionales, y sienta las bases para una vida adulta equilibrada.
Haz hábitos que impliquen movimiento.
Crea diferentes actividades físicas.
Realiza pausas activas mentales y físicas.
Establece rutinas donde se contemplen diferentes actividades de interés de
niños, niñas y adolescentes.
Construye con diferentes materiales reutilizables juegos y juguetes que
permitan momentos de movimientos.
Organiza tu día estableciendo horarios para el estudio, tender la cama, etc.
Realizar ejercicio en familia es cuidar de la salud mental y física de los
niños fortalece los vínculos afectivos y refuerza el seguimiento de
instrucciones.
Los pequeños que pasan mucho tiempo observando pantallas. Ellos
pueden perder oportunidades importantes de practicar y dominar las
habilidades interpersonales, motoras y de comunicación.
Entrégales ‘vales de motivación’ para canjearlos cuando hagan las tareas,
alcancen metas o cualquier otro motivo positivo.
Leer un libro ayuda a que los niños estimulen su imaginación y su
creatividad, enriquezcan su cultura y aumenten su interés por las cosas que
los rodean.
Adolescencia
Al igual influye en la toma de decisiones, autoestima y construcción de identidad.
Mostrar interés por sus amistades
Promover el respeto, la honestidad y la amistad
Detectar y atender tempranamente los problemas
Evitar la estigmatización
Ofrecer un acompañamiento particular para construir su autonomía e identidad
La depresión y la ansiedad son los trastornos mentales más comunes en los
adolescentes.
Etapa adulta
Este suele afecta las relaciones interpersonales, productividad laboral y
capacidad para manejar el estrés.
Entre los factores de riesgo asociados con mayores probabilidades de
desarrollar
problemas de salud mental incluyen:
Factores individuales: como problemas prenatales, enfermedades crónicas
Experiencias de la vida: abuso, trauma, pobreza, etc.
Factores familiares: violencia doméstica, poca supervisión de los padres,
etc. Factores sociales: rechazo se pares, conflictos, etc.
Factores escolares: acoso escolar, modelos antisociales, etc.
Características de la comunidad: difícil acceso a servicios de apoyo,
ausencia de normas contra la violencia.
Para contrarrestar estos factores de riesgo, hay una serie de factores que ayudan
a los jóvenes a hacer frente a la adversidad, entre los cuales se encuentran:
Factores individuales: habilidades cognitivas, temperamento fácil, buena
autoestima, etc.
Experiencias de vida: tutoría, apoyo en etapas críticas, etc.
Factores familiares: apego seguro a uno de los cuidadores, estabilidad
familiar
Factores sociales: grupo de pares con actitud pro social, desarrollo
de habilidades sociales, etc.
Factores escolares: buen ambiente escolar, éxito académico, etc.
Características de la comunidad: seguridad económica, redes de
soporte
Experiencias de vida: tutoría, apoyo en etapas críticas, etc.
Vejez
Es esencial para afrontar cambios, mantener relaciones sociales y disfrutar de la
vida en plenitud. La salud mental de las personas mayores se puede mejorar
mediante la promoción de hábitos activos y saludables
Para promover la salud mental en adultos mayores se puede:
Realizar ejercicios de agudeza mental, como leer, sudokus, dominó,
ajedrez, sopa de letras
Promover el diálogo y la participación en las actividades y decisiones en el
hogar
Evitar la inmovilidad en tiempos prolongados
Realizar actividad física, como caminata enérgica
Los trastornos mentales abarcan una amplia gama de condiciones que afectan el
pensamiento, estado de ánimo y comportamiento. Desde ansiedad y depresión
hasta enfermedades más complejas, como esquizofrenia o trastornos del espectro
autista, pueden manifestarse a cualquier edad y son la principal causa de
incapacidad en varios países del mundo.
Para aprender cómo cuidar la salud mental, es indispensable saber que estos
problemas se pueden presentar por factores genéticos, físicos, psicológicos o
ambientales de manera aislada o de forma simultánea.
Por lo que para fortalecerla se tienen que adoptar prácticas que promuevan el
bienestar psicológico y emocional.
Las cuales incluyen:
Cuidado personal: mantener hábitos saludables como una alimentación
balanceada, ejercicio regular y descanso adecuado.
Conexiones sociales: fomentar relaciones saludables y buscar apoyo en
familiares, amigos o grupos de apoyo. Buscar actividades que den un
sentido de propósito a la vida.
Autoconocimiento: reconociendo y manejando las emociones y buscando
herramientas para afrontar el estrés y las dificultades.
Ayuda profesional: si se presentan síntomas es necesario consultar con un
especialista de la salud mental, quien puede ofrecer orientación,
herramientas y tratamientos efectivos para hacer frente a estas
problemáticas.
Busca entornos que promuevan el cuidado y comprensión de la salud mental. Así
estarás contribuyendo a la construcción de una comunidad más empática y
resiliente. Recuerda, tu bienestar mental importa en cada etapa de tu vida
Para promover nuestra salud mental necesitaríamos tener una familia estable que
cuide de nuestra afectividad. También, poder construir relaciones sociales
adecuadas, tener relaciones de amistad con iguales y poder manejar bien el
tiempo.
LAS EMOCIONES EN LA MENTAL
Una cantidad cada vez mayor de investigaciones sugiere que tener una visión
positiva de las cosas puede beneficiar la salud física. Tener una visión positiva de
la vida no significa que nunca se sientan emociones negativas como tristeza o
enojo, dice la Dra. Barbara L. Fredrickson, psicóloga y experta en bienestar
emocional "Todas las emociones, ya sean positivas o negativas, son adaptativas
en las circunstancias correctas.
Las emociones positivas expanden nuestra conciencia y nos abren a nuevas
ideas, para que podamos crecer y sumar herramientas para la supervivencia,pero
las personas necesitan las emociones negativas para transitar las situaciones
difíciles y responder a ellas de manera apropiada en el corto plazo. Las emociones
negativas, sin embargo, pueden causarnos problemas, si se revive demasiado el
pasado o si se tiene una preocupación excesiva por el futuro, y no se relacionan
realmente con lo que sucede en el aquí y ahora". La Dra. Emily Falk,
neurocientífica de la Universidad de Pensilvania, está utilizando un enfoque
diferente. Falk explora cómo la autoafirmación — es decir, pensar en qué es más
importante para usted — puede afectar su cerebro y llevar a tener conductas más
positivas y saludables. Su equipo descubrió que cuando se pide a las personas
que piensen en las cosas que les importan, se activa una región del cerebro que
reconoce la información importante a nivel personal. Esta actividad cerebral puede
modificar cómo las personas responden a los consejos sobre salud. ¿Qué puede
afectar mi salud mental? Hay muchos factores diferentes que pueden afectar su
salud mental, incluyendo: Factores biológicos, como los genes o la química del
cerebro Experiencias de vida, como trauma o abuso Antecedentes familiares de
problemas de salud mental Su estilo de vida, como la dieta, actividad física y
consumo de sustancias También puede modificar su salud mental tomando
medidas para mejorarla, como hacer meditación, usar técnicas de relajación y ser
agradecido.
Las emociones pueden afectar a nuestra salud mental, tanto para lo bueno, como
para lo malo. Por eso, si queremos tener un equilibrio debemos entender nuestras
emociones, ver como nos hablamos a nosotros mismos y pedir ayuda si vemos
que no estamos bien. Ya que no hay salud sin la salud mental.
La salud mental incluye nuestro bienestar emocional, psicológico y social. Afecta
la forma en que pensamos, sentimos y actuamos cuando enfrentamos la vida.
También ayuda a determinar cómo manejamos el estrés, nos relacionamos con
los demás y tomamos decisiones. La salud mental es importante en todas las
etapas de la vida, desde la niñez y la adolescencia hasta la edad adulta y la vejez.
Las emociones que afectan nuestra salud mental son: miedo, la tristeza, la ira y el
asco son estados emocionales que, cuando son intensos y habituales, afectan
negativamente la calidad de vida de las personas.
En consecuencia, las emociones negativas constituyen actualmente uno de los
principales factores de riesgo para contraer enfermedades físicas y mentales. El
bienestar emocional es una de las bases para lograr una vida sana, feliz y plena.
Cuando hablamos de bienestar emocional nos referimos al estado de ánimo en el
cual nos sentimos bien, tranquilos, percibimos que dominamos nuestras
emociones y somos capaces de hacer frente a las presiones del día a día.
Para lograr el bienestar emocional necesitamos encontrar un balance en todos los
aspectos de nuestra vida: física, mental, emocional y espiritual. Es la habilidad de
poder disfrutar la vida y a la vez de afrontar los problemas diarios que nos van
surgiendo, ya sea tomando decisiones, lidiando y adaptándose a situaciones
difíciles o dialogando acerca de nuestras necesidades y deseos. La vida y las
circunstancias cambian continuamente, por tanto, nuestro carácter, pensamientos
y sentimientos también fluctúan. A veces es normal sentir malestar: tristeza,
preocupación, temor o inquietud. Pero estos tipos de sentimientos se convierten
en problema cuando empiezan a obstaculizar la vida diaria por un periodo
prolongado de tiempo.
Algunas emociones son positivas.
Por ejemplo
alegría
diversión
interé
pasión
gratitud
amor
Estas emociones positivas te hacen sentir bien.
Las emociones negativas son:
Tristeza
Enfado
Soledad
Celos
Autocrítica
miedo
rechazo
Estas pueden ser difíciles y, por momentos, dolorosas.
Esto es especialmente cierto cuando sentimos una emoción negativa con
demasiada frecuencia, demasiada intensidad o cuando la enfrentamos durante
mucho tiempo. Tal vez las emociones negativas sean complejas, pero podemos
aprender a manejarlas.
3 pasos que te pueden ser útiles para controlar tus emociones
Primer paso: Identifica la emoción: Sé consciente de cómo te sientes.
Descubre qué es lo que causó el sentimiento. No busques un culpable.
Acepta todas tus emociones como naturales y comprensibles.
Segundo paso: Toma medidas Piensa cuál es la mejor manera de expresar
tu emoción. Aprende a cambiar tu estado de ánimo. Intenta hacer cosas
que te hagan feliz, aunque no tengas ganas. Favorece las emociones
positivas genérate el hábito de centrarte en las cosas buenas que hay en tu
vida, aunque sean pequeñas. Busca apoyo. Habla sobre cómo te sientes
con tus padres, con un adulto en quien confíes o con un amigo Haz
ejercicio físico. La actividad física ayuda al cerebro a generar sustancias
químicas naturales que pueden mejorar el estado de ánimo.
Tercer paso: Busca ayuda para las emociones difíciles A veces, sin
importar lo que hagas, no puedes sacarte de encima una emoción
compleja. Si tienes sentimientos de tristeza o preocupación durante más de
un par de semanas, o si te sientes tan triste que podrías llegar a hacerte
daño o hacer daño a otras personas, es posible que necesites algo de
ayuda.
Habla inmediatamente con un adulto en quien confíes, como uno de tus padres, el
consejero de la escuela, un maestro o un entrenador. Si no tienes un adulto a
quien recurrir, comunícate con alguna línea de ayuda. Hay personas con las que
puedes hablar en cualquier momento del día, los siete días de la semana. Pueden
escucharte y orientarte para que recibas la ayuda que necesitas.
Prevención y promoción de la salud mental.
La implementación de la promoción en salud integral lleva a crear condiciones
sociales, individuales y del entorno que permiten un desarrollo psicofisiológico
para mejorar la vida de las personas.
Por otro lado, la prevención en salud mental está dirigida a minimizar los factores
de riesgo y consolidar lo factores protectores útiles a lo largo de la vida.
Con esto, se pueden modificar procesos que contribuyen a desarrollar o agudizar
la enfermedad mental.
Con el uso del modelo de prevención y promoción se puede ayudar a tener un
adecuado funcionamiento en las actividades de la vida diaria.
Además, sirve de apoyo para que las personas puedan estar capacitadas para
resolver y mantenerse libres de problemas cognitivos,de conducta y emocionales
que pueden afectar su funcionamiento general.
El Instituto de Medicina de Estados Unidos (EE. UU.) plantea tres niveles de
intervención preventiva, desde los que deben surgir los diferentes tipos de
programas de prevención e intervención.
Se mencionan a continuación:
Universal: Dirigida al público general o a población no identificada con
un riesgo. En este caso, la intervención es deseable para todos.
Selectiva: Se centra en las personas o grupos que tiene un alto riesgo
de desarrollar algún trastorno mental.
Indicada: Este tipo de intervención se enfoca en personas de alto riesgo
identificados con signos o síntomas mínimos pero detectables de un
trastorno mental, sin cumplir con los criterios diagnósticos.
Existen múltiples aspectos que hacen útil la aplicación del modelo de prevención y
promoción en la salud mental. Uno de ellos es la detección de los estados
mentales de riesgo como puede ser la presencia de déficits neuropsicológicos o
tener a un familiar con algún tipo de enfermedad mental. Otra utilidad es la
promoción de estilos de vida saludables a nivel mental. Además, de la prevención
de situaciones de riesgo que incrementan la posibilidad de desarrollar algún tipo
de enfermedad.
Ejemplos de intervenciones preventivas actualmente, existen programas
enfocados en la prevención y promoción de la salud mental. Suelen centrarse en
los trastornos específicos más comunes.
En este caso, en algunas de las intervenciones utilizadas en niños y adolescentes.
Esto se debe a la importancia que tiene un adecuado aprendizaje emocional en tal
etapa de la vida, pues consecuentemente mejorará su calidad de vida.
En primer lugar, hablaremos de algunos programas a nivel universal, enfocados
principalmente en la prevención.
Algunos de ellos son:
Programa de capacitación en habilidades para la vida (LST): El objetivodel
programa es prevenir el consumo de alcohol, uso de drogas y
comportamientos violentos en adolescentes. Está diseñado para enseñar
habilidades sociales y de autogestión, así como la resistencia a las drogas.
Programa de acción positiva: Diseñado para mejorar el aprendizaje del
comportamiento positivo y socioemocional en niños y adolescentes.
En segundo lugar, los programas de intervención a nivel selectivo o indicado. En
este caso, los participantes tienen una muy alta probabilidad de desarrollar algún
trastorno mental.
Para ejemplificar algunos tenemos:
Tratamiento de Cuidado Temporal Oregon (TFCO): Intervención para
adolescentes con antecedentes de trastornos emocionales, conducta
antisocial y delincuencia. En ellos se entrena a familias para que provean a
los adolescentes límites claros, consecuencias apropiadas y esfuerzo
positivo a las conductas adecuadas.
Programa blues: En este caso, se realiza una intervención cognitivo
conductual grupal enfocada en adolescentes con síntomas prodrómicos de
depresión. Busca dar apoyo social y ayudar a reestructurar los
pensamientos desadaptativos. Además, promueve el desarrollo de planes
para responder a los futuros factores de estrés.
El impacto de la tecnología y las redes sociales
La tecnología tiene muchos beneficios cuando se utiliza de manera responsable:
puede ayudar a conectarnos con los demás, encontrar respuestas a preguntas e
incluso mejorar la productividad. Pero, a medida que aumentan las tasas de
depresión en los adolescentes, muchos se preguntan si las pantallas y las redes
sociales están afectando el bienestar de nuestros hijos.
Conexión y Aislamiento: La tecnología puede facilitar la conexión entre
personas, pero también puede contribuir al aislamiento social. Según la
psicóloga Sherry Turkle, autora de "Alone Together", la tecnología puede
hacer que las personas se sientan más solas, a pesar de estar conectadas
virtualmente. Turkle argumenta que las interacciones en línea no pueden
reemplazar las conexiones humanas cara a cara.
Ansiedad y Estrés: El uso excesivo de redes sociales ha sido vinculado a
niveles más altos de ansiedad y estrés. La investigadora Jean Twenge, en
su libro "iGen", señala que los adolescentes que pasan más tiempo en
redes sociales reportan mayores tasas de depresión y ansiedad.
Efectos Positivos: Por otro lado, la tecnología también puede tener efectos
positivos en la salud mental. Aplicaciones de meditación y terapia en línea
han demostrado ser útiles para muchas personas. La psicóloga y autora de
"The Happiness Project", Gretchen Rubin, ha hablado sobre cómo las
aplicaciones pueden ayudar a las personas a establecer hábitos saludables.
Adicción a la Tecnología: La adicción a los dispositivos y a las redes
sociales es un tema creciente. La Dra. Anna Lembke, psiquiatra y autora de
"Dopamine Nation", discute cómo la sobreexposición a la tecnología puede
llevar a una búsqueda constante de gratificación instantánea, afectando
nuestra salud mental.
Conclusiones
En conclusión, el proyecto ha permitido explorar la salud mental desde diversas
perspectivas, destacando su relevancia no solo en el ámbito individual, sino
también en el colectivo y social. Se ha identificado que los trastornos mentales
afectan a una proporción significativa de la población, con consecuencias que van
más allá de los síntomas clínicos, impactando la calidad de vida, el rendimiento
laboral y la integración social. A lo largo de este trabajo, se ha evidenciado la
necesidad de una mayor sensibilización sobre la importancia de la salud mental, la
reducción del estigma asociado a los trastornos psicológicos y la implementación
de políticas públicas más inclusivas y accesibles.
Es crucial que se fomente un enfoque integral en el que la prevención, el acceso
oportuno a tratamientos y el apoyo emocional sean fundamentales para mejorar el
bienestar mental de la población. Además, el proyecto ha demostrado que las
iniciativas de apoyo, como programas educativos y de sensibilización, son
esenciales para promover una mayor comprensión y aceptación de la salud mental
en la sociedad.
Finalmente, se recomienda continuar con investigaciones que profundicen en los
factores de riesgo y protección, así como en la evaluación de intervenciones
efectivas, con el fin de construir un futuro donde la salud mental sea una prioridad
en todas las áreas de la vida cotidiana.
Bibliografías
1.- PorMichael B. First, MD, Columbia University
Revisado/Modificado abr 2022 | Modificado sept 2022
2.- Boletín informativo: Mayo Clinic Health Letter — Edición digital
U.S. News & World Report Mayo Clinic de Rochester, Minnesota
3.- [Link]
4.- Charlson, F., van Ommeren, M., Flaxman, A., Cornett, J., Whiteford, H. y
Saxena, S. New WHO prevalence estimates of mental disorders in conflict
settings: a systematic review and meta-analysis. Lancet. 2019;394,240–248.
5.- Laursen TM, Nordentoft M, Mortensen PB. Excess early mortality in
schizophrenia. Annual Review of Clinical Psychology, 2014;10,425-438.
6.- Atlas de Salud Mental 2020. Ginebra: Organización Mundial de la Salud; 2021
7.- Moitra M, Santomauro D, Collins PY, Vos T, Whiteford H, Saxena S, et al. The
global gap in treatment coverage for major depressive disorder in 84 countries
from 2000–2019: a systematic review and Bayesian meta-regression analysis.
PLoS Med. 2022;19(2):e1003901. doi:10.1371/[Link].1003901.
8. PorMichael B. First, MD, Columbia University
Revisado/Modificado abr 2022 | Modificado sept 2022
2.- Boletín informativo: Mayo Clinic Health Letter — Edición digital
U.S. News & World Report Mayo Clinic de Rochester, Minnesota
Salud mental: definición y características según la psicología
Salud mental: cómo superar el estigma de las enfermedades mentales - Mayo
Clinic
Turkle, S. (2011). Alone Together: Why We Expect More from Technology and
Less from Each Other. Basic Books
Twenge, J. M. (2017). iGen: Why Today's Super-Connected Kids Are Growing Up
Less Rebellious, More Tolerant, Less Happy—And Completely Unprepared for
Adulthood. Atria Books.
Rubin, G. (2009). The Happiness Project. HarperCollins.
Rubin, G. (2009). The Happiness Project. HarperCollins.