Intervención en Disfemia Infantil
Intervención en Disfemia Infantil
Pino Sánchez
Tema 4. Proceso de intervención y tratamiento de los trastornos referidos a la ortofonía o
fluidez del lenguaje en la escuela.
Índice
1. Introducción
2. Definición y características de la disfemia o tartamudez
3. Etiología de la disfemia
3.1. Posibles causas que contribuyen al desarrollo de la disfemia.
4. Clasificación y tipos de disfemias
5. Criterios para la evaluación y el diagnóstico de la disfemia
5.1. Manifestaciones verbales-lingüísticas.
5.2. Manifestaciones motoras.
5.3. Manifestaciones emocionales.
6. Características diferenciales de las disfemias
7. Tratamiento e intervención en la disfemia
7.1. Técnicas de tratamiento.
7.2. Farmacoterapia.
7.3. Pautas de conducta para el niño disfémico.
7.4. Pautas de conducta para la interacción con el niño disfémico
8. Farfulleo o taquifemia
8.1. Características de la taquifemia.
8.2. Causas de la taquifemia.
9. Bibliografía
10. Actividades
1. INTRODUCCIÓN
Video: Tartamudez: para niños, por niños (13´06)
[Link]
Recordemos que los problemas relacionados con los Trastornos del habla surgen de las funciones
motoras de los órganos vocales y en ningún caso está afectada la formulación del significado, sino
solo su transmisión a través del sonido.
Dentro de la clasificación de los trastornos del habla nos encontramos con:
- Trastornos de la articulación (Dislalias: trastorno de la articulación de los fonemas por
ausencia, alteración o sustitución de estos por formas improcedentes. Pueden ser: evolutivas,
funcionales, orgánicas y audiógenas. Disartrias: dificultad de la expresión oral del lenguaje, debido a
trastornos de tono y del movimiento de los músculos fonatorios y Disglosias: trastorno de la
articulación de los fonemas debido a una alteración de los órganos periféricos del habla. Pueden ser:
labiales, mandibulares, dentales, linguales y palatales)
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- Trastornos de la voz (Disfonias: Alteraciones del volumen, tono, timbre y voz y Afonías:
Pérdida total de la voz, por parálisis central psicógena o por laringuectomía).
- Trastornos de la fluidez verbal. Dentro de esta clasificación están:
➢ Las DISFEMIAS: se caracterizan por interrupciones verbales que afectan al ritmo del lenguaje y
a la melodía del discurso.
➢ Las TAQUIFEMIAS: lenguaje rápido y atropellado, que no permite oír frases. Se suprimen
letras, sílabas o palabras que parecen dejan truncadas las ideas a expresar.
La disfemia es un fenómeno universal que se encuentra en todos los pueblos y en todas las partes
del mundo. Se presenta de manera precoz en el niño (mayor porcentaje antes de los 7-8 años). Se
puede observar a partir de los 2 años y medio, pero es más frecuente que se desarrolle entre los 3 y 4-
5 años. A estas edades generalmente se produce un periodo de expansión lingüística muy notable,
especialmente a nivel pragmático y morfosintáctico; sin embargo, la falta de madurez y de recursos
lingüísticos pueden ocasionar la aparición de dudas y titubeos que afecten a la fluencia verbal. Este
tartamudeo inicial puede desaparecer de forma espontánea antes de los 6 años. Sin embargo,
alrededor de un 15% de los niños que la padecen, si no se interviene de forma efectiva, continuarán
presentando dicho problema unido a una gran ansiedad que pudiera convertirse en fobia social, en
donde se teme tartamudear frente a las personas, provocando en muchos casos el aislamiento social.
La reacción del entorno del afectado es determinante para la aparición de numerosos síntomas físicos
asociados a la tartamudez, sobre todo en los primeros años de manifestación: tensión muscular en
cara y cuello, miedo y estrés.
3. ETIOLOGÍA DE LA DISFEMIA
No existen una opinión o teoría clara sobre qué es, a qué se debe y cuál es lo mejor para el
tratamiento de la disfemia. Muchas son las teorías propuestas (neurológicas, psicogenéticas,
lingüísticas, psicológicas,....) aunque parece ser que no existe un único factor responsable.
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Es difícil conocer cuál es la causa o probablemente las causas, pero es un tipo de problema
que suele generar en quien la padece y en el entorno sensación de ansiedad y angustia. En los
comienzos del lenguaje, a los 3 y 4 años, se suelen dar a menudo, pausas, repeticiones de sílabas y
palabras que no necesitan ningún tipo de intervención, la persona adulta debe hacer caso omiso de
ello ya que son tiempos que el niño o la niña necesita para acceder a las palabras. Este tipo de
“tartamudez evolutiva” no va acompañada de bloqueos musculares.
La disfemia es la expresión visible de la interacción de determinados factores orgánicos,
psicológicos y sociales y aunque se desconoce su causa se piensa que podría deberse a una
interacción de factores orgánicos y factores ambientales, lo que hace suponer que la disfemia tiene
una etiología multifactorial.
b) Según la causa
• Tartamudeo Orgánico: Las causas están en la herencia, en las alteraciones del mecanismo de
feedback auditivo, en las interferencias en el proceso natural de codificación, en problemas de
lateralización, etc.
• Tartamudeo Psicológico. El origen está en la alteración emocional, en la afectividad, en la
inseguridad o ansiedad del sujeto, en la motivación, en la estimulación, etc.
c) Según su origen
• Neurogénica: Es producida por alguna lesión en el cerebro. También se conoce como tartamudez
adquirida. El tartamudeo puede ocurrir en cualquier parte de la palabra. Tartamudean incluso
cantando o susurrando. No muestran miedo o ansiedad.
• Psicógena: Es la menos común. Es producida por algún trauma severo. El tartamudeo es
independiente de la situación. No muestran ansiedad.
• De desarrollo: Es el tipo de tartamudez más común. Ocurre en el momento en que el niño se
encuentra aprendiendo el lenguaje y el habla, alrededor de los 2 y 5 años. Luego, cuando el niño
aprende estructuras gramaticales más complejas presenta difluencias propias de este aprendizaje.
Unos reaccionarán adecuadamente, recuperándose de esta fase. Otros, si se han dado los factores en
intensidad y relación adecuados para disparar la tartamudez, reaccionarán ante estas difluencias
desarrollando estrategias para superarlas (uso de fuerza y tensión en el habla) y ocultarlas (evitar
hablar).
etiquetado con disfemia, pues la tartamudez sólo existe si aparece una tensión o bloqueo
espasmódico.
• Tartamudeo Episódico. A partir de los cinco años el niño puede articular todos los fonemas.
Puede hablar con una construcción gramatical correcta y una preparación neuromotriz para el
aprendizaje de la lectoescritura. El alejamiento temporal, compartir con sus iguales, exigencia
escolares, disciplinas más restrictivas, personalidad, emociones..., son circunstancia que podían
favorecer el tartamudeo episódico, produciéndose la tensión y el bloque espasmódico. A estas edades
es suficiente con una intervención orientativa para evitar situaciones de angustia y ansiedad a los
niños/as.
• Tartamudeo propiamente dicho. Se producirá entre los 7 y los 10 años como consecuencia de una
emoción fuerte, de una experiencia no grata para el niño con una predisposición emocional o por
causa imprecisas. A estas edades podemos hablar de tartamudez, siendo evidente la toma de
conciencia o la agravación de anomalías empezando a manifestarse el conjunto de síntomas que
podemos encontrar en el adulto.
e) Según el momento de evolución:
• Fisiológica, primaria o evolutiva (primeras etapas del desarrollo del lenguaje).
• Transicional: inicio de la toma de conciencia del problema.
• Secundaria: evitación del tartamudeo e intentos de solución anticipatoria.
f) Según la característica del habla
• Disfemia Clónica. Se caracteriza por repeticiones convulsivas de una sílaba o grupo de sílabas y
palabras enteras (más frecuentes en consonante que en vocal y más todavía en oclusivas y que se dan
mayoritariamente a principio más que en medio de la palabra), producidos antes de que se inicie o
continúe la emisión de una frase. El ritmo articulatorio tiene una apariencia normalizada y las
contracciones de la musculatura labial se suceden de forma breve y rápida.
• Disfemia Tónica. Caracterizada por múltiples bloqueos iniciales del habla ocasionados por
fuertes espasmos, produciéndose al final una salida repentina de la emisión. El sujeto se muestra
incapaz de emitir sonidos cuando empieza a hablar y luego lo hace de forma entrecortada y con un
ritmo rápido. Durante las interrupciones se aprecia un estado inicial de rigidez, inmovilidad
muscular y tensión facial que impide el habla, el cual cesa rápidamente para que la emisión del
discurso salga precipitadamente. La tensión muscular es prolongada. Es la que presenta peor
diagnóstico.
• Disfemia Mixta o tónico-clónica. Se dan las características de las dos anteriores (clónico/tónico o
tónico/clónico). Es el tipo más frecuente porque resulta difícil encontrar un disfémico puro tónico o
clónico, la mayoría combinan los dos síntomas. Esta caracterizada por la combinación de las dos
anteriores. Se puede empezar por una fase tónica y luego clónica, o viceversa.
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Para comenzar con un posible diagnóstico de disfemia en un niño se deben dar dos
requisitos imprescindibles. Que manifieste en su habla repeticiones, bloqueos o prolongaciones
frecuentes de los sonidos o las sílabas que dificultan notablemente la fluidez del habla y que estas
alteraciones se mantengan después de los 6 años aproximadamente.
Una exploración completa requerirá de unas cuantas sesiones, no por la duración de las
pruebas sino por la variabilidad del tartamudeo de unos momentos a otros. En caso niños pequeños
se recomienda que se realice la observación en el ambiente familiar para evaluar la interacción verbal
con los padres.
La evaluación se realiza mediante la observación y el registro de datos del paciente y su
comparación con un registro de habla normal. Su objetivo no es asignar una simple etiqueta, sino
determinar los factores que están agravando el trastorno, para minimizarlos en lo posible y lograr una
intervención con garantías de éxito. En el diagnostico de la disfemia se realizaran principalmente
pruebas del lenguaje oral para evaluar el tipo y gravedad del trastorno de un modo objetivo, viendo la
frecuencia e intensidad de los errores, así como describiendo el tipo y característica de los mismos.
La evaluación incluye los siguientes puntos:
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• Acentuación anormal en las palabras y deficiente entonación en las frases causadas por un habla
entrecortada e irregularidad en la respiración.
• A veces no termina las palabras o se producen circunloquios (rodeo de palabras para expresar
algo que podría haberse dicho de forma más breve).
• Retraso en la emisión de la palabra. Piensa mucho antes de responder.
mensaje, el interlocutor, el contexto, el estado anímico, es decir, del grado de relajación o ansiedad
con la que inicia el intercambio comunicativo la persona.
La presencia de estos síntomas de alarma, nos debe orientar hacia una intervención específica, en
la cual no sólo debe contemplarse el trabajo con el niño, sino también con la familia y el contexto
escolar. Hay que informarse si existen modelos familiares con problemas de fluidez o de habla
rápida, exigente y correctiva. La extensión del trastorno puede variar de una situación a otra y es más
grave cuando existe una presión especial para comunicarse.
Los instrumentos más frecuentemente utilizados para evaluar disfemias, así como las escalas
de valoración son:
▪ Tests de lectoescritura.
▪ Cámaras grabadoras de vídeo.
▪ Contadores.
▪ Cronómetros.
▪ Neumopolígrafos: para medir los momentos en que la persona toma aire (curvas de la
respiración).
▪ Visi-pitch: permite analizar la voz, sobre todo el tono e intensidad. En la actualidad sus
funciones se realizan a través de distintos programas informáticos (el más conocido es el
Praat, que es un programa libre).
▪ Analizador de frecuencia e intensidad: sirve para medir el tono e intensidad del habla.
▪ Sonógrafo: mide la intensidad del sonido.
▪ Cuestionario para la recogida inicial de datos (Santacreu y Fdez. Zúñiga, 1991 )
▪ Cuadro-guía para la evaluación de la gravedad de la tartamudez. (Wingate, 1977).
▪ Cuestionario de tartamudez para padres (Cooper, 1979).
▪ Evaluación de la tartamudez. (Wingate, 1977).
▪ Disfemia. Guía de detección y encuadre ( Moreo, 2001. Proyecto Aidex ).
▪ Planificación de las sesiones y evaluaciones periódicas. (Monge y Peralta, 1997).
Para organizar la recogida de datos para la evaluación de la tartamudez, existen una serie de
guías y cuestionarios para padres-madres como los que aparecen en el libro: Santacreu, J. y Froján,
M.X (1996): La Tartamudez. Guía de prevención y tratamiento infantil. Madrid: Pirámide.
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de las frases o palabras por sus sinónimos para lograr enunciados más fáciles de pronunciar. Además
el niño ya tendrá problemas sociales con sus compañeros.
▪ Técnica de seguimiento, habla en sombra o eco. Se intenta que la persona tartamuda repita las
palabras dichas por el logopeda mientras habla o lee un texto. Lo que se pretende es conseguir
que la persona tartamuda atiende prioritariamente a la información que le llega por el canal
auditivo de lo que esta leyendo o diciendo el modelo. Por otra parte, el tartamudo al imitar parece
olvidar de sus dificultades y deja de cometer errores.
▪ Técnicas de encubrimiento o enmascaramiento. Se somete a la persona a un ruido blanco
(ruido con una amplia gama de tonos) mediante unos auriculares al tiempo que lee o habla, por lo
que no puede oírse a si mismo (Yates, 1970 y 1975). Cuando no podemos escucharnos
modificamos nuestro patrón de habla relentizándolo y se produce una reducción de sus errores.
▪ El habla rítmica, silabeo o metrónomo. Se pretende enseñar a hablar a la persona con un ritmo
determinado, generalmente más lento que el habitual, que se le va marcando. La introducción de
un ritmo en el habla reduce en gran medida las dificultades, ese ritmo se puede producir mediante
un metrónomo, balanceo rítmico de los brazos, palmadas... El ritmo permite la distracción y deja
de atender a su propio tartamudeo. El metrónomo es un buen método para conseguir cambiar el
patrón de habla tartamuda. Permite dotar al disfémico de un ritmo al hablar, haciendo coincidir
sus sílabas, palabras o frases con el golpeteo regular de un aparato (Brandy, 1971). El uso del
metrónomo va siendo reemplazado por un metrónomo “imaginario”, marcando el ritmo con el
dedo, con el pie, y finalmente interiorizando la acción rítmica estructurada sin que sea perceptible
para los demás.
▪ Retroalimentación auditiva demorada o habla retardada. Consiste en presentar por medio de
unos auriculares el discurso que el niño/a acaba de decir, escuchando de esta manera su propia
voz unos segundos después.
▪ Desensibilización sistemática. Consiste en descubrir a la persona tartamuda durante las
sesiones, las situaciones que le producen mayor ansiedad y por lo tanto mayor número de
disfluencias, simulando y analizando cada situación.
▪ Entrenamiento en habilidades sociales. Supone el entrenamiento en técnicas de relación social
y asertividad que le van a servir como recurso específicos para desenvolverse en aquellas
situaciones que más tensión le provocan.
▪ Técnica de relajación. Se utiliza el método autógeno de Schulz y la relajación muscular
progresiva de Jakobson, poniendo especial atención en la respiración tranquila y profunda que el
paciente aprenderá a manejar con facilidad a la hora de hablar, con ello se pretende conseguir que
el paciente obtenga una expresión tranquila y relajada durante toda el tiempo y modificar los
ocasionales estados de tensión por una relajación mediante una inspiración profunda seguida de
una espiración prolongada que produzca un efecto fisiológico de relajación.
Algunos autores consideran que una intervención “reglada” correctiva sobre el niño/a, antes
de los 7-8 años puede resultar ineficaz e incluso ayudar a fijar el trastorno en lugar de corregirlo.
A partir de una cierta edad pueden intentarse terapias que generen el autocontrol de la persona
que tartamudea. Actividades de control del ritmo de la emisión, de coordinación fonorrespiratoria,
técnicas de relajación...
Video: Tartamudez. Mejorar la voz Autohipnosis 10min (15´55)
[Link]
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7.2. Farmacoterapia
Hasta ahora los únicos medicamentos que están comprobados científicamente para disminuir
el grado de tartamudez son los psicoactivos o psicofármacos antidopaminérgicos típicos como el
haloperidol o los atípicos como la risperidona o la olanzapina. Los psicofármacos clonazepam y
sertralina también sirven al igual que la vitamina B1 (tiamina).
Video: Ejercicios y técnicas para el tratamiento de la tartamudez: vídeo para profesionales (13´24)
[Link]
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responderle a lo que ha dicho, evitando todo comentario sobre el cómo o la forma (dirigir las
respuestas a lo que ha dicho sin mencionar el cómo lo ha dicho).
▪ Se procurará evitar las situaciones o personas que el niño le produzcan tensión, pues las
alusiones negativas al modo de hablar del niño por parte de familiares y amigos no lo benefician
en nada. Controlar los comentarios de los compañeros/as (no convertir el tema en tabú sino desde
el respeto a las diferencias), si la actitud de los adultos es adecuada los niños/as la imitarán.
▪ Conservar el contacto visual natural cuando el niño esté hablado reforzando la conversación
con el lenguaje gestual, movimientos de cabeza, sonrisas, ...
▪ Evitar las correcciones continuas exigiendo la repetición de las palabras o frases problemáticas.
No tenemos que pedirle que hable más tranquilo o despacio pensando que lo va a hacer mejor,
pues lo único que conseguiremos es aumentar su ansiedad y nerviosismo.
▪ Ofrecerle el tiempo que necesite para expresarse y termine sus intervenciones, no
adelantándose adivinando qué quiere decir y no interrumpiéndolo a cada momento. Evitaremos
completar o expresar las ideas que quiere trasmitirnos dejando que él lo haga utilizando sus
propias palabras.
▪ Es importante hablar al niño despacio, con tranquilidad, pronunciando claramente y
formulando frases sencillas.
▪ En las tareas de tipo oral tener en cuenta que necesitará más tiempo.
▪ Evitar los comentarios y elogios cuando no tartamudea.
▪ Trasmitirse entre los adultos, tanto del ámbito escolar como familiar, cuáles son las
condiciones en las que se ha observado que el grado de tartamudez disminuye.
▪ Es recomendable obtener apoyo de amigos y familiares. Debe tratarse de identificar aquellas
personas en la que se pueda confiar para compartir los avances en el proceso de afrontamiento.
▪ La recuperación probablemente será un proceso largo y gradual, por lo que debe conservarse la
paciencia y el respeto consigo mismo.
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SINTOMATOLOGIA ASOCIADA:
[ ] [ ¿ ] Es consciente el niño de sus errores de fluidez verbal.
[ ] [ ¿ ] Percibe algunas veces sus bloqueos y/o repeticiones.
[ ] [ ¿ ] Conceptualiza sus dificultades como tartamudeo o problema.
[ ] [ ¿ ] Intenta evitar el tartamudeo ensayando soluciones inadecuadas.
[ ] [ ¿ ] Intenta hablar más tiempo sin pararse.
[ ] [ ¿ ] Hace fuerza con los músculos de la garganta para hablar.
[ ] [ ¿ ] Intenta la repetición de las palabras anteriores para decir la bloqueada.
[ ] [ ¿ ] Intenta prolongar el sonido en el que se ha producido el bloqueo.
[ ] [ ¿] Utiliza paradas y arranques al empezar a hablar, muletillas para llenar vacíos, sustituye
palabras.
[ ] [ ¿ ] Aparecen tics (parpadeo, temblor labial, sacudir la cabeza, respiratorios)
[ ] [ ¿ ] Tartamudea siempre ante unas letras sílabas o palabras determinadas.
[ ] [ ¿ ] Tartamudea siempre ante alguna situación, persona u objeto determinado.
[ ] [ ¿ ] Evita palabras, personas y/o situaciones, ante las que manifiesta una gran ansiedad.
FACTORES PREDISPONENTES:
[ ] [ ¿ ] Falta de fluidez al empezar a hablar.
[ ] [ ¿ ] Modelos familiares que tartamudean o hablan muy rápido.
[ ] [ ¿ ] Ambiente familiar autoritario o con alta motivación de logros.
[ ] [ ¿ ] Padres preocupados excesivamente por los errores de fluidez y por como habla.
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8. FARFULLEO O TAQUIFEMIA
Es un trastorno de la fluidez caracterizado por una excesiva rapidez de la palabra,
desorganización de la frase, omisión de sílabas o de sonidos y articulación imprecisa (GIAL, 2001:
112). Es un trastorno que se manifiesta con una rapidez excesiva del discurso y desorganización de
las frases de la que el sujeto no es consciente.
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▪ Las manifestaciones del trastorno de la fluidez pueden aparecer asociadas a otras patologías
como son: Disartria, Dispraxia y Disfasia, siendo un síntoma secundario o derivado del trastorno,
Cristal, D., 1983: 219.
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En estos casos un ambiente negativo (que controla excesivamente a través de las correcciones
y reaccionar emocionalmente ante el tartamudeo) puede ser decisivo para que el niño mantenga
un comportamiento de tartamudez y no consiga unos niveles de fluencia que podrían ser
accesibles si el medio realizara menos demandas de fluencia.
En ambos casos estas medidas contribuyen, al menos, a evitar consecuencias y agravantes
psicológicos y sociales de la tartamudez.
- Intervención “indirecta” (no basada en la fluencia) en niños con “disfemia en periodo de
establecimiento”.
Los niños que tartamudean no son conscientes del hecho hasta los cuatro o cinco años por
muy intenso que sea el tartamudeo. Tampoco lo son sus compañeros a los tres años o incluso a
los cuatro años. El descubrimiento del tartamudeo es siempre social. Tanto en la propia
tartamudez como en la ajena, son los compañeros o la familia los que la hacen notar (...juega con
fulanito pero no hables como él porque es “tartamudo” y se engancha al hablar...)
Durante esos años no parece conveniente realizar una intervención basada en evitar los
síntomas ya que esto podría acrecentar las demandas de fluencia, resultando contraproducente y
aumentando las emociones negativas y las maniobras de evitación.
Sin embargo, sí se puede desarrollar una intervención positiva basada en la potenciación de
los mecanismos de expresión natural y el placer por el uso expresivo de la comunicación oral.
En líneas generales podría ser beneficiosa cualquier actividad de expresión grupal realizada
en un ambiente lúdico, con relaciones humanas satisfactorias y que no sobrecargase la demanda
del niño para ser fluente sino que explotase sus recursos expresivos, incluidos los orales. Talleres
de expresión corporal y dramática serían adecuados para estos niños si se realizan en las
condiciones señaladas.
En esos talleres se puede introducir una terapia que suele ser bastante efectiva.
Se trata de desarrollar en el niño formas de hablar diferentes, que responden a patrones
prosódicos distintos del habitual. Por ejemplo: podemos aprender una forma de hablar lenta o
rápida, con grupos fónicos largos (12 a 16 sílabas) o cortos (6 a 8 sílabas), con duración normal
de vocales o con salmodia, etc. El niño imita o crea esas formas de hablar que se asocian a un
muñeco. Por ejemplo: desarrollamos una forma de hablar para “el caballo” o “la tortuga”, para
“el cantante” o “el capitán”. El niño inventa o imita la forma de hablar de estos personajes
desarrollando un dominio sobre aspectos prosódicos de su voz y habla. Estos recursos enriquecen
sus capacidades reales de control del habla al tiempo que contribuyen a crear en él mismo una
imagen positiva sobre sus facultades vocales, expresivas y de comunicación.
9.3. De 7 años o más. Perfil Disfemia.
Cuando los niños acuden al especialista por primera vez con siete o más años suelen presentar
ya todos los problemas y consecuencia de la disfemia. Por definirlo con un juego de palabras:
“son tartamudos que tienen tartamudez”. Ya se han desencadenado los tres aspectos claves de
este problema: el tartamudeo se ha manifestado y establecido, la respuesta psicológica ante él es
negativa y empieza a condicionar el sistema de pensamientos y creencias de la persona acerca de
sí misma y el rol social ya se está definiendo, aunque todavía son muchas las experiencias que
pueden agravar el problema.
Es muy importante comprender el papel de estas técnicas por dos motivos: porque realmente
tienen una efectividad y pueden hacer disminuir el tartamudeo de forma importante pero también
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porque si se aplican de forma inadecuada pueden convertirse en un auténtico castigo para el niño
o adulto que las practica.
- Las claves para una buena práctica con estas técnicas están en comprender que:
1. No buscamos que el tartamudeo desaparezca totalmente. Esto es casi imposible en la mayoría
de los casos de forma mantenida y en el habla normal. Si el disfémico fija ese objetivo, con o sin
ayuda de su terapeuta, tiene mucho riesgo de fracasar y aumentar así su sentimiento de
impotencia, frustración e incluso, culpa.
2. Las técnicas pueden ser una forma de encontrar la forma personal, posible y cómoda de ser
más fluente en la mayoría de situaciones. Se trata de usar las técnicas de fluencia para realizar un
auto-descubrimiento y no para imitar un patrón de habla externo a la persona.
Las técnicas más habituales se basan en principios fisiológicos como el efecto Lee o el
ensordecimiento. Las más conocidas son: técnicas de ritmo, de respiración, de control del timing
vocal, audición modificada (D.A.F.), ensordecimiento, lectura en sombra, uso de gestos, etc.
▪ REESTRUCTURACIÓN COGNITIVA
La mayor parte de tartamudos adultos afirman que es necesario dejar de luchar por hablar
bien para llegar a hablar bien.
La tartamudez afecta negativamente a la estructura de pensamientos de la persona acerca de sí
mismo. Cambiar esa forma de pensar es imprescindible para poder llegar a hablar de forma
suficientemente fluida.
El objetivo es aceptar el tartamudeo, saber manejarlo limitándolo al mínimo pero nunca
aceptar que el tartamudeo anule las posibilidades expresivas, comunicativas y sociales.
Tartamudear de forma fluida, “aceptar el tartamudeo pero no la tartamudez” o lo que es lo
mismo: sus consecuencias psicológicas y sociales. La primera pregunta que tiene que resolver un
tartamudo es la siguiente: ¿hasta dónde estoy dispuesto a dejarme vencer a causa del tartamudeo?
El sistema de pensamiento de la persona tartamuda es influido rápidamente a partir de los seis
o siete años. Sin afrontar este problema es imposible que podamos plantear un “tratamiento de la
tartamudez”. Normalmente esto supera las capacidades personales de los profesores de Audición
y Lenguaje y entra de lleno con una intervención de tipo psicológica. En nuestra opinión no se
puede realizar en el marco escolar únicamente intervención logopédica basada en aumentar la
fluencia sin atender al aspecto psicológico de la cuestión.
▪ CONSECUENCIAS SOCIALES
Los niños tartamudos pueden ser ayudados en su fluencia, pero también en los aspectos
emocionales y en sus habilidades sociales. Normalmente el tratamiento psicológico incluye estos
dos últimos aspectos.
Queremos resaltar las posibilidades de intervención en el medio escolar a través de los
profesores tutores y en general de cualquier profesor. La actitud del profesor hacia el niño
tartamudo puede ser importante durante los cursos de primaria donde el niño puede acumular
mucha frustración y angustia ante unos compañeros desaprensivos, o por el contrario, puede
aprender a desarrollar su propia forma de comunicación, al tiempo que configura una
personalidad que le permita afrontar el problema del tartamudeo.
Es necesario proporcionar a los profesores la mayor cantidad de información para desmontar
muchos de los mitos acerca del tema. Los profesores necesitan saber que el niño tartamudo es un
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niño normal, que no tiene ningún trastorno de personalidad aunque su conducta está
condicionada, en parte, por el problema que padece. Es necesario que adopten actitudes sinceras,
haciéndoles saber que conocen su problema, que lo valoran y que están dispuestos a apoyarlos
dentro de lo que es normal. Las actitudes de ignorar el problema o minimizarlo son nefastas y
dañan a los niños.
Tampoco se debe subvalorar el problema achacándolo a debilidad o a un carácter pusilánime.
▪ Están totalmente equivocadas las personas que piensan que el tartamudeo es fácilmente
corregible, que “si ellos realmente quisieran podrían...” Un pensamiento así denota simplemente
ignorancia. Los profesores que tienen esas creencias o que actúan como si las tuvieran suelen
producir un gran daño en los alumnos tartamudos. Normalmente acaban despreciándolos,
ignorándolos o sintiéndose agredidos por su presencia.
Los profesores también pueden realizar una gran tarea con la conducta del resto de la clase
hacia el niño tartamudo. Los niños deben ser educados en la tolerancia y en la comprensión de las
limitaciones personales y ajenas. Deben aprender a valorar a las personas en sí mismas y no tanto
en función de sus capacidades sobresalientes. Deben, por supuesto, aceptar normas de respeto
mutuo. Son los maestros los que pueden estimular directa, decidida, constante y abiertamente
esas normas.
En el anexo 2 “Tengo un niño en mi clase que se engancha ”ofrecemos un documento que
puede servir de reflexión para que los especialistas trabajen este tipo de aspectos sociales con los
profesores de niños tartamudos.
▪ Para concluir...
En cuanto a las necesidades educativas especiales de los niños con dificultades en la fluidez
verbal, son: necesidad de relajación muscular corporal y de los músculos articulatorios para
adquirir fluidez en el habla; necesidad de reducir la ansiedad social; necesidad de lograr la
coordinación de la conducta respiratoria; necesidad de hacer atribuciones cognitivas adecuadas y
positivas (cambiar pensamientos del tipo fracasaré al intentarlo por puede mejorar mi habla); y
necesidad de aprender a ralentizar la emisión de palabras y a enfatizar la articulación de los
fonemas para lograr claridad en el lenguaje verbal.
En cuanto a la respuesta educativa, por parte del proceso metodológico estarían los métodos
reflexivos (aprender a hablar de manera analítica, autoobservándose mientras se habla), y los
métodos diversivos (distraer la atención de la persona sobre su manera de hablar y disminuir la
logofobia) Además de esto, en la disfemia hay que hacer psicoterapia e intervención logopédica
(intervención de la hipertonía corporal y de los músculos fonatorios); intervención en la
respiración e intervención en la fluidez, ritmo de la emisión verbal
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Tema 4. Proceso de intervención y tratamiento de los trastornos referidos a la ortofonía o
fluidez del lenguaje en la escuela.
10. BIBLIOGRAFÍA
Acosta, V.M. y otros (1998): Dificultades del habla infantil: un enfoque clínico. Aljibe. Málaga.
Acosta, V.M. y Moreno, A. (2001): Dificultades del lenguaje en ambientes educativos. Masson.
Barcelona.
Aguado Alonso, G. (1989). El desarrollo de la morfosintaxis en el niño. (TSA). Madrid. CEPE.
Aguilar Alonso, A. (2003). Psicopatología del Lenguaje. Variables de Intervención. P.P.U.
Barcelona. Promociones y publicaciones universitarias, S.A.
Aguinaga, G. y Col: Prueba del lenguaje oral de Navarra. Orientación educativa. Departamento de
Educación y Cultura. Pamplona. Gobierno de Navarra.
Ajuriaguerra, J (1980). Manual de psiquiatría infantil. Barcelona. Toray Masson.
Aulas de audición y lenguaje: orientaciones para la organización y el funcionamiento criterios y
estrategias para la evaluación del lenguaje. Bilbao: octubre 1998
Bosch Galcerán, L. (2003): Evaluación fonológica del habla infantil. Masson. Barcelona.
Borel-Maisonny, S. y Picho, E. (1973): La tartamudez. Naturaleza y tratamiento. Toray-Masson.
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Busto Barcos, Mª.C. (2001). Manual de Logopedia Escolar. Madrid. CEPE S.L.
Counture, E. G (1 987). Tratamiento de la disfemia en el niño. Salamanca: Amarú.
Cooper, M. (1979). Modernas técnicas de rehabilitación vocal. Buenos Aires. Panamericana.
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Tema 4. Proceso de intervención y tratamiento de los trastornos referidos a la ortofonía o
fluidez del lenguaje en la escuela.
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Tema 4. Proceso de intervención y tratamiento de los trastornos referidos a la ortofonía o
fluidez del lenguaje en la escuela.
FILMOGRAFÍA
El discurso del rey de Tom Hooper : problemas que tiene una persona afectada al hablar en público.
Video: una técnica de Demóstenes en el discurso del Rey (3´33)
[Link]
Primera película de la saga literaria de Harry Potter se puede ver la tartamudez en el profesor
Quirinus Quirrell, aunque en este caso se trata de tartamudez fingida.
En La dama en el agua, el protagonista también sufre de tartamudez después de un episodio
traumático, aunque se desconoce si sufría de ella desde antes del hecho o no.
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Tema 4. Proceso de intervención y tratamiento de los trastornos referidos a la ortofonía o
fluidez del lenguaje en la escuela.
ANEXO 1
TENGO UN NIÑO QUE SE ENGANCHA...
Algunos consejos para familiares de niños que tartamudean.
... este periodo de tartamudeo se alarga más tiempo del normal y llega a preocupar a la familia. La
familia quiere ayudar pero no sabe cómo hacerlo. ¿Qué hacer entonces? ¿Qué se le dice al niño?
¿Hay que corregirle? ¿Cómo se le corrige?
Todos sabemos que algunos niños tardan más que otros en hablar.
Algunos tardan en pronunciar claro o en hacer frases normales. Otros pasan por un periodo de
tartamudeo. En estas líneas vamos a hablar de este tartamudeo y de cómo ayudar a estos niños.
Es frecuente que algunos atraviesen un periodo en el cuál tengan muchos tartamudeos. Algunos
repiten trozos de palabra, titubean, se atascan o alargan las vocales. En ocasiones esto es evidente
para los que lo oyen mientras que el niño parece inconsciente.
En la mayoría de estos casos el problema desaparece en pocas semanas o en algunos meses.
Normalmente no dura más de catorce meses.
Este periodo se conoce como “tartamudez fisiológica”. No deja ningún tipo de secuela y por tanto no
debe preocupar ni a padres ni a maestros.
Otras veces este periodo de tartamudeo se alarga más tiempo del normal y llega a preocupar a la
familia. La familia quiere ayudar pero no sabe cómo hacerlo. ¿Qué hacer entonces? ¿Qué se le dice
al niño? ¿Hay que corregirle?
¿Cómo se le corrige?.
Es normal que cuando la familia acude a un especialista ya estén preocupados y se hayan equivocado
totalmente en su actitud. A veces, al querer ayudar al niño la familia ha hecho todo lo contrario de lo
que debía y ha empeorado la situación.
Lo que debemos hacer es seguir esta regla: NO CORREGIR y NO PREOCUPARNOS, al menos no
manifestar nuestra preocupación. Los especialistas en este tema sabemos que cuando se corrige a un
niño se obtiene el efecto contrario al que buscamos. Puede que en un principio, aparentemente, el
niño reaccione bien cuando le corregimos, pero a la larga es peor. Los trucos que el niño pone en
práctica se vuelven contra él. El tartamudeo aumenta y puede afianzarse.
Si un niño no sufre presión para que hable bien suele mejorar en muy poco tiempo y aprende
inconscientemente a hablar de forma fluida. Si el niño es presionado intenta controlar artificialmente
el habla, cosa que no es posible, y el tartamudeo aumenta.
La regla de oro es: que el niño sea inconsciente ante los “enganches” y dejar que la naturaleza y el
tiempo hagan su papel. Pero para esto el niño debe estar tranquilo.
La familia puede corregir de muchas maneras. Corregimos cuando decimos: “respira antes de
hablar”, “repite”, “tranquilízate”, “piensa lo que vas a decir”, etc., etc. Corregimos también con la
mirada o con la actitud: apartamos la vista, cambiamos la posición cuando el niño se engancha,
hacemos algún pequeño gesto con la cara o interrumpimos la conversación.
El niño detecta todas las formas de corrección. Se pone más nervioso. Llega a pensar a su manera
que “algo va mal en su forma de hablar”. Intenta hacer “cosas extrañas” para mejorar su habla o
simplemente empeora cuando se siente observado.
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Tema 4. Proceso de intervención y tratamiento de los trastornos referidos a la ortofonía o
fluidez del lenguaje en la escuela.
¿Qué debemos hacer entonces? Seguir la regla de oro: No corregir y no preocuparnos. Atenderle con
paciencia y naturalidad. Fijarnos en qué dice y no en cómo lo dice. Cuando se engancha debemos
mostrar naturalidad y cariño.
Sabemos que a veces puede ser una tarea difícil pero merece la pena intentarlo.
La segunda parte de la regla es la más difícil de poner en práctica: no preocuparnos. Lo tenemos que
conseguir porque es bueno para el niño. Hemos de conseguir no “reaccionar emocionalmente”
cuando el niño se engancha. Es importante que nos esforcemos en ser sinceros en este aspecto.
Debemos pensarque el niño mejorará con el tiempo siempre que no le presionemos. Debemos
tranquilizarnos interior y exteriormente. Es la mejor forma para ayudarle.
Tenemos que aprender a ver en él todo lo que tiene de positivo y maravilloso como persona y tener
fe en que la vida puede desarrollarse con plenitud de muchas maneras.
Para acabar queremos resaltar que es importante que toda la familia y círculo de amigos que
conviven con el niño este informada de que los padres están intentando tomar esta actitud y lo
asuman también ellos.
La “regla de oro” se tiene que aplicar totalmente y durante un tiempo prolongado para permitir que el
niño salga del bache y consiga hablar mucho mejor
ANEXO 2
TENGO UN NIÑO QUE SE ENGANCHA...
Algunos consejos para profesores de niños que tartamudean.
Tener en clase un niño que tartamudea puede ser inquietante para cualquier profesor. ¿Cómo
comportarse con él? ¿Hay que dar importancia al problema? ¿Hay que ignorarlo? ¿Se debe hablar
con el niño? ¿Cómo hacerle participar en las actividades de clase? ¿Hay que hablar con la familia?...
La conquista del habla fluente puede ser algo aparentemente fácil para algunos niños y muy difícil
para otros. Durante el periodo pre-escolar es frecuente que algunos (especialmente chicos) pasen un
periodo en el cuál tengan muchas “disfluencias”. Se manifiestan como titubeos, prolongaciones de
sonidos y repeticiones de palabras. En los niños menores de cinco años estas faltas de fluencia
pueden ser muy evidentes para el oyente mientras que el niño parece inconsciente. En la mayoría de
estos casos el problema desaparece en pocas semanas o en algunos meses. Este periodo se conoce
como “tartamudez fisiológica”. No deja ningún tipo de secuela y por tanto no debe preocupar ni a
padres ni a maestro/as.
Puede que algún niño preocupe particularmente. Quizás sus disfluencias son muy intensas y
frecuentes, quizás sean algo diferentes a las de otros niños. La consulta a un logopeda y el
intercambio de opiniones con la familia serán necesarios entonces.
Probablemente la única medida oportuna sea asumir todos la misma actitud ante el niño: no darle
excesiva importancia, reaccionar de una forma no emocional ante la falta de fluencia del niño,
mantener la calma en esos momentos y no realizar ningún tipo de “corrección”. Normalmente el
habla del niño irá mejorando hasta desaparecer el problema.
El logopeda puede, en muchos de estos casos, aportar su criterio y experiencia para tranquilizar a la
familia acerca del pronóstico de su hijo. Si esto es así, conseguiremos inmediatamente algo muy
importante: los padres dejan de preocuparse y de preocupar al niño. Éste se siente menos observado
y presionado sobre su habla.
Como consecuencia la fluencia se establece en poco tiempo.
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Tema 4. Proceso de intervención y tratamiento de los trastornos referidos a la ortofonía o
fluidez del lenguaje en la escuela.
En otros casos las disfluencias de los niños tienen un carácter diferente. Además de los titubeos,
repeticiones y prolongaciones de sonidos realizan unas pausas tensas al tiempo que hacen fuerza con
la garganta, con la boca o con el cuello. Son bloqueos que se superan con esfuerzo e impiden al niño
hablar momentáneamente. A veces son casi imperceptibles y muy cortos. Otras son muy evidentes y
llegan a durar varios segundos.
Es posible que el niño lo detecte y le produzca malestar, limitando su charla ante la frustración.
La consulta al logopeda puede ser necesaria para tomar alguna medida particular.
La actitud de los niños ante la falta de fluidez puede ser muy variada. Desde la inconsciencia hasta la
fobia al habla. Desde el niño desenvuelto que habla y participa en clase normalmente al niño tímido
que rechaza y sufre tal participación.
La actitud de sus profesores puede ser importante. El niño debe sentir y saber que se le acepta sin
juzgarlo por su falta de fluidez. La actitud de los maestros debe ser sincera en este sentido, en caso
contrario el niño no sentirá que se le acepta. Además hay que hacérselo saber explícitamente. Para
ello el maestro o la maestra puede hablar
con él, a solas y aprovechando alguna circunstancia, para explicarle que es normal que algunas
personas tarden más que otras en hablar con soltura. También es normal que algunas personas
necesiten más tiempo para organizar sus palabras o se traben al decir algunas que le son más
difíciles. Es importante que le haga saber que no le preocupa en absoluto su falta de fluidez, que le
anime a participar en clase tomándose su tiempo porque le interesa sus opiniones y su colaboración.
Se trata de que el niño se sienta aceptado y se libere del peso de tener que ocultar su falta de fluencia.
El maestro le ha dicho que conoce su problema pero que le interesa más lo que tiene que decir que
cómo lo dice.
Lógicamente hay que acompañar esta “declaración” con las medidas consecuentes. Concederle
tiempo para que el niño organice sus intervenciones y asegurarse de que el resto de la clase así lo
hace. Mostrar interés y satisfacción por que el niño se tome ese tiempo para responder
adecuadamente, con lógica y sin precipitar la respuesta. Responder de una forma tranquila y no
emocional a las disfluencias. Prestar atención a lo que el niño dice sin reaccionar a cómo lo dice.
Escucharle con satisfacción y alabarle sinceramente cuando nos explica algo interesante o adecuado.
Cuando haya que hacer intervenir a toda la clase se puede pedir al niño que hable de los primeros ya
que la larga espera al turno puede ser angustiosa y perjudicar la fluencia.
Por el contrario las actitudes que suponen corrección directa (consejos sobre la forma de hablar,
respirar, etc.), correcciones indirectas (apartar la mirada, adivinar la palabra que va a decir, etc.) o
incluso peticiones para que repita las frases, son contraproducentes. Puede que algunos de esos
recursos parezcan positivos pero a la larga empeoran el problema.
Si los compañeros se burlan hay que tomar dos medidas:
• Hablar con el niño a solas para explicarle que mucha gente recibe burlas de cualquier cosa y por
cualquier motivo. Que no tiene mucha importancia y que el mismo se debe defender, contestando sin
achicarse.
• Hablar uno a uno con los chicos que se burlan frecuentemente para advertirles, con seriedad pero
sin castigarles ni reprenderles, que ese compañero tiene dificultades para hablar deprisa. Que si le
insultan todavía le es más difícil hablar, y que si se le escucha y nos hacemos amigos suyos le
podemos ayudar mucho. Hay que hacerle saber que contamos con su colaboración para ayudar a
cualquier compañero.
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INTERVENCIÓN EDUCATIVA EN NIÑOS CON TRASTORNOS DE LA AUDICIÓN Y DEL LENGUAJE Dra. Pino Sánchez
Tema 4. Proceso de intervención y tratamiento de los trastornos referidos a la ortofonía o
fluidez del lenguaje en la escuela.
Es importante que no se castigue a ningún niño, ni individualmente ni de forma colectiva, por haber
insultado al chico que tartamudea. Esto puede volverse en su contra.
Leer en voz alta puede ser positivo para algunos de estos niños ya que mejoran su fluidez. Si esto es
así conviene reforzárselo y mostrar satisfacción por su forma de leer. No es oportuno que
comparemos su forma de hablar.
Otros niños empeoran al leer en voz alta. La solución puede ser habituarse a leer en parejas. El niño
que tartamudea encontrará mucho más fácil esta modalidad y ello le estimulará a leer mejor de forma
individual. Por supuesto esto implica que no sea el único que practique esta forma de leer ya que, de
ser así, el niño lo detectaría como una discriminación negativa.
También la norma de reservarle uno de los primeros turnos de intervención para leer puede ser
adecuada
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