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Intervención en Disfemia Infantil

El documento aborda la intervención educativa en niños con trastornos de la audición y del lenguaje, centrándose en la disfemia o tartamudez. Se exploran sus características, etiología, clasificación y tratamiento, destacando la importancia de la intervención temprana y el impacto emocional que tiene en los niños. Además, se discuten las manifestaciones y factores que contribuyen a la disfemia, así como las pautas de conducta para ayudar a los afectados.
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Intervención en Disfemia Infantil

El documento aborda la intervención educativa en niños con trastornos de la audición y del lenguaje, centrándose en la disfemia o tartamudez. Se exploran sus características, etiología, clasificación y tratamiento, destacando la importancia de la intervención temprana y el impacto emocional que tiene en los niños. Además, se discuten las manifestaciones y factores que contribuyen a la disfemia, así como las pautas de conducta para ayudar a los afectados.
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INTERVENCIÓN EDUCATIVA EN NIÑOS CON TRASTORNOS DE LA AUDICIÓN Y DEL LENGUAJE Dra.

Pino Sánchez
Tema 4. Proceso de intervención y tratamiento de los trastornos referidos a la ortofonía o
fluidez del lenguaje en la escuela.

TEMA 4. PROCESO DE INTERVENCIÓN Y TRATAMIENTO DE LOS TRASTORNOS


REFERIDOS A LA ORTOFONÍA O FLUIDEZ DEL LENGUAJE EN LA ESCUELA.

Índice
1. Introducción
2. Definición y características de la disfemia o tartamudez
3. Etiología de la disfemia
3.1. Posibles causas que contribuyen al desarrollo de la disfemia.
4. Clasificación y tipos de disfemias
5. Criterios para la evaluación y el diagnóstico de la disfemia
5.1. Manifestaciones verbales-lingüísticas.
5.2. Manifestaciones motoras.
5.3. Manifestaciones emocionales.
6. Características diferenciales de las disfemias
7. Tratamiento e intervención en la disfemia
7.1. Técnicas de tratamiento.
7.2. Farmacoterapia.
7.3. Pautas de conducta para el niño disfémico.
7.4. Pautas de conducta para la interacción con el niño disfémico
8. Farfulleo o taquifemia
8.1. Características de la taquifemia.
8.2. Causas de la taquifemia.
9. Bibliografía
10. Actividades

1. INTRODUCCIÓN
Video: Tartamudez: para niños, por niños (13´06)
[Link]

Recordemos que los problemas relacionados con los Trastornos del habla surgen de las funciones
motoras de los órganos vocales y en ningún caso está afectada la formulación del significado, sino
solo su transmisión a través del sonido.
Dentro de la clasificación de los trastornos del habla nos encontramos con:
- Trastornos de la articulación (Dislalias: trastorno de la articulación de los fonemas por
ausencia, alteración o sustitución de estos por formas improcedentes. Pueden ser: evolutivas,
funcionales, orgánicas y audiógenas. Disartrias: dificultad de la expresión oral del lenguaje, debido a
trastornos de tono y del movimiento de los músculos fonatorios y Disglosias: trastorno de la
articulación de los fonemas debido a una alteración de los órganos periféricos del habla. Pueden ser:
labiales, mandibulares, dentales, linguales y palatales)
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Tema 4. Proceso de intervención y tratamiento de los trastornos referidos a la ortofonía o
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- Trastornos de la voz (Disfonias: Alteraciones del volumen, tono, timbre y voz y Afonías:
Pérdida total de la voz, por parálisis central psicógena o por laringuectomía).
- Trastornos de la fluidez verbal. Dentro de esta clasificación están:
➢ Las DISFEMIAS: se caracterizan por interrupciones verbales que afectan al ritmo del lenguaje y
a la melodía del discurso.
➢ Las TAQUIFEMIAS: lenguaje rápido y atropellado, que no permite oír frases. Se suprimen
letras, sílabas o palabras que parecen dejan truncadas las ideas a expresar.
La disfemia es un fenómeno universal que se encuentra en todos los pueblos y en todas las partes
del mundo. Se presenta de manera precoz en el niño (mayor porcentaje antes de los 7-8 años). Se
puede observar a partir de los 2 años y medio, pero es más frecuente que se desarrolle entre los 3 y 4-
5 años. A estas edades generalmente se produce un periodo de expansión lingüística muy notable,
especialmente a nivel pragmático y morfosintáctico; sin embargo, la falta de madurez y de recursos
lingüísticos pueden ocasionar la aparición de dudas y titubeos que afecten a la fluencia verbal. Este
tartamudeo inicial puede desaparecer de forma espontánea antes de los 6 años. Sin embargo,
alrededor de un 15% de los niños que la padecen, si no se interviene de forma efectiva, continuarán
presentando dicho problema unido a una gran ansiedad que pudiera convertirse en fobia social, en
donde se teme tartamudear frente a las personas, provocando en muchos casos el aislamiento social.
La reacción del entorno del afectado es determinante para la aparición de numerosos síntomas físicos
asociados a la tartamudez, sobre todo en los primeros años de manifestación: tensión muscular en
cara y cuello, miedo y estrés.

2. DEFINICIÓN Y CARACTERÍSTICAS DE LA DISFEMIA o TARTAMUDEZ


La disfemia o tartamudez es un trastorno en la fluidez del habla (no es un trastorno del
lenguaje), es decir, una alteración funcional de la comunicación verbal sin anomalías en los
órganos de la fonación que se caracteriza por repeticiones de silabas o palabras,
prolongaciones de sonidos o interrupciones verbales bruscas involuntarias (audibles o
silenciosas), asociadas a manifestaciones de tensión muscular en cara y cuello (bloqueos y espasmos
musculares), miedo y estrés que afectan, con distinta intensidad, a la coordinación fono-respiratoria,
al ritmo del lenguaje, los movimientos articulatorios y a la melodía del discurso. Estas perturbaciones
se manifiestan habitualmente de manera muy frecuente y no son fácilmente controlables. Ocurre sólo
cuando la persona habla con otra.
Los efectos psicológicos de la tartamudez pueden ser severos afectando el estado de ánimo de
la persona de forma continua. Además, la tartamudez es una discapacidad muy estigmatizada, donde
continuamente se cuestiona la inteligencia y habilidad emocional de la persona que tartamudea, pues
se cree que con "calmarse" o "concentrarse más en lo que se dice" se logrará hablar de forma fluida.
Sentimientos que son comunes, y muchas veces severos, en las personas que tartamudean son
vergüenza, miedo, ansiedad, enojo y frustración. Una sensación de falta de control es común en
quienes tartamudean, todo lo cual muchas veces es causa de depresión.
Video: Disfemia (tartamudez) (11´06)
[Link]

3. ETIOLOGÍA DE LA DISFEMIA
No existen una opinión o teoría clara sobre qué es, a qué se debe y cuál es lo mejor para el
tratamiento de la disfemia. Muchas son las teorías propuestas (neurológicas, psicogenéticas,
lingüísticas, psicológicas,....) aunque parece ser que no existe un único factor responsable.
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Tema 4. Proceso de intervención y tratamiento de los trastornos referidos a la ortofonía o
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Es difícil conocer cuál es la causa o probablemente las causas, pero es un tipo de problema
que suele generar en quien la padece y en el entorno sensación de ansiedad y angustia. En los
comienzos del lenguaje, a los 3 y 4 años, se suelen dar a menudo, pausas, repeticiones de sílabas y
palabras que no necesitan ningún tipo de intervención, la persona adulta debe hacer caso omiso de
ello ya que son tiempos que el niño o la niña necesita para acceder a las palabras. Este tipo de
“tartamudez evolutiva” no va acompañada de bloqueos musculares.
La disfemia es la expresión visible de la interacción de determinados factores orgánicos,
psicológicos y sociales y aunque se desconoce su causa se piensa que podría deberse a una
interacción de factores orgánicos y factores ambientales, lo que hace suponer que la disfemia tiene
una etiología multifactorial.

3.1. Posibles causas que contribuyen al desarrollo de la disfemia


▪ Herencia. El papel de la herencia es comúnmente aceptado como una posible causa de la
disfemia. No se puede considerar como una variable desencadenante, pero si que desempeña un
papel genéticamente importante que pueden afectar al normal desarrollo del lenguaje. Existe
entre un 30% y un 40% de posibilidades de que el hijo de un progenitor disfémico tenga
disfemia.
▪ Sexo. Los investigadores coinciden que el porcentaje de varones es muy superior (75%) al de
mujeres disfémicas.
▪ Trastornos de la lateralización. Según los estudios aportados parece que existe una clara
relación entre la disfemia y los sujetos zurdos y, sobre todo, los mal lateralizados. Hay que tener
en cuenta que la mano dominante del tartamudo no influye de manera significativa en la
severidad de su tartamudez.
▪ Trastornos orgánicos. Las investigaciones han puesto de manifiesto multitud de posibles
explicaciones fisiológicas de la disfemia, debidas a diferentes causas, principalmente: causas
neurológicas, neurovegetativas, cerebrales, audiógenas, infecciosas, respiratorias y metabólicas.
▪ Trastornos en la estructuración temporo-espacial. Debido a que es un trastorno del ritmo del
habla.
▪ Alteraciones lingüísticas. La mayoría de los niños/as con disfemia ha seguido un desarrollo del
lenguaje aparentemente normal, pero se acepta el hecho de que la mayoría de los niños/as
disfémicos han tenido dificultades en la estructuración sintácticas, la adquisición semántica y las
primeras articulaciones de los fonemas.
▪ Alteraciones psicológicas. La personalidad del niño/a disfémico repercutirá más o menos
negativamente en su habla en función del propio equilibrio emocional y afectivo del sujeto y de
los comportamientos de los demás hacia su forma de hablar.
La tartamudez se acentúa cuando:
▪ Deben expresarse con rapidez, en competición, en las puestas en común en grupo, frente a las
improvisaciones verbales, al describir sucesos ordenados en grupo, cuando debe responder con
rapidez, cuando se le hacen varias preguntas consecutivas.
▪ Varía según las personas en situaciones de: enojo y enfado, contestar el teléfono, inicio de
conversación en un lugar donde no le conocen.
Se ve atenuada cuando hablan para sí mismos, cantan, imitan a un personaje, hablan con
animales domésticos recitan cortas retahílas.
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A pesar de la generalización descrita, la manifestación de la disfemia dependerá de la persona


disfémica, de cómo viva su dificultad.
Video: Tartamudez: Síntomas y neurociencia cognitiva (6´17)
[Link]

4. CLASIFICACIÓN Y TIPOS DE DISFEMIAS


Existen numerosas clasificaciones de la tartamudez pudiéndose clasificar desde diferentes
perspectivas: según factores psicológicos, según la causa, según el momento de la aparición y según
las características del habla.
a) Según factores psicológicos
• Tartamudeo Primario: Repeticiones cortas y sin esfuerzo y las prolongaciones inconscientes (el
sujeto no es consciente de las anomalías de su habla).
• Tartamudeo Secundario: Presenta conductas de evitación ante determinados fonemas, palabras,
personas y situaciones (es consciente de su habla y toma estrategia para poder hablar).

b) Según la causa
• Tartamudeo Orgánico: Las causas están en la herencia, en las alteraciones del mecanismo de
feedback auditivo, en las interferencias en el proceso natural de codificación, en problemas de
lateralización, etc.
• Tartamudeo Psicológico. El origen está en la alteración emocional, en la afectividad, en la
inseguridad o ansiedad del sujeto, en la motivación, en la estimulación, etc.

c) Según su origen
• Neurogénica: Es producida por alguna lesión en el cerebro. También se conoce como tartamudez
adquirida. El tartamudeo puede ocurrir en cualquier parte de la palabra. Tartamudean incluso
cantando o susurrando. No muestran miedo o ansiedad.
• Psicógena: Es la menos común. Es producida por algún trauma severo. El tartamudeo es
independiente de la situación. No muestran ansiedad.
• De desarrollo: Es el tipo de tartamudez más común. Ocurre en el momento en que el niño se
encuentra aprendiendo el lenguaje y el habla, alrededor de los 2 y 5 años. Luego, cuando el niño
aprende estructuras gramaticales más complejas presenta difluencias propias de este aprendizaje.
Unos reaccionarán adecuadamente, recuperándose de esta fase. Otros, si se han dado los factores en
intensidad y relación adecuados para disparar la tartamudez, reaccionarán ante estas difluencias
desarrollando estrategias para superarlas (uso de fuerza y tensión en el habla) y ocultarlas (evitar
hablar).

d) Según el momento de la aparición


• Tartamudeo Inicial. Aparece hacia los tres años de edad, coincidiendo con un periodo de
expansión lingüística significativa en el lenguaje infantil. El habla es altamente precipitada y está
caracterizada por alteraciones de la fluidez. El niño ignora o no presta atención a sus errores. Al tener
un carácter evolutivo, deben evitarse los intentos de corrección, que no producirán más que
situaciones de angustia y ansiedad en los niños. La simple manifestación a esta edad no debe ser
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etiquetado con disfemia, pues la tartamudez sólo existe si aparece una tensión o bloqueo
espasmódico.
• Tartamudeo Episódico. A partir de los cinco años el niño puede articular todos los fonemas.
Puede hablar con una construcción gramatical correcta y una preparación neuromotriz para el
aprendizaje de la lectoescritura. El alejamiento temporal, compartir con sus iguales, exigencia
escolares, disciplinas más restrictivas, personalidad, emociones..., son circunstancia que podían
favorecer el tartamudeo episódico, produciéndose la tensión y el bloque espasmódico. A estas edades
es suficiente con una intervención orientativa para evitar situaciones de angustia y ansiedad a los
niños/as.
• Tartamudeo propiamente dicho. Se producirá entre los 7 y los 10 años como consecuencia de una
emoción fuerte, de una experiencia no grata para el niño con una predisposición emocional o por
causa imprecisas. A estas edades podemos hablar de tartamudez, siendo evidente la toma de
conciencia o la agravación de anomalías empezando a manifestarse el conjunto de síntomas que
podemos encontrar en el adulto.
e) Según el momento de evolución:
• Fisiológica, primaria o evolutiva (primeras etapas del desarrollo del lenguaje).
• Transicional: inicio de la toma de conciencia del problema.
• Secundaria: evitación del tartamudeo e intentos de solución anticipatoria.
f) Según la característica del habla
• Disfemia Clónica. Se caracteriza por repeticiones convulsivas de una sílaba o grupo de sílabas y
palabras enteras (más frecuentes en consonante que en vocal y más todavía en oclusivas y que se dan
mayoritariamente a principio más que en medio de la palabra), producidos antes de que se inicie o
continúe la emisión de una frase. El ritmo articulatorio tiene una apariencia normalizada y las
contracciones de la musculatura labial se suceden de forma breve y rápida.
• Disfemia Tónica. Caracterizada por múltiples bloqueos iniciales del habla ocasionados por
fuertes espasmos, produciéndose al final una salida repentina de la emisión. El sujeto se muestra
incapaz de emitir sonidos cuando empieza a hablar y luego lo hace de forma entrecortada y con un
ritmo rápido. Durante las interrupciones se aprecia un estado inicial de rigidez, inmovilidad
muscular y tensión facial que impide el habla, el cual cesa rápidamente para que la emisión del
discurso salga precipitadamente. La tensión muscular es prolongada. Es la que presenta peor
diagnóstico.
• Disfemia Mixta o tónico-clónica. Se dan las características de las dos anteriores (clónico/tónico o
tónico/clónico). Es el tipo más frecuente porque resulta difícil encontrar un disfémico puro tónico o
clónico, la mayoría combinan los dos síntomas. Esta caracterizada por la combinación de las dos
anteriores. Se puede empezar por una fase tónica y luego clónica, o viceversa.

Disfemia clónica Disfemia tónica Disfemia tónico-clónica


Repetición compulsiva de una Interrupción total del habla, Combinación de las dos
sílaba o grupo de sílabas produciéndose al final una anteriores. Se puede empezar
durante la emisión de la frase. salida repentina de la emisión. por una fase tónica y luego
clónica, o viceversa.
Clasificación de la disfemia (Gallardo, J.R. y Gallego, J.L., 1993: 249).

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5. CRITERIOS PARA LA EVALUACIÓN Y EL DIAGNÓSTICO DE DISFEMIA


Video: Evaluación tartamudez (13´45)
[Link]

Para comenzar con un posible diagnóstico de disfemia en un niño se deben dar dos
requisitos imprescindibles. Que manifieste en su habla repeticiones, bloqueos o prolongaciones
frecuentes de los sonidos o las sílabas que dificultan notablemente la fluidez del habla y que estas
alteraciones se mantengan después de los 6 años aproximadamente.
Una exploración completa requerirá de unas cuantas sesiones, no por la duración de las
pruebas sino por la variabilidad del tartamudeo de unos momentos a otros. En caso niños pequeños
se recomienda que se realice la observación en el ambiente familiar para evaluar la interacción verbal
con los padres.
La evaluación se realiza mediante la observación y el registro de datos del paciente y su
comparación con un registro de habla normal. Su objetivo no es asignar una simple etiqueta, sino
determinar los factores que están agravando el trastorno, para minimizarlos en lo posible y lograr una
intervención con garantías de éxito. En el diagnostico de la disfemia se realizaran principalmente
pruebas del lenguaje oral para evaluar el tipo y gravedad del trastorno de un modo objetivo, viendo la
frecuencia e intensidad de los errores, así como describiendo el tipo y característica de los mismos.
La evaluación incluye los siguientes puntos:

5.1. Manifestaciones verbales-lingüísticas


• Interrupciones de naturaleza chocante. Frecuencia de bloqueos espasmódicos,
predominantemente tónicos.
• Repetición clónica. Cantidad anormal de repetición de segmentos, sílabas, palabras o frases.
• Taquilalia (modo de hablar excesivamente rápido y atropellado) y pausas.
• Prolongaciones anormales de los elementos del habla tales como sonidos, sílabas, palabras y
frases.
• Perífrasis (designar de forma indirecta un concepto a través de un conjunto de sus
características).
• Abuso de sinónimos. Producciones de palabras extra.
• Expresión redundante.
• Alteraciones sintácticas, frases incompletas.
• Uso de muletillas verbales que parecen ayudar al disfémico a enlazar la frase con más fluidez.
• Monotonía de la voz.
• Asociación de retraso de tipo lingüístico a sus problemas de fluidez.
• Discurso sin coherencia.
• Desorganización entre el pensamiento y el lenguaje.
• Mayor dificultad en la articulación de las consonantes que en las vocales.
• Asincronía entre los diversos tiempos articulatorios, produciendo la falta de ritmo y los
accidentes tónicos.

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fluidez del lenguaje en la escuela.

• Acentuación anormal en las palabras y deficiente entonación en las frases causadas por un habla
entrecortada e irregularidad en la respiración.
• A veces no termina las palabras o se producen circunloquios (rodeo de palabras para expresar
algo que podría haberse dicho de forma más breve).
• Retraso en la emisión de la palabra. Piensa mucho antes de responder.

5.2. Manifestaciones motoras


• Espasmos.
• Tensión muscular y rigidez.
• Tics.
• Alteraciones fono-respiratorias funcionales. Obstrucciones del flujo de aire a consecuencia de la
tensión que produce el intentar articular el sonido. Se generan: Espasmos faciales, muecas,
movimientos de cabeza, temblor muscular, tensión bucal, rigidez facial, etc.
• Uso del aire residual. Continúan hablando tras la espiración normal.
• Ausencia de gesto.
• Presencia de gestos o balbismos (movimientos de la cara y el cuerpo de forma inconsciente e
involuntaria cuando hablan o están ante un bloqueo durante la conversación que dificultan la
expresión verbal), así como de mecanismos de arranque.
• Sincinesias corporales (movimientos del tronco, cabeza, brazos, pies,...).
• Hipertensión muscular.
• Exceso de presión lingual, labial o velar, sobre todo al intentar pronunciar.

5.3. Manifestaciones emocionales


• Retraimiento y logofobia (miedo a hablar).
• Mutismo e inhibiciones temporales.
• Fobia a determinados vocablos
• Reacciones de angustia y ansiedad a la hora de comunicarse. Pueden aparecen conductas de
evitación en situaciones en las que debe comunicarse.
• Reacciones anormales e inmadurez afectiva.
• Reacciones internas: miedo, malestar, vergüenza y culpabilidad.
• Respuesta psicogalvánicas como sudoración excesiva, enrojecimiento, palidez del rostro, etc.
• Usos de camuflaje: taparse la boca, girar la cabeza, reírse, etc...
• A veces, se da aceptación de su tartamudeo, sin apenas influencia en su personalidad.
La intensidad de cada uno de los signos observados puede evaluarse como ligera, moderada o
grave. También debemos de registrar si los signos anómalos son conscientes o no, voluntario o
involuntarios.
No siempre se dan todos estos síntomas, ni en la misma intensidad y frecuencia. La
intensidad de los síntomas es siempre variable en una misma persona, depende del contenido del
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Tema 4. Proceso de intervención y tratamiento de los trastornos referidos a la ortofonía o
fluidez del lenguaje en la escuela.

mensaje, el interlocutor, el contexto, el estado anímico, es decir, del grado de relajación o ansiedad
con la que inicia el intercambio comunicativo la persona.
La presencia de estos síntomas de alarma, nos debe orientar hacia una intervención específica, en
la cual no sólo debe contemplarse el trabajo con el niño, sino también con la familia y el contexto
escolar. Hay que informarse si existen modelos familiares con problemas de fluidez o de habla
rápida, exigente y correctiva. La extensión del trastorno puede variar de una situación a otra y es más
grave cuando existe una presión especial para comunicarse.

5.4. Examen de la disfemia


El examen incluye varios procedimientos donde se utiliza el lenguaje de diálogo y la
exposición de temas (narración, descripción) además de la lectura en voz alta. Se registra el habla del
paciente en distintas modalidades: expresión libre, habla en voz cuchicheada, habla en sombra, habla
enmascarada, habla en audición retardada y habla rítmica acompasada por un metrónomo.
Las pruebas se registran en un magnetófono o preferentemente en vídeo (siempre con
permiso de la familia) para obtener datos objetivos que, a su vez, sirvan para mostrar al paciente los
detalles de su trastorno.
Los factores a evaluar serían:
▪ Antecedentes familiares de tartamudez, de otros trastornos del habla, de zurdería, de trastornos
psíquicos, de trastornos neurológicos,
▪ Datos médicos, sociales y académicos relevantes.
▪ Historia del paciente:
o Desarrollo del lenguaje (retraso en la aparición de la palabra o del lenguaje),
o Trastornos de la madurez motriz con o sin trastorno de la lateralización, el grado de tensión
muscular.
o Relación niño-padres y entorno. Actuación del entorno como reforzador del tartamudeo o
de la fluidez, actitudes.
o Enfermedades (neurológica, problema de ajuste psicosocial,....),
o Inicio y evolución del problema.
o Conductas del paciente en relación con su conducta verbal, conciencia e imagen del propio
problema.
o Observación del habla de la persona a evaluar. Comparación con el patrón de habla normal.
o Trastornos de la articulación.
o Dificultades de la respiración.
o Trastornos del carácter o del comportamiento.
o Trastornos del estado emocional, problemas de inhibición o ansiedad.
o Actitud de la persona hacia el tratamiento: si va forzado o voluntariamente al logopeda.
o Grado de comprensión sobre el problema.
o Movimientos asociados a la disfemia en ojos, cara y cuello.
o Duración del trastorno (más de un año indica disfemia no evolutiva).
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Tema 4. Proceso de intervención y tratamiento de los trastornos referidos a la ortofonía o
fluidez del lenguaje en la escuela.

Los instrumentos más frecuentemente utilizados para evaluar disfemias, así como las escalas
de valoración son:
▪ Tests de lectoescritura.
▪ Cámaras grabadoras de vídeo.
▪ Contadores.
▪ Cronómetros.
▪ Neumopolígrafos: para medir los momentos en que la persona toma aire (curvas de la
respiración).
▪ Visi-pitch: permite analizar la voz, sobre todo el tono e intensidad. En la actualidad sus
funciones se realizan a través de distintos programas informáticos (el más conocido es el
Praat, que es un programa libre).
▪ Analizador de frecuencia e intensidad: sirve para medir el tono e intensidad del habla.
▪ Sonógrafo: mide la intensidad del sonido.
▪ Cuestionario para la recogida inicial de datos (Santacreu y Fdez. Zúñiga, 1991 )
▪ Cuadro-guía para la evaluación de la gravedad de la tartamudez. (Wingate, 1977).
▪ Cuestionario de tartamudez para padres (Cooper, 1979).
▪ Evaluación de la tartamudez. (Wingate, 1977).
▪ Disfemia. Guía de detección y encuadre ( Moreo, 2001. Proyecto Aidex ).
▪ Planificación de las sesiones y evaluaciones periódicas. (Monge y Peralta, 1997).

Para organizar la recogida de datos para la evaluación de la tartamudez, existen una serie de
guías y cuestionarios para padres-madres como los que aparecen en el libro: Santacreu, J. y Froján,
M.X (1996): La Tartamudez. Guía de prevención y tratamiento infantil. Madrid: Pirámide.

6. CARACTERISTICAS DIFERENCIALES DE LAS DISFEMIAS


Para diagnosticar en primer lugar debemos diferenciar entre una simple tartamudez evolutiva
y una disfemia. Una tartamudez evolutiva simple puede aparecer durante el proceso de desarrollo
del lenguaje del niño, especialmente en torno a los tres años, o bien tras el nacimiento de un hermano
como forma de llamar la atención. En ella el niño no sufre los síntomas asociados de miedo, estrés,
etc. que sufre el disfémico consciente cuando tiene que enfrentarse a una situación en la que tiene
que emplear el lenguaje oral. Además en la tartamudez evolutiva es más frecuente la repetición de
palabras enteras. Si el niño mantiene esta tartamudez evolutiva en el tramo comprendido entre los 3 y
los 5 años estamos ante una tartamudez episódica o fisiológica. En ninguno de los dos casos es
aconsejable la intervención, que hasta puede ser contraproducente, y debemos limitarnos a
proporcionar el ejemplo correcto al niño sin castigarle por sus malas articulaciones. Sólo un 10 % de
los niños con tartamudez fisiológica llegará a desarrollar una disfemia en la edad adulta. Por tanto,
para poder diagnosticar una disfemia en niños, éste ha de ser mayor de 5 años. Si el niño tiene entre
5 y 7 años estamos ante una disfemia primaria. Si el niño tiene entre 7 y 10 años estamos ante una
disfemia secundaria: el niño presenta un agravamiento de los síntomas y se hace plenamente
consciente del trastorno, por lo que empieza a adoptar estrategias evitativas como cambiar la sintaxis

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Tema 4. Proceso de intervención y tratamiento de los trastornos referidos a la ortofonía o
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de las frases o palabras por sus sinónimos para lograr enunciados más fáciles de pronunciar. Además
el niño ya tendrá problemas sociales con sus compañeros.

Se excluirian de la categoria de disfemia, los siguientes:


➢ La disfemia fisiológica o primaria: No se puede hablar de disfemia en las primeras etapas de
desarrollo y adquisición del lenguaje (entre dos y seis años) donde los errores de dicción ocurren
normalmente.
➢ La taquifemia: Se caracteriza por la rapidez excesiva del débito, la omisión de sílabas o sonidos y
la articulación imprecisa de los fonemas. Puede ir asociada a otras categorias mayores y alli se
incluiran.
➢ Síntomas de tartamudez en afasias que involucran lesiones en zonas estriopalidales. Se incluirá
en afasias.
➢ Síntomas disfémicos asociados con retrasos del lenguaje.
➢ Lenguajes desestructurados de psicosis (autismo).

7. TRATAMIENTO E INTERVENCIÓN EN LA DISFEMIA


Video: Tratamiento de la tartamudez infantil (3´07)
[Link]

La tartamudez es extremadamente compleja, no se puede eliminar de un día para otro; se debe


seguir un tratamiento global a través de un logopeda. Desde el punto de vista terapéutico, tratar la
disfemia, es buscar eliminar al máximo la sintomatología asociada al tartamudeo, y en el caso de
niños pequeños tratar de evitar que la disfemia se complique. Respecto al habla se trata de reducir la
tasa (intensidad y frecuencia) de errores, o si se prefiere, aumentar la fluidez.
Los campos de acción a trabajar en el tratamiento serían los siguientes:
1. Reducir el tartamudeo mediante el empleo de técnicas auxiliares y métodos terapéuticos.
2. Eliminar el habla que provoca los factores externos en el tartamudeo, y la respuesta de ansiedad.
3. Modificar las actitudes y conducta verbal-social del disfémico.
4. Mantener y extender el habla fluida en situaciones verbales cada vez más comprometidas.

7.1. Técnicas de tratamiento


Las distintas teorías existentes sobre la tartamudez han dado lugar al desarrollo de diversas
técnicas de tratamiento. Si bien se ha descrito y utilizado gran variedad de ellos, cabe referirse a los
de mayor influencia en la reducción del tartamudeo.
▪ Empleo de gesto acompañado al habla. Se enseña al paciente para desinhibir su actitud estática
y tensa al hablar. El uso de gestos elocuentes con las manos y brazos al hablar, de manera
armónica, junto con una entonación más marcada, puede favorecer la fluidez (Calavrezo 1973).
▪ Técnica del Soplo. Consiste en habituar al paciente a echar el aire antes de iniciar la emisión
vocal. Ésta comenzará sin interrumpir la corriente de aire que pone en actividad suavemente las
cuerdas vocales. Se ha de mantener la vibración de las cuerdas mientras dura la dicción de las
frases (Schwartz, 1977).
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Tema 4. Proceso de intervención y tratamiento de los trastornos referidos a la ortofonía o
fluidez del lenguaje en la escuela.

▪ Técnica de seguimiento, habla en sombra o eco. Se intenta que la persona tartamuda repita las
palabras dichas por el logopeda mientras habla o lee un texto. Lo que se pretende es conseguir
que la persona tartamuda atiende prioritariamente a la información que le llega por el canal
auditivo de lo que esta leyendo o diciendo el modelo. Por otra parte, el tartamudo al imitar parece
olvidar de sus dificultades y deja de cometer errores.
▪ Técnicas de encubrimiento o enmascaramiento. Se somete a la persona a un ruido blanco
(ruido con una amplia gama de tonos) mediante unos auriculares al tiempo que lee o habla, por lo
que no puede oírse a si mismo (Yates, 1970 y 1975). Cuando no podemos escucharnos
modificamos nuestro patrón de habla relentizándolo y se produce una reducción de sus errores.
▪ El habla rítmica, silabeo o metrónomo. Se pretende enseñar a hablar a la persona con un ritmo
determinado, generalmente más lento que el habitual, que se le va marcando. La introducción de
un ritmo en el habla reduce en gran medida las dificultades, ese ritmo se puede producir mediante
un metrónomo, balanceo rítmico de los brazos, palmadas... El ritmo permite la distracción y deja
de atender a su propio tartamudeo. El metrónomo es un buen método para conseguir cambiar el
patrón de habla tartamuda. Permite dotar al disfémico de un ritmo al hablar, haciendo coincidir
sus sílabas, palabras o frases con el golpeteo regular de un aparato (Brandy, 1971). El uso del
metrónomo va siendo reemplazado por un metrónomo “imaginario”, marcando el ritmo con el
dedo, con el pie, y finalmente interiorizando la acción rítmica estructurada sin que sea perceptible
para los demás.
▪ Retroalimentación auditiva demorada o habla retardada. Consiste en presentar por medio de
unos auriculares el discurso que el niño/a acaba de decir, escuchando de esta manera su propia
voz unos segundos después.
▪ Desensibilización sistemática. Consiste en descubrir a la persona tartamuda durante las
sesiones, las situaciones que le producen mayor ansiedad y por lo tanto mayor número de
disfluencias, simulando y analizando cada situación.
▪ Entrenamiento en habilidades sociales. Supone el entrenamiento en técnicas de relación social
y asertividad que le van a servir como recurso específicos para desenvolverse en aquellas
situaciones que más tensión le provocan.
▪ Técnica de relajación. Se utiliza el método autógeno de Schulz y la relajación muscular
progresiva de Jakobson, poniendo especial atención en la respiración tranquila y profunda que el
paciente aprenderá a manejar con facilidad a la hora de hablar, con ello se pretende conseguir que
el paciente obtenga una expresión tranquila y relajada durante toda el tiempo y modificar los
ocasionales estados de tensión por una relajación mediante una inspiración profunda seguida de
una espiración prolongada que produzca un efecto fisiológico de relajación.

Algunos autores consideran que una intervención “reglada” correctiva sobre el niño/a, antes
de los 7-8 años puede resultar ineficaz e incluso ayudar a fijar el trastorno en lugar de corregirlo.
A partir de una cierta edad pueden intentarse terapias que generen el autocontrol de la persona
que tartamudea. Actividades de control del ritmo de la emisión, de coordinación fonorrespiratoria,
técnicas de relajación...
Video: Tartamudez. Mejorar la voz Autohipnosis 10min (15´55)
[Link]

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Tema 4. Proceso de intervención y tratamiento de los trastornos referidos a la ortofonía o
fluidez del lenguaje en la escuela.

7.2. Farmacoterapia
Hasta ahora los únicos medicamentos que están comprobados científicamente para disminuir
el grado de tartamudez son los psicoactivos o psicofármacos antidopaminérgicos típicos como el
haloperidol o los atípicos como la risperidona o la olanzapina. Los psicofármacos clonazepam y
sertralina también sirven al igual que la vitamina B1 (tiamina).

Video: Ejercicios y técnicas para el tratamiento de la tartamudez: vídeo para profesionales (13´24)
[Link]

7.3. Pautas de conductas para el disfémico


Los objetivos pueden resumirse en algunas normas de conducta que sustituyan la que
comúnmente suelen tener los disfémicos. Según sean los casos haremos más hincapié en una que en
otras:
▪ Hablar con calma, sin precipitación.
▪ Poner en práctica la autoobservación del habla cuando es fluida para aprender los mecanismos
de la fluidez espontánea.
▪ No rehuir de las situaciones verbales. Hablar siempre que sea necesario.
▪ Afrontar el riesgo de tartamudear, aprendiendo a perder sensibilidad al problema.
▪ No desviar la mirada del interlocutor.
▪ Ir eliminando movimientos indeseados, que resultan improductivos y que ni son necesarios
para tener un lenguaje fluido.
▪ Utilizar una gesticulación armónica que acompañe el habla facilitando la fluidez.
▪ Observar y definir lo que sucede al tartamudear para conocer mejor el trastorno y poderlo tratar
en sus diferentes planos.
▪ Ir eliminando el uso de sinónimos. Decir las palabras que se quieren decir y no rehuirlas.
▪ Hablar lo más posible. No economizar la expresión verbal.

7.4. Pautas de conducta para la interacción con el niño disfémico


El papel del adulto (padres, familiares, profesionales, etc.) es de suma importancia, tanto en
lo referente a la actitud a mantener ante el niño que tartamudea, como a la colaboración para su
rehabilitación. Por ello es importante conocer una serie de pautas para la interacción con el objetivo
de “relajar el ambiente” para favorecer la no aparición o la menor frecuencia de la tartamudez.
Algunas orientaciones precisas son:
▪ No reaccionar negativamente ante las dificultades que experimenta el niño. Evitar cualquier
gesto que le haga consciente de su dificultad y aumente su ansiedad. Suprimir signos de
impaciencia (hablando en su lugar o no respetando turno). Las “regañinas”, críticas y censuras en
este aspecto deben de olvidarse por completo.
▪ Potenciar situaciones para conversar y hablar en un ambiente relajado y tranquilo (estos
ambientes favorecerán sus intervenciones), estando atentos al contenido del mensaje, sin prestar
demasiada atención a sus fallos. Debemos escuchar con atención lo que el niño dice y

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Tema 4. Proceso de intervención y tratamiento de los trastornos referidos a la ortofonía o
fluidez del lenguaje en la escuela.

responderle a lo que ha dicho, evitando todo comentario sobre el cómo o la forma (dirigir las
respuestas a lo que ha dicho sin mencionar el cómo lo ha dicho).
▪ Se procurará evitar las situaciones o personas que el niño le produzcan tensión, pues las
alusiones negativas al modo de hablar del niño por parte de familiares y amigos no lo benefician
en nada. Controlar los comentarios de los compañeros/as (no convertir el tema en tabú sino desde
el respeto a las diferencias), si la actitud de los adultos es adecuada los niños/as la imitarán.
▪ Conservar el contacto visual natural cuando el niño esté hablado reforzando la conversación
con el lenguaje gestual, movimientos de cabeza, sonrisas, ...
▪ Evitar las correcciones continuas exigiendo la repetición de las palabras o frases problemáticas.
No tenemos que pedirle que hable más tranquilo o despacio pensando que lo va a hacer mejor,
pues lo único que conseguiremos es aumentar su ansiedad y nerviosismo.
▪ Ofrecerle el tiempo que necesite para expresarse y termine sus intervenciones, no
adelantándose adivinando qué quiere decir y no interrumpiéndolo a cada momento. Evitaremos
completar o expresar las ideas que quiere trasmitirnos dejando que él lo haga utilizando sus
propias palabras.
▪ Es importante hablar al niño despacio, con tranquilidad, pronunciando claramente y
formulando frases sencillas.
▪ En las tareas de tipo oral tener en cuenta que necesitará más tiempo.
▪ Evitar los comentarios y elogios cuando no tartamudea.
▪ Trasmitirse entre los adultos, tanto del ámbito escolar como familiar, cuáles son las
condiciones en las que se ha observado que el grado de tartamudez disminuye.
▪ Es recomendable obtener apoyo de amigos y familiares. Debe tratarse de identificar aquellas
personas en la que se pueda confiar para compartir los avances en el proceso de afrontamiento.
▪ La recuperación probablemente será un proceso largo y gradual, por lo que debe conservarse la
paciencia y el respeto consigo mismo.

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Tema 4. Proceso de intervención y tratamiento de los trastornos referidos a la ortofonía o
fluidez del lenguaje en la escuela.

FICHA INDIVIDUAL DE ALUMNOS DETECTADOS PRESUMIBLEMENTE CON


DISFEMIA
Señalar en la casilla correspondiente, adecuada en este alumno determinado. [si/no] [¿duda]
SINTOMATOLOGIA ESENCIAL:
[ ] [ ¿ ] Aparecen repeticiones cortas, sin ninguna tensión y ante presión ambiental.
[ ] [ ¿ ] Aparecen sonidos o silabas prolongados durante unos segundos.
[ ] [ ¿ ] Se percibe tensión en la musculatura facial durante las repeticiones y/o prolongaciones.
[ ] [ ¿ ] Hay tensión en la musculatura del resto del cuerpo durante las repeticiones y/o
prolongaciones
[ ] [ ¿ ] Hace repetidos esfuerzos para decir algunas palabras.
[ ] [ ¿ ] Aparecen pausas, bloqueos, ruidos innecesarios o anómalos.
[ ] [ ¿ ] Los bloqueos se acompañan de movimientos faciales o de otras partes del cuerpo.
[ ] [ ¿ ] La falta de fluidez varia de una situación a otra.

SINTOMATOLOGIA ASOCIADA:
[ ] [ ¿ ] Es consciente el niño de sus errores de fluidez verbal.
[ ] [ ¿ ] Percibe algunas veces sus bloqueos y/o repeticiones.
[ ] [ ¿ ] Conceptualiza sus dificultades como tartamudeo o problema.
[ ] [ ¿ ] Intenta evitar el tartamudeo ensayando soluciones inadecuadas.
[ ] [ ¿ ] Intenta hablar más tiempo sin pararse.
[ ] [ ¿ ] Hace fuerza con los músculos de la garganta para hablar.
[ ] [ ¿ ] Intenta la repetición de las palabras anteriores para decir la bloqueada.
[ ] [ ¿ ] Intenta prolongar el sonido en el que se ha producido el bloqueo.
[ ] [ ¿] Utiliza paradas y arranques al empezar a hablar, muletillas para llenar vacíos, sustituye
palabras.
[ ] [ ¿ ] Aparecen tics (parpadeo, temblor labial, sacudir la cabeza, respiratorios)
[ ] [ ¿ ] Tartamudea siempre ante unas letras sílabas o palabras determinadas.
[ ] [ ¿ ] Tartamudea siempre ante alguna situación, persona u objeto determinado.
[ ] [ ¿ ] Evita palabras, personas y/o situaciones, ante las que manifiesta una gran ansiedad.

FACTORES PREDISPONENTES:
[ ] [ ¿ ] Falta de fluidez al empezar a hablar.
[ ] [ ¿ ] Modelos familiares que tartamudean o hablan muy rápido.
[ ] [ ¿ ] Ambiente familiar autoritario o con alta motivación de logros.
[ ] [ ¿ ] Padres preocupados excesivamente por los errores de fluidez y por como habla.

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Tema 4. Proceso de intervención y tratamiento de los trastornos referidos a la ortofonía o
fluidez del lenguaje en la escuela.

[ ] [ ¿ ] Modelos lingüísticos inadecuados (no respetan turnos, se adelantan a lo que el niño va a


decir.)
[ ] [ ¿ ] Han hecho comentarios negativos a cerca de la forma de hablar del niño delante de él.
[ ] [ ¿ ] Corrigen constantemente los errores de fluidez del niño.
[ ] [ ¿ ] Aconsejan al niño diciéndole "tranquilízate, respira, habla despacio, relájate..."
[ ] [ ¿ ] Existía un trastorno del desarrollo en la articulación.
[ ] [ ¿ ] Existía un trastorno del desarrollo en el lenguaje expresivo.

CRITERIO PARA EL DIAGNOSTICO DE LA TARTAMUDEZ.


[ ] [ ¿ ] Se descartan problemas orgánicos orofonatorios, neurológicos y de audición.
[ ] [ ¿ ] Hay evidentes repeticiones o prolongaciones frecuentes de los sonidos o las sílabas.
[ ] [ ¿ ] Esas repeticiones, prolongaciones y/o bloqueos dificultan notablemente la fluidez del habla.
[ ] [ ¿ ] Tiene más de 5/6 años, y sus errores no son propios de los niños de su edad.

8. FARFULLEO O TAQUIFEMIA
Es un trastorno de la fluidez caracterizado por una excesiva rapidez de la palabra,
desorganización de la frase, omisión de sílabas o de sonidos y articulación imprecisa (GIAL, 2001:
112). Es un trastorno que se manifiesta con una rapidez excesiva del discurso y desorganización de
las frases de la que el sujeto no es consciente.

8.1. Características de la Taquifemia


▪ Taquilalia o articulación demasiado rápida de la palabra.
▪ Producción de la voz defectuosa.
▪ Ritmo del habla defectuoso.
▪ Emisión de las palabras a sacudidas.
▪ Monotonía en la voz.
▪ Sustitución de palabras y de sílabas.
▪ Otras manifestaciones: Problemas de lectura y escritura, hiperactividad, compulsión logorreica,
dificultades escolares diversas, falta de habilidad para reproducir elementos rítmicos, falta de
aptitud musical, etc.

8.2. Causas de la Taquifemia


Las causas de la taquifemia pueden ser debidas a:
▪ Problemas específicos del Sistema Nervioso Central, defectos en el sistema de
retroalimentación propioceptiva e inmadurez lingüística.

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Tema 4. Proceso de intervención y tratamiento de los trastornos referidos a la ortofonía o
fluidez del lenguaje en la escuela.

▪ Las manifestaciones del trastorno de la fluidez pueden aparecer asociadas a otras patologías
como son: Disartria, Dispraxia y Disfasia, siendo un síntoma secundario o derivado del trastorno,
Cristal, D., 1983: 219.

9. MODELOS DE INTERVENCIÓN LOGOPÉDICA


Desarrollaremos los modelos en función de las etapas evolutivas:

9.1. De 2 a 4 años. Perfil: Tartamudez evolutiva.


▪ Aunque por esta etapa pasa aproximadamente el 33% de la población la mayoría de estos casos
no llegan a detectarse debido a que el periodo de síntomas dura escasas semanas. En ocasiones
algunos padres de estos niños sí consultan a los especialistas.
▪ Casi siempre es posible detectar a través de los síntomas si se trata del cuadro evolutivo.
▪ La intervención en los casos de disfemia evolutiva consiste en indicar a los padres que el
problema desaparecerá en unos pocos meses y aconsejarles que no presten atención a las
disfluencias del niño.
▪ El profesional debe explicar a los padres que si su diagnóstico es acertado los síntomas no
suelen durar más de catorce meses. Estadísticamente este diagnóstico corresponde entre el 75% y
el 85% de los niños que manifiestan algún periodo de tartamudez, lo que equivale en la población
total de niños entre el 15% y el 25%.
9.2. A partir de los 5 años. Perfil: Disfemia en periodo de establecimiento.
▪ Sabemos que en un porcentaje de los casos (entre el 15% y el 25%) la tartamudez remitirá.
Pero estos niños atravesarán un periodo de su vida donde la comunicación puede verse afectada y
el sufrimiento personal y familiar puede ser intenso. Por otra parte, no sabemos distinguir cuando
la tartamudez remitirá y cuando se establecerá definitivamente y se mantendrá durante toda la
vida.
▪ En cualquiera de estos casos el medio ambiente, sobre todo la familia y la escuela, parecen
tener una incidencia importante en la fluidez del niño.
▪ La intervención en estos casos debe pasar por un trabajo serio de asesoramiento a la familia y
quizás de una intervención con el niño aunque no directamente en la sintomatología de la
disfluencia.
- Intervención familiar de niños con “Disfemia en periodo de establecimiento”.
▪ Los estudios parecen demostrar que no existe un tipo de crianza típico de padres de niños
tartamudos común a familias de Oriente y Occidente, de clase social alta o baja, en familias
estructuradas o no estructuradas, completas o monoparentales, etc.
▪ En nuestra opinión, tampoco contemplamos a los padres de estos niños como personas ansiosas
que transmiten ansiedad y estrés además de un mal modelo de habla.
▪ La mayoría de los niños tartamudos que vemos en nuestros colegios tienen padres normales
que responden emocionalmente a la tartamudez de su hijo y tratan de evitarla corrigiéndole y
aconsejándole, pero que transmiten ansiedad y temor al tartamudeo y promueven
inconscientemente que su hijo haga maniobras de evitación.

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Tema 4. Proceso de intervención y tratamiento de los trastornos referidos a la ortofonía o
fluidez del lenguaje en la escuela.

- La intervención familiar o “intervención ambientalista” pretende:


1 .Introducir cambios en el ambiente para disminuir la demanda y potenciar la fluidez.
2. Trabajar con los padres para que transmitan conductas adecuadas por imitación ante el
tartamudeo y eviten las correcciones explícitas e implícitas que originan en el niño maniobras
de evitación de la tartamudez.
3. Modificar la respuesta emocional de los padres ante el tartamudeo. Sustituir la visión del
niño-sufriente-tartamudo por la de persona que puede realizar en su vida un proyecto pleno
superando las dificultades propias del crecimiento personal.
La intervención “ambientalista” en estos casos consiste en trabajar con los padres en dos
frentes: su conducta hacia el tartamudeo del hijo y las emociones que este desencadena. Los
padres deben saber que los intentos por corregir abiertamente el tartamudeo de su hijo se vuelven
en su contra. El niño acumula ansiedad y temor porque aprecia que sus padres no prestan
atención a lo que dice sino que están obsesionados y sufren porque él habla mal. Ese niño detecta
que “algo tiene que hacer” y comienza maniobras de control o de evitación del habla cargadas de
temor y ansiedad. Esas maniobras acaban por complicar el problema y acrecentar las
consecuencias psicológicas del tartamudeo.
A los padres tratamos de transmitirles el mensaje de que sus hijos necesitan tiempo para
conseguir la fluencia normal del habla. Que su sistema nervioso madura lentamente y está
intentando “aprender a controlar el habla”, pero que esto debe ser inconsciente e involuntario. El
niño necesita tiempo y tranquilidad para realizar esta conquista. Si transmitimos ansiedad y temor
intentará realizar de forma consciente algo que debe hacer de forma inconsciente. Por tanto, la
conducta que tratamos de desarrollar en los padres es la de no corregir y prestar atención a lo que
dice y no a cómo lo dice. Se trata de no corregir explícita o implícitamente. Algunos adolescentes
nos han informado de la sutileza de las miradas rehuídas o de padres que abandonan la habitación
o interrumpen la conversación. Tales formas de corregir son terribles y cargan de culpa y
sentimientos de impotencia a los niños.
Sin embargo no basta con no corregir. Lo más importante es a la vez lo más difícil: hay que
conseguir no reaccionar emocionalmente ante el tartamudeo del niño. Si los ataques de
tartamudeo crean en los padres una respuesta emocional intensa, transmiten la angustia al niño,
corrijan o no corrijan. Es necesario que los padres racionalicen su vivencia del tartamudeo y
aprendan a comprender a su hijo, incluso aceptando su disfemia. Tienen que apreciar y potenciar
todo lo bueno y maravilloso que su hijo tiene como persona. Se trata de transmitirle su amor, de
aprender a ver en él toda la persona, de comunicar la fe en que la vida puede realizarse con
plenitud y no solo imaginar el sufrimiento que la sociedad le puede infligir.
En esta etapa de la vida el niño no es consciente de su tartamudez pero puede llegar a ser
consciente del sufrimiento que ella genera en su familia. Añadimos en el anexo 1 (“Mi hijo se
engancha mucho...”) un escrito que puede servir como introducción para facilitar el trabajo con
padres de niños tartamudos.
En los casos en que los padres realmente son un factor de demanda excesiva de fluidez la
intervención en el medio familiar suele ser rápida y eficaz. Pero no hay que olvidar que, según
nuestra visión actual del problema, puede darse la situación de niños con capacidad
constitucional muy baja para la fluencia donde el ambiente prácticamente no influye en la
disminución de la tartamudez y nunca llegan a ser fluentes. En el polo opuesto pueden estar niños
que dependen de las demandas exteriores para ser fluentes.

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Tema 4. Proceso de intervención y tratamiento de los trastornos referidos a la ortofonía o
fluidez del lenguaje en la escuela.

En estos casos un ambiente negativo (que controla excesivamente a través de las correcciones
y reaccionar emocionalmente ante el tartamudeo) puede ser decisivo para que el niño mantenga
un comportamiento de tartamudez y no consiga unos niveles de fluencia que podrían ser
accesibles si el medio realizara menos demandas de fluencia.
En ambos casos estas medidas contribuyen, al menos, a evitar consecuencias y agravantes
psicológicos y sociales de la tartamudez.
- Intervención “indirecta” (no basada en la fluencia) en niños con “disfemia en periodo de
establecimiento”.
Los niños que tartamudean no son conscientes del hecho hasta los cuatro o cinco años por
muy intenso que sea el tartamudeo. Tampoco lo son sus compañeros a los tres años o incluso a
los cuatro años. El descubrimiento del tartamudeo es siempre social. Tanto en la propia
tartamudez como en la ajena, son los compañeros o la familia los que la hacen notar (...juega con
fulanito pero no hables como él porque es “tartamudo” y se engancha al hablar...)
Durante esos años no parece conveniente realizar una intervención basada en evitar los
síntomas ya que esto podría acrecentar las demandas de fluencia, resultando contraproducente y
aumentando las emociones negativas y las maniobras de evitación.
Sin embargo, sí se puede desarrollar una intervención positiva basada en la potenciación de
los mecanismos de expresión natural y el placer por el uso expresivo de la comunicación oral.
En líneas generales podría ser beneficiosa cualquier actividad de expresión grupal realizada
en un ambiente lúdico, con relaciones humanas satisfactorias y que no sobrecargase la demanda
del niño para ser fluente sino que explotase sus recursos expresivos, incluidos los orales. Talleres
de expresión corporal y dramática serían adecuados para estos niños si se realizan en las
condiciones señaladas.
En esos talleres se puede introducir una terapia que suele ser bastante efectiva.
Se trata de desarrollar en el niño formas de hablar diferentes, que responden a patrones
prosódicos distintos del habitual. Por ejemplo: podemos aprender una forma de hablar lenta o
rápida, con grupos fónicos largos (12 a 16 sílabas) o cortos (6 a 8 sílabas), con duración normal
de vocales o con salmodia, etc. El niño imita o crea esas formas de hablar que se asocian a un
muñeco. Por ejemplo: desarrollamos una forma de hablar para “el caballo” o “la tortuga”, para
“el cantante” o “el capitán”. El niño inventa o imita la forma de hablar de estos personajes
desarrollando un dominio sobre aspectos prosódicos de su voz y habla. Estos recursos enriquecen
sus capacidades reales de control del habla al tiempo que contribuyen a crear en él mismo una
imagen positiva sobre sus facultades vocales, expresivas y de comunicación.
9.3. De 7 años o más. Perfil Disfemia.
Cuando los niños acuden al especialista por primera vez con siete o más años suelen presentar
ya todos los problemas y consecuencia de la disfemia. Por definirlo con un juego de palabras:
“son tartamudos que tienen tartamudez”. Ya se han desencadenado los tres aspectos claves de
este problema: el tartamudeo se ha manifestado y establecido, la respuesta psicológica ante él es
negativa y empieza a condicionar el sistema de pensamientos y creencias de la persona acerca de
sí misma y el rol social ya se está definiendo, aunque todavía son muchas las experiencias que
pueden agravar el problema.
Es muy importante comprender el papel de estas técnicas por dos motivos: porque realmente
tienen una efectividad y pueden hacer disminuir el tartamudeo de forma importante pero también

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Tema 4. Proceso de intervención y tratamiento de los trastornos referidos a la ortofonía o
fluidez del lenguaje en la escuela.

porque si se aplican de forma inadecuada pueden convertirse en un auténtico castigo para el niño
o adulto que las practica.

- Las claves para una buena práctica con estas técnicas están en comprender que:
1. No buscamos que el tartamudeo desaparezca totalmente. Esto es casi imposible en la mayoría
de los casos de forma mantenida y en el habla normal. Si el disfémico fija ese objetivo, con o sin
ayuda de su terapeuta, tiene mucho riesgo de fracasar y aumentar así su sentimiento de
impotencia, frustración e incluso, culpa.
2. Las técnicas pueden ser una forma de encontrar la forma personal, posible y cómoda de ser
más fluente en la mayoría de situaciones. Se trata de usar las técnicas de fluencia para realizar un
auto-descubrimiento y no para imitar un patrón de habla externo a la persona.
Las técnicas más habituales se basan en principios fisiológicos como el efecto Lee o el
ensordecimiento. Las más conocidas son: técnicas de ritmo, de respiración, de control del timing
vocal, audición modificada (D.A.F.), ensordecimiento, lectura en sombra, uso de gestos, etc.
▪ REESTRUCTURACIÓN COGNITIVA
La mayor parte de tartamudos adultos afirman que es necesario dejar de luchar por hablar
bien para llegar a hablar bien.
La tartamudez afecta negativamente a la estructura de pensamientos de la persona acerca de sí
mismo. Cambiar esa forma de pensar es imprescindible para poder llegar a hablar de forma
suficientemente fluida.
El objetivo es aceptar el tartamudeo, saber manejarlo limitándolo al mínimo pero nunca
aceptar que el tartamudeo anule las posibilidades expresivas, comunicativas y sociales.
Tartamudear de forma fluida, “aceptar el tartamudeo pero no la tartamudez” o lo que es lo
mismo: sus consecuencias psicológicas y sociales. La primera pregunta que tiene que resolver un
tartamudo es la siguiente: ¿hasta dónde estoy dispuesto a dejarme vencer a causa del tartamudeo?
El sistema de pensamiento de la persona tartamuda es influido rápidamente a partir de los seis
o siete años. Sin afrontar este problema es imposible que podamos plantear un “tratamiento de la
tartamudez”. Normalmente esto supera las capacidades personales de los profesores de Audición
y Lenguaje y entra de lleno con una intervención de tipo psicológica. En nuestra opinión no se
puede realizar en el marco escolar únicamente intervención logopédica basada en aumentar la
fluencia sin atender al aspecto psicológico de la cuestión.
▪ CONSECUENCIAS SOCIALES
Los niños tartamudos pueden ser ayudados en su fluencia, pero también en los aspectos
emocionales y en sus habilidades sociales. Normalmente el tratamiento psicológico incluye estos
dos últimos aspectos.
Queremos resaltar las posibilidades de intervención en el medio escolar a través de los
profesores tutores y en general de cualquier profesor. La actitud del profesor hacia el niño
tartamudo puede ser importante durante los cursos de primaria donde el niño puede acumular
mucha frustración y angustia ante unos compañeros desaprensivos, o por el contrario, puede
aprender a desarrollar su propia forma de comunicación, al tiempo que configura una
personalidad que le permita afrontar el problema del tartamudeo.
Es necesario proporcionar a los profesores la mayor cantidad de información para desmontar
muchos de los mitos acerca del tema. Los profesores necesitan saber que el niño tartamudo es un
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INTERVENCIÓN EDUCATIVA EN NIÑOS CON TRASTORNOS DE LA AUDICIÓN Y DEL LENGUAJE Dra. Pino Sánchez
Tema 4. Proceso de intervención y tratamiento de los trastornos referidos a la ortofonía o
fluidez del lenguaje en la escuela.

niño normal, que no tiene ningún trastorno de personalidad aunque su conducta está
condicionada, en parte, por el problema que padece. Es necesario que adopten actitudes sinceras,
haciéndoles saber que conocen su problema, que lo valoran y que están dispuestos a apoyarlos
dentro de lo que es normal. Las actitudes de ignorar el problema o minimizarlo son nefastas y
dañan a los niños.
Tampoco se debe subvalorar el problema achacándolo a debilidad o a un carácter pusilánime.
▪ Están totalmente equivocadas las personas que piensan que el tartamudeo es fácilmente
corregible, que “si ellos realmente quisieran podrían...” Un pensamiento así denota simplemente
ignorancia. Los profesores que tienen esas creencias o que actúan como si las tuvieran suelen
producir un gran daño en los alumnos tartamudos. Normalmente acaban despreciándolos,
ignorándolos o sintiéndose agredidos por su presencia.
Los profesores también pueden realizar una gran tarea con la conducta del resto de la clase
hacia el niño tartamudo. Los niños deben ser educados en la tolerancia y en la comprensión de las
limitaciones personales y ajenas. Deben aprender a valorar a las personas en sí mismas y no tanto
en función de sus capacidades sobresalientes. Deben, por supuesto, aceptar normas de respeto
mutuo. Son los maestros los que pueden estimular directa, decidida, constante y abiertamente
esas normas.
En el anexo 2 “Tengo un niño en mi clase que se engancha ”ofrecemos un documento que
puede servir de reflexión para que los especialistas trabajen este tipo de aspectos sociales con los
profesores de niños tartamudos.

▪ Para concluir...
En cuanto a las necesidades educativas especiales de los niños con dificultades en la fluidez
verbal, son: necesidad de relajación muscular corporal y de los músculos articulatorios para
adquirir fluidez en el habla; necesidad de reducir la ansiedad social; necesidad de lograr la
coordinación de la conducta respiratoria; necesidad de hacer atribuciones cognitivas adecuadas y
positivas (cambiar pensamientos del tipo fracasaré al intentarlo por puede mejorar mi habla); y
necesidad de aprender a ralentizar la emisión de palabras y a enfatizar la articulación de los
fonemas para lograr claridad en el lenguaje verbal.
En cuanto a la respuesta educativa, por parte del proceso metodológico estarían los métodos
reflexivos (aprender a hablar de manera analítica, autoobservándose mientras se habla), y los
métodos diversivos (distraer la atención de la persona sobre su manera de hablar y disminuir la
logofobia) Además de esto, en la disfemia hay que hacer psicoterapia e intervención logopédica
(intervención de la hipertonía corporal y de los músculos fonatorios); intervención en la
respiración e intervención en la fluidez, ritmo de la emisión verbal

▪ DEBEMOS SABER QUE:


▪ El nombre científico más difundido para la tartamudez evolutiva no causa por traumatismo
cerebral es el de DISFEMIA.
▪ La disfemia se manifiesta en el desarrollo del niño y no se debe a ningún tipo de enfermedad o
lesión cerebral.
▪ A pesar de existir gran número de investigaciones sobre el tema todavía desconocemos cuál es
la causa real de la tartamudez.

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Tema 4. Proceso de intervención y tratamiento de los trastornos referidos a la ortofonía o
fluidez del lenguaje en la escuela.

▪ Se han hecho grandes progresos para comprender que mecanismos contribuyen a su


mantenimiento. Estas páginas intentan contribuir positivamente a que los niños no afiancen la
tartamudez.
▪ Actualmente no existe tratamiento médico para la tartamudez evolutiva. La tartamudez debida
a daño cerebral no se incluye en esa afirmación. En ocasiones puede haber tratamiento médico
para aliviar algunas situaciones que acompañan a la tartamudez pero no para la propia
tartamudez.
▪ La tartamudez no tiene relación con la inteligencia. No se es ni más ni menos inteligente por el
hecho de tartamudear.
▪ Sabemos que existen personas que tartamudean en todas las culturas y razas.
▪ Se calcula que en el mundo hay 40 millones de tartamudos.
▪ Afecta más a los hombres que a las mujeres. Puede que por cada mujer que tartamudea al
menos haya 4 hombres.
▪ La intervención terapéutica se realiza desde varias tendencias. El enfoque logopédico
(intervención directa en la fluencia) debe ser acompañado por un enfoque psicológico que
incluya intervención en aspectos cognitivos y en habilidades sociales.
▪ No se recomienda intervención directa en fluencia antes de los seis años o al menos antes de
que el niño sea consciente de los síntomas y los asume como algo extraño. Hasta ese momento se
realizan intervenciones indirectas a través de la familia y medio escolar.
▪ Algunos adultos nunca superan su tartamudez. Otros sí lo hacen, tanto de forma individual
como resultado de una gran fuerza de superación, como a través de intervención terapéutica

10. BIBLIOGRAFÍA
Acosta, V.M. y otros (1998): Dificultades del habla infantil: un enfoque clínico. Aljibe. Málaga.
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FILMOGRAFÍA
El discurso del rey de Tom Hooper : problemas que tiene una persona afectada al hablar en público.
Video: una técnica de Demóstenes en el discurso del Rey (3´33)
[Link]

Video: El discurso del rey. Escena de terapia (1´29)


[Link]

Video: Documentos TV. El auténtico discurso del rey (54´03)


[Link]

Primera película de la saga literaria de Harry Potter se puede ver la tartamudez en el profesor
Quirinus Quirrell, aunque en este caso se trata de tartamudez fingida.
En La dama en el agua, el protagonista también sufre de tartamudez después de un episodio
traumático, aunque se desconoce si sufría de ella desde antes del hecho o no.

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Tema 4. Proceso de intervención y tratamiento de los trastornos referidos a la ortofonía o
fluidez del lenguaje en la escuela.

ANEXO 1
TENGO UN NIÑO QUE SE ENGANCHA...
Algunos consejos para familiares de niños que tartamudean.
... este periodo de tartamudeo se alarga más tiempo del normal y llega a preocupar a la familia. La
familia quiere ayudar pero no sabe cómo hacerlo. ¿Qué hacer entonces? ¿Qué se le dice al niño?
¿Hay que corregirle? ¿Cómo se le corrige?
Todos sabemos que algunos niños tardan más que otros en hablar.
Algunos tardan en pronunciar claro o en hacer frases normales. Otros pasan por un periodo de
tartamudeo. En estas líneas vamos a hablar de este tartamudeo y de cómo ayudar a estos niños.
Es frecuente que algunos atraviesen un periodo en el cuál tengan muchos tartamudeos. Algunos
repiten trozos de palabra, titubean, se atascan o alargan las vocales. En ocasiones esto es evidente
para los que lo oyen mientras que el niño parece inconsciente.
En la mayoría de estos casos el problema desaparece en pocas semanas o en algunos meses.
Normalmente no dura más de catorce meses.
Este periodo se conoce como “tartamudez fisiológica”. No deja ningún tipo de secuela y por tanto no
debe preocupar ni a padres ni a maestros.
Otras veces este periodo de tartamudeo se alarga más tiempo del normal y llega a preocupar a la
familia. La familia quiere ayudar pero no sabe cómo hacerlo. ¿Qué hacer entonces? ¿Qué se le dice
al niño? ¿Hay que corregirle?
¿Cómo se le corrige?.
Es normal que cuando la familia acude a un especialista ya estén preocupados y se hayan equivocado
totalmente en su actitud. A veces, al querer ayudar al niño la familia ha hecho todo lo contrario de lo
que debía y ha empeorado la situación.
Lo que debemos hacer es seguir esta regla: NO CORREGIR y NO PREOCUPARNOS, al menos no
manifestar nuestra preocupación. Los especialistas en este tema sabemos que cuando se corrige a un
niño se obtiene el efecto contrario al que buscamos. Puede que en un principio, aparentemente, el
niño reaccione bien cuando le corregimos, pero a la larga es peor. Los trucos que el niño pone en
práctica se vuelven contra él. El tartamudeo aumenta y puede afianzarse.
Si un niño no sufre presión para que hable bien suele mejorar en muy poco tiempo y aprende
inconscientemente a hablar de forma fluida. Si el niño es presionado intenta controlar artificialmente
el habla, cosa que no es posible, y el tartamudeo aumenta.
La regla de oro es: que el niño sea inconsciente ante los “enganches” y dejar que la naturaleza y el
tiempo hagan su papel. Pero para esto el niño debe estar tranquilo.
La familia puede corregir de muchas maneras. Corregimos cuando decimos: “respira antes de
hablar”, “repite”, “tranquilízate”, “piensa lo que vas a decir”, etc., etc. Corregimos también con la
mirada o con la actitud: apartamos la vista, cambiamos la posición cuando el niño se engancha,
hacemos algún pequeño gesto con la cara o interrumpimos la conversación.
El niño detecta todas las formas de corrección. Se pone más nervioso. Llega a pensar a su manera
que “algo va mal en su forma de hablar”. Intenta hacer “cosas extrañas” para mejorar su habla o
simplemente empeora cuando se siente observado.

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Tema 4. Proceso de intervención y tratamiento de los trastornos referidos a la ortofonía o
fluidez del lenguaje en la escuela.

¿Qué debemos hacer entonces? Seguir la regla de oro: No corregir y no preocuparnos. Atenderle con
paciencia y naturalidad. Fijarnos en qué dice y no en cómo lo dice. Cuando se engancha debemos
mostrar naturalidad y cariño.
Sabemos que a veces puede ser una tarea difícil pero merece la pena intentarlo.
La segunda parte de la regla es la más difícil de poner en práctica: no preocuparnos. Lo tenemos que
conseguir porque es bueno para el niño. Hemos de conseguir no “reaccionar emocionalmente”
cuando el niño se engancha. Es importante que nos esforcemos en ser sinceros en este aspecto.
Debemos pensarque el niño mejorará con el tiempo siempre que no le presionemos. Debemos
tranquilizarnos interior y exteriormente. Es la mejor forma para ayudarle.
Tenemos que aprender a ver en él todo lo que tiene de positivo y maravilloso como persona y tener
fe en que la vida puede desarrollarse con plenitud de muchas maneras.
Para acabar queremos resaltar que es importante que toda la familia y círculo de amigos que
conviven con el niño este informada de que los padres están intentando tomar esta actitud y lo
asuman también ellos.
La “regla de oro” se tiene que aplicar totalmente y durante un tiempo prolongado para permitir que el
niño salga del bache y consiga hablar mucho mejor

ANEXO 2
TENGO UN NIÑO QUE SE ENGANCHA...
Algunos consejos para profesores de niños que tartamudean.
Tener en clase un niño que tartamudea puede ser inquietante para cualquier profesor. ¿Cómo
comportarse con él? ¿Hay que dar importancia al problema? ¿Hay que ignorarlo? ¿Se debe hablar
con el niño? ¿Cómo hacerle participar en las actividades de clase? ¿Hay que hablar con la familia?...
La conquista del habla fluente puede ser algo aparentemente fácil para algunos niños y muy difícil
para otros. Durante el periodo pre-escolar es frecuente que algunos (especialmente chicos) pasen un
periodo en el cuál tengan muchas “disfluencias”. Se manifiestan como titubeos, prolongaciones de
sonidos y repeticiones de palabras. En los niños menores de cinco años estas faltas de fluencia
pueden ser muy evidentes para el oyente mientras que el niño parece inconsciente. En la mayoría de
estos casos el problema desaparece en pocas semanas o en algunos meses. Este periodo se conoce
como “tartamudez fisiológica”. No deja ningún tipo de secuela y por tanto no debe preocupar ni a
padres ni a maestro/as.
Puede que algún niño preocupe particularmente. Quizás sus disfluencias son muy intensas y
frecuentes, quizás sean algo diferentes a las de otros niños. La consulta a un logopeda y el
intercambio de opiniones con la familia serán necesarios entonces.
Probablemente la única medida oportuna sea asumir todos la misma actitud ante el niño: no darle
excesiva importancia, reaccionar de una forma no emocional ante la falta de fluencia del niño,
mantener la calma en esos momentos y no realizar ningún tipo de “corrección”. Normalmente el
habla del niño irá mejorando hasta desaparecer el problema.
El logopeda puede, en muchos de estos casos, aportar su criterio y experiencia para tranquilizar a la
familia acerca del pronóstico de su hijo. Si esto es así, conseguiremos inmediatamente algo muy
importante: los padres dejan de preocuparse y de preocupar al niño. Éste se siente menos observado
y presionado sobre su habla.
Como consecuencia la fluencia se establece en poco tiempo.
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Tema 4. Proceso de intervención y tratamiento de los trastornos referidos a la ortofonía o
fluidez del lenguaje en la escuela.

En otros casos las disfluencias de los niños tienen un carácter diferente. Además de los titubeos,
repeticiones y prolongaciones de sonidos realizan unas pausas tensas al tiempo que hacen fuerza con
la garganta, con la boca o con el cuello. Son bloqueos que se superan con esfuerzo e impiden al niño
hablar momentáneamente. A veces son casi imperceptibles y muy cortos. Otras son muy evidentes y
llegan a durar varios segundos.
Es posible que el niño lo detecte y le produzca malestar, limitando su charla ante la frustración.
La consulta al logopeda puede ser necesaria para tomar alguna medida particular.
La actitud de los niños ante la falta de fluidez puede ser muy variada. Desde la inconsciencia hasta la
fobia al habla. Desde el niño desenvuelto que habla y participa en clase normalmente al niño tímido
que rechaza y sufre tal participación.
La actitud de sus profesores puede ser importante. El niño debe sentir y saber que se le acepta sin
juzgarlo por su falta de fluidez. La actitud de los maestros debe ser sincera en este sentido, en caso
contrario el niño no sentirá que se le acepta. Además hay que hacérselo saber explícitamente. Para
ello el maestro o la maestra puede hablar
con él, a solas y aprovechando alguna circunstancia, para explicarle que es normal que algunas
personas tarden más que otras en hablar con soltura. También es normal que algunas personas
necesiten más tiempo para organizar sus palabras o se traben al decir algunas que le son más
difíciles. Es importante que le haga saber que no le preocupa en absoluto su falta de fluidez, que le
anime a participar en clase tomándose su tiempo porque le interesa sus opiniones y su colaboración.
Se trata de que el niño se sienta aceptado y se libere del peso de tener que ocultar su falta de fluencia.
El maestro le ha dicho que conoce su problema pero que le interesa más lo que tiene que decir que
cómo lo dice.
Lógicamente hay que acompañar esta “declaración” con las medidas consecuentes. Concederle
tiempo para que el niño organice sus intervenciones y asegurarse de que el resto de la clase así lo
hace. Mostrar interés y satisfacción por que el niño se tome ese tiempo para responder
adecuadamente, con lógica y sin precipitar la respuesta. Responder de una forma tranquila y no
emocional a las disfluencias. Prestar atención a lo que el niño dice sin reaccionar a cómo lo dice.
Escucharle con satisfacción y alabarle sinceramente cuando nos explica algo interesante o adecuado.
Cuando haya que hacer intervenir a toda la clase se puede pedir al niño que hable de los primeros ya
que la larga espera al turno puede ser angustiosa y perjudicar la fluencia.
Por el contrario las actitudes que suponen corrección directa (consejos sobre la forma de hablar,
respirar, etc.), correcciones indirectas (apartar la mirada, adivinar la palabra que va a decir, etc.) o
incluso peticiones para que repita las frases, son contraproducentes. Puede que algunos de esos
recursos parezcan positivos pero a la larga empeoran el problema.
Si los compañeros se burlan hay que tomar dos medidas:
• Hablar con el niño a solas para explicarle que mucha gente recibe burlas de cualquier cosa y por
cualquier motivo. Que no tiene mucha importancia y que el mismo se debe defender, contestando sin
achicarse.
• Hablar uno a uno con los chicos que se burlan frecuentemente para advertirles, con seriedad pero
sin castigarles ni reprenderles, que ese compañero tiene dificultades para hablar deprisa. Que si le
insultan todavía le es más difícil hablar, y que si se le escucha y nos hacemos amigos suyos le
podemos ayudar mucho. Hay que hacerle saber que contamos con su colaboración para ayudar a
cualquier compañero.

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INTERVENCIÓN EDUCATIVA EN NIÑOS CON TRASTORNOS DE LA AUDICIÓN Y DEL LENGUAJE Dra. Pino Sánchez
Tema 4. Proceso de intervención y tratamiento de los trastornos referidos a la ortofonía o
fluidez del lenguaje en la escuela.

Es importante que no se castigue a ningún niño, ni individualmente ni de forma colectiva, por haber
insultado al chico que tartamudea. Esto puede volverse en su contra.
Leer en voz alta puede ser positivo para algunos de estos niños ya que mejoran su fluidez. Si esto es
así conviene reforzárselo y mostrar satisfacción por su forma de leer. No es oportuno que
comparemos su forma de hablar.
Otros niños empeoran al leer en voz alta. La solución puede ser habituarse a leer en parejas. El niño
que tartamudea encontrará mucho más fácil esta modalidad y ello le estimulará a leer mejor de forma
individual. Por supuesto esto implica que no sea el único que practique esta forma de leer ya que, de
ser así, el niño lo detectaría como una discriminación negativa.
También la norma de reservarle uno de los primeros turnos de intervención para leer puede ser
adecuada

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