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Evaluación Cognitiva con WISC III

El WISC III es una herramienta de evaluación psicológica que mide diversas capacidades cognitivas en niños, incluyendo procesamiento visual, comprensión verbal, y funciones ejecutivas. Las subpruebas evalúan habilidades como la organización perceptual, la memoria de trabajo y la velocidad de procesamiento, proporcionando un perfil detallado del rendimiento cognitivo del niño. La interpretación de los resultados debe considerar factores culturales y educativos, así como la relación entre el CI verbal y el CI manipulativo.
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Evaluación Cognitiva con WISC III

El WISC III es una herramienta de evaluación psicológica que mide diversas capacidades cognitivas en niños, incluyendo procesamiento visual, comprensión verbal, y funciones ejecutivas. Las subpruebas evalúan habilidades como la organización perceptual, la memoria de trabajo y la velocidad de procesamiento, proporcionando un perfil detallado del rendimiento cognitivo del niño. La interpretación de los resultados debe considerar factores culturales y educativos, así como la relación entre el CI verbal y el CI manipulativo.
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WISC III

Completamiento de Figuras: evalúa la disposición del sujeto hacia la recepción de información


visual, la organización perceptual, la capacidad de interpretar información sobre organización
espacial, la comprensión de estímulos visuales significativos (en tanto presentes en la vida
cotidiana), el establecimiento de una relevancia visual de detalles esenciales sobre los no-
esenciales y la organización visual sin requerirse de integración de actividad motora indispensable.
Información. Explora la calidad del rendimiento del niño ante el procesamiento de información
adquirida en el hogar y la escuela.

De manera periférica evalúa la calidad fonológica, sintáctica y semántica del lenguaje en tanto nos
permite acceder a la forma del lenguaje expresivo del niño y su comprensión. De manera
tangencial nos permite hacernos una idea sobre la riqueza del almacén de información semántica
y la calidad del proceso de recuperación de información previamente almacenada. Demanda
especial cuidado de las variables culturales en su análisis.

Claves: explora la capacidad del niño para seguir instrucciones, la velocidad de su procesamiento
de información, velocidad de la coordinación viso-motora, coordinación mano-ojo, resistencia a la
interferencia de información no relevante a la tarea que se está ejecutando y reproducción de
modelos. Explora en detalle la capacidad para dirigir y sostener la atención hacia una tarea de
objetivo previamente establecido.

Analogías. Facilita la evaluación de habilidades cognitivas que están estrechamente vinculadas con
las funciones ejecutivas. Evalúa el razonamiento lógico-abstracto, la comprensión y expresión
verbal, la capacidad de hacer categorización y conceptualización.

Ordenamiento de historias: Explora la capacidad del niño para organizar información en una
secuencia temporal lógica, la posibilidad de anticipar consecuencias, la evaluación y comprensión
de organización perceptual, el sentido común, el juicio social y la capacidad de planificación.

Aritmética. Explora capacidades como el razonamiento numérico, la resolución de problemas


aritméticos planteados en palabras, comprensión de información verbal, manejo de información
matemática básica, capacidad atencional y memoria de trabajo. Guarda estrecha relación con
habilidades adquiridas por los niños durante el proceso de educación formal.
Construcción con Cubos: Explora habilidades práxicas de los niños. Evalúa la capacidad para
analizar el todo en sus componentes, la formación de conceptos visuales, la organización
perceptual, la capacidad espacial, la coordinación vasomotora y la reproducción de modelos.
Permite acceder a información valiosa sobre las funciones ejecutivas no verbales que permiten la
planeación y la generación de estrategias orientada a la resolución de problemas.

Vocabulario. Informa sobre el desarrollo del lenguaje en sus niveles expresivo y en sus contenidos
semánticos. Da cuenta del conocimiento de palabras, así que indirectamente nos ofrece
información sobre el proceso de acceso a información semántica que ha sido almacenada.

Ensamble de Objetos: Explora la capacidad para aprovechar la retroalimentación sensorial,


flexibilidad para trabajar en dirección a una meta determinada, organización perceptual y
organización de estímulos visuales significativos. Demanda altas habilidades cognitivas:
procesamiento de información no verbal, habilidades práxicas y funciones ejecutivas.

Comprensión. Da cuenta de su madurez moral y su juicio social. Informa sobre la habilidad para
llevar a cabo una evaluación y hacer uso de experiencias previas, de la calidad de la expresión, la
conceptualización y el razonamiento verbal.

Búsqueda de Símbolos. Esta es la nueva subprueba incluida en el WISC-III. Por las características
de la tarea, permite evaluar la capacidad para discriminar estímulos visuales abstractos, la
velocidad y la precisión al realizar una tarea que demanda coordinación mano-ojo, la flexibilidad
cognitiva y la capacidad de sostenimiento y división atencional.

Retención de Dígitos: Explora la memoria de trabajo, vale decir, la capacidad de codificar


información verbal, mantenerla reverberando en el sistema hasta hacer uso de ella en función de
un objetivo establecido y finalmente, desecharla.

Laberintos. Explora la manera como el niño se enfrente a un problema, su manera de desplegar


estrategias y su forma de organizar información visual. Ofrece información sobre la capacidad para
seguir un patrón visual, razonamiento no verbal y habilidad de coordinación en una tarea. Ofrece
información sobre las funciones ejecutivas no verbales del niño.
Funcionamiento Intelectual General

Rango del CI total “el rendimiento general de Juan en la Escala Wechsler de inteligencia para
niños-tercera edición versión chilena, arroja un CI total que se ubica en rango…”.

Después es recomendable presentar una descripción del resultado obtenido por el niño en las
escalas verbal y ejecutiva. La forma de presentación de los resultados es igual a la manera como se
trabaja el CI Total, conservándose una media de 100 y una desviación estándar de 15.

• En relación a diferencias estadísticamente significativas entre el CI verbal y el CI ejecutivo,


recomendamos atender a diferencia que igualen o superen los 18 puntos de diferencia entre estos
dos CI.

• Una de las mayores riquezas del WISC-III [Link] viene dada por su estructura factorial, vale decir, la
inclusión de cuatro factores que dan cuenta de diferentes áreas de funcionamiento cognitivo. En el
informe se debe ofrecer información descriptiva sobre el rango en que se ubica el rendimiento del
niño en estos cuatro factores.

• En todas las presentaciones, de CI/Índices, es importante que el psicólogo no se limite a hacer


descripciones basadas en los criterios psicométricos sino que integren información sustantiva
sobre el tipo de constructos psicológicos representados en cada uno de estos valores, asumiendo
una postura de generación constante de hipótesis de trabajo. Integra la información que hemos
ofrecidos en el apartado de “Breves sobre interpretación”. • Normalmente, además de presentar
la descripción general del rendimiento es importante incluir análisis de la dispersión intra-escalas;
esto es, la manera como se comporta cada una de las escalas en relación a la media estadística. La
homogeneidad intra-escalas también debe ser analizada a partir de una regla estadística y permite
analizar fortalezas y debilidades de la persona en relación a si misma. Para este nivel, esperamos
sólo una referencia desde la observación respecto a la dispersión.

Evaluación de esferas cognitivas superiores

• El WISC-III [Link]. tiene un importante potencial como instrumento de evaluación


neuropsicológica, esto es, permite el análisis relacional de las funciones cognitivas superiores.
Podemos dividir estas funciones en: atención, lenguaje, memoria, praxias, gnosias y funciones
ejecutivas.

El CI verbal da cuenta general de las habilidades que tiene el niño para manipular información
verbal presentada por canal auditivo-verbal. En los estudios neuropsicológicos, el desempeño de
los niños en las escalas verbales se ha correlacionado con la madurez del hemisferio izquierdo, y
estos estudios se han ido haciendo cada vez más específicos de manera que con cada subprueba
se vinculan estructuras cerebrales específicas.

El CI manipulativo da cuenta de la capacidad que tienen los niños para recibir y procesar
información no verbal, presentada tanto en el plano como en tercera dimensión (caso de la
subprueba Construcción con cubos, por ejemplo).
I. Índice de comprensión verbal: formado por Información, Analogías, Aritmética,
Vocabulario y Comprensión, vale decir, en su estructura factorial no hay diferencias
entre esta índice y el CI Verbal.

Este factor da cuenta general de la habilidad del niño para comprender el lenguaje, procesar la
información presentada por vía verbal y organizar una respuesta. Está estrechamente relacionado
con las posibilidades educativas, así que su interpretación debe hacerse cuidando el conocimiento
sobre el tipo de educación que recibe el niño. Cualitativamente se puede trabajar con la calidad de
las repuestas ofrecidas por el niño considerando la estructura gramatical del discurso y la riqueza
de vocabulario, siempre en función de lo que es esperado para su edad. Es importante estar
atento a alteraciones en la producción del lenguaje como tartamudeo, seseo y reemplazos
fonológicos (por ejemplo transformaciones como “tigle” por “tigre”).

II. Índice de Organización perceptual: formado por Ensamble de Objetos, Construcción


con Cubos, Completamiento de Figuras y Ordenamiento de Historias.

Este factor da cuenta, fundamentalmente, de las capacidades gnósicas visuales, práxicas y


ejecutivas de los niños. Permite conocer cómo está la percepción visual de los niños, cómo es que
está sucediendo el procesamiento que permite la integración de información visual y cómo se
están desplegando las habilidades de planeación, organización y razonamiento estratégico frente a
material no verbal. En la observación cualitativa es muy importante estar atento a rotaciones
extra- ñas de los estímulos, uso indebido de los materiales (por ejemplo llevárselo a la boca) y
tendencia a terminar con éxito la tarea pero requiriendo más tiempo del estipulado.

III. Índice de velocidad de procesamiento: formado por Claves y Símbolos.

Este factor ha sido considerado como el más sensible en presencia de alteraciones de la atención,
particularmente en los niveles de atención sostenida y dividida, si seguimos el modelo de Posner.
En tanto considera pruebas donde el tiempo es una variable determinante, su marco de análisis se
inscribe en las ideas ofrecidas sobre lentitud y velocidad en el procesamiento de información. Con
frecuencia se ha dicho que las personas más inteligentes son más rápidas para resolver las tareas,
afirmaciones como esta deben ser tomadas en cuenta con cautela pues, si bien puede ser un
indicador de ciertas habilidades, deja fuera de consideración otros talentos. Si se tiene la sospecha
de que un niño tiene alguna forma de Trastorno de la Atención, o un compromiso orgánico en
lóbulos frontal y parietal, se debe estar particularmente atento a este factor; sin embargo, su
ejecución deficiente no es indicador inequívoco de alteración. Siempre se debe evaluar el perfil
completo para emitir sugerencias diagnósticas.
IV. Índice Ausencia de distractibilidad: formado por Retención de Dígitos, Laberintos y
Aritmética.

Este factor se asocia con la memoria de trabajo. Es un factor potente para la evaluación
atencional, la capacidad de sostener información útil en la memoria de corto plazo para después
desecharla y la impulsividad comportamental. Muchos investigadores han incluido este trío de
pruebas en sus trabajos de manera que ahora sabemos que durante su ejecución en paradigmas
de fMRI se 28 observa mayor activación en zona parito-temporo-occipital (el famoso PTO de Luria)
y los circuitos dorsomediales y orbitofrontales del cortex prefrontal. Es un factor que permite una
alta discriminación de grupos, pero su uso debe ser cuidadoso pues nos puede llevar a exagerar
algunos resultados cuando las cosas parecen no ir tan bien como debieran. De acuerdo a los
trabajos de Pineda, considerar el nivel de madurez general de la función ejecutiva (que es
dependiente de la evolución filogenética) es importante al momento de interpretar este índice.

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