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Variedades Socioculturales del Español

El documento aborda las variedades socioculturales y situacionales del español, destacando cómo la lengua se diversifica según factores geográficos, sociales y contextuales. Se describen diferentes niveles de lengua, desde el culto hasta el vulgar, y se analizan los registros idiomáticos que los hablantes eligen según la situación comunicativa. Además, se exploran lenguajes específicos y jergas que reflejan la identidad de grupos sociales y profesionales.
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Variedades Socioculturales del Español

El documento aborda las variedades socioculturales y situacionales del español, destacando cómo la lengua se diversifica según factores geográficos, sociales y contextuales. Se describen diferentes niveles de lengua, desde el culto hasta el vulgar, y se analizan los registros idiomáticos que los hablantes eligen según la situación comunicativa. Además, se exploran lenguajes específicos y jergas que reflejan la identidad de grupos sociales y profesionales.
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TEMA 3.

LAS VARIEDADES SOCIOCULTURALES Y SITUACIONALES


DEL ESPAÑOL.
3.1. VARIEDADES SOCIOCULTURALES DE LA LENGUA O NIVELES: CLASES Y
PRINCIPALES RASGOS.
La función principal del lenguaje es la comunicación; su realización en una comunidad
se denomina lengua. La lengua no es una estructura rígida, sino que, según las circunstancias o
las características sociales y geográficas de los hablantes, se producen diversificaciones en el
seno de la misma. Son las variedades de la lengua.
 Variedades de lengua en relación con la competencia lingüística del hablante:
 La variedad de la lengua relacionada con el lugar donde se aprendió a hablar o
se reside habitualmente da lugar a los llamados dialectos geográficos o
variedades diatópicas.
 La variedad de la lengua en función de circunstancias de carácter
supraindividual (es decir, ajenas a la voluntad del hablante), como el nivel de
instrucción o el estrato social del hablante, da lugar a las variedades
diastráticas o niveles de una lengua.
 Variedades de habla relacionadas con los usos que convienen a las diferentes
situaciones comunicativas: son las variedades diafásicas. El hablante elige en cada
momento unos usos y rechaza otros. Dependen de las circunstancias en las que se
realiza el acto comunicativo. Estas modalidades de carácter individual reciben además
el nombre variedades de estilo o de registro.

LAS VARIEDADES SOCIALES

La modalidad que adopta una lengua en una determinada capa social de la comunidad
lingüística recibe el nombre de variedad diastrática, dialecto social, sociolecto o nivel de lengua.
Es el grado de instrucción o de cultura de un hablante el factor determinante de su variedad de
lengua, y no el económico o la clase social, aunque la relación entre cultura y clase social es muy
estrecha. Vienen propiciadas por factores extralingüísticos como el hábitat, la edad, la profesión
o el nivel socio-cultural, aunque gracias a la escuela, los medios de comunicación e internet, que
serían factores igualadores, ya no hay tantos rasgos distintivos, por ejemplo, entre zonas rurales
y urbanas, entre hombres y mujeres o entre personas de distinta clase social.

Se distinguen estas variedades sociales o niveles de lengua:

NIVEL CULTO

Propio de las personas instruidas y de gran nivel cultural. Funciona como modelo de
corrección y como ideal de lengua para los estratos inferiores. Es el nivel más preciso
estructurado y rígido. Sus características fundamentales son:
 Corrección a todos los niveles: fonético, con una pronunciación que conserva los
matices de expresividad y evita todo vulgarismo fónico o forma local; gramatical, con
el uso riguroso de construcciones sintácticas y la utilización de los nexos adecuados;
léxico, con la precisión de los significados y el rechazo de vulgarismos y barbarismos.
 Riqueza léxica: dispone de un léxico rico y preciso que abarca a las ciencias o la cultura
en todos sus ámbitos
 Capacidad de abstracción: es capaz de expresar con mayor profundidad y precisión los
conceptos abstractos.
 Tradición literaria: recoge el peso de la tradición literaria y puede compartir con ella su
belleza formal. Es la más apropiada para todo tipo de actividades intelectuales.

NIVEL ESTÁNDAR

Esta variedad se sitúa en un nivel medio pero formal de la lengua. Adopta las exigencias
normativas del idioma, aunque es menos rígida que la variedad culta. Sirve de modelo en la
comunicación oral y escrita. Respeta la norma léxica y gramatical que supone el uso correcto del
idioma, siguiendo las instrucciones de la Real Academia de la Lengua. Se adapta a los cambios
que puedan ser introducidos por modas o préstamos de otras lenguas y se difunde a través de
los medios de comunicación y la enseñanza. Es común a la gran mayoría de los hablantes que
pertenecen a un nivel sociocultural medio.

NIVEL POPULAR

Se sitúa en un nivel medio de competencia lingüística y se usa en el ámbito de la vida


cotidiana, no en actividades intelectuales o culturales. Entre sus peculiaridades:
 La subjetividad del hablante: uso frecuente de interjecciones, exclamaciones,
expresiones irónicas, interpelaciones al oyente, etc.
 Economía en el uso de medios lingüísticos: oraciones inacabadas o suspendidas,
oraciones sincopadas, falta de precisión léxica, frases cortas y muy expresivas,
elementos que remiten al contexto (deícticos), muletillas, frases hechas…
 Continuas apelaciones al oyente
 Uso del llamado lenguaje proverbial o refranes ligados a la filosofía popular.

NIVEL VULGAR

Utilizado por las capas más modestas y peor escolarizadas de la sociedad. Es un sistema
pobre, con una gramática sencilla y un léxico reducido. Se caracteriza por la alteración constante
de la norma y el uso de vulgarismos:
Vulgarismos fónicos
 Metátesis, o cambio de posición de los fonemas: ‘cocreta’, ‘Grabiel’.
 Vacilación en la pronunciación de las vocales no acentuadas: ‘tiniente’.
 Tendencia a la reducción de los diptongos: ‘concencia’, ‘pacencia’.
 Formación de diptongos con dos vocales en hiato: ‘Juaquín’.
 Adición a principio de palabra de fonemas vocálicos: ‘arradio’, ‘amoto’, ‘afoto’.
 Pérdida de consonantes intervocálicas como /n/ o /r/: ‘quies’, ‘paece’.
 Desplazamientos acentuales: máestro, telégrama.,.
 Simplificación consonántica: dotor, istancia, solenidá...
 Relajación consonántica: colorá, toavia, esperdiciar…
 Rotacismo (confusión entre r y l) arquiler. .
Vulgarismos morfosintácticos
 Empleo del género incorrecto: ‘las alfileres’, ‘el afoto’.
 Desviaciones morfológicas de los tiempos verbales: ‘tuvistes’, ‘andó’.
 Olvido de la coherencia gramatical: Ýo me parece que sí’.
 Concordancias incorrectas: ‘Habían muchos coches en la calle’.
 Anteposición de los pronombres ‘me’ y ‘te’ en oraciones como: ‘me se ha perdido un
libro’, ‘te se ha caído’.
 Laísmo, loísmo y leísmo: ‘la dije que viniera’,
 Dequeísmo: tendencia a anteponer la preposición de a las sustantivas introducidas por
‘que’: ‘me dijo de que vendría’.
Vulgarismos léxico-semánticos
 Empleo de palabras con un significado impropio: ‘me aprendió a conducir’.
 Presencia de arcaísmos: ‘naide’, ‘mesmo’.
 Uso de la etimología popular (una palabra que no se entiende muy bien se la relaciona
con otra que sí se conoce): ‘destrornillarse de risa’ (por ‘desternillarse’), ‘dolores
asiáticos’ (por ‘dolores ciáticos’),
 Uso de palabras tabúes (tacos e insultos, preferentemente) o sustituciones
eufemísticas: ‘¡coño!’, ‘¡córcholis!’, ‘¡ostras!’.
 Léxico figurado: limpiar (robar), chivarse y chivato...
 De origen gitano: gachó, parné, pinreles...

LENGUAJES ESPECÍFICOS

Son las variedades de la lengua que identifican a un grupo sociocultural. Sus


características afectan al nivel léxico y, en menor grado, al morfosintáctico. Los lenguajes
específicos son muy heterogéneos e ilimitados: lenguaje deportivo, publicitario, jurídico,
científico-técnicos, jergas de oficios y profesiones, hablas de los grupos marginales... Vienen
condicionados por su área de aplicación y dependen de dos factores extralingüísticos:
 El aspecto sociológico: la lengua tiene un carácter social y es una importante seña de
identidad de un grupo social.
 El aspecto temático: la lengua transmite unos contenidos, designa objetos y relaciones.

Argots: Son lenguas de grupos sociales para diferenciarse del resto y con finalidad
críptica. La lengua en estos grupos garantiza su cohesión interna. Destaca el lenguaje del hampa,
el carcelario, el de las tribus urbanas... Los rasgos lingüísticos de los argots afectan
fundamentalmente al léxico. Dado que la vida de las palabras es muy breve, la sinonimia
adquiere una especial importancia, sobre todo en el argot de la delincuencia. Algunos de sus
términos o expresiones han pasado a la lengua común: cantar (confesar), soplón, acorralar,
desvalijar.

Jergas: empleadas por los miembros de diferentes actividades y profesiones. Si bien no


tienen finalidad críptica, fortalecen los lazos de grupo. Ejemplos: lenguaje jurídico, deportivo,
político... Son las variedades específicas de las distintas actividades profesionales. Sirve para
reforzar las señas de identidad del grupo y para ocultar lo que se dice a las personas ajenas a esa
actividad profesional. De ahí que estas jergas contengan gran cantidad de tecnicismos, que son
términos específicos de una actividad o profesión. Aunque los tecnicismos se emplean en
situaciones concretas, algunos pueden llegar a formar parte de la lengua común.

Los lenguajes científico-técnicos: Son los lenguajes de las diversas ciencias. No tienen
finalidad críptica, pero resultan incomprensibles para los no iniciados. Ejemplos: el lenguaje de
la medicina, de la biología, de la física...

Jerga juvenil: Se caracteriza por el empleo de voces y expresiones que se ponen de moda
y con las que pretenden diferenciarse de los adultos: vacilar, colega, coco, tronco, enrollarse...
Tienden a acortar las palabras (depre, finde) y a utilizar diminutivos y aumentativos (puntazo,
superguay). Dentro de esta jerga, destaca, también, la propia de los estudiantes con palabras
como catear, empollar, profe, mates, etc.
3.2. VARIEDADES SITUACIONALES DE LA LENGUA O REGISTROS
IDIOMÁTICOS: CLASES Y PRINCIPALES RASGOS.
El uso individual de la lengua en los diferentes actos de habla da lugar a las variedades
diafásicas que el hablante elige en función de la situación en la que se produce la comunicación.
Llamamos situación comunicativa al conjunto de circunstancias extralingüísticas en las que se
desarrolla el acto de comunicación. Los elementos que conforman la situación comunicativa son
éstos:
 Personalidad de emisor y receptor: Factores como el sociocultural, edad, sexo,
ideología, profesión, hábitat o estado de ánimo de quienes intervienen en un acto
concreto de comunicación acentúan o difuminan determinados rasgos del código
lingüístico. Por ello el carácter innovador o conservador del lenguaje, la presencia o
ausencia de afectividad, las desviaciones de la norma.
 Grado de formalidad: Refleja la proximidad o distanciamiento afectivo entre emisor y
receptor. De ahí la existencia de una gama de situaciones que imprimen al lenguaje un
tono que va de lo más informal (relaciones de confianza, familiaridad) o formal
(relaciones distantes por respeto hacia la otra persona, ocupar posiciones jerárquicas
diferentes, por desconocimiento mutuo)
 Tema de la comunicación: Constituye el asunto sobre el que versa la comunicación.
Puede estar establecido de antemano (un discurso, una conferencia…) o variar e
improvisarse (una charla con un amigo). De igual modo, el tipo de asunto elegido
puede condicionar el lenguaje: no es lo mismo hablar de un tema intranscendente de
la vida cotidiana que abordar materias más serias y graves (filosóficas, religiosas...)
 Intencionalidad: La comunicación obedece a múltiples finalidades: informativa,
explicativa, didáctica, prescriptiva, normativa, persuasiva, lúdica, etc.
 Unilateralidad o no de la comunicación: Unas veces el mensaje circula en una
dirección, del emisor al receptor, sin que se espere respuesta inmediata. Es el caso de
los medios de comunicación, cuyo registro cambia en función del destinatario al que se
dirijan: no es lo mismo que el receptor sea homogéneo y especializado (suscriptores
de una revista de lingüística) que heterogéneo y con importantes diferencias culturales
(televidentes en una hora de máxima audiencia). En otras ocasiones, se produce la
alternancia comunicativa, con intercambio de turnos (un debate, una discusión entre
dos automovilistas, etc.).
 Ámbito de interacción social: Puede ser diverso: laboral, profesional, académico,
familiar, artístico, etc.

Estas circunstancias determinan que el hablante elija un código (verbal, no verbal o


ambos), el medio de expresión (oral o escrito) y la estructura discursiva (descripción, narración,
exposición, argumentación, monólogo o diálogo) que más se ajusten a la situación de
comunicación. El uso individual que de la lengua hace el hablante, en virtud de la situación
comunicativa en que se encuentre, recibe el nombre de registro idiomático. Cada situación
comunicativa requiere un registro idiomático propio. Sin embargo, la adecuación del discurso no
siempre es posible. La capacidad de cambiar de registro de los hablantes depende de su
competencia lingüística: cuanto mayor sea el grado de instrucción de una persona y mayor el
nivel de conocimiento de la lengua, más fácil le resultará pasar de una modalidad de habla a
otra. Se pueden distinguir dos tipos de registros determinados por la situación comunicativa:
 Un registro formal, con un empleo cuidado de la lengua. Se utiliza en ámbitos
especializados, donde predomina la preocupación por seleccionar de forma correcta y
adecuada los recursos lingüísticos. El registro culto es el registro formal por excelencia.
Se caracteriza por utilizar un lenguaje cuidado en todos los planos. Busca, ante todo, la
precisión, la originalidad y la variedad.
 Un registro informal, que se caracteriza por el uso de un nivel menos elaborado de la
lengua, más familiar. Se da en el diálogo entre familiares o amigos, en conversaciones
telefónicas distendidas, etc. Predomina una comunicación directa, espontánea e
interpersonal. El más significativo es el registro coloquial.

REGISTRO COLOQUIAL
En ocasiones se confunde lengua popular con registro coloquial. Aunque tienen muchos
elementos en común, responden a dos criterios diferentes: la lengua popular es una variedad de
lengua que depende del nivel sociocultural del hablante; por el contrario, el registro coloquial
alude a una situación comunicativa determinada. Es el registro más utilizado en nuestra vida. Se
trata de un tipo de expresión relajado y espontáneo; son frecuentes las incorrecciones en su
uso. Sin embargo, tiende a respetar la norma. Las incorrecciones suelen estar determinadas por
la situación comunicativa, no por el desconocimiento de la norma. Sus rasgos más destacados
son:
1. Carácter dialogado. En general hay una presencia física de emisor y receptor, que se
alternan en el uso oral de la palabra.
2. Uso espontáneo del lenguaje que carece de reflexión, por lo que se abusa a veces de la
improvisación formal y de la imprecisión expresiva:
 Ruptura de la construcción sintáctica provocada, bien por la rapidez, bien por
la interferencia de asociaciones: ‘Pero no quiero hacerlo por eso, por cierto,
¿qué le pasó a tu madre ayer?’.
 Empleo de muletillas: ‘Bueno’, ‘Pues’, ‘Como te decía’,
 Empleo de palabras baúl: ‘¡Y hace unas cosas!’
3. La conversación se apoya en un código no lingüístico: posturas corporales, expresiones
de la cara reveladoras de los más diversos estados de ánimo y gestos de todo tipo.
4. Es eminentemente práctico, persigue fines concretos e inmediatos y, por ello, es
bastante económico. Esto genera:
 Elipsis: ‘que no tiene, porque tú ya sabes que en eso...’.
 El empleo de apócopes: bici, insti, profe
 La presencia de deícticos: Aquí estoy bien.
 Escasa subordinación con nexos polivalentes: ‘No vengas, que no voy a estar’.
 Tendencia a una sintaxis sencilla, con frases cortas y sin terminar: Yo no sabía
que...
5. Es eminentemente afectivo:
 A la función emotiva se unen otras funciones, como la conativa y la fática: ‘Me
dijo lo que te conté ayer, ¿sabes?, y parecía cortado, ¿no?’.
 Abundancia de interjecciones, formas verbales lexicalizadas, etc...: ¡Hombre!
 Uso de ‘que’, ‘pero’, ‘y’ con valor enfático: ‘¡Que te digo la verdad!’.
 Las referencias al interlocutor por medio de vocativos: ¡Qué dices, tío!
 Repeticiones, para transmitir así mayor intensidad: ‘Es tonta, tonta’
 Adjetivos y adverbios valorativos: ‘Lo hizo de maravilla’.
 Los diminutivos y aumentativos adquieren valores apreciativos, afectivos,
irónicos, etc...: ‘Es feílla, pero ¡tan agradable!’,
 Afirmación y negación afectiva y categórica: ‘Pues yo eso ni loca’,
 Expresiones afectuosas e insultos ficticios: ‘No seas gallina, hombre’.
 Metáforas e hipérboles coloquiales: Ando muerta de frío,
 Frecuente aparición de verbos de valoración subjetiva: ‘Me encanta el cine’.
3.3. EL ESPAÑOL EN LA RED Y EN LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS: VISIÓN
GENERAL, LÉXICO Y GRAMÁTICA.
En la actualidad la tecnología nos permite conocer inmediatamente cuanto ocurre en
el mundo: teléfonos móviles y ordenadores personales que pueden acceder a centros de
información (bancos de datos, bibliotecas virtuales), intercambiar documentos, oír música, ver
películas o comprar. Para hacerlo basta con una conexión a Internet. Además, cualquier
persona puede ser emisor de la comunicación digital, incluso con un mínimo de
conocimientos, lo que implica a veces cierto descuido en el uso del idioma.

Por otra parte, el lenguaje de la informática ha mantenido desde su origen un ritmo de


crecimiento constante y una progresiva difusión más allá de su ámbito especializado. En
apenas cuarenta años se ha divulgado enormemente, con el resultado que todos conocemos:
presencia de anglicismos de todo tipo y creación de una jerga paralela que se utiliza más allá
del ámbito profesional. ¿La parte positiva? La reacción ante la invasión de neologismos ha
propiciado el esfuerzo de instituciones y particulares para salvaguardar el idioma y este está
adquiriendo una mayor divulgación a la par que sus hablantes se enriquecen con giros y
vocablos de los países en que se habla.

Según el informe sobre el español que publicó el Instituto Cervantes en 2020, el


español es la tercera lengua más utilizada en la red. El 8 % de los usuarios de Internet se
comunican en español. España, México y Argentina se encuentran entre los veinte países con
mayor número de usuarios. La demanda de documentos en español es la cuarta en
importancia entre las lenguas del mundo.

En efecto, los textos escritos ocupan un lugar muy importante en Internet pero, como
es sabido, la lengua dominante es el inglés, hecho favorecido por su prestigio cultural, poder
económico y dominio tecnológico debidos a la influencia de [Link], y también por la mayor
flexibilidad morfológica de la lengua que le permite crear fácilmente tecnicismos nuevos.
Precisamente por la influencia del inglés el español empleado en informática y en Internet
presenta unos caracteres propios, especialmente en el nivel léxico.

El español debería ser la lengua de comunicación y de intercambio entre usuarios no


especialistas de Internet en los diferentes países hispanos, pero el problema es la dispersión
creada en el lenguaje de la informática utilizado por usuarios no especializados. Hay países
donde la influencia del inglés es terrible: en Cuba dicen printar en vez de imprimir. Y no es el
único ejemplo de barbarismos: linkar, downlodeado, faxado. Como reacción se ha originado un
intenso esfuerzo desplegado en pro de nuestra lengua y de su unidad en los diferentes países
hispanos. Veamos algunas de las iniciativas más importantes.

Otra dificultad se halla en las traducciones utilizadas. A modo de ejemplo, el término


inglés backup copy se traduce como copia de seguridad en España y como copia de respaldo
en Hispanoamérica, y lo mismo sucede con otras parejas de términos, sin olvidar que también
se dan diferencias entre algunos países hispanoamericanos. El origen de esta falta de
homogeneidad son los procedimientos neológicos de que dispone el español, que se pueden
resumir de la siguiente forma:
 Neologismos por préstamo:
 Préstamos sin adaptación: chip, byte, algol… Es la fórmula menos aconsejable.
 Préstamos adaptados: a la fonética y a la fonología: clic, hácker, crácker,
escáner, resetear (to reset, reinicializar), clicar (to click, pinchar)…

 Neologismos semánticos: utilizar un término ya existente en castellano con un


significado nuevo, relacionado o no con el significado antiguo.
 De significado afín: ratón (de mouse), ventana (de window), servidor (de
server)…
 Las palabras adquieren nuevas acepciones: navegar, red, bajar (se) o
descargar.
 Calcos semánticos: reciben un contenido semántico idéntico al de la lengua
original, pero ajeno a la lengua que calca: estación de trabajo: workstation,
donde estación recibe la acepción impropia de “lugar” o “puesto de trabajo”.

 Neologismos de forma: creación de nuevas unidades léxicas a partir de otras ya


existentes, mediante los procedimientos morfológicos y sintácticos propios del
castellano.
 Se forman nuevas palabras con prefijos procedentes del mundo informático
como ciber (cibercafé, ciberespacio…), hiper (hipertexto, hipervínculo…), etc.
 También hay sufijos utilizados para formar nuevas palabras. Tal es el caso de la
terminación –ear, empleada para crear verbos como chatear, formatear, etc; o
el sufijo – izar, que genera verbos, como informatizar, digitalizar, inicializar…
 Por composición: ordenador-transitor < transputer; fusión de TRANSistor
comPUTER.
 Por abreviatura: SAI, «sistema de alimentación ininterrumpida», del inglés UPS
(uninterruptible power supply), CD-ROM, www (World Wide Web), PC
(Personal Computer). La arroba, la barra y el punto son elementos típicos de
las direcciones electrónicas.
 Por fusión: fusión de dos elementos léxicos, en la que el primero queda
reducido a su parte inicial y el segundo a su parte final. Ofimática < oficina e
informática, modem (modulación y demodulación)

También es fácil encontrar en la Red el espanglish, mezcla de inglés y de español, de


anglicismos adaptados al español sin ningún criterio lingüístico, y de la traducción literal de
muchos de ellos, que lleva viéndose como una amenaza para nuestra lengua desde hace
tiempo. En las regiones estadounidenses donde abunda la población hispana se ha convertido
en la habitual forma de expresión; muchas de las personas que viven en estos territorios no
sabrían hacerse entender solamente en uno de los dos idiomas. Es común que los hispanos
residentes en [Link]. creen términos informáticos en espanglish (ciberspanglish); incluso hay
cibernautas que defienden esta jerga destructiva para el español (verbos como “to email” o
“hacer un exit!” o “printar, printear” constituyen claros ejemplos). En defensa del español han
emprendido su cruzada instituciones, empresas y prensa hispana.
3.4. EL ESPAÑOL EN LA RED Y EN LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS: NUEVOS
TIPOS DE TEXTOS. NUEVAS TECNOLOGÍAS E INSTITUCIONES AL SERVICIO
DE LA LENGUA.
El desarrollo vertiginoso de Internet ha propiciado la creación de nuevos tipos de
texto. El más significativo es el HIPERTEXTO, que puede definirse como un texto que en un
dispositivo electrónico contiene enlaces (iinks) que te llevan a otros textos. Ahora bien, hay
que tener en cuenta que un hipertexto no contiene únicamente texto, pues es una estructura
no secuencial o no lineal, que sirve para la creación, enlace y distribución de distintas fuentes.

Sus ventajas son numerosas, pues sirven, además de guía de navegación, para:

 Organizar textos con mucha información.


 Relacionar la información que pertenece a un mismo ámbito.
 Búsqueda de información general o especializada de modo rápido.
 Fácil comprensión de la información.

Tipos de hipertextos más importantes en la Red:

 Página web: Es una página electrónica de información empleada en Internet en la que


el texto escrito está enriquecido con varios formatos audiovisuales: imagen, sonido,
vídeo... Se caracterizan por contener hipervínculos o enlaces que te conducen a otras
páginas web. 5e elabora utilizando el lenguaje llamado HTML.
 Blog: Es una página web, generalmente de carácter personal, con una estructura
cronológica que se suele dedicar a tratar un tema concreto. El autor suele actualizarlo
con relativa frecuencia y puede recibir mensajes de los lectores o suscriptores.

Otros tipos de nuevos textos que han surgido en Internet son los siguientes:

 El correo electrónico es un sistema que permite enviar mensajes de un ordenador a


otro, generalmente de modo inmediato. En él se pueden distinguir dos partes: el
encabezado y el cuerpo del mensaje. En el cuerpo se escribe el texto del mensaje, cuya
extensión y nivel de formalidad va a depender de la finalidad o intención
predominante. Además, puede enviarse activando la casilla "Adjuntar" uno o varios
documentos adjuntos.
 Los textos de mensajería corta. En Internet aparece otro tipo de texto digital: son los
textos breves que se envían a través de las redes sociales como X, cuyos textos no
pueden rebasar los 140 caracteres. Una de sus características es que la información o
las noticias se difunde de modo rápido y existe la posibilidad de la interactividad
instantánea y la difusión masiva. También sirven para enviar mensajes privados. Otra
de sus funciones son los trending topics, que aparece en el apartado "tendencias" y
muestran los temas más tratados en la red. Las características lingüísticas más
destacables son la brevedad de los mensajes y el diálogo instantáneo (se produce una
oralidad escrita o conversación oral en un soporte escrito). Otro rasgo que hay que
sumar a los anteriores es la mezcla de texto con lenguaje no verbal (los emojis y los
emoticonos, signo no verbales que sirven para expresar mediante imágenes una
emoción del remitente en medios digitales). Características similares tienen otras
redes sociales como Telegram o Whatsapp.
 Los chats son conversaciones simultáneas en línea. Al principio fueron usados
exclusivamente en las móviles: eran los llamados SMS, mensajes cortos que pueden
enviarse a través de un móvil. La evolución informática ha permitido que los chats
usaran direcciones de Internet a través de dispositivos como las tabletas, los
ordenadores o teléfonos conectados a Internet. Es un tipo de comunicación escrita en
el que se escriben mensajes cortos y rápidos con características similares a los textos
de mensajería corta, arriba comentados.
 Los foros de Internet, sitio de discusión en el que las personas publican mensajes
sobre un tema, creando un hilo de información jerárquico (los temas se suelen
organizar en categorías). Puede ser una plataforma a la que se accede a través de una
dirección web (forocoches, por ejemplo). La comunicación es instantánea y con
características parecidas a los textos de mensajería corta; en otros, no hay un diálogo
en tiempo real y la respuesta al mensaje puede escribirse tiempo después. Los foros
permiten analizar, intercambiar opiniones, discutir sobre temas específicos que
interesan a las personas que forman parte de esos foros. Las redes sociales podrían
considerarse como la evolución activa del foro. La mayoría de ellas tienen, entre otras,
la posibilidad de comunicación a través de un chat (Facebook, Linkedln, etc.). En
algunas redes sociales predomina la imagen sobre el texto (Instagram, Youtube).

En muchos de estos textos se hace un uso peculiar del lenguaje: hay faltas de
ortografía debido a la rapidez con que se escribe; se representa la pronunciación mediante la
repetición de letras, mayúsculas (¡Hoooooola! Es tan maaaaajo…), abreviaciones, acrónimos,
truncamientos (Yg+trd Kdms), abuso de la elipsis. Este lenguaje también se observa en los
correos electrónicos y mensajes de móviles. El problema que genera tal uso relajado de la
ortografía y sintaxis del idioma es, sobre todo en las generaciones más jóvenes, un creciente
desinterés por la buena escritura y que, cuando se expresan en otros ámbitos en que se
requiere un uso más formal del idioma, cometen múltiples errores. En los últimos tiempos
estos errores han llegado a los foros y a las redes sociales: en X o Facebook, entre otras, no es
raro encontrar un uso deteriorado del español. En todas esas situaciones de intercambio prima
la finalidad sobre el instrumento de comunicación, quedando este expuesto a un maltrato
considerable.

En el intento de cuidar y fomentar el buen uso del castellano en la red, resultan


fundamentales las nuevas tecnologías e instituciones al servicio de la lengua, pues la
información que proporciona la Web es como una gran enciclopedia que además ofrece la
ventaja del hipertexto, es decir, la posibilidad de poder pasar mediante enlaces sucesivos a
informaciones, actualizadas, de todo tipo De ahí el esfuerzo que se está realizando desde las
distintas instituciones para potenciar la presencia de contenidos de la red en español. Entre
ellas podemos destacar:

 La Real Academia de la Lengua Española, que, asociada a las respectivas Academias de


la Lengua de los países hispanohablantes, lleva el ingente trabajo de contrarrestar los efectos
negativos del mal uso del castellano por Internet. Para ello ha puesto a disposición de los
usuarios una página web propia ([Link]) desde la que se puede acceder al Diccionario de
la Real Academia en su edición última, así como la Ortografía, y también cuenta con un
servicio de consulta para plantear las dudas que surgen constantemente sobre el uso del
idioma. Además está disponible el Diccionario Panhispánico de dudas, obra en la que se da
respuesta a las distintas dudas (ortográficas, léxicas y gramaticales) que plantea el uso del
español. La RAE, además, en colaboración con las academias americanas y el Instituto
Cervantes, organiza cada tres años el Congreso Internacional de la Lengua Española, que se
desarrolla en diferentes ciudades españolas y americanas.

 Desde esta página también se puede acceder al Corpus de Referencia del Español
Actual (CREA) y al Corpus Histórico del Español (CORDE). El primero abarca textos en español
de los últimos veinticinco años, tanto literarios como periodísticos, legales…El CORDE, por su
parte, recoge una colección ingente de textos de todo tipo, desde los orígenes de nuestra
lengua hasta mediados de los años setenta.

 La Academia Norteamericana (ANLE) ha apoyado las iniciativas de la RAE, además de


contribuir al fomento y difusión de la lengua española en [Link]. con sus publicaciones (el
Boletín y las Glosas), actos y conferencias.

 El Instituto Cervantes. A través de su página web ( [Link]) y de su


presencia física con 77 sedes en 44 países, trata de contribuir a la extensión y al conocimiento
del español en todo el mundo. En dicha página se puede encontrar información sobre los
centros asociados, diplomas oficiales, noticias de última hora, artículos relacionados con la
difusión de la enseñanza del español en todo el mundo, recursos para los profesores de
español como lengua extranjera y descripción de tecnologías que se pueden aplicar al estudio
de la lengua. El IC publica, además, un informe sobre el estado del español en el mundo, con
datos actualizados relativos a su expansión y vigencia oral y escrita, incluyendo su uso en la
Red. El Observatorio del Español en la Red, dependiente del Instituto Cervantes, pretende
mejorar la calidad de los contenidos en español.

 La Agencia Efe. Es la agencia de noticias más importante en lengua española. Expone


en la Red información permanente de las noticias más notables que se producen en el mundo
([Link]). Patrocina, junto con el BBVA, la Fundación de Español Urgente (Fundéu), a
partir del Departamento de Español Urgente. Ofrece su aportación como medio
extraacadémico “en defensa del idioma español” y en su página podemos encontrar
comentarios y mapas lingüísticos; aclaraciones sobre neologismos, traducciones, barbarismos,
usos erróneos, etc.

 El Centro de Información y Documentación en Ciencia y Tecnología (CINDOC,


dependiente del CSIC1) dedica sus esfuerzos a la normalización de la terminología científica en
lengua castellana. En el sector de la medicina el foro MedTrad y su revista Panacea han
contribuido a crear equivalentes castellanos apropiados para las novedades médico-científicas
del inglés. La Universidad Antonio de Nebrija ha realizado diversos trabajos en el campo léxico
de la telefonía móvil y de Internet, patrocinados por la Fundación Airtel.

 La prensa digital. Permite leer en el ordenador la mayoría de periódicos del mundo y,


entre ellos, los escritos en castellano, publicados en España y en Hispanoamérica. El
crecimiento de los medios de comunicación en español es un factor que contribuye a su
expansión: existen más de cuarenta periódicos, cien revistas especializadas y una veintena de
emisoras de radio. Por otra parte, la información institucional de las administraciones y
entidades públicas -Comunidades Autónomas, Ayuntamientos, Universidades, etc.- se ofrece a
los usuarios en la Red. Según Gómez Torrego, el lenguaje de los medios de comunicación es “la
principal referencia en la que se fija la RAE para efectuar cambios y añadir normas”. Por ello,
deben contribuir a la homogeneidad y a la uniformidad de la lengua culta en ambos lados del
Atlántico, preocupándose por no difundir los malos usos.

 La Biblioteca Nacional ([Link]) y la Biblioteca Virtual Cervantes


[Link]). En esta última se recogen obras completas o fragmentos de las
obras más representativas de la literatura española.

1
Centro Superior de Investigaciones Científicas
 Enciclopedias. En [Link] y [Link] se pueden
consultar enciclopedias disponibles en la red. La Wikipedia en español tiene cada vez más
entradas (cifra reciente: 748.700 artículos).

 Numerosos profesores de educación secundaria difunden artículos, estudios teóricos y


actividades tradicionales o interactivas de lengua y literatura españolas, algunas francamente
útiles, a través de sus blogs personales o institucionales. Como ejemplos citaremos “Materiales
de lengua”, “A pie de aula” o “El tinglado”.

 También hay particulares autores de páginas web que divulgan el español correcto y
contribuyen a la formación de una conciencia lingüística más fuerte. Un ejemplo es la famosa
página del idioma español ([Link] editada por el periodista uruguayo
Ricardo Soca, que mantiene una relación algo “tensa” con la Real Academia.

Para concluir podemos afirmar que, para que la difusión del español en Internet sea un
hecho, es necesario que la población hispanoamericana se conecte. Según Juan Luis Cebrián, la
lucha por la introducción y permanencia de nuestra lengua en la Red tiene mucho menos que
ver con las cuestiones lingüísticas que con las decisiones políticas, sobre todo en lo relativo a la
dotación de infraestructuras de banda ancha y a la formación adecuada de los ciudadanos.
Parece imprescindible, pues, crear una industria de la lengua lo más potente posible que
permita la creación de herramientas digitales propias.
TEMA 8:

LA NARRATIVA ESPAÑOLA POSTERIOR A 1936: TENDENCIAS,


RASGOS PRINCIPALES, AUTORES Y OBRAS MÁS
SIGNIFICATIVAS

La producción literaria durante la guerra civil es escasa y panfletaria,


maniqueísta y tendenciosa, al servicio de los intereses de cada bando. Son obras de
urgencia y de escasa calidad. La contienda provoca un corte muy profundo con la
tradición anterior: quedan rotas o abandonadas las tendencias renovadoras y
experimentales impulsadas por Baroja, Unamuno o Valle-Inclán. Al acabar la guerra,
buena parte de los intelectuales españoles que habían luchado al lado de la República
tienen que marchar al exilio o han muerto. Es el caso de Pérez de Ayala, Benjamín
Jarnés, Ramón J. Sénder, Francisco Ayala. Así las cosas, los novelistas jóvenes al inicio
de los 40 se encontraron con un ambiente absolutamente empobrecido; además, la
gran novela occidental no podía ser debidamente conocida, pues se sufre un
importante aislamiento cultural con el exterior. Y no olvidemos la censura, no sólo
para los jóvenes creadores, sino para cualquier obra del pasado o del presente que
pudiese difundir ideología desafecta al régimen. En estas circunstancias, pues, se
desenvuelven los primeros novelistas de la posguerra. Es una época marcada por la
desorientación, los múltiples tanteos en busca de un cauce por el que pueda
transcurrir una literatura acorde con los momentos que se viven.

1. LA NOVELA EN LOS AÑOS 40: NOVELA NACIONALISTA Y NOVELA EXISTENCIAL Y


TREMENDISTA (CARMEN LAFORET, CAMILO J. CELA…)2

Dadas las dramáticas circunstancias de la primera posguerra, no sirven de


modelo ni la novela “deshumanizada” novecentista ni las formas vanguardistas de
autores como Ayala o Gómez de la Serna. Sólo la obra de Baroja puede servir de
ejemplo.

Sin incluir la narrativa del exilio, que refleja el mundo peculiar del expatriado,
con autores como Arturo Barea (La forja de un rebelde) o Ramón J. Sénder (Crónica
del alba; Réquiem por un campesino español), Max Aub, Rosa Chacel (Memorias de
2
Alejada en temas y estilo de las tendencias mencionadas está la novela fantástica: Álvaro
Cunqueiro puebla sus novelas de seres prodigiosos, de sombras y espectros que tienen sus
raíces en la literatura clásica, en los relatos orientales o la materia artúrica (Las crónicas del
sochantre, Merlín y familia). Y Joan Perucho combina muy bien la erudición curiosa, el
anacronismo y un tono desenfadado y tierno (Las historias naturales, El médium, El país de las
maravillas…).
Leticia Valle) o Francisco Ayala (Muertes de perro), podemos constatar distintas
tendencias en la narrativa de estos años:

Dentro del realismo tradicional podemos citar a Juan Antonio de Zunzunegui,


con novelas que pretenden ser “trozos de vida” (La úlcera, 1949), donde no rehúye
aspectos sórdidos y descarnados. Otros narradores en esta línea son Ignacio Agustí
(Mariona Rebull, 1943) o José María Gironella (Los cipreses creen en Dios, 1953) que
ofrece una interpretación católica y muy convencional de la guerra.

En un primer momento se acogen a las técnicas del realismo tradicional, pero


luego evolucionarán a formas más innovadoras autores como Miguel Delibes (La
sombra del ciprés es alargada, 1948) o Gonzalo Torrente Ballester (Los gozos y las
sombras, 1957 – 1962).

Encontramos la novela nacionalista, que defiende las nuevas circunstancias


políticas del país: Agustín de Foxá (Madrid, de corte a checa), de planteamientos
maniqueístas: vencedores, grandes virtudes; y vencidos, todo negativo; hasta Franco,
con el seudónimo de Jorge Andrade, escribió un novelón de significativo título, Raza,
llevado al cine.

Se puso de moda tras la guerra, impulsada por el favor oficial, la novela


tremendista. Su relación con el contexto social de la inmediata posguerra es clara,
pues responde a las complicadas experiencias vividas por los autores durante la
guerra, contienda que habría condicionado su manera de ver y presentar la realidad en
el mundo artístico. La novela se convierte en el principal transmisor de ideales, crítica y
protesta, pues el estilo, la forma y las tramas permiten revelar y ocultar a la vez lo que
se pretende decir. Con un estilo realista se van a acentuar las tintas negras, la violencia
y el crimen truculento, episodios crudos y a veces repulsivos. Se trata de relatos
relativos a personas, hechos y situaciones terribles, de los que unas veces por la
magnitud y otras por la acumulación de motivos de horror se recibe al leerlos una
impresión “tremenda”. Las características del tremendismo son:

 Reflejo de los más sórdido y crudo de la vida, se opone a la realidad, pero no


hay crítica explícita.
 Se detiene en los aspectos antiestéticos y escatológicos del cuerpo humano
(malformaciones, mal olor, suciedad…)
 Incorporación de la lengua de la calle, del hampa, de los suburbios o del mundo
rural. Es aquí donde el tremendismo alcanzó sus mejores logros, pues no se
trata de una mera reproducción del habla, sino de su elevación a la categoría
de lengua literaria.
 Sencillez en el desarrollo del relato, prescindiendo de escenas simultáneas, de
largas descripciones, hay un claro predominio del tiempo cronológico.
 Rechazo del análisis psicológico.
 Cierto existencialismo.
En La familia de Pascual Duarte (1942) de Cela, el protagonista narra su propia
biografía: un cúmulo de crímenes y atrocidades condicionadas, en gran medida, por un
ambiente bárbaro e injusto de pobreza y privaciones, lo que convierte al protagonista
en asesino y víctima al mismo tiempo. Refleja el desasosiego del ser humano marcado
por las crueldades de la Guerra Civil. Recoge la corriente tremendista (desquiciamiento
de la realidad en un sentido violento, sistemática presentación de hechos
desagradables e incluso repulsivos). El protagonista impresiona por la candidez e
inocencia con que narra los más horrorosos crímenes cometidos por él.

Se desarrolla paralelamente al tremendismo el realismo existencial. Son


novelas sobre la incertidumbre de los destinos humanos y la ausencia o dificultad de
comunicación personal, desde una postura negativa, como un reflejo amargo de la vida
cotidiana. Sus temas son la soledad, la inadaptación, la frustración, la muerte... Las
pueblan personajes marginales, desarraigados, desorientados, angustiados. Es el suyo
un malestar de raíz social que en estas novelas se muestra desde la perspectiva
EXISTENCIAL, no como testimonio directo de la España de la época, si bien su raíz está
en el desconcierto que provocan la guerra y sus secuelas. En cuanto a los aspectos
técnicos, tienden a la reducción del espacio; los personajes sufren presiones
insoportables en un ámbito enrarecido, irrespirable. Por otra parte, los narradores
prescinden de los artificios estilísticos, aunque algunos se muestran innovadores. La
mayoría de los autores derivan luego hacia un enfoque social. Obras clave son Nada,
de Carmen Laforet y Algo pasa en la calle, de Elena Quiroga.

Nada (premio Nadal en 1944) es la primera novela que presenta el ambiente


real de la situación degenerada en la inmediata posguerra. En primera persona, cuenta
la historia de Andrea, una muchacha que ha ido a estudiar a Barcelona, donde vive con
sus familiares en un ambiente sórdido lleno de secretos antiguos y de frustraciones,
rodeada de personas desquiciadas por la guerra, y que al acabar el curso viaja a
Madrid “sin haber conocido nada de lo que esperaba: la vida en su plenitud, la alegría,
el interés profundo, el amor”. Se constata, a través de la figura de la protagonista, un
estado colectivo de miseria, material y moral, con un tono desesperadamente
[Link] dentro de la novela existencial, el desencanto. Es un relato de
adolescencia, vinculado al tremendismo por su crudeza; muestra la desolación en que
quedó sumida una parte de la sociedad española tras la Guerra civil.

2. LA NOVELA DE LOS AÑOS CINCUENTA: NOVELA DEL REALISMO SOCIAL (CAMILO


JOSÉ CELA, RAFAEL SÁNCHEZ FERLOSIO…)

“Hacia 1951 la literatura española, andadas ya las trochas del tremendismo, dio
un giro a su intención y empezó a marchar por la senda del realismo objetivo”, dirá
Cela. Los años cincuenta suponen el renacer de la novela española: aparece una nueva
y fructífera generación de escritores (generación de medio siglo) que, junto a la
primera generación de posguerra (generación del 36), desarrollarán una narrativa
comprometida.

Camilo José Cela toma de nuevo la iniciativa con La colmena, 1951, germen de
una actitud crítica que luego desarrollarán muchos novelistas. En ella Cela documenta
la España de los primeros años 40 con sus secuelas de pobreza, miseria, desigualdades
sociales, explotación, hipocresía y represión sexual. Prohibida por la censura 3, se trata
de una novela de protagonista colectivo, cuya unidad proviene del ambiente de
miseria en que viven los personajes. Es ejemplo de relato objetivista, pues el autor se
limita a presentar desde fuera lo que sucede, como si se tratara de un testigo
imparcial; el tiempo queda reducido a tres días, y el espacio limitado a una zona de
Madrid, que simboliza a toda España.

Este tipo de novela social y neorrealista refleja, pues, la realidad española y


sirve como instrumento de denuncia de las injusticias sociales. El tratamiento formal
(técnicas narrativas) se caracteriza por:

El objetivismo: el narrador se limita a dar cuenta de los hechos, sin emitir


juicios de valor; actúa como una cámara cinematográfica. Es lo que se llama
tratamiento “behaviorista o conductista”. Aún así, hay una inevitable selección de los
hechos, ambientes y personajes, por lo que la objetividad no puede ser total. En
relación con lo anterior, predomina el diálogo (novela prototípica es El Jarama).

Suele haber un protagonista colectivo: no interesa la caracterización de un


personaje en particular (al contrario que en la novela psicológica o en el realismo
decimonónico). Como mucho, habrá alguno más representativo de un grupo social.

Se da un desarrollo breve de la acción (a menudo, muchas pequeñas acciones


sin importancia, intrascendentes, como un mosaico) y en reducidos espacios (ciudades
como Madrid, Barcelona...; a veces una habitación). Parece desaparecer la fábula,
entendida en sentido tradicional: no hay un argumento definido. Esa concentración
también es temporal: en muchos casos la acción transcurre en poco tiempo: unas
dieciséis horas en El Jarama; poco más de dos días en La Colmena; unos días en
Tormenta de Verano o en Los Bravos...

Se ha hablado de un lenguaje sencillo, con un estilo poco elaborado. Esto es


cierto a medias: hay obras con pasajes profundamente líricos. Incluso la tremenda
3
El propio Cela habla de sus problemas con la censura en el prólogo que incluyó en 1969 a la edición definitiva de
La colmena. En este prólogo, llamado “Historia incompleta de unas páginas zarandeadas” el autor dice que escribió
el libro entre 1945 y 1948, aunque posteriormente volvió sobre él corrigiéndolo y retocándolo. En 1946 entregó una
versión “ni dulcificada ni agriada pero sí incompleta” a la censura, que prohibió la obra. La censura argentina
tampoco admitió la obra completa, pero sí aceptó su publicación con ciertas “correcciones”. A raíz de la publicación,
Cela fue expulsado de la Asociación de la Prensa de Madrid y su nombre fue prohibido en los periódicos españoles.
sencillez del uso coloquial en El Jarama requiere un trabajo cuidadoso. Las frases, eso
sí, suelen ser cortas y el léxico ajustado a la simplicidad de las anécdotas
intrascendentes que suelen recrearse.

Estas novelas pretenden reflejar fielmente la realidad. Con esa intención


utilizan a menudo la técnica cinematográfica y se detienen más en las conductas de los
personajes que en su psicología. El deseo de transformación social, más que inculcarse
se deja entrever de modo que sea el lector quien extraiga conclusiones (objetivismo).

En cuanto a los temas, destacan los siguientes:

El mundo de lo cotidiano: El fulgor y la sangre (1954), de Ignacio Aldecoa,


muestra la épica de los pequeños oficios; Los Bravos, de Fernández Santos, la
monotonía y dureza de la vida del campo. La burguesía deteriorada y superficial,
frívola, es analizada, entre otros, por Delibes o Juan Marsé. El caciquismo, en Los
gozos y las sombras, de Torrente Ballester.

La soledad y la incomunicación del individuo dentro de una sociedad


provinciana (enlazando con las inquietudes existenciales, pero desde una perspectiva
global, colectiva): Entre visillos de Carmen Martín Gaite o Fiesta al noroeste (1953), de
Ana María Matute.

La visión crítica del pensamiento y la cultura de la época. Aunque es un tema


común a todos los autores sobresale El Jarama (1956), de Rafael Sánchez Ferlosio.

Si bien no se puede establecer una división tajante entre ambas, encontramos


dos tendencias en el realismo social de los 50:

El OBJETIVISMO tiene como modelo la narrativa conductista americana y como


referente más próximo el nouveau roman francés del que toman técnicas como el
objetivismo en las descripciones, la narración en tiempos simultáneos, la importancia
del entorno y los objetos... A estos rasgos hay que sumar todo lo dicho sobre
desaparición del narrador, técnica cinematográfica, predominio del diálogo,
condensación espacial y temporal, protagonista colectivo, linealidad narrativa. Autores
objetivistas son Rafael Sánchez Ferlosio o Juan García Hortelano.

El Jarama de Sánchez Ferlosio, premio Nadal en 1955, nos muestra técnicas


conductistas (es decir, presentando a los personajes únicamente por su conducta y sus
palabras, como pudiera hacerlo una cámara cinematográfica). Carece de protagonista.
Cuenta un día de ocio de unos jóvenes y su interés argumental es escaso, pues apenas
ocurre nada; el autor se limita a transcribir los momentos de ese día con una precisión
desusada, todo para mostrar la alienación de la vida cotidiana, su vacío y vulgaridad.
En la novela domina por completo el diálogo y se recrea eficazmente el lenguaje
coloquial, con una técnica cinematográfica.

El REALISMO CRÍTICO comparte esos mismos rasgos en muchas ocasiones


(incluso el principio objetivista de la desaparición del narrador, muy útil frente a la
censura). Pero muestra una intencionalidad de crítica social más explícita: sus
personajes suelen ser tipos predefinidos que encarnan los valores propios de la clase
social o grupo al que representan (obreros explotados o resignados, campesinos
sufridos y esforzados, burgueses frívolos y egoístas). Su actuación adquiere un valor
más genérico que individual. Las primeras novelas de Juan Goytisolo, Caballero Bonald
o Juan Marsé estarían en esta línea.

3. LA NOVELA DE LOS SESENTA Y PRINCIPIOS DE LOS SETENTA (LUIS MARTÍN-


SANTOS, MIGUEL DELIBES...)

Durante los años sesenta se produce de manera paulatina la decadencia del


realismo social de la década anterior y su progresiva sustitución por nuevos modos
expresivos, una renovación de estructuras, forma, lenguaje y estilo, la llamada
renovación formal de los sesenta. Se ha denominado a este conjunto de textos
literatura experimental e incluso neovanguardismo. Con todo, no supone un cambio
generalizado ni un abandono del propósito social, aunque sí se produce un alejamiento
de la concepción de la literatura como arma de lucha política. Los novelistas ya no
creen –como en el periodo anterior- que sus obras vayan a tener repercusión social
directa. No falta la intención crítica, pero se centra el interés del escritor en la
experimentación técnica y lingüística.

Importante también es el inicio del boom hispanoamericano, según muchos


con la publicación en 1963 de La ciudad y los perros, de Mario Vargas Llosa. Otros
antecedentes son los novelistas extranjeros del XX: Marcel Proust, James Joyce, Franz
Kafka, William Faulkner...; los del nouveau roman francés: Natalie Sarraute, A. Robbe-
Grillet, etc., de los que extraen técnicas novedosas y una ruptura con la narrativa
tradicional. También influyen en estos cambios el desarrollo económico y la pérdida de
valores: el escritor, decepcionado, critica la alienación consumista y tiende a
replegarse hacia sí mismo.

 Características de la novela experimental de los sesenta

La trama narrativa pierde importancia, el argumento se difumina, la acción es


mínima, se mezclan sucesos verosímiles con otros imaginarios o fantásticos. Los
personajes sufren profundas transformaciones: normalmente, se reduce el número de
los secundarios. El protagonista vuelve a ser el centro de la novela pero no es un ser
definido (del que conozcamos todo, como en el realismo tradicional), sino un ser
amorfo, sin perfiles nítidos; a veces el escritor lo emplea para focalizar el punto de
vista narrativo. El espacio tiende a reducirse e incluso se convierte en un marco
impreciso. Hay cambios en el tiempo novelesco: se evita el relato cronológicamente
lineal. La temporalidad se fragmenta con saltos atrás y anticipaciones prospectivas, de
modo que el desorden cronológico es el principio rector de la narración. En ocasiones
el caos temporal puede convertir el texto en un rompecabezas que el lector debe
recomponer. En cuanto a la estructura, al no haber progresión lineal de la acción,
suele perderse la distribución tradicional en exposición, nudo y desenlace.
Encontramos novelas de estructura abierta; a veces ni siquiera hay un final definido.

Hay un empleo flexible de las personas narrativas, que supone una fluctuación
del punto de vista: Desde el objetivismo, pasando por el narrador omnisciente, el
narrador-personaje o el uso de la 2ª persona, a la combinación de estos métodos en
una misma obra. Son habituales las intromisiones del narrador con digresiones y
comentarios.

La renovación lingüística y estilística es también significativa: léxico rebuscado,


rupturas sintácticas, oraciones largas y complejas combinadas con frases breves,
telegráficas, uso de lenguaje coloquial y vulgar. Se ponen en juego recursos técnicos
de inusitada variedad: descripciones, diálogos, monólogos, composición, disposición
externa... En ocasiones se suprimen los signos de puntuación, se eliminan los capítulos
y se sustituyen por fragmentos separados por espacios en blanco, o incluso se da la
ausencia de divisiones. Hay innovaciones tipográficas: distintos tipos de letra, páginas
en blanco, inclusión de grabados…

En cuanto a las técnicas narrativas, destacan el contrapunto o estructura


caleidoscópica; el monólogo interior (y su variante, el flujo de conciencia); la
incorporación de otros textos literarios o no literarios… Todo ello exige del lector una
sólida preparación cultural para advertir las estrategias narrativas y una participación
activa para desentrañar el sentido de la obra.

 Autores y obras significativas

Las obras literarias tienden a bucear en la memoria, a indagar en la experiencia


personal y reflejar estados de conciencia. Año decisivo es 1962, con la publicación de
Tiempo de silencio, de Luis Martín-Santos, que está considerada como elemento clave
en la evolución de la literatura española del siglo XX. La obra recorre diversos
ambientes y lugares de Madrid, deteniéndose y ampliando los sucesos objetivos con
los monólogos interiores de los personajes, descripciones, reflexiones del narrador,
referencias intertextuales y culturales. Se muestran los prostíbulos madrileños, la vida
cultural, la miseria de la clase media, la vida burguesa y la brutalidad de los habitantes
de las chabolas con un trasfondo ideológico y un valor estético y testimonial. Conjuga
con destreza la panorámica social y la individualidad, de tal manera que sus personajes
poseen una definida personalidad que les impide ser arquetipos, pero, a la vez son
representantes fieles de su categoría social. En la novela se establece una intrincada
relación entre lo colectivo y lo particular, lo histórico y lo sincrónico. Lo más original de
la novela tiene que ver con la técnica y el estilo. Hay que destacar el barroquismo de la
prosa, el léxico exigente, las alusiones y disertaciones literarias y culturalistas; los
monólogos interiores, yuxtaposición de puntos de vista, perspectivismo, parodias
literarias. Retorna al narrador omnisciente y aborda con valentía el planteamiento
subjetivista.

 El protagonista de la novela es Pedro, un joven médico investigador en el


Madrid de finales de la década de los 40. La paupérrima situación económica y social
impiden el avance de las investigaciones sobre el cáncer que realiza con una cepa de
ratones, por lo que el médico y su ayudante, Amador, acuden a un barrio de chabolas
para conseguirlos. Ahí el protagonista entra en contacto con los bajos fondos de
Madrid y se ve implicado en la muerte de Florita, la hija de El Muecas cuando intenta
salvarla de un aborto casero. La policía lo libera gracias a la declaración exculpatoria de
la madre de la joven. En la pensión donde vive lo presionan para que se case con
Dorita, la más pequeña de la familia que la regenta, pero Cartucho, para vengar la
muerte de Florita, mata a Dorita durante una verbena a la que había acudido con
Pedro, que, finalmente, termina perdiendo su trabajo como investigador.

En estos años Miguel Delibes llega a su cumbre narrativa con Cinco horas con
Mario (1966), largo monólogo interior en que una mujer vela a su marido recién
fallecido durante una noche en la que salen a relucir las frustraciones y culpabilidades
que compusieron sus vidas. El contraste entre Mario, un profesor solidario y
progresista, y Carmen, de mentalidad cerrada y convencional, refleja el de la España
tradicional y el de la progresista. Con Parábola del náufrago (1969), se introdujo en el
experimentalismo formal. Posteriormente parodiará la vanguardia literaria, volverá a
una narrativa más convencional, recuperará el tono social con Los santos inocentes y,
entre otros caminos, abordará el de la novela histórica (ya en los noventa) con El
hereje.

Autores dignos de mención son también Juan Benet (Volverás a Región),


Torrente Ballester (La saga-fuga de J.B, 1972) o Juan Goytisolo (Señas de identidad,
1966), novela que alberga todas las innovaciones posibles).

Tema 9. EL TEATRO ESPAÑOL POSTERIOR AL 36: TENDENCIAS,


RASGOS PRINCIPALES, AUTORES Y OBRAS MÁS SIGNIFICATIVAS
1. EL TEATRO DE LOS AÑOS CUARENTA: LA COMEDIA BURGUESA,
EL TEATRO CÓMICO (ENRIQUE JARDIEL PONCELA Y MIGUEL
MIHURA).

Tras la guerra civil se produce en España una quiebra del teatro por el exilio de
numerosos autores y, por la muerte de autores fundamentales (Valle-Inclán, Lorca...). La
censura evita que los exiliados estrenen o publiquen en España. Las obras de escritores
renovadores desaparecen de los escenarios. Se estrenaron obras que exaltaban los valores de
los vencedores y se programaron obras de autores clásicos (Peribáñez, Don Juan Tenorio...),
como referentes de épocas gloriosas. El conservadurismo impide que triunfen obras que no se
adapten a los modelos convencionales. La escena se ve dominada por un teatro mediocre, con
reposiciones o imitaciones de sainetes, dramas históricos de tendencia patriótica y comedias
superficiales.

El teatro de la primera posguerra cumplió básicamente dos funciones: entretener,


pues el público prefería el esparcimiento a la evocación de la tragedia reciente, y transmitir
ideología. Se estableció un férreo control sobre las obras nuevas y los repertorios, ocasionando
la consiguiente autocensura de los dramaturgos. Pese a ello, la actividad teatral fue muy
abundante, aunque en general mediocre. En toda esta producción cabe señalar las siguientes
tendencias:

 La COMEDIA BURGUESA es un tipo de teatro que concede una especial


importancia a la obra formalmente bien elaborada que se inspira en el teatro de Benavente de
principios de siglo. El ambiente es siempre el de la clase burguesa acomodada, como suele ser
la mayor parte de su público, y su objetivo es simplemente entretener y educar mediante el
elogio de la virtud, con un argumento muy repetido, centrado en el matrimonio o en la
infidelidad y con final feliz (porque se defiende la ideología dominante, en la que triunfan la
fidelidad, la honradez y el amor). Se trata de un teatro caracterizado por el predominio de las
comedias de salón o de los dramas de tesis, a veces con una amable crítica de costumbres
unida a una defensa de los valores tradicionales. Se caracteriza por la perfecta construcción y
por su intrascendencia, con dosis de humor y ternura. Autores y obras: José María Pemán (Los
tres etcéteras de don Simón); Joaquín Calvo Sotelo (Una muchachita de Valladolid); Juan
Ignacio Luca de Tena (¿Dónde vas, Alfonso XII?); Víctor Ruiz Iriarte (El puente de los suicidas);
Edgar Neville (sus obras teatrales se caracterizan por ofrecer una visión amable de la vida y
tener como finalidad la evasión de la realidad por medio de la ficción literaria. Suele utilizar
escenarios madrileños, con personajes de clase alta, elegantes y distinguidos, que por lo
general responden a arquetipos. Su obra principal, El baile), y, en años posteriores, Alfonso
Paso (Los pobrecitos).

Algunos críticos incluyen como continuador del teatro benaventino a Alejandro


Casona, si bien lo dotó de imaginación y lirismo. Casona, como Alberti o Max Aub, publicó sus
obras más importantes en el exilio: La sirena varada (1934), La dama del alba (1944), Los
árboles mueren de pie (1949). Puso en conflicto lo real con lo onírico, logrando un tipo de
drama en donde combinaba la sorpresa escénica con una depurada técnica que le garantizó el
éxito tanto en su exilio en Buenos Aires como después, a su vuelta a España, durante el
franquismo.
 El TEATRO HUMORÍSTICO: Frente al teatro de chiste fácil, ambientación
costumbrista e intención caricaturesca, surge una nueva corriente más intelectual, que funda
su eficacia cómica en la ruptura de las convenciones realistas. Los autores que protagonizan la
renovación del teatro humorístico son:

 Enrique Jardiel Poncela, con sus comedias de humor inverosímil, llenas


de personajes en constante movimiento y en el que tienen cabida los hechos y
situaciones más absurdos. Representan una sociedad feliz cuyos objetivos son el amor
y el dinero. Entremezcla en ellas el humor verbal (chistes, retruécanos...) y el de
situación (hechos ilógicos, disparatados). Jardiel Poncela ya era un destacado
dramaturgo antes de la guerra, por lo que su producción no se aclimata al tipo de
teatro que se hace en la posguerra. El ingenio, la imaginación y lo fantástico, son
fundamentales en sus obras, se avanzan desde el título: Los ladrones somos gente
honrada (1941), Cuatro corazones con freno y marcha atrás (1936), Pero ¿hubo alguna
vez once mil vírgenes? (1931) o Un marido de ida y vuelta (1939). Algunas de sus
piezas más conocidas son Eloísa está debajo de un almendro (1940) y Los habitantes
de la casa deshabitada (1942). Su teatro es, fuera de cualquier compromiso, un teatro
puramente de evasión.

 Miguel Mihura, cuyas comedias denuncian lo absurdo de la vida


cotidiana, la vaciedad de los tópicos y las convenciones sociales que impiden al
hombre ser feliz. Distorsiona la realidad por medio de la imaginación y la fantasía
poética, y gusta de los asuntos policíacos. Al igual que Poncela, se convierte en un
precedente del teatro del absurdo. aborda el humor combinando el absurdo y la
reflexión existencial. Sus obras plantean con frecuencia situaciones incoherentes y
diálogos absurdos, que es donde radica la innovación. En ellas, suelen triunfar la
bondad y la ternura. Su obra cumbre es Tres sombreros de copa, escrita en 1932 y
estrenada en 1952. En ella, a través de la distorsión de la realidad, con situaciones y
diálogos que no tienen sentido, pretende denunciar la estupidez y la insustancialidad
de los convencionalismos sociales: los valores de la pequeña burguesía, la mediocridad
de la vida en provincias, el matrimonio, etc. A partir de los cincuenta, la sátira se
impone sobre el humor en creaciones como El caso de la señora estupenda (1953),
Melocotón en almíbar (1958), Maribel y la extraña familia (1959) o Ninette y un señor
de Murcia (1964).

Al concluir esta década, comienza a revelarse un teatro grave, preocupado,


inconformista, que se inserta, al principio, en una corriente existencial. Dos fechas
resultan claves: 1949, con el insólito estreno de Historia de una escalera, de Buero
Vallejo, y 1953, en que un teatro universitario presenta Escuadra hacia la muerte, de
Alfonso Sastre. Con ellas nació una corriente realista que es lo más destacable de la
década siguiente, y que se extiende más allá de los años 70.
2. EL REALISMO SOCIAL DE LOS AÑOS CINCUENTA: ANTONIO BUERO VALLEJO Y ALFONSO
SASTRE.
Las obras pretenden representar los conflictos existenciales del ser humano (soledad,
incomunicación, falta de sentido vital, fluir del tiempo, etc...). Junto a estas preocupaciones
existenciales aparecen las preocupaciones sociales, pero no es fácil exponer la crítica y la
denuncia social en las obras debido a la presión de la censura. Se consideran dos tendencias:

 Teatro posibilista, representado por Antonio Buero Vallejo e iniciado en el año 1949
con Historia de una escalera. Este teatro introduce la denuncia social de una forma
indirecta para burlar la censura del momento.
 Teatro radical, que ejerce la denuncia política directamente. Su representante es
Alfonso Sastre y se inicia en 1953 con Escuadra hacia la muerte.

La obra de Antonio Buero Vallejo

Con Historia de una escalera (1949) nació el drama realista, cuyos temas son los
característicos de la literatura social.

Todas sus obras reflexionan sobre la condición humana universal, aunque se refieran a
los problemas de nuestra historia, a partir de personajes como Velázquez, Goya o Larra. Los
personajes presentan alguna tara física o psíquica, son caracteres complejos que experimentan
un proceso de transformación a lo largo de la obra; los personajes activos carecen de
escrúpulos y actúan movidos por el egoísmo o por sus bajos instintos, y, no dudan en ser
crueles o violentos para conseguir sus objetivos; los contemplativos se sienten angustiados
pues se mueven en un universo cerrado a la esperanza, conscientes de sus limitaciones sueñan
un imposible, están abocados al fracaso y nunca ven materializados sus deseos. Sus obras
plantean problemas, nunca solucionados en escena, para que el espectador se sienta
implicado. Desde el punto de vista técnico, introduce novedades e investiga fórmulas diversas,
aunque sin abandonar los convencionalismos. Es frecuente la reiteración de personajes con
limitaciones físicas (ciegos, sordos, dementes...) o los espacios con función simbólica (la
escalera en "Historia de una escalera", el sótano y el tragaluz en "El tragaluz", la celda en "La
Fundación"). Determinante es el efecto de inmersión: el espectador ve la realidad escénica a
través de la psicología del protagonista, lo cual obliga a una dramaturgia depurada con efectos
sonoros, lumínicos o plásticos; es el caso de El sueño de la razón (la sordera); El concierto de
San Ovidio (la ceguera). Podemos hablar de las siguientes épocas en su teatro:

 Etapa existencial (reflexión sobre la condición humana): En “Historia de una


escalera”, se suceden las vivencias de tres generaciones durante treinta años:
los deseos, las aspiraciones, las angustias y el fracaso se suceden. Los
personajes no están abocados por la fuerza del destino, sino que son los
propios errores de elección los que provocan el drama. El ser humano tiene
libertad para decidir su destino, a pesar de los condicionamientos de la
sociedad, y la última generación tiene la posibilidad de romper esa inercia hacia
la infelicidad. En la ardiente oscuridad (1950), una tragedia desarrollada en un
colegio de ciegos en donde la ceguera es símbolo de las limitaciones impuesta
al hombre por su condición humana y por la sociedad.
 Teatro social (denuncias de injusticias que atañen a la sociedad): abundan los
dramas históricos: Un soñador para un pueblo, Las Meninas, El concierto de San
Ovidio, El sueño de la razón. Las anécdotas históricas que recrea son excusas
para evitar problemas con la censura y plantear problemas del presente: la
hipocresía y corrupción del poder. los intereses reaccionarios que impiden el
progreso, etc. Obra fundamental: El tragaluz, obra experimental sobre los
efectos de la guerra civil en la posguerra, el odio y la reconciliación, a través de
dos hermanos que representan dos actitudes distintas y de su familia. El final
doloroso, con la muerte de uno de ellos, se verá compensado con la esperanza
de un nacimiento. La técnica teatral se hace más compleja en las últimas obras
de esta etapa.
 Tercera etapa abunda en los temas y motivos ya conocidos, pero los
contenidos políticos y sociales se hacen más explícitos.: Quizá la novedad
técnica más llamativa es lo que se ha denominado efecto de inmersión, la
visión de la escena por parte del espectador a través de los personajes. Destaca
La Fundación (1974), una de sus obras más amargas, donde el protagonista,
tras confesar bajo tortura. se imagina encerrado no en una cárcel, sino en una
fundación para escribir un libro. El autor reflexiona hasta qué punto no somos
todos, consciente o inconscientemente, seres prisioneros y alienados. Con "La
detonación" (centrada en la figura de Larra), Buero regresa al drama histórico.
En sus obras posteriores ("Lázaro en el laberinto", etc.) perdura el interés por
conflictos sociopolíticos.

Su teatro está dotado de un fuerte sentido trágico. Son incuestionables su reflexión y


su compromiso ético con el hombre y con la sociedad española de su tiempo. La dimensión
existencial y social inunda, así, la mayoría de su producción: la condición del hombre, su
espíritu, su dignidad, el sentido de la vida, la injusticia social, la defensa del débil, la libertad, la
tolerancia, la lucha por la verdad y los auténticos valores humanos o los problemas político-
sociales recorren su obra.

Para Alfonso Sastre, el teatro es un instrumento de lucha y de agitación social directa,


no se trata sólo de mostrar los problemas del ser humano, sino de cambiar el injusto sistema
de explotación y miseria en que vivimos. Su teatro, crítico e inconformista, muestra con un
lenguaje directo y brutal personajes marginados que pelean inútilmente por salir del mundo
que los oprime. Muchas de sus obras no fueron vistas más que en círculos muy restringidos.
Alcanza su primer éxito con Escuadra hacia la muerte (1953). En ella se denuncia el militarismo
mediante un grupo de soldados que, enviados a una misión suicida, deciden matar a su cabo.
Tras la muerte, se interrogan sobre el sentido de su actividad, del crimen cometido y de sus
vidas. Cada uno elegirá una postura distinta. La obra sirve para mostrar una parábola de la
lucha entre la tiranía y la libertad y las distintas posturas del ser humano. Obra claramente
pacifista y cargada de pesimismo respecto a la condición humana, fue prohibida por
intervención de las autoridades militares. Otras obras son La sangre y la ceniza (1965), donde
se escenifican los últimos momentos vividos por Miguel Servet, muerto en la hoguera por la
Inquisición calvinista, y La taberna fantástica, tragedia de “quinquis”, seres nómadas,
marginales y segregados socialmente.
Un asunto controvertido en su momento fue el llamado “posibilismo”, que Sastre
criticó por considerarlo una postura cómoda e inaceptable, mientras Buero entendía que
adaptar la creación teatral a las circunstancias políticas (una especie de autocensura bien
intencionada) era la única forma de que la literatura sirviera al interés social.

Otras obras interesantes, al margen de los dos autores mencionados, son La


madriguera (1960), de Rodríguez Buded, que presenta la degradación y la angustia de
unos seres obligados a compartir la misma habitación, o Las arrecogías del beaterío de
Santa María Egipciaca, de Martín Recuerda, sobre los últimos momentos de Mariana
Pineda, aunque esta obra se estrenó en 1977.

3. EL TEATRO DESDE LOS AÑOS SESENTA HASTA 1975: TEATRO COMERCIAL,


TEATRO SOCIAL, TEATRO EXPERIMENTAL (FERNANDO ARRABAL Y FRANCISCO NIEVA).

El TEATRO COMERCIAL cosecha los grandes éxitos; es la nueva comedia burguesa que
sigue las pautas del pasado. Los autores más representativos son Alfonso Paso, Jaime de
Armiñán, Jaime Salom, Juan José Alonso Millán.

Continúa el TEATRO DE TEMÁTICA SOCIAL (miseria, emigración, injusticia) mediante


diálogos muy precisos que reflejan las formas populares y coloquiales de las clases bajas.
Destacan:

 Lauro Olmo aborda el realismo crítico desde unos supuestos estéticos próximos al
sainete. Sus piezas contienen una carga de amargura y un desgarro trágico
considerables. Tales son los ingredientes de su obra más importante, La camisa (1962),
en la que se muestra la vida en los barrios marginales de una ciudad habitados por la
clase trabajadora, por emigrantes y marginados. En sus obras se ha reconocido la
importancia del lenguaje, cercano al esperpento.
 Carlos Muñiz practica un realismo menos apegado a las referencias concretas y bucea
en las angustias y miserias del hombre y de la sociedad de nuestro tiempo. El tintero
(1961) es una sátira de la burocracia y de la condición del mundo contemporáneo que
conduce a la despersonalización del individuo; se hace patente en esta pieza la
influencia de Kafka.
.

Desde mediados de los años sesenta hasta la muerte de Franco, un grupo de


escritores, sin renunciar a la denuncia del sistema, proponen una nueva estética que rompa
con la tradición realista. Los rasgos más comunes de este teatro serían:

 Recogen nuevos planteamientos experimentales, como la alegoría y la parábola, o


cultivan géneros abandonados como la farsa. recurriendo a lo grotesco, a la
deformación esperpéntica
 Los temas giran en torno a la crítica a la dictadura, la falta de libertad, las injusticias,
etc.
 Se sustituye el enfoque realista por uno simbólico o alegórico.
 Los personajes suelen ser tipos descarnados, estereotipados.
 El lenguaje es directo, vibrante, pero también poético o ceremonial.
 Se cultivan los recursos no verbales: sonoros, visuales, corporales, etc. por la influencia
del cine, el circo, la comedia musical o la revista.
Por la influencia de las propuestas vanguardistas de autores extranjeros como Artaud y
del teatro del absurdo de Beckett y Ionesco comienza El TEATRO EXPERIMENTAL. Es un teatro
renovado que se basa en el espectáculo, la escenografía y lo audiovisual, puesto que el teatro
se concibe no sólo como texto, sino como espectáculo. Ahora, los autores se sirven de
símbolos, alegorías, sueños, alucinaciones... como elementos de denuncia, dejando de lado las
descripciones realistas. Más que nunca, el teatro se concibe como espectáculo y no solo como
texto: de ahí la importancia de las técnicas audiovisuales, la escenografía, la expresión
corporal, el mimo, etc. El desarrollo de este teatro fue difícil, pues solo tuvo éxito entre una
minoría intelectual. Destacan las propuestas de:

 Fernando Arrabal. Muy influido por el teatro de la crueldad de Artaud crea


el llamado «teatro pánico», que se caracteriza por la confusión, el humor, el terror, el azar y la
euforia, así como por la incorporación de elementos surrealistas en el lenguaje y por la
elementalidad escénica (decorados sucintos, personajes primitivos, lenguaje ingenuos...). Se
trata de un teatro de seres indefensos, víctimas de opresores ocultos, en el que priman la
desazón y la inquietud. Los temas más recurrentes de su teatro son la religión y la sexualidad,
junto a la política, el amor y la muerte. Su obra posee una indudable solidez estética de
carácter vanguardista. Arremete en sus obras contra los valores establecidos; recurre
indistintamente a lo poético y a lo más prosaico y el resultado es siempre perturbador. El
lenguaje contribuye a la creación de un ambiente absurdo, en el que se dan la mano lo
esperpéntico, lo ritual y lo humorístico. Es el suyo un «teatro total», libre e imaginativo. Obras:
Pic-Nic, El cementerio de automóviles.

 Francisco Nieva es probablemente el más importante de los dramaturgos


experimentales españoles de la segunda mitad de siglo. Su teatro camina por la senda de lo
surrealista, lo onírico, lo fantástico, y lo imaginativo. Se trata de un teatro antirrealista en el
que cobran gran importancia la escenografía, el vestuario, el maquillaje, las luces… El
alejamiento de los gustos del público hizo que resultara imposible la representación de este
tipo de teatro hasta los años setenta. La producción dramática de Nieva conecta con el teatro
del absurdo, pero se diferencia de éste en que en sus obras siempre hay una posibilidad de
salvación. Para Nieva el teatro ha de ser catártico y liberador. Además del erotismo, abundan
en su obra las referencias a una España negra y también a la religión, a las que Nieva critica.
Partiendo del lenguaje popular, Nieva realiza una elaboración cuidadosa, con técnicas del
absurdo y del surrealismo y consigue un estilo particular y original. Destacan como obras:
Sombra y quimera de Larra, La carroza de plomo candente, Malditas sean Coronada y sus hijas,
etc…

Los simbolistas se caracterizan por un marcado pesimismo y el frecuente uso de la


simbología animal. Es recurrente el tema del poder opresor y emplean elementos
provocadores como la sexualidad, un lenguaje escatológico y agresivo, y la violencia física y
verbal. Son, entre otros, José Ruibal (La máquina de pedir, de 1969, donde un enorme pulpo se
convierte en símbolo de la tecnocracia), Manuel Martínez Mediero (El último gallinero, que
constituye una parábola política, o Las hermanas de Búfalo Bill, de 1975), Luis Riaza (Retrato
de dama con perrito, 1976), o Miguel Romero Esteo (El vodevil de la pálida pálida pálida rosa).

En cuanto al llamado teatro independiente, hay que destacar el trabajo de


grupos, compañías estables que potencian el elemento coreográfico, plástico, mímico
o musical, tanto como el literario, lo que disminuye la presencia del autor tradicional. A
la muerte del dictador en 1975 existían en España más de cien grupos teatrales, que
procuraban llevar el teatro a los diversos rincones del país. Algunas de estas
agrupaciones alcanzaron una notable repercusión, como Los goliardos, La Cuadra,
Tábano con Castañuela 70, Els Joglars con obras como El joc, o Els Comediants. Con
obras de autor o con creaciones colectivas, han llevado a cabo una síntesis entre la
tendencia experimental y los elementos populares, y junto a enfoques críticos, se
preocupan por los aspectos lúdicos del espectáculo.

Finalizada la dictadura y eliminada la censura, se crearon diversas instituciones


y publicaciones teatrales. Desde 1976 fueron accediendo a las carteleras algunas
obras de autores del exilio y otras prohibidas años atrás. También llegaron
asiduamente a los escenarios obras de Valle-Inclán y García Lorca. Hay que añadir la
proliferación de festivales de teatro, la rehabilitación de edificios teatrales y las
representaciones ajustadas a los programas académicos, con las que se pretendía
atraer a un público joven, así como la continuidad de algunos grupos independientes
que conviven con otros de creación más reciente, como Yllana Teatro, L’Om Imbrebís o
Ron Lalá.

TEMA 10.

LA POESÍA ESPAÑOLA POSTERIOR A 1936: TENDENCIAS, RASGOS PRINCIPALES,


AUTORES Y OBRAS MÁS SIGNIFICATIVAS
1. LA POESÍA DURANTE LA GUERRA CIVIL (MIGUEL HERNÁNDEZ). LA POESÍA DE LOS
AÑOS CUARENTA: POESÍA ARRAIGADA (LUIS ROSALES) Y DESARRAIGADA (DÁMASO
ALONSO)

Una figura de anclaje entre las generaciones del 27 y el 36, que desarrolla la
mayor parte de su obra poética durante la contienda, es Miguel Hernández (Orihuela,
Alicante, 1910), poeta del amor, del dolor y del pueblo, “genial epígono” del 27, a
cuyos poetas admiró y con los que comparte la magistral combinación de tradición y
modernidad, y es, a la vez, punto de referencia insoslayable para la poesía
“humanizada” de posguerra. Su estilo poético se caracteriza por la forma auténtica y
apasionada de expresar su mundo humano y doméstico, lo cual lo aleja de la frialdad
de la vanguardia; destacan, además, la originalidad de sus metáforas, creadas a partir
de un lenguaje inmediato y familiar, y el dominio de la métrica tradicional (sonetos,
octavas reales, romances, serventesios, etcétera). Su poesía gira en torno a temas
universales: la vida y su manifestación suprema, el amor; la muerte, siempre al acecho;
el compromiso político y la lucha por la justicia social. La obra de Miguel Hernández
puede dividirse en las siguientes etapas ligadas a su biografía:
 Primera etapa: tras algunos poemas poco relevantes, publica una primera obra
de estilo gongorino, Perito en Lunas (1934), escrita en octavas reales, influida por el 27
y en la que se mezclan metáforas tradicionales e imágenes vanguardistas. En El rayo
que no cesa (1936), donde se inicia su madurez artística, sobresalen los sonetos y las
variaciones de la pasión amorosa. Temas como el destino y la muerte destacan en la
impresionante “Elegía a Ramón Sijé”.
 Segunda etapa: su compromiso político durante la guerra queda plasmado en
Vientos del pueblo (1937), en el que la poesía de combate, escrita con un lenguaje
directo y propagandístico, convive con la preocupación social en poemas como “El niño
yuntero”. En esta etapa combina el verso libre y la métrica tradicional. Con El hombre
acecha (1939) hace referencia a su desencanto ante la tragedia de la guerra y el
sentimiento de haber sido vencido.
 Tercera etapa: a ella corresponden los poemarios escritos en prisión. El
Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941) supone la cima poética del autor,
donde va desgranando temas como el amor, la libertad y la difícil situación de su
familia, con un lenguaje intenso y depurado que se apoya en estrofas muy breves. Su
dramática situación personal y la cercanía de la muerte dotan a esta obra de fuerza y
autenticidad.

El fin de la Guerra Civil da comienzo a la dictadura y a una dura posguerra


marcada por la pobreza, la censura – que nos mantiene aislados y hace que la cultura
permanezca ajena a la europea – y el exilio de muchos intelectuales. A partir de los
años cuarenta la poesía lírica se encuentra con un panorama de silencio, dolor y
muerte impuestos por un conflicto que había durado tres años. Difícil era entonces
asumir el papel de poeta en un país destrozado, tanto material como espiritualmente.
Algunos poetas de las generaciones del 98 y del 27 estaban muertos (Unamuno,
Machado, Lorca), otros expatriados (Guillén, Alberti, Cernuda, Salinas...) y otros
obligados al silencio (Dámaso Alonso, Aleixandre...). El campo de la lírica quedaba así
yermo.

Además de dos tendencias minoritarias (el grupo “Cántico” y el postismo,


neobarroca una y heredera del surrealismo la otra) 4, las primeras corrientes poéticas
de posguerra, que muestran su preocupación por los temas humanos, se fragmentarán
en dos tendencias fundamentales: la poesía arraigada y la poesía desarraigada. Estos
nombres, asignados por Dámaso Alonso, implican dos maneras distintas de analizar y
vivir el momento histórico.

A la poesía arraigada pertenecen casi todos los autores de la generación del 36


que permanecieron en España y que se identifican con el régimen franquista, aunque
posteriormente se distancien de él. Nacidos en torno a 1910, estuvieron vinculados a
las revistas Garcilaso y Escorial, dirigidas respectivamente por José García Nieto y
Dionisio Ridruejo. En la primera se publicaban poemas de corte tradicional, con
Garcilaso de la Vega como símbolo del equilibrio y recuperación de los valores del
imperio español. Las características principales de esta corriente son:

 Una visión del mundo distanciada de la realidad del país. Los poetas se cobijan
en una existencia agradable y ordenada que vuelve la vista a lo doméstico y familiar, al
paisaje, al amor, a las cosas bellas... Manifiestan una religiosidad armónica en la que
Dios, como elemento fundamental de orden, les aporta serenidad y confianza.
 Una métrica clásica que refleja ese espíritu equilibrado; por ello retoman
estrofas y composiciones clásicas, sobre todo el soneto. Posteriormente, la mayoría de
ellos utilizará el verso libre.
Entre los poetas arraigados destaca la obra de Luis Rosales, que abarca todo el
periodo histórico de la posguerra, fue evolucionando desde un clasicismo a un estilo
propio cercano al vanguardismo surrealista. Se suelen distinguir dos etapas en su obra,
una más preocupada por cuestiones estéticas, cercana al clasicismo garcilasista, y otra
posterior de experimentación vanguardista. Ambas se funden en La casa encendida. A
grandes rasgos, el estilo literario de Rosales se caracteriza por: la construcción del
poema bajo presupuestos de sencillez espiritual y sentimental; el dominio y facilidad
de uso del verso rimado o libre, según el tono del poema o el tema tratado; la ausencia
de adjetivos, resaltando la sustancia de las cosas. En cuanto al contenido, se ha
hablado de la poesía de Rosales como la «poesía de lo cotidiano». El amor aparece en

4
El postismo (postsurrealismo) se debió a Carlos Edmundo de Ory. Con él domina la escena
poética un arte lúdico, social y antiacadémico que consagraron poetas como [Link] y Ángel
Crespo. De otro lado, en Córdoba aparece en 1947 la revista y el grupo Cántico, que propugna
una poesía intimista, sensual y neobarroca, encabezada por poetas como Pablo García Baena o
Ricardo Molina.
toda su obra de forma sosegada y tranquila, así como la memoria y el recuerdo. El
periodo de posguerra se caracteriza, además, por el sentimiento religioso.

Otros poetas de esta corriente son Leopoldo Panero (“Escrito a cada instante”,
1949), Luis Felipe Vivanco (“Continuación a la vida”, 1949) o Dionisio Ridruejo (“En la
soledad del tiempo”, 1944)

Opuesta a la corriente anterior, tanto temática como formalmente, la poesía


desarraigada es una mirada existencial que expresa la desorientación y el caos de la
vida humana. Estos poetas se reúnen en torno a una serie de revistas, como Espadaña,
dirigida por Victoriano Crémer y Eugenio de Nora. Características principales de esta
tendencia, influida por Miguel Hernández, son:

 Un sentimiento de angustia y desesperación ante las circunstancias. Dios no


es ya un símbolo de equilibrio y serenidad, sino la única posibilidad de salvación del
hombre, arrojado a un mundo absurdo, por lo que se dirigen a él increpándole y
mostrándole su sufrimiento. Años después el abandono del ámbito personal para
solidarizarse con los demás sentará las bases de la poesía social.
 El estilo se torna desgarrado, casi violento; esto se refleja en la utilización de
un lenguaje coloquial brusco y duro; la métrica tradicional se sustituye a veces por el
verso libre y el versículo, que dejan mayor libertad para la manifestación de la angustia
existencial.
A esta corriente pertenecen autores de diferentes épocas y procedencias:
Dámaso Alonso y Vicente Aleixandre (“Sombra del paraíso”, 1944), como
representantes de la Generación del 27, junto a poetas más jóvenes como Gabriel
Celaya (“Movimientos elementales”, 1947) y Blas de Otero (en poemas como
“Hombre”), que evolucionarán posteriormente hacia la poesía social. Otros autores
son: Carlos Bousoño, Eugenio de Nora, Ramón de Garciasol, Victoriano Crémer, José
Luis Hidalgo o Josefina Rodríguez.

Cabe destacar un poemario de Dámaso Alonso que lo identifica plenamente


con esta corriente tras la poesía pura de su etapa anterior. Se trata de Hijos de la ira
(1944), libro que supone un grito terrible contra la injusticia y el sufrimiento humanos,
en el que se pide a Dios que dé sentido a una vida dominada por el caos. El lenguaje es
agresivo, con una combinación de símbolos y metáforas que configuran imágenes
alucinantes. Poemas emblemáticos son “Mujer con alcuza”, que clama contra la
injusticia y la suerte de los abandonados, o “Insomnio”, donde se ve un Madrid
poblado de cadáveres reales y simbólicos en versículos que expresan una enorme
desazón.
2. LA POESÍA SOCIAL DE LOS AÑOS CINCUENTA: GABRIEL CELAYA Y BLAS DE
OTERO5

Durante los años cincuenta las circunstancias sociales y políticas empiezan a


cambiar gracias al reconocimiento internacional del régimen de Franco y la ayuda
económica de otras naciones, que traerá consigo un incipiente desarrollo industrial y
una mayor apertura de las costumbres. En este nuevo contexto sociopolítico se crea la
necesidad de dar testimonio de la situación de España a través de la literatura de
compromiso. Es así que a mediados de la década surge un nuevo concepto de poesía,
alejado tanto de la expresión de la intimidad de los poetas arraigados como de las
angustias existenciales de los desarraigados. El poeta se convierte en testigo de su
época y utiliza su palabra para cambiar el mundo, tomando partido ante las
circunstancias sociopolíticas españolas. Partiendo de la poesía “desarraigada” se ha
pasado a la “poesía social”. Según Celaya, un poeta no puede ser neutral, por ello, los
mismos que en la década anterior gritaron contra el dolor y manifestaron su angustia,
a partir de 1950 denunciaron la marginación, el paro, la falta de libertad, y exigieron la
justicia y la paz para España, una patria amada y rota que se convertiría en
protagonista de sus versos: Victoriano Crémer, Eugenio de Nora, José Hierro, Ramón
de Garciasol, Celaya, Blas de Otero...

La publicación en 1955 de Cantos Iberos, de Gabriel Celaya, y Pido la paz y la


palabra, de Blas de Otero marcará el comienzo de esta tendencia, que llega hasta los
años sesenta. Las características de la poesía social son:

 Un lenguaje inmediato y desnudo de recursos retóricos, a veces cercano al


prosaísmo y al panfleto, que se distancia de preocupaciones estéticas. Los poetas se
dirigen “a la mayoría”, de ahí la pretensión de claridad y el tono coloquial. Se valora
más el contenido que el aspecto formal, sin desmerecer los valores poéticos de la
lengua cotidiana.

 El paso del yo (existencial, personal) al nosotros (social y colectivo) en un


intento de crear una conciencia solidaria que proteste por la injusticia social.
 El tema de España, tratado desde una perspectiva con tintes políticos. De ello
pueden dar cuenta algunos títulos: Que trata de España (Otero), Tierras de España
(Garciasol), Canto a España (José Hierro), Dios sobre España (Bousoño), etc.
5
José Hierro también es un ejemplo de esta poesía directa en el que la identidad personal, el
paso del tiempo y la derrota son temas fundamentales de unos poemas que él mismo llamaba
a veces “reportajes” (Quinta del 42, Cuanto sé de mí). Aunque igualmente comprometida
moralmente, desarrolló más tarde una lírica más imaginativa y fantástica (Libro de las
alucinaciones) o más íntima y humorística (Agenda).
El poeta más importante fue, sin duda, Blas de Otero (1916-1979). En su
primera etapa, cultivó una poesía desarraigada y existencial, con un lenguaje tenso y
violento, quebrado por continuos encabalgamientos en un ritmo muy marcado y
original, sobre todo en los sonetos. Es una poesía, estremecedora por su tono
desgarrado, que se centró en la búsqueda angustiosa de Dios, del amor y del sentido
de la existencia humana, como se aprecia en “Ángel fieramente humano” (1950) y
“Redoble de conciencia” (1951).

Más tarde, se convirtió en una de las figuras más representativas de la poesía


social. Se aleja de lo personal para volverse solidariamente hacia lo colectivo. Utiliza un
lenguaje coloquial y sencillo, en un intento de llegar “a la inmensa mayoría”6. A esta
segunda etapa pertenecen obras como Pido la paz y la palabra (19557), preocupada
por los hombres que desasosegadamente viven y mueren sin encontrar la paz para sus
almas ni la felicidad para sus cuerpos. Pero el poeta, ante tanto sufrimiento, no se
siente vencido: “Yo soy un hombre literalmente amado / por todas las desgracias – y
gracias tan grande la esperanza”, nos dice en otro poema.

Finalmente, en lo que podríamos llamar tercera etapa, iniciada a mediados de


los sesenta, intenta recuperar la palabra poética del prosaísmo en el que había caído.
Retorna a lo íntimo y utiliza básicamente el verso libre, el versículo y algunos recursos
del surrealismo. A esta etapa pertenecen Hojas de Madrid (1968-1979) y un libro en
prosa, Historias fingidas y verdaderas, de voluntad experimentalista.

Cabe señalar como rasgos destacables en su lengua poética la sintaxis abrupta,


los abundantes recursos fónicos (aliteraciones, paronomasias), las reiteraciones, el uso
de antítesis y oxímoron, los juegos de palabras, el uso del léxico popular y, en
particular, el uso transgresor del lenguaje literal.

Aunque Gabriel Celaya es recordado fundamentalmente por su condición de


poeta social, en su larga carrera como escritor atravesó por diferentes estilos, y no
siempre trató los mismos temas.
6
Recuérdese el lema de Juan Ramón en su ideal de poesía pura, liberada de lo anecdótico humano: “a la minoría, siempre”.

7
En los libros siguientes, En castellano (1959) y Que trata de España (1964), más irónico, en el
que incluye estrofas de la tradición popular castellana, sigue dirigiendo su poesía a la inmensa
mayoría y a la patria que lo vio nacer.
En su primera etapa, es fácil apreciar todavía la influencia de la Generación del
27. A partir de Tranquilamente hablando (1947), su poesía da un giro hacia la
problemática existencialista y se acerca cada vez más hacia posturas sociales y
comprometidas, que, desde un punto de vista estilístico, abogan por una reducción del
lenguaje poético a lo conversacional y prosaico. En este período destaca Cantos
iberos (1955), entre otras muchas, que hacen de Celaya, junto con Blas de Otero, la
figura más representativa de la poesía social y comprometida:

La superación de la vena comprometida tiene lugar con poemarios como


Campos semánticos (1971), donde la experimentación y renovación léxica y temática
dan cabida a posiciones cercanas a las que iniciaron la andadura poética del autor. Las
influencias de Unamuno y Aleixandre se hacen más acentuadas en este período.

La poesía de Celaya es siempre llana y directa, a veces demasiado coloquial o


familiar, para que pueda ser entendida por todo el mundo, por lo que fue acusado de
prosaico. En sus poemas no hay una gran cuidado por la belleza formal, pues el autor
se preocupó más por expresar con firmeza y claridad sus protestas

3. LA POESÍA EN LOS SESENTA Y PRIMEROS SETENTA: LA GENERACIÓN DEL 50 Y


LOS NOVÍSIMOS O GENERACIÓN DEL 68

Hacia 1955 comienzan a percibirse algunos cambios en el panorama político


español. El despegue económico y la elevación del nivel de vida en los años sesenta
provocan una actitud de conformismo social que hace que los poetas comprometidos
de los cincuenta pierdan la esperanza en la poesía como instrumento para cambiar la
realidad. Por otra parte, los poetas más jóvenes muestran cierto cansancio de la poesía
social, a la que reprochan su excesivo prosaísmo y la ausencia de lo personal en sus
poemas. Este nuevo grupo de poetas, nacidos entre 1924 y 1936, comienza a publicar
a finales de la década de los cincuenta. Es la llamada generación del 50.

Son los llamados “niños de la guerra”, que vivieron la contienda en su niñez o


adolescencia, por lo que este tema estará también presente en su obra. Son Ángel
González (1925), Jaime Gil de Biedma (1929-1990), José Ángel Valente (1929-2000),
Francisco Brines (1932), Claudio Rodríguez (1934-1999). Éstos y otros (Carlos Barral,
José María Valverde, Félix Grande, Caballero Bonald, José Agustín Goytisolo, Carlos
Sahagún, Antonio Gamoneda, Eladio Cabañero, etc.) han sido recogidos en ciertas
antologías bajo el rótulo de grupo poético o generación de los años 508.
8
Tal denominación parece poco acertada porque, si bien comienzan a escribir en los
cincuenta, su poesía marcará, sobre todo, la década siguiente, cuando alcanzarán su madurez
creadora, coincidente con el agotamiento del realismo social.
No parece muy apropiado hablar de “grupo”: en nada se parecen el lenguaje
cotidiano y directo de J. A. Goytisolo, el intelectual y simbolista de Valente o
Gamoneda y el clasicista impregnado de surrealismo de Claudio Rodríguez. No
obstante, es indudable que presentan rasgos comunes, indicio de que la poesía se
orienta por nuevos derroteros. Se observan en ellos las siguientes características:

 Una preocupación fundamental por el hombre, por los problemas éticos,


sociales, existenciales e históricos que enlaza con el “humanismo existencial”, aunque
en este caso huyen de todo tratamiento patético. “La finalidad de la poesía, como la
de todo arte – señala Claudio Rodríguez – consiste en revelar al hombre aquello por lo
cual es humano, con todas sus consecuencias”. Cabe señalar el magisterio de Antonio
Machado, y la influencia de Cernuda, V. Aleixandre, Leopoldo Panero o Luis Rosales.
 Su inconformismo frente al mundo en que viven, aunque se muestran más
escépticos que los poetas sociales. Les debemos la consolidación de una poesía de
experiencia personal.
 De acuerdo con ello, sus temas se caracterizan, en buena parte, por un retorno
a lo íntimo: el fluir del tiempo, la evocación nostálgica de la infancia, lo familiar, el
amor y el erotismo, la exaltación de la amistad como valor universal... La anécdota
realista es el punto de partida para mostrar sus propias vivencias, y comunican sin
pudor su intimidad, a veces teñida de un escepticismo dolorido.
 En cuanto al estilo, rechazan por igual el patetismo de la poesía desarraigada y
el prosaísmo de los poetas sociales. El estilo es conversacional, antirretórico, pero hay
detrás una exigente labor de depuración y de concentración de la palabra. Sin
embargo, no les tientan las experiencias vanguardistas: se quedan en un tono cálido,
cordial, compensado con un frecuente empleo de la ironía. Normalmente hay ausencia
de estrofas y rimas; prefieren una estructura “narrativa” en el poema, y usan mucho
las reiteraciones y los paralelismos. Introducen el léxico urbano, con coloquialismos y
prosaísmos de clara intención irónica.

De entre los títulos publicados por estos autores podemos destacar Don de la
ebriedad (1953), de Claudio Rodríguez; Salmos al viento (1958), de [Link]; La
memoria y los signos (1966), de [Link]; Tratado de urbanismo (1967), de Ángel
González; Poemas póstumos (1968), de Gil de Biedma.

La poesía de Jaime Gil de Biedma. se inspira en su historia personal. La


expresión franca y libre de convenciones con que aborda los temas (entre ellos, y
fundamental, el erótico), la ironía o el escepticismo inteligentes de que hacen gala sus
versos, la andadura narrativa y el toque de sabio prosaísmo son su sello característico.

Su primer libro importante fue Compañeros de viaje (1959), con influencia de


Luis Cernuda y W. H. Auden, donde aporta un punto de vista distanciado, subjetivo e
irónico. En Poemas póstumos (1969), se acentuó esta tendencia: renunció a
pronunciarse dogmáticamente, pero ofreció una visión sarcástica de la clase burguesa
y criticó la historia reciente de España desde su propia experiencia, con una voz
personal a la vez desencantada y lúcida. Recurrió a un lenguaje coloquial que en
ocasiones puede parecer prosaico, y desgranó así sus temas preferidos: el universo de
la infancia, el amor entendido como un impulso hedonista y el paso del tiempo.

José Ángel Valente evolucionará hacia la denominada Poesía del silencio. Sus
primeros poemarios parten del realismo social, pero su obra ha ido evolucionando
hacia un lirismo en el que privan la meditación y la reflexión sobre los medios de
expresión de la poesía. Heredero de la tradición mística española, José Ángel Valente
asimila tradiciones culturales, históricas y tendencias filosóficas creando textos cada
vez más profundos y complicados. Se obsesiona con el problema de la inefabilidad, del
vacío y de la nada. El lenguaje y la materia son otras de sus obsesiones, no muy
alejadas de su sensibilidad cercana a la mística: la materia, como constante
engendradora de formas, y el lenguaje, al que Valente quisiera liberar de su uso
puramente instrumental, son dos vías de acceso al misterio de la existencia. Entre su
abundante producción lírica destacan: A modo de esperanza (premio Adonais 1955),
Poemas a Lázaro (premio de la crítica 1960), La memoria y los signos (1966), Tres
lecciones de tinieblas (premio de la crítica 1980), Mandorla (1982),

Hacia mediados de la década de los sesenta vuelve a cambiar el rumbo de la


poesía española. Un grupo de jóvenes poetas, nacidos entre 1939 y principios de los
cincuenta, manifiesta una actitud de ruptura con la estética anterior. Se han formado
en una situación de mayor apertura internacional, por lo que han podido leer la obra
de escritores extranjeros y están influidos por los medios de comunicación de masas.
Son los llamados novísimos, cuyos planteamientos estéticos son los dominantes desde
1966 hasta 1975.

Se dan a conocer a través de la antología de José Mª.Castellet “Nueve novísimos


poetas españoles” (1970), título que da nombre a la generación. Son Leopoldo María
Panero, Pere Gimferrer, Manuel Vázquez Montalbán, Vicente Molina Foix, Ana María
Moix, Félix de Azúa, Antonio Martínez Sarrión, José María Álvarez y Guillermo
Carnero. A éstos habría que añadir otros como Antonio Colinas, Luis Alberto de
Cuenca o Luis Antonio de Villena, que participan de algunos de los rasgos de los
novísimos. Otra fecha importante es 1966, año de publicación de Arde el mar, de Pere
Gimferrer, libro que marca la ruptura con las poéticas anteriores.

Los novísimos no creían que la poesía pudiera cambiar la realidad y rechazaron


conceptos tan extendidos como compromiso, testimonio y solidaridad. Adoptaron,
pues, una actitud formalista. Características de la poesía “novísima” son:

 Deseo de ruptura con la poesía anterior: se oponen al estilo “realista” y se


alejan de posturas éticas o sociales.
 Modelos poéticos muy variados: recuperan la vanguardia (el cubismo, el
surrealismo, a través de Aleixandre y los postistas...), pero también les influyen el
simbolismo francés, el modernismo y los poetas ingleses contemporáneos.
 Exhibicionismo cultural: introducen elementos temáticos provenientes de
mitologías exóticas y decadentes (en la línea modernista) o de la cultura de masas (el
cine, la televisión, el rock, las novelas policíacas, la publicidad, los cómics, las revistas
de modas, la música pop, etc.). Los medios de comunicación de masas se convierten en
referente cultural y fuente de nuevos mitos populares. Los poemas se llenan de
nombres de ciudades, de descripciones de vestidos, fiestas, mitos orientales o clásicos,
y mitos contemporáneos (Marilyn, Bogart, Che Guevara, Kennedy, etc.). Asimilan,
pues, una mitología frívola o vuelven a temas y asuntos de otras épocas, de origen
cultural e histórico, por lo que también se les llama culturalistas.
 Experimentación lingüística: buscan una expresión poética llamativa,
caracterizada por un lenguaje rico y barroco. Practican la escritura automática, que
evita el discurso lógico, con una disposición gráfica original o la supresión de los signos
de puntuación, y emplean técnicas como el collage: extensas citas preceden al poema
o se incorporan a él versos completos de otros autores, letras de canciones, frases
publicitarias, textos de manuales de instrucciones... Este uso de la intertextualidad, en
ocasiones excesivo, hace del poema un objeto metaliterario, cargado de referencias
culturales. Además, alternan un lenguaje exuberante de imágenes visionarias con
otras técnicas, como la métrica culta del modernismo, pero tampoco abandonan el
tono coloquial de algunos poetas de la generación anterior.

Los novísimos de la tendencia culturalista y surrealista son Pere Gimferrer:


Arde el mar, La muerte en Beverly Hills (1968); Guillermo Carnero: Dibujo de la muerte
(1967), El sueño de Escipión (1971); Antonio Colinas: Sepulcro en Tarquinia (1975),
Astrolabio (1979)) y Luis Alberto de Cuenca: Elsinore (1972), Scholia (1975).

Arde el mar (1966, Premio Nacional de Poesía) de Pere Gimferrer representa


la aparición de una nueva sensibilidad, opuesta a la poesía social de los 50.
Encontramos un intenso culturalismo, evidente tanto por las anotaciones a los poemas
como por la reflexión estilística y poética que en ellas se manifiesta. Su profunda
emotividad queda escondida tras la expresión barroca y la tendencia al surrealismo.
Otras características son la sugestión ambiental y la libertad métrica, que
evolucionará hasta la prosa poética. El culteranismo y la concepción visual del poema
son dos de sus características, deudoras respectivamente del elitismo de los high
modernists desde Ezra Pound a T. S. Eliot y de las imágenes poéticas de los haikús
japoneses, los imaginistas angloamericanos y el mundo del cine. Tratado con técnicas
postsimbolistas, Mascarada (1996) es un largo poema de 452 versos octosílabos sin
puntuación ni rima regular

En la tendencia más coloquial, irónica y crítica destacamos a M. Vázquez


Montalbán: Una educación sentimental (1967); Coplas a la muerte de mi tía Daniela
(1973), A la sombra de las muchachas sin flor (1973), Praga (1982), Leopoldo María
Panero: Así se fundó Carnaby Street (1970), Teoría (1973) y Antonio Martínez Sarrión:
Teatro de operaciones.

Antonio Martínez Sarrión destaca por su rebeldía sesentayochista que le hizo


admirar la poesía beat y asumir referencias culturalistas, irracionalistas, surrealistas y
míticas (literatura, cine, jazz) que sus compañeros adoptarían con posterioridad. En su
poesía se mezcla todo en un mismo poema: la cita del poeta, una conversación, una
digresión, un recuerdo, una canción de jazz, todo ello en una magnífica ilación que
consigue realizar por medio de la ruptura de las formas sintácticas. Su técnica poética
ha sido siempre comparada con la del surrealismo, aunque es distinta pues la
acumulación de imágenes proviene de la voluntad de expresar el caos tal y como se
vive. No hay, por tanto, trabajo sobre asociaciones libres, sino disgregación consciente
de asociaciones lógicas. Aunque en su poética hay determinadas constantes temáticas
y estilísticas, la evolución vivida a lo largo de tantos años de creación es muy evidente.

Su primer libro, Teatro de operaciones, presentaba una serie de estampas


relativas a su educación sentimental, en torno a ciertas notas de época y con un
lenguaje formado mediante pinceladas sueltas y sin apenas conectores gramaticales.
Los libros estrictamente generacionales que vendrán a continuación son un recuento
de temas, iconos y mitos sesentayochistas (cultura cinematográfica, drogas, música,
irracionalismo surrealista...), y finalmente una constatación de la muerte de aquellos
sueños y de la inexistencia de cualquier posible paraíso. A partir de este momento, el
poeta tiende hacia una mayor transparencia expresiva, que en Horizonte desde la
rada muestra la complacencia y acidez, que marcan este período biográfico. Los
últimos títulos, de un lenguaje más llano y sin apenas aderezos ornamentales, son un
compendio de temas, actitudes morales y referentes literarios y artísticos aplicados a
una reflexión sobre la vejez, bien en clave dominantemente estoica (Cordura), bien
como homenaje a la tradición literaria occidental y oriental (Poeta en diwan).

Tras los novísimos, la poesía española ha seguido derroteros muy variados.


Entendida como expresión de la experiencia personal, instrumento de comunicación o
forma de conocimiento, se ha ido nutriendo de muchos de los autores que durante la
larga posguerra hicieron evolucionar el género.

LA LITERATURA ESPAÑOLA DESDE 1975 HASTA LA ÉPOCA ACTUAL:

NARRATIVA, POESÍA Y TEATRO.

11.1. LA NARRATIVA DESDE 1975: TENDENCIAS, RASGOS PRINCIPALES, AUTORES Y


OBRAS MÁS SIGNIFICATIVAS.
A finales de 1960, en la novela española se produce un cierto cansancio del
experimentalismo. Este hecho ha producido dos efectos:
 Por un lado, la aparición de algunas novelas donde se parodia y ridiculiza el exceso de
experimentación (La saga/fuga de J.B., de Gonzalo Torrente Ballester).
 Y, por otra parte, parece que las obras de este período han optado por la recuperación
de la intriga y el argumento, algo que no era prioritario en las novelas anteriores (La
verdad sobre el caso Savolta, de Eduardo Mendoza).

En estos últimos años, la narrativa ha alcanzado un auge extraordinario. La publicación


de novelas se ha multiplicado y lo mismo puede decirse de los relatos cortos. El interés que
despierta la nueva narrativa queda patente por la proliferación de reseñas in publicaciones
periódicas, la frecuente aparición de escritores en los medios de comunicación, los numerosos
premios literarios que se conceden y el interés con que el publico recibe la novedades.

Los autores siguen tendencias muy variadas, en gran medida por las causas antes
dichas: la libertad total para la creación una vez rotas las trabas de la censura y finalizados los
lazos con el compromiso político; la comunicación masiva con todo tipo de novedades y
tendencias; y la fragmentación ideológica del pensamiento occidental. Desde finales de los
setenta se observa el abandono de la actitud combativa propia de los autores del realismo
social, la decadencia de lo experimental y la recuperación del argumento. Los novelistas no
escriben sus obras para manifestar sus convicciones e influir sobre la sociedad, ni tampoco
como mero ejercicio retórico, sino que buscan temas interesantes y tratan de desarrollarlos
con la mayor amenidad posible valiéndose de los recursos narrativos tradicionales.

Entre los elementos que dan cierta cohesión a la narrativa española actual cabe
destacar los siguientes caracteres:
 Tendencia a la subjetividad y al intimismo, frecuente en aquellas novelas de tono
existencial en las que se presenta a un protagonista algo desvalido o inseguro, que
busca su identidad, sus raíces familiares, o intenta hallar un sentido a su vida.
 Proliferación de personajes mediocres, escépticos y moralmente indefinidos.
 Preferencia por los temas urbanos, aunque los ambientes rurales y las interpretaciones
idílicas de la naturaleza no son infrecuentes.
 Preocupación muy acusada por el lenguaje y búsqueda de un estilo personal.
 Gusto por las referencias culturales.
 Importancia de la trama y de la recreación de ambientes, con tendencia a cerrar las
historias de una manera clásica.
 Tendencia a emplear subgéneros tradicionales, como el de la novela negra o fantástica
o erótica, pero también a fusionarlos, es decir, a usarlos con bastante flexibilidad y sin
miedo a transformarlos.
 Tendencia a la hibridación, es decir, a la mezcla de géneros, estilos, técnicas, temas...
 Empleo de técnicas de la novela experimental pero con moderación para que un lector
medio pueda seguir el hilo de la trama sin demasiados problemas, lo que implica una
considerable valoración del lector.

Se agrupa la producción novelística posterior a 1975 en subgéneros narrativos de carácter


temático.
 NOVELA NEGRA Y DE TEMA POLICIACO. Ambos géneros están relacionados por la
importancia de la acción y la intriga derivadas de un crimen con una investigación
posterior que trata de resolverlo. La policiaca se caracteriza porque la investigación
resuelve el problema esencial, que es el crimen. Resuelto el enigma, todo vuelve a
estar en orden y, simplemente, concluye la novela. En cambio, en la novela negra la
investigación y la resolución del enigma no arreglan del todo el problema que el lector
se encuentra, porque el crimen no es más que la punta del iceberg de una sociedad
enferma, es fruto de su corrupción, por lo que atrapar al asesino no cambia el mundo,
que es esencialmente perverso. En la policiaca, los investigadores siempre son buenos
y el criminal malo. Fn la negra, no siempre, o no del todo. Por tanto, el trasfondo de la
negra es mucha más complejo y suele acarrear una dura crítica social o un denso
análisis sobre el bien y el mal. Los autores más representativos de esta tendencia son
Manuel Vázquez Montalbán, con la serie de Carvalho, y Eduardo Mendoza (La verdad
sobre el caso Savolta, El misterio de la cripta embrujada). También han trabajado en
esta línea Antonio Muñoz Molina (El invierno en Lisboa, Beltenebros), Arturo Pérez
Reverte (La tabla de Flandes, La piel del tambor), Soledad Puértolas (El bandido
doblemente armado) y han alcanzado especial relevancia Lorenzo Silva con la pareja
Bevilacqua y Chamorro (El alquimista impaciente) y Alicia Ciménez-Bartlett, con la
inspectora Petra Delicado (Ritos de muerte).
 NOVELA HISTÓRICA. Es el género más habitual en los escritores españoles de los
últimos cuarenta años, porque el género está conformado por variantes muy diversas.
Unas veces, recrea episodios de la historia de España como excusa para hacer una
novela de aventuras, como la saga del capitán Alatriste, de Arturo Pérez Reverte; otras
veces, sirve para el análisis crítico de la sociedad capitalista, como en La ciudad de los
prodigios, de Eduardo Mendoza; otras, para la reflexión filosófica, como Historia de
una maestra, de Josefina Aldecoa; otras, para crear una historia de intriga, como La
catedral del mar, de lidefonso Falcones. En los últimos años son frecuentes las novela
ambientadas en la Guerra Civil española, para desmitificar el tópico de las dos Españas
irreconciliables o para encontrar una nueva perspectiva menos sesgada sobre el
conflicto: Beatus ille, de Antonio Muñoz Molina; Soldados de Salamina), de Javier
Cercas; La luz dormida, de Dulce Chacón.
 NOVELA FANTÁSTICA: Se utiliza este término para novelas y, sobre todo, cuentos que,
narrados habitualmente desde una perspectiva perfectamente realista, presentan
elementos extraños e inverosímiles que sugieren algo desestabilizante o siniestro de
cuya realidad no hay constancia segura, lo que produce, sobre todo, desasosiego.
Destacan Historias del otro lugar de José María Merino, Olvidado rey Gudú de Ana
María Matute, La vieja sirena de José Luis Sampedro, Róndola de Sofía Rhei, Odisea
de Javier Negrete y los desasosegantes cuentos de Cristina Fernández Cubas (Mi
hermana Elba)

 NOVELA CULTURALISTA. Novela que se ocupa de analizar y explicar diferentes


aspectos de la cultura occidental desde unas posturas bastante eruditas: evocaciones
minuciosas del pasado, recreaciones de ambientes refinados relacionados con el
mundo de los artistas, asuntos mitológicos o reflexiones sobre el proceso creativo. La
novela El centro del aire, de José Maria Merino, podría constituir un buen ejemplo de
novela culturalista. Juan Manuel de Prada (Las máscaras del héroe)
 NOVELA INTIMISTA. Narraciones que, con un tono lírico acusado, tratan problemas
humanos relacionados con la búsqueda personal. Ejemplos de novelas intimistas son
La lluvia amarilla, de Julio Llamazares, El desorden de tu nombre, de Juan José Millás,
El sur, de Adelaida García Morales, Opium, de Jesús Ferrero, Juegos de la edad tardía,
de José Luis Landero o Carreteras secundarias, de Ignacio Martínez de Pisón.
 METANOVELA. Narra una historia y el proceso seguido para la redacción o
composición de la misma. Aquí destaca Vila-Matas con Bartleby y compañía.
 NOVELA AUTOBIOGRÁFICA (Corazón tan blanco, de Javier Marías). Muchas de estas
novelas se han ocupado de los años del franquismo y de la lucha contra la dictadura (El
río de la luna, de José Mª Guelbanzu) y también del desengaño por la transición
política (Los dioses de sí mismos, de Juan José Armas Marcelo).
 Otra tendencia en la novela de los autores más jóvenes es la de hacer una NOVELA
QUE TRATA LOS PROBLEMAS DE LA JUVENTUD URBANA con una estética muy
cercana a la contracultura (Historias del Kronen, de José Ángel Mañas, Ray Loriga con
Héroes o Lucía Etxebarría en Sexo, prozac y dudas).

EDUARDO MENDOZA publicó con gran éxito su primera novela, La verdad sobre el
caso Savolta, en 1975, confirmando el triunfo de un tipo nuevo de novela, propio de la
posmodernidad. Se recupera el valor central de la trama y la intriga, se dignifica el subgénero
de la novela negra, tan denostado en España. Se busca la inmersión del lector en la acción pero
no se abandonan del todo las técnicas experimentales de la década anterior. Se emplean
diferentes puntos de vista y diferentes tipos de textos para lograr el perspectivismo y mostrar
cómo la real¡dad es compleja: relato autoblográfico, cartas personales, informes policiales,
anuncios de prensa, etc. La estructura es un puzle que hay que ir completando, pero sin
excesiva complejidad, recordando precisamente el género negro y autobiográfico. Ei lenguaje
es cuidado, rico y muy variado en registros, característica que va a destacar en el resto de su
obra, pero sin las complejidades estilísticas de la novela experimental. El humor y la parodia
son otros dos elementos La novela tiene dos grandes hilos argumentales: las relaciones
sentimentales del protagonista y los chanchullos de la burguesía catalana en un periodo de
gran conflictividad social, entre los años 1917 y 1919, dando lugar a un auténtico fresco de la
sociedad de la época con gran variedad de personajes, procedentes de todas las capas
sociales, desde las más altas hasta los bajos fondos. Otras obras: La ciudad de los prodigios,
también histórica, ambientada en la época de la exposición universal de Barcelona de 1888 y
aprovechando las técnicas de la anterior. En el resto, predominan el humor y la parodia de
géneros literarios y de la sociedad contemporánea: El misterio de la cripta embrujada,
protagonizada por un detective muy poco profesional, El último trayecto de Horacio Dos, El
asombroso viaje de Pomponio Flato, Riña de gatos

LUIS LANDERO publicó Juegos de la edad tardía en 1989; pero la calidad literaria de
esa novela y las que la siguieron lo convirtieron rápidamente en un referente de la nueva
narrativa. En ellas destaca el carácter cervantino de las técnicas, a las que también se ha
llamado expresionistas por el juego de contrastes y paradojas; por el humor agridulce,
constructivo y destructivo a la vez, y por el carácter humanísimo y comprensivo con el que
trata a los personajes fracasados o las hazañas imposibles. Combina lo lírico, lo realista, lo
fantástico, lo autobiográfico… Otras novelas: Caballeros de fortuna, Retrato de un hombre
inmaduro, Lluvia fina.

RAFAEL CHIRBES desde sus primeras novelas plantea de manera crítica la revisión
histórica de la transición española y en general de los cambios históricos desde una
perspectiva ética bastante independiente. Se convierte en el autor más destacado del realismo
crítico actual. Crematorio, sobre la burbuja inmobiliaria, En la orilla, sobre la crisis de 2010,
están escritas con una prosa directa, sin desdeñar todas las técnicas de la novela moderna,
especialmente el perspectivismo, y una gran riqueza intertextual. Pero lo que más destaca es la
presentación dialéctica de los desajustes sociales y personales de nuestro tiempo, el
desenmascara miento a través del lenguaje del poder del dinero, del fracaso y la soledad, de la
vejez, del sexo...
ANTONIO MUÑOZ MOLINA ha sido desde el comienzo un autor de éxito. Ha sabido
utilizar con flexibilidad subgéneros como la novela negra ampliándolos con técnicas
cinematográficas y referencias cultas, en El invierno en Lisboa o Beltenebros; la novela histórica
de revisión de la Guerra Civil con Beatus ille; la novela social con intriga policiaca en Plenilunio;
la novela intimista a la vez que de recreación mítica de una generación en El jinete polaco. Esta
variedad y riqueza de géneros de su obra se corresponde con una gran variedad de técnicas
perfectamente integradas en sus relatos. En la temática, destacan la denuncia de los
totalltarismos, la solidaridad con los perseguidos y exiliados, el amor y el deseo, la maldad, y
sobre todo la reflexión sobre la historia y sus repercusiones en el presente, entremezclada con
elementos autobiográficos o mediante protagonistas que son su alterego. Su estilo se
caracteriza por el uso de frases y párrafos muy largos, pausados y cuidados, que manifiestan
una precisa observación de los matices de los hechos y de los sentimientos de los personajes.
Domina los procedimientos narrativos para crear perspectivismo con la superposición de
planos narrativos, a veces ficticios y a veces reales, y la hábil inserción de los diálogos en el
discurso del narrador.

CRISTINA FERNÁNDEZ CUBAS está considerada como una de las mejores cuentistas
españolas: Mi hermana Elba, El ángulo del horror, Con Ágatha en Estambul, La habitación de
Nona. La mayor parte de sus relatos son fantásticos pero en los que no lo son juega igualmente
con la intriga, la sorpresa y la incertidumbre. Los argumentos, en su mayoría protagonizados
por mujeres, narran con gran realismo situaciones inquietantes, y sueños que perturban al
lector y plantean un conflicto entre la razón y lo inexplicable. Entre los temas destacan el viaje
iniciático y el paso a la adolescencia, la fantasía de los niños, la locura y la magia. Consigue
crear unas atmosferas inquietantes en las que los silencios son especialmente significativos,
como la inteligente construcción para desvelar las claves, las psicologíasy las conductas. El
lenguaje tiene la precisión y la austeridad propias del género.

11.2. LA POESÍA DESDE 1975: TENDENCIAS, RASGOS PRINCIPALES, AUTORES Y OBRAS


MÁS SIGNIFICATIVAS

La poesía de los años setenta comienza dominada por el auge de los llamados
novísimos o generación del 68. Conforme avanza la década, los poetas más jóvenes de la
generación marcan ahora la pauta, dejan un poco de lado la experimentación vanguardista y,
como otra forma de provocar, hacen una poesía especialmente parnasiana y recargada,
fascinados por los mundos exóticos y las viejas culturas, como los modernistas. Entre ellos
destacar Guillermo Carnero, Antonio Colinas y Luis Antonio de Villena. Más tarde, todos
tienden a evolucionar hacia otras formas poéticas menos culturalistas y, por lo general, más
cercanas a lo cotidiano, al desenfado y al humor, como Luis Alberto de Cuenca, o hacia una
poesía más metafísica, como Colinas.

Durante los años ochenta y noventa, con la normalización democrática, la quiebra de


las ideologías extremistas y el ecléctico fenómeno artístico y filosófico de la posmodernidad,
también la poesía tiende a normalizarse y a suavizar sus extremos, tanto el vanguardista de los
novísimos como el antirretórico de la poesía social. La libertad y el eclecticismo han
multiplicado las variedades poéticas, sin menoscabo de su calidad.
Sin intención de ser sistemáticos, solo para aclarar la situación, diremos que las
tendencias más destacadas de finales del siglo XX y comienzos del XXI son las siguientes,
aunque es preciso advertir que con frecuencia se entremezclan:

TENDENCIA A LA POESÍA SURREALISTA/VISIONARIA/EXISTENCÍALISTA

Destaca principalmente por el uso de imágenes oníricas, perotambién por la presencia


detodo aquello que suene a libertad y a juventud, el verso largo y el versículo, y la ruptura de
las estructuras sintácticas. La mayoría de los poetas pronto evolucionaron hacia otras formas
de expresión más serenas, pero sin perder el lenguaje irracional y el carácter existencialista.
Destacan Blanca Andreu, con De una niña de provincias que se vino a vivir en un Chogall, Luisa
Castro, con Los versos del eunuco, Miguel Angel Velasco con La miel salvaje, etc.

TENDENCIA A LA POESÍA CLASICISTA

Es una tendencia, que afecta a muchos poetas distintos, consistente en la actualización


de las formas y el espíritu clásico, cada uno con su peculiar estilo. Unos con un aire más
culturalista, como Luis Antonio de Villena o Juan Antonio González iglesias; otros más
elegíacos y serenos, como Eloy Sánchez Rosillo, etc.

TENDENCIA A LA POESÍA SOCIAL, DE DENUNCIA O COMPROMISO

Bastantes poetas, durante una parte de su obra, o toda, enfrentados al relativismo


moral de la posmodernidad, toman la poesía "como un arma" útil y necesaria para denunciar
las injusticias de siempre o las nuevas, como los problemas derivados de la emigración o la
ecología, pero ya no con el lenguaje seco del realismo social de los años cincuenta, sino
aprovechando las herramientas y la tendencia a la subversión de las vanguardias,
especialmente del surrealismo. Se puede nombrar a Fernando Beltrán (Cerrado por reforma),
Juan Carlos Mestre, Jorge Piechmann (Poesía desabrigada)

TENDENCIA A LA POESÍA ÉPICA O MÍTICA

Empleando una gran plasticidad, imágenes simbólicas y escenarios ancestrales buscan


algunos poetas las raíces más profundas de la cultura de una región o de toda Europa. Pueden
nombrarse a César Antonio Molina (Derivas), Julio Llamazares (La lentitud de los bueyes}, Juan
Carlos Mestre (Antifona de otoño en el valle del Bierzo)

POESÍA DE LA EXPERIENCIA O FIGURATIVA

Se engloba a un amplio conjunto de poetas, libros y tendencias de carácter figurativo,


por utilizar un símil pictórico, que se inician en los años ochenta y llegan al siglo XXI. Su
comienzo en 1983 se dio cuando un grupo de poetas granadinos de tono meditativo, apegados
a la realidad e implicados en la época que le ha tocado vivir firmaron el famoso manifiesto La
otra sentimentolidad, en el que se declaraban herederos de Antonio Machado y Jaime Cil de
Biedma.
Desde el punto de vista del contenido, esta poesía toma sus motivos de la vida urbana
contemporánea (bares, cines, relaciones amorosas y eróticas alejadas de los clichés
tradicionales, alcohol, drogas...) con tendencia al monólogo dramático y a la narración de
mínimas historias cotidianas pero ficticias. La suya es una mirada íntima, rehumanizada, que
quiere comunicarse y empatizar con la gente de a pie. Sin embargo, el carácter ficticio del yo
poético, la ironía y el humor, marcan un claro distanciamiento ´del sentimentalismo romántico
y burgués.

Técnicamente, esta poesía está determinada por la construcción coherente y racional


del poema que lo vuelve fácilmente entendible -aunque pueda contener a veces imágenes
irracionales-- y la tendencia al coloquialismo expresivo. Aunque es frecuente en ella el verso
libre, predominan el endecasílabo y el heptasílabo blancos, y es frecuente cierta tendencia al
prosaísmo.

Destacan en esta tendencia son Luis García Montero (Habitaciones separadas); Felipe
Benítez Reyes (Vidas improbables); Ion Juaristi (Los paisajes domésticos); o Carlos Marzal. Casi
todos ellos nacieron en los años sesenta. Esta poesía evolucionó, al llegar al siglo XXI, hacia una
poesía más metafísica y, en general, optimista, en comunión sensitiva con la naturaleza y
preocupada por la capacidad del lenguaje para expresar lo inefable y la emoción de sentirse
vivo. Se observa esta evolución en Vicente Gallego (Cuaderno de brotes) o Eloy Sánchez
Rosillo (Antes del nombre).

POESÍA CONCEPTUAL, METAFÍSICA O DEL SILENCIO

Al mismo tiempo se desarrolló otra tendencia poética compleja, constituida por


numerosas variedades y que ha recibido tantos nombres distintos, todos imprecisos y
raramente aceptados, como grupúsculos ha tenido: poesía del silencio, minimalista,
neopurista... En cualquier caso, parece que en ella confluyen poetas que se sienten más
cercanos a la tradición del último Juan Ramón Jiménez, José Ángel Valente o Antonio
Gamoneda. Quizá el rasgo que los une, y los diferencia de la tendencia figurativa es la
concepción de la poesía más como vía de conocimiento o creación de la realidad a través del
lenguaje que como medio de comunicar una experiencia vivida o imaginada.

Desde el punto de vista del contenido, en esta tendencia destacan la indagación


metafísica y simbolista y un intimismo inefable y no sentimental, sino conceptual, que tiende al
hermetismo eliminando lo anecdótico y la experiencia vital del poeta. Abunda en ella la
reflexión sobre el lenguaje y la metapoesía; es decir: la poesía que habla de ella misma. Estos
autores entienden el lenguaje y la poesía no como herramienta para referirse a la realidad,
sino como instrumento para crearla nueva. De ahí quizá el acertado nombre de poesía
metafísica, pues sugieren una realidad paralela o creada en el momento por el poema mismo,
como en los mitos o en la poesía mística, con la que comparten la sensación de “insuficiencla
de la palabra" para expresar las últimas verdades.

Técnicamente, destaca la condensación formal y la eliminación de todo lo superfluo u


ornamental: de ahí el nombre de minimalismo. Esa desnudez lleva a dejar paso entre las
palabras al silencio, jugando con huecos en blanco en el papel, que pueden significar tanto
como las palabras; de ahí el nombre de poesía del silencio. Son habituales los poemas
fragmentarios, como sin acabar, que intentan expresar lo enigmático de la realidad. Abundan
las imágenes sorprendentes, visionarias, a menudo ligadas a la mística occidental y oriental. En
el uso del verso hay una gran variedad, desde endecasílabos clásicos hasta verso libre y
poemas en prosa.

Poetas vinculados a esta tendencia: Olvido García Valdés, Andrés Sánchez Robayna
(La roca) Chantal Maillard (La herida en la lengua), o Vicente Valero (Teoría solar)

11.3. EL TEATRO DESDE 1975: TENDENCIAS, RASGOS PRINCIPALES, AUTORES Y


OBRAS MÁS SIGNIFICATIVAS

Hacia 1975 se inicia un recorrido azaroso y desigual, marcado por la progresiva pérdida
de influencia social del teatro. Los primeros años vinieron señalados por la recuperación de
obras y autores prohibidos hasta entonces: Valle-Inclán, Alberti, García Lorca... Abundan las
obras que abordan el tema de la guerra civil desde la perspectiva de los vencidos. Pero lo más
característico de aquellos años fue la proliferación de títulos en los que se exhibían con
generosidad desnudos femeninos que atraían al teatro a un público no interesado por el
género dramático. Se había fomentado la ilusión de que tras el franquismo surgirían obras
importantes, lo que en verdad no sucedió durante las primeras temporadas, lo que produjo
una cierta decepción y, en consecuencia, un descenso de espectadores.

Los cambios fundamentales de este periodo son:

 El teatro pierde su carácter político al aparecer nuevos foros de debate.

 Consolidación de los teatros independientes, como motores de la innovación escénica,


subvencionados en muchos casos por el Estado. No obstante, conservan su
independencia y prestigio algunos grupos como “Els Joglars” y “Els comediants”.

 Proliferación de compañías de aficionados, lo que supone una apertura del género y


un acercamiento al público.

 Influencia del teatro independiente y de la calle, que provoca la perdida de la primacía


de la palabra frente a elementos escénicos sonoros y visuales. El público puede
interactuar e implicarse en la representación de la obra.

 Recuperación de los autores censurados.

 Éxito de la comedia musical,

A partir de 1982, tiene lugar un ambicioso plan de apoyo al teatro desde las distintas
administraciones. Con ello se acometen variadas iniciativas:

 La creación de la Compañía Nacional de Teatro Clásico que realizó montajes


excepcionales que pusieron de relieve la actualidad de la Comedia del Siglo de Oro
español.
 El Plan Nacional de Auditorios y Teatros se ocupa de la restauración v recuperación de
viejos teatros o construcción de otros nuevos.
 Se crean o potencian festivales dramáticos: Almagro, Mérida, Sitges. El Festival de
Otoño en Madrid...
 Como consecuencia, se llega en los últimos años a la situación de que el Estado se ha
convertido en el principal empresario, mediante una activa política de subvenciones.

En las obras dramáticas estrenadas desde 1975 se observa, como en los demás
géneros, un notable eclecticismo. Aunque los tipos de obras más cultivados se inscriben en la
línea del teatro de evasión, hay también una revalorización del teatro social y del
costumbrismo, en versiones actualizadas, acordes con las nuevas realidades y con los
personajes de la sociedad española de nuestros días. Se pueden señalar algunos rasgos
característicos comunes:
 Una sensación de crisis y de inseguridad permanente, con continuos y acelerados
cambios de tendencias.
 El interés por tratar temas actuales de manera directa, con lenguaje y decorados
realistas: los problemas de la juventud, la droga. el paro, la marginación social.
 El progresivo enriquecimento escenográfico de las obras, posible ahora gracias a las
ayudas de los organismos y fundaciones.
 Vuelta hacia la importancia del texto bien escrito, y sobre todo, de la primacía del
diálogo.
 Una moderada renovación formal.
 Una predilección por la comedia, aunque, a veces, con ribetes trágicos.

Durante los años setenta y ochenta siguieron estrenando con normalidad y éxito
autores comerciales como Antonio Gala), Juan José Alonso Millán y Ana Diosdado. Quedan
bastante marginados los dramaturgos de la generación como José Ruibal. Y comenzaron sus
carreras autores de una nueva generación que, buscando el equilibrio entre experimentación y
aceptación del público, intentaba renovar el teatro de corte realista conservando su actitud
crítica y añadiéndole cierto distanciamiento humorístico y escepticismo ideológico. Se pusieron
en escena, además, temas novedosos, específicamente urbanos, como las drogas, la
delincuencia juvenil, los conflictos generacionales o las pandillas 4lgunos de los autores más
destacados de esta generación son:

JOSÉ SANCHIS SINESTERRRA Fusiona alegremente los géneros y las distintas técnicas
dramáticas, crea un teatro humorístico a la vez que comprometido. Emplea frecuentes
recursos clásicos como el teatro dentro del teatro o las canciones como parte de la acción,
como en la conocida ¡Ay, Carmela!. Otras obras suyas son Ñaque o El lector por horas.

JOSÉ LUIS ALONSO DE SANTOS es el más comercial de todos, hace una discreta crítica de
costumbres urbanas hilada con un humor especialmente tierno. Destacan sus obras Viva el
duque, nuestro dueño, La estanquera de Vallecas, Bajarse al moro

Desde los años noventa, en el panorama teatral conviven tres líneas de producción:

 el teatro comercial, que solo apuesta por el éxito garantizado y en el que abundan las
superproducciones de musicales al estilo de Broadway;
 el teatro público, especialmente marcado par su rentabilidad política, que ha
producido grandes espectáculos pero siempre deja fuera a la mayoría de los nuevos
autores y la innovación estética;
 el teatro de las pequeñas salas alternativas o independientes, promovidas por
profesionales del medio que producen y exhiben sus propios espectáculos y otros de
estéticas afines supliendo con ingenio y creatividad la escasez de medios. El prestigio
de estas salas ha permitido que dramaturgos como Juan Mayorga den el salto al teatro
comercial. Destacadas salas de este tipo son la Sala Beckett, el Teatro Astillero, Cuarta
Pared o Teatro Pradillo.

Al final de los ochenta empezaron a representar sus obras autores nacidos en los años
cincuenta y primeros sesenta, que continuaron, en general, la línea realista de los anteriores.
Empiezan a triunfar en los noventa o ya en el siglo XXI. Su realismo es, desde el punto de vista
del contenido, más introspectivo y existencial. Abunda la reflexión histórica, filosófica y social
sobre el origen de los problemas actuales. Los protagonistas son más ambiguos y complejos,
con frecuencia frustrados o inadaptados que no encuentran su sitio en el mundo moderno,
ante el que se sienten ínfimos e impotentes, o simplemente extraños. También es un teatro
más abierto a la fantasía que el de los realistas de la década anterior.

Casi todos estos dramaturgos proceden del mundo del teatro: son intérpretes,
directores, gestores o profesores formados en los talleres de la generación anterior, por lo que
conocen bien los entresijos y las técnicas del oficio. El magisterio de José 5anchis Sinisterra ha
sido crucial para muchos de ellos. Técnicamente acuden a recursos metateatrales como la
reflexión sobre el teatro dentro del teatro, a la experimentación con el espacio y el tiempo, a
estructuras incoherentes, a la teatralidad barroca, a la intertextualidad y a la fusión en el
espectáculo de múltiples códigos expresivos y medios audiovisuales.

PALOMA PEDRERO demuestra desde sus inicios gran destreza en la plasmación de caracteres,
especialmente los femeninos, y en el tratamiento de las nuevas tragedias cotidianas. En La
mirada de Lauren (una noche de carnaval Pedro se disfraza de Lauren Bacall y Rosa de
Humphrey Bogart. Pedro es un joven normal, sensible, inteligente, pero esa noche la
incapacidad de asumir su propia identidad, y la necesidad de aceptar, dentro de un mundo
reducido, su verdadero yo, llevan a Pedro a la creación de un instante de juego o de
representación en el que lanza fuera de sí mismo el grito desesperado de su auténtica
necesidad. Será Rosa, su mujer, la que complete el juego. Rosa, enamorada y sin sentirse
deseada, habrá de decidir si escucha a su razón o, por el contrario, se deja llevar por lo que va
ocurriendo). Otras obras: Noches de amor efímero, Los ojos de la noche y Ana el once de
marzo (sobre la experiencia de varias mujeres víctimas del atentado del 11 M.). En su obra se
mezclan con naturalidad humor y amargura, intensidad poética y realismo. Es habitual en ella
la fragmentación de las obras en breves escenas unidas por la temática, el tono y la sugerencia
del tiempo o el espacio, como en Noches de amor efímero, dividida en tres historias distintas
pero relacionadas por el motivo central del amor esporádico.

IGNACIO DEL MORAL ha escrito tanto obras teatrales como guiones para televisión. Como
dramaturgo se estrenó con Soledad y ensueño de Robinson Crusoe. Entre sus obras, algunas
escritas en colaboración con Verónica Fernández y con Ernesto Caballero, destaca Que no se
entere nadie... hasta después de las elecciones.

ERNESTO CABALLERO es un completo hombre de teatro que se inició como director de teatro
independiente, y ha estado vinculado a la Real Escuela Superior de Arte Dramático) y ha sido
director del CDN. Como dramaturgo, ha estrenada obras en las que suele emplear una mirada
irónica, tierna y penetrante. Algunas de sus obras son El cuervo graznador grita venganza, que
juega con novelas y películas de espías; Te quiero... muñeca, dividida en sketches con recursos
propios del cabaret, como las interpelaciones al público, los apartes o la mezcla de fragmentos
narrativos y dialogados,

JOSÉ RAMÓN FERNÁNDEZ es uno de los dramaturgos más valiosos de su generación. En 1993
fundó el Teatro del Astillero junto a Juan Mayorga y otros. Entre sus obras destaca la Trilogía
de la juventud, formada por Las manos (sobre la juventud rural de los años cuarenta), Imagina
(sobre los jóvenes del desarrollismo de los años sesenta, y 24/7 (sobre los jóvenes literalmente
esclavizados por el mundo virtual y el teletrabajo del año 2000).

JUAN MAYORGA es el más conocido de la generación y ha sido bastante traducido y estrenado


fuera de España. Su teatro, basado más en la palabra que en otros lenguajes, es complejo e
imaginativo, comprometido, escéptico y lírico a la vez. Como en un juego barroco o surrealista,
mezcla lo real con lo onírico y entrelaza distintos planos de realidad convirtiendo muchas de
sus obras en verdaderas muñecas rusas. Muestra así la complejidad de los caracteres, las
relaciones humanas, la capacidad de conocer o la política actual, con sus juegos de poder
mercantilizados. Y pone en escena la perplejidad ante el mundo de cualquier persona
inteligente que tenga los ojos abiertos a la realidad. También ha compuesto numerosas obras
breves. Se podrían destacar de su amplia obra El chico de la última fila, La tortuga de Darwin y
El mago.

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