Estos objetivos adicionales no solo permitirá a los estudiantes comprender
mejor el campo de la filosofía y su importancia, sino que también les brindarán
habilidades críticas que les serán útiles en su educación continua y en su vida
cotidiana. Además, se alinean con la [Link].2, que enfatiza la búsqueda, interpretación
y transmisión precisa de información relacionada con cuestiones filosóficas, y con los
saberes básicos C El conocimiento y la realidad, y A Iniciación a la lógica y al
pensamiento crítico. Estas habilidades no sólo fortalecerán su comprensión de la
filosofía, sino que también mejorarán su capacidad para analizar y participar en
diálogos racionales y constructivos en su vida cotidiana, logrando el objetivo de un
aprendizaje competencial y no meramente memorístico.
3. Reconocer la importancia del diálogo en el pensamiento filosófico.
A través del saber A (y en concreto, El diálogo filosófico y Las bases de la
argumentación y el diálogo filosófico), se expondrá al alumnado en qué consiste
dialogar filosóficamente y por qué es importante para el desarrollo de nuestro
pensamiento. Esto se transmitirá en el contenido teórico de las lecciones, pero
también se pondrá en práctica directamente, buscando que las estudiantes se animen
a reflexionar y dialogar sobre distintos temas relacionados con el temario que apelen a
sus propios intereses. De esta manera, se pretende trabajar la competencia específica
[Link].3 de la asignatura, según la cual el alumnado debe practicar el diálogo filosófico
con actitud crítica y tolerancia, utilizando adecuadamente los argumentos en la
exposición razonada de las ideas.
Al mismo tiempo que establecen conceptos básicos de la filosofía para una
clase que la está descubriendo por primera vez, y se introducen figuras y problemas
fundamentales en la historia de la filosofía, como son Sócrates y los sofistas y sus
desavenencias respecto a en qué consiste la verdad, también se estará
proporcionando unas nociones generales de expresión oral, enseñando al alumnado a
manifestar de manera clara y directa sus propias ideas y defenderlas ante los demás.
El objetivo principal es que, aunque no continúen sus estudios de filosofía, al menos
puedan servirse de estas habilidades en sus propias vidas, dotándolos de unas
herramientas básicas para expresar adecuadamente sus pensamientos, e impulsando
su asertividad a través de los debates. El diálogo es un elemento imprescindible de la
reflexión filosófica: toda teoría debe enfrentarse a críticas ajenas, ya sea para
demostrar su solidez o bien para que sus fallos puedan ser depurados; y la capacidad
de mantener un diálogo racional es una habilidad que no sólo facilitará nuestra labor
filosófica, sino también nuestra vida como seres sociales. Al escucharse entre ellas,
las alumnas mejorarán sus capacidades de resolución de conflictos, aprendiendo a
prestar atención a otras personas y respetar -o no- sus ideas, para así, idealmente,
llegar a un entendimiento pacífico.
Al presentarles las bases del diálogo filosófico, explicando los distintos tipos de
argumentos y las posibles falacias que podemos cometer en ellos, estaremos
fomentando la actitud crítica del alumnado. Al trabajar el diálogo filosófico con los
estudiantes, los prepararemos para la compleja realidad social a la que ya comienzan
a enfrentarse, generando una ciudadanía con capaz de discernir y responder a sus
circunstancias.
4. Apreciar y considerar la importancia de la filosofía en la sociedad actual.
Se trata de transmitir al alumnado la utilidad de la filosofía para entender y
desenvolverse en el mundo social. Con el desarrollo del saber B, El ser humano:
identidad y autonomía, se pretende demostrar a los estudiantes cómo las ideas
filosóficas pueden servirles para conocerse mejor a sí mismos y a su entorno, y, de
esta forma, generar un impacto positivo en sus vidas.
Se busca incitar el interés de un alumnado que, al no conocer en profundidad la
filosofía, y verlo como algo ajeno o indescifrable, y presentar cómo la filosofía sí puede
ayudarle a procesar sus inquietudes. De esta manera, por ejemplo, se pretende
introducirles el pensamiento antropológico y ético de varios filósofos clásicos, como
Platón, Aristóteles o Marco Aurelio, de tal forma que puedan relacionarlo con sus
propias experiencias como adolescentes que están descubriendo su identidad,
proporcionándoles distintos enfoques desde los que abordar su actitud ante la vida.
Además, se trabajara con distintas teorías éticas, dándoles las herramientas
para reflexionar sobre distintos dilemas con las que ya se han encontrado o se
encontrarán a lo largo de sus vidas. Esto no sólo abarcará las cuestiones éticas más
generales, como es el imperativo categórico de Kant, sino también apartados
centrados en problemáticas más particulares; cuestiones de actualidad como son el
feminismo, el animalismo o el ecologismo. Por un lado, al centrarse en cuestiones
sociales que resulten más familiares y fáciles de trabajar al alumnado, en lugar de
comenzar su enseñanza filosófica con las grandes preguntas de la metafísica,
conseguiremos despertar su interés en la materia; y, por otro, al tratar estos asuntos
tan importantes para la convivencia social y la construcción de su propia identidad y
conciencia moral, nos aseguraremos de que aquellas alumnas que se aparten de la
filosofía tengan al menos unas nociones básicas que les ayuden a identificar las
injusticias en el mundo social y les animen a actuar contra ellas, tal y como indica la
competencia específica [Link].4 del currículo.