Capacidades del sistema de justicia
Durante el período de 4 años examinado por el Monitor, las instituciones de justicia
guatemaltecas, en mayor parte, ampliaron su alcance en todo el país. Abrieron nuevas
oficinas y tribunales en áreas desatendidas, al mismo tiempo que aumentaron el número de
jueces, fiscales y personal técnico. Sin embargo, todavía existía brechas significativas en la
cobertura, especialmente en ciertas áreas rurales, y en algunos casos, hubo disminución en
la cobertura que coincidió con una reducción en el personal. En promedio, había 6 jueces
por cada 100,000 personas en el país, muy por debajo del promedio nacional global de 17.
Aunque se evidenciaron algunas mejoras, la alta carga de trabajo continúo rebasando las
capacidades de los fiscales, defensores públicos, expertos forenses, y personal de
tribunales. En promedio, en 2017, a los fiscales del Ministerio Público se les asignaron 170
casos por año; a los expertos forenses 664 casos anuales; a los defensores públicos 119
casos por año; y a los jueces se les asignó un promedio de casi 430 por año, de acuerdo con
los datos recibidos.
Independencia interna
Los procesos de selección de candidatos para altos cargos en el sistema de justicia, (fiscal
general, magistrados de la Corte Suprema de Justicia y de la Corte de Apelaciones y otros
tribunales de igual categoría), fueron altamente vulnerables a la influencia externa y otras
formas de manipulación. A pesar del progreso en crear un proceso más transparente en
línea con estándares internacionales, las elecciones se han vuelto hiper politizadas y se han
adherido a intereses especiales. Los decanos de las facultades de derecho representan a la
mayoría de las personas que sirven en las comisiones de postulación para estos puestos.
Esto ha dado lugar a la creación de universidades con facultades de derecho falsas para
obtener acceso al proceso. Debido a que las comisiones de postulación responsables
cuentan con un alto grado de discreción en sus decisiones, esto compromete la
independencia y la integridad de los procesos de selección de las autoridades judiciales más
importantes del país. A pesar de que las leyes que rigen estos procesos de selección son
detalladas y no demasiado amplias, contienen lagunas que complican los esfuerzos para
implementar un proceso de selección independiente y basado en el mérito de los y las
candidatos. Los datos en general muestran una baja tasa de investigación y sanción de
operadores de justicia acusados de infracciones, a pesar de las importantes medidas
adoptadas para mejorar los sistemas disciplinarios y de evaluación. El Ministerio Público
demostró un nivel relativamente mayor de capacidad para llevar a cabo los procedimientos
disciplinarios contra fiscales y otros empleados durante el período del informe. Las otras
instituciones mostraron poca capacidad para hacerlo; poco menos del 14 % de las quejas
relativas a jueces y magistrados dieron lugar a una audiencia.
Independencia externa
Un mecanismo vital para garantizar la independencia judicial es la adecuada asignación
presupuestaria para que el sistema de justicia pueda cumplir con sus obligaciones y actuar
con imparcialidad. De las cuatro entidades que constituyen el foco de este informe, les fue
asignado en promedio un poco más del 5% del presupuesto nacional, asignándosele al
INACIF y al IDPP una partida mucho menor al 1%. En general, a las cuatro entidades les
fue asignado un monto menor a lo solicitado; con la excepción del Ministerio Público, al
cual se le asignó un presupuesto relativamente mayor al solicitado en el 2017.
Voluntad política y nivel de colaboración
La aprobación de leyes clave con el apoyo de la Comisión Internacional contra la
Impunidad en Guatemala (CICIG) desde el 2009, y en particular las impulsadas en el 2016
y 2017 sobre la Carrera Judicial evidencian la cooperación que hubo de parte del
Legislativo en ciertos periodos. No obstante, durante el periodo bajo estudio se
identificaron importantes reformas que quedaron pendientes por falta de consenso y
cooperación del Congreso de Guatemala, entre las cuales: reformas a la Ley en Materia de
Antejuicio, la Ley de Amparo, exhibición personal y de constitucionalidad y a la
Constitución en materia de justicia.
Durante el periodo de análisis se dieron importantes reformas para cooperar con los
esfuerzos de la CICIG, entre las cuales, la aplicación de los Juzgados de Mayor Riesgo en
el Organismo Judicial, reformas a la Ley Orgánica del Ministerio Público, y la designación
de equipos policiales para colaborar en investigaciones y operativos apoyados por la
CICIG.
La tensión entre el Organismo Ejecutivo y la Comisión Internacional contra la Impunidad
en Guatemala (CICIG), como consecuencia de la investigación de familiares del entonces
presidente de Guatemala, desencadenó una serie de acciones que frenaron en buena medida
la continuidad del trabajo de la Comisión y la lucha contra la corrupción, representando un
debilitamiento del Estado de Derecho.
Percepción ciudadana de la corrupción
Transparencia Internacional (TI) trabaja anualmente en el Índice de Percepción de la
Corrupción (IPC), en el cual se clasifica a los países según el grado de corrupción que se
percibe como existente entre los funcionarios públicos y políticos. Para ello se usa una
escala entre 0 y 100, siendo 0 lo que se percibe como altamente corrupto y 100 ausencia de
corrupción. En dicho IPC Guatemala fue ubicada en los puestos que se señalan a
continuación, durante 2014 a 2017: Guatemala bajó 7 posiciones en comparación con 2016
(y se constituyó como uno de los países más corruptos en América Latina). Según TI, los
10 países percibidos como más corruptos tienen la característica de estar en guerra o en
crisis económica. Guatemala sin tener estas características se está acercando
peligrosamente a integrar dicha lista.
Alcance e implementación de legislación a combatir corrupción
Si bien se han hecho modificaciones importantes a la legislación interna de Guatemala para
mejorar la capacidad de investigación, persecución penal y juzgamiento de los casos de
corrupción (La ley contra la delincuencia organizada, la ley contra el lavado de dinero y
otros activos, la ley de extinción de dominio, entre otras), aún existen disposiciones legales
que deben ser objeto de reforma. Esto se ve claro en los casos de nepotismo o de conflicto
de interés, a efecto de estar en consonancia con los compromisos y la legislación
internacional en materia de anticorrupción que el Estado de Guatemala ha suscrito.
Avances en investigaciones criminales
En el MP, además de la creación de la Fiscalía Especial Contra la Impunidad (FECI)- la
contraparte principal de CICIG- la creación de la Unidad de Métodos Especiales (UME) y
la Dirección de Análisis Criminal (DAC) han sido claves para la investigación de casos
complejos de corrupción a gran escala. Aún existen importantes oportunidades de mejora
para el sistema de justicia, particularmente en el Organismo Judicial en las instancias de
mayor riesgo, en el cual se tramitan muchos de los casos de corrupción a gran escala. La
complejidad de estos casos, en virtud de la magnitud de las organizaciones y redes
criminales juzgadas, demandan una revisión de las condiciones logísticas y de la normativa
procesal penal. En tal sentido, se considera oportuno aumentar y mejorar la selección,
inducción y capacitación continua de quienes trabajan en casos de esa naturaleza; establecer
un modelo de gestión judicial adecuado para el juzgamiento de la criminalidad organizada;
mejorar la infraestructura; e implementar un mayor uso de tecnología. Asimismo, es
necesario que quienes ejercen la judicatura realicen un filtro apegado a Derecho, a modo de
reducir las tácticas de litigio malicioso y la prolongación de los procesos en detrimento de
la tutela judicial efectiva.
Funcionamiento de mecanismos de control
Es imperativo que entidades de control, como la Contraloría General de Cuentas (CGC),
fortalezcan sus mecanismos de prevención. Deben generar una cultura de buen manejo de
recursos públicos que permita la ejecución pronta, efectiva, con calidad y transparencia. La
intervención de dicha Institución, no solo debe ocurrir de manera reactiva; claro está, que
su actuación debe darse en el marco de apego a derecho.
Normativa nacional conforme a estándares internacionales
Durante el periodo de estudio se hicieron esfuerzos loables desde las instituciones del
sector justicia y hubo reformas legislativas para fortalecer la normativa interna y hacerla
más acorde a la normativa internacional como también importantes reformas
institucionales. En el Ministerio Público se dieron avances cualitativos derivados del
fortalecimiento de la unidad de análisis, la implementación de un nuevo modelo de gestión
fiscal, el uso de interceptaciones telefónicas, entre otras herramientas, lo que contribuyó a
la desarticulación de numerosas estructuras criminales a nivel nacional.
Capacidades de investigación y persecución de redes criminales y crimen
organizado
El Ministerio Público cuenta con varias fiscalías y unidades especializadas para atender la
investigación y persecución penal de actividades de violencia o delincuencia organizada.
Entre estas se encuentran las fiscalías especializadas contra el crimen organizado,
narcoactividad, lavado de dinero u otros activos, extorsión, trata de personas, secuestro,
delitos contra la vida, y delito de femicidio entre otras. El MP denegó la información
solicitada en relación a la cantidad de personal asignada a estas fiscalías. Los datos
presupuestarios dan cuenta que, de estas fiscalías y unidades especializadas que
proporcionaron datos, recibieron 8.4 por ciento del total asignado al MP durante el periodo
bajo estudio. Además, la tendencia fue al aumento anual en el presupuesto asignado, a
excepción de las fiscalías de crimen organizado y narcoactividad que sufrieron una
disminución en 2015 y la de lavado de dinero en 2015 y 2017.
Para cumplir mejor con sus funciones, el Organismo Judicial ha implementado órganos
penales especializados como los que conocen de mayor riesgo, delitos de femicidio y
violencia contra la mujer, y delitos de la ley contra la violencia sexual, explotación y trata
de personas. Los juzgados y tribunales de mayor riesgo han sido clave para el combate a la
violencia y el crimen organizado más requieren todavía de espacios físicos y personal
adecuado. En el caso de femicidio y violencia contra la mujer, los juzgados y tribunales de
femicidio existen en el 50% de los departamentos del país. No obstante, las mujeres del
área rural aún no se benefician de su protección y reparación ya que no logran acceder a la
jurisdicción especializada y en algunos departamentos estos órganos están conformados en
su totalidad por hombres.
Eficacia de las investigaciones de redes criminales y crimen organizado
Los cambios impulsados en el MP para mejorar la eficacia y efectividad fiscal lograron
importantes avances en la persecución penal estratégica, incrementado la capacidad
operativa de procesos de investigación. Así, durante el periodo 2015-2016 se lograron
desarticular 93 estructuras, con un total de 716 integrantes.
La brecha entre la realidad del fenómeno de la violencia contra la mujer y las condenas aún
es bastante dispar. En 2017, al menos 57 de cada 10,000 mujeres fueron agraviadas por
femicidio y otras formas de violencia contra la mujer. Solo en ese año, de los hombres que
fueron sindicados por el MP, solo 3% fueron sentenciados por el OJ.
La misma brecha se dio entre los casos ingresados y el número de sentencias registrados
por las fiscalías especializadas. Cabe señalar que no todos los casos ingresados logran ser
judicializados y llegar a sentencia en el mismo año. En otros casos, por diversas
circunstancias casos pueden ser archivados o sobreseídos o resueltos por otras vías que no
impliquen llegar a debate oral y público. En otros casos, la complejidad del delito resulta en
una prolongación de la investigación. No obstante los avances en el MP están
estrechamente relacionados con los avances que puedan darse en el funcionamiento del OJ,
lo cual incide también en la pronta resolución de los casos que ingresan.