ARTRITIS SEPTICA
DEFINICIÓN
La artritis séptica es principalmente de origen bacteriano, aunque también puede deberse a
infecciones por hongos y micobacterias. Se produce por invasión directa de la articulación y la reacción
inflamatoria que se desencadena. Es una infección dolorosa de las articulaciones que puede provenir de los
gérmenes que se propagan en el torrente sanguíneo desde otra parte del cuerpo. La artritis séptica también
puede ocurrir cuando una lesión penetrante, como una mordida de animal o un
traumatismo, hace que los gérmenes ingresen directamente a la articulación.
FISIOPATOLOGIA
1. **Presencia de bacterias en la articulación**
El primer paso en la fisiopatología de la artritis séptica es la invasión de bacterias u otros microorganismos
(como virus, hongos o micobacterias) en la cavidad articular. Este proceso puede ocurrir de varias maneras:
- **Vía hematógena**: Las bacterias llegan a la articulación a través del torrente sanguíneo desde una
infección en otra parte del cuerpo.
- **Diseminación directa**: A través de una herida o lesión penetrante, como una mordedura, cirugía o
trauma en la articulación.
- **Extensión desde tejidos cercanos**: Cuando una infección en áreas cercanas, como los huesos o tejidos
blandos, se propaga a la articulación.
Una vez que las bacterias están dentro de la articulación, comienzan a multiplicarse, activando una respuesta
inflamatoria rápida y agresiva del sistema inmunológico.
2. **Respuesta inflamatoria y liberación de enzimas proteolíticas**
La presencia de bacterias desencadena una respuesta inflamatoria aguda mediada por el sistema
inmunológico. Los neutrófilos y otros leucocitos migran a la articulación para combatir la infección. Sin
embargo, en este proceso, se liberan varias citoquinas proinflamatorias (como el TNF-α, IL-1 y IL-6) y enzimas
proteolíticas como las metaloproteinasas de matriz (MMPs). Estas enzimas tienen efectos destructivos:
- **Citoquinas inflamatorias**: Activan más células inmunitarias, amplificando la respuesta inflamatoria.
- **Enzimas proteolíticas**: Degradan el cartílago articular y otros componentes de la matriz extracelular.
Esto causa daño estructural en la articulación.
3. **Destrucción del cartílago articular**
La inflamación continua y la acción de las enzimas proteolíticas conducen a la destrucción progresiva del
cartílago articular. El cartílago, que es una estructura avascular y aneural que protege los extremos de los
huesos y facilita el movimiento sin fricción, comienza a erosionarse. Con la pérdida de cartílago:
- Los huesos dentro de la articulación empiezan a rozar entre sí, causando dolor y empeorando el daño.
- La destrucción del cartílago es irreversible si no se trata oportunamente, lo que puede llevar a la pérdida
completa de la función articular.
4. **Edema de la membrana sinovial, aumento del líquido articular y presión intraarticular**
La inflamación también afecta la **membrana sinovial**, que recubre la articulación y produce el líquido
sinovial que lubrica las superficies articulares. En la artritis séptica:
- La membrana sinovial se inflama y aumenta su grosor (hiperplasia sinovial).
- Se produce un exceso de líquido sinovial, lo que provoca un **derrame articular** (aumento del volumen
de líquido en la cavidad articular).
- El aumento del líquido, junto con la proliferación de bacterias y células inflamatorias, incrementa la
**presión intraarticular**, lo que causa dolor severo y limita el rango de movimiento de la articulación
afectada.
El ambiente intraarticular rico en fluidos y células inflamatorias favorece el crecimiento bacteriano continuo,
lo que perpetúa el ciclo de inflamación, destrucción y [Link] ciclo inflamatorio no solo daña las
estructuras articulares, sino que también puede llevar a complicaciones sistémicas si no se trata a tiempo,
como septicemia o daño permanente en la articulación. La intervención temprana con antibióticos y drenaje
articular es fundamental para detener este proceso destructivo.
EPIDEMIOLOGIA
Niños menores de 5 años entre un 60 – 80%
Niños menores de 2 años entre un 20%
• El 90% de las AS son monoarticulares
• Es más frecuente en hombre
• Mortalidad 7%
ETIOLOGIA
Puede estar producida por bacterias, virus, hongos y micobacterias, siendo la de origen bacteriano la más
frecuente. Mayoritariamente son infecciones monomicrobianas. Staphylococcus aureus es la principal
bacteria involucrada (40%-60%, con un porcentaje cada vez mayor de S. aureus resistente a meticilina.
También puede producirse por Streptococcus (30%-40%) como S. pneumoniae, por bacilos gramnegativos.
FACTORES DE RIESGO
• Edad: recién nacidos y ancianos
• Enfermedad articular previa (sobre todo AR)
• Infección activa concomitante
• Adicción a drogas por vía parenteral
• Inmunosupresion
• Alcoholismo
• Diabetes mellitus
MANIFESTACIONES CLÍNICAS:
La sintomatología que se desarrolle por artritis séptica dependerá del grado de la infección y lo que la
ocasiona, además puede ir acompañada de los síntomas propios de la afección si ataca primeramente otra
zona.
El 80% es típicamente monoarticular, siendo la rodilla la localización más frecuente (50%), seguida de cadera,
hombro, tobillo, codo y muñeca.
En general, los principales síntomas de la artritis séptica son:
En bebés:
• Temperatura elevada.
• Irritabilidad.
• Llora al mover o tocarle la articulación afectada.
Parálisis parcial o total de la articulación. En niños y adultos:
• Temperatura elevada.
• Articulación que sufre un dolor intenso.
• Proceso inflamatorio articular.
• Articulación enrojecida.
• Parálisis parcial o total de la articulación.
TRATAMIENTO FARMACOLOGICO
No hay un tratamiento específico para la artritis séptica, este dependerá de la salud, edad del paciente y el
grado de la infección. El tratamiento antibiótico inicial es generalmente empírico, seleccionando el
antibiótico en función de la edad y patología de base del paciente. El tratamiento inicial de la artritis séptica
debe realizarse con antibióticos parenterales para asegurar una adecuada concentración de antibiótico en la
articulación. La duración y selección del tratamiento antibiótico depende de la extensión de la infección, la
respuesta clínica y la presencia de factores de riesgo o patología asociada.
EXÁMENES COMPLEMENTARIOS
• Análisis de sangre: Esto puede determinar si tienes signos de infección en la sangre. Se extrae una
muestra de sangre de una vena con una aguja.
• Análisis del líquido articular. Las infecciones pueden alterar el color, la consistencia, el volumen y la
composición del líquido dentro de las articulaciones. Una muestra de este líquido de la articulación
afectada se puede extraer con una aguja. Los análisis de laboratorio pueden determinar qué
organismo está provocando la infección, por lo que el médico sabrá qué medicamentos recetarte.
• Cultivo
• Estudio del líquido sinovial
• Las radiografías y otras pruebas de diagnóstico por imágenes de la articulación afectada pueden
ayudar a evaluar el daño a la articulación o un aflojamiento de una articulación artificial.
• Ultrasonido
• Tomografía computarizada
• Resonancia magnética
• Gamagrafia
CUIDADOS DE ENFERMERÍA (PAE)
ARTRITIS REUMATOIDE
DEFINICION
La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune crónica que causa inflamación en
las articulaciones, particularmente en el tejido sinovial, que recubre y lubrica las articulaciones. Esta
condición se caracteriza por un fallo del sistema inmunológico que ataca erróneamente este
tejido, lo que genera inflamación crónica y, con el tiempo, provoca daño articular irreversible,
deformidades y pérdida de funcionalidad. En fases avanzadas, puede afectar no solo las
articulaciones, sino también otros órganos, como el corazón y los pulmones.
FISIOPATOLOGÍA DE LA ARTRITIS
REUMATOIDE
1. Mecanismo autoinmune
La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune. Esto significa que el propio sistema inmunológico,
encargado de defendernos de infecciones, confunde los tejidos del cuerpo con un agente extraño. En el caso
de la AR, el sistema inmunológico ataca las articulaciones.
Todo comienza cuando los linfocitos T, que normalmente combaten infecciones, se activan de manera
inapropiada. Esto desencadena una respuesta inflamatoria excesiva. Los linfocitos T liberan sustancias
llamadas “citoquinas” como el TNF-α, IL-6 y IL-1, que son las principales responsables de la inflamación
crónica. Estas citoquinas activan otras células inflamatorias, amplificando el daño.
2. Inflamación de la membrana sinovial
La inflamación se produce principalmente en la membrana sinovial, que recubre las articulaciones y las
ayuda a moverse sin fricción. Esta membrana se inflama y se vuelve más gruesa, lo que se conoce como
hiperplasia sinovial. La inflamación persistente produce una acumulación de células inflamatorias y líquidos
en la articulación, causando dolor, calor, hinchazón y rigidez.
3. Formación del pannus (Formación anormal de tejido fibrovascular o granulomatoso.)
El tejido inflamado dentro de la articulación, llamado pannus, es una de las principales características de la
Artritis Reumatoide.
Este pannus es un tejido anormal que se forma debido al crecimiento excesivo de la membrana sinovial y
tiene la capacidad de invadir y destruir las estructuras articulares, como el cartílago (la superficie lisa que
protege los huesos) y el hueso subyacente. Con el tiempo, esta destrucción lleva a la deformación de las
articulaciones.
4. Destrucción del cartílago y el hueso
A medida que el “pannus” sigue creciendo y liberando enzimas destructivas, comienza a erosionar el
cartílago. Sin cartílago, los huesos comienzan a frotarse entre sí, lo que genera aún más dolor y daño.
También puede ocurrir la destrucción ósea, donde los huesos comienzan a debilitarse y deformarse. Esta
destrucción es irreversible y, si no se controla, puede llevar a una pérdida de la función articular.
5. Manifestaciones sistémicas
La artritis reumatoide no se limita solo a las articulaciones. Las citoquinas inflamatorias pueden diseminarse
a otras partes del cuerpo, provocando manifestaciones extra articulares.
Esto incluye:
• Pulmones: Puede desarrollarse fibrosis pulmonar o inflamación del tejido pulmonar, lo que dificulta
la respiración.
• Corazón: Existe un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, como la pericarditis
(inflamación del recubrimiento del corazón) y aumento del riesgo de infarto.
• Ojos: Puede provocar problemas oculares como la queratoconjuntivitis sicca (síndrome del ojo seco)
o escleritis (inflamación de la esclerótica, la parte blanca del ojo).
6. Proceso progresivo y crónico
Es una enfermedad crónica y progresiva, lo que significa que no desaparece y tiende a empeorar con el
tiempo si no se trata adecuadamente. El daño que ocurre en las articulaciones es irreversible, por lo que el
tratamiento temprano es crucial para frenar o disminuir este proceso.
FACTORES DE RIESGO
MODIFICABLES Y NO
MODIFICABLES
• No Modificables
Genética: La predisposición genética es un factor significativo en el desarrollo de AR. La presencia de ciertos
alelos, particularmente el HLA-DRB1, ha demostrado estar asociada con un mayor riesgo de desarrollar la
enfermedad. Si uno de los padres o hermanos tiene AR, el riesgo de que otros miembros de la familia
también la desarrollen es considerablemente más alto. Otros genes y variantes genéticas también pueden
contribuir a esta predisposición.
Edad: La artritis reumatoide típicamente se manifiesta entre los 30 y 60 años. Sin embargo, también puede
aparecer en la infancia o después de los 60. La incidencia de AR tiende a aumentar con la edad, reflejando la
acumulación de factores de riesgo a lo largo del tiempo.
Sexo: Las mujeres tienen aproximadamente tres veces más probabilidades de desarrollar AR que los
hombres. Esta diferencia puede estar vinculada a factores hormonales, ya que los estrógenos pueden influir
en la respuesta inmune. Además, algunos estudios sugieren que las mujeres podrían tener un sistema
inmunológico más reactivo, lo que las hace más vulnerables a enfermedades auto inmunitarias.
• Factores de Riesgo Modificables
Tabaquismo: El hábito de fumar está firmemente relacionado con un aumento en el riesgo de desarrollar AR
y con un agravamiento de los síntomas en personas diagnosticadas. El tabaco puede influir en la producción
de auto anticuerpos y en la inflamación sistémica. Además, algunos estudios sugieren que la exposición al
humo del tabaco durante la infancia también puede aumentar el riesgo en la vida adulta.
Obesidad: La obesidad es un factor de riesgo importante y modificable. El exceso de peso corporal no solo
puede intensificar la inflamación, sino que también está relacionado con un mayor riesgo de desarrollar
comorbilidades, como enfermedades cardiovasculares y diabetes, que pueden complicar el manejo de la AR.
La grasa corporal, especialmente la grasa visceral, produce citoquinas proinflamatorias que contribuyen a la
inflamación sistémica.
Exposición a Factores Ambientales: La exposición a ciertos productos químicos y toxinas ambientales se ha
asociado con un mayor riesgo de AR. Sustancias como la sílice, el asbesto y otros compuestos químicos
utilizados en la industria pueden desencadenar reacciones autoinmunitarias en individuos genéticamente
predispuestos. Esto es especialmente relevante para personas que trabajan en entornos industriales sin la
protección adecuada.
Infecciones: Algunos estudios sugieren que infecciones virales, como el virus de Epstein-Barr, pueden actuar
como desencadenantes en individuos susceptibles. La teoría es que estas infecciones pueden inducir una
respuesta inmune que, en algunos casos, podría llevar a un ataque erróneo del sistema inmunológico a los
tejidos del cuerpo, contribuyendo así al desarrollo de la AR. Sin embargo, la relación entre infecciones y AR
es un área de investigación activa y aún no se comprende completamente.
MANIFESTACIONES CLÍNICAS
La identificación temprana de sus signos y síntomas es crucial para retrasar la progresión de la enfermedad y
mejorar la calidad de vida del paciente.
Signos
Inflamación articular (sinovitis); el sistema inmunológico ataca la membrana sinovial que recubre las
articulaciones, lo que provoca su inflamación. Este proceso lleva a un engrosamiento de la membrana y
acumulación de líquido, causando hinchazón visible alrededor de las articulaciones afectadas.
Deformidades articulares; Con el tiempo, la inflamación persistente y el daño en los tejidos articulares
pueden generar cambios estructurales. Las articulaciones se desalinean y se producen deformidades, como
desviación ulnar o deformidades en “cuello de cisne” en los dedos.
Nódulos reumatoides: Son masas subcutáneas firmes que se forman comúnmente en áreas de presión
como los codos. Su presencia está relacionada con una actividad inflamatoria más grave, producto de la
activación del sistema inmune en los tejidos blandos.
Rigidez matutina prolongada: La inflamación de la sinovia provoca una acumulación de proteínas
inflamatorias que impiden la movilidad normal de las articulaciones, siendo más pronunciada después de
periodos de inactividad, como el descanso nocturno.
Síntomas
Dolor articular: La inflamación de la sinovia y el daño a los cartílagos articulares irritan los nervios, causando
dolor. El dolor es simétrico y afecta principalmente las articulaciones pequeñas como manos, muñecas y
pies.
Fatiga: El proceso inflamatorio crónico libera citocinas proinflamatorias como el factor de necrosis tumoral
alfa (TNF-α), que afectan el sistema nervioso central y generan un estado de cansancio persistente.
Hipotermia: En casos de alta actividad inflamatoria, el cuerpo puede responder con hipotermia, como
mecanismo de respuesta a la inflamación sistémica provocada por la artritis Reumatoide.
Pérdida de peso: La inflamación crónica aumenta el metabolismo basal y puede disminuir el apetito, lo que
contribuye a la pérdida de peso involuntaria en algunos pacientes.
Estos signos y síntomas son el resultado del proceso autoinmune que subyace en la artritis reumatoide,
donde el sistema inmune ataca las articulaciones y, en ocasiones, otros tejidos del cuerpo.
EXÁMENES COMPLEMENTARIOS
Para el diagnóstico y seguimiento de la artritis reumatoide se realizan varios estudios:
Examen físico: Evalúa el dolor, la hinchazón y la movilidad de las articulaciones. Un buen examen físico es
una manera “bonita, buena y barata” de hacer un diagnóstico preliminar.
Análisis de sangre:
• Factor reumatoide (FR): Presente en aproximadamente el 70-80% de las personas con AR, aunque
también puede aparecer en otras enfermedades.
• Anticuerpos anti-CCP (anticuerpos anti-péptidos citrulinados cíclicos): Son más específicos que el
FR para AR, ayudando en el diagnóstico temprano.
• Velocidad de sedimentación globular (VSG) y Proteína C reactiva (PCR): Miden la inflamación en el
cuerpo, aunque no son específicos de AR.
Imágenes:
• Radiografías: Son útiles para ver el daño en las articulaciones a medida que avanza la enfermedad,
aunque no son sensibles en las primeras etapas.
• Ecografía o Resonancia Magnética (RM): Pueden detectar inflamación temprana y daño articular
antes que las radiografías.
TRATAMIENTO MEDICAMENTOSO
Y NO MEDICAMENTOSO
El tratamiento para la artritis reumatoide, busca controlar la inflamación, aliviar el dolor, prevenir el daño
articular y mejorar la calidad de vida del paciente.
Tratamiento Medicamentoso:
• Fármacos Antiinflamatorios No Esteroides (AINEs)
• Ibuprofeno, naproxeno, diclofenaco. Reducen el dolor y la inflamación, pero no detienen el daño
articular. Son útiles para el alivio sintomático, sobre todo en fases tempranas o en brotes de la
enfermedad.
• Corticoides
• Prednisona, metilprednisolona. Reducen rápidamente la inflamación. Se utilizan en periodos
cortos debido a sus efectos secundarios a largo plazo (osteoporosis, aumento de peso,
hipertensión).
• Fármacos Modificadores de la Enfermedad (FAMEs):
• Metotrexato, sulfasalazina, leflunomida. Son el pilar del tratamiento a largo plazo, ya que
modifican el curso de la enfermedad y pueden frenar la progresión del daño articular. El
metotrexato es el FAME más utilizado.
Tratamiento No Medicamentoso
• Fisioterapia: Mantener o mejorar la movilidad articular, reducir el dolor y fortalecer los músculos
alrededor de las articulaciones afectadas. Programas de ejercicios suaves y personalizados ayudan a
prevenir la rigidez.
• Terapias de Calor y Frío: El calor puede aliviar la rigidez y mejorar la circulación, mientras que el frío
reduce la inflamación y el dolor.
• Dieta Saludable y Control de Peso: Mantener un peso saludable para reducir el estrés sobre las
articulaciones. Una dieta equilibrada y rica en antioxidantes puede ayudar a reducir la inflamación.
Algunas investigaciones sugieren que alimentos con omega-3, como pescado graso, pueden ser
beneficiosos.
• Ejercicio Regular: Mantener la flexibilidad y fuerza muscular sin sobrecargar las articulaciones.
Ejercicios de bajo impacto como caminar, nadar o yoga son recomendados.
• Cirugía: En casos graves de daño articular, la cirugía puede ser necesaria para reparar o reemplazar
las articulaciones afectadas. Ejemplos incluyen sinovectomía, reparación de tendones o reemplazo
total de articulaciones.
PREVENCIÓN DE LA ENFERMEDAD
Aunque no hay una manera garantizada de prevenir la artritis reumatoide, adoptar ciertos hábitos puede
reducir el riesgo o minimizar su impacto:
• Dejar de fumar: Eliminar el tabaco es uno de los cambios más importantes para prevenir o reducir la
severidad de la AR.
• Mantener un peso saludable: El control del peso reduce la carga sobre las articulaciones y puede
minimizar la inflamación.
• Ejercicio regular: Actividades de bajo impacto como nadar, caminar o hacer yoga ayudan a
mantener las articulaciones flexibles y a reducir la inflamación.
• Dieta equilibrada: Consumir una dieta rica en antioxidantes (frutas y verduras) y ácidos grasos
omega-3 (pescado) puede ayudar a reducir la inflamación.