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Clasificación de Trastornos de Articulación

El documento aborda los trastornos de la articulación del habla, centrándose en la dislalia, que se clasifica en evolutiva, funcional, audiógena y orgánica. Se discuten las causas, evaluación y estrategias de intervención logopédica para corregir la articulación de fonemas, así como la importancia de la percepción auditiva y la motricidad buco-facial. La intervención se enfoca en la enseñanza correcta de la articulación a través de ejercicios específicos y la reeducación del lenguaje.
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Clasificación de Trastornos de Articulación

El documento aborda los trastornos de la articulación del habla, centrándose en la dislalia, que se clasifica en evolutiva, funcional, audiógena y orgánica. Se discuten las causas, evaluación y estrategias de intervención logopédica para corregir la articulación de fonemas, así como la importancia de la percepción auditiva y la motricidad buco-facial. La intervención se enfoca en la enseñanza correcta de la articulación a través de ejercicios específicos y la reeducación del lenguaje.
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TEMA 4: Trastornos de la articulación. Clasificación y Concepto.

Los trastornos de la articulación se producen por omisión, sustitución o distorsión de los


sonidos del habla.

LA DISLALIA
El concepto de Dislalia, corresponde al trastorno en la articulación de los fonemas, o
bien por ausencia o alteración de algunos sonidos concretos o por la sustitución de éstos
por otros de forma improcedente. Se trata pues de la incapacidad para pronunciar o
formar correctamente ciertos fonemas o grupos de fonemas.
La dislalia puede afectar a cualquier consonante o vocal. Puede presentarse en un solo
fonema o en un grupo de ellos. El lenguaje de un niño dislálico, si se encuentra muy
afectado y se extiende a muchos fonemas puede hacerse ininteligible.

Atendiendo a su etiología podemos clasificar las dislalias en:


Dislalia evolutiva.
Se denomina dislalia evolutiva, aquella fase del desarrollo del lenguaje infantil en la que
el niño no es capaz de repetir por imitación las palabras que escucha. A causa de ello,
repite palabras de forma incorrecta desde el punto de vista fonético.
Dentro de una evolución normal en la maduración del niño, estas dificultades se van
superando y sólo si persisten más allá de los cuatro o cinco años, se pueden considerar
patológicas.
Aunque la dislalia evolutiva no precisa tratamiento directo, hay que estar pendiente del
niño y hablarle de forma clara y adulta, no imitarle en sus defectos, ni tomárselos como
gracia, lo que puede reforzarle la pronunciación defectuosa.

Dislalia funcional.
La dislalia funcional es un defecto en el desarrollo de la articulación del lenguaje, por
una función anómala de los órganos periféricos en la que se dan omisiones,
sustituciones o distorsiones en uno o varios fonemas, sin que existan trastornos o
modificaciones orgánicas en el sujeto, sino tan sólo una incapacidad funcional.
La dislalia funcional puede darse en cualquier fonema, pero lo más frecuente es la
sustitución, omisión o deformación de la /r/, /k/, /l/, /s/, /z/ y /ch/.
El fonema es el resultado final de la acción de la respiración, de la fonación y de la
articulación. En los casos de la dislalia funcional existe una incapacidad o dificultad
funcional en cualquiera de estos aspectos que impide la perfecta articulación.
Las causas de la dislalia funcional son muy variadas, entre ellas podemos señalar:
· Escasa habilidad motora.
· Dificultades en la percepción del espacio y el tiempo.
· Falta de comprensión o discriminación auditiva.
· Factores psicológicos.
· Factores ambientales.
· Factores hereditarios.
· Deficiencia intelectual.
Dislalia audiógena.
La dislalia audiógena es una alteración en la articulación, producida por una audición
defectuosa.
Un elemento fundamental en la elaboración del lenguaje es la percepción auditiva,
siendo necesario para conseguir una correcta articulación el poseer una correcta
audición. El niño que no oye nada, no hablará nada espontáneamente, y el niño que oye
incorrectamente, hablará con defectos.
El niño que presente una dislalia audiógena motivada por un déficit auditivo, tendrá
especial dificultad para reconocer y reproducir sonidos que ofrezcan entre sí una
semejanza. Las alteraciones que presente en el habla el niño hipoacúsico, dependerán
de la intensidad de la pérdida auditiva y de la capacidad del niño para compensarla.
Junto a la ayuda de amplificadores el tratamiento irá dirigido, fundamentalmente a la
discriminación auditiva, al perfeccionamiento de su lenguaje, corrigiendo errores
articulatorios que presente y enseñando las articulaciones ausentes, desarrollando la
lectura labial que le ayude a la comprensión del lenguaje y a mejorar voz y ritmo.

Dislalia orgánica.
Se denomina dislalia orgánica a aquellos trastornos de la articulación que están
motivados por alteraciones orgánicas.
Estas alteraciones pueden referirse a lesiones del sistema nervioso que afectan al
lenguaje, en cuyo caso se denominan DISARTRIAS.
Cuando la alteración afecta a los órganos del habla por anomalías anatómicas o
malformaciones de los mismos, se llaman DISGLOSIAS.
Hay autores que engloban dentro de las dislalias orgánicas a las dislalias audiógenas,
ya que están ocasionadas por una alteración o déficit sensorial y como tal se puede
considerar de origen orgánico.

Evaluación de las dislalias.


Objetivos de la evaluación
· Determinar problema/no problema.
· Determinar si se trata de un problema de articulación o de un déficit más general del
lenguaje.
· Determinar las líneas – base al comienzo de la intervención.
· Determinar factores que mantienen el problema (anomalías estructurales, factores
emocionales, patología O.R.L., etc.)

Proceso de evaluación de las dislalias.


· Evaluación de la articulación:
- Lenguaje espontáneo, para detectar los distintos tipos de errores y su lugar de
colocación dentro de la palabra (conversación libre)
- Lenguaje dirigido, sin referencia visual (intraverbales – Preguntas inductoras).
- Lenguaje dirigido, con referencia visual (tactos—Objetos, fotos)
- Imitación provocada de frases, palabras y sílabas, (en lenguaje repetido de frases,
palabras, etc.).
· Evaluación de las bases funcionales de la articulación:
- Discriminación auditiva de fonemas, (sonidos y palabras).
- Habilidad motora de lengua, labios y paladar blando, (imitación y órdenes).
- Cantidad, control y dirección del soplo (imitación, órdenes y materiales de soplo).
- Capacidad respiratoria y tipo de respiración (imitación y exploración).
Todo esto se debe ir anotando en una hoja de evaluación.

2. Intervención logopédica: modelos y estrategias.

El niño dislálico tiene grabado en su mente la relación entre cosa y palabra, tal y como
él la pronuncia, es decir, significado y significante. Esta relación es difícil de romper.
Para el oído del dislálico la palabra que él pronuncia suena correcta, es más al oído de
sus padres y de su entorno hay una total habituación que llega a formar un verdadero
sistema dialectal.
La reeducación de la dislalia no debe intentar corregir el fonema mal articulado, sino
enseñarlo de nuevo. El niño debe primero olvidar la manera en que articula determinado
fonema distorsionado y una vez que consigue esto aprender a articularlo correctamente.
El niño/a debe conseguir la correcta posición y movimiento de los órganos de la
articulación del fonema o fonemas afectados de manera que los automatice y los utilice
en el lenguaje espontáneo.
Para la intervención logopédica de las dislalias funcionales podemos seguir dos
modelos:

2.1 Modelo fonético.


Basándonos en las características fonológicas o fonéticas del fonema a corregir o
implantar, usamos dos estrategias de intervención de las dislalias:
· El momento previo a la corrección, indispensable para conseguirla, al que podemos
denominar tratamiento indirecto o proceso de desarrollo de aquellas funciones que son
fundamentales e imprescindibles para la expresión correcta del lenguaje hablado.
· La automatización, interiorización e integración en el lenguaje espontáneo de aquella
articulación o articulaciones que han sido corregidas, que por lo tanto el niño/a puede
pronunciar perfectamente pero que no las domina en el lenguaje conversacional.

Intervención indirecta.
Para una correcta articulación del lenguaje se precisan una serie de condiciones, como
son una buena función respiratoria, un cierto nivel de madurez psicomotriz, una buena
percepción y discriminación auditiva, así como agilidad bucofacial que facilite la
articulación.
Es necesario conseguir una base de maduración previa en todos estos aspectos antes
de comenzar con la corrección directa de las dislalias.
Ejercicios respiratorios.
En relación directa con la expresión del lenguaje está la función respiratoria, y así un
buen dominio de la misma facilitará la corrección, en especial, de algunos defectos de
articulación. Aprender a respirar correctamente es el primer paso para una buena
fonación.
En primer lugar, el niño debe tomar conciencia de su propia respiración. El acto
respiratorio es para él un acto inconsciente y automático, y pasará a ser voluntario y
disciplinado.
A continuación, será necesario trabajar la respiración, tanto con espiración nasal como
bucal y en ésta las formas de silbante o soplante.
Otra forma de trabajar la respiración será a través de ejercicios de soplo, llevados a
cabo con materiales simples: pajas, tiras de papel, velas, molinillos, globos,
matasuegras e instrumentos musicales de viento. A través de todos estos ejercicios, a
modo de juego, se trabaja la fuerza del soplo, su direccionalidad y la modulación de la
salida del aire, siendo a la vez motivador para el niño, ya que encuentra en su realización
una respuesta gratificante.

Ejercicios de relajación.
La relajación facilita una situación básica para que el niño/a pueda controlar mejor su
actitud fonatoria, obteniéndose con ello mejores resultados en el habla. Cuando un
sujeto presenta un fondo tónico tenso, esta rigidez se transmite a los órganos de la
articulación, bloqueando e impidiendo la expresión correcta.
En estos casos, el proceso de reeducación se encuentra entorpecido, siendo
imprescindible comenzar el tratamiento con una programación de ejercicios de
relajación que vayan permitiendo al niño/a desbloquear el tono rígido que presenta.
Tendrán especial importancia los ejercicios de relajación buco – facial, dirigidos a los
labios, la lengua y la mandíbula, ya que la rigidez de estos órganos será la que dificulta
la articulación. En esta zona se logra mejor la relajación por medio de ejercicios de
contraste, en los que se hace pasar sucesivamente de contracción a distensión.

Ejercicios de percepción y discriminación auditiva.


En muchos casos el niño dislálico que no tiene ningún déficit en su audición presenta
trastornos en la percepción auditiva, con dificultad para reconocer los sonidos y
discriminar unos de otros, dando como resultado una articulación defectuosa. Hay que
trabajar este aspecto y conseguir una correcta discriminación de lo contrario será muy
difícil lograr la rehabilitación de la dislalia.
Los ejercicios de discriminación auditiva deben ir orientados a la percepción y
reconocimiento de sonidos, fonemas y de palabras.
Interesa también desarrollar la capacidad de discriminación de las cualidades sonoras:
la intensidad, duración, tono y timbre de los sonidos; la reproducción de estructuras
rítmicas.
Para la discriminación fonética, se darán al niño/a dos sonidos en forma de sílabas sin
que constituyan una palabra y sin que vea los movimientos de los labios, para que su
reconocimiento sea sólo por percepción auditiva, y a continuación deben ser repetidos
por él. Progresivamente se irán aumentando las dificultades con combinaciones de dos
o más sonidos combinando sílabas directas con inversas, discriminación de palabras
cortas y sencillas que ofrezcan semejanza al oído por existir sólo variación en una letra,
de la misma forma, se pueden proponer palabras más largas, difíciles o poco conocidas
por el niño/a, para que sean repetidas de una en una por reconocimiento auditivo.
Ejercicios de ritmo.
El ritmo es un elemento esencial en le lenguaje, es necesario desarrollar en el niño su
capacidad rítmica para que su expresión sea correcta y armónica.
El reconocimiento y reproducción de estructuras rítmicas, partiendo de esquemas muy
sencillos, será la expresión rítmica que nos interesa desarrollar para trabajar con ella
posteriormente la articulación.

Ejercicios buco – faciales


El desenvolvimiento del lenguaje está estrechamente ligado al de la motricidad, la
mayoría de los niños dislálicos tienen perturbadas o retardadas las funciones motrices.
El aspecto que fundamentalmente habrá que desarrollar será la motricidad fina, que
afecta a los órganos de la articulación, para adquirir agilidad y coordinación de
movimientos que se precisan para hablar correctamente.
· La Lengua. Es el más móvil de estos órganos. Está implicada en la masticación,
succión y deglución, que son consideradas actividades prefónicas. A la vez la lengua,
participa en la articulación de todos los fonemas linguales, que son la mayoría.
· Los labios. Juegan un papel importante en la expresión del lenguaje, aunque no lleguen
a tener la movilidad de la lengua. El principal problema es cuando los labios mantienen
una postura estática, con escasa movilidad y vocalización o una rigidez debida al tono
tenso que mantienen. Para lograr agilidad en los labios habrá que llevar a cabo todo tipo
de actividades, como apretar y aflojar, abrir y cerrar a distintos ritmos, encoger y estirar,
montar y morderse uno y otro labio, vocalizaciones, vibración, zumbido y chasquido de
labios, etc. Todos los ejercicios de soplo son útiles para la agilización de los labios.
· La mandíbula. Es la parte menos móvil, pero al igual que los labios puede presentar
falta de movilidad o exceso de tensión. Será importante comenzar el trabajo relajando
la mandíbula. Para lograr mayor agilidad se llevarán a cabo ejercicios de movimientos
de abrir y cerrar la boca a distintos ritmos, imitar el bostezo y la masticación, así como
realizar movimientos laterales de mandíbula.

Intervención directa.
El tratamiento directo, tiene como finalidad enseñar al niño dislálico una correcta
articulación. Los ejercicios de articulación han de ser individuales, se llevarán a cabo
frente al espejo niño/ reeducador. El reeducador le irá mostrando las posiciones y
movimientos de los órganos d la articulación, que se deben dar para cada fonema que
sea preciso corregir, para que pueda ser observado e imitado por el niño. Además de la
observación directa por parte del niño, el reeducador se puede ayudar del depresor para
facilitar las posiciones deseadas. Otro medio de ayudar puede ser la percepción táctil
de las vibraciones en las mejillas, labios, etc.

Dislalias de las vocales.


En las dislalias infantiles raramente se encuentra defectuoso el sonido de las vocales.
Lo más frecuente es la dificultad presentada para el sonido /e/ que tiende a ser
reemplazado por /a/. En otras ocasiones en lugar de /e/ se pronuncia /i/. Igualmente
pueden ser confundidas la /o/ y la /a/.
Dislalias de las consonantes.
La articulación de los fonemas consonantes presenta mayor dificultad que las vocales,
siendo aquí donde aparecen mayor número de dislalias. No obstante, no se da la misma
frecuencia de dificultad en todos los fonemas. A través de la práctica se puede observar
que el sonido vibrante /r/ es donde hay una mayor incidencia de problemas y el que más
dificultades presenta para ser superado, siguiéndole en frecuencia los sonidos /s/, /ch/
y /k/.
· Articulaciones oclusivas:
Los sonidos oclusivos de la primera y segunda zona d articulación, esto es, los bilabiales
/p/, /b/ y los linguodentales /t/, /d/ presentan menos problemas y son más fáciles de
conseguir que los que se llevan a cabo en la zona velar, como los linguovelares /k/ /g/.
En los dos primeros, el niño puede controlar más fácilmente su formación, no solamente
por el oído, sino también por la vista, ya que el punto de articulación es casi visible.
· Articulaciones fricativas:
Se denominan articulaciones fricativas aquellos sonidos que se producen al darse un
estrechamiento del canal bucal, por donde pasa el aire, sin que lleguen a cerrarse por
completo los órganos que intervienen en la articulación, produciéndose un sonido de
fricción o frotamiento. Así como las oclusivas eran momentáneas, las consonantes
fricativas se pueden llamar continuas, al poderse controlar su articulación.
La corrección de las articulaciones fricativas convendrá comenzarla por la educación del
soplo, ya que éste, modulado por la posición de los órganos articulatorios, es la
característica de estos sonidos. Las articulaciones fricativas están formadas por: la
labiodental /f/, la linguointerdental /z/, la linguoalveolar /s/, la linguopalatal /y/ y la
linguovelar /j/.
· Articulaciones africadas
Las articulaciones africadas son aquellas en las que interviene un momento de oclusión
seguido de un momento de fricación, teniendo como característica que, tanto la oclusión
como la fricación, se articulan en el mismo punto. En castellano existe una sola
consonante fricativa que es la /ch/.
· Articulaciones nasales.
Consonantes nasales son aquellas que se producen al cerrarse el canal bucal de salida
del aire y al descender el velo del paladar, por no permanecer adherido a la pared
faríngea, realizándose entonces el paso de la corriente aérea a través de las fosas
nasales. Las consonantes nasales son: la bilabial /m/, la linguoalveolar /n/ y la
linguopalatal /ñ/. Todas ellas son sonoras.
· Articulaciones laterales.
En la articulación de las consonantes laterales se da un contacto de la lengua con el
paladar en la parte media del canal bucal, produciéndose la salida del aire de forma
lateral por ambos lados de la lengua, pudiéndose realizar también por uno solo. Las
articulaciones laterales son dos: la linguoalveolar /l/ y la linguopalatal /ll/ siendo ambas
sonoras, por vibración de las cuerdas vocales.
· Articulaciones vibrantes.
Las articulaciones vibrantes se caracterizan porque en ellas se da una serie de
interrupciones momentáneas durante la salida del aire fonador, producidas por el
contacto entre el ápice de la lengua y los alvéolos, dándose siempre vibración de las
cuerdas vocales durante la emisión del sonido. En español existen dos consonantes
vibrantes, ambas linguoalveolares: una vibrante simple /r/ y otra múltiple /rr/.

· Sinfones.
Se denominan sinfones a aquellos grupos fónicos en los que aparecen dos consonantes
seguidas de una vocal. El fonema intermedio, que recibe el nombre de líquido, será la
/l/ o la /r/, que tiene esta denominación porque se funden con otros que se denominan
licuantes. Estos son: p, b, f, t, d, g, c. Con ellos se forman los grupos o sinfones
siguientes: pr, br, fr, tr, dr, gr, cr, pl, bl, fl, gl, cl. La d no se licua con la l.
La ausencia de los sinfones o ausencia de la consonante líquida intermedia, es un
defecto muy frecuente en las dislalias, diciendo “pato” por “plato”. También es frecuente
que se sustituya esta consonante intermedia por otra, especialmente en el caso de la
/r/, para la que se da una mayor dificultad, articulando más fácilmente el grupo con la /l/,
así dirán, “plisa” por “prisa”.
Esto se da a veces no solo en casos de rotacismo, en los que habrá que comenzar con
el tratamiento de éste, sino en los casos en los que el niño articula bien, la /r/ simple,
pero no la tiene incorporada a este grupo fónico.
Para su corrección, estos grupos de articulaciones se pueden clasificar en dos
apartados:
- Aquellos sinfones en cuya articulación intervienen órganos diferentes, como puede ser
/bl/, ya que el fonema /b/ será efectuado por la separación de los labios y el /l/ por la
posición que toma la lengua. A este grupo pertenecen los sinfones: pr, br, fr, pl, bl, fl. Su
corrección es más fácil.
- El segundo apartado lo constituyen aquellos grupos en que en el mismo órgano, la
lengua, la que entra en actividad, variando sólo su posición para uno u otro fonema y
por ello presentarán una dificultad mayor que los anteriores.

Automatización e integración de la articulación correcta.


Una vez que se ha conseguido que el niño/a articule correctamente el fonema/s
defectuoso/s, hay que iniciar un proceso de automatización e integración correcta en su
lenguaje espontáneo. Con frecuencia ocurre que ya es capaz de articularlo
correctamente en cualquier combinación silábica de forma aislada, pero en su expresión
libre vuelve a la misma articulación defectuosa que tenía.
Para no prolongar en exceso el proceso de reeducación de esta última etapa, es
necesario hacer hincapié en los medios que podemos utilizar para fijar definitivamente
la pronunciación correcta en la expresión libre.
Los medios en que podemos apoyarnos para facilitar y agilizar el proceso serán: el ritmo,
los ejercicios de repetición y los ejercicios de conversación.
A. Utilización del ritmo como medio de automatización de la articulación correcta.
El ritmo flexibiliza el movimiento, permitiendo su automatización e interiorización con un
mínimo de fatiga y en el menor tiempo posible. Trabajaremos con sonidos tratados,
unidos a sencillas estructuras rítmicas que nos servirán de apoyo para la automatización
que buscamos.
ca - ca - ca, ca- ca - ca; ca – ca - ca
la – la - la; la – la - la; la – la - la.

Articulación en sílaba directa e inversa, cuando esto es posible dentro de la misma


estructura:
sa - sa, as, sa - sa, as.

Este mismo ejercicio se puede trabajar con sonidos que el niño confunde para que
aprenda a discriminarlos.
se - se, ce - ce, se - se, ce - ce.
ra - ra- ra – ra – ra – ra - ra.
tra - tra, tar, tra - tra, tar, tra - tra, tar.

La combinación del sonido trabajando con distintas vocales, puede ser de utilidad:
ca.- ca - ca, cu - cu, ca - ca, cu - cu.

Se puede combinar la articulación adquirida con tras u otras que ya domine, para
flexibilizar el movimiento, como:
re - re, te - te, re - re, te - te.

A la realización de estas estructuras también se puede unir cualquier tipo de movimiento


para ayudar a expresar el ritmo.

B. Ejercicios de repetición.
Al mismo tiempo que se van automatizando los movimientos articulatorios correctos por
medio del ritmo, es necesario irlos integrando en la palabra y en la frase por medio de
ejercicios de repetición.
Estos comenzarán con palabras que contengan el sonido tratado, tanto en posición
inicial como medial, que serán pronunciadas por el educador, para que después sean
repetidas por el niño. A continuación, se utilizarán de la misma forma frases sencillas
que contengan dichas palabras.

C. Ejercicios de conversación o expresión espontánea.


A través de estos ejercicios se irá motivando al niño, por medio de láminas, libros o
datos ocasionales, para que se exprese espontáneamente y vaya automatizando e
integrando la correcta pronunciación en esta forma de expresión.
Se podrá dar por terminado el proceso de reeducación cuando el niño domine la
articulación correcta en este lenguaje espontáneo.
2.2. Modelo conductual.
La Psicología del Aprendizaje posee su propio modelo de intervención de las
alteraciones articulatorias; éstas son conductas observables y pueden ser cambiadas
utilizando los principios de la modificación de conducta.
La enseñanza de la conducta articulatoria, y de cualquier conducta compleja, debe
basarse en dos principios fundamentales:

· Analizar la conducta y descomponerla en sus partes constituyentes, de modo que


puedan enseñarse por separado.
· Detectar cuál es el componente esencial, el que diferencia y define a la conducta,
enseñarlo primero y después añadir los componentes accesorios.

Un programa de articulación ha de incluir una serie de aspectos:


1. Objetivo:
La correcta articulación del fonema o fonemas que no puede reproducir de forma
adecuada en su lenguaje espontáneo.
2. Definición de la conducta:
Articulación correcta de uno o varios fonemas del español.
3. Requisitos previos:
Tener cubiertos los objetivos de los prerrequisitos básicos (atención, imitación,
seguimiento de órdenes), mutismo e imitación vocálica. El aparato fonador y el oído
deben funcionar con normalidad.
4. Fases:
a. Línea base, detectar mediante la presentación de una lista de palabras los fonemas
mal articulados y en qué posición se dan dentro de la palabra. Comenzar la intervención
por el fonema más fácil de articular. Seleccionar una lista de diez palabras que
contengan el fonema elegido en todas las posiciones en que se articule mal y anotar el
porcentaje de respuestas correctas del niño/a, esta será la línea base: en la evaluación
final debe articular correctamente las diez palabras.
b. Moldeamiento de la articulación del fonema. Se le dice al niño/a ante el espejo y de
forma clara: “repite lo que te voy a decir “y se articula dos veces el fonema. Si el niño/a
no lo moldea correctamente se procede al moldeamiento, utilizando los estímulos
necesarios para la articulación correcta (moldeando la articulación deseada reforzando
las aproximaciones o moldear la posición adecuada de los órganos articulatorios que
intervienen en la posición de dicho fonema).
Si después de varias sesiones no se consigue que aumente el porcentaje de respuestas
correctas podemos sospechar que no posee una correcta discriminación auditiva o un
control motor de los órganos articulatorios.
Una vez superadas estas dificultades se continua con el moldeamiento del fonema.
Cuando el niño/a produce el fonema correcto en un porcentaje adecuado, se van
desvaneciendo los apoyos utilizados: uso del espejo, colocación de los órganos de la
fonación, tocar la garganta del logopeda, AL o rehabilitador.
Una vez producida diez veces seguidas la respuesta correcta sin esfuerzo ni apoyos se
pasa a la siguiente fase.
c. Moldeamiento del fonema en lenguaje repetido. Elaboración de una lista de diez
palabras y diez frases que incluyan al fonema intervenido en todas las posiciones
detectadas como incorrectos en la línea base. Moldear cada respuesta en caso
necesario. Al final de esta fase deberá articular el fonema en todos los items
presentados.
d. Moldeamiento del fonema en el lenguaje de tactos. Presentar diez objetos, fotos o
dibujos que contengan el fonema tratado. Si es preciso se moldean las respuestas.
Pasar a la fase siguiente después de diez respuestas adecuadas.
e. Moldeamiento del fonema en intraverbales. Elaborar una lista de diez preguntas cuya
respuesta implique el fonema intervenido. Se moldea la respuesta si es necesario. Al
final debe contestar diez preguntas con el fonema correctamente pronunciado.
f. Evaluación final. Se le presentan las mismas palabras que en la línea base. Si las
articula correctamente pasamos a la fase siguiente.
g. Generalización. Se procede a la evaluación en otras situaciones: clase, recreo y casa.
Para ello contamos con la colaboración de padres, profesores que serán los encargados
de realizarla, presentando estímulos y anotando respuestas. En esta fase se les pide
que refuercen las correctas articulaciones del niño/a.
h. Seguimiento. Presentar un par de veces al mes los estímulos de la línea base. Anotar
en una hoja de registro los resultados.

Material necesario: espejo, objetos diversos, depresores, velas, etc.

LAS DISGLOSIAS.
Las disglosias o dislalias orgánicas son trastornos en la articulación de los fonemas
debidos a una alteración orgánica de los órganos periféricos del habla y de origen no
neurológico central.

Disglosias labiales.
La dificultad articulatoria se produce como consecuencia de una alteración en la forma,
movilidad, fuerza o consistencia de los labios.
Entre las causas más frecuentes de la disglosia labial, podemos mencionar las
siguientes:
· Labio leporino.
Es una malformación congénita de diversos grados, que abarca desde la simple
depresión del labio superior hasta su total hendidura, la cual suele ir asociada a fisura
palatina o hendidura alveolar.
· Frenillo superior hipertrófico.
Malformación frecuente que dificulta el movimiento normal del labio superior,
produciendo un diastema (espacio entre dos dientes contiguos) entre los incisivos
centrales.
· Frenillo del labio inferior.
Esta malformación, se puede llamar labio leporino inferior, se acompaña generalmente
del labio leporino superior, pero también se puede observar aisladamente. Casi siempre
aparece en la línea media.
· Parálisis facial.
Suele producirse en la población infantil por diversas causas:
- Trauma obstétrico (forceps).
- Afecciones supuradas del oído medio.
- Asociada a poliomelitis o difteria.
La parálisis puede afectar a uno o ambos lados de la cara.
En las parálisis unilaterales la disglosia suele ser poco perceptible, mientras que en las
bilaterales la articulación de los fonemas suele estar muy afectada en los siguientes
sonidos: /f/ en lugar de /p/; /n/ en lugar de /m/; /o/, /u/ con poca claridad.
· Macrostomía.
El alargamiento de la hendidura bucal o macrostomía suele asociarse a malformaciones
del pabellón auricular. En ocasiones puede verse afectado las mandíbulas y los ojos.
· Heridas labiales.
Las heridas en los labios se pueden producir por arma blanca, de fuego o traumatismos.
· Neuralgia del trigémino.
El nervio trigémino es el responsable de la sensibilidad de la cara y no el facial, por lo
que los síndromes dolorosos de la cara se deben principalmente a alteraciones de las
diversas ramas del trigémino. Se trata de un dolor brusco, muy intenso y de corta
duración, que aparece en cualquiera de las zonas de la cara inervadas por las tres ramas
sensitivas del trigémino (oftálmica, maxilar superior y maxilar inferior).
Disglosias mandibulares.
Se trata de un trastorno de la articulación de los fonemas debido a una alteración en la
forma de uno o varios maxilares.
El origen puede ser congénito, del desarrollo, quirúrgico o traumático.
Disglosias dentales.
Los trastornos de la articulación como consecuencia de una alteración en la forma o
posición de las piezas dentarias se denominan disglosia dental. Las causas de las
anomalías son diversas: hereditarias, generales y locales.
A veces la intervención del ortodoncista y del protésico genera la aparición de disglosias
que suelen aparecer a los pocos días.
Disglosias linguales.
La lengua, es el órgano activo de la articulación de los fonemas, precisa de una
extraordinaria sincronía de sus movimientos durante el habla.
Cuando la articulación se ve alterada como consecuencia de un trastorno orgánico de
la lengua nos encontramos con una disglosia lingual.
La motilidad lingual puede verse alterada, entre otras causas, por el frenillo corto. Esto
no suele ser muy frecuente y puede ocasionar rotacismo.

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