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Control de Constitucionalidad en Colombia

El ensayo analiza el control de constitucionalidad en Colombia, destacando la complejidad y deficiencias del sistema actual, que incluye diversas normas y mecanismos para garantizar la supremacía constitucional. A pesar de la creación de la Corte Constitucional, el control se caracteriza por ser difuso y ha generado conflictos de competencia entre diferentes entidades. Se concluye que el sistema es inseguro y cuestionado, sugiriendo la necesidad de una revisión más centralizada de los decretos gubernamentales.
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Control de Constitucionalidad en Colombia

El ensayo analiza el control de constitucionalidad en Colombia, destacando la complejidad y deficiencias del sistema actual, que incluye diversas normas y mecanismos para garantizar la supremacía constitucional. A pesar de la creación de la Corte Constitucional, el control se caracteriza por ser difuso y ha generado conflictos de competencia entre diferentes entidades. Se concluye que el sistema es inseguro y cuestionado, sugiriendo la necesidad de una revisión más centralizada de los decretos gubernamentales.
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Ensayo

EL DESCONTROL DE CONSTITUCIONALIDAD
Lizeth Zapata| Derecho | Dr. Gustavo Bello

Fundacion Universitaria San Mateo.


2025
Este artículo examina el control de constitucionalidad en Colombia,
centrándose en las normas que componen la Constitución, quiénes son
responsables de garantizar su cumplimiento y los procedimientos
involucrados. Al resaltar la variedad de normas que poseen rango
constitucional, así como los conflictos entre los defensores de la Constitución
y las deficiencias de ciertos mecanismos, se busca evidenciar que el sistema
colombiano para hacer efectiva la Constitución es complejo, incierto y
susceptible de ser eludido.

La supremacía constitucional en Colombia no se define únicamente por el


texto de 1991, sino que forma parte de un amplio y en constante evolución
conjunto normativo conocido como el Bloque de Constitucionalidad. De
acuerdo con el artículo 241 de nuestra Constitución, la Corte Constitucional
tiene la responsabilidad de salvaguardar la supremacía e integridad de la
Carta Política. Esto podría llevar a pensar que en Colombia existe un modelo
de control concentrado similar al de Italia, Alemania o España, pero la
realidad es diferente, ya que hay otras autoridades habilitadas (según los
artículos constitucionales 4, 93, 94, 237 numeral 2, entre otros) para llevar a
cabo el control de constitucionalidad.

Así, los jueces son competentes para realizar control concreto cuando
deciden sobre tutelas; los servidores públicos y los particulares también
pueden inaplicar una norma jurídica si consideran que es contraria a la
Constitución en un caso específico, utilizando la excepción de
inconstitucionalidad. Esto da lugar a un tipo de control que la Corte
Constitucional ha denominado difuso funcional, en los siguientes términos:
“Como bien es sabido, el control de constitucionalidad en Colombia se vio
reforzado con la creación de la Corte Constitucional. Sin embargo, no por ello
puede afirmarse que nuestro país ha adoptado el llamado ‘control
concentrado’ o austríaco, pues en realidad este sigue siendo de carácter
difuso funcional”.

No obstante, este modelo no debe confundirse con el norteamericano.


La Corte Constitucional colombiana cumple con su deber de proteger la
supremacía e integridad de la Constitución a través de cuatro formas de
control de constitucionalidad. La primera es el control abstracto sobre las
normas; la segunda involucra la revisión de constitucionalidad de las tutelas
presentadas en el país; la tercera es el control concreto de constitucionalidad,
en el que se ordena la inaplicación de normas mediante la excepción de
inconstitucionalidad; y la cuarta se relaciona con el control de
constitucionalidad de los mecanismos de participación ciudadana, conforme a
lo establecido en la Constitución y en las leyes estatutarias pertinentes.

Al ejercer estos controles, el Tribunal Constitucional emite tres tipos de


sentencias que se explicarán a continuación.
Las sentencias de tipo C son decisiones sobre la constitucionalidad de
normas. La Corte colombiana no tiene la potestad de declarar la

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constitucionalidad de cualquier norma jurídica, ya que su competencia se
establece en los artículos 241 y 10º transitorio de la Constitución. Esto se
aplica a los actos reformativos, tales como el acto legislativo que está sujeto
a control de constitucionalidad posterior, por medio de acción, solo por
motivos procedimentales, y debe ser demandado en el plazo de un año
desde su promulgación. Por otro lado, el referendo y la asamblea
constituyente están sujetos a un control doble: primero, sobre la ley de
convocatoria, que es automático y previo al pronunciamiento popular; y
segundo, sobre el acto de reforma, que se somete al control a través de
acción ciudadana, que solo puede iniciarse en el año siguiente a su
promulgación, también por motivos procedimentales. Por lo general, las leyes
tienen control de constitucionalidad posteriores a su promulgación y a través
de acción ciudadana. Por razones formales, existe un plazo de un año para
demandarlas y, por razones materiales, también.

Control de constitucionalidad llevado a cabo por los servidores públicos y


particulares con la obligación de aplicar una norma jurídica
El modelo norteamericano inspiró en 1910 la creación de la excepción de
inconstitucionalidad en Colombia, que aún se mantiene vigente y permite a
los servidores públicos, incluidos los jueces, así como a los particulares que
deben aplicar una norma, inaplicarla en favor de la Constitución. Los efectos
de esta inaplicación son inter partes y no erga omnes; sin embargo, debido a
la influencia del modelo europeo continental, esta institución no ha tenido un
impacto significativo en Colombia.

"La idea de la supremacía constitucional, que sin duda se tomó de la


experiencia jurídica norteamericana, no se consolidó completamente, a pesar
de los diversos intentos de consagración desde los inicios de nuestra
independencia. Además, en Colombia, al igual que en otros sistemas que se
estructuran en torno a la visión civilista impuesta por la Revolución Francesa
y el código de Napoleón, que representa una expresión de la más refinada
racionalización jurídica, el poder judicial nace con un estigma y se concibe
como un súbdito incondicional de la ley o de la voluntad del legislador.

Esta cultura legalista, que forma parte de nuestras reflexiones y prácticas


jurídicas cotidianas, no permitió una adecuada asimilación de la excepción
como forma de control constitucional, ya que el poder judicial carecía de la
autonomía necesaria para activar o dinamizar esta modalidad sin depender
del consentimiento de la ley, realizando una interpretación que llevara a la
aplicación directa de la Constitución. En este contexto, prevaleció la forma de
control constitucional que recurría a la acción como el medio más adecuado
para resolver los conflictos normativos de carácter vertical que surgían entre
la ley y otras normas jerárquicas.

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En conclusion a lo largo de sus más de 200 años de vida republicana,
Colombia ha desarrollado un sistema de control de constitucionalidad que es
tanto complejo como inseguro, lo que ha llevado a muchos expertos
colombianos a cuestionar nuestro modelo.

Existen diversos mecanismos para hacer cumplir la Constitución y varios


garantes de la misma, como la acción de inconstitucionalidad ante la Corte
Constitucional, la acción de nulidad por inconstitucionalidad ante el Consejo
de Estado, la nulidad ante la Jurisdicción Contencioso Administrativa, la tutela
ante los jueces y la excepción de inconstitucionalidad que pueden invocar
todos los servidores públicos, incluidos los jueces, así como los particulares
que deben aplicar una norma jurídica.

La situación es complicada, ya que se han generado conflictos de


competencia, como los que han surgido entre la Corte Constitucional y el
Consejo de Estado al determinar la constitucionalidad de ciertos decretos.
Una posible solución sería otorgar a la Corte Constitucional la
responsabilidad de revisar todos los decretos emitidos por el Gobierno
Nacional. Otro problema ha sido la revisión de tutelas por parte de la Corte
Constitucional cuando el demandado es la Corte Suprema de Justicia o el
Consejo de Estado.

En 2001, se emitió la Sentencia C 1052, que, según la Corte Constitucional,


tenía como objetivo evitar las sentencias inhibitorias. Sin embargo, desde
entonces, este tipo de decisiones no ha disminuido y, de hecho, han
aumentado en la mayoría de los años. En cambio, las sentencias C, que
resultan de peticiones ciudadanas, han disminuido, lo que indica que la Corte
ha sido más exigente en su proceso de admisión. En Colombia, la acción de
inconstitucionalidad es un derecho ciudadano, y condicionarla a una
argumentación excesiva vulnera otros derechos, como la supremacía efectiva
de la Constitución, el acceso a la justicia y la tutela jurisdiccional efectiva.

El Congreso de la República y el Gobierno Nacional.

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