Complejo Educativo Cantón San Pedro
EDUCACION,
VALORES Y
DISCIPLINA
Alumno: Isaac Alejandro Flores Nolasco
Docente: Romel Coto
Asignatura: Informatica I
Grado: 1 B.T.V
Año: 2023
El perrito que no podía
caminar
era un perrito muy alegre y juguetón que
no podía caminar desde que nació porque
tenía una parálisis en las patas traseras.
Amina, una niña que lo vio al nacer,
convenció a sus papás para llevarlo a casa
y cuidarlo para evitar que lo sacrificasen.
Bo y su pequeña dueña Amina jugaban mucho
juntos. El perrito se esforzaba por moverse
usando solo sus patas delanteras y, puesto
que no podía saltar y apenas moverse,
ladraba para expresar todo lo que
necesitaba. A pesar de las dificultades, Bo
era un perro feliz que llenaba de alegría
y optimismo la casa en la que vivía.
Un día los papás de Amina llegaron a casa con Adela, una niña de la
edad de Amina que iba vivir con ellos una temporada. Cuando Bo la
vio se arrastró enseguida a saludarle y a darle la bienvenida con su
alegría de siempre. Pero Adela lo miró con desprecio y se echó a
llorar.
Bo no se rindió e intentó hacer todas las tonterías que sabía para
hacerla reír, pero no nada funcionaba y Adela no dejaba de llorar.
- No te preocupes, Bo- decían los papás de Amina-. Adela está triste
porque viene de un país muy pobre que está en guerra y ha sufrido
mucho. Está triste porque ha tenido que separarse de su familia.
Bo pareció entender lo que le decían, porque se acercó a Adela y se
quedó con ella sin ladrar ni hacer nada, sólo haciéndole compañía.
La tristeza de Adela fue poco a poco inundando la casa. Todos estaban
muy preocupados por ella, porque no eran capaces de hacerla sonreír
ni un poquito.
Pasaron los días y Bo no se separaba de Adela, y eso que la niña lo
intentaba apartar y huía a esconderse cuando lo veía e incluso
protestaba cuando Bo intentaba jugar con ella.
Pero el perrito no se daba por vencido. Cuando Amina estaba, Bo
jugaba con ella mientras Adela miraba y, aunque no sonreía, dejaba
de llorar cuando Bo jugueteaba y hacía sus gracias.
Un día que Amina no estaba a Bo le entraron muchas ganas de jugar y
se le ocurrió intentar que fuera Adela quien jugara con él. Como la
niña no le hacía caso, Bo no paraba de moverse y, de pronto, se chocó
contra una mesa tan fuerte que se le cayó encima un vaso de leche.
El vaso no se rompió porque era de plástico, pero empapó al pobre
Bo de leche y lo dejó paralizado del susto.
El perrito que no podía caminarAdela, cuando lo vio, le quedó mirando
al perrito sin decir nada. De repente, se echó a reír, viendo lo
gracioso que estaba el perrito lleno de leche con su cara de susto.
Cuando Bo vio que Adela se reía, empezó a lamerse la leche y a hacer
más tonterías mientras la niña, sin parar de reír, intentaba
limpiarlo con el mantel. Cuando Amina y sus vio lo que se reía Adela
se alegró muchísimo, y corrió a decírselo a sus papás. Por fin todos
volvían a estar alegres.
A pesar de no ser un perrito como los demás, Bo fue el único capaz
de lograr que la alegría y el optimismo volvieran a aquella casa.