Pixar se animó y creó una comedia romántica animada.
Durante sus casi treinta años de existencia el estudio profundizó sobre diversos tipos de
relaciones. Las de amigos en películas como “Toy Story” o “Cars”, las familiares como en
“Valiente”, “Coco” o “Buscando a Nemo” pero nunca el eje central había sido una relación
romántica.
Para ubicarnos en tiempo y espacio, “Elementos” nos sumerge en Ciudad Elemento, un
mundo donde los cuatro elementos (fuego, agua, tierra y aire) viven en su propia
normalidad, una donde la regla elemental es que los distintos elementos no pueden
mezclarse. En las afueras de la gran ciudad vive Ember, una joven del elemento fuego que
por una circunstancia caótica termina involucrada con Wade, del elemento agua.
Si bien con los avances que se fueron conociendo se sentía una familiaridad que la unía a
“Intensamente”, otra película de Pixar, me complace decir que nada tienen que ver la una
con la otra. Más allá del ingenio mismo para plasmar universos ajenos al nuestro.
En “Elementos” se involucran no sólo la fantasía infantil de cómo podríamos ser si fuéramos
de fuego, aire, tierra o agua, sino también un margen cuasi científico que permite explorar
todo tipo de reacciones químicas, que dan lugar a risas y diversión.
Otro componente interesante a nivel argumental (y que continúa desarrollándose conforme
pasan los años) es la diversidad que incluye cada familia. Sobre esto, el director de la
película Peter Sohn, confirmó que se inspiró en su propia infancia. De hecho al final de
todos los créditos hay una muy linda dedicatoria a su familia.
En la versión original en inglés, Ember y Wade cuentan con las voces de Leah Lewis y
Mamoudou Athie respectivamente. Ronnie del Carmen y Shila Ommi completan el reparto
principal.
Si me preguntas… con “Elementos” Pixar elige renovarse, con la magia de siempre y con
una moraleja hermosa y actual: Debemos elegir a quienes nos hagan brillar.