PSIQUIATRÍA
EZQUIZOFRENIA
DEPRESIÓN MAYOR
TRASTORNO BIPOLAR
TRASTORNO DE ANSIEDAD
TRASTORNO POR DÉFICIT DE ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD
DETERIORO COGNITIVO Y DEMENCIA
DELIRIUM
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
EZQUIZOFRENIA
Es un trastorno psicótico crónico que afecta el funcionamiento afectivo, intelectual y del
comportamiento. Es el trastorno psicótico más común y de mayor frecuencia en zonas
urbanas e industrializadas, así como en grupos socioeconómicos pobres.
Inicia antes de los 45 años, con una mayor incidencia de 15-25 en hombres y 25-35 en
mujeres. De etiología poco conocida y no bien determinada, pero se han identificado
factores como:
- Hereditarios
- Desbalance en funcionamiento de los neurotransmisores (Disrupción de circuitos
neuronales y vías dopaminérgicas en el sistema límbico)
- Déficit neurocognitivo
- Factores neuroambientales
Posee síntomas positivos y negativos siendo los siguientes:
- Síntomas positivos: Aparición de elementos extraños en el pensamiento.
o Delirio (Distorsión del pensamiento inferencial
o Alucinaciones (Distorsión de la percepción)
o Pérdida de asociaciones (Lenguaje desorganizado)
o Comportamiento desorganizado o catatónico
- Síntomas negativos: Ausencia de elementos normales en el funcionamiento
cerebral.
o Aplanamiento afectivo
o Restricción de la productividad
o Pérdida de fluidez del pensamiento y lenguaje (Alogia)
o Pérdida de la motivación o de un comportamiento dirigido a un fin (Abulia)
o Anhedonia
o Déficit atencional
o Alteraciones cognitivas
En el curso natural de la enfermedad nos encontramos con un total de cuatro fases:
1- Fase prodrómica: Presenta manifestaciones sutiles que van de los días a años,
pueden ser evidentes o no; la PGC establece 6 meses antes de la aparición de
síntomas psicóticos, la primera hospitalización o contacto con un servicio de
psiquiatría. Caracterizada por aislamiento social, cambios en el comportamiento
o en la respuesta emocional a estímulos.
2- Fase aguda: Síntomas psicóticos severos, suele requerir medicamentos y/o
hospitalización, tiene una duración de 1-2 años debido a la demora en la búsqueda
de atención. Se puede tener recaídas/reagudización si esta fase aparece más de
una vez en el transcurso de la enfermedad.
3- Fase de continuación: Puede abarcar más de 6 meses desde el comienzo de la
enfermedad; se produce el decremento en gravedad de los síntomas.
4- Fase de estabilización: Se puede permanecer asintomáticos o exhibir síntomas
como tensión, irritabilidad, depresión, síntomas negativos y deterioro cognitivo. En
su mayoría hay síntomas residuales entre episodios agudos.
Para su diagnóstico se requiere la presencia de datos clínicos específicos, así como el
cumplimiento de los criterios establecidos por la American Psychiatric Association (APA)
en el texto Diagnostic and Statistical Manual Of Mental Disorders Fourth Edition (DSM-IV-
RT):
A- Síntomas característicos: Presencia y duración de 1 mes o menos si se trató con
éxito de los siguientes síntomas:
a. Ideas delirantes (Sólo se requiere este signo si las manifestaciones son
extrañas o consisten en conversaciones entre dos voces o una voz que
comenta los pensamientos o acciones del individuo)
b. Alucinaciones
c. Lenguaje desorganizado (incoherencia o descarrilado frecuentemente)
d. Comportamiento catatónico o desorganizado
e. Síntomas negativos (Aplanamiento afectivo, alogia o abulia)
B- Disfunción social/laboral:
a. Durante una parte significativa desde el inicio del padecimiento se ve
deterioro significativo de las capacidades en comparación con la capacidad
anterior sea rendimiento laboral, académico o interpersonal.
C- Duración:
a. Persistencia continua por lo menos durante 6 meses con 1 mes de
síntomas que cumplan con el criterio A (o menos si se trató
efectivamente), puede incluir periodos prodrómicos o residuales; se puede
manifestar sólo por síntomas negativos o por dos o más síntomas del
criterio A de manera atenuada (creencias raras, experiencias perceptivas
no-habituales)
D- Exclusión de los trastornos esquizoafectivos y del estado de ánimo: Se descartan
ambos trastornos en la presencia de las siguientes:
a. No ha habido ningún episodio mayor, maniaco o mixto concurrente con los
síntomas de la fase activa.
b. Episodios anímicos aparecen durante los síntomas de la fase activa, su
duración total ha sido breve en relación con la duración de los periodos
activo y residual.
E- Exclusión de consumo de sustancias y de enfermedad médica:
F- Relación con un trastorno generalizado del desarrollo.
Para la clasificación de la enfermedad la GPC actualmente utiliza los criterios diagnósticos
de la Clasificación Internacional de las Enfermedad en su décima edición (CIE-10). Por lo
que se puede clasificar en los siguientes subtipos:
- Catatónica: Marcado disturbio psicomotor con negativismo, estupor catatónico,
mutismo, rigidez, obediencia automática, catalepsia y flexibilidad cérea, ecopraxia,
excitación catatónica con agitación, estereotipias, conducta violenta y ecolalia sin
propósito o desencadenante ambiental.
- Desorganizada (Hebefrenia): Caracterizado por habla y comportamiento
desorganizados y efecto plano o inapropiado; agrega se encuentra euforia insulsa,
ideas delirantes pobres y fragmentarias, conducta pueril, apariencia descuidada,
desinhibición sexual e hiperfagia. Inicia tempranamente y tiene mal pronóstico.
- Paranoide: Forma típica de la esquizofrenia y manifestada por ideas delirantes
prominentes o alucinaciones auditivas en un contexto de conservación relativa
del funcionamiento cognitivo y afectivo. Los delirios son de tipo persecutorio,
grandiosidad o ambas; pueden ser múltiples pero organizadas en torno a un tema
coherente. Las alucinaciones se relacionan al contenido delirante. Se le agrega la
ansiedad, miedo, retraimiento y la argumentación. Se puede predisponer el
individuo al suicidio, ideas persecutorias y grandiosidad o violencia. Suelen tener
mayor respuesta al tratamiento y edad tardía de aparición.
- Residual: Se presenta con un episodio previo de esquizofrenia pero sin síntomas
positivos prominentes (delirios, alucinaciones, lenguaje y comportamiento
catatónico). Se evidencia la presencia por síntomas negativos o dos o más
síntomas positivos atenuados. Representa la transición entre un episodio agudo y
una remisión completa pero se puede manifestar de manera prolongada durante
años, con o sin exacerbaciones agudas.
- Indiferenciada: Es una mezcla mayor o menor de los diferentes tipos de
esquizofrenia.
En cuanto a las intervenciones terapéuticas, estas se deben adecuarlo conforme a la fase
de evolución del trastorno actual:
- Etapa pre psicótica: Se debe informar cuidadosamente al paciente y los familiares
el grado de riesgo, involucrándolos activamente en la evaluación y monitorización
regular del estado mental del paciente.
- Primer episodio psicótico: Se fomenta el tratamiento inicial de manera
ambulatoria (Esto minimiza el trauma, trastorno y ansiedad del paciente), se opta
por el manejo intrahospitalario sien caso de riesgo de agresión propia o a otras
personas o si el nivel de apoyo comunitario es insuficiente o si la crisis es
demasiada severa para ser manejada por la familia.
Herramientas terapéuticas disponibles:
- Antipsicóticos atípicos: Son de elección, se administran en conjunto a benzodiacepinas
para el control de la agitación.
o Risperidona
o Olanzapina
o Quetiapina
o Amisulprida
En caso de que el primer episodio psicótico sea de naturaleza esquizoafectiva, se pueden
emplear estabilizadores del ánimo (tipo maniaco o ciclotímico) o inhibidores de la
recaptura de serotonina (tipo depresivo). Antipsicóticos típicos se emplean en caso de
que los efectos secundarios (alteraciones en el desempeño sexual o ganancia ponderal)
superen el beneficio de los agentes típicos.
La terapia cognitivo conductual es un componente importante para el tratamiento general
y la intervención inicial. En conjunto con la terapia se puede agregar el uso de Clozapina
en caso de fracaso terapéutico después de 6 semanas con 2 antipsicóticos (1 agente típico
incluido por lo menos) o de riesgo suicida elevado.
Si presenta resistencia a Clozapina se debe suspender para reinstalar el manejo previo en
conjunto con un potenciador como el litio.
En caso de remisión total el tratamiento antipsicótico se debe mantener por lo menos
durante 12 meses y así hacer un retiro gradual a lo largo de varias semanas. A esto se le
agrega un seguimiento estrecho durante 12 meses para la identificación y manejo de
recaídas.
Su vigilancia en primer nivel debe incluirse una revisión al año por lo menos, en caso de
las siguientes indicaciones se opta por la derivación a segundo o tercer nivel:
- Primer episodio de la enfermedad
- Necesidad de estabilización de las dosis farmacológicas
- Conducta agresiva o impulsiva que represente un riesgo
- Riesgo elevado de suicidio
- Incapacidad de realización de actividades de autocuidado
- Realización de procedimientos como terapia electroconvulsiva o administración
intramuscular de medicamentos
- Desarrollo de efectos secundarios graves de manejo farmacológico (síndrome
neuroléptico maligno, parkinsonismo)
DEPRESIÓN MAYOR
Trastorno del estado de ánimo que se define por disforia y Anhedonia, en el que
predominan los síntomas afectivos (tristeza patológica, decaimiento, irritabilidad,
sensación subjetiva de malestar e impotencia frente a las exigencias de la vida),
presentándose en menor grado síntomas de tipo cognitivos, volitivo y somático.
Con una prevalencia de 3% en varones y 4-9% en mujeres; el riesgo para toda la vida es de
8-12% para los varones y 20-26% para mujeres, con un pico de presentación entre los 30-
40 años.
Se reconocen los siguientes factores de riesgo:
- Historia familiar de depresión
- Pérdida significativa reciente
- Enfermedades crónicas
- Eventos altamente estresantes
- Violencia doméstica
- Cambios significativos en el estilo de vida
- Embarazo en mujeres con antecedente de depresión
- Alcoholismo y dependencia a otras sustancias
El mecanismo más aceptado para la presentación de estas alteraciones son las
alteraciones de la regulación de los sistemas de neurotransmisores monoamínicos
(noradrenalina y serotonina), principalmente orientado a los cambios de la sensibilidad
del receptor y los sistemas del segundo mensajero. Aunque el estrés psicosocial toma un
papel importante para la presentación de un episodio depresivo mayor, se ha
comprobado que los factores ambientales no producen episodios graves.
Los síntomas se presentan de manera gradual durante varios meses o de manera drástica
en un periodo más breve, generalmente ocasionados después de una pérdida o un
episodio de crisis de estrés, entre ellos se encuentra los siguientes:
- Llanto fácil - Fatiga
- Aislamiento social - Agitación
- Insomnio - Ansiedad
- Exacerbación de dolores - Nihilismo
- Hiporexia - Sentimientos de culpa
- Disminución de la libido - Deterioro cognitivo
- Astenia - Pérdida de memoria
El diagnóstico es clínico y se obtiene cuando el cuadro del paciente cumple los criterios
del DSM-IV-RT (GPC emplea los criterios establecidos en la CIE-10):
A- Por lo menos cinco de los siguientes síntomas (Al menos 1 síntoma mayor entre
ellos):
a. Síntomas mayores:
I. Estado de ánimo depresivo la mayor parte del día, casi diario
(sentimiento de tristeza o vacío, en niños y ancianos se sustituye por
irritabilidad)
II. Interés o placer notablemente disminuidos en todo o caso todo
b. Síntomas menores:
I. Variación ponderal significativa no intencionada (variación de 5%)
II. Insomnio o hipersomnia casi diaria
III. Agitación o retraso psicomotor
IV. Fatiga o pérdida de energía casi diaria
V. Sentimientos de inutilidad o culpa inapropiada o excesiva
VI. Capacidad disminuida para pensar o concentrarse o indecisión
VII. Pensamientos de muerte
B- Los síntomas no reúnen el criterio para el diagnóstico de un episodio mixto.
C- Los síntomas provocan malestar clínicamente significativo o alteración en el
funcionamiento social, ocupacional y otras áreas importantes del mismo.
D- Los síntomas no se deben a los efectos fisiológicos directos de una sustancia o un
trastorno médico general.
Los síntomas persisten durante más de dos meses o se caracterizan por un deterioro
funcional notable, preocupación mórbida con indecisión, ideación suicida, síntomas
psicóticos o retraso psicomotor.
Para su manejo se establece que las formas moderadas y severas deben iniciarse en el
primer nivel de atención con la administración de un inhibidor selectivo de la recaptura de
serotonina (Paroxetina, Fluoxetina, sertralina) por un periodo mínimo de 6 semanas, en
caso de fracaso terapéutico se debe cambiar a otro antidepresivo.
Los de segunda línea son Venlafaxina, anfebutamona, Mirtazapina e Imipramina. Se
sugiere que los fármacos de elección sean sertralina o citalopram en aquellos con
comórbidos no psiquiátricos o ingesta crónica de varios fármacos; en pacientes con
epilepsia convulsiva se debe tener cuidado el uso de anfebutamona, reboxetina y
Paroxetina.
CRITERIOS DE SEVERIDAD DEL TRASTORNO DEPRESIVO
Leve Presenta 2-3 síntomas del criterio B; la persona puede mantener
actividades cotidianas
Moderado Al menos 2 síntomas del criterio B y síntomas del criterio C hasta sumar
6 síntomas; hay dificultad para mantener actividades cotidianas
Severo 3 síntomas del criterio B y síntomas del criterio C sumando más de 8
síntomas. Presentan síntomas marcados y angustiantes, principalmente
autoestima baja, sentimiento de culpa e inutilidad; pensamiento y
acciones suicidas frecuentes, síntomas somáticos y psicóticos presentes
En caso de no responder al tratamiento farmacológico o se encuentre en riesgo de
suicidio se debe referir a segundo nivel de atención, donde se ratificará el diagnóstico y
descartarán comórbidos, así como ajustes necesarios al tratamiento. En el 3er nivel se
manejan casos de riesgo suicida y la valoración para terapia electroconvulsiva (la cual se
indica en caso de depresión refractaria, riesgo suicida y depresión psicótica). En casos de
episodios de depresión refractaria se manejan la adición de agentes como litio,
metilfenidato, anticonvulsivos, antipsicóticos, hormonas tiroideas o uso simultáneo de dos
antidepresivos.
Entre más temprano sea el inicio peor pronóstico se observa. El riesgo de recaída es del
25% en 12 semanas y su pronóstico empeora si incrementa la gravedad de síntomas en un
inicio, así como el incremento de riesgo de recaída temprana si hay presencia de
depresión crónica o antecedente de más de 3 episodios.
TRASTORNO BIPOLAR
Trastorno del estado de ánimo caracterizado por episodios reiterados en los que el estado de
ánimo y los niveles del enfermo están profundamente alterados, alternando episodios maniacos
e hipomaniacos con episodios depresivos con presentaciones variables en la intensidad y
duración de los episodios.
Prevalencia del 4%, con un pico a los 20-25 años; es raro que se inicie después de los 60 años.
El factor de riesgo con la asociación más fuerte es el antecedente de trastorno bipolar en un
familiar de primer grado. Entre otros también encontramos:
- Embarazo y complicaciones obstétricas
- Nacimiento en otoño o primavera
- Experiencias estresantes
- Lesiones cerebrales traumáticas
- Esclerosis múltiple
El diagnóstico es clínico y la GPC considera válidos tanto los criterios del DMS-IV-RT como los de
CIE-10:
A- Periodo distinto de estado de ánimo persistentemente elevado, expansivo o irritable que
dura al menos una semana (o cualquier tiempo si se hospitaliza)
B- Durante el periodo de alteración anímica, deben presentarse de forma significativa 3 de
los siguientes síntomas (4 si el estado de ánimo sólo es irritable):
a. Autoestima exagerada o grandiosidad
b. Decremento de la necesidad de sueño (Aproximado de 3 horas de sueño)
c. Habla más de lo normal o tiene la necesidad de mantenerse hablando.
d. Fuga de idead o experiencia subjetiva de aceleración en los pensamientos
e. Distraibilidad (dirección demasiado fácil de la atención hacia estímulos
irrelevantes)
f. Incremento en la actividad dirigida hacia un objetivo (social, laboral, sexual) o
agitación psicomotora.
C- Los síntomas no cumplen criterios para un diagnóstico de un episodio mixto.
D- El episodio es lo suficientemente grave para causar deterioro del funcionamiento,
ocupación, relaciones sociales o requiere hospitalización.
E- Los síntomas no se deben al abuso de fármacos o a un trastorno médico agregado.
Se puede clasificar de las siguientes formas:
- Trastorno bipolar I: Individuos que han presentado al menos un episodio maniaco.
- Trastorno bipolar II: Individuos que han presentado un episodio hipomaniaco y uno
depresivo, sin haber presentado un maniaco. (Es raro que haya una conversión de éstos a
tipo I, presentan episodios más frecuentemente y están en mayor riesgo de caer en ciclos
rápidos y mayor impacto de síntomas depresivos.
La GPC establece que el episodio agudo de manía debe tratarse de la siguiente manera:
- Antipsicótico VO o valproato
o Litio + antipsicótico (opcional) se usa para el control inmediato de la
sobreactividad o conductas peligrosas.
- Benzodiacepinas: Usadas cuando la sedación es requerida
En caso de presentarse un episodio agudo de manía durante la fase de mantenimiento se debe
hacer lo siguiente:
- Ajustar dosis farmacológica
- Considerar añadir un antipsicótico o valproato
- Terapia electroconvulsiva (a consideración especial)
- Uso de varios fármacos anti maniacos de distintas clases
El manejo antidepresivo sigue manejando los mismos principios que en Depresión mayor, con
ligeras diferencias:
- En un episodio agudo de manía deben reducirse gradualmente y suspenderse
- El litio es el agente de elección para prevención de recaídas, con un retiro gradual para
minimizar riesgos
- En caso de que el litio no funcione se usa carbamazepina como buena alternativa
- Lamotrigina es buen profiláctico en pacientes previamente estabilizados con el uso de
este agente en caso de que la recaída sea un problema serio
Es crucial referir a los pacientes a un módulo de salud mental para su evaluación e incorporación a
la estrategia psicoterapéutica más conveniente.
TRASTORNO DE ANSIEDAD
Estado emocional displacentero que se acompaña de cambios somáticos y psíquicos, puede
presentarse como una reacción adaptativa o síntoma o síndrome que acompaña a diversos
padecimientos médicos y psiquiátricos.
Se considera patológica por su presentación irracional, sea ya porque el estímulo está ausente, la
intensidad es excesiva en relación con el estímulo o la duración es injustificadamente prolongada y
la recurrencia inmotivada generando un evidente grado de disfuncionalidad en el individuo.
TRASTORNO DE ANSIEDAD GENERALIZADA
Sensación no placentera difusa, acompañada por molestias físicas como opresión retroesternal,
taquicardia y sudoración. Los síntomas se presentan la mayor parte del día por varias semanas
seguidas, siendo los siguientes:
- Aprensión: preocupación acerca de calamidades venideras, sentirse al límite, dificultades
de concentración.
- Tensión muscular: agitación e inquietud psicomotor, cefalea tensional, temblor,
incapacidad de relajación.
- Hiperactividad vegetativa: mareos, sudoración, taquicardia o taquipnea, molestias
epigástricas, vértigo, sequedad de la boca.
La presencia transitoria de otros síntomas, en especial los depresivos, no descarta un diagnóstico
principal de trastorno de ansiedad generalizada, pero no deben satisfacerse los criterios para el
diagnóstico de episodio depresivo, trastorno de ansiedad fóbica, trastorno de pánico o trastorno
obsesivo-compulsivo.
El diagnóstico es clínico y se basa en los criterios establecidos por el DSM-IV-RT:
A- Ansiedad y preocupación excesiva sobre una gama amplia de acontecimientos o
actividades.
B- Estado de preocupación constante que resulta difícil de controlar para el individuo.
C- La ansiedad y preocupación se asocian a 3 de los siguientes síntomas (los cuales han
persistido más de 6 meses):
a. Inquietud o impaciencia
b. Fatigabilidad fácil
c. Dificultad para concentrarse i tener la mente en blanco
d. Irritabilidad
e. Tensión muscular
f. Alteraciones del sueño
D- El centro de la ansiedad y la preocupación no se limita a los síntomas de un trastorno.
E- La ansiedad, la preocupación o los síntomas físicos provocan malestar clínicamente
significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes en la actividad del
individuo.
F- Estas alteraciones no se deben a los efectos fisiológicos directos de una sustancia o a una
enfermedad médica y no aparecen exclusivamente en el transcurso de un trastorno del
estado de ánimo, un trastorno psicótico o un trastorno generalizado del desarrollo.
El tratamiento se debe iniciar tempranamente en conjunto con la administración de
benzodiacepinas (Alprazolam, lorazepam, Diazepam) como ansiolíticos por un periodo breve e
inhibidores selectivos de la recaptura de serotonina (Paroxetina, sertralina, escitalopram) como
manejo de sostén; si de 8-12 semanas no hay mejoría se puede emplear Venlafaxina (No
recomendado en cardiópatas) o Imipramina. En caso de contar con historial de abuso de
sustancias la buspirona se emplea en vez de benzodiacepinas. Al obtener la remisión se debe
iniciar el retiro gradual de los inhibidores de recaptura de serotonina.
CRISIS DE ANGUSTIA
Se cree que es causado por una disfunción noradrenérgica mediada por el locus coeruleus; el 35%
de la población experimenta un episodio en un año. Sus criterios diagnósticos son determinados
por el DSM-IV-RT de manera clínica:
A- Periodo de miedo o incomodidad intenso, en el cual se desarrollan 4 de los siguientes
síntomas de manera abrupta y llegando a su punto más alto en los primeros 10 minutos.
1. Palpitaciones, latidos fuertes del corazón o ritmo cardiaco acelerado.
2. Transpiración.
3. Temblor o agitación.
4. Sensación de falta de aliento o asfixia.
5. Sentimiento de atragantarse.
6. Dolor en el pecho o incomodidad.
7. Náuseas o malestar abdominal.
8. Mareo, inestabilidad, aturdimiento o desmayo.
9. Desrealización o despersonalización.
10. Miedo a perder el control o volverse loco.
11. Miedo a morir.
12. Parestesias.
13. Destellos de frío o de calor.
Las benzodiacepinas son el agente de elección durante la crisis de pánico (Diazepam, Alprazolam,
Clonazepam, lorazepam). Los agentes de primera línea a largo plazo son los inhibidores de la
recaptura de serotonina (fluvoxamina, Fluoxetina, Paroxetina, sertralina, citalopram), en caso
de no obtener mejoría clínica en 12 semanas se debe emplear un antidepresivo tricíclico
(Imipramina, clomipramina). La información al paciente sobre la naturaleza de las crisis y el hecho
de que su vida no peligra tiene un impacto terapéutico importante.
TRASTORNO OBSESIVO-COMPULSIVO
Las obsesiones son ideas intrusivas, imágenes o impulsos repetitivos. Los rituales compulsivos
son pensamientos o actos repetidos que se ejecutan de manera usual para disminuir la ansiedad
u otro malestar asociado con las obsesiones.
Se cree que es producto de la disfunción de la neurotransmisión de serotonina en un circuito que
involucra la corteza orbital, núcleo caudado, globo pálido y el tálamo. El riesgo general de
presentar este trastorno es de 2.5% para la población general, con un pico de incidencia a los 30
años.
El diagnóstico es clínico y se basa en los criterios establecidos por el DMS-IV-RT:
A- Presencia de obsesiones o compulsiones
a. Pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes y persistentes que se
experimentan en algún momento durante el disturbio, como invasivos e
inapropiados y que originan ansiedad o angustia notables.
b. Pensamientos, impulsos o imágenes no son preocupaciones simples excesivas
acerca de problemas de la vida real.
c. Intenta ignorar o suprimir tales pensamientos, impulsos o imágenes, o
neutralizarlos mediante algún otro pensamiento o acción.
d. Reconoce que los pensamientos, impulsos o imágenes obsesivos son productos de
su mente (no impuestos desde afuera como en la inserción de pensamientos)
B- En algún momento durante la evolución del trastorno, el individuo ha reconocido que son
excesivas y sin razón las obsesiones o compulsiones.
C- Las obsesiones o compulsiones originan angustia notable, consumen tiempo o interfieren
significativamente en la rutina normal, desempeño ocupacional o académico, actividades
o relaciones sociales comunes de la persona.
D- Si existe un trastorno del eje I, el contenido de las obsesiones o compulsiones no se
restringe a él (preocupación por el objeto en cuestión en relación del trastorno como
cabello = tricotomía, drogas = abuso de sustancia)
E- El trastorno no se debe a los efectos fisiológicos directos de alguna sustancia o a cierta
alteración médica general.
La GPC establece que la elección del tratamiento con agentes antidepresivos debe seguir la
siguiente preferencia:
- Primera línea: Inhibidores selectivos de la recaptura de serotonina (Fluoxetina,
fluvoxamina, Paroxetina, sertralina)
- Segunda línea: Clorimipramina, Venlafaxina, Citalopram.
- Tercera línea: Clorimipramina IV, escitalopram.
TRASTORNO POR DÉFICIT DE ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD
Trastorno psiquiátrico de la niñez caracterizado por inatención, control precario de los impulsos y
la hiperactividad motora, además de deficiencias en la función ejecutiva. Edad temprana de inicio
(primeros 5 años de vida) con una probable mejoría gradual a través de los años.
El cuadro clínico se compone por signos de inatención y de hiperactividad-impulsividad:
- Inatención: dificultades para seguir instrucciones, dificultad para mantener la atención,
extravío de herramientas, apariencia de no escuchar al interlocutor, inatención a los
detalles, aspecto desorganizado, dificultad para la planeación, olvido y distracción fácil.
- Hiperactividad-impulsividad: inquietud, correr o escalar, incapacidad para jugar en
silencio, respuestas abruptas, interrupción al interlocutor, incapacidad para permanecer
sentado, verborrea, permanencia en movimiento y dificultad para esperar su turno en los
juegos y tareas con los compañeros.
Nos podemos encontrar con las siguientes clases del trastorno:
- Predominio de la inatención:
- Predominio hiperactivo-impulsivo:
- Tipo combinado:
El abordaje diagnóstico requiere la evaluación de la funcionalidad familiar. La sospecha clínica es
una indicación de referencia a un segundo nivel se atención, donde se iniciara el manejo
farmacológico, terapia conductivo-conductual y la educación de los cuidadores.
Entre los aspectos de educación se encuentra lo siguiente:
- Aclaración de mitos
- Establecimiento de metas terapéuticas
- Formulación de itinerario
- Reglas caseras sencillas
- Aseguramiento continuo de que el paciente a comprendido las reglas
- Recompensa de conductas aceptables
- Evaluación con enfoque al esfuerzo y no a la recompensa
El tratamiento farmacológico debe tratarse ante la persistencia de los síntomas por 10 meses a
pesar de la educación adecuada, (metilfenidato, atomoxetina, dexamfetamina). Para esto se debe
llevar a cabo una valoración física completa, así como la valoración de marcadores biológicos
(hemograma, PFH, química sanguínea, etc.), electrocardiograma y valoración del riesgo de
potencial de abuso del medicamento o desviación de su uso, a esto se le agrega la búsqueda
intencionada de síntomas psicóticos (alucinaciones, ideas delirantes).
La comorbilidad psiquiátrica es frecuente e incluye la depresión mayor, trastornos de ansiedad y
abuso de diversas sustancias.
DETERIORO COGNITIVO Y DEMENCIA
DELIRIUM
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA