INSTITUTO DE INVESTIGACIONES AGROPECUARIAS
Editores:
Alejandro Antúnez B.
Sofía Felmer E.
ISSN 0717 - 4829
Litueche, Chile,
2009
BOLETÍN INIA - Nº 190
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Editores:
Alejandro Antúnez B.
Ingeniero Agrónomo Ph.D., INIA La Platina.
Sofía Felmer E.
Ingeniero Agrónomo, INIA Rayentué.
Autores:
Oscar Reckmann A.
Ingeniero Agrónomo [Link]., INIA La Platina.
Juan Hirzel C.
Ingeniero Agrónomo [Link]., Dr., INIA Quilamapu.
Alejandro Antúnez B.
Ingeniero Agrónomo Ph.D., INIA La Platina.
Sofía Felmer E.
Ingeniero Agrónomo. INIA Rayentué.
David Mora L.
Ingeniero Agrónomo. INIA Rayentué.
Director Responsable:
Nilo Covacevich
Director Regional INIA - Rayentué.
Cita bibliográfica correcta:
Antúnez B., A.; Felmer E., S. 2009. Boletín del Nodo de Riego en el
Secano, Región de O'Higgins. Litueche, Chile. Instituto de Inves-
tigaciones Agropecuarias. Boletín INIA Nº190, 120p.
© 2009, Instituto de Investigaciones Agropecuarias, INIA,
Centro Regional de Investigación Rayentué.
Avenida Salamanca s/n, km 105, Ruta 5 Sur, Los Choapinos,
Rengo. Región de O'Higgins. Teléfono (56-72) 740830,
Fax (56-72) 740834, Casilla postal 13, Rengo.
ISSN 0717-4829
Prohibida la reproducción parcial o total de esta obra sin la
autorización del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA),
Ministerio de Agricultura.
Diseño y Diagramación: Jorge Berríos V.
Impresión: Salesianos Impresores S.A.
Cantidad de ejemplares: 300
Litueche, Chile, 2009.
2 Boletín INIA, Nº 190
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
PRÓLOGO
E
l Instituto de Investigaciones Agropecua-
rias (INIA), con el cofinanciamiento de
INNOVA - CHILE de CORFO, a través
del Centro Experimental Hidango, localizado en
la Comuna de Litueche, Región de O'Higgins,
ha desarrollado una serie de acciones de difu-
sión y transferencia tecnológica en riego me-
diante el Nodo Tecnológico de Riego (Fase I y
II), con el objetivo de conectar a pequeños y
medianos agricultores del secano con tecnolo-
gías modernas e intensivas en el uso del agua y
nutrientes y de bajo impacto ambiental.
En la Región de O'Higgins, en particular, exis-
ten dos zonas agroecológicas claramente defi-
nidas: riego y secano. En esta última, los siste-
mas productivos se desenvuelven sólo con el
agua proveniente de las lluvias, contando tam-
bién con cursos de agua superficiales escasos,
agua subterránea de bajos caudales y suelos
de alta erodabilidad, lo que limita la produc-
ción a cereales, leguminosas de grano y pro-
ducción animal (ovina, bovina y caprina) sus-
tentada con praderas naturales.
En el secano de la Región de O'Higgins, 424.000
ha corresponden a explotaciones agropecuarias
y forestales, de las cuales 5.556 ha correspon-
Boletín INIA, Nº 190 3
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
den a explotaciones de secano, donde un am-
plio número de estas pertenecen a la Pequeña
Agricultura Familiar Campesina (92% entre 0,5
ha y 150 ha).
En la primera fase del Nodo de Riego, se de-
tectaron brechas entre la tecnología difundida
y la existente en los predios de los beneficia-
rios del mismo. Es por esto, que la segunda
fase del Nodo Tecnológico de Riego tiene por
objetivo principal el estrechar las brechas tec-
nológicas detectadas en la primera etapa de la
presente iniciativa, dirigiendo sus esfuerzos al
trabajo con agricultores del secano inno-
vadores en la producción de arándanos, paltos,
olivos, almendros y frutillas, con riego tecni-
ficado, que requieren de apoyo a su gestión
productiva para insertarse en mercados más
competitivos. En consecuencia, el impacto de
este programa se relaciona con el aumento de
la eficiencia de utilización del agua de riego y
la aplicación de nutrientes, economizando
energía, recurso hídrico y fertilizantes, permi-
tiendo mejorar la condición y calidad de los
productos y, por ende, la rentabilidad produc-
tiva.
De esta manera, el Nodo de Riego busca fo-
mentar sistemas productivos más eficientes,
intensivos, respetuosos del medio ambiente y
capaces de sustentar la población de agricul-
tores que habitan este agroecosistema.
4 Boletín INIA, Nº 190
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
ÍNDICE DE
CONTENIDOS
Prólogo ____________________________________ 3
Capítulo 1. Pozos de Captación de
Aguas Subterráneas ___________________________ 13
1. Introducción _______________________________ 13
2. Acuíferos _______________________________ 15
2.1. Acuíferos libres _____________________ 17
2.2. Acuíferos confinados ________________ 18
2.3. Acuíferos semiconfinados ____________ 18
2.4. Acuíferos colgados __________________ 19
3. Estratigrafía _____________________________ 19
4. Geomorfología __________________________ 20
4.1. Depósitos fluviales __________________ 21
4.2. Depósitos gravitacionales ____________ 22
5. Propiedades físicas de los acuíferos _______ 22
5.1. Permeabilidad ______________________ 22
5.2. Espesor del acuífero _________________ 24
6. Estudios preliminares ____________________ 24
7. Prospección ____________________________ 26
7.1. Métodos geofísicos superficiales ______ 27
8. Diseño de Pozos de Captación de Aguas
Subterráneas ____________________________ 29
8.1. Perforación _________________________ 29
8.2. Entubación ________________________ 29
8.3. Engravillado _______________________ 30
8.4. Desarrollo _________________________ 30
Boletín INIA, Nº 190 5
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
9. Profundidad del pozo ____________________ 30
10. Diámetro del pozo ______________________ 31
11. Entubación definitiva ____________________ 34
12. Habilitación ____________________________ 35
13. Limpieza y desarrollo del pozo ___________ 43
14. Pruebas de bombeo _____________________ 45
14.1. Prueba de caudal variable __________ 45
14.2. Prueba de caudal constante _________ 46
Capítulo 2.
Demanda de Agua por Parte de los Cultivos _____ 51
1. Evapotranspiración ______________________ 51
2. Balance hídrico de un suelo regado _______ 53
3. Evapotranspiración del cultivo
de referencia (ETo) _______________________ 56
4. Evapotranspiración de cultivo (ETc) ________ 58
5. Estados de crecimiento del cultivo ________ 60
6. Obtención de la curva de Kc ________________________ 62
7. Unidades _______________________________ 63
8. Evaporación de bandeja _________________ 63
9. Determinación de los requerimientos de
agua de los cultivos _____________________ 67
9.1. Evapotranspiración de
los cultivos (ETc) ____________________ 68
9.2. Demanda neta de agua de los
cultivos (Dn) _______________________ 68
9.3. Demanda bruta de agua de los
cultivos (Db) _______________________ 68
6 Boletín INIA, Nº 190
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Capítulo 3.
Eficiencia de Riego en Sistemas Localizados _____ 73
1. Introducción ____________________________ 73
2. Eficiencia en el uso del agua de riego _____ 74
2.1. Eficiencia de aplicación _____________ 79
2.2. Eficiencia de almacenamiento _______ 83
2.3. Eficiencia de uniformidad ___________ 85
Capítulo 4.
Principios Básicos de Fertirrigación _____________ 91
1. Introducción ____________________________ 91
2. Los fertilizantes en el suelo _______________ 94
3. Fertilizantes utilizados en fertirrigación ____ 98
4. Compatibilidad de los fertilizantes _______ 100
5. El agua de riego y el fertirriego __________ 103
6. Preparación de soluciones ______________ 105
6.1. Concentración de fertilizantes
en el agua de riego ________________ 107
6.2. Inyección de fertilizantes ___________ 111
6.3. Cálculo de ácido a aplicar
para neutralización ________________ 113
Anexos.
Anexo 1. Rango de Valores de Kc
de cultivos ________________________________ 117
Anexo 2. Glosario de Términos ______________ 118
Boletín INIA, Nº 190 7
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
ÍNDICE DE
CUADROS
Capítulo 1.
Cuadro 1. Resistividad eléctrica según tipo
de material _________________________________ 28
Cuadro 2. Diámetro de la bomba y tubería
en función del caudal de extracción __________ 32
Cuadro 3. Valores de velocidad de entrada
recomendados en función de la conductividad
hidráulica K ________________________________ 38
Cuadro 4. Valores de velocidad crítica del flujo
según tipo de material _______________________ 40
Cuadro 5. Análisis granulométrico de una
muestra de material acuífero _________________ 41
Cuadro 6. Prueba de bombeo a caudal variable.
Datos de abatimiento y recuperación _________ 48
Cuadro 7. Prueba de bombeo a caudal constante.
Datos de abatimiento y recuperación _________ 50
Capítulo 2.
Cuadro 8. Evapotranspiración potencial (ETp)
promedio según climas en mm/día ____________ 58
Cuadro 9. Evapotranspiración potencial (ETp)
para dos zonas características de cultivo de
frutilla en Chile _____________________________ 58
Cuadro 10. Valores de Kc para frutilla bajo mulch
en clima semiárido, según fases del cultivo ____ 63
Cuadro 11. Coeficiente de bandeja tipo A según
localización y condiciones ambientales: humedad
relativa (%) y velocidad del viento (m/s) _______ 67
8 Boletín INIA, Nº 190
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Capítulo 3.
Cuadro 12. Máxima superficie regable de frutillas
por goteo,a partir de cierto caudal disponible,
en la localidad de Litueche,
Región de O'Higgins. _______________________ 76
Cuadro 13. Eficiencia de aplicación del agua
según el método de riego utilizado. ___________ 80
Cuadro 14. Clasificación de la Eficiencia de
Uniformidad de acuerdo a diferentes
intervalos de valores. ________________________ 87
Capítulo 4.
Cuadro 15. Elementos esenciales para
las plantas _________________________________ 95
Cuadro 16. Tolerancia de diversas especies
vegetales a la salinidad y su relación
con el rendimiento __________________________ 97
Cuadro 17. Características de los principales
fertilizantes usados en fertirrigación ___________ 99
Cuadro 18. Compatibilidad de los fertilizantes
solubles utilizados en fertirriego _____________ 101
Cuadro 19. Rangos deseables de algunos pará-
metros y elementos en el agua de riego ______ 104
Cuadro 20. Necesidades nutricionales de
diversas especies hortícolas _________________ 106
Cuadro 21. Características técnicas de fertilizantes
usados en fertirrigación _____________________ 108
Boletín INIA, Nº 190 9
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
ÍNDICE DE
FIGURAS
Capítulo 1.
Figura 1. Distribución del agua en el subsuelo,
en una condición no saturada ________________ 16
Figura 2. Distribución del agua en el subsuelo,
en una condición saturada ___________________ 16
Figura 3. Dinámica de un sistema hídrico a nivel
de cuenca _________________________________ 17
Figura 4. Estratigrafía del suelo _______________ 20
Figura 5. Formación típica de un valle fluvial
y sus terrazas _______________________________ 21
Figura 6. Flujo de agua en sentido horizontal en
muestras de suelo ___________________________ 23
Figura 7. Diseño de pozo previo a la
perforación ________________________________ 31
Figura 8. Cono de abatimiento del acuífero
durante el bombeo __________________________ 33
Figura 9. Tubería utilizada en pozos
profundos __________________________________ 34
Figura 10. Tipos de ranurado en tuberías ______ 37
Figura 11. Ranurado en tubería del tipo
horizontal y vertical _________________________ 37
Figura 12. Diferencias de magnitud en el área
abierta de tres tipos de rejilla ________________ 38
Figura 13. Tamices y curva de un análisis
granulométrico _____________________________ 41
Figura 14. Filtro de gravas ___________________ 42
10 Boletín INIA, Nº 190
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Capítulo 2.
Figura 15. Evapotranspiración de cultivo ______ 52
Figura 16. Transpiración de cultivo ___________ 53
Figura 17. Balance de agua en el sistema
suelo-planta-atmósfera ______________________ 54
Figura 18. Distribución de la evapotranspiración,
en transpiración y evaporación durante el período
de crecimiento de un cultivo anual ___________ 56
Figura 19. Evapotranspiración potencial _________ 57
Figura 20. Evapotranspiración real o del cultivo ___ 59
Figura 21. Fases del cultivo según tipo de
especies vegetales __________________________ 60
Figura 22. Bandeja de evaporación tipo A _____ 65
Capítulo 3.
Figura 23. Eficiencia de riego en riego por surco
y por goteo_________________________________ 80
Figura 24. Mojamiento uniforme v/s Mojamiento
desuniforme en un sistema de riego
presurizado ________________________________ 81
Figura 25. Elección de emisores a muestrear
para la determinación de la Eu ___________________________ 86
Capítulo 4.
Figura 25. Forma en que el pH afecta a la
disponibilidad de los nutrientes minerales _____ 96
Figura 26. Descripción de la composición de
los fertilizantes ____________________________ 100
Boletín INIA, Nº 190 11
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
ÍNDICE DE
FOTOS
Capítulo 2:
Foto 1. Fase 1 inicial en cultivo de frutilla _____ 61
Foto 2. Fase 2 de desarrollo en cultivo
de frutilla __________________________________ 61
Foto 3. Fase 3 de crecimiento en
cultivo de frutilla ___________________________ 61
Foto 4. Fase 4 de madurez en cultivo
de frutilla __________________________________ 61
Foto 5. Bandeja de evaporación ______________ 64
Capítulo 3.
Foto 6. Medición de presión en la lateral por
medio de un manómetro de glicerina _________ 77
Foto 7. Muestreo del gasto de emisores________ 86
Foto 8. Registro del tiempo de medición ______ 87
Foto 9. Medición de caudales muestreados ____ 87
12 Boletín INIA, Nº 190
C A PdeÍ Aguas
Pozos de Captación T U LSubterráneas
O 1
POZOS DE CAPTACIÓN
DE AGUAS SUBTERRÁNEAS
Oscar Reckmann A.
Ingeniero Agrónomo, M. Sc.
INIA La Platina.
1. INTRODUCCIÓN
L
as singulares características de la geografía de nuestro país
determinan que bajo el suelo de un sinnúmero de cuencas
existan interesantes reservas de aguas subterráneas. En la
actualidad este tipo de reservorios es cada día más explotado, ya
sea a través de la inversión privada, o a través de políticas que
incentivan la construcción de numerosas obras con fines de cap-
tación.
El agua es un recurso cada vez más escaso, por tanto es impera-
tivo no descuidarlo, especialmente las reservas de aguas subte-
rráneas. Su explotación se enfrenta hoy al desafío de hacerlo,
por una parte económicamente rentable y por otra, la más im-
portante, cuidando y conservando el recurso. Es claro que su
extracción conlleva asociado un consumo energético, que será
cada vez mayor en la medida que los niveles de agua de la ex-
plotación aumenten en profundidad.
Boletín INIA, Nº 190 13
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
La mejor forma de enfrentar la utilización de las aguas subterrá-
neas de una manera racional es conocer el comportamiento y
dinámica de éstas en condiciones naturales, y por otra parte, ins-
truirse en las tecnologías de exploración y explotación del recur-
so.
En el diseño de sistemas de riego tecnificado es muy frecuente el
uso de aguas subterráneas, la decisión de explorar y captar aguas
del subsuelo normalmente queda exclusivamente en manos de
los que prestan la asesoría en el sondeo y posterior perforación,
existiendo un riesgo importante respecto a obtener caudales me-
nores a los esperados. Una manera de reducir dicha incertidum-
bre es contar con algunos criterios técnicos elementales que per-
mitan ofrecer diferentes puntos de vista antes de tomar una deci-
sión. Del mismo modo, en el momento de construir el pozo, el
no contar con el conocimiento básico en aspectos de diseño y
construcción deja abierta la posibilidad a que exista un riesgo
respecto a la calidad de la obra terminada y su eficiencia de ope-
ración. Nuevamente el hacer un esfuerzo por adquirir conoci-
mientos y criterios técnicos básicos de diseño y construcción de
pozos permite, por un lado, la interacción con los prestadores
del servicio y técnicos especializados y por otro, la interpreta-
ción de los proyectos de diseño que se presenten. De este modo,
se asegura la calidad de la obra y su vida útil.
Lo descrito en el presente capítulo pretende entregar informa-
ción respecto a la exploración y explotación de aguas subterrá-
neas, que les permita enfrentar el inicio de propuestas de diseño
de riego con el uso de estas fuentes aplicando criterios técnicos,
que favorezcan la toma de decisiones. La presente guía también
aborda temas específicos de diseño y construcción de pozos, sien-
do su objetivo entregar criterios técnicos que faciliten la com-
prensión del proceso y la interpretación de datos, con el único
14 Boletín INIA, Nº 190
Pozos de Captación de Aguas Subterráneas
fin, una vez tomada la decisión de alumbrar aguas, de seleccio-
nar a la mejor empresa de exploración y explotación de aguas
subterráneas.
2. ACUÍFEROS
Un acuífero es aquel estrato o formación geológica que permite
la circulación del agua por sus poros y/o grietas. Dentro de estas
formaciones podemos encontrarnos con materiales muy varia-
dos como gravas de río, calizas muy agrietadas, areniscas poro-
sas poco cementadas, arenas de playa, algunas formaciones vol-
cánicas, depósitos de dunas.
El suelo que se encuentra en la zona radicular es utilizado como
un depósito para almacenar agua entre riegos, la que queda dis-
ponible para uso de las plantas. Análogamente, un acuífero es un
almacén geológico a mayor profundidad, en el que se deposita
el agua que puede ser bombeada posteriormente, lo cual se
esquematiza en las Figuras 1 y 2. En el primer caso, el agua for-
ma parte de un suelo que no está saturado (figura 1), mientras
que en el segundo, los acuíferos se encuentran saturados o muy
cerca de saturación (figura 2).
El material presente en un acuífero puede estar compuesto de
diversos depósitos como arenas, gravas, limos y arcillas; o tam-
bién por formaciones geológicas tales como roca fracturada y/o
fisuras provocadas por fallas, o material calcáreo (caliza) con grie-
tas producto de disolución.
Dependiendo del caudal y características del sustrato, las aguas
subterráneas pueden generar por erosión auténticos canales sub-
terráneos por donde circulan libremente.
Boletín INIA, Nº 190 15
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Figura 1. Distribución del agua en el subsuelo,
en una condición no saturada.
Figura 2. Distribución del agua en el subsuelo,
en una condición saturada.
16 Boletín INIA, Nº 190
Pozos de Captación de Aguas Subterráneas
En función de la presión hidrostática del agua encerrada en estos
reservorios de agua es posible clasificar a los distintos tipos de
acuíferos existentes. Por otro lado, reconocer el acuífero según
su presión, se traduce en una circunstancia práctica muy útil que
facilita el determinar el tipo de captaciones de agua subterránea.
Entonces, de acuerdo a lo anterior tenemos (Figura 3):
Figura 3. Dinámica de un sistema hídrico a nivel de cuenca
2.1. Acuíferos Libres
Son aquellos en los cuales existe una superficie libre de agua
almacenada en ellos y que se encuentra a presión atmosférica.
La superficie del agua corresponde al nivel freático y podrá estar
en contacto directo con el aire o no. En estos acuíferos, al perfo-
rar pozos que los atraviesen total o parcialmente, el agua alcan-
za un nivel que sería el mismo que tendría dentro de la forma-
Boletín INIA, Nº 190 17
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
ción geológica, es decir el nivel freático (nivel real) coincide con
el nivel piezométrico (nivel ideal que alcanzaría el agua a pre-
sión atmosférica).
2.2. Acuíferos Confinados
En este tipo de acuífero, el agua que contienen está sometida a
cierta presión, superior a la atmosférica y ocupa la totalidad de
los reservorios de la formación geológica, saturándola totalmen-
te. Están sellados por materiales impermeables que no permiten
que el agua ascienda hasta igualar su presión a la atmosférica.
Por este motivo al perforar pozos que atraviesen el límite supe-
rior del material que constituye el acuífero, se observará que el
nivel del agua asciende muy rápido hasta que se estabiliza en el
nivel piezométrico. Podrán darse pozos surgentes si el nivel del
agua queda por encima del nivel topográfico y pozos artesianos
si el nivel se estabiliza por debajo de la cota del terreno. De esta
manera, si imaginamos una serie de pozos atravesando un acuífero
de este tipo, y unimos los niveles que alcanza el agua en cada
uno, obtendríamos una superficie piezométrica que no coincide
con el nivel freático que tenía el acuífero en estado natural.
2.3. Acuíferos Semiconfinados
Constituyen una variedad de los confinados, y se caracterizan
por tener el techo (parte superior) y/o la base (parte inferior) se-
llado por materiales que no son totalmente impermeables, que
corresponde a un material que permite una filtración vertical que
alimenta muy lentamente al acuífero principal. En estos casos,
habrá situaciones en los que la recarga podrá hacerse en ambos
sentidos en función de la diferencia de potencial.
18 Boletín INIA, Nº 190
Pozos de Captación de Aguas Subterráneas
2.4. Acuíferos Colgados
Algunas veces se presenta cerca de la superficie una estrata de
material más o menos impermeable por encima del nivel freático.
El agua que se infiltra queda atrapada en esta capa para formar
un volumen de agua almacenado, que normalmente tiene una
extensión limitada sobre la zona saturada más próxima. Los
acuíferos colgados son más comunes de lo que se pueda supo-
ner, aunque quizá sólo ocupan unos pocos metros de espesor, o
sólo se alimenten después de una recarga muy excepcional. No
representan un volumen de almacenamiento de agua muy im-
portante.
3. ESTRATIGRAFÍA
Los materiales en profundidad forman “estratos”, que correspon-
den a cuerpos de material que se depositan siguiendo la forma
del relieve que cubren. A medida que un nuevo proceso
depositacional cubre al anterior, los estratos van formando capas
horizontales.
Lo que hay bajo una secuencia de depósitos no consolidados
constituye lo que se conoce como “sustrato rocoso” o “roca ma-
dre”, generalmente mucho más antigua que los depósitos que la
cubren (Figura 4).
Boletín INIA, Nº 190 19
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Figura 4. Estratigrafía del suelo.
4. GEOMORFOLOGÍA
En todos los procesos formadores de depósitos existe asociado el
fenómeno de transporte. El cual, dependiendo con la energía que
ocurra, producirá distintos tipos de depósitos; es decir, hay cam-
bios en la forma y tamaño de los granos que son transportados:
esfericidad y redondez son características determinantes del ma-
terial como reservorio de agua. Se llama selección al grado de
homogeneidad de los granos. En un depósito con buena selec-
ción los granos tienen tamaños similares.
20 Boletín INIA, Nº 190
Pozos de Captación de Aguas Subterráneas
4.1. Depósitos fluviales
Este tipo de depósito es muy común en el país, incluso en zonas
de secano. En este caso, el agua que escurre por los ríos o esteros
arrastra sedimentos que se depositan cuando disminuye la ener-
gía de transporte del río, formando depósitos fluviales. Las llanu-
ras de inundación de los ríos forman depósitos aluviales; y los
cambios en el nivel de base del río (glaciaciones), forman las
terrazas fluviales, que corresponden a depósitos de la llanura
aluvial que quedan sobre el nivel del río (Figura 5).
Los depósitos fluviales presentan una gradación de materiales
depositados en sentido vertical, esto es: una base delgada con
fragmentos gruesos
con mala selección,
mezclados con arci-
lla; una parte media,
de mayor espesor,
de gravas y arenas
con buena selec-
ción; y en la parte
superior limos y ar-
cillas.
Figura 5. Formación típica de un valle
fluvial y sus terrazas
Boletín INIA, Nº 190 21
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
4.2. Depósitos gravitacionales.
En las laderas de los cerros se encuentran los depósitos coluviales,
con fragmentos angulosos, con poco arrastre. En general los frag-
mentos corresponden a rocas alteradas por lo que suelen tener
abundante arcilla y limo.
5. PROPIEDADES FÍSICAS
DE LOS ACUÍFEROS
Con el fin de caracterizar cuantitativamente el flujo de agua a
través de los estratos existentes en la zona saturada, se han defi-
nido algunos parámetros:
5.1. Permeabilidad
También denominada Conductividad Hidráulica (K). Se define
como el volumen de agua que circula a través de una sección
unitaria de suelo, en un tiempo unitario, bajo un gradiente hi-
dráulico también unitario. La permeabilidad se mide en unida-
des de longitud por tiempo (m/día, cm/h). Este parámetro es afec-
tado directamente por la textura del suelo y por la densidad y
viscosidad del agua subterránea. El tipo de partículas, su arreglo
y en último término la porosidad que generan, influye directa-
mente en el movimiento del agua en el suelo, es decir, en los
valores de K.
En la Figura 6, se puede observar tres muestras de perfil de suelo:
uno que contiene solamente arena gruesa (a), otro que contiene
arena fina (b), y otro que contiene una mezcla de ambas (c). En
todos se indica la ruta que seguiría una partícula de agua junto
22 Boletín INIA, Nº 190
Pozos de Captación de Aguas Subterráneas
con el flujo en sentido horizon-
tal; claramente se observa en la
figura que el camino recorrido
por la masa de agua en la mues-
tra de arena fina (b), es más lar-
go que en la muestra de arena
gruesa (a). De esta manera po-
demos concluir a priori que en
la muestra de suelo de arena
gruesa el valor de K es mayor,
asociando esta diferencia con un
promedio de diámetro de partí-
cula mayor. Sin embargo, en la
naturaleza los suelos contienen
partículas de diversos tamaños,
y existe una influencia de la dis- Figura 6. Flujo de agua en
tribución del tamaño de éstas sentido horizontal en
muestras de suelo.
sobre los valores de K.
En la figura anterior, se presenta una muestra de suelo con una
mezcla de partículas de arena gruesa y de arena fina (c), además
se indica la ruta de una partícula de agua con el flujo en sentido
horizontal. Se puede observar en la figura que el tamaño de los
poros de la muestra está fuertemente influenciado por las partí-
culas de arena fina y, que las partículas de mayor tamaño actúan
como barreras al flujo normal del agua en sentido horizontal.
Determinando así, que el agua se vea forzada a tomar rutas más
largas para circular a través de las partículas de la muestra. Si
comparamos con las figuras anteriores, claramente se establece
en la muestra de arena fina (b), que el valor de K es mayor, a
pesar que el promedio de tamaño de granos en la mezcla es ma-
yor.
Boletín INIA, Nº 190 23
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
5.2. Espesor del acuífero
Corresponde a la distancia que existe entre el estrato impermea-
ble y el nivel freático en acuíferos libres, siendo variable, en fun-
ción de los cambios del nivel freático, de pocos metros a dece-
nas de metros de magnitud. En acuíferos confinados y semicon-
finados, corresponde a la distancia que existe entre los estratos
impermeables que lo encierran, en este caso el valor es constan-
te y puede variar en órdenes de magnitud de unos pocos metros,
a cientos o miles de metros (ver figura 1).
6. ESTUDIOS PRELIMINARES
Antes de tomar la decisión de construir alguna obra para la cap-
tación de aguas subterráneas es recomendable realizar estudios
preliminares, con el fin de tener estimaciones de los recursos
existentes.
Debe realizarse un recuento de todas las captaciones subterrá-
neas existentes en la zona abarcada por las napas subterráneas
que se trata de aprovechar, dentro del radio de influencia del
pozo. En este proceso de recuento debe recopilarse información
relacionada con ubicación geográfica, tipos y características de
la obra, niveles estáticos de la napa y sus fluctuaciones, condi-
ciones de explotación, capacidades máximas, estratigrafía y todo
antecedente que se estime de interés. Mucha de esta informa-
ción es posible encontrarla en las oficinas del Ministerio de Obras
Públicas (MOP) de la región, específicamente en la Dirección
General de Aguas (DGA), institución que además dispone de los
derechos de agua subterránea concedidos.
Será necesario recopilar antecedentes de las captaciones subte-
24 Boletín INIA, Nº 190
Pozos de Captación de Aguas Subterráneas
rráneas existentes, así como conocer el régimen pluviométrico
del sector. Este último se puede obtener a través de la informa-
ción existente en el Instituto de Meteorología de Chile, algunas
otras fuentes de estudios más específicos de la zona (Santibáñez,
CIREN) o a través de información de estaciones pluviométricas
locales.
Además, es recomendable realizar un estudio hidrogeológico de
la zona donde se construirá el pozo, en el que se haga especial
mención de las características de interés de los acuíferos existen-
tes, tales como naturaleza de los rellenos, alimentaciones o re-
cargas disponibles, extensión y dimensiones de los acuíferos,
características de permeabilidad y almacenamiento de los mis-
mos (transmisividad, coeficiente de almacenamiento, rendimiento
específico, entre otros). Antecedentes de hidrogeología se encuen-
tran en la DGA como también en el Servicio Nacional de Geolo-
gía y Minería (organismo que confecciona “Cartas
hidrogeológicas” de zonas de nuestro país). Para zonas de seca-
no de la VI y VII región actualmente existen las cartas de Rancagua
y Talca respectivamente. Otra repartición que cuenta con ante-
cedentes hidrogeológicos, es el Instituto de Recursos Hidráulicos
(CIREN CORFO), donde se encuentran catastros de pozos con-
feccionados aproximadamente hasta el año 1970. El CIREN tam-
bién cuenta con estudios para la determinación de Zonas
Hidrogeológicas Homogéneas (ZHH) en la mayoría de las regio-
nes de nuestro país, cuya principal finalidad es definir y delimi-
tar áreas geográficas en las cuales es posible la explotación de
aguas subterráneas. Además, en cada ZHH se define un pozo
tipo representativo, con sus atributos de profundidad, nivel está-
tico, caudal posible de extraer y nivel dinámico.
También es recomendable la observación y estudio de cartas que
reflejen la fisiografía y topografía del área en análisis. Mediante
Boletín INIA, Nº 190 25
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
este material es posible establecer claramente las hoyas
hidrográficas de influencia en las cuencas, subcuencas y
microcuencas; posibles recargas naturales y dirección del flujo
de aguas subterráneas. Con este fin también es útil la cartografía
desarrollada por el Instituto Geográfico Militar a escalas 1:25000
y 1:50000 con curvas de nivel cada 20 m, además de fotografías
aéreas. Estas últimas también se obtienen en las dependencias
del servicio aerofotogramétrico de la Fuerza Aérea en Cerrillos,
Región Metropolitana, donde existen fotografías en diversas es-
calas y que cubren virtualmente todo el país.
Si los antecedentes existentes no son suficientes, se deberá in-
vestigar, programar y ejecutar las actividades adicionales que sean
necesarias, como investigaciones geológicas detalladas, pruebas
de agotamiento e infiltración en pozos existentes y prospeccio-
nes de diferente índole, entre otras.
7. PROSPECCIÓN
Para la hidrología subterránea las características de los materia-
les geológicos relacionados con algunas propiedades específicas
de los mismos, permiten identificar materiales o masas homogé-
neas que, correlacionadas con las características hidrodinámicas,
aportan un buen conocimiento de la geología subterránea. Infor-
mación imprescindible para la obtención de la geometría de los
acuíferos y en general de las estructuras geológicas subterráneas.
En el estudio o prospección de aguas subterráneas encontramos
por una parte, los métodos denominados superficiales que no
requieren de pozos o perforaciones para su implementación, y
por otra, aquellos que se aplican en perforaciones ya existentes o
26 Boletín INIA, Nº 190
Pozos de Captación de Aguas Subterráneas
realizadas con dicho fin, conocidos como registros geofísicos,
siendo en general estos últimos más costosos.
7.1. Métodos geofísicos superficiales
A pesar de que existe una serie de este tipo de métodos
prospectivos con el fin de ubicar aguas subterráneas para su ex-
plotación, dos son los de mayor importancia:
Método sísmico: este método se basa en la velocidad de transmi-
sión de las ondas elásticas en los diferentes tipos de materiales
del subsuelo como respuestas a la inducción de vibraciones arti-
ficiales por sistemas mecánicos. Las vibraciones se detectan por
medio de sismógrafos en varias direcciones y distancias desde la
fuente de energía, y se gravan en papel fotográfico o cintas mag-
néticas para su posterior interpretación.
La velocidad de propagación de la onda longitudinal, única de
interés con el fin de la explotación de aguas subterráneas, de-
pende del grado de compactación y del estado de consolidación
del material o formación geológica.
La limitación principal de este método, es que no se puede obte-
ner información de capas que se encuentran bajo estratos de
material denso (basaltos, calizas compactas), donde la velocidad
de propagación es mayor en la superficie que en la profundidad.
Método eléctrico: su característica principal es que permite de-
terminar la resistividad o conductividad eléctrica de las forma-
ciones geológicas expuestas. Las principales propiedades físicas
de las rocas o formaciones que intervienen en las medidas eléc-
tricas de este método son: resistividad (r), constante dieléctrica
(e), permeabilidad magnética (m) y propiedades electroquímicas.
Boletín INIA, Nº 190 27
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Sin duda, la propiedad de mayor importancia desde el punto de
vista de la prospección es la resistividad, que se define como: la
resistencia que opone un cubo de ancho unitario al paso de una
corriente eléctrica de 1 ampere, que circula en sentido perpendi-
cular a sus dos caras, entre las cuales existe una diferencia de
potencial (voltaje) de 1 volt, siendo la unidad de medida de la
resistividad el ohm-metro.
Los factores de mayor influencia en el valor de la resistividad de
las rocas son la constitución mineralógica, el grado de satura-
ción y calidad del agua que la satura, la porosidad, la edad
geológica y el grado de compactación. Otros factores que tam-
bién influyen son la temperatura, presión y humedad (Cuadro 1).
Cuadro 1. Resistividad eléctrica según tipo de material.
Tipo de medio Ohms-metro Tipo de medio Ohms-metro
Granito saturado 20-100 Caliza y arenisca 50-3000
Caliza saturada 50-20 Pizarra 50-300
Agua salina 1-10 Rocas metamórficas 100-10000
Agua potable 50-300 Grava 100-10000
Agua de mar < 0,2 Arena 130-1000
Agua destilada > 500 Limo 30-500
Arcilla 10-100
Con la información de las resistividades obtenidas se confeccio-
nan perfiles de suelos representativos de la geometría y caracte-
rísticas de las formaciones atravesadas por los sondeos.
28 Boletín INIA, Nº 190
Pozos de Captación de Aguas Subterráneas
8. DISEÑO DE POZOS DE CAPTACIÓN
DE AGUAS SUBTERRÁNEAS
El diseño de un pozo consiste en establecer todos los parámetros
que definan claramente las características de construcción y de
operación de la obra.
En el proceso de diseño y construcción de un pozo es necesario
definir en forma detallada:
• Las condiciones geológicas de los distintos terrenos, una se-
lección y manejo eficiente de la maquinaria utilizada en la
perforación y desarrollo del pozo.
• Perforación
• Instalación de la tubería (Entubación)
• Engravillado
• Limpieza y desarrollo para asegurar una agua pura y estabili-
dad en el caudal
8.1. Perforación
Consiste en atravesar los estratos que componen el subsuelo, hasta
la profundidad del proyecto, dejando un espacio interior libre
que permita la posterior colocación de la entubación definitiva.
8.2. Entubación
Consiste en dejar el pozo con su tubería de revestimiento defini-
tiva con cribas o rejillas en los tramos que enfrentan a los acuí-
feros.
Boletín INIA, Nº 190 29
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
8.3. Engravillado
El engravillado consiste en rellenar el espacio anular comprendi-
do entre la perforación cilíndrica y la tubería de habilitación,
con una gravilla lo mas uniforme posible, que permita la forma-
ción de un filtro que impida la incorporación de partículas al
pozo durante el bombeo, consiguiéndose así un pozo mas lim-
pio y una mayor vida útil del equipo de bombeo.
8.4. Desarrollo
Consiste en extraer los residuos de la perforación (lodos), estabi-
lizar las formaciones en torno a las cribas, logrando un mejora-
miento granulométrico de mayor tamaño a menor tamaño. Me-
jorar la productividad y prolongar la vida útil del pozo (Figura 7).
9. PROFUNDIDAD DEL POZO
Es un parámetro de diseño muy importante y generalmente es
posible determinarlo con antecedentes de otros pozos en las cer-
canías del estudio o con estudios hidrogeológicos preliminares
(CIREN, DGA, SERNAGEOMIN, etc.).
La profundidad será fijada inicialmente con base en los espeso-
res, profundidades y rendimientos específicos de los acuíferos,
tratando de cubrir la demanda o la necesidad para el uso que se
pretende dar al agua. Es recomendable que si se trata de un
acuífero que funciona como libre, la perforación llegue hasta el
piso del mismo, para evitar efectos de penetración parcial. Por la
misma razón, en acuíferos confinados se recomienda captar todo
el espesor del acuífero, salvo que los espesores sean muy gran-
des o los caudales de extracción demandados sean pequeños para
30 Boletín INIA, Nº 190
Pozos de Captación de Aguas Subterráneas
Figura 7. Diseño de pozo previo a la perforación
aceptar una solución de penetración parcial. Otra razón que fija
la profundidad del pozo es la presencia de estratos que conten-
gan agua de mala calidad.
10. DIÁMETRO DEL POZO
Para fijar el diámetro de la tubería influyen factores esencialmente
hidráulicos. En general se distingue dos de estos factores en la tube-
ría: uno que va desde la superficie hasta la profundidad donde irá
instalada la bomba, y se denomina cámara de bombeo; y otro que
se extiende hasta el sistema de captación (rejilla o tubo ranurado).
Boletín INIA, Nº 190 31
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
En la cámara de bombeo el diámetro recomendable para la tube-
ría es el doble de la bomba, aunque este valor será función de la
longitud de la cámara de bombeo, ya que a mayor profundidad
el riesgo de tener desviaciones en la perforación aumenta, por lo
que a mayor longitud es recomendable permitirse una mayor
holgura. A su vez, el diámetro de la bomba esta en función de su
punto de operación, esto es caudal y presión de operación re-
querida, valores que se definen durante el diseño del sistema de
riego. En esta etapa el punto de operación se obtiene de manera
tentativa, ya que se tiene una estimación de la superficie total a
regar. El punto de operación de la bomba permite definir una
marca y modelo, en función del modelo sus dimensiones, y final-
mente su diámetro. A continuación y a modo de referencia, se
presentan en el Cuadro 2, los valores de diámetros recomenda-
dos en función de caudales extraídos.
Cuadro 2. Diámetro de la bomba y tubería en
función del caudal de extracción.
Diámetro Máx. Diámetro Mín.
Bomba (pulg) Tubería (pulg) Caudal (L/s)
5 6 0 - 10
6 8 9 - 24
8 10 21 - 40
10 12 36 - 80
12 14 72 - 110
14 16 98 - 180
Fuente: Ex Departamento de Recursos Hidráulicos. CORFO.
Una vez definido el diámetro para la entubación, se puede deter-
minar el diámetro de la tubería de perforación que se empleará
en la construcción del pozo. El diámetro inicial de perforación
debe determinarse teniendo en cuenta el diámetro definitivo de
32 Boletín INIA, Nº 190
Pozos de Captación de Aguas Subterráneas
entubación y la profundidad prevista para el pozo, considerando
posibles cambios de diámetro a lo largo de ella.
Con relación a la longitud de la cámara de bombeo, ésta se cal-
culará sumando a la profundidad del nivel estático el abatimien-
to esperado (Figura 8), que es a su vez función del caudal de
extracción, más la sumergencia, entiéndase por sumergencia la
profundidad definitiva a la que queda instalado el equipo de bom-
beo con respecto al nivel dinámico, y que es necesaria para un
buen funcionamiento de la bomba.
Figura 8. Cono de abatimiento del acuífero durante el bombeo.
El nivel estático se obtendrá del sondeo de los pozos cercanos al
sitio donde se pretende realizar la perforación, el abatimiento
debido al bombeo se obtendrá aplicando ecuaciones de hidráu-
lica de pozos (responsabilidad de la empresa de perforación).
La sumergencia de la bomba se puede obtener de los fabricantes
del equipo de bombeo. En general, se pueden considerar de unos
5 a 8 metros, dependiendo del caudal de extracción. Una insufi-
ciencia del nivel de sumergencia puede resultar en un funciona-
Boletín INIA, Nº 190 33
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
miento sin agua (“en seco”) de partes de la bomba con el consi-
guiente calentamiento y daño de las piezas rozantes.
11. ENTUBACIÓN DEFINITIVA
La tubería definitiva del pozo debe ser capaz de resistir la pre-
sión provocada por los empujes laterales del terreno y la presión
hidrostática de los acuíferos existentes, esto por posibles diferen-
cias de nivel de aguas entre el interior y el exterior del pozo. La
conducción de construcción de estas tuberías está basada en cri-
terios que condicionan su comportamiento estructural e hidráu-
lico, de manera que cumplan con las características de sosteni-
miento de las paredes del pozo y de la conducción hidráulica
que conecta al acuífero con la superficie, y permita una adecua-
da instalación del equipo de bombeo.
Las tuberías que se utilizan para habilitar los pozos son de acero
tipo YODER (Figura 9), con extremos para soldar. Se ajustan a las
normas ASTM-53, ASTM-120 y API (las normas ASTM abarcan
varios sectores cla-
ve, incluidos los pro-
ductos de acero y
fierro, productos de
metal sin fierro, tec-
nología medioam-
biental y del agua,
entre otros).
Figura 9. Tubería utilizada en
pozos profundos.
34 Boletín INIA, Nº 190
Pozos de Captación de Aguas Subterráneas
En el caso de la tubería de PVC, los estándares exigidos para su
uso en pozos profundos son superiores a los comúnmente utili-
zados en sistemas de riego. Se recomienda el PVC clase 11, 12 y
21 que tolera presiones entre 572 y 3.000 Kpa. Estos estándares
no se encuentran en el comercio local por lo que no se aconseja
reemplazar el PVC que normalmente se utiliza en conducciones
de riego por su uso en tuberías de pozos profundos ya que existe
el riesgo de que colapse por las diferencias de presión que se
producen en las formaciones acuíferas.
Las entubaciones definitivas deberán quedar verticales y alinea-
das. Ninguna tubería, en cuyo interior haya de colocarse un equi-
po de bombeo, deberá desviarse de la vertical más de 7,5 cm
cada 30 m para los tubos de hasta 2” de diámetro nominal; más
de 10 cm para diámetros entre 8” y 12”; ni más de 15 cm para
diámetros mayores de 12”.
12. HABILITACIÓN
El proyecto de pozo también contempla el dimensionamiento de
los componentes de la zona de captación y los procesos de lim-
pieza de la obra, conocido como habilitación.
Zona de captación: la zona de captación se define como el sec-
tor vivo y activo de la obra, y corresponde a aquel sector del re-
vestimiento que enfrenta la zona filtrante por donde se produce
el ingreso del agua. Este sistema permite el ingreso del agua lim-
pia al pozo, exenta de sedimentos, y debe cumplir con exigen-
cias de orden hidráulico, de manera que el pozo sea eficiente; es
decir, que su caudal específico (L/s por metro de abatimiento)
sea el mayor posible.
Boletín INIA, Nº 190 35
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
La zona de captación está conformada por dos partes: la rejilla o
tubería ranurada y el filtro de gravas. Ambos elementos tienen
por objeto permitir el acceso de agua libre de materiales finos en
suspensión, impidiendo además derrumbes en la perforación. Los
referidos elementos deben ser diseñados con el fin de generar el
mínimo de pérdidas de carga hidráulica en el pozo.
Rejilla o tubería ranurada: las pérdidas de carga ocurridas en los
filtros y rejilla están directamente relacionadas con el cuadrado
de la velocidad del flujo de ingreso al pozo. Para un caudal co-
nocido, la velocidad del flujo depende del área, la que se cono-
ce como la superficie o área abierta de la rejilla; la misma que
está dada por el número de aberturas o ranuras en la tubería y
por la longitud y ancho de estas. A mayor área abierta de la reji-
lla, mayor velocidad de flujo, y en consecuencia menores pérdi-
das de carga, con el resto de los factores constantes.
Existe una variedad de alternativas, tanto para tubería ranurada
(orificios circulares, orificios rectangulares, ranuras verticales y
ranuras horizontales), como para rejilla propiamente tal (rejilla
de persianas o celosía y rejilla Johnson) (Figura 10). En cualquier
caso el fundamento hidráulico para una eficiente operación es el
mismo, a mayor área abierta de la rejilla menor será la altura de
succión. En la figura 10, se comparan áreas abiertas de rejilla
para tres tipos de filtros, y en ella se puede observar que la rejilla
tipo Johnson posee 7 y 21 veces más área abierta que el ranura-
do horizontal y vertical respectivamente (Figura 11).
El tipo y disposición del ranurado en la rejilla de la tubería es
determinante en el área libre disponible para el paso del flujo de
agua, dichas diferencias se pueden apreciar en la Figura 12.
36 Boletín INIA, Nº 190
Pozos de Captación de Aguas Subterráneas
Figura 10. Tipos de ranurado en tuberías.
Figura 11. Ranurado en tubería del tipo horizontal (a) y vertical (b)
Boletín INIA, Nº 190 37
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
El tamaño de la rejilla está en fun-
ción de la velocidad de entrada
del flujo al interior del pozo, del
espesor del acuífero, del área
abierta de la rejilla y del caudal.
El área abierta de la rejilla puede
llegar a reducirse hasta en un 50%
producto de la presencia de are-
nas, gravas, elementos químicos
en solución y crecimientos bacte-
riales. La velocidad de entrada del
flujo a través de la rejilla es un pa-
rámetro que se puede manejar
Figura 12. Diferencias de
para impedir el problema de re- magnitud en el área abierta
ducción de su área. Los aumentos de tres tipos de rejilla.
en velocidad y reducción de pre-
sión del agua que ingresa al pozo a través de la rejilla favorecen la
formación de precipitados. Valores de velocidad de entrada del
flujo recomendadas en función de la conductividad hidráulica o
permeabilidad del acuífero se presentan en el Cuadro 3.
Cuadro 3. Valores de velocidad de entrada
recomendados en función de la
conductividad hidráulica K.
K (m/día) Velocidad de entrada (cm/s)
< 20 1,0
20 1,5
40 2,0
80 3,0
120 4,0
160 4,5
200 5,0
240 5,5
> 240 6,0
38 Boletín INIA, Nº 190
Pozos de Captación de Aguas Subterráneas
Un valor comúnmente utilizado es el recomendado por la
National Water Well Association, que indica que la velocidad
máxima permitida es de 3 cm/s o 0,03 m/s para valores de
conductividad hidráulica iguales o mayores a 120 m/día.
El área abierta de la rejilla se calcula en función de la longitud y
ancho de cada ranura y por el número de ranuras en función del
diámetro de ésta. La expresión utilizada para determinar el área
es la siguiente:
A = 2 x D x (n x e x l) Ecuación 1
Donde:
A : área abierta total (m2/m)
D : diámetro de rejilla (m)
n : número de ranuras por (m2)
e : ancho de la ranura (m)
l : longitud de cada ranura (m)
Así, el área abierta efectiva (Ae) se considera igual a:
Ae = 0,5 x A (m2 / m) Ecuación 2
Esto, por que se asume que un 50% de la rejilla se tapa con ma-
teriales finos al operar el pozo. Para el cálculo de la velocidad,
se divide el caudal de extracción por el área abierta de la rejilla,
comprobándose que no exceda la velocidad mínima exigida.
Q
Vc = Ecuación 3
L x Ae
Donde:
L : longitud de la rejilla (m)
Q : caudal de extracción (m3/s)
Boletín INIA, Nº 190 39
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Si la velocidad excediera el valor 0,03 m/s, será necesario au-
mentar el diámetro o la longitud de la zona de captación. Para
efectos del diseño, es de utilidad práctico el cuadro de valores
de velocidades críticas del flujo, que se indica a continuación en
el Cuadro 4.
Cuadro 4. Valores de velocidad crítica del flujo
según tipo de material.
Materiales Diámetro de los Velocidad crítica
del acuífero granos (mm) (m/s)
Arenas limosas 0,01 - 0,1 0,01 - 0,02
Arenas finas 0,10 - 0,2 0,02 - 0,035
Arenas medias 0,25 - 0,50 0,04 - 0,07
Arenas gruesas 1,0 - 2,0 0,11 - 0,17
Gravas finas 2,0 - 4,0 0,18 - 0,80
Fuente: R. C. Smith. Prospección y explotación de las aguas
subterráneas, citado por E. Celedón.
Por otra parte, es recomendable que el área abierta de la rejilla
tenga un porcentaje mayor o igual a la porosidad de los acuíferos
o a los filtros de grava o arena. Respecto al tamaño de la ranura,
cuando se requiere filtro de grava se debe estimar en función del
análisis granulométrico del filtro, el cual a su vez se determina
en función de la granulometría de la formación donde se en-
cuentra el acuífero. Dicho análisis se realiza mediante cribas o
tamices estándar, la cantidad de material retenido por cada ta-
miz es expresada en peso y por ciento del total. Estos valores se
grafican anotando en el eje de las ordenadas el por ciento del
peso retenido acumulado, por lo que los valores de este eje van
de 0 a 100. En el eje de las abscisas se grafican los valores del
tamaño de los granos correspondientes, como se muestra en la
Figura 13.
40 Boletín INIA, Nº 190
Pozos de Captación de Aguas Subterráneas
Figura 13. Tamices y curva de un análisis
granulométrico.
El diámetro efectivo es un índice utilizado para determinar el
grado de finura del material que compone al acuífero, y corres-
ponde al tamiz equivalente de la curva granulométrica en el 90%
retenido del material tamizado total acumulado. En el Cuadro 5,
se presentan resultados de un análisis granulométrico de una
muestra del material de un acuífero.
Cuadro 5. Análisis granulométrico de una
muestra de material acuífero.
Abertura de Peso acumulado Porcentaje retenido
tamiz (cm) (gm) (%)
0,165 24 6
0,117 72 18
0,084 140 35
0,058 220 55
0,041 300 75
0,030 344 86
0,020 372 93
Tamiz final 400 100
Boletín INIA, Nº 190 41
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Para el caso de la muestra anterior el diámetro efectivo (90%),
corresponde a una abertura de 0,020 cm.
Filtro de gravas: se le llama filtro de gravas al relleno que se
coloca entre la rejilla y la pared de la perforación. Su objetivo es
estabilizar la pared de la perforación evitando derrumbes; rete-
ner la mayoría de los materiales finos que contiene la formación
acuífera, evitando que penetren a la cámara de bombeo; e incre-
mentar el diámetro efectivo del pozo y asegurar una buena poro-
sidad y conductividad hidráulica alrededor del espacio anular en
el sector ranurado (Figura 14). En ocasiones cuando los materia-
les del acuífero son gruesos y uniformes no es necesario colocar
un filtro de grava propiamente tal, pero sí un empaque de gravas
para estabilizar las paredes de la formación acuífera y evitar de-
rrumbes.
Figura 14. Filtro de gravas.
El material utilizado como filtro será de cantos bien redondea-
dos, lavados y uniformes. Es fundamental una prolija selección
de la grava, pues la permeabilidad del filtro debe ser mayor que
la del acuífero. Se requiere de un trabajo minucioso y prudente
en la colocación del filtro, procurando que no se pierda la gra-
duación de grava elegida. El espesor del filtro de gravas deberá
ser de 7 a 20 cm (3 a 8”), dependiendo este valor de la profundi-
42 Boletín INIA, Nº 190
Pozos de Captación de Aguas Subterráneas
dad del pozo y de lo regular de la construcción de la perfora-
ción; recomendándose siempre un espacio anular superior a 7
cm (3”), para evitar “punteos” del material durante su coloca-
ción. Por otro lado, valores mayores de 20 cm (8”) del espesor
del filtro entorpecen las operaciones de limpieza y en ocasiones
resulta casi imposible remover los residuos de lodos de perfora-
ción contenidos en los acuíferos al terminar la construcción.
En muchas ocasiones, especialmente en Chile, las características
del subsuelo posibilitan la creación de la pared de grava con las
propias partículas que constituyen la formación. Al respecto, el
Ingeniero Mexicano Vicente Vargas (1976) sugiere la siguiente
receta para el buen diseño de estos filtros: “cualquier clase de
materiales, por finos que sean, se pueden controlar con un filtro
constituido por grava graduada, con partículas limitadas entre ¼
y ½ pulgada de diámetro”.
Según G. Castany, citado por E. Celedón (1978), sólo procede
aplicar el procedimiento de construir la pared de grava artificial
cuando la granulometría del acuífero es uniforme.
13. LIMPIEZA Y DESARROLLO DEL POZO
Este proceso consiste en un conjunto de operaciones, realizadas
una vez colocada la rejilla, destinadas a extraer los residuos de
la perforación (lodos); a estabilizar las formaciones en torno a las
rejillas, logrando un arreglo y mejoramiento en la granulometría;
a aumentar la permeabilidad del acuífero al nivel que tenía pre-
vio a la perforación, y que se ve reducida por la perforación mis-
ma al compactar las paredes del pozo; a extraer la presencia de
lodos que recubren las paredes de este; y finalmente, a prolongar
la vida útil del pozo.
Boletín INIA, Nº 190 43
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Una vez terminado el pozo deberá realizarse operaciones de lim-
pieza que tienen como objetivo desalojar la bentonita, o en for-
ma más general los lodos de perforación utilizados durante la
construcción. Los métodos de desarrollo son básicamente vaivén
y pistón, chorros de agua a altas velocidades, aire comprimido,
bombeos intermitentes o agitación y sobrebombeo. Es conveniente
tomar en cuenta que la limpieza será más difícil conforme el
acuífero sea más fino, o cuando el tiempo de construcción del
pozo tenga una larga duración.
De acuerdo con lo anterior, es recomendable realizar la cons-
trucción del pozo lo más rápidamente posible, y una vez entuba-
do y engravillado bombear y realizar las operaciones de limpie-
za sin pérdida de tiempo. Cuando los acuíferos son muy finos es
conveniente utilizar lodos orgánicos para aprovechar su
autodegradación y así, facilitar las operaciones de limpieza.
Otro factor que influye en la selección del método de limpieza
del pozo, es el tipo de rejilla instalado en la zona de captación;
si el área de entrada es la apropiada serán más eficientes y rápi-
das las operaciones de limpieza y desarrollo.
Además de los métodos mecánicos mencionados, existen aditi-
vos químicos de agentes dispersantes que pueden acelerar el pro-
ceso de limpieza. Estos cumplen la misión de facilitar la elimina-
ción de las arcillas presentes en el acuífero, pues las ponen en
estado de suspensión, evitando su sedimentación, ya sea en el
fondo del pozo o en la rejilla.
44 Boletín INIA, Nº 190
Pozos de Captación de Aguas Subterráneas
14. PRUEBAS DE BOMBEO
Las pruebas de bombeo son indispensables para conocer el com-
portamiento de los pozos y determinar las constantes de forma-
ción de los acuíferos (T y S). Las pruebas consisten básicamente
en un control sistemático del caudal, de los niveles de agua y del
tiempo transcurrido durante el bombeo del pozo. Estas pruebas
son reconocidas como de caudal variable y caudal constante.
14.1. Prueba de caudal variable
La prueba de caudal variable o escalonado, consiste en bombear
el pozo con diferentes caudales fijos durante períodos definidos,
controlando los niveles de agua y el tiempo. Las Bases Técnicas
de los Concursos a la Ley de Fomento a la Inversión Privada en
Obras de Riego y Drenaje (Ley 18.450), establecen observacio-
nes de niveles en función del tiempo conforme a la siguiente
escala: 0 – 5 – 10 – 15 – 30 – 45 y 60 minutos, y después cada 30
min hasta que el nivel deprimido se estabilice, no excediendo de
12 horas por etapa.
Estas mediciones incluyen en consecuencia, el nivel estático (an-
tes de empezar el proceso de bombeo), el caudal de agua que se
extrae, simultáneamente con el nivel dinámico correspondiente,
lo que se realiza con una frecuencia determinada (ver ejemplo 1).
Los resultados de esta prueba permiten definir la curva de “ago-
tamiento” del pozo y con ella diseñar las condiciones de explo-
tación de la captación, proyectando en el tiempo la tendencia de
los niveles para los diversos caudales. Con ayuda de un gráfico
semilogarítmico se logra tener una estimación del comportamiento
del pozo a futuro.
Boletín INIA, Nº 190 45
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
14.2. Prueba de caudal constante
La prueba de caudal constante, similar a la anterior pero mante-
niendo un solo caudal durante un período definido, permite cal-
cular la transmisibilidad del acuífero. En el caso de disponer de
uno o varios pozos de observación será posible calcular el coefi-
ciente de almacenamiento, para lo cual habrá que controlar los
niveles y el tiempo en cada uno de ellos.
El tiempo de duración de las pruebas se debe condicionar a la
trascendencia del proyecto y es materia de decisión del propie-
tario de la obra. Sin embargo, lo usual es dar unas 8 a 12 horas
para la prueba de caudal variable y 24 horas para la de caudal
constante. La Comisión Nacional de Riego y la Dirección Gene-
ral de Aguas exige estos tiempos en las pruebas de bombeo, con
fines de presentación de proyectos a la ley 18 450 e inscripción
de derechos de aprovechamiento de aguas subterráneas respec-
tivamente. Esta prueba se hará con un caudal que no supere el
90% del máximo caudal aforado en la prueba de gasto variable.
Teóricamente la variación de los niveles de agua en el pozo tiene
un comportamiento de línea recta en función del logaritmo del
tiempo. Por esta razón se debe medir de acuerdo con una escala
de tiempos que siga aproximadamente una ley logarítmica. Una
escala práctica es medir al minuto, 2, 3, 4, 5, 6; 8, 10, 12, 14, 16,
18, 20; 25, 30, 35, 40; 50, 60, 70, 80, 90, 100, 110, 120; 150,
180, 210, 240...., y más minutos en la misma secuencia.
46 Boletín INIA, Nº 190
Pozos de Captación de Aguas Subterráneas
Ejemplo 1.
Registro de Prueba de bombeo
En los Cuadros 6 y 7, se presenta un ejemplo de las pruebas de
bombeo, tomado del documento de PRODECOP INIA-Intihuasi.
El pozo que se evalúa presenta un nivel estático a los 22,69 m;
efectuándose 5 pruebas a caudal variable y una prueba a caudal
constante (Q = 13 L/s), equivalente al 87% del caudal máximo
utilizado. Es interesante destacar que la recuperación que se lo-
gra luego de la prueba a caudal variable, se efectuó en el 10%
del tiempo que dura la prueba.
Boletín INIA, Nº 190 47
Cuadro 6. Prueba de bombeo a caudal variable. Datos de abatimiento y recuperación .
48
Nivel estático: 22,69 m Inicio de bombeo: 09:00 h inicio de recuperación: 20:04 h Fin de bombeo: 20:04 h
fin de recuperación: 21:14 h Duración de bombeo: 664 min Tiempo de recuperación: 70 min
Etapa 1, Q = 2,1 L/s Etapa 2, Q = 5 L/s Etapa 3, Q = 8 L/s
t, min N.D., m Abat., m Q o, L/s t, min N.D., m Abat., m Q o , L/s t, min N.D., m Abat., m
1 25,55 2,86 2,05 1 29,75 7,06 1 39,18 16,49
2 25,6 2,91 2 30,93 8,24 2 40,06 17,37
3 25,62 2,93 3 31,25 8,56 3 40,06 17,37
4 25,47 2,78 4 31,3 8,61 4 40,16 17,47
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
5 25,75 3,06 2,05 5 31,69 9 5 40,17 17,48
6 25,57 2,88 6 31,92 9,23 6 40,37 17,68
7 25,51 2,82 2,1 7 32,04 9,35 7 40,62 17,93
8 25,47 2,78 8 32,04 9,35 8 40,82 18,13
9 25,43 2,74 9 32,06 9,37 9 41,03 18,34
10 25,39 2,7 10 32,09 9,4 10 41,1 18,41
12 25,22 2,53 12 32,15 9,46 12 41,89 19,2
14 25,8 3,11 2,1 14 32,17 9,48 14 41,75 19,06
16 25,64 2,95 16 32,25 9,56 16 42,19 19,5
18 25,61 2,92 18 32,27 9,58 18 42,32 19,63
20 25,6 2,91 2,1 20 32,27 9,58 20 42,52 19,83
25 25,62 2,93 25 32,28 9,59 25 42,7 20,01
30 25,55 2,86 30 32,81 10,12 5 30 43,05 20,36
35 25,49 2,8 2 35 32,95 10,26 35 43,11 20,42
40 25,69 3 40 33 10,31 40 43,03 20,34
45 25,75 3,06 45 33,1 10,41 5 45 43,06 20,37
50 25,77 3,08 50 33,21 10,52 50 43,02 20,33
55 25,84 3,15 55 33,35 10,66 55 43,06 20,37
Boletín INIA, Nº 190
60 25,88 3,19 60 33,43 10,74 5 60 43,05 20,36
70 25,81 3,12 2,1 70 33,62 10,93 70 43,32 20,63
80 25,81 3,12 2,1 80 33,69 11 80 43,3 20,61
90 25,75 3,06 2,1 90 33,77 11,08 90 43,31 20,62
100 25,75 3,06 100 33,92 11,23 100 43,37 20,68
110 25,75 3,06 110 33,89 11,2 110 43,39 20,7
120 25,75 3,06 120 33,91 11,22 120 43,39 20,7
Q o : ajuste de caudal
Pozos de Captación de Aguas Subterráneas
Cuadro 6. Continuación.
Etapa 4, Q = 13,5 L/s Etapa 5, Q =15 L/s Recuperación
t, min N.D.,m Abat.,m Qo, L/s t, min N.D.,m Abat.,m Qo, L/s t, min N.D.,m [Link].,m
1 49 26,31 1 71,2 48,51 665 38,5 15,81
2 52,06 29,37 2 72,14 49,45 666 32,53 9,84
3 53,06 30,37 3 73,21 50,52 667 30,17 7,48
4 54,34 31,65 4 74,09 51,4 668 29,03 6,34
5 55,64 32,95 669 28,26 5,57
6 55,86 33,17 13,5 670 27,67 4,98
7 56,04 33,35 671 27,33 4,64
8 56,54 33,85 672 27,03 4,34
9 57 34,31 673 26,7 4,01
10 57,53 34,84 674 26,4 3,71
12 57,21 34,52 13,5 676 26,02 3,33
14 57 34,31 678 25,7 3,01
16 57,77 35,08 680 25,4 2,71
18 57,94 35,25 682 25 2,31
20 58,4 35,71 684 24,66 1,97
25 58,63 35,94 689 24,36 1,67
30 59,42 36,73 694 24,1 1,41
35 59,66 36,97 699 24,01 1,32
40 59,49 36,8 704 23,88 1,19
45 59,41 36,72 709 23,7 1,01
50 59,43 36,74 714 23,6 0,91
55 59,29 36,6 13,5 719 23,54 0,85
60 64,74 42,05 724 23,47 0,78
70 65,77 43,08 734 23,15 0,46
80 66,4 43,71
90 64,94 44,25 13,5
100 68,19 45,5
110 69,2 46,51
120 69,12 46,43
130 69,07 46,38
140 69,1 46,41 A los 4 min se alcanza el nivel de agotamiento,
150 69,92 47,23 se detiene la bomba y se toma la recuperación.
160 69,37 46,68
170 68,59 45,9
180 68,58 45,89
190 68,61 45,92
200 69,06 46,37
210 69,18 46,49
220 68,93 46,24
230 68,97 46,28
240 69,07 46,38
250 69,05 46,36
260 69,09 46,4
270 68,96 46,27
280 68,98 46,29
290 69,05 46,36
300 69,07 46,38
Boletín INIA, Nº 190 49
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Cuadro 7. Prueba de bombeo a caudal constante.
Datos de abatimiento y recuperación.
Inicio de bombeo: 19/04/97; 21:14 Inicio de recuperación: 20/04/97; 21:14 h
Fin de bombeo: 20/04/97; 21:14 h Fin de recuperación: 21/04/97; 08:00 h
Duración de bombeo: 1440 min Tiempo de recuperación: 646 min
Bombeo a Q Cte., 13 L/s Bombeo a Q Cte., 13 L/s Recuperación
t, min N.D.,m Abat.,m Qo, L/s t, min N.D.,m Abat.,m Qo, L/s t, min N.D., m Abat.,m
1 39,68 16,99 210 62,8 40,11 1441 38,96 16,27
2 46,72 24,03 240 63 40,31 1442 31,56 8,87
3 48,02 25,33 270 63,18 40,49 1443 29,39 6,7
4 50,95 28,26 300 63,36 40,67 1444 28,55 5,86
5 51,94 29,25 330 64 41,31 1445 28 5,31
6 52,51 29,82 360 64,31 41,62 12,5 1446 27,42 4,73
7 53,55 30,86 390 65,2 42,51 1447 26,89 4,2
8 54,77 32,08 420 68,17 45,48 1448 26,67 3,98
9 55,36 32,67 450 70,59 47,9 1449 26,48 3,79
10 55,76 33,07 480 72,14 49,45 1450 26,23 3,54
12 56,79 34,1 510 74,28 51,59 12.0* 1452 25,8 3,11
14 56,81 34,12 540 70,1 47,41 1454 25,54 2,85
16 57,18 34,49 570 70,34 47,65 1456 25,31 2,62
18 57,23 34,54 600 70,59 47,9 1458 25,1 2,41
20 57,65 34,96 630 70,08 47,39 1460 24,94 2,25
25 58,25 35,56 660 70,61 47,92 1465 24,6 1,91
30 58,55 35,86 690 70,78 48,09 1470 24,36 1,67
35 58,91 36,22 720 70,62 47,93 1475 24,2 1,51
40 59,51 36,82 750 70,54 47,85 1480 24,05 1,36
45 60 37,31 780 70,49 47,8 1485 23,94 1,25
50 60,41 37,72 810 70,88 48,19 1490 23,81 1,12
55 60,73 38,04 870 67,65 44,96 11.5* 1495 23,7 1,01
60 60,51 37,82 930 67,35 44,66 1500 23,61 0,92
70 60,24 37,55 990 67,25 44,56 1510 23,52 0,83
80 60,3 37,61 1050 66,67 43,98 1520 23,45 0,76
90 60,71 38,02 1110 67,68 44,99 1530 23,38 0,69
100 61,15 38,46 1170 68,67 45,98 1620 22,98 0,29
110 61,24 38,55 1230 69,34 46,65 2086 22,84 0,15
120 62,06 39,37 1290 69,49 46,8
130 62,52 39,83 1350 69,35 46,66
140 62,85 40,16 1410 69,39 46,7
150 62,62 39,93 1440 69,37 46,66
160 62,08 39,39
170 62,83 40,14
180 62,74 40,05
Q o : se comprueba caudal
* nivel de agotamiento
50 Boletín INIA, Nº 190
C Apor
Demanda de Agua P Íparte
T U deLO 2
los Cultivos
DEMANDA DE AGUA
POR PARTE DE LOS CULTIVOS
Oscar Reckmann A.
Ingeniero Agrónomo, M. Sc.
INIA La Platina.
1. EVAPOTRANSPIRACIÓN
L
a evaporación (E) es el proceso por el cual el agua es trans-
ferida desde la superficie terrestre hacia la atmósfera. In-
cluye tanto la evaporación de agua líquida o sólida directa-
mente desde el suelo o desde las superficies vegetales vivas o
muertas (rocío, escarcha, lluvia interceptada por la vegetación),
como las pérdidas de agua a través de las superficies vegetales,
particularmente las hojas. En este último proceso, denominado
transpiración (T), el agua absorbida por medio de las raíces, se
transfiere a la atmósfera fundamentalmente a través de los estomas
situados en las hojas. Fue la dificultad de discriminar E y T en
condiciones naturales, lo que obligó a introducir el concepto de
evapotranspiración (ET). Por lo tanto, la evapotranspiración cons-
tituye la transferencia total de agua desde una superficie con cu-
bierta vegetal a la atmósfera (Figura 15).
Boletín INIA, Nº 190 51
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Figura 15. Evapotranspiración de cultivo.
La importancia cuantitativa de este proceso es tal que, como pro-
medio global, el 57% de la precipitación anual es devuelta a la
atmósfera por evapotranspiración, alcanzando valores del 90 y
100% en zonas áridas y desérticas. Las cantidades de agua que
por este concepto vuelven a la atmósfera y la energía necesaria
para ello, alcanzan cifras también realmente notables. En un día
cálido, es frecuente en muchas zonas una ET de 3 - 4 mm día-1,
lo que equivale a 30 - 40 m3 ha-1 día -1.
Por tanto, la ET es un componente fundamental del balance del
agua y un factor clave en la interacción entre la superficie terres-
tre y la atmósfera. Su cuantificación se hace precisa en contextos
diferentes tales como la producción vegetal, la planificación y
gestión de recursos hídricos o estudios ambientales y ecológicos,
y afecta por tanto a una gran variedad de especialidades científi-
cas como climatólogos, ecólogos vegetales y fisiólogos y espe-
cialistas en hidrología.
52 Boletín INIA, Nº 190
Demanda de Agua por parte de los Cultivos
Figura 16. Transpiración de cultivo.
2. BALANCE HÍDRICO DE UN
SUELO REGADO
El propósito de aplicar agua de riego a los cultivos es de abaste-
cer al vegetal con el agua necesaria con el fin de optimizar la
relación “agua de riego/producción”. El contenido de agua en el
suelo luego de ser aplicada con el riego sufre una serie de trans-
formaciones y transferencias. Existe absorción por parte de las
raíces, translocación y transpiración en las plantas, evaporación
directa desde el suelo, percolación profunda y escurrimiento su-
perficial. En la Figura 17, se ilustra el balance de agua y sus
interacciones en el sistema suelo-planta-atmósfera.
Boletín INIA, Nº 190 53
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Figura 17. Balance de agua en el sistema suelo-planta-atmósfera.
Una descripción breve pero integradora del sistema suelo-plan-
ta-atmósfera puede iniciarse desde el suelo. La planta absorbe
agua del suelo y la emite en forma de vapor a la atmósfera en el
proceso denominado transpiración (T), a su vez el suelo emite
vapor a la atmósfera en el proceso de evaporación (E). La perdida
total de agua del conjunto suelo-planta en forma de vapor en los
procesos de evaporación y transpiración se denomina
evapotranspiración (ET).
Estas pérdidas de vapor son mayores, cuanto mayor es la tempe-
ratura, más fuerte es el viento y más seco es el aire. Ambos pro-
cesos, evaporación y transpiración, se ven afectados por la de-
manda evaporativa de la atmósfera, por la cantidad de agua dis-
ponible en el suelo, naturaleza del suelo y las características de
la cubierta vegetal.
54 Boletín INIA, Nº 190
Demanda de Agua por parte de los Cultivos
En nuestro país existen importantes áreas agroecológicas que se
ubican en zonas con climas áridos y semiáridos con períodos
secos entre 6 y 8 meses, generando una alta dependencia de agua
de riego para los cultivos. Si el método de riego utilizado es co-
rrectamente seleccionado y bien operado, las pérdidas de agua
llegan a disminuir en forma importante y por lo tanto el requeri-
miento de riego pasa a ser altamente dependiente de la
evapotranspiración.
Por otra parte, en las áreas de riego con climas subhúmedos y
húmedos el requerimiento de riego puede disminuirse en fun-
ción de las precipitaciones que caen en épocas del año que co-
inciden con el período de crecimiento de los cultivos, además
del aporte por capilaridad cuando hay presencia de napas freáticas
superficiales. Es así, como la ET varía con la estación del año y la
suma de esta durante los correspondientes períodos de crecimien-
to de cada cultivo determina el volumen de agua requerido. Bajo
estas circunstancias es posible realizar el riego con sistemas de
riego gravitacional (surco) y goteo, incluso es posible realizar riego
a partir de napas subsuperficiales aprovechando los fenómenos
de capilaridad.
Cuando el cultivo esta estableciéndose en terreno la componen-
te dominante de la ET es la evaporación (E). A medida que el
cultivo crece, desarrolla superficie foliar y cubre más terreno,
aumenta la componente transpiración (T) y a su vez disminuye la
evaporación por sombreado de suelo. Llegando la T a alcanzar
valores de 90 a 95% de la ET. Es evidente que este concepto es la
componente básica del requerimiento de riego de parte de los
cultivos por lo que su medición o estimación llega a ser de fun-
damental importancia con fines de planificación.
Boletín INIA, Nº 190 55
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Figura 18. Distribución de la evapotranspiración,
en transpiración y evaporación durante el perío-
do de crecimiento de un cultivo anual.
3. EVAPOTRANSPIRACIÓN DEL
CULTIVO DE REFERENCIA (ETO)
Como ya se ha mencionado con anterioridad, la “Evapotrans-
piración”, corresponde a la cantidad de agua usada por la plan-
ta, durante todo el período de desarrollo en los procesos de trans-
piración y formación de tejidos, más el agua perdida a través de
la evaporación directa desde el suelo.
La evapotranspiración del cultivo de referencia (ETo), representa
una tasa de evapotranspiración que ocurre desde una superficie
de referencia cubierta de pasto con características definidas, en
condiciones de abastecimiento hídrico adecuado. Este concepto
se utiliza para determinar la demanda evapotranspirativa de la
atmósfera independiente del tipo de cultivo, su desarrollo y prác-
ticas de manejo normalmente utilizadas. Como es una cubierta
vegetal que no se encuentra bajo restricción hídrica los factores
de suelo no afectan la evapotranspiración, sino los componentes
56 Boletín INIA, Nº 190
Demanda de Agua por parte de los Cultivos
climáticos mayormente (temperatura, viento, radiación solar,
período luminoso del día, humedad ambiente y precipitación).
La ET o por lo tanto permite comparar la evapotranspiración pro-
ducida en el cultivo estándar (pasto) con la evapotranspiración
ocurrida en otras especies vegetales. Obviamente es necesario
además de establecer el cultivo bajo análisis, el determinar su
estado de crecimiento al momento de realizar la comparación.
El único método aceptado para la obtención de la ETo es el reco-
mendado por la FAO y que utiliza la ecuación de Penman-
Monteith. Este método corresponde a una ecuación que describe
la evapotranspiración desde una superficie vegetal uniforme, que
incorpora parámetros fisiológicos y aerodinámicos ajustándose
muy bien a los valores reales en pruebas con lisímetros bajo dis-
tintas condiciones climáticas (Figura 19).
Figura 19. Evapotranspiración del cultivo de
referencia.
Valores típicos de ETo para condiciones climáticas distintas se
presentan en el Cuadro 8. Esta información se entrega solo con
fines referenciales y en ningún caso se pueden utilizar para reali-
zar estimaciones de la misma.
Boletín INIA, Nº 190 57
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Cuadro 8. Evapotranspiración potencial (ET O) promedio
según climas en mm/día.
Temperatura media diaria (o C)
Clima Fría Moderada Cálida
(Región templada) 10o C 20o C > 30 o C
Húmedo y subhúmedo 1-2 2-4 4-7
Arido y semiárido 1-3 4-7 6-9
Fuente: FAO, 1998
En el Cuadro 9 y a modo de ejemplo, se presentan valores de
Evapotranspiración del cultivo de referencia para dos zonas ca-
racterísticas de cultivo de frutilla en Chile.
Cuadro 9. Evapotranspiración potencial (ET O) para dos zonas
características de cultivo de frutilla en Chile.
Región Sep Oct Nov Dic Ene Feb Mar
VI costa 2,32 3,23 3,92 4,91 5,12 4,15 3,45
VII interior 2,12 3,22 4,22 5,40 5,74 4,50 3,49
(Fuente: Cartografía de la Evapotranspiración Potencial de Chile, CNR-CIREN).
A partir desde este punto, se utilizara el cultivo de frutilla a modo
de ir ejemplificando los contenidos expuestos.
4. EVAPOTRANSPIRACIÓN DE CULTIVO (ETC)
La evapotranspiración de cultivo (ETc) se define como el agua
evapotranspirada por un cultivo creciendo en una superficie, bien
fertilizado, bajo condiciones óptimas de suelo y agua, libre de
enfermedades y que alcanza su producción potencial en un me-
dio ambiente dado.
58 Boletín INIA, Nº 190
Demanda de Agua por parte de los Cultivos
La cantidad de agua requerida para compensar las pérdidas pro-
vocadas por la ET c se conocen como los requerimientos de agua
de riego del cultivo, los que básicamente representan la diferen-
cia entre el requerimiento de agua de los cultivos y la precipita-
ción efectiva, a veces también considera el agua necesaria para
el lavado de sales y para la compensación de la desuniformidad
en la aplicación.
Figura 20. Evapotranspiración real o del cultivo.
La ETc al igual que la ETo puede ser calculada a partir de parámetros
climáticos a través de diferentes métodos. Sin embargo, como
aún no se cuenta con información suficiente para diferentes cul-
tivos, el método de Penmann-Monteith se utiliza para la obten-
ción del estándar de referencia ETo. Así experimentalmente se
obtiene la relación ETc / ETo denominado Coeficiente de Cultivo
o K c. Finalmente estos valores son utilizados para obtener la rela-
ción:
ETc = Kc x ETo Ecuación 4
Donde:
ETc : Evapotranspiración del cultivo (mm/día)
Kc : Coeficiente de cultivo (adimensional)
ETo : Evapotranspiración potencial o de referencia (mm/día)
Boletín INIA, Nº 190 59
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
El coeficiente de cultivo varía entre especies y durante el creci-
miento de una especie, en función de este último concepto es
que se han definido estados de crecimiento estándar.
5. ESTADOS DE CRECIMIENTO DEL CULTIVO
El crecimiento del cultivo durante su ciclo de desarrollo se tradu-
ce en una variación en la altura de este, grado de cobertura del
suelo por la superficie vegetal, entre otros; generando distintos
valores de Kc durante este período. Se ha establecido (FAO, 1977
y 1998) como normativa dividir el ciclo de desarrollo del cultivo
en 4 fases de crecimiento: Inicial, desarrollo, media estación y
madurez (Figura 21).
Figura 21. Fases de cultivo según tipo de especies vegetales.
En las Fotos 1, 2, 3 y 4, se presentan las fases del cultivo de
frutilla asociadas a fases.
60 Boletín INIA, Nº 190
Demanda de Agua por parte de los Cultivos
Foto 1.
Fase 1 inicial en
cultivo de frutilla.
Foto 2.
Fase 2 de
desarrollo en
cultivo de frutilla.
Foto 3. Foto 4.
Fase 3 de media estación en Fase 4 de madurez en cultivo
cultivo de frutilla. de frutilla.
Fase 1 inicial: Esta fase corresponde al período de plantación o
siembra hasta cuando el cultivo alcanza alrededor de un 10% de
cobertura vegetal. La duración de este período depende del cul-
tivo, la variedad, fecha de plantación y el clima.
Boletín INIA, Nº 190 61
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Fase 2 de desarrollo: Comienza cuando el cultivo ha alcanzado
un 10% de cobertura hasta cubrir totalmente la superficie. En la
mayoría de las especies la cobertura de un 100% se alcanza con
inicios de floración. En el caso de cultivos hilerados como la
frutilla esto ocurre cuando las hojas entre las hileras se tocan.
Fase 3 de media estación: Esta fase se inicia con cobertura vege-
tal de un 100% hasta inicio de madurez del cultivo. El inicio de
madurez se refleja en la mayoría de las especies a través del
amarillamiento y senescencia y caída de las hojas o el cambio de
color en el fruto. Esta fase es la de mayor duración tanto para
especies anuales como perennes, pero puede llegar a ser muy
corta para hortalizas de consumo fresco.
Fase 4 de madurez: Comienza con inicios de madurez y finaliza
con la cosecha o senescencia total del cultivo.
6. OBTENCIÓN DE LA CURVA DE KC
Para obtener los valores de Kc para las diferentes fases del cultivo
se deben consultar las tablas existentes en bibliografía donde se
entregan distintos valores según especies y climas, en Anexo 1 se
muestran los valores de Kc aceptados por la Comisión Nacional
de Riego (CNR). Sin embargo, se recomienda obtener informa-
ción respecto a la estación de crecimiento y tasa de crecimiento
de los cultivos bajo riego de la zona en estudio.
En el Cuadro 10, se presentan valores de Kc obtenidos para culti-
vo de frutilla bajo plástico en clima semiárido, (FAO, 1998,
Simone et al 1995, Martínez, 1995).
62 Boletín INIA, Nº 190
Demanda de Agua por parte de los Cultivos
Cuadro 10. Valores de Kc para frutilla bajo mulch
en clima semiárido, según fases del cultivo.
Fases 1 2 3 4
Kc 0,4 0,5 0,7 0,6
7. UNIDADES
La evapotranspiración normalmente es expresada en milímetros
(mm) por unidad de tiempo (día, mes, año) y representa la canti-
dad en altura de agua evapotranspirada desde una superficie cul-
tivada.
Como una hectárea corresponde a una superficie de 10000 m 2 y
1 mm es igual a 0.001 m, es equivalente a 10 m3 por hectárea. En
otras palabras 1mm de agua evapotranspirada al día correspon-
de a 10 m3 ha-1 día -1.
8. EVAPORACIÓN DE BANDEJA
Otra forma de obtener la ET o, es a partir de la evaporación de
bandeja tipo A, la cual provee de una medida del efecto integra-
do de radiación, viento, temperatura y humedad sobre la evapo-
ración de una superficie libre de agua específica. En forma simi-
lar las plantas responden del mismo modo a las variables
climáticas, pero un mayor número de factores pueden producir
diferencias significativas en la pérdida de agua.
Por ejemplo, el reflejo o albedo de la radiación solar de una su-
perficie de agua es solo de 5 a 8% mientras que en las superficies
vegetales es del 20 al 25%. El almacenamiento de calor dentro
Boletín INIA, Nº 190 63
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Foto 5. Bandeja de evaporación.
de la bandeja puede ser apreciable y puede tener igual evapora-
ción tanto en el día como en la noche; los cultivos por su parte
transpiran principalmente durante el día. Por otro lado, las pérdi-
das de agua en la bandeja y de los cultivos pueden ser causadas
por diferencias en turbulencias, temperatura y humedad del aire
inmediatamente por encima de la superficie.
No obstante estas diferencias, con una localización apropiada la
evapotranspiración de referencia para períodos de 10 días o ma-
yores puede obtenerse con bastante precisión a través de la ban-
deja de evaporación. Para relacionar la evaporación de bandeja
con la evaporación de referencia, empíricamente se ha derivado
un coeficiente de bandeja o Kb, el cual depende de variables
climáticas y de la localización de la bandeja.
64 Boletín INIA, Nº 190
Demanda de Agua por parte de los Cultivos
El tanque o bandeja de evaporación ha sido estandarizado en
cuanto a sus medidas (Figura 22), se construye de hierro
galvanizado de 8 mm de espesor. La bandeja se debe instalar
sobre una estructura de madera la cual se encuentra ubicada a
15 cm. sobre la superficie del suelo. La bandeja debe quedar
nivelada. El agua se renueva al menos una vez a la semana para
eliminar la turbidez. El hierro galvanizado se debe pintar al me-
nos una vez al año con pintura de aluminio. Se recomienda ubi-
car la bandeja sobre un sitio abierto de 20 por 20 metros, cubier-
to de césped, permitiendo la libre circulación del aire. Se reco-
mienda instalar la bandeja a sotavento o al centro de superficies
importantes de cultivo.
Figura 22. Bandeja de evaporación tipo A.
Las lecturas del agua evaporada deben realizarse diariamente
como también del agua caída por precipitación. El control se
realiza en un cilindro de alrededor de 10 cm. de diámetro y 20
cm. de altura situado cerca del borde de la bandeja. Este tiene un
nivel que es una aguja metálica en posición vertical perpendicu-
lar a la base y ubicada en el centro del cilindro, que facilita la
lectura de la bandeja cuando el agua enrasa en la punta de la
Boletín INIA, Nº 190 65
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
aguja. Además, el cilindro tiene un pequeño orificio en su base
para mantener un equilibrio de niveles de agua.
La relación existente entre la evaporación de bandeja y la
evapotranspiración de referencia es la siguiente:
ETo = Kb x EB Ecuación 5
Donde:
ETo : Evapotranspiración potencial o de referencia (mm/día).
EB : Evapotranspiración de bandeja (mm/día).
Kb : Coeficiente de bandeja (adimensional).
Los valores de Kb se presentan en el Cuadro 11, para diferentes
condiciones de humedad relativa, velocidad del viento y ubica-
ción de la bandeja.
Al seleccionar el valor apropiado de K b para la bandeja de eva-
poración es necesario considerar la cobertura del terreno donde
esta localizado la bandeja, la cobertura vegetal de los alrededo-
res y las condiciones generales del viento y la humedad.
Cuando la bandeja se localiza en áreas pequeñas pero rodeadas
de especies de mayor altura, maíz o frutales (2,5 o más metros)
los coeficiente de bandeja deben incrementarse en un 30% para
climas secos y ventosos, mientras que solo de un 5 a un 10% de
incremento se requiere en áreas bajo condiciones de leve viento
y humedad alta.
66 Boletín INIA, Nº 190
Demanda de Agua por parte de los Cultivos
Cuadro 11. Coeficiente de bandeja tipo A, según localización
y condiciones ambientales: humedad relativa (%) y
velocidad del viento (m/s).
Bandeja ubicada Bandeja ubicada
sobre césped sobre suelo desnudo
Distancia Humedad relativa Distancia Humedad relativa
Velocidad respecto a (%) respecto (%)
del viento un cultivo Baja Media Alta a suelo Baja Media Alta
(m/s) (m) < 40 40-70 >70 seco (m) < 40 40-70 >70
Leve 1 0,55 0,65 0,75 1 0,70 0,80 0,85
10 0,65 0,75 0,85 10 0,60 0,70 0,80
<2 100 0,70 0,80 0,85 100 0,55 0,65 0,75
1000 0,75 0,85 0,85 1000 0,50 0,60 0,70
Moderada 1 0,50 0,60 0,65 1 0,65 0,75 0,80
10 0,60 0,70 0,75 10 0,55 0,65 0,70
2-5 100 0,65 0,75 0,80 100 0,50 0,60 0,65
1000 0,70 0,80 0,80 1000 0,45 0,55 0,60
Fuerte 1 0,45 0,50 0,60 1 0,60 0,65 0,70
10 0,55 0,60 0,65 10 0,50 0,55 0,65
5-8 100 0,60 0,65 0,70 100 0,45 0,50 0,60
1000 0,40 0,45 0,50 1000 0,40 0,45 0,55
Muy fuerte 1 0,40 0,45 0,50 1 0,50 0,60 0,65
10 0,45 0,55 0,60 10 0,45 0,50 0,55
>5 100 0,50 0,60 0,65 100 0,40 0,45 0,50
1000 0,55 0,60 0,65 1000 0,35 0,40 0,45
Fuente: FAO. Riego y drenaje. Boletín Nº 24.
9. DETERMINACIÓN DE LOS REQUERIMIENTOS
DE AGUA DE LOS CULTIVOS
Como ya lo hemos mencionado las necesidades de riego de los
cultivos dependen fundamentalmente del clima, de las caracte-
rísticas del propio cultivo, del tipo de suelo y de la eficiencia del
sistema de riego utilizado. La Organización de las Naciones Uni-
Boletín INIA, Nº 190 67
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
das para la Agricultura y la Alimentación (FAO) a partir de la
década de los setenta desarrolló una metodología para la deter-
minación de las necesidades hídricas y de riego de los cultivos
que ha sido utilizada ampliamente en todo el mundo por espe-
cialistas de riego (Doorenbos y Pruitt, 1977, Allen et al, 1998).
Según esta metodología, el cálculo de las necesidades de agua
de riego de los cultivos se realiza en tres etapas principales:
9.1. Evapotranspiración de los cultivos (ETc)
Los valores de ETc constituyen las necesidades hídricas brutas de
los cultivos para su desarrollo óptimo y representan la cantidad
de agua que debe existir en la zona radical de un cultivo para
satisfacer su demanda evaporativa. La ETc de un cultivo se deter-
mina en función del clima, cuyo efecto se engloba en el concep-
to de evapotranspiración del cultivo de referencia (ET o), y las ca-
racterísticas propias del cultivo, efecto que se engloba en el con-
cepto de coeficiente de cultivo (Kc).
9.2. Demanda de agua neta de los cultivos (Dn)
Estas necesidades constituyen la cantidad de agua que se ha de
suministrar a la zona radical del cultivo mediante el riego. Para
calcular las Dn, se descuenta de la ETc la cantidad de agua apor-
tada por la precipitación efectiva (PE), que representa la fracción
de la precipitación que contribuye a satisfacer la ETc de un culti-
vo (Dn = ETc - PE). Cuando se determina ETc para un periodo sin
precipitaciones entonces la Dn es igual a la ETc.
9.3. Demanda de agua bruta de los cultivos (Db)
Estas necesidades representan la cantidad de agua que el sistema
de riego ha de proporcionar a nivel predial para que, tras des-
68 Boletín INIA, Nº 190
Demanda de Agua por parte de los Cultivos
contarse las pérdidas de agua debido a la ineficiencia del siste-
ma de riego (ningún sistema tiene una eficiencia del 100 %) la
cantidad de agua que realmente se almacene en dicha zona radi-
cal sea igual a las Db del cultivo. Finalmente la Demanda de
agua bruta (Db) se obtienen a partir de la siguiente relación:
Dn
Db = x 100 Ecuación 6
Efr
Donde:
Db : Demanda de agua bruta (mm/día)
Dn : Demanda de agua neta (mm/día)
Efr : Eficiencia de riego (%)
Ejemplo 2:
Requerimiento hídrico del cultivo de frutilla
A continuación, se desarrolla un ejemplo utilizando la metodo-
logía antes descrita:
Se desea obtener la demanda de agua, expresada en litros por
día, para cada metro de hilera plantada en el mes de enero, de
una plantación de frutillas regada con cinta de riego. La planta-
ción esta en camellones de 0,8 m de ancho con dos hileras de
plantas por camellón distanciados a 1,2 m. Las hileras en el ca-
mellón están distanciadas a 30 cm. y las plantas a 20 cm. una de
la otra. La plantación se encuentra ubicada en la comuna de
Marchigue, zona de secano en la VI región.
La evapotranspiración de referencia (ETo) para el mes de enero
en la costa de la VI región es de 5,12 mm/día. La frutilla en enero
en dicha zona se encuentra en la fase 3 del cultivo, es decir le
Boletín INIA, Nº 190 69
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
corresponde un Coeficiente de Cultivo (Kc) de 0,7 (Cuadro 10).
Con ambos datos obtenemos la Evapotranspiración del cultivo
(ET c ), a partir de la ecuación 4, presentada en el punto 4,
Evapotranspiración de cultivo, del presente capitulo:
ETc = Kc x ETo
Etc = 0,7 x 5,12 = 3,6 mm / día0
Luego la demanda de agua neta (Dn) son equivalentes a la ETo
producto de que la precipitación efectiva (PE) según la zona y el
mes es despreciable o cero.
Se asume una eficiencia de riego de 90% para cinta de riego,
entonces:
3,6
Db = x 100 = 4,0 mm/día
90
4 mm/día equivalen a 4 L/m2/día, asumiendo que en las dos hile-
ras de frutillas en el camellón se tiene en un metro lineal un an-
cho ocupado por el cultivo de 60 cm (30 cm. entre hilera más 15
cm. en cada borde), por lo tanto la superficie utilizada en un
metro lineal del cultivo es de 0,6 m2 (0,6 m x 1 m).
Por lo tanto, el requerimiento diario de agua para dicha superfi-
cie durante el mes de enero es de:
4,0 litros/m2/día x 0,6 m2 = 2,4 litros/día, en 0,6 m2 de cultivo
En 100 m lineales tenemos un requerimiento de 240 L. Como en
una hectárea hay 83 camellones (100 m / 1,2 m entre camellones)
la demanda del cultivo en una hectárea es de 19.920 litros/día.
70 Boletín INIA, Nº 190
Demanda de Agua por parte de los Cultivos
Estas necesidades se calcularon a partir de datos meteorológicos
e información de cultivos que representan a un año promedio.
En consecuencia, las necesidades hídricas y de riego aquí calcu-
ladas representan así mismo las necesidades para un año prome-
dio. En condiciones reales, por ejemplo en años particularmente
secos y calurosos, estas necesidades deberían ajustarse de acuer-
do con las características climáticas de dichos años.
La información presentada se debe considerar con precaución
ya que la identificación de las distintas fases de desarrollo de los
cultivos es muy subjetiva. Básicamente porque, existe una varia-
bilidad amplia de las fechas de plantación y de madurez/cose-
cha para un mismo cultivo ya que dependen de la variedad del
cultivo, de las prácticas de manejo realizadas por cada agricultor
y de las condiciones climáticas de cada año. Asimismo, la varia-
bilidad climática interanual puede conducir a una variación im-
portante de la duración de las distintas fases del cultivo. En
definitiva, los valores en las tablas recogen solo valores medios
representativos de las prácticas culturales generales promedio de
la región.
Boletín INIA, Nº 190 71
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
72 Boletín INIA, Nº 190
C A en
Eficiencia de Riego P ÍSistemas
TULO 3
Localizados
EFICIENCIA DE RIEGO
EN SISTEMAS LOCALIZADOS
Alejandro Antunez B. Sofía Felmer E.
Ingeniero Agrónomo, Ph.D. Ingeniero Agrónomo
INIA La Platina INIA Rayentué
David Mora L.
Ingeniero Agrónomo
INIA Rayentué
1. INTRODUCCIÓN
E
n zonas en que la restricción de recursos hídricos es rele-
vante, como es el caso del secano de la zona central de
Chile, es importante conocer los parámetros físico-hídricos
de los suelos, con el fin de evaluar tecnologías y el manejo del
los sistemas, detectando causas de posibles deficiencias en la
utilización del agua de riego.
La caracterización hídrica de los suelos consiste en la determina-
ción y análisis de los parámetros físicos del sustrato, que tienen
relación con la retención, infiltración y disponibilidad de agua
para las plantas. Una vez analizados estos parámetros, es posible
determinar frecuencias y tiempos de riego, advirtiendo incluso
problemas de diseño de los sistemas de riego utilizados, que pue-
den afectar directamente la eficiencia de aplicación del agua.
En general, la eficiencia con que los agricultores aplican el agua
de riego depende de dos factores: el manejo del agua durante el
riego, y las características hídricas del suelo que se está regando.
Boletín INIA, Nº 190 73
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Las pérdidas o ineficiencias del sistema de riego se relacionan
con el manejo del agua y con las características físico-hídricas
del suelo a regar. Entre los factores de manejo que influyen en la
eficiencia de riego se encuentran el diseño del sistema, los cau-
dales de riego utilizados, la frecuencia y el tiempo de riego em-
pleado. Por otra parte, entre los factores del suelo destacan la
velocidad de infiltración del agua, la capacidad de retención de
agua, la densidad aparente y la profundidad del suelo y sus con-
diciones de estratificación (Gurovich, 1997).
Esta interacción entre el manejo del agua de riego y las caracte-
rísticas hídricas del suelo, determina la eficiencia de utilización
del agua de riego. Por lo anterior, es importante definir eficiencia
de riego y sus componentes.
2. EFICIENCIA EN EL USO DEL
AGUA DE RIEGO
La eficiencia en el uso del agua de riego a nivel intrapredial, se
integra a partir de la determinación de tres subcomponentes, que
incluye las pérdidas de éste recurso desde su aplicación, unifor-
midad y almacenamiento en el suelo. Para maximizar la eficien-
cia en el uso del recurso, es importante definir estos componen-
tes, incluyendo técnicas y recomendaciones para optimizar el
uso del agua a nivel intrapredial.
La eficiencia de aplicación de agua determina directamente la
superficie factible de regar sin causar déficit hídrico al cultivo.
De esta forma, en términos generales, dado cierto caudal dispo-
nible, la superficie máxima a regar a partir de esta fuente puede
74 Boletín INIA, Nº 190
Eficiencia de Riego en Sistemas Localizados
llegar a duplicarse al cambiar de riego por surcos a riego por
goteo, por ejemplo. Esta condición es determinante en la incli-
nación de los productores de áreas con severas restricciones de
recursos hídricos, a invertir en sistemas de riego presurizados del
tipo goteo o microaspersión. Aún cuando los sistemas de riego
por goteo alcanzan eficiencias teóricas del orden del 90% al 95%,
en la práctica un mal manejo del riego puede ocasionar una
merma relevante en el desempeño del sistema, con pérdidas de
agua de diversa naturaleza.
Ejemplo 3.
Cálculo de la máxima superficie posible de regar
Para la zona de Litueche, la evapotranspiración del cultivo de
referencia (ET o ) para el mes de diciembre es de 180 mm
(Santibáñez y Uribe, 1993), equivalente a una demanda diaria
de 5,8 mm/día. Para el cultivo de frutillas, con un Kc para el mis-
mo mes equivalente a 0,85, representa una evapotranspiración
del cultivo (ETc) o lámina neta de 4,93 mm/día.
La lámina neta equivale a la altura de agua que debe ser repuesta
en el suelo, para satisfacer los requerimientos de evapotrans-
piración del cultivo de frutillas. Para regar adecuadamente, esta
altura de agua debe compensarse por la eficiencia del sistema de
riego. Si en teoría, un sistema de riego por goteo alcanza un 90%
de eficiencia, la lámina bruta a aplicar en el cultivo de frutillas
será equivalente a 5,48 mm/día. Esta demanda bruta equivale a
un caudal contínuo de 0,634 L/s/ha (5,48 mm/día x 0,115741).
De esta forma, es posible determinar la superficie máxima a re-
gar, dado un cierto cultivo, localidad y caudal disponible (Cua-
dro 12).
Boletín INIA, Nº 190 75
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Cuadro 12. Máxima superficie regable de frutillas
por goteo con 90% de eficiencia a partir de cierto
caudal disponible, en la localidad de Litueche,
Región de O’Higgins.
Q disp. (L/s) Sup. Regable (ha)
0,5 0,9
1,0 1,8
1,5 2,6
2,0 3,5
2,5 4,4
3,0 5,3
5,0 8,8
10,0 17,6
De acuerdo al Cuadro 12 y considerando un caudal 0,634 L/s/
ha, del ejemplo planteado, entonces la máxima superficie posi-
ble de regar será de 1,14 ha (0,634 x 0,9 / 0,5).
Este sencillo cálculo, cobra gran relevancia en la toma de deci-
siones de los productores en zonas de secano, limitando la su-
perficie a plantar sin causar déficit hídrico en el cultivo. Cabe
destacar, que si la eficiencia cae por debajo del 90% estimado
para el riego por goteo, la superficie regable a partir del caudal
disponible puede llegar a ser considerablemente menor, con im-
portantes pérdidas de rendimiento y calidad en el cultivo, com-
prometiendo incluso la viabilidad del cultivo en secano.
Es importante destacar que la mayor parte de los sistemas de rie-
go, no funcionan con la eficiencia óptima de cada método. Por
ejemplo, estudios intraprediales en Estados Unidos han demos-
trado que, en promedio, cerca del 25% de la energía eléctrica
empleada en sistemas de riego está siendo mal aprovechada,
debido a bajas eficiencias de bombeo o del motor de la bomba.
76 Boletín INIA, Nº 190
Eficiencia de Riego en Sistemas Localizados
El riego excesivo también representa una pérdida de energía y
dinero y, frecuentemente, los problemas del equipo tienden a
estar acompañados de problemas de manejo. Un equipo mal di-
señado, ineficiente o con problemas de mantención disminuye
el control que ejerce el regador sobre la forma de aplicación del
agua. Problemas como calidad del agua o falta de presión en los
laterales hacen imposible reponer adecuadamente el agua en el
suelo, conduciendo a estrés hídrico en los cultivos, disminución
de rendimientos, pérdidas de agua, escorrentía superficial, ero-
sión de suelo, y muchos otros problemas derivados.
En terreno, se ha verificado que en general hay poco control so-
bre la presión de trabajo en los laterales de riego, lo que afecta
directamente al caudal entregado por los emisores (cintas de rie-
go, goteros, microaspersores, microjets). La sencilla práctica de
medir a lo largo de la temporada la presión por medio de un
manómetro en los extremos de las laterales de distinta posición
topográfica den-
tro de un sistema
de riego, permite
detectar a tiempo
problemas que
pueden determi-
nar pérdidas de
agua y de rendi-
miento del culti-
vo (Foto 6).
Foto 6. Medición de presión en la lateral por
medio de un manómetro de glicerina.
Boletín INIA, Nº 190 77
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
En predios de productores de arándano y frutilla en el secano de
la Región de O’Higgins, se han registrado presiones de funciona-
miento cercanas al 50 – 70% de la presión óptima de funciona-
miento del emisor, lo que inevitablemente determina menores
caudales entregados por tiempo de funcionamiento del sistema y
una baja eficiencia de riego.
En términos de sus componentes, la eficiencia de riego puede
definirse como la resultante de la ponderación de tres subaspectos:
• Eficiencia de aplicación: determina la fracción de agua no re-
tenida en la zona radical, en relación al agua aplicada en el
perfil de suelo.
• Eficiencia de almacenamiento: determina la fracción de agua
aplicada almacenada en el suelo, en relación a la necesaria,
para llevar a capacidad de campo el perfil.
• Eficiencia de uniformidad: evalúa el grado de uniformidad de
la lámina de riego aplicada en terreno.
La ponderación de estas tres eficiencias, determina la eficiencia
agronómica o de utilización del agua de riego, cuyo valor debie-
ra optimizarse en condiciones de secano. En consecuencia, la
eficiencia de riego es una variable dinámica que depende de los
factores antes mencionados, sin contar con el mal manejo por
parte del regante, derivados de su escasa capacitación o expe-
riencia en el cultivo. De este modo, la eficiencia de utilización
fluctúa no sólo a lo largo de la temporada en cada evento de
riego, sino que también en cada sector y subsector de riego den-
tro de un sistema.
El concepto de eficiencia agronómica esta definido por la siguiente
ecuación:
78 Boletín INIA, Nº 190
Eficiencia de Riego en Sistemas Localizados
Eap + Eal + E u
Ea = Ecuación 7
3
Donde:
Ea : Eficiencia agronómica
Eap : Eficiencia de aplicación
Eal : Eficiencia de almacenamiento
Eu : Eficiencia de uniformidad
2.1. Eficiencia de aplicación
La eficiencia de aplicación es la relación entre el volumen de
agua que es necesario reponer en la zona de raíces y el volumen
total de agua aplicado al terreno que queda retenida en la zona
radical del cultivo y está determinada por la siguiente expresión:
ha - h p
Eap = Ecuación 8
3
Donde:
Eap : Eficiencia de aplicación
ha : Agua aplicada durante el riego (L)
hp : Agua no retenida en la zona radical (L) y que por lo
tanto, no se encuentra disponible para el consumo por
parte de los cultivos
En el Cuadro 13, se muestran los valores de eficiencia para algu-
nos sistemas de riego utilizados comúnmente.
Las pérdidas de agua en un sistema de riego por surcos están
alrededor del 55%, comparado con un sistema de riego por go-
Boletín INIA, Nº 190 79
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
teo donde las pérdidas pueden alcanzar el 10%, siempre y cuan-
do el mismo se encuentre bien diseñado. Lo anterior queda
esquematizado en la Figura 23.
Cuadro 13. Eficiencia de aplicación del agua
según el método de riego utilizado.
Método de riego Eficiencia de riego (%)
Tendido 30
Surcos 45
Californiano 65
Aspersión 75
Microjet 85
Microaspersión 85
Goteo 90
Figura 23. Eficiencia de riego. 1) Riego por surco;
2) Riego por goteo.
80 Boletín INIA, Nº 190
Eficiencia de Riego en Sistemas Localizados
Los sistemas de riego localizado tienen eficiencias muy altas, 90%
o más, por lo que su uso se ha generalizado en todas aquellas
zonas con problemas en la seguridad de riego. Otra ventaja es
que todas las plantas reciben la misma cantidad de agua y
nutrientes, por lo tanto, se favorecen todas las condiciones para
que el cultivo exprese todo su potencial productivo.
Si el riego no es uniforme, algunas zonas recibirán más agua de
la necesaria y se perderá por percolación profunda, otras plantas
recibirán menos y eso afectará negativamente la productividad
de esa planta. Lo anterior se puede observar en la Figura 24.
Figura 24. Mojamiento uniforme versus
mojamiento desuniforme en un sistema
de riego presurizado.
Boletín INIA, Nº 190 81
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Ejemplo 4.
Cálculo de la Eficiencia de Aplicación (Eap)
Tradicionalmente en frutillas para el período de máxima deman-
da se recomienda reponer la lámina de agua evapotranspirada el
día anterior (riego diario) o bien efectuar un riego al acumularse
10 mm de evapotranspiración del cultivo y reponer esta altura
para devolver el suelo a capacidad de campo. Una lámina neta
de 10 mm, representa 10 L/m2 ó 100 m3/ha de agua. Si un riego
aplicado a este cultivo descarga por ejemplo 12 L/m 2 (ha), es de-
cir, un exceso de 2 L/m2 (hp) de agua por sobre los 10 L/m2 reque-
ridos, esta agua percola más allá de la zona de raíces, represen-
tando una ineficiencia en la aplicación del riego, quedando defi-
nida por la siguiente relación:
12 - 2
Eap = x 100 = 83%
12
De esta forma, la Eap cuantifica la fracción de agua que se retiene
en la zona de raíces y que contribuye a satisfacer los requeri-
mientos de evapotranspiración del cultivo. El complemento de
esta eficiencia al 100%, equivalente en el ejemplo a un 17%
representa a su vez la fracción no retenida en la zona de raíces.
Esta fracción de agua tiene implicancias en el transporte de
nutrientes y pesticidas a las napas subterráneas, que lentamente
pueden lixiviar compuestos nocivos para la salud humana y el
ambiente tales como nitratos o glifosatos, por ejemplo.
Se debe tener en cuenta que la eficiencia de aplicación conside-
rada para los distintos métodos de riego (aspersión, goteo,
microjet) es sólo teórica, por lo tanto en la práctica estos valores
82 Boletín INIA, Nº 190
Eficiencia de Riego en Sistemas Localizados
pueden ser mucho menores a los asignados, ahí la importancia
de su determinación in situ.
Esta eficiencia se ha definido en base a láminas de agua, que es
la forma como se expresa habitualmente la cantidad de agua de
riego aplicada a un campo regado.
La lámina de entrada (ha) corresponde a la cantidad total de agua
que se hace entrar al sector de riego durante el tiempo que dura
esta práctica. La lámina de pérdida está representada por dos
procesos de flujo:
a) La cantidad total de agua que sale del sector de riego por escurri-
miento superficial y no tiene posibilidad de infiltrar en el perfil.
b) La cantidad total de agua que sale del sector de riego por
percolación bajo la zona de arraigamiento del cultivo y no
queda a disposición de las plantas.
Si bien este concepto no indica si el riego es satisfactorio desde el
punto de vista de una práctica agronómica (puesto que al agregar
un litro de agua a una hectárea de suelo relativamente seco, se
tendría una eficiencia de aplicación del 100%, dado que no se
producirían perdidas de ningún tipo), es el parámetro que indica
la proporción de la lámina (o volumen) total que se aplica por
unidad de superficie, que se utiliza efectivamente para regar el
suelo, esto es, para reponer en el perfil del suelo ocupado por las
raíces, el agua evapotranspirada desde el evento de riego anterior.
2.2. Eficiencia de almacenamiento
Se define como la relación entre el agua almacenada en el perfil
por efecto del riego, y el agua necesaria para llevar dicho perfil a
Boletín INIA, Nº 190 83
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Capacidad de Campo en toda la profundidad de arraigamiento
del cultivo, lo cual se puede determinar de acuerdo a la siguien-
te ecuación:
hal
Eal = Ecuación 9
hcc
Donde:
Eal : Eficiencia de almacenamiento.
hal : Agua almacenada en la zona de las raíces al finalizar
el riego
hcc : Agua requerida para que el perfil del suelo quede a
capacidad de campo hasta la profundidad de raíces.
Ejemplo 5.
Cálculo de la Eficiencia de Almacenamiento (Eal)
Volviendo al ejemplo de riego en frutillas, se requiere reponer
una altura de agua de 10 mm, para devolver el suelo a capacidad
de campo (hcc). Si una vez efectuada la labor de riego se verifica
que el agua almacenada en el perfil de suelo equivale a 8 mm
(hal), la eficiencia queda determinada de acuerdo a la siguiente
relación:
8
Eal = x 100 = 80%
10
Para un suelo con una velocidad de infiltración determinada, la
lámina de agua almacenada en su perfil dependerá del tiempo
de riego. La lámina necesaria para llevar el perfil hasta la profun-
didad de arraigamiento del cultivo, a un contenido de agua equi-
valente a capacidad de campo (CdC), depende también del con-
tenido de agua del suelo antes del riego.
84 Boletín INIA, Nº 190
Eficiencia de Riego en Sistemas Localizados
En este caso, tampoco una eficiencia de almacenamiento del
100% indica un riego adecuado, ya que es posible llevar el perfil
del suelo hasta capacidad de campo, pero con una pérdida por
escurrimiento superficial y/o por percolación profunda.
2.3. Eficiencia de uniformidad
Se define como la relación entre el promedio de las láminas al-
macenadas en el perfil del suelo a lo largo del campo regado, y
la desviación de dicho promedio, para un número específico de
muestreos (ecuación 10).
IX - XI
( )
n 1
Eu = 1- Σ x 100 Ecuación 10
i=1 n x X
Donde:
Eu : Eficiencia de Uniformidad (%)
X : Promedio de caudales registrados (l/h)
I 1 I : Valor absoluto de la desviación de las observacio-
X - X
nes individuales con respecto al promedio de
caudales registrados
n : número de observaciones
En la práctica del riego es muy importante que la distribución del
agua en la zona de raíces sea uniforme, ya que la respuesta de
distribución desigual da lugar a que el terreno presente excesos
de agua en algunas partes y déficit en otras.
Para determinar la eficiencia de uniformidad se debe elegir un
número determinado de emisores distribuidos uniformemente
dentro del sector de riego, se recomienda muestrear sobre 16
emisores por sector.
Boletín INIA, Nº 190 85
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Primero se eligen los laterales de los extremos y dos de la parte
media ubicados en el primer y segundo tercio del sector. Se sigue
la misma consideración para la elección de los emisores dentro
de los laterales seleccionados, de acuerdo a la Figura 25.
Figura 25. Elección de emisores a muestrear para
la determinación de la Eu .
Una vez seleccio-
nados los emisores
a muestrear, en un
envase, se medirá
el gasto de cada
gotero, en un tiem-
po determinado,
de 2 a 5 minutos
(Foto 7).
Foto 7. Muestreo del gasto de emisores.
86 Boletín INIA, Nº 190
Eficiencia de Riego en Sistemas Localizados
El tiempo de medición será el mismo para todos los goteros mues-
treados (Foto 8).
Con un recipiente graduado se medirá el volumen contenido por
cada envase (Foto 9).
Foto 8. Registro del tiempo de Foto 9. Medición de caudales
medición. muestreados.
Con los datos obtenidos de cada muestra se realizan los cálculos
aplicando la ecuación 10. En el Cuadro 14, se presenta la clasifi-
cación para los diferentes valores de Eficiencia de Uniformidad.
Cuadro 14. Clasificación de la Eficiencia
de Uniformidad de acuerdo a diferentes
intervalos de valores.
Categoría Valor EU (%)
Excelente 90 – 100
Buena 80 – 90
Aceptable 70 – 80
Inaceptable Menos de 70
Boletín INIA, Nº 190 87
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Ejemplo 6.
Cálculo de la Eficiencia de Uniformidad (Eu)
Continuando con los ejemplos planteados con anterioridad, se
tienen 2 sectores de riego muestreados, donde se registraron los
caudales de 10 emisores por sector y la presión promedio de los
laterales de riego por sector, los resultados se presentan a conti-
nuación:
SECTOR 3 SECTOR 8
Nº
goteros Q (L/h) IX 1
-X I Q (L/h) IX 1
-X I
1 3,0 0,08 2,4 0,68
2 3,0 0,08 2,4 0,68
3 3,3 0,22 3,6 0,52
4 3,6 0,52 3,0 0,08
5 3,0 0,08 2,1 0,98
6 3,0 0,08 3,6 0,52
7 1,8 1,28 2,1 0,98
8 3,8 0,70 4,8 1,72
9 3,0 0,08 2,1 0,98
10 3,3 0,22 3,6 0,52
X 3,1 2,97
n
Σ IX 1 - XI 3,3 7,7
i=1
Eu (%) 89 74
Presión
(bar) 0,78 0,76
Q nominal 4 (L/h)
A partir de los resultados obtenidos, se puede concluir que la
eficiencia de uniformidad del sistema en cuestión, se puede cla-
sificar como BUENA para el Sector 3, y ACEPTABLE para el Sec-
88 Boletín INIA, Nº 190
Eficiencia de Riego en Sistemas Localizados
tor 8. Promediando la Eu de ambos sectores se obtiene un 82%,
clasificándose como BUENA para el sistema en general.
Al respecto, se debe prestar especial atención al caudal (Q) no-
minal de los emisores utilizados y compararlo con el promedio
obtenido de las evaluaciones realizadas, ya que una óptima efi-
ciencia de aplicación no asegura que se estén descargando los
caudales asegurados por catálogo, por lo cual el registro de pre-
siones en las laterales de riego será un parámetro que podrá ex-
plicar las posibles diferencias entre el caudal real y el caudal
nominal de los emisores. Además, la magnitud en la diferencia
de caudal teórico y real, estará determinada por el tipo de emiso-
res utilizados, sean estos de tipo turbulento o autocompensados;
y por la presión de trabajo requerida por emisor.
En los casos evaluados, al comparar el caudal promedio por sec-
tor y el caudal nominal de los emisores utilizados se presenta
una situación que contrasta con la eficiencia calculada. Aunque
la Eu está dentro de los márgenes óptimos en todos los casos, se
debe prestar especial atención a los caudales descargados, pre-
siones existentes en los laterales de riego, presión de trabajo de
los emisores y tipo de emisores (convencionales o autocompen-
sados).
En el presente ejemplo los caudales promedios descargados por
sector se encuentran muy por debajo del caudal nominal de los
emisores utilizados que corresponden a 4 L/h, lo cual puede ser
debido a una falta de presión en los laterales de riego.
Para finalizar a continuación se presenta un ejemplo con el cál-
culo de la Eficiencia Agronómica:
Boletín INIA, Nº 190 89
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Ejemplo 7.
Cálculo de la Eficiencia Agronómica (Ea)
Una vez determinados los componentes de la Eficiencia Agro-
nómica, se aplica la ecuación 7, obteniéndose:
83 + 80 + 82
Ea = = 81,67%
3
Por lo tanto, el sistema de riego evaluado, de acuerdo a los ejem-
plos planteados, posee una Eficiencia Agronómica de 81,67%.
90 Boletín INIA, Nº 190
Principios C A P ÍdeTFertirrigación
Básicos ULO 4
PRINCIPIOS BÁSICOS
DE FERTIRRIGACIÓN
Juan Hirzel C.
Ingeniero Agrónomo, [Link]., Dr.
INIA Quilamapu
1. INTRODUCCIÓN
L
a fertirrigación es una técnica compleja y eficiente, insusti-
tuible en sistemas con riego localizado de alta frecuencia,
que se basa en el entendimiento de que las plantas utilizan
agua y nutrientes en forma diaria, de manera continua y crecien-
te a medida que avanza su ciclo de desarrollo, por lo tanto, de la
misma forma se debe aplicar el agua y nutrientes, lo cual respe-
tará su metabolismo y potenciará su productividad.
Para su desarrollo es necesario disponer de los elementos y ma-
teriales suficientes que permitan la incorporación de soluciones
nutritivas en el agua de riego en forma precisa. Al respecto, ac-
tualmente es posible encontrar una amplia gama de elementos
para fertirrigación, sin embargo, la elección del más adecuado a
las condiciones particulares de cada instalación repercutirá en
una mayor eficiencia de los fertilizantes aportados, optimizando
su potencial de producción.
Boletín INIA, Nº 190 91
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Los métodos de inyección se pueden agrupar en tres principales,
que son los más utilizados:
• Inyección por succión de la bomba
• Inyector tipo venturi
• Inyección con Bomba independiente
De acuerdo con los principios de diseño y operación de los siste-
mas de riego localizado, el suelo no se moja en su totalidad, al
ser menor el volumen de suelo mojado, el volumen radical se
restringe, por lo que estos sistemas se operan con la frecuencia
necesaria para mantener la humedad del suelo a un nivel ade-
cuado para un cultivo en particular. Se suministran los fertilizan-
tes a través del agua de riego, siguiendo tres criterios:
1) Aplicar solución nutritiva en concentraciones variables depen-
diendo de las necesidades del cultivo
2) Aplicar los nutrimentos en forma fraccionada de acuerdo con
las necesidades del cultivo según la etapa fenológica en que
se encuentre
3) Definir la dosis total de aplicación y dividirla de acuerdo con
el número de aplicaciones.
Cualquiera de los tres criterios tiene como objetivo aplicar las
dosis de nutrimentos mínimas necesarias para obtener los máxi-
mos rendimientos y evitar, en lo posible, el deterioro del suelo
por el incremento de la salinidad y la lixiviación de nutrientes.
Además de la aplicación de fertilizantes a través del agua de rie-
go, es posible aplicar otros tipos de productos químicos como
herbicidas, insecticidas, fumigantes de suelo, acondicionadores
de suelo (enmiendas) y compuestos que permitan el buen fun-
92 Boletín INIA, Nº 190
Principios Básicos de Fertirrigación
cionamiento de los sistemas de riego presurizado en el tiempo,
proceso denominado quemigación.
Los componentes necesarios para realizar una correcta fertirri-
gación son los siguientes:
1) Al menos un estanque para la preparación de la solución ma-
dre (solución concentrada del fertilizante).
2) Un sistema de inyección (Venturi, bomba inyectora) y un me-
didor de flujo (Caudalímetro) para la solución madre.
3) Válvulas adicionales que permitan la puesta en marcha y el
cierre del sistema de inyección.
4) Sistemas de filtros que aseguren el paso de una solución de
riego con partículas de tamaño fino (filtros de arena y malla).
Así se evita el tapado de los goteros
Entre las ventajas que presenta la aplicación de fertilizantes a los
cultivos por medio de un sistema de riego, se encuentran las si-
guientes:
• Mayor eficiencia en el uso de los fertilizantes, ya que una gran
parte del fertilizante aplicado es utilizado efectivamente por
la planta, existiendo una mejor distribución del producto,
incrementándose la eficiencia del uso del fertilizante y redu-
ciendo su impacto ambiental.
• Facilidad de adaptar la cantidad y concentración de un
nutriente específico respecto a los requerimientos de las dife-
rentes etapas de desarrollo del cultivo (crecimiento vegetativo,
floración o cuajado).
• Ahorro de trabajo y comodidad. Se requiere menos mano de
obra en la aplicación de fertilizantes.
• Reducción de la compactación del suelo, al no ingresar ma-
quinaria al predio.
Boletín INIA, Nº 190 93
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
• Posibilidad de utilizar fertilizantes líquidos.
• Reducida fluctuación de la concentración de nutrientes en el
suelo a través de la estación de crecimiento.
• Automatización de la fertilización.
Entre los posibles inconvenientes del sistema podemos citar:
• Costo inicial de la infraestructura
• Obturación de goteros
• Necesidad de manejo del sistema por personal especializado
2. LOS FERTILIZANTES EN EL SUELO
Se conoce como fertilizante a una sustancia que se agrega al sue-
lo para suministrar aquellos elementos que se requieren para la
nutrición de las plantas. Un material fertilizante es una sustancia
que contiene uno o más de los elementos esenciales para las
plantas. Los fertilizantes completos contienen los tres macroele-
mentos para las plantas: nitrógeno, fósforo y potasio. Al respec-
to, en el siguiente cuadro se presentan los elementos esenciales
para la nutrición de las plantas y su descripción.
Todos los compuestos químicos, en este caso los fertilizantes,
cuando son aplicados al suelo se disocian en cationes (de carga
positiva) y aniones (de carga negativa) y posteriormente son ab-
sorbidos por las plantas (Cuadro 15).
Por ejemplo:
Nitrato de calcio [Ca(NO3)2] → 2NO3- (anión) + Ca +2 (catión)
94 Boletín INIA, Nº 190
Principios Básicos de Fertirrigación
Cuadro 15. Elementos esenciales para las plantas.
Concentración
Forma de en plantas sanas
Elemento Símbolo absorción (% de peso seco)
Macronutrientes
Nitrógeno N NO3 - ; NH4 + 1-4 %
Fósforo P HPO4-2 ; H2PO 2- 0,1-0,8 %
Potasio K K+ 0,5-6 %
Azufre S SO4 -2 0,05-1 %
Magnesio Mg Mg +2 0,1-0,8 %
Calcio Ca Ca+2 0,2-3,5 %
Micronutrientes
Boro B BO3-2 ; HBO 3- 5-75 ppm
Fierro Fe Fe +2 ; Fe +3 25-300 ppm
Manganeso Mn Mn+2 15-800 ppm
Molibdeno Mo MoO4 - 0,1-5,9 ppm
Cobre Cu Cu +2 4-30 ppm
Zinc Zn Zn+2 15-100 ppm
Cloro Cl Cl- 100-10.000 ppm
Sodio Na Na+ trazas
Se debe mencionar que existen fertilizantes formadores de ácido
los cuales son capaces de aumentar la acidez del suelo. Los ferti-
lizantes básicos o alcalinos disminuyen la acidez del suelo, mien-
tras que los fertilizantes neutros o no formadores de ácidos son
aquellos que no aumentan ni disminuyen el pH al ser agregado a
un suelo.
Al respecto, el pH del suelo afecta la disponibilidad de los
nutrientes para las plantas, de acuerdo a la Figura 26.
Boletín INIA, Nº 190 95
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
En la figura anterior, la anchu-
ra de cada banda nos indica
la disponibilidad de dicho ele-
mento para las raíces. Por
ejemplo, en el caso del Nitró-
geno, este se encuentra total-
mente disponible para las
plantas a partir de un pH 5,5 a
7,5; así, queda de manifiesto
que el pH es uno de los prin-
cipales responsables en la dis-
ponibilidad de nutrientes para
las plantas, influyendo en la
menor o mayor asimilabilidad
de los diferentes nutrientes.
Considerando en conjunto los
efectos producidos por los di-
Figura 26. Forma en que el ferentes valores de pH en
pH afecta a la disponibilidad
cuanto a la absorción de los
de los nutrientes minerales.
nutrientes, puede decirse que
el pH “ideal” se encuentra en-
tre 6 y 7.
En zonas húmedas los valores se encuentran entre 5 y 7, debido
a que las precipitaciones producen un lavado de las sales del
suelo, llevándose los elementos más allá de la zona de raíces,
tendiendo el suelo a la acidez; por otro lado, en zonas áridas los
valores de pH se encuentran entre 7,5 y 9 debido a que no existe
lavado de sales, acumulándose estas en superficie.
Al respecto, la adición de fertilizantes al suelo aumenta la
salinidad del mismo, la cual se expresa como Conductividad Eléc-
trica (C.E), por lo cual se debe tener especial cuidado con los
96 Boletín INIA, Nº 190
Principios Básicos de Fertirrigación
valores que alcanza el extracto de saturación del suelo, a la cual
las plantas presentan diferentes niveles de tolerancia. A conti-
nuación en el Cuadro 16, se presenta la tolerancia de hortalizas
y frutales a la salinidad:
CUADRO 16. Tolerancia de diversas especies vegetales
a la salinidad y su relación con el rendimiento.
Especie C.E. (mmhos/cm) a la cual el rendimiento disminuye
vegetal 10% 25% 50%
Remolacha 8 10 12
Espinaca 5,5 7 9
Tomate 4 6 8
Brócoli 4 6 8
Zapallo y melón 3 4 6
Papas 3 4 6
Olivo 2,7 n.d. 8,4
Maíz 2,5 4 6
Lechuga 2 3 5
Pepino 2 3 5
Ajo 2 3 4
Zanahoria 1,5 2 4
Manzano y peral 1,7 n.d. 4,8
Cítricos 1,7 n.d. 4,8
Vid 1,5 n.d. 6,7
Cerezos y guindos 1,5 n.d. n.d.
Frambuesa 1,5 2 2,5
Frutilla 1,5 2 2,5
Palto 1,3 n.d. 3,7
n.d. = no determinada.
Boletín INIA, Nº 190 97
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
3. FERTILIZANTES UTILIZADOS
EN FERTIRRIGACIÓN
Para utilizar un fertilizante a través de la fertirrigación es necesa-
rio conocer la composición de los productos y su solubilidad en
el agua.
La solubilidad es la capacidad de disolución de un producto en
el agua de riego, la cual varia según la temperatura del agua,
resultando que a mayor temperatura, mayor solubilidad. Existen
productos muy solubles o que se disuelven muy bien en agua,
como es el caso de la Urea, Nitrato de Calcio y Nitrato de Potasio;
otros son medianamente solubles como el Cloruro de Potasio,
Fosfato Diamónico y Nitrato de Amonio; y finalmente existen
productos menos solubles como el Sulfato de Calcio (yeso), el
Superfosfato Triple, el Superfosfato Normal y Sulfato de Fierro.
La combinación de dos o más fertilizantes puede hacer menos
soluble el producto final. Al respecto, los productos de baja
solubilidad o menos solubles, no deben ser utilizados en
fertirrigación.
El Cuadro 17, registra valores de solubilidad de los principales
fertilizantes utilizados en fertirrigación, además de otras caracte-
rísticas importantes.
De acuerdo a normas internacionales, el nombre de cada com-
puesto va seguido de un paréntesis con tres números. El primero
indica el contenido de Nitrógeno (N) en porcentaje; el segundo
indica el contenido de Fósforo (P) en la forma de P2O5 (%); y el
tercero el contenido de Potasio (K) en la forma de K2O (%).
98 Boletín INIA, Nº 190
Principios Básicos de Fertirrigación
Cuadro 17. Características de los principales fertilizantes
usados en fertirrigación.
Composición Solubilidad
Tipo N-P-K (g/L) Reacción
Fertilizantes Nitrogenados
Nitrato de Amonio 34-0-0 183 Neutra (pH:6,5-7)
Sulfato de Amonio 21-0-0 710 Mod. ácida (pH:5)
Nitrato de Calcio 15,5-0-0 1.020 Neutra (pH:6,5)
Nitrato de Sodio 16-0-0 730
Urea Perlada 46-0-0 1.000 Alcalina (pH:8,5-9)
Fertilizantes Fosfatados
Acido Fosfórico 0-52-0 457 Acida (pH:2,5)
Fosfato Monoamónico 11-11-0 230 Mod. ácida (pH:3,5)
Fosfato diamónico 21-11-0 430 Alcalina (pH:8)
Súper fosfato normal 0-5-0 20 Acida (pH: 2-3)
Súper fosfato doble 0-10-0 40
Fertilizantes Potásicos
Cloruro de Potasio 0-0-60 347
Nitrato de Potasio 13-0-44 133 Neutra (pH:7,0)
Sulfato de Potasio 0-0-50 120 Acida (pH:3,2)
Solubilidad de los principales fertilizantes usados en fertirrigación
Micronutrientes
Sulfato de Cobre 25% Cobre 316
Cloruro cúprico 710
Sulfato de calcio 23% Calcio 2,41
Sulfato de fierro 20% Fierro 157
Sulfato de Magnesio 9,7% Magnesio 710
Sulfato de Manganeso 27% Manganeso 1.053
Sulfato de zinc 36% Zinc 750
Fe-EDDHA 6% Fierro 90
Fe-DTPA 10% Fierro 220
Boletín INIA, Nº 190 99
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Tomemos como ejemplo el Nitrato de Calcio (Figura 27). Su com-
posición se presenta de la siguiente forma: [15,5-0-0], lo que in-
dica un contenido de Nitrógeno de 15,5%, Fósforo 0% y Potasio
0%, es decir, este fertilizante contiene 15,5 unidades de Nitróge-
no y no contiene Fósforo ni Potasio.
Figura 27. Descripción de la composición
de los fertilizantes.
4. COMPATIBILIDAD DE
LOS FERTILIZANTES
Los fertilizantes son sales, que en contacto con el agua se diso-
cian formando iones (aniones y cationes); diferentes iones pue-
den interactuar en la solución y precipitar (formando compues-
tos insolubles), con el consiguiente riesgo de no estar disponi-
bles para las raíces o con alto riesgo de taponar emisores, dismi-
nuyendo consecuentemente la eficiencia de aplicación de los
nutrientes.
Al respecto, cuando se mezclan fuentes de fertilizantes simples,
el primer aspecto que debe considerarse es que los ingredientes
de la mezcla sean químicamente compatibles (Cuadro 18).
100 Boletín INIA, Nº 190
Boletín INIA, Nº 190
Cuadro 18. Compatibilidad de los fertilizantes solubles utilizados en fertirriego.
Sulfatos Fe, Cu, Mn, Zn
Fosfato monoamónico
Fosfato monopotásico
Nitrato de magnesio
Nitrato de Amonio
Cloruro de potasio
Sulfato de amonio
Nitrato de potasio
Sulfato de potasio
Nitrato de Calcio
Ácido fosfórico
Ácido sulfúrico
Ácido nítrico
Principios Básicos de Fertirrigación
Quelatos
Urea
FERTILIZANTES
Nitrato de Amonio c
Sulfato de amonio I c
Nitrato de Calcio c c I
Nitrato de magnesio c c c c
Fosfato monoamónico c c c I I
Fosfato monopotásico c c c I I c
Nitrato de potasio c c R c c c c
Sulfato de potasio c c R I I c c c
Cloruro de potasio c c c I c c c c R
Ácido fosfórico c c c I I c c c c c
Ácido nítrico c c c c c c c c c c c
Ácido sulfúrico c c c I I c c c R c c c
Sulfatos Fe, Cu, Mn, Zn c c c I I I c c R c c c c
Quelatos c c c R R R c c c c R I c c
Sulfato de Magnesio c c c I I I c c R c c c c c c
101
C: Compatible, R: Se reduce la solubilidad, I : Incompatible.
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Las interacciones más comunes de incompatibilidad son:
• Ca+2 + SO4-2 = CaSO4 (precipitado).
• Ca+2 + HPO4-2 = CaHPO4 (precipitado).
• Mg+2 + SO4-2 = MgSO4 (precipitado).
Los micronutrientes por otro lado, pueden reaccionar con las sa-
les del agua de riego formando precipitados, por lo tanto, es re-
comendable aplicarlos en forma quelatada.
De acuerdo al Cuadro 18, las siguientes mezclas NO se deben
realizar:
• Fertilizantes Fosforados con Fertilizantes Cálcicos.
• Fertilizantes Fosforados con Fertilizantes Magnésicos.
• Fertilizantes Cálcicos con algún Sulfato.
• Microelementos no Quelatados (Fierro) con Fertilizantes
Fosforados en medios ácidos.
Si se aplica ácido, este se debe aplicar antes que los fertilizantes.
El ácido se aplica sobre el agua, lentamente (nunca hay que apli-
car agua sobre el ácido). En seguida se aplican los fertilizantes,
partiendo de los menos solubles. Se recomienda realizar la mez-
cla de fertilizantes en la mitad del volumen de agua a utilizar.
Agitar vigorosamente y luego agregar agua hasta completar el
volumen total de agua.
Al preparar la Solución Madre (concentrada) puede aparecer un
sobre nadante (producto flotante) o parte del producto sin disol-
ver, lo cual indica que se sobrepasó la solubilidad del fertilizan-
te.
102 Boletín INIA, Nº 190
Principios Básicos de Fertirrigación
5. EL AGUA DE RIEGO Y EL FERTIRRIEGO
Consideraciones de la relación sistema radical - suelo en fertirri-
gación con riego de alta frecuencia.
• Se ocupa sólo un 30 - 40% del volumen total del suelo.
• El aporte de nutrientes por el suelo es mucho menor. Se debe
considerar el aporte del agua.
• El sistema radical está expuesto continuamente a un suminis-
tro de sales.
• Las sales que ingresan al bulbo húmedo difícilmente son des-
plazadas a gran distancia del sistema radical. El lavado de sa-
les se realiza con riegos largos sin fertilizante.
Independiente de la fuente (superficial o subterránea), la calidad
del agua de riego es un término que se utiliza para indicar la
conveniencia o limitación del empleo del agua con fines de rie-
go para los cultivos, para cuya determinación generalmente se
toman las características químicas.
La calidad del agua depende de sus características físicas y quí-
micas, y también de los problemas potenciales que pueden ge-
nerar a los cultivos, a los suelos y al sistema de riego, dando
lugar al uso condicionado del agua de riego, dependiendo del
cultivo y del suelo específico que se trate (Cuadro 19).
Boletín INIA, Nº 190 103
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Cuadro 19. Rangos deseables de algunos
parámetros y elementos en el agua de riego.
Concentración
Elemento en el agua de riego
C. E (mmhos/cm) 0,2 - 1,0
pH 6,5 - 7,0
Nitrato (ppm) 0,0 - 5,0
Fósforo (ppm) 0,005 - 5,0
Potasio (ppm) 0,5 - 10,0
Calcio (ppm) 40 - 120,0
Magnesio (ppm) 6,0 - 24,0
Fierro (ppm) 2,0 - 5,0
Boro (ppm) 0,0 – 0,3
Cloruros (meq/l) 0,2 – 1
C. E: Conductividad Eléctrica.
A continuación, se presenta un ejemplo de cálculo de aporte de
nutrientes en el agua de riego:
Ejemplo 8.
Cálculo de aporte de nutrientes por el agua de riego.
En un cultivo de lechuga al aire libre regado por cintas se aplican
3.000 m3 de agua de riego con una concentración de 10 ppm de
N (NO3-) y 35 ppm de Calcio.
ppm: Partes por millón.
1 ppm = 1 mg/Kg = 1 mL/L
¿Cuál es el aporte de estos nutrientes por ha?.
• N (NO3-) : 10 ppm = 10 mg/L = 10 g/m3 = 0,01 Kg/m3
0,01 Kg/m3 x 3.000 m3 = 30 Kg de N/ha
• Calcio : 35 ppm = 35 mg/L = 35 g/m 3 = 0,035 Kg/m3
0,035 Kg/m3 x 3.000 m3 = 105 Kg de Ca/ha
104 Boletín INIA, Nº 190
Principios Básicos de Fertirrigación
6. PREPARACIÓN DE SOLUCIONES
La solución de riego debe obedecer a un rango de pH (entre 5,5
- 6,5) y Conductividad eléctrica (idealmente menor a 1,5 mmhos/
cm) para asegurar la completa disponibilidad de nutrientes y una
concentración de sales que no provoque daños al cultivo. Para
este efecto se debe conocer la ficha técnica de cada fertilizante a
usar (solubilidad, pH y C.E. a distintas concentraciones, grado de
pureza), o disponer de un pH-metro y Conductivímetro.
Al preparar la Solución Madre se debe tener cuidado de no mez-
clar productos que precipiten. Lo ideal es trabajar con productos
formulados como mezclas N-P-K desde fábrica, que aseguren el
buen funcionamiento del sistema.
Los pasos para preparar una solución fertilizante, son los siguien-
tes:
1) Determinar la demanda del cultivo.
2) Calcular la proporción de los diferentes fertilizantes a utili-
zar, de acuerdo al requerimiento de nutrientes para el perio-
do (según fenología).
3) Suministro del suelo.
4) Calidad agua de riego.
5) Verificar la compatibilidad de los fertilizantes disponibles.
6) Verificar la solubilidad y preparación solución madre.
7) Calcular la Conductividad Eléctrica resultante.
8) Conocer la acidez (pH) resultante.
9) En el caso de ser necesario calcular la cantidad de ácido re-
querida para neutralizar los bicarbonatos o para bajar el pH.
10) Concentración agua de riego.
11) Calcular la tasa de inyección.
Boletín INIA, Nº 190 105
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Una vez determinado el tipo de fertilizante y la cantidad a em-
plear de acuerdo al cultivo (Cuadro 20), se prepara la solución
en un balde, siguiendo los pasos que a continuación se detallan:
a. Agregue agua a un balde o estanque hasta la mitad del total
de solución a preparar.
b. Adicione el fertilizante.
c. Agite vigorosamente hasta que todo el producto se disuelva.
d. Agregue agua hasta completar el volumen deseado y agite
nuevamente.
e. Inyecte la solución al sistema de riego.
Cuadro 20. Necesidades nutricionales de
diversas especies hortícolas.
Nutrientes (Kg/ha)
Especie N P 2O5 K 2 O S MgO CaO
Frutales en formación 95 49 79 7 4 30
Vides (1ª temporada) 78 32 32 7 10 30
Vides (plena producción) 69 36 156 17 2 25
Uva de mesa (producción) 130 42 301 40 17 60
Palto en producción 285 93 193 45 15 52
Carozos en producción 132 62 242 27 14 76
Cítricos en producción 464 100 335 53 31 130
Pomáceas en producción 202 70 251 19 3 104
Olivos en producción 204 128 231 30 36 104
Frutales de nuez 115 84 153 2 10 24
Kiwi en producción 146 64 229 11 3 88
Frutilla (primavera-verano) 167 112 160 20 17 72
Hortalizas solanáceas 259 162 348 10 21 109
Nota: Se debe dividir los requerimientos de acuerdo a etapa fenológica del cultivo.
Idealmente se recomienda tener 4 estanques para preparar las
disoluciones de fertilizantes, dependiendo de los elementos a
inyectar:
106 Boletín INIA, Nº 190
Principios Básicos de Fertirrigación
• Estanque 1: N–P–K
• Estanque 2: Ca – Mg
• Estanque 3: Microelementos (Fe, Mn, Zn, Cu, B, Mo).
• Estanque 4: Ácidos (nítrico, fosfórico, sulfúrico, clorhídrico).
6.1. Concentración de fertilizantes en el agua
de riego
Para obtener el mayor beneficio del sistema es aconsejable apli-
car fertilizantes en cada riego. Esta práctica permite trabajar con
concentraciones finales muy bajas en la solución de fertirriego
que llega a las plantas, con lo cual se evitan los riesgos de toxici-
dad por exceso de sales, o de sobrepasar la solubilidad de los
fertilizantes.
La solución final de fertirrigación debe cumplir con dos caracte-
rísticas esenciales:
• Conductividad eléctrica (C.E.) menor a un valor determinado
(medida con un Conductivímetro, u obtenida de la ficha téc-
nica del fertilizante soluble).
• pH entre 5,5-6,5.
La C.E. es una propiedad que tienen las soluciones de agua con
sales disueltas, que dice relación con la capacidad de conducir
la electricidad, siendo mayor cuando aumenta la cantidad de sales
disueltas. En la medida que la C.E. aumenta, las plantas se harán
más susceptibles a sufrir daños por exceso de sales. Así, la C.E.
permite tener una idea de la calidad del agua que será entregada
a las plantas. Para obtener la C.E. de la solución que se usará en
fertirrigación se debe contar con los antecedentes técnicos del
producto a usar en una concentración determinada y luego su-
Boletín INIA, Nº 190 107
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
mar la C.E. del agua (determinada por análisis de agua). En el
Cuadro 21, se indican antecedentes de C.E. de diversos fertili-
zantes usados en fertirrigación, para una concentración final (que
llega a los emisores) de 1 gramo por litro de agua. Otro antece-
dente a considerar es la C.E. máxima tolerable por cada cultivo,
frente a la cual el rendimiento puede ser afectado (ver cuadro
16).
Cuadro 21. Características técnicas de fertilizantes
usados en fertirrigación.
Solubilidad a C.E. a 1 g/L* pH en solución
Fertilizante 20oC (g/L*) (mmhos/cm) a 1 g/L*
Nitrato de amonio 1.870 0,9 5,6
Urea 1.080 0,07 5,8
Sulfato de amonio 760 2,1 5,5
Nitrato de potasio 310 1,21 7
Nitrato de calcio 1.220 n.d. n.d.
Nitrato de magnesio 2.250 0,88 5,6
Fosfato monoamónico 400 0,86 4,7
Fosfato monopotásico 230 0,72 4,8
Sulfato de potasio 120 1,4 7,1
* = se considera el uso de agua destilada.
n.d. = no determinado.
El pH de la solución entrega un índice de la disponibilidad de los
nutrientes entregados. Así por ejemplo, cuando el pH es mayor a
7,0 disminuye la disponibilidad de microelementos. Por otra parte,
cuando el pH es inferior a 5,0 baja la disponibilidad del fósforo,
potasio, calcio y magnesio.
La realización de mezclas fertilizantes, ya sea usando uno o más
estanques, entregará un valor de C.E. y de pH de la solución final
de fertirrigación. Si la C.E. (medida con conductivímetro) supera
el valor límite indicado para algún cultivo específico, será nece-
sario disminuir la dosis de solución madre inyectada, hasta al-
108 Boletín INIA, Nº 190
Principios Básicos de Fertirrigación
canzar un valor adecuado. En el caso del pH, normalmente al
realizar mezclas en solución, el valor comienza a aumentar, pu-
diendo ser mayor a 7,0, por lo cual es necesario inyectar ácidos
(nítrico, fosfórico, sulfúrico, clorhídrico) en alguna concentración
determinada que permita obtener un pH dentro del rango ópti-
mo.
Además de la preparación de mezclas a nivel de campo, existe la
posibilidad de usar mezclas comerciales, las cuales tienen las
siguientes ventajas:
• Pueden contener una amplia cantidad de elementos compati-
bles entre sí.
• Las fuentes fertilizantes usadas en la elaboración de cada mez-
cla cumplen con ciertas características de calidad.
• Cada producto cuenta con una ficha técnica que indica;
solubilidad en agua a una temperatura dada, pH y C.E. a cier-
ta concentración.
• El pH logrado en solución se encuentra dentro del rango ópti-
mo para la mayoría de los cultivos.
• El sistema de fertirrigación implementado podría contar con
sólo un estanque para preparar soluciones madres.
• La aplicación de fertilizantes que contengan Calcio y Magnesio
se puede realizar en riegos separados, o durante los mismos
riegos, siempre que se preparen en un segundo estanque.
• Se facilita la práctica de fertirrigación, puesto que se evita la
preparación de mezclas.
En cada cultivo se puede usar la mezcla comercial más adecua-
da por etapa fenológica.
A continuación se presenta un ejemplo de cálculo de concentra-
ción de fertilizante en el agua de riego:
Boletín INIA, Nº 190 109
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Ejemplo 9.
Cálculo de concentración de fertilizante en el agua de riego.
Se plantean las siguientes características para una temporada (6
meses):
• Cultivo: Tomates en invernadero.
• Área invernadero: 300 m 2
• Plantas por nave: 200
• Goteros/planta: 1 gotero por planta.
• Caudal Goteros: 4 L/hora.
• Riego: 6 riegos por semana.
• Tiempo de riego: 2 horas (144 riegos por temporada).
• Aplicación fertilizantes: 120 Kg por temporada.
1º Determinar el requerimiento total de agua para la temporada:
Agua total = NDG x Caudal x TR x RT Ecuación 11
Donde:
Agua Total : agua total aplicada en la temporada (L).
NDG : Número de goteros por cuartel o sector de riego.
Caudal : caudal de los goteros (L/h).
TR : Tiempo de riego (horas).
RT : Número de riegos por temporada.
Aplicando la ecuación antes descrita se tiene:
Agua total = 200 x 4 x 2 x (6 x 4 x 6) = 230.400 litros
2º Determinar la concentración final:
Kg fertilizante
Concentración final = Ecuación 12
Agua total
110 Boletín INIA, Nº 190
Principios Básicos de Fertirrigación
Si se aplican 120 Kg de fertilizantes, distribuidos en todos los
riegos, la concentración final de fertilizantes en el agua de riego
sería la siguiente:
120 Kg 120.000 gramos
Concentración = = = 0,52 g/L
230 m3 230.000 litros
Al respecto, la Concentración Máxima de fertilizantes a aplicar
en cada riego durante la temporada de crecimiento dependerá
del estado fenológico y de la especie, pero en general se sugie-
ren valores inferiores a los siguientes:
• Crecimiento inicial : Concentración < 0,3 g/L
• Desarrollo intermedio : Concentración < 0,5 g/L
• Producción : Concentración < 1 - 2 g/L
6.2. Inyección de Fertilizantes
En muchos casos, el éxito de los programas de fertirrigación no
depende del tipo de sistema de inyección empleado, sino de una
calibración adecuada, ya que el uso no controlado puede sobre-
pasar las concentraciones límites de sales en el agua de riego, o
simplemente no cumplir con los tiempos de aplicación adecua-
dos, quedando residuos al interior de las tuberías.
Generalmente la solubilidad de las mezclas comerciales es de
un 20 - 30%, lo cual significa que se pueden disolver fácilmente
20 - 30 Kg de fertilizante en un estanque de 100 litros (solución
madre). La cantidad a inyectar (Tasa de Inyección) de una solu-
ción madre dependerá de los siguientes factores:
1) Concentración final que se quiera alcanzar (g/L).
2) Caudal de riego (bomba o emisores) (L/s).
3) Concentración de la solución madre (Kg/L).
Boletín INIA, Nº 190 111
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
El tiempo de inyección de fertilizantes también puede variar.
Normalmente, el riego se inicia entregando solamente agua, con
lo cual se consigue lavar las sales del suelo que pueden haber
quedado como exceso del riego anterior. Posteriormente se co-
mienza a inyectar la dosis de fertilizante calculada para ese even-
to. Una vez terminada la inyección del fertilizante se debe dar
un tiempo de rezago sólo con agua, permitiendo así una limpie-
za de cañerías y emisores.
La Tasa de Inyección se calcula por la siguiente ecuación:
[Fertilizante] x 6
Tasa de intección = Ecuación 13
CR x [SM]
Donde:
Tasa de Inyección : Caudal de Solución Madre a inyectar
al sistema (L/min).
Fertilizantes : Concentración a alcanzar del
fertilizante (g/L).
CR : Caudal de riego (L/s).
SM : Concentración de la Solución Madre (Kg/L).
A continuación, se presenta un ejemplo de cálculo de Tasa de
Inyección
Ejemplo 10.
Cálculo de Tasa de Inyección
Se prepara una solución madre concentrada al 20% (20 Kilos de
fertilizante en 100 Litros de agua = 0,2 Kg/L).
El Caudal de la bomba es de 10 Litros por segundo (medido a
nivel de campo).
La concentración máxima de solución de riego (que sale por cada
emisor) a la que se quiere trabajar es de 0,5 gramos por litro.
112 Boletín INIA, Nº 190
Principios Básicos de Fertirrigación
¿Qué tasa de inyección debo medir en el caudalímetro?
(aplicar ecuación 13)
0,5 (g/L) x 6
Tasa de inyección = = 1,5 L/min
10 (L/s) x 0,2 (Kg/L)
6.3. Cálculo de ácido a aplicar para neutralización
Para neutralizar concentraciones excesivas de bicarbonatos en
el agua de riego se realizan aplicaciones de ácidos (fosfórico,
sulfúrico, nítrico, clorhídrico), cuyo cálculo de dosificación se
presenta en la siguiente ecuación (100% concentración):
[HCO 3] x 0,7 x Vol. agua x PE Ac
DA = Ecuación 14
Densidad ácido x 1.000
Donde:
DA : Dosis de ácido (L/ha)
[HCO 3] : Concentración de bicarbonatos (meq/L)
0,7 : Fracción porcentual de concentración de bicarbona-
tos a neutralizar (70%). Cuando se neutraliza más
de un 75% u 80% del bicarbonato presente se
produce una fuerte caída en el pH, pudiendo
generar nuevos problemas.
Vol. Agua: Volumen de agua a aplicar (evento de riego,
período fenológico, temporada de riego)
PE Ac : Peso equivalente del ácido a emplear, pudiendo ser
Ácido nítrico (HNO3-), 63 mg/meq
Ácido Sulfúrico (H2SO 42-): 49 mg/meq
Ácido Fosfórico (H2PO43-): 32,3 mg/meq
Ácido Clorhídrico (HCL): 36,5 mg/meq
1.000 : Factor de corrección de unidades
Boletín INIA, Nº 190 113
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
La reacción química durante el proceso de acidificación en tér-
minos simples es la siguiente:
Catión-HCO3 + Anión-H + → H2O + CO2 + Catión libre + Anión libre
_
Donde:
Catión libre = Ca+2 o Mg+2 o Na +, derivado del bicarbonato
neutralizado.
Anión libre = NO3- o SO42- o PO43- o Cl-, derivado del ácido
aplicado (nítrico, sulfúrico, fosfórico,
clorhídrico).
Cabe considerar que durante la neutralización de los bicarbonatos
se solubilizan sales, generando un aumento en la CE.
A continuación, se presenta un ejemplo de cálculo de dosis de
ácido a inyectar para neutralizar los bicarbonatos.
Ejemplo 11.
Cálculo de dosis de ácido a inyectar
Cultivo : viñedo variedad Carmenere
pH del agua : 7,2
Bicarbonatos en el agua : 1,25 meq/L
Agua aplicada : 3.000 m3 (para toda la
temporada)
Ácido a utilizar : ácido fosfórico
Densidad del ácido : 1,7 Kg/L
Bicarbonato a neutralizar : 70%
114 Boletín INIA, Nº 190
Principios Básicos de Fertirrigación
La dosis total de ácido fosfórico a emplear para toda la tempora-
da de riego se determinará empleando la ecuación 14 propuesta
anteriormente (se considera 100% de concentración en el Aci-
do).
1,25 x 0,7 x 3.000 x 32,3
Dosis de ácido = = 50 L/ha
1,7 x 1.000
La distribución de la dosis del ácido se realizará de forma pro-
porcional a la distribución del volumen de agua a aplicar duran-
te la temporada (método cualitativo o de trabajo por concentra-
ción).
Boletín INIA, Nº 190 115
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
116 Boletín INIA, Nº 190
Anexos
ANEXOS
Anexo 1. Rango de Valores de Kc de cultivos
Cultivo Valor mínimo Valor máximo
Alfalfa 0,85 1,00
Almendro 0,95 1,05
Arándano 0,60 1,00
Avellano Europeo 0,70 0,80
Cerezo 1,00 1,25
Ciruelo 0,90 1,15
Damasco 0,80 1,15
Duraznero y
Nectarino 1,00 1,15
Espárragos 1,00 1,10
Frambuesa 0,70 0,80
Granado 0,80 0,95
Kiwi 1,10 1,20
Limonero 0,60 0,80
Maíz 1,00 1,10
Manzano 1,05 1,25
Naranjo 0,65 0,90
Nogal 0,90 1,10
Olivo 0,55 0,85
Palto 0,75 0,85
Papas 1,00 1,10
Peral 1,00 1,15
Pistacho 1,10 1,30
Pradera 0,90 1,05
Remolacha 1,00 1,10
Tomate 1,00 1,10
Vides Viníferas 0,50 0,60
Vid de mesa 0,80 1,30
Fuente: Comisión Nacional de Riego (CNR)
Boletín INIA, Nº 190 117
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Anexo 2. Glosario de Términos
Anión: Es una molécula con cargas eléctricas
negativas.
Catión: Es una molécula con cargas eléctricas
positivas.
Conductividad eléctrica: Es la medida de la
habilidad de una solución de conducir co-
rriente eléctrica que varía tanto con el nú-
mero como con el tipo de iones presentes.
Cota: Número que aparece en los mapas para
identificar las alturas de los suelos con res-
pecto al nivel del mar.
Estado de saturacion del suelo: Se refiere a
cuando el suelo se encuentra con todos sus
espacios porosos ocupados solo por agua.
Estomas: Aberturas que se encuentran en las
hojas las cuales permiten el intercambio de
gases con el ambiente.
Estrata: Se refiere a las capas del suelo que
forman la estructura.
Evapotranspiración: Es la suma de la evapora-
ción del agua contenida en el suelo mas la
transpiración del agua de las plantas.
118 Boletín INIA, Nº 190
Anexos
Fenología: Es el estado de las plantas según las
épocas del año (floración, dormancia, pun-
tas verdes, etc.).
Fluvial: Referente a los escurrimientos de aguas
superficiales.
Humedad aprovechable: Es el contenido de
agua en el suelo que está a disposición de
las raíces de las plantas, en un rango entre
capacidad de campo y punto de marchitez
permanente.
Infiltración: movimiento del agua a las capas
más profundas del suelo.
Ión: es un átomo o un conjunto de átomos car-
gados eléctricamente, encontrándose dos ti-
pos anión (negativo) y catión (positivo).
Napa freática: Acumulación de aguas subte-
rráneas disponibles para su extracción.
Nivel dinámico: Se refiere al nivel mínimo de
agua que alcanza la noria o pozo después
de ser bombeado en forma contínua.
Nivel estático: Es el nivel máximo de agua acu-
mulada que alcanza la noria o pozo, antes
de ser bombeado.
Boletín INIA, Nº 190 119
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Nivel freático: Nivel de profundidad al que se
encuentra el agua en el suelo para su ex-
tracción.
Nivel piezométrico: Es la altura a la cual se
encuentra el agua.
Percolación: Es el escurrimiento natural del
agua a través del suelo no saturado por efec-
to de la gravedad.
Perdida de carga: Perdidas de energías gene-
radas por fricción en las tuberías, principal-
mente.
pH: Símbolo que se utiliza para identificar el
grado de acidez o salinidad del suelo, agua,
u otro compuesto.
Pluviometría: Cantidad de agua caída en un
tiempo determinado y medido en milímetros.
PPM: Partes por millón, unidad empleada
usualmente para valorar la presencia de ele-
mentos en pequeñas cantidades.
Potencial mátrico: Es la fuerza con que las
partículas del suelo son capaces de retener
el agua.
Textura del suelo: Se refiere a como se encuen-
tran unidas las partículas del suelo.
120 Boletín INIA, Nº 190
C A PdeÍ Aguas
Pozos de Captación T U LSubterráneas
O 1
POZOS DE CAPTACIÓN
DE AGUAS SUBTERRÁNEAS
Oscar Reckmann A.
Ingeniero Agrónomo, M. Sc.
INIA La Platina.
1. INTRODUCCIÓN
L
as singulares características de la geografía de nuestro país
determinan que bajo el suelo de un sinnúmero de cuencas
existan interesantes reservas de aguas subterráneas. En la
actualidad este tipo de reservorios es cada día más explotado, ya
sea a través de la inversión privada, o a través de políticas que
incentivan la construcción de numerosas obras con fines de cap-
tación.
El agua es un recurso cada vez más escaso, por tanto es impera-
tivo no descuidarlo, especialmente las reservas de aguas subte-
rráneas. Su explotación se enfrenta hoy al desafío de hacerlo,
por una parte económicamente rentable y por otra, la más im-
portante, cuidando y conservando el recurso. Es claro que su
extracción conlleva asociado un consumo energético, que será
cada vez mayor en la medida que los niveles de agua de la ex-
plotación aumenten en profundidad.
Boletín INIA, Nº 190 13
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
La mejor forma de enfrentar la utilización de las aguas subterrá-
neas de una manera racional es conocer el comportamiento y
dinámica de éstas en condiciones naturales, y por otra parte, ins-
truirse en las tecnologías de exploración y explotación del recur-
so.
En el diseño de sistemas de riego tecnificado es muy frecuente el
uso de aguas subterráneas, la decisión de explorar y captar aguas
del subsuelo normalmente queda exclusivamente en manos de
los que prestan la asesoría en el sondeo y posterior perforación,
existiendo un riesgo importante respecto a obtener caudales me-
nores a los esperados. Una manera de reducir dicha incertidum-
bre es contar con algunos criterios técnicos elementales que per-
mitan ofrecer diferentes puntos de vista antes de tomar una deci-
sión. Del mismo modo, en el momento de construir el pozo, el
no contar con el conocimiento básico en aspectos de diseño y
construcción deja abierta la posibilidad a que exista un riesgo
respecto a la calidad de la obra terminada y su eficiencia de ope-
ración. Nuevamente el hacer un esfuerzo por adquirir conoci-
mientos y criterios técnicos básicos de diseño y construcción de
pozos permite, por un lado, la interacción con los prestadores
del servicio y técnicos especializados y por otro, la interpreta-
ción de los proyectos de diseño que se presenten. De este modo,
se asegura la calidad de la obra y su vida útil.
Lo descrito en el presente capítulo pretende entregar informa-
ción respecto a la exploración y explotación de aguas subterrá-
neas, que les permita enfrentar el inicio de propuestas de diseño
de riego con el uso de estas fuentes aplicando criterios técnicos,
que favorezcan la toma de decisiones. La presente guía también
aborda temas específicos de diseño y construcción de pozos, sien-
do su objetivo entregar criterios técnicos que faciliten la com-
prensión del proceso y la interpretación de datos, con el único
14 Boletín INIA, Nº 190
Pozos de Captación de Aguas Subterráneas
fin, una vez tomada la decisión de alumbrar aguas, de seleccio-
nar a la mejor empresa de exploración y explotación de aguas
subterráneas.
2. ACUÍFEROS
Un acuífero es aquel estrato o formación geológica que permite
la circulación del agua por sus poros y/o grietas. Dentro de estas
formaciones podemos encontrarnos con materiales muy varia-
dos como gravas de río, calizas muy agrietadas, areniscas poro-
sas poco cementadas, arenas de playa, algunas formaciones vol-
cánicas, depósitos de dunas.
El suelo que se encuentra en la zona radicular es utilizado como
un depósito para almacenar agua entre riegos, la que queda dis-
ponible para uso de las plantas. Análogamente, un acuífero es un
almacén geológico a mayor profundidad, en el que se deposita
el agua que puede ser bombeada posteriormente, lo cual se
esquematiza en las Figuras 1 y 2. En el primer caso, el agua for-
ma parte de un suelo que no está saturado (figura 1), mientras
que en el segundo, los acuíferos se encuentran saturados o muy
cerca de saturación (figura 2).
El material presente en un acuífero puede estar compuesto de
diversos depósitos como arenas, gravas, limos y arcillas; o tam-
bién por formaciones geológicas tales como roca fracturada y/o
fisuras provocadas por fallas, o material calcáreo (caliza) con grie-
tas producto de disolución.
Dependiendo del caudal y características del sustrato, las aguas
subterráneas pueden generar por erosión auténticos canales sub-
terráneos por donde circulan libremente.
Boletín INIA, Nº 190 15
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Figura 1. Distribución del agua en el subsuelo,
en una condición no saturada.
Figura 2. Distribución del agua en el subsuelo,
en una condición saturada.
16 Boletín INIA, Nº 190
Pozos de Captación de Aguas Subterráneas
En función de la presión hidrostática del agua encerrada en estos
reservorios de agua es posible clasificar a los distintos tipos de
acuíferos existentes. Por otro lado, reconocer el acuífero según
su presión, se traduce en una circunstancia práctica muy útil que
facilita el determinar el tipo de captaciones de agua subterránea.
Entonces, de acuerdo a lo anterior tenemos (Figura 3):
Figura 3. Dinámica de un sistema hídrico a nivel de cuenca
2.1. Acuíferos Libres
Son aquellos en los cuales existe una superficie libre de agua
almacenada en ellos y que se encuentra a presión atmosférica.
La superficie del agua corresponde al nivel freático y podrá estar
en contacto directo con el aire o no. En estos acuíferos, al perfo-
rar pozos que los atraviesen total o parcialmente, el agua alcan-
za un nivel que sería el mismo que tendría dentro de la forma-
Boletín INIA, Nº 190 17
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
ción geológica, es decir el nivel freático (nivel real) coincide con
el nivel piezométrico (nivel ideal que alcanzaría el agua a pre-
sión atmosférica).
2.2. Acuíferos Confinados
En este tipo de acuífero, el agua que contienen está sometida a
cierta presión, superior a la atmosférica y ocupa la totalidad de
los reservorios de la formación geológica, saturándola totalmen-
te. Están sellados por materiales impermeables que no permiten
que el agua ascienda hasta igualar su presión a la atmosférica.
Por este motivo al perforar pozos que atraviesen el límite supe-
rior del material que constituye el acuífero, se observará que el
nivel del agua asciende muy rápido hasta que se estabiliza en el
nivel piezométrico. Podrán darse pozos surgentes si el nivel del
agua queda por encima del nivel topográfico y pozos artesianos
si el nivel se estabiliza por debajo de la cota del terreno. De esta
manera, si imaginamos una serie de pozos atravesando un acuífero
de este tipo, y unimos los niveles que alcanza el agua en cada
uno, obtendríamos una superficie piezométrica que no coincide
con el nivel freático que tenía el acuífero en estado natural.
2.3. Acuíferos Semiconfinados
Constituyen una variedad de los confinados, y se caracterizan
por tener el techo (parte superior) y/o la base (parte inferior) se-
llado por materiales que no son totalmente impermeables, que
corresponde a un material que permite una filtración vertical que
alimenta muy lentamente al acuífero principal. En estos casos,
habrá situaciones en los que la recarga podrá hacerse en ambos
sentidos en función de la diferencia de potencial.
18 Boletín INIA, Nº 190
Pozos de Captación de Aguas Subterráneas
2.4. Acuíferos Colgados
Algunas veces se presenta cerca de la superficie una estrata de
material más o menos impermeable por encima del nivel freático.
El agua que se infiltra queda atrapada en esta capa para formar
un volumen de agua almacenado, que normalmente tiene una
extensión limitada sobre la zona saturada más próxima. Los
acuíferos colgados son más comunes de lo que se pueda supo-
ner, aunque quizá sólo ocupan unos pocos metros de espesor, o
sólo se alimenten después de una recarga muy excepcional. No
representan un volumen de almacenamiento de agua muy im-
portante.
3. ESTRATIGRAFÍA
Los materiales en profundidad forman “estratos”, que correspon-
den a cuerpos de material que se depositan siguiendo la forma
del relieve que cubren. A medida que un nuevo proceso
depositacional cubre al anterior, los estratos van formando capas
horizontales.
Lo que hay bajo una secuencia de depósitos no consolidados
constituye lo que se conoce como “sustrato rocoso” o “roca ma-
dre”, generalmente mucho más antigua que los depósitos que la
cubren (Figura 4).
Boletín INIA, Nº 190 19
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Figura 4. Estratigrafía del suelo.
4. GEOMORFOLOGÍA
En todos los procesos formadores de depósitos existe asociado el
fenómeno de transporte. El cual, dependiendo con la energía que
ocurra, producirá distintos tipos de depósitos; es decir, hay cam-
bios en la forma y tamaño de los granos que son transportados:
esfericidad y redondez son características determinantes del ma-
terial como reservorio de agua. Se llama selección al grado de
homogeneidad de los granos. En un depósito con buena selec-
ción los granos tienen tamaños similares.
20 Boletín INIA, Nº 190
Pozos de Captación de Aguas Subterráneas
4.1. Depósitos fluviales
Este tipo de depósito es muy común en el país, incluso en zonas
de secano. En este caso, el agua que escurre por los ríos o esteros
arrastra sedimentos que se depositan cuando disminuye la ener-
gía de transporte del río, formando depósitos fluviales. Las llanu-
ras de inundación de los ríos forman depósitos aluviales; y los
cambios en el nivel de base del río (glaciaciones), forman las
terrazas fluviales, que corresponden a depósitos de la llanura
aluvial que quedan sobre el nivel del río (Figura 5).
Los depósitos fluviales presentan una gradación de materiales
depositados en sentido vertical, esto es: una base delgada con
fragmentos gruesos
con mala selección,
mezclados con arci-
lla; una parte media,
de mayor espesor,
de gravas y arenas
con buena selec-
ción; y en la parte
superior limos y ar-
cillas.
Figura 5. Formación típica de un valle
fluvial y sus terrazas
Boletín INIA, Nº 190 21
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
4.2. Depósitos gravitacionales.
En las laderas de los cerros se encuentran los depósitos coluviales,
con fragmentos angulosos, con poco arrastre. En general los frag-
mentos corresponden a rocas alteradas por lo que suelen tener
abundante arcilla y limo.
5. PROPIEDADES FÍSICAS
DE LOS ACUÍFEROS
Con el fin de caracterizar cuantitativamente el flujo de agua a
través de los estratos existentes en la zona saturada, se han defi-
nido algunos parámetros:
5.1. Permeabilidad
También denominada Conductividad Hidráulica (K). Se define
como el volumen de agua que circula a través de una sección
unitaria de suelo, en un tiempo unitario, bajo un gradiente hi-
dráulico también unitario. La permeabilidad se mide en unida-
des de longitud por tiempo (m/día, cm/h). Este parámetro es afec-
tado directamente por la textura del suelo y por la densidad y
viscosidad del agua subterránea. El tipo de partículas, su arreglo
y en último término la porosidad que generan, influye directa-
mente en el movimiento del agua en el suelo, es decir, en los
valores de K.
En la Figura 6, se puede observar tres muestras de perfil de suelo:
uno que contiene solamente arena gruesa (a), otro que contiene
arena fina (b), y otro que contiene una mezcla de ambas (c). En
todos se indica la ruta que seguiría una partícula de agua junto
22 Boletín INIA, Nº 190
Pozos de Captación de Aguas Subterráneas
con el flujo en sentido horizon-
tal; claramente se observa en la
figura que el camino recorrido
por la masa de agua en la mues-
tra de arena fina (b), es más lar-
go que en la muestra de arena
gruesa (a). De esta manera po-
demos concluir a priori que en
la muestra de suelo de arena
gruesa el valor de K es mayor,
asociando esta diferencia con un
promedio de diámetro de partí-
cula mayor. Sin embargo, en la
naturaleza los suelos contienen
partículas de diversos tamaños,
y existe una influencia de la dis- Figura 6. Flujo de agua en
tribución del tamaño de éstas sentido horizontal en
muestras de suelo.
sobre los valores de K.
En la figura anterior, se presenta una muestra de suelo con una
mezcla de partículas de arena gruesa y de arena fina (c), además
se indica la ruta de una partícula de agua con el flujo en sentido
horizontal. Se puede observar en la figura que el tamaño de los
poros de la muestra está fuertemente influenciado por las partí-
culas de arena fina y, que las partículas de mayor tamaño actúan
como barreras al flujo normal del agua en sentido horizontal.
Determinando así, que el agua se vea forzada a tomar rutas más
largas para circular a través de las partículas de la muestra. Si
comparamos con las figuras anteriores, claramente se establece
en la muestra de arena fina (b), que el valor de K es mayor, a
pesar que el promedio de tamaño de granos en la mezcla es ma-
yor.
Boletín INIA, Nº 190 23
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
5.2. Espesor del acuífero
Corresponde a la distancia que existe entre el estrato impermea-
ble y el nivel freático en acuíferos libres, siendo variable, en fun-
ción de los cambios del nivel freático, de pocos metros a dece-
nas de metros de magnitud. En acuíferos confinados y semicon-
finados, corresponde a la distancia que existe entre los estratos
impermeables que lo encierran, en este caso el valor es constan-
te y puede variar en órdenes de magnitud de unos pocos metros,
a cientos o miles de metros (ver figura 1).
6. ESTUDIOS PRELIMINARES
Antes de tomar la decisión de construir alguna obra para la cap-
tación de aguas subterráneas es recomendable realizar estudios
preliminares, con el fin de tener estimaciones de los recursos
existentes.
Debe realizarse un recuento de todas las captaciones subterrá-
neas existentes en la zona abarcada por las napas subterráneas
que se trata de aprovechar, dentro del radio de influencia del
pozo. En este proceso de recuento debe recopilarse información
relacionada con ubicación geográfica, tipos y características de
la obra, niveles estáticos de la napa y sus fluctuaciones, condi-
ciones de explotación, capacidades máximas, estratigrafía y todo
antecedente que se estime de interés. Mucha de esta informa-
ción es posible encontrarla en las oficinas del Ministerio de Obras
Públicas (MOP) de la región, específicamente en la Dirección
General de Aguas (DGA), institución que además dispone de los
derechos de agua subterránea concedidos.
Será necesario recopilar antecedentes de las captaciones subte-
24 Boletín INIA, Nº 190
Pozos de Captación de Aguas Subterráneas
rráneas existentes, así como conocer el régimen pluviométrico
del sector. Este último se puede obtener a través de la informa-
ción existente en el Instituto de Meteorología de Chile, algunas
otras fuentes de estudios más específicos de la zona (Santibáñez,
CIREN) o a través de información de estaciones pluviométricas
locales.
Además, es recomendable realizar un estudio hidrogeológico de
la zona donde se construirá el pozo, en el que se haga especial
mención de las características de interés de los acuíferos existen-
tes, tales como naturaleza de los rellenos, alimentaciones o re-
cargas disponibles, extensión y dimensiones de los acuíferos,
características de permeabilidad y almacenamiento de los mis-
mos (transmisividad, coeficiente de almacenamiento, rendimiento
específico, entre otros). Antecedentes de hidrogeología se encuen-
tran en la DGA como también en el Servicio Nacional de Geolo-
gía y Minería (organismo que confecciona “Cartas
hidrogeológicas” de zonas de nuestro país). Para zonas de seca-
no de la VI y VII región actualmente existen las cartas de Rancagua
y Talca respectivamente. Otra repartición que cuenta con ante-
cedentes hidrogeológicos, es el Instituto de Recursos Hidráulicos
(CIREN CORFO), donde se encuentran catastros de pozos con-
feccionados aproximadamente hasta el año 1970. El CIREN tam-
bién cuenta con estudios para la determinación de Zonas
Hidrogeológicas Homogéneas (ZHH) en la mayoría de las regio-
nes de nuestro país, cuya principal finalidad es definir y delimi-
tar áreas geográficas en las cuales es posible la explotación de
aguas subterráneas. Además, en cada ZHH se define un pozo
tipo representativo, con sus atributos de profundidad, nivel está-
tico, caudal posible de extraer y nivel dinámico.
También es recomendable la observación y estudio de cartas que
reflejen la fisiografía y topografía del área en análisis. Mediante
Boletín INIA, Nº 190 25
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
este material es posible establecer claramente las hoyas
hidrográficas de influencia en las cuencas, subcuencas y
microcuencas; posibles recargas naturales y dirección del flujo
de aguas subterráneas. Con este fin también es útil la cartografía
desarrollada por el Instituto Geográfico Militar a escalas 1:25000
y 1:50000 con curvas de nivel cada 20 m, además de fotografías
aéreas. Estas últimas también se obtienen en las dependencias
del servicio aerofotogramétrico de la Fuerza Aérea en Cerrillos,
Región Metropolitana, donde existen fotografías en diversas es-
calas y que cubren virtualmente todo el país.
Si los antecedentes existentes no son suficientes, se deberá in-
vestigar, programar y ejecutar las actividades adicionales que sean
necesarias, como investigaciones geológicas detalladas, pruebas
de agotamiento e infiltración en pozos existentes y prospeccio-
nes de diferente índole, entre otras.
7. PROSPECCIÓN
Para la hidrología subterránea las características de los materia-
les geológicos relacionados con algunas propiedades específicas
de los mismos, permiten identificar materiales o masas homogé-
neas que, correlacionadas con las características hidrodinámicas,
aportan un buen conocimiento de la geología subterránea. Infor-
mación imprescindible para la obtención de la geometría de los
acuíferos y en general de las estructuras geológicas subterráneas.
En el estudio o prospección de aguas subterráneas encontramos
por una parte, los métodos denominados superficiales que no
requieren de pozos o perforaciones para su implementación, y
por otra, aquellos que se aplican en perforaciones ya existentes o
26 Boletín INIA, Nº 190
Pozos de Captación de Aguas Subterráneas
realizadas con dicho fin, conocidos como registros geofísicos,
siendo en general estos últimos más costosos.
7.1. Métodos geofísicos superficiales
A pesar de que existe una serie de este tipo de métodos
prospectivos con el fin de ubicar aguas subterráneas para su ex-
plotación, dos son los de mayor importancia:
Método sísmico: este método se basa en la velocidad de transmi-
sión de las ondas elásticas en los diferentes tipos de materiales
del subsuelo como respuestas a la inducción de vibraciones arti-
ficiales por sistemas mecánicos. Las vibraciones se detectan por
medio de sismógrafos en varias direcciones y distancias desde la
fuente de energía, y se gravan en papel fotográfico o cintas mag-
néticas para su posterior interpretación.
La velocidad de propagación de la onda longitudinal, única de
interés con el fin de la explotación de aguas subterráneas, de-
pende del grado de compactación y del estado de consolidación
del material o formación geológica.
La limitación principal de este método, es que no se puede obte-
ner información de capas que se encuentran bajo estratos de
material denso (basaltos, calizas compactas), donde la velocidad
de propagación es mayor en la superficie que en la profundidad.
Método eléctrico: su característica principal es que permite de-
terminar la resistividad o conductividad eléctrica de las forma-
ciones geológicas expuestas. Las principales propiedades físicas
de las rocas o formaciones que intervienen en las medidas eléc-
tricas de este método son: resistividad (r), constante dieléctrica
(e), permeabilidad magnética (m) y propiedades electroquímicas.
Boletín INIA, Nº 190 27
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Sin duda, la propiedad de mayor importancia desde el punto de
vista de la prospección es la resistividad, que se define como: la
resistencia que opone un cubo de ancho unitario al paso de una
corriente eléctrica de 1 ampere, que circula en sentido perpendi-
cular a sus dos caras, entre las cuales existe una diferencia de
potencial (voltaje) de 1 volt, siendo la unidad de medida de la
resistividad el ohm-metro.
Los factores de mayor influencia en el valor de la resistividad de
las rocas son la constitución mineralógica, el grado de satura-
ción y calidad del agua que la satura, la porosidad, la edad
geológica y el grado de compactación. Otros factores que tam-
bién influyen son la temperatura, presión y humedad (Cuadro 1).
Cuadro 1. Resistividad eléctrica según tipo de material.
Tipo de medio Ohms-metro Tipo de medio Ohms-metro
Granito saturado 20-100 Caliza y arenisca 50-3000
Caliza saturada 50-20 Pizarra 50-300
Agua salina 1-10 Rocas metamórficas 100-10000
Agua potable 50-300 Grava 100-10000
Agua de mar < 0,2 Arena 130-1000
Agua destilada > 500 Limo 30-500
Arcilla 10-100
Con la información de las resistividades obtenidas se confeccio-
nan perfiles de suelos representativos de la geometría y caracte-
rísticas de las formaciones atravesadas por los sondeos.
28 Boletín INIA, Nº 190
Pozos de Captación de Aguas Subterráneas
8. DISEÑO DE POZOS DE CAPTACIÓN
DE AGUAS SUBTERRÁNEAS
El diseño de un pozo consiste en establecer todos los parámetros
que definan claramente las características de construcción y de
operación de la obra.
En el proceso de diseño y construcción de un pozo es necesario
definir en forma detallada:
• Las condiciones geológicas de los distintos terrenos, una se-
lección y manejo eficiente de la maquinaria utilizada en la
perforación y desarrollo del pozo.
• Perforación
• Instalación de la tubería (Entubación)
• Engravillado
• Limpieza y desarrollo para asegurar una agua pura y estabili-
dad en el caudal
8.1. Perforación
Consiste en atravesar los estratos que componen el subsuelo, hasta
la profundidad del proyecto, dejando un espacio interior libre
que permita la posterior colocación de la entubación definitiva.
8.2. Entubación
Consiste en dejar el pozo con su tubería de revestimiento defini-
tiva con cribas o rejillas en los tramos que enfrentan a los acuí-
feros.
Boletín INIA, Nº 190 29
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
8.3. Engravillado
El engravillado consiste en rellenar el espacio anular comprendi-
do entre la perforación cilíndrica y la tubería de habilitación,
con una gravilla lo mas uniforme posible, que permita la forma-
ción de un filtro que impida la incorporación de partículas al
pozo durante el bombeo, consiguiéndose así un pozo mas lim-
pio y una mayor vida útil del equipo de bombeo.
8.4. Desarrollo
Consiste en extraer los residuos de la perforación (lodos), estabi-
lizar las formaciones en torno a las cribas, logrando un mejora-
miento granulométrico de mayor tamaño a menor tamaño. Me-
jorar la productividad y prolongar la vida útil del pozo (Figura 7).
9. PROFUNDIDAD DEL POZO
Es un parámetro de diseño muy importante y generalmente es
posible determinarlo con antecedentes de otros pozos en las cer-
canías del estudio o con estudios hidrogeológicos preliminares
(CIREN, DGA, SERNAGEOMIN, etc.).
La profundidad será fijada inicialmente con base en los espeso-
res, profundidades y rendimientos específicos de los acuíferos,
tratando de cubrir la demanda o la necesidad para el uso que se
pretende dar al agua. Es recomendable que si se trata de un
acuífero que funciona como libre, la perforación llegue hasta el
piso del mismo, para evitar efectos de penetración parcial. Por la
misma razón, en acuíferos confinados se recomienda captar todo
el espesor del acuífero, salvo que los espesores sean muy gran-
des o los caudales de extracción demandados sean pequeños para
30 Boletín INIA, Nº 190
Pozos de Captación de Aguas Subterráneas
Figura 7. Diseño de pozo previo a la perforación
aceptar una solución de penetración parcial. Otra razón que fija
la profundidad del pozo es la presencia de estratos que conten-
gan agua de mala calidad.
10. DIÁMETRO DEL POZO
Para fijar el diámetro de la tubería influyen factores esencialmente
hidráulicos. En general se distingue dos de estos factores en la tube-
ría: uno que va desde la superficie hasta la profundidad donde irá
instalada la bomba, y se denomina cámara de bombeo; y otro que
se extiende hasta el sistema de captación (rejilla o tubo ranurado).
Boletín INIA, Nº 190 31
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
En la cámara de bombeo el diámetro recomendable para la tube-
ría es el doble de la bomba, aunque este valor será función de la
longitud de la cámara de bombeo, ya que a mayor profundidad
el riesgo de tener desviaciones en la perforación aumenta, por lo
que a mayor longitud es recomendable permitirse una mayor
holgura. A su vez, el diámetro de la bomba esta en función de su
punto de operación, esto es caudal y presión de operación re-
querida, valores que se definen durante el diseño del sistema de
riego. En esta etapa el punto de operación se obtiene de manera
tentativa, ya que se tiene una estimación de la superficie total a
regar. El punto de operación de la bomba permite definir una
marca y modelo, en función del modelo sus dimensiones, y final-
mente su diámetro. A continuación y a modo de referencia, se
presentan en el Cuadro 2, los valores de diámetros recomenda-
dos en función de caudales extraídos.
Cuadro 2. Diámetro de la bomba y tubería en
función del caudal de extracción.
Diámetro Máx. Diámetro Mín.
Bomba (pulg) Tubería (pulg) Caudal (L/s)
5 6 0 - 10
6 8 9 - 24
8 10 21 - 40
10 12 36 - 80
12 14 72 - 110
14 16 98 - 180
Fuente: Ex Departamento de Recursos Hidráulicos. CORFO.
Una vez definido el diámetro para la entubación, se puede deter-
minar el diámetro de la tubería de perforación que se empleará
en la construcción del pozo. El diámetro inicial de perforación
debe determinarse teniendo en cuenta el diámetro definitivo de
32 Boletín INIA, Nº 190
Pozos de Captación de Aguas Subterráneas
entubación y la profundidad prevista para el pozo, considerando
posibles cambios de diámetro a lo largo de ella.
Con relación a la longitud de la cámara de bombeo, ésta se cal-
culará sumando a la profundidad del nivel estático el abatimien-
to esperado (Figura 8), que es a su vez función del caudal de
extracción, más la sumergencia, entiéndase por sumergencia la
profundidad definitiva a la que queda instalado el equipo de bom-
beo con respecto al nivel dinámico, y que es necesaria para un
buen funcionamiento de la bomba.
Figura 8. Cono de abatimiento del acuífero durante el bombeo.
El nivel estático se obtendrá del sondeo de los pozos cercanos al
sitio donde se pretende realizar la perforación, el abatimiento
debido al bombeo se obtendrá aplicando ecuaciones de hidráu-
lica de pozos (responsabilidad de la empresa de perforación).
La sumergencia de la bomba se puede obtener de los fabricantes
del equipo de bombeo. En general, se pueden considerar de unos
5 a 8 metros, dependiendo del caudal de extracción. Una insufi-
ciencia del nivel de sumergencia puede resultar en un funciona-
Boletín INIA, Nº 190 33
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
miento sin agua (“en seco”) de partes de la bomba con el consi-
guiente calentamiento y daño de las piezas rozantes.
11. ENTUBACIÓN DEFINITIVA
La tubería definitiva del pozo debe ser capaz de resistir la pre-
sión provocada por los empujes laterales del terreno y la presión
hidrostática de los acuíferos existentes, esto por posibles diferen-
cias de nivel de aguas entre el interior y el exterior del pozo. La
conducción de construcción de estas tuberías está basada en cri-
terios que condicionan su comportamiento estructural e hidráu-
lico, de manera que cumplan con las características de sosteni-
miento de las paredes del pozo y de la conducción hidráulica
que conecta al acuífero con la superficie, y permita una adecua-
da instalación del equipo de bombeo.
Las tuberías que se utilizan para habilitar los pozos son de acero
tipo YODER (Figura 9), con extremos para soldar. Se ajustan a las
normas ASTM-53, ASTM-120 y API (las normas ASTM abarcan
varios sectores cla-
ve, incluidos los pro-
ductos de acero y
fierro, productos de
metal sin fierro, tec-
nología medioam-
biental y del agua,
entre otros).
Figura 9. Tubería utilizada en
pozos profundos.
34 Boletín INIA, Nº 190
Pozos de Captación de Aguas Subterráneas
En el caso de la tubería de PVC, los estándares exigidos para su
uso en pozos profundos son superiores a los comúnmente utili-
zados en sistemas de riego. Se recomienda el PVC clase 11, 12 y
21 que tolera presiones entre 572 y 3.000 Kpa. Estos estándares
no se encuentran en el comercio local por lo que no se aconseja
reemplazar el PVC que normalmente se utiliza en conducciones
de riego por su uso en tuberías de pozos profundos ya que existe
el riesgo de que colapse por las diferencias de presión que se
producen en las formaciones acuíferas.
Las entubaciones definitivas deberán quedar verticales y alinea-
das. Ninguna tubería, en cuyo interior haya de colocarse un equi-
po de bombeo, deberá desviarse de la vertical más de 7,5 cm
cada 30 m para los tubos de hasta 2” de diámetro nominal; más
de 10 cm para diámetros entre 8” y 12”; ni más de 15 cm para
diámetros mayores de 12”.
12. HABILITACIÓN
El proyecto de pozo también contempla el dimensionamiento de
los componentes de la zona de captación y los procesos de lim-
pieza de la obra, conocido como habilitación.
Zona de captación: la zona de captación se define como el sec-
tor vivo y activo de la obra, y corresponde a aquel sector del re-
vestimiento que enfrenta la zona filtrante por donde se produce
el ingreso del agua. Este sistema permite el ingreso del agua lim-
pia al pozo, exenta de sedimentos, y debe cumplir con exigen-
cias de orden hidráulico, de manera que el pozo sea eficiente; es
decir, que su caudal específico (L/s por metro de abatimiento)
sea el mayor posible.
Boletín INIA, Nº 190 35
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
La zona de captación está conformada por dos partes: la rejilla o
tubería ranurada y el filtro de gravas. Ambos elementos tienen
por objeto permitir el acceso de agua libre de materiales finos en
suspensión, impidiendo además derrumbes en la perforación. Los
referidos elementos deben ser diseñados con el fin de generar el
mínimo de pérdidas de carga hidráulica en el pozo.
Rejilla o tubería ranurada: las pérdidas de carga ocurridas en los
filtros y rejilla están directamente relacionadas con el cuadrado
de la velocidad del flujo de ingreso al pozo. Para un caudal co-
nocido, la velocidad del flujo depende del área, la que se cono-
ce como la superficie o área abierta de la rejilla; la misma que
está dada por el número de aberturas o ranuras en la tubería y
por la longitud y ancho de estas. A mayor área abierta de la reji-
lla, mayor velocidad de flujo, y en consecuencia menores pérdi-
das de carga, con el resto de los factores constantes.
Existe una variedad de alternativas, tanto para tubería ranurada
(orificios circulares, orificios rectangulares, ranuras verticales y
ranuras horizontales), como para rejilla propiamente tal (rejilla
de persianas o celosía y rejilla Johnson) (Figura 10). En cualquier
caso el fundamento hidráulico para una eficiente operación es el
mismo, a mayor área abierta de la rejilla menor será la altura de
succión. En la figura 10, se comparan áreas abiertas de rejilla
para tres tipos de filtros, y en ella se puede observar que la rejilla
tipo Johnson posee 7 y 21 veces más área abierta que el ranura-
do horizontal y vertical respectivamente (Figura 11).
El tipo y disposición del ranurado en la rejilla de la tubería es
determinante en el área libre disponible para el paso del flujo de
agua, dichas diferencias se pueden apreciar en la Figura 12.
36 Boletín INIA, Nº 190
Pozos de Captación de Aguas Subterráneas
Figura 10. Tipos de ranurado en tuberías.
Figura 11. Ranurado en tubería del tipo horizontal (a) y vertical (b)
Boletín INIA, Nº 190 37
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
El tamaño de la rejilla está en fun-
ción de la velocidad de entrada
del flujo al interior del pozo, del
espesor del acuífero, del área
abierta de la rejilla y del caudal.
El área abierta de la rejilla puede
llegar a reducirse hasta en un 50%
producto de la presencia de are-
nas, gravas, elementos químicos
en solución y crecimientos bacte-
riales. La velocidad de entrada del
flujo a través de la rejilla es un pa-
rámetro que se puede manejar
Figura 12. Diferencias de
para impedir el problema de re- magnitud en el área abierta
ducción de su área. Los aumentos de tres tipos de rejilla.
en velocidad y reducción de pre-
sión del agua que ingresa al pozo a través de la rejilla favorecen la
formación de precipitados. Valores de velocidad de entrada del
flujo recomendadas en función de la conductividad hidráulica o
permeabilidad del acuífero se presentan en el Cuadro 3.
Cuadro 3. Valores de velocidad de entrada
recomendados en función de la
conductividad hidráulica K.
K (m/día) Velocidad de entrada (cm/s)
< 20 1,0
20 1,5
40 2,0
80 3,0
120 4,0
160 4,5
200 5,0
240 5,5
> 240 6,0
38 Boletín INIA, Nº 190
Pozos de Captación de Aguas Subterráneas
Un valor comúnmente utilizado es el recomendado por la
National Water Well Association, que indica que la velocidad
máxima permitida es de 3 cm/s o 0,03 m/s para valores de
conductividad hidráulica iguales o mayores a 120 m/día.
El área abierta de la rejilla se calcula en función de la longitud y
ancho de cada ranura y por el número de ranuras en función del
diámetro de ésta. La expresión utilizada para determinar el área
es la siguiente:
A = 2 x D x (n x e x l) Ecuación 1
Donde:
A : área abierta total (m2/m)
D : diámetro de rejilla (m)
n : número de ranuras por (m2)
e : ancho de la ranura (m)
l : longitud de cada ranura (m)
Así, el área abierta efectiva (Ae) se considera igual a:
Ae = 0,5 x A (m2 / m) Ecuación 2
Esto, por que se asume que un 50% de la rejilla se tapa con ma-
teriales finos al operar el pozo. Para el cálculo de la velocidad,
se divide el caudal de extracción por el área abierta de la rejilla,
comprobándose que no exceda la velocidad mínima exigida.
Q
Vc = Ecuación 3
L x Ae
Donde:
L : longitud de la rejilla (m)
Q : caudal de extracción (m3/s)
Boletín INIA, Nº 190 39
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Si la velocidad excediera el valor 0,03 m/s, será necesario au-
mentar el diámetro o la longitud de la zona de captación. Para
efectos del diseño, es de utilidad práctico el cuadro de valores
de velocidades críticas del flujo, que se indica a continuación en
el Cuadro 4.
Cuadro 4. Valores de velocidad crítica del flujo
según tipo de material.
Materiales Diámetro de los Velocidad crítica
del acuífero granos (mm) (m/s)
Arenas limosas 0,01 - 0,1 0,01 - 0,02
Arenas finas 0,10 - 0,2 0,02 - 0,035
Arenas medias 0,25 - 0,50 0,04 - 0,07
Arenas gruesas 1,0 - 2,0 0,11 - 0,17
Gravas finas 2,0 - 4,0 0,18 - 0,80
Fuente: R. C. Smith. Prospección y explotación de las aguas
subterráneas, citado por E. Celedón.
Por otra parte, es recomendable que el área abierta de la rejilla
tenga un porcentaje mayor o igual a la porosidad de los acuíferos
o a los filtros de grava o arena. Respecto al tamaño de la ranura,
cuando se requiere filtro de grava se debe estimar en función del
análisis granulométrico del filtro, el cual a su vez se determina
en función de la granulometría de la formación donde se en-
cuentra el acuífero. Dicho análisis se realiza mediante cribas o
tamices estándar, la cantidad de material retenido por cada ta-
miz es expresada en peso y por ciento del total. Estos valores se
grafican anotando en el eje de las ordenadas el por ciento del
peso retenido acumulado, por lo que los valores de este eje van
de 0 a 100. En el eje de las abscisas se grafican los valores del
tamaño de los granos correspondientes, como se muestra en la
Figura 13.
40 Boletín INIA, Nº 190
Pozos de Captación de Aguas Subterráneas
Figura 13. Tamices y curva de un análisis
granulométrico.
El diámetro efectivo es un índice utilizado para determinar el
grado de finura del material que compone al acuífero, y corres-
ponde al tamiz equivalente de la curva granulométrica en el 90%
retenido del material tamizado total acumulado. En el Cuadro 5,
se presentan resultados de un análisis granulométrico de una
muestra del material de un acuífero.
Cuadro 5. Análisis granulométrico de una
muestra de material acuífero.
Abertura de Peso acumulado Porcentaje retenido
tamiz (cm) (gm) (%)
0,165 24 6
0,117 72 18
0,084 140 35
0,058 220 55
0,041 300 75
0,030 344 86
0,020 372 93
Tamiz final 400 100
Boletín INIA, Nº 190 41
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Para el caso de la muestra anterior el diámetro efectivo (90%),
corresponde a una abertura de 0,020 cm.
Filtro de gravas: se le llama filtro de gravas al relleno que se
coloca entre la rejilla y la pared de la perforación. Su objetivo es
estabilizar la pared de la perforación evitando derrumbes; rete-
ner la mayoría de los materiales finos que contiene la formación
acuífera, evitando que penetren a la cámara de bombeo; e incre-
mentar el diámetro efectivo del pozo y asegurar una buena poro-
sidad y conductividad hidráulica alrededor del espacio anular en
el sector ranurado (Figura 14). En ocasiones cuando los materia-
les del acuífero son gruesos y uniformes no es necesario colocar
un filtro de grava propiamente tal, pero sí un empaque de gravas
para estabilizar las paredes de la formación acuífera y evitar de-
rrumbes.
Figura 14. Filtro de gravas.
El material utilizado como filtro será de cantos bien redondea-
dos, lavados y uniformes. Es fundamental una prolija selección
de la grava, pues la permeabilidad del filtro debe ser mayor que
la del acuífero. Se requiere de un trabajo minucioso y prudente
en la colocación del filtro, procurando que no se pierda la gra-
duación de grava elegida. El espesor del filtro de gravas deberá
ser de 7 a 20 cm (3 a 8”), dependiendo este valor de la profundi-
42 Boletín INIA, Nº 190
Pozos de Captación de Aguas Subterráneas
dad del pozo y de lo regular de la construcción de la perfora-
ción; recomendándose siempre un espacio anular superior a 7
cm (3”), para evitar “punteos” del material durante su coloca-
ción. Por otro lado, valores mayores de 20 cm (8”) del espesor
del filtro entorpecen las operaciones de limpieza y en ocasiones
resulta casi imposible remover los residuos de lodos de perfora-
ción contenidos en los acuíferos al terminar la construcción.
En muchas ocasiones, especialmente en Chile, las características
del subsuelo posibilitan la creación de la pared de grava con las
propias partículas que constituyen la formación. Al respecto, el
Ingeniero Mexicano Vicente Vargas (1976) sugiere la siguiente
receta para el buen diseño de estos filtros: “cualquier clase de
materiales, por finos que sean, se pueden controlar con un filtro
constituido por grava graduada, con partículas limitadas entre ¼
y ½ pulgada de diámetro”.
Según G. Castany, citado por E. Celedón (1978), sólo procede
aplicar el procedimiento de construir la pared de grava artificial
cuando la granulometría del acuífero es uniforme.
13. LIMPIEZA Y DESARROLLO DEL POZO
Este proceso consiste en un conjunto de operaciones, realizadas
una vez colocada la rejilla, destinadas a extraer los residuos de
la perforación (lodos); a estabilizar las formaciones en torno a las
rejillas, logrando un arreglo y mejoramiento en la granulometría;
a aumentar la permeabilidad del acuífero al nivel que tenía pre-
vio a la perforación, y que se ve reducida por la perforación mis-
ma al compactar las paredes del pozo; a extraer la presencia de
lodos que recubren las paredes de este; y finalmente, a prolongar
la vida útil del pozo.
Boletín INIA, Nº 190 43
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Una vez terminado el pozo deberá realizarse operaciones de lim-
pieza que tienen como objetivo desalojar la bentonita, o en for-
ma más general los lodos de perforación utilizados durante la
construcción. Los métodos de desarrollo son básicamente vaivén
y pistón, chorros de agua a altas velocidades, aire comprimido,
bombeos intermitentes o agitación y sobrebombeo. Es conveniente
tomar en cuenta que la limpieza será más difícil conforme el
acuífero sea más fino, o cuando el tiempo de construcción del
pozo tenga una larga duración.
De acuerdo con lo anterior, es recomendable realizar la cons-
trucción del pozo lo más rápidamente posible, y una vez entuba-
do y engravillado bombear y realizar las operaciones de limpie-
za sin pérdida de tiempo. Cuando los acuíferos son muy finos es
conveniente utilizar lodos orgánicos para aprovechar su
autodegradación y así, facilitar las operaciones de limpieza.
Otro factor que influye en la selección del método de limpieza
del pozo, es el tipo de rejilla instalado en la zona de captación;
si el área de entrada es la apropiada serán más eficientes y rápi-
das las operaciones de limpieza y desarrollo.
Además de los métodos mecánicos mencionados, existen aditi-
vos químicos de agentes dispersantes que pueden acelerar el pro-
ceso de limpieza. Estos cumplen la misión de facilitar la elimina-
ción de las arcillas presentes en el acuífero, pues las ponen en
estado de suspensión, evitando su sedimentación, ya sea en el
fondo del pozo o en la rejilla.
44 Boletín INIA, Nº 190
Pozos de Captación de Aguas Subterráneas
14. PRUEBAS DE BOMBEO
Las pruebas de bombeo son indispensables para conocer el com-
portamiento de los pozos y determinar las constantes de forma-
ción de los acuíferos (T y S). Las pruebas consisten básicamente
en un control sistemático del caudal, de los niveles de agua y del
tiempo transcurrido durante el bombeo del pozo. Estas pruebas
son reconocidas como de caudal variable y caudal constante.
14.1. Prueba de caudal variable
La prueba de caudal variable o escalonado, consiste en bombear
el pozo con diferentes caudales fijos durante períodos definidos,
controlando los niveles de agua y el tiempo. Las Bases Técnicas
de los Concursos a la Ley de Fomento a la Inversión Privada en
Obras de Riego y Drenaje (Ley 18.450), establecen observacio-
nes de niveles en función del tiempo conforme a la siguiente
escala: 0 – 5 – 10 – 15 – 30 – 45 y 60 minutos, y después cada 30
min hasta que el nivel deprimido se estabilice, no excediendo de
12 horas por etapa.
Estas mediciones incluyen en consecuencia, el nivel estático (an-
tes de empezar el proceso de bombeo), el caudal de agua que se
extrae, simultáneamente con el nivel dinámico correspondiente,
lo que se realiza con una frecuencia determinada (ver ejemplo 1).
Los resultados de esta prueba permiten definir la curva de “ago-
tamiento” del pozo y con ella diseñar las condiciones de explo-
tación de la captación, proyectando en el tiempo la tendencia de
los niveles para los diversos caudales. Con ayuda de un gráfico
semilogarítmico se logra tener una estimación del comportamiento
del pozo a futuro.
Boletín INIA, Nº 190 45
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
14.2. Prueba de caudal constante
La prueba de caudal constante, similar a la anterior pero mante-
niendo un solo caudal durante un período definido, permite cal-
cular la transmisibilidad del acuífero. En el caso de disponer de
uno o varios pozos de observación será posible calcular el coefi-
ciente de almacenamiento, para lo cual habrá que controlar los
niveles y el tiempo en cada uno de ellos.
El tiempo de duración de las pruebas se debe condicionar a la
trascendencia del proyecto y es materia de decisión del propie-
tario de la obra. Sin embargo, lo usual es dar unas 8 a 12 horas
para la prueba de caudal variable y 24 horas para la de caudal
constante. La Comisión Nacional de Riego y la Dirección Gene-
ral de Aguas exige estos tiempos en las pruebas de bombeo, con
fines de presentación de proyectos a la ley 18 450 e inscripción
de derechos de aprovechamiento de aguas subterráneas respec-
tivamente. Esta prueba se hará con un caudal que no supere el
90% del máximo caudal aforado en la prueba de gasto variable.
Teóricamente la variación de los niveles de agua en el pozo tiene
un comportamiento de línea recta en función del logaritmo del
tiempo. Por esta razón se debe medir de acuerdo con una escala
de tiempos que siga aproximadamente una ley logarítmica. Una
escala práctica es medir al minuto, 2, 3, 4, 5, 6; 8, 10, 12, 14, 16,
18, 20; 25, 30, 35, 40; 50, 60, 70, 80, 90, 100, 110, 120; 150,
180, 210, 240...., y más minutos en la misma secuencia.
46 Boletín INIA, Nº 190
Pozos de Captación de Aguas Subterráneas
Ejemplo 1.
Registro de Prueba de bombeo
En los Cuadros 6 y 7, se presenta un ejemplo de las pruebas de
bombeo, tomado del documento de PRODECOP INIA-Intihuasi.
El pozo que se evalúa presenta un nivel estático a los 22,69 m;
efectuándose 5 pruebas a caudal variable y una prueba a caudal
constante (Q = 13 L/s), equivalente al 87% del caudal máximo
utilizado. Es interesante destacar que la recuperación que se lo-
gra luego de la prueba a caudal variable, se efectuó en el 10%
del tiempo que dura la prueba.
Boletín INIA, Nº 190 47
Cuadro 6. Prueba de bombeo a caudal variable. Datos de abatimiento y recuperación .
48
Nivel estático: 22,69 m Inicio de bombeo: 09:00 h inicio de recuperación: 20:04 h Fin de bombeo: 20:04 h
fin de recuperación: 21:14 h Duración de bombeo: 664 min Tiempo de recuperación: 70 min
Etapa 1, Q = 2,1 L/s Etapa 2, Q = 5 L/s Etapa 3, Q = 8 L/s
t, min N.D., m Abat., m Q o, L/s t, min N.D., m Abat., m Q o , L/s t, min N.D., m Abat., m
1 25,55 2,86 2,05 1 29,75 7,06 1 39,18 16,49
2 25,6 2,91 2 30,93 8,24 2 40,06 17,37
3 25,62 2,93 3 31,25 8,56 3 40,06 17,37
4 25,47 2,78 4 31,3 8,61 4 40,16 17,47
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
5 25,75 3,06 2,05 5 31,69 9 5 40,17 17,48
6 25,57 2,88 6 31,92 9,23 6 40,37 17,68
7 25,51 2,82 2,1 7 32,04 9,35 7 40,62 17,93
8 25,47 2,78 8 32,04 9,35 8 40,82 18,13
9 25,43 2,74 9 32,06 9,37 9 41,03 18,34
10 25,39 2,7 10 32,09 9,4 10 41,1 18,41
12 25,22 2,53 12 32,15 9,46 12 41,89 19,2
14 25,8 3,11 2,1 14 32,17 9,48 14 41,75 19,06
16 25,64 2,95 16 32,25 9,56 16 42,19 19,5
18 25,61 2,92 18 32,27 9,58 18 42,32 19,63
20 25,6 2,91 2,1 20 32,27 9,58 20 42,52 19,83
25 25,62 2,93 25 32,28 9,59 25 42,7 20,01
30 25,55 2,86 30 32,81 10,12 5 30 43,05 20,36
35 25,49 2,8 2 35 32,95 10,26 35 43,11 20,42
40 25,69 3 40 33 10,31 40 43,03 20,34
45 25,75 3,06 45 33,1 10,41 5 45 43,06 20,37
50 25,77 3,08 50 33,21 10,52 50 43,02 20,33
55 25,84 3,15 55 33,35 10,66 55 43,06 20,37
Boletín INIA, Nº 190
60 25,88 3,19 60 33,43 10,74 5 60 43,05 20,36
70 25,81 3,12 2,1 70 33,62 10,93 70 43,32 20,63
80 25,81 3,12 2,1 80 33,69 11 80 43,3 20,61
90 25,75 3,06 2,1 90 33,77 11,08 90 43,31 20,62
100 25,75 3,06 100 33,92 11,23 100 43,37 20,68
110 25,75 3,06 110 33,89 11,2 110 43,39 20,7
120 25,75 3,06 120 33,91 11,22 120 43,39 20,7
Q o : ajuste de caudal
Pozos de Captación de Aguas Subterráneas
Cuadro 6. Continuación.
Etapa 4, Q = 13,5 L/s Etapa 5, Q =15 L/s Recuperación
t, min N.D.,m Abat.,m Qo, L/s t, min N.D.,m Abat.,m Qo, L/s t, min N.D.,m [Link].,m
1 49 26,31 1 71,2 48,51 665 38,5 15,81
2 52,06 29,37 2 72,14 49,45 666 32,53 9,84
3 53,06 30,37 3 73,21 50,52 667 30,17 7,48
4 54,34 31,65 4 74,09 51,4 668 29,03 6,34
5 55,64 32,95 669 28,26 5,57
6 55,86 33,17 13,5 670 27,67 4,98
7 56,04 33,35 671 27,33 4,64
8 56,54 33,85 672 27,03 4,34
9 57 34,31 673 26,7 4,01
10 57,53 34,84 674 26,4 3,71
12 57,21 34,52 13,5 676 26,02 3,33
14 57 34,31 678 25,7 3,01
16 57,77 35,08 680 25,4 2,71
18 57,94 35,25 682 25 2,31
20 58,4 35,71 684 24,66 1,97
25 58,63 35,94 689 24,36 1,67
30 59,42 36,73 694 24,1 1,41
35 59,66 36,97 699 24,01 1,32
40 59,49 36,8 704 23,88 1,19
45 59,41 36,72 709 23,7 1,01
50 59,43 36,74 714 23,6 0,91
55 59,29 36,6 13,5 719 23,54 0,85
60 64,74 42,05 724 23,47 0,78
70 65,77 43,08 734 23,15 0,46
80 66,4 43,71
90 64,94 44,25 13,5
100 68,19 45,5
110 69,2 46,51
120 69,12 46,43
130 69,07 46,38
140 69,1 46,41 A los 4 min se alcanza el nivel de agotamiento,
150 69,92 47,23 se detiene la bomba y se toma la recuperación.
160 69,37 46,68
170 68,59 45,9
180 68,58 45,89
190 68,61 45,92
200 69,06 46,37
210 69,18 46,49
220 68,93 46,24
230 68,97 46,28
240 69,07 46,38
250 69,05 46,36
260 69,09 46,4
270 68,96 46,27
280 68,98 46,29
290 69,05 46,36
300 69,07 46,38
Boletín INIA, Nº 190 49
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Cuadro 7. Prueba de bombeo a caudal constante.
Datos de abatimiento y recuperación.
Inicio de bombeo: 19/04/97; 21:14 Inicio de recuperación: 20/04/97; 21:14 h
Fin de bombeo: 20/04/97; 21:14 h Fin de recuperación: 21/04/97; 08:00 h
Duración de bombeo: 1440 min Tiempo de recuperación: 646 min
Bombeo a Q Cte., 13 L/s Bombeo a Q Cte., 13 L/s Recuperación
t, min N.D.,m Abat.,m Qo, L/s t, min N.D.,m Abat.,m Qo, L/s t, min N.D., m Abat.,m
1 39,68 16,99 210 62,8 40,11 1441 38,96 16,27
2 46,72 24,03 240 63 40,31 1442 31,56 8,87
3 48,02 25,33 270 63,18 40,49 1443 29,39 6,7
4 50,95 28,26 300 63,36 40,67 1444 28,55 5,86
5 51,94 29,25 330 64 41,31 1445 28 5,31
6 52,51 29,82 360 64,31 41,62 12,5 1446 27,42 4,73
7 53,55 30,86 390 65,2 42,51 1447 26,89 4,2
8 54,77 32,08 420 68,17 45,48 1448 26,67 3,98
9 55,36 32,67 450 70,59 47,9 1449 26,48 3,79
10 55,76 33,07 480 72,14 49,45 1450 26,23 3,54
12 56,79 34,1 510 74,28 51,59 12.0* 1452 25,8 3,11
14 56,81 34,12 540 70,1 47,41 1454 25,54 2,85
16 57,18 34,49 570 70,34 47,65 1456 25,31 2,62
18 57,23 34,54 600 70,59 47,9 1458 25,1 2,41
20 57,65 34,96 630 70,08 47,39 1460 24,94 2,25
25 58,25 35,56 660 70,61 47,92 1465 24,6 1,91
30 58,55 35,86 690 70,78 48,09 1470 24,36 1,67
35 58,91 36,22 720 70,62 47,93 1475 24,2 1,51
40 59,51 36,82 750 70,54 47,85 1480 24,05 1,36
45 60 37,31 780 70,49 47,8 1485 23,94 1,25
50 60,41 37,72 810 70,88 48,19 1490 23,81 1,12
55 60,73 38,04 870 67,65 44,96 11.5* 1495 23,7 1,01
60 60,51 37,82 930 67,35 44,66 1500 23,61 0,92
70 60,24 37,55 990 67,25 44,56 1510 23,52 0,83
80 60,3 37,61 1050 66,67 43,98 1520 23,45 0,76
90 60,71 38,02 1110 67,68 44,99 1530 23,38 0,69
100 61,15 38,46 1170 68,67 45,98 1620 22,98 0,29
110 61,24 38,55 1230 69,34 46,65 2086 22,84 0,15
120 62,06 39,37 1290 69,49 46,8
130 62,52 39,83 1350 69,35 46,66
140 62,85 40,16 1410 69,39 46,7
150 62,62 39,93 1440 69,37 46,66
160 62,08 39,39
170 62,83 40,14
180 62,74 40,05
Q o : se comprueba caudal
* nivel de agotamiento
50 Boletín INIA, Nº 190
C Apor
Demanda de Agua P Íparte
T U deLO 2
los Cultivos
DEMANDA DE AGUA
POR PARTE DE LOS CULTIVOS
Oscar Reckmann A.
Ingeniero Agrónomo, M. Sc.
INIA La Platina.
1. EVAPOTRANSPIRACIÓN
L
a evaporación (E) es el proceso por el cual el agua es trans-
ferida desde la superficie terrestre hacia la atmósfera. In-
cluye tanto la evaporación de agua líquida o sólida directa-
mente desde el suelo o desde las superficies vegetales vivas o
muertas (rocío, escarcha, lluvia interceptada por la vegetación),
como las pérdidas de agua a través de las superficies vegetales,
particularmente las hojas. En este último proceso, denominado
transpiración (T), el agua absorbida por medio de las raíces, se
transfiere a la atmósfera fundamentalmente a través de los estomas
situados en las hojas. Fue la dificultad de discriminar E y T en
condiciones naturales, lo que obligó a introducir el concepto de
evapotranspiración (ET). Por lo tanto, la evapotranspiración cons-
tituye la transferencia total de agua desde una superficie con cu-
bierta vegetal a la atmósfera (Figura 15).
Boletín INIA, Nº 190 51
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Figura 15. Evapotranspiración de cultivo.
La importancia cuantitativa de este proceso es tal que, como pro-
medio global, el 57% de la precipitación anual es devuelta a la
atmósfera por evapotranspiración, alcanzando valores del 90 y
100% en zonas áridas y desérticas. Las cantidades de agua que
por este concepto vuelven a la atmósfera y la energía necesaria
para ello, alcanzan cifras también realmente notables. En un día
cálido, es frecuente en muchas zonas una ET de 3 - 4 mm día-1,
lo que equivale a 30 - 40 m3 ha -1 día -1.
Por tanto, la ET es un componente fundamental del balance del
agua y un factor clave en la interacción entre la superficie terres-
tre y la atmósfera. Su cuantificación se hace precisa en contextos
diferentes tales como la producción vegetal, la planificación y
gestión de recursos hídricos o estudios ambientales y ecológicos,
y afecta por tanto a una gran variedad de especialidades científi-
cas como climatólogos, ecólogos vegetales y fisiólogos y espe-
cialistas en hidrología.
52 Boletín INIA, Nº 190
Demanda de Agua por parte de los Cultivos
Figura 16. Transpiración de cultivo.
2. BALANCE HÍDRICO DE UN
SUELO REGADO
El propósito de aplicar agua de riego a los cultivos es de abaste-
cer al vegetal con el agua necesaria con el fin de optimizar la
relación “agua de riego/producción”. El contenido de agua en el
suelo luego de ser aplicada con el riego sufre una serie de trans-
formaciones y transferencias. Existe absorción por parte de las
raíces, translocación y transpiración en las plantas, evaporación
directa desde el suelo, percolación profunda y escurrimiento su-
perficial. En la Figura 17, se ilustra el balance de agua y sus
interacciones en el sistema suelo-planta-atmósfera.
Boletín INIA, Nº 190 53
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Figura 17. Balance de agua en el sistema suelo-planta-atmósfera.
Una descripción breve pero integradora del sistema suelo-plan-
ta-atmósfera puede iniciarse desde el suelo. La planta absorbe
agua del suelo y la emite en forma de vapor a la atmósfera en el
proceso denominado transpiración (T), a su vez el suelo emite
vapor a la atmósfera en el proceso de evaporación (E). La perdida
total de agua del conjunto suelo-planta en forma de vapor en los
procesos de evaporación y transpiración se denom ina
evapotranspiración (ET).
Estas pérdidas de vapor son mayores, cuanto mayor es la tempe-
ratura, más fuerte es el viento y más seco es el aire. Ambos pro-
cesos, evaporación y transpiración, se ven afectados por la de-
manda evaporativa de la atmósfera, por la cantidad de agua dis-
ponible en el suelo, naturaleza del suelo y las características de
la cubierta vegetal.
54 Boletín INIA, Nº 190
Demanda de Agua por parte de los Cultivos
En nuestro país existen importantes áreas agroecológicas que se
ubican en zonas con climas áridos y semiáridos con períodos
secos entre 6 y 8 meses, generando una alta dependencia de agua
de riego para los cultivos. Si el método de riego utilizado es co-
rrectamente seleccionado y bien operado, las pérdidas de agua
llegan a disminuir en forma importante y por lo tanto el requeri-
miento de riego pasa a ser altamente dependiente de la
evapotranspiración.
Por otra parte, en las áreas de riego con climas subhúmedos y
húmedos el requerimiento de riego puede disminuirse en fun-
ción de las precipitaciones que caen en épocas del año que co-
inciden con el período de crecimiento de los cultivos, además
del aporte por capilaridad cuando hay presencia de napas freáticas
superficiales. Es así, como la ET varía con la estación del año y la
suma de esta durante los correspondientes períodos de crecimien-
to de cada cultivo determina el volumen de agua requerido. Bajo
estas circunstancias es posible realizar el riego con sistemas de
riego gravitacional (surco) y goteo, incluso es posible realizar riego
a partir de napas subsuperficiales aprovechando los fenómenos
de capilaridad.
Cuando el cultivo esta estableciéndose en terreno la componen-
te dominante de la ET es la evaporación (E). A medida que el
cultivo crece, desarrolla superficie foliar y cubre más terreno,
aumenta la componente transpiración (T) y a su vez disminuye la
evaporación por sombreado de suelo. Llegando la T a alcanzar
valores de 90 a 95% de la ET. Es evidente que este concepto es la
componente básica del requerimiento de riego de parte de los
cultivos por lo que su medición o estimación llega a ser de fun-
damental importancia con fines de planificación.
Boletín INIA, Nº 190 55
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Figura 18. Distribución de la evapotranspiración,
en transpiración y evaporación durante el perío-
do de crecimiento de un cultivo anual.
3. EVAPOTRANSPIRACIÓN DEL
CULTIVO DE REFERENCIA (ETO)
Como ya se ha mencionado con anterioridad, la “Evapotrans-
piración”, corresponde a la cantidad de agua usada por la plan-
ta, durante todo el período de desarrollo en los procesos de trans-
piración y formación de tejidos, más el agua perdida a través de
la evaporación directa desde el suelo.
La evapotranspiración del cultivo de referencia (ETo), representa
una tasa de evapotranspiración que ocurre desde una superficie
de referencia cubierta de pasto con características definidas, en
condiciones de abastecimiento hídrico adecuado. Este concepto
se utiliza para determinar la demanda evapotranspirativa de la
atmósfera independiente del tipo de cultivo, su desarrollo y prác-
ticas de manejo normalmente utilizadas. Como es una cubierta
vegetal que no se encuentra bajo restricción hídrica los factores
de suelo no afectan la evapotranspiración, sino los componentes
56 Boletín INIA, Nº 190
Demanda de Agua por parte de los Cultivos
climáticos mayormente (temperatura, viento, radiación solar,
período luminoso del día, humedad ambiente y precipitación).
La ET o por lo tanto permite comparar la evapotranspiración pro-
ducida en el cultivo estándar (pasto) con la evapotranspiración
ocurrida en otras especies vegetales. Obviamente es necesario
además de establecer el cultivo bajo análisis, el determinar su
estado de crecimiento al momento de realizar la comparación.
El único método aceptado para la obtención de la ETo es el reco-
mendado por la FAO y que utiliza la ecuación de Penman-
Monteith. Este método corresponde a una ecuación que describe
la evapotranspiración desde una superficie vegetal uniforme, que
incorpora parámetros fisiológicos y aerodinámicos ajustándose
muy bien a los valores reales en pruebas con lisímetros bajo dis-
tintas condiciones climáticas (Figura 19).
Figura 19. Evapotranspiración del cultivo de
referencia.
Valores típicos de ETo para condiciones climáticas distintas se
presentan en el Cuadro 8. Esta información se entrega solo con
fines referenciales y en ningún caso se pueden utilizar para reali-
zar estimaciones de la misma.
Boletín INIA, Nº 190 57
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Cuadro 8. Evapotranspiración potencial (ET O) promedio
según climas en mm/día.
Temperatura media diaria ( o C)
Clima Fría Moderada Cálida
(Región templada) 10 o C 20o C > 30 o C
Húmedo y subhúmedo 1-2 2-4 4-7
Arido y semiárido 1-3 4-7 6-9
Fuente: FAO, 1998
En el Cuadro 9 y a modo de ejemplo, se presentan valores de
Evapotranspiración del cultivo de referencia para dos zonas ca-
racterísticas de cultivo de frutilla en Chile.
Cuadro 9. Evapotranspiración potencial (ET O) para dos zonas
características de cultivo de frutilla en Chile.
Región Sep Oct Nov Dic Ene Feb Mar
VI costa 2,32 3,23 3,92 4,91 5,12 4,15 3,45
VII interior 2,12 3,22 4,22 5,40 5,74 4,50 3,49
(Fuente: Cartografía de la Evapotranspiración Potencial de Chile, CNR-CIREN).
A partir desde este punto, se utilizara el cultivo de frutilla a modo
de ir ejemplificando los contenidos expuestos.
4. EVAPOTRANSPIRACIÓN DE CULTIVO (ET C)
La evapotranspiración de cultivo (ETc) se define como el agua
evapotranspirada por un cultivo creciendo en una superficie, bien
fertilizado, bajo condiciones óptimas de suelo y agua, libre de
enfermedades y que alcanza su producción potencial en un me-
dio ambiente dado.
58 Boletín INIA, Nº 190
Demanda de Agua por parte de los Cultivos
La cantidad de agua requerida para compensar las pérdidas pro-
vocadas por la ET c se conocen como los requerimientos de agua
de riego del cultivo, los que básicamente representan la diferen-
cia entre el requerimiento de agua de los cultivos y la precipita-
ción efectiva, a veces también considera el agua necesaria para
el lavado de sales y para la compensación de la desuniformidad
en la aplicación.
Figura 20. Evapotranspiración real o del cultivo.
La ETc al igual que la ETo puede ser calculada a partir de parámetros
climáticos a través de diferentes métodos. Sin embargo, como
aún no se cuenta con información suficiente para diferentes cul-
tivos, el método de Penmann-Monteith se utiliza para la obten-
ción del estándar de referencia ETo. Así experimentalmente se
obtiene la relación ET c / ET o denominado Coeficiente de Cultivo
o K c. Finalmente estos valores son utilizados para obtener la rela-
ción:
ET c = K c x ET o Ecuación 4
Donde:
ETc : Evapotranspiración del cultivo (mm/día)
K c : Coeficiente de cultivo (adimensional)
ETo : Evapotranspiración potencial o de referencia (mm/día)
Boletín INIA, Nº 190 59
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
El coeficiente de cultivo varía entre especies y durante el creci-
miento de una especie, en función de este último concepto es
que se han definido estados de crecimiento estándar.
5. ESTADOS DE CRECIMIENTO DEL CULTIVO
El crecimiento del cultivo durante su ciclo de desarrollo se tradu-
ce en una variación en la altura de este, grado de cobertura del
suelo por la superficie vegetal, entre otros; generando distintos
valores de Kc durante este período. Se ha establecido (FAO, 1977
y 1998) como normativa dividir el ciclo de desarrollo del cultivo
en 4 fases de crecimiento: Inicial, desarrollo, media estación y
madurez (Figura 21).
Figura 21. Fases de cultivo según tipo de especies vegetales.
En las Fotos 1, 2, 3 y 4, se presentan las fases del cultivo de
frutilla asociadas a fases.
60 Boletín INIA, Nº 190
Demanda de Agua por parte de los Cultivos
Foto 1.
Fase 1 inicial en
cultivo de frutilla.
Foto 2.
Fase 2 de
desarrollo en
cultivo de frutilla.
Foto 3. Foto 4.
Fase 3 de media estación en Fase 4 de madurez en cultivo
cultivo de frutilla. de frutilla.
Fase 1 inicial: Esta fase corresponde al período de plantación o
siembra hasta cuando el cultivo alcanza alrededor de un 10% de
cobertura vegetal. La duración de este período depende del cul-
tivo, la variedad, fecha de plantación y el clima.
Boletín INIA, Nº 190 61
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Fase 2 de desarrollo: Comienza cuando el cultivo ha alcanzado
un 10% de cobertura hasta cubrir totalmente la superficie. En la
mayoría de las especies la cobertura de un 100% se alcanza con
inicios de floración. En el caso de cultivos hilerados como la
frutilla esto ocurre cuando las hojas entre las hileras se tocan.
Fase 3 de media estación: Esta fase se inicia con cobertura vege-
tal de un 100% hasta inicio de madurez del cultivo. El inicio de
madurez se refleja en la mayoría de las especies a través del
amarillamiento y senescencia y caída de las hojas o el cambio de
color en el fruto. Esta fase es la de mayor duración tanto para
especies anuales como perennes, pero puede llegar a ser muy
corta para hortalizas de consumo fresco.
Fase 4 de madurez: Comienza con inicios de madurez y finaliza
con la cosecha o senescencia total del cultivo.
6. OBTENCIÓN DE LA CURVA DE KC
Para obtener los valores de Kc para las diferentes fases del cultivo
se deben consultar las tablas existentes en bibliografía donde se
entregan distintos valores según especies y climas, en Anexo 1 se
muestran los valores de K c aceptados por la Comisión Nacional
de Riego (CNR). Sin embargo, se recomienda obtener informa-
ción respecto a la estación de crecimiento y tasa de crecimiento
de los cultivos bajo riego de la zona en estudio.
En el Cuadro 10, se presentan valores de K c obtenidos para culti-
vo de frutilla bajo plástico en clima semiárido, (FAO, 1998,
Simone et al 1995, Martínez, 1995).
62 Boletín INIA, Nº 190
Demanda de Agua por parte de los Cultivos
Cuadro 10. Valores de Kc para frutilla bajo mulch
en clima semiárido, según fases del cultivo.
Fases 1 2 3 4
Kc 0,4 0,5 0,7 0,6
7. UNIDADES
La evapotranspiración normalmente es expresada en milímetros
(mm) por unidad de tiempo (día, mes, año) y representa la canti-
dad en altura de agua evapotranspirada desde una superficie cul-
tivada.
Como una hectárea corresponde a una superficie de 10000 m 2 y
1 mm es igual a 0.001 m, es equivalente a 10 m3 por hectárea. En
otras palabras 1mm de agua evapotranspirada al día correspon-
de a 10 m 3 ha -1 día -1.
8. EVAPORACIÓN DE BANDEJA
Otra forma de obtener la ET o, es a partir de la evaporación de
bandeja tipo A, la cual provee de una medida del efecto integra-
do de radiación, viento, temperatura y humedad sobre la evapo-
ración de una superficie libre de agua específica. En forma simi-
lar las plantas responden del mismo modo a las variables
climáticas, pero un mayor número de factores pueden producir
diferencias significativas en la pérdida de agua.
Por ejemplo, el reflejo o albedo de la radiación solar de una su-
perficie de agua es solo de 5 a 8% mientras que en las superficies
vegetales es del 20 al 25%. El almacenamiento de calor dentro
Boletín INIA, Nº 190 63
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Foto 5. Bandeja de evaporación.
de la bandeja puede ser apreciable y puede tener igual evapora-
ción tanto en el día como en la noche; los cultivos por su parte
transpiran principalmente durante el día. Por otro lado, las pérdi-
das de agua en la bandeja y de los cultivos pueden ser causadas
por diferencias en turbulencias, temperatura y humedad del aire
inmediatamente por encima de la superficie.
No obstante estas diferencias, con una localización apropiada la
evapotranspiración de referencia para períodos de 10 días o ma-
yores puede obtenerse con bastante precisión a través de la ban-
deja de evaporación. Para relacionar la evaporación de bandeja
con la evaporación de referencia, empíricamente se ha derivado
un coeficiente de bandeja o K b, el cual depende de variables
climáticas y de la localización de la bandeja.
64 Boletín INIA, Nº 190
Demanda de Agua por parte de los Cultivos
El tanque o bandeja de evaporación ha sido estandarizado en
cuanto a sus medidas (Figura 22), se construye de hierro
galvanizado de 8 mm de espesor. La bandeja se debe instalar
sobre una estructura de madera la cual se encuentra ubicada a
15 cm. sobre la superficie del suelo. La bandeja debe quedar
nivelada. El agua se renueva al menos una vez a la semana para
eliminar la turbidez. El hierro galvanizado se debe pintar al me-
nos una vez al año con pintura de aluminio. Se recomienda ubi-
car la bandeja sobre un sitio abierto de 20 por 20 metros, cubier-
to de césped, permitiendo la libre circulación del aire. Se reco-
mienda instalar la bandeja a sotavento o al centro de superficies
importantes de cultivo.
Figura 22. Bandeja de evaporación tipo A.
Las lecturas del agua evaporada deben realizarse diariamente
como también del agua caída por precipitación. El control se
realiza en un cilindro de alrededor de 10 cm. de diámetro y 20
cm. de altura situado cerca del borde de la bandeja. Este tiene un
nivel que es una aguja metálica en posición vertical perpendicu-
lar a la base y ubicada en el centro del cilindro, que facilita la
lectura de la bandeja cuando el agua enrasa en la punta de la
Boletín INIA, Nº 190 65
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
aguja. Además, el cilindro tiene un pequeño orificio en su base
para mantener un equilibrio de niveles de agua.
La relación existente entre la evaporación de bandeja y la
evapotranspiración de referencia es la siguiente:
ET o = K b x EB Ecuación 5
Donde:
ETo : Evapotranspiración potencial o de referencia (mm/día).
EB : Evapotranspiración de bandeja (mm/día).
K b : Coeficiente de bandeja (adimensional).
Los valores de Kb se presentan en el Cuadro 11, para diferentes
condiciones de humedad relativa, velocidad del viento y ubica-
ción de la bandeja.
Al seleccionar el valor apropiado de K b para la bandeja de eva-
poración es necesario considerar la cobertura del terreno donde
esta localizado la bandeja, la cobertura vegetal de los alrededo-
res y las condiciones generales del viento y la humedad.
Cuando la bandeja se localiza en áreas pequeñas pero rodeadas
de especies de mayor altura, maíz o frutales (2,5 o más metros)
los coeficiente de bandeja deben incrementarse en un 30% para
climas secos y ventosos, mientras que solo de un 5 a un 10% de
incremento se requiere en áreas bajo condiciones de leve viento
y humedad alta.
66 Boletín INIA, Nº 190
Demanda de Agua por parte de los Cultivos
Cuadro 11. Coeficiente de bandeja tipo A, según localización
y condiciones ambientales: humedad relativa (%) y
velocidad del viento (m/s).
Bandeja ubicada Bandeja ubicada
sobre césped sobre suelo desnudo
Distancia Humedad relativa Distancia Humedad relativa
Velocidad respecto a (%) respecto (%)
del viento un cultivo Baja Media Alta a suelo Baja Media Alta
(m/s) (m) < 40 40-70 >70 seco (m) < 40 40-70 >70
Leve 1 0,55 0,65 0,75 1 0,70 0,80 0,85
10 0,65 0,75 0,85 10 0,60 0,70 0,80
<2 100 0,70 0,80 0,85 100 0,55 0,65 0,75
1000 0,75 0,85 0,85 1000 0,50 0,60 0,70
Moderada 1 0,50 0,60 0,65 1 0,65 0,75 0,80
10 0,60 0,70 0,75 10 0,55 0,65 0,70
2-5 100 0,65 0,75 0,80 100 0,50 0,60 0,65
1000 0,70 0,80 0,80 1000 0,45 0,55 0,60
Fuerte 1 0,45 0,50 0,60 1 0,60 0,65 0,70
10 0,55 0,60 0,65 10 0,50 0,55 0,65
5-8 100 0,60 0,65 0,70 100 0,45 0,50 0,60
1000 0,40 0,45 0,50 1000 0,40 0,45 0,55
Muy fuerte 1 0,40 0,45 0,50 1 0,50 0,60 0,65
10 0,45 0,55 0,60 10 0,45 0,50 0,55
>5 100 0,50 0,60 0,65 100 0,40 0,45 0,50
1000 0,55 0,60 0,65 1000 0,35 0,40 0,45
Fuente: FAO. Riego y drenaje. Boletín Nº 24.
9. DETERMINACIÓN DE LOS REQUERIMIENTOS
DE AGUA DE LOS CULTIVOS
Como ya lo hemos mencionado las necesidades de riego de los
cultivos dependen fundamentalmente del clima, de las caracte-
rísticas del propio cultivo, del tipo de suelo y de la eficiencia del
sistema de riego utilizado. La Organización de las Naciones Uni-
Boletín INIA, Nº 190 67
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
das para la Agricultura y la Alimentación (FAO) a partir de la
década de los setenta desarrolló una metodología para la deter-
minación de las necesidades hídricas y de riego de los cultivos
que ha sido utilizada ampliamente en todo el mundo por espe-
cialistas de riego (Doorenbos y Pruitt, 1977, Allen et al, 1998).
Según esta metodología, el cálculo de las necesidades de agua
de riego de los cultivos se realiza en tres etapas principales:
9.1. Evapotranspiración de los cultivos (ET c)
Los valores de ETc constituyen las necesidades hídricas brutas de
los cultivos para su desarrollo óptimo y representan la cantidad
de agua que debe existir en la zona radical de un cultivo para
satisfacer su demanda evaporativa. La ET c de un cultivo se deter-
mina en función del clima, cuyo efecto se engloba en el concep-
to de evapotranspiración del cultivo de referencia (ET o), y las ca-
racterísticas propias del cultivo, efecto que se engloba en el con-
cepto de coeficiente de cultivo (Kc).
9.2. Demanda de agua neta de los cultivos (Dn)
Estas necesidades constituyen la cantidad de agua que se ha de
suministrar a la zona radical del cultivo mediante el riego. Para
calcular las Dn, se descuenta de la ETc la cantidad de agua apor-
tada por la precipitación efectiva (PE), que representa la fracción
de la precipitación que contribuye a satisfacer la ETc de un culti-
vo (Dn = ETc - PE). Cuando se determina ETc para un periodo sin
precipitaciones entonces la Dn es igual a la ET c.
9.3. Demanda de agua bruta de los cultivos (Db)
Estas necesidades representan la cantidad de agua que el sistema
de riego ha de proporcionar a nivel predial para que, tras des-
68 Boletín INIA, Nº 190
Demanda de Agua por parte de los Cultivos
contarse las pérdidas de agua debido a la ineficiencia del siste-
ma de riego (ningún sistema tiene una eficiencia del 100 %) la
cantidad de agua que realmente se almacene en dicha zona radi-
cal sea igual a las Db del cultivo. Finalmente la Demanda de
agua bruta (Db) se obtienen a partir de la siguiente relación:
Dn
Db = x 100 Ecuación 6
Efr
Donde:
Db : Demanda de agua bruta (mm/día)
Dn : Demanda de agua neta (mm/día)
Efr : Eficiencia de riego (%)
Ejemplo 2:
Requerimiento hídrico del cultivo de frutilla
A continuación, se desarrolla un ejemplo utilizando la metodo-
logía antes descrita:
Se desea obtener la demanda de agua, expresada en litros por
día, para cada metro de hilera plantada en el mes de enero, de
una plantación de frutillas regada con cinta de riego. La planta-
ción esta en camellones de 0,8 m de ancho con dos hileras de
plantas por camellón distanciados a 1,2 m. Las hileras en el ca-
mellón están distanciadas a 30 cm. y las plantas a 20 cm. una de
la otra. La plantación se encuentra ubicada en la comuna de
Marchigue, zona de secano en la VI región.
La evapotranspiración de referencia (ET o) para el mes de enero
en la costa de la VI región es de 5,12 mm/día. La frutilla en enero
en dicha zona se encuentra en la fase 3 del cultivo, es decir le
Boletín INIA, Nº 190 69
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
corresponde un Coeficiente de Cultivo (Kc) de 0,7 (Cuadro 10).
Con ambos datos obtenemos la Evapotranspiración del cultivo
(ET c ), a partir de la ecuación 4, presentada en el punto 4,
Evapotranspiración de cultivo, del presente capitulo:
ET c = K c x ET o
Etc = 0,7 x 5,12 = 3,6 mm / día0
Luego la demanda de agua neta (Dn) son equivalentes a la ETo
producto de que la precipitación efectiva (PE) según la zona y el
mes es despreciable o cero.
Se asume una eficiencia de riego de 90% para cinta de riego,
entonces:
3,6
Db = x 100 = 4,0 mm/día
90
4 mm/día equivalen a 4 L/m2/día, asumiendo que en las dos hile-
ras de frutillas en el camellón se tiene en un metro lineal un an-
cho ocupado por el cultivo de 60 cm (30 cm. entre hilera más 15
cm. en cada borde), por lo tanto la superficie utilizada en un
metro lineal del cultivo es de 0,6 m2 (0,6 m x 1 m).
Por lo tanto, el requerimiento diario de agua para dicha superfi-
cie durante el mes de enero es de:
4,0 litros/m 2/día x 0,6 m2 = 2,4 litros/día, en 0,6 m 2 de cultivo
En 100 m lineales tenemos un requerimiento de 240 L. Como en
una hectárea hay 83 camellones (100 m / 1,2 m entre camellones)
la demanda del cultivo en una hectárea es de 19.920 litros/día.
70 Boletín INIA, Nº 190
Demanda de Agua por parte de los Cultivos
Estas necesidades se calcularon a partir de datos meteorológicos
e información de cultivos que representan a un año promedio.
En consecuencia, las necesidades hídricas y de riego aquí calcu-
ladas representan así mismo las necesidades para un año prome-
dio. En condiciones reales, por ejemplo en años particularmente
secos y calurosos, estas necesidades deberían ajustarse de acuer-
do con las características climáticas de dichos años.
La información presentada se debe considerar con precaución
ya que la identificación de las distintas fases de desarrollo de los
cultivos es muy subjetiva. Básicamente porque, existe una varia-
bilidad amplia de las fechas de plantación y de madurez/cose-
cha para un mismo cultivo ya que dependen de la variedad del
cultivo, de las prácticas de manejo realizadas por cada agricultor
y de las condiciones climáticas de cada año. Asimismo, la varia-
bilidad climática interanual puede conducir a una variación im-
portante de la duración de las distintas fases del cultivo. En
definitiva, los valores en las tablas recogen solo valores medios
representativos de las prácticas culturales generales promedio de
la región.
Boletín INIA, Nº 190 71
C A en
Eficiencia de Riego P ÍSistemas
TULO 3
Localizados
EFICIENCIA DE RIEGO
EN SISTEMAS LOCALIZADOS
Alejandro Antunez B. Sofía Felmer E.
Ingeniero Agrónomo, Ph.D. Ingeniero Agrónomo
INIA La Platina INIA Rayentué
David Mora L.
Ingeniero Agrónomo
INIA Rayentué
1. INTRODUCCIÓN
E
n zonas en que la restricción de recursos hídricos es rele-
vante, como es el caso del secano de la zona central de
Chile, es importante conocer los parámetros físico-hídricos
de los suelos, con el fin de evaluar tecnologías y el manejo del
los sistemas, detectando causas de posibles deficiencias en la
utilización del agua de riego.
La caracterización hídrica de los suelos consiste en la determina-
ción y análisis de los parámetros físicos del sustrato, que tienen
relación con la retención, infiltración y disponibilidad de agua
para las plantas. Una vez analizados estos parámetros, es posible
determinar frecuencias y tiempos de riego, advirtiendo incluso
problemas de diseño de los sistemas de riego utilizados, que pue-
den afectar directamente la eficiencia de aplicación del agua.
En general, la eficiencia con que los agricultores aplican el agua
de riego depende de dos factores: el manejo del agua durante el
riego, y las características hídricas del suelo que se está regando.
Boletín INIA, Nº 190 73
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Las pérdidas o ineficiencias del sistema de riego se relacionan
con el manejo del agua y con las características físico-hídricas
del suelo a regar. Entre los factores de manejo que influyen en la
eficiencia de riego se encuentran el diseño del sistema, los cau-
dales de riego utilizados, la frecuencia y el tiempo de riego em-
pleado. Por otra parte, entre los factores del suelo destacan la
velocidad de infiltración del agua, la capacidad de retención de
agua, la densidad aparente y la profundidad del suelo y sus con-
diciones de estratificación (Gurovich, 1997).
Esta interacción entre el manejo del agua de riego y las caracte-
rísticas hídricas del suelo, determina la eficiencia de utilización
del agua de riego. Por lo anterior, es importante definir eficiencia
de riego y sus componentes.
2. EFICIENCIA EN EL USO DEL
AGUA DE RIEGO
La eficiencia en el uso del agua de riego a nivel intrapredial, se
integra a partir de la determinación de tres subcomponentes, que
incluye las pérdidas de éste recurso desde su aplicación, unifor-
midad y almacenamiento en el suelo. Para maximizar la eficien-
cia en el uso del recurso, es importante definir estos componen-
tes, incluyendo técnicas y recomendaciones para optimizar el
uso del agua a nivel intrapredial.
La eficiencia de aplicación de agua determina directamente la
superficie factible de regar sin causar déficit hídrico al cultivo.
De esta forma, en términos generales, dado cierto caudal dispo-
nible, la superficie máxima a regar a partir de esta fuente puede
74 Boletín INIA, Nº 190
Eficiencia de Riego en Sistemas Localizados
llegar a duplicarse al cambiar de riego por surcos a riego por
goteo, por ejemplo. Esta condición es determinante en la incli-
nación de los productores de áreas con severas restricciones de
recursos hídricos, a invertir en sistemas de riego presurizados del
tipo goteo o microaspersión. Aún cuando los sistemas de riego
por goteo alcanzan eficiencias teóricas del orden del 90% al 95%,
en la práctica un mal manejo del riego puede ocasionar una
merma relevante en el desempeño del sistema, con pérdidas de
agua de diversa naturaleza.
Ejemplo 3.
Cálculo de la máxima superficie posible de regar
Para la zona de Litueche, la evapotranspiración del cultivo de
referencia (ET o ) para el mes de diciembre es de 180 mm
(Santibáñez y Uribe, 1993), equivalente a una demanda diaria
de 5,8 mm/día. Para el cultivo de frutillas, con un Kc para el mis-
mo mes equivalente a 0,85, representa una evapotranspiración
del cultivo (ETc) o lámina neta de 4,93 mm/día.
La lámina neta equivale a la altura de agua que debe ser repuesta
en el suelo, para satisfacer los requerimientos de evapotrans-
piración del cultivo de frutillas. Para regar adecuadamente, esta
altura de agua debe compensarse por la eficiencia del sistema de
riego. Si en teoría, un sistema de riego por goteo alcanza un 90%
de eficiencia, la lámina bruta a aplicar en el cultivo de frutillas
será equivalente a 5,48 mm/día. Esta demanda bruta equivale a
un caudal contínuo de 0,634 L/s/ha (5,48 mm/día x 0,115741).
De esta forma, es posible determinar la superficie máxima a re-
gar, dado un cierto cultivo, localidad y caudal disponible (Cua-
dro 12).
Boletín INIA, Nº 190 75
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Cuadro 12. Máxima superficie regable de frutillas
por goteo con 90% de eficiencia a partir de cierto
caudal disponible, en la localidad de Litueche,
Región de O’Higgins.
Q disp. (L/s) Sup. Regable (ha)
0,5 0,9
1,0 1,8
1,5 2,6
2,0 3,5
2,5 4,4
3,0 5,3
5,0 8,8
10,0 17,6
De acuerdo al Cuadro 12 y considerando un caudal 0,634 L/s/
ha, del ejemplo planteado, entonces la máxima superficie posi-
ble de regar será de 1,14 ha (0,634 x 0,9 / 0,5).
Este sencillo cálculo, cobra gran relevancia en la toma de deci-
siones de los productores en zonas de secano, limitando la su-
perficie a plantar sin causar déficit hídrico en el cultivo. Cabe
destacar, que si la eficiencia cae por debajo del 90% estimado
para el riego por goteo, la superficie regable a partir del caudal
disponible puede llegar a ser considerablemente menor, con im-
portantes pérdidas de rendimiento y calidad en el cultivo, com-
prometiendo incluso la viabilidad del cultivo en secano.
Es importante destacar que la mayor parte de los sistemas de rie-
go, no funcionan con la eficiencia óptima de cada método. Por
ejemplo, estudios intraprediales en Estados Unidos han demos-
trado que, en promedio, cerca del 25% de la energía eléctrica
empleada en sistemas de riego está siendo mal aprovechada,
debido a bajas eficiencias de bombeo o del motor de la bomba.
76 Boletín INIA, Nº 190
Eficiencia de Riego en Sistemas Localizados
El riego excesivo también representa una pérdida de energía y
dinero y, frecuentemente, los problemas del equipo tienden a
estar acompañados de problemas de manejo. Un equipo mal di-
señado, ineficiente o con problemas de mantención disminuye
el control que ejerce el regador sobre la forma de aplicación del
agua. Problemas como calidad del agua o falta de presión en los
laterales hacen imposible reponer adecuadamente el agua en el
suelo, conduciendo a estrés hídrico en los cultivos, disminución
de rendimientos, pérdidas de agua, escorrentía superficial, ero-
sión de suelo, y muchos otros problemas derivados.
En terreno, se ha verificado que en general hay poco control so-
bre la presión de trabajo en los laterales de riego, lo que afecta
directamente al caudal entregado por los emisores (cintas de rie-
go, goteros, microaspersores, microjets). La sencilla práctica de
medir a lo largo de la temporada la presión por medio de un
manómetro en los extremos de las laterales de distinta posición
topográfica den-
tro de un sistema
de riego, permite
detectar a tiempo
problem as que
pueden determi-
nar pérdidas de
agua y de rendi-
miento del culti-
vo (Foto 6).
Foto 6. Medición de presión en la lateral por
medio de un manómetro de glicerina.
Boletín INIA, Nº 190 77
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
En predios de productores de arándano y frutilla en el secano de
la Región de O’Higgins, se han registrado presiones de funciona-
miento cercanas al 50 – 70% de la presión óptima de funciona-
miento del emisor, lo que inevitablemente determina menores
caudales entregados por tiempo de funcionamiento del sistema y
una baja eficiencia de riego.
En términos de sus componentes, la eficiencia de riego puede
definirse como la resultante de la ponderación de tres subaspectos:
• Eficiencia de aplicación: determina la fracción de agua no re-
tenida en la zona radical, en relación al agua aplicada en el
perfil de suelo.
• Eficiencia de almacenamiento: determina la fracción de agua
aplicada almacenada en el suelo, en relación a la necesaria,
para llevar a capacidad de campo el perfil.
• Eficiencia de uniformidad: evalúa el grado de uniformidad de
la lámina de riego aplicada en terreno.
La ponderación de estas tres eficiencias, determina la eficiencia
agronómica o de utilización del agua de riego, cuyo valor debie-
ra optimizarse en condiciones de secano. En consecuencia, la
eficiencia de riego es una variable dinámica que depende de los
factores antes mencionados, sin contar con el mal manejo por
parte del regante, derivados de su escasa capacitación o expe-
riencia en el cultivo. De este modo, la eficiencia de utilización
fluctúa no sólo a lo largo de la temporada en cada evento de
riego, sino que también en cada sector y subsector de riego den-
tro de un sistema.
El concepto de eficiencia agronómica esta definido por la siguiente
ecuación:
78 Boletín INIA, Nº 190
Eficiencia de Riego en Sistemas Localizados
E ap + Eal + E u
Ea = Ecuación 7
3
Donde:
Ea : Eficiencia agronómica
E ap : Eficiencia de aplicación
E al : Eficiencia de almacenamiento
Eu : Eficiencia de uniformidad
2.1. Eficiencia de aplicación
La eficiencia de aplicación es la relación entre el volumen de
agua que es necesario reponer en la zona de raíces y el volumen
total de agua aplicado al terreno que queda retenida en la zona
radical del cultivo y está determinada por la siguiente expresión:
ha - h p
E ap = Ecuación 8
3
Donde:
E ap : Eficiencia de aplicación
ha : Agua aplicada durante el riego (L)
hp : Agua no retenida en la zona radical (L) y que por lo
tanto, no se encuentra disponible para el consumo por
parte de los cultivos
En el Cuadro 13, se muestran los valores de eficiencia para algu-
nos sistemas de riego utilizados comúnmente.
Las pérdidas de agua en un sistema de riego por surcos están
alrededor del 55%, comparado con un sistema de riego por go-
Boletín INIA, Nº 190 79
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
teo donde las pérdidas pueden alcanzar el 10%, siempre y cuan-
do el mismo se encuentre bien diseñado. Lo anterior queda
esquematizado en la Figura 23.
Cuadro 13. Eficiencia de aplicación del agua
según el método de riego utilizado.
Método de riego Eficiencia de riego (%)
Tendido 30
Surcos 45
Californiano 65
Aspersión 75
Microjet 85
Microaspersión 85
Goteo 90
Figura 23. Eficiencia de riego. 1) Riego por surco;
2) Riego por goteo.
80 Boletín INIA, Nº 190
Eficiencia de Riego en Sistemas Localizados
Los sistemas de riego localizado tienen eficiencias muy altas, 90%
o más, por lo que su uso se ha generalizado en todas aquellas
zonas con problemas en la seguridad de riego. Otra ventaja es
que todas las plantas reciben la misma cantidad de agua y
nutrientes, por lo tanto, se favorecen todas las condiciones para
que el cultivo exprese todo su potencial productivo.
Si el riego no es uniforme, algunas zonas recibirán más agua de
la necesaria y se perderá por percolación profunda, otras plantas
recibirán menos y eso afectará negativamente la productividad
de esa planta. Lo anterior se puede observar en la Figura 24.
Figura 24. Mojamiento uniforme versus
mojamiento desuniforme en un sistema
de riego presurizado.
Boletín INIA, Nº 190 81
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Ejemplo 4.
Cálculo de la Eficiencia de Aplicación (E ap)
Tradicionalmente en frutillas para el período de máxima deman-
da se recomienda reponer la lámina de agua evapotranspirada el
día anterior (riego diario) o bien efectuar un riego al acumularse
10 mm de evapotranspiración del cultivo y reponer esta altura
para devolver el suelo a capacidad de campo. Una lámina neta
de 10 mm, representa 10 L/m 2 ó 100 m3/ha de agua. Si un riego
aplicado a este cultivo descarga por ejemplo 12 L/m 2 (ha), es de-
cir, un exceso de 2 L/m2 (hp) de agua por sobre los 10 L/m 2 reque-
ridos, esta agua percola más allá de la zona de raíces, represen-
tando una ineficiencia en la aplicación del riego, quedando defi-
nida por la siguiente relación:
12 - 2
E ap = x 100 = 83%
12
De esta forma, la E ap cuantifica la fracción de agua que se retiene
en la zona de raíces y que contribuye a satisfacer los requeri-
mientos de evapotranspiración del cultivo. El complemento de
esta eficiencia al 100%, equivalente en el ejemplo a un 17%
representa a su vez la fracción no retenida en la zona de raíces.
Esta fracción de agua tiene implicancias en el transporte de
nutrientes y pesticidas a las napas subterráneas, que lentamente
pueden lixiviar compuestos nocivos para la salud humana y el
ambiente tales como nitratos o glifosatos, por ejemplo.
Se debe tener en cuenta que la eficiencia de aplicación conside-
rada para los distintos métodos de riego (aspersión, goteo,
microjet) es sólo teórica, por lo tanto en la práctica estos valores
82 Boletín INIA, Nº 190
Eficiencia de Riego en Sistemas Localizados
pueden ser mucho menores a los asignados, ahí la importancia
de su determinación in situ.
Esta eficiencia se ha definido en base a láminas de agua, que es
la forma como se expresa habitualmente la cantidad de agua de
riego aplicada a un campo regado.
La lámina de entrada (ha) corresponde a la cantidad total de agua
que se hace entrar al sector de riego durante el tiempo que dura
esta práctica. La lámina de pérdida está representada por dos
procesos de flujo:
a) La cantidad total de agua que sale del sector de riego por escurri-
miento superficial y no tiene posibilidad de infiltrar en el perfil.
b) La cantidad total de agua que sale del sector de riego por
percolación bajo la zona de arraigamiento del cultivo y no
queda a disposición de las plantas.
Si bien este concepto no indica si el riego es satisfactorio desde el
punto de vista de una práctica agronómica (puesto que al agregar
un litro de agua a una hectárea de suelo relativamente seco, se
tendría una eficiencia de aplicación del 100%, dado que no se
producirían perdidas de ningún tipo), es el parámetro que indica
la proporción de la lámina (o volumen) total que se aplica por
unidad de superficie, que se utiliza efectivamente para regar el
suelo, esto es, para reponer en el perfil del suelo ocupado por las
raíces, el agua evapotranspirada desde el evento de riego anterior.
2.2. Eficiencia de almacenamiento
Se define como la relación entre el agua almacenada en el perfil
por efecto del riego, y el agua necesaria para llevar dicho perfil a
Boletín INIA, Nº 190 83
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Capacidad de Campo en toda la profundidad de arraigamiento
del cultivo, lo cual se puede determinar de acuerdo a la siguien-
te ecuación:
hal
E al = Ecuación 9
h cc
Donde:
E al : Eficiencia de almacenamiento.
hal : Agua almacenada en la zona de las raíces al finalizar
el riego
hcc : Agua requerida para que el perfil del suelo quede a
capacidad de campo hasta la profundidad de raíces.
Ejemplo 5.
Cálculo de la Eficiencia de Almacenamiento (E al)
Volviendo al ejemplo de riego en frutillas, se requiere reponer
una altura de agua de 10 mm, para devolver el suelo a capacidad
de campo (hcc). Si una vez efectuada la labor de riego se verifica
que el agua almacenada en el perfil de suelo equivale a 8 mm
(h al), la eficiencia queda determinada de acuerdo a la siguiente
relación:
8
E al = x 100 = 80%
10
Para un suelo con una velocidad de infiltración determinada, la
lámina de agua almacenada en su perfil dependerá del tiempo
de riego. La lámina necesaria para llevar el perfil hasta la profun-
didad de arraigamiento del cultivo, a un contenido de agua equi-
valente a capacidad de campo (CdC), depende también del con-
tenido de agua del suelo antes del riego.
84 Boletín INIA, Nº 190
Eficiencia de Riego en Sistemas Localizados
En este caso, tampoco una eficiencia de almacenamiento del
100% indica un riego adecuado, ya que es posible llevar el perfil
del suelo hasta capacidad de campo, pero con una pérdida por
escurrimiento superficial y/o por percolación profunda.
2.3. Eficiencia de uniformidad
Se define como la relación entre el promedio de las láminas al-
macenadas en el perfil del suelo a lo largo del campo regado, y
la desviación de dicho promedio, para un número específico de
muestreos (ecuación 10).
IX - XI
( )
n 1
Eu = 1- Σ x 100 Ecuación 10
i=1 n x X
Donde:
Eu : Eficiencia de Uniformidad (%)
X : Promedio de caudales registrados (l/h)
I 1 I : Valor absoluto de la desviación de las observacio-
X - X
nes individuales con respecto al promedio de
caudales registrados
n : número de observaciones
En la práctica del riego es muy importante que la distribución del
agua en la zona de raíces sea uniforme, ya que la respuesta de
distribución desigual da lugar a que el terreno presente excesos
de agua en algunas partes y déficit en otras.
Para determinar la eficiencia de uniformidad se debe elegir un
número determinado de emisores distribuidos uniformemente
dentro del sector de riego, se recomienda muestrear sobre 16
emisores por sector.
Boletín INIA, Nº 190 85
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Primero se eligen los laterales de los extremos y dos de la parte
media ubicados en el primer y segundo tercio del sector. Se sigue
la misma consideración para la elección de los emisores dentro
de los laterales seleccionados, de acuerdo a la Figura 25.
Figura 25. Elección de emisores a muestrear para
la determinación de la Eu .
Una vez seleccio-
nados los emisores
a muestrear, en un
envase, se medirá
el gasto de cada
gotero, en un tiem-
po determinado,
de 2 a 5 minutos
(Foto 7).
Foto 7. Muestreo del gasto de emisores.
86 Boletín INIA, Nº 190
Eficiencia de Riego en Sistemas Localizados
El tiempo de medición será el mismo para todos los goteros mues-
treados (Foto 8).
Con un recipiente graduado se medirá el volumen contenido por
cada envase (Foto 9).
Foto 8. Registro del tiempo de Foto 9. Medición de caudales
medición. muestreados.
Con los datos obtenidos de cada muestra se realizan los cálculos
aplicando la ecuación 10. En el Cuadro 14, se presenta la clasifi-
cación para los diferentes valores de Eficiencia de Uniformidad.
Cuadro 14. Clasificación de la Eficiencia
de Uniformidad de acuerdo a diferentes
intervalos de valores.
Categoría Valor E U (%)
Excelente 90 – 100
Buena 80 – 90
Aceptable 70 – 80
Inaceptable Menos de 70
Boletín INIA, Nº 190 87
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Ejemplo 6.
Cálculo de la Eficiencia de Uniformidad (E u)
Continuando con los ejemplos planteados con anterioridad, se
tienen 2 sectores de riego muestreados, donde se registraron los
caudales de 10 emisores por sector y la presión promedio de los
laterales de riego por sector, los resultados se presentan a conti-
nuación:
SECTOR 3 SECTOR 8
Nº
goteros Q (L/h) IX 1
-X I Q (L/h) IX 1
-X I
1 3,0 0,08 2,4 0,68
2 3,0 0,08 2,4 0,68
3 3,3 0,22 3,6 0,52
4 3,6 0,52 3,0 0,08
5 3,0 0,08 2,1 0,98
6 3,0 0,08 3,6 0,52
7 1,8 1,28 2,1 0,98
8 3,8 0,70 4,8 1,72
9 3,0 0,08 2,1 0,98
10 3,3 0,22 3,6 0,52
X 3,1 2,97
n
Σ IX 1 - XI 3,3 7,7
i=1
Eu (%) 89 74
Presión
(bar) 0,78 0,76
Q nominal 4 (L/h)
A partir de los resultados obtenidos, se puede concluir que la
eficiencia de uniformidad del sistema en cuestión, se puede cla-
sificar como BUENA para el Sector 3, y ACEPTABLE para el Sec-
88 Boletín INIA, Nº 190
Eficiencia de Riego en Sistemas Localizados
tor 8. Promediando la E u de ambos sectores se obtiene un 82%,
clasificándose como BUENA para el sistema en general.
Al respecto, se debe prestar especial atención al caudal (Q) no-
minal de los emisores utilizados y compararlo con el promedio
obtenido de las evaluaciones realizadas, ya que una óptima efi-
ciencia de aplicación no asegura que se estén descargando los
caudales asegurados por catálogo, por lo cual el registro de pre-
siones en las laterales de riego será un parámetro que podrá ex-
plicar las posibles diferencias entre el caudal real y el caudal
nominal de los emisores. Además, la magnitud en la diferencia
de caudal teórico y real, estará determinada por el tipo de emiso-
res utilizados, sean estos de tipo turbulento o autocompensados;
y por la presión de trabajo requerida por emisor.
En los casos evaluados, al comparar el caudal promedio por sec-
tor y el caudal nominal de los emisores utilizados se presenta
una situación que contrasta con la eficiencia calculada. Aunque
la Eu está dentro de los márgenes óptimos en todos los casos, se
debe prestar especial atención a los caudales descargados, pre-
siones existentes en los laterales de riego, presión de trabajo de
los emisores y tipo de emisores (convencionales o autocompen-
sados).
En el presente ejemplo los caudales promedios descargados por
sector se encuentran muy por debajo del caudal nominal de los
emisores utilizados que corresponden a 4 L/h, lo cual puede ser
debido a una falta de presión en los laterales de riego.
Para finalizar a continuación se presenta un ejemplo con el cál-
culo de la Eficiencia Agronómica:
Boletín INIA, Nº 190 89
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Ejemplo 7.
Cálculo de la Eficiencia Agronómica (E a)
Una vez determinados los componentes de la Eficiencia Agro-
nómica, se aplica la ecuación 7, obteniéndose:
83 + 80 + 82
Ea = = 81,67%
3
Por lo tanto, el sistema de riego evaluado, de acuerdo a los ejem-
plos planteados, posee una Eficiencia Agronómica de 81,67%.
90 Boletín INIA, Nº 190
Principios C A P ÍdeT Fertirrigación
Básicos ULO 4
PRINCIPIOS BÁSICOS
DE FERTIRRIGACIÓN
Juan Hirzel C.
Ingeniero Agrónomo, [Link]., Dr.
INIA Quilamapu
1. INTRODUCCIÓN
L
a fertirrigación es una técnica compleja y eficiente, insusti-
tuible en sistemas con riego localizado de alta frecuencia,
que se basa en el entendimiento de que las plantas utilizan
agua y nutrientes en forma diaria, de manera continua y crecien-
te a medida que avanza su ciclo de desarrollo, por lo tanto, de la
misma forma se debe aplicar el agua y nutrientes, lo cual respe-
tará su metabolismo y potenciará su productividad.
Para su desarrollo es necesario disponer de los elementos y ma-
teriales suficientes que permitan la incorporación de soluciones
nutritivas en el agua de riego en forma precisa. Al respecto, ac-
tualmente es posible encontrar una amplia gama de elementos
para fertirrigación, sin embargo, la elección del más adecuado a
las condiciones particulares de cada instalación repercutirá en
una mayor eficiencia de los fertilizantes aportados, optimizando
su potencial de producción.
Boletín INIA, Nº 190 91
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Los métodos de inyección se pueden agrupar en tres principales,
que son los más utilizados:
• Inyección por succión de la bomba
• Inyector tipo venturi
• Inyección con Bomba independiente
De acuerdo con los principios de diseño y operación de los siste-
mas de riego localizado, el suelo no se moja en su totalidad, al
ser menor el volumen de suelo mojado, el volumen radical se
restringe, por lo que estos sistemas se operan con la frecuencia
necesaria para mantener la humedad del suelo a un nivel ade-
cuado para un cultivo en particular. Se suministran los fertilizan-
tes a través del agua de riego, siguiendo tres criterios:
1) Aplicar solución nutritiva en concentraciones variables depen-
diendo de las necesidades del cultivo
2) Aplicar los nutrimentos en forma fraccionada de acuerdo con
las necesidades del cultivo según la etapa fenológica en que
se encuentre
3) Definir la dosis total de aplicación y dividirla de acuerdo con
el número de aplicaciones.
Cualquiera de los tres criterios tiene como objetivo aplicar las
dosis de nutrimentos mínimas necesarias para obtener los máxi-
mos rendimientos y evitar, en lo posible, el deterioro del suelo
por el incremento de la salinidad y la lixiviación de nutrientes.
Además de la aplicación de fertilizantes a través del agua de rie-
go, es posible aplicar otros tipos de productos químicos como
herbicidas, insecticidas, fumigantes de suelo, acondicionadores
de suelo (enmiendas) y compuestos que permitan el buen fun-
92 Boletín INIA, Nº 190
Principios Básicos de Fertirrigación
cionamiento de los sistemas de riego presurizado en el tiempo,
proceso denominado quemigación.
Los componentes necesarios para realizar una correcta fertirri-
gación son los siguientes:
1) Al menos un estanque para la preparación de la solución ma-
dre (solución concentrada del fertilizante).
2) Un sistema de inyección (Venturi, bomba inyectora) y un me-
didor de flujo (Caudalímetro) para la solución madre.
3) Válvulas adicionales que permitan la puesta en marcha y el
cierre del sistema de inyección.
4) Sistemas de filtros que aseguren el paso de una solución de
riego con partículas de tamaño fino (filtros de arena y malla).
Así se evita el tapado de los goteros
Entre las ventajas que presenta la aplicación de fertilizantes a los
cultivos por medio de un sistema de riego, se encuentran las si-
guientes:
• Mayor eficiencia en el uso de los fertilizantes, ya que una gran
parte del fertilizante aplicado es utilizado efectivamente por
la planta, existiendo una mejor distribución del producto,
incrementándose la eficiencia del uso del fertilizante y redu-
ciendo su impacto ambiental.
• Facilidad de adaptar la cantidad y concentración de un
nutriente específico respecto a los requerimientos de las dife-
rentes etapas de desarrollo del cultivo (crecimiento vegetativo,
floración o cuajado).
• Ahorro de trabajo y comodidad. Se requiere menos mano de
obra en la aplicación de fertilizantes.
• Reducción de la compactación del suelo, al no ingresar ma-
quinaria al predio.
Boletín INIA, Nº 190 93
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
• Posibilidad de utilizar fertilizantes líquidos.
• Reducida fluctuación de la concentración de nutrientes en el
suelo a través de la estación de crecimiento.
• Automatización de la fertilización.
Entre los posibles inconvenientes del sistema podemos citar:
• Costo inicial de la infraestructura
• Obturación de goteros
• Necesidad de manejo del sistema por personal especializado
2. LOS FERTILIZANTES EN EL SUELO
Se conoce como fertilizante a una sustancia que se agrega al sue-
lo para suministrar aquellos elementos que se requieren para la
nutrición de las plantas. Un material fertilizante es una sustancia
que contiene uno o más de los elementos esenciales para las
plantas. Los fertilizantes completos contienen los tres macroele-
mentos para las plantas: nitrógeno, fósforo y potasio. Al respec-
to, en el siguiente cuadro se presentan los elementos esenciales
para la nutrición de las plantas y su descripción.
Todos los compuestos químicos, en este caso los fertilizantes,
cuando son aplicados al suelo se disocian en cationes (de carga
positiva) y aniones (de carga negativa) y posteriormente son ab-
sorbidos por las plantas (Cuadro 15).
Por ejemplo:
Nitrato de calcio [Ca(NO 3)2] → 2NO 3- (anión) + Ca +2 (catión)
94 Boletín INIA, Nº 190
Principios Básicos de Fertirrigación
Cuadro 15. Elementos esenciales para las plantas.
Concentración
Forma de en plantas sanas
Elemento Símbolo absorción (% de peso seco)
Macronutrientes
Nitrógeno N NO 3 - ; NH 4 + 1-4 %
Fósforo P HPO 4-2 ; H 2PO 2- 0,1-0,8 %
Potasio K K+ 0,5-6 %
Azufre S SO 4 -2 0,05-1 %
Magnesio Mg Mg +2 0,1-0,8 %
Calcio Ca Ca +2 0,2-3,5 %
Micronutrientes
Boro B BO 3-2 ; HBO 3- 5-75 ppm
Fierro Fe Fe +2 ; Fe +3 25-300 ppm
Manganeso Mn Mn +2 15-800 ppm
Molibdeno Mo MoO 4 - 0,1-5,9 ppm
Cobre Cu Cu +2 4-30 ppm
Zinc Zn Zn+2 15-100 ppm
Cloro Cl Cl - 100-10.000 ppm
Sodio Na Na+ trazas
Se debe mencionar que existen fertilizantes formadores de ácido
los cuales son capaces de aumentar la acidez del suelo. Los ferti-
lizantes básicos o alcalinos disminuyen la acidez del suelo, mien-
tras que los fertilizantes neutros o no formadores de ácidos son
aquellos que no aumentan ni disminuyen el pH al ser agregado a
un suelo.
Al respecto, el pH del suelo afecta la disponibilidad de los
nutrientes para las plantas, de acuerdo a la Figura 26.
Boletín INIA, Nº 190 95
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
En la figura anterior, la anchu-
ra de cada banda nos indica
la disponibilidad de dicho ele-
mento para las raíces. Por
ejemplo, en el caso del Nitró-
geno, este se encuentra total-
mente disponible para las
plantas a partir de un pH 5,5 a
7,5; así, queda de manifiesto
que el pH es uno de los prin-
cipales responsables en la dis-
ponibilidad de nutrientes para
las plantas, influyendo en la
menor o mayor asimilabilidad
de los diferentes nutrientes.
Considerando en conjunto los
efectos producidos por los di-
Figura 26. Forma en que el ferentes valores de pH en
pH afecta a la disponibilidad
cuanto a la absorción de los
de los nutrientes minerales.
nutrientes, puede decirse que
el pH “ideal” se encuentra en-
tre 6 y 7.
En zonas húmedas los valores se encuentran entre 5 y 7, debido
a que las precipitaciones producen un lavado de las sales del
suelo, llevándose los elementos más allá de la zona de raíces,
tendiendo el suelo a la acidez; por otro lado, en zonas áridas los
valores de pH se encuentran entre 7,5 y 9 debido a que no existe
lavado de sales, acumulándose estas en superficie.
Al respecto, la adición de fertilizantes al suelo aumenta la
salinidad del mismo, la cual se expresa como Conductividad Eléc-
trica (C.E), por lo cual se debe tener especial cuidado con los
96 Boletín INIA, Nº 190
Principios Básicos de Fertirrigación
valores que alcanza el extracto de saturación del suelo, a la cual
las plantas presentan diferentes niveles de tolerancia. A conti-
nuación en el Cuadro 16, se presenta la tolerancia de hortalizas
y frutales a la salinidad:
CUADRO 16. Tolerancia de diversas especies vegetales
a la salinidad y su relación con el rendimiento.
Especie C.E. (mmhos/cm) a la cual el rendimiento disminuye
vegetal 10% 25% 50%
Remolacha 8 10 12
Espinaca 5,5 7 9
Tomate 4 6 8
Brócoli 4 6 8
Zapallo y melón 3 4 6
Papas 3 4 6
Olivo 2,7 n.d. 8,4
Maíz 2,5 4 6
Lechuga 2 3 5
Pepino 2 3 5
Ajo 2 3 4
Zanahoria 1,5 2 4
Manzano y peral 1,7 n.d. 4,8
Cítricos 1,7 n.d. 4,8
Vid 1,5 n.d. 6,7
Cerezos y guindos 1,5 n.d. n.d.
Frambuesa 1,5 2 2,5
Frutilla 1,5 2 2,5
Palto 1,3 n.d. 3,7
n.d. = no determinada.
Boletín INIA, Nº 190 97
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
3. FERTILIZANTES UTILIZADOS
EN FERTIRRIGACIÓN
Para utilizar un fertilizante a través de la fertirrigación es necesa-
rio conocer la composición de los productos y su solubilidad en
el agua.
La solubilidad es la capacidad de disolución de un producto en
el agua de riego, la cual varia según la temperatura del agua,
resultando que a mayor temperatura, mayor solubilidad. Existen
productos muy solubles o que se disuelven muy bien en agua,
como es el caso de la Urea, Nitrato de Calcio y Nitrato de Potasio;
otros son medianamente solubles como el Cloruro de Potasio,
Fosfato Diamónico y Nitrato de Amonio; y finalmente existen
productos menos solubles como el Sulfato de Calcio (yeso), el
Superfosfato Triple, el Superfosfato Normal y Sulfato de Fierro.
La combinación de dos o más fertilizantes puede hacer menos
soluble el producto final. Al respecto, los productos de baja
solubilidad o menos solubles, no deben ser utilizados en
fertirrigación.
El Cuadro 17, registra valores de solubilidad de los principales
fertilizantes utilizados en fertirrigación, además de otras caracte-
rísticas importantes.
De acuerdo a normas internacionales, el nombre de cada com-
puesto va seguido de un paréntesis con tres números. El primero
indica el contenido de Nitrógeno (N) en porcentaje; el segundo
indica el contenido de Fósforo (P) en la forma de P2O 5 (%); y el
tercero el contenido de Potasio (K) en la forma de K 2O (%).
98 Boletín INIA, Nº 190
Principios Básicos de Fertirrigación
Cuadro 17. Características de los principales fertilizantes
usados en fertirrigación.
Composición Solubilidad
Tipo N-P-K (g/L) Reacción
Fertilizantes Nitrogenados
Nitrato de Amonio 34-0-0 183 Neutra (pH:6,5-7)
Sulfato de Amonio 21-0-0 710 Mod. ácida (pH:5)
Nitrato de Calcio 15,5-0-0 1.020 Neutra (pH:6,5)
Nitrato de Sodio 16-0-0 730
Urea Perlada 46-0-0 1.000 Alcalina (pH:8,5-9)
Fertilizantes Fosfatados
Acido Fosfórico 0-52-0 457 Acida (pH:2,5)
Fosfato Monoamónico 11-11-0 230 Mod. ácida (pH:3,5)
Fosfato diamónico 21-11-0 430 Alcalina (pH:8)
Súper fosfato normal 0-5-0 20 Acida (pH: 2-3)
Súper fosfato doble 0-10-0 40
Fertilizantes Potásicos
Cloruro de Potasio 0-0-60 347
Nitrato de Potasio 13-0-44 133 Neutra (pH:7,0)
Sulfato de Potasio 0-0-50 120 Acida (pH:3,2)
Solubilidad de los principales fertilizantes usados en fertirrigación
Micronutrientes
Sulfato de Cobre 25% Cobre 316
Cloruro cúprico 710
Sulfato de calcio 23% Calcio 2,41
Sulfato de fierro 20% Fierro 157
Sulfato de Magnesio 9,7% Magnesio 710
Sulfato de Manganeso 27% Manganeso 1.053
Sulfato de zinc 36% Zinc 750
Fe-EDDHA 6% Fierro 90
Fe-DTPA 10% Fierro 220
Boletín INIA, Nº 190 99
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Tomemos como ejemplo el Nitrato de Calcio (Figura 27). Su com-
posición se presenta de la siguiente forma: [15,5-0-0], lo que in-
dica un contenido de Nitrógeno de 15,5%, Fósforo 0% y Potasio
0%, es decir, este fertilizante contiene 15,5 unidades de Nitróge-
no y no contiene Fósforo ni Potasio.
Figura 27. Descripción de la composición
de los fertilizantes.
4. COMPATIBILIDAD DE
LOS FERTILIZANTES
Los fertilizantes son sales, que en contacto con el agua se diso-
cian formando iones (aniones y cationes); diferentes iones pue-
den interactuar en la solución y precipitar (formando compues-
tos insolubles), con el consiguiente riesgo de no estar disponi-
bles para las raíces o con alto riesgo de taponar emisores, dismi-
nuyendo consecuentemente la eficiencia de aplicación de los
nutrientes.
Al respecto, cuando se mezclan fuentes de fertilizantes simples,
el primer aspecto que debe considerarse es que los ingredientes
de la mezcla sean químicamente compatibles (Cuadro 18).
100 Boletín INIA, Nº 190
Cuadro 18. Compatibilidad de los fertilizantes solubles utilizados en fertirriego.
Boletín INIA, Nº 190
Sulfatos Fe, Cu, Mn, Zn
Fosfato monoamónico
Fosfato monopotásico
Nitrato de magnesio
Nitrato de Amonio
Cloruro de potasio
Sulfato de amonio
Nitrato de potasio
Sulfato de potasio
Nitrato de Calcio
Ácido fosfórico
Ácido sulfúrico
Ácido nítrico
Principios Básicos de Fertirrigación
Quelatos
Urea
FERTILIZANTES
Nitrato de Amonio c
Sulfato de amonio I c
Nitrato de Calcio c c I
Nitrato de magnesio c c c c
Fosfato monoamónico c c c I I
Fosfato monopotásico c c c I I c
Nitrato de potasio c c R c c c c
Sulfato de potasio c c R I I c c c
Cloruro de potasio c c c I c c c c R
Ácido fosfórico c c c I I c c c c c
Ácido nítrico c c c c c c c c c c c
Ácido sulfúrico c c c I I c c c R c c c
Sulfatos Fe, Cu, Mn, Zn c c c I I I c c R c c c c
Quelatos c c c R R R c c c c R I c c
Sulfato de Magnesio c c c I I I c c R c c c c c c
101
C: Compatible, R: Se reduce la solubilidad, I : Incompatible.
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Las interacciones más comunes de incompatibilidad son:
• Ca +2 + SO 4-2 = CaSO 4 (precipitado).
• Ca +2 + HPO 4-2 = CaHPO 4 (precipitado).
• Mg+2 + SO 4-2 = MgSO 4 (precipitado).
Los micronutrientes por otro lado, pueden reaccionar con las sa-
les del agua de riego formando precipitados, por lo tanto, es re-
comendable aplicarlos en forma quelatada.
De acuerdo al Cuadro 18, las siguientes mezclas NO se deben
realizar:
• Fertilizantes Fosforados con Fertilizantes Cálcicos.
• Fertilizantes Fosforados con Fertilizantes Magnésicos.
• Fertilizantes Cálcicos con algún Sulfato.
• Microelementos no Quelatados (Fierro) con Fertilizantes
Fosforados en medios ácidos.
Si se aplica ácido, este se debe aplicar antes que los fertilizantes.
El ácido se aplica sobre el agua, lentamente (nunca hay que apli-
car agua sobre el ácido). En seguida se aplican los fertilizantes,
partiendo de los menos solubles. Se recomienda realizar la mez-
cla de fertilizantes en la mitad del volumen de agua a utilizar.
Agitar vigorosamente y luego agregar agua hasta completar el
volumen total de agua.
Al preparar la Solución Madre (concentrada) puede aparecer un
sobre nadante (producto flotante) o parte del producto sin disol-
ver, lo cual indica que se sobrepasó la solubilidad del fertilizan-
te.
102 Boletín INIA, Nº 190
Principios Básicos de Fertirrigación
5. EL AGUA DE RIEGO Y EL FERTIRRIEGO
Consideraciones de la relación sistema radical - suelo en fertirri-
gación con riego de alta frecuencia.
• Se ocupa sólo un 30 - 40% del volumen total del suelo.
• El aporte de nutrientes por el suelo es mucho menor. Se debe
considerar el aporte del agua.
• El sistema radical está expuesto continuamente a un suminis-
tro de sales.
• Las sales que ingresan al bulbo húmedo difícilmente son des-
plazadas a gran distancia del sistema radical. El lavado de sa-
les se realiza con riegos largos sin fertilizante.
Independiente de la fuente (superficial o subterránea), la calidad
del agua de riego es un término que se utiliza para indicar la
conveniencia o limitación del empleo del agua con fines de rie-
go para los cultivos, para cuya determinación generalmente se
toman las características químicas.
La calidad del agua depende de sus características físicas y quí-
micas, y también de los problemas potenciales que pueden ge-
nerar a los cultivos, a los suelos y al sistema de riego, dando
lugar al uso condicionado del agua de riego, dependiendo del
cultivo y del suelo específico que se trate (Cuadro 19).
Boletín INIA, Nº 190 103
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Cuadro 19. Rangos deseables de algunos
parámetros y elementos en el agua de riego.
Concentración
Elemento en el agua de riego
C. E (mmhos/cm) 0,2 - 1,0
pH 6,5 - 7,0
Nitrato (ppm) 0,0 - 5,0
Fósforo (ppm) 0,005 - 5,0
Potasio (ppm) 0,5 - 10,0
Calcio (ppm) 40 - 120,0
Magnesio (ppm) 6,0 - 24,0
Fierro (ppm) 2,0 - 5,0
Boro (ppm) 0,0 – 0,3
Cloruros (meq/l) 0,2 – 1
C. E: Conductividad Eléctrica.
A continuación, se presenta un ejemplo de cálculo de aporte de
nutrientes en el agua de riego:
Ejemplo 8.
Cálculo de aporte de nutrientes por el agua de riego.
En un cultivo de lechuga al aire libre regado por cintas se aplican
3.000 m 3 de agua de riego con una concentración de 10 ppm de
N (NO 3-) y 35 ppm de Calcio.
ppm: Partes por millón.
1 ppm = 1 mg/Kg = 1 mL/L
¿Cuál es el aporte de estos nutrientes por ha?.
• N (NO 3-) : 10 ppm = 10 mg/L = 10 g/m3 = 0,01 Kg/m 3
0,01 Kg/m 3 x 3.000 m 3 = 30 Kg de N/ha
• Calcio : 35 ppm = 35 mg/L = 35 g/m 3 = 0,035 Kg/m 3
0,035 Kg/m 3 x 3.000 m 3 = 105 Kg de Ca/ha
104 Boletín INIA, Nº 190
Principios Básicos de Fertirrigación
6. PREPARACIÓN DE SOLUCIONES
La solución de riego debe obedecer a un rango de pH (entre 5,5
- 6,5) y Conductividad eléctrica (idealmente menor a 1,5 mmhos/
cm) para asegurar la completa disponibilidad de nutrientes y una
concentración de sales que no provoque daños al cultivo. Para
este efecto se debe conocer la ficha técnica de cada fertilizante a
usar (solubilidad, pH y C.E. a distintas concentraciones, grado de
pureza), o disponer de un pH-metro y Conductivímetro.
Al preparar la Solución Madre se debe tener cuidado de no mez-
clar productos que precipiten. Lo ideal es trabajar con productos
formulados como mezclas N-P-K desde fábrica, que aseguren el
buen funcionamiento del sistema.
Los pasos para preparar una solución fertilizante, son los siguien-
tes:
1) Determinar la demanda del cultivo.
2) Calcular la proporción de los diferentes fertilizantes a utili-
zar, de acuerdo al requerimiento de nutrientes para el perio-
do (según fenología).
3) Suministro del suelo.
4) Calidad agua de riego.
5) Verificar la compatibilidad de los fertilizantes disponibles.
6) Verificar la solubilidad y preparación solución madre.
7) Calcular la Conductividad Eléctrica resultante.
8) Conocer la acidez (pH) resultante.
9) En el caso de ser necesario calcular la cantidad de ácido re-
querida para neutralizar los bicarbonatos o para bajar el pH.
10) Concentración agua de riego.
11) Calcular la tasa de inyección.
Boletín INIA, Nº 190 105
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Una vez determinado el tipo de fertilizante y la cantidad a em-
plear de acuerdo al cultivo (Cuadro 20), se prepara la solución
en un balde, siguiendo los pasos que a continuación se detallan:
a. Agregue agua a un balde o estanque hasta la mitad del total
de solución a preparar.
b. Adicione el fertilizante.
c. Agite vigorosamente hasta que todo el producto se disuelva.
d. Agregue agua hasta completar el volumen deseado y agite
nuevamente.
e. Inyecte la solución al sistema de riego.
Cuadro 20. Necesidades nutricionales de
diversas especies hortícolas.
Nutrientes (Kg/ha)
Especie N P 2O 5 K 2 O S MgO CaO
Frutales en formación 95 49 79 7 4 30
Vides (1ª temporada) 78 32 32 7 10 30
Vides (plena producción) 69 36 156 17 2 25
Uva de mesa (producción) 130 42 301 40 17 60
Palto en producción 285 93 193 45 15 52
Carozos en producción 132 62 242 27 14 76
Cítricos en producción 464 100 335 53 31 130
Pomáceas en producción 202 70 251 19 3 104
Olivos en producción 204 128 231 30 36 104
Frutales de nuez 115 84 153 2 10 24
Kiwi en producción 146 64 229 11 3 88
Frutilla (primavera-verano) 167 112 160 20 17 72
Hortalizas solanáceas 259 162 348 10 21 109
Nota: Se debe dividir los requerimientos de acuerdo a etapa fenológica del cultivo.
Idealmente se recomienda tener 4 estanques para preparar las
disoluciones de fertilizantes, dependiendo de los elementos a
inyectar:
106 Boletín INIA, Nº 190
Principios Básicos de Fertirrigación
• Estanque 1: N–P–K
• Estanque 2: Ca – Mg
• Estanque 3: Microelementos (Fe, Mn, Zn, Cu, B, Mo).
• Estanque 4: Ácidos (nítrico, fosfórico, sulfúrico, clorhídrico).
6.1. Concentración de fertilizantes en el agua
de riego
Para obtener el mayor beneficio del sistema es aconsejable apli-
car fertilizantes en cada riego. Esta práctica permite trabajar con
concentraciones finales muy bajas en la solución de fertirriego
que llega a las plantas, con lo cual se evitan los riesgos de toxici-
dad por exceso de sales, o de sobrepasar la solubilidad de los
fertilizantes.
La solución final de fertirrigación debe cumplir con dos caracte-
rísticas esenciales:
• Conductividad eléctrica (C.E.) menor a un valor determinado
(medida con un Conductivímetro, u obtenida de la ficha téc-
nica del fertilizante soluble).
• pH entre 5,5-6,5.
La C.E. es una propiedad que tienen las soluciones de agua con
sales disueltas, que dice relación con la capacidad de conducir
la electricidad, siendo mayor cuando aumenta la cantidad de sales
disueltas. En la medida que la C.E. aumenta, las plantas se harán
más susceptibles a sufrir daños por exceso de sales. Así, la C.E.
permite tener una idea de la calidad del agua que será entregada
a las plantas. Para obtener la C.E. de la solución que se usará en
fertirrigación se debe contar con los antecedentes técnicos del
producto a usar en una concentración determinada y luego su-
Boletín INIA, Nº 190 107
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
mar la C.E. del agua (determinada por análisis de agua). En el
Cuadro 21, se indican antecedentes de C.E. de diversos fertili-
zantes usados en fertirrigación, para una concentración final (que
llega a los emisores) de 1 gramo por litro de agua. Otro antece-
dente a considerar es la C.E. máxima tolerable por cada cultivo,
frente a la cual el rendimiento puede ser afectado (ver cuadro
16).
Cuadro 21. Características técnicas de fertilizantes
usados en fertirrigación.
Solubilidad a C.E. a 1 g/L* pH en solución
Fertilizante 20 oC (g/L*) (mmhos/cm) a 1 g/L*
Nitrato de amonio 1.870 0,9 5,6
Urea 1.080 0,07 5,8
Sulfato de amonio 760 2,1 5,5
Nitrato de potasio 310 1,21 7
Nitrato de calcio 1.220 n.d. n.d.
Nitrato de magnesio 2.250 0,88 5,6
Fosfato monoamónico 400 0,86 4,7
Fosfato monopotásico 230 0,72 4,8
Sulfato de potasio 120 1,4 7,1
* = se considera el uso de agua destilada.
n.d. = no determinado.
El pH de la solución entrega un índice de la disponibilidad de los
nutrientes entregados. Así por ejemplo, cuando el pH es mayor a
7,0 disminuye la disponibilidad de microelementos. Por otra parte,
cuando el pH es inferior a 5,0 baja la disponibilidad del fósforo,
potasio, calcio y magnesio.
La realización de mezclas fertilizantes, ya sea usando uno o más
estanques, entregará un valor de C.E. y de pH de la solución final
de fertirrigación. Si la C.E. (medida con conductivímetro) supera
el valor límite indicado para algún cultivo específico, será nece-
sario disminuir la dosis de solución madre inyectada, hasta al-
108 Boletín INIA, Nº 190
Principios Básicos de Fertirrigación
canzar un valor adecuado. En el caso del pH, normalmente al
realizar mezclas en solución, el valor comienza a aumentar, pu-
diendo ser mayor a 7,0, por lo cual es necesario inyectar ácidos
(nítrico, fosfórico, sulfúrico, clorhídrico) en alguna concentración
determinada que permita obtener un pH dentro del rango ópti-
mo.
Además de la preparación de mezclas a nivel de campo, existe la
posibilidad de usar mezclas comerciales, las cuales tienen las
siguientes ventajas:
• Pueden contener una amplia cantidad de elementos compati-
bles entre sí.
• Las fuentes fertilizantes usadas en la elaboración de cada mez-
cla cumplen con ciertas características de calidad.
• Cada producto cuenta con una ficha técnica que indica;
solubilidad en agua a una temperatura dada, pH y C.E. a cier-
ta concentración.
• El pH logrado en solución se encuentra dentro del rango ópti-
mo para la mayoría de los cultivos.
• El sistema de fertirrigación implementado podría contar con
sólo un estanque para preparar soluciones madres.
• La aplicación de fertilizantes que contengan Calcio y Magnesio
se puede realizar en riegos separados, o durante los mismos
riegos, siempre que se preparen en un segundo estanque.
• Se facilita la práctica de fertirrigación, puesto que se evita la
preparación de mezclas.
En cada cultivo se puede usar la mezcla comercial más adecua-
da por etapa fenológica.
A continuación se presenta un ejemplo de cálculo de concentra-
ción de fertilizante en el agua de riego:
Boletín INIA, Nº 190 109
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
Ejemplo 9.
Cálculo de concentración de fertilizante en el agua de riego.
Se plantean las siguientes características para una temporada (6
meses):
• Cultivo: Tomates en invernadero.
• Área invernadero: 300 m 2
• Plantas por nave: 200
• Goteros/planta: 1 gotero por planta.
• Caudal Goteros: 4 L/hora.
• Riego: 6 riegos por semana.
• Tiempo de riego: 2 horas (144 riegos por temporada).
• Aplicación fertilizantes: 120 Kg por temporada.
1º Determinar el requerimiento total de agua para la temporada:
Agua total = NDG x Caudal x TR x RT Ecuación 11
Donde:
Agua Total : agua total aplicada en la temporada (L).
NDG : Número de goteros por cuartel o sector de riego.
Caudal : caudal de los goteros (L/h).
TR : Tiempo de riego (horas).
RT : Número de riegos por temporada.
Aplicando la ecuación antes descrita se tiene:
Agua total = 200 x 4 x 2 x (6 x 4 x 6) = 230.400 litros
2º Determinar la concentración final:
Kg fertilizante
Concentración final = Ecuación 12
Agua total
110 Boletín INIA, Nº 190
Principios Básicos de Fertirrigación
Si se aplican 120 Kg de fertilizantes, distribuidos en todos los
riegos, la concentración final de fertilizantes en el agua de riego
sería la siguiente:
120 Kg 120.000 gramos
Concentración = = = 0,52 g/L
230 m 3 230.000 litros
Al respecto, la Concentración Máxima de fertilizantes a aplicar
en cada riego durante la temporada de crecimiento dependerá
del estado fenológico y de la especie, pero en general se sugie-
ren valores inferiores a los siguientes:
• Crecimiento inicial : Concentración < 0,3 g/L
• Desarrollo intermedio : Concentración < 0,5 g/L
• Producción : Concentración < 1 - 2 g/L
6.2. Inyección de Fertilizantes
En muchos casos, el éxito de los programas de fertirrigación no
depende del tipo de sistema de inyección empleado, sino de una
calibración adecuada, ya que el uso no controlado puede sobre-
pasar las concentraciones límites de sales en el agua de riego, o
simplemente no cumplir con los tiempos de aplicación adecua-
dos, quedando residuos al interior de las tuberías.
Generalmente la solubilidad de las mezclas comerciales es de
un 20 - 30%, lo cual significa que se pueden disolver fácilmente
20 - 30 Kg de fertilizante en un estanque de 100 litros (solución
madre). La cantidad a inyectar (Tasa de Inyección) de una solu-
ción madre dependerá de los siguientes factores:
1) Concentración final que se quiera alcanzar (g/L).
2) Caudal de riego (bomba o emisores) (L/s).
3) Concentración de la solución madre (Kg/L).
Boletín INIA, Nº 190 111
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
El tiempo de inyección de fertilizantes también puede variar.
Normalmente, el riego se inicia entregando solamente agua, con
lo cual se consigue lavar las sales del suelo que pueden haber
quedado como exceso del riego anterior. Posteriormente se co-
mienza a inyectar la dosis de fertilizante calculada para ese even-
to. Una vez terminada la inyección del fertilizante se debe dar
un tiempo de rezago sólo con agua, permitiendo así una limpie-
za de cañerías y emisores.
La Tasa de Inyección se calcula por la siguiente ecuación:
[Fertilizante] x 6
Tasa de intección = Ecuación 13
CR x [SM]
Donde:
Tasa de Inyección : Caudal de Solución Madre a inyectar
al sistema (L/min).
Fertilizantes : Concentración a alcanzar del
fertilizante (g/L).
CR : Caudal de riego (L/s).
SM : Concentración de la Solución Madre (Kg/L).
A continuación, se presenta un ejemplo de cálculo de Tasa de
Inyección
Ejemplo 10.
Cálculo de Tasa de Inyección
Se prepara una solución madre concentrada al 20% (20 Kilos de
fertilizante en 100 Litros de agua = 0,2 Kg/L).
El Caudal de la bomba es de 10 Litros por segundo (medido a
nivel de campo).
La concentración máxima de solución de riego (que sale por cada
emisor) a la que se quiere trabajar es de 0,5 gramos por litro.
112 Boletín INIA, Nº 190
Principios Básicos de Fertirrigación
¿Qué tasa de inyección debo medir en el caudalímetro?
(aplicar ecuación 13)
0,5 (g/L) x 6
Tasa de inyección = = 1,5 L/min
10 (L/s) x 0,2 (Kg/L)
6.3. Cálculo de ácido a aplicar para neutralización
Para neutralizar concentraciones excesivas de bicarbonatos en
el agua de riego se realizan aplicaciones de ácidos (fosfórico,
sulfúrico, nítrico, clorhídrico), cuyo cálculo de dosificación se
presenta en la siguiente ecuación (100% concentración):
[HCO 3] x 0,7 x Vol. agua x PE Ac
DA = Ecuación 14
Densidad ácido x 1.000
Donde:
DA : Dosis de ácido (L/ha)
[HCO 3] : Concentración de bicarbonatos (meq/L)
0,7 : Fracción porcentual de concentración de bicarbona-
tos a neutralizar (70%). Cuando se neutraliza más
de un 75% u 80% del bicarbonato presente se
produce una fuerte caída en el pH, pudiendo
generar nuevos problemas.
Vol. Agua: Volumen de agua a aplicar (evento de riego,
período fenológico, temporada de riego)
PE Ac : Peso equivalente del ácido a emplear, pudiendo ser
Ácido nítrico (HNO 3-), 63 mg/meq
Ácido Sulfúrico (H 2SO 42-): 49 mg/meq
Ácido Fosfórico (H 2PO 43-): 32,3 mg/meq
Ácido Clorhídrico (HCL): 36,5 mg/meq
1.000 : Factor de corrección de unidades
Boletín INIA, Nº 190 113
Nodo Tecnológico de Riego en el Secano, Fase II
La reacción química durante el proceso de acidificación en tér-
minos simples es la siguiente:
_
Catión-HCO 3 + Anión-H + → H 2O + CO 2 + Catión libre + Anión libre
Donde:
Catión libre = Ca +2 o Mg +2 o Na +, derivado del bicarbonato
neutralizado.
Anión libre = NO3- o SO 42- o PO 43- o Cl-, derivado del ácido
aplicado (nítrico, sulfúrico, fosfórico,
clorhídrico).
Cabe considerar que durante la neutralización de los bicarbonatos
se solubilizan sales, generando un aumento en la CE.
A continuación, se presenta un ejemplo de cálculo de dosis de
ácido a inyectar para neutralizar los bicarbonatos.
Ejemplo 11.
Cálculo de dosis de ácido a inyectar
Cultivo : viñedo variedad Carmenere
pH del agua : 7,2
Bicarbonatos en el agua : 1,25 meq/L
Agua aplicada : 3.000 m 3 (para toda la
temporada)
Ácido a utilizar : ácido fosfórico
Densidad del ácido : 1,7 Kg/L
Bicarbonato a neutralizar : 70%
114 Boletín INIA, Nº 190
Principios Básicos de Fertirrigación
La dosis total de ácido fosfórico a emplear para toda la tempora-
da de riego se determinará empleando la ecuación 14 propuesta
anteriormente (se considera 100% de concentración en el Aci-
do).
1,25 x 0,7 x 3.000 x 32,3
Dosis de ácido = = 50 L/ha
1,7 x 1.000
La distribución de la dosis del ácido se realizará de forma pro-
porcional a la distribución del volumen de agua a aplicar duran-
te la temporada (método cualitativo o de trabajo por concentra-
ción).
Boletín INIA, Nº 190 115