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Enfermedad de Alzheimer: Síntomas y Riesgos

La enfermedad de Alzheimer es un trastorno neurodegenerativo progresivo que afecta la memoria y las habilidades cognitivas, impactando significativamente la vida de los pacientes y sus cuidadores. Se identifican varios factores de riesgo, incluyendo genética, envejecimiento y condiciones de salud, y los síntomas se agrupan en manifestaciones cognitivas y alteraciones del comportamiento. El diagnóstico se basa en la evaluación clínica y pruebas específicas, con un enfoque en la identificación temprana para mejorar la calidad de vida de los afectados.

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Enfermedad de Alzheimer: Síntomas y Riesgos

La enfermedad de Alzheimer es un trastorno neurodegenerativo progresivo que afecta la memoria y las habilidades cognitivas, impactando significativamente la vida de los pacientes y sus cuidadores. Se identifican varios factores de riesgo, incluyendo genética, envejecimiento y condiciones de salud, y los síntomas se agrupan en manifestaciones cognitivas y alteraciones del comportamiento. El diagnóstico se basa en la evaluación clínica y pruebas específicas, con un enfoque en la identificación temprana para mejorar la calidad de vida de los afectados.

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Licenciatura en Médico Cirujano

Materia:
Envejecimiento y salud

Tema
Alzheimer

Equipo 7

Ferrer Reyes Naomi


García Mendéz Wendy del Carmen
González Castellanos Adriel
Rodríguez Hernández Estefanía
López Domínguez Germán Antonio
Mérida Gutierrez Edgar Manuel

Semestre y Grupo
5 “A”

Docente
Dra. Ana Maria Javier Hernandez

Ranchería Sur 4ta Sección, Comalcalco, Tabasco, México


Introducción

La enfermedad de Alzheimer es uno de los desafíos más significativos para la


medicina y la sociedad en general. Como la forma más común de demencia, afecta
a millones de personas en todo el mundo, impactando no solo a quienes la padecen,
sino también a sus familiares y cuidadores. Se caracteriza por un deterioro
progresivo de la memoria, el pensamiento y las habilidades cognitivas, lo que
eventualmente compromete la capacidad para realizar las actividades cotidianas.

El objetivo de esta presentación es proporcionar una visión integral de la


enfermedad de Alzheimer, abarcando desde su definición y sus principales
características clínicas, hasta las teorías más recientes sobre su origen, diagnóstico,
tratamiento y los avances en la investigación. Asimismo, discutiremos el impacto
que tiene esta enfermedad en la calidad de vida de los pacientes y las estrategias
de apoyo disponibles para las familias.

Comprender mejor esta enfermedad nos permite no solo enfrentar sus desafíos
médicos, sino también sensibilizarnos sobre la importancia de la detección
temprana, el cuidado adecuado y el apoyo emocional para los afectados.

Definición:
La enfermedad de Alzheimer (EA) es un trastorno neurodegenerativo progresivo e
irreversible marcado por el deterioro cognoscitivo y conductual que interfiere
significativamente con el funcionamiento social y ocupacional. Es una enfermedad
incurable con un período preclínico largo y un curso paulatino. Es la causa más
común de demencia y se caracteriza por pérdida gradual de la memoria y un
continuo deterioro de las actividades básicas de la vida diaria asociado a cambios
de conducta (GPC SNS, 2010).

El inicio de la EA es insidioso y las manifestaciones clínicas evolucionan en un


periodo de años y suelen ir desde trastornos de memoria moderados, hasta la
dependencia total con pérdida cognoscitiva grave.
El curso de esta enfermedad finaliza en la incapacidad mental y funcional que
concluye con la muerte. Además, durante las etapas avanzadas de la enfermedad
consume una gran cantidad de recursos económicos y físicos, afectando las
relaciones personales, familiares y laborales de los cuidadores.

Factores de Riesgo
Genético: Las mutaciones en los genes APP, PSEN1 y PSEN2 favorecen la
aparición temprana de la EA y los polimorfismos en el gen APOE (alelo ε4) se
pueden asociar a la aparición tardía de la EA. La mayoría de las mutaciones en APP
y PSEN1‑2 provocan aumento de la relación Aβ42/Aβ40, que propicia la deposición
temprana de Aβ. La presencia de ε4 en heterocigosis aumenta tres veces el riesgo
de desarrollar EA, mientras que el riesgo aumenta hasta 12 veces en homocigosis.
Envejecimiento: Principal factor de riesgo para desarrollar demencia tipo EA
esporádica. En el sistema nervioso central implica reducción en el volumen y peso
del cerebro, pérdida de sinapsis y agrandamiento de los ventrículos.
Menor educación: El mayor grado educativo alcanzado durante la vida (reserva
cognitiva) de un individuo reduce el riesgo de demencia. Los individuos cuyos
trabajos son más exigentes cognitivamente tienden a mostrar menor deterioro
cognitivo (aumenta la reserva cognitiva), en comparación con individuos cuyos
trabajos son de poca demanda cognitiva.
Enfermedades cerebrovasculares: Incrementan el riesgo de demencia. La
presencia de enfermedad vascular parenquimatosa se puede encontrar como brotes
hemorrágicos e infartos cerebrales en más de 50 % de los pacientes con EA. Una
lesión vascular conduce a una mayor expresión y procesamiento de APP, lo que
resulta en aumento del péptido Aβ. El daño a la barrera hematoencefálica produce
disminución en la eliminación del Aβ y favorece su acumulación en el sistema
nervioso central.
Lesión cerebral traumática: Activa el procesamiento de APP y genera Aβ, que se
deposita predominantemente en la corteza temporoparietal, el cuerpo calloso y el
hipocampo. Una deposición excesiva de Aβ, acompañada de un exceso de marañas
neurofibrilares, contribuye al desarrollo de la EA. Causa aumento de los depósitos
de elementos neurodegenerativos en las conexiones sinápticas, acelerado por la
actividad proinflamatoria general específica de la depresión u otras condiciones
somáticas asociadas al envejecimiento.
Hipertensión arterial: La hipertensión puede aumentar el riesgo de desarrollar EA
cuando está presente durante la mediana edad e impacta negativamente al
rendimiento cognitivo en edades avanzadas Provoca cambios en las paredes
vasculares que pueden conducir a hipoperfusión, isquemia e hipoxia cerebral,
contribuyendo a desencadenar el desarrollo de la EA, así como a disfunción en la
barrera hematoencefálica, asociada a la génesis de la EA.
Obesidad: Cursar con obesidad (aumento del índice de masa corporal) se asocia a
riesgo de padecer demencia. Una masa corporal mayor en edades tempranas al
desarrollo de la enfermedad (etapa preclínica y prodrómica de la demencia) se
asocia a mayor riesgo de padecerla.
Diabetes: Se asocia a mayor deterioro cognitivo. La resistencia a la insulina está
asociada a la presencia de placas neuríticas en los cerebros de los pacientes con
EA.
Inactividad física: La actividad física habitual reduce el riesgo de demencia en
adultos mayores. Los niveles más altos de actividad física se asocian a una
reducción de 14 a 21 % en el riesgo de padecer demencia.
Depresión: Asociada a la incidencia de demencia, con una variedad de posibles
mecanismos psicológicos y fisiológicos. Forma parte de la etapa prodrómica y de las
primeras etapas de la demencia.
Aislamiento social: Un menor contacto social aumenta el riesgo de desarrollar
demencia. Puede ocurrir también como parte de la etapa prodrómica de la
demencia. Aumento significativo de estrés y ansiedad.
Tabaquismo y alcoholismo: Los fumadores presentan mayor riesgo de desarrollar
demencia que los no fumadores, y mayor riesgo de muerte prematura. El consumo
en exceso de alcohol se ha relacionado con mayor riesgo de desarrollar demencia
tipo EA. La exposición pasiva al humo puede causar un mayor deterioro de la
memoria. El consumo de alcohol en exceso puede dañar las neuronas,
contribuyendo al desarrollo de la demencia tipo EA.

Signos y síntomas
La EA es la causa más común de demencia, es frecuente después de los 65 años,
tiene un curso crónico y progresivo, la manifestación esencial y más temprana de la
enfermedad es la alteración de la memoria, siendo la memoria episódica la más
afectada ( relacionada con los eventos personales). La memoria semántica (
integración de conceptos) se verá afectada posteriormente.
Cursa con múltiples manifestaciones, estas se pueden dividir principalmente en 2
grupos:
● Manifestaciones cognoscitivas
● Alteraciones del comportamiento y manifestaciones psicológicas.

Dentro de las manifestaciones cognoscitivas se encuentran:


● Alteraciones en la memoria
● Alteraciones en las funciones ejecutivas
● Trastornos afásicos
● Trastornos agnósicos
● Trastornos apráxicos.
Las alteraciones en la memoria forman parte del síntoma cardinal, pueden olvidar
nombres de familiares o repetir preguntas que acaban de recibir respuesta, por lo
que deberán diferenciarse de los cambios fisiológicos propios del envejecimiento.

La alteración en la función ejecutiva y el deterioro visuoespacial se presentan de


forma temprana. La primera, requiere de diseño, planeación en tiempo y lugar, que
al ser compleja, repercute en la funcionalidad del paciente. Sin embargo,
erróneamente pueden ser atribuidas al envejecimiento, ya que el paciente puede
tener una percepción limitada de sus propios déficits (anosognosia) y presentar
circunloquios o rodeos.

La disfunción del desempeño ejecutivo se observa con la presencia de conductas de


imitación, falta de espontaneidad y perseveración.

Los déficits en el lenguaje y síntomas de comportamiento a menudo se manifiestan


más tarde en el curso de la enfermedad. Estos déficits se desarrollan y progresan
de forma insidiosa.
Dentro de las manifestaciones del comportamiento y psicológicas que se deben
evaluar se encuentran:
● Apatía y trastornos del apetito.
● Hiperactividad.
● Psicosis.
● Alteraciones en el estado de ánimo.
La enfermedad de Alzheimer tiene una presentación muy variada durante el
transcurso del padecimiento, es por ello que se recomienda establecer el grado de
gravedad de acuerdo a los síntomas y clasificarlo en:
➢ Etapa preclínica.
➢ Etapa leve.
➢ Etapa moderada.
➢ Etapa grave.
Etapa Preclínica de la enfermedad de Alzheimer : Un paciente con EA en esta
etapa puede aparecer completamente normal en el examen físico y en las
evaluaciones del estado mental. Las regiones específicas del cerebro (p. Ej., corteza
entorrinal, hipocampo) pueden verse afectadas décadas antes de que aparezcan
cualquier signo o síntoma.

Enfermedad de Alzheimer leve: Los síntomas de esta etapa puede incluir los
siguientes:
● Pérdida de memoria reciente.
● Confusión sobre la ubicación de lugares familiares.
● Requieren más tiempo para llevar a cabo las tareas diarias habituales.
● Dificultad para manejar dinero y pagar cuentas.
● Juicio comprometido, que a menudo conduce a malas decisiones.
● Pérdida de espontaneidad y del sentido de iniciativa.
● Cambios de humor y personalidad; Aumento de la ansiedad

Enfermedad de Alzheimer moderada. Los síntomas de esta etapa puede incluir


los siguientes:
● Deterioro mayor de la memoria y confusión.
● Tiempo de atención reducido.
● Dificultad para reconocer a amigos y familiares.
● Disminución de la cantidad de palabras y fluidez del lenguaje.
● Dificultades con la lectura, escritura o cálculo.
● Dificultad para organizar pensamientos y pensar lógicamente.
● Incapacidad para aprender cosas nuevas o para hacer frente a situaciones
nuevas o inesperadas.
● Inquietud, agitación, ansiedad, llanto, vagabundeo, especialmente en la tarde
o por la noche.
● Movimientos repetitivos; Contracciones musculares ocasionales.
Alucinaciones, delirios, sospechas o paranoia (“le roban sus cosas”).
● Irritabilidad.
● Pérdida del control de los impulsos: conductas tales como desvestirse en
momentos o lugares inapropiados o en lenguaje vulgar.
● Disfunción ejecutiva y el deterioro visuo-espacial: tales como problemas para
salir de una silla o poner la mesa.
Enfermedad de Alzheimer grave: Los pacientes con EA grave no pueden
reconocer a familiares o seres queridos y no pueden comunicarse eficazmente.
Ellos son completamente dependientes de otros para el cuidado, y todo sentido del
yo parece desaparecer.
Otros síntomas de esta etapa puede incluir los siguientes:
● Pérdida de peso.
● Convulsiones
● infecciones de la piel
● dificultad para tragar.
● Desaparece el lenguaje, hay quejidos, gemidos, gruñidos o monosílabos.
● Aumento de la somnolencia.
● Incontinencia urinaria y fecal.
● En la etapa final de la EA, los pacientes pueden estar en la cama mucho o
todo el tiempo. La muerte es a menudo el resultado de otras enfermedades,
con frecuencia la neumonía por aspiración.
Diagnóstico
Diagnóstico clínico para establecer los grados de gravedad.
Se da por medio de la identificación de los signos y síntomas dividiendo a la
enfermedad en 4 etapas según la presencia de estos.
Etapa Preclínica de la enfermedad de Alzheimer:
Un paciente con EA en esta etapa puede aparecer completamente normal en el
examen físico y en las evaluaciones del estado mental. Las regiones
específicas del cerebro (p. Ej., corteza entorrinal, hipocampo) pueden verse
afectadas décadas antes de que aparezca cualquier signo o síntoma.
Enfermedad de Alzheimer leve. Los síntomas de esta etapa pueden incluir los
siguientes:
● Pérdida de memoria reciente.
● Confusión sobre la ubicación de lugares familiares.
● Requieren más tiempo para llevar a cabo las tareas diarias
habituales.
● Dificultad para manejar dinero y pagar cuentas.
● Juicio comprometido, que a menudo conduce a malas decisiones.
● Pérdida de espontaneidad y del sentido de iniciativa.
● Cambios de humor y personalidad; Aumento de la ansiedad.
Enfermedad de Alzheimer moderada. Los síntomas de esta etapa puede
incluir los siguientes:
● Deterioro mayor de la memoria y confusión.
● Tiempo de atención reducido.
● Dificultad para reconocer a amigos y familiares.
● Disminución de la cantidad de palabras y fluidez del lenguaje.
● Dificultades con la lectura, escritura o cálculo.
● Dificultad para organizar pensamientos y pensar lógicamente.
● Incapacidad para aprender cosas nuevas o para hacer frente a
situaciones nuevas o inesperadas.
● Inquietud, agitación, ansiedad, llanto, vagabundeo, especialmente
en la tarde o por la noche.
● Movimientos repetitivos; Contracciones musculares ocasionales.
Alucinaciones, delirios, sospechas o paranoia (“le roban sus
cosas”).
● Irritabilidad.
● Pérdida del control de los impulsos: conductas tales como
desvestirse en momentos o lugares inapropiados o en lenguaje
vulgar.
● Disfunción ejecutiva y el deterioro visuo-espacial: tales como
problemas para salir de una silla o poner la mesa.
Enfermedad de Alzheimer grave. Los pacientes con EA grave no pueden
reconocer a familiares o seres queridos y no pueden comunicarse eficazmente.
Ellos son completamente dependientes de otros para el cuidado, y todo sentido
del yo parece desaparecer.

Diagnóstico mediante criterios clínicos: De manera inicial o de no ser


posible realizar una valoración neuropsicológica y ante la sospecha de
demencia, se pueden emplear las pruebas de tamizaje de global en busca de
deterioro cognoscitivo como el MiniMental State Evaluation (MMSE), Montreal
Cognitive Assessment (MOCA) o el Mini-Cog.
El MMSE no debe de usarse de manera aislada para confirmar o excluir
demencia, debiendo de interpretarse de manera individual en el contexto de
cada paciente, incluyendo la personalidad, comportamiento y su desempeño en
el domicilio y en la vida diaria.
Existen otras pruebas con desempeño comparable al MMSE para detectar
demencia. Una alternativa puede ser el Mini-Cog (sensibilidad de 91% y
especificidad de 86%).
En el caso de deterioro cognoscitivo leve la alternativa ideal es el Montreal
Cognitive Assessment (sensibilidad de 89% y especificidad de 75%).
Las ventajas de utilizar Mini-Cog es su alta sensibilidad para predecir
demencia, facilidad de aplicación, tiempo relativamente corto y su valor
diagnóstico no es limitado por la educación o el lenguaje del paciente. Estos
criterios sirven en si para valorar un deterioro cognoscitivo que nos puede
ayudar a guiarnos para el diagnóstico de demencia
Pruebas de laboratorio e imagen:
● Para descartar causas potencialmente reversibles de demencia y para
descartar comorbilidades se recomienda realizar, las siguientes pruebas
de laboratorio:
● Biometría hemática completa.
● Hormona estimulante de la tiroides (TSH).
● Electrólitos.
● Calcio.
● Glucosa.
● Tac
● Resonancia magnética
● Electroencefalograma

En si estas pruebas diagnósticas sirven para evaluar posibles causas


secundarias de alzheimer y que otras complicaciones posibles se podrían
presentar.

Atención al paciente ante el diagnóstico

● MEDICACIÓN

Los fármacos útiles para el manejo de la EA funcionan mejor en etapa temprana o


moderada de la enfermedad. Pueden evitar que la perdida de la memoria empeore
con el tiempo. Es importante entender que ninguno de estos medicamentos detiene
el progreso de la enfermedad.

Aunque no existe ningún fármaco que pueda curar o estabilizar en forma


permanente la EA, existen 2 grupos de fármacos cuyo uso está autorizado, los
cuales son:
1. Inhibidores de la acetilcolinesterasa (ACE).
2. Moduladores de la transmisión glutamaérgica (antagonistas de los receptores
N-metil-D-Aspartato- NMDA).

Los inhibidores de la ACE (donepezilo, rivastigmina y galantamina) no muestran


diferencias entre ellos, respecto a los perfiles de eficacia y seguridad. Las
comparaciones directas no indican diferencias entre los inhibidores de la ACE. La
selección de cuál es el agente a utilizar se basará en el perfil de efectos adversos, la
facilidad de uso, familiaridad y las diferencias entre los agentes en su
farmacocinética y mecanismos de acción.
Los efectos secundarios más comunes en el tratamiento con inhibidores de la ACE
son los gastrointestinales (náuseas, vómitos y diarrea). Con menor frecuencia puede
aparecer: dolor abdominal, anorexia, pérdida de peso, trastornos del sueño, efectos
extrapiramidales, calambres musculares, incontinencia urinaria, bradicardia y
síncope. Los efectos adversos suelen ser leves, transitorios y dosis- dependiente.

● APOYO FAMILIAR

1. Incentivar a mantener una rutina establecida ( bañarse, vestirse y


comer a la misma hora todos los días).
2. Ayudar a la persona a hacer listas de las cosas que debe hacer, y
anotar las citas y las actividades a las que debe asistir en un cuaderno
o calendario.
3. Planificar actividades que la persona disfruta e intente hacerlas a la
misma hora todos los días.
4. Considerar el uso de un sistema o de recordatorios que ayuden a las
personas si deben tomar medicamentos con regularidad.
5. Cuando se esté vistiendo o bañando, permita que la persona haga
todo lo que pueda por sí sola.
6. Conseguir a la persona ropa cómoda que le sea fácil de usar, como
prendas de vestir con elástico en la cintura, sujetadores de tela o
jaladores grandes para los zíperes o cierres, en lugar de cordones,
botones o hebillas.
7. Usar una silla para duchas que sea fuerte para que sostenga a una
persona que esté inestable y así evitar que se caiga. Puede comprar
este tipo de sillas en una farmacia o en una tienda de suministros
médicos.
8. Ser amable y respetuoso. Informe a la persona qué es lo que va a
hacer, paso a paso, mientras le ayuda a bañarse o a vestirse.
9. Servir los alimentos en un lugar familiar y constante, y dé a la persona
suficiente tiempo para que coma.
● APOYO SOCIAL
1. Fomentar actividades de participación, socialización y recreación
en su entorno: esto favorece el mantenimiento de las funciones
cognitivas y permite que la persona mantenga su funcionalidad e
independencia por más tiempo.
2. Fortalecer las redes de apoyo comunitarias: que las personas
cercanas como vecinas, vecinos y amistades se involucren y tengan
conocimiento sobre el padecimiento de la persona. Su inclusión es
fundamental, ya que se puede brindar soporte moral y emocional, así
como recursos diversos que reduzcan la sobrecarga de cuidados en
las familias.
3. Identificar casas de día y centros comunitarios que brinden
servicios: en los cuales la persona pueda realizar actividades que
favorezcan su socialización y estimulen sus habilidades cognitivas.
4. Identificar grupos de apoyo para familiares y personas
cuidadoras: es esencial recibir soporte emocional y moral a través de
vínculos que brinden escucha activa, comprensión y afecto, esto
ayuda a reducir el estrés producido por la sobrecarga de cuidado y
favorece la salud mental y emocional de las familias.
5. Como familiares identificar cursos de capacitación para personas
cuidadoras: estos cursos brindan herramientas que permiten
eficientar los cuidados de la persona mayor con EA, así como generar
estrategias para hacer una distribución equitativa de los cuidados y
obtener habilidades que fomenten el autocuidado y el bienestar
integral de la persona cuidadora.

Atención y apoyo multidisciplinario e interdisciplinario

● MEDICINA
La contribución por parte del profesional médico en el abordaje de la persona con
Alzheimer comienza en los estadíos leves con la detección del deterioro cognitivo y
valorando el beneficio de pautar precozmente tratamiento farmacológico con
anticolinesterásicos que enlentece durante un tiempo el curso de la enfermedad.
Los Síntomas Psicoconductuales de la Demencia suelen ser muy frecuentes,
variados y en ocasiones graves. El médico será de gran ayuda para controlarlos con
la elección del psicofármaco más específico para el tipo de síntoma.
A lo largo de toda la enfermedad es importante controlar las distintas patologías
médicas concomitantes. Prevenir o tratar precozmente sus descompensaciones, así
como posibles procesos infecciosos que pueden acelerar el empeoramiento.
En los estadíos finales como en cualquier patología terminal el objetivo será el
tratamiento de los síntomas según vayan apareciendo para conseguir que esté lo
más confortable posible.

● ENFERMERÍA
El profesional de enfermería, dentro de este equipo de atención multidisciplinar,
tiene un papel muy importante mediante la creación de una guía planificada de
cuidados individualizados en cada caso, información fundamental para el personal
de atención directa y siempre coordinado con el resto de profesionales.
Debido a la larga duración de esta enfermedad y los muchos problemas que
presentan a lo largo de su vida y dependiendo de sus fases de evolución (problemas
de comunicación, alimentación, eliminación, inmovilismo, lesiones por presión). Los
cuidados de enfermería irán siempre dirigidos hacia un enfoque sintomático
terapéutico, es decir, controlar, modular o paliar muchos de esos problemas ya que
no existe tratamiento alguno para resolver esta enfermedad tan devastadora.

● TRABAJO SOCIAL
Es el primer profesional que se encuentran estas familias que, en la mayoría de los
casos, toman angustiadas la decisión de ingresar a su ser querido en un centro
especializado, su labor se centra de inicio en atender, apoyar e informar sobre el
proceso de la enfermedad. Será necesario realizar una valoración social, en la que
se recojan datos sobre la historia de vida de la persona y el apoyo de redes
formales y no formales, para determinar la intervención, que siempre irá orientada al
mantenimiento o mejora de las condiciones de vida.
Una vez realizada dicha valoración, este departamento es el encargado de orientar
a las familias sobre los recursos necesarios y adecuados a la situación o demanda
que plantean (procesos de incapacitación judicial, dependencia, discapacidad,
pensiones), coordinar el contacto con los servicios sociales y otras entidades,
públicas y privadas y, en definitiva, se constituyen como el nexo de unión entre la
persona atendida, sus familiares y los profesionales que les atienden.

● NEUROPSICOLOGÍA
El papel del neuropsicólogo en un centro especializado en Alzheimer cobra gran
relevancia tanto en el proceso diagnóstico como en la fase de intervención. La
evaluación de estos profesionales, expertos en el funcionamiento de los procesos
cognitivos, permite cualificar y cuantificar los déficit que presenta la persona, así
como sus alteraciones a nivel emocional y conductual.
Este conocimiento es fundamental para poder determinar el tipo de demencia (es
necesario realizar un diagnóstico diferencial entre Alzheimer y otros tipos de
demencia), la fase en la que se encuentra y grado de deterioro, así como para
diseñar los programas de estimulación que ayuden a la persona a preservar las
capacidades cognitivas que aún conserva durante el mayor tiempo posible.
Otro de los abordajes terapéuticos del neuropsicólogo se basa en el manejo de las
alteraciones conductuales (agitación, conductas repetitivas, agresividad), que con
frecuencia aparecen en fases moderadas, mediante la aplicación de técnicas de
modificación de conducta.
Por último, y no menos importante, se encontraría la atención y formación a
familiares, explicándoles la naturaleza y pronóstico de la enfermedad en cada una
de sus fases, proporcionándoles pautas de manejo ante los problemas de conducta
y dotándolos de estrategias de afrontamiento para reducir el estrés que les provoca
el cuidado.

● FISIOTERAPIA
La intervención con el paciente con Alzheimer consiste en mantener su
independencia el máximo tiempo posible trabajando el equilibrio y la marcha y
disminuyendo así el riesgo de caídas, en ayudarle a tener la máxima calidad de vida
posible y una vida físicamente activa y saludable conservando las amplitudes
articulares y la fuerza muscular y retrasar o evitar las posibles complicaciones
asociadas a la enfermedad como son las úlceras por decúbito, las rigideces
articulares y las alteraciones cardiorrespiratorias.
La base de todo el tratamiento es el fomento de la conexión entre cuerpo y mente y
la colaboración de las familias que ayudan en todos los aspectos y sufren de
primera mano el desarrollo de toda la enfermedad.

● ANIMACIÓN SOCIOCULTURAL
La Animación Sociocultural interviene en la vida de las personas mediante
actividades de ocio y tiempo libre para garantizar un bienestar socio-emocional y
lograr un desarrollo personal.
Para incidir en el ocio y tiempo libre de un grupo social, es necesario realizar un
estudio que nos permita conocer a cada una de las personas, recogiendo
información directa de la propia persona, o de sus familiares como datos
significativos de su vida, su oficio, intereses pasados y actuales, modo de vida,
aficiones, gustos, preferencias, expectativas…para así integrar dentro de un grupo
comunitario y poder diseñar programas destinados a alcanzar el propio desarrollo
personal, atendiendo a sus necesidades, motivaciones e intereses.
La participación de las personas en actividades de ocio juega un rol decisivo para la
conservación de la autonomía, independencia, bienestar emocional, satisfacer
necesidades de autorrealización… e interviene en las relaciones humanas
generando redes de tejido grupal.
A menudo una de las problemáticas que afecta a personas con Alzheimer es que
pasan a convertirse en objetos en lugar de seguir siendo sujetos, ya que abandonan
las actividades que ocupan su ocio y tiempo libre. La intervención que realiza el
Animador dentro del equipo es la de conocer para preservar las actividades de su
vida cotidiana para que la persona continúe activo y consiga su propio proyecto vital
y continúe siendo protagonista de su propia historia.

Conclusión

La enfermedad de Alzheimer representa uno de los mayores retos de la medicina


moderna, no solo por su impacto en la calidad de vida de los pacientes, sino
también por la carga emocional, social y económica que genera en las familias y en
la sociedad en general. Aunque aún no existe una cura, los avances en la
investigación nos han permitido comprender mejor su fisiopatología, mejorar las
técnicas de diagnóstico temprano y desarrollar tratamientos que, aunque limitados,
pueden retrasar el avance de los síntomas.

Es fundamental seguir impulsando la investigación científica y promover la


sensibilización sobre esta enfermedad para lograr avances significativos en su
tratamiento y manejo. Además, el apoyo integral a los pacientes y a sus cuidadores
sigue siendo crucial para mejorar su bienestar y calidad de vida.

En conclusión, la lucha contra el Alzheimer no solo debe centrarse en los avances


médicos, sino también en la creación de una red de apoyo que garantice la dignidad
y el cuidado de quienes viven con esta enfermedad.

Referencias

● La importancia de los equipos multidisciplinares para una atención integral a


la persona con Alzheimer. (2017, septiembre 16). Geriatricarea.
[Link]
disciplinares-para-una-atencion-integral-a-la-persona-con-enfermedad-de-alz
heimer/
● Instituto Mexicano del Seguro Social. (2017). Guía de práctica clínica:
Enfermedad de Alzheimer.
[Link]
● (S/f). [Link]. Recuperado el 21 de octubre de 2024, de
[Link]
● Consejos para los cuidadores y las familias de personas con demencia. (s/f).
[Link]. Recuperado el 21 de octubre de 2024, de
[Link]
● Gómez-Virgilio, L., Reyes-Gutiérrez, G.S., Silva-Lucero, M.D., Lopez-Toledo,
G., & Cárdenas-Aguayo, M.D. (2022). Etiología, factores de riesgo,
tratamientos y situación actual de la enfermedad de Alzheimer en México.
Gaceta de México.

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