Ana Titos Salvador
Derecho Constitucional
TEMA 3
1. LA CONSTITUCIÓN Y EL SISTEMA DE FUENTES
La Constitución Española de 1.978 supone un hito en el sistema de fuentes del
ordenamiento jurídico hasta entonces configurado por el art. 1 CC:
1) Las fuentes del ordenamiento jurídico español son la ley, la costumbre y los
principios generales del derecho.
2) Carecerán de validez las disposiciones que contradigan otra de rango superior.
3) La costumbre sólo regirá en defecto de ley aplicable, siempre que no sea
contraria a la moral o al orden público, y que resulte probada.
Los usos jurídicos que no sean meramente interpretativos de una declaración de
voluntad, tendrán la consideración de costumbre.
4) Los principios generales del derecho se aplicarán en defecto de ley o costumbre,
sin perjuicio de su carácter informador del ordenamiento jurídico.
5) Las normas jurídicas contenidas en los tratados internacionales no serán de
aplicación directa en España en tanto no hayan pasado a formar parte del
ordenamiento interno mediante su publicación íntegra en el «Boletín Oficial del
Estado».
6) La jurisprudencia complementará el ordenamiento jurídico con la doctrina que,
de modo reiterado, establezca el Tribunal Supremo al interpretar y aplicar la ley,
la costumbre y los principios generales del derecho.
7) Los Jueces y Tribunales tienen el deber inexcusable de resolver en todo caso los
asuntos de que conozcan, ateniéndose al sistema de fuentes establecido.
Por consiguiente, se pueden diferenciar entre
1) fuentes directas primarias, constituidas por la propia Constitución y por la Ley,
2) unas fuentes directas subsidiarias, categoría compuesta por la costumbre y los
principios generales del Derecho, y, finalmente,
3) unas fuentes indirectas, fundamentalmente, la Jurisprudencia.
La Constitución, de esta forma, opera en el sistema de fuentes tratándose de una norma
jurídica, su contenido subordina y condiciona el resto del ordenamiento y se configura
como norma suprema, primacía que se pone de relieve en el art. 9.1 CE: “Los ciudadanos
y los poderes públicos están sujetos a la Constitución y al resto del ordenamiento
jurídico”.
2. LA CONSTITUCIÓN COMO NORMA JURÍDICA SUPREMA Y COMO FUENTE DEL
DERECHO.
La Constitución, como norma jurídica fundamental del Ordenamiento, como lex
superior, tiene doble condición: (1) de una parte, es la primera de las fuentes del
Derecho, y, (2) de otra, es norma reguladora de las fuentes del Derecho.
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Según GARCÍA DE ENTERRÍA, la Constitución configura y ordena los poderes del Estado
por ella constituidos y, además, establece los límites del ejercicio del poder y el ámbito
de libertades y derechos fundamentales.
La propia Constitución afirma su carácter normativo en el artículo 9.1 cuando establece
que “los ciudadanos y los poderes públicos están sujetos a la Constitución y al resto del
ordenamiento jurídico”, y, en la Disposición Derogatoria 3ª cuando declara que
“quedan derogadas cuantas disposiciones se opongan a lo establecido en esta
Constitución”.
a. ANTECEDENTES HISTÓRICOS
La Constitución es la primera de las normas del Ordenamiento y la primera de las normas
de producción, de modo que solo por dictarse conforme a lo dispuesto en ella, una ley
será válida. Esta idea se ha desarrollado históricamente en dos momentos; la
supremacía normativa de la Constitución en América, con la idea de que existe un
parámetro normativo superior, y el constitucionalismo europeo siguiendo el modelo de
KELSEN, con un control concentrado en un solo órgano, el Tribunal Constitucional.
Este sistema, es el que se ha recogido en la CE de 1976 con algunas variantes. Así, la
Constitución en su artículo 106, acoge estas indicaciones en lo referente a los Tribunales
ordinarios que controlan la potestad reglamentaria, y en el Título IX (arts. 159 a 165)
por cuanto se refiere al Tribunal Constitucional y la regulación del recurso de
inconstitucionalidad.
Art. 106.1 CE: Los Tribunales controlan la potestad reglamentaria y la legalidad de la
actuación administrativa, así como el sometimiento de ésta a los fines que la justifican
b. EL VALOR NORMATIVO DE LA CONSTITUCIÓN
Los caracteres fundamentales de nuestra CE, aparte de su supremacía sobre las demás
fuentes son:
1) Aplicación directa de las normas de la Constitución
La CE se afirma a sí misma como una auténtica norma jurídica con efecto vinculante,
general y directo, expresado claramente en su art. 9.1 CE: según el que “los ciudadanos
y los poderes públicos están sujetos a la Constitución y al resto del ordenamiento
jurídico”. Además, se le atribuye un valor normativo propio a tenor del art. 53.3 CE: “El
reconocimiento, el respeto y la protección de los principios reconocidos en el Capítulo
III informarán la legislación positiva, la práctica judicial y la actuación de los poderes
públicos. Sólo podrán ser alegados ante la Jurisdicción ordinaria de acuerdo con lo que
dispongan las leyes que los desarrollen”.
2) Eficacia derogatoria de la Constitución
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Reafirmando su carácter normativo, la Disposición Derogatoria, en su apartado tercero,
declaró derogadas “cuantas disposiciones se opongan a lo establecido en esta
Constitución”.
3) La CE es la fuente de ordenación de las fuentes del Derecho
La Constitución es la primera de las fuentes del Derecho, regula las demás fuentes de
producción jurídica y aclara cual es la jerarquía entre ellas.
La Constitución introduce la distinción entre leyes orgánicas y ordinarias (art. 81), regula
los Decretos Leyes (art. 86) y los Decretos Legislativos (arts. 82 y siguientes), legitima
las disposiciones con fuerza de ley emanada de las Asambleas legislativas de las
Comunidades autónomas (art. 153), atribuye al Gobierno la potestad reglamentaria
originaria (art. 97), y dedica importantes preceptos a los tratados internacionales (arts.
93 a 96).
4) La supralegalidad material
Constituye un canon de validez de todas las Leyes, capaz de anularlas si contradicen sus
reglas y principios. Dicha característica se hace valer en su Título IX con el Tribunal
Constitucional que ostenta el monopolio jurisdiccional en lo que al rechazo o expulsión
de las Leyes que contradigan la Constitución se refiere.
En cuanto a los tribunales ordinarios, el art. 163 CE, señala que “Cuando un órgano
judicial considere, en algún proceso, que una norma con rango de ley, aplicable al caso,
de cuya validez dependa el fallo, pueda ser contraria a la Constitución, planteará la
cuestión ante el Tribunal Constitucional en los supuestos, en la forma y con los efectos
que establezca la ley, que en ningún caso serán suspensivos”. Esta es la llamada cuestión
de inconstitucionalidad contra leyes y disposiciones normativas con rango de ley,
preservando a la Constitución como norma de rango superior y supremo.
5) La supralegalidad formal
De este modo, la Constitución es inmune a las Leyes, y la reforma constitucional se
somete al procedimiento exclusivo y cualificado regulado en su Título X (166-169 CE).
Dicho procedimiento agravado del art. 168 CE será desarrollado en el siguiente epígrafe.
6) El principio de interpretación conforme a la Constitución
Este principio se desarrolla en el art. 5 LOPJ al señalar que a Constitución es la norma
suprema del ordenamiento jurídico y vincula a todos los Jueces y Tribunales que
aplicaran la ley de conformidad con la CE y con las resoluciones dictadas por el TC.
Tal y como ha declarado el TC, intérprete supremo, el “contexto” a que se refiere el art.
3 CC como elemento de interpretación de las normas está representado primera,
necesaria e inexcusablemente por la Constitución. Finalmente, el artículo 5.3 LOPJ
admite las cuestiones de inconstitucionalidad para los casos en que por vía
interpretativa no sea posible la acomodación de la norma al ordenamiento
constitucional.
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Precisamente la condición de norma jurídica fundamental que tiene la Constitución
dentro del ordenamiento jurídico justifica:
a) Que exista un control de constitucionalidad de las normas con rango de fuerza
de ley, que hace posible la desaparición de cualquier norma contraria a la
Constitución.
b) Que el Poder Judicial pueda no usar aquellas normas de rango inferior a la que
sean contrarias a la Constitución y promover un juicio de constitucionalidad de
una ley que tenga que aplicar de manera inexcusable para la resolución de un
litigio, si cree que es contraria a la Constitución Artículo 6 LOPJ; los jueces no
aplicarán los reglamentos o cualquier otra disposición que sea contraria a la
Constitución, la ley o el principio de jerarquía normativa.
c) Que el propio TC, como máximo garante de la Constitución, puede plantearse a
sí mismo la constitucionalidad de una ley que ha sido analizada incidentalmente
para la solución de un recurso de amparo, análisis que también puede derivar de
la cuestión de inconstitucionalidad de una norma jurídica con rango y fuerza de
ley.
ARTS. IMPORTANTES:
Artículo 161.1. El Tribunal Constitucional tiene jurisdicción en todo el territorio español y es
competente para conocer: a) Del recurso de inconstitucionalidad contra leyes y disposiciones
normativas con fuerza de ley. La declaración de inconstitucionalidad de una norma jurídica con
rango de ley, interpretada por la jurisprudencia, afectará a ésta, si bien la sentencia o sentencias
recaídas no perderán el valor de cosa juzgada. b) Del recurso de amparo por violación de los
derechos y libertades referidos en el artículo 53, 2, de esta Constitución, en los casos y formas
que la ley establezca. c) De los conflictos de competencia entre el Estado y las Comunidades
Autónomas o de los de éstas entre sí. d) De las demás materias que le atribuyan la Constitución
o las leyes orgánicas.
Artículo 162.1. Están legitimados: a) Para interponer el recurso de inconstitucionalidad, el
Presidente del Gobierno, el Defensor del Pueblo, 50 Diputados, 50 Senadores, los órganos
colegiados ejecutivos de las Comunidades Autónomas y, en su caso, las Asambleas de las
mismas. b) Para interponer el recurso de amparo, toda persona natural o jurídica que invoque
un interés legítimo, así como el Defensor del Pueblo y el Ministerio Fiscal.
Artículo 163. Cuando un órgano judicial considere, en algún proceso, que una norma con rango
de ley, aplicable al caso, de cuya validez dependa el fallo, pueda ser contraria a la Constitución,
planteará la cuestión ante el Tribunal Constitucional en los supuestos, en la forma y con los
efectos que establezca la ley, que en ningún caso serán suspensivos.
Artículo 164. 1. Las sentencias del Tribunal Constitucional se publicarán en el boletín oficial del
Estado con los votos particulares, si los hubiere. Tienen el valor de cosa juzgada a partir del día
siguiente de su publicación y no cabe recurso alguno contra ellas. Las que declaren la
inconstitucionalidad de una ley o de una norma con fuerza de ley y todas las que no se limiten a
la estimación subjetiva de un derecho, tienen plenos efectos frente a todos.
Artículo 165. Una ley orgánica regulará el funcionamiento del Tribunal Constitucional, el
estatuto de sus miembros, el procedimiento ante el mismo y las condiciones para el ejercicio de
las acciones.
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c. LOS TRATADOS INTERNACIONALES EN NUESTRO DERECHO
El artículo 1.5 CC declara que “las normas contenidas en los tratados internacionales no
serán de aplicación directa en España en tanto no hayan pasado a formar parte del
ordenamiento interno mediante su publicación íntegra en el Boletín Oficial de Estado”.
De este modo, se atribuye así a los Tratados internacionales una fuerza obligatoria igual
a la de las leyes internas. La CE dedica a los tratados internacionales el Capítulo Tercero
del Título III (artículos 93 a 96), los cuáles cabe mencionar a continuación:
Art. 93: Mediante ley orgánica se podrá autorizar la celebración de tratados por los que
se atribuya a una organización o institución internacional el ejercicio de competencias
derivadas de la Constitución. Corresponde a las Cortes Generales o al Gobierno, según
los casos, la garantía del cumplimiento de estos tratados y de las resoluciones emanadas
de los organismos internacionales o supranacionales titulares de la cesión.
Art. 94.1: La prestación del consentimiento del Estado para obligarse por medio de
tratados o convenios requerirá la previa autorización de las Cortes Generales, en los
siguientes casos:
a) Tratados de carácter político.
b) Tratados o convenios de carácter militar.
c) Tratados o convenios que afecten a la integridad territorial del Estado o a los
derechos y deberes fundamentales establecidos en el Título I.
d) Tratados o convenios que impliquen obligaciones financieras para la Hacienda
Pública.
e) Tratados o convenios que supongan modificación o derogación de alguna ley o
exijan medidas legislativas para su ejecución.
Art. 95: La celebración de un tratado internacional que contenga estipulaciones
contrarias a la Constitución exigirá la previa revisión constitucional. 2. El Gobierno o
cualquiera de las Cámaras puede requerir al Tribunal Constitucional para que declare si
existe o no esa contradicción.
Según ese precepto, los tratados admiten una doble vía de control ante el TC:
- una previa, la declaración que emita el tribunal Constitucional es vinculante y el
Estado no podrá concluir el Tratado sin previa revisión constitucional.
- La vía a posteriori en la que dichos tratados celebrados con la contradicción
podrán ser declarados con eficacia interna nula.
Art. 96.1: Los tratados internacionales válidamente celebrados, una vez publicados
oficialmente en España, formarán parte del ordenamiento interno. Sus disposiciones
sólo podrán ser derogadas, modificadas o suspendidas en la forma prevista en los
propios tratados o de acuerdo con las normas generales del Derecho internacional.
En cuanto a la POSICIÓN DE LOS TRATADOS EN EL SISTEMA DE FUENTES, no plantea
problemas respecto de la Constitución, ya que está clara la subordinación de los tratados
a la CE, como resaltaba el art. 95.1 CE.
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La confusión surge con relación a las LEYES, ya que no se expresa en la CE. No obstante,
DIEZ DE VELASCO considera que se acepta implícitamente del art 96.1 CE. Si un tratado
no puede ser modificado, derogado o suspendido unilateralmente, sino mediante el
acuerdo de voluntades de las partes que lo han celebrado, ésta es la garantía de la
primacía del tratado sobre la ley interna.
En adición, cabe mencionar el art. 63 CE:
1. El Rey acredita a los embajadores y otros representantes diplomáticos. Los
representantes extranjeros en España están acreditados ante él. 2. Al Rey corresponde
manifestar el consentimiento del Estado para obligarse internacionalmente por medio
de tratados, de conformidad con la Constitución y las leyes. 3. Al Rey corresponde,
previa autorización de las Cortes Generales, declarar la guerra y hacer la paz.
En resumen, los tratados están por encima de las leyes. El principio de jerarquía coloca,
pues, en primer lugar, a la Constitución y en segundo a los Tratados antes que las
Leyes. Para finalizar, decir que los Tratados internacionales están sujetos al control de
constitucionalidad, equiparándose a las leyes.
3. LA REFORMA CONSTITUCIONAL
a. LA REFORMA CONSTITUCIONAL: SISTEMAS
El Estado constitucional se sustenta en dos bases:
- el principio político democrático por lo que corresponde al pueblo el ejercicio
de la soberanía y la posibilidad de dotarse de sus propias leyes. Cabe destacar el
art. 1.2 CE: “la soberanía nacional reside en el pueblo español del cual emanan
los poderes del Estado”.
- el principio jurídico de la supremacía constitucional que reside en el art. 9 CE:
1. Los ciudadanos y los poderes públicos están sujetos a la Constitución y al resto
del ordenamiento jurídico.
2. Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la
libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales
y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar
la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural
y social.
3. La Constitución garantiza el principio de legalidad, la jerarquía normativa, la
publicidad de las normas, la irretroactividad de las disposiciones sancionadoras
no favorables o restrictivas de derechos individuales, la seguridad jurídica, la
responsabilidad y la interdicción de la arbitrariedad de los poderes públicos.
Existe una diferenciación entre las Constituciones de tipo flexible o antiguas, con la
posibilidad de adaptar o alterar sus formas sin perder sus características principales, y
las Constituciones de tipo rígido o modernas, en las que se dificulta o impide la
posibilidad de reforma de las mismas.
b. PROCEDIMIENTOS DE REFORMA CONSTITUCIONAL
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En cuanto a los procedimientos de reforma en el texto, la CE dedica el Título X a esta
materia. Se establecen dos procedimientos diferenciados por razón de la materia a que
afecta.
El art. 166 enuncia que “La iniciativa de reforma constitucional se ejercerá en los
términos previstos en los apartados 1 y 2 del artículo 87”, por tanto, en remisión al art.
87: La iniciativa legislativa corresponde al Gobierno, al Congreso y al Senado, de acuerdo
con la Constitución y los Reglamentos de las Cámaras. 2. Las Asambleas de las
Comunidades Autónomas podrán solicitar del Gobierno la adopción de un proyecto de
ley o remitir a la Mesa del Congreso una proposición de ley, delegando ante dicha
Cámara un máximo de tres miembros de la Asamblea encargados de su defensa”.
Existe un procedimiento de reforma ordinario regulado en el art. 167 CE con rigidez
templada, y un procedimiento extraordinario o de revisión más riguroso en el art. 168 CE.
Además, en el art. 169 se establecen los límites a la reforma.
c. LA REFORMA DE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA
Procedimiento de reforma ordinario: art. 167 CE
1. Los proyectos de reforma constitucional deberán ser aprobados por una mayoría de
tres quintos de cada una de las Cámaras. Si no hubiera acuerdo entre ambas, se
intentará obtenerlo mediante la creación de una Comisión de composición paritaria de
Diputados y Senadores, que presentará un texto que será votado por el Congreso y el
Senado.
2. De no lograrse la aprobación mediante el procedimiento del apartado anterior, y
siempre que el texto hubiere obtenido el voto favorable de la mayoría absoluta del
Senado, el Congreso, por mayoría de dos tercios, podrá aprobar la reforma.
3. Aprobada la reforma por las Cortes Generales, será sometida a referéndum para su
ratificación cuando así lo soliciten, dentro de los quince días siguientes a su aprobación,
una décima parte de los miembros de cualquiera de las Cámaras
Procedimiento de reforma agravado: art. 168 CE
1. Cuando se propusiere la revisión total de la Constitución o una parcial que afecte al
Título preliminar, al Capítulo segundo, Sección primera del Título I, o al Título II, se
procederá a la aprobación del principio por mayoría de dos tercios de cada Cámara, y a
la disolución inmediata de las Cortes.
2. Las Cámaras elegidas deberán ratificar la decisión y proceder al estudio del nuevo
texto constitucional, que deberá ser aprobado por mayoría de dos tercios de ambas
Cámaras.
3. Aprobada la reforma por las Cortes Generales, será sometida a referéndum para su
ratificación.
Para finalizar, mencionar los Límites a la reforma constitucional: art 169 CE.
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No podrá iniciarse la reforma constitucional en tiempo de guerra o de vigencia de alguno
de los estados previstos en el artículo 116. Esto es, estado de alarma, excepción y de
sitio.
- Límites explícitos: nuestra CE admite su propia reforma total, y en pura
coherencia, no contiene ninguna cláusula de intangibilidad.
- Límites implícitos: nuestra doctrina admite la existencia de dos límites explícitos
a la reforma de la CE.
Por un lado, la unidad de la Nación española, que, según el artículo 2, constituye el
fundamente de la Constitución, La Constitución se fundamenta en la indisoluble
unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y
reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que
la integran y la solidaridad entre todas ellas. Por otro lado, los principios
informadores del Título I
- Por su parte se consideran límites textuales los del artículo 10.1 CE; la dignidad
de las personas, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo
de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás son
fundamento del orden público y de la paz social. Y los derechos y libertades
previstos en la sección 1ª del capítulo II del Título I. Toda reforma constitucional
que rozase dichos límites podría ser declarada inconstitucional por el TC, pues
en definitiva se trata de una ley, una ley de reforma.
- Y para terminar el tema nos encontramos con los límites temporales: como ya
he mencionado anteriormente, establece el artículo 169 que; no podrá iniciarse
la reforma constitucional en tiempo de guerra o de violencia de alguno de los
estados previstos en el artículo 116.
d. LAS REFORMAS OPERADAS EN NUESTRA CONSTITUCIÓN
Dentro de las reformas que han tenido lugar en la historia de nuestra CE cabría destacar
tres importantes.
1) La primera consistió en añadir, en el artículo 13.2, la expresión "y pasivo" referida
al ejercicio del derecho de sufragio de los extranjeros en elecciones municipales.
2) La segunda se produce en el año 2011 y tiene por objeto garantizar el principio
de estabilidad económica y presupuestaria que vincula a todas las
Administraciones Públicas, reforzando el compromiso de España con el Pacto de
Estabilidad y Crecimiento de la Zona euro y garantizando con esto la
sostenibilidad económica y social.
3) La tercera y más reciente en enero de 2024, el pleno del Congreso de los
Diputados, reunido de manera extraordinaria en el Senado, aprobó la
proposición de reforma del artículo 49, a causa de la necesidad de modificar el
lenguaje empleado, que hacía referencia a las personas con discapacidad como
«disminuidos físicos, sensoriales y psíquicos», por el de «personas con
discapacidad».