El Rosario
El Rosario se reza comenzando con la oración del “Credo”, que se lo reza tomando con la
mano la Cruz. Después tenemos estas bolitas, cada bolita representa una oración. La primera
bolita rezamos un “Padre Nuestro” y después tres “Aves Marías”, que se las reza normalmente
con un agregado al inicio: “Ave María Hija Dilecta de Dios Padre” llena eres de gracia…; “Ave
María madre admirable de Dios hijo” llena eres de gracia…; “Ave María esposa fidelísima de
Dios Espíritu Santo” llena eres de gracia… Usted toma cada bolita con los dos dedos y ahí
reza. Después reza el “Gloria”: “Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo”. A manera de
respuesta: “como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos amén”.
Existen cuatro “misterios”: “misterios gozosos”, “misterios luminosos”, “misterios dolorosos” y
“misterios gloriosos”. Los gozosos representan toda la infancia de nuestro Señor Jesucristo,
sobre todo el nacimiento del niño Jesús. Los luminosos representan más la vida pública de
nuestro Señor Jesucristo. Los dolorosos ya representan la pasión y muerte de nuestro Señor
Jesucristo. Y los gloriosos la ascensión de nuestro Señor Jesucristo y los misterios de la
Santísima Virgen. Son cuatro misterios, en los que cada uno contiene otros cinco misterios,
así se les llama también. Cada Rosario tiene cinco misterios, pero también se le llama misterio
al conjunto de los cinco misterios.
La iglesia nos recomienda rezar los misterios gozosos el lunes y el sábado, los dolorosos el
martes y el viernes, los gloriosos el miércoles y domingo, y los luminosos el jueves, pero se
puede rezar el que uno quiera y el día que uno quiera, no hay problema. Como
recomendación se rezan eso misterios en esos días. Hay también por ejemplo la
recomendación en Adviento y Navidad de rezar los misterios gozosos los domingos porque
en Adviento y Navidad, sobre todo, es un periodo en donde se enfoca más la iglesia, las
misas, todo lo que es la parte de los tiempos litúrgicos, en el nacimiento del niño Jesús
etcétera, pero es una recomendación. Por eso no hay que afligirse cuando se reza un Rosario
otro día. Uno puede rezar el Rosario que quiera todos los días, no hay ninguna falta. Es
necesario procurar no distraerse en el Rosario y en cada decena (diez avemarías cada
misterio) enunciar al ministerio, por ejemplo, el primer misterio gozoso es la “Anunciación
del Ángel y la Encarnación del Verbo”. Se reza un “Padre Nuestro”, diez “Ave Marías”, el
“Gloria”, y a veces las personas también incluyen la oración que la Santísima Virgen
recomendó en Fátima, para el final de cada decena: “Oh Jesús mío, perdona nuestras culpas,
líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas y socorre a las más necesitadas
de tu misericordia”, y ahí terminamos la primera decena. Pasamos al segundo misterio, y de
igual forma se dice el “Padre nuestro”, después las diez “Ave Marías”, después el “Gloria”, esa
oración que les acabo de decir, y también podemos decir una “Jaculatoria”, que es la
invocación de un “Santo”, por ejemplo “Santa Teresita, ruega por nosotros”, o “Sagrado
Corazón de Jesús, en ti confío”, “Inmaculado Corazón de María, sé la salvación de la armonía”.
Son unas oraciones breves con las cuales uno termina cada decena.
Al terminar de rezar el Rosario, después de rezar los cinco misterios, es recomendable
siempre terminar con la oración de la “Salve”: “Dios te salve reina y madre, madre de
misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra…” y también existe una costumbre de rezar
las “Letanías de la Santísima Virgen”. No forman parte del Rosario, pero es una costumbre
muy buena que las personas después rezar su Rosario regresan a las letanías, que pueden
buscarse en internet, son aproximadamente cincuenta y tres. Esas letanías son todas
advocaciones de la Santísima Virgen. A cada advocación se va respondiendo: “ruega por
nosotros”. Las letanías empiezan con la jaculatoria: “Santa María, ruega por nosotros”, “Santa
Madre de Dios, ruega por nosotros”. No es obligatorio rezar la letanía, pero es bastante
recomendable porque esa letanía es muy bonita para concluir el rezo del Rosario.
El modo que es recomendable el Rosario. Se enuncia el misterio y mientras se va rezando el
Padre Nuestro, por ejemplo, se puede ir prestando atención en el rezo mientras que se está
recordando el misterio. Puede ir rezando mientras se va meditando. Lo importante de rezar
el rosario es ir meditando, y de esa manera se va fortaleciendo el alma, porque la oración es
alimento del alma y el Rosario es de las mejores formas de oración para alimentar nuestras
almas. Además, se atiende con el pedido que la Santísima Virgen ha hecho con tanta
insistencia en diversas ocasiones en que ella se ha aparecido, se ha manifestado al mundo:
“Recen el rosario todos los días”.