POLITICA E HISTORIA.
Su teoría sobre la historia y la sociedad es coherente con su ética y su cosmología.
Se exponen en su obra “La ciudad de Dios” (Civitas Dei), donde expone una filosofía global de
la historia desde una perspectiva religiosa y escatológica. Empezó a escribirla en el 412, después
de la entrada de Alarico en Roma el año 410, buscando descifrar un sentido a la historia.
Distingue dos sociedades o “ciudades simbólicas”.
- La ciudad de Dios (civitas Dei) constituida por “los que aman a Dios hasta el desprecio de sí”
en la que hay un amor ordenado y espiritual, fundamentado en la caridad. Su símbolo es la
Jerusalén celestial.
- La ciudad Terrenal (civitas mundi) constituida por “los que se aman a sí hasta el desprecio del
Creador” en la que se vive el amor propio, mundano y desordenado. La sociedad está
fundamentada en la autoridad de la fuerza. Su símbolo es Babilonia o la Roma pagana.
La historia es concebida como un drama sagrado en la que hay una lucha entre dos situaciones
morales colectivas e individuales y en el que ambas ciudades caminan mezcladas hasta el final
de los tiempos. La historia de la Humanidad, aunque en ocasiones no lo parezca, está orientada
por la Providencia divina (en ocasiones oculta, escondida), y descubrirá su sentido al final, más
allá del tiempo histórico. Es un enfoque providencialista y escatológico (se encuentra el sentido
desde el final de los tiempos).
Estas ideas se interpretaron como una teoría política; así la “ciudad de Dios” sería las
instituciones clericales, el “monasterio” y la “ciudad terrena” el mundo secular, el laicado. Es la
base del “agustinismo político” y la “cristiandad medieval”. Fue la doctrina de la Iglesia durante
la Edad Media, de la justificación del poder de la Iglesia sobre el Estado y del Papa sobre el
Emperador, durante el s-XII principalmente.
a) Teoría de la sociedad.
En correspondencia con esta filosofía de la historia, considera que una sociedad es consecuencia
de la estructura de amor que hay en esa sociedad (“distintos amores, fundamentan distintas
ciudades”, “para entender a un pueblo hay que saber lo que ama ese pueblo”).
Siguiendo a Platón, piensa que el bien de una sociedad es la justicia, el resultado de la justicia es
el orden, el resultado del orden es la paz.
Distingue distintos tipos de orden (en consecuencia de “paces”):
a) el orden en el organismo que es la no enfermedad física (del cuerpo)
b) el orden en los apetitos, de los deseos y la no concupiscencia (del alma platónica)
c) el orden de la vida ordenada y de relación con los demás (de la unión cuerpo y alma y con los
otros)
d) el orden de la sociedad en relación con Dios (la paz religiosa)
Es como una escala de complejidad en la que al final (y al principio como fundamento) es
necesaria la religión.
Santo Tomas TEORÍA DEL CONOCIMIENTO.
Es plenamente aristotélico; todo conocimiento se inicia en la experiencia; no hay ideas innatas, el
objeto del conocimiento son las realidades universales que están en los individuales (es un
realista moderado en cuanto a los universales); se llega al conocimiento mediante el proceso de
la abstracción; pero su explicación es un poco mas compleja que la Aristotélica.
Los sentidos captan la imagen sensible, particular; luego interviene la memoria y la imaginación;
finalmente el entendimiento agente (que es esencial al alma) “concibe” el concepto o “especie
impresa”, prescindiendo de los rasgos particulares y quedándose con lo esencial –o lo que la
especie impresa-; es el entendimiento paciente el que conoce en acto lo que presenta el
entendimiento agente. Así se conoce la realidad “especie expresa” objetiva, que hay en los
individuales, mediante la “especie impresa”, subjetiva, que elabora el ser humano total (cuerpo y
alma). De algún modo se conoce antes el universal que el individual (Se que “Sócrates es
hombre” porque al conocer a Sócrates lo conozco como hombre y no como Sócrates, el universal
en el individual).
La ciencia se consigue mediante conceptos, elaborando juicios y razonamientos (silogismos); en
las ciencias hay unos primeros principios universales y evidentes de los que se deducen los
demás; hay ciencias teóricas y prácticas, siguiendo a Aristóteles; el objeto último del
conocimiento es la verdad suprema que es Dios, que en esta vida no podemos alcanzar por
nuestras limitaciones (por eso la necesidad de la Revelación).
Sab Agustin TEORIA DEL CONOCIMIENTO
Para S. Agustín la búsqueda de la verdad se encuentra impulsada por el amor -caridad- y así
reinterpreta el eros platónico, (acordarse del mito del Banquete); el amor ordenado y espiritual
actúa como un “fuego” o fuerza ascendente que impulsa al alma humana hasta la verdad que se
encuentra más allá (en lo Absoluto). La filosofía platónica y neoplatónica le llevó a pensar que
las ideas eternas e inmutables están en Dios (ya lo había pensado Filón de Alejadría).
Contra el escepticismo (que se había desarrollado en la Academia platónica posteriormente a
Platón) afirma que son posibles los conocimientos no relativos: si me equivoco, si me engaño,
soy yo quien se engaña, yo existo (“si fallor sum”) (anticipa el “cogito ergo sum” cartesiano).
Además quien dice que no conoce admite el conocimiento de su ignorancia (argumento antiguo,
aristotélico).
El proceso de conocimiento va de lo exterior a lo interior y de lo interior a lo superior, hasta las
verdades permanentes. Es un proceso de “Interioridad” o de “Introspección”-mirar dentro- (“no
salgas fuera de ti, en el interior del humano habita la verdad”)
a) El conocimiento sensible es el grado inferior de conocimiento, fugaz, variable, poco seguro; es
producido por el alma, en el alma, con ocasión de la acción de los cuerpos materiales sobre los
sentidos. El alma unifica y forma imágenes.
b) El conocimiento discursivo o racional inferior es la ciencia. El alma elabora conceptos y
razonamientos en la matemática y la lógica silogística. No es perfecto ni definitivo (recuerda la
dianoia platónica)
c) El conocimiento raciónal superior o intuitivo es la sabiduría (sophia) y tiene por objetos las
verdades eternas. El alma se vuelve sobre sí misma y descubre en su interior verdades
inmutables: de orden lógico y metafísico (identidad, no contradicción, etc..) de orden racional
matemático (igualdad, diferencia, etc…), de orden ético y estético (belleza, justicia, bien,
bondad…). El fundamento de esas verdades principales, fundamentales, exceden a la razón
humana (están de algún modo “más allá”) y por ello se requiere de una “iluminación divina” que
da luz a nuestra inteligencia como el “Sol” permite la visión de los colores y los cuerpos. Esta es
la teoría de la “autotrascendencia” (en la inmanencia pues) mediante la “iluminación divina” por
la que el ser humano encuentra algo de lo absoluto en el interior de su alma.
En resumen, que Agustín asume y reformula la teoría platónica de la Ideas (“mito de la caverna”
interpretado religiosamente) rechazando la reminiscencia y el dualismo platónico.