Addicted ❁vk
TaeHyung es adicto a las drogas y el alcohol,
JungKook es adicto a él.
※1※
2 años antes...
|TaeHyung|
—¡Hey TaeHyung! ¿La bruja al fin te dejó libre?—Comentó Yoongi ahora
con el cabello negro, sentado sobre una banca con una leve sonrisa y
lanzándome una lata de cerveza la cual atrapé entre mis manos.
—¿Libre? Sí, por supuesto—, Respondí sarcástico. —Cree que estoy en
la escuela la muy ingenua.
Todos aplaudían entre risas.
—Tú porque no conoces a mi madre, ella cree que yo voy a estudiar
abogacía, y lo haré, en sus sueños claro—. Comentó NamJoon dándole
un gran sorbo a una lata de cerveza.
Este era mi grupo de amigos. Bebíamos juntos, salíamos y me ayudaban
a escaparme todos los días de mi casa con alguna tonta excusa. La
escuela secundaria prácticamente ya la deje, o creo que el día que vuelva
me echaran, odio esa maldita cárcel. Por otro lado, por alguna razón me
sentía bien estando con ellos y no con mis padres.
Beber todo el tiempo no era algo que amaba hacer pero era lo único que
me ayudaba a escapar de la odiosa realidad, de los tortuosos recuerdos
que siempre llegan a mi cabeza en algún momento del día definitivamente
eso es lo que más odio, recordar.
—¿Tendríamos que salir a divertirnos un poco no lo creen? Me aburro—.
Jackson estrujó una lata entre sus manos y la lanzó en otra dirección.
—No es una mala idea, también me aburro—. Añadí mientras tomaba un
sorbo de cerveza.
—Oigan hablando de divertirse, miren lo que conseguí para esta noche—
. YongGuk tomó del bolsillo de su camisa una pequeña bolsa plástica
transparente, la cual seguidamente abrió y saco de adentro una tableta
que parecía contener... pastillas.
—¡Genio! ¿Dónde las conseguiste?
—Tengo contactos—. Respondió YongGuk orgulloso de ello arqueando
una ceja.
—¿Qué es eso?—Observé aquellas pastillas con curiosidad.
No hacia mucho tiempo que estaba con ellos pero en ese entonces nunca
los había visto con pastillas. Para mi las pastillas y cualquier medicamento
solo servía para tratar enfermedades o aliviar dolores, es así ¿no?
—¡Cierto! TaeHyung nunca ha probado, éxtasis¹—. Comentó Yoongi con
una sonrisa.
—No sabés de lo que te perdiste amigo. Tomá solo una al principio porque
son demasiado fuertes—. YongGuk añadió una de aquellas pastillas
rojizas en mi bebida.
—¡Vamos TaeHyung una vez que tomes eso te harás hombre!—Gritó
NamJoon con una sonrisa.
Sus gritos alentándome para que lo bebiera me hacían sentir extraño, algo
muy dentro de mi no quería hacerlo, me lo impedía, pero todo eso se
esfumó cuando sentí el líquido bajar en gran cantidad por mi garganta.
Es solo una tonta pastilla. ¿A quién podría hacerle daño?
Será solo por esta vez.
«Éxtasis¹, es una droga sintética psicoactiva. También llamada, "la droga
del amor"»
※2※
2 años después...
|TaeHyung|
Abrí mis ojos con lentitud y me senté con cuidado sobre lo que parecía ser
una cama de hotel. Mi cabeza dolía lo suficiente como para intentar
recordar qué fue lo que hice en la noche.
Miré al lado izquierdo de la cama y observé a una joven de cabellos negros
cubierta con tan solo una sábana roja, luego miré a la derecha y había otra
chica pero de cabellos rubios y en el mismo estado que la anterior. Ambas
dormidas a mi lado. No me sorprende en lo absoluto. Después de todo,
este es mi estilo de vida así que no me quejo por ello.
Salí de la cama con tan sólo mis boxers negros. Tome mis jeans negros
del suelo y me los puse. Así es, la ropa negra es mi favorita, detesto los
colores claros.
De pronto vi a ambas chicas retorcerse sobre la cama. La pelinegra estaba
despertando.
—¿Tae Oppa? ¿Ya te vas?—Ella se arrodilló sobre la cama algo
soñolienta cubriendo sus pechos con parte de la sábana.
—Sí.
—¿Voy a verte esta noche en Keops?
—No lo creo. Busca a Jackson si quieres, él irá.
Terminé de vestirme y caminé hacia la puerta de aquel cuarto. Tomé la
perilla de la misma y abrí.
—Pero yo te quiero ver a ti—. Dijo la pelinegra alzando el tono de su voz.
Di media vuelta y me sostuve del marco de la puerta.
—Que molesta. Te veías más linda cuando estabas callada.
—Kim eres un imbécil.
—No decías eso anoche—. Esboce una sonrisa ladina y salí de la
habitación cuando la vi tomar rápidamente un zapato del suelo y arrojarlo
contra la puerta.
Vaya loca.
Yo no estoy atado a nadie, eso se los dejo bien claro a todas las chicas
que pasan la noche conmigo. No me gusta nada que esté relacionado con
las palabras amor y afecto.
Me gusta mi vida así tal como está.
Mientras caminaba tomé el móvil de mi bolsillo y veía los mensajes de los
chicos.
BB7.
Yoongi:
Yo nunca más salgo con YongGuk y menos con Jackson. Lo vi irse con
aquella rubia teñida.
YongGuk:
Ay si, ahora yo tengo la culpa de todo.
Yoongi:
Esa loca me quiso atar a la cama ¿Qué mierda le pasaba? No sé como
pudiste quedarte.
NamJoon:
JAJAJAJAJAJ
YongGuk:
Nadie te llamó negro.
Jackson:
Bueno, alguien está de mal humor.
NamJoon:
Mira quien apareció ¿Jackson en dónde estabas?
Jackson:
Si te digo te miento. La rubia de anoche me mató. Me traume.
YongGuk:
JAJAJAJA ME TRAUME DICE. NO ME JODAS.
NamJoon:
JAJAJAJAJ CONTATE OTRO.
Yoongi:
Si, claro.
Jackson:
En serio. Miren esto.
TaeHyung:
No sé que me sorprende más.
Si los chupetones que tenés o que subiste la foto a Instagram otra vez.
Yoongi:
Miren quien llegó.
TaeHyung:
¿Qué me dieron anoche?
La cabeza me va a explotar.
YongGuk:
Valió la pena Kim TaeHyung no te quejes ahora.
NamJoon:
Te vi cuando te fuiste con las otras dos.
Jackson:
ESE ES MI AMIGO.
POTRO!!
ÍDOLO!!
TaeHyung:
Eso no importa. ¿Dónde nos juntamos hoy?
No quiero ir a mi casa tengo una resaca que me muero.
Y no los quiero escuchar a mis padres.
Yoongi:
Estoy en casa de Zelo. Vení y tomamos algo.
Quien quiera venir está invitado.
Jackson:
Voy.
YongGuk:
Hoy no puedo tengo que ayudar a mi padre.
NamJoon:
Voy.
TaeHyung:
¿En dónde quedaba la casa de Zelo?
Yoongi:
Ya viniste una vez. Queda a la vuelta del hospital que está cerca del
parque.
TaeHyung:
Ah...
Yoongi:
Una casa con rejas negras TaeHyung.
TaeHyung:
Genial, ya entendí.
NamJoon:
Yo no entendí, explícame otra vez
Yoongi de mi corazón.
Yoongi ha abandonado el grupo.
NamJoon:
Que aguafiestas, otra vez dejando el grupo.
Alguien más?
Jackson ha abandonado el grupo.
YongGuk ha abandonado el grupo.
NamJoon:
Váyanse a la mierda. No sé si recuerdan que yo soy el admin. del grupo y
los voy a agregar de nuevo.
TaeHyung:
Eso te pasa por ser negro.
NamJoon:
Habló el alien.
Saliste del grupo.
***
Al cabo de un rato me encontraba caminando por las veredas
prácticamente destruidas de aquel viejo parque. Logré ver el famoso
hospital del que me habló Yoongi.
Hace mucho tiempo que no venía por este sitio. Quizás la mayor parte se
deba a que detesto los hospitales. Crucé la calle mientras observaba
alrededor. Toqué el bolsillo de mi chaqueta y me detuve para tomar el
paquete de cigarrillos que traía junto con un encendedor. Tomé uno y
enseguida lo encendí. Mientras caminaba veía a varias personas salir de
la entrada de aquel hospital, vistiendo sus perfectas batas blancas.
¿Médicos o enfermeros?
Bueno, siendo sincero nunca me importó, para mi todos son iguales.
Caminaba por la extensa vereda observando a cada uno de ellos con
indiferencia. Sus miradas se fijaban en mi y en cuanto yo los observaba
agachaban la cabeza. Creí que serían mayores, y resultaron ser solo unos
pequeños.
Mi cigarrillo casi se acababa así que tomé la colilla y la tiré en el suelo para
pisarla.
—Que desagradable—. Le oí decir a un chico de cabellos casi rubios que
pasaba cerca de mi.
Apreté los dientes y di media vuelta caminando rumbo hacia él.
—¡Hey tú!
El chico rubio se volteó y sin pensarlo le propine un golpe en su mejilla
izquierda.
—¡Oye! ¿Q-Qué te pasa?
—Eso mismo me pregunto. Tú no eres nadie para hablar de mi ¿oíste?—
Lo tomé bruscamente del cuello de su bata.
Estaba decidido a golpearlo otra vez, de alguna manera me daba gracia.
—¿A qué e-esperas? ¡Hazlo, n-no te tengo miedo!
Sonreí al oírlo. Las ganas de destrozar su rostro de bebé, a golpes, no me
faltaban.
De repente otra voz se hizo presente.
—¿Jimin? ¿Qué está sucediendo...?
Giré la cabeza en dirección hacia aquella voz. Un chico de cabello negro
con rasgos faciales muy similares a los de una chica incluso vistiendo una
bata blanca, se aproximaba hacia donde estábamos.
Que extraño, se me hace familiar.
—¿Qué estás haciendo? Suéltalo—. Dijo el pelinegro dirigiéndome la
mirada.
—Por supuesto, siempre y cuando tú estés dispuesto a tomar su lugar.
—Lo haré—. Soltó sin una pizca de duda en ello.
—JungKook no te involucres en esto—. Le dijo el de cabellos rubios
intentando soltarse de mi agarre.
Solté bruscamente al otro engendro y me crucé de brazos.
—Vamos, adelante inténtalo—. Repetía el pelinegro en tono amenazante.
¿Este pequeño en verdad intenta provocarme?
—Mhm siendo sincero ya me aburrí. No voy a perder el tiempo con sus
jueguitos infantiles—. Di media vuelta alejándome de ellos.
—Cobarde—. Le oí decir y detuve mi paso.
Sonreí y me volteé hasta encontrarme con el mismo chico pelinegro de
brazos cruzados con su mirada fija en mi.
—¿Perdón?—Me situé frente a él.
El chico de cabellos rubios forcejeaba intentando llevárselo.
—Lo que oíste, ¿o acaso sufres de hipoacusia?
—¿Qué?—Lo miré confundido.
—Significa sordera, idiota.
—Pequeño mejor vete con tus amiguitos ahora que te lo estoy pidiendo de
buena manera. ¿Sí?
Este niño no sabe con quien se está metiendo.
—JungKook ya vámonos. Solo olvídalo—. El rubio lo tomaba del brazo
forcejeando para llevárselo en otra dirección.
—El gordito tiene razón—. Dije y guardé mis manos en los bolsillos de mi
pantalón.
Lo vi mirarme serio y antes de que me diera cuenta había enterrado sus
nudillos cerca de mi boca sin darme tiempo a saber como reaccionar.
Deslice uno de mis dedos sobre la comisura de mis labios y luego lo
observé.
Sangraba.
Levanté mi mirada y me acerqué a él para tomarlo rápidamente del cuello
de su camisa.
—¿Quién te crees que eres? No eres nadie para juzgar a las personas sin
conocerlas—. Me rebajó con la mirada. —Ni que fueras tan perfecto
¿oíste? ¡Vamos hazlo! Pero no me iré de aquí hasta que te disculpes con
él.
Le empujé y negué con la cabeza. Di media vuelta alejándome de allí.
Me gusta perder el tiempo, lo admito pero no lastimando a niños tan
inocentes.
De repente mi celular vibró. Observé la pantalla.
Llamada entrante...
Yoongi...
—Hey Yoongi.
—¿Dónde estás? Estoy yendo a buscarte. No me digas nada. ¿Te
perdiste?...
Todo transcurría más que tranquilo, estaba dispuesto a irme y olvidar lo
que pasó con aquellos pequeños. Hasta que volví a oír la misma voz y le
oí decir algo que nunca debería haber dicho.
—Ten un poco de respeto al menos. ¿Acaso tus padres no te enseñaron
a disculparte?
Solo unas pocas palabras bastaron para que mi pecho se oprimiera y
cientos de tortuosos recuerdos vinieran a mi memoria.
Recuerdos y más recuerdos...
"Hyung ayúdame..."
—Seung Jo...
El celular se cayó de mis manos y solo pude caminar directamente hasta
el chico de cabellos negros y enterrar mis nudillos en su mejilla del tal
manera que cayó en la acera.
—¡JungKook!—Gritó el chico de cabellos rubios acercándose para
ayudarlo.
Lo empujé, y me acerqué otra vez hacia el pelinegro quedando a
horcajadas sobre él. Lo golpeaba una y otra vez en su rostro sin cansarme.
Sinceramente no sé de donde salían mis fuerzas pero ya no me importaba
nada. Si tenía que ir a la cárcel por esto, iría.
—¡Oye detente por favor!—Era la voz chillona de su amigo que estaba
desesperado intentando calmar la situación.
Ya es tarde.
De un momento a otro el pelinegro sorpresivamente quedó sobre mí e
intentó golpearme pero no lo consiguió ya que actué rápidamente y
sostuve sus muñecas con fuerza de tal manera que lo oí soltar un quejido.
—¡Ya detente! ¡Suéltame!
—Tú no eres nadie para hablar de mi... Familia—. Mi tono de voz era casi
entrecortado.
Sentí un extraño y doloroso vacío en mi interior.
Repentinamente comenzó a faltarme el aire y empezaba a costarme
respirar. Al parecer el chico sobre mi se dio cuenta de ello ya que me
miraba fijamente.
—¡Hey! ¿TaeHyung, eres tú?—Oí la voz de Yoongi no muy lejos.
—¿TaeHyung?—Murmuró el pelinegro mirándome a los ojos y yo lo solté.
Me puse de pie ignorando lo sucedido por el momento y sacudí el polvo
de mi ropa mientras intentaba respirar aunque con algo de dificultad.
—¿Qué te pasó en la cara? ¿Otra pelea?—Yoongi me observaba y luego
rebajó con su mirada de pies a cabeza a la persona que estaba cerca de
mi.—¿Y tú quién eres?
—Yo soy...
Lo interrumpí.
—No es necesario saberlo. Vámon-...
Sentí nuevamente aquella dolorosa sensación y mi dificultad para respirar
aumentó. Apenas sentía el aire llegar a mis pulmones. De un momento a
otro mi visión se nubló. Mis piernas temblaron. Me sentía débil y casi sin
fuerzas.
—¡Hey! ¿Estás bien?
Oí esa extraña voz pero en un tono muy bajo y estaba más que seguro de
que era ese chico pelinegro. Enseguida sentí unas manos frías pero
suaves dando ligeras palmadas en el lado izquierdo de mi rostro.
—No cierres tus ojos. ¿Oíste bien? ¡Despierta!
Continuaba sintiendo aquellas palmadas sobre mi rostro por unos
segundos hasta que ya casi no podía sentir el aire entrando por mi boca e
inconscientemente cerré mis ojos luego de oír un...
"Ayúdenme hay que llevarlo dentro..."
※3※
|POV Narrador|
TaeHyung se encontraba extrañamente inconsciente en el suelo.
JungKook se arrodilló junto a él e intentó hacerlo reaccionar dándole unas
cuantas palmadas sobre su mejilla pero no funcionó.
—¿Qué es lo que le pasa?—Le preguntó Yoongi mostrándose preocupado
por su amigo.—Él estaba bien hace un momento.
El joven pelinegro ignoró aquellas preguntas y examinó rápidamente el
rostro de TaeHyung, el cual tenía carencia de color en la piel e incluso
también debajo de sus parpados.
—Está demasiado pálido y sus párpados están casi blancos. Jimin toma
su pulso.
—Claro. Con permiso—. Dijo Jimin dirigiéndose a Yoongi el cual estaba
obstruyendo su camino y no le quitaba la mirada de encima.
—¿Jimin eh?—Murmuró Yoongi para sí mismo mientras se cruzaba de
brazos y observaba con detención al de cabellos rubios.
Jimin colocó las puntas de sus dedos índice y medio en la parte interna de
la muñeca de TaeHyung por debajo de la base del pulgar. Presionó
ligeramente mientras que con un reloj de pulsera que traía puesto en la
otra mano, contaba los latidos que sentía durante un minuto.
—58 latidos por minuto—. Comentó Jimin.
—Tiene bradicardia¹—. JungKook posó su mano sobre la frente del
castaño. —No tiene fiebre.
—¿Y eso es bueno?—Volvió a preguntar Yoongi sin entender ni una sola
palabra de su conversación.
—No, no lo es. Podría tener fiebre interna porque está sudando frío. Hay
que llevarlo al hospital.
Rápidamente JungKook le pidió ayuda a Jimin y lo cargó a TaeHyung en
su espalda.
Ingresaron al hospital.
***
Al otro día...
|TaeHyung|
Abrí mis ojos con dificultad y bostecé. Vaya, nunca me sentí tan bien.
Un momento...
Me senté sobre una cama demasiado incomoda. Restregué mis ojos y
observé alrededor. Paredes blancas, aroma a desinfectante, un horrendo
camisón blanco y en mi brazo tengo... no, ¡no!
—¡Oye no te quites las vías!—Oí una voz femenina.
Era una enfermera.
La cual se acercó a mi y verificó una vía intravenosa que tenía colocada
en mi brazo.
Maldita sea.
Odio las agujas, odio esto y sobre todo ¡odio los hospitales...!
—Vaya, al fin despiertas.
Esa voz.
—¿Qué haces tú aquí?
Era ese chico pelinegro, el cual por cierto tenía algunas marcas en su labio
y también en su mejilla. Supongo que debe ser por la golpiza de ayer.
Sonreí de lado. Se lo merecía.
¿Cómo era su nombre...? Ah ya recuerdo. Era JungKook, quien estaba
vistiendo su perfecta bata blanca.
—Resulta que soy un futuro médico. Genio—. Se acercaba hacia mi.
Intentó tocar mi frente y yo lo aparté con mi mano libre.
—¿Qué hago aquí?—Dije serio.
—¿Así es como tratas a tu salvador?
—Cállate y-... ¿De qué hablas?
—Ayer te has caído y quedaste inconsciente. ¿Quién crees que te cargó y
te trajo al hospital?—Se cruzó de brazos mirándome.
—Nadie te pidió que lo hicieras.
—Pero lo hice así que espero escuchar tu "gracias".
Sonreí de lado.
—Te quedarás ahí todo el día porque no te agradeceré por esto.
—Acaso ¿querías que te dejara mori-...
—¡Sí!—Respondí rápidamente y sin pensarlo dos veces.
—TaeHyung...
—¿Cómo sabes mi nombre? Mira, mejor no respondas. Yo me largo—. Me
libré de las sábanas que me cubrían y tomé mi ropa la cual logré ver a los
pies de la cama.
—No puedes irte. Aún estás anémico.
—¿A quién le importa?
—Puedes desmayarte otra vez. Necesitas medicinas y también falta
verificar algunos análisis.
Ignoré lo que dijo.
Me quité las molestas vías de mi brazo soltando un quejido y también el
horrible camisón blanco quedando solo en boxers. Pude notar a JungKook
darme una mirada rápida y voltearse dándome la espalda.
—Ambos somos chicos—. Reí. —¿Por qué te volteas?—Sonreí mientras
me ponía mis jeans.
—Lo hago por respeto a mis pacientes—. Respondió aún de espaldas.
Sí claro. Bien que debe mirar a las mujeres jóvenes cuando están con tan
solo estos camisones casi transparentes.
Me puse mi chaqueta y mis zapatos.
—Ya puede voltearse "Doctor"—. Peine mi cabello con mis dedos.
JungKook se volteó molesto y lo oí resoplar.
—¿Bebes alcohol o ingieres drogas?
—Eso no te importa.
—Solo responde.
—Si tanto te importa. Sí, lo hago. Eso es todo, adiós—. Caminaba hacia la
salida y una mano tomando mi antebrazo me detuvo.
—No lo hagas.
—¿Tú me dices lo que tengo que hacer? No me hagas reír por favor—.
Me alejé de él y seguí mi camino.
—¡Estás muy débil! ¡Si tomas alcohol te deshidrataras más rápido y te
desmayaras!—Grito.
Me detuve y di media vuelta.
—Es mi vida, y tú no eres nadie para preocuparte por mi.
Él me miró con cierta extrañeza. Parecía ¿preocupado? Vaya que se toma
muy en serio lo de cuidar a sus pacientes. Yo no necesito a nadie que se
preocupe por mi ni mucho menos a un niño que intenta fingir que es un
médico.
Di media vuelta y salí del hospital hasta que repentinamente en el camino
me crucé con Yoongi.
—¡TaeHyung! ¡Venía a verte!—Dio unas palmadas sobre mi hombro.—
Que extraño, ayer me dijeron que estarías más tiempo en el hospital.
—Se equivocaron. Yoongi no les avisaste a... ellos ¿cierto?
—¿A tus padres? Claro que no amigo.
—Bien. ¿Salimos hoy?
—Claro. ¿Puedes beber?
—Sí, por supuesto.
—Genial. YongGuk consiguió algo que estuvimos intentando conseguir
desde hace tiempo ¿adivina qué es?
—¿Es en serio? ¿Consiguió Kriptonita²?
—Estás en lo cierto amigo—. Deslizó uno de sus brazos por detrás de mi
cuello. —Esta noche será la mejor de todas.
«Bradicardia¹, descenso en la frecuencia cardíaca. Cuando las
pulsaciones están por debajo de las 60 por minuto.
«Kriptonita², también conocida como la "droga de superman". Droga
parecida al éxtasis, aunque en realidad su estructura química es más
potente y, por lo tanto, mucho más tóxica.»
※ 4※
|TaeHyung|
El estruendoso sonido de la música electrónica junto a las luces de colores
iluminando el lugar y la multitud de personas a mi alrededor, ya comienzan
a molestarme.
Tengo demasiado calor.
Tomé un trago de vodka intentando refrescarme y así calmar mi sed pero
creo que solo lo empeoré.
—¡Hey NamJoon!
—Vaya que disfrutamos esta noche ¿no?—Abrazaba la cintura de una
joven rubia y ésta besaba su cuello sin importarle mi presencia.
Otra voz se hizo presente.
—¿Tae? Que casualidad. El otro día, me has dicho que busque a Jackson
pero él ya estaba ocupado y... ahora también.
—¿Tiffany?
—Sabes muy bien que me gustas, solo déjame pasar una noche más
contigo ¿si?—La pelinegra se acercó hacia mi y me rodeó con sus brazos
por el cuello mientras dejaba besos en la comisura de mis labios.
Mis manos temblando un poco sin razón alguna, se unieron detrás de su
cintura a medida en que sus labios se plasmaban sobre los míos.
—Vayamos a otro lado. Mi amor.
***
|POV Narrador|
Al cabo de un rato TaeHyung y la pelinegra mejor conocida como Tiffany,
se adentraron en uno de los baños de la discoteca. Tiffany lo empujó
adentro de uno de los cubículos del baño y ni siquiera le puso cerrojo a la
puerta. Las temblorosas manos del chico rubio tomaron el borde de su
falda y la subieron hasta su cintura mientras que ella se ocupaba de
devorar los labios del contrario sin compasión.
El mencionado la cargó a la altura de su cintura y la arrinconó contra la
puerta sin romper aquel beso desesperado.
—Ha-Hazlo ahora...—Gemía la joven.
Repentinamente la visión del rubio se nubló y su respiración disminuía en
cada minuto. A ella no le importó en absoluto su condición y prosiguió a
desabotonar su camisa.
De un minuto a otro TaeHyung cayó en el suelo justo al lado del retrete
golpeando su cabeza contra el mismo.
—¡TaeHyung! ¿Qué haces...? Levántate ahora mismo—. Tiffany bufo al
no obtener una respuesta y se marchó de allí dejando al joven en el suelo.
TaeHyung intentó tomar su celular aún con sus manos temblorosas pero
esta vez más de lo normal.
Quería llamar a Yoongi.
En cuanto desbloqueó su celular observó la pantalla y su vista se nubló, al
principio fue solo por un instante pero luego no podía ver absolutamente
nada con claridad.
—Oye ¿estás bien?—Una voz masculina se hizo presente en el baño
vacío.
—¿Huh? S-Sí—. Respondió él poniéndose de pie.
Intentó mantenerse estable. Restriega sus ojos con sus manos en un tonto
intento por aclarar su visión borrosa.
Era inútil, no podía ver nada. Minutos después tuvo un intenso mareo antes
de caer en seco sobre el piso del baño.
***
Jackson fue el primero en encontrar a TaeHyung en el baño y junto con
Yoongi y NamJoon lo llevaron de urgencia al hospital.
Una vez allí entraron casi corriendo a la sala de urgencias con TaeHyung
en brazos de Jackson, ya que era el más fuerte de ellos.
Una de las enfermeras les pidió que lo recostaran en una de las muchas
camillas con sábanas blancas mientras le ponían una mascarilla con
oxígeno y conectaban una vía intravenosa en su brazo.
—Doctor Choi se lo solicita en la sala de urgencias...—Se oía en el altavoz
del hospital.
Al cabo de unos minutos se hizo presente el mismo quien parecía ser muy
joven de edad. Comenzó a examinar a TaeHyung.
—Parece muy joven. ¿Qué le pasó?—Preguntó el médico mientras
tomaba su pulso.—Enfermera llame al doctor Jeon por favor—. Ella asintió
y fue en su busca.
—Lo encontramos en el suelo del baño—. Comentó Jackson en tono de
preocupación. —Él estaba bien, no sabemos que le pudo haber pasad-...
De repente dejaron de hablar y el médico se tensó al oír el sonido del
monitor ECG señalar que el pulso de TaeHyung estaba bajando
notablemente.
—Sus latidos son menores a 60.
—Doctor Choi, ¿qué sucede?—Otra voz se hizo presente en el sitio.
—Tú...—Yoongi y JungKook dijeron al unísono al verse mutuamente.
La mirada de JungKook instintivamente se fijó en el chico sobre la camilla.
—¿TaeHyung?—Observó rápidamente el monitor. Prosiguió a acercarse
hacia él y mover sus hombros intentando despertarlo—¡Óyeme!
¿TaeHyung me escuchas?—Alzó el tono de su voz pero no obtuvo
respuesta.
JungKook puso una de sus manos en la frente de TaeHyung y la otra en
su mentón. Le movió la cabeza completamente hacia atrás de manera que
el mentón suba. Acercó su oído a la boca del joven rubio para comprobar
si respiraba.
—No respira.
—Menos de 50 latidos doctor—. Añadió una de las enfermeras.
—¡Has algo idiota!—Le gritó Yoongi.
JungKook unió sus manos y comenzó las compresiones en el centro de su
tórax dejando caer todo su peso sobre las manos en un movimiento
intenso y rápido.
Hizo una inspiración normal y colocó su boca en la del contrario, cuidando
de sellarla completamente, y expulsando el aire para que le llegue a los
pulmones.
—Doctor... no hay pulso.
JungKook continuaba con las compresiones y dándole aire a TaeHyung
mientras que algunas gotas de sudor brotaban de su frente.
—Doctor ya deténgase—. Una enfermera e incluso el doctor Choi a su lado
intentaban detenerlo.
—¡No, déjenme!—Gritó sin dejar de hacer el rcp.
—¡Maldición! ¡TaeHyung, despierta!—Gritó Yoongi con un nudo en la
garganta acercándose a la camilla.
El joven pelinegro ignoró a los demás a su alrededor y solo lo veía a
TaeHyung en ese instante.
Tenía la necesidad de salvarlo, quería hacerlo. Nunca se había sentido tan
seguro por algo en toda su vida y ser médico era algo de lo que jamás iba
a arrepentirse. Quería salvar vidas, y ayudar a las personas de alguna
manera. Él siempre pensó que hay una historia detrás de cada ser que
sufre en el mundo, en especial en las personas cuyo problema son las
drogas.
Su respiración se torna mas agitada pero aun así no se detiene. Entre uno
de sus muchos pensamientos se dice a si mismo...
Por favor TaeHyung, si despiertas ahora prometo ayudarte en lo que sea.
Incluso te ayudaré a salir de esas estúpidas drogas que te dejaron en este
estado ahora pero despierta por favor. Abre los ojos...
Los minutos pasaban y él aún no despertaba. JungKook casi sin fuerzas
pero aún sin perder las esperanzas, pasó aire por su boca una vez más y
cerró sus ojos con fuerza.
Yoongi se da la vuelta y se cubre la boca con una mano mientras aprieta
sus ojos ocultando torpemente sus lágrimas. Odiaba verse tan débil ya que
por sus amigos haría cualquier cosa y simplemente no podía soportar el
hecho de verlo en tal estado sabiendo aún el porqué esta asi ahora.
NamJoon se aproxima hacia él y lo abraza mientras traga saliva. Jackson
permanece inmóvil sin reacción alguna, observando a su amigo casi sin
vida delante de sus propios ojos.
—¡D-Doctor hay latidos! ¡Su pulso volvió!—Gritó una enfermera.
JungKook se alejó lentamente de TaeHyung y se dedicó a observar como
su pecho subía y bajaba al ponerle una mascarilla de oxígeno.
—Buen trabajo doctor Jeon.
※5※
|POV Narrador|
Ya era de día.
A TaeHyung lo habían trasladado a una habitación en donde lo mantenían
estable con oxígeno y le administraban medicamentos a través del suero
por una vía intravenosa.
Lo controlaron durante toda la noche y le hicieron incontables análisis,
entre ellos, encontraron específicamente en su sangre, un elevado número
de una droga con gran toxicidad, la cual les llevó un buen rato deducir cual
era, hasta que sus amigos confirmaron las sospechas de los médicos
sobre la respectiva droga, conocida como Kriptonita.
Por tales motivos se encontraría internado durante varios días en el
hospital suministrándole vitaminas y hierro, ya que su anemia había
empeorado debido a aquella sobredosis que estuvo prácticamente a punto
de terminar con su vida.
—Joven Jeon, tiene que descansar. Cuando despierte el paciente prometo
avisarle—. Una enfermera intentó llamar la atención del mencionado el
cual se encontraba somnoliento sentado en una incómoda silla junto a la
camilla de TaeHyung.
JungKook había permanecido toda la noche verificando su estado.
Él mismo pidió que le concedieran el permiso para encargarse
personalmente de ese paciente, y obviamente después de salvarle la vida
no pudieron negarselo, aunque al ser aún un estudiante de medicina,
debía de estar en compañía de una enfermera y un mayor responsable de
las actividades que realizaría.
—Enfermera ¿qué hora es?—Bostezó él restregando sus ojos.
—Son las 11:09a.m—. Le respondió ella.
JungKook rápidamente salió de su asiento y se acercó a la camilla. Posó
su mano sobre la frente de TaeHyung verificando su temperatura.
—Su fiebre bajó—. Suspiró el joven retomando su lugar en la silla. —
Enfermera ya puede...—Volvió a bostezar interrumpiéndose a sí mismo.—
...administrarle sus medicamentos.
—Bien—. La misma se dispuso a tomar una jeringa con el respectivo
medicamento que debían suministrarle y lo inyectó en el suero que bajaba
por la vía intravenosa en el brazo derecho de TaeHyung. —Se lo repito
joven Jeon tiene que descansar al menos unas horas, el doctor SeokJin
se enfadara si lo encuentra en estas condiciones.
—Está bien dormiré, pero cuando él despierte.
La enfermera resopló ante la reacción de JungKook y salió del cuarto
cerrando la puerta.
JungKook reposó sus antebrazos sobre uno de los bordes de la camilla y
los flexiono horizontalmente recostando su cabeza sobre los mismos. Sus
párpados le pesaban y en cuanto los cerraba le costaba volver a abrirlos.
—Descansaré solo un momento—. Cerró sus ojos y bostezó. —Solo un...
momento.
Cayó completamente dormido.
***
|TaeHyung|
Caminaba lentamente sin rumbo alguno por un campo con el césped
perfectamente verde y cortado a la medida exacta. Algunas matas de
flores silvestres adornaban el lugar combinando con un brillante cielo
celeste.
—TaeHyung...
Oía una delicada y suave voz resonando en el lugar. Corrí sin saber a
dónde intentando encontrar a la persona dueña de esa voz. Gire en mi
propio eje observando todo a mi alrededor. Me recosté casi sin fuerzas
entre las hierbas mientras cerraba y abría mis ojos con dificultad. Una risita
se hizo oír a mi lado por lo que me senté rápidamente sobre el césped,
entreabrí mis ojos encandilado por los rayos de luz del sol.
—¿Hyung qué haces aquí?
—¿Seung... Jo? ¿Eres... eres tú?—Restregaba mis ojos intentando
aclarar mi visión y ahí lo ví a mi pequeño hermanito de tan solo 6 años,
con una camisa blanca de mangas cortas junto a un short blanco y unas
pequeñas zapatillas del mismo color. —Es... imposible.
El pequeño me sonrió.
—Hyung eres un tonto. Me prometiste que no volverías a tomar esas cosas
raras.
—Seung Jo. Lo siento, lo siento tanto—. Me puse de cuclillas rápidamente
y lo envolví con mis brazos. —Te extrañé. Te extrañé mucho pequeño.
—También te extrañé pero tú no puedes estar aquí.
Deshice el abrazo y sostuve sus manitas mientras lo observaba.
—Hyung no te volverá a dejar esta vez, ¿oíste?
—Sé que jamás me olvidaste pero tienes que volver. Mamá y papá
también te están esperando.
—No es así. Tú eres todo para mi y te cuidaré esta vez, lo prometo.
Él sonrió.
—Las cosas no son como tú piensas. Estoy bien aquí, no necesito que me
cuides Hyung. Yo cuidaré de ti al igual que esa persona que tanto te espera
ahora mismo.
—¿Huh? ¿Qué persona?
—No puedo decírtelo, eso tienes que descubrirlo tú.
—¿Y cómo sabré quién es?
—Porque esa persona será muy diferente a las demás.
—¿Pero... y si me equivoco al escoger?
—No te equivocaras. Créeme.
Repentinamente vi una luz muy brillante detrás de mi pequeño hermanito
y me costaba verlo a los ojos. Comenzó a caminar hacia aquella luz que
se hacía más y más densa.
—Seung Jo, ¿a dónde vas? No te vayas...
Él se acercó nuevamente hacia mi.
—Hyung nos volveremos a ver pero falta muchísimo para eso. Ah y me
enojaré si vuelves a hacer locuras otra vez—. Me acarició la mejilla.
Tomé su manito con fuerza y cerré mis ojos dejando escapar mis lágrimas.
El volvió a sonreír.
—No llores, los chicos no lloran. ¿Tú me lo has enseñado lo recuerdas?
Sonreí de lado. Es cierto.
—Seung Jo... N-No... ¡Seung Jo...!
Abrí mis ojos de una sola vez mientras que mi pecho subía y bajaba por
mi agitada respiración. Observé el techo perfectamente blanco y tragué
saliva. Miré mi brazo de reojo y tenía otra vez una de esas asquerosas
agujas.
—Otra vez en un maldito hospital.
Que sueño tan... extraño.
Quise sentarme sobre la camilla y fue inútil, no tenía fuerzas ni siquiera
para mover mi brazo.
Oí un suave bostezo y abrí mis ojos como platos. Miré hacia el lado
derecho de la camilla.
—¿Huh?... Despertaste.
—¿Tú? ¿Qué haces aquí otra vez?
—Dime. ¿Cómo te sientes? ¿Te duele en alguna parte?—Se levantó de la
silla en la que estaba y se acercó hacia mí.
Colocó su mano sobre mi frente y traté de empujarlo con todas mis fuerzas
pero no podía... Nunca me había sentido tan débil.
—Aléjate de mi.
—No lo haré, y por más que quiera no puedo hacerlo.
—¿De qué estás hablando? Como sea, solo vete ¿o quieres que te golpee
otra vez?
—Quiero ver que lo intentes—. Aproximó peligrosamente su rostro hacia
el mio mostrándome su mejilla. —Adelante, golpéame... ¡Hazlo!
Lo mire completamente serio. Si tuviera fuerzas acataría sus órdenes sin
siquiera dudarlo.
—¡No puedo!—Grité.—Yo no puedo... ni siquiera mover un maldito
brazo—. Miré hacia otro lado.
Mi orgullo estaba totalmente herido.
JungKook me miraba perplejo sin saber como responder. No me
arrepiento de haberle gritado pero es cierto, no puedo moverme.
—TaeHyung, ¿hablas en serio?
—¿Por qué sigues llamándome por mi nombre? Y sí, es cierto. Idiota.
—Porque resulta que ese es tu nombre. Eso no importa ahora—. Tomó mi
mano libre y rodeó su propia mano con mis dedos.
Lo miré completamente furioso.
—¿Qué crees que haces?
—Necesito que presiones mi mano con todas tus fuerzas. Has un intento.
Si lo logras te dejare ir.
No tenia otra opción, estaba demasiado indefenso en estos momentos.
Apretaba su mano lo más que podía mientras sentía la mirada de
JungKook sobre mi y extrañamente quería empujarlo para que se alejara.
Bueno no es tan extraño, desde el primer momento en que lo vi a
JungKook mi único deseo fue golpearlo.
Alejó su mano de la mía y sacó el móvil de su bolsillo. Al parecer estaba
escribiendo algo. De repente mi mano comenzó a temblar junto con la otra
y no podía controlarlas.
—¿Q-Qué me está pasando? No puedo controlarlas.
—Tranquilízate—. Guardó el móvil en el bolsillo de su bata y se aproximó
nuevamente hacia mi. Tomó cada una de mis manos entre las suyas y
poco a poco aquel temblor cesaba. Tragué saliva. —¿Consumes drogas
muy seguido?
—¿Por qué me preguntas eso?
—Responde, solo quiero ayudarte.
—No necesito de tu ayuda. ¿Cuántas veces quieres que te lo repita, o
acaso tienes hipoacusia?
Sus comisuras se elevaron formando una sonrisa. Ni siquiera sé el por qué
dije eso. Solo quería irritarlo y lo haría de cualquier manera.
—No tengo hipoacusia, y sí, voy a ayudarte. Ya deja de ser tan terco
TaeHyung. No te salvé la vida otra vez para que termines cayendo una vez
más en esas estúpidas drogas.
—¿De qué hablas?
—Lo que oíste y me encargaré de que no vuelvas a hacerlo—. Presionó
mis manos. —Mira, ya se detuvieron.
Repentinamente sentí un escalofrío bajar por mi espalda y de un momento
a otro comencé a cobrar algo de fuerza.
—¿Qué fue eso?
—Cuando una persona es adicta a drogas, alcohol, entre otras cosas, y
deja de consumirlo con normalidad padece de abstinencia. Lo que tienes
ahora.
—Solo dime abstinencia, no uses ese vocabulario tan estúpido conmigo.
Son todos iguales... No saben nada—. Fui bajando el tono de mi voz y miré
hacia otro lado.
—Perdona no te oí. ¿Dijiste algo?
—Olvídalo.
—TaeHyung no todos los médicos somos iguales.
—Para mi si lo son—. Respondí indiferente.
—¿Qué te hizo pensar eso? Nosotros salvamos vidas.
Sonreí de lado cuando lo vi.
—¿Entonces por qué no salvaron la vida de mi hermano?
Su reacción fue de sorpresa, algo que no me sorprendió para nada.
—Yo... no lo sabía. Cuanto lo sient-...
Lo interrumpí.
—Exacto, no lo sabías y mejor ni siquiera te disculpes. Odio que sientan
lastima por mi, y mucho menos por mi hermano.
—No siento lástima por ti, y obviamente no sé por todo lo que has pasado,
pero solo quiero ayudarte.
—Está bien. ¿Eso querías oír no? Ya vete y déjame solo aunque sea por
un momento.
JungKook dudo unos instantes antes de asentir con la cabeza y salir por
la puerta dejándome completamente solo. Apreté mis ojos con fuerza
dejando escapar algunas lágrimas. Maldita sea, detesto llorar.
Seung Jo, ¿por qué tuviste que irte tan pronto?
Todo se volvió tan insoportable desde que te fuiste. De alguna manera u
otra yo... iré contigo.
Saque fuerzas de donde no tenía y me senté sobre la camilla. Cerré mis
ojos un segundo y arranqué bruscamente las vías de mi brazo. Al parecer
fui muy brusco ya que había sangre deslizándose por mi mano. Salí de la
camilla y tomé lo primero que encontré sorpresivamente encima de una
bandeja metálica.
Un bisturí.
La puerta repentinamente se abrió y yo resoplé.
—Quería preguntart-...—JungKook enseguida observó lo que tenia en mi
mano. —¿Qué estás haciendo?—Intentó acercarse hacia mi.
—¡No te me acerques!—Posicione el bisturí cerca de mi cuello.
—TaeHyung... por lo que más quieras. No lo hagas.
—Lo que más quería era a mi hermano, y él ya no está—. Tragué saliva y
sonreí reteniendo un puñado de lágrimas que querían salir a toda costa.
—En verdad lamento lo que pasó con él. No lo conocí pero de seguro era
un buen niño. Piénsalo bien, a él no le gustaría que hagas esto ahora.
Y en ese momento algo se reprodujo automáticamente en mi cabeza.
—...Hyung nos volveremos a ver pero falta mucho para eso. Ah y me
enojaré si vuelves a hacer locuras otra vez...
El bisturí instantáneamente se resbaló de mi mano mientras que yo caía
de rodillas al suelo.
JungKook corrió hacia mi y lanzó el bisturí sobre la camilla.
Sentí mi corazón estrujarse y apreté mis ojos intentando con todas mis
fuerzas no derramar lágrimas.
—...no llores, los chicos no lloran. ¿Tú me lo has enseñado, lo
recuerdas?...
—L-Lo siento... Seung Jo... ¡Lo siento!—Hablé sin pensar pero es lo que
menos me importaba.
De un momento a otro JungKook se arrodilló frente a mi y sin dudarlo me
envolvió con sus brazos por el cuello.
—TaeHyung... alguien una vez me dijo que no es bueno retener las
lágrimas ni tampoco llorar solo. Es mejor si hay alguien a tu lado para
desahogarse. Puedes llorar, yo me quedaré aquí contigo hasta que te
canses de hacerlo.
En ese instante mis ojos se cristalizaron y se llenaron de lágrimas que
salieron en un parpadeo. Sin siquiera pensarlo mis manos algo
temblorosas se deslizaron por su cintura abrazándolo cada vez con más
intensidad de manera que me dedique a llorar sobre su hombro.
Una parte dentro de mi quiere alejarlo con todas mis fuerzas pero por otro
lado nace en mi una extraña necesidad de querer tenerlo a mi lado, tan
solo para que no me deje solo.
¿Por qué siento que necesitaba tanto este abrazo...?
Por ahora he dejado oculto mi orgullo en algún rincón de mi ser y solo me
dediqué a llorar cada lágrima que no me permití derramar el día en que
Seung Jo cerró sus ojos para siempre.
※6※
POV Narrador.
Al otro día luego de que TaeHyung llorara hasta cansarse sobre los brazos
del contrario, se quedó dormido. JungKook hizo un esfuerzo y lo cargó
hasta la camilla donde él mismo se encargó de asear sus brazos y manos
e incluso conectar nuevamente una intravenosa.
En la mañana TaeHyung despertó y suspiró al observar que aún seguía
en la habitación del hospital. Se sentó sobre la camilla y restregó sus ojos
con ambas manos.
De pronto la puerta se abrió y una enfermera entró con una bandeja, la
cual contenía un plato de caldo junto con un cuenco de arroz y un vaso de
agua.
—Has dormido un buen rato ¿no?—La enfermera sonrió y colocó la
bandeja frente a él sobre su regazo y en acto seguido verificó su
temperatura.
TaeHyung miró de reojo la bandeja y sintió náuseas. La comida de hospital
era completamente asquerosa.
—Mhm... no tengo hambre. ¿El chico que estuvo aquí... donde está ahora?
—Ah te refieres a JungKook. ÉL está en su casa, obligado. Ese pequeño
es muy testarudo. Le hemos dicho que tenía que descansar y no quería
dejarte, ¿de casualidad ustedes son amigos o se conocían de algún sitio?
—¿Qué? ¿Él mi amigo?—Soltó una risa.—Solo nos conocemos de
casualidad.
—Que extraño creí que eran amigos. De cualquier forma ese chico es un
amor—. Sonrió la enfermera. —Y tienes que comer algo, así puedo
administrarte tus medicamentos.
TaeHyung resopló.
—He dicho que no tengo hambre así que llévese la bandeja.
—Pero joven...
De repente la puerta se abrió.
—¡Hey TaeHyung!
—¡Yoongi!
El mencionado traía consigo algunas bolsas.
—¿Señora puede irse? Me gustaría hablar con mi amigo, a solas—.
Yoongi se acercó hacia la camilla.
—Bien. A ver si puedes convencerlo para que coma algo—. Dijo ella antes
de salir cerrando la puerta a su paso.
—¿Cómo estás? Tus padres me estuvieron llamando toda la noche—.
Yoongi se sentó en una silla que había al lado de la camilla.
—¿No les atendiste cierto?
—Claro que no. Tú me has dicho que nunca atienda a sus llamadas. ¿No
crees que estarán preocupados?
—Me da igual—. Respondió frío. —¿A qué viniste? Siendo sincero me
sorprende que no te hayas quedado con los chicos.
—¿Tan poco confías en nosotros Kim TaeHyung?—Dijo NamJoon
entrando por la puerta junto a Jackson.
—YongGuk no pudo venir tenía que ayudar a su padre como siempre o no
le daría dinero—. Habló Jackson quien se quitó su chaqueta y la sostenía
en su mano.
—Esto sí que es más extraño.
—TaeHyung eres nuestro amigo ¿por qué no vendríamos a verte?
—Mhm... solo olviden lo que dije, no hacía falta que vinieran. Aunque...
gracias.
—Me vas a hacer llorar—. Dijo Yoongi fingiendo secarse una lágrima falsa.
—No es gracioso. Encima el chiquillo ese que intenta fingir ser médico...
TaeHyung fue interrumpido.
—¿Chiquillo?—Preguntó Jackson sonriendo.—¿Estás hablando de Jeon
JungKook no?
—Ah el médico que lo besó—. Añadió NamJoon.
—¿Beso? ¿De qué mierda están hablando?
—Idiotas cállense—. Vociferó Yoongi. —Él no te besó TaeHyung. Solo
fue... No recuerdo como se decía... Ah ya recordé, respiración de boca a
boca.
—¿Y qué diferencia hay?—Preguntó el mencionado.
—Lo besó Yoongi no le des tantas vueltas al asunto—. Comentó NamJoon
cruzándose de brazos.
—Ya no hablemos de eso. Te hemos traído un regalo—. Jackson le quitó
las bolsas a Yoongi y le dio una lata de cerveza a TaeHyung.
—Nunca estuve tan feliz de verlos—. Sonrió y los demás estallaron en
risas.
A TaeHyung prácticamente se le hacia agua la boca con tal de imaginarse
bebiendo esa lata de cerveza helada. Abrió la misma y en cuanto estaba
a punto de darle un sorbo, la puerta de la habitación se abrió otra vez.
—¿TaeHyung...? ¿Qué crees que estás haciendo?—JungKook se acercó
hacia él y rápidamente le quitó la lata de sus manos dejando a todos los
presentes perplejos. —No puedes tomar alcohol en estas condiciones.
¿Acaso estás loco? ¿Crees que te salvé la vida otra vez para verte morir?
—Espera espera... estás muy equivocado. Que yo recuerde tú no eres mi
madre ni mucho menos mi padre, para gritarme y justamente decirme lo
que tengo que hacer.
JungKook ignoró sus palabras y le dirigió la palabra a los amigos de
TaeHyung.
—¿Y ustedes son sus amigos no? ¿Por qué no lo ayudan a mejorar y
recuperarse en vez de traerle más alcohol? Creo que les dejé bien en claro
su situación y ya les voy avisando que el horario de visitas terminó.
—Mhm tienes razón, oye TaeHyung lo siento—. Se disculpó Yoongi.
—Yo igual—. Dijeron NamJoon y Jackson al unísono. —Te vendremos a
ver luego ¿si?
—Esperen aún no se vayan...
NamJoon y Jackson fueron los primeros en salir.
—Te aseguro que vendré—. Yoongi se tomó del marco de la puerta casi a
punto de cerrarla. —Ah y JungKook... Tu amigo, el rubio...
—¿Jimin?
—Ahh... con que era Jimin. Bien solo era eso gracias—. Sonrió el
blanquecino antes de salir cerrando la puerta.
—Bien déjame tirar esto—. Refiriéndose a la lata de cerveza la cual tiró en
un bote para basura.
—¿Para qué viniste?
—Resulta que yo estoy a cargo de ti durante estos días—. JungKook se
acomodó su perfecta bata blanca. —Estás muy pálido, ¿ya comiste?
—No—. TaeHyung se cruzó de brazos mirándolo serio.
—Bueno, tienes que comer algo. Pensé que no te gustaría esa comida así
que compré esto no sé si te gustará—. JungKook colocó sobre el regazo
de TaeHyung una bolsa de la cual se desprendía un delicioso aroma.
—No tengo hambr-... Espera son... ¿hamburguesas?—Inconscientemente
sonrió.
El contrario asintió con la cabeza y guardo sus manos en los bolsillos de
su bata observando con una sonrisa como TaeHyung tomaba una de las
hamburguesas entre sus manos y le daba grandes mordiscos.
Se oyeron golpeteos en la puerta y JungKook fue a ver quién era.
—Ah Jimin eres tú—. Se volteó. —TaeHyung ya regreso.
El mencionado le dirigió la mirada unos cortos segundos y continuó
comiendo como si no le importara. JungKook salió del cuarto cerrando la
puerta y apoyándose en contra de ésta.
—¿Y bien? ¿Qué es lo que pasa?
—¿A mi me lo preguntas? Espera... ¿Por qué tienes tus mejillas rojas?
—No lo sé. Ahora habla rápido, tengo cosas que hacer Jimin.
—Iba a pedirte un favor. Necesito que me cubras esta noche. Yo voy a...
salir con alguien.
—Dime que no es con ese Hoseok otra vez.
Jimin rió y negó con su cabeza.
—Esta vez es diferente. ¿Entonces puedes quedarte?
—Está bien. Me quedaré—. Suspiró JungKook.
—¡Gracias, gracias! Ah antes de que me vaya. ¿Cómo van las cosas con
ese tal TaeHyung?
—Bueno... digamos que vamos avanzando un poco—. Las mejillas de
JungKook se tiñeron nuevamente rosadas.
—Ah—. Jimin enarco una ceja acompañada de una leve sonrisa y se cruzó
de brazos. —No creí que volvería a verte así otra vez por alguien.
—¿A qué te refieres...?
—Te gusta tu paciente. Vaya creí que eso solo pasaba en las películas.
Es tan romántico.
—¿Tomaste algo cierto? Eso es... imposible.
—Claro que no. ¿Qué tiene de malo? Él es un idiota, pero siendo sincero
no está nada mal.
—Park Jimin, no hagas que me arrepienta de cubrirte esta noche.
—Bien, ya tengo que irme—. Jimin se alejaba lentamente de allí y
finalmente apresuró su paso. JungKook estaba a punto de entrar y el joven
rubio aprovechó para gritarle —¡Que te vaya bien Kookie...!
Las mejillas del mencionado se ruborizaron violentamente y mucho más al
ingresar al cuarto y ver a TaeHyung.
—¿Pasa algo Jeon?
—No, y no me digas Jeon, puedes decirme JungKook.
—Bien, Jeon—. Le sonrió TaeHyung en un intento por hacerlo enfadar.—
Oye, ¿por cuánto tiempo tengo que seguir usando este asqueroso
camisón?
—Quizá por unos dos días más. ¿Te importa si te pregunto algo?—
JungKook tomó asiento en una silla al lado de la camilla.
—Depende—. TaeHyung se recostó sobre la misma con sus manos detrás
de su cabeza y cerrando sus ojos.
—Tus padres... ¿Por qué no han venido a visitarte?
Abrió sus ojos y mantuvo la misma posición.
—No quiero hablar de ellos—. Respondió frío. —¿Por qué mejor no hablas
de los tuyos? El típico niñito malcriado que solo busca caerle bien a todos.
—Lo haría pero mis padres...—Sonríe de lado—Me abandonaron cuando
tenía 2 años y siendo sincero prácticamente no recuerdo nada sobre ellos.
TaeHyung tragó saliva sin saber que responder, su silencio se extendió
por lo que JungKook se decidió a no incomodarlo a pesar de hablar sobre
un tema tan delicado que hubiese preferido solo olvidar.
—Viví en un orfanato por casi 3 años hasta que cumplí 5, y me
adoptaron—. Elevó sus comisuras formando una sonrisa amable que duró
solo unos segundos. —¿Tienes otra pregunta?
—No... por ahora—. Suspiró TaeHyung sin acotar nada más.
—Bien. Yo iré a... a buscar algunos análisis y enseguida vuelvo—.
JungKook tragó saliva y caminó hacia la puerta en busca de aquellos
análisis que poca importancia les daba ahora, solo quería estar solo por
un rato en el único lugar en el que nunca nadie lo molestaría, el baño.
Se tomó del marco de la puerta y una voz llamándolo lo detuvo.
—¡Hey Jeon!—Lo llamó TaeHyung desde la camilla, logrando que él se
girase a verlo.—Los análisis que buscas, no los encontrarás en el baño.
※7※
POV JungKook.
*Flashback*
Estábamos en la secundaria, era el anteúltimo año en esa horrible cárcel
llamada escuela.
Mi único amigo en ese entonces era Jimin.
El sudor caía por mi rostro mojando un poco el cabello que caía por mi
frente.
—¡Hey tú! ¡Chicos ahí está!
Y aquí me encuentro otra vez, corriendo por los pasillos de la escuela lo
más rápido que puedo hacia ninguna dirección en especial, solo
alejándome de aquellos chicos encapuchados. Los mismos que me
persiguen cada estúpido día en esta mugrosa institución.
—¡Jeon ya deja de escapar...!
—¡Ven aquí niñita!
—¡Púdranse!—Grité sin dejar de correr, eran los mismos 6 chicos de un
curso superior al mío.
Rápidamente entré en el baño y me adentre en uno de los
cubículos trabando la puerta.
—Que ternura, la nenita se escondió adentro del baño otra vez.
Se oían risas y murmullos dentro del baño. Mordía mis labios y presionaba
mis ojos intentando no llorar mientras me apoyaba en contra de la puerta
rezando para que no pudieran abrirla.
—Sal de ahí nenita, no hagas las cosas más difíciles.
—Me parece que tendremos que hacerlo por la fuerza.
*Fin del Flashback*
Así es. Me golpeaban y me maltrataban cada estúpido día. Siempre me
trataron de esa manera por tener rasgos parecidos a los de una chica.
—Los análisis que buscas, no los encontrarás en el baño...
¿Por qué TaeHyung me ha dicho eso...?
Yo jamás lo he visto antes y no recuerdo haberle dicho a nadie sobre lo
que hacía en la escuela... para no decir que me la pasaba llorando en los
baños cuando estaba solo.
—¿Te sientes bien?—Me preguntó Jimin mientras conducía su auto.—
JungKook...
—¿Huh? ¿Dijiste algo?
—¿En qué estás pensando Jeon?
—En cosas sin importancia Park—. Suspiré mientras miraba a través de
la ventanilla del auto.
—Estás muy raro, sabes que eres como un hermano para mi. Me
preocupas.
—También lo eres para mi. Estoy bien, ya no te preocupes Jimin.
Ojalá olvidarse de algo fuera tan fácil como decir "estoy bien".
***
—JungKook ya tienes que crear los papeles de alta para ese chico—. Dijo
Seok Jin, el jefe de médicos del hospital.
—Claro. De hecho estaba escribiendo los papeles para que mañana
mismo pueda irse.
—Me parece perfecto. ¿Ya le avisaste?
—Aún no.
—¿A qué esperas? Anda, ve.
Caminé a paso lento hacia allí. Unos minutos después finalmente me armé
de valor y entré a la habitación de mi paciente a cargo, TaeHyung.
Me sorprendió ver que la camilla estaba vacía pero que aún sobre la
misma había una bandeja metálica con el desayuno que estaba
prácticamente esparcido sobre las sábanas.
¿Qué pasó aquí...?
Logré ver que la puerta del baño estaba entreabierta así que proseguí a ir
hacia allí aún presintiendo lo que podría llegar a encontrarme.
Espero equivocarme.
Y no, no me equivoqué.
Empujé la puerta del baño cautelosamente un poco y logré ver a una
enfermera sentada sobre el lavabo abrazando a TaeHyung del cuello y a...
él, entre sus piernas.
Decidí salir del sitio por un momento y dejar que... todo acabe. Solo tengo
que decirle a ese... Idiota que se podrá ir y luego no volveré a verlo.
Tranquilízate JungKook, no hay razón para que reacciones de esa
manera.
Salí de su habitación y decidí distraerme un momento. Caminé por los
pasillos del hospital escuchando música con mis auriculares.
¿Y yo creí que podría cambiarlo...? Eres un imbécil Jeon. Jamás podrás
cambiar a una persona que está sumergida en las adicciones, nunca
cambiará.
No, no... yo prometí que lo ayudaría. ¿Pero a quién quiero engañar? Me
molestó mucho ver... ver eso.
Al cabo de un rato finalmente volví a su cuarto.
Él estaba recostado sobre la camilla cubierto con unas sábanas blancas
limpias, al parecer la zorr-enfermera ya se las cambió, mientras que él
ubicaba sus manos detrás del cuello y me miraba atento, persiguiéndome
con la mirada.
—¿Jeon no dirás nada? Hace rato que no sueltas ni una sola palabra.
Ignoré sus palabras, no permitiré que mis sentimientos se mezclen con mi
trabajo. He sido demasiado amable con él incluso cuando no se lo
merecía.
—¡Hey Jeon!—Gritó TaeHyung.
—Trata de no gritar, ¿oyó bien, paciente?—Dije sin siquiera voltearme a
verlo. Tan solo me dediqué a escribir en el informe de TaeHyung unos
cuantos datos sobre su estado.
—¿Paciente...? ¿Ya no me dirás más TaeHyung?
—No, lamento haberte llamado así y también lamento haberte molestado
en estos últimos días.
—¿Qué?—Carcajeó.—¿Jeon qué bicho te picó?
Volví a ignorar sus palabras e inhale profundamente antes de dar media
vuelta y encaminarme a un lado de su camilla.
Él se sentó.
—Hoy te darán de alta, así que necesito que firmes aquí y podrás irte en
la noche, pero si quieres puedes irte ya mismo si es por mi ya no hay
problema—. Le enseñé los papeles y lo miré a los ojos, los cuales no
dejaban de observarme con seriedad. Instintivamente miré hacia otro lado
y dejé los papeles sobre su regazo junto a un bolígrafo. —Firma pronto y
podrás irte. Déjalo sobre la camilla y vendré a buscarlos.
—¿Qué te pasa?
—Nada paciente, ya firm-...
—¡Jeon deja de decirme paciente! Y no vuelvas a mencionar esos
estúpidos papeles o los romperé en trocitos y te los haré tragar.
Resoplé.
Hasta aquí llegó mi paciencia.
—¿Qué mierda quieres que te diga TaeHyung? ¿Huh? Dime porque ya no
sé como explicártelo.
—¿De qué hablas?—Me miró con sorpresa. Al parecer fue por mi reacción.
—Eso ya no importa. Firma esos estúpidos papeles de una sola vez y vete,
no quiero verte otra vez aquí ¿oíste?—Caminé hacia la puerta. Me voltee
a verlo una última vez.—Ah casi lo olvido, una enfermera los vendrá a
recoger, quizás con ella te sientas más a gusto ¿no?
—¿Qué? Jeon vuelv-...
Salí del cuarto ignorando que me llamaba y suspiré. Ya no puedo seguir
con esto.
No estoy muy seguro de lo que me está pasando pero no quisiera saber lo
que es.
***
POV Narrador.
Ya era el momento de irse, Yoongi había venido a recoger a TaeHyung.
En cuanto el mencionado salió ya vestido de su cuarto, no pudo evitar
mirar hacia ambos lados del pasillo por el cual caminaban.
¿JungKook me habrá visto en el baño? Bueno eso no me importa,
necesitaba descargarme de alguna manera. No logro entender por qué se
molestó tanto.
¿Qué le habrá pasado...?
Maldito imbécil, odio tener que pensar tanto en las personas. ¿Y de toda
la gente que hay, justo él tenía que quedarse en mi cabeza...?
—¡Hey TaeHyung! ¡Cuidado!—Yoongi jaló de su brazo ya que casi se
llevaba por delante una camilla que era guiada por otro médico.
—¡Fíjate por dónde llevas esa cosa, idiota!—Le gritó TaeHyung enfadado
mientras que el médico solo lo ignoró.
—¿Qué te pasa? Estás raro—. Le dijo su amigo.
—Nada. Tú estás raro. No recuerdo cuando fue la última vez que te vi con
camisa.
Ambos se detuvieron por un momento.
—Bueno, TaeHyung yo tengo que confesarte que estoy saliendo con
alguien—. Sonrió.
—¿Acabas de sonreír?—TaeHyung lo miró con sorpresa.—Yo jamás
dejaría que alguien me cambie. Soy así y si no les gusta...
Yoongi miró a TaeHyung con confusión, no entiende por qué dejó de
hablar. Enseguida dirigió su mirada hacia lo que veía su amigo.
JungKook entró por la puerta del hospital y rápidamente miró a TaeHyung
quien quiso acercarse aún sin saber bien para qué. De repente una joven
delgada de bonito rostro y vestida muy elegante entró por la puerta y se
apresuró a tomar la mano de JungKook.
—¡Kookie te he dicho que me esperaras! Oh lo siento, ¿interrumpí algo
cariño?
—Claro que no, vámonos linda—. Le sonrió a la joven y continuaron
caminando alejándose de allí.
—¿Qué fue eso que acaba de pasar?—Preguntó Yoongi.
—Olvídalo—. Resopló TaeHyung mientras se alejaba caminando.
※8※
| TaeHyung |
BB7
Yoongi:
¡Hoy se sale!
Jackson:
Es viernes, obviamente se sale Park Yoongi.
NamJoon:
JAJAJAJA PARK YOONGI Y MIN JIMIN
YongGuk:
¡CASADO!
TaeHyung:
¿Jimin? ¿Están hablando del amigo de Jeon?
Jackson:
El mismo.
NamJoon:
Sirvió de algo ir al hospital, Yoongi encontró a su naranjita.
YongGuk:
Se dice media naranja idiota.
Yoongi:
Ya déjense de joder y no molesten a Jimin.
YongGuk:
¡JIMIN MI AMOR!
Jackson:
¡JIMIN BEBÉ!
NamJoon:
LE DOY (8)
Yoongi:
Lloro de la risa já.
YongGuk:
JAJAJAJA
TaeHyung:
¿Yoongi venís a mi casa a buscarme así nos vamos?
Yoongi:
En 5 min. Estoy ahí.
NamJoon ha cambiado el nombre del grupo a "Jimin te doy"
Yoongi:
¿Bloquear a NamJoon? ACEPTAR.
Jackson:
JAJAJAJJAJA
YongGuk:
JAJAJAJAJA
Yoongi ha abandonado el grupo.
***
POV Yoongi
—¿Yoongi crees que tu amigo se moleste si voy con ustedes? No quiero
molestar—. Me preguntó Jimin mientras caminábamos tomados de las
manos.
—Claro que no. Ya hablé con él. Solo quédate conmigo ¿está bien?
Jimin asintió con una de sus hermosas sonrisas, y ambos unimos nuestros
labios en un beso.
Caminamos por un rato y finalmente nos detuvimos frente a una gran casa
con rejas negras.
—¿Aquí vive TaeHyung...?—Jimin miraba asombrado la casa.
—Así es. Antes tenían otra casa pero cuando murió su hermano pequeño
sus padres decidieron comprar otra, ellos tienen mucho dinero—. Suspiró.
—Ya veo... eso es tan triste.
—Es una historia muy larga. Aguarda un momento.
Me acerqué hacia el tablero electrónico que había a un lado de las rejas
negras y en un instante me atendió el padre de TaeHyung, el cual solo me
dijo que en un momento saldría.
Al cabo de unos minutos su padre salió y el portón rejas negras se abría
lentamente.
—Yoongi cuanto tiempo sin verte—. Se acercó a saludarme y de igual
manera a Jimin, con una sonrisa idéntica a la de TaeHyung.
—Lo mismo digo señor Kim.
—TaeHyung nos contó que perdiste tu celular y que en estos días han ido
a la casa de Jackson. Estábamos preocupados por él, creímos que le
había pasado algo.
¿Que estábamos en casa de Jackson? Ese idiota volvió a meterme en sus
mentiras.
—Ah... sí, lamento no haberle dicho es que fue todo muy repentino. Era
una salida de amigos, ya sabe.
—Entiendo pero la próxima vez avísanos, su madre ha estado algo
sensible y también porque se acerca la fecha de...—Suspiró.—El
cumpleaños de Seung Jo.
—Lo sé. Prometo avisarle.
—¡Kim ya deja de molestar a Yoongi!—Escuché gritar a TaeHyung quien
venía caminando rápidamente.
—Hijo solo estaba hablando con él.
—Me da igual, no molestes. Vámonos Yoongi—. TaeHyung salió hacia
afuera tomándome del brazo.
Caminamos por la acera alejándonos de allí.
—¡TaeHyung cuídate! ¿Oíste?—Gritó su padre.
—Vaya, tu padre se preocupa mucho por ti—. Le dijo Jimin y yo tomé su
mano.
—Jimin mejor no hablemos sobre esto ahora—. Respondí amable.
—Yoongi tiene razón, solo olvídense de lo que acaba de pasar.
Sé que él no lleva una buena relación con sus padres pero aún así siempre
intenté ayudarlo.
—No te lo había dicho pero te ves genial. Esa camisa azul y esos jeans
gastados te quedan muy bien—. Sonreí.—Y te burlabas porque yo usaba
camisa ¿eh?
—Me puse lo primero que encontré. Mi madre estuvo ordenando mi ropa
otra vez y no hallé la ropa que en verdad me gusta usar.
De repente oí un extraño sonido. Parecía un móvil sonando.
Era el de Jimin, quien atendió rápidamente.
—Ah JungKook ¿qué pasa?...
Lo miré rápidamente a TaeHyung quien le dirigió una mirada a Jimin y
luego volvió a mirar hacia el frente como si nada pasara.
A mi no me engañas Kim TaeHyung.
—De hecho salimos con Yoongi y un amigo... ¿Sunny está contigo?... Ah
bueno... Te veré allí... Adiós—. Jimin terminó la llamada.
—¿Qué te ha dicho?
—Al parecer JungKook irá a la misma discoteca que nosotros, pero él irá
con Sunny que es...
Y en ese momento traté de callar a Jimin y le susurré algo al oído cuando
TaeHyung miró hacia otro lado intentando simular que no le interesaba
nuestra conversación.
—Ah sí, recuerdo que me dijiste que Sunny era novia de JungKook ¿no?
—Así es—. Sonrió Jimin y logré ver el momento exacto en el que
TaeHyung tragó saliva.
Lo siento TaeHyung pero mereces ser felíz ahora después de tanto que
has pasado, y si no hago esto jamás vas a darte cuenta de que tienes a la
persona correcta delante de tus ojos.
Ya es tiempo de que despiertes amigo.
***
POV Narrador.
Al cabo de un rato Yoongi junto a Jimin y a TaeHyung habían llegado a la
discoteca. Se adentraron en el lugar repleto de personas.
—Yoongi yo iré a dar una vuelta, luego te veo ¿si?—Le dijo TaeHyung
antes de perderse entre la multitud.
Caminó y caminó hasta llegar al otro lado de la pista de baile, donde se
encontraba su lugar favorito, la barra de tragos.
Se sentó en una de las butacas y prosiguió a pedirle al barman una
cerveza.
En el instante en que tomó la botella de vidrio en sus manos un recuerdo
vino a su mente.
*Flashback*
—¿Bebes alcohol o ingieres drogas?
—Eso no te importa.
—Solo responde.
—Si tanto te importa. Sí, lo hago. Eso es todo, adiós—. Caminaba hacia la
salida y una mano tomando mi antebrazo me detuvo.
—No lo hagas.
—¿Tú me dices a mi lo que tengo que hacer? No me hagas reír por favor—
. Me alejé de él y seguí mi camino.
—¡Estás muy débil! ¡Si tomas alcohol te deshidrataras más rápido y te
desmayaras!—Gritó.
Me detuve y di media vuelta.
—Es mi vida, y tu no eres nadie para preocuparte por mi.
*Fin del Flashback*
Él no es nadie para preocuparse por mi. ¿Quién se cree qué es?
Le dio un buen sorbo a la botella. Extrañaba esa dulce y adictiva sensación
del alcohol bajar por su garganta. El tiempo transcurría sin detenerse y ya
era la octava cerveza que TaeHyung bebía, y poco a poco aquello
comenzaba a [Link] pagó al barman y pidió una cerveza más.
Caminó tambaleándose entre las personas sin soltar la botella. Le daba
ligeros sorbos mientras intentaba encontrar la salida de aquel lugar, hasta
que una chica prácticamente alcoholizada se acercó hacia él y lo abrazó
del cuello estampando sus labios contra los ajenos en un beso
desesperado.
***
—¡JungKook aquí estabas!—Exclamó Jimin.
—Jimin te estuve buscando, sabes que yo solo acompañé a Sunny para
que se encuentre con su novio.
—Eres un gran amigo.
—Solo lo hice porque ella es como mi hermana. Ahora me iré, nos vemos
mañana—. JungKook saludó a Jimin y seguidamente se alejaba
caminando.
—¡Hey Jimin! Aún no encuentro a TaeHyung—. JungKook se detuvo
permaneciendo de espaldas al oír las palabras de Yoongi.—No sé dónde
está, estoy preocupado ya que mañana es una fecha muy... difícil para él
y tengo miedo de que pueda hacer alguna locura como en el año anterior.
En ese momento JungKook se alejó caminando velozmente, entre la
gente, mirando a su alrededor intentando localizar al chico castaño.
Estaba preocupado, tenía miedo de que TaeHyung pudiera hacerse daño.
Continuó caminando chocándose con alguna que otra persona en el
camino sin encontrar rastros del chico castaño.
Y cuando estaba a punto de darse por vencido, logró distinguir a TaeHyung
en uno de los sillones iluminados con luces ultravioleta en el espacio VIP.
Aunque no estaba solo, sino que una joven se encontraba a horcajadas
sobre él devorando sus labios.
JungKook no pudo evitar acordarse de aquella situación similar en la que
lo vio a TaeHyung con una de las enfermeras en el baño del hospital.
Podría haber optado por irse y dejarlo solo otra vez pero no podía hacerlo,
algo dentro suyo quería ayudarlo y debía hacerlo. Apretó sus puños y se
acercó hacia aquel sofá sin importarle la mirada de los demás.
Llamó la atención de la joven quien lo miró con desprecio a JungKook y
finalmente dejó al castaño libre.
—TaeHyung levántate—. Lo tomó del brazo intentando levantar al joven
del sofá que se encontraba más que alcoholizado.
—N-No Y-Yoongi—. Respondió él con la voz entrecortada y casi
somnoliento.
Estaba totalmente borracho.
—Soy JungKook. Ven conmigo, te llevaré con Yoongi—. Deslizó uno de
sus brazos por la cintura de TaeHyung y lo levantó como pudo para luego
caminar hacia la salida.
JungKook pensó que tomar un poco de aire fresco definitivamente le haría
bien.
Caminaron casi tambaleándose, ya que TaeHyung no dejaba de moverse
y tampoco podía mantenerse estático ni siquiera por unos pocos
segundos.
Te dije que no bebieras alcohol, idiota. Musitaba JungKook mientras se
acercaban hacia la salida de aquel lugar.
Una vez afuera, JungKook suspiró al ver que se encontraban en un oscuro
y asqueroso callejón.
—Y-Yoongi ¡Ya... Déjame!—El castaño se alejó bruscamente de él y se
alejaba caminando, o hacía el intento, ya que no dejaba de tambalearse.
—Ven aquí TaeHyung—. Suspiró mientras caminaba detrás de él.
Oía al castaño reír y luego hablar incoherencias típicas de una persona
borracha.
Repentinamente cayó recostado en el sucio suelo mientras que JungKook
solo resoplaba y se ponía de cuclillas a su lado.
—¿Yoongi, d-dime qué es lo que tiene ese chico?—Cerró sus ojos
mientras hablaba.
—TaeHyung ya te dije que yo soy JungK-...
—No sé que es lo que me está haciendo—. Habla con la respiración
agitada.—A veces lo odio pero luego él me dice cosas que me hacen sentir
bien y...—JungKook decidió callarse y tragó saliva mientras lo
escuchaba.—¡Maldita sea! ¡JungKook me hará enloquecer!—Vociferó.
Las mejillas del contrario se tornaron mas rosadas de lo normal. Y no era
solo por las palabras que TaeHyung decía sino que también era la primera
vez que lo había llamado por su nombre.
—Ya deja de decir tonterías, ven que te llevaré a casa—. Lo ayudó a
levantarse. —Necesito que me digas donde vives.
—Mhm... No lo sé—. Rió.
—Cielos... ¿Qué haré contigo? Ni siquiera tengo batería en mi celular para
llamar a Jimin.
—Hey Yoongi—. TaeHyung aún un poco inestable se acercó por detrás de
JungKook y lo tomó de sus caderas mientras le susurraba una canción en
el oído. —Mi corazón puedo escuchar, tu nombre esta cansado de gritar...
—T-TaeHyung ¿qué haces? suéltame ahora—. Intentaba alejarlo pero el
castaño solo aseguró su agarre uniendo sus manos cerca del abdomen
del contrario.
—...y es que entre tanta oscuridad, yo te convertí en mi claridad...—Seguía
cantando mientras que a JungKook se le adelantó una sonrisa.
No le gustaba verlo borracho pero por un lado prefería verlo hacer esas
tonterías antes de que este revolcándose con alguna chica o mucho peor,
consumiendo drogas que solo empeorarían su estado.
De un momento a otro JungKook logró quitárselo de encima y se decidió
por llevarlo a su casa hasta que TaeHyung este sobrio y pueda irse.
※9※
Al cabo de un rato lograron llegar a la casa de JungKook, la cual no
quedaba muy lejos de la discoteca así que fueron caminando.
Él vivía solo, sus padres adoptivos le compraron una casa para que
pudiera estudiar con más comodidad y también para que no tuviera que
viajar tanto durante el día, ya que la universidad de medicina quedaba
bastante lejos de su antigua casa.
Una vez allí JungKook cerró la puerta con llave y acompañó a TaeHyung
hasta el living en donde seguidamente lo sentó sobre uno de los sillones.
—Iré a preparar algo de café, no puedes quedarte aquí, ya te lo estoy
avisando—. Suspiró y se fue hacia la cocina, dejando a un TaeHyung
confundido y aún borracho sobre el sofá.
Pasaron unos cuantos minutos y JungKook finalmente terminó de preparar
el café y servirlo en una taza de porcelana.
Caminó hacia el living con aquella taza entre sus manos.
—Ya te traje el...—Alzó la mirada y suspiró al ver a TaeHyung dormido
sobre el sofá.
Dejó la taza sobre una pequeña mesa que había cerca de los sillones. Se
acercó hacia él y observó su rostro con detención. Sus cabellos castaños
cubrían un poco su frente y relamía sus labios de vez en cuando mientras
dormía.
Jungkook sonrió.
Aún sin saber por qué lo hacía, aproximó lentamente su mano hacia su
frente y la alejó instantáneamente al verlo removerse sobre el sofá.
—Te quedarás solo por hoy, ¿oíste bien?—Suspiró y dio media vuelta
caminando rumbo hacia su habitación.
***
Al otro día...
TaeHyung se retorcía en el sofá mientras apretaba sus ojos. Los abrió con
dificultad y se sentó como pudo. Un terrible dolor de cabeza lo estaba casi
aturdiendo. Bostezó mientras alongaba sus brazos por encima de su
cabeza. Observó con cuidado a su alrededor...
Muebles de madera, sillones negros muy refinados, las paredes estaban
empapeladas.
—¿Dónde estoy?
De repente alguien se hizo presente en la sala.
—Veo que ya despertaste.
Esa voz...
Se volteó a ver quién era.
—¿Jeon? ¿Qué haces aquí?
JungKook se aproximó hacia él y dejó una taza sobre la pequeña mesa
que estaba en el centro del living.
—Resulta que estás en mi casa. ¿No recuerdas lo que pasó en la noche?
Estabas demasiado borracho y no sabía donde vivías, así que decidí
traerte a mi casa hasta que estes sobrio pero te quedaste dormido en el
sofá.
—Ya veo. G-Grac-...—Chasquea la lengua contra el paladar y niega con
la cabeza.—Olvídalo.
—Sabía que dirías eso, me da igual solo hice lo que me pareció correcto
así que no te lo tomes tan en serio.
TaeHyung se levantó de su lugar.
—En ese caso ya me voy, y disculpa la molestia, para la próxima solo
déjame solo ¿bien?
JungKook asintió con su cabeza restándole importancia a lo que decía
mientras se cruzaba de brazos y dejaba escapar un suspiro.
—Oye Kim espera—. El mencionado se volteo a verlo molesto. —Antes de
que te vayas bebe esto—. Le entregó la taza en sus manos.
—No me digas Kim, ¿y qué es esta cosa?—Olía el contenido de la taza
con desconfianza.
—Es solo un té de hierbas, te ayudará con la resaca. Tómalo, te he dicho
que no quiero volver a verte en el hospital—. Le dijo antes de volver al sofá
y sentarse tomando su celular en las manos.
TaeHyung suspiró y le dio un sorbo al contenido de la taza.
Sabe bien.
—Siéntate, no te golpearé Kim.
—Te dije que no me llamaras así.
A TaeHyung le sorprendía un poco la manera en como JungKook lo
trataba. Cuando lo conoció no creyó que fuera de esta manera, tan sincero,
pero aún así le agradaba un poco más. Se sentó sobre uno de los sillones
individuales mientras bebía de la taza y observaba a JungKook mirar
fijamente algo en la pantalla de su celular.
—¿Quién es Sunny?—TaeHyung rompió el silencio arrepintiéndose de
haber hablado.
JungKook levantó la mirada y enarco una ceja al verlo.
—¿Por qué quieres saberlo?
—Porque... Mhm... Olvídalo.
—Ambos nos conocimos en el orfanato. Sunny es mi amiga—. Lo miró y
sonrió de lado. —Casi como una hermana.
—Ah.
TaeHyung le dio un sorbo al té intentando ocultar una sonrisa pero fue
inútil porque JungKook logró verlo e incluso sonrió de la misma manera
para luego bajar la mirada nuevamente hacia su celular.
—¿Puedo preguntarte algo?—TaeHyung asintió.—Anoche le oí decir a tu
amigo Yoongi que hoy era una fecha muy difícil para ti... ¿Qué quiso decir?
—Hoy sería el cumpleaños de mi hermano.
JungKook se sorprendió al oír una respuesta de su parte.
No creyó que le respondería, ya que otras veces lo intentó y solo lo agredía
verbalmente.
—Entiendo, ¿irás a verlo con tus padres?
—No. No me gusta estar con mis padres.
—¿Pero por qué...?
—No me gusta hablar de eso—. Dejó la taza sobre la pequeña mesa y se
levantó.
—¿A dónde irás ahora?
—Tengo que ir a verlo a mi hermano—. Suspiró y se dedicó a caminar
hacia la salida.
—Entiendo. Espera por ahí no es la salida. Sígueme.
JungKook se levantó del sofá y caminó junto con el castaño hacia la puerta
de la entrada.
Una vez allí, abrió la puerta y el contrario salió de allí alejándose por el
jardín de la casa.
Observaba como se alejaba cada vez más caminando y de repente las
palabras de Yoongi vinieron a su cabeza...
''Tengo miedo de que pueda hacer una locura como en el año anterior...''
Cerró sus ojos por un momento y finalmente suspiró.
No puedo dejarlo solo, al menos no ahora. Lo único que espero es no
arrepentirme de esto.
—¡Hey TaeHyung!— Lo llama y el mencionado dio media vuelta.—¿Puedo
acompañarte...?
※ 10 ※
|JungKook|
Ya habían pasado casi 15 minutos y finalmente habíamos llegado a un
sitio al que nunca me gustó ir, el cementerio.
Decidimos tomar un taxi aunque el viaje fue algo incómodo ya que
TaeHyung no soltó una sola palabra en todo el camino, no quise hablar
demasiado, para mi ha sido un paso muy grande que me haya permitido
acompañarlo en un día tan difícil para él.
—¿Jeon a dónde vas? Es por aquí.
—Lo siento es que no te vi.
Comenzamos a caminar por un pasillo algo angosto,. Las tumbas a cada
lado del mismo me causaban escalofríos.
No recuerdo cuando fue la última vez que vine a este lugar, de solo intentar
recordar me causa escalofríos.
De repente TaeHyung se detuvo frente a una de ellas. Logré ver la
inscripción tallada en una placa y allí estaba su nombre, "Kim Seung Jo".
—Mhm TaeHyung yo te esperaré cerca de la entrada ¿está bien?
Él solo asintió y yo me alejé caminando.
—Gracias—. Oí casi en un susurro.
Sonreí de lado aún sin voltearme y continué caminando. Desde que lo
conocí esta era la primera vez que me daba las gracias por algo. Vaya que
es muy frío, me pregunto que puede haber pasado para que sea de esta
manera no creo que solo sea por su hermanito ¿o sí?
Una vez en la entrada oí unos cuantos truenos resonar en el cielo. Parece
que lloverá.
—Hola bonito, ¿puedes decirme la hora?
Alcé la mirada y logré ver a dos chicos robustos, uno de ellos tenía el
cabello rubio y fue el que me dirigió la palabra y se ubicó frente a mi.
—Son las dos y media—. Respondí indiferente mirando la pantalla de mi
celular.
—Ah bueno, gracias—. Ambos rieron sin razón alguna.—¿Y estás solo
precioso?
—De hecho...
—No. Él viene conmigo—. TaeHyung apareció, se cruzó de brazos
situándose a mi lado fulminando con la mirada a aquellos sujetos.
—Vaya, pero que sorpresa, si es Kim TaeHyung el ex matón de la
escuela—. Comentó el chico de cabello rubio.
—¿Cómo está tu hermano? Ah cierto, tus padres lo mataron—. Reían
ellos.
¿De qué están hablando?
Miré instantáneamente a TaeHyung quien solo los miraba serio sin
reacción alguna.
—Retira tus palabras rubio mal teñido—. Dijo él en tono firme y a mi se me
heló la sangre.
—¿Y qué pasa si no quiero hacerlo? ¿Huh?
—Jeon sal de aquí—. Me dijo TaeHyung.
—¿Estás loco? No te dejaré.
—El niño bonito no se va a ningún lado—. Uno de los chicos se acercó
hacia mi deslizando uno de sus brazos por mi cintura.
—¡Oye suéltame!—Forcejeaba intentando soltarme pero su agarre en mi
cintura solo se hizo más fuerte.
—Te daré solo unos segundos para que lo sueltes y ambos se vayan o se
arrepentirán de todo esto—. Logré ver a TaeHyung arremangarse las
mangas de su camisa bruscamente.
Tragué saliva.
Jamás debí venir.
—Hey Bobby, ya suéltalo y vámonos—. Le dijo el chico de cabello rubio.
—Bien. Lo haré, pero antes...—Tomó mi mentón a la fuerza elevándolo un
poco para que lo mire y rápidamente sus labios chocaron abruptamente
contra los míos.
De un momento a otro logré ver a aquel chico sobre el suelo y a TaeHyung
sobre él golpeando una y otra vez su rostro sin detenerse.
—¡TaeHyung detente! Solo olvídalo y vámonos.
Para peor había comenzado a llover.
—¿Qué harás ahora Kim?—Situó sus manos alrededor de su cuello.—
Acabo de besar a tu chico antes que tú, solo espera unos días más y lo
tendré en mi cama gritand-...
—¿Solo haces esto por ella verdad? Esa zorra de Tiffany te ha estado
engañando con todos tus amigos incluyendo al rubio mal teñido que vino
contigo ahora ¿y solo vienes por mi?—Lo soltó con brusquedad y rió.—
Que patético.
TaeHyung se alejaba caminando bajo la lluvia mientras que los otros dos
sujetos comenzaron a discutir.
Eso no va a terminar nada bien.
—¡¿Jeon te quedarás ahí?!—Me gritó a lo lejos.
Tragué saliva y caminé rápidamente hacia donde le estaba.
—Mhm TaeHyung puedo...
—No preguntes nada ahora Jeon—. De repente se detuvo frente a mi y
sorpresivamente tomó mi mano entregándome algo. —Toma, vuelve a tu
casa. Después pasaré a buscarla, tienes dinero de sobra—. Se iba
caminando solo por la acera.
Observé lo que me había entregado.
Era su billetera.
—¿Estás loco? No necesito dinero—. Se la devolví y caminé por detrás de
él. —¿A dónde irás ahora? La lluvia no se detendrá por un rato.
—Uff Que molesto eres. ¿No te cansas de molestarme verdad?
—De hecho...
Sobe mi nariz y seguidamente estornudé.
Lo oí resoplar.
—Ven conmigo.
No me negué, no quería dejarlo solo y tampoco tenía mucho para hacer
hoy así que no pierdo nada siguiéndolo.
Caminamos por unos largos minutos bajo la lluvia que solo se hacía más
y más densa hasta que nos detuvimos en el frente de una bonita casa de
estilo victoriana pero que tenía apariencia de estar algo abandonada.
TaeHyung fue el primero en pasar por la entrada y yo fui detrás de él. Abrió
la puerta con una llave que había bajo una vieja alfombra.
—Entra—. Me dijo él y yo asentí.
Entré y seguidamente cerré la puerta de madera. Di una mirada rápida a
mi alrededor y quedé impresionado. La decoración por dentro era muy
linda y por alguna razón era diferente, se sentía una cierta calidez
hogareña.
—Vaya esta casa es muy bonita.
—Antes lo era aún más—. Dijo mientras caminaba hacia unas escaleras
que se encontraban en lo que parecía ser la sala.
—¿Ya habías venido antes?
Él no respondió solo se dedicó a subir las escaleras mientras que yo iba
detrás suyo. Paso a paso caminó lentamente dirigiéndose hacia una de las
puertas la cual tenía un pequeño cartel colgado con algo escrito. No pude
distinguir bien lo que decía ya que las letras estaban algo borrosas.
Abrió la misma dejando ver un cuarto muy bonito con paredes azules y
muchos juguetes dispersos por el lugar. Permanecí de pie junto al marco
de la puerta.
TaeHyung se sentó sobre la cama de mantas con dibujos de ositos y tomó
uno de los pequeños leoncitos de peluche que había sobre la misma.
—Pasa—. Le oí decir y entré dudoso a aquella habitación.
Mis ojos se fijaron instantáneamente en los cuadros colgados en la pared.
Uno llamó mi atención en especial. Había un pequeño niño junto a un
frondoso árbol, sosteniendo una pelota.
¿TaeHyung...?
—¿Ese de ahí eres tú?
—No. Ese es mi hermano. ¿Somos parecidos verdad?
—Sí, y mucho.
Di media vuelta y me encontré a TaeHyung tirando de las orejas del
pequeño peluche mientras sonreía.
—Esta solía ser mi casa antes de que pasara lo de mi hermano. Suelo
venir cuando quiero estar solo o cuando intentó escapar de algo, de alguna
forma me tranquiliza.
—Entiendo. Y entonces ¿este era su cuarto?
Él asintió.
—Está genial. Me hubiese gustado tener este cuarto de pequeño.
Supongo que a mis hijos no les dejaré pasar lo mismo que yo.
—¿Piensas tener hijos? ¿Jeon cuántos años tienes?
—20. ¿Por qué?
—¿Estás loco?—Carcajeó.—Eres muy joven, no puedes arruinar tu vida
aún. Tienes tanto por disfrutar.
—Yo sé lo que quiero TaeHyung, hay demasiados niños que necesitan
una familia y espero poder ayudarlos.
Siempre pensé en eso, ayudar a que otros para que no pasaran lo mismo
que yo.
—Espera, ¿estás hablando de adoptar?
Asentí.
—Sabes, mi hermano Seung Jo era muy pequeño pero siempre pensaba
en los demás antes que en el mismo. Me lo recuerdas... Mucho.
Tragué saliva.
—Me alegra saber eso, debe haber sido un buen niño—. Sonreí.
—Lo era.
El silencio poco a poco crecía entre nosotros y las palabras sobraban.
—Mhm Yo creo que debería irme. No quiero molestarte—. Bajé la mirada
mientras sacudía un poco mis cabellos húmedos a causa de la lluvia.
El ambiente entre nosotros estaba tornándose algo pesado y por alguna
razón comenzaba a incomodarme.
—Aún está lloviendo, ¿por qué no esperas un momento? Si quieres, no te
obligo.
—Oh Está b-...—Estornudé.
Lo que me faltaba, atrapar un resfriado. De un momento a otro TaeHyung
salió de su lugar y también de la habitación.
—Jeon... Sígueme.
Tragué saliva y caminé por detrás de él hacia otra habitación
completamente diferente.
***
POV Narrador.
—Vístete. No tengo ropa más pequeña aquí—. Dejó algunas prendas de
ropa sobre una cama que había cerca de un gran ventanal de cristal que
llevaba a un balcón.
JungKook se acercó hacia la cama mientras inspeccionaba la ropa que el
castaño le había dejado sobre la misma.
—TaeHyung, puedo vestirme en el bañ-...
La mirada del pelinegro se fijó con detención en el otro joven que estaba
a su lado quitándose la camiseta mojada que traía puesta por lo que veía
su espalda completamente desnuda.
Tragó saliva.
De pronto el castaño dio media vuelta mientras sacudía sus cabellos
húmedos, y levantando su mirada con lentitud hacia él.
—Mhm... ¿Tengo algo en la cara?
—¿Huh? ¿Qué? N-No—. Reaccionó y rápidamente desvió su mirada
presionando sus labios con fuerza.
Esto no puede ser posible. ¿Por qué estaba mirándolo...?
—Aquí no soy tu paciente no tienes que comportarte así—. Torció una
sonrisa mientras se cruzaba de brazos. —¿Vas a vestirte?
—Ah s-si. Claro.
El castaño aún de brazos cruzados y un JungKook siendo carcomido por
los nervios que ni él mismo podría deducir la razón por la cual los tenía, se
quitó su chaqueta mojada dejándola sobre el suelo y luego tomó el borde
de su camiseta. Estaba a punto de quitársela cuando le dio una mirada
rápida a TaeHyung quien no dejaba de observarlo con detención.
—¿Te quedarás ahí parado?
—Es mi habitación, y después de todo ambos somos chicos ¿qué tiene de
malo?
JungKook no respondió y seguidamente jaló de los bordes de su camiseta
hacia arriba dejando ver sus pectorales y abdomen marcado e incluso sus
fornidos brazos.
—Vaya...
—¿Pasa algo?
Él negó y salió de la habitación sin decir ni una sola palabra más.
JungKook algo confundido lo ignoró. Aprovechó el momento en que se fue
para vestirse antes de que volviera. Se puso rápidamente una camiseta
negra de mangas cortas y luego se quitó los pantalones quedando tan solo
en un boxer oscuro que lo tenía casi pegado a la piel al estar húmedo.
Volvió a estornudar y se sobo la nariz.
—Hey Jeon, ya terminaste de vestirt-...
TaeHyung entró en la habitación callándose a sí mismo al observar de pies
a cabeza a el pelinegro quien rápidamente se puso unos pantalones de
algodón color gris.
—Estoy listo. ¿Tú estás bien?
—Yo... Sí—. Se fue nuevamente.
Segundos después un golpe seco se oyó y JungKook corrió a ver lo que
pasaba.
—¡TaeHyung!
El joven castaño se encontraba recostado boca abajo sobre el suelo de
madera.
JungKook se aproximó hacia él colocándose de cuclillas a su lado. Lo giró
con cuidado e intentó despertarlo.
Su respiración estaba bien pero no entendía por qué se había desmayado.
Repentinamente distinguió un extraño aroma. Se aproximó hacia el rostro
de TaeHyung y pudo confirmar sus sospechas.
Con algo de esfuerzo lo cargó en sus brazos y luego lo recostó sobre la
cama de su habitación.
Suspiró.
¿Por qué has bebido alcohol otra vez...? Idiota.
※ 11 ※
Transcurrieron casi tres horas. Ya había anochecido. JungKook seguía en
la antigua casa de TaeHyung mientras que este último estaba recostado
en su cama durmiendo profundamente.
El pelinegro decidió no irse hasta que despertara, no podía y tampoco
quería dejarlo solo en ese estado.
Bajó las escaleras y fue en busca de la cocina. Pensó en preparar algo
para cenar, TaeHyung tenía el estómago vacío y al haber consumido
alcohol solo provocó que le caiga pésimo para su organismo, por lo que
tendría una fuerte migraña cuando despierte.
Se decidió a prepararle avena de col. Su madre adoptiva se la preparaba
muy seguido ya que él tenía un estómago bastante sensible.
Se sorprendió al ver que la nevera estaba llena. Vaya que iba en serio con
lo que me dijo. Debe venir bastante seguido a esta casa, me pregunto por
qué razón no querrá estar con sus padres.
JungKook comenzó a preparar la avena.
Pasó un rato y TaeHyung comenzaba a retorcerse sobre la cama.
Se tocó la cabeza y cerró sus ojos con fuerza.
Solo bebí una botella de cerveza, ¿desde cuándo mi estómago se volvió
tan débil?
El castaño se sentó sobre la cama sintiendo una fuerte migraña.
Se frotaba la nuca repetidas veces hasta que logró ver sobre la mesita de
noche, que estaba al lado de su cama, un analgésico junto a un vaso de
agua. Rápidamente colocó la píldora en su boca y luego bebió agua.
Me pregunto quién dejó esto...
Jeon.
Estaba a punto de ir en su busca pero una voz lo hizo detenerse.
—¿A dónde te ibas?
JungKook cargaba cuidadosamente en sus manos una charola que
contenía un cuenco con avena de col y una cuchara.
—Bueno, yo... Espera, creí que te habías ido.
—Iba a irme pero no ha dejado de llover y quería esperar a que
despertaras—. Dejó la charola sobre la mesita de noche y luego se cruzó
de brazos. —¿Por qué bebiste cerveza otra vez?
—¿Perdona? ¿Qué dijiste?
—Lo que oíste. Creí que te sentías bien. ¿Por qué bebiste? Te dije que no
podías beber alcohol o...
—Jeon por favor, solo cállate. No estamos en un hospital—. El castaño
apretó sus ojos intentando aclarar su visión repentinamente borrosa.
—¿TaeHyung? ¿Estás bien?
—Ya te dije que...
TaeHyung tuvo un leve mareo por lo que JungKook rápidamente lo ayudó
a sentarse sobre la cama.
—Cuando comas algo se te pasará. Tienes el estómago vacío, es normal
que te sientas así.
—No me interesa y ya deja de preocuparte por mi Jeon. No necesito un
niñero ¿entiendes eso?
El azabache asintió indiferente y se cruzó de brazos.
—¿Ya terminaste de hablar? Ahora come.
—No quiero—. El castaño se recostó sobre la cama con sus manos detrás
de la nuca.
—Tienes que comer...—Suspiró.
—No.
—TaeHyung...
—¡Ya te dije que no quiero Jeon!—Se sentó sobre la cama.—¿Por qué
mejor no te vas?
—Lo haré pero luego de que comas algo. ¿Quieres que te ayude?—Tomó
en sus manos la cuchara con avena en ella y se sentó a un lado en la
cama.
—Olvídalo.
—Vamos abre la boca y di "ahh".
TaeHyung negó con su cabeza mientras que el azabache insistía en darle
de comer.
—Detente, te dije que no tengo hambre. ¿Por qué sigues insist-...
Y antes de que terminara de hablar, JungKook ya había introducido la
cuchara dentro de su boca.
El castaño le dedicó una mirada seria con su ceño fruncido mientras
saboreaba aquella avena, y poco a poco dicha reacción fue
desapareciendo reemplazándola por otra totalmente diferente.
—Está buena ¿no?—JungKook no dejaba de observarlo con una sonrisa.
Él asintió sin decir una sola palabra. Le quitó la cuchara y tomó el cuenco
de avena en sus manos.
JungKook volvió a sonreír y se puso de pie. Caminó hacia el ventanal de
la habitación y corrió una de las cortinas azules para observar como caía
la lluvia.
—¿Te gusta la lluvia?
—La detesto—. Cerró la cortina rápidamente y se cruzó de brazos
mientras se apoyaba de espaldas sobre el ventanal.
—Al fin coincidimos en algo—. Dijo mientras saboreaba una gran
cucharada de avena. —Odio la lluvia.
—¿Y se puede saber por qué?
—Seung Jo murió en un día de lluvia.
El menor de ambos, JungKook, tragó saliva y se odió un poco
internamente por haber preguntado eso.
—Huh...
—A él le gustaban mucho los días de tormenta—. Dejó el cuenco vacío
sobre la mesita. —Supongo que ahora está feliz.
—Claro que sí.
—¿Qué?—Le dirigió la mirada.
—Debe de estar muy feliz. No tienes que preocuparte tanto por él, creo
que debes pensar en como le gustaría que estés tu ahora ¿no crees?
—Era solo un niño, Jeon. ¿Puedes entenderlo?—Resopló.—A veces me
hubiese gustado ir con él para que no tenga que estar solo.
—¿Estás loco? ¿Cómo puedes decir eso?—JungKook se desconoció a si
mismo por haber reaccionado de tal manera.
TaeHyung no pudo evitar soltar una risa a lo que el azabache respondió
mirándolo extrañado.
—Me agradas un poco más cuando eres de esa manera. Sigo pensando,
¿por qué sigues preocupándote por mi? Eres incluso peor que mis padres.
—Mhm... Son tus padres TaeHyung es obvio que van a preocuparse.
—¿Sabes qué? Olvida lo que dije—. Se recostó nuevamente sobre la
cama. —¿Oye, quedó más de esa cosa que me trajiste?
El mencionado asintió.
—¿Puedes traerme?
—Mhm... Bien lo haré, pero que quede claro que lo haré solo porque no
quiero que te desmayes otra vez, yo no soy tu sirviente ¿oíste?
El pelinegro tomó el cuenco vacío en sus manos
—Bien. Ahora apresúrate que tengo hambre.
JungKook suspiró y salió de la habitación. Unos cuantos pasos más y llegó
a las escaleras bajándolas paso por paso, hasta que de pronto se oyó un
trueno y en acto seguido un apagón se hizo presente obstaculizando los
pasos de JungKook por lo que no pudo ver con claridad y cayó rodando
por las escaleras.
TaeHyung en la habitación se sobresaltó un poco al oír semejante ruido y
caminó rápidamente en dirección hacia la sala alumbrando con la pantalla
de su celular.
—¿Jeon?
No obtuvo respuesta.
Bajó con cuidado las escaleras y con ayuda de la luz reflectiva del celular
alumbró las piernas del azabache.
TaeHyung sintió como la sangre se le helaba e instantáneamente el celular
cayó de sus manos.
—JungKook...
※ 12 ※
Se puso de cuclillas a su lado y tomó nuevamente su celular. Iluminó el
rostro del joven que estaba en el suelo, y notó que tenía sangre en su
frente y también en su mano izquierda.
Un escalofrío recorrió su espalda.
—Hey Jeon... ¿Me escuchas?—Con cuidado golpeó un par de veces su
mejilla y nada.
Comenzaba a preocuparse aún más de lo que ya estaba. Sin saber muy
bien que hacer, lo cargó en sus brazos con el mayor cuidado posible y oyó
a JungKook soltar un quejido estando aún con sus ojos cerrados.
TaeHyung comenzó a subir lentamente las escaleras, escalón por escalón.
El pelinegro no pesaba mucho pero estaba herido y no podía permitirse
dejarse caer otra vez.
Una vez arriba lo recostó cuidadosamente en la cama de su propia
habitación. Nuevamente con ayuda de su móvil fue en busca de un
botiquín de primeros auxilios que había en el baño. Se sentó a un lado de
la cama y comenzó a desinfectar con cuidado las heridas de JungKook.
Su propia frente sudaba y sus manos temblaban al limpiar aquellas heridas
que sangraban.
—Por favor despierta... ¡Maldita sea!—El castaño seguía insistiendo en
intentar despertarlo y aún así él no despertaba. Su respiración se volvió
agitada y ya estaba considerando llevarlo al hospital aunque sea bajo esa
densa lluvia que no cesaba. Lo observaba con detención mientras las
luces de algunos relámpagos se filtraban por las cortinas iluminando la
oscura habitación.—Jung... Kook—. Dijo casi en un susurro.
El pelinegro repentinamente se retorcía con cierto cuidado sobre la cama
lo que sorprendió un poco a TaeHyung.
—¡Hey Jeon!
—¿T-TaeHyung? ¿Qué hago aquí...?—JungKook intentó sentarse sobre
la cama y soltó un quejido.
—Te caíste por las escaleras. ¿Cómo sucedió? ¿Qué intentabas hacer?
¿Estás loco? Debiste esperar y llamarme, yo hubiese ido a buscarte—.
Salió de la cama y se sentó en el suelo, de espaldas, en contra de la
misma.
—¿Estás seguro de que hubieses ido?
—Sí—. Respondió firme.
JungKook no pudo evitar sonreír al escucharlo. Era la primera vez que
TaeHyung lo trataba de esa manera, era la primera vez que se preocupaba
por él.
Se sentó sobre la cama, haciendo su mejor esfuerzo.
—Gracias.
TaeHyung no respondió.
—¿Sientes dolor en alguna parte?—Preguntó sin dirigirle la mirada.
El pelinegro observó su mano izquierda perfectamente vendada, y luego
tocó con cuidado su cabeza la cual le dolía pero solo un poco.
—Estoy bien, has hecho un buen trabajo. Podrías ser un médico—. Sonrió
y luego recordó la razón por la que había bajado las escaleras. —Mhm Yo
tengo un poco de hambre ¿quieres que prepare algo?
TaeHyung dio media vuelta.
—¿Seguro que estás bien?
Él asintió.
—Bien, vamos entonces.
JungKook se levantó con cuidado de la cama aunque tambaleándose un
poco al principio.
El castaño rápidamente lo tomó de su mano.
—Mhm ¿Qué sucede?
—No digas nada y camina por detrás de mi.
Al cabo de un rato ya habían bajado. JungKook insistió en preparar otra
cosa para cenar pero al final TaeHyung se negó y prefirió comer de aquella
avena que al parecer le había gustado mucho.
Los minutos pasaban y ya se estaba haciendo muy tarde.
—TaeHyung creo que debería irme. Es muy tarde.
—Bueno, si esta hora es tarde para ti—. El castaño sonrió de lado.
—¿Puedes llamar a un taxi? Mi móvil no tiene batería.
—He estado usando el mío hace rato y tampoco tiene batería.
—Ya veo, esta lluvia no ayuda en nada, ni siquiera puedo ir caminand-...
—Quédate.
—¿Qué?
—La noche está horrible y no podré salir con mis amigos, así que puedes
quedarte hoy.
—Mhm... Bien, me quedaré.
TaeHyung estaba a punto de subir las escaleras pero en cuanto vio a
JungKook detrás suyo se detuvo y extendió su mano adelante de él sin
dirigirle la mirada. El azabache sorprendido por como lo estaba ayudando,
tomó su mano y subieron las escaleras con total cuidado y luego fueron
directo hacia la habitación.
—Duerme en mi cama. Yo iré a la habitación de aquí al lado. ¿Está bien?
JungKook asintió y se sentó sobre la cama mientras observaba como
TaeHyung salía de la habitación cerrando la puerta a su paso.
***
El sonido de un trueno hizo que TaeHyung abriera sus ojos de par en par.
La lluvia caía con menos densidad pero sí se notaban las luces de los
relámpagos y el sonido de los truenos en el cielo.
Suspiró y se cubrió con las mantas.
No entiendo qué es lo lindo de dormir en un día de lluvia. Lo he oído tantas
veces y aún no logro entenderlo.
De repente el castaño estaba a punto de cerrar sus ojos cuando oyó voces
del otro lado de la habitación.
Salió de la cama y caminó descalzo hacia el cuarto en donde estaba
JungKook.
Al entrar en la habitación se quedó inmóvil junto a la puerta mientras lo
veía retorcerse en la cama aún dormido.
—N-No... No te vayas, n-no... ¡TaeHyung...!
—¿TaeHyung?
Dio un par de pasos más hasta acercarse a la cama y zarandearlo un poco
del hombro intentando despertarlo.
—N-No...—Casi sollozaba hasta que finalmente abrió sus ojos, algo
sobresaltado.—¡TaeHyung!
Finalmente despierta.
—¿Jeon estás bien? ¿Por qué me llamabas?
—Y-Yo... No lo sé... T-Tuve una pesadilla—. No dejaba de sollozar y una
lágrima descendía por su mejilla.
TaeHyung lo observó y no pudo evitar mentalizarse que se encontraba
frente a un niño pequeño. Se sentó a un lado de la cama y sin pensarlo su
mano se guio sola hacia aquella lágrima solitaria que se deslizaba por su
mejilla.
Sus miradas repentinamente se encontraron a la vez. La mano de
TaeHyung aún sobre la mejilla de JungKook comenzó a deslizarse con
delicadeza transformándose así en una suave caricia.
El pelinegro tragó saliva. Ambos rostros se encontraban a escasos
centímetros el uno del otro, tanto que sus respiraciones chocaban entre sí.
TaeHyung no dejaba de observar aquellos delgados y delicados labios que
tenía frente a él. Tragó saliva y finalmente a duras penas, se alejó.
—Lo siento... pero no puedo.
—TaeHyung ¿de qué hablas?
—Hablo de que yo...—Lo miró a los ojos y luego volvió a esquivar su
mirada.—Solo... Olvídalo.
El castaño se puso de pie y estaba a punto de salir de la habitación cuando
escuchó nuevamente la voz de JungKook.
Dio media vuelta.
—Sé que suena muy estúpido pero aún... No te vayas. Los truenos en
verdad me asustan.
TaeHyung asintió sin siquiera soltar una palabra y se recostó a un lado de
la cama en donde estaba JungKook, sobre las mantas, dejando un
pequeño espacio entre ambos.
JungKook se encontraba durmiendo de lado dándole la espalda al mayor.
Una media hora había transcurrido y TaeHyung aún no podía dormir. Algo
lo estaba desvelando, y era nada más y nada menos que la presencia del
joven pelinegro a su lado.
En esa media hora no había dejado de observarlo dormir. Buscaba y
buscaba pero no encontraba ninguna razón por la cual lo estaba haciendo.
¿Por qué no podía dejar de mirarlo?
De pronto un trueno se hizo oír y los brazos de un JungKook adormilado
no tardaron ni un segundo en amoldarse rápidamente a la cintura de
TaeHyung y aferrarse a su camiseta.
El joven castaño estaba a punto de quitar su mano pero algo lo hizo
detenerse así que simplemente se quedó inmóvil y seguidamente dormido
mientras era envuelto en aquel cálido abrazo del que tanto necesitaba
aunque lo negase.
※ 13 ※
—Yoongi, ¿tú crees que JungKook este en esta casa? Parece
deshabitada.
—Lo sé, y dudo de que este con él pero TaeHyung suele venir aquí
algunas veces.
Jimin y Yoongi se encontraban en la entrada de la antigua casa de
TaeHyung.
—Ve arriba, yo me encargare de buscar por aquí—. Le dijo el mayor a
Jimin quien asintió y caminó hacia las escaleras.
—¡Yoongi! ¡Ven!—Gritaba Jimin asustado al encontrarse con restos de
vidrios en el suelo y algunas manchas de sangre cerca de los escalones.
—¿Qué pasó aquí? Jimin quédate, iré arriba.
—No te dejaré, ¿estás loco? Yo también ire.
—¿Siempre eres así de terco?—Resopló.—Solo quédate detrás de mi.
Ambos subieron las escaleras y luego revisaron uno por uno los cuartos.
De repente Jimin se detuvo en la entrada de una habitación.
El cuarto de TaeHyung.
—Yoongi...—Dice un Jimin atónito
—¿Qué sucede?
Ambos quedaron perplejos al observar lo que tenían frente a sus ojos.
JungKook se encontraba abrazando por la cintura a TaeHyung a la vez en
que escondía su rostro en el espacio que había justo debajo de su cuello
mientras que este último lo envolvía con sus brazos.
—Y tú estabas preocupado por él. La estaban pasando mejor que
nosotros—. Yoongi se cruzó de brazos.
De pronto ambos jóvenes comenzaban a retorcerse sobre la cama.
—Buenos días—. Dijo Jimin con una gran sonrisa.
Un JungKook somnoliento, aún abrazando a TaeHyung, abría lentamente
sus ojos.
—¿J-Jimin?
El castaño bostezó y se acomodó nuevamente al lado del pelinegro
abrazándolo esta vez de la cintura. JungKook al percatarse de eso se
sonrojó violentamente.
El mayor comenzó a parpadear con lentitud hasta que de un momento a
otro abrió sus ojos de par en par al ver al joven pelinegro a una distancia
tan corta.
—Jeon... ¡Jeon...!—Gritó antes de caer a un lado de la cama.
—Tranquilos nosotros ya nos íbamos... ¿Cierto Jimin?—Yoongi tomó la
mano de su pareja quién asintió sonriendo al oírlo.
—¿Qué? N-No es lo que creen—. Titubeó el joven pelinegro sentándose
sobre la cama.
—¡Yoongi no seas idiota! ¿Cómo puedes pensar que yo podría estar con
alguien como él?
—¡O-Oye! No te creas gran cosa. Siendo sincero, tampoco eres mi tipo.
—¿Qué? Es decir... tampoco eres de mi tipo.
—Como sea. Jimin espérame, iré contigo. Hoy tenemos que ir al hospital
¿recuerdas?
—Ahh sí. Lo lamento Yoongi pero tengo que ir con él. Falta poco para el
próximo parcial y sin eso no aprobaremos.
—Está bien, ve tranquilo bebé, todo saldrá bien—. Le acarició la mejilla y
unieron sus labios en un beso que duró más de un minuto.
TaeHyung y JungKook cruzaron sus miradas mutuamente en ese instante
y luego miraron hacia otro lado, sin decirse absolutamente nada.
***
JungKook y Jimin se encontraban haciendo las prácticas de medicina en
el hospital.
—Y entonces...—Carraspea y se cruza de brazos.—¿Vas a explicarme
qué hacías en la cama de TaeHyung?
—Ya te dije que nada pasó. Deja de hablar sobre eso—. Un JungKook
intentando concentrarse leía unos análisis.
—¿Nada de nada? Pero se estaban abrazando y se veían tan lindos
juntos.
—Ese fue tu punto de vista no el mio, así que olvida todo eso de una vez
porque jamás se repetirá.
—Si tu lo dices. Ya puedes darle la vuelta a esos análisis que lees, quizás
así entiendas mejor ¿no?—JungKook resopló y le dio la vuelta a los
papeles que leía los cuales tenía al revés, provocando que Jimin sonría.
Este último suspiró y luego miró de casualidad una pequeña marca que se
notaba en su cabeza.—¿Qué te pasó en la cabeza?
—Mhm... Es que hubo un apagón en la casa de TaeHyung y me caí
cuando bajaba las escaleras.
—¿Apagón eh? ¿Y qué hicieron para matar el tiempo? Porque estabas en
su cama.
—¡Jimin!
—Está bien. Me ilusioné para nada.
—Al fin comprendes. Ahora vayamos a buscar a Seok Jin, tenemos trabajo
que hacer.
***
Por otro lado...
TaeHyung se encontraba descansando en el sofá más grande de la casa
de Yoongi.
—¿TaeHyung, estás bien?—Le preguntó Yoongi quien se sentó en un
sillón individual cercano al que estaba TaeHyung.
—Mhm Sí—. Mintió.
No era cierto ya que desde hace rato podía sentir un intenso dolor en el
pecho y no sabía el por qué.
—¿Acaso quieres ir al hospital?
—Claro que no. ¿Por qué preguntas?
—Para que te atienda algún médico... O para que veas a cierto médico...—
Musitó aquello último y TaeHyung le lanzó una mirada desafiante.—Esa
mirada no funciona conmigo. Solo fue una broma, no te enfades.
—Olvídalo—. Resopló.
—TaeHyung dime, ¿qué hacías con ese chico JungKook y exactamente
en tu habitación?—Él no recibió respuesta.—Acaso el te gust-...
—No te atrevas a decirlo. Eso es... Es totalmente imposible—. Se sentó
en el sofá y revolvió bruscamente sus cabellos. Seguidamente mantuvo su
mirada fija en el suelo.—Admito que Jeon jamás me agradó pero luego él
comienza a hablarme de una forma tan... rara que hasta me tranquiliza de
alguna manera y me hace querer... ¡Aish! ¡Ese niño me hará enloquecer!
Yoongi sonrió de lado al oírlo. Sus dudas se aclararon por completo. Lo
conocía demasiado bien a su amigo.
—TaeHyung, admítelo de una vez. Soy tu amigo puedes decírmelo.
El mencionado levantó su mirada.
—¿De qué hablas?
—Ese niño JungKook, te gusta.
TaeHyung tragó saliva y negó con la cabeza.
—Eso es imposib-...
—Ya deja de decir que es imposible. No tiene nada de malo el que te guste.
Mírame a mi, me gusta Jimin y mucho, hasta puedo decirte que amo como
es y sinceramente ninguna chica podrá hacerme sentir lo que él provoca
en mi con tan solo verlo.
—Vaya, ¿en verdad eres mi amigo Min Yoongi? Como sea. Eso no puedo
aceptarlo.
—TaeHyung...
—Quizá solo me agradó que Jeon estuviera... apoyándome y... No.
Definitivamente hoy tengo que salir con los chicos. Eso es lo único que
necesito, despejarme un poco—. Se puso de pie y sacó el celular de su
bolsillo. —Llamaré a NamJoon, ¿hoy sales con nosotros...?
—Hoy no puedo, tengo que ir por Jimin cuando salga del hospital y luego
iremos a cenar.
—Bien, como quieras. Te veo luego—. TaeHyung se despidió de su amigo
y luego caminó hacia la puerta de la entrada.
※ 14 ※
|JungKook|
La hora de salir finalmente había llegado. Estaba demasiado cansado,
quiero llegar a casa y dormir un rato antes de volver a despertarme para
estudiar. Cuando salimos del hospital junto a Jimin logré ver a ese chico
Yoongi esperando afuera.
—¡Yoongi Hyung viniste!—Jimin se aproximó hacia él y lo abrazó.
—Te dije que vendría, ¿iras a arreglarte así nos vamos?
—Claro, ¿vienes con nosotros JungKook? Iremos a comer.
—No puedo. Tengo que estudiar.
—Debes distraerte un poco.
—Quizás la próxima, tengo que irme. Cuídense, los veo luego.
—Eso espero, cuídate JungKook—. Se despidió Jimin y Yoongi de igual
manera.
Comencé a caminar en dirección hacia mi casa pero al final me decidí por
ir hacia un restaurante de comida rápida y pedir algo. Lo sé, un futuro
médico comiendo comida chatarra. Comerla de vez en cuando no hace
mal. En cuanto llegué ordené una hamburguesa con papas fritas y luego
algunos refrescos. Decidí comer allí, y aproveché para terminar de leer
algo de los análisis que no pude terminar de leer hoy. El cielo poco a poco
se oscurecía y sin darme cuenta el tiempo voló. El restaurante estaba a
punto de cerrar así que tomé mis cosas y caminé hacia casa.
Observaba el cielo azul ahora manchado por algunas nubes grises que se
ampliaban cada vez más.
Y de repente... Un trueno resonó.
Un escalofrío recorrió mi espalda y apresuré mi paso. Unos minutos más
caminando y de pronto una llovizna comenzó a caer con lentitud hasta
hacerse cada vez más densa.
Lo que me faltaba... Odio los días de tormenta, odio la lluvia, odio el barro,
odio esto.
Tres casas más y finalmente llegué. Comencé a correr hacia la puerta de
la entrada y detuve mi paso al ver a una persona sentada junto a la puerta
abrazando sus piernas.
Restriego mis ojos en un intento por aclarar mi visión.
¿Es cierto lo que estoy viendo...?
Me acerqué hacia aquella persona.
—TaeHyung... ¿Qué haces aquí?
—J-Jeon...
Toqué su frente. Me sorprendió notar que estaba ardiendo en fiebre y aún
con sus ojos abiertos parecía no reaccionar, y me sorprendió aún más ver
que no haya alejado mi mano cuando lo toqué como suele hacer siempre.
Tomé las llaves de mi bolsillo y abrí la puerta de casa dejando mis cosas
sobre el suelo y luego me aproximé nuevamente hacia TaeHyung.
Comenzaba a asustarme verlo de esa manera. Lo tomé del brazo y lo
ayudé a ponerse de pie.
—Ven, entremos un momento.
Comenzó a toser y tuvo un leve mareo pero logré sostenerlo. Deslice mi
brazo por detrás de su cintura y lo ayudé a caminar hacia adentro. Se
podía apreciar un fuerte aroma a alcohol y a cigarrillos. Cerré la puerta con
mi mano libre, y lo acompañé a sentarse en el sofá más grande de la sala.
—¿Has tomado otra vez no?—Resoplé mientras lo observaba medio
adormilado.
—Jeon y-yo...
—Ya deja de llamarme Jeon. Ni aún estando borracho dejas de llamarme
así.
Caminé hacia la cocina en busca de un paño y me situé frente a la mesada,
abrí el grifo de agua y humedecí el paño. Casi doy un salto cuando sentí
que me abrazaban por detrás de la cintura.
—¡Cielos! ¡TaeHyung casi me matas del susto!
Sus manos se unieron justo frente a mi abdomen. En cuanto las tomé
intentando alejarlo pude sentir que estaban muy calientes.
Su fiebre estaba subiendo.
—Yo t-tengo algo que decirte...
—TaeHyung tienes fiebre, luego hablaremos ahora déjame ayudarte.
Intenté dar media vuelta pero seguía abrazándome y esta vez sus brazos
me rodeaban completamente mientras que podía sentir como respiraba
sobre mi cuello. Comenzaba a incomodarme el tenerlo demasiado cerca.
Quien sabe que cosas habrá bebido para que actúe de esta manera.
—J-Jeon...
—TaeHyung ya suéltam-...
—Me gustas... Y mucho, mucho...—Repetía una y otra vez sobre mi
cuello.
***
|POV Narrador|
La punta de su nariz rozaba contra su cuello a medida que su anatomía se
pegaba por detrás del cuerpo del pelinegro.
—TaeHyung d-deja de decir tonterías y vámonos.
JungKook con un nerviosismo puro a flor de piel logró librarse de él con
algo de esfuerzo y prácticamente lo empujó, pero luego lo sostuvo por su
cintura y lo guió hacia su habitación.
Tenía otras habitaciones en su casa pero estaban vacías ya que solo él
vivía en aquella casa, y por lo tanto el espacio le sobraba.
Una vez en su cuarto encendió la luz y le quitó la chaqueta mojada que
traía puesta e incluso su calzado.
—Ven. Recuéstate un momento. Ya regreso—. Lo ayudó a recostarse
sobre su cama y fue rápidamente en busca de un paño y una bandeja con
agua, ahora lo único que le importaba era bajar un poco su fiebre y esperar
a que este sobrio para preguntarle por qué había ido a su casa.
Volvió a la habitación y se arrodilló a un lado de la cama colocando la
bandeja sobre la mesita de noche. Empapó el paño en agua y lo escurrió
para luego colocarlo con cuidado sobre la frente de TaeHyung.
El castaño enseguida comenzó a retorcerse intentando quitárselo pero ahí
estaba JungKook impidiendo que lo haga. Situó su mano sobre su frente
sosteniendo el paño mientras observaba a TaeHyung abrir y cerrar sus
ojos con lentitud conectando ambas miradas.
—¿Qué tanto me miras?—El pelinegro sonrió de lado.
—Eres... hermoso—. Respondió TaeHyung sin dejar de contemplar su
rostro.
JungKook enmudeció un momento ante sus palabras y tragó saliva.
Sus mejillas se ruborizaron violentamente.
—Veamos si sigues diciendo eso cuando despiertes luego—. Carcajeo
intentando no sonar nervioso.
La realidad era diferente, en el poco tiempo que conoció a TaeHyung,
JungKook dio por entendido que él jamás le diría algo así. Según él solo
estaba entablando conversación con una persona que bebió quien sabe
cuántos litros de alcohol.
Retiraba el paño de su cabeza y volvía a empaparlo en agua para luego
repetir la misma acción de colocarlo en su frente. Y así estuvo
prácticamente toda la noche. Desvelado, cuidando de TaeHyung mientras
que éste último dormía plácidamente.
※ 15 ※
|TaeHyung|
En cuanto abrí mis ojos con lentitud no pude evitar soltar un quejido. Siento
que mi cabeza podría estallar en cualquier momento. Abrí completamente
mis ojos y miré el techo. Recuerdo que anoche yo estaba con Jackson y
alguien más bebiendo algunas cervezas... ¿En dónde estoy ahora...? Me
senté sobre una cama y un paño húmedo se cayó de mi frente.
—¿Qué es esto?—Estaba a punto de sentarme en una orilla de la misma
cuando de pronto vi a alguien en el suelo.—¿Jeon?
Me puse de pie y me aproxime hacia él observándolo con detalle. No
estaba lastimado o herido, ¿cómo llegó aquí? Suspiré y sin dudarlo me
situé frente a él, y lo cargué en mis brazos. Comencé a observar su rostro
y no pude evitar sonreír de lado al verlo. Lo vi apretar sus ojos y removerse
un poco. Estaba a punto de despertar. Lo recosté sobre la cama y justo en
ese momento bostezó para luego abrir sus ojos con lentitud.
—¿Huh? TaeHyung... Despertaste—. Se sentó sobre la cama.
—Mhm... Esta es tu casa, ¿cierto?—Pregunté sin saber muy bien que
decir.
Solo había ido una vez pero nunca había conocido su habitación ni estaba
en mis planes hacerlo, en ese entonces.
—Sí, ayer llegué y te encontré en el suelo cerca de la puerta—. Resopló
después de elongar sus brazos hacia arriba. —Estabas borracho, otra vez.
¿Por qué viniste a buscarme?
—Mhm... No lo sé.
No tengo ni la menor idea de lo que estaba pensando en ese momento
para venir justamente a su casa.
—Para algo debiste venir a mi casa. En fin. ¿Te sientes mejor?
Asentí con la cabeza. Lo vi ponerse de pie frente a mi y situar su mano
sobre mi frente sin darme tiempo siquiera a pensar en como reaccionar.
—Tu temperatura aún está un poco alta. Tu fiebre aún no se fue del todo
deberías ir al hospital.
—¿Fiebre? ¿Hospital? ¿De qué hablas?—Alejé su mano.—Yo no pienso
ir otra vez ahí.
—TaeHyung estuve toda la noche colocando paños fríos en tu cabeza para
que tu fiebre baje y aún...
Lo interrumpí.
—¿Qué? ¿Y por qué lo hiciste? Me parece que olvidaste lo que te dije la
última vez Jeon no necesito que nadie...
—...se preocupe por ti—. Añadió.—Eso ya lo sé pero aún así no me
interesa lo que digas. ¿Y sabes que más? Eres un idiota y no me caes bien
pero no puedo evitarlo, simplemente no puedo dejar de preocuparme por
ti TaeHyung.
—Pero entonces...
—¿Tienes algo importante que hacer hoy?—Aún algo confundido por sus
palabras, negué con la cabeza.—Muy bien—.Me tomó del brazo y me
obligó a sentarme sobre la cama.—Entonces te quedaras aquí.
Alcé la mirada y solté una risa.
—¿Perdón? Jeon de casualidad bebiste...
Volvió a interrumpirme.
—Sí, piensa lo que quieras. No irás a un hospital si no quieres pero yo voy
a cuidarte ¿oíste? Después de todo me debes una—. Se alejó caminando
por la puerta cerrándola a su paso y dejándome con la palabra en la boca.
Revolví mis cabellos mientras miraba hacia la puerta.
—¿Qué acaba de pasar?
***
|POV Narrador|
JungKook se fue hacia la cocina para preparar el desayuno.
Colocó algunas tostadas en un plato junto a un pote de mermelada de
fresa, también una jarra de vidrio con jugo de naranja, e incluso preparó
dos tazas que contenían café.
Colocó todo sobre la mesa de roble de la cocina.
—Vaya, eso se ve bien...—TaeHyung estaba de pie junto al marco de la
puerta.
—¿Acaso no desayunas?
JungKook estaba sirviendo jugo en dos vasos de cristal.
—Mhm... ¿Se puede definir a un desayuno, como el que incluye pizza y
cerveza en la mañana?—Caminó en dirección hacia una de las sillas de
madera que estaban alrededor de la mesa rectangular.
—Por supuesto que no.
—Ah entonces me equivoqué—. Carcajeó. —Hace años que no
desayuno—. Tomó una tostada del plato mirándola con cierta
desconfianza.
—TaeHyung... ¿Hablas en serio?—Preguntó en tono de preocupación.
Se sentó en una silla frente a él.
—Sí. No te sorprendas Jeon, eso no es ni siquiera una pizca de mi vida—
. Le dio un mordisco a la tostada y luego le dirigió la mirada mientras
saboreaba aquel trozo. —Mhm... Está buena. Podrías ser un buen chef.
JungKook sonrió ante su comentario y luego le dio un sorbo a su taza de
café.
—Oye TaeHyung...
—¿Si?—Bebía café de su taza.
—De casualidad tú... ¿No recuerdas nada de lo que pasó en la noche?—
JungKook lo miró a los ojos.
—Mhm... Déjame pensar—. Tomó su mentón luciendo pensativo. —No,
no recuerdo absolutamente nada.
—Ah—. Es lo único que consiguió decir JungKook antes de volver a beber
de su taza.
—¿Por qué lo preguntas? ¿Anoche hice o dije alguna estupidez?
—Claro que no, solo hablabas con el típico idioma de borracho, asi que te
entiendo.
—¿Si eh?—Lo miró a los ojos manteniendo una sonrisa.—¿Qué fue lo que
dije esta vez?
—Nada importante solo decías tonterías de que yo era hermoso—.
TaeHyung carcajeó mientras el menor de ellos seguía hablando.—Y
también dijiste más de una vez que yo te gustaba.
La risa del mayor poco a poco cesaba. JungKook luego de beber todo el
contenido de su taza la tomó en sus manos y la llevó hasta la mesada
quedándose allí parado por un momento.
¿Por qué me incomoda tanto esta situación...?
TaeHyung suspiró y luego tomó su taza aproximándose hacia JungKook.
—No lo tomes tan en serio a lo que dije—. Dejó la taza en el fregadero. —
También solía decirle esas tonterías a Yoongi e incluso me dijeron que lo
besé una vez.
—¡TaeHyung!—Alzó el tono de voz pero al verlo a los ojos no pudo evitar
calmarse.—No importa. Olvídalo.
De pronto un celular comenzó a sonar. Era el de TaeHyung quien
rápidamente atendió.
—Mary linda, ¿cómo estás?...—Sonrió.—Yo estoy bien. Hace tiempo que
no me llamabas... También te extrañé mucho...
¿Mary...?
¿Quién es Mary...?
De seguro debe ser otra de sus amigas de cada noche.
JungKook sintió que sobraba en aquel momento y sin entender
absolutamente nada de lo que pasaba tomó aire y resopló para no decir
exactamente que estaba molesto, y se dirigió caminando hacia su
habitación.
TaeHyung aún con el teléfono pegado a su oreja atendiendo aquella
dichosa llamada lo vio irse de espaldas.
—¡Hey Jeon! ¿A dónde vas?
No obtuvo respuesta.
El pelinegro lo ignoró. De repente comenzó a oír pasos apresurados detrás
suyo. Alguien lo tomó del brazo y lo arrinconó contra la pared.
—¿T-TaeHyung q-qué es lo que haces?—JungKook tragó saliva al
conectar su mirada con la de él.—Suéltame ahora.
—La verdad es que no entiendo por qué te molestas tanto cuando pasa
algo como esto. No soy idiota y esta no es la primera vez que sucede. ¿Por
qué reaccionas así Jeon? ¡¿Huh?!—Lo tomó de sus hombros.—¡Dime!
JungKook finalmente estalló.
—¡Estoy celoso TaeHyung! ¡¿Entiendes ahora?!
※ 16 ※
—¿Celoso?
JungKook tragó saliva y lo empujó aprovechando el momento para ir
corriendo hacia su habitación y cerrar la puerta antes de que a TaeHyung
se le ocurriera entrar. Y tan pronto la puerta se cerró ligeros golpeteos
comenzaron a oírse.
—Jeon abre la puerta.
—¿Para qué?
—Aún no terminé de hablar contigo.
—No quiero hablar ahora, déjame solo.
—Por favor, deja de actuar como un niño. Abre la puerta.
—He dicho que no.
—Bien, si no sales de ahí me iré.
—Como quieras.
—¡Oye! ¡Sal de una vez!
TaeHyung había perdido la paciencia y siguió tocando a la puerta repetidas
veces.
—No hay nada que puedas hacer. No pienso salir de aquí TaeHyung.
Un silencio repentino se hizo presente hasta que uno de ellos finalmente
habló.
—J-Jeon... No me siento muy b-bien...
—Eso no funcionará. Pierdes tu tiempo.
—J-Jeon...
—TaeHyung detente, no me gustan ese tipo de bromas.
De repente se oyó un golpe seco.
—¡TaeHyung!
JungKook abrió rápidamente la puerta encontrándose con él de rodillas en
el suelo, abrazando su estómago.
El pelinegro sin pensarlo dos veces se arrodilló a su lado y cuando estaba
a punto de posar su mano sobre la espalda de TaeHyung, éste tomó su
mano.
—Asi que no hay nada que pueda hacer ¿eh?—Le dedicó una sonrisa
cargada de malicia.
—¿Qué? Me mentiste. Eres un...
En cuanto JungKook iba a golpearlo por haberle mentido de esa manera,
el castaño de un momento a otro lo empujó hacia atrás y se colocó a
horcajadas sobre él sosteniendo sus muñecas con algo de fuerza y
pegándolas al suelo paralelamente a su cabeza.
—¡Suéltame ahora!
—Mhm... Déjame pensar... No—. Sonrió satisfecho.
—Puedo soportar que vivas tu vida como quieras pero cuando estés cerca
mio no vuelvas a mentirme de esa manera o sino...
TaeHyung quien estaba mirándolo fijamente aproximó su rostro
peligrosamente hacia el suyo dejándolo sin habla.
—¿O sino qué?
Sus miradas se mantenían conectadas.
—O jamás... te lo perdonaré—. Respondió intentando sonar firme.
—¿Por qué...? ¿Por qué me haces esto?—Su tono de voz se volvió mucho
más suave y de alguna manera era dulce.
—¿A qué te refieres?
—Yo no soy una buena persona... JungKook—. Las mejillas del
mencionado cobraron rubor haciendo sonreír de lado a TaeHyung. —Pero
luego tú vienes, reaccionas de esa manera y comienzo a sentir que... que
todo da vueltas. Y lo peor es que por más que quiera ya no puedo
hacerlo—. Soltó sus muñecas y luego se apartó de él sentándose a un
lado.
JungKook se puso de rodillas en el suelo cabizbajo mientras lo escuchaba
hablar.
—¿Qué es lo que no puedes hacer?
—Alejarme... de ti—. Al terminar de decir aquellas palabras se cayó de
lado.
El pelinegro inmediatamente se aproximó hacia él.
—¿TaeHyung estás bien?—Tocó su frente y sus dudas se aclararon.—Lo
que pensaba. Estás ardiendo en fiebre. No hay otra opción, tienes que ir a
un hospital.
***
Una vez en el hospital, a TaeHyung lo internaron y le suministraron
medicamentos para bajarle la fiebre. JungKook quien estaba dentro de su
cuarto, se atrevió a tomar el móvil que no dejaba de sonar en el bolsillo del
pantalón de TaeHyung.
—¿Si?...
—TaeHyung, ¿eres tú hijo?...
—Oh disculpe yo soy... un amigo de TaeHyung. Él ahora no puede
atender...
—¿Amigo? Entiendo. Yo soy su madre. Quería hablar con él...
—Si usted quiere puedo decirle que la llame luego...
TaeHyung empezó a abrir sus ojos con lentitud.
—Dile que venga a cenar a casa, eres su amigo. Convéncelo para que
venga aquí mañana, y contigo también. Me gustaría conocerte. Adiós...
Fin de la llamada.
—¿Ese no es mi teléfono?—TaeHyung se sienta sobre la cama y luego
bosteza mientras se masajea el cuello con la mano.
—Sí, perdona es que estuvo sonando desde hace rato y...
—No importa eso ahora. Solo dime que no atendiste a alguno de mis
padres.
JungKook bajó la mirada y atrapó su labio inferior entre sus dientes.
—Lo siento.
TaeHyung chasqueo la lengua contra el paladar y revolvió sus cabellos
con brusquedad.
—Por esa razón detesto que toquen mis cosas. Jeon devuélveme mi
teléfono.
El pelinegro se aproxima hacia él y le entrega el teléfono en la mano.
TaeHyung comienza a leer sus notificaciones y demás incomodando un
poco a JungKook con su frío silencio.
—¿Y bien...? Dime—. Lo mira serio.
—¿Decirte qué?
—¿Por qué estoy aquí otra vez, y qué fue lo que has hablado con alguno
de mis padres?
—Anoche tuviste un colapso debido a la fiebre que tenías así que llamé a
un taxi, te traje al hospital y...
TaeHyung continúa mirándolo fijamente y se cruza de brazos.
—¿Y...?
—Y...—Suspira y toma asiento en una silla cercana a la camilla.—Tu
madre me dijo que fuéramos a cenar a tu casa mañana.
—¿Qué? ¿Le has dicho que no? Por favor dime que has inventado alguna
tonta excusa para no ir.
—Ella terminó la llamada así que no pude contestarle.
La puerta de la habitación repentinamente se abre y entra una enfermera,
la cual JungKook reconocía demasiado bien.
Era la misma mujer que tuvo relaciones con TaeHyung en el baño.
JungKook tomó una gran bocanada de aire y se puso de pie.
—¿Necesitas algo?
—Doctor Jeon, me pidieron que viniera a darle un baño de esponja al
paciente de esta habitación.
—¿Qué?
JungKook abre los ojos como platos y mira inconscientemente a
TaeHyung quien enarca una ceja y luego sonríe de lado.
※ 17 ※
—Me parece perfecto. Necesito un baño—. TaeHyung se cruza de brazos
mientras sonríe divertido.
—Doctor Jeon puede retirarse. Yo me haré cargo de TaeH-... es decir, del
paciente—. Sonríe ella antes de morderse el labio cuando mira al joven
castaño.
Sin embargo JungKook tiene otros planes, y esta vez no le permite a
aquella mujer que se salga con la suya.
—No es necesario que lo haga.
La mujer lo mira sin expresión alguna.
—Pero doctor me dieron la orden...—Le enseña el informe y JungKook se
lo quita de las manos restándole importancia.
—Yo estoy a cargo de él. SeokJin me lo dijo claramente así que no es
necesario que lo hagas. Puedes ir a darle un baño de esponja enseguida
al anciano de la habitación 203.
—¿Q-Qué? Está bien—. Ella lo mira con algo de enfado y hace una
reverencia en forma de respeto antes de salir de allí cerrando la puerta a
su paso y prácticamente de un portazo.
No podía negarse, los médicos estaban a un nivel más alto que las
enfermeras, por lo tanto ella debía obedecer.
—Eres muy malvado Jeon—. Carcajea TaeHyung.
—No es cierto—. Baja la mirada y toma el celular de su bolsillo
aprovechando la oportunidad para llamar a sus padres adoptivos y así
dejar de pensar en TaeHyung.
Marca el número y de un momento a otro alguien le arrebata el celular de
las manos.
—¿A quién llamas...?—TaeHyung observa la pantalla y frunce el ceño.—
Un momento, ¿quién es Kelly?
—Es el nombre de mi madre. Dame mi teléfono ahora Kim.
El castaño lo mira con sorpresa y luego sonríe.
—Parece que a alguien no le gusta que toquen sus cosas ¿eh? Y si sigues
llamándome de esa manera jamás te lo devolveré.
JungKook ignora sus palabras y se aproxima hacia él intentando quitarle
el celular de sus manos. Aunque falla en cada intento.
—¡Dámelo ahora TaeHyung o te golpearé!
—¡Vaya! Me agrada mucho más ese Jeon.
Las mejillas del mencionado se tornan rosadas pero aún así trata de
quitarle el móvil.
De un momento a otro el molesto camisón de hospital que traía puesto
TaeHyung, se desata por detrás por lo que estaba a punto de quedar solo
con su boxer negro fácilmente a la vista.
JungKook se percata de eso y traga saliva.
—No creí que te rindieras tan fácil.
—Yo no me rendí.
Estira su brazo intentando agarrar el celular pero no lo consigue. Para peor
TaeHyung alzó los brazos y su camisón terminó de desatarse por
completo.
JungKook enseguida desliza las manos por su cintura sin miedo alguno y
sostiene la delgada tela del camisón evitando que éste se abriera y lo
dejara semidesnudo.
—JungKook, ¿qué es lo que haces?
—¿M-Me has llamado JungKook...?
TaeHyung se sobresalta ante la sorpresa y pierde el equilibrio provocando
que caiga hacia atrás y por ende con el pelinegro encima suyo.
—¡Rayos eso dolió!—Se queja TaeHyung apretando los ojos a causa del
dolor de aquel golpe.—¿Qué intentabas hacer?
—Tú tienes la culpa de eso. Yo solo...
El azabache traga saliva cuando cae en la realidad de la situación.
Estaba sentado a horcajadas sobre TaeHyung con las manos encima de
su pecho.
TaeHyung finalmente abre los ojos al no oír una respuesta y su mirada
recorre el cuerpo de JungKook hasta llegar a encontrarse con sus ojos, los
cuales no dejaban de observarlo.
Sus miradas se conectan y un incómodo silencio se extiende más y más.
JungKook está a punto de hablar pero las palabras solo permanecieron
atoradas en su garganta.
—Eres hermoso...—Dice TaeHyung de repente.
El azabache empieza ríe nervioso.
—De seguro solo tienes fiebre otra vez—. Coloca una mano sobre su
frente y se sorprende de que su temperatura este completamente normal.
No había bebido alcohol ni mucho menos ingerido drogas en ese día. ¿En
verdad le estaba diciendo eso?
TaeHyung agarra su mano y la quita con cuidado. Se sienta con algo de
esfuerzo y en cuanto JungKook trata de alejarse, unas manos lo abrazan
por la cintura haciéndolo retractarse ante aquella tediosa necesidad de
alejarse. Sus miradas vuelven a conectarse y JungKook siente un ardor
extenderse por todo su pecho. Su cuerpo tiembla a causa de un intenso
escalofrió, cuando coloca las manos con lentitud sobre los hombros de
TaeHyung.
Sus rostros se aproximan mutuamente. La mirada del castaño desciende
hacia sus labios y relame los suyos propios.
Repentinamente alguien toca a la puerta y JungKook aprieta los ojos y
cuando los abre ladea la cabeza mirando directo hacia la misma.
—A-Alguien toca a la puerta—. Vuelve a mirar al castaño y baja la mirada
rápidamente mientras aprovecha para alejar sus manos. —TaeHyung yo
c-creo que deberíamos olvidarnos de todo esto. En verdad lamento que
esto ocurriera.
Ante cada palabra que JungKook decía, TaeHyung no podía dejar de
observar la manera en como abría su boca y sus delgados labios se
movían.
—¿Ya terminaste de hablar?
JungKook lo mira a los ojos confundido y con algo de temor ante lo que
fuera a pasar en ese preciso instante. Pero antes de que pudiera ser capaz
de decir algo, los pronunciados labios de TaeHyung ya se encontraban
moviéndose entre los suyos. Cuando sus labios tocan los de TaeHyung,
puede sentir como él inspira súbitamente. Sus ágiles movimientos toman
celeridad encajando a la perfección con los de JungKook. Los labios de
éste, totalmente presos por los del mayor no se resisten en lo absoluto.
JungKook sin saber muy bien que hacer con las manos, las pega contra
su pecho y deja que asciendan por sus pectorales hasta situarse en sus
hombros. Ambos se vieron obligados a profundizar el beso y convertirlo en
uno completamente desenfrenado, necesitado y lleno de lujuria e
incontables sentimientos extraños para ellos pero los cuales prontamente
tendrían un mismo nombre.
※ 18 ※
TaeHyung sitúa las manos con lentitud en las mejillas del azabache e
inclina ligeramente el rostro sin dejar de mover sus labios entre los de él.
JungKook presiona un poco sus hombros y continúa el beso intentando
seguir su ritmo.
La puerta repentinamente se abre.
—¡Madre mía!
JungKook reconoce esa voz tan chillona.
Se aparta tan rápido como puede de TaeHyung y al ponerse en pie se
tambalea un poco. Le dedica una última mirada al joven castaño quien lo
mira perplejo y sale rápidamente de la habitación sin decir nada al
respecto.
Yoongi se aproxima hacia TaeHyung y lo ayuda a ponerse de pie.
—¡JungKook espera!—Lo llama Jimin.—Yoongi yo... Iré con él.
—Está bien, te espero aquí amor—. Le dice Yoongi con una leve sonrisa.
Jimin sonríe y sale de la habitación en busca de su amigo.
—¿Y bien...?—Carraspea Yoongi a la vez en que se cruza de brazos frente
a la camilla de TaeHyung.
—¿Qué?
—Suéltalo Kim, ¿qué fue eso que acabo de ver? No creo que JungKook
haya querido enseñarte técnicas de rcp.
—No seas idiota. Solo olvida lo que viste—. El castaño se recuesta sobre
la camilla y se cubre con las sábanas hasta la mitad ubicando luego las
manos debajo de su nuca.
—TaeHyung...—Yoongi camina hacia un lado de la camilla y se sienta en
una orilla de la misma.—Sé que no podrás resistirte a responder esto.
Dime, ¿cómo besa él...?
TaeHyung sonríe de lado.
—Mejor de lo que creí.
—¿Mejor que aquella pelirroja de Keops?
—Mucho mejor. Él ni siquiera puede compararse con ella—. Sonríe.—
Nunca en mi vida tuve tantas ganas de besar a alguien Yoongi.
—Vaya... por la manera en que lo dices hasta me da curiosidad saber
como será.
TaeHyung le lanza una mirada asesina a Yoongi y éste sonríe.
—¿A qué se debe esa mirada?
—Yoongi sé lo que piensas y la respuesta es no.
—Entonces no te molestará que le cuente a los chicos sobre JungKook
¿eh?
—¿Por qué iba a molestarme? Has lo que quieras.
—En especial a Jackson. Le encantaría saber eso. ¿No lo crees? La última
vez incluso me preguntó por él.
TaeHyung se sienta sobre la cama y lo mira fijamente.
—No te atrevas a decírselo.
—Bien—. Sonríe. —Me quedaré en silencio solo si tú me dices la verdad.
—Eres tan molesto—. Chasquea la lengua contra el paladar y luego
resopla. —¿La verdad sobre qué Yoongi?
—¿Te gusta JungKook?
***
—JungKook por favor sal de ahí—. Le repite Jimin.
El azabache se había encerrado en uno de los cubículos del baño del
hospital.
—No te diré nada Jimin. Déjame.
Estaba demasiado avergonzado al ser visto en esa situación con
TaeHyung. ¿Por qué le había permitido que lo besara?
—No tienes de qué avergonzarte tonto. Admito que hasta fue emocionante
verte. Nunca creí que harías algo así. ¿Cómo sucedió Kookie?
—Todo fue tan... rápido que no sé como pude permitir que eso pasara.
¿Cómo haré para verlo a los ojos ahora?—Se cubre el rostro con las
manos.
—Solo dilo, y deja de darle tantas vueltas al asunto. Te gusta TaeHyung.
—Eso es... imposible. Yo lo detesto... Y solo quería ayudarlo.
—¿Y entonces por qué continuabas besándolo? La última vez que alguien
intentó besarte tú lo golpeaste y el pobre chico quedo con un ojo morado.
En cambio hace un momento no vi ni un diminuto esfuerzo por querer
separarte de él cuando los vi besarse.
JungKook se mantuvo en silencio reflexionando las palabras que le decía
Jimin. Abre la puerta y suspira al ver a su amigo de brazos cruzados frente
a él.
—Quizás... tengas razón.
—¿Sobre qué?
—Sobre TaeHyung.
—¿Entonces?
—C-Creo que la respuesta es sí Jimin.
—¿Estás totalmente seguro?
El pelinegro asiente con la cabeza.
—Creo que me gusta ese imbécil de TaeHyung.
Jimin sonríe de oreja a oreja.
—En fin. ¿Se lo dirás?
—¿Estás loco? P-Por supuesto que no. Nunca se lo diré. Es bastante
obvio lo que sucede, solo creo que me gusta porque últimamente paso
demasiado tiempo junto a él y también quizá sea porque siempre me
preocupo por su salud. Es normal Jimin.
—Nunca dejarás de ser tan terco ¿eh?
—Dejaré de pensar en eso, pronto se me pasará—. Sonríe no muy
convencido. —Bien, me ire.
El pelinegro se acomoda el cabello y suspira antes de salir del baño.
***
JungKook camina directo hacia el cuarto del castaño. A pesar de que
intenta no pensar en lo sucedido sus pasos se detienen frente a la puerta
de la habitación en donde está TaeHyung y extrañamente vuelve a sentirse
débil. Su corazón late con fuerza y sus piernas tiemblan.
¿Qué me está pasando...?
Gira el pomo de la puerta y entra.
—JungKook que casualidad, justo ahora iba a irme—. Dice Yoongi con
una sonrisa.
—¿Qué?—Es lo único que consigue decir TaeHyung cuando se sienta en
la camilla.
—Te veo luego—. Yoongi se pone de pie y le da unas palmadas en el
hombro a TaeHyung antes de irse cerrando la puerta a su paso.
El silencio inunda la habitación y JungKook traga saliva cuando lo ve a
TaeHyung quien no deja de mirarlo y enseguida desvía la mirada.
—Jeon...
—TaeHyung...
Ambos hablan al unísono sin embargo JungKook toma aire y decide
aproximarse hacia él situándose justo a un lado de la camilla.
—¿Por qué lo has hecho...?
—¿Hacer qué?
—M-Me refiero a...—Carraspea y se cruza de brazos.—Sabes muy bien a
qué me refiero. ¿Por qué me besaste?
—Ah era por eso. Mhm... No lo sé.
El castaño se recuesta en la camilla colocando las manos debajo de su
nuca.
—¿Cómo que no lo sabes? Tiene que haber una razón para que...
—Solo quise hacerlo. No exageres solo fue un simple beso.
—Para mi no lo fue.
Entonces TaeHyung vuelve a sentarse y le dirige la mirada.
—¿Qué quieres decir con eso?
—Olvídalo. Solo no vuelvas a acercarte a mi.
—Olvídalo tú. Sabes demasiado bien que no puedo hacer eso.
Vuelve a recostarse en la camilla y se cruza de brazos. Cierra los ojos y
bosteza restándole importancia a las palabras de JungKook.
—¿Por qué dices eso?—Pregunta el pelinegro pero no obtiene ninguna
respuesta. Tan pronto suelta un suspiro comienzan a oírse ronquidos.—
¡TaeHyung! ¡No te duermas! ¡Aún no he terminado de hablar contigo!—Le
grita pero TaeHyung ni siquiera se mosquea.
El pelinegro resopla y se sienta a un lado de la camilla mirándolo
completamente enfadado.
—TaeHyung por favor... ¡Kim TaeHyung!
De repente el castaño abre los ojos y jala del brazo de JungKook. Éste
actúa por instinto apoyando las manos en sus pectorales y se detiene justo
antes de que su rostro chocara contra el de TaeHyung.
Sus rostros se encuentran a una distancia muy corta y por ende conectan
sus miradas.
—No sé si te has enterado de ello pero hay algo que detesto más que a
nada y es que me llamen Kim.
—Yo... N-No lo sabía.
TaeHyung sonríe de lado.
—Ahora ya lo sabes. A propósito, ¿qué me decías antes?
—S-Solo quería saber si...
—¿Te gusto, no?
—¿Q-Qué estás diciendo...?
JungKook traga saliva e intenta alejarse a toda costa de él pero el castaño
lo rodea con sus brazos por la cintura impidiendo que se mueva.
—Aún no has respondido a mi pregunta.
—¿Por qué preguntas eso tan de repente? D-Déjame ir.
Continúa resistiéndose pero eso solo provoca que TaeHyung asegure su
agarre.
—Porque tú me gustas.
※ 19 ※
Un JungKook inmóvil, totalmente incapaz de responder a ello en ese
instante, se aleja de él y camina hacia la puerta.
—Si sabía que ibas a reaccionar de esa manera tan solo por eso, ni
siquiera te hubiera hecho esa broma. Eres un aburrido Jeon—. TaeHyung
se recuesta en la camilla con las manos bajo su nuca mientras mira a
JungKook.
El mencionado detiene sus pasos y da media vuelta.
—¿Broma?
—Sí. Era una broma. ¿Creíste que me gustabas?—. Carcajea. —No
deberías tomarte tan en serio lo que te dicen o podrías salir herido.
JungKook mira hacia arriba unos segundos en los cuales toma aire y luego
regresa la mirada hacia él. Siente que podría estallar de la furia. Odiaba
que jugasen con él, fue suficiente con comportarse como un niño en el
instituto y dejar que todos lo pisotearan, esta vez no dejaría que le hiciesen
lo mismo.
—Eres un completo idiota ¿lo sabías?
—Si supieras cuantas veces he oído esas palabras—. Sonríe con un aire
de engreído.
—¿Crees que soy tu juguete para que juegues conmigo? Yo no soy una
de las zorras con las que te acuestas cada noche. Así que no vuelvas a
besarme o...
JungKook deja de hablar al verlo a TaeHyung salir de la camilla y
aproximándose hacia él.
—¿O qué...?—Se sitúa frente suyo. Sus ojos se tornan más oscuros de lo
normal.—Solo fue un beso Jeon, así que no vuelvas a gritarme. ¿No
quieres que me acerque más a ti? Te has equivocado en eso. Porque tú
eres el que no deja de insistir conmigo. Me da igual si quieres ayudarme o
no. Yo no pienso cambiar ni aunque me apunten con una maldita arma en
la cabeza.
JungKook traga saliva sin dejar de mirarlo.
—Tú podrías no haber aceptado mi ayuda... y sin embargo aquí estás
ahora. ¿Y gracias a quién? ¡A mí! Niégalo si quieres, pero estás
cambiando. No perderé las esperanzas de ayudarte aunque tú no quieras
que permanezca a tu lado.
Y como si la situación no quisiera mejorar la puerta repentinamente se
abre y entra la enfermera que había ingresado antes.
—Disculpen. Doctor Jeon me han enviado a decirle que Seok Jin lo
llamaba.
—Vaya... que casualidad ¿no?—El castaño le dedica una mirada a
JungKook y sonríe con malicia. Toma la mano de aquella mujer y la
estrecha contra su cuerpo.—Empezaba a aburrirme.
Sin pensarlo dos veces pega su boca contra la suya. Desliza las manos
por la espalda de la mujer y las detiene en su trasero sin interrumpir aquel
beso apasionado.
El pelinegro sin saber muy bien como reaccionar, sale de allí rápidamente
y cierra la puerta. Camina por los pasillos del hospital hacia ninguna
dirección en especial. Solo quería despejar su mente luego de ver aquella
repugnante escena.
TaeHyung eres un completo imbécil. No puedo creer que después de todo
siga intentando ayudarte.
Continúa caminando despistado imaginando varias maneras para
desquitarse hasta que de pronto choca contra alguien.
—Lo siento mucho.
Alza la mirada hacia la persona frente a él.
—¿Cómo has estado JungKook?
—¿Y-YuGyeom...?—Una sonrisa inmediatamente aparece en el rostro del
pelinegro y se abalanzó sobre él abrazándolo del cuello.
Los brazos del contrario rodearon su cintura con fuerza.
—¿Cuándo volviste?
—De hecho llegué ayer. Mi trabajo en Tailandia fue un éxito como
siempre—. Sonríe mientras acaricia su espalda. —Llamé a tus padres y
ellos me dijeron que estabas aquí, quería darte una sorpresa.
Se apartan un momento tan sólo para poder mirarse. Las manos de
JungKook se posan sobre los hombros del otro joven.
—Lo lograste—. Dijo sin dejar de sonreír. —¿Y ahora qué piensas hacer?
—Mhm... Veamos, ahora mismo estaba esperando a un lindo chico aquí—
. YuGyeom acomoda un mechón de cabello detrás de su oreja.—Y
también quería invitarlo a cenar esta noche.
—Sabes que detesto las indirectas—. Lo golpea no muy fuerte en el
hombro. —Pero está bien.
—¡JungKook te estaba buscando!
Ambos jóvenes inmediatamente se separan al oír aquella voz.
—Doctor SeokJin...
—¿Qué haces aquí? Deberías ir a darle los medicamentos a tu paciente y
no olvides darle hoy mismo el alta. Te recuerdo que aquí estás
aprendiendo y lo que haces influirá en tus notas. Esto no puede ocurrir otra
vez ¿Oíste bien?
—Claro. En verdad lo siento mucho, no ocurrirá otra vez.
—Bien. Asegúrate de no hacerlo.
Jin lo mira serio a YuGyeom y luego se va rápidamente hacia otro sitio.
—Vaya... ese tipo da miedo. ¿Quién es?
—Luego te contaré todo—. Suspira y se cruza de brazos. —Mhm como
verás ahora tengo algunas cosas que hacer aquí. Puedes irte si quieres.
—No te preocupes, no tengo nada que hacer, así que te esperaré—.
Tuerce una sonrisa.—A propósito, ¿quién es tu paciente?
—Un idiota...—Musita aquellas palabras sin dirigirle la mirada.
—¿JungKook?
—¿Huh? Lo siento es que pensaba en algo—. Lo mira y sonrie algo
nervioso. —Eso no importa, ven conmigo pero creo que tendrás que
esperar afuera de la habitación un momento.
TaeHyung definitivamente no dejará que entre un desconocido y
justamente en su cuarto.
—Está bien.
JungKook camina junto con YuGyeom hacia la habitación en la cual se
encuentra TaeHyung. Se detiene frente a la puerta y al tomar el pomo de
la misma duda en si abrirla o no.
—¿Aquí es? ¿Qué sucede?
—Es que... olvídalo.
Abre la puerta y espera encontrarse con algo horrible ante sus ojos pero
solo lo ve a TaeHyung recostado de lado en la camilla. Ingresa allí junto
con YuGyeom quien cierra la puerta a su paso.
JungKook se aproxima hacia la camilla y traga saliva.
—TaeHyung yo... tengo que verificar si no tienes fiebre.
No obtuvo una respuesta. Dejó escapar un suspiro y lo tomó del hombro
ayudándolo a que quedase boca arriba. Supuso que quizá esta era otra de
sus bromas pero se dio cuenta de que él seguía con los ojos cerrados.
—¿TaeHyung me escuchas?—Empieza a darle algunas palmadas en el
rostro pero aún así él no reaccionó.
—JungKook, ¿Él está bien?—YuGyeom observa atento aquella escena.
El pelinegro no le responde. Toda su atención está puesta en aquel chico
castaño que se encuentra en la camilla. Toca su mano y ésta se encuentra
fría. Verifica sus brazos y no nota nada extraño. De repente ve un pequeño
punto rojo en la parte de su muñeca. Pareciese como si le hubiesen
colocado una aguja.
—N-No...—Sus ojos se cristalizan.—Dime que no lo hiciste...
YuGyeom se aproxima hacia él e intenta hablarle pero sigue siendo
ignorado. JungKook le quita las sábanas que lo cubrían y su pecho late
con irregularidad al encontrar una jeringa, sin envoltorio, junto a su muslo.
—I-Idiota...—Sus ojos empiezan a formar lágrimas y lo mueve de los
hombros intentando despertarlo.—D-Despierta ahora, o nunca te lo
perdonaré... ¡Kim TaeHyung despierta...!
Se da por vencido y a pesar de que sus manos tiemblan un poco, toma
rápidamente su celular. Está seguro de que consumió heroína o alguna
droga similar por vía intravenosa.
—¿D-Doctor SeokJin?—Dijo con lágrimas deslizándose por sus
mejillas.—Venga rápido... Es TaeHyung, yo no sé que le sucede...
—JungKook iré a buscarlo.
YuGyeom camina hacia la puerta y le da una última mirada a la camilla.
En ese instante detiene sus pasos junto a la puerta. El castaño empieza a
retorcerse con lentitud y luego bosteza. Abre los ojos despacio y luego se
sienta justo en una orilla de la camilla. Observa a JungKook y al parecer
no se da cuenta de la presencia de alguien más en el cuarto.
—Ah. ¿Ya volviste?—Sonríe él mientras se masajea un lado del cuello con
una mano.
—¿Estabas... d-durmiendo?—Titubea JungKook.
—Sí, tenía tanto sueño que creí que podría morir—. Su sonrisa poco a
poco desaparece al ver con detenimiento sus ojos. —¿Por qué lloras?
JungKook medita algunos segundos lo sucedido y rompe el trance en el
que se encontraba. Finalizó la llamada y aún sollozando muy suave se
aproximó hacia él y sin esperar una respuesta lo abrazó del cuello. Para
su sorpresa TaeHyung no lo alejó de él, sin embargo permaneció inmóvil
mientras era envuelto en los brazos del pelinegro.
—¡Eres un idiota, un... un imbécil! Te odio... Te odio...—Repite una y otra
vez. Aprieta los ojos sin dejar de abrazarlo.
Se había asustado demasiado y los latidos en su pecho aún no se
normalizaban.
—No me sorprende oírte decir eso—. TaeHyung sonríe. —¿Qué sucede
ahora? Primero tuve que soportar que aquella enfermera me clavara una
aguja en el brazo y ahora tú vienes para tratarme como un idiota. Te
diviertes insultándome ¿eh?—Sitúa las manos a cada lado de su cintura.
—Entonces esa marca en tu brazo...
JungKook deshace el abrazo y lo mira a los ojos, e inconscientemente aún
continúa con las manos cerca de su cuello.
—Segundos después de que te fuiste otra enfermera entró en la
habitación. Ella resultó ser una anciana gruñona, echó a la mujer que
estaba aquí conmigo y luego me dio un medicamento que me hizo doler
hasta el alma.
JungKook sonríe despreocupado.
Y yo que pensé que podrías haberte causado daño...
En ese preciso instante un YuGyeom algo irritado ante lo que acaba de
ver, aclara su garganta intentando así llamar la atención, y se cruza de
brazos.
—¿Interrumpo?
TaeHyung ladea la cabeza inmediatamente hacia donde provenía aquella
voz.
—¿Quién eres tú y Qué haces aquí?
El pelinegro intenta responder por él, pero es interrumpido.
—Me llamo YuGyeom y siendo sincero no me gusta la manera en que
tratas a JungKook.
—¿Disculpa?
—Cómo oíste, ¿o acaso quieres que te lo escriba en un papel?—Sonríe
con malicia.
TaeHyung sonríe unos segundos intentando parecer tranquilo y aparta a
JungKook con cuidado. Se pone de pie y enseguida apresura su paso
hacia YuGyeom con la idea clara de golpearlo.
JungKook corre tras él y lo abraza por detrás intentando retenerlo.
—¡TaeHyung espera! No lo hagas, por favor.
—Mi novio tiene razón. Tranquilízate solo bromeaba—. Añade YuGyeom
con una sonrisa.
—¿Novio?—Repite el castaño. Ciertamente le cuesta creer lo que acaba
de oír.
El agarre de JungKook en su cintura se hace más débil y finalmente lo
suelta. TaeHyung da media vuelta quedando frente suyo.
—¿Eso es cierto?
—Mhm... Nosotros éramos pareja antes de que yo me mudase aquí para
poder estudiar. YuGyeom se fue de viaje por trabajo y decidimos
enfocarnos solo en nuestras cosas así que...
—Aún no respondes a mi pregunta JungKook—. Le habla con tanta calma
que por alguna razón su pecho late con irregularidad. —¿Es eso cierto?
Sus miradas se conectan y JungKook vuelve a perderse en el oscuro café
de sus ojos. Tantas palabras, tantos sentimientos sin nombre ocultos en
aquella simple mirada. Detestaba el hecho de caer tontamente otra vez en
sus redes pero lo cierto es que ya no podía evitarlo. Sin embargo se ve
obligado a bajar la mirada y asentir con la cabeza.
—¿Por qué le das tantas explicaciones a este sujeto? Solo es uno de tus
muchos pacientes. ¿Podemos irnos?
TaeHyung sonríe de lado y luego de negar con su cabeza. Camina hacia
la camilla aunque solo se apoya en una orilla de la misma y de brazos
cruzados.
—YuGyeom... ¿puedes esperarme afuera por un momento?
—Está bien. No te tardes—. Sonríe y a duras penas sale de la habitación.
JungKook camina sin duda alguna hacia TaeHyung.
—¿Qué haces aquí todavía?—Pregunta el castaño con cierta arrogancia
sin mirarlo a los ojos.
—Hoy mismo puedes irte le pediré a una enfermera que se encargue de
traerte los papeles que debes firmar sin embargo debes consumir un
medicamento cada noche y...
—Vete.
—Mhm... TaeHyung yo...
JungKook decide callarse a si mismo. ¿Por qué se sentía tan intimidado
por él? No eran pareja y ni siquiera podían mantener una amistad. No
había razón para que le contase de su relación a distancia con YuGyeom.
TaeHyung lo mira a los ojos.
—Ya entendí todo. No creas que me molesté o algo por el estilo.
Simplemente quiero estar solo.
—Está bien. Pero no sé si nos veamos de nuevo así que...
—Veamos cuanto tiempo llevas sin poder verme—. Sonríe y se cruza de
brazos.
JungKook baja la mirada unos segundos e imita aquel gesto.
—En ese caso ten cuidado y no te metas en problemas.
—Como digas mamá.
—Me da igual, tengo que irme. Entonces... adiós.
—Adiós...—TaeHyung se cruzó de brazos y deslizó su lengua por su labio
inferior.
JungKook dio media vuelta alejándose directo hacia la puerta. En cuanto
tocó el pomo de la misma oyó pasos apresurados detrás suyo. Logró
abrirla pero ésta fue cerrada forzosamente por el golpe de una mano
impactando contra la misma. Traga saliva al ver aquella mano aún sobre
la puerta. Aún sabiendo que iba a arrepentirse de eso, se voltea
enfrentando al chico que lo estaba haciendo enloquecer en todos los
sentidos. La mirada tan seria y fría de TaeHyung logró estremecer todo su
cuerpo. Su pecho latía desbocado y ni siquiera había hecho uso de
palabras. Solo con su mirada bastaba para despertar en él un lado que
creyó estar oculto en su interior.
TaeHyung desliza una mano sobre su mandíbula hasta llegar a su nuca.
Sus miradas se mantienen conectadas y un silencio incómodo solo se
extiende. JungKook abre la boca intentando decir algo pero no lo hace.
—¿JungKook todo está bien ahí?—Pregunta YuGyeom desde el otro lado
de la puerta.
Una oleada de adrenalina recorre el cuerpo del mencionado al oír la voz
de YuGyeom. Sin embargo la penetrante mirada de TaeHyung lo tiene
hipnotizado y se siente incapaz de responderle. Repentinamente la mirada
de cada uno se fija en los labios del otro y antes de que se dieran cuenta
sus rostros ya se encontraban demasiado cerca. En el instante en que sus
labios se tocan ya era demasiado tarde para echarse hacia atrás.
JungKook es el primero en cerrar los ojos, sitúa las manos con lentitud en
su cintura mientras que el castaño da un paso hacia adelante y lo empuja
con poco cuidado contra la puerta.
Sus labios se mueven con gran ímpetu y de un momento a otro el beso se
torna mucho más lujurioso.
—¿JungKook? ¿Estás bien? ¿Qué fue ese ruido? ¡Responde o iré a
buscar a alguien!—YuGyeom continúa hablando y al no obtener una
respuesta está a punto de abrir la puerta pero TaeHyung se percata de
eso y rápidamente le pone seguro a la misma.
Rompen el beso un instante y TaeHyung rodea su cintura con sus brazos
estrechando más su cuerpo contra el suyo. Sus labios vuelven a
encontrarse y esta vez con mucha más pasión. JungKook sitúa las manos
sobre sus hombros y las desliza por su cuello con lentitud hacia el nudo
que une aquel camisón de hospital. Lo desata. El castaño interrumpe el
beso y manteniendo su frente en contacto con la de él empieza a
desabotonar su bata blanca.
Los sonidos de la puerta intentando ser abierta no les impedía
absolutamente nada.
La temperatura corporal de ambos aumentaba en cada segundo. Las
palabras simplemente sobraban, los dos sentían que debían estar más
juntos en todo sentido, se deseaban más que a nada aunque lo negasen,
y no dejarían que nada los interrumpiese esta vez... o al menos eso
pensaban.
TaeHyung termina quitándole la bata y ésta cae instantáneamente en el
suelo. Lo ayuda a despojarse de una molesta camiseta blanca que traía
puesta y JungKook se encarga de terminar de quitarle el camisón que de
todas formas estaba a punto de caerse. Éste último lo abraza del cuello y
vuelve a unir sus labios en un beso, TaeHyung enseguida desliza las
manos por la piel desnuda de su cintura y va descendiendo hasta llegar a
sus caderas. Emite un ligero apretón y lo atrae hacia él con brusquedad.
Se obliga a interrumpir el beso y sus labios enseguida buscan su cuello
con desesperación. Sus labios húmedos y tibios a la vez, rozaban su piel
provocando múltiples escalofríos en el cuerpo de JungKook que lo hacían
gemir inconscientemente. Nunca se había sentido de esa manera. Su
cuerpo ardía y no podía dejar de gemir ante sus caricias, aquella sensación
era completamente placentera.
JungKook enreda algunos mechones de su cabello entre sus dedos.
—T-TaeHyung... e-espera...—Intenta controlarse. Sabía que eso no
estaba bien y en algún momento debería recuperar la cordura
—JungKook por favor déjame...—Suspira lujurioso.
JungKook aprieta los ojos y traga saliva.
—N-No puedo, por favor TaeHyung...
Un TaeHyung demasiado excitado aún sosteniendo su cintura, saca
fuerzas de donde no tiene y le pone fin a sus besos pero mantiene sus
labios en contacto con la piel de su cuello. JungKook sin saber muy bien
que hacer lo abraza.
—No vuelvas a acercarte a él—. Susurra el castaño muy cerca de su
cuello.
—¿Por qué dices eso?
Se apartan lo suficiente para tenerse cara a cara y JungKook lo mira
confundido.
—Porque no quiero que lo hagas.
—Ya b-basta de bromas por hoy—. El pelinegro sonríe nervioso y deja de
abrazarlo. Intenta alejarlo pero TaeHyung continúa sosteniendo
firmemente su cintura.
—No bromeo, no vuelvas a acercarte a ese tipo.
—¿Y por qué haría eso? Es mi vida, tú sales siempre con quien quieres y
yo no te digo absolutamente nada. Así que mejor me dices claramente el
por qué o solo olvida lo que acaba de pasar de una vez y déjame en paz.
El silencio de TaeHyung solo se extiende y da media vuelta dirigiéndose
directo hacia la camilla. JungKook sonríe aunque algo decepcionado ante
su respuesta, se aleja de él y agarra su camiseta y su bata del suelo. Se
viste. Ligeros golpeteos provenientes de la puerta comienzan a oírse y
suspira aliviado. Le quita el seguro a la puerta y unos segundos antes de
que ésta se abriera completamente escucha claramente unas pocas
palabras de la boca de TaeHyung las cuales lo dejaron helado.
—Porque te quiero solo para mi.
※ 20 ※
1 semana después...
Porque te quiero solo para mi...
—¡JungKook cuidado!
YuGyeom lo agarra del brazo y jala de el obligándolo a regresar a la acera.
Unos bocinazos no tardan en oírse.
—No me di cuenta. Lo siento—. Suspira y vuelve a caminar junto a él.
Finalmente cruzan la calle y se detienen en la entrada de la casa de
JungKook.
—Hace ya varios días que estás actuando extraño. ¿Qué te sucede? Tú
no eres así.
—Solo pensaba en algo—. Responde un poco nervioso.
—¿O en alguien?—YuGyeom lo mira serio y se cruza de brazos.
—YuGyeom...
—Es por él ¿cierto?
—Ya hablamos sobre esto—. Suspira JungKook.
—Lo sé pero desde ese día en que la cerradura de la habitación de tu
paciente se trabó, y tuviste que quedarte solo con él, actúas extraño. Algo
pasó ¿cierto? ¿Qué fue lo que te dijo?
—Ya te he dicho que nada pasó, no insistas—. Miente.
JungKook intenta agarrar las llaves del bolsillo de su chaqueta y se sitúa
frente a la puerta.
—Te gusta ¿no es así?
El cuerpo de JungKook se tensó y traga saliva antes de dar media vuelta.
—¿Qué?
—La última vez que te acompañé a su cuarto por la manera en como fuiste
a abrazarlo, y cómo te preocupaste tanto por él... nunca te he visto actuar
así. Cualquiera pensaría lo mismo que yo.
JungKook muerde el interior de su mejilla y luego suspira. Intenta encontrar
las palabras correctas para responderle a ello pero ni siquiera sabe que
decir.
—Es que lo estuve ayudando desde hace algún tiempo... quizá sólo le he
tomado algo de afecto.
—¿Algo de afecto dices?—Carcajea.—JungKook, prácticamente corriste
a abrazarlo y él también lo hizo. Pareciese que en verdad estaban juntos
y... me molesta.
—YuGyeom yo... no siento nada por él. ¿Qué necesitas para convencerte?
Era cierto. JungKook odiaba la idea de vivir ilusionado esperando por
cosas que sabía que no sucederían. Quizás lo quería a TaeHyung pero no
cree poder ser partícipe de sus bromas. Sus sentimientos no son un juego
y parecía que TaeHyung lo tomaba de esa manera. Aunque las palabras
de la última vez que lo vio seguían dando vueltas en su cabeza.
Te quiero solo para mi...
¿Y si solo era otra de sus bromas? No lo soportaría, él también era un
humano y su corazón no era de plástico como para no sentir nada. Y
exactamente ese era un problema, sentía demasiado cuando estaba cerca
suyo, pero aún así no quería decírselo. No podía evitar pensar que alguien
como TaeHyung solo jugaría con él hasta que se cansara, y luego lo tiraría
a la basura.
—Quiero que me beses ahora mismo y quizá te perdone—. Da media
vuelta intentando parecer enfadado.
JungKook suspira y al verlo de espaldas por un momento TaeHyung pasa
por su mente. Niega con la cabeza.
Esto no puede estar pasando, ¿por qué no puedo olvidarme de él?
A pesar de que dudó en hacerlo, se aproximó hacia YuGyeom y cerró los
ojos rápidamente al estampar sus labios contra los de él. Quería olvidarse
de TaeHyung, tenía que hacerlo.
En el momento en que YuGyeom amolda las manos a cintura y continúa
besandolo. El pecho de JungKook arde y siente un nudo en el estómago.
Dolía, dolía demasiado. Lo abraza del cuello y continua besándolo
apasionadamente intentando sentir algo por él, intentando encontrar
aquella extraña sensación que TaeHyung provocó en él cuando sus labios
apenas se rozaron pero era inútil. Él no era TaeHyung y nunca lo sería.
—Bebé, espera...—YuGyeom se aparta solo un poco y lo ve en el
momento exacto en que baja la mirada y relame sus labios.—JungKook...
mírame.
El pelinegro lo mira a los ojos.
—¿Q-Qué sucede?
—Te amo más que a mi propia vida, y si llegara a perderte yo... no sé que
haría—. Le acaricia una mejilla y sonríe. —Olvidaré lo que haya pasado
con aquel tipo. Pero no te alejes de mi, quiero que empecemos de nuevo.
Yo estoy aquí contigo ahora y en verdad quiero que vivamos juntos y
tengamos aquella familia que siempre soñamos.
JungKook sonríe de lado y luego de meditarlo por algunos segundos,
asiente con la cabeza. Se besan otra vez y luego se abrazan. En el
momento en que el pelinegro lo rodea con los brazos por el cuello y
esconde su rostro en él, su sonrisa se esfuma de a poco y traga saliva.
Quizás si espero un poco más logre llegar a apreciarlo como antes. Solo
eso necesito, tiempo.
—Mi amor, ¿qué te parece si salimos en la noche? Desde que volví no
hemos tenido la oportunidad de pasar tanto tiempo juntos—. Le pregunta
YuGyeom sin deshacer el abrazo.
—Me agrada la idea. Mhm... ¿Te molesta si le digo a Jimin que venga con
su pareja? Es que ellos conocen buenos lugares por aquí.
Ambos se apartan solo un poco para mirarse y YuGyeom sonríe.
—Me parece bien. Ahora que lo pienso aún no conoces mi nuevo
departamento—. Le acaricia una mejilla. —¿Quieres venir en la noche?
JungKook traga saliva sin dejar de observar sus ojos.
—Está bien—. Sonríe poco convencido.
—Perfecto. Tengo que ir a encargarme de algunas cosas, te vengo a
buscar en la noche. Ponte más lindo de lo que ya eres solo para mi—. Le
guiña un ojo y luego vuelven a juntar sus labios.
JungKook sonríe tímido y asiente. Finalmente se despide de él y al entrar
a su casa llama a Jimin.
—Jimin, ¿tienes algo que hacer en la noche?...
—Mhm de hecho solo íbamos a salir con Yoongi ¿por qué?...
—Vayamos al centro comercial ahora. Tengo algo que contarte...
—Está bien. Te veo allí en una hora...
Fin de la llamada.
***
—TaeHyung... ¿Te sientes bien?—Le pregunta Yoongi a su amigo quien
no deja de observar atentamente una lata de cerveza, la cual sostiene
entre sus manos.
—JungKook me ha dicho varias veces que no vuelva a tomar alcohol o
podría hacerme daño—. Ríe un poco sin dejar de observar aquella lata.
—Aún no respondes.
—Estoy bien—. Responde indiferente. —¿Por qué no lo estaría?
—Ahora que recuerdo bien, todavía no me has dicho qué sucedió ese día
con JungKook. ¿Se lo dijiste?
TaeHyung tuerce una sonrisa.
—Por supuesto que no. Estábamos a punto de pasar a lo mejor pero un
imbécil llegó para arruinarlo todo.
—YuGyeom ¿cierto?
El contrario lo mira.
—¿Y tú como sabes eso?
—Jimin me contó sobre ese tipo. Me dijo que JungKook y él eran pareja
en el instituto.
—Ah—. Es lo único que consigue decir y luego sonríe con malicia.
—Conozco esa cara—. Yoongi suspira y se cruza de brazos. —¿Qué
piensas hacer esta vez?
—Me conoces demasiado bien. ¿Sabes con cuantas mujeres que tenían
pareja me he acostado?
—Créeme que lo sé pero él no es cualquier chico y me temo que nunca
será como alguna de esas zorras.
—Tú no me entiendes. A lo que me refiero es que me importa nada que él
tenga un noviecito que aparente ser malo—. Sonríe. —Es divertido ¿no lo
crees? Ahora lo único que necesito verlo otra vez Yoongi.
—¿Y con qué motivo te acercaras a él?
TaeHyung fija su mirada en él y Yoongi mira hacia ambos lados ignorando
su mirada. El castaño se pone de pie y luego se sienta a su lado en el sofá.
—¿Sabes que te quiero mucho y que eres mi mejor amigo? Sé que
también están Jackson y los demás pero nunca te compararía con ellos.
Tú eres único—. Lo abraza y el contrario intenta quitárselo de encima.
—La respuesta es no. Ni siquiera creas que te ayudaré. JungKook tenía
razón, no debiste haber bebido.
—No estoy borracho—. Sonríe. —Incluso eres como el hermano mayor
que siempre quise tener, por favor Yoongi. En verdad necesito verlo otra
vez. Haré lo que tú quieras, lo prometo. Y sabes que siempre cumplo mis
promesas.
—¿Lo que yo quiera?
TaeHyung se aparta de él y asiente con la cabeza.
—Mhm... Bien—. Yoongi suspira. —Hablaré con Jimin y veré que puedo
hacer.
El castaño enseguida lo envuelve en sus brazos a pesar de que Yoongi se
resistía incontables veces.
—Te besaría si pudiera amigo—. Dijo con una sonrisa de oreja a oreja
mientras revolvía sus cabellos. —Desgraciadamente tengo esa tarea
preparada para alguien más. Lo siento.
—Idiota. Ya cállate—. Yoongi lo empuja y no puede evitar sonreír.—Ahora
hablemos de las condiciones.
—No sé por qué pero tengo un mal presentimiento con respecto a tus
condiciones.
Yoongi sonríe de lado.
***
En la noche JungKook y Jimin ya estaban listos. Se habían vestido y
arreglado con ropa y accesorios que se compraron en el centro comercial.
JungKook vestía unos jeans negros y por encima un poleron blanco,
también traía algunos anillos, y un bonito par de aretes en sus orejas. Jimin
al contrario tenia un poleron de cuello alto en color negro y unos jeans
rasgados que combinaban perfectamente, sin olvidarse de algunos aros y
anillos al igual que JungKook. En conclusión ambos habían decidido salir
juntos con sus respectivas parejas. Jimin había recibido una extraña
llamada de Yoongi en la tarde pidiéndole que le preguntara a JungKook si
deseaba salir con ellos, y así fue como todo se terminó de confirmar.
—JungKook ya deja de tocar tu cabello. Te ves genial.
Ambos jóvenes se encontraban en la habitación del pelinegro, y éste no
dejaba de mirarse en el espejo.
—Supongo que sí—. Respondió no muy convencido. —¿A dónde iremos?
Le he dicho a YuGyeom que venga a buscarme en su motocicleta.
Recuerdas que hoy te dije que hace tiempo se la compró pero no la usaba
porque había perdido su licencia de conducir.
—Sí, lo recuerdo. Oye JungKook, ¿no has vuelto a ver a TaeHyung?
El pelinegro da media vuelta y lo mira.
—Mhm... no. ¿Por qué preguntas? ¿Lo has visto en el hospital otra vez?
—No—. Sonríe. —¿Por qué tanto interés en saber eso?
—Es que... creí que algo le había pasado. Solo por eso pregunté. No te
hagas ilusiones.
Fue en busca de su teléfono, el cual había dejado sobre la mesita de
noche, ignorando completamente a Jimin.
—¿Por qué eres tan terco? Admítelo de una sola vez, estás muerto por él.
Ni siquiera sé por qué estás con YuGyeom.
—Jimin, eso no te incumbe.
Enseguida se oye la bocina de un vehículo afuera. Ambos caminan hacia
allí. JungKook se encarga de cerrar la puerta y luego Jimin va junto a él.
—Pero que precioso—. Dijo Yoongi con una gran sonrisa, al ver a su novio.
—Gracias mi amor—. Jimin se aproxima hacia él y toma su mano.
—No sabía que vendrían juntos—. Dijo JungKook algo confuso.
Al parecer YuGyeom decidió traer a Yoongi consigo y eso le extrañó
demasiado.
—Nos cruzamos en el camino con YuGyeom y decidió traerme, ¿No es
así?—Le pregunta Yoongi al mencionado y el joven de la motocicleta, el
cual traía puesto un casco completamente negro asiente con la cabeza sin
decir absolutamente nada.
Jimin se mantiene cabizbajo y aprieta los labios haciendo su mejor intento
para ocultar su sonrisa.
—Bien, ya le di la dirección a él. Nos vemos allí—. Yoongi sonríe.
—Está bien.
JungKook agarra un casco extra que Yoongi le da y se lo pone
cuidadosamente evitando despeinarse demasiado. Se sube en la
motocicleta y lo abraza por detrás al joven que conduce. De un momento
a otro el motor de la motocicleta se enciende y ambos se marchan a toda
velocidad. JungKook asegura su agarre y se aferra con fuerza a la
chaqueta del joven.
—¡Conduce con cuidado!—Vocifera Yoongi mientras los observa alejarse.
—Yoongi... ¿crees que ese tal YuGyeom se enfade por lo que acabamos
de hacer?
Ambos caminaban por la acera tomados de las manos.
—Mhm... Quizás sí, pero luego lo entenderá. TaeHyung cuidará muy bien
de JungKook, no hay de qué preocuparse.
—Lo sé—. Sonríe. —Como quisiera ver la cara de JungKook cuando se
entere de que no es YuGyeom quien lo está llevando en la motocicleta,
sino TaeHyung.
Ambos comparten una risa cómplice y continúan caminando.
※ 21 ※
JungKook observaba hacia el frente por encima del hombro del joven que
conducía.
—YuGyeom, ¿A dónde iremos?—Le pregunta el pelinegro pero no obtiene
respuesta.
Luego de un buen rato conduciendo se detuvieron frente a una lujosa
mansión. La música era demasiado alta. Había personas afuera de la
misma bebiendo y bailando al ritmo de la música.
JungKook no deja de observar sorprendido a su alrededor. El joven que
conduce detiene la motocicleta en el jardín y el pelinegro se baja.
—¿Qué hacemos en este lugar? ¿En verdad nos quedaremos aquí?—
JungKook se quita el casco y luego se acomoda el cabello mientras
continúa observando a las personas fuera de la casa.—YuGyeom di algo.
El conductor de la motocicleta se baja de la misma y JungKook enseguida
se voltea a verlo esperando una respuesta.
—Vaya, vaya... no puedo creer que aún no te hayas dado cuenta—. Se
quita el casco y lo deja sobre la motocicleta.
JungKook siente un escalofrío recorrer su espalda al oír aquella voz tan
grave.
—¿TaeHyung...?
El mencionado se voltea y acomoda su cabello. Una sonrisa traviesa
aparece en su rostro al verlo.
—Ha pasado tiempo, ¿No lo crees?
—¿C-Cómo es que... sucedió todo esto? Yo no... no debería estar aquí—
. Titubea aún sorprendido sin dejar de mirarlo. —¡Llévame de regreso
ahora mismo!
—Claro, pero aún es muy temprano—. Sonríe de lado. —Ven conmigo.
Intenta tomar su mano.
—¡N-No te me acerques! Yo tengo que irme... ¿Por qué me haces esto?
—Porque quería verte.
—Eso no es una respuesta. Me has secuestrado TaeHyung.
—Exageras—. Suelta una carcajada. —Si en verdad fuese un secuestro,
hubiese hecho esto.
Se aproxima rápidamente hacia él y lo carga en sus brazos.
—¿E-Estás loco? Bájame.
—No sé si te lo he dicho pero te ves precioso.
Las mejillas de JungKook cobran rubor y TaeHyung sonríe por unos
instantes pero luego lo baja. Empieza a caminar en dirección hacia la
puerta de la entrada dejándolo solo.
—¡Oye! ¡¿A dónde vas?!
TaeHyung ladea la cabeza en dirección hacia él.
—Si fuera tú no me quedaría ahí solo. Es un blanco fácil para violadores y
asesinos. Hasta yo quisiera violarte—. Le guiña un ojo.
—¡Eres un idiota!—Vocifera el pelinegro y TaeHyung continúa caminando
sin dejar de sonreír.
JungKook agarra su movil e intenta llamar repetidas veces a YuGyeom
pero él por alguna razón no atendía. Luego llamó a Jimin pero fue enviado
enseguida a la casilla de mensajes.
Me las pagarás Park Jimin.
De repente se aproximan varias motocicletas por detrás de él y traga
saliva. Se marcha rápidamente de allí y decide ir en busca de TaeHyung.
Iba a intentar convencerlo para que lo llevara a su casa como sea. Suspira
dejando su nerviosismo a un lado y camina con la mayor normalidad hacia
la entrada de aquella casa.
Al entrar permaneció inmóvil por algunos segundos observando el interior.
Había una inmensa sala y una escalera a cada extremo de la misma, que
llevaba al segundo piso. La música zumbaba en sus oídos y hacía temblar
levemente su pecho. Mire por donde mire, había personas por doquier.
Muchas de aquellas personas cargaban botellas de cervezas y ni hablar
de la vestimenta de todas las mujeres allí, con sus minifaldas
extremadamente cortas.
JungKook empezó a caminar entre la multitud intentando localizar a
TaeHyung.
—¿Estás solo?—Preguntó alguien por detrás de él.
El pelinegro se voltea a ver.
—¿Necesitas algo?
—Me dicen Junior—. Sonríe. —¿Quieres beber algo?
Repentinamente alguien desliza un brazo por detrás de su cuello.
—Él no quiere beber nada, vete.
El joven se retira rápidamente sin decir nada.
—Mhm... ¿Y tú quién eres?—El pelinegro se aparta de él.
—Tú debes ser JungKook—. Tuerce una sonrisa. —¿No te acuerdas de
mi?
JungKook lo recorre con la mirada de pies a cabeza. Era alto, y musculoso,
parecía bastante fuerte. Su cabello era blanco, sus ojos eran negros y su
sonrisa era perfecta. Aún así nada viene a su memoria.
—Lo siento pero no sé quien eres.
—Soy un amigo de TaeHyung—. Extiende su mano frente a él. —Me llamo
Jackson.
JungKook imita su gesto y ambos se saludan.
—Ah... ya veo.
—¿Y qué haces tú aquí? No sabía que vendrías a mi fiesta—. Se cruza de
brazos.
—¿Tu fiesta?
—Sí, estás en mi casa—. Sonríe.
—L-Lo siento—. Hace una reverencia. —No sabía que era tu casa. Alguien
me trajo aquí y...
Jackson lo interrumpe.
—Tranquilo. No tienes por qué disculparte. Al contrario, me alegra que
estés aquí.
En cuanto JungKook estaba a punto de responder una mujer pasa
caminando cerca de ellos intentando interrumpir su conversación y
derrama su refresco sobre la polera del pelinegro.
—¡Oye!
—Ups... lo siento. Fue un accidente—. Dijo la mujer con ironía. Ella
enseguida se aproxima hacia el otro joven. —Jackson, ¿vamos con los
demás?
—Vete ahora, Tiffany. Fue suficiente—. Jackson resopló y fue con
JungKook. —Ven conmigo.
Ambos empiezan a caminar subiendo las escaleras.
—Pero Jackson yo...—Ella mordió su labio inferior completamente molesta
al verlos alejarse juntos.
—Mhm... ¿A dónde vamos?—Pregunta el pelinegro mientras camina
detrás de él por el extenso pasillo del segundo piso.
—No puedes quedarte con esa ropa mojada—. Dijo él sin dejar de
caminar.
—Pero no hay problema, en serio. De todos modos yo tengo que encontrar
al idiota que me trajo aquí y...
—Espera un momento aquí.
Se detuvieron frente a una de las muchas puertas y Jackson giró el pomo
de la misma y empujó hacia adentro. JungKook se asomó detrás de él y
abrió sus ojos como platos al ver a una pareja besándose
desenfrenadamente sobre la cama de aquella habitación.
—¡Largo de aquí!—Vociferó Jackson.
Aquellas personas salieron tan rápido como pudieron de allí y él entró.
—¡Hey JungKook!—Lo llama desde adentro.—¿A qué esperas? Ven.
JungKook traga saliva y medita aquellas palabras por algunos largos
segundos pero finalmente decide dejar su desconfianza hacia él a un lado,
y entra.
—Mhm... ¿Qué hacemos aquí?
Jackson se aproxima hacia la puerta y la cierra. Empieza a caminar hacia
JungKook mientras desprende uno a uno los botones de su camisa.
—¿Q-Qué haces?—Titubea el pelinegro algo asustado mientras retrocede
sin quitarle la mirada de encima.
De un momento a otro su espalda había tocado la pared. Jackson se quitó
completamente la camisa, quedando con su torso desnudo, frente a él.
—Quítate la polera.
JungKook lo mira a los ojos temeroso.
—¿Por qué lo haría...?
Agarra su mano y lo obliga a tomar su camisa.
—¿Por quién me tomaste?—Resopla y camina hasta la cama para luego
sentarse en una orilla.—Póntela, será mejor que estar con esa ropa
mojada ¿no? Te prestaría de mi ropa pero mi cuarto está ocupado.
—Mhm... bien. Gracias supongo. ¿Cómo es que puedes hacer estas
fiestas? ¿No te importa que cualquiera entre en tu casa?
El contrario ríe.
—Claro que no. ¿De qué sirve tener tanto dinero si no lo usas?—Se cruza
de brazos y suspira.
—Creo que deberías pensar mejor en eso. No deberías malgastar tu
dinero.
JungKook se da la vuelta e intenta quitarse la polera que traía puesta pero
ésta queda atorada en su cabeza.
Jackson se da cuenta de ello y enseguida camina hacia él.
—Tranquilo, hazlo despacio—. Se sitúa frente a él y le ayuda a quitarse
aquella prenda con cuidado.
Se miran por unos largos segundos y luego comparten una sonrisa.
—Gracias Jackson—. Tuerce una sonrisa y baja la mirada por un instante.
—En verdad lamento mucho todo esto, pero ¿tú estarás bien así?
—No te preocupes por mi. Ahora será mejor que te pongas la camisa.
El pelinegro se pone rápidamente la camisa mientras que Jackson
sostiene su polera blanca sobre su hombro.
—Déjame ayudarte.
Estaba a punto de negarse, pero Jackson había sido tan amable con él
desde que llegó que no dijo absolutamente nada cuando el contrario
empezó a abotonar uno a uno los botones de la camisa que él mismo le
prestó. La puerta de la habitación se abre de repente y ambos enseguida
miran hacia allí.
—Ah TaeHyung, solo eras tú—. Dijo Jackson.
TaeHyung se limita a decir algo, solo se aproxima hacia donde están ellos
con la mirada fija en JungKook. Lo agarra del brazo.
—Tú vienes conmigo.
Camina con él hacia la puerta.
—T-TaeHyung espera.
Jackson se acerca rápidamente hacia ellos.
—TaeHyung déjalo ir.
En el momento en que Jackson agarra el brazo libre de JungKook,
TaeHyung detiene sus pasos y lo suelta. Se voltea a verlo y da un paso
adelante directo hacia Jackson, fija su mirada en él y no tarda ni un
segundo en enterrar sus nudillos en la parte baja de su mejilla, justo cerca
de su boca. Tan pronto cae en el suelo vuelve a aproximarse hacia él y se
pone de cuclillas a su lado.
—Vuelves a acercarte a él y te juro que no voy a contenerme Jackson. Él
es mío.
JungKook intenta ayudarlo pero TaeHyung lo carga rápidamente sobre su
hombro y se lo lleva lejos de allí.
—¡Bájame ahora!—Golpea su espalda repetidas veces pero aún así el
castaño no lo suelta y continúa caminando hacia afuera.
Una vez afuera, TaeHyung se detuvo cuando llegaron a donde se
encontraban las motocicletas. Finalmente lo bajó.
—¿Qué hacías con él?—Intenta mantener la calma pero le es casi
imposible.—Te dije que me siguieras... ¿Por qué no viniste conmigo?
¡Maldición Jeon! ¡¿Por qué has ido con él?!
JungKook sonríe de lado.
—Te recuerdo que no me has dicho que vaya contigo. Me dejaste solo en
esta estúpida fiesta. Y desde que llegué aquí Jackson fue más amable
conmigo que tú. Después de todo es tu amigo, no sé porqué te enfadas
tanto.
—Primero, él era mi amigo, y yo no te dejé solo. Estaba buscándote por
todos lados y...—De repente deja de hablar al darse cuenta de la camisa
que traía puesta.—¿Y esa camisa?
—Alguien derramó algo sobre mi polera y Jackson me prestó su camisa.
TaeHyung vuelve a mirar aquella camisa y luego lo mira a los ojos
completamente sorprendido. Le molestó demasiado que llevara ropa de
otro chico y mucho más que se haya vestido delante de él. Inhala
profundamente y luego agarra uno de los cascos que estaban sobre su
motocicleta y se lo entrega a JungKook.
—Póntelo—. Le ordena TaeHyung quien agarra el casco que traía puesto
él al principio, y lo lanza en otra dirección.
—¿Tú no lo usarás?
—Es lo que menos me importa ahora.
Enciende la motocicleta y JungKook se sube a la misma, detrás de él.
Cuando el pelinegro se sostiene de su cintura, TaeHyung baja la cabeza y
mira sus manos. Una extraña sensación que jamás había sentido, lo
recorre de pies a cabeza. Un ardor se extiende por todo su pecho y
extrañamente tiene la necesidad de agarrar sus manos.
—¿Pasa algo?—Pregunta JungKook.
—Mhm... No—. Traga saliva y luego se dispone a conducir la motocicleta.
El trayecto duró unos cuantos minutos, aún no era tan tarde así que
TaeHyung se dirigió directo hacia el centro de la ciudad. Se detuvo frente
a una tienda y estacionó la motocicleta justo en la acera.
JungKook es el primero en bajar.
—¿Qué hacemos aquí?
TaeHyung no responde, le ayuda a quitarse su casco para dejarlo en el
suelo, y luego agarra su mano ingresando con él en una tienda de ropa.
Comienzan a caminar por la tienda.
—TaeHyung, ¿Por qué estamos aquí?
Suelta su mano, camina hacia un estante y agarra varias prendas de allí.
—Pruébate esto—. Le entrega la ropa.
—Pero esta ropa parece muy costosa y...
—No importa, entra a un vestidor.
JungKook lo mira algo confundido y camina hacia uno de los vestidores.
Pasan algunos minutos.
—Jeon, ¿Ya estás listo?—Pregunta TaeHyung quien se mantiene inquieto
detrás de la puerta del vestidor.
Finalmente el pelinegro sale de allí.
—¿Qué piensas?
Se había puesto una camisa blanca que le quedaba perfectamente bien.
TaeHyung lo recorre con la mirada y JungKook se sonroja un poco.
—Te ves... hermoso. ¿A tí te gusta?
—Mhm... sí, y mucho—. Sonríe. —Pero es muy costosa. No puedo
comprarla.
Vuelve a agarrar su mano y lo lleva hacia el mostrador.
—Señorita, llevaremos esa camisa—. TaeHyung agarra su tarjeta de
crédito de adentro de su billetera, y se la entrega.
—Muy bien—. Sonríe ella.
JungKook no deja de mirarlo con sorpresa y cuando la mujer le devuelve
su tarjeta ambos se marchan.
—Te la pagaré luego—. Vuelve a repetir JungKook.
—Tómalo como un regalo—. Sonríe de lado.
—Claro que no, te lo devolveré. ¿Y la camisa de Jackson?
El mencionado sonríe.
—No importa. Esa ropa te queda aún mejor. No vuelvas a aceptar nada de
él.
—No empieces otra vez, él solo quería ayudarme.
—No. Hablo en serio—. Se sitúa frente suyo. —Prométeme que no
volverás a acercarte a él. Por favor, prométemelo.
Su tono de voz repentinamente se volvió más dulce y cuando lo miró a los
ojos no parecía el TaeHyung de siempre, veía a un chico amable, que se
preocupaba por él pese a lo que haya hecho o dicho.
—Está bien—. Suspira. —Te lo prometo.
TaeHyung finalmente puede sonreír con tranquilidad. JungKook imita su
gesto sin saber porqué y luego esconde sus labios hacia adentro evitando
mirarlo a los ojos.
De pronto la mano de TaeHyung viaja hasta su mejilla y a JungKook no le
queda otra opción que sólo mirarlo. Poco a poco acercan sus rostros con
lentitud, acortando la distancia entre ellos, sin embargo unos segundos
antes de que sus labios se tocaran TaeHyung aproxima su boca hacia su
oreja.
—Vayamos a otro sitio—. Susurró con su voz grave causándole
escalofríos.
Repentinamente su subconsciente le recordaba que en realidad debía
verse con YuGyeom y no con él. Pero algo muy dentro suyo lo obligaba a
quedarse con TaeHyung, era más que la simple necesidad de querer verlo,
quería estar con él.
Decide asentir con la cabeza ante su propuesta.
Cuando TaeHyung enciende la motocicleta espera a que JungKook se
suba detrás. El pelinegro es consciente de que olvida usar su casco pero
aún así no le importa. Confía plenamente en él. Desliza las manos por su
cintura y esta vez une las manos en su abdomen apoyando la mejilla
contra su espalda. Convirtiendo así un simple agarre, en un abrazo.
TaeHyung sonríe y aquella sensación que ha sentido con anterioridad,
regresa a él con más intensidad que antes.
Empieza a conducir hacia una gran mansión. Muy diferente a la casa de
Jackson. Cuando llegan allí ingresan por un gran portón. TaeHyung se
detiene y deja la motocicleta a un lado. El clima de repente se vuelve muy
frío, y el cielo oscurece tanto que no hay ninguna estrella. Algunas ráfagas
de viento se sienten con más intensidad y revela indicios de una pronta
tormenta.
—Esta es la casa de tus padres ¿cierto?—JungKook observa
completamente asombrado, el lujoso frente de la casa.
—Sí, ¿cómo lo sabías?
—Jimin me contó una vez que ha venido con Yoongi y definió a tu casa
como "el castillo del príncipe".
TaeHyung ríe.
—¿Y se supone que yo soy el príncipe?
—Algo así—. Sonríe tímido.
—Ven, empieza a hacer frío.
Ambos chicos ingresan por la gran puerta de la entrada.
—¿Y tus padres?
—Ellos trabajan mucho, así que vuelven muy tarde—. Responde
TaeHyung mientras cierra la puerta con llave. Se cruza de brazos y lo mira.
—¿Quieres beber algo?
—Está bien.
JungKook camina por detrás de TaeHyung directo hacia la cocina.
—Siéntate donde quieras—. Dijo el castaño mientras abría el refrigerador.
El contrario se sentó en uno de los taburetes que había alrededor de una
lujosa mesada que estaba ubicada en el centro de la cocina.
—Tu casa es bellísima.
—A mi me gustaba mucho más la casa en la que vivíamos antes. Nunca
termino de acostumbrarme a ésta—. Le entrega una lata de refresco a
JungKook y el sostiene otra en sus manos.
El pelinegro abre la lata y le da un gran sorbo. Lo observa a TaeHyung
beber y de pronto se da cuenta de que no está bebiendo alcohol sino que
es una lata de jugo.
—¿Esto es un sueño? ¿En verdad no estás bebiendo cerveza?
—Mhm... no—. Resopla. —Le prometí a alguien que no lo haría pero ahora
no quiero hablar sobre eso.
Las comisuras de JungKook se elevan surcando una sonrisa que duró más
de algunos minutos. Se alegraba demasiado por él, nunca lo había visto
beber a TaeHyung algo líquido que no sea alcohol. Aún así decide no decir
nada más por el momento.
Cuando terminan de beber sus latas de refresco las dejan sobre la
mesada.
—Te enseñaré algo—. Sonríe de lado. —Sígueme.
JungKook asiente y camina por detrás de él atravesando la sala y luego
subiendo las escaleras que llevaban arriba. Caminaron por uno de los
pasillos y se detuvieron en la última puerta que estaba del lado derecho.
TaeHyung la abrió y entró seguido de JungKook, quien observaba todo a
su alrededor con gran asombro.
—¿Este es tu cuarto?—Camina hacia los ventanales que llevaban al
balcón.
—Sí—. Sonríe TaeHyung. —No entiendo como puedes saber tanto sobre
mi, ¿acaso me espías?
—No—. Sonríe un poco. —Lo sospeché. Este cuarto es un poco frío y
tiene grandes ventanales como los de tu antigua casa.
—Pienso exactamente lo mismo—. Camina hacia el ventanal y abre las
cortinas para poder observar todo a través del vidrio. —Este es el único
cuarto que me gusta de toda esta gran casa. Me recuerda mucho a la
anterior y sobre todo a mi hermano. Desde que él se ha ido yo
sinceramente me siento perdido. Es verdad que fue hace años pero no es
tan fácil olvidarme de él.
JungKook lo oye con atención sin dejar de mirar a través de la ventana.
—No tienes por qué olvidarlo.
TaeHyung sonríe.
—Eres el primero que me dice eso. Aún así es difícil recordarlo sin
sentirme impotente. Incluso teniendo a mis padres...—Convierte las
manos en puños.—Es como si no tuviera a nadie a mi lado. Me siento
totalmente solo.
JungKook lo mira un instante y luego se mantiene cabizbajo observando
el suelo. Las palabras de TaeHyung en verdad tocaron su corazón, no lo
conocía demasiado pero se podía ver a simple vista que estaba sufriendo
mucho. Había demasiado dolor oculto en sus palabras.
—Te equivocas. No estás solo, también tienes a Yoongi, él se preocupa
mucho por ti.
—De cualquier forma Yoongi no estará conmigo para siempre. Él también
tiene una vida y en verdad dudo que alguien pueda soportarme.
JungKook automáticamente se queda sin palabras. No sabe qué decir sin
que suene mal. Baja la mirada hacia su mano y sin siquiera pensarlo la
agarra. TaeHyung no lo mira, solo entrelaza sus dedos con los suyos y
cuando oye el sonido de un trueno suspira. Pocos segundos después
comienzan a caer algunas gotas de agua.
—¿Por qué cada vez que estamos juntos llueve?—Dijo JungKook.
—Supongo que el tiempo quiere mantenernos encerrados ¿no lo crees?—
Lo mira y sonríe.
—Quizás... aunque no sé por qué razón.
—Yo creo que lo sé—. Se sitúa frente a él.
—¿En serio?—Conecta su mirada con la suya y sonríe.
TaeHyung deshace el agarre de sus manos y luego las desliza con lentitud
por su cintura. Da un paso hacia adelante y lo estrecha contra su cuerpo.
Un intenso escalofrío recorrió su espalda cuando JungKook lo rodeó con
sus brazos por el cuello. Lo mira e inclina ligeramente el rostro
aproximándolo rápidamente hacia el suyo. Cuando toca sus labios ambos
cierran los ojos por instinto. Luego empiezan a moverlos entre sí con gran
deseo y necesidad. JungKook acaricia suavemente sus cabellos castaños
por detrás de su nuca sin interrumpir el beso.
De repente se oye un trueno y las luces se apagan. Ambos se miran y
sonríen. A pesar de la oscuridad lograban distinguirse con ayuda de la
poca luz que entraba por la ventana producto de los relámpagos de aquella
gran tormenta. En el momento en que aquellas sonrisas llegan a su fin
vuelven a mirar los labios del otro y se besan. Al principio solo era un beso
dulce para acostumbrarse a la calidez de los labios ajenos sin embargo
eso no era suficiente, deseaban obtener más y más. Las manos de
TaeHyung subían y bajaban por su espalda sintiendo el cuerpo de
JungKook estremecerse bajo su tacto. Interrumpen aquel beso
desesperado por un instante y el pelinegro suspira lujurioso.
TaeHyung empieza a desabotonarse la camisa y JungKook
inmediatamente lo ayuda con esa tarea, robándole una sonrisa al castaño.
En cuanto se la quita vuelve a abrazarlo y lo estrecha bruscamente contra
su cuerpo. El pelinegro le sonríe y se atreve a tomar sus mejillas en el
hueco de sus manos y así besarlo desenfrenadamente. Una audacia que
nunca tuvo nació en el momento en que TaeHyung lo besó por primera
vez y hasta entonces había intentado contenerse, pero ya había sido
suficiente. Quería estar con él de la forma más íntima posible.
En ese preciso momento el celular de JungKook empieza a sonar y ambos
repentinamente se detienen. El pelinegro agarra el celular de su bolsillo y
traga saliva al ver de quién se trataba aquella llamada.
Llamada entrante...
YuGyeom...
TaeHyung amolda las manos en su cintura y lo mira.
—¿Qué harás?
La mirada del pelinegro se conecta con la suya.
—Hoy yo... acepté empezar algo con él y...
—Solo déjalo.
—¿Y por qué tendría que hacerlo?
—Porque te lo estoy pidiendo.
—No. Ya estoy cansado de tus indirectas TaeHyung—. Aparta sus manos
de él evitando que lo toque. —Dime claramente la razón de por qué quieres
que me aleje de YuGyeom o...
TaeHyung lo interrumpe.
—Me agradas. Y...
—¿Y...?
El castaño suspira.
—Y... no sé ni siquiera como llamarle a eso—. Alborota sus cabellos algo
avergonzado y se sienta en una orilla de la cama. —Solo sé con seguridad
que quiero estar contigo ya mismo, y no quiero que nadie más tenga ese...
privilegio. Quiero que tú solo seas mio, JungKook. ¿Es suficiente...?
Las mejillas del pelinegro se ruborizan violentamente.
—No.
TaeHyung lo mira algo sorprendido ante su respuesta pero en cuanto lo
ve terminar la llamada y dejarlo sobre la cómoda que estaba cercana al
armario, una sonrisa aparece en su rostro.
JungKook toma aire antes de dar media vuelta y enfrentarlo. Cuando
conectan sus miradas otra vez, sonríe despreocupado. Camina directo
hacia él y se detiene algunos pasos antes quedando frente suyo.
TaeHyung se cruza de brazos y lo mira expectante con una sonrisa ladina.
El pelinegro se despoja de sus zapatos e incluso de sus pantalones,
quedando tan solo con un bóxer azul oscuro que hacía lucir perfectamente
bien sus fibrosos muslos. La camisa blanca que traía puesta no era lo
suficientemente grande para cubrir sus muslos pero sí para ocultar parte
de su bóxer. El castaño relame sus labios con un ágil movimiento de su
lengua y luego traga saliva al recorrer el cuerpo trabajado de JungKook.
Éste último sonríe un poco y se aproxima hacia TaeHyung, se posiciona
con cuidado a horcajadas sobre él, manteniendo las piernas flexionadas a
cada lado de sus muslos. Coloca las manos sobre sus hombros.
—Doctor Jeon, tengo un problema. Necesito su ayuda—. Susurró
TaeHyung en su oído mientras acariciaba sus muslos con la punta de sus
dedos.
—¿Qué tan grave es?—Sonríe travieso al enroscar los brazos alrededor
de su cuello.
—Es uno grande, muy grande—. Respondió TaeHyung entre susurros
muy sensuales, y luego deja un ruidoso beso detrás de su oreja
causándole escalofríos.
—Creo que puedo encargarme de eso.
Ambos comparten una risa y cuando TaeHyung lo abraza por la cintura
regresa su mirada hacia él y lo besa.
—Solo para estar seguro—. Habló TaeHyung de repente. JungKook se
atreve a acomodar algunos mechones de su cabello detrás de su oreja
mientras lo escucha con atención. —Dejarás a ese imbécil, ¿cierto?
—No puedo seguir mintiéndome a mi mismo. ¿Cómo podría estar con él?
Si en verdad hay otro chico que me gusta...—Lo mira a los ojos.—Y
mucho.
En ese preciso instante TaeHyung acercó su rostro lentamente hacia el
suyo con la vista fija en sus labios. JungKook por alguna razón se sintió
extraño. Tenía la clara certeza de que veía todo con mayor claridad, es
como si le hubiesen quitado una venda de los ojos. Y ahora que podía ver
y sentir a TaeHyung se dio cuenta de que ya era demasiado tarde para
ignorar sus sentimientos por él. Sus labios se rozan con suavidad pero no
los mueven. En ese instante solo cierran los ojos apreciando cada segundo
que transcurría en que sus labios se tocaban sin interrupción de nadie. Sus
cálidas respiraciones chocaban entre sí. JungKook decidió dar el primer
paso esta vez y atrapó su labio inferior entre los suyos. TaeHyung imitó su
acción mientras inhalaba el perfume de JungKook que extrañamente lo
hacía más deseable. Así empezaron a mover sus labios entre sí a un
mismo ritmo, disfrutando del sabor de los labios del otro. Los labios de
TaeHyung se sentían tan cálidos y suaves a la vez, les faltaba un poco el
aire y sus respiraciones se aceleraban pero aún así no podían separarse.
Cuando las grandes manos de TaeHyung se deslizaban con cautela por
su espalda justo debajo de su camisa, aquella sensación extraña recorría
el cuerpo de JungKook con mayor intensidad. Poco a poco empezó a
darse cuenta de que tenía la necesidad de estar así con él. Jamas había
pensado que podía sentirse de esa manera, ni mucho menos pasó por su
cabeza la idea de estar tan íntimamente con alguien como lo estaba con
TaeHyung ahora. Ya no importaba lo que había pasado con aquellas
mujeres, ni todo lo que haya hecho en un pasado. Ahora esos labios le
pertenecían y quería demostrarle que él también le pertenecía.
En ese momento el celular de JungKook volvió a sonar pero esta vez
ninguno de los dos se ha movido de su sitio.
Lo siento YuGyeom.
※ 22 ※
Esa misma noche de tormenta en que la electricidad se cortó, TaeHyung
y JungKook habían perdido el ritmo del tiempo. Se besaban con pasión
como si fueran sus últimos minutos de vida. TaeHyung atrajo al pelinegro
hacia él y cayeron sobre la cama. Las luces de los relámpagos se filtraban
sobre las ventanas iluminando cada escena en que sus cuerpos se
tocaban de manera lujuriosa. El castaño dio media vuelta sobre la cama
dejando a JungKook debajo de él. Acorraló su cabeza entre sus brazos
dándose algo de tiempo para recobrar el aliento. Se dedicó a observarlo
fijamente a los ojos con ayuda de la escasa luz que los iluminaba, mientras
que las manos de JungKook se situaban justo sobre sus costillas.
—Eres hermoso... y sabes bien que esta vez no estoy borracho.
Tuerce una sonrisa y JungKook sonríe en respuesta.
—Te creeré esta vez.
TaeHyung inclina ligeramente la cabeza mientras aproxima sus labios
hacia los de él. Cuando éstos se rozan JungKook cierra los ojos. Los
movimientos que ejercía el castaño eran lentos pero determinados, por
alguna razón no quería desesperarse. Ahora tenían todo el tiempo del
mundo, ¿por qué habría necesidad de hacerlo? Sentía la presión de las
manos de JungKook en su espalda y sonríe en medio del beso. Abre los
ojos un momento y comienza a dejar suaves besos desde distintos ángulos
con suma lentitud sobre su barbilla, ascendiendo hasta tocar sus labios tan
definidos, deleitándose con la expresión lujuriosa que le regalaba
JungKook aún teniendo los ojos cerrados.
Se veía totalmente precioso.
—JungKook...
El mencionado abre los ojos agradeciendo que la oscuridad ayude a
ocultar sus mejillas ruborizadas.
—¿Qué sucede?
—Ahora quiero que hagas todo lo que yo te diga. ¿De acuerdo?
JungKook asiente con la cabeza un poco tímido aún sin saber lo que
TaeHyung planeaba hacer. Cuando el castaño sale de la cama el pelinegro
se sienta sobre la misma y lo sigue con la mirada.
—¿Qué haces?
TaeHyung estaba buscando algo dentro de un armario.
—¿Alguna vez probaste la cerveza vikinga?
Cierra la puerta del armario, regresa hacia la cama y se sienta en una orilla
cargando en sus manos dos botellas.
—Mhm... No. Porque no me gusta beber alcohol.
—Lo sé, prueba esto—. Le entrega una botella y JungKook enarca una
ceja. —Confía en mi. Ni siquiera tiene tanto alcohol.
El pelinegro se decide por agarrar la botella y oler el contenido antes de
darle un pequeño sorbo con cierta desconfianza.
—Sabe... a miel. Es dulce.
—Sabía que te gustaría.
—¿Y por qué me das de beber esto? No tenía nada extraño ¿cierto?
—No seas tonto, sólo creí que querrías beber algo. ¿Cómo podría arruinar
una cerveza tan costosa?—Sonríe de lado.
—Entonces... ¿bebes a escondidas?
—Hace algunos meses que tengo eso guardado allí JungKook. Me gusta
beber de vez en cuando... solo.
—Y... ¿no está en mal estado?—Traga saliva mientras observa la etiqueta
de la botella.
—Para tu información el alcohol no tiene fecha de vencimiento—. Le quita
la cerveza de las manos y cuando está a punto de darle un sorbo
JungKook se la quita.
—Espera... bebe en un vaso.
—¿Por qué?
—¿Sabes la cantidad de gérmenes y bacterias que hay en las botellas?
—Jeon ya bebiste tú y...
—Es diferente. No pueden beber más de dos personas de una misma
botella.
—¿Bromeas? Ya nos hemos besado, ¿qué dices de eso? Compartimos
nuestros gérmenes o lo que sea, y nada nos pasó. Ahora dame la cerveza.
Intenta quitarle la botella de las manos, pero JungKook no piensa dársela.
—TaeHyung, es diferente—. Suspira.
—Bien...—De repente algo viene a su cabeza.—Y si consigo algo para
beber la cerveza, ¿me darás la botella?—Sonríe malicioso.
—No sé en lo que estarás pensando pero está bien.
TaeHyung le quita la botella.
—Voltéate.
—¿Por qué lo haría?
—Porque prometiste qué harías todo lo que yo te diga.
JungKook suspira y luego de meditarlo por algunos segundos decide hacer
lo que él le dijo. Da media vuelta sobre la cama y flexiona ambos brazos
uno sobre el otro para apoyar su cabeza. La sonrisa que tenía TaeHyung
era indescriptible. Deja una de las botellas sobre una mesita de noche y
sosteniendo la cerveza en sus manos se coloca entre los muslos de
JungKook. Comienza a bajar solo un poco su ropa interior dejando al
descubierto su trasero.
—TaeHyung qué es lo que... Ah~...
El castaño derramó un poco de cerveza justo sobre la mitad de la columna
de JungKook y en cuanta ésta comienza a descender, TaeHyung se
encarga de beber cada gota succionando su piel. Desliza la lengua a lo
largo de su columna siguiendo el rastro de cerveza, la cual sabía aún mejor
al estar en contacto con la piel tan nívea y suave de JungKook.
—Delicioso.
—T-Te odio...—Titubea él entre pausas.
—¿En serio? Creo que tus palabras me dieron más sed.
—T-TaeHyung n-no... p-por favor...
Sus palabras sonaban casi como ruegos que el castaño obviamente no
podía evitar. Repitió una y otra vez aquella acción derramando cerveza
sobre la pronunciada pendiente de su espalda cuando el pelinegro se
arqueaba solo un poco por la excitación del momento. Continuaron así
hasta que la botella de cerveza casi se acababa. Un JungKook jadeando
intentaba recuperarse de aquella tonelada de nuevas sensaciones que
recorrían su cuerpo. TaeHyung se sitúa sobre él colocando ambas manos
a cada lado de su cuello, sosteniendo así el peso de su cuerpo aunque no
pasó por alto la clara idea de apoyar su hombría sobre su trasero tan
blanco y definido.
—Aún queda un poco, ¿quieres que lo beba de la botella o prefieres que
continúe contigo?—Le susurra en el oído con su voz grave.
Las piernas del pelinegro se estremecieron con solo oírlo. Aunque nunca
había pensado en hacer cosas tan grotescas como esas, no iba a negarlo,
la sensación era genuinamente excitante.
—No... no me hagas responder a eso...—Respondió casi en un susurro.
Le avergonzaba demasiado tener que decirle ''por todos los cielos, solo
continua con lo que hacías''.
TaeHyung relame sus labios y lo despoja de su ropa interior. El pelinegro
estaba tan extasiado que ni siquiera se quejó al respecto. Aprieta uno de
sus glúteos con descuido enrojeciendolo un poco ante la presión ejercida.
—Mgh~ Eso duele... I-Idiota...
—Lo siento bebé.
—¿B-Bebé...?
Le da algunas palmadas no muy fuertes en el trasero dejando una de sus
manos estampada perfectamente en un glúteo.
—Solo mio.
—S-Seguirás jugando con mi trasero o...
—Oh... cierto, me recordaste que aún no terminé de beber mi cerveza.
—S-Sólo bébela de la botella y ya... esto es muy vergonzoso.
—¿Estás loco? ¿Sabes la cantidad de gérmenes y bacterias que hay en
las botellas?—JungKook sonríe al oírlo.—Podría enfermarme doctor
Jeon.
—Eres muy perspicaz cuando quieres.
—Hay demasiado que no conoces de mi... aún.
—¿Cómo qué?
—Yo nunca dejo algo a medias. No importa cuándo ni cómo, siempre
termino lo que empiezo y hay algo que aún no acabé y es esta botella de
cerveza.
JungKook traga saliva cuando lo escucha hablar tan seriamente. Siente
como su cuerpo se estremece cuando TaeHyung acaricia su trasero
nuevamente, empezaba a creer que tenía alguna especie de manía o algo
por el estilo pero no podía quejarse al respecto, era algo incómodo y
agradable a la vez.
—TaeHyung t-tengo q-que...
—Lo sé, tranquilo. Voltéate.
Mentiría si dijera que no se sentía avergonzado porque sí que lo estaba.
Tenía una dolorosa erección que lo estaba torturando de alguna forma, y
necesitaba tratarla con urgencia. TaeHyung le da espacio y aún estando
algo apenado de que él lo viera por primera vez completamente desnudo,
toma aire y se voltea quedando boca arriba.
—Oh Mierda—. Fue lo único que consiguió decir el castaño al ver
directamente su entrepierna.
—¿Qué sucede nunca habías visto a un hombre?—JungKook no puede
evitar tomárselo con algo de gracia.
—No bromees claro que sí, pero no creas que porque tienes tus atributos
algo... prominentes... ya sabes, podrás... ¿entiendes a lo que me refiero,
verdad?
—Por supuesto que sí—. Aprieta los labios. —Me da un poco de
curiosidad, acaso tú... la tienes...
—¿Si yo qué...?—Enarca una ceja.
Repentinamente la electricidad regresa y también la luz a la habitación.
Segundos después la mirada de JungKook inconscientemente se fija en
su parte baja y traga saliva al ver que la parte delantera de su bóxer se
veía notablemente más tirante.
—Solo... o-olvida lo que dije.
TaeHyung sonríe y baja la mirada. De repente se da cuenta de que aún
tiene la botella de cerveza en su mano y termina de beberla de un sorbo.
—La bebiste...
—¿Estás decepcionado...?—Lo mira con una sonrisa.
—No seas idiot-... Olvídalo, no caeré otra vez.
TaeHyung enseguida va por la otra botella y la abre. Un escalofrío recorre
el cuerpo de JungKook cuando lo ve.
—Veamos... que podemos hacer con esto.
Le da una mirada rápida a su entrepierna y luego recorre su torso con la
mirada hasta llegar a sus ojos. Le sonríe y entonces JungKook presiente
lo que hará cuando lo ve situarse entre sus piernas por quien sabe que
número de vez en tan solo una noche. Sus juegos sexuales lo tenían
completamente asediado. El pelinegro queda semisentado sobre la cama
con ayuda de TaeHyung y luego comienza con su tarea, derramando
sensualmente un poco de cerveza sobre la pequeña cavidad entre sus
pectorales. El líquido descendía marcando un recorrido lento entre la línea
que estaba notablemente marcada entre sus abdominales. Su cuerpo se
estremecía en cada segundo, y todo empeora cuando el castaño está al
final del recorrido justo cerca de su entrepierna para beber cada gota que
se esparcía por cada milímetro de su piel.
—¡N-No, n-no... Maldición! ¡Mgh~!—Se muerde el labio y aprieta los ojos
producto de una oleada de excitación que lo asedia de repente.
TaeHyung desliza la lengua alrededor de su hombría antes de atrapar su
miembro con sus labios. Saborea todo lo que puede el miembro del
pelinegro, usando sus gemidos y jadeos como gasolina que solo lograban
aumentar sus movimientos con su lengua alrededor de su erección.
—P-Por favor n-no... y-yo no podré... TaeHyung espera... ¡Ah~!
Los músculos de su abdomen se contraen repentinamente y no puede
controlarse cuando siente un cosquilleo cerca de su vientre. Arquea la
cabeza hacia atrás y suspira lujurioso deleitándose con la humedad y
tibieza que desprendía la boca del contrario. TaeHyung presiente lo que
está por ocurrir y se ayuda con una de sus manos sosteniendo la erección
del pelinegro.
—Hazlo, córrete para mi. Sé que quieres hacerlo...
JungKook suelta un gemido y cuando los labios de TaeHyung se rozan
frenéticamente contra la punta de su miembro siente como un orgasmo lo
invade y se apodera de él haciéndolo suspirar con lujuria repetidas veces
intentando controlar su respiración cuando su descarga termina en la boca
del castaño. Mantiene los ojos cerrados y sus piernas tiemblan un poco
mientras que el castaño aprovecha para dejar su miembro y relamerse los
labios a pesar de que hubiese deseado que lo vea tan solo para notar su
reacción.
—JungKook...
TaeHyung se posiciona sobre él apoyando las manos a cada lado de su
cabeza observando como el joven abría los ojos con lentitud aún
manteniendo su respiración algo agitada. El pelinegro sonríe.
—Ni siquiera sé qué decir.
—Créeme que es lo que menos me importa ahora. Tus gemidos aún
resuenan en mi cabeza y ni siquiera hemos pasado a lo bueno.
—Cállate...—Dijo JungKook con sus mejillas sonrojadas.
TaeHyung sonríe divertido y JungKook también. Cuando ambos unen sus
labios otra vez, el pelinegro coloca las manos sobre sus hombros e incluso
abraza sus caderas con las piernas atrayendolo hacia él. En ese preciso
instante en que sus miembros se tocan JungKook cierra los ojos y gime
mientras que TaeHyung vuelve a sonreír y aprovecha que abrió la boca
para atrapar su labio inferior entre sus dientes.
—D-Duele~
—Si me dices algo lindo quizá deje de hacerlo.
—¡Idiota!
—Mhm... Eso no es algo lindo.
JungKook lo abraza del cuello con fuerza y aproxima su boca hacia su
oreja.
—TaeTae...
Y en ese preciso momento un tortuoso recuerdo se reproduce en su
cabeza.
"Eres perfecto para mi, TaeTae..."
—Hana...—Susurra TaeHyung en un tono muy bajo.
JungKook enseguida deja de abrazarlo y lo mira a los ojos.
—¿Hana?
—Olvida lo que dije—. Intenta besarlo pero el pelinegro insiste en saber
quien es la persona a la que nombró.
—Dime.
—JungKook no importa quien es, no quiero recordarlo.
—¿Y actuando así quieres empezar algo conmigo TaeHyung?
El castaño resopla y enseguida se sienta en una orilla de la cama dándole
la espalda.
—Hana era alguien con quien salía luego de que mi hermano muriera.
—¿Era tu novia?
—Mhm... Algo así.
JungKook traga saliva y sin siquiera responder a eso se viste aunque no
se pone su camisa. TaeHyung se voltea para verlo.
—¿Qué haces?
—Me estoy vistiendo. No creas que estoy molesto o algo por el estilo. Es
solo que... ya no estoy de humor para esto.
—Entiendo.
JungKook suspira y le da la vuelta a la cama para sentarse justo a su lado.
—TaeHyung... tú ya no sientes nada por ella, ¿verdad?
Él lo mira.
—Por supuesto que no. Ella es alguien de mi pasado, y sólo trajo
desgracias a mi vida—. Resopla. —Ahora yo quiero estar... contigo. No
necesito a nadie más.
—Es extraño oírte decir eso—. Respondió JungKook con una sonrisa.
—Lo sé—. Sonríe. —¿Tienes algo que hacer mañana?
—Mhm... Sólo tengo que estudiar.
—Entonces quédate aquí. Solo por esta noche. Te llevaré a tu casa
mañana temprano.
—Pero ¿y tus padres?
—¿Qué pasa con ellos?
—Es que nosotros dos estamos en tu habitación y si paso la noche aquí,
podrían pensar que...
—¿Qué podrían pensar? Somos adultos, y tú ya estás conmigo no te
preocupes por eso. ¿De acuerdo? Ahora ven a la cama que tengo frío.
JungKook sonríe y después de quitarse nuevamente los pantalones se
mete en la cama junto a él. TaeHyung los cubre a ambos con una manta
y esconde las manos debajo de su nuca. El pelinegro se recuesta justo
sobre su pecho y lo abraza por debajo de las mantas.
—TaeHyung...
—Dime.
—Me gustó mucho estar contigo hoy.
—A mi igual.
De repente bosteza y JungKook continúa pensando en todo lo había
pasado en esa noche. Había muchas cosas que aún no conocía de él pero
por alguna razón quería ser paciente. Quizá con el tiempo TaeHyung se
abriría más con él y por otro lado sus sentimientos ya estaban lo
suficientemente estables como para intentar alejarse de él ahora.
—TaeHyung...—Al no oír una respuesta JungKook busca su mirada pero
entonces se da cuenta de que estaba dormido. Observa su rostro por
algunos segundos y aproxima su rostro con lentitud hacia el suyo... lo besa
en los labios.—Te quiero.
Luego de decirle aquellas palabras JungKook volvió a acurrucarse a su
lado esperando ansioso a que llegara la mañana, su primera mañana junto
a él.
※ 23 ※
En la mañana el cielo estaba coloreado en un degradado entre gris y
blanco. Algunos truenos se oían, revelando indicios de una futura
tormenta. Al parecer el clima durante el día continuaría húmedo y lluvioso.
El sonido de un trueno hace estremecer a JungKook y casi por instinto se
aferra a lo primero que tenía a su lado. Cuando siente bajo su tacto algo
cálido abre los ojos con lentitud. Un TaeHyung con sus cabellos
alborotados se remueve un poco en la cama y lo abraza aún
encontrándose sumergido en un profundo sueño. Los labios del pelinegro
surcan una sonrisa y desliza una mano por su quijada, ascendiendo con
cuidado hasta cubrir su mejilla. La acaricia con lentitud intentando no
despertarlo. Apreciaba la tibieza que brotaba de su piel un poco áspera al
tacto debido a una barba muy fina que crecía pero eso no le importaba ni
en lo más mínimo. Deseaba poder ver un día cómo se vería TaeHyung con
barba. El simple hecho de imaginarlo lo hacía sonreír como una colegiala
enamorada.
JungKook deja nuevamente que sus sentimientos actúen por sí solos.
Éstos aceptan claramente sus órdenes y le dan permiso a sus labios para
que buscaran los del joven castaño. Cuando lo besa, siente sus labios
resecos al principio, pero segundos después fueron humectados por aquel
beso húmedo y cálido del pelinegro.
TaeHyung presiona los ojos antes de abrirlos muy despacio y encontrarse
con la mirada latente del pelinegro. Tuerce una sonrisa cuando finalmente
logra acostumbrarse a la luz del día y lo ve.
—Así que queriendo aprovecharte de una persona mientras duerme
¿eh?—Dijo con su voz más ronca de lo normal.
JungKook sonríe.
—No es cierto y lo sabes.
—Si quieres que te viole sólo tienes que decirlo.
—Tus bromas no causan ninguna gracia TaeHyung.
—¿Quién dijo que era una broma? Un día de estos podría visitarte en el
hospital y darte... una sorpresa—. Dijo sonriente.
—Mhm... Si con sorpresa te refieres a algún tipo de violación, olvídalo.
—Entonces no habrá sorpresa.
Comparten una risa.
—Tengo que volver a casa, quiero ducharme y también tengo que
estudiar—. Dijo JungKook mientras volvía a apoyar la cabeza sobre su
pecho.
—Puedes ducharte aquí y luego te acompaño a tu casa.
TaeHyung traza una línea imaginaria con la punta de sus dedos sobre el
brazo del contrario.
—Me siento algo incómodo, es que tus padres están aquí y... sólo por hoy
quisiera regresar a casa y asearme allí.
En otras palabras JungKook se sentía un poco fuera de lugar. TaeHyung
y él le darían inicio a una relación como pareja y no quería que sus futuros
suegros tuvieran una mala impresión de él en el primer día en que lo
conocieran. Sabía perfectamente que había pasado la noche con
TaeHyung haciendo alguna que otra cosa indecorosa pero aún le quedaba
algo de cordura. Se alegraba de que no hayan pasado a algo más en la
noche. De ahora en adelante quería empezar las cosas bien junto a él. O
al menos lo intentaría.
—Está bien pero antes...—Bosteza—Quedémonos sólo cinco minutos
más en la cama. No recuerdo la última vez que dormí tan bien. Supongo
que es porque tú estás a mi lado.
—Mentiroso—. Replica y se acurruca más a su lado.
TaeHyung sonríe y suspira. Si JungKook supiera que sus palabras eran
completamente ciertas. Hubo veces en las que solía despertar con
mujeres a su lado pero no permanecía ni un minuto junto a ellas.
Básicamente era uno de sus pasatiempos favoritos y en ese entonces no
quería que sus sentimientos se involucren en algo tan insulso y sin sentido
como a lo que suelen llamar amor. A pesar de que conoció a JungKook y
se sentía algo extraño con él continuaba firme ante su opinión propia. Por
el momento era suficiente con estar junto a él, besarlo y abrazarlo cuantas
veces quisiera sin interrupción de nadie. Se sentía satisfecho.
Tan pronto se oyen algunos golpeteos JungKook da un respingo y un
escalofrío recorre su espalda erizando los vellos de su piel.
—TaeHyung, ¿Quién es?—Susurra JungKook mirando al castaño dormir
plácidamente.
—Debe ser alguno de mis padres no te preocupes—. Emite una caricia en
su brazo tratando de tranquilizarlo.
—¿Qué?—Exclamó.—¿Recuerdas que tú y yo aún estamos sólo en ropa
interior?
TaeHyung abre los ojos y lo mira.
—De hecho solo tú estás en ropa interior.
—¿De qué hablas?
—JungKook, yo duermo desnudo.
Los ojos de JungKook se abren de par en par y traga saliva.
—Entonces... ¿tú, ahora no traes ropa puesta?
TaeHyung sonríe con malicia.
—Nada de nada. ¿Quieres confirmarlo?—Se recostó de lado mirándolo
fijamente.
JungKook frunció los labios evitando que una sonrisa apareciera.
Vuelven a oírse golpeteos.
—TaeHyung soy tu madre ¿puedo pasar?
—¡Claro!—Vociferó el castaño en respuesta mirando fijamente al
pelinegro.
—¿Estás loco?
El sonido del pomo de la puerta se oye y JungKook se cubre con las
mantas sumergiéndose un poco bajo las mismas. Una sonrisa se dibujó
en el rostro de TaeHyung cuando vio su reacción.
—Hijo, perdona por molestarte.
La mujer se aproxima hacia los pies de cama, manteniendo algo de
distancia.
—¿Qué sucede?
JungKook intenta no moverse demasiado bajo las mantas. Si bien eran
gruesas mantas las que lo cubrían tenía miedo de que lo descubran.
—Yo quería saber cómo estabas. Anoche no te hemos visto. Tu padre y
yo estábamos preocupados por ti. ¿En la noche has visto a alguien?
—Ese no es tu problema. No tendría que importarles, es mi vida.
La mujer suspira y lo mira con total preocupación.
—La señora Jung nos dijo que te ha visto entrar a casa junto a alguien.
TaeHyung no me importa con quienes salgas pero te estás cuidando
¿verdad?
—Esa vieja chismosa...—Murmura el castaño con desdén.
—Sólo se preocupa por ti. Hijo dime, ¿en verdad no sales con nadie?
—Mhm... Ahora que lo preguntas, sí. Estoy saliendo con alguien.
—¿Y algún día traerás a ese alguien a casa? Me gustaría saber quién es—
. Sonríe levemente.
—No lo sé. Es muy antisocial y no le gusta hablar con personas que no
conoce, conociéndote a ti no le agradarías...
JungKook quien podía oír claramente su conversación apretó los dientes
y no se le ocurrió otra mejor idea que aprovecharse de la situación. Había
decidido mantener la cordura frente a sus padres pero esta vez no lo
dejaría pasar. Bajó la mirada hacia su entrepierna y en ese preciso
momento las ideas no tardaron en llegar. Sonrió de lado y deslizó su mano
con suma lentitud hacia su miembro el cual se veía a simple vista al estar
completamente desnudo. Lo agarró con su mano.
—¡No!—Fue lo único que salió de la boca de TaeHyung.
—Hijo, ¿qué te sucede? ¿Te sientes bien?
Una oleada de preocupación recorre el cuerpo de la madre de TaeHyung
e inmediatamente intenta acercarse a él.
—¡No te acerques! Es sólo que... recordé que hoy debía ir a ver a una
amiga.
—¿Amiga? ¿Querrás decir a tu novia quizá?
—Ah... Sí.
El agarre de JungKook en su miembro se hizo más preciso y comenzó a
deslizar las puntas de sus dedos sobre la cabeza de su miembro,
provocando innumerables sensaciones en el cuerpo de TaeHyung.
—¿Entonces tienes novia?
—Detente...—Musita esperando ser oído por JungKook pero éste parece
no prestarle demasiada atención.—Es decir... no. Es un chico, uno muy
lindo.
—Entiendo ¿y por qué no lo invitas a cenar el lunes?
—Quizá... Intentaré convencerlo, pero él sólo come comida costosa.
TaeHyung sabía demasiado bien a donde quería llegar el pelinegro, ¿por
qué no sumergirse también en su juego?
Y así fue. Sus palabras sólo lograban irritar aún más a JungKook. Los
movimientos de su mano alrededor de su miembro se hicieron más
determinados y poco a poco comenzaba a sentirse más tieso y cálido bajo
su tacto.
—Podríamos vernos en un restaurante. Tengo bastante curiosidad en
saber como será ese joven—. Replica la mujer con una gran sonrisa.—
Ahora creo que deberías darte un baño, estás sudando.
—E-Eso haré. ¿Puedes irte?
El castaño era bueno conteniendo sus facciones faciales al sentir las
caricias indecorosas de JungKook, pero esa dichosa habilidad no le
duraría demasiado tiempo.
—Está bien. Tu desayuno está listo. Yo y tu padre iremos a trabajar. Te
vemos en la noche. Cuídate ¿oíste?
Ella le dedica una última sonrisa, da media vuelta y se aleja caminando.
Cuando la puerta nuevamente se abre y se cierra. TaeHyung no tarda ni
un segundo en quitarse las mantas de encima deleitándose con el cuadro
que tenía ante sus ojos.
—Por la manera en que hablabas de mis atributos creí que tú tendrías algo
más... prominente—. Dijo JungKook con la vista fija en su entrepierna.
—¿Perdón? Tú no sabes lo que...
El pelinegro se aprovecha de ese momento y enseguida sus labios rozan
la punta de su hombría. El contrario se limita a decir algo. Aquel beso
indecente ha encendido un fuego por dentro el cual ya era demasiado
grande como para intentar apagarlo. Traga saliva y atrapa su labio inferior
entre sus dientes mientras continúa mirando cada movimiento del
pelinegro. JungKook roza sus labios entreabiertos una y otra vez sobre
aquella superficie convexa, la cual se sentía demasiado tersa y tibia a la
vez.
—¿Cómo es que eres tan bueno...?—Suspira lujurioso—¿En esto?—
Añade.
—Soy un futuro médico TaeHyung—. Susurra contra su miembro. —Sé
cuáles son los puntos más sensibles. Por ejemplo este...
Sostiene firmemente su miembro y desliza la lengua contorneando la
punta de aquel bulto. TaeHyung trató de contenerse pero un cosquilleo en
su vientre bajo, producto de las deliciosas sensaciones que lo inundaban,
lo hace apretar los ojos y arquear la cabeza hacia atrás.
—Ah~ Maldición.
De un momento a otro succiona un poco su miembro y con ayuda de su
lengua continúa lamiéndolo. De vez en cuando miraba a TaeHyung, le
encantaba ver como podía hacerlo sentir. Al fin podía darle un uso práctico
a sus conocimientos, quizá TaeHyung podría ser un buen paciente con el
cual pueda practicar.
—Ah~ Mierda, no dejes de hacer eso...
De un momento a otro JungKook detuvo sus movimientos y se situó entre
sus piernas para así tener un mejor ángulo. Continuó con su tarea
lamiendo y saboreando cada centímetro de su miembro excitando cada
segundo más a TaeHyung. Los gemidos y suspiros lujuriosos que éste
dejaba escapar de vez en cuando, inundaban la habitación llenando cada
rincón. El placer corría por sus venas avivando la llama sexual que sólo
crecía. La mirada tan sumisa de JungKook ante cada lamida que le daba
a su miembro lo hacían enloquecer.
—Por favor, hazte más grande—. Replicó el pelinegro en un tono de voz
sensual pero inocente, algo que a TaeHyung le resultó sumamente
excitante. Anhelaba oírlo otra vez.
Sus ojos brillan cuando conectan sus miradas y el castaño desliza sus
mano hacia su cabellera acariciando sus sedosos cabellos negros.
¿Por qué se ve tan hermoso...?
JungKook cierra los ojos un momento y continúa lamiendo hasta que
siente su miembro palpitar dentro de su boca. TaeHyung aprieta los ojos y
su pecho se hincha y deshincha bruscamente a causa de su agitada
respiración. Siente la lengua de JungKook lamerlo con tanta determinación
que no puede resistirse y pierde el control. Cae rendido sobre la cama
mientras que aquellas manos que le acariciaban el cabello, jalan
abruptamente hacia adelante y algunas lágrimas salen de los ojos del
pelinegro cuando aquella gran erección se adentra en su boca casi por
completo haciéndolo ahogar.
Un TaeHyung cegado por la excitación y el placer que recorría su cuerpo,
contonea sus caderas hacia adelante y atrás unas cuantas veces en un
ritmo desesperado, y un doloroso gemido inarticulado se escapa de su
boca cuando JungKook se aparta un poco para ordeñarlo con más avidez
que antes. Las piernas del castaño se estremecen y cierra los ojos con
fuerza cuando ligeros y calientes chorros de semen terminan en la
garganta del pelinegro. Éste traga hasta la última gota de su esencia y
cuando se aparta con cuidado, desliza sensualmente su pulgar sobre su
labio inferior mirando a un TaeHyung aún estremecido ante uno de los
orgasmos más exquisitos de su vida.
TaeHyung abre los ojos con lentitud y lo tiene en la mira. JungKook sonríe
complacido y entonces el castaño jala de su brazo apegandolo a él. Unen
sus labios en un beso largo y persistente compartiendo un mismo sabor.
JungKook se aparta un momento.
—Entonces... ¿resulta que soy un antisocial, y un niño mimado que sólo
se alimenta con comida costosa?—Se sienta un poco más arriba de su
entrepierna, manteniendo sus piernas a cada lado de sus caderas.
—Olvidé decirle a mi madre que también eras un dios ordeñando hombres.
—¡TaeHyung!—JungKook lo golpea con torpeza en el pecho robándole
una risa al castaño.
—Sigo sin entender cómo es que eres tan bueno en esto. Yo soy el que
tiene experiencia aquí.
—Digamos que me enseñan más de lo que crees en la universidad.
—O ves mucha pornografía—. Añade TaeHyung pensativo. —Mhm...
JungKook no sabía que veías esas cochinadas.
—Piensa lo que quieras. Si así lo deseas no volveré a enseñarte otra vez.
Un TaeHyung sonriente se sienta con cuidado, manteniendo a JungKook
sobre su regazo.
—Eso quiere decir que... ¿aún tienes cosas para enseñarme?
—Demasiadas—. El pelinegro sonríe levemente y enrosca los brazos
alrededor de su cuello.
—Vaya... de repente me dieron ganas de aprender—. Tuerce una sonrisa
y acuna una de sus suaves mejillas en el hueco de su mano.
Comparten un nuevo beso más incitante pero segundos después
JungKook lo obliga a detenerse.
—Ya es tarde. Tengo que ir a casa.
—Pero...
—El próximo fin de semana no tengo nada que hacer. Podríamos salir—.
Acomoda unas mechas de cabello detrás de su oreja.
—Mhm... Son muchos días, ¿y si nos vemos mañana?
—Debo estudiar, tengo un examen pronto pero puedes venir a mi casa y
vemos alguna película.
—Hecho.
TaeHyung deja un beso vertiginoso en sus labios. Luego ambos salen de
la cama y van a vestirse. El clima estaba demasiado frío a causa de las
lluvias recientes por esa razón TaeHyung le prestó una de sus chaquetas
a JungKook. Sus padres no estaban en casa ya que se habían ido a
trabajar, así que después de que el joven castaño se diera un baño
pudieron desayunar juntos tranquilamente.
Al salir de la casa de TaeHyung, éste observó la casa de al lado con recelo.
Una mujer de edad avanzada observaba entre las cortinas a ambos
jóvenes y luego sé escabulló hacia adentro.
—¿Qué sucede?—Preguntó JungKook al notar la reacción fría de
TaeHyung.
—La mujer que vive allí—. Señaló la casa de sus vecinos. —Siempre ha
estado vigilandome. No sé cual es su problema. De niño imaginaba que
ella era una espía o algo por el estilo.
—Mhm... ¿Y nunca le preguntaste por qué lo hacía?
—No. En ese entonces mis padres no dejaban que me acerque a ella y
ahora digamos que no me importa demasiado—. Resopla y decide mirar
a JungKook —¿Nos vamos ya?
—Está bien.
Caminan por la acera mojada a causa de las recientes lluvias sin hablar
demasiado durante el camino. Por momentos JungKook observa sus
manos balancearse a cada lado de su cuerpo y no puede pasar por alto la
idea de sostenerla, pero de repente se siente algo avergonzado, ¿y si a
TaeHyung no le gustan ese tipo de cursilerías? No iba a presionarlo.
Convirtió sus manos en puños y tomó aire mirando directo hacia el frente.
—JungKook, ¿hace frío no lo crees?—Pregunta TaeHyung de repente.
—Mhm... Sólo un poco—. Responde con cierta indiferencia.
—Debes tener tus manos frías.
—Quizá... pero no te preocupes.
—Yo sí tengo frío en las manos. De hecho las tengo casi heladas—. Añade
sin mirarlo a los ojos.
JungKook lo mira un momento sin entender por qué seguía insistiendo con
ese tema.
—Entonces puede que debas usar guantes o...
—Sólo dame tu mano tonto.
TaeHyung toma la mano de JungKook sin esperar una respuesta, y la
guarda junto a la suya dentro del bolsillo externo de su chaqueta.
JungKook lo miró perplejo por algunos segundos pero luego afianzó su
agarre en la mano del castaño y sonrió cuando sintió como él hacia aquel
agarre más firme.
¿Qué sucede con él? ¿Dónde ha quedado el chico grosero que sólo bebía
todo el tiempo e incluso quien me golpeó la primera vez que me vio? Me
agrada mucho este TaeHyung.
Al llegar a casa de JungKook ambos se detuvieron junto a la puerta de la
entrada conversando sobre su futura cita.
—Entonces, ¿te veo mañana?—Pregunta TaeHyung con las manos
guardadas dentro de los bolsillos de sus jeans.
—Mañana en la tarde—. JungKook sonríe. —Te llamaré cuando salga del
hospital.
—De acuerdo, avísame y si puedo iré por ti.
—Está bien.
Sus miradas se conectan y TaeHyung permanece inmóvil como si
estuviese esperando que algo sucediera. Un incómodo silencio se
extiende y por primera vez JungKook duda en besarlo. Finalmente traga
saliva y deja un beso en su mejilla. Algo que provocó una sonrisa en
TaeHyung.
—Adiós—. Dijo el pelinegro y luego cerró la puerta apoyándose en contra
de la misma.
Golpeteos comienzan a oírse y sonríe tímido. Aún sabiendo quien era,
abre la puerta.
—Me olvidé de algo, lo siento.
TaeHyung da un paso hacia adelante y desliza un brazo por detrás de su
cintura estrechando bruscamente su cuerpo contra el suyo. En ese
instante fija la mirada en su boca e inclina ligeramente la cabeza acortando
la distancia entre sus labios cuando los pega sobre los de él. JungKook
cierra los ojos e intenta seguir el ritmo de aquel beso desesperado
mientras sitúa las manos sobre sus hombros.
TaeHyung desliza aquella mano que sostenía cintura hacia abajo, sin
llegar a tocar su trasero, dejando un camino de suaves caricias que hacían
estremecer al pelinegro. Cuando JungKook enrosca los brazos alrededor
de su cuello, TaeHyung detiene sus caricias y sostiene sus mejillas.
Se alejan el uno del otro dejando espacio suficiente para poder mirarse a
los ojos.
—No tengas miedo de besarme, no voy a morderte. Mhm... Quizá sí
algunas veces—. Le guiña un ojo y luego sonríe con picardía.
JungKook baja la mirada algo intimidado y muerde el interior de su mejilla.
—Está bien.
—Ahora si me sueltas, quizá pueda irme.
El pelinegro sonríe y lo deja ir.
—¿No ibas a irte?
—Sí, pero estaba esperando mi beso de despedida.
—TaeHyung...
JungKook se aproxima hacia él y reparte unos cuantos besos en su boca,
mientras que algún que otro chasquido se oía entre cada beso.
—Ya puedo irme satisfecho.
TaeHyung sonríe complacido y se aleja caminando con lentitud bajo la
mirada de JungKook quien continúa sonriendo. Cierra la puerta y toma aire
antes de ir hacia su habitación en busca de sus apuntes, quería darse una
ducha y ponerse a estudiar lo más pronto posible. Minutos después se
oyen golpeteos que venían desde la puerta. Por un momento supuso que
podía ser TaeHyung y sonrió. Pero cuando abrió la puerta se sorprendió
al ver a una mujer.
—Sunny, ¿qué te sucedió? ¿Por qué lloras?
Ella con sus ojos irritados por el llanto y sus mejillas más rosadas de lo
normal, se aproximó hacia él y lo abrazó por la cintura pegando la mejilla
contra su pecho.
—Fue... Fue él Kookie—. Dijo con la voz quebrada.
—¿Hablas de tu novio?
—S-Sí. HoSeok me ha... e-engañado con otra mujer. Los he visto juntos
cuando yo... llegué a casa—. Lágrimas brotaban de sus ojos. —E-Estaban
en el sofá, en nuestro sofá Kookie.
—Vaya... creí que era un buen chico. No te preocupes, él no te merecía
linda—. Le respondió JungKook en un intento por consolarla mientras
acariciaba su espalda.
—Yo... no quiero volver a casa con él—. Dice la joven entre sollozos. Se
aparta de él y lo mira a los ojos. —¿P-Puedo quedarme contigo? Será
hasta que consiga un pequeño departamento sólo para mi.
JungKook medita sus palabras por algunos segundos y luego suspira. No
podía dejar sola a Sunny, ella era como su hermana y si él se encontrase
en una situación similar sabía con seguridad que ella hubiese hecho lo
mismo por él.
—Está bien Sunny, puedes quedarte a vivir conmigo.
Ella seca sus lágrimas con cuidado y sonríe de oreja a oreja antes de
volver a abrazarlo.
—Gracias Kookie, sabía que podía confiar en ti.
※ 24 ※
Al otro día temprano en la mañana JungKook fue despertado por la
molesta alarma de su celular. Se fue a dar una ducha rápida y luego se
vistió para ir al hospital. Cuando se dirigió hacia la sala pudo apreciar un
intenso aroma a café y tostadas que provenía de la cocina. Fue hacia allí
y vio a Sunny con un delantal terminando de cocinar algunos huevos
revueltos los cuales colocaba en un plato de porcelana junto con algunas
rebanadas de tocino y sin olvidarse de unos deliciosos hotcakes.
—Buenos días linda.
Ella se voltea a verlo.
—Kookie, no te oí llegar. Buenos días—. Responde con una sonrisa y
luego apaga las hornallas de la cocina. —Sé que sueles despertarte
temprano para estudiar así que te preparé el desayuno.
—Me conoces demasiado—. Sonríe y luego se sienta en una silla junto a
la mesa. —Te lo agradezco Sunny.
Ella con una sonrisa intacta agarra varios platillos y los coloca frente a él.
—Espero que te guste. Sabes que me gustan los desayunos americanos.
—Lo sé.
JungKook le da las gracias por la comida y enseguida empieza a comer.
Hace demasiado tiempo que no comía un desayuno tan elaborado. Para
él bastaba con beber un café y comer algunas tostadas con mantequilla.
—Kookie, yo iré a trabajar. Cuando regrese te prepararé tu comida
favorita—. Dijo Sunny mientras se quitaba el delantal que traía puesto y lo
doblaba.
—Recuérdame pagarte por eso.
—No seas tonto. Es lo mínimo que puedo hacer por dejarme vivir aquí
contigo. Gracias otra vez.
Ella se aproxima hacia él y lo abraza del cuello.
—Oye Sunny, hay algo que tengo que contarte.
Repentinamente JungKook recuerda que aún no le ha contado que
mantenía una relación con alguien. Sunny se aparta y lo mira.
—¿Qué sucede?
—Yo hace poco empecé a salir con alguien.
—¿En serio? Vaya... me cuesta creer eso—. Suelta una risita. —¿Y quién
es? Tengo que conocer a esa persona.
De pronto comienzan a oírse golpeteos que venían desde la puerta de la
entrada. JungKook se pone de pie y camina hacia allí junto con Sunny.
Cuando abre la puerta se sorprende al ver a YuGyeom.
—¿Qué haces aquí tan temprano?
—Necesitamos hablar, ¿no lo crees?
—JungKook, ¿y él quién es?—Pregunta la joven detrás de el pelinegro.
—Sólo es... un amigo.
—¿Amigo...?—Dijo YuGyeom.
—Espera un momento aquí.
JungKook regresa hacia adentro y va en busca de su bolso, en el cual
guardaba sus apuntes. Lo coloca sobre su hombro y suspira al saber lo
que tiene que hacer ahora. Debía ponerle fin a su relación con YuGyeom.
Si es que podía llamarle así a aquel lazo afectivo.
—¿Sales con él?—Le pregunta Sunny gestionando una mueca.—Kookie,
siendo sincera creí que el chico con el que saldrías sería más... guapo.
—Sunny, yo no salgo con él. Algún día te presentaré a TaeHyung.
—¿TaeHyung...?
—Así se llama—. JungKook sonríe al ver la expresión de su amiga.—
Tengo algo que hablar con YuGyeom. Y luego iré al hospital porque hoy
debo continuar con las prácticas. Te veo más tarde y déjate las llaves de
mi casa, yo tengo una copia.
—De acuerdo. Cuídate y espero que tengas un hermoso día esposo—.
Dijo ella en tono de burla. Se aproxima hacia él para abrazarlo y deja un
ruidoso beso en su mejilla.
—¡Sunny!—JungKook se apartó de ella entre risas y finalmente se
despidió para luego irse.
JungKook se aleja caminando junto a YuGyeom por la acera y Sunny los
observa con una sonrisa amable, pero cuando ellos finalmente
desaparecen de su vista su sonrisa se esfuma como por arte de magia.
¿Quién es TaeHyung...?
***
Esa misma mañana TaeHyung despertó en casa de Yoongi por unos
escandalosos gritos. El día anterior sólo había regresado a su casa para
buscarse ropa pero luego pasó la noche en casa de su amigo. Se vistió y
caminó directo hacia la cocina, el sitio de donde provenían aquellos gritos.
Al parecer Jimin y Yoongi estaban discutiendo.
—Jimin sabes que te amo pero en verdad te estás volviendo muy
paranoico con ese tema.
—¡No es cierto! ¿Qué tiene de malo que este celoso? Dejas que cualquiera
te bese cuando me tienes a mi para eso.
—¡Sólo fue un beso y ni siquiera quería hacerlo! ¡Esa loca estaba
borracha! ¿Cómo querías que la detenga? No sé leer mentes como tú Park
Jimin. Quizá debas buscar a alguien que tenga esa cualidad.
En ese instante la mirada de TaeHyung se cruzó con la de Yoongi. El
castaño movió los labios pronunciando: idiota.
—Está bien. ¿Sabes qué? Regresa a la cama y duerme, es lo único que
sabes hacer bien. Quizá en el camino encuentre a alguien que sí me
aprecie.
Jimin agarra sus cosas y se marcha rápidamente con lágrimas a punto de
salir de sus ojos.
—¿No irás por él?—Preguntó TaeHyung cruzado de brazos sobre el
marco de la puerta de la cocina.
—Por supuesto que no. No soy su perro y nunca lo seré. Pronto se le
pasará. Iré a dormir.
Yoongi alborota sus cabellos bruscamente y regresa hacia su habitación.
TaeHyung suspira, se consideraba una persona fría y que no sabía
absolutamente nada de relaciones serias pero actualmente Yoongi le
llevaba bastante ventaja. Pudo deducir fácilmente que había actuado
como un idiota sin corazón. Decide regresar a su casa para comer algo,
luego hablaría con él. Tenía muy en claro que nunca debía interrumpir el
preciado sueño de su amigo.
Al salir guarda las manos en los bolsillos de su chaqueta negra de cuero y
esconde la boca debajo del cuello de la misma. No le desagradaba el clima
frío, de hecho se sentía muy a gusto con él. En esos momentos en lo único
que pudo pensar fue en los cálidos brazos de JungKook alrededor de su
cuello, y sin olvidarse de sus dulces besos. Sonríe tontamente bajo el
cuello de la chaqueta, evitando ser visto por alguien en ese estado tan
embarazoso. Continúa caminando por las aceras hasta que de pronto
apresura sus pasos al distinguir a alguien que conoce a lo lejos.
—¡Hey!
—TaeHyung, ¿Qué haces tú aquí?—Pregunta Jimin con un rastro de
recientes lágrimas marcado en sus mejillas.
—Iba a mi casa. Mhm... ¿Estás bien?
Ambos caminan el uno junto al otro.
—Sí. A veces Yoongi es un completo idiota. Ni siquiera sé por qué lo amo.
—Te equivocas, siempre fue un idiota.
Jimin baja la cabeza y sonríe un poco.
—Olvidemos eso ahora. Perdona por no preguntártelo antes, ¿Cómo te
fue con JungKook el otro día?
TaeHyung vuelve a sonreír y Jimin lo mira con ojos curiosos y una sonrisa
divertida.
—Bien.
—¿Sólo eso?—Enarca una ceja.
—Estupendo. Perfecto—. Agrega haciendo reír a Jimin.
—Sabía que se la pasarían bien. ¿JungKook se ha molestado cuando se
enteró de que eras tú el que se lo llevó?
—Sí. Se ha molestado tanto que en la noche se quedó a dormir en mi
casa—. Dijo con algo de ironía en sus palabras.
—¡Santo cielo! ¿Hablas en serio? Por favor dime que no es una broma.
—No es una broma—. Responde el castaño burlón y Jimin lo golpea con
torpeza en el brazo.
Ambos ríen.
—Vaya, la primera vez de JungKook, y el desgraciado ni siquiera me llamó
para contármelo.
—¿Primera vez...?
—Así es. Por eso me emociona tanto verlos a ustedes juntos. A pesar de
que antes salía con el imbécil de YuGyeom, JungKook nunca quiso
acostarse con nadie. Siempre me repetía: "Jimin quiero enamorarme,
hasta entonces no dejaré que ningún idiota me toque"—Dijo él intentando
imitar la voz de JungKook.
Aquellas palabras continuaban resonando en la cabeza de TaeHyung.
Si bien habían hecho alguna que otra cosa indecente aquella noche aún
no pasaban a lo mejor, según él. Pudo darse cuenta al instante de que
JungKook no hubiese tenido problema alguno si ambos hubieran tenido
relaciones sexuales ese día. Y por la experiencia que mostraba tener con
ese tema no pareciese que fuese su primera vez.
Por otro lado, ¿Y si él en verdad lo amaba? Definitivamente sería muy
estúpido pensar en ello, hasta él mismo se detestaba. ¿Por qué se
enamoraría de alguien tan imperfecto como él? No tenía nada especial. La
primera vez que se conocieron incluso le dio una golpiza, y él lo ha visto
repetidas veces en un estado deplorable, trayendo consigo un fuerte
aroma a alcohol. No se avergonzaba de eso ya que su vida era así y no le
importaba lo que los demás pensaran de él.
—TaeHyung... ¿Estás ahí?
El mencionado aclara su garganta y lo mira.
—Perdona, estaba pensando en varias cosas.
—Entiendo. Oye, yo tengo que irme. Te veo luego...—Repentinamente la
mirada de Jimin se fija en algo.
TaeHyung dirige la mirada hacia lo que él veía.
JungKook estaba siendo acorralado contra la pared de una casa, por los
brazos de cierta persona que actualmente quería asesinar.
—¿Ese es quien creo que es?—Se atreve a decir Jimin.
—Lo mataré.
—¿Qué? ¡TaeHyung no!
Para ese entonces era demasiado tarde. Los pasos de TaeHyung iban
firmes y sin dudar hacia YuGyeom.
—¡Aléjate de mi!
Escucha la voz tan frágil de JungKook a lo lejos y eso sólo lo enfurece
más. Nadie a excepción de él podía tocar a JungKook. Cuando llega allí
empuja bruscamente a YuGyeom alejándolo inmediatamente del
pelinegro. Éste no dice nada al respecto. Sus ojos sólo lo miran
completamente desconcertado.
—¿Qué estás haciendo?—Dijo YuGyeom con la mirada seria.
Como era de esperarse el primer golpe aterriza en una de las comisuras
de su boca.
—¿Acaso eres idiota? Intenta acercarte a él otra vez y te mataré.
JungKook se mantiene cabizbajo sosteniendo la tira de su bolso.
—¿E-Estás loco?—YuGyeom se toca el labio al sentir un sabor metálico
en su boca.—¿Quién diablos eres? Tú ni siquiera conoces a JungKook un
poco de todo lo que yo sé sobre él. Y pensar que estuve tantos años
esperando para esto. Ya te acostaste con él ¿verdad JungKook? ¿Por eso
me dejas a mi? ¿Porque no fui más rápido? Eres un...
TaeHyung se apresura a golpearlo antes de que pudiera terminar de
hablar. No deja de enterrar los nudillos en su rostro hasta que cae en el
suelo. Está dispuesto a continuar pero JungKook reacciona y jala de su
brazo hacia atrás.
—Olvídalo. No importa.
TaeHyung decide detenerse sólo por él y luego caminan en dirección
contraria dejando a YuGyeom en el suelo.
—Te acordaras de mi cuando ese maldito drogadicto te deje, JungKook—
. Dijo YuGyeom mientras se incorpora con gran esfuerzo. —Veremos a
quién elige luego, si a ti o a las drogas.
Ambos detienen sus pasos. TaeHyung transforma las manos en puños
pero cuando decide regresar y darle una buena paliza JungKook ya se
había encargado de eso. Se montó sobre el joven en el suelo y comenzó
a golpear su rostro con tanta fuerza que ni él mismo sabía de donde salía.
—¡N-No te atrevas a decir eso otra vez!
Esta vez es TaeHyung quien tiene que apartar al pelinegro del otro joven
que estaba quedando en un estado deplorable. Agarra el brazo de
JungKook y se lo lleva lejos de allí. Durante todo el camino ninguno de los
dos ha dicho nada, sólo se toman de las manos mientras intentan
tranquilizarse mentalmente ante lo sucedido. Distinguen el hospital a una
distancia corta y cuando finalmente llegan JungKook decide hablar
primero.
—Lo siento...—Se sitúa frente a él y mordisquea sus labios.—YuGyeom
vino a buscarme hoy a mi casa, y cuando le dije que salía con alguien
más... él no quería aceptarlo.
—¿Por qué te disculpas? Entendí las intenciones de ese imbécil, no hace
falta que me lo expliques.
Luego de oír sus palabras JungKook suspira y sonríe despreocupado. No
le gustaría discutir con TaeHyung cuando solo llevaban dos días como
pareja.
—¿Y tú que hacías ahí? Apareciste tan de repente, actuaste como un
superhéroe—. Sonríe JungKook.
—Yo sólo acompañaba a Jimin, me pregunto donde está ahora.
—Lo he visto hacerme señas a lo lejos y luego se ha ido corriendo. Quizá
fue a ver a Yoongi.
—Supongo que no pueden resistir mucho tiempo sin estar el uno junto al
otro—. Dijo TaeHyung con una sonrisa ladina.
—¿Por qué dices eso?
—Eso no importa. Estaba pensando en dos cosas—. Con una mano toma
su brazo y jala de él estrechando su cuerpo contra el suyo. Une las manos
escasos centímetros arriba de su trasero y lo mira con una sonrisa ladina.
—¿Y en qué pensabas?—Preguntó JungKook con una sonrisa traviesa
mientras coloca las manos sobre sus hombros.
—Primero, no me has saludado...
JungKook deja un ruidoso beso en sus labios.
—Buenos días TaeHyung...—Dijo con las mejillas rosadas.—Ahora
continúa.
El castaño sonríe.
—Bien, y segundo, no sabía que golpeabas tan bien. Nunca olvidaré ese
derechazo que le diste a ese imbécil. Ha sido impresionante.
JungKook no deja de sonreír al oír tantos elogios de él tan sólo por aquel
golpe. Nunca creyó ser capaz de hacer algo así pero YuGyeom se lo tenía
merecido.
—Se lo merecía. No podía dejar que hable mal de ti...—Se limita a sonreír
y baja la mirada.
—Gracias.
El pelinegro lo mira sorprendido.
—¿Por qué? Era lo correcto.
—Lo sé. Pero es la primera vez que alguien me defiende como tú lo has
hecho hoy. No suelo dejar que nadie se entrometa en mis asuntos pero al
ver como te encargaste de él, decidí no hacer más nada. Gracias, bebé.
—Kim TaeHyung me ha dicho dos veces gracias en un mismo día, esto
comienza a asustarme.
El castaño sonríe divertido.
—No seas tonto. Ven aquí.
Unen sus labios otra vez en un beso lento y persistente. Los brazos de
JungKook atraparon el cuello del castaño como de costumbre, algo que le
encantaba hacer. La calidez que desprendía la piel de TaeHyung producía
un sentimiento de placer tan intenso en su cuerpo que enfrasca a
JungKook en su disfrute, y le hace olvidarse de todo lo demás. Era su
sensación favorita. Desliza las manos por su cuello ascendiendo hasta
colocarlas a ambos lados de su rostro.
—TaeHyung... Espera...—Dice entre beso y beso.
El joven castaño se aparta escasos centímetros y lo mira.
—¿Ya tienes que irte?
—Así es—. Lo besa otra vez en los labios y luego rodea su cuello con sus
brazos.
—Vendré a buscarte cuando salgas.
—Entonces ven a las seis...—Repentinamente algo viene a su mente. Aún
no le había dicho que Sunny se quedaría temporalmente en su casa, quizá
hoy podía explicarle la situación.—Mhm... ¿Quieres venir hoy a cenar mi
casa?
—Está bien. ¿Cocinarás esas deliciosas tostadas para mi?—Tuerce una
sonrisa mientras acaricia su cintura con la punta de sus dedos.
JungKook debilita su agarre en el cuello y une las manos en su nuca para
poder verlo.
—Para tu información sé cocinar, me pregunto si tú también sabes
hacerlo.
—Por supuesto que lo sé.
—¿Algún día cocinarás para mi?
—Mhm... Quizá—. Sonríe.
—¡JungKook...!—Alguien lo llama a lo lejos.
Ambos se separan y dan media vuelta.
—Jimin, al fin llegas.
—P-Perdona es que fui a casa de Yoongi y... hablamos un rato.
Jimin estaba con su respiración agitada y su ropa algo desatendida.
—¿Hicieron las paces?—Preguntó TaeHyung con una sonrisa mientras
situaba una mano en la cintura de JungKook.
—Así es.
—Si ustedes tienen esas pequeñas discusiones y luego esas
reconciliaciones, ya empiezo a fantasear con la idea de discutir con
JungKook.
JungKook no dijo nada al respecto. Pero sus reacciones hablaban por él.
Frunció el ceño ante sus palabras y se cruzó de brazos mientras
mordisqueaba su labio inferior con rabia. TaeHyung sonrió al verlo. Lo
abrazó por un costado dejando luego un tierno beso en su mejilla. En ese
preciso instante las comisuras de JungKook se elevaron poco a poco y
una leve sonrisa lo delató. ¿Cómo es que con sólo un minucioso beso en
la mejilla podía hacerlo sonreír y olvidarse de cualquier sensación de
enfado? Se oye una risita de parte de Jimin.
—TaeHyung habla con Yoongi e intenta convencerlo, debemos salir todos
juntos un día—. Dijo con una gran sonrisa. —Ahora, JungKook tenemos
que entrar.
—Es cierto—. Se sitúa frente a TaeHyung y deposita un último beso sobre
sus labios, el cual TaeHyung no estaba dispuesto a ponerle un fin pero
gracias a una leve mordida de JungKook, terminan apartándose. —Te veo
luego. Cuídate.
Jimin contiene sus ganas de gritar emocionado ante lo que veía, y aprieta
los labios. No siempre podía ver a JungKook regalandole esas muestras
de afecto a alguien.
—Está bien—. El castaño guarda las manos en los bolsillos de sus jeans.
—Vengo por ti a las seis.
—Te esperaré. Adiós—. JungKook formula una preciosa sonrisa y luego
ingresa por las puertas del hospital junto a Jimin.
TaeHyung continúa observándolo mientras sonríe un poco hasta que
finalmente desparece delante de sus ojos y suspira. Su estómago empezó
a gruñir y decide regresar a su casa para comer algo. En el camino su
móvil ha emitido un leve sonido y lo agarra del bolsillo de su chaqueta.
Se sorprendió demasiado al ver que Jackson lo estaba llamando. Duda
algunos segundos antes de deslizar el dedo por la pantalla y atender.
—¿Qué quieres?...
—TaeHyung, ¿Por qué sigues molesto conmigo? Sabes bien que somos
amigos...
—Tú no eres mi amigo...
—¿Por qué dices eso? ¿Qué he hecho que sea tan terrible?...
—¿Ya olvidaste la última vez que estabas ligando con JungKook?...
—Bien, acepto mi error pero ahora quiero remendar lo que pasó. Te tengo
una sorpresa...
—Tus sorpresas son muy costosas, estoy cansado de darte dinero...
—Esta vez no tienes que pagar nada. ¿En dónde estás? Envié la sorpresa
a tu casa...
—No quiero que vayas, no les agradas a mis padres, y me traerás
problemas...
—¿Quién dijo que iba a ir yo?...
El sonido de la bocina de un auto hace reaccionar a TaeHyung, éste se da
vuelta y permanece inmóvil con el celular pegado a su oreja a pesar de
que Jackson ya había finalizado la llamada al no recibir una respuesta.
Una mujer de piernas largas con tacones, vistiendo una minifalda color
beige y una camisa de seda con volados en color coral, baja del auto
dirigiéndose hacia donde está TaeHyung. Tenía el cabello rubio y traía
puestos unos lentes de sol. Detiene sus pasos frente a él y se quita los
lentes con lentitud. TaeHyung continúa en su lugar, observando atónito a
aquella mujer.
—¿No me dirás nada?—Dijo ella con una leve sonrisa.
Guarda el celular en su bolsillo sin dejar de mirarla.
—Volviste...—Es lo único que consigue decir tratando de salir de aquel
trance de desconcierto.
—Te extrañé mucho TaeTae—. Ella se aproxima hacia el chico castaño y
lo abraza con fuerza aunque TaeHyung no lo hace.
—También te extrañé... Hana.
En ese instante su mente quedó en blanco, poco después demasiados
recuerdos vienen a su cabeza. El nombre de Hana se repite en cada uno
de sus tortuosos pensamientos y momentáneamente olvida todo lo que
ocurría recientemente en el presente. Traga saliva y segundos luego sus
brazos ya estaban rodeando la cintura de la joven, estrechando el frágil
cuerpo de la joven contra el suyo.
※ 25 ※
Las horas en el hospital pasaron tan rápido que cuando JungKook quiso
ver la hora en su teléfono ya era hora de salir. Su corazón empezó a latir
con irregularidad con el simple hecho de pensar en que ese chico castaño
de mirada hipnotizante lo esperaba afuera.
Salió junto con Jimin y ambos se quedaron conversando por algunos
minutos en la acera frente al hospital.
—Entonces ¿Tú te quedarás aquí?—Le preguntó Jimin a JungKook
mientras atendía una llamada telefónica de su madre.
—TaeHyung vendrá por mi en cualquier momento. No te preocupes,
puedes irte tranquilo.
—Está bien. Te veo mañana. Cuídate—. Jimin le sonríe y luego se aleja
caminando mientras continúa escuchando a su madre.
Algunos minutos pasaron de las seis pero JungKook seguía confiado en
que TaeHyung llegaría a buscarlo.
Quizá se le hizo tarde.
Luego fueron diez, veinte y treinta minutos en los cuales el chico castaño
no había llegado. En ese momento JungKook suspiró y revisó su teléfono
por última vez verificando sus notificaciones en busca de algún mensaje o
llamada de TaeHyung. Hubiese preferido llamarlo directamente pero luego
recordó que ninguno de los dos tenía el número telefónico del otro aunque
supuso que él lo tendría. Se dispuso a caminar hacia su casa algo
decepcionado pero no lo culpaba al respecto ya que quizá tenía sus
razones para no poder ir. Repentinamente el clima se tornó más frío,
debido a que estaba anocheciendo, y se maldijo por no haberse llevado
una chaqueta. Mientras camina por la acera pensando en lo que podría
haberle ocurrido a TaeHyung, oye la bocina de un vehículo justo a su lado.
Ladeó la cabeza en dirección hacia allí.
—¿JungKook? Vaya, que casualidad verte por aquí.
—¿Jackson?
—Así es, ¿Quieres que te lleve?
JungKook lo dudó por algunos segundos pero entonces una helada ráfaga
de viento removió sus cabellos y le causó escalofríos erizando los vellos
de su piel. No podía negarse. Suspiró y finalmente aceptó ir con él. Se
aproximó hacia la camioneta negra que conducía Jackson, y éste le abrió
la puerta del acompañante para que se subiera. Cuando el pelinegro se
subió cerró la puerta. Las ligeras brisas cálidas que emanaban de la
calefacción del vehículo lo hicieron estremecer placenteramente.
—Muchas gracias—. Le agradece.
—No me lo agradezcas. Mhm... Traes poca ropa. Espera un momento.
Jackson revisa en el asiento trasero y agarra una chaqueta negra que solía
usar todo el tiempo. La coloca sobre el regazo de JungKook y luego se
dedica a poner en marcha la camioneta y conducir.
—Mhm... ¿Y esto?—Le dijo el pelinegro algo confuso.
Le recordó a aquella vez en la que Jackson le había prestado su propia
camisa.
—Puedes usarla. Enfermarse en esta época no es bueno, créeme—. Dijo
mientras sostiene el volante con ambas manos.
La mirada de JungKook inconscientemente se fija en sus fornidos brazos
y en como las venas debajo de su piel tan blanca y tersa, se veían con
facilidad. Niega con la cabeza y traga saliva mientras sostiene la chaqueta
en sus manos. Jackson le pregunta la dirección de su casa y él se la dice
con algo de duda. No es que no confiara en él sino que se sentía extraño
recibiendo tanta ayuda de su parte cuando sólo se han visto algunas
veces.
—Mhm... Gracias por ofrecerte a llevarme, pero creo que lo mejor será que
me dejes aquí.
Ni siquiera podía ser capaz de pensar en la reacción que tendría
TaeHyung si se enterara de que estaba con él en su camioneta.
—¿Pero por qué? No tengo nada que hacer ahora.
—Es que... no quiero molestarte.
—No molestas. Me siento muy cómodo estando contigo. Me agrada
mucho como eres—. Sonríe él.
Sus mejillas se tiñeron rosadas y bajó la mirada hacia la chaqueta. Se
sentía demasiado incomodo ya que no estaba acostumbrado a recibir ese
tipo de halagos.
—Mhm... Jackson yo... estoy saliendo con alguien.
—¿Y cuál es el problema? JungKook yo no me refería a eso. Me gustaría
que seamos amigos.
—¿Amigos...?
—Claro—. Ríe. —¿Qué dices?
JungKook quería que las profundidades de la tierra lo absorbieran. Se
sentía como un completo idiota.
¿En qué estaba pensando? Debería dejar de ser tan paranoico con todos
los que hacen algo bueno por mi.
Por un momento había pensado que quizá le gustaba a Jackson pero de
manera romántica. Sin embargo sus palabras lo hicieron cambiar de
parecer y al fin pudo suspirar con tranquilidad.
—Está bien—. Sonríe un poco.
—¡Genial! Entonces es oficial. Ya eres mi amigo. Deberíamos celebrar—.
Dijo con una sonrisa mientras le dedicaba la mirada y luego volvía a mirar
hacia el frente.—Desgraciadamente esta noche tengo cosas que hacer,
pero mañana estoy libre. ¿Estarás ocupado?
—Mhm... No. Salgo del hospital a las seis y después no tengo nada para
hacer.
La camioneta repentinamente se detiene. Ya habían llegado, así que
Jackson apaga el motor del vehículo por un momento y lo mira mientras
procesa sus palabras.
—¿Hospital? ¿Acaso tienes a algún conocido enfermo?
—No, yo estudio para ser médico—. Replicó el pelinegro sonriendo
levemente.
—Vaya... eso debe ser muy difícil—. El chico de cabello blanco se cruza
de brazos y relame sus labios.
JungKook lo mira y luego esquiva su mirada.
—A mi me gusta, así que no lo considero difícil.
—Entiendo. Volviendo al tema, estaba pensando en que podría ir a
recogerte mañana cuando salgas y después podríamos ir al cine. ¿Qué
opinas?
—Está bien.
Ambos deciden intercambiar sus números telefónicos para poder estar en
contacto.
—Genial. Ya verás como nos divertiremos.
JungKook sonríe.
—Entonces te veo mañana—. Abre la puerta de la camioneta y cuando
sale de allí deja la chaqueta sobre el asiento. Jackson se percata de eso y
le devuelve la chaqueta.
—Por favor úsala, mañana me la devuelves—. Le dijo con una sonrisa
amable.
El pelinegro asintió algo dudoso, y finalmente cierra la puerta de la
camioneta. El chico de cabellos blancos se despide de él y luego enciende
la camioneta antes de marcharse. JungKook suspira profundamente. Ni
siquiera él mismo podía creer lo que acababa de hacer. Había aceptado
ser amigo de un chico al que TaeHyung le pidió claramente que no se
acercara. Pero según él no tenía nada que lo hiciera desconfiar. Jackson
no aparentaba ser una mala persona, ni tampoco sospechaba que pudiera
tener otras intenciones con él. Sólo sería una simple amistad. ¿Qué hay
de malo con eso?
Dio media vuelta e ingresó a su casa. En cuanto cerró la puerta su amiga
lo esperaba de brazos cruzados cerca de la entrada. Por momentos le
recordaba mucho a su madre adoptiva.
—Me dejaste sin palabras Jeon. Por favor dime que ese bombonazo que
te trajo en esa lujosa camioneta era TaeHyung. Por favor dímelo.
—Sunny, él sólo era... un amigo.
—Mhm... ¿Y entonces por qué te sonrojas?—Enarca una ceja.
—¿Q-Qué?—Toca cada una de sus mejillas con una mano. Sus sonrojos
instantáneos siempre lograban delatarlo en momentos delicados.
Sunny sonríe y luego por curiosidad observa la chaqueta que traía en su
otra mano.
—Que linda chaqueta. ¿Me la prestas?—Se la quita de las manos sin
esperar una respuesta y la extiende frente a su rostro para observarla en
detalle. Comienza a observarla y de repente su instinto la obliga a olfatear
la prenda justo cerca del cuello de la misma.—Oh my god... ¡Oh my god...!
¡Tengo que conocer a ese hombre!
—Sunny, a veces me asustas. Tranquilízate, ni siquiera lo conoces.
—¡JungKook despierta! Huele esto—. Le entrega la chaqueta pero aún así
el pelinegro no hace nada. —Es el perfume de un príncipe, ¿qué clase de
chico usa esa clase de colonia tan dulce? ¡Ah Madre mia! ¡Estoy excitada!
Digo... enamorada—. Se va caminando entre risitas hacia la cocina
dejando a JungKook sonriendo.
¿El perfume de un príncipe?
No quería hacerlo pero la curiosidad lo estaba ahogando y tenía que
deshacerse de esa sensación tan incómoda. Traga saliva y aproxima el
cuello de la chaqueta hacia su nariz. Cuando aquel aroma tan varonil
ingresa por sus fosas nasales automáticamente un escalofrío recorre su
espalda. La fragancia que desprendía era tan dulce que de algún modo lo
atraía y demasiado.
—Te vi Kookie~—Era la voz de Sunny desde la entrada de la cocina.
JungKook se sonroja y luego corre hacia su habitación avergonzado. Deja
sus cosas sobre la cama incluyendo la chaqueta de Jackson y luego se
recuesta.
Sus párpados pesaban y en ese instante, TaeHyung regresó a su mente,
trayendo consigo un extraño sentimiento de preocupación que lo inundó.
¿Qué le habrá ocurrido? TaeHyung, espero que estés bien.
***
Comienzan a oírse ligeros golpeteos que venían desde la puerta de la
entrada. JungKook bosteza y luego abre los ojos con esfuerzo. Se había
quedado dormido, va en busca de su teléfono y se sorprende al notar que
ya había pasado una hora después de la medianoche. Camina hacia la
puerta algo somnoliento. Lo único que deseaba con ansias en ese
momento era dormir sin interrupciones. Le quita el seguro para abrirla.
—TaeHyung... ¿Qué haces aquí?—Pregunta JungKook mientras restriega
uno de sus ojos con su mano.
El chico castaño se encontraba con la misma ropa que traía en la mañana.
—Quería verte.
—Es tarde, debes ir a tu casa y...
TaeHyung se aproxima hacia él y desliza una mano por detrás de su
cuello. Cuando sus labios se tocan, la ansiedad del castaño se incrementa
en cada segundo. Sin embargo JungKook comienza a sentir algo extraño
en cada movimiento de sus labios. Su boca se encontraba reseca a causa
del frío, y podía apreciar claramente un ligero sabor a tabaco.
Coloca las manos sobre su pecho y lo aparta de él. Conecta la mirada con
la suya.
—¿Estabas fumando?
—Eso no importa.
—A mi sí me importa TaeHyung. Me preocupo por ti. ¿Qué te sucedió?
¿También bebiste?
—¿Y qué si lo hice? Es suficiente con oírlos a mis padres, no empieces tú
ahora Jeon—. Chasquea la lengua contra el paladar.
—Ellos se preocupan. Ni siquiera entiendo cómo puedes venir aquí.
¿Viniste a mi casa, y a esta hora, sólo para mostrarme que habías fumado
y que también te emborrachaste?
—¡Claro que no! No estoy borracho... Yo no quería hacerlo. ¡Maldita sea
no quería hacerlo!
Da media vuelta y alborota bruscamente sus cabellos.
—¿Por qué lo hiciste TaeHyung?—Le pregunta el pelinegro con calma.—
Te dije que esto sólo te dañaría aún más.
—No tenía otra opción. Después de que la vi a ella, estaba tan furioso que
no pude evitarlo—. TaeHyung dijo lo primero que pensó pero al parecer el
efecto del alcohol en su cuerpo comenzaba a surgir efecto.
—¿Ella...? ¿A qué te refieres?
TaeHyung dio media vuelta y suspiró pesado.
—Hana volvió hoy.
—¿Tu ex novia?—TaeHyung asiente con la cabeza y luego relame sus
labios.—¿Estás intentando decirme que por esa mujer te encuentras así?
Entonces... también fue por ella que no viniste a buscarme.
—¿Qué estás diciendo? No fue por ella que no fui a buscarte. Es sólo
que... me encontré con algunos amigos y lo olvidé...—Se masajea el cuello
con una mano.
—¿Me estás diciendo la verdad?
—JungKook, ¿Por qué iba a mentirte? Sabes que sólo te quiero a ti.
Las mejillas del pelinegro volvieron a su color original de rojo carmesí.
—¿Qué has dicho?
—Mhm... Lo olvidé.
—Bien—. JungKook intenta cerrar la puerta pero el castaño coloca su
mano sobre la misma evitando que la cerrara.
—Yo... Te quiero. ¿Feliz?
JungKook sonríe complacido.
—Por ahora. Ya hablaremos luego. Deberías ir a tu casa.
—Debería... pero estoy tan cansado que podría desmayarme aquí mismo,
y también me duele mucho la cabeza y...
El pelinegro toma su mano y jala de él.
—Sólo entra pero no hagas ruido.
Vuelve a cerrar la puerta con seguro.
—¿Tú no vives sólo?
—Ahora no. Hoy iba a decirte que...
—Kookie... ¿Aún estás despierto?
Sunny aparece en la sala vistiendo su pijama favorito, una camisa de
JungKook, la cual le quedaba algo grande pero cubría perfectamente sus
muslos.
—Sunny lamento despertarte.
Ella se dedicó a observar a TaeHyung de pies a cabeza.
—Él es el chico que vimos en el hospital aquella vez. Que sorpresa—.
Sonríe.—Kookie, ¿Acaso tú ayudas a los necesitados? Eres tan
bondadoso, ¿necesitas que busque ropa en tu armario para darle?
—¿Perdón?—TaeHyung intercambió la mirada con JungKook y luego
volvió a ver a la joven.
—Sunny... él es Kim TaeHyung, el chico del que te hablé.
La chica miró atónita al pelinegro, quien cubría la mitad de su rostro con
una mano.
—Oh... Así que él es TaeHyung. Mhm... Es un placer conocerte. Yo soy la
mejor amiga de JungKook.
—Bien—. TaeHyung se cruzó de brazos mientras fulminaba al pelinegro
con la mirada.
—Mhm... Sunny, él va a quedarse esta noche.
—Está bien. En ese caso, TaeHyung ahí tienes el sofá, y si quieres una
manta...
—Sunny, déjame a mi. Ve a dormir—. Dijo JungKook dejando escapar un
suspiro.
—De acuerdo. Entonces... buenas noches.
Ella mira a TaeHyung con desdén antes de regresar hacia su habitación.
—Así que tu amiga Sunny se quedará en tu casa.
—Su novio la engañó, y se quedará aquí hasta que consiga un
departamento.
—Podría darle dinero para que se alquile una casa y se vaya de aquí.
—TaeHyung, es mi amiga, no puedo echarla. Ya dejemos de hablar de
eso. Ahora ven conmigo.
JungKook comenzó a caminar con TaeHyung hacia su habitación.
—Ve a bañarte. La puerta que está a la derecha, lleva al cuarto de baño.
—¿Y tú no vas a darte un baño?
—Lo haré luego.
Caminó hacia el armario y se dispuso a buscar entre su ropa, alguna
camiseta y un pantalón para prestarle a TaeHyung. No dejaría que
continúe usando esa ropa que emanaba olor a cigarrillos.
—¿Ya encontraste ropa?
—Sí, aunque no sé si te quedará porque...
Sorpresivamente el castaño lo carga en sus brazos.
—¡T-TaeHyung suéltame!
—Bebé permanece en silencio o podrías despertar a tu amiga.
El pelinegro se sostiene de su cuello y decide mantenerse en silencio por
el momento. Al ingresar en el baño lo deja ir y cierra la puerta con seguro.
Cuando se aproxima nuevamente hacia él distingue una elegante bañera
detrás suyo y una sonrisa pícara se dibuja en su rostro.
—No sé en que estás pensando pero la respuesta es no.
TaeHyung se quita la chaqueta e incluso su camisa y luego se sitúa frente
a JungKook colocando las manos en su cintura.
—Bebé...
—Mhm... Sólo nos daremos un baño. ¿Oíste bien?
El castaño sonríe satisfecho y luego asiente repetidas veces con la
cabeza. Sabía demasiado bien lo que quería hacer y no era solo darse un
simple baño. Sus manos agarran el borde de su camiseta y jalan de ella
hacia arriba. JungKook termina quitándosela y cuando TaeHyung intenta
acercarse, el contrario coloca una mano sobre su pecho y la desliza junto
con su mirada hacia su pantalón.
—¿Vas a dejártelos...?
El pelinegro sonríe de lado y mientras TaeHyung se quita sus pantalones
al igual que su ropa interior. Él se encarga de llenar la bañera con agua y
aprovecha para agregarle jabón líquido. Introduce la mano dentro para
comprobar la temperatura y se inclina un poco hacia adelante para cerrar
la canilla. En el instante en que da un paso hacia atrás, su trasero impacta
contra la entrepierna despierta de TaeHyung, y éste enseguida sostiene
sus caderas.
—T-TaeHyung... ya sabes mi respuesta.
—Lo sé, tranquilo.
Ingresa en la bañera y humedece un poco su cabello. En ese instante
JungKook se despoja de las últimas prendas que lo vestían. Entra
cuidadosamente en la bañera y se sienta justo entre las piernas del
castaño soltando un ligero suspiro de placer debido a la tibieza del agua.
Toma agua en el hueco de sus manos y luego se humedece el cabello
peinandolo hacia atrás.
—Tu piel es tan pálida...—Desliza las manos por sus hombros y comienza
a darle un masaje pero luego se detiene.—¿Puedo llamarte blancanieves?
—No seas tonto. Agradece que no puedo verte o sino...
Las manos de TaeHyung se sumergen por debajo del agua en dirección
hacia sus caderas y poco a poco se deslizan por su abdomen.
—¿O sino qué...?—Susurra en su oído.
JungKook se incorpora y se acomoda nuevamente en la bañera, sólo que
esta vez se sienta a horcajadas sobre él y lo abraza del cuello. TaeHyung
sonríe mientras lo abraza. En ese preciso momento ambos entran en un
trance en el que ninguno de los dos puede dejar de mirarse, y terminan
perdiéndose en la profundidad de los ojos del otro. La mirada de JungKook
sólo se aparta de los ojos de TaeHyung para apreciar con cuidado el
instante en que humedece sus labios con un ágil movimiento de su lengua.
Por momentos la razón lo abandonaba y no podía evitar copiar aquella
acción. No sabía qué era lo que estaba sucediendo con él. Pareciese que
ese chico castaño tuviera algún tipo de poder que lograba hipnotizarlo
hasta tal punto en el que sólo podía pensar en él y en todo lo que quería
hacerle.
—¿Qué estás haciendo conmigo Kim TaeHyung?
—Me pregunto lo mismo—. Tuerce una sonrisa.
El pelinegro sin saber muy bien que decir, mira su boca y deja que sus
labios toquen los suyos por algunos segundos. Abre los ojos y observa al
castaño quien lo mira sin expresión alguna, y por alguna razón su corazón
empieza a latir con celeridad y traga saliva. Inclina su cabeza al mismo
tiempo en que aproxima su boca hacia la de TaeHyung y lo besa emitiendo
suaves sonidos al alejarse y luego volver a besarlo. Repite aquella acción
una y otra vez repartiendo tiernos besos por toda su boca desde distintos
ángulos.
—JungKook... ¿Me amas?—Dijo el castaño de repente.
El pelinegro se aparta y lo mira a los ojos.
—¿Por qué preguntas eso?
—Responde.
JungKook baja la mirada un momento y suspira.
—Yo te quiero, y... mucho.
—¿Intentas decir en palabras bonitas que no me amas?
—C-Claro que no. Es sólo que... ¿No sería demasiado rápido si te lo dijera
ahora?
—¿Qué diferencia hay si me lo dices ahora o después?
—Mhm... Es que yo creo que... el amor lleva su tiempo, y si te dijera eso
en este momento no sé si sería muy sincero.
—Veamos...—Mira hacia otro lado intentando pensar con claridad.—
¿Estarías en esta situación con un desconocido?
—Por supuesto que no.
—¿Y besarías a un extraño todos los días sin sentir absolutamente nada?
De pronto JungKook comienza a comprender a donde quería llegar con
sus palabras.
—No—. Emite una sonrisa de labios sellados.
—Entonces debes sentir algo por mi. Sino ¿por qué estaríamos así ahora?
¿No lo crees?
—Buen punto. Pero ¿y tú? ¿Qué sientes por mi?
—Mhm... Siento que sólo quiero estar así contigo cada día y...
Se concentra en esos ojos negros que lo miraban inquisitivos esperando
por una respuesta que ni siquiera él mismo sabía como explicarlo en
palabras.
—¿Y...? ¿TaeHyung?
La manera en como movía sus labios al pronunciar su nombre era única.
Por momentos pensaba que era muy estúpido que le guste eso en alguien,
pero no había explicación lógica, le encantaban sus labios.
—¿TaeHyung te sientes bien?
El chico castaño traga saliva. ¿Qué era sensación tan extraña de
vergüenza e incomodidad que sentía por dentro? ¿Desde cuando su
mirada se ha vuelto tan intimidante? Lo estrecha contra su cuerpo y deja
un beso sobre su hombro. Entierra el rostro en su cuello y acaricia su piel
con la punta de su nariz.
—Eres hermoso.
JungKook sonríe mientras enrosca los brazos alrededor de su cuello.
—Hace tiempo que no te oía decirme eso—. Dijo casi en un susurro.
—Entonces te lo diré más seguido.
—¿En verdad te sientes bien?
—Claro que sí.
—Mhm... Déjame verte.
JungKook intenta alejarlo y así comprobar si tiene fiebre o algo similar pero
TaeHyung se lo impide.
—Aún no. Quedémonos así un momento.
Por un lado TaeHyung quería estar así con él pero por otro lado no quería
que lo vea en un estado tan embarazoso. Su cara ardía y dedujo que se
había ruborizado. Por primera vez desde hace tiempo se había sonrojado
y le avergonzaba que JungKook pudiera verlo.
—Deberíamos terminar de bañarnos y salir antes de que el agua se enfríe
aún más.
TaeHyung suspira antes de volver a mirarlo y besarlo con determinación.
No era un beso apasionado o con otras intenciones, sino que esta vez era
un beso totalmente distinto. Era tierno, lento, y con movimientos suaves,
disfrutando así de cada segundo en que sus labios se tocaban. Ambos
llevaban el mismo ritmo que sus sentimientos le obligaban a marcar.
Al cabo de un rato terminaron de bañarse y se vistieron. TaeHyung se
vistió con la ropa que el pelinegro le prestó, y éste último sólo se quedó
con un boxer gris ajustado que marcaba perfectamente bien su trasero, y
sus tonificados muslos. Cuando salieron del baño JungKook agarró un
pote de crema que había dejado sobre la cómoda y TaeHyung fue a
sentarse en una orilla de la cama. Suspiró profundamente y esperaba
paciente a que el pelinegro terminara de ponerse crema en el rostro.
Repentinamente se da cuenta de que se había sentado sobre algunas
prendas de ropa. Se movió solo un poco y tomó en sus manos una
chaqueta que le parecía haberla visto en otro sitio.
—JungKook, ¿Esto es tuyo?
El mencionado se voltea a verlo y sus ojos se abren como platos. Apresura
sus pasos hacia él y toma la chaqueta en sus manos.
—Esa chaqueta es... es de Jimin—. Mintió.
—Por un momento pensé que podía ser de... Vaya ni siquiera sé como
puedo pensar en eso—. Sonríe al bajar la mirada.
JungKook traga saliva y deja aquella chaqueta, la cual en realidad era de
Jackson, sobre la cómoda. No quería mentirle pero sabía que si le decía
lo que había pasado no se lo tomaría nada bien.
Minutos después ambos se meten rápidamente bajo las mantas dejando
sus teléfonos juntos sobre una mesita de noche. JungKook se recuesta de
lado mientras que TaeHyung se sitúa detrás suyo, y a la vez desliza un
brazo por debajo de las mantas rodeando su cintura e inmovilizándolo. Al
notar que aún quedaba algo de espacio entre ellos, JungKook movió un
poco sus caderas hacia atrás y dejó que su trasero impactara contra la
entrepierna del castaño.
—No generes un problema del que después no vas a encargarte bebé—.
Susurra contra su nuca y deja que sus labios se mantengan en contacto
con su piel.
—¿Y quién dijo que no podría encargarme de eso?—Sonríe a pesar de
que TaeHyung no podía verlo.
Siente como los labios de TaeHyung se mueven al emitir una sonrisa.
—Doctor Jeon... No me provoque—. Dijo con su tono de voz más grave de
lo normal.
Un intenso escalofrío recorre el cuerpo de JungKook y esa es la señal que
lo obliga a detenerse antes de que algo más sucediera y perdiera el control
de sus acciones.
—TaeHyung yo... en la mañana tengo que ir al hospital y...
—Tranquilo. Nunca te obligaría a hacer algo que tú no quieras JungKook—
. Deja un beso sobre su nuca y luego lo estrecha contra su cuerpo. —
Buenas noches Doctor Jeon.
El mencionado amplía su sonrisa y acaricia una vez más la mano del chico
castaño.
—Buenas noches TaeHyung.
※ 26 ※
En la mañana los rayos de luz solar filtrándose por las cortinas de la
ventana despertaron a JungKook. No estaba acostumbrado a dormir con
alguien a su lado pero la presencia de TaeHyung lograba tranquilizarlo.
Se movió con cuidado de no despertarlo y agarró su celular de encima de
la mesita de noche. Aún faltaba una hora para despertarse y así poder
arreglarse para ir al hospital. Bostezó y luego volvió a acurrucarse a su
lado. Un TaeHyung aún dormido lo abrazó con algo más de fuerza y una
sonrisa apareció. Estaba a punto de cerrar los ojos cuando sintió algo
duro rozar su trasero.
TaeHyung tenía una notable erección palpitando bajo sus pantalones.
JungKook tragó saliva e intentó alejarse un poco pero el contrario no se
lo permitía, impulsó sus caderas hacia adelante y el pelinegro empezó a
sentirse extraño. Un ligero cosquilleo en su vientre bajo le indicaba que
debía alejarse de él ahora si no quería que crezca un problema bajo su
propia ropa interior.
—TaeHyung... Despierta—. Dijo en un tono bajo intentando despertarlo.
No hay respuesta.
El castaño nuevamente mueve sus caderas hacia adelante y JungKook
agarra su mano al mismo tiempo en que inspira súbitamente al sentirlo
tan cerca.
—Hana...—Balbucea TaeHyung.
JungKook siente su pecho arder y extrañas fuerzas que creía no tener
florecen de inmediato. Empuja a TaeHyung y se sienta sobre la cama
mirándolo furioso. El castaño se retuerce debajo de las mantas y aprieta
los ojos antes de abrirlos con lentitud. La luz del sol era su peor enemiga
luego de una gran resaca.
—Bebé...
JungKook aún sin poder controlar su enojo ante lo que acaba de pasar,
agarra una almohada y comienza a golpearlo.
—¡No me llames así!
TaeHyung atrapa su almohada entre sus brazos.
—Cálmate, ¿Qué sucede?
—Acabas de soñar que te acostabas con tu ex, ¿y me preguntas a mi
qué sucede?
—¿Qué? JungKook sólo fue...
—No me importa si sólo ha sido un sueño, TaeHyung.
El pelinegro intenta salir de la cama e ir al baño pero entonces TaeHyung
se sitúa rápidamente entre sus piernas y sus brazos terminan agarrando
sus muñecas bloqueándolo contra la cama. JungKook no se resiste,
sabía que él era más fuerte y aunque se consideraba alguien fuerte, en
ese preciso momento no tenía ni siquiera fuerzas para gritarle que se
alejara de una sola vez. Ignora su mirada y suspira cansado.
—Déjame ir, no quiero verte.
—No te dejaré ir hasta que me perdones.
—Hoy tengo que ir al hospital y tú también tienes cosas que hacer así
que será mejor que te detengas ahora no podrás estar así todo el día.
—¿Quieres apostar?
Cuando lo miró a los ojos supo que no cabía ninguna en lo que decía.
Tragó saliva y no se le ocurrió otra mejor manera de escaparse que
sumergirse en su propio juego.
Sus muñecas estaban bloqueadas por lo que recordó que sus piernas
aún seguían libres. Abraza sus caderas con ellas y lo atrae bruscamente
hacia él. TaeHyung cerró los ojos con fuerza y un gemido inarticulado
escapó de su boca. JungKook aprovecha ese instante de debilidad y
aleja sus manos de las suyas. Sitúa una mano en su nuca y TaeHyung
enseguida reacciona a su acción acortando la poca distancia entre ellos y
posando sus labios sobre los de él. Era un beso apasionado con un
frenesí inevitable para el castaño. Sin embargo JungKook tenía otros
planes en mente. Tan pronto interrumpe el beso, sus labios buscan su
cuello con ansiedad. Comienzan siendo suaves besos provocandolo de
una manera muy lenta y hasta cierto punto tortuosa. Abre la boca y
succiona con ayuda de su lengua dejando notables marcas casi moradas
que bajaban por la curvatura de su cuello y descendían hasta su hombro.
Agradecía que su camiseta no tenía costuras aunque no le importaba
mucho si debía romperla para continuar.
—Mgh~ Maldición espera...
La sangre corriendo por sus venas hervía. La sensación de dolor
mezclada con las indecorosas caricias de JungKook se combinaban de
una manera tan exquisita para él que lo estaban excitando demasiado y
se hacía ver en la forma en que su pecho se hinchaba y deshinchaba a
causa de su agitada respiración.
Deja un ruidoso beso a mitad de su cuello y luego se aleja con lentitud.
—Creo que con esto será suficiente—. Sonríe.
—¿Qué...?
JungKook se escabulle tan rápido como puede y apresura sus pasos
hacia el cuarto de baño. TaeHyung se sienta sobre la cama y lo fulmina
con la mirada.
—Y sólo para dejarlo más claro. Sigo molesto contigo—. Dijo antes de
dedicarle una sonrisa cargada de satisfacción y encerrarse en el baño.
El castaño bajó la cabeza mientras resolvía sus cabellos y pensaba en lo
que acaba de suceder. Sonrió.
Cada día que pasaba podía creer que JungKook le gustaba más y más.
Si no estaba junto a él se sentía incompleto, y desganado. Era la única
persona que podía hacerlo sonreír sinceramente e incluso era él único
que podía despertar tantas emociones que creyó no volver a sentir. De
repente un celular empezó a sonar. Era el suyo.
Hana♡
En línea.
TaeTae ya te extraño, Quiero volver a verte. 😢💗
09:03√√
Hana no voy a repetirlo.
¿Por qué tengo tu número otra vez?
09:05√√
Lo sé. Yo agendé mi número otra vez mientras tú dormías en el sofá💗
09:05√√
Da igual. Ya sabes lo que pienso.
09:08√√
TaeTae por favor. Acabo de llegar y nisiquiera me has dado una buena
bienvenida.
09:08√√
Estás extraño. ¿Qué te sucede?
09:08√√
Bien, no me lo digas. ¿Qué estás haciendo ahora? Ven a mi casa.
09:16√√
Estoy ocupado.
09:17√√
Mentiroso.
Te veo en una hora. No te tardes.💗
09:17√√
TaeHyung bloqueó su teléfono y lo dejó caer sobre la cama. Desde que
Hana había llegado se sentía demasiado confundido y no había podido
dejar de pensar en ella. Pero para su suerte había algo que ocupaba un
gran lugar en su cabeza y ese algo era JungKook.
Vuelve a oír un sonido y cree que es su teléfono así que no le da mucha
importancia, pero cuando escucha con atención se da cuenta de que era
el teléfono de JungKook el que no dejaba de sonar.
Por un momento pensó en dejarlo pasar pero segundos después la
curiosidad lo inundó y fue a buscarlo. Tenía varios mensajes de Jimin y
también de su madre. Pero de pronto algo acaparó su atención. Sólo una
simple palabra bastó para que una oleada de furia y rabia lo arrastre.
Jackson
En línea.
Hey JungKook acabo de llamarte para que te acuerdes de nuestra salida
hoy. ¿Estás ocupado?
09:20√√
También iba a preguntarte si querías que te lleve al hospital.
Recuerda que estoy libre.
09:20√√
Avísame, y no te olvides de traer mi chaqueta jaja
Te la regalaría pero es mi favorita.
09:21√√
TaeHyung enseguida levanta la mirada y observa la chaqueta que estaba
sobre la cómoda.
Repentinamente la puerta del baño se abre y JungKook sale del baño
con una toalla blanca cubriéndolo de sus caderas hasta las rodillas.
TaeHyung se pone de pie y camina directamente hacia él.
—Ten...—Le entrega su celular.—Alguien estaba preguntando por ti y
también por esa chaqueta.
—¿Qué haces con mi teléfono?
—No lo sé, pregúntaselo a Jackson.
—TaeHyung, ¿Estabas revisando mi teléfono?—Dijo JungKook mientras
veía el chat de Jackson abierto.
—Te dije que no te acercaras a él. Lo prometiste.
—Lo sé pero él me ha ayudado y ayer me ha dicho que sólo quería que
seamos amigos. ¿Qué tiene de malo?—Bloquea su teléfono y lo mira.
—¿Jackson y tú amigos? Por supuesto—. Dijo con ironía. —No seas
ingenuo JungKook. Él no quiere que seas su amigo. Sólo está ligando
contigo.
—No es cierto. Le dije que yo estaba con alguien y me ha dicho
claramente que seamos amigos. No tiene otras intenciones conmigo.
—Él siempre fue así. Lo conozco desde hace años.
—TaeHyung, sólo será una salida entre amigos no tienes que...
—No vas a ir.
Luego de decir aquello, bostezó y estaba a punto de volver a la cama.
—Voy a ir—. Dijo JungKook cruzándose de brazos.
TaeHyung detiene sus pasos y convierte sus manos en puños antes de
dar media vuelta y mirarlo.
—Tú no irás a ningún lado con él.
—Como digas—. Responde con ironía y luego camina hacia el armario
en busca de ropa para ponerse.
—JungKook no vayas con él.
No obtiene respuesta.
JungKook está demasiado ocupado buscándose ropa. Escogió una
camisa azul marino y unos jeans oscuros, rasgados en las rodillas y
muslos, los cuales había usado la primera vez que conoció a TaeHyung.
—¿Para quién vas a arreglarte tanto?
El pelinegro da media vuelta.
—Iré a vestirme. Si quieres continúa durmiendo en mi cama y...
Sin esperar a que termine de hablar, TaeHyung se aproximó hacia él y lo
cargó sobre su hombro.
—¡T-TaeHyung... suéltame ahora!
El joven castaño camina hacia la cama y lo deja caer sobre ella con poco
cuidado.
—Repite una vez más que irás con ese imbécil y voy a enloquecer
JungKook.
El pelinegro intenta sentarse sobre la cama pero TaeHyung se lo impide.
Se sitúa a horcajadas sobre él y luego se quita la camiseta.
—¿Qué haces...?
Ataca sus labios con ansiedad, dejándolo casi sin respiración. JungKook
desliza las manos detrás de su nuca y tira de sus cabellos intentando
apartarlo.
—D-Detente...—Dijo con la respiración agitada.
TaeHyung, con las manos plantadas a cada lado de su cuello, comienza
a repartir besos sobre la línea de su quijada hasta llegar al pequeño
hueco espacio detrás de su oreja. JungKook esconde los labios y cierra
los ojos con fuerza, evitando que cualquier sonido saliera de su boca.
Desliza las manos por debajo de sus axilas y lo abraza atrayendolo hacia
él. Era suficiente. Ya estaba llegando al límite.
—E-Está bien.
TaeHyung detiene sus besos y lo mira a los ojos mientras que las manos
de JungKook bajan hasta situarse a ambos lados de su cintura.
—¿Eso quiere decir que no iras?
—Sí...—Dijo con las mejillas ruborizadas mirando hacia otro lado.—
Aunque con una condición. Yo hoy no iré con Jackson pero tú no verás a
esa mujer, Hana.
TaeHyung sonrió de lado.
—¿Hablas en serio bebé? ¿Sólo pides eso?
—Sí, por ahora.
—Hecho—. Deja un beso rápido en sus labios y luego se recuesta en la
cama.
Una sonrisa aparece en el rostro de JungKook y se acuesta a su lado
usando el brazo del castaño como almohada. TaeHyung lo atrae hacia él
y lo envuelve con sus brazos.
—TaeHyung.
—Te recuerdo que no puedes cambiar de opinión...
—Te quiero.
Los ojos de JungKook observan los del castaño quien ni siquiera sabía
cómo reaccionar. No estaba acostumbrado a recibir palabras tan dulces
de alguien, a excepción de sus padres pero esto era diferente. Mientras
intentaba buscar una respuesta para decirle pasan algunos segundos en
los cuales sólo se miraban fijamente y el silencio iba y venía entre ellos.
JungKook, a pesar de que no oye una respuesta de su parte sonríe y
aproxima su rostro hacia el suyo dejando un beso tibio sobre sus labios.
Sabía que no lo conocía demasiado pero cada faceta que descubría de
él con el tiempo, lograba despertar más su atención, y le encantaba. Le
resultaba algo extraño a veces. Querer a una persona como TaeHyung
no estaba en sus planes, pero aún así le restaba importancia, ya que
nadie es perfecto, y lo apreciaba demasiado como para fijarse en las
pequeñas dudas que querían ingresar en él de vez en cuando. Se
acurruca más a su lado y suspira profundamente.
—JungKook...—Lo llama TaeHyung de repente como si quisiese decirle
algo.
—¡Kookie soy Sunny! ¿Puedo entrar?
Los gritos de la amiga de JungKook del otro lado de la puerta empezaron
a irritarlo y sólo resopló. Ya se lo diría después.
—¡No, no estoy vestido! ¿Qué sucede Sunny?
—El chico que te trajo ayer en su camioneta, ha venido a verte. Lo dejé
entrar y está en la sala esperándote...
JungKook abre los ojos como platos y observa a TaeHyung quien aún lo
tiene preso entre sus brazos.
—Sé lo que piensas y la respuesta es no. No te dejaré ir.
—Si mal no recuerdo, yo no saldría con Jackson hoy, pero no dije que no
iba a verlo. Es sólo un amigo. Tienes que confiar en mi, yo sólo te quiero
a ti TaeHyung.
—Mhm... Está bien, pero iré contigo.
—Por supuesto que no. Quédate aquí. Será sólo un momento, ¿De
acuerdo?—Lo besa en los labios y luego corre a vestirse.
El joven castaño coloca las manos debajo de su cuello y observa a
JungKook ponerse sus jeans. Su trasero no era el mejor del mundo pero
definitivamente no estaba nada mal, también tenía unos muslos que
combinaban a la perfección con él, anhelaba morderlos. Entre muchos
otros pensamientos, la idea de tenerlo debajo suyo gimiendo con su voz
tan inocente, acaparaba la mayor parte de su mente. No entendía el
porqué era tan paciente con él. Las ganas de corromper cada parte de su
cuerpo estaban latentes en cada beso apasionado que compartían pero
aún así se contenía.
El pelinegro finalmente terminó de arreglarse para salir. Agarra la
chaqueta de Jackson y, luego sale de la habitación caminando directo
hacia la sala. Cuando llega allí ve a su amiga y a Jackson conversando
sentados sobre un sofá.
—Entonces... ¿Cómo es que no tienes novia?—Le pregunta Sunny.
—He salido con algunas mujeres pero todas me han engañado y mentido
tantas veces, que ya perdí la cuenta. Yo las amaba con toda mi vida,
pero por alguna razón siempre era yo el que terminaba sufriendo y por
esa razón decidí estar solo ahora.
—Eso debió ser muy triste pero aún no está todo perdido. JungKook
piensa igual que tú, podrían formar una linda pareja ustedes dos...—Dijo
ella con una sonrisa.
En ese preciso instante JungKook carraspea y camina hacia donde
están.
—Jackson...
—JungKook, viste mis mensajes ¿cierto?
—Si, perdona por no responder es que estaba... ocupado—. Le entrega
la chaqueta. —Toma, gracias por prestármela.
—No lo agradezcas.
—Mhm... Bueno, creo que mejor me iré a dar un baño. Quizá quieran
estar solos—. Replicó Sunny mientras agarraba su bolso y básicamente
huía hacia su cuarto.
—No te ha dicho nada raro ¿cierto? Ella siempre ha sido así, no te lo
tomes tan en serio a lo que dice—. JungKook ríe algo nervioso.
—Tranquilo. Es agradable pero no tanto como tú. Te ves muy bien—.
Jackson lo rebaja con la mirada de pies a cabeza con una inevitable
sonrisa traviesa en el rostro.
—Gracias... supongo—. Sonríe algo tímido.
—Entonces, ¿Quieres que te lleve?—Se cruza de brazos.—Tengo la
camioneta afuera.
—Mhm... No lo sé. Es que ayer también me has traído, aunque si quieres
podría dejar que me lleves y luego te pago.
—JungKook, ¿Qué clase de amigo sería si aceptara que tú me pagaras
sólo por llevarte a algún lado? Ya no pienses en eso. El dinero tampoco
me importa—. Suspira. —Oye, hay algo que he querido preguntarte...
¿Tú sales muy seguido con TaeHyung?
—Ah... ¿Por qué lo preguntas?
—Es que desde que llegó una amiga de nosotros, Hana, nos ha ignorado
a los demás por completo. Incluso ayer cuando fui a verla, TaeHyung
estaba en su casa. Ellos habían sido pareja en el pasado, justo antes de
que ella se fuera. Así que supongo que han vuelto a estar juntos.
Después de todo fue la única que ha podido soportar a TaeHyung—.
Sonríe de lado.
Muchos pensamientos en la mente de JungKook comenzaban a cobrar
sentido.
TaeHyung le había mentido.
—¿Entonces qué dices...?
—¿Sabes qué? Está bien. Vámonos ahora.
JungKook va por sus apuntes y luego sale con Jackson hacia afuera sin
siquiera decirle a TaeHyung que se iría. Quizá por un lado eran sus celos
pero por otro lado odiaba el hecho de que le haya mentido en su propia
cara. Estaba demasiado molesto con él como para intentar pedirle
explicaciones en ese momento. Fue suficiente con lo que había oído de
Jackson. Luego hablaría seriamente con él.
※ 27 ※
El día en el hospital fue muy estresante para JungKook. Desde que llegó
no ha podido quitarse a TaeHyung de la cabeza.
¿Cómo pude dejarlo solo? ¿Y si llegara a molestarse conmigo otra vez?
Al fin y al cabo se lo merecía. No es como si lo estuviese engañando o
algo similar, él sí lo hizo.
—JungKook continúa, ¿Qué sucedió?—Insiste Jimin.
Ambos se encontraban disfrutando de su pequeño descanso.
—Entonces dejé que Jackson me llevara en su camioneta—. Guarda las
manos en los bolsillos de su bata y baja la mirada.
—¿Dejaste a TaeHyung solo?
—Claro que no. Está con Sunny, ya le envié un mensaje y le dije que se
encargue de inventar algo. Después hablaré con él.
—¿Sunny sabía que te irías con Jackson?
—Sí, pero no creo que se lo diga a TaeHyung. O al menos eso espero—.
Resopló.
—TaeHyung te matará cuando se entere~—Canturreó Jimin con una
sonrisa.
—Claro que no. No entiendo por qué le desagrada tanto que este con él.
Jackson no es una mala persona.
Jimin lo observa por algunos segundos y finalmente suspira.
—JungKook, ni siquiera pienses en eso.
—¿A qué te refieres?—Lo mira.—Tú no sabes leer mentes.
—No puedes enamorarte de un amigo de TaeHyung.
—No seas tonto—. Chasquea la lengua contra el paladar. —Él no me
gusta Jimin. Es sólo eso, un amigo.
—No soy idiota JungKook. Te conozco más que tú a ti mismo. Escucha
esto, Yoongi me ha hablado mucho de TaeHyung. Si llegaras a estar con
Jackson, jamás te lo perdonará.
—¿Por qué dices eso?
—Conozco a ese chico, y no es lo que aparenta ser. Hablo en serio.
—Te equivocas. No creo que Jackson sea como dices.
Repentinamente su teléfono empieza a sonar.
Era una llamada de un número desconocido.
—¿Hola?...
—¿Te crees muy gracioso Jeon?...
—¿TaeHyung? ¿Cómo conseguiste mi número?...
En cuanto Jimin oye su nombre sonríe.
—Tuve que pagarle a tu querida amiga para que me de tu teléfono...
JungKook se muerde el labio evitando reír.
—¿Para qué me llamaste? Justo ahora estoy muy ocupado...
—Mentiroso~—Canturrea Jimin y JungKook lo golpea provocando que
sonría.
—¿Para qué llamo? Te fuiste con Jackson, me dejaste solo aquí con tu
amiga ¿Y aún preguntas por qué llamo? ¿Cuántos años tienes? Deja de
comportarte como un niño...
—¿Hay algo más que quieras decirme?...
—Será mejor que respondas o iré al hospital a buscarte...
—No entiendo que quieres que te diga. Anoche te dije claramente lo que
sentía por ti y tú me mientes. Y sí, hoy le dije a Jackson que me traiga al
hospital, pero no estuve revolcándome en un sofá con él...
Jimin aplaude con sus manos al oírlo.
—¿Qué intentas decir?...
—Pregúntaselo a Hana y a su sofá...
Fin de la llamada.
JungKook terminó la llamada y luego apagó su teléfono.
—Vaya... No me lo creo. Estoy tan orgulloso de ti.
—¿Crees que me equivoqué con lo que le dije?
—¿Bromeas? ¡Estuviste genial! Quisiera saber que hará cuando se entere
de que esta noche saldrás con Jackson. El sólo hecho de imaginarlo ya
me emociona—. Emite una sonrisa maliciosa.
—¿Y yo cuándo dije que saldría con él? Le prometí a TaeHyung que no
iría hoy.
—¿Y qué? Él también te prometió que no iría con esa mujer y sin embargo
ya fue a su casa. Necesitas ir con él.
JungKook enarca una ceja y lo mira.
—Mhm... Jimin, ¿Tienes un trastorno bipolar o algo similar? Hace algunos
minutos me dijiste que Jackson era...
Su amigo lo interrumpe.
—Olvida lo que dije. Dame tu teléfono.
Se lo quita de sus manos y lo enciende rápidamente.
—¿Qué harás?
—Ya lo veras.
Jackson
En línea.
Hyung~~ ¿Estás ocupado esta noche?
12:10√√
¿Hyung? Jaja
Me gusta que me llames así.
12:11√√
Te dije que hoy no tenía nada para hacer.
¿La salida sigue en pie no?
12:11√√
Obvio. 😉
¿Vendrás a buscarme hoy?
12:11√√
Está bien.
Iré a buscarte a tu casa a las 20 así puedes vestirte.
12:12√√
Ok. Yo ahora estoy en mi descanso. 😩😩😩
¿Tú qué hacías?
12:12√√
Envíame una foto. 👀
12:13√√
—Park Jimin ya fue suficiente, dame mi teléfono—. Insistía JungKook. —
Ni siquiera a TaeHyung lo he llamado Hyung.
—Justo cuando se ponía bueno. Por favor JungKook déjame enviarle dos
mensajes más, o mejor que sean tres. Esto te ayudará con TaeHyung,
créeme.
—¿Pedirle fotos a Jackson me ayudarán con mi relación con
TaeHyung?—Dijo irónico.
—Confía en mi. Sabes que...
—Bien, ahórrate tus discursos. Sólo tres mensajes más. Tengo que ir a
hablar con Jin. Por favor Jimin no hagas ninguna estupidez.
—De acuerdo. Tú ve tranquilo.
JungKook asiente y deja su celular en manos de su amigo. Cuando el
pelinegro se va, Jimin sonríe de lado.
Jackson
En línea.
Estoy en casa de un amigo.
Algún día te invitaré.
Su piscina es fantástica.
12:13√√
Ignora mi cara. Jaja
12:13√√
Eso suena bien. Muy bien. 👀
12:33√√
¿Y tú foto?
12:35√√
Quiero saber qué haces.
12:35√√
Aquí está.
Soy tan fotogénico. 😅
12:37√√
Te ves muy guapo JungKook.
12:37√√
Tenemos que tomarnos una foto juntos.
12:37√√
Esta noche haré una fiesta en mi casa.
Espero que no te moleste ir allí conmigo.
12:38√√
Claro que no. Ya es momento de que me vaya.
Te veo más tarde Hyung~~
12:38√√
De repente el celular comienza a sonar pero no era un mensaje de
Jackson, sino que se trataba de una llamada de un número desconocido.
Jimin enseguida apagó el teléfono.
TaeHyung no me odies por esto. Pero no puedo soportar que engañen a
mi mejor amigo.
***
En la tarde la hora de salir había llegado. JungKook debía volver a casa
pero antes decidió ir a una biblioteca pública la cual quedaba a unas
cuantas cuadras de su casa. Ya casi no tenía tiempo para estudiar. Las
recientes visitas de TaeHyung y los largos interrogatorios de Sunny e
incluso de Jimin, lo tenían sumamente agobiado. Así que creyó que
estando solo en la biblioteca podría estudiar tranquilo al menos por una
hora. Los minutos pasaron volando y ya eran casi las siete y media. Al salir
de la biblioteca notó el cielo azul, totalmente estrellado y respiró aliviado.
Necesitaba despejar su mente un momento.
Mientras caminaba, agarró su celular y buscó el número telefónico de
TaeHyung en sus llamadas recibidas.
—Oye, disculpa. ¿Me dices la hora?—JungKook dio media vuelta al oír la
voz de un joven detrás suyo.
—Son las...
En cuanto lo mira a los ojos su cuerpo se estremece y retrocede pero
entonces choca contra alguien. Éste cubre su boca por detrás y junto con
el joven frente a él lo arrastran hacia un sucio callejón. Cuando llegan allí
uno se encarga de sostenerlo mientras que otro ata sus manos y cubre su
boca con cinta. Lo empujan dejándolo caer en el suelo con poco cuidado.
—Tiempo sin vernos, ¿no lo crees precioso?—Se sitúa a horcajadas sobre
JungKook.—La golpiza de ese idiota de TaeHyung me dejó unas feas
cicatrices en el rostro. Así que pensé que sería justo si yo le dejara esas
mismas marcas a su noviecito. ¿Me equivoco?
—Por supuesto que no Bobby—. Responde el sujeto que sostiene a
JungKook por sus hombros.
—A ti no te pregunté imbécil. Bien. Ahora vayamos a lo bueno.
¿Recuerdas aquella vez en que te besé?—Acaricia la mejilla del pelinegro
y éste mueve la cabeza evitando que lo toque. En ese preciso instante lo
abofetea.—Como te decía. Ese beso me excitó demasiado precioso. Pero
ahora sigo algo enojado.
Los ojos de JungKook se cristalizan y tiene tanto miedo que su pecho late
con fuerza.
—Bobby, ten—. El amigo del mencionado le lanza unos guantes de tela.
—Te preguntarás por qué uso guantes. La verdad es que nunca me gustó
ensuciarme las manos, ¿sabes?—Sin dudarlo ni un sólo segundo, entierra
los nudillos en su mejilla. Las lágrimas del pelinegro no se hacen
esperar.—Vaya, esto se sintió tan bien que podría estar así toda la
noche—. Sonrió.
Uno, dos, y tres golpes terminan en la mejilla de JungKook. Su visión
repentinamente se nubla y no sabe si es por el dolor de aquellos golpes o
por la cortina de lágrimas que cubren sus ojos.
Minutos después se detiene y agarra una navaja del bolsillo de sus jeans.
Bobby recorre su cuerpo con la mirada. Hace un pequeño corte en el cuello
de su camiseta, y sus manos se encargan de romperla.
—Que precioso eres—. Desliza las puntas de sus dedos sobre su torso
mientras que JungKook cierra los ojos con fuerza y reza que todo sea un
mal sueño.
—Tócalo una vez más y te cortaré las manos.
Bobby y el otro sujeto miran directo hacia allí.
—¿Jackson?
El mencionado se aproxima hacia ellos y por detrás suyo vienen dos de
sus amigos.
Mark y Jinyoung.
Bobby y su amigo se ponen de pie y enseguida van por ellos. Mientras
comienzan a golpearse duramente sin detenerse, Jackson se aproxima
hacia JungKook.
—¿Estás bien?—Le quita la cinta que cubría su boca y observa sus labios
más rojos de lo normal.
Se quita su chaqueta y lo cubre con ella por detrás mientras desata las
sogas que ataban sus manos.
—Quiero irme de aquí Jackson...—Dijo JungKook casi en un ruego con
lágrimas saliendo de sus ojos.
Sin pensarlo lo carga en sus brazos y el pelinegro se sostiene por instinto
de su cuello.
—Hey precioso esto no se acabó aquí. No siempre estarás con ellos y
entonces te tendré en mi cama—. Dijo Bobby.
Jackson detuvo sus pasos un instante.
—Jackson por favor olvídalo, sólo salgamos de aquí.
El joven decide reprimir su furia sólo porque JungKook se lo pidió y luego
se alejan de allí.
Distinguen la camioneta a unos cuantos pasos y Jackson lo deja con
cuidado en el asiento del acompañante mientras que él toma asiento justo
a su lado colocando las manos sobre el volante.
—No te preocupes por tus cosas. Mark y Jinyoung se encargaran de eso.
Ahora, ¿necesitas que te lleve a un hospital?
—No hace falta. Sólo necesito hielo y... se me pasará—. Responde
cabizbajo. —Si no te ofendes... Me gustaría ir a casa.
—¿Y dejarte solo? Por supuesto que no. Iremos a mi casa.
—P-Pero estoy hecho un desastre y...
Jackson suspira y luego lo recorre con la mirada.
—Mhm... Veamos. Ya tengo una idea—. Se quita su camiseta y se le
entrega. —Puedes usarla, y no te olvides de ponerte la chaqueta.
—¿Por qué siempre me prestas tus cosas? Me siento algo mal al no poder
hacer nada por ti.
—Somos amigos. Ya te dije que no hace falta que hagas nada por mi.
JungKook sonríe un poco a pesar de que siente como sus mejillas duelen.
—Ni siquiera sé como agradecerte todo esto. Gracias Jackson.
—Si tanto quieres agradecérmelo. Bésame—. Luego de decir aquellas
palabras sonrió de lado.
Los ojos de JungKook lo miran con sorpresa y un intenso rubor se disipa
por todo su rostro.
—¿Q-Qué?
—¡Es broma! Debiste haber visto tu cara—. Suelta una carcajada pero
JungKook sigue sin poder sonreír al respecto. Aquella pregunta la ha dicho
en un tono de voz tan sincero que no pudo evitar incomodarse un poco. —
Dejando las bromas a un lado, ven conmigo a mi fiesta. ¿De acuerdo?
—Si eso te hace feliz. Está bien—. Sonríe y luego suelta un quejido.
—Te daré algo de hielo cuando lleguemos, así que no te preocupes por
eso—. Enciende el vehículo. —Apresúrate y vístete.
—De acuerdo—. JungKook comienza a quitarse lo que quedaba de su
camiseta y se pone la de Jackson. —No te lo he preguntado pero ¿con
qué motivo harás esta fiesta? ¿O sólo lo haces por diversión?
—Creí que te lo había dicho, lo siento. Es una fiesta de bienvenida para
una amiga que llegó hace poco. No hemos tenido tiempo de reunirnos y
organizamos esta fiesta por ella.
—¿Una amiga?—Finalmente se coloca su chaqueta.
—Así es. ¿Recuerdas que te hablé sobre ella? La ex novia de TaeHyung.
—¿Hana...?
—Sí, quizá también este él. Espero que no te moleste.
—Mhm... No—. Tragó saliva y se dedicó a mirar por la ventanilla.
Jeon eres hombre muerto.
※ 28 ※
Su cuerpo se estremecía de sólo pensar en que TaeHyung estaría en esa
fiesta que mencionó Jackson. Continúa mirando por la ventanilla y
mordisquea sus labios mientras intenta pensar en alguna excusa
convincente para huir de la casa de Jackson y evitar algún interrogatorio
incómodo de TaeHyung. Sabía que estaba pensando como un cobarde,
pero no sabía qué más podía hacer. Por el momento estaba seguro de
algo, no quería encontrarse con él, iba a esquivarlo como sea.
—¿JungKook me escuchas?
El pelinegro dirige la mirada hacia él.
—Lo siento, no te oí.
—He dicho que ya llegamos...—Observa su rostro con cuidado por
algunos segundos.—Necesitas hielo urgente, tu cara empieza a hincharse.
—¿Q-Qué?
Busca los espejos del vehículo para intentar ver su reflejo y así evaluar el
estado de su rostro pero desgraciadamente la oscuridad de la noche no
ayudaba demasiado.
Jackson se baja de la camioneta y JungKook imita su acción. Al bajar de
la misma observa todo a su alrededor y deja ir un suspiro. Mire por donde
mire la cantidad de personas parecía crecer y muchas de sus miradas se
fijaron instintivamente en ellos dos.
—J-Jackson espera...—Alcanza a agarrarlo de su antebrazo antes de que
él pudiera dar otro paso.
—¿Qué sucede?—Se voltea a verlo.
—Sé que es tonto que diga esto pero hay muchas personas, y si llegara a
entrar en este estado...
En pocas palabras JungKook no quería que pensaran que él estuvo en
alguna pelea o algo similar. Sabía que los amigos de TaeHyung estaban
involucrados en ese tipo de asuntos y no era su deseo que lo conozcan de
esa manera, ni mucho menos que lo recordaran como a un blanco fácil.
—Nadie te dirá nada—. Sonríe un poco. —Confía en mi y no te alejes de
mi lado. ¿De acuerdo?
El pelinegro asiente dubitativo. En el poco tiempo en que lo conoció, llegó
a confiar en él aunque no tan plenamente. Ya que había algo de
incomodidad e inseguridad en su interior. Eran sentimientos que lo hacían
dudar al respecto y los cuales habían sido sembrados en él, por TaeHyung.
Mientras atravesaban el jardín caminando, JungKook intenta no mirar
demasiado a las personas a su alrededor aunque podía ser capaz de
percibir sus latentes miradas fijas en él. Cuando ingresan por la puerta la
música comienza a zumbar en sus oídos, y un intenso aroma a pizza,
cerveza y cigarrillos, se esparce por todo el ambiente. Aquella atmósfera
se le hizo muy familiar, recordó en detalle la última vez que había llegado
allí engañado por TaeHyung, aunque por otro lado no pudo evitar sonreír,
se alegraba de que en ese entonces haya sido él quien lo acompañó y no
YuGyeom.
—JungKook ven, vayamos a la cocina—. Dijo Jackson quien se voltea
escasos segundos para dedicarle la mirada.
Él asiente y continúa caminando entre la multitud hacia allí. Cruzan una
puerta de madera blanca y al ingresar sólo se encuentran con un grupo de
varios chicos, pero afortunadamente cuando intercambiaron miradas con
Jackson fueron saliendo uno a uno dejando la cocina vacía.
—¿Los conocías?—Preguntó JungKook situándose a su lado.
—Sí...—Se dirige hacia el refrigerador y consigue una pequeña bolsa de
hielo.—Pero mejor no hablemos sobre eso.
Regresa hacia el pelinegro y le entrega la bolsa.
—Gracias.
JungKook coloca el hielo con lentitud sobre su mejilla adolorida y suelta un
quejido cuando lo hace.
—¿Duele mucho?
—Un poco—. Baja la mirada manteniendo la bolsa de hielo pegada a su
mejilla. —Mhm... Jackson... Sobre lo de hoy, gracias otra vez. Si tú no
hubieras llegado, no sé que hubiera pasado.
—Ya no me lo agradezcas—. Sonríe con cierto orgullo mientras se cruza
de brazos. —Ahora será mejor que seas más cuidadoso. JungKook dime
esto, ¿ya los habías visto a ellos?
—Sólo una vez y después de que... alguien me ayudó, no los he vuelto a
ver.
La mirada de Jackson de pronto se ha vuelto muy diferente. Por un
momento JungKook pensó que estaba preocupado por él. ¿Por qué
reaccionaría así? No había explicación para eso.
—Sé que es tu vida, pero no deberías continuar saliendo con TaeHyung.
—¿Y tú cómo sabías eso...?
Estaba tan nervioso que ni siquiera ha tenido tiempo para pensar en
responder algo coherente, sabía que ellos eran amigos. Le resultaba muy
estúpido haberle preguntado eso. Quizá TaeHyung se lo ha contado en
alguna ocasión.
—No importa cómo lo sé. Te lo digo como a un amigo, no es bueno que
estés junto a él JungKook.
—¿Por qué lo dices?
Al terminar de decir aquellas palabras se siente algo mareado y quita la
bolsa de hielo que cubría su mejilla reemplazándola por su mano.
—¿Te sientes bien?
Jackson se aproxima hacia él y coloca una mano sobre su hombro.
—Creo que ya usé demasiado hielo. Necesito sentarme un momento.
Ambos observan a su alrededor, las sillas habían desaparecido.
—Tengo una idea. Levanta los brazos.
—¿Por qué lo haría?
Jackson da un paso hacia él y en un movimiento rápido, colocando las
manos en su cintura, lo levanta y luego lo deja sentado en una orilla de la
mesada.
—¿Listo?—Sonríe.
—Mhm... Sí, supongo—. Le devuelve una sonrisa tímida sin mirarlo a los
ojos.
—Debes tener tu rostro muy frio.
—No importa, sólo será un momento y...
Deja de hablar al ver como Jackson colocaba su mano sobre su mejilla.
—¿Mejor así?
JungKook asiente y se limita a sonreír y decir algo. No quería ser grosero
con él diciéndole que se alejara, había dado por entendido el tema de que
Jackson sólo lo trataba como a un amigo. Aunque por momentos le
costaba no malinterpretar la situación. Como sucedía en ese preciso
momento. Cuando Jackson da un paso hacia adelante e intenta acariciar
sólo un poco más su mejilla, el pelinegro reacciona y sostiene su muñeca
con amabilidad. Conectan sus miradas y cuando la oscuridad de los ojos
de Jackson lo observan con seriedad, traga saliva.
—Creo que deberías...
La puerta de la cocina se abre bruscamente de forma repentina y ambos
miran hacia allí. El cuerpo de JungKook se estremece cuando ve al chico
castaño aproximarse pero no necesariamente hacia él.
—TaeHyung no lo hagas...
Sus palabras han quedado dispersas por el aire. Los nudillos de TaeHyung
se enterraron en la mejilla de Jackson haciéndolo perder el equilibrio.
—¡Demonios TaeHyung eso dolió!—El joven de cabellos blancos se
acaricia la mejilla.—¿Ahora qué es lo que hice?
—No dejas de aparecerte en mi camino. Deja de molestarlo o...—La
mirada de TaeHyung repentinamente observa el color rojizo en la mejilla
de JungKook y no puede evitar pensar que Jackson lo haya herido.—
¿Cómo te atreves a tocarlo?
TaeHyung lo empuja con fuerza.
—Yo no...
—¡Cállate!—El segundo golpe aterriza en el mismo sitio aunque con más
fuerza.
JungKook sale de su sitio y camina rápidamente hacia él.
—TaeHyung detente, él no me ha hecho nada.
—No lo defiendas o voy a enfadarme aun más. Muévete ahora—.
Responde frío mirándolo directamente a los ojos.
Intenta pasar por su lado pero JungKook se sitúa frente a él.
—Jackson sólo me ayudó ha pasado algo y...
—Te he dicho miles de veces que no aceptaras su ayuda sin embargo tú
no me haces caso. ¡Deja de acercarte a él! Y desde ya te digo que no me
importa lo que haya pasado. No hay excusas y lo que más odio son las
mentiras.
—¿Crees que te mentí?—JungKook lo mira con sus ojos vidriosos.
—TaeHyung, ha sido Bobby quien lo ha molestado—. Dijo Jackson detrás
de ellos.
—¿Qué?
—JungKook dice la verdad, yo sólo lo ayudé.
El pelinegro da un paso hacia atrás y en ese instante TaeHyung agarra su
brazo evitando que se alejara aun más.
—Suéltame—. Responde sin mirarlo a los ojos.
—Si no hubieras ido con él esto no habría pasado.
JungKook se aleja de él.
—Si Jackson no hubiera estado ahí para ayudarme, no sé que me habría
pasado. Sin embargo tú estabas en una fiesta cuando se supone que
deberías estar preocupándote un poco por mi.
No quería decirle lo que en verdad sentía con la presencia de Jackson ahí,
pero ya había llegado al límite y no lo dejaría pasar.
—Intenté llamarte durante toda la tarde, incluso le pregunté a tu amiga y
volvió a pedirme dinero el cual le di y sólo me dijo que estabas con
Jackson.
El mencionado sonríe mientras se cruza de brazos.
—Eso ya no importa. Ahora pudiste preguntarme como me sentía y...
Alguien ingresa por la puerta entreabierta de la cocina y todos miran hacia
allí.
—¿TaeTae, por qué te fuiste de repente?—Habló una mujer con voz
chillona.—Jackson, al fin llegas. Me pregunto cuándo será el día en que te
vea con una camiseta puesta por más de una hora.
—Hana vete de aquí—. Dijo TaeHyung mientras regresa la mirada hacia
JungKook.
—¿Hana?
La observa de pies a cabeza y no le parecía nada de otro mundo. La mujer
vestía un mini short negro y una blusa blanca casi transparente que dejaba
ver su sostén.
—Tú debes ser... JungKook. ¿Cierto?—Se aproxima hacia ellos.
—Sí—. Respondió él.
—Jackson me habló sobre ti. Yo soy la novia de TaeHyung—. Le roba un
beso en la mejilla al castaño, el cual le fue imposible no esquivar.
—¿Novia?
—Hana deja de decir cosas sin sentido—. Responde TaeHyung mientras
trata de esquivar los besos de aquella mujer.
—JungKook no te molestes. Ellos siempre fueron así—. Dijo Jackson
quien se sitúa justo a su lado.
—TaeTae tengo hambre~ Volvamos a la sala antes de que se acaben la
pizza—. Ella agarró su mano y con una sonrisa en el rostro se llevó a
TaeHyung.
El castaño le dedica una última mirada a JungKook antes de ser arrastrado
hacia afuera por los brazos de aquella mujer.
—¿Ha dejado que lo lleve...?—Dijo JungKook atónito ante lo que acaba
de presenciar con sus propios ojos.
—Hana y TaeHyung eran una pareja muy particular. Siempre han actuado
de esa manera. Ven, vayamos con ellos—. Desliza un brazo por detrás de
su cuello y básicamente lo obliga a caminar hacia la sala.
Pese a lo que sucedió antes JungKook no lo aleja cuando Jackson
reacciona de esa manera. Decide ignorarlo y caminar junto a él, ya que lo
único que acaparaba la mayor parte de sus pensamientos en ese momento
era TaeHyung. No iba a preocuparse sólo por eso.
Ingresan a la sala y Jackson lo lleva hacia el sector en donde se
encuentran unos elegantes sillones de cuerina negros. Mientras se
aproximaban hacia allí la mirada de JungKook se fija instintivamente en
Hana, quien ahora se encuentra sentada sobre el regazo de TaeHyung
acariciando su mejilla y sonriendole de una manera para nada amistosa
sino más bien romántica. Su pecho empieza a doler y quiere irse pero no
lo haría, no iba a darle con el gusto de dejarlos solos. Había otras personas
junto a ellos pero no se sentía seguro con eso.
Tenía la firme certeza de que aquella mujer estaba influyendo en
TaeHyung.
—JungKook siéntate conmigo—. Dijo Jackson.
Él asintió y ambos se sentaron el uno junto al otro en el sofá que estaba
frente a Hana y TaeHyung.
—JungKook no sabía que vendrías—. Pregunta la persona al lado de
TaeHyung.
—Yoongi... No te había visto. ¿Y Jimin no ha venido contigo?
—No quiso venir.
—¿Pelearon otra vez?
—Algo así—. Resopla y luego bebe un sorbo de cerveza de una pequeña
botella.
JungKook ladea la cabeza en dirección hacia TaeHyung y al verlo se da
cuenta de que la fria mirada del castaño estaba fija en él. Enseguida mira
hacia otro lado.
—¿Tienes hambre? Podría traerte pizza—. Dijo Jackson con una sonrisa
amable.
—Gracias pero no tengo apetito—. Lo mira y luego baja la cabeza.
—¿Aun te duele la mejilla? Déjame ver.
—Jackson... N-No hace falta y...
El chico de cabellos blancos se atreve a colocar peligrosamente una mano
en su mejilla sin importarle la presencia de TaeHyung alli.
—TaeTae, ¿Se ven bien juntos no lo crees?—Comentó Hana.
—No—. Respondió él tajante sin quitar la mirada de JungKook.
—Mhm... Jackson no hace falta que lo hagas.
JungKook empezaba a incomodarse.
—De acuerdo, si tú lo dices.
Él finalmente lo suelta pero esta vez desliza un brazo por detrás de su
cuello. Jackson era el único que parecía estar disfrutando en ese momento
mientras que JungKook y TaeHyung no dejaban de dedicarse miradas el
uno al otro.
—¿TaeHyung tienes algo en el labio?
Hana contornea su dedo indice por su boca bajo la repentina mirada del
castaño que se fija en ella. Segundos después lo besa despacio mientras
desliza las manos por su cuello.
JungKook con el corazón hecho trizas esconde sus labios al observar
aquella repugnante escena ante sus ojos. Se incorpora y de un momento
a otro ya estaba a punto de salir de la sala.
—JungKook espérame—. Lo llama Jackson.
En ese instante apresura sus pasos. Quizá él no tenía malas intenciones
pero quería estar solo un momento. Camina entre las personas y de pronto
un joven le ofrece una cerveza la cual acepta instantáneamente. Odiaba
beber alcohol pero esta vez lo dejaría pasar. Necesitaba olvidarse de lo
que sucedió, al menos por el momento. La sensación del alcohol frio
bajando por su garganta era muy desagradable. El intenso sabor amargo
casi le provocaba náuseas pero extrañamente mientras más bebía, ese
sabor se volvía ligeramente adictivo.
La música zumbando en sus oídos parecía oírse en un tono
extremadamente alto pero le gustaba. Ya era la sexta botella que sostenía
en sus manos pero esta vez le habían dado algo diferente. Vodka.
Comenzó a bailar entre las personas dejando que algunas mujeres
acaricien su cuello e incluso que lo tocaran donde quisieran. No le
importaba absolutamente nada. Le da un último sorbo a la botella y luego
se quita la chaqueta e incluso la camiseta que traía puesta para luego
lanzar las prendas sobre una silla. Cuando lo hace escucha gritos de
aliento de las personas a su alrededor. La sensación era increíble.
De repente siente unas manos rodear su cintura pero no le importa y
continúa moviéndose al ritmo de la música. Alguien lo empuja haciéndolo
caer o al menos eso pensó cuando vio a dos jóvenes golpearse entre ellos.
—¿Quién te crees que eres? Si quieres follar ve y búscate a alguien por
internet.
Aquella voz se le hacía muy familiar pero sólo se alejó de allí caminando
directo hacia la cocina a pasos torpes. Se tambaleaba de vez en cuando y
chocaba contra alguna persona, pero no le importaba.
—¡JungKook detente!
En cuanto oye esa voz otra vez, detiene sus pasos y observa como un
chico de cabello castaño y ojos grandes y bonitos, lo carga en sus brazos
y lo lleva hacia afuera.
—Estarás en problemas cuando reacciones mañana.
JungKook suelta una risita aunque ni siquiera entendía por qué lo hacía.
Las palabras de TaeHyung le entraban por un oído y le salían por el otro.
El castaño detuvo sus pasos en el jardín y lo miró a los ojos.
—¿Crees que podrás mantenerte quieto en la motocicleta?
JungKook no deja de admirar su rostro. Y de repente pincha su mejilla con
la punta de su dedo índice.
—Eres lindo... pero te odio. Me haces sufrir.
—Tú también eres lindo y me haces sufrir pero no te odio.
—¿Por qué no?
—Mhm... Te lo diré cuando estes sobrio, ¿De acuerdo?
JungKook asiente con la cabeza y finalmente TaeHyung lo suelta
despacio. Se quita la chaqueta que traía y le ayuda a ponérsela. Él se sube
en la motocicleta y luego deja un espacio entre el tanque de combustible
y su cuerpo.
—Ven aquí.
El pelinegro se sienta en aquel espacio, al revés, colocando sus muslos
sobre los de TaeHyung y apoyando los pies en los pedales traseros.
—Quiero que te agarres fuerte y no te sueltes, ¿Oíste bien? Te llevaré a
casa.
—¿A casa? ¿Y dormirás conmigo?
TaeHyung sonríe de lado y luego asiente con la cabeza. Sostiene sus
manos y las coloca sobre sus hombros, JungKook parece entender lo que
intenta hacer y enrosca los brazos alrededor de su cuello. El castaño
enciende el motor y empieza a conducir.
Las calles estaban vacías debido a la hora y se sentía tan tranquilo con la
presencia de JungKook junto a él que por esa razón decidió tomar el
camino más largo hacia su casa.
—Hyung.
—¿Por qué me llamas así? ¿Ya olvidaste mi nombre?
El pelinegro entierra el rostro en su cuello y suspira.
—Hueles muy rico Hyung.
El joven que conducía, no podía entender si era el tono en el que JungKook
le habló o las palabras que le dijo, lo que ha encendido un fuego en su
interior.
—Deja de provocarme o causaremos un accidente.
—Mhm... Me gusta mucho tu olor.
—JungKook para ahora.
Oye el sonido de la respiración agitada de JungKook, debido a que inhala
y exhala repetidas veces sobre su cuello, y de pronto tiene otro tipo de
sentimientos hacia él. Aun no llegaban a casa de JungKook y se arrepintió
de no haber escogido el camino corto aunque por dentro sabia muy bien
que con él en ese estado le hubiese robado algún que otro beso pero no
se aprovecharía de él, aunque lo desease más que a nada en el mundo.
—Hyung quiero... Quiero... Detén la motocicleta... ¡Ahora!
TaeHyung temeroso de que pudiera vomitarle encima, aparcó a un lado
de la carretera.
—¿Qué sucede? ¿Te duele el estómago?—Coloca los pies firmemente en
el suelo y apoya las manos sobre sus muslos.
Cuando JungKook se aparta sólo un poco de él no pierde el tiempo
mirando su rostro sino que cierra los ojos y lo besa con tanta
desesperación que tiene que inclinar su rostro para poder llegar a formar
ese beso perfecto que los hacía olvidarse de todo a su alrededor.
TaeHyung sigue el beso por impulso, o hace el intento, ya que era difícil
seguirle el ritmo.
¿Quién era ese y dónde estaba JungKook?
De cualquier forma no iba a mentirse a si mismo. Le encantaba que sea
así. Sus labios se tocaban tan sensualmente, que causaban miles de
sensaciones por todo su cuerpo. La adrenalina que sentía al recordar que
estaban en su motocicleta a un lado de la carretera, lo hacia estremecer.
Si no fuese porque JungKook estaba sumamente borracho, podría hacerlo
suyo ya mismo. Sólo con sus besos húmedos y sus leves caricias en su
nuca ya lo estaban poniendo duro como una roca.
—Ya basta. JungKook detente—. Agarra sus mejillas y lo mira a los ojos.
—Hyung quiero hacerlo.
Observa sus labios tan rojos y tentadores, y suspira profundamente.
—Hoy no.
—¿Por qué no? Quiero acostarme contigo.
Ah maldición. Por favor JungKook cállate ahora.
—Yo también pero lo haremos otro día. ¿De acuerdo?
—Está bien—. Responde cabizbajo mientras relame sus labios frente a él.
—Vamos a casa. ¿Quieres ir detrás de mi?
—Estoy bien aquí—. Dijo mientras volvía a abrazarlo del cuello y una
sonrisita se pintaba en sus labios.
TaeHyung sonríe y deja un beso en su cuello antes de volver a su tarea
de conducir. El camino a casa fue tranquilo. JungKook no ha dicho nada y
eso logró tranquilizar a TaeHyung en todos los sentidos. Cuando llegaron
a su casa. Estacionó la motocicleta en el jardín, y cuando bajaron de la
misma lo ayudó a caminar hacia la puerta, la cual se abrió repentinamente.
Sunny se encontraba de brazos cruzados en la entrada de la misma.
—¿Qué le hiciste a JungKook? Jackson debía traerlo a casa, no tú.
—Déjame pasar, tu amigo no se siente bien. ¿Acaso estás ciega?
Muévete.
Ella lo fulmina con la mirada y finalmente lo deja entrar. Los sigue hacia la
habitación de JungKook y cuando éste ingresa, TaeHyung intenta entrar
con él pero Sunny cierra la puerta y obviamente no se lo permite.
—Largo.
—¿Perdón? Yo estoy saliendo con JungKook tengo derecho a quedarme
con él.
—Bien. Como digas—. Extiende su mano frente a él. —Dame cincuenta.
—¿Qué?
—Te quedarás con él pero primero paga.
—¿Estás loca?
—Ahora serán ochenta—. Sonríe ella. —Y si no me los das le diré a
JungKook que Jackson fue el que lo trajo aquí.
—No te creerá. Ya déjame pasar.
—¿Quieres apostar?—Enarca una ceja.
TaeHyung resopla y toma de su bolsillo un billete de cien.
—Y sólo te doy esto para que te calles. Sal de aquí.
—Claro Tae~ Buenas noches~—Canturrea ella mientras se va entre risitas
hacia su habitación.
—Estafadora—. Musita por lo bajo.
Ingresa en la habitación del pelinegro y cierra la puerta con seguro. No
dejaría que ella intentara molestarlos otra vez. Da media vuelta y se
sorprende al ver a JungKook sentado en el suelo con la cabeza apoyada
en una orilla de la cama. Se había quedado dormido.
—¿Qué haces ahí?
Vuelve a cargarlo en sus brazos y lo lleva hacia la cama. Le quita la
chaqueta con cuidado y cuando estaba desabrochándole el cinturón
recuerda que a él no le gustaba dormir sin ropa así que le deja los
pantalones y lo cubre con una manta.
—T-TaeHyung...—Solloza muy bajo mientras frunce el ceño.
El castaño se sienta en una orilla de la cama junto a él y acaricia su mejilla.
—Lo siento JungKook.
Nunca fue su intención besar a Hana pero cuando ella llegó las cosas
habían cambiado notablemente. Si bien lo quería, con Hana era diferente.
A pesar de que el tiempo pasó, le gustaba pero no quería herir a JungKook.
De repente siente un ligero apretón en su mano. JungKook la había
agarrado entre las suyas.
—Te quiero—. Balbuceó mientras dormía.
TaeHyung sonrió.
¿A quién quiero engañar?
A la única persona que quiero cuidar y proteger de ahora en adelante eres
tú JungKook.
—También te quiero—. Presionó sus labios contra los suyos y cuando se
apartó de él, el pelinegro sonrió.
Ahora sólo tenía dos asuntos de los cuales ocuparse. Hablaría con Hana,
y luego se encargaría de los responsables de haber golpeado a JungKook.
Porque no, nunca se le olvidaría el hecho de que hayan querido tocarle un
sólo cabello cuando él no estuvo presente.
Se arrepentirán de haberlo hecho.
※ 29 ※
En la mañana un fuerte dolor de cabeza despertó a JungKook. No quería
ni siquiera recordar lo que hizo en la noche. Se odiaba por haber aceptado
beber lo que un extraño le dio, aunque sospechaba que era alcohol. Dio
media vuelta sobre la cama y apretó los ojos un par de veces intentando
acostumbrarse a la luz solar. Cuando los abrió completamente se
sorprendió un poco al ver a TaeHyung durmiendo plácidamente a su lado.
Frunció el ceño al recordar lo que había sucedido. Se arrodilló sobre la
cama y agarró nuevamente una almohada con la cual empezó a golpearlo
una y otra vez.
—¡Despierta ahora!
El chico castaño inmediatamente comenzó a retorcerse bajo las mantas
mientras usaba sus manos para defenderse de los golpes de JungKook.
—Tranquilízate. ¿Qué sucede?—Preguntó mientras parpadeaba con
suavidad y se esforzaba por mantener los ojos abiertos.
—Vete de aquí.
—¿Por qué?
—Creo que te olvidaste de que nosotros estamos en una relación—. Dijo
cabizbajo, abrazando la almohada. —¿Por qué aceptaste empezar algo
conmigo si sigues deseando estar con esa mujer?
TaeHyung se sienta sobre la cama y deja ir un suspiro.
—Yo no quiero estar con ella JungKook.
El mencionado levanta la cabeza y lo mira a los ojos.
—¿Entonces por qué dejaste que ella te besara? ¿Y por qué permitiste
que se sentara en tus piernas?
—Eso no significa nada. Siempre he sido de esa manera. Es sólo que tú
nunca me habías visto con mis amigos.
Por un lado JungKook no podía negar aquello. Desde que decidieron salir
nunca ha tenido la oportunidad de verlo a TaeHyung con sus amistades.
Sin embargo Hana no era una simple amiga, no era idiota y sabía con
seguridad que ella tenía otras intenciones con él.
—Pero con Hana es diferente ¿no?
—¿De qué hablas?—Chasquea la lengua contra el paladar.—Eso no es
cierto.
—Hasta un idiota se daría cuenta de que ella quiere estar contigo
TaeHyung. Y además Jackson me dijo que ustedes solían actuar así
cuando estaban juntos.
—¿Jackson? Claro porque ahora son amigos ya se conocen demasiado
bien—. Dijo con cierta ironía. —Él siempre sabe todo acerca de la vida de
los demás.
JungKook resopló y salió de la cama dirigiéndose directo hacia el armario
en busca de ropa.
—Sólo vete TaeHyung, no quiero verte ahora.
—No JungKook—. Se incorpora y camina hacia él. —Ya fue suficiente con
lo que pasó. No atiendes a mis llamadas pero si a las de Jackson,
últimamente pasas más tiempo con él que conmigo. Se supone que debe
ser al revés.
JungKook parece no prestarle atención cuando pasa caminando por su
lado cargando unos jeans y una camiseta.
—¿Jeon me estás escuchando?—TaeHyung da media vuelta y llega a
sostenerlo del brazo antes de que pudiera ingresar al cuarto de baño.
—Suéltame—. Dijo sin mirarlo a los ojos.
—Sé que sigues molesto por ella pero yo no quise besarla, lo juro. Ha sido
tan de repente que no pude evitarlo.
En ese instante JungKook buscó su mirada. Sus ojos almendrados
estaban más oscuros de lo habitual. Sintió un nudo en el estómago y tragó
saliva.
—¿Crees que debemos seguir con esto TaeHyung? Por alguna razón
siento que te estoy presionando y no quiero que sea así.
—Quiero estar contigo. Soy un idiota, lo admito. Te confieso que no puedo
cumplir promesas, y soy muy malo demostrando lo que siento. Incluso
diciéndote esto ahora me hace sentir extraño, pero me gusta estar a tu
lado. Te preocupas por mi y en verdad aprecio eso porque desde que mi
hermano murió, decidí cuidar yo sólo de mi mismo. Ni siquiera aceptaba la
ayuda de mis padres. Quizá sea por eso que no puedo mantener una
relación seria con alguien. Pero ahora puedo decirte con seguridad que a
pesar de que odiaba estar acompañado, contigo es diferente. Quiero que
te quedes conmigo. Yo...—Inhaló profundamente.—Yo no quiero perderte.
JungKook totalmente desconcertado ante lo que acaba de oír traga saliva
con dificultad. El muro de orgullo que lo rodeaba se destruyó en menos de
un segundo y dio un paso hacia adelante para rodear el cuello del castaño
con sus brazos. Podía sentir el dolor oculto en cada una de sus palabras
y le causaba escalofríos. Sabia que TaeHyung no era una persona que
dijese ese tipo de cosas tan a la ligera. Su corazón se ablandó y apretó los
ojos con fuerza. Él también tenía miedo de perderlo. Quería ser el único
capaz de cuidarlo y ayudarlo a sanar las heridas que su dolido corazón
tuvo abiertas durante tanto tiempo.
Los brazos del castaño lo estrecharon contra su cuerpo y se mantuvieron
en esa posición por algunos instantes compartiendo un cálido y
reconfortante abrazo del cual ambos necesitaban.
—Continuemos juntos TaeHyung pero...
Se apartaron lo suficiente para tenerse cara a cara.
—Dime.
—Quiero saber más cosas de ti. Y también me gustaría que me hables
más sobre tu familia.
—Mhm... Primero, creo que ya sabes todo de mi—. Sonríe un poco. —Y
sobre mi familia... ¿Por qué tienes tanto interés en saber sobre ellos?
—Eres mi novio. Quiero que me cuentes de tu familia. ¿Qué hay de malo
con eso? Yo también te hablé de mis padres.
—Bien, si eso es lo que quieres. ¿Tienes algo que hacer hoy?
—Mhm... No.
—De acuerdo. Entonces salgamos juntos.
—¿Y me hablarás sobre ellos?
El castaño asiente con la cabeza.
—Ve a arreglarte, iremos en mi motocicleta.
—¿Ahora? ¿No es muy temprano?
—Es casi mediodía. Pensé que podríamos pasar el resto del día juntos—.
Le acaricia una mejilla.—Hay un lugar al que quiero llevarte, y podemos
comer algo allí.
—¿En serio?—Una sonrisita se dibuja en los labios del pelinegro y su
corazón desborda de alegría.—Lo hubieses dicho antes. Iré a ducharme.
Enseguida vuelvo.
Deja un beso en su mejilla y luego apresura sus pasos hacia el baño sin
borrar la deslumbrante sonrisa de su rostro. Hoy por fin tendría un rato a
solas con TaeHyung, no quería desperdiciar ni un sólo minuto.
***
Al cabo de un rato JungKook había terminado de arreglarse. Dejó que
TaeHyung se diera un baño mientras él se buscaba una chaqueta.
De repente su celular empezó a sonar.
Era una llamada de Jimin.
—¿Hola?...
—JungKook, al fin respondes...
—¿Qué sucede?—Se sentó en una orilla de la cama sosteniendo el celular
contra su oreja.
—Estaba aburrido y quería saber cómo te fue anoche con Jackson...
—Prefiero no recordar lo que sucedió. ¿Y tú cómo estás? Yoongi me ha
dicho que pelearon...
—JungKook, ahora estoy en su casa. Para ser más específicos en su
cama...
—Quisiera saber cómo hacen para reconciliarse tan rápido...—Ríe un
poco.
—Tampoco lo sé. Supongo que no podemos estar separados. Yo lo amo
y él me ama, somos el uno para el otro...
—Si tú lo dices...
De repente la puerta del baño se abre y TaeHyung sale con los jeans que
traía puestos en la noche mientras se secaba el cabello con una toalla.
—¿Y tú relación con TaeHyung continúa bien? ¿Ya han pasado al
siguiente nivel?...
—¿Con siguiente nivel a qué te refieres?...
—Si ya han hecho bebés...
JungKook sonríe ante la manera en que su amigo se expresó.
—Todavía no...
—Vaya... ¿Yoongi oíste eso? JungKook dijo que TaeHyung aún no se la
ha...
—¡Jimin! ¿Estás contándole a Yoongi?...
—Sí, ¿Qué tiene de malo? Es su amigo. Yoongi está muy sorprendido.
Dijo que él nunca había estado en abstinencia...
—¿Podemos dejar de hablar sobre esto? Es vergonzoso...
TaeHyung se sentó a un lado de la cama junto a JungKook y dejó un beso
sobre su hombro.
—Santo cielo, hasta a mi me da miedo. Será mejor que usen lubricante o
TaeHyung te partirá en dos...
—¡Jimin!...
—Bueno, no te preocupes por la silla de ruedas. Quizá te hagan un
descuento en el hospital...
—Adiós Jimin, envíale saludos a Yoongi...
Se oyen risas del otro lado de la linea y JungKook finalmente termina la
llamada.
—¿Qué fue lo que te dijo Jimin?—Preguntó TaeHyung mientras lo
abrazaba por un costado, uniendo las manos a un lado de su cintura.
—Sólo estaba bromeando como siempre.
—Si tú lo dices. ¿Estás listo para irnos?
—Sí vámonos ahora, hoy no quiero que nada nos arruine el día.
—De acuerdo.
JungKook va por su chaqueta y luego sale de la habitación junto a
TaeHyung.
—Kookie despertaste...—Sunny apareció en la sala.—¿Vas a desayunar
conmigo? Preparé el desayuno sólo para dos personas, no te ofendas
TaeHyung—. Dijo sonriendo con ironía.
—Prefiero comer comida para perro en mal estado antes que probar lo que
tú preparaste.
—Dejen de pelear—. JungKook suspiró.—Lo siento Sunny hoy no estaré
en casa. Salgo con TaeHyung, así que no me esperes.
—Está bien, cuídate y si llegaras a necesitar ayuda llama al 911.
—Sunny basta de bromas. Te veo en la noche—. JungKook se despide
con una sonrisa.
TaeHyung le dedica una última mirada de odio a Sunny, y luego toma al
pelinegro por los hombros llevándolo hacia afuera.
—¡Kookie recuerda, 911 y la policía se encargará del problema! Digo... ¡De
TaeHyung!—Vociferó ella antes de ingresar nuevamente adentro.
—Cada día que pasa odio más a tu amiga. Me pregunto cuándo se irá de
tu casa.
El castaño agarra las llaves de su motocicleta y la lleva con cuidado hacia
la calle.
—Sunny no suele ser así, no sé por qué no le agradas—. El pelinegro
camina por detrás de él. —TaeHyung olvidaste tu chaqueta, ¿No tendrás
frio?
—No te preocupes. No suelo abrigarme mucho para salir—. Dijo mientras
se sube a la motocicleta y enciende el motor.
—No es bueno enfermarse en esta época del año. Tienes que ser más
cuidadoso. Ya te dije que no quiero verte otra vez en el hospital.
—¿Por qué no? Podrías cuidar de mi todos los días. Me agrada la idea.
—Las enfermeras son las que se encargan de eso y no quiero que te
toquen.
El castaño sonríe.
—Bien. Ahora sube.
JungKook se sostiene de sus hombros y luego se sienta en la parte trasera
de la motocicleta. Se aproxima sólo un poco hacia él y une las manos
sobre su abdomen.
—TaeHyung, ya estoy listo.
—De acuerdo.
Algunos minutos después se encontraban en la carretera rumbo hacia
aquel lugar misterioso del cual TaeHyung le habló.
Por momentos JungKook se asomaba a ver hacia adelante por encima de
su hombro al menos hasta que la brisa de la tarde golpeaba su rostro y se
cubría, pegando la mejilla contra la espalda del castaño. Cuando lo hace
sonríe y se aferra más a él.
TaeHyung se sentía tan cálido y suave que podría abrazarlo durante todo
el día.
—¿Lo estás disfrutando no?
—Cállate—. Respondió con una sonrisa.
—¿JungKook sabes conducir?
—Si te refieres a motocicletas, no. Y si te refieres a autos, tampoco.
—¿Quieres que te enseñe?
—Claro, me gustaría.
Unos minutos después, la cantidad de vehículos que circulaban disminuyó
considerablemente. De vez en cuando un auto pasaba de a ratos largos.
TaeHyung repentinamente detuvo la motocicleta junto a la carretera.
—Mhm... ¿Qué hacemos aquí?
JungKook observó a un lado y pudo distinguir un campo inmenso, la hierba
tan verde se contrastaba con los rayos de luz solar y toda la vegetación
alrededor lo hacian ver como el paisaje de una postal. Incluso a lo lejos
distinguió una bonita granja con su respectivo establo.
—Dijiste que querías saber más sobre mi familia. Así que pensé en traerte
aquí. Solíamos venir siempre a esta granja.
—¿En serio? Y... ¿Podemos acercarnos o es propiedad privada?
—JungKook, le pertenece a mis padres. Las personas que viven allí sólo
se encargan de mantener todo limpio y ordenado.
—Vaya...—Dijo asombrado.—No sabía que tus padres tenían...
—¿Dinero?—Sonríe de lado.—No creas que trabajaron para conseguirlo.
Sus padres les han dejado herencias y así es como sucedió. Ahora
trabajan pero me da igual.
Ambos se bajan de la motocicleta y comienzan a caminar por un sendero
hacia la hacienda.
—Ahora que lo pienso, nunca te lo pregunté, ¿Tú no trabajas?
—Tengo un trabajo en la empresa de mi padre pero no es algo que me
guste hacer. Sólo voy las veces en que él no está allí—. Dijo mientras
sostenía la motocicleta a su lado.
—¿Y no pensaste en estudiar una carrera profesional?
—Nunca pensé en eso.
—Debe haber algo que te guste.
—Quizá—. Tuerce una sonrisa. —¿Seguiremos hablando sobre esto?
—Bien. ¿Podemos entrar al establo?
—Claro, pero dejémoslo para después. Vayamos a comer algo.
—Está bien.
Al cabo de un rato caminando ambos ya habían llegado. TaeHyung dejó
la motocicleta a un lado y entraron en la vivienda. El castaño saludó
amablemente a la mujer que actualmente habitaba en la casa.
—Creí que no volvería a verte por aquí TaeHyung. Me alegra que hayas
venido.
—Gracias señora Ming. ¿Y BoGum cómo está? Oí que se fue de viaje.
—Mamá tengo que irme así que si quieres que te lleve apresúrate o...
Un joven de cabellos negros, y de una estatura similar a la de TaeHyung
se hizo presente en la pequeña sala de la vivienda.
—¿BoGum?
—¡TaeHyung!
Ambos se aproximaron rápidamente a la vez y se abrazaron con fuerza.
—¿Qué haces aquí? Creí que estabas en Tailandia.
—Yo creí que habías muerto.
Compartieron una carcajada y segundos después se apartaron y la mirada
de BoGum se fijó en JungKook quien se sentía demasiado incómodo entre
ellos.
—¿Y él es tu amigo? No lo había visto.
—JungKook ven—. Lo llama TaeHyung, quien toma su mano. —BoGum,
te presento a mi novio.
Las mejillas del mencionado se ruborizaron violentamente. No esperaba
que TaeHyung le respondiera de esa manera. Era la primera vez que lo
había presentado como a su novio delante de alguien.
—Vaya que vas en serio ¿eh?—Sonrió.—Yo soy un amigo de la infancia
de TaeHyung. Es un placer conocerte JungKook.
—Lo mismo digo—. Respondió él con una leve sonrisa.
—Es una pena que no pueda hablar más con ustedes pero
lamentablemente tenemos que irnos. Hoy se casa mi tía y tenemos que
ayudar con la organización de la boda y demás.
—Entiendo, debemos juntarnos otro día. Ven a mi casa cuando quieras.
—Claro que si. Te avisaré amigo.
La señora Ming regresa a la sala cargando algunas bolsas las cuales
sostiene BoGum.
—Chicos ustedes pueden quedarse el tiempo que deseen. Volveré muy
tarde. Si quieren comer algo, hay comida en el refrigerador. Recuerden
cerrar todas las puertas cuando se vayan, ¿de acuerdo? Cuídense—. Se
despide ella.
Poco después las despedidas terminaron y BoGum se fue junto a la señora
Ming mientras que JungKook y TaeHyung ingresaron nuevamente en la
vivienda y fueron directo hacia la cocina a comer algunos sándwiches que
había preparados en el refrigerador.
—TaeHyung, ¿ya habías venido aquí con alguno de tus amigos?—
Preguntó JungKook quien estaba apoyado de espaldas a la mesada de la
cocina.
—Mhm... Sólo un par de veces. Yoongi, Jackson y Hana han venido a
cenar aquí.
JungKook se odió por haber preguntado eso pero no podía molestarse.
Sabía que ellos habían sido pareja en el pasado.
—¿Por qué Hana y tú terminaron?—Se atrevió a preguntar antes de darle
un gran mordisco a su sándwich.
TaeHyung lo miró confundido y enarcó una ceja.
—¿En verdad quieres saberlo?
—Si—. Respondió después de una larga pausa.
—Un día fui a visitarla a su casa como de costumbre y la encontré teniendo
relaciones con alguien más.
El pelinegro casi se atraganta con un trozo de sándwich.
TaeHyung había soltado las palabras de una manera tan normal, como si
no le hubiese afectado ni en lo más mínimo el tener que hablar sobre ese
tema.
—¿Qué?
—Así es—. Sonrió. —Estaba con uno de mis mejores amigos. Adivina
quien fue.
—¿Jackson...?
—Sí. Después de eso lo perdoné pero aun no olvidé lo que sucedió. Nunca
lo olvidaré. El idiota intentó disculparse cada día después de eso
diciéndome que sólo fue un error. Incluso me dijo que Hana le puso algo
en su bebida—. Soltó una risa de pocos segundos.
—¿Él te dijo eso?—Agregó el pelinegro mirándolo.
—Según él estaba convencido de que ella lo había drogado. Hana con
drogas, por supuesto—. Dijo con ironía.
—¿Le hicieron algún análisis a Jackson?
—No, tenía un olor a cerveza que era más que suficiente para descubrir
que sólo estaba borracho y que quiso aprovecharse de ella.
JungKook bajó la mirada. No quería decir algo que quizá lo moleste. Eso
había pasado hace años, no tenía por qué entrometerse en sus asuntos.
Inhaló profundamente y luego suspiró.
—Mhm... Ya no tengo apetito. Cambiando de tema. ¿Me enseñarás el
establo?
—Claro. Sígueme.
※ 30 ※
Salieron por la puerta trasera de la hacienda y caminaron hacia un viejo
establo de madera, el cual estaba perfectamente cuidado. TaeHyung se
encargó de abrir las puertas de madera y el primero en entrar fue
JungKook quien miraba todo a su alrededor con gran asombro.
—Esto es... Genial.
—¿Nunca habías visto un establo?
—Sólo en películas—. Sonríe.
—Antes había caballos. Pero mi padre quería mejorar el establo antes de
comprar animales y traerlos aquí.
—Así se ve muy bien. A mi me gusta mucho como está.
—Lo sé. SeungJo pensaba igual que tú. Por esa razón mi padre lo dejó tal
y como está ahora.
Caminaron por un pequeño pasillo observando cada rincón. JungKook se
atrevió a tomar un sombrero de vaquero que estaba colgado en la pared
junto a otros y se lo puso.
—¿Cómo me veo?—Lo miró con una sonrisa traviesa.
—Hermoso.
Él sonrió y continuó observando a su alrededor. De repente TaeHyung vio
una pila de heno junto a la pared.
—JungKook ven.
—¿Qué sucede?
El pelinegro da media vuelta y TaeHyung lo carga en sus brazos
sosteniéndolo de la parte trasera de sus muslos y luego lo deja
cuidadosamente sentado sobre un fardo de heno el cual era sólo un poco
alto. En acto seguido TaeHyung se sitúa entre sus piernas y rodea su
cintura con sus brazos.
—TaeHyung... ¿Puedo preguntarte algo?
—Claro—. Sonrió.
—¿Cómo murió tu hermano?
Aquella sonrisa poco a poco desapareció.
—Mhm... Mis padres me dijeron que él ha tenido un accidente, pero nunca
estuve seguro de eso. No me dejaron ir a verlo cuando murió. Ni siquiera
pude ir a su funeral—. Relamió sus labios antes de mirarlo.
—¿Pero por qué no te lo dijeron? Eras su hermano, deberías saberlo.
—Lo mismo les dije pero nunca quisieron decírmelo. Después de que
SeungJo murió nunca volví a confiar en mis padres.
—¿Por eso no hablas tanto con ellos?
—Sí. Los odio con mi vida.
—Entiendo.
Sin saber muy bien qué responder al respecto, desliza las manos por su
cuello y lo abraza dejando que la frente del castaño impacte contra su
pecho. Dejó ir un suspiro. Al fin entendía un poco más el por qué TaeHyung
era así. Por alguna razón se sentía más tranquilo ahora que pudo hablar
con él sobre algunas de las cosas que no dejaban de dar vueltas en su
cabeza. Había tenido una vida muy difícil. Siente como sus manos se
deslizan por su espalda y lo abrazan tanto como puede.
—Nunca me dejes JungKook.
—Aunque quisiera tampoco podría hacerlo, porque eres la persona que
amo TaeHyung.
Aquellas palabras llegaron a tocar el rincón más remoto de su corazón. El
joven castaño se apartó lo suficiente de él y lo miró directamente a los ojos.
—¿Qué?
—Lo que oíste—. Sonrió tímidamente e incluso sus pómulos se tiñeron de
un suave carmesí. —¿Acaso no es obvio? Te amo.
—Sabes que suelo beber y que antes hice cosas aun peores. Te golpeé
y...
JungKook lo interrumpió.
—No importa lo que haya pasado. Sé que eres así y me gusta como eres
conmigo. Admito que no me gusta que bebas alcohol... Pero aun sabiendo
eso, mis sentimientos no cambiaron. Ya no puedo sacarte de mi cabeza.
Te amo... Te amo tanto que... Aun si me lastimas no podría odiarte—. Dijo
con sus ojos cristalizados. —Ni siquiera sé por qué siento ganas de llorar
pero no puedo evitarlo, yo... Quiero que estemos juntos y sé que no puedo
ser una chica pero...
TaeHyung presionó sus labios contra los suyos impidiendo que continúe
hablando. Después se aparta y sostiene sus mejillas en el hueco de sus
manos.
—No vuelvas a decir eso. Eres un chico como yo, y me encanta que seas
así. Ahora, ¿Qué más ibas a decirme?
—Te amo—. Dijo sintiendo un nudo en el estómago.
TaeHyung sonrió en respuesta y lo besó otra vez con más ganas.
JungKook cerró los ojos dejándose guiar por sus sentimientos, y así
cualquier rastro de inseguridad hacia si mismo desapareció. Se sentía más
que seguro estando con él y eso era suficiente. Sus labios se movían con
suma lentitud entre los suyos disfrutando de cada segundo en que sus
lenguas se rozaban. Poco a poco el ritmo del beso se iba tornando mucho
más intenso. JungKook desliza las manos por detrás de su cabello y
enreda algunos mechones entre sus dedos mientras percibe el tacto de
las manos de TaeHyung deslizándose por debajo de su camiseta. En
cuanto siente su cuerpo estremecerse, tira un poco de sus cabellos
interrumpiendo el beso y busca su mirada.
—TaeHyung yo...
—Ya ha pasado tiempo desde la última vez que estuvimos así de cerca—
. Hunde el rostro en su cuello y deja un ruidoso beso sobre su piel. —Por
favor JungKook, déjame hacerlo.
—Está bien... Yo quiero que lo hagas.
En el instante en que vuelven a mirarse, la reacción de TaeHyung cambia
por completo. Su mirada era seria pero dulce. Y cuando sus labios vuelven
a encontrarse se mantienen unidos en un beso largo y persistente, cargado
de sentimientos.
Las manos del pelinegro viajan hasta el ruedo de la camisa de TaeHyung
e intenta levantarla. Interrumpen el beso un instante en el cual termina de
quitarse aquella prenda y luego lo despoja de su chaqueta y también de
su camiseta blanca. El sombrero que traía JungKook cae en el suelo y
TaeHyung vuelve a ponérselo.
—Dejatelo, me gusta como te queda—. Tuerce una sonrisa.
El pelinegro baja la mirada y sonríe tímido. Poco después las manos de
TaeHyung se encargan de desabrochar su pantalón y luego se lo quita.
Extiende su camisa sobre el fardo de heno y deja que JungKook se siente
sobre ella.
—¿Mejor así?
Él asiente con la cabeza y ambos se sonríen. Se besan otra vez con más
deseo; TaeHyung sitúa las manos en su trasero, las cuales son lo
suficientemente grandes para sostener sus nalgas con firmeza y
estrujarlas a su gusto. Lo atrae hacia él de modo que aquel bulto ente sus
piernas impacta abruptamente contra la entrepierna del pelinegro y éste
suelta un gemido.
JungKook se sorprende un poco cuando lo ve quitándole la ropa interior.
—TaeHyung no hace falta que tú...—La protesta de JungKook terminó en
un gemido cuando el castaño tragó su miembro casi entero, tanto como
pudo. Lo saboreaba con su lengua, chupándolo con gran avidez.—T-
TaeHyung detente... A-Ahora.
El miembro de JungKook latió en su boca dándole una advertencia que el
pelinegro parecía incapaz de vocalizar. Cuando él entrelaza los dedos en
su cabello y tira de ellos intentando apartarlo, sólo chupa de forma más
agresiva. Un gemido bajo e inarticulado se escapó de la boca de JungKook
y entonces pareció como si finalmente se rindiera. Sus piernas tiemblan y
arquea la cabeza hacia atrás.
TaeHyung se aparta un poco y lo deja con una notable erección que casi
brillaba.
—¿P-Por qué te detienes?—Preguntó con la voz entrecortada.
—Shh~—Deja un beso en sus labios.—Confía en mi.
JungKook asiente y deposita toda su confianza en él. Abre las piernas y le
entrega el control absoluto de su cuerpo. TaeHyung sonríe y se pone de
rodillas frente a él. Comienza a dejar suaves besos en la parte lateral de
sus muslos marcando un recorrido lento hasta llegar a su entrepierna.
Se dedica algunos segundos para observar esa deseable entrada tan
estrecha y virgen.
La sencilla idea de pensar que ese tentador trasero aun no había sido
estrenado, le hacía agua la boca. Se sentía especial de poder ser el
primero el cual reciba ese privilegio otorgado por JungKook, el chico con
el que ha fantaseado en las últimas semanas. No entendía cómo pudo
contenerse durante tanto tiempo, la abstinencia era muy difícil de tratar
para él, pero ahora lo único que sabía con claridad era que no lo dejaría
escapar ni aunque se lo rogara. Entreabre sus nalgas un poco y no pierde
ni un sólo segundo. Le da una intensa lamida y cuando siente el cuerpo de
JungKook tensarse, abraza sus muslos y comienza a lamerlo con más
determinación. Los gemidos del pelinegro se transformaron en excitantes
jadeos que TaeHyung no pudo pasar por alto y continuó lamiendo cada
milímetro de su entrada. Percibe como su tensión corporal desaparece al
sentirlo abriéndose más. Deja un último y ruidoso beso sobre aquella zona
tan sensible y el cuerpo de JungKook se estremece.
—¿Listo?
—Si...—Respondió luego de una pausa.
La excitación lo había llevado a un estado en el que sólo podía gemir.
Mantiene sus piernas abiertas y observa a TaeHyung quitándose sus
pantalones. Su nerviosismo aparece de repente cuando ve como la parte
delantera de su boxer estaba notablemente más tirante debido a una
erección que sólo crecía. TaeHyung regresa a su posición anterior y deja
un largo y seductor beso sobre sus labios mientras acaricia sus muslos y
deja que su miembro se roce contra el de JungKook. El beso termina y
TaeHyung se quita su ropa interior. Sostiene su miembro y se encarga de
masturbarlo un poco dejando que el líquido preseminal lubriquen su
glande. Toma sus caderas y lo atrae más hacia él. Lo alinea con su entrada
y cuando el pelinegro siente aquel contacto traga saliva sin dejar de
observarlo. Con un lento empuje se abrió paso en la entrada del pelinegro
y éste gritó mientras que TaeHyung inspiró súbitamente cuando logró
entrar por completo dentro de él.
—¿Estás bien?—Le preguntó TaeHyung mostrándose preocupado.
Permanecer inmóvil era una completa tortura pero no quería hacerle daño.
—Lo estoy. Sólo... Sólo tengo que acostumbrarme. Es... Es muy grande—
. Cerró los ojos con fuerza y relamió sus labios.
TaeHyung sonríe un poco ante su cumplido y se aproxima hacia él para
besarlo en los labios.
—Continúa...—Susurró contra sus labios.
—Házmelo saber si te duele. ¿Oíste bien?—Respondió él en el mismo
tono.
JungKook abrió la boca probablemente para responderle pero lo único que
salió fue un sonoro gemido, que se debió a que TaeHyung se había salido
por completo para volver a penetrarlo profundamente. Repitió sus
movimientos una y otra y otra vez mientras veía como JungKook arqueaba
su espalda y su pecho se hinchaba y deshinchaba con violencia. Agarró
sus manos y las puso sobre sus hombros. Se inclinó un poco hacia
adelante y enterró el rostro en su cuello mientras sentía como las manos
de JungKook revolvían sus cabellos.
—T-TaeHyung...
—Se siente tan bien...—Dijo con sus ojos cerrados mientras continuaba
embistiéndolo con fuerza.
Nunca se había sentido de esa manera. Nunca había tenido tantas ganas
de acostarse con alguien, y ahora que por fin estaba dentro de JungKook
se sentía como estar en el paraíso. Jamás pensó que podría sentirse tan
bien estando con él, con un chico, sabiendo que tuvo la oportunidad de
estar con muchísimas mujeres bellas. En ese momento se dio cuenta de
que todas aquellas veces en que ha mantenido relaciones sexuales con
otras personas, nunca significaron nada para él. Por primera vez en su
vida sintió que por fin había encontrado el significado de hacer el amor. Se
sentía tan feliz y conforme con JungKook que ni siquiera sabía como
expresárselo, así que sólo decidió usar su cuerpo para demostrarle lo
mucho que lo deseaba.
—JungKook...—Busca su mirada y entonces se da cuenta de que el
pelinegro continúa con los ojos cerrados. Lo abraza con sus piernas y lo
atrae hacia él provocando que su miembro toque ese punto en el que sólo
podía jadear lo bien que se sentía.
TaeHyung continúa mirándolo deslumbrado. Algunas perlas de sudor
decoraban su frente y tenía sus labios rojos e hinchados debido a que se
los mordía. Sus ojos se abrieron lentamente y entonces fue cuando
reaccionó y lo besó apasionadamente. El verlo en ese estado, y
encontrándose tan desesperado por ser follado por él, lo hacían ver
completamente hermoso ante sus ojos. Nunca se sintió tan deseado.
Y de pronto sintió algo más, su pecho comenzó a latir tan fuerte que se
asustó un poco y se apartó de él pero antes dejó un beso rápido en su
frente.
—¿T-TaeHyung... Estás bien?
El mencionado no le respondió, sólo continuó bombeando sus caderas,
intentando entrar hasta en lo más profundo de él. Sus piernas se
estremecen y presintiendo lo que estaba a punto de suceder envuelve el
miembro del pelinegro con sus dedos y se encarga de masturbarlo antes
de que JungKook pudiera hacerlo.
—TaeHyung ya no puedo...
—Hazlo JungKook, quiero que te corras conmigo. Hazlo...
El castaño vio arder los ojos oscuros de JungKook con el calor de sus
palabras descaradamente sexuales. Sostuvo su cintura con firmeza y
contoneó sus caderas mientras se deleitaba oyendo los últimos sensuales
e incitantes gemidos y jadeos de JungKook cuando era salvajemente
arrastrado por el orgasmo. Percibió como su cuerpo se estremeció al
correrse y como su entrada lo apretaba mucho más que antes.
Aprovechando su cálida y húmeda estrechez, bombeó sus caderas tres
veces en un ritmo casi desesperado, los brazos del pelinegro rodearon su
cuello, y segundos luego toda su semilla terminó en lo más profundo de
JungKook. Su miembro pierde su apremiante rigidez y finalmente sale de
él. Permanecieron en la misma posición intentando recobrar el aliento
encontrándose completamente exhaustos, con sus cuerpos sudados,
emanando olor a sexo.
—¿Y bien? ¿Qué opinas de tu primera vez conmigo?
—Ha sido... Grandioso—. Dijo sonriendo contra su cuello. —Yo...—Lo mira
a los ojos.—¿Estuve muy mal? Cuando tenga más experiencia creo que
será mejor.
—¿Bromeas? Nunca he disfrutado tanto esto. No parecía que esta fuese
tu primera vez. Sin duda tú has sido el mejor. Me dejaste con ganas de
más—. Sonrió de lado.
Las mejillas de JungKook se ruborizaron cuando sonrió y lo golpeó con
torpeza en el hombro.
—¿Alguna vez trajiste a alguien aquí?—Le preguntó mientras acariciaba
su nuca.
—Mhm... Déjame pensar. Una, dos, tres, cuatro...
—¿Por qué estás contando?
—Sólo contaba el número de chicas que traje aquí.
—Ah...—Fue lo único que consiguió decir con algo de decepción pintada
en su rostro.
Pensar que todas esas mujeres habían tenido la oportunidad de acostarse
con TaeHyung lo hacían morir de los celos.
Cuando el castaño observa su expresión sonríe divertido y lo besa en los
labios.
—JungKook, tú eres el único con el que he estado en este lugar.
—¿El único?
—Así es. Ya puedes decirle a tus celos que te dejen sonreír.
—No estoy celoso—. Se quita su sombrero y lo coloca en su cara. —Iré a
vestirme.
—Mhm... Yo no haría eso si fuera tú.
Cuando JungKook se pone de pie una infernal oleada de dolor lo
desestabiliza y está a punto de caerse. TaeHyung lo carga en sus brazos.
—Te odio...—Respondió rápidamente y luego soltó un quejido.
TaeHyung rió.
—Te dije que no lo hicieras. Es tu primera vez. Cuando hagas esto más
veces, tu cuerpo se acostumbrará.
—Ahora tú eres el médico ¿no?
—Se supone que debes saber esto. Me sorprendes. Hasta yo podría ser
un médico.
—Sí como digas—. Habló con ironía. —No saldré de aquí sin ropa.
—Pero si estamos solos.
—No importa. Me da vergüenza y...—JungKook observa como TaeHyung
recorría su cuerpo desnudo con la mirada.—¡Oye! Ya deja de mirarme un
momento. Tengo frío.
—Tranquilo. Te ayudaré.
TaeHyung se viste rápidamente aunque no se pone su camisa, y luego
básicamente lo viste a JungKook ya que aún seguía algo sensible. El dolor
de su primera vez teniendo relaciones, seguía intacto. Cuando ya están
vestidos, el castaño lo carga nuevamente en sus brazos y salen del
establo. El sol se estaba escondiendo y como era de esperarse el clima
estaba algo frío debido a que estaban rodeados de vegetación.
—Te llevaré a la habitación que solía tener aquí, y cuando te sientas un
poco mejor nos iremos. ¿De acuerdo?
—Está bien.
Al cabo de un rato ambos ya estaban en la habitación. JungKook soltó un
largo y profundo suspiro cuando se recostó boca abajo sobre la cama.
—¿Estás bien?—El castaño se sentó a su lado.
—Estaré bien—. Apoya la cabeza sobre sus brazos flexionados y suspira.
—Es raro verte tan preocupado por mi. Pero me gusta, eres lindo.
—Lo sé—. Dijo con cierto orgullo y luego sonríe. —¿Quieres que te haga
un masaje? Soy bueno en eso.
—Por favor.
TaeHyung mete las manos debajo de su camiseta y comienza a tallar su
espalda lenta y cuidadosamente. Luego sus caricias descienden hacia la
pronunciada pendiente de su trasero. Baja sus pantalones lo suficiente
para poder ver su ropa interior, y luego comienza a masajear sus nalgas
ejerciendo presión con la punta de sus dedos.
—¿Duele mucho?
—Casi nada—. Respondió con los ojos cerrados manteniendo una bonita
sonrisa en el rostro.
—¿Me detengo?
—No... Sigue. Se siente muy bien.
—No creas que haré esto cada vez que terminemos de tener relaciones.
—¿Y si luego te devuelvo el favor?
—¿Cómo?—Sonríe de lado.
—Otro día te lo mostraré. Ahora continúa. Porque gracias a ti estoy así.
—Tu trasero se lo buscó JungKook. Creo que ahora mismo me está
pidiendo que lo castigue otra vez.
—Ni lo sueñes.
—¿Por qué no? Tú sólo quédate quieto, yo me encargaré de todo el
trabajo.
Agarra el elástico de su boxer y jala de el hacia abajo.
—T-TaeHyung no...
El castaño deja un suave beso en cada una de sus nalgas y JungKook se
muerde el labio. Le cuesta admitir que nuevamente se estaba excitando.
—Que trasero tan rico. Mhm... Bien, dejaré el castigo para después.
Acomoda su ropa y le da algunas palmadas.
—¡No seas idiota! ¡Eso duele!
—Así que soy un idiota ¿eh?
JungKook traga saliva.
—Te odio.
—Cuando tú y principalmente tu trasero esten mejor, recibirás tu castigo.
—Cobarde—. Musitó JungKook con una leve sonrisa.
—No me provoques pequeño, porque no me importaría hacerte mio otra
vez justo ahora.
Para sorpresa de TaeHyung, JungKook se incorpora y camina con total
normalidad hacia la puerta.
—Gracias por los masajes. En verdad eres muy bueno pero la próxima vez
me gustaría que sea con algo más fuerza—. Añadió él con una sonrisa.
—¿Qué?
—El dolor se ha ido hace ya un rato. Supongo que podría ser un buen
actor. ¿No lo crees?—Se cruza de brazos y lo mira con una sonrisa.
TaeHyung se incorpora y se aproxima hacia él con una expresión
perversa.
—¿Crees que eres el único que puede divertirse? Ven aquí.
—No. Ven tú por mi—. Responde divertido mientras camina en reversa.
Cuando TaeHyung apresura sus pasos hacia él, JungKook empieza a
correr por la vivienda y sale hacia afuera huyendo a pasos veloces de él.
Se estaba divirtiendo demasiado. Corre por la hierba del campo hasta
llegar a ver algunos árboles a lo lejos y sin pensarlo se esconde detrás de
uno de ellos. Su respiración es agitada y sonríe cuando recuerda la cara
que puso TaeHyung hace algunos instantes. De repente oye el ruido de
algunas ramas quebrarse y cree que es él pero al no verlo por ningún lado
comienza a asustarse y sale de su escondite caminando con lentitud entre
los árboles. Nuevamente oye ese sonido y su corazón se acelera.
Apresura sus pasos pero repentinamente alguien lo agarra por detrás y
cubren su boca con ambas manos.
—Te atrapé conejito...—Susurró en su oído una voz grave y algo ronca.
JungKook abre los ojos como platos y cuando aquella persona lo suelta el
da media vuelta.
—Casi me matas del susto—. Lo golpeó unas cuantas veces mientras
TaeHyung reía a carcajadas.
—Lo siento, lo siento—. Sujeta sus manos y lo arrincona contra el tronco
de un árbol sin borrar la sonrisa de su rostro. —¿Te asusté mucho?
—Sí... Odio ese tipo de bromas. No vuelvas a hacerlo—. Respondió
cabizbajo.
TaeHyung comenzó a sacar sus propias conclusiones sobre por qué quizá
JungKook se haya sentido tan asustado por una simple broma. No pudo
evitar pensar que los culpables de ello eran Bobby y los idiotas de sus
amigos. Y no se equivocaba al respecto. JungKook aun seguía sensible
por lo que había sucedido en ese entonces. Con más razón se encargaría
de darles su merecido cuando regrese.
—TaeHyung... Sobre lo que pasó el otro día con ese chico, Bobby... Olvida
lo que sucedió.
—¿Qué?—Suelta sus manos.—Ellos te han golpeado JungKook, ¿Y si
llegaran a hacerlo otra vez?
—A partir de ahora seré más cuidadoso. No vayas a buscarlos. Podrían
hacerte daño y no quiero que eso suceda.
—Pero JungKook...
—Por favor TaeHyung—. Sostiene sus mejillas en el hueco de sus manos.
—Hazlo por mi.
El castaño medita sus palabras algunos segundos y luego suspira.
—Mhm... Bien.
JungKook lo besa en los labios y luego lo abraza por el cuello. Cuando
TaeHyung coloca las manos en su cintura y siente el calor del abrazo del
pelinegro vuelve a suspirar.
No puedo permitir que vuelvan a intentar tocarte JungKook.
※ 31 ※
Dos semanas pasaron desde entonces, y JungKook actuaba como si le
hubiesen lavado el cerebro. Desde aquel día en que se entregó
completamente a TaeHyung, no ha dejado de pensar en él ni por un
momento, y si alguna vez decidió ponerle fin a su relación, aquellos
pensamientos ya habían sido borrados de forma permanente. Lo único que
tenía en su cabeza era el nombre Kim TaeHyung, escrito en letras
mayúsculas. Para su sorpresa en las últimas semanas ambos estaban casi
inseparables. Sí, en cierto modo era algo sorprendente para JungKook, ya
que el castaño no pasaba demasiado tiempo con la mayoría de sus
amigos, sino que decidía pasar más tiempo junto a él. No le molestaba en
absoluto, eso era todo lo que quería.
Las peleas entre Sunny y TaeHyung continuaban como de costumbre,
pero JungKook aun no perdía las esperanzas de que se llevaran bien. Y
sobre la relación entre Hana y él, TaeHyung no la ha vuelto a mencionar y
si bien JungKook aun tenía muchas cosas que preguntarle sobre ella,
decidió mantenerse en silencio. No quería perder el tiempo pensando en
aquella mujer o en las pequeñas discusiones que solían tener cuando
Jackson lo llamaba. Algo que aun no ha dejado de suceder.
En la mañana JungKook le pidió a TaeHyung algo que ha estado rondando
en su cabeza desde hace unos pocos días.
—Ahora necesito que vayas con cuidado.
—Mhm... De acuerdo, pero tú... Tú no me sueltes—. Dijo entre pausas con
voz trémula. —¿Oíste?
El chico de cabellos castaños no deja de sonreír divertido al notar a
JungKook tan nervioso. Prometió que le enseñaría a conducir y ahora
estaba cumpliendo con ello. O al menos lo intentaba. Se sentó en la
motocicleta, justo detrás del pelinegro, quien ahora sostenía el manubrio
de la misma con tanta fuerza que sus pálidos nudillos se veían con
facilidad.
—¿Mejor ahora?—Sonríe y JungKook asiente dudoso con la cabeza.—
Ahora suelta el embrague despacio, y no te olvides de hacer lo que te
enseñé.
—Bien.
JungKook toma aire y observa sus manos una y otra vez antes de estar
completamente seguro de dar el segundo paso.
—No te preocupes. Sólo hazlo despacio. Tomate tu tiempo—. Colocó las
manos a ambos lados de su cintura y el mentón justo en el pequeño hueco
entre su hombro y cuello.
Dentro de unos pocos minutos finalmente lo consiguió. Si bien una tortuga
iba a una velocidad más rápida que ellos, JungKook estaba sumamente
feliz de lo que había logrado.
—¡Lo hice, lo hice!—Exclamó el pelinegro con gran entusiasmo, sin dejar
de mirar al frente.
—No muchos consiguen hacerlo en la primera vez. Sabía que lo lograrías.
JungKook continúa sonriendo mientras maneja la motocicleta con una
habilidad que ni siquiera él mismo creyó tener. Al principio el miedo fue
inevitable pero ahora se sentía casi un experto en ello. TaeHyung deslizó
las manos con lentitud por sus brazos hasta colocarlas sobre las suyas
tratando así de brindarle algo más de confianza para que aumentara la
velocidad al conducir.
—TaeHyung...
—Así es mejor, ahora hazlo tú. Yo dormiré un rato, tu espalda es muy
cómoda. ¿Lo sabías?—Sus brazos rodean la cintura del pelinegro y pega
la mejilla contra su espalda.
—¡Oye, espera! ¡No me dejes solo!
—¿De qué hablas? Estoy aquí atrás tontito.
—Mhm... Quise decir que si no te oigo, me siento algo solo.
Una sonrisa pícara se pintó en el rostro de TaeHyung.
—Está bien. Me acercaré un poco más—. Mueve un poco sus caderas
hacia adelante de modo que su entrepierna está en contacto con una parte
de sus nalgas. —Nunca te dejaré solo—. Susurra sensualmente en su
oído.
—N-No hagas eso. Podríamos tener un accidente.
JungKook decide detenerse junto a la acera de una casa cercana, y
cuando lo hace apaga el motor de la misma.
—Lástima, planeaba divertirme un poco más. Supongo que será para la
próxima vez. Al menos regresemos a tu casa.
—No. Contigo detrás de mi me siento incómodo y sabes muy bien a lo que
me refiero—. Respondió algo avergonzado con sus adorables mejillas
blancas tiñéndose de un ligero color rosado.
TaeHyung sonrió y luego se bajó de la motocicleta. Tenía claro que
JungKook era nuevo experimentando ese tipo de situaciones pero no iba
a apresurarlo. No había razón para hacerlo. Tendría muchos otros días en
los que podría enseñarle tantas cosas que ni el mismísimo doctor Jeon ha
pensado alguna vez. De sólo imaginar en el rostro que tendría, lo hacía
sonreír.
—Bien. No volveré a hacerlo, y voy a conducir yo pero antes ya sabes lo
que quiero.
El pelinegro lo mira, y esos ojos tan oscuros y profundos estaban
observándolo fijamente junto a esa sonrisa traviesa que lo incitaba a
querer hacer locuras. Frunce los labios evitando sonreír demasiado y
cuando desvía la mirada hacia sus manos suspira y luego se baja de la
motocicleta. Camina a pasos firmes hacia él y cuando agarra sus mejillas
con firmeza intentando besarlo su cuerpo se inmoviliza de repente, al oír
una voz que llamó su atención.
—TaeHyung, ¿Eres tú?—Preguntó una voz femenina por detrás de ellos.
JungKook pudo darse cuenta inmediatamente de quien era pero resopló
con pesadez al ver como el castaño se voltea a ver a aquella persona.
—Hana, ¿Qué haces por aquí?
La mujer vestía un top deportivo color blanco y rosa, junto a unas calzas
negras bastante entalladas. También cargaba una botella de agua, de la
cual bebió un buen trago cuando se detuvo exactamente frente a ambos.
—Yo salgo a correr como todas las mañanas. Ya lo sabías. Mhm... ¿Y
ustedes qué se supone que hacían juntos tan temprano?
JungKook lo mira inquisitivo a TaeHyung temiendo un poco responder lo
que en verdad debe decir ante su pregunta. Sólo habían pasado pocos
minutos y estaba totalmente molesto. Primeramente Hana no tenía por qué
pedirles explicaciones a ellos. Eran libres de hacer lo que quisiesen y
TaeHyung ahora sólo estaba con él. Era sólo suyo. No tenía razón para
preguntarlo de esa manera.
—Salgo con él—. Dijo el castaño firme dejando a JungKook
completamente sorprendido.
La botella de agua que cargaba la mujer cae instantáneamente en el suelo,
y abre los ojos como platos. JungKook se atreve a mostrar una sonrisa de
labios sellados ante su reacción. No lo hizo con maldad pero según él, ella
se lo tenía bastante merecido. Y era cierto.
TaeHyung se pone de cuclillas para alcanzar la botella y entregársela.
Cuando ella la sostiene en ambas manos, lo mira a los ojos y sonríe un
poco.
—¿Esta es otra de tus bromas cierto?
—¿Por qué lo dices? ¿Hay algún problema?—Dijo TaeHyung en
respuesta.
—Es... Es imposible. Tú y él... Ambos son hombres. Tú mismo dijiste que
odiabas a los homosexuales. ¿Perdiste una apuesta con Jackson? ¿Fue
así cierto? No hay otra razón para que tú estés con él. Sólo míralo
TaeHyung—. Rió un poco al rebajar al pelinegro con la mirada.
JungKook dio un paso hacia atrás con la clara idea de huir. Se sentía
sumamente incómodo y en cierto modo herido. Él nunca ha tenido
problemas para demostrar lo que sentía hacia un chico pero ahora mismo
esas palabras viniendo de esa mujer, de alguna forma lo estaban
lastimando y quería escapar lejos de allí. Dio otro paso hacia atrás pero
entonces TaeHyung sostuvo su muñeca con firmeza y lo atrajo
nuevamente hacia su lado, arruinando completamente sus planes.
—Ya no hay más apuestas, y lo que dije fue cuando sólo era un niño.
JungKook me gusta, así que será mejor que vayas acostumbrándote a la
idea de verme con él.
—Espera, ¿qué...?—Dijo la mujer con voz chillona.
TaeHyung la ignoró y dio media vuelta aproximándose directamente hacia
su motocicleta en la cual se subió y en acto seguido encendió el motor.
—JungKook sube—. Le ordenó.
El pelinegro asiente después de algunos segundos y se sube detrás de él.
—Kim TaeHyung espera un momento...—Lo llama Hana hecha una furia.
—Agárrate fuerte.
JungKook duda un poco antes de hacerlo pero finalmente llena sus
pulmones de aire y deja salir un profundo suspiro y junto con él todas sus
preocupaciones. Esta vez no une las manos frente a su abdomen sino que
se dedica a abrazarlo con posesión como nunca lo ha hecho, pegando la
mejilla contra su espalda, ignorando la fulminante mirada de la mujer que
seguía de pie junto a la motocicleta.
—¡Oye tú no lo toques nenaza! ¡Aleja tus sucias manos de él!
En cuanto ella intenta ponerle una mano encima a JungKook TaeHyung
acelera la motocicleta.
—¡TaeHyung espera, TaeHyung...!
JungKook cierra los ojos intentando olvidarse de lo sucedido pero le es
casi imposible dejar de pensar en eso. Sus sentimientos no eran fáciles de
tratar y una vez que una frase tan hiriente como esa entra en su cabeza,
no deja de dar vueltas y vueltas allí por un buen rato hasta que sus
lágrimas lo delatan y salen por si solas, oprimiendo su pecho y haciéndolo
sentir la persona más sucia del mundo tan sólo por amar a un chico. Como
le estaba sucediendo en ese preciso momento. Siente como una leve brisa
impacta contra su rostro secando así algunas de sus lágrimas y
estremeciendo su cuerpo. De repente la motocicleta se detiene junto a la
acera de una vivienda. Era la casa de TaeHyung.
—JungKook baja, vayamos a comer algo. ¿Te parece bien?
—Aun n-no... Aguarda un momento—. Deja que su frente impacte contra
su espalda mientras solloza muy bajo.
No quería que lo viera en ese estado. Odiaba el hecho de poder llorar con
facilidad, y se detestaba por ser tan débil. Sabía que no debía dejarse
llevar por unas simples palabras pero no le resultaba para nada sencillo
hacerlo.
—¿Estás llorando...?
No obtiene respuesta. Y los suaves sollozos de JungKook sólo logran
afirmar su reciente pregunta. TaeHyung suspira profundamente.
—JungKook por favor baja de la motocicleta.
El pelinegro seca sus lágrimas con rapidez y luego por fin se baja de la
motocicleta. Comienza a caminar por la acera deteniéndose justo debajo
de un frondoso árbol que había en el jardín de la casa vecina a la de
TaeHyung. De pronto unos brazos lo abrazan por detrás y baja la mirada
hacia aquellas manos que entrelazaban sus dedos sobre su abdomen.
—Olvida lo que sucedió. ¿De acuerdo? Mhm... Soy muy malo consolando
a las personas cuando lloran. Sé que me oigo como un idiota pero es
cierto, no sé ni qué decir.
Las comisuras de JungKook se elevan formando una adorable sonrisa.
Sus tonterías siempre lograban sacarle una sonrisa cuando más lo
necesitaba y en verdad le encantaba esa cualidad tan característica de él.
—No hace falta que digas algo. Es suficiente con esto.
—¿Seguro que sólo te sientes mejor con esto? ¿No prefieres que
hagamos otro tipo de actividad más... Interesante para levantarte el
ánimo?—Deja un ruidoso beso en la curvatura de su cuello.
—Mhm... Depende...—JungKook da media vuelta manteniendo una
sonrisa dibujada en sus labios.—¿Qué tienes en mente?
—Pienso en que podríamos ordenar una pizza... y quedarnos en mi
habitación a ver una película solos. Pero... Sin pizza y sin película—. Le
dedica un guiño y luego sonríe.
—Me parece una buena idea—. Responde cabizbajo sin dejar de sonreír
tímidamente. —Pero...—Lo mira a los ojos.—Vamos a tener que dejarlo
para la noche.
—¿Por qué?—Sitúa las manos detrás de su cintura y lo atrae más hacia
él.
—Porque tengo que ir al hospital—. Coloca las manos sobre sus hombros.
—Mhm... Cierto. Lo había olvidado—. Tamborilea los dedos sobre su
espalda justo sobre sus costillas. —En ese caso te esperaré afuera y en la
noche puedes quedarte a dormir en mi casa.
—¿Y tus padres?
—Olvida a mis padres. Sólo piensa en mi.
—De acuerdo—. Sonríe y luego presiona sus labios contra los suyos.—
Pero quiero conocerlos algún día.
—Si eso es lo que quieres, está bien.
TaeHyung le devuelve el beso pero esta vez mueve sus labios entre los
suyos con lentitud y antes de apartarse deja un beso en una de sus
comisuras.
—¿TaeHyung...?
Al oír esa voz ambos compartieron un suspiro y luego se voltearon a ver a
aquella persona que habló.
—Ah... Sólo es usted.
Era la mujer que vivía en la casa vecina.
—Buenos días chicos—. Los saludó ella con una sonrisa que emanaba
amabilidad y gracia.
—Buenos días, ¿Y usted es?—Se atrevió a preguntar JungKook.
—Soy JiHwa. Tú debes ser el muchachito al que vi el otro día. Es un gusto
conocerte.
—Mhm... Lo mismo digo.
—Bueno, yo tengo cosas que hacer así que espero verlos otro día por
aquí. Adiós JungKook—. Dijo la mujer con una sonrisa antes de ingresar
hacia su casa.
El pelinegro miró a TaeHyung y éste sólo tomó su mano y lo guió hacia la
motocicleta.
—¿No dirás nada?
—¿Qué quieres que diga? No iremos a su casa, si es lo que piensas—.
Respondió él mientras encendía nuevamente la motocicleta.
—No hablo sobre eso. Ella sabía mi nombre, y yo nunca la he visto en mi
vida.
—Te dije que sólo era una vieja chismosa JungKook, no le prestes
atención a lo que diga. Ahora salgamos de aquí.
JungKook asintió aunque aquella mujer aun no dejaba de aparecer en
algunos de sus pensamientos. Le resultaba muy extraño el que lo haya
llamado por su nombre cuando nunca la ha visto ni mucho menos hablado
con ella por casualidad. Algunas horas pasaron y finalmente TaeHyung
dejó a JungKook en el hospital. Después de despedirse con un beso como
en cada día, el pelinegro ingresó, se puso su bata y fue directo con SeokJin
a realizar sus tareas.
—Necesito que vayas a buscar a Choi, le dije que sólo fuera a buscar
algunos papeles al consultorio diez y aun no ha regresado.
—Iré enseguida.
JungKook se encaminó hacia allí. Tocó a la puerta y la voz del doctor Choi
le dio el permiso para pasar. Cuando por fin entró se sorprendió al ver un
escritorio repleto de papeles.
—Oye, SeokJin te está buscando. ¿Qué haces?
—La mujer que estoy atendiendo desde hace tiempo ha pedido los
archivos de cuando su hijo estuvo internado en el hospital, SeokJin me ha
dicho hace tiempo que los había guardado en los cajones de su escritorio.
De todos modos ya los encontré, ¿Puedes sostenerlos mientras termino
de ordenar todo esto?
Él le entregó una carpeta plástica con los dichosos papeles y sólo por
curiosidad leyó algunos datos que estaban escritos en la primer hoja.
Kim SeungJo... Causa de fallecimiento: Cáncer.
Los vellos de la piel de JungKook se erizaron al leer todo lo que estaba
escrito. Quería pensar que no era el hermano fallecido de TaeHyung y que
quizá sólo era una coincidencia pero mientras le da la vuelta a las hojas,
justo al final logra encontrar la foto de un pequeño niño sonriendo, el cual
tenía los mismos rasgos faciales que TaeHyung. Y entonces ya no le cabía
duda alguna. Su pequeño hermanito del cual tanto lo escuchó hablar,
había fallecido de cáncer. Se sintió tan impotente al leer todos los
tratamientos que han llevado a cabo para tratar su enfermedad, aun siendo
un niño tan pequeño. Cuando cerró la carpeta suspiró profundamente, y
en su mente la única persona que aparecía era TaeHyung. Temía lo que
pudiera hacer él si le contara lo que ha visto. ¿Por qué sus propios padres
le habían ocultado algo tan importante como eso?
Me pregunto si en verdad debería decírtelo TaeHyung.
※ 32 ※
Un sábado en la tarde JungKook salió a pasar un rato amigable con Jimin.
Quería despejar su mente de todo rastro de preocupación.
¿El por qué?
Ha intentado llamar a TaeHyung incontables veces pero él no respondió.
Era extraño, demasiado, porque el día anterior al salir del hospital,
TaeHyung fue a recogerlo como de costumbre y en ese entonces no ha
notado nada extraño en él. La noche finalmente llegó. Jimin lo acompañó
a casa, y luego de cenar junto a Sunny fue a darse un baño antes de irse
a la cama. Revisó su teléfono más de una vez con la esperanza de
encontrar un mensaje suyo pero desafortunadamente TaeHyung seguía
sin responder. Unos segundos antes de dejar el teléfono sobre la mesita
de noche, éste empezó a sonar y atendió rápidamente sin siquiera ver
quien era.
—¿TaeHyung?...
—Hola JungKook, soy Jackson...
El pelinegro suspiró algo desanimado.
—Lo siento, Jackson. ¿Sucedió algo?...
—En realidad sí, encontré a TaeHyung hace un rato. Estaba golpeando a
unos sujetos y creo que ha bebido. Apesta a alcohol...
—Entiendo...—Tragó saliva.—¿Y ahora dónde está?...
—Lo tengo en mi camioneta. Ahora estoy yendo a tu casa porque él no
quiere ir a un hospital. Creí que deberías saberlo...
—De acuerdo, entonces te esperaré afuera y me explicas mejor lo que
sucedió...
—Bien. Apresúrate, ya estoy afuera...
Fin de la llamada.
JungKook se vistió con lo primero que encontró y luego salió afuera. La
camioneta de Jackson estaba estacionada frente a su casa.
Se aproximó hacia allí y el chico de cabello blanco salió del vehículo para
abrir la puerta trasera.
—Ahí está.
TaeHyung estaba durmiendo en el asiento trasero. Tenía un corte
superficial en una de sus comisuras, y otro pequeño cerca de su pómulo,
dejando a un lado el hecho de que su ropa emanaba olor a alcohol y
cigarros, y sus cabellos estaban completamente alborotados.
JungKook sintió una leve presión en su pecho al verlo en ese estado tan
deplorable. Por un momento creyó que TaeHyung estaba cambiando y que
podía ser una nueva persona. Si bien lo aceptó tal y como era le dolía que
haya vuelto a elegir el camino del alcohol. No le preocupaba de modo
orgulloso por su propio bienestar, al contrario, lo que menos deseaba era
verlo otra vez postrado en una cama de hospital.
—¿Cómo lo encontraste?
—Lo he visto pelear con unos cuantos hombres, tuve que ayudarlo. Ahora
que lo pienso mejor, si no me equivoco, ellos eran amigos de Bobby.
—Supongo que lo hablaré con él mañana. De todos modos gracias por
ayudarlo.
—Podrá salir contigo, pero sigue siendo mi amigo—. Sonríe un poco. —
Tengo una duda, no sé si llevarlo a su casa. Sus padres van a preocuparse
otra vez, y yo pensé que podría quedarse aquí.
—Mhm... Tienes razón. En ese caso, ¿Puedes ayudarme a llevarlo a mi
habitación?
—Claro.
Unos minutos después Jackson ya estaba cargando a TaeHyung en su
espalda. Caminaba detrás de JungKook siguiendo sus pasos hacia su
cuarto.
De repente se oyen pasos.
—¿Kookie...?—Sunny apareció en pijamas por el pasillo y se detuvo al
verlos.—¿Qué sucedió?
—Mañana te contaré todo—. Le dedicó la mirada a Jackson y señaló la
habitación, la cual tenía la puerta abierta. —Puedes entrar Jackson.
—De acuerdo, con permiso.
Él ingresó y JungKook cerró la puerta.
—¿Qué planeas hacer?—Le preguntó su amiga.
—Sólo cuidaré de TaeHyung, él ha tenido algunos problemas.
—No me interesa eso. Quiero saber qué haces con ellos dos en tu
habitación a estas horas de la noche—. Una sonrisa perversa se pintó en
su rostro. —Vaya, vaya... Si querías divertirte sólo lo hubieses dicho y me
hubiese quedado en casa de una amiga.
—¿De qué hablas?—Se cruzó de brazos.—Mira, sólo olvídalo. Tú
malpiensas cada cosa que hago o digo. Ve a dormir y mañana hablamos.
¿Si?
—De acuerdo, ya no te robaré más tiempo—. Le aprieta una mejilla. —
Cuídate, ¿Oíste? Es muy importante.
—Mhm... ¿Bien?—JungKook asiente sin entender bien el por qué su
amiga le decía aquello.
Sunny finalmente se marcha entre risitas y el pelinegro sonríe cuando la
ve. Unos segundos después entra en el cuarto. Jackson estaba de
espaldas a él hablando por teléfono con alguien.
—Ya te oí, mamá no diré que te amo... No, no lo haré... Ya cállate, me
avergüenzas... Es muy tarde iré a dormir... Te amo, te amo, ¿Ya estás
feliz?... Adiós...
JungKook sonríe al oír aquella conversación y cuando Jackson da media
vuelta y lo ve sonriente intentando disimular, muy mal, se cubre el rostro
con una mano.
—JungKook... Lamento que hayas oído eso—. Rió algo avergonzado.
—No te preocupes—. Se aproximó hacia el armario y agarró un maletín de
primeros auxilios que solía tener por precaución. Luego fue directo hacia
la cama y se sentó en una orilla justo al lado de TaeHyung, quien
continuaba durmiendo.
—Te dejaré un momento con él pero antes ¿Puedes decirme dónde está
el baño?
—Claro, usa el de mi cuarto.
—Bien. Gracias.
Jackson observó a JungKook mientras él se colocaba guantes estériles y
comenzaba a inspeccionar las heridas de TaeHyung en su rostro con sumo
cuidado.
Por un momento sintió un sabor algo agrio en su boca seguido por un
fuerte dolor en su pecho. Tomó aire y luego ingresó en el baño cerrando
la puerta a su paso. Se aproximó hacia el lavabo y abrió el grifo dejando
que el agua corra. Se humedeció el rostro unas cuantas veces y luego
apoyó sus manos a cada lado del lavabo.
¿Qué está sucediendo conmigo?
Se miró en el espejo y al recordar aquella escena en la que JungKook
tocaba inocentemente la mejilla del chico castaño aquella molestia en su
pecho regresó. Aun sin saber el por qué le pasaba eso, decidió ignorarlo y
salir de allí. Cuando volvió a la habitación se sorprendió un poco al ver
como JungKook acariciaba su mejilla mientras que un TaeHyung con los
ojos entreabiertos apoyaba su mano sobre la suya impidiendo que la quite.
—Eres un idiota... Prometiste que no volverías a acercarte a ellos.
—Lo siento...
—Otras veces me hubiese gustado oírte decir eso pero ahora estoy
molesto—. Lo mira fijamente a los ojos. —No me gusta verte así
TaeHyung. Estás herido.
—No pude... Evitarlo...—Dijo entre pequeñas pausas mientras luchaba
para mantener los ojos abiertos.
—Mentiroso.
Jackson resopló y se aproximó hacia ellos.
—JungKook creo que será mejor que me vaya. Yo te llamaré luego.
—Está bien, te acompañaré hasta la puerta—. JungKook intenta ponerse
de pie pero TaeHyung se apresura a agarrar su mano y por la manera en
que lo hace no tiene pensado dejarlo ir.
—No te preocupes, quédate y... Cuida de él—. Torció una sonrisa.
—Bien, gracias otra vez Jackson—. Sonrió.
El mencionado se despidió y salió de allí. Al llegar a su camioneta
permaneció inmóvil con las manos sobre el volante. La sonrisa de
JungKook continuaba reproduciéndose en su cabeza, y en el preciso
momento en que una tonta sonrisa se dibujó naturalmente en sus labios
supo que estaba en problemas. Ya no cabía duda alguna en su interior.
Estaba empezando a sentir algo más que una simple atracción hacia
JungKook, el novio de uno de sus amigos.
Por otro lado en la habitación del pelinegro éste continuaba desinfectando
las heridas en el rostro de su novio.
—JungKook espera...—Sostiene su muñeca.
—¿Ahora qué sucede?
—Duele, ya deja de hacerlo. Mi cabeza empieza a doler...—Cerró los ojos
con fuerza debido a una migraña que comenzaba a aturdirlo.
—¿Tu cabeza duele porque desinfecto tus heridas o porque bebiste como
loco otra vez? O quizá sea porque tú...
TaeHyung jaló de su muñeca y colocando una mano detrás de su nuca lo
atrajo hacia él y juntó sus labios con los suyos. El pelinegro intentó
apartarlo, en verdad estaba molesto, pero eso sólo provocó que TaeHyung
lo bese con más voracidad dejándolo casi sin respiración. JungKook
mordió su labio con algo de fuerza y TaeHyung soltó un quejido, aprovechó
ese momento de debilidad y se alejó de él tratando así de contener su
agitada respiración.
—¿Por qué me mordiste?
—Porque estoy molesto contigo.
—¿Crees que te besé sólo porque tenía ganas?—Dijo TaeHyung y
JungKook enarcó una ceja.—Bien, en parte fue por eso. Pero quería
demostrarte que no bebí alcohol.
JungKook rió un poco.
—¿Bromeas? TaeHyung tu ropa huele a alcohol. No intentes mentir.
—¿Crees que estoy mintiendo?—Con algo de esfuerzo se incorpora y
comienza a bajar el cierre de su chaqueta hasta quitársela por completo.
—¿Qué haces?—JungKook, aun sentado en una orilla de la cama lo mira
sin comprender el por qué se desvestía frente a él. Abre su boca a punto
de hablar otra vez pero repentinamente sus palabras se desvanecen en el
proceso. Cuando el castaño queda de espaldas a él, el cuerpo de
JungKook se estremece debido a un escalofrío y siente una punzada de
dolor en el pecho.
La camisa blanca de TaeHyung, o lo que quedaba de ella, estaba
empapada en sangre.
Sin preguntar nada, se incorpora rápidamente y lo ayuda a quitarse
cuidadosamente aquella camisa la cual empezaba a adherirse a sus
heridas.
—Han roto una botella de vodka en mi espalda. Creo que Jackson no te
ha dicho eso... ¿O si?
JungKook no respondió. Estaba demasiado preocupado observando la
gravedad de sus heridas. Tomó su mano y lo llevó directo hacia el baño.
Primero fue en busca de un paño seco y luego abrió la regadera. Tuvo que
empujar un poco a TaeHyung para que fuera totalmente empapado por el
agua fría.
—¡¿Enloqueciste?! ¡El agua está helada!
—Lo sé. Prometo hacerlo rápido, por favor date la vuelta.
TaeHyung suspiró y luego le enseñó su espalda otra vez apoyando las
manos contra la pared, dejando que el agua de la regadera impacte sobre
su espalda. JungKook tuvo que desviar su mirada por un momento para
prepararse mentalmente y acostumbrarse a ello. Aquel molesto dolor en
su pecho volvió a aparecer. Le dolía demasiado ver lo herido que se
encontraba. Si bien ha visto situaciones peores en el hospital, ver a la
persona que amaba en tal estado, despertaba su impotencia, y la debilidad
característica de él en tiempos pasados, renacía otra vez. Sacó fuerzas de
donde no tenía y comenzó a deslizar cuidadosamente aquel paño, ahora
húmedo, por las heridas dispersas en su espalda. TaeHyung no se
quejaba al respecto, pero por la manera en que apretaba los puños y en
como los músculos de su espalda se contraían cuando limpiaba la sangre
de sus heridas, podía darse cuenta fácilmente del dolor que sentía.
Continuó así por unos pocos minutos y cuando terminó, cerró la regadera
para ir en busca de una toalla. Al regresar al baño notó que el castaño aun
seguía en la misma posición.
—¿Te sientes bien?—JungKook se situó a su lado.—Mírame o en verdad
tendré que llevarte a un hospital.
TaeHyung hizo su mayor esfuerzo y se enderezó delante de él.
—¿Está bien así?
—Mhm... Supongo que si. Ahora quédate quieto.
Usó la toalla para secar un poco su cabello y el resto de su cuerpo a
excepción de su espalda y sus piernas.
—Doctor Jeon mis pantalones están mojados.
JungKook sonrió con sarcasmo.
—Puedes quitártelos Kim, tus manos no están heridas.
—Pero mi espalda duele...—Soltó un quejido.—¿Qué clase de médico
eres? Ayúdame. Duele mucho.
El pelinegro suspiró profundamente y sin pensarlo lo ayudó, sabía bien
que su espalda le dolía y que sólo intentaba fingir que era fuerte. Luego de
quitarle los pantalones ambos regresaron a la habitación. JungKook le
pidió que se recueste boca abajo sobre la cama y TaeHyung lo hizo sin
acotar nada. Vendó sus heridas con cuidado y al terminar de realizar su
tarea se recostó a su lado en la cama.
—¿Y cuánto tiempo tengo que quedarme así?—Ladeó la cabeza en
dirección hacia él, apoyándola sobre sus brazos flexionados.
—Toda la noche.
—¿Es broma cierto?—Sonrió.
—No lo es—. Le devolvió la sonrisa. —Dejando eso a un lado, cuéntame
¿Por qué golpeabas a aquellos hombres?
—No es importante.
—TaeHyung...—Lo miró a los ojos.—Dime, quiero saberlo.
—Estaban hablando sobre ti. ¿Bien?
—¿Y qué era lo que decían?
El chico castaño se mantuvo en silencio por algunos segundos en los
cuales aquellas tortuosas imágenes de lo sucedido se reproducían en su
cabeza. JungKook parece notar como se tensa al oírlo y coloca una mano
sobre su mejilla. TaeHyung lo mira a los ojos.
—Está bien. No hace falta que me lo digas.
Un repentino silencio se extiende pero sus miradas siguen en contacto.
Los ojos de TaeHyung no se apartan ni por un segundo de los de
JungKook y éste sonríe un poco al notar eso.
—Esto...—Coloca una mano sobre la suya.—No puede ser posible.
—¿A qué te refieres?
—No sé cuánto tiempo ha pasado desde que nos conocemos pero... Creo
que me conoces mejor que yo a mi mismo.
—Exageras—. Dejó escapar una risita.
—No lo hago—. Sonríe. —Supongo que debes gustarme mucho. ¿Me
quieres verdad JungKook?
El pelinegro negó con la cabeza manteniendo una sonrisa en sus labios.
—Yo te amo.
—¿Y cómo estás tan seguro de eso? Te juro que muchas veces me
pregunté, ¿cómo alguien como tú pudo soportarme por tanto tiempo? Es
extraño.
—Es que...—Bostezó y luego de hacerlo empezó a parpadear con
lentitud.—Me gusta estar contigo y tenerte a mi lado es... Es lo único que
necesito.
TaeHyung sonrió al verlo. Se le hacia muy adorable la manera en como se
estaba quedando dormido. Con algo de esfuerzo se aproximó hacia él y
atrapó su labio superior entre los suyos.
—¿Tienes algo más que preguntarme bella durmiente?
Las comisuras de JungKook se elevaron y esbozó una tierna sonrisa.
—¿Por qué tú... No atendías a mis llamadas...?—Al terminar de pronunciar
aquellas palabras, suspiró profundamente y cerró sus ojos por completo
dejándose envolver por el sueño.
—Aquellos sujetos me quitaron el teléfono, de cualquier modo no lo usaba
demasiado—. Respondió a pesar de que JungKook dormía. —Buenas
noches.
Una última sonrisa del chico pelinegro a su lado fue lo único que necesitó
para hacerlo sonreír a él también. TaeHyung continuó admirando su rostro
un poco más y antes de dormirse buscó su mano y la colocó nuevamente
sobre su mejilla mientras se encargaba de sostenerla.
No sé que sea esta extraña sensación dentro de mi cada vez que estás a
mi lado, cada vez que te acaricio y tu mano roza mi mejilla, pero estoy
seguro de algo y es que no quiero dejar de sentirla. Nunca te alejes de mi
JungKook.
※ 33 ※
Al otro día, muy temprano en la mañana, JungKook se despertó como de
costumbre y al ver a TaeHyung aun dormido, sonríe y se dedica a
acomodar algunos mechones de cabello que cubrían un poco sus ojos.
Sabe que tiene que verificar sus heridas pero antes de eso se va a dar una
ducha rápida y se arregla para ir al hospital. Quería ahorrar tiempo para
dedicárselo sólo a él. Cuando regresa a la habitación lleva su maletín de
primeros auxilios consigo y se sienta a un lado de la cama. Empieza a
quitarle cuidadosamente el vendaje que él mismo le había puesto en la
noche, y unos minutos después de que empiece a desinfectar sus heridas,
TaeHyung comienza a retorcerse un poco. En cuanto él suelta un quejido
de dolor JungKook se detiene de inmediato.
—TaeHyung, ¿Te sientes bien?
—¿Huh? JungKook...—Intenta voltearse pero el pelinegro coloca las
manos sobre sus hombros evitando que lo hiciera.
—No te muevas. Ya casi termino.
—Mhm... Está bien.
JungKook continúa con su tarea limpiando cuidadosamente cada corte.
Afortunadamente sólo fueron cortes superficiales así que aquellas heridas
se estaban sanando rápidamente. Al terminar deja suaves caricias sobre
su espalda evitando tocar el nuevo vendaje. Observa el color canela de su
piel tersa y sonríe otra vez sin razón. Sitúa las manos a cada lado de su
cuerpo y posa sus labios sobre uno de sus hombros marcando un suave
camino de tiernos besos hasta llegar a la curvatura de su cuello.
—¿JungKook...?
—Lo siento... Ya terminé.
JungKook suspira y TaeHyung al fin puede sentarse en la cama. Unos
segundos después, una de sus manos viaja hasta su mejilla y la acaricia.
Se miran a los ojos y comparten una leve sonrisa.
—Gracias bebé.
Las mejillas del pelinegro arden y un escalofrío lo hace estremecer.
—No quiero que vuelvas a hacer ese tipo de tonterías. No me gusta verte
herido.
—Está bien. Te compensaré esto. Mhm... Tengo una idea. Salgamos esta
noche, sólo nosotros dos.
—¿Sólo nosotros?
—Sí...—Tuerce una sonrisa.—¿Qué opinas?
—De acuerdo—. Sonríe.—¿A dónde iremos?
—Será una sorpresa. Vendré a recogerte a las... ¿Nueve?
—Está bien, así tendré tiempo para arreglarme.
—Entonces vendré a recogerte a esa hora—. Lo besa en los labios. —Dile
a Sunny que hoy no vendrás a casa.
—¿Por qué...?
—Digamos que una parte de la sorpresa la dejé en... mi habitación—. Le
guiñó un ojo y ambos sonrieron.
TaeHyung se incorporó y bostezó mientras revolvía un poco sus cabellos.
—TaeHyung...—Éste lo mira.—¿Podría saber ahora mismo... de qué trata
esa sorpresa?
Una sonrisa perversa aparece en el rostro del castaño y da un paso hacia
él.
—No debiste decir eso. Ven aquí—. Toma su mano y jala de ella de modo
que JungKook logra ponerse de pie.
—¿Por qué no?—Posa las manos sobre sus hombros sin dejar de sonreír.
—¿Tenemos tiempo?—Desliza las manos por sus caderas hasta unirlas
detrás justo al final de su espalda.
—Mhm... Unos quince minutos.
—Tendremos que aprovecharlos—. Dijo entre cada beso que dejaba sobre
su boca.
Manteniendo una leve sonrisa JungKook lo abrazó con cuidado por el
cuello y siguió uno de aquellos besos. Movían sus labios a un mismo
compás sin detener sus constantes caricias. TaeHyung deslizó sus manos
un poco más allá de sus caderas y cuando llegó a esa pronunciada
pendiente sonrió contra sus labios y extendió sus manos lo suficiente para
poder apretar sus nalgas a su antojo.
—¿Qué tenemos aquí?
El castaño lo sujetó de la parte trasera de sus muslos y lo cargó a la altura
de sus caderas, llevándolo directo hacia la cómoda que estaba cerca del
armario. Se situó entre sus piernas y desabotonó los primeros tres botones
de su camisa. Tan pronto su cuello quedó al descubierto sus labios
actuaron como imanes los cuales buscaron aquella piel tan nívea y
delicada para marcarla como se debía. Dejó un suave beso pero luego
entreabrió su boca y dejó que la parte interior de sus labios apreciaran lo
suave de su piel. Luego rozó su lengua sensualmente sobre aquella zona
y succionó despacio robándose un gemido del chico pelinegro. Continuó
recorriendo cada centímetro de la curvatura de su cuello dejando notables
marcas a su paso. Las manos inquietas de JungKook acariciaban su
cabello por detrás de su cabeza enredando algunos mechones entre sus
dedos. Los besos de TaeHyung lo estaban inflamando por dentro y ya no
sabía cómo expresar lo bien que se sentía al ser tocado por él. Cerró
lentamente los ojos dejándose llevar y continuó acariciando sus cabellos
mientras sentía la tibieza de los labios de TaeHyung sobre su piel.
—Amor...—Dijo casi en un susurro, sin embargo aquella simple palabra
llegó claramente a los oídos de TaeHyung, quien inmediatamente detuvo
sus caricias.
JungKook lo notó inmóvil por unos cortos instantes y entonces sólo lo
abrazó por el cuello.
—¿Qué sucede?
—Dilo.
Ambos conectaron sus miradas aunque el pelinegro lo miraba con cierta
confusión.
—¿A qué te refieres? Sólo te he llamado amor—. Sonríe con las mejillas
ruborizadas.
TaeHyung desliza las manos por sus caderas y cuando logra unirlas
detrás, lo atrae tanto como puede hacia él. De modo que su entrepierna
despierta roza la suya.
—Me agrada—. Tuerce una sonrisa y unos segundos luego aproxima
lentamente su boca hacia su oreja. —Me calienta mucho oírte decirlo.
El cuerpo de JungKook se estremece tan sólo con oírlo.
—Mi amor...—Dijo con una sonrisa traviesa intentando provocarlo.
—Sé lo que intentas hacer y...—Atrapa el lóbulo de su oreja entre sus
labios y luego sonríe.—Está funcionando.
—Mhm... Lo dudo.
—¿Huh?—Enarcó una ceja.—¿Quieres comprobarlo?
Antes de que JungKook pudiera responder unos golpeteos en la puerta
hicieron resoplar a TaeHyung.
—¡Kookie!~ El desayuno está listo y para que veas que no soy mala,
también he preparado el desayuno para TaeHyung aunque hay una
pequeña sorpresa en el suyo.
—¡Gracias Sunny, enseguida vamos!—Respondió JungKook en
respuesta.
—¡No te tardes!~
En cuanto ella se va, JungKook deja un beso en los labios del castaño y
luego se aparta de él.
—Pero JungKook, nosotros...
TaeHyung lo sigue con la mirada.
—No te preocupes—. Busca una camiseta suya de adentro de su armario
y se la entrega. —Me encargaré de comprobarlo luego.
—Supongo que sí. Pero la próxima vez...—Enrosca los brazos alrededor
de su cintura.—No te me escaparás doctor Jeon.
—¿Y yo cuándo intenté escapar de ti?—Agarra sus mejillas y lo besa.
Una sonrisa se filtra en aquel beso y finalmente ambos deciden ir a
desayunar. Al llegar a la cocina se sorprenden cuando ven la mesa
preparada con diferentes platillos muy llamativos.
—Vaya, eso se ve muy bien Sunny.
—Gracias Kookie, espero que te guste.
Ella se sienta junto a él mientras que TaeHyung toma asiento justo del otro
lado. Pasan un buen rato comiendo hasta que TaeHyung se incorpora.
—JungKook entonces te recogeré a las nueve. Yo tengo cosas que hacer
ahora.
—Está bien, te acompaño hasta la puerta.
—No hace falta—. Sitúa una mano sobre su hombro. —Come algo. Tienes
que irte pronto. Recuerda no ir a ningún otro sitio, vuelve directo a casa.
—Ya te oí~—Bebe un sorbo de jugo de naranja y luego lo mira directo a
los ojos.—Y tú no te olvides de lo que me prometiste.
—Lo sé—. Sonríe levemente y luego revuelve sus cabellos. —Te veo
luego.
—De acuerdo.
—Adiós querida Sunny, gracias por gastar de tu precioso tiempo
preparando este delicioso desayuno. Oh de nada TaeHyung, me alegro
que te haya gustado~—Dijo Sunny en tono de burla.
—Adiós—. Respondió él tajante. TaeHyung sonrió con ironía y luego se
dirigió directo hacia la puerta.
JungKook apresuró el ritmo de sus pasos y corrió hacia donde estaba.
—¡TaeHyung espera!
El mencionado da media vuelta al oír su voz. JungKook posa las manos
sobre sus hombros, y presiona sus labios contra los suyos. TaeHyung
siente un extraño escalofrío recorrer su espalda y no hace nada más que
acariciar un poco su cintura mientras siente la tibieza de los labios de su
chico. No podía quejarse de nada. Le encantaba la manera en que
JungKook lo trataba. Si bien él no estaba acostumbrado a recibir múltiples
palabras y muestras de afecto, no le desagradaba en absoluto. Le gustaba.
Por momentos se sentía extraño al verlo fijamente o al acariciarlo más de
lo debido. Su cuerpo se estremecía de forma instantánea y aquella
sensación sólo era más intensa cuando sus labios se tocaban o cuando
JungKook lo abrazaba. De algún modo para él seguía siendo extraño,
nunca había sido capaz de poder sentir tanto al estar con alguien y eso
era algo que empezaba a asustarlo. Poco después el beso llega a su fin,
detienen sus movimientos pero sus labios aun permanecen en un suave
contacto.
—¿Qué sucede?—Dijo casi en un susurro.
—Te amo, cuídate mucho... Mi amor.
Al terminar de pronunciar aquellas palabras se aparta un poco, lo mira a
los ojos y le sonríe tímidamente.
—Lo haré. Ya deja de preocuparte tanto por mi—. Aprieta cuidadosamente
una de sus mejillas mientras sonríe.
—Sabes que no puedo dejar de hacerlo.
—Supongo que sí—. Deja un último beso sobre sus labios. —Ya debo irme
o sino...—Acaricia el pómulo de su mejilla con su pulgar. —No querré
dejarte.
—Entonces vete ahora. Jimin vendrá por mi, en cualquier momento.
—Bien. Adiós.
TaeHyung sonríe por última vez frente a él antes de salir por la puerta,
cerrándola a su paso.
Me gustas demasiado. Quizá esa sea la respuesta a aquella extraña
sensación que siento cuando te toco. No hay otra explicación, ni tampoco
otro nombre para lo que me sucede.
※ 34 ※
—Yoongi ya tengo que irme, JungKook me espera.
Jimin torpemente intentaba resistirse a las caricias del contrario, pero
finalmente decidió ceder y lo abrazó por el cuello mientras seguía el ritmo
de un beso voraz cargado de lujuria. Cuando las manos de Yoongi se
deslizaron por la curva de su trasero, el móvil de Jimin empezó a emitir un
sonido muy molesto para ambos. A duras penas se alejaron escasos
segundos, pero mientras el chico pelirrojo atendía la llamada, Yoongi lo
abrazó por detrás de la cintura dejando que su entrepierna impacte contra
su trasero.
—¿Jimin? ¿En dónde estás? Sigo esperándote...
—Kookie, lo siento...—Sostiene la mano de Yoongi.—Enseguida voy...
—Recuerda que tú no puedes volver a llegar tarde. SeokJin lo dijo...
—Lo sé, exageras. Sabes que él sólo intenta asustarnos...
—Como sea, ven ahora mismo o...
Fin de la llamada.
—Yoongi, ¿Por qué hiciste eso? JungKook va a asesinarme cuando me
vea.
El joven blanquecino agarró el teléfono de Jimin y lo lanzó hacia el sofá.
Una sonrisa perversa se pintó en sus labios, y cuando Jimin intentó
enfrentarlo, Yoongi volvió a situarse detrás de él, sosteniendo sus caderas
con firmeza mientras observaba como su entrepierna empezaba a
despertar cuando se rozaba frenéticamente contra su envidiable trasero.
—Sólo diez minutos Jiminnie. Te necesito.
—Pero Yoongi...
—Ahora mismo—. Susurró sensualmente contra su cuello.—Por favor...
—Sólo diez minutos y ya—. Dijo Jimin intentando sonar firme aunque sabía
bien que una vez más había caído ante él.
—Te amo mi vida.
Lo siento JungKook, no me odies.
***
JungKook continuaba llamando a su amigo. O al menos lo intentaba ya
que Jimin no se ha molestado en atender ni una sola llamada. Le
quedaban pocas opciones, no llamaría a TaeHyung sabiendo que él tenía
cosas que hacer. Iba a llegar tarde al hospital si no salía pronto de casa y
si hay algo que en verdad detestaba, era ser impuntual. Tomó su celular
una vez más y arrepintiéndose un poco de dar ese paso, decidió llamar a
una persona de su lista de contactos. Al cabo de unos pocos minutos
aquella camioneta tan familiar estaba estacionada frente a su casa. Tomó
aire y se aproximó hacia allí para sentarse en el asiento del acompañante.
—Buenos días JungKook.
—Buenos días, gracias otra vez por venir a buscarme Jackson—. Dijo
mientras se abrochaba el cinturón de seguridad.
—No me lo agradezcas, me alegra que confíes en mi. Siendo sincero me
sorprendió un poco cuando me llamaste, creí que TaeHyung te llevaría.
—Es que él tenía cosas que hacer, iba a venir un amigo a buscarme pero
al parecer me ha dejado plantado.
—Entiendo, tengo un amigo que todo el tiempo hace eso. Yoongi debería
salir con él.
JungKook sonrió cabizbajo y luego levantó la mirada para verlo mientras
conducía. Las manos de Jackson sostenían firmemente el volante del
vehículo mientras miraba al frente.
—Supongo que sí.
De repente Jackson detiene su camioneta al ver a un grupo de hombres
situarse frente al vehículo impidiéndole continuar.
—JungKook, tengo una gorra debajo del asiento. Póntela ahora.
—Mhm... ¿Por qué?
—Sólo hazlo.
El pelinegro obedeció sin pensarlo y se puso una gorra negra con visera,
la cual traía una inscripción pequeña escrita con letras blancas justo en la
parte de adelante. Le parecía muy extraño lo que estaba sucediendo y tal
y como había pensado desde un principio, ya se estaba arrepintiendo de
haber decidido llamarlo a Jackson. Tenía un mal presentimiento al
respecto. Uno de aquellos sujetos se aproximó hacia la ventanilla del
conductor y éste la bajó con lentitud.
—¿Pasa algo?—Preguntó Jackson sonriente. Lo natural de su sonrisa
llamó un poco la atención de JungKook, quien estaba siendo carcomido
por el nerviosismo.
—Hay algo que tenemos que hablar contigo. Baja de la camioneta y ven
con nosotros.
—¿Justo ahora? Tengo cosas que hacer. ¿No puede ser más tarde?
—He dicho ahora Wang. Y sobre el chico a tu lado...—JungKook traga
saliva y su mirada temerosa viaja hasta conectarse con los ojos oscuros
de aquel sujeto extraño.—Que venga también.
—Me temo que eso no será posible.
—¿Qué?
El joven de cabellos blancos acelera la camioneta y aquellos sujetos
intentan detenerlo por segunda vez pero él no está dispuesto a llevar a
cabo sus órdenes. Con una maniobra algo difícil logra pasar entre ellos sin
ningún problema.
—Jackson... ¿Qué sucede? ¿Quiénes eran ellos...?—Preguntó JungKook
con voz trémula.
—Digamos que no son exactamente mis mejores amigos—. Respondió
con una sonrisa ladina.
Minutos después su camino se ve obstruido por una camioneta negra
similar a la suya.
—¡Maldita sea!—Golpea un lado del volante con fuerza.
—¿Q-Qué harás?
El corazón de JungKook se aceleraba y empieza a asustarse, y con
motivos para hacerlo.
—No te preocupes, me libraré de ellos.
Luego de un buen rato conduciendo Jackson detiene la camioneta muy
lejos del hospital y la estaciona entre muchos otros vehículos. Él es el
primero en salir rápidamente del vehículo. Luego abre la puerta del
acompañante para que JungKook pudiera salir.
—¿Qué hacemos aquí?—Se desabrocha el cinturón de seguridad y luego
le dedica la mirada.—Yo supuestamente tengo que ir...
—Lo sé. Prometo llevarte al hospital lo más pronto posible, pero si no los
perdemos de vista ahora, ellos intentarán seguirte a ti.
—¿Qué...?
—JungKook te lo explicaré luego. Ahora por favor ven conmigo, no hay
tiempo—. Le ofrece su mano y él la mira como si fuese algo sumamente
desconocido.
Si bien confiaba en Jackson, sabía muy bien que a TaeHyung no le
gustaría para nada la idea de que se fuera con él. Pero ¿qué otra opción
tenía ahora?
Sintiendo un nudo en el estómago tomó su mano y Jackson cerró la puerta.
Al instante comenzaron a correr por la acera. Los pasos de JungKook eran
guiados por los del contrario quien apresuraba la velocidad de sus fuertes
pisadas y a la vez inspeccionaba constantemente todo a su alrededor.
Desgraciadamente Jackson logra ver la misma camioneta negra
aproximarse a lo lejos y no le queda otra mejor opción que entrar a un
sucio callejón cercano. Las bolsas de basura estaban esparcidas por
doquier, a pesar de que había contenedores. Deciden esconderse detrás
de uno de aquellos contenedores de basura al menos hasta que estuvieran
totalmente seguros de que aquellos sujetos no los han visto.
—Jackson, ¿Estás seguro de que no vendrán aquí?—Pregunta el
pelinegro mientras se pone de cuclillas detrás de él.
—Claro que sí, tú no te alejes de mi. ¿Oiste?
JungKook asiente cabizbajo.
—¿Ellos tienen algún tipo de relación con ese chico... Bobby?
Jackson deja ir un suspiro. Se sienta en el suelo y apoya la espalda contra
la pared.
—Así es—. Responde.
JungKook lo mira por algunos segundos y al bajar la mirada suspira y luego
se sienta junto a él.
—¿Y yo qué tengo que ver en esto? No lo había visto nunca en mi vida.
Sin embargo parece que quisieran algo de mi. Ya no sé qué pensar.
Jackson chasqueó la lengua contra el paladar y luego resopló.
—Mhm... Ese idiota de TaeHyung no te lo dijo, ¿Cierto?
—¿A qué te refieres?—Lo mira a los ojos.
—Ellos salían juntos. Sucedió mucho antes de lo que pasó con Hana. En
realidad, fue algo que duró muy poco. A TaeHyung no le importó, ya sabes
era una de esas relaciones que duraban una semana o dos. Pero al
parecer a Bobby sí le importó. TaeHyung fue el que puso fin a su relación,
pero Bobby nunca lo superó. No sé qué pasa por la cabeza de ese sujeto.
Es muy resentido.
—Entiendo eso, pero ¿Qué es lo que quiere de mi? ¿Por qué le molesta
tanto que yo sea la persona que esté con TaeHyung? No veo cual es el
problema.
—JungKook...—Jackson cierra los ojos con pesadez y luego los abre con
lentitud mirando fijamente algo en el suelo.—Tú lograste hacer algo con
TaeHyung que Bobby nunca consiguió.
—¿Y qué es...?—Preguntó JungKook algo confuso mientras lo miraba.
—Tú lo haces feliz, ese es el problema.
※ 35 ※
JungKook continúa en su lugar intentando procesar las recientes palabras
de Jackson. Sabía que TaeHyung era una persona diferente antes de
conocerlo, pero nunca supo con seguridad cuán feliz lo hacía el estar junto
a él, ya que nunca se lo ha dicho en palabras concretas. No le molestaba
que no sea tan expresivo con él, le bastaba que permaneciera a su lado y
que abriera su corazón para contarle un poco más sobre su familia. Era
suficiente para él, al menos por ahora.
—JungKook... ¿Te sientes bien?
El pelinegro logra reaccionar cuando Jackson coloca una mano sobre su
hombro.
—Lo siento. ¿Qué es lo que habías dicho?
—Olvídalo—. Rió un poco y luego se incorporó. —Al parecer todos ya se
fueron, no hay necesidad de esconderse.
—Eso es bueno... Supongo—. Musitó y luego se puso de pie mientras se
quitaba el polvo de sus pantalones.
—Ya no necesitarás esto...—Le quita la gorra con cuidado y se la pone él
aunque al revés, de modo que la visera queda hacia atrás.—Te llevaré al
hospital. Lamento mucho todo lo que sucedió. Llegarás tarde por mi culpa.
Lo siento otra vez.
—No te disculpes, tú aceptaste llevarme asi que...
—¡Cuidado!
Jackson toma su mano antes de que pudiera terminar de hablar, y lo atrae
con algo de rudeza hacia él pero desafortunadamente JungKook se
resbala con algo plástico que se encontraba en el suelo y cae encima del
fornido cuerpo de Jackson. Éste último sujeta su cintura por impulso
mientras que el pelinegro colocaba las manos sobre sus pectorales.
Segundos después de que aquello sucediera, el sonido de un disparo hizo
temblar a JungKook y por consecuencia se aferró con fuerza a la camisa
del chico debajo de él.
—JungKook... ¿Estás bien?
—Yo...—Poco a poco la realidad de sus actos lo hace entrar en razón y se
aparta de él.—Sí... Es decir, estoy bien.
—Tienes que volver a casa ya mismo.
—¿A casa? Yo tengo cosas que hacer.
—Sólo por hoy JungKook, esto es peligroso. Ese sujeto está loco. Hablaré
con TaeHyung y le contaré lo que sucede pero tú tienes que estar a salvo.
—Mhm... Bien. Pero si llegaras a saber algo por favor dímelo.
—De acuerdo, cuando sepa algo te llamaré—. Sonríe un poco. —Ahora
salgamos de aquí.
Jackson comienza a caminar pero al darse cuenta de que JungKook se ha
quedado muy lejos de él, detiene sus pasos y lo espera.
—¿Por qué te detienes?
—Eso dímelo tú.
—Es que...—El pelinegro baja la mirada y luego traga saliva.—Me resbalé
y creo que me torcí el tobillo. Pero no es nada grave.
El chico de cabello blanco se sitúa de espaldas frente a él.
—Súbete.
—No hace falta, aun puedo caminar por mi cuenta.
JungKook rió un poco ante la actitud del joven. Se sentía como el
personaje de un drama. Pero siendo sincero no le agradaba la idea de que
otro chico que no sea TaeHyung se ofreciera a llevarlo en su espalda.
—JungKook por favor, no quiero que te hagas más daño. Déjame llevarte.
—Hablo en serio, no es necesario. Hiciste suficiente por mi hoy y te lo
agradezco pero no necesito que tú...
Para su sorpresa alguien lo carga en sus brazos y JungKook estuvo a
punto de soltar un grito de terror pero al ver de quien se trataba sólo
suspiró.
—¿TaeHyung qué haces tú aquí?
—¿En verdad preguntas eso? Yo tendría que preguntártelo. Se supone
que tú deberías estar en el hospital ahora mismo. Y prometiste que cuando
salieras de allí, irías directo a casa. ¿Qué es lo que haces por aquí? ¿Huh?
—Hey TaeHyung, yo puedo explicarte lo que sucedió—. Dijo Jackson de
repente.
—No te ofendas pero quiero que él mismo sea el que me lo explique.
—De acuerdo pero ¿Por qué mejor no hablan dentro de la camioneta?—
Sugirió el chico de cabello blanco.
Al cabo de algunos minutos todos se encontraban en la camioneta de
Jackson. Él se encargaba de conducir hacia la casa del castaño mientras
que TaeHyung y JungKook compartían el asiento trasero.
—Entonces... ¿Vas a decirme qué hacías en ese lugar?
—¿Por qué mejor no me dices quién es Bobby? Tú salías con él, ¿no es
así? ¿Por qué no me lo dijiste?
—Jackson...—Dijo el chico castaño luego de un largo suspiro.
—Lo siento TaeHyung. Creí que tú se lo habías dicho—. Respondió él.
—Yo no sé qué hubiera hecho si él no hubiese estado allí conmigo.
Jackson no puede evitar sonreír un poco al oírlo. Se alegraba de haber
podido estar allí para ayudarlo.
—Nada de esto hubiera pasado si tú hubieras obedecido mis órdenes.
—¿Y por qué tengo que llevar a cabo "tus órdenes"? Nosotros sólo salimos
juntos, y yo también soy libre de hacer lo que quiero y cuando yo quiera.
No tengo por qué obedecer todo lo que dices.
TaeHyung miró por la ventanilla y resopló.
—Debes hacerlo.
—¿Por qué lo haría?
TaeHyung busca su mano y entrelaza sus dedos con los de él.
—Porque tú me perteneces. Eres sólo mio. Si alguien te hiciera el más
mínimo daño y yo no logro estar contigo para ayudarte... Nunca me lo
perdonaría JungKook.
El pelinegro emite un ligera sonrisa y luego se aproxima lo suficiente hacia
él para dejar caer su cabeza de lado justo sobre el hombro de TaeHyung.
Por un lado el hecho de que se preocupara tanto por él le sorprendía pero
por otro lado se sentía tranquilo al tenerlo a su lado más tiempo de lo
habitual. La seguridad que le brindaba TaeHyung era única y por
reacciones como esa sólo conseguía que lo ame aun más.
Jackson les echó un vistazo mirando su reflejo a través del espejo
retrovisor del vehículo. Cuando regresó la mirada hacia el frente suspiró.
Nada podía hacer si ellos eran felices. Le gustaba JungKook y tan sólo con
imaginar que esa preciosa sonrisa podría desaparecer, el pecho
empezaba a dolerle. Quería verlo feliz, y aunque le doliera eso sólo ha sido
capaz de verlo cuando estaba en compañía de TaeHyung.
—¿Jackson te sientes bien?
La melodiosa voz de JungKook llegó a sus oídos.
—Claro que sí. ¿Por qué lo preguntas?
—Es que parecías muy sumergido en tus pensamientos y estabas algo
serio. Me resulta un poco extraño verte asi.
—JungKook, él siempre ha sido de esa manera. No tienes que
preocuparte. Sólo trata de llamar tu atención—. Agregó TaeHyung.
Jackson rió al oírlo.
—Nunca cambias TaeHyung.
—No digas eso...—Agregó JungKook.—Él ha cambiado mucho desde que
lo conocí.
—No hace falta que lo digas. TaeHyung apenas tiene tiempo para
nosotros. Supongo que pasará lo mismo que sucedió con YongGuk. Cada
vez que salíamos él sólo nos daba la tonta excusa de que iba a ayudar a
su padre tan sólo para poder verse con alguien.
—Pero eso no tiene nada de malo Jackson. Algún día tú también
conocerás a alguien. ¿Tienes a alguien que te guste?
—Quizá...
La camioneta se detuvo frente a la casa de TaeHyung.
—JungKook ven conmigo—. Lo llamó el chico castaño.
—Está bien.
—TaeHyung yo tengo algo que hablar contigo—. Dijo Jackson antes de
que el castaño se bajara de la camioneta.
—Entonces sólo ven. No te preocupes por mis padres, ellos no están
ahora.
Después de lo que pasó con Hana, los padres de TaeHyung no llevaban
una buena relación con Jackson. Como era de esperarse ellos creían que
él podría haber alcoholizado y que luego había abusado de la joven.
Al ingresar a casa de TaeHyung, éste le pidió a Jackson que esperara en
la sala mientras que JungKook y él, iban a la cocina en busca de algo para
beber.
—¿TaeHyung dónde están los vasos?
El pelinegro abría y cerraba las diferentes puertas de la alacena en un
intento por encontrar la vajilla.
—Bebé ahí no encontrarás nada...—TaeHyung se apoyó de espaldas
contra la mesada de la cocina siguiéndolo con la mirada.—Sólo toma
algunas latas de cerveza que hay adentro del refrigerador.
—Mhm... De acuerdo.
Mientras abría el refrigerador y buscaba algunas latas de refresco entre
los incontables packs de cerveza, el castaño se aproximó hacia él por
detrás y unió las manos delante de su abdomen, apoyando luego el
mentón entre su hombro y cuello.
—Si lo que buscas son refrescos, no hay. Mis padres sólo beben agua.
—¿Y tú también bebes agua cierto?
—A veces si.
JungKook cerró la puerta del refrigerador y cubrió sus manos con las
suyas.
—Mi amor no puedes beber cerveza todo el tiempo.
TaeHyung sonrió algo avergonzado y terminó enroscando los brazos
alrededor su cintura.
—Podría quedarme así contigo durante todo el día. Lo juro.
JungKook sonrió cabizbajo.
—Yo también quiero eso, pero justo ahora Jackson está en la sala.
Tenemos que ir con él.
El agarre del chico castaño se hace cada vez más débil y JungKook
aprovecha ese momento para voltearse y así mirarlo a los ojos.
—Bien, pero antes dame un beso.
El pelinegro deja un beso fugaz sobre sus labios y luego da media vuelta
caminando directo hacia la puerta de la cocina.
—Volvamos.
—Oye te pedí un beso para adultos, no un beso para niños—. Se cruzó
brazos.
JungKook volvió a voltearse.
—¿Beso para adultos?—Rió un poco con gracia.—Ya que tú eres un
experto en eso... Ven y hazlo tú.
La sonrisa en el rostro del chico castaño hizo sonreír a JungKook al menos
por unos instantes. TaeHyung fijó su mirada en él y caminó con pasos
firmes hacia donde estaba. JungKook, manteniendo una leve sonrisa en
los labios, retrocedió con lentitud hasta que tocó la orilla de la mesada.
TaeHyung lo levantó con algo de esfuerzo y dejó que se sentara cerca de
la orilla. Sin darle tiempo a reaccionar se situó entre sus piernas y lo besó.
Se sentía tan bien cuando sus labios se tocaban con ímpetu entre sí. Le
encantaba sentir la tibieza y suavidad de los labios rosados de JungKook
al ser devorados por los suyos. Nunca creyó que disfrutaría tanto la tarea
de besar a alguien en todo momento. No podía compararse con nadie, esa
sensación que provocaba en él era única. Deslizaba las manos por sus
fibrosos muslos, y éstas ascendían en intensas caricias hasta llegar al
borde de su camiseta. Cuando sus manos intentaron adentrarse por
debajo de aquella prenda, JungKook se apresuró a sostener sus manos.
—Suficiente—. Deja un último y ruidoso beso sobre sus labios antes de
empujarlo por los hombros y así bajarse de la mesada. —Volvamos ¿si?
—Si no me queda otra opción—. Relamió su labio inferior. Unos segundos
después miró por casualidad la alacena. —Dejaste una de las puertas
abierta.
TaeHyung se aproximó hacia allí e intentó cerrarla pero al parecer había
algo atascado cerca de las bisagras, lo cual no permitía que se cerrara
completamente. La abrió por completo y pudo ver algunos papeles cerca
de una caja de cereal integral.
—¿Qué es eso?—Preguntó JungKook.
—No lo sé.
Cuando TaeHyung tomó los dichosos papeles en sus manos y comenzó a
leer lo que estaba escrito, todo a su alrededor se esfumó en menos de un
segundo y una oleada de impotencia lo inundó tan rápido como una ráfaga
de viento. JungKook se preocupó al ver su reacción y dio un paso hacia él
para echar un vistazo a lo que leía.
Eran los informes médicos de SeungJo.
—Entonces... Ellos no iban a decírtelo—. Dijo JungKook un poco
desanimado.
Y aquellas palabras fueron la gota que derramó el vaso. El chico castaño
levantó poco a poco la mirada para ver los ojos de JungKook.
—¿De qué estás hablando?—Sonrió un poco intentando parecer calmado
aunque esa calma no le duraría demasiado.
Un ligero e incómodo silencio se hace presente y JungKook, si bien sabe
que se ha equivocado al comentar algo como eso, no se arrepentía del
todo. No quería ocultarle nada.
—Yo... Creí que tus padres te lo dirían.
—No puedo creerlo, que tú... Es decir, ¿También sabías todo esto?
—Sí. Pero no hace mucho tiempo que me enteré de eso. Fue pura
casualidad y yo no sabía si decírtelo, creí que tus padres hablarían contigo.
—Claro, tenías que pensarlo lo suficiente para decírmelo. ¿No?—Habló
con ironía.—¿No ibas a decirme que mi hermano en realidad... Murió de
cáncer? ¿Incluso... Estás apoyando a mis padres?—Rió un poco mientras
estrujaba los papeles en sus manos.—Vete.
—No es así. Yo no quise...
—¡Vete de aquí!—Vociferó con la voz cargada de rabia.
Al parecer aquel grito llamó la atención de Jackson quien inmediatamente
se dirigió hacia la cocina.
—¿Qué sucedió?
JungKook a punto de soltar algunas lágrimas, tragó saliva e intentó
acercarse hacia él.
—TaeHyung por favor escúchame.
El castaño dio meda vuelta y cerró los ojos mientras dejaba ir un suspiro.
—Vete. No quiero oírte.
—Pero yo...—Tomó su mano y TaeHyung la alejó bruscamente.
JungKook decidió rendirse y caminó en reversa unos cuantos pasos, luego
dio media vuelta con la firme idea de huir y chocó contra Jackson. Éste lo
tomó de los brazos con firmeza y suspiró.
—Espérame en la camioneta. Yo te llevaré a casa. ¿Oíste bien?
JungKook asintió cabizbajo y se apartó de él para luego caminar
rápidamente hacia la entrada. Sus ganas de llorar se hacían más grandes
ante cada paso que daba alejándose de TaeHyung. La culpa lo estaba
atormentando duramente. Ahora el chico que amaba estaba sufriendo y
en parte sabía que era por su culpa. Lo que más quería era estar junto a
él en ese momento tan duro, y su preocupación crecía en cada segundo
en que pensaba que él estaría solo.
Lamento no haberte dicho antes lo que sucedió TaeHyung.
Por otro lado, Jackson seguía en la cocina. Dio unos cuantos pasos hasta
quedar cerca de él.
—TaeHyung tenemos que hablar.
El castaño dio media vuelta.
—¿Qué haces tú aquí todavía? Quiero estar solo, vete.
—Yo no soy como JungKook y lo sabes, no me faltan ganas de golpearte
por hacerlo llorar.
—¿Desde cuándo te preocupas por alguien? No me hagas reír. Tú lo único
que quieres es acostarte con todos.
—Lo sé, pero ya fue suficiente de esa vida. Y escúchame bien ahora
porque no voy a repetirlo. Me gusta JungKook, y... No me interesa si él
está contigo. Si tú llegaras a lastimarlo una vez más, no te lo perdonaré.
TaeHyung suelta una risa.
—¿Crees que no lo sabía? Puede intentar lo que quieras pero él sólo me
ama a mi.
—¿Y tú qué sientes por él? ¿Lo amas o es sólo uno de tus pasatiempos?
Un extenso silencio se oyó y Jackson sonrió de lado.
—Ese no es tu problema. Vete de aquí.
—Está bien, me iré ahora mismo porque JungKook me está esperando en
la camioneta. Él confía en mi. Incluso me llamó hoy para que lo llevara al
hospital. Ni siquiera se preocupó en preguntarte a donde ibas. Si tan sólo
supiera que estabas en casa de esa zorra manipuladora de Hana, me
pregunto cómo reaccionaría.
—Es mi vida, y para tu información yo no engaño a JungKook—. Convierte
las manos en puños.
—Como digas, tú sigue haciendo lo que quieras pero ¿Sabes qué? Un día
te arrepentirás de haber dejado ir a una persona como él. Cuando yo tenga
la oportunidad voy a aprovecharla al máximo, y haré todo lo que tú no
hiciste con él. Lo cuidaré, lo haré feliz y por encima de todo... Siempre le
seré fiel.
Para ese entonces los nudillos fríos de TaeHyung aterrizaron en la
comisura de la boca de Jackson.
—Largo de aquí.
※ 36 ※
Exactamente tres días pasaron. En los cuales JungKook no ha sabido
absolutamente nada de TaeHyung. Trató de llamarlo pero fue inútil ya que
no le respondió a ni una sola llamada. Incluso le ha dejado múltiples
mensajes, y lo que más le sorprendió fue que había leído cada uno de
esos mensajes pero no ha respondido.
Un viernes en la noche intentó despejarse un rato estudiando en su
habitación. Eso era lo único que lograba distraerlo momentáneamente.
Jimin ha tratado de convencerlo para salir pero como era de esperarse,
JungKook se negó.
—Kookie, Jackson ha venido a verte...—Le dijo Sunny por detrás de la
puerta.
Él dejó sus apuntes sobre la cama y caminó descalzo hacia la sala.
—¿JungKook te sientes bien?—Le preguntó Jackson.
—Sí. Mhm.. Tú... ¿No has sabido nada sobre él?
—Lamento decirte que no.
—Entiendo.
Desde que salía con TaeHyung nunca habían estado separados durante
tanto tiempo y la distancia en verdad le dolía demasiado. Pero eso no era
lo que más le robaba su atención sino que estaba preocupado por él, y
mucho. Tenía miedo. Temía lo que TaeHyung pudiera estar pasando al
enterarse de esa noticia tan triste. Caminó hacia el sofá y se sentó,
flexionando las piernas sobre el mismo. Miraba su teléfono sobre la mesita
ratona esperando una llamada, o un mensaje de su parte diciendo que se
encontraba bien pero cada vez que el teléfono sonaba y veía un mensaje
que no era suyo, su desesperanza crecía.
—No te preocupes demasiado—. Jackson se sienta en el sofá junto a él.—
Hubo una vez en que él se fue de casa y no volvió por una semana
completa. ¿Y sabes que fue lo que dijo cuando regresó?
JungKook lo miró a los ojos.
—¿Qué dijo?
—"Necesitaba estar solo"—Dijo intentando imitarlo.
El pelinegro sonrió y bajó la mirada.
—Me siento un poco más tranquilo al saber eso.
Él le devolvió una contagiosa sonrisa y luego buscó algo en el bolsillo de
su chaqueta.
—Casi lo olvido, no soy un buen médico como tú, pero me dijeron que
cuando estás triste este es el mejor remedio—. Agarra su mano y coloca
una tableta de chocolate en su mano.
—No creo que sólo un chocolate me ayude pero...
—Esperaba a que dijeras eso...—Busca en el otro bolsillo de su chaqueta
y saca dos tabletas de chocolate similares.—¿Es suficiente? Puedo ir a
comprarte más si quieres.
—No seas tonto. Esto es más que suficiente—. Soltó una risita.
—Que risa tan preciosa.
Al oír aquellas palabras JungKook no supo que decir asi que sólo ignoró
su mirada evitando sentirse mucho más avergonzado de lo que ya estaba.
—Lo lamento no quise incomodarte—. Resopló.
—No es eso. Es sólo que a mi no me agrada mi risa y es raro oír que
alguien como tú me lo diga.
—¿Alguien como yo?—Enarcó una ceja.
Se oyen pasos.
—Jackson, JungKook sólo quiso decir que le pareces lindo. Yo tengo que
ir a casa de alguien a buscar unas cosas. Empieza a hacer frio, ¿No lo
creen? Deberían continuar su conversación en la habitación.
—¡Sunny!—Los pómulos de JungKook se tiñeron rosados
instantáneamente.
—Adiós~ Tengan una linda noche.
Ella finalmente se marcha.
—Ignora a Sunny...—Dijo JungKook forzando una sonrisa.—Sólo bromea.
—JungKook ya deja de preocuparte. Aunque por otro lado, tu amiga tiene
razón. Empieza a hacer frío.
—Yo no tengo frío... Pero ¿Quieres beber algo caliente? Podría prepararte
lo que sea que tú quieras.
—Mhm... Creo que un café bastará.
—De acuerdo.
—Iré contigo.
Ambos se dirigen hacia la cocina y al llegar allí JungKook sólo prepara la
bebida en una cafetera eléctrica. Mientras busca un par de tazas y las
coloca sobre la mesada intenta agarrar un pequeño frasco de cristal que
contenía azúcar, el cual se encontraba en el fondo de la alacena. Le faltaba
sólo un poco más para conseguir alcanzarlo asi que se pone de puntillas
y afortunadamente lo agarra.
—¿Necesitas ayuda con algo?—Preguntó Jackson mientras deslizaba una
mano por su espalda.
JungKook se sorprende un poco al sentirlo y desgraciadamente deja caer
el frasco en el suelo.
—Lo lamento.
¿Por qué me estoy disculpando?
—Fue sólo un accidente, te ayudaré a limpiar.
—No hace falta.
Se pone de cuclillas cerca del frasco destrozado y empieza a colocar todos
los vidrios dispersos por el suelo, en un mismo sitio. Al parecer no está en
los planes de Jackson quedarse de brazos cruzados asi que intenta
ayudarlo pero cuando se pone de cuclillas, JungKook suelta un quejido de
dolor. Se había lastimado el dedo índice con un trozo de cristal.
—¿Te hiciste daño?
—Es sólo un pequeño corte. Lo lavaré luego.
—Pero tu dedo aun no deja de sangrar. Dame tu mano.
El pelinegro asiente y le enseña su herida.
—Sólo es una herida superficial. ¿Lo ves?
El chico frente a él toma su mano con cuidado y observa el corte con
precisión. Unos segundos después rápidamente acerca su boca hacia ese
pequeño corte y deja que sus labios lo cubran mientras succiona muy
despacio.
—Jackson... ¿Qué haces...?
Un escalofrío hizo estremecer su cuerpo cuando sintió como labios del
joven rozaban tan sólo uno de sus dedos. Tragó saliva y luego sin pensarlo
un minuto más, apartó su mano.
—Lo siento es que creí que así sanaría más rápido. De cualquier modo ya
no sale sangre—. Sonrió.
—Mhm... Es cierto pero tú... No vuelvas a hacerlo. Por favor no te enfades
es sólo que me siento algo... Incómodo—. Respondió sin mirarlo a los ojos.
—Entiendo. Si eso te incomoda, no volveré a hacerlo. Pero ahora déjame
limpiar esto. Quiero ayudarte en algo.
—Bien. Sólo por esta vez—. Sonríe un poco y luego se incorpora.
Al cabo de un rato ambos estaban sentados en el sofá de la sala
terminando de beber una taza de café mientras veían una película de
comedia.
—Jackson hoy es viernes, ¿tú no tienes que salir con tus amigos o algo
por el estilo?
—La verdad es que me invitaron para salir pero yo les dije que tenía algo
más importante que hacer.
—¿Y qué es?—Preguntó JungKook inocentemente mientras sostenía la
taza de café en sus manos.
—Estar contigo. Porque me gustas JungKook.
El mencionado sonríe pensando que se trata de alguna broma y luego le
da un sorbo a su café.
—No caeré otra vez. Admito que casi me lo creo—. Ríe un poco y luego
regresa la mirada hacia la película. —TaeHyung y tú son casi iguales en
eso. A ustedes les gusta demasiado hacer bromas.
—¿Crees que es una broma?
Jackson deja su taza sobre la mesita frente al sofá y luego lo mira con
seriedad.
—Sé que es una broma. Estoy acostumbrado a eso, no te preocupes—.
Respondió restándole importancia a su reacción.
De pronto comienzan a oírse golpeteos que venían desde la puerta.
—Ya es muy tarde. Quizá Sunny ya regresó—. Deja su taza junto a la de
él.
Cuando se incorpora para ir hacia la puerta, Jackson también lo hace y se
apresura a tomar su mano con algo de posesión.
—¿Qué sucede?—Preguntó el pelinegro confundido.—Iré a ver quien es
y luego regreso. Espera un momento.
—Tu amiga puede esperar... Yo no—. Contestó firme.
—Ya deja de bromear. ¿Quieres?—Sonríe un poco.
Jackson se sitúa frente a él y coloca las manos en su cintura, JungKook
no dice nada sólo permanece inmóvil en su lugar sin saber cómo
reaccionar. El contrario toma ventaja de eso y observa sus labios tan
rosados y deseables. Y sin darse cuenta su boca ya se encontraba a pocos
centímetros de los labios del pelinegro. Al sentir su respiración cálida
emanar de su boca cuando JungKook entreabrió los labios para hablar, no
lo soportó más y acortó esa tediosa distancia de una sola vez al mismo
tiempo en que cerró los ojos. Su cuerpo se estremeció cuando sintió la
calidez de sus tersos labios entre los suyos. Nunca había sentido algo
semejante en su vida. Sus labios eran tan suaves y dulces que podría
volverse adicto a ellos.
De repente se escuchó el sonido de la puerta abrirse y cerrarse con fuerza.
JungKook apartó a Jackson y escondió los labios evitando decir algo que
solo lo hiciera sentir aun más incómodo de lo que ya estaba.
—Mhm... JungKook, han venido a verte—. Era la voz de Sunny.
El mencionado se volteó a ver de quien se trataba y su corazón se detuvo
por un instante. Pareciese que últimamente todo estaba en su contra.
—TaeHyung.
El pelinegro se dirigió hacia donde estaba y lo abrazó del cuello. Pocos
segundos después, las manos del castaño toman sus brazos con cuidado
y a duras penas lo aleja de él.
—Supongo que... Me equivoqué contigo—. Tuerce una sonrisa.
—Si es por lo que acaba de pasar, yo... Yo no fui el que lo besó.
—Lo peor de todo es que... Empezaba a confiar en ti. ¡Yo confiaba en ti,
maldita sea! Te dije cientos de veces que no te acercaras a él pero no me
escuchaste. Si lo que querías era quedarte con él ¿Por qué decidiste estar
conmigo? ¡¿Por qué?! ¡Responde!
El tono tan frio y severo de su voz erizó los vellos de la piel de JungKook.
Había quedado atónito. Pareciese que sus palabras temían salir de su
boca.
—Oye TaeHyung tranquilízate—. Añadió Jackson.
—Tú no tienes derecho a hablar—. Camina directo hacia él con la mirada
cargada de furia. —Primero lo hiciste con Hana, ¿Y ahora te atreviste a
besar a JungKook?
—Te dije que aprovecharía mi oportunidad. En cambio tú has tenido que
pensarlo durante días tan sólo para venir y disculparte con él, sabiendo
que no tiene la culpa. ¿Y me dices a mi que no tengo derecho a hablar?
¿Quién te crees que eres?
Las palabras de Jackson ya lo habían irritado lo suficiente. Estaba a punto
de golpearlo pero entonces los brazos de JungKook lo abrazaron por
detrás tratando de impedir que se mueva.
—No lo hagas—. Lo abraza con fuerza.
—JungKook suéltame ahora.
—No lo haré. Sabes que yo sólo te amo a ti, y no me gusta que hagas
esto. Por favor, no lo hagas.
—¿Deberías escucharlo no lo crees?—Añadió Jackson.
—Es todo. Ya fue suficiente—. Dijo el castaño luego de meditar aquellas
palabras.
JungKook deshace aquel abrazo con lentitud.
—¿Qué es lo que intentas decir...?
TaeHyung no le responde. Se dedica a caminar hacia la puerta de la
entrada bajo la mirada latente de un JungKook absolutamente
desconcertado.
—Sunny gracias por tu ayuda.
La joven se quedó plasmada en su lugar al oírlo mientras veía como
TaeHyung salía rápidamente por la puerta sin decir absolutamente nada
más.
—¿Qué fue eso?
JungKook ignoró las palabras de su amiga y corrió hacia su habitación.
Cuando regresó a la sala ya estaba vestido. Agarró su celular y sin siquiera
escuchar a Jackson o a Sunny corrió hacia afuera.
—¡¿Kookie a dónde vas?!—Le preguntó su amiga a gritos desde la puerta.
—¡Tengo que hablar con él!
JungKook corrió por la acera, en plena noche de un viernes, en busca de
TaeHyung. Tenía que encontrarlo, quería hablar con él y explicarle lo que
sucedió. Si bien Jackson lo besó, no sentía nada más que una amistad por
él. TaeHyung debía saberlo. No esperaría otros tres días a que aparezca
para poder hablar con él. Sólo esos pocos días sin su compañía fueron
suficientes para que se diera cuenta de que no podía estar otro día más
sin él, lo amaba con toda su vida y esta vez no lo dejaría escapar. Su
celular sonó en repetidas ocasiones pero no le prestó atención. Seguía
corriendo lo más rápido que podía tratando de localizarlo.
Ya había pasado más de media hora y no logró encontrarlo por ningún
sitio. Su respiración estaba sumamente agitada y sudaba mucho pero eso
no iba a convertirse en un obstáculo para él. Su teléfono sonó otra vez y
por fin decidió ver de quién se trataba. Primero decidió ver los mensajes.
Y bastó con leer sólo uno de ellos para que su pecho volviera a latir y
corriera hacia aquel sitio.
TaeHyung
Últ. vez hace 2 minutos.
Necesito hablar contigo. Te espero en mi antigua casa.
00:41√√
Lamento lo que pasó JungKook
Por favor perdóname.
00:41√√
Al cabo de un rato el pelinegro por fin había llegado. Entró por la puerta y
mire por donde mire todo estaba a oscuras.
—¿TaeHyung?
No obtiene respuesta.
Su mirada se fija en las escaleras que llevaban hacia arriba y sin pensarlo
las sube. Camina despacio observando dentro de las habitaciones
cercanas para ver si estaba allí pero aun no pudo ser capaz de encontrarlo.
Desgraciadamente cuando dio otro paso sus pies patearon algo de vidrio.
Era una botella de cerveza.
De repente oyó sonidos extraños que venían desde una habitación la cual
se suponía era de TaeHyung. Tragó saliva y armándose de valor caminó
directo hacia allí con cautela. Tan pronto abre la puerta del cuarto, sus ojos
se llenan de lágrimas en menos de un segundo y su corazón se estruja
tanto que el dolor lo aturde y por alguna razón no puede mover sus piernas.
—Sigue~
TaeHyung se encontraba en su cama teniendo relaciones sexuales con
alguien más.
Un chico.
Y esa persona era nada más y nada menos que Park Jimin, su mejor
amigo.
※ 37 ※
Con la vista nublada con sus lágrimas dio un paso hacia atrás y corrió
escaleras abajo. Ni siquiera sabía a dónde estaba yendo, solo quería salir
de allí lo más pronto posible. El repugnante sonido de los gemidos
lujuriosos de ambos, resonaban en sus oídos.
Cuando salió afuera detuvo sus pasos en la acera. Transformó sus manos
en puños y rompió en llanto.
No pudo haber sido Jimin, esto no puede ser cierto. TaeHyung no lo
haría... Él no puede hacerme esto.
—Oye... ¿Te sientes bien?—Dijo alguien por detrás suyo.
Los vellos de su piel se erizan al oír aquella voz y cuando da media vuelta
su teléfono cae en el suelo y sólo puede sentir un fuerte dolor detrás de su
cabeza.
—Llévenselo rápido—. Logró oír con claridad antes de que todo se volviera
completamente oscuro.
***
—Entonces... Jackson cuida de JungKook ¿sí?—Le dijo Sunny mientras
sostenía su bolso.
—Descuida, iré a buscarlo y lo traeré a casa—. Sonríe un poco.
Sunny se despidió de él y Jackson fue en su camioneta rumbo hacia casa
de Yoongi. Sabía muy bien que no le agradaba a los padres de TaeHyung
asi que decidió ir a su casa para que Yoongi intentara hablar con ellos y
preguntarles si él y JungKook se encontraban ahí.
Unos minutos antes de llegar, Jackson marcó el número telefónico de
Yoongi para verificar que estuviera allí.
—Hey Jackson...
—Yoongi, ¿Estás en tu casa?...
—Sí. Yo estaba esperando a Jimin. Íbamos a salir juntos esta noche, pero
aun no llegó, asi que estaré aquí un rato más...
—De acuerdo. Ahora mismo estoy yendo a buscarte, necesito tu ayuda.
Es sobre TaeHyung y JungKook...
—Mhm... ¿Y tú qué tienes que ver en sus problemas de pareja?...
—No bromeo. Esto es importante. ¿Vas a ayudarme o no?...
—Claro. Te espero aquí...
—Entonces te veo en un rato...
Fin de la llamada.
Minutos después Jackson al fin había llegado. Le explicó rápidamente lo
que sucedió a Yoongi y éste aceptó ir a casa de TaeHyung sin problemas.
Yoongi le dejó incontables mensajes a Jimin pero éste ni siquiera los ha
visto. No se preocupaba mucho, Jimin solía tardar demasiado
arreglándose así que supuso que quizá estaría en su casa maquillándose
o algo por el estilo.
Al llegar a casa de TaeHyung, Yoongi bajó de la camioneta y caminó hacia
la entrada para luego tocar el timbre. El padre de TaeHyung salió a
recibirlo.
—Yoongi, qué sorpresa. ¿Sucedió algo?
—Disculpe la hora, pero yo sólo quería preguntarle si TaeHyung está en
casa justo ahora.
—¿TaeHyung? Él no ha venido desde hace ya varios días. Con mi esposa
estábamos muy preocupados asi que esta tarde llamamos a esa adorable
chica, Hana, y ella nos dijo que él estaba en nuestra antigua casa, así que
eso nos ha dejado tranquilos.
—¿Él está en aquella casa... Con Hana?
—Sí, ella misma nos lo dijo esta tarde.
—Entiendo. Si me disculpa señor Kim, yo debo irme. Que tenga buenas
noches.
Yoongi se despide respetuosamente de él y luego regresa a la camioneta
de Jackson para contarle todo. Sin esperar un sólo segundo más, se
dirigen hacia la antigua casa de TaeHyung. Cuando finalmente llegan, esta
vez ambos salen del vehículo.
Mientras caminan por la acera uno de ellos distingue algo en el suelo.
—¿Eso es un celular?—Jackson lo agarró y presionó el botón de
desbloqueo. Al ver una foto de JungKook como fondo de pantalla volvió a
bloquearlo y lo apretó con fuerza.—Es el de JungKook.
—¿Qué?
El chico de cabello blanco corrió por el jardín de la dichosa casa hasta
adentrarse en ella sin permiso alguno. Buscó y buscó en cada habitación
de la planta baja, pero desafortunadamente JungKook y TaeHyung no
estaban en ningún sitio. Subió rápidamente las escaleras y al ver una
botella de cristal en el pasillo fue directo hacia allí. Alzó la mirada cuando
vio una puerta entreabierta y la abrió por completo. Dos cuerpos desnudos
se encontraban sobre la cama. TaeHyung estaba medio dormido mientras
que el joven junto a él dormía sobre su pecho y lo abrazaba de la cintura.
Su sorpresa no fue tanta ya que en el pasado lo había visto a TaeHyung
varias veces en esa situación.
—¡Hey Jackson! Sabes que no puedo correr tan rápido. ¿Te burlas de mi
porque tengo piernas cortas eh? No es gracioso...
Las palabras de Yoongi poco a poco se desvanecen en el aire cuando
distingue a Jimin en la cama. Ingresa en la habitación y Jackson trata de
detenerlo pero él se niega. Ve jeringas usadas en el suelo y tiene que
respirar hondo unas cuantas veces e intentar calmarse para no ir corriendo
en busca de esa perra de Hana y darle su merecido.
Yoongi, con su corazón destrozado, le pone su ropa interior a Jimin y luego
lo envuelve en una sábana.
—Jimin... Jimin despierta—. Golpea suavemente su mejilla.
Luego de varios llamados el joven empieza a abrir los ojos con lentitud.
—¿Y-Yoongi eres tú? Y-Yoongi...—Solloza.
—Ven aquí mi vida—. Lo carga en sus brazos como si fuese una princesa
y camina hacia la puerta. Siente los brazos de su chico alrededor de su
cuello y deja ir un suspiro. —Jackson, encárgate de despertar a TaeHyung.
Llevaré a Jimin a la camioneta.
Jackson se aproxima hacia él y lo cubre con una manta hasta la cintura.
—TaeHyung, despierta...—Se sienta en una orilla de la cama.—Vamos
levántate.
—J-JungKook... Yo...—Masculló en un tono muy bajo.
—Tranquilo, soy Jackson. Ven, te llevaré a mi casa hasta que te sientas
mejor. ¿De acuerdo?
—L-Lo siento JungKook...
El joven a su lado ignoró momentáneamente lo que mascullaba su amigo,
y se dedicó a vestirlo e incluso a ponerle sus zapatos. Cuando lo ayudó a
sentarse en la cama y asi poder ponerle su camiseta de mangas cortas,
vio con mayor claridad sus brazos. Las marcas de agujas a mitad de su
brazo no podían engañar a nadie. Terminó de vestirlo y luego lo cargó en
su espalda.
—JungKook...—Balbucea el chico castaño.
Jackson resopló y luego llevó a su amigo hacia la camioneta. Hablaría con
él pero primero tenía que esperar a que los efectos de la droga
desaparecieran. Mientras conducía hacia su casa no pudo evitar mirar por
el espejo retrovisor a Yoongi sosteniendo a Jimin en su regazo mientras lo
envolvía en sus brazos.
—Yoongi, no te entiendo. Acabas de encontrar a la persona que amas con
tu mejor amigo y... ¿Lo sigues tratando como si nada hubiese pasado?
—Confío en Jimin y lo conozco. Sé que él nunca haría algo como eso.
—Sigo sin poder comprenderte.
—Cuando te enamores de alguien lo comprenderás.
—Supongo que sí.
Al cabo de un rato llegaron. Jackson se encargó de llevar a TaeHyung a
su habitación mientras que Yoongi ayudaba a Jimin quien aun tenía
dificultades para caminar a pesar de que había recuperado un poco la
consciencia. Dejó al joven recostado en el sofá de la habitación de Jackson
y lo cubrió con una manta que agarró de la cama.
—¿Yoongi crees que JungKook los haya visto juntos?—Le preguntó
Jackson.
—No me cabe ni la menor duda de eso. No creo que todo esto sea pura
casualidad.
—Me preocupa cómo pueda estar él.
—Lo que más debería preocuparnos ahora es cómo le diremos a
TaeHyung lo que sucedió.
—Lo sé. Esto es un secuestro Yoongi. ¿Qué se supone que haremos?
—Esperemos a que alguno de ellos despierte, quizá recuerdan lo que
pasó.
—¿Y eso en qué nos ayudará? JungKook sigue desaparecido. ¿Nos
quedaremos de brazos cruzados esperando a que ellos nos digan que no
recuerdan nada?
—Hana...—Susurró Jimin mientras intentaba con todas sus fuerzas abrir
los ojos.
—¿Qué dijiste Jimin?—Yoongi se pone de cuclillas a su lado y sostiene su
mano entre las suyas.
—Hana... Fue ella—. Dijo esta vez en un tono más claro.
—¿Qué fue lo que pasó?
Jimin respiró profundamente y con la ayuda de Yoongi logró sentarse
sobre el sofá. Le echó un vistazo a TaeHyung quien ahora estaba
recostado sobre la cama, y luego bajó la mirada sumamente avergonzado.
*Flashback*
Al terminar de arreglarme para mi salida con Yoongi, salí de casa y
comencé a caminar rumbo hacia la suya. Unas cuadras más adelante logre
distinguir por la acera a una mujer. La reconocí de inmediato.
Era Hana, la ex novia de TaeHyung.
Me sorprendí un poco al ver que entraba en la casa que solía ser de
TaeHyung. Yoongi me la enseñó una vez hace mucho tiempo atrás. Sabía
que JungKook no ha podido contactarse con él desde hace días asi que
creí que si iba tras ella podría encontrarlo a TaeHyung. Decidí seguirla y
luego entré en la dichosa casa unos cuantos minutos después. Subí las
escaleras y caminé por un pasillo hasta llegar a una habitación la cual tenía
las luces encendidas.
—¡Largo de aquí!—Era la voz de TaeHyung.
—Kim TaeHyung no vuelvas a gritarme. Sólo intento ayudar—. Respondió
ella.
Respiré hondo y entré allí.
TaeHyung estaba en el suelo junto a la cama sosteniendo una botella de
cerveza. También vi algunas jeringas dispersas por el suelo y sentí un
escalofrío bajar por mi espalda.
—¿Y tú qué haces aquí?—Preguntó la mujer.
—Yo debería preguntártelo.
—¿Disculpa?—Sonrió.—Para tu información los padres de TaeHyung me
llamaron para que viniera a verlo y aquí estoy.
Me acerqué hacia él y luego me puse de cuclillas a su lado.
—¿Cómo te sientes TaeHyung?
Él me miró a los ojos y luego bajo la mirada.
—Vete.
—Sabes que a JungKook no le gustaría que tú hagas esto. Él se preocupa
demasiado por ti. No sé que haya pasado, pero soy su mejor amigo y lo
conozco mejor que él a si mismo. Estoy más que seguro de que JungKook
en verdad te ama con su vida, TaeHyung. ¿Por qué no piensas un poco
más en cómo se sentiría si te viera en este estado?
TaeHyung cerró los ojos con fuerza y sus nudillos empalidecieron al
presionar la botella. Al abrir sus ojos lanzó lejos la botella de cerveza que
traía en sus manos y luego empezó a sollozar.
Era extraño nunca lo había visto en ese estado.
—Yo... Les traeré algo para beber.
Cuando Hana se fue intenté llamarlo a JungKook para contarle lo que
estaba pasando, pero él no atendió a ninguna de mis llamadas.
Hana finalmente regresó cargando dos vasos con agua. Uno se lo dio a
TaeHyung y el otro me lo dio a mi. Luego trajo una bandeja con agua y
también un paño.
—Mhm... Oye, yo lamento haberte tratado de esa manera Jimin—. Se
disculpó ella.
No le respondí a eso. Sólo le di unos cuantos sorbos al vaso de agua y lo
terminé, al igual que TaeHyung.
—Yo tengo que irme pero ¿Tú puedes encargarte de él?
—Yo también tengo cosas que hacer y...
—Lo siento pero en verdad tengo que irme. Sólo lava un poco su cara y
recuéstalo en la cama.
—Oye...
Ella no terminó de oírme y se marchó.
Con algo de esfuerzo pude sostener a TaeHyung y lo ayudé a sentarse
sobre su cama.
Tomé nuevamente mi celular y mientras buscaba el número telefónico de
JungKook entre mis contactos, mi visión comenzó a volverse turbia. Cerré
los ojos y cuando volví a abrirlos tuve un leve mareo y he tenido que
sentarme en la cama. A pesar de eso conseguí marcar el número
telefónico de JungKook y seguí insistiendo. Pero él no atendía.
De repente TaeHyung cayó recostado sobre la cama. Lo ayudé a subir sus
piernas sobre la misma y me senté en una orilla junto a él.
—TaeHyung... Despierta.
Puse mi mano sobre su mejilla y le daba suaves palmadas las cuales
lograron despertarlo un poco. Mi visión volvió a nublarse y repentinamente
empecé a sentirme afiebrado. Mi cuerpo estaba demasiado caliente y mi
respiración era agitada.
—JungKook, viniste...—TaeHyung me sonrió y luego jaló de mi mano
atrayendome hacia él.
Entonces me besó mientras sentía como sus manos acariciaban mi cintura
y rápidamente descendían hasta llegar a mi trasero.
Por un instante intenté resistirme pero mi cuerpo no reaccionaba, mis
decisiones no iban de acuerdo con mis movimientos tan salvajes. No sé
que me sucedía. Unos segundos después ya me había quitado la camisa
con la mirada fija en los ojos de TaeHyung. Luego me puse a horcajadas
sobre él y besé sus labios con desesperación. Ante cada roce de sus labios
contra los mios, sentía una punzada de dolor en mi pecho, pero ya no
podía evitarlo. Mi cuerpo desnudo se tocaba con el suyo y me sentía tan
excitado que creía delirar del placer. TaeHyung se situó entre mis piernas
mientras dejaba suaves mordidas por mi cuello descendiendo hasta mi
hombro. Pasé mis manos por debajo de sus brazos y enterré mis dedos
en la piel de su espalda. Ante cada intenso movimiento suyo dentro de mí,
mi cuerpo se estremecía y me aferraba más a él. Mis gemidos llegaron a
un punto en el que se habían convertido en lujuriosos jadeos que salían
uno tras otro de mi boca.
—Sigue~
Abracé su trasero con mis piernas, él gimió con su voz grave en mi oído y
sólo eso fue suficiente para que terminara manchando las sabanas con la
tibieza de mi orgasmo. Al sentir como algo caliente quemaba mi interior,
gemí por última vez y unas cuantas lágrimas salieron de mis ojos sin pedir
permiso.
—Yoongi...
*Fin del flashback*
Yoongi cayó sentado en el suelo y tragó saliva con cierta dificultad luego
de oír parte de la historia de Jimin.
—Todo concuerda. Hana les dio algo para beber y ambos terminaron en
la cama—. Dijo Jackson tratando de crear una conclusión. —Lo mismo
hizo conmigo, y todos creían que yo abusé de ella. Maldita perra, si algo
le pasara a JungKook juro que la mataré.
—Yoongi, mi amor...—Jimin mira a su chico quien sigue en el suelo
destrozado, intentando recuperarse ante lo oído.—L-Lo siento.
Se cubrió con la manta hasta el cuello y comenzó a sollozar. Yoongi cerró
los ojos por unos segundos, y se mantuvo en su lugar con la mirada puesta
en el suelo. Necesitaba un momento a solas para recomponerse, confiaba
en Jimin pero oír claramente de sus labios que se había acostado con otro
hombre, era demasiado duro.
—JungKook... ¡JungKook...!—TaeHyung se sentó sobre la cama y
comenzó a mirar a su alrededor desesperado.
Los presentes enseguida miraron hacia allí.
—TaeHyung tranquilízate—. Jackson se acercó hacia él y se sentó en una
orilla de la cama.
—¿Dónde está JungKook? Yo... Estuve con él hace un momento.
Yoongi y Jackson intercambian la mirada.
—TaeHyung... Hana te drogó, y la persona con la que estuviste en tu
habitación no fue él, sino Jimin. Creemos que JungKook te fue a buscar
y... los ha visto juntos.
—Eso no puede ser cierto. Recuerdo su cara, era él... Era JungKook. Yo
tengo que hablar con él. Debo explicarle lo que sucedió.
El chico castaño salió de la cama aunque tambaleándose un poco. Esta
vez Yoongi fue a ayudarlo.
—Nosotros encontramos su celular frente al jardín de tu casa, TaeHyung.
Creemos que lo han secuestrado.
El castaño permanece inmóvil en su lugar tratando de procesar cada
palabra de Yoongi. Le costó unos largos segundos acostumbrarse a la idea
de que se habían llevado a JungKook pero luego reaccionó.
Nunca iba a acostumbrarse a ello.
—Dame su celular.
Jackson se dirigió hacia él y le devolvió el celular. TaeHyung comenzó a
ver las recientes llamadas y mensajes, tratando de encontrar algo que
confirmara sus sospechas hacia una persona en especial.
—Un momento yo nunca le envié un mensaje a JungKook, aquellos tipos
robaron mi celular ese día y...—Las ideas en su cabeza se ordenaron y
todo empezó a cobrar sentido.—Ese hijo de perra. Lo mataré.
—¿De qué hablas?—Preguntó Jackson.
—Eso no importa ahora. Necesito que llames a tus amigos, iremos a visitar
a Bobby. Ya fue suficiente de sus sustos, no volverán a meterse con
JungKook.
※ 38 ※
Sentí algo frío impactar contra mi rostro y entonces abrí los ojos de par en
par. Inspeccioné mi cuerpo y me di cuenta de que aún vestía mi camisa y
mi ropa interior, pero no traía pantalones, sin embargo eso no era lo que
más me sorprendía, sino que me encontraba inmóvil. Mis manos y pies
estaban atados a una horrenda y sucia cama, sin olvidar el inaguantable
olor a moho y humedad, que llenaba una pequeña habitación la cual a
simple vista tenía un mantenimiento espantoso.
—Al fin despiertas, JungKook.
Todo mi ser tembló cuando oí aquella voz. Y cuando vi de quien se trataba
no me equivoqué.
—¿En dónde estoy? ¿P-Por qué estoy aquí? ¿Q-Qué es lo que quieres?
Aquel sujeto de cabello castaño oscuro se situó a un lado de la cama en
la que estaba.
—Relájate un poco ¿Si bonito? Tenemos toda la noche para hablar sobre
eso—. Sonrió Bobby.
—¿Por qué me secuestraste?
—¿Secuestrarte?—Soltó una carcajada.—Ese es un término muy feo
¿No? Esto no es un secuestro, digamos que sólo te tomé prestado por un
tiempo.
—No es gracioso—. Sonreí con ironía.
—Me da igual. Creí que nunca te encontraría solo a ti, sin embargo tus
protectores te han abandonado en medio de la noche. Y estar solo en las
noches es muy peligroso, hay muchos maleantes y ladrones dando vueltas
por ahí, ¿Sabías eso?—Se cruzó de brazos.
—Acabo de darme cuenta.
—Que bueno—. Sonrió. —Volviendo a tus preguntas, si no me equivoco,
preguntaste ¿Qué hacías en este lugar? Bien. Responderé a eso—.
Comenzó a caminar alrededor de la cama. —Primero que nada obtener el
celular de TaeHyung no fue nada sencillo. Me dolió un poco tener que
enviar a mis amigos a que le dieran una golpiza pero no tenía otra opción.
Creí que ya que eran tan cercanos, él te habría contado que le habían
robado su celular pero me alegra saber que no fue así.
—Entonces su teléfono...
—"Lamento lo que pasó JungKook, por favor perdóname..."—Bobby leía
el mensaje directamente del celular de TaeHyung el cual le enseñó y luego
lo dejó sobre la cama.—¿Qué idiota se creería eso? Kim TaeHyung nunca
le rogaría a nadie.
—¿Tú sabías que él estaría con alguien en casa?
—Así es, vaya sorpresa te llevaste ¿Eh?—Volvió a sonreír.—Por favor,
dime, ¿Qué sentiste cuándo viste al chico que te gusta teniendo sexo con
alguien más? ¿Duele mucho cierto?
El simple hecho de recordar lo que mis ojos vieron hace algunos
momentos hace que mi corazón se estruje y mis ganas de llorar son tantas
que tuve que sacar fuerzas de donde no tenía e intentar pensar en otra
cosa o mis lágrimas no tardarían en salir. Pero no, no dejaría que él me
viera llorar.
—¿Para qué me quieres?—Me atreví a preguntar.
—Me alegra que lo preguntes, siendo sincero no me interesas ni un poco,
pero no me gusta nada que toquen lo que es mio. Y cuando decidiste
ayudar a TaeHyung, desgraciadamente te metiste en mi territorio.
—Recuerdo que tú salías con aquella mujer Tiffany, y ni siquiera te
preocupabas por él.
Aquel sujeto empezó a reír con tantas ganas que quería golpearlo.
—Tiffany sólo fue un pasatiempo. Como tú eres el de TaeHyung.
—Eso no es cierto. Yo lo amo y él me ama.
—¿Estás tan seguro de eso?
—Claro que sí—. Respondí firme.
—Bien...—Él se puso de cuclillas justo al lado de la cama y me miró a los
ojos con seriedad.—Responde esto, ¿alguna vez TaeHyung te dijo
claramente... "Te amo"?—Preguntó haciendo énfasis en aquellas últimas
palabras.
Mi corazón se detuvo por unos segundos y las palabras que tenía para
responderle simplemente desaparecieron. Hubiese aceptado que me
dijera cualquier cosa, incluso habría aceptado múltiples insultos pero no
podía con eso. Por alguna razón sus palabras me hirieron demasiado
porque aunque no me agradara, era cierto. Si bien yo se lo decía cada vez
que estábamos juntos TaeHyung nunca me lo ha dicho en palabras
concretas.
—La verdad duele ¿cierto bonito? Tu silencio es como música para mis
oídos. Lo juro—. Él me apretó una mejilla sin dejar de sonreír y yo di vuelta
la cara tratando de evitar que me tocara. —No te preocupes, yo no te
tocaré ni un sólo cabello, pero creo que hay alguien que si querrá hacerlo.
—¿Q-Qué?
De repente vi entrar a dos chicos de una estatura similar a la de Bobby,
aunque eran algo más fornidos. Uno de ellos traía una mochila mientras
que el otro estaba fumando un cigarrillo.
—Te presento a algunos de mis amigos, y también a una de mis mejores
amigas.
Cuando la vi entrar por la puerta tragué saliva.
—Hola Kookie—. Sonrió ella mientras dejaba su bolso sobre la cama.
Era Sunny.
—Bueno, se acabaron las presentaciones. Yo iré a casa a darme un baño
y quizá luego regrese. Ustedes sólo... Diviértanse.
Bobby se fue cerrando la puerta a su paso y un escalofrío recorrió mi
espalda.
—Muy bien, chicos miren lo que traje para hacer esto más divertido—. Ella
sacó una cámara de su bolso y luego empezó a desvestirse.
—Sunny... ¿Qué estás haciendo? Tú... Es decir, esto no puede ser posible.
Fuimos amigos desde pequeños, somos casi como hermanos.
—Eres tan inocente Kookie. Me pregunto cuando dejarás de confiar en
todo el mundo. Las personas cambian, y a ti no te vendría mal un cambio.
Deja de pensar como un niño, ¿Quieres?
¿Qué estaba sucediendo? Todo parecía una maldita broma de mal gusto.
Ella nunca había actuado de esa manera. Siempre fue tan sumisa y linda
conmigo. Es imposible.
—Esta no eres tú. No, definitivamente no puedes ser tú.
—El dinero no es algo fácil de conseguir. Y cuando supe que Bobby estaba
buscándote necesitaba una excusa para quedarme cerca de ti cariño. El
idiota de Hoseok decía lo mismo que tú y con razón. Desafortunadamente
me encontró en el sofá con su primo, pero valió la pena. Todo el dinero
que obtuve de él sirvió para cambiar mi guardarropas entero.
—¿Sólo haces esto por dinero?
—¿Y por qué más lo haría? Aunque por otro lado...—Le entregó la cámara
a uno de aquellos sujetos, luego se subió a la cama y se situó justo a mi
lado.—A pesar de que piensas como un niño...—Deslizó una de sus
manos por mi abdomen e iba descendiendo y cuando llegó a mi
entrepierna me sonrió y yo por primera vez sentí asco de aquella mujer la
cual fue como mi hermana por tantos años.—Tienes el cuerpo de un
hombre, y eso es lo que importa ahora.
—N-No me toques...—Le advertí aun sabiendo que era inútil.
Todos compartieron una risa y uno de aquellos sujetos se aproximó hacia
mi.
—Quédate quieto o dolerá mucho.
—¿Q-Qué haces?
Lo vi tomar una jeringa y segundos después mordí mis labios al sentir el
pinchazo en uno de mis brazos mientras me inyectaban algo.
Cerré los ojos con fuerza al oír el sonido de mi camisa siendo rasgada con
fuerza. El miedo que sentía se apoderó de mi pero no quería llorar, no iba
a darles con el gusto.
—¡Ah!—Grité.
Mis ojos se llenaron de lágrimas en menos de un segundo cuando sentí
un intenso ardor sobre mi muslo.
—Lo siento, necesitaba un lugar donde apagar mi cigarrillo.
El dolor que sentí tan sólo con eso era inexplicable. Llegaba a aturdirme.
Mis lágrimas ya no tenían lugar para esconderse y el ardor de la
quemadura era demasiado.
—Vamos no llores, aun ni siquiera empezamos con lo bueno.
Sunny se despojó de toda su ropa hasta quedar en ropa interior. Se
aproximó hacia el chico pelinegro y empezó a besarlo. JungKook
continuaba resistiéndose pero entonces su vista comenzó a nublarse de a
poco e inevitablemente su cuerpo cedía. Sintió las manos de uno de
aquellos hombres tratando de quitarle su ropa interior, rompiendo la tela,
y sus lágrimas caían con mayor regularidad. Su respiración era cada vez
más agitada y ya no era sólo a causa del llanto, sino que era por el efecto
de la droga que empezaba a correr por sus venas.
Uno de los sujetos se situó entre sus piernas y lo atrajo hacia él con rudeza.
El mismo acarició sus muslos hasta llegar a su miembro.
JungKook, con la poca fuerza que le quedaba movía sus piernas
intentando resistirse pero fue inútil. Su llanto y sus gritos de dolor
empezaban a secar su garganta y ya ni siquiera sabía de dónde salían sus
lágrimas.
—Ya déjenme. P-Por favor n-no... No...—Repetía en ruegos casi
desgarradores mientras se retorcía cuando aquel hombre comenzó a
acariciar su trasero.
Sunny encendió la cámara y empezó a grabar absolutamente todo.
—Esto es bueno pero me aburro, chicos hagan algo mejor.
El pecho de JungKook se hinchaba y deshinchaba con violencia mientras
escondía sus labios. Una oleada de dolor e impotencia lo inundó cuando
sintió algo tieso golpear su interior, y sin ninguna previa preparación aquel
sujeto empezó a empujar hacia adentro del joven.
JungKook cerró los ojos con fuerza y sus últimas lágrimas salieron por si
solas quemando el camino de llanto marcado en sus mejillas rojas. Lo
único que rogaba una y otra vez en su interior con voz de desesperación
era que TaeHyung llegara a ayudarlo como siempre sucedía pero esta vez
algo cambió. Ya era demasiado tarde, él no estaba allí para socorrerlo.
—TaeHyung, ayúdame...—Pronunciaron sus labios casi en un suave
susurro entre dientes.
***
—Vaya, creí que nunca te vería otra vez por aquí Jackson—. Dijo Bobby
sonriente. —¿Desde cuándo tú y TaeHyung son tan amigos? ¿O será que
él ya te perdonó por acostarte con la zorra de su noviecita?
El joven de cabello blanco intentó golpearlo pero TaeHyung se puso en
medio.
—Dime dónde está él. Yo lamento como te traté en el pasado, pero en
verdad me gusta JungKook. Haría lo que sea con tal de protegerlo.
Bobby se mantuvo en silencio por algunos instantes. Las palabras que
tanto deseó escuchar de él, por fin se las había dicho sin rodeos. Sin
embargo luego recordó lo que sucedió y luego de un largo suspiro, sonrió
con malicia.
—¿Tú disculpándote conmigo? En cualquier caso, eso debiste decirlo
antes. Desafortunadamente llegaste un poco tarde.
TaeHyung apretó los dientes y lo agarró bruscamente del cuello de su
camisa.
—Dime dónde está, ¡dime!—Lo sacudió un poco.
—¿Recuerdas dónde terminaste conmigo?—Torció una sonrisa.—Envíale
mis saludos.
El chico castaño lo soltó y en cuanto lo hizo borró su sonrisa de un golpe,
el cual lo dejó en el suelo.
—¡Maldito... Psicópata!—Vociferó Jackson entre cada patada que le daba
en sus costillas.
—Jackson déjale eso a tus amigos—. Añadió TaeHyung. —Salgamos de
aquí.
—Chicos, denle su merecido—. El joven de cabello blanco se aproximó
hacia Mark y tocó su hombro. —Y que no se le olvide lo que sucedió aquí.
Mientras dejaron a un grupo de amigos de Jackson a que le den la golpiza
de su vida a Bobby, ellos dos se encaminaron hacia el lugar en el que
TaeHyung suponía que estaba JungKook.
Al cabo de un rato detuvieron la camioneta frente a una casa vieja y sucia.
—¿Es aquí?—Jackson miraba todo a su alrededor con desdén.—Con
razón ese sujeto te odia. Este lugar da miedo y huele a orines.
TaeHyung no le prestó atención a las palabras de su amigo. Sus piernas
ya estaban actuando por sí solas, llevándolo al interior de aquella casa.
Escuchó leves risas que venían de una de las habitaciones y sin pensarlo
fue hacia allí. Los aromas que ingresaban por sus fosas nasales cuando
se acercaba cada vez más hacia la puerta eran inconfundibles. Su mano
tembló un poco cuando se decidió a abrir la puerta y el repentino humo
con aroma a cigarrillos de hierba se dispersó por todo el ambiente.
Finalmente la abrió por completo.
Al hacerlo Jackson se adelantó rápidamente, y lo empujó un poco para
poder ingresar en la habitación. Sin duda alguna sus puños se enterraron
en el estómago de uno de aquellos hombres, el cual solo sonreía mientras
se acomodaba torpemente los pantalones. Volvió a golpearlo duramente y
lo dejó en el suelo retorciéndose ante el dolor de sus severas patadas.
Distinguió también a Sunny quien al parecer estaba demasiado drogada
asi que cayó inconsciente en un rincón.
—¡TaeHyung ayúdame!—Gritó Jackson mientras se encargaba de darle
su merecido al otro sujeto.
TaeHyung parecía no reaccionar. Estaba totalmente shockeado. Su
mirada no se movía del cuerpo desnudo e inmóvil de JungKook. Se sintió
tan impotente e inútil al verlo en ese estado que quería morir de la forma
más dolorosa posible. Tuvo que tragar saliva para así confirmar que en
verdad estaba pisando la realidad y que nada de eso era producto de su
imaginación.
Llegué tarde.
Jackson empezó a desatar al pelinegro. Colocó su cabeza sobre la palma
de su mano e intentó despertarlo golpeando un poco su mejilla pero al ver
que no reaccionaba comenzó a asustarse.
—JungKook, despierta. Vamos hazlo. ¡Abre los ojos maldición! ¡TaeHyung
reacciona de una maldita vez, él no despierta!
El castaño reaccionó luego de algunos segundos. Caminó con lentitud
hacia allí e inspeccionó su cuerpo con mayor precisión. Tenía sus cabellos
húmedos y desordenados, y sus delicados labios estaban mucho más
rosados de lo normal sin contar que sus comisuras estaban casi rojas.
Traía quemaduras en ambas piernas, marcas casi moradas dispersas por
distintas partes de su cuerpo, y de repente vio algo que lo hizo reaccionar
por completo, había sangre en las sábanas. Sintió sus sollozos ascender
por su garganta y todo su cuerpo se estremeció. La fuerza con la que
contenía su llanto provocó que sus ojos se irritaran por lo que el tono café
de sus ojos se tornó más oscuro de lo normal. La furia y la impotencia que
sólo crecían, se unieron entre sí y lo cegaron.
Finalmente estalló.
—¡Hijos de puta!—Gritó con voz de dolor mientras apretaba los puños e
iba en busca de uno de los sujetos en el suelo más cercanos a él.
A pesar de que ambos estaban inconscientes a causa de las drogas
ingeridas, se aproximó hacia uno y lo golpeó en el rostro una y otra vez sin
control. No sabía con quien más desquitarse, quería golpear a Bobby y a
todos los que estuvieron involucrados hasta cansarse. Para empeorarlo
todo su subconsciente le recordaba una y otra vez: "Llegaste tarde". Sabía
que era inútil, ya nada podía regresar el tiempo atrás para llegar a rescatar
a su chico, al cual le dijo que siempre iba a protegerlo. Tanta era la fuerza
que empleaba que sus nudillos llegaron a adormecerse a causa del dolor,
pero nada podía compararse con el dolor que sintió JungKook cuando
esos malditos desquiciados abusaron de él.
—¡Te mataré, v-voy a matarte...!—El castaño rompió en llanto mientras
usaba todas las fuerzas de su ser para golpearlo sin descanso alguno.
Jackson tuvo que ir por él y alejarlo por la fuerza.
—TaeHyung por favor tranquilízate, JungKook te necesita. Hay que
llevarlo a un hospital.
Sus palabras lograron su objetivo por el momento.
—Tengo ropa mia en la camioneta, sólo sácalo de aquí. Mis amigos se
encargarán de ellos.
Con la respiración sumamente agitada y una congoja en la garganta
TaeHyung se aproximó hacia JungKook. Escondió los labios, y con un
nudo de angustia en la garganta deslizó una mano por debajo de sus
rodillas y otra por debajo de sus brazos, y lo cargó en sus brazos con sumo
cuidado.
—Espera...—Jackson se quitó su chaqueta y cubrió a JungKook con ella
evitando que sus partes sensibles se vieran.
El chico castaño no respondió nada aunque apreciaba aquel gesto.
Intercambiaron la mirada en ese instante y se dirigieron hacia la salida.
Luego iba a darle las gracias.
※ 39 ※
Caminaron hacia la camioneta y TaeHyung se sentó en la parte trasera
junto con JungKook.
—Debajo del asiento del acompañante hay un bolso de ropa. Puedes
vestirlo con eso.
Mientras Jackson conduce hacia un hospital cercano, TaeHyung empieza
a vestir a JungKook quien aun seguía sin despertar. Sus manos temblaban
cuando sentía su piel fría bajo su tacto. Nunca imaginó verlo en ese
estado. Respira profundo y continúa vistiéndolo. No iba a llorar, no otra
vez. Tenía que ser fuerte por él, debía serlo. Cuando termina de ponerle
una camiseta, lo envuelve en sus brazos y deja un beso sobre sus
cabellos.
—Estarás bien bebé—. Dijo mientras acariciaba su brazo con cuidado.
Al cabo de unos minutos llegaron al hospital.
—Ve con él, iré a estacionar la camioneta.
El castaño lo carga en sus brazos y luego sale de la camioneta. Se dirige
rápidamente hacia la entrada del hospital y pide a gritos de desesperación
que lo atendieran con urgencia. La ayuda no tardó en llegar. Dejaron a
JungKook en una camilla.
—¿JungKook...?—Dijo el doctor Choi al reconocer al chico en la camilla.—
Enfermeras llévenlo, ¡rápido!
Mientras varios médicos se llevan al pelinegro hacia una sala, algunas
enfermeras intentaban detener a TaeHyung quien no quería apartarse de
él.
—Joven por favor, espere en el pasillo o seguridad lo sacará de aquí.
TaeHyung aprieta los puños y asiente con la cabeza. No podía causar
problemas ahora, su mayor prioridad era estar con JungKook. Ya había
perdido demasiado tiempo y esas fueron las consecuencias.
Definitivamente no iba a permitirse descontrolarse justo ahora. Camina por
uno de los angostos y escalofriantes pasillos del hospital hasta detenerse
detrás de la puerta de la sala en la que estaban atendiendo a JungKook.
—TaeHyung—. Lo llamó Jackson mientras se aproxima corriendo hacia
él.—¿Qué sucedió? ¿Cómo está JungKook?
—No lo sé...—Responde con tanta calma que ni él mismo sabe de donde
le salió.—Acaban de llevárselo y... No me dejan entrar.
—Todo saldrá bien—. Le da algunas palmadas en la espalda.
Un repentino silencio se extendió por unos largos segundos y luego fue
roto por un ligero suspiro de TaeHyung.
—¿Por qué permitiste que él fuera a buscarme?
Jackson lo miró perplejo.
—Él lo decidió. Dijo que quería hablar contigo.
—¡Todo el tiempo estabas detrás de JungKook y ¿hoy tenías que dejarlo
solo...?! ¡No debiste dejarlo ir!—Gritaba mientras dejaba que sus lágrimas
de dolor lo delaten. Le da un empujón y cuando intenta hacerlo otra vez,
Jackson sostiene sus muñecas.—No debiste, no debiste... ¡Incluso
hubiese preferido que estuviera contigo maldita sea!
—TaeHyung, cuando él se fue enseguida quise seguirlo pero Sunny me
llamó y sin darme cuenta, ella me estaba distrayendo. En verdad... Lo
siento mucho—. Tragó saliva.
—Eres un maldito idiota.
—¿Yo idiota? A eso se le llama ser un buen amigo. Porque a pesar de que
me gusta JungKook lo dejé ir para que intentara arreglar las cosas contigo.
Nunca pensé que algo podría pasarle... Creí que te encontraría porque sé
que a tu lado iba a estar seguro.
TaeHyung no le responde nada. Se aparta de él y luego se sienta en el
suelo apoyando la espalda contra la pared manteniendo la mirada fija en
el suelo. No había palabra que definiese todo lo que sentía. Pensamientos,
y puros recuerdos se mezclaban entre sí agravando el dolor en su pecho.
Jackson se aleja unos cuantos pasos, agarra su celular y llama a Yoongi
para contarle lo sucedido. Sabía que él era el único que podía calmar a
TaeHyung. Y como era de esperarse al cabo de un rato él finalmente llega
y va directo hacia donde estaba el castaño. Se pone de cuclillas a su lado
y revuelve sus cabellos.
TaeHyung levanta la mirada hacia él y sus ojos irritados revelan la fuerza
con la que contenía sus lágrimas.
—Los chicos no lloran Kim.
Él solloza de repente, y lo abraza del cuello con fuerza buscando consuelo
en los brazos de su amigo. Yoongi corresponde a su abrazo y acaricia su
espalda. No había explicación para eso, aun teniendo a sus padres,
TaeHyung nunca se permitió mostrarse débil delante de ellos, la única
persona con la que podía llorar y sacar a la luz su lado triste era con
Yoongi, quien era como el hermano mayor que siempre anheló tener.
Largos minutos después la puerta de la sala en la que atendían a
JungKook se abre y un médico sale de allí.
—Familiares de JungKook...
TaeHyung inmediatamente se incorpora y seca sus lágrimas con poco
cuidado.
—Yo soy su novio—. Respondió. —¿Cómo se encuentra él?
—Hemos tratado las quemaduras en sus piernas las cuales
aparentemente fueron provocadas por cigarrillos. Le hicimos análisis de
sangre y si bien no tenemos los resultados, al ver las marcas de agujas en
sus brazos y el estado en que se encuentra llegamos a la conclusión de
que le inyectaron heroína, y...
—¡Doctor Choi venga rápido, él paciente está convulsionando!—Lo
llamaba una enfermera desde adentro.
El médico regresa rápidamente, y con él ingresan TaeHyung y Jackson.
—¿Qué le sucede?—Preguntó Jackson a punto de entrar en shock cuando
ve como el cuerpo de JungKook temblaba con violencia y los médicos
intentaban calmarlo al inyectarle un medicamento anticonvulsivo.
—Es por la heroína...—Respondió TaeHyung sin dejar de mirar cada
movimiento de los médicos sobre el cuerpo de JungKook.
Cuando lograron parar sus convulsiones, le suministraron suero por una
vía intravenosa e incluso le pusieron una mascarilla de oxígeno.
—TaeHyung por favor, ven conmigo—. Lo llamó el doctor Choi.
Ambos caminaron hacia afuera de la sala.
—¿Qué sucede?
—Llevaremos a JungKook a una sala de cuidados intensivos.
Afortunadamente él está fuera de peligro pero tenemos que tratar sus
heridas superficiales...—Respiró hondo.—E internas.
—¿Internas?
—Tuvo un desgarre durante la penetración. Lo violaron y sin ningún tipo
de preparación. Pudimos detener la hemorragia pero tenemos que seguir
controlandolo.
TaeHyung ya no sabía cómo ni qué responder. Cerró los ojos con fuerza
y al bajar la cabeza, apretó los puños. Esperaba a que los amigos de
Jackson mataran dolorosamente a Bobby o él mismo lo haría con sus
propias manos. Yoongi se aproximó hacia él y lo abrazó por un costado.
—Hey, tranquilo. Él estará bien.
—¿Cuándo podré verlo?—Preguntó el castaño tratando de mantener la
calma.
—Momentáneamente estará con suero hasta que el efecto de la droga
desaparezca por completo. También vamos a suministrarle otros
medicamentos para el dolor. Así que no va a despertar por un buen rato.
Puedes venir en la mañana dentro del horario de visitas.
—De acuerdo, muchas gracias doctor—. Le agradeció Yoongi por su
amigo.
Aquel médico se va y Yoongi desliza un brazo por detrás de la espalda de
TaeHyung. Luego Jackson aparece detrás de ellos.
—¿Lo llevamos a mi casa?—Preguntó él.
—No. Quiero ir a mi casa—. Respondió TaeHyung tajante.
—Está bien. Entonces me quedaré contigo—. Dijo Yoongi mientras
caminaba a su lado.
—Yo también—. Añadió Jackson.
TaeHyung no respondió nada en lo único que podía pensar era en la
expresión vacía que tenía JungKook cuando estaba en esa horrenda
camilla de hospital. Su deslumbrante sonrisa había desaparecido y el color
de su piel era mucho más pálido de lo normal. Respiró hondo y luego tragó
saliva.
Lo siento tanto JungKook. Jamás debí dejarte solo.
***
Al llegar a la vieja casa de TaeHyung, todos fueron hacia su habitación.
Yoongi y Jackson se encargaron de juntar cada botella de cerveza y
cualquier rastro de drogas, intentando así dejar la habitación en buenas
condiciones para que él pudiera descansar un rato.
—¿Por qué no vas a darte un baño?—Le sugirió Yoongi.—Yo te buscaré
ropa para que te pongas.
—Vamos, ve—. Jackson lo empujó un poco para que fuera hacia adentro
del baño de la habitación.
El castaño suspiró con pesadez al cerrar la puerta con seguro. Se quitó los
zapatos y luego se despojó de su camiseta dejándola en el suelo junto a
el lavabo. Estaba demasiado desanimado como para intentar siquiera
quitarse la ropa.
Caminó hacia la ducha vistiendo sus jeans y abrió la regadera dejando que
el agua empapara su rostro. El sonido del agua lograba tranquilizarlo un
poco pero nada podía quitar de su cabeza, el rostro de JungKook hace
unos momentos. Apoya las manos contra la pared y mira el suelo. La lluvia
de la regadera impacta contra su cuello y cierra los ojos. Entonces un
recuerdo se reproduce en su cabeza.
*Flashback*
—¿Te sientes bien?—JungKook se situó a su lado.—Mírame o en verdad
tendré que llevarte a un hospital.
TaeHyung hizo su mayor esfuerzo y se enderezó delante de él.
—¿Está bien así?
—Mhm... Supongo que si. Ahora quédate quieto.
Usó la toalla para secar un poco su cabello y el resto de su cuerpo a
excepción de su espalda y sus piernas.
—Doctor Jeon mis pantalones están mojados.
JungKook sonrió con sarcasmo.
—Puedes quitártelos Kim, tus manos no están heridas.
—Pero mi espalda duele...—Soltó un quejido.—¿Qué clase de médico
eres? Ayúdame. Duele mucho.
*Fin del Flashback*
TaeHyung sonrió cuando recordó aquello pero luego la cruel realidad lo
golpeó duramente y las imágenes del cuerpo amoratado y violentamente
abusado de JungKook aparecieron en su cabeza. Sus lágrimas salieron
otra vez y se mezclaron con el agua de la regadera. Golpeó la pared con
sus manos convertidas en puños y sollozó.
—¿TaeHyung estás bien?—Le preguntó Yoongi por detrás de la puerta
pero él no le respondió.
El dolor en su pecho crecía a causa de la culpa que lo atormentaba más
en cada segundo.
No debí dejarte solo. No debí hacerlo...
Ladea la cabeza en dirección hacia el espejo encima del lavabo. Observa
su reflejo por unos largos segundos y se mira con desdén y odio, camina
hacia allí y sin pensarlo demasiado entierra los nudillos en medio del
espejo. Los cristales rotos caen sobre el lavabo y los observa con sus ojos
irritados a causa del llanto.
—TaeHyung ¿Qué sucedió?—Se oye el sonido de la perilla de la puerta
intentando ser abierta.—¡Abre la puerta! ¡TaeHyung abre!
Sus nudillos sangraban pero eso era lo que menos le importaba. Su vista
sólo estaba fija en el trozo de cristal que ahora sostenía con firmeza en su
mano. Sus recuerdos en ese preciso momento sólo se convertían en sus
más dolorosos y fieles compañeros.
—TaeHyung... alguien una vez me dijo que no es bueno retener las
lágrimas ni tampoco llorar solo. Es mejor si hay alguien a tu lado para
desahogarse. Puedes llorar, yo me quedaré aquí contigo hasta que te
canses de hacerlo.
La realidad era otra, mientras él estaba en su casa, el pelinegro se
encontraba durmiendo obligado en una cama de hospital a causa de las
drogas que le inyectaron por la fuerza. Por situaciones como esa no quería
abrir su corazón a alguien, ya había sufrido demasiado con la pérdida de
su pequeño hermano y sabia que no sería lo suficientemente fuerte para
afrontar otra pérdida porque aunque lo negara el nombre de JungKook
comenzaba a tallarse en letras mayúsculas en lo más profundo de su
corazón llegando a despertar algo que creyó nunca sentir. Cerró sus ojos
y sosteniendo el brillante cristal, lo deslizó de forma lenta sobre su muñeca
ejerciendo presión hacia adentro.
—Lo siento...—Repetía con sus ojos cerrados y voz de dolor entre sollozos
desgarradores.
Y ante cada lo siento, los cortes paralelos en cada uno de sus brazos sólo
se hacían más severamente profundos.
Oía el sonido de los fuertes golpes que le daban sus amigos a la puerta
intentando abrirla pero desafortunadamente ya nada ni nadie podía
detenerlo. La sangre que brotaba de sus cortes ahora se esparcía
considerablemente por el suelo del baño. Sus lágrimas de dolor no dejaban
de salir y por primera vez no le importó llorar por alguien. Los incontables
te amo y la dulce risa de JungKook cada vez que estaban juntos se
reproducía una y otra vez en su cabeza. Lloraba desconsoladamente
manteniendo la imagen del chico pelinegro en su mente hasta que de
pronto empieza a perder la estabilidad y entonces fue cuando sus piernas
temblaron y cayó sentado en el suelo. El cristal que sostenía lo arrojó lejos,
y luego se abrazó sus rodillas escondiendo el rostro entre sus piernas
mientras continuaba maldiciéndose internamente por no haber llegado a
tiempo. Se oyó un golpe más duro y firme que los anteriores y la puerta
finalmente fue abierta por la fuerza.
Jackson contempló la escena unos pocos segundos y su cara empalideció.
Tuvo que dar media vuelta por un momento o podría colapsar allí mismo.
Ver toda esa sangre dispersa en el suelo lo ha desestabilizado
mentalmente, sin embargo Yoongi se aproximó rápidamente y sin miedo
alguno hacia su amigo.
—¿Estás loco...? ¡¿Crees que después de que JungKook despierte le
gustaría enterarse que te suicidaste?! ¡Idiota!
Yoongi resopló mientras lo ayudaba a ponerse en pie.
—Déjame... Estoy bien.
TaeHyung da un par de pasos con la vista fija en la puerta y luego de un
intenso mareo sus ojos se cierran y cae desmayado en los brazos de
Yoongi.
※ 40 ※
3 días después...
Una mañana TaeHyung abrió los ojos de una sola vez y se sentó. Su
respiración aún era agitada debido a una reciente pesadilla que lo ha
estado atormentando en la noche. Varios hombres le quitaban la ropa a
JungKook delante de él, sus piernas no se movían y lo único que podía
hacer era gritar inútilmente que lo dejaran en paz mientras veía como un
JungKook desesperado lo llamaba a gritos por su nombre. Miró a su
alrededor y resopló. Otra vez estaba encerrado dentro de esas cuatro
paredes blancas. Ya había perdido la cuenta de la cantidad de veces que
se ha despertado en la camilla de un hospital. Le echó un vistazo a sus
brazos y éstos estaban vendados desde el comienzo del antebrazo hasta
sus muñecas. Enseguida se puso en pie y cuando lo hizo ha tenido que
sostenerse de la camilla. Los fuertes mareos debido a la gran pérdida de
sangre lo desestabilizan con razón. Camina directo hacia la puerta y
cuando la abre Yoongi está a punto de entrar.
—TaeHyung, ¿Qué haces de pie? Tienes que regresar a la camilla—. Le
ordenó mientras lo sostenía de la cintura y lo llevaba nuevamente hacia
allí.
—Quiero ir con JungKook... Tengo que verlo.
—Él está mejor. Les avisé a sus padres y ellos ya están aquí.
—Y han pasado días y sigues diciéndome lo mismo... Espera, dijiste...
¿Los padres de JungKook? ¿Ellos están aquí?
—Sí, son muy buenas personas. Me agradecieron por haberlos llamado y
digamos que les hablé un poco sobre ti. Ellos me dijeron que quieren
hablar contigo.
—¿Conmigo? ¿Por qué?
—Puede ser porque tú eres el novio de JungKook, o quizá sea porque él
mismo les ha contado mucho de ti. Después de todo, ellos son tus futuros
suegros—. Dijo Yoongi intentando animarlo un poco.
TaeHyung bajó la mirada y consiguió sonreír después de una noche
repleta de dolor.
—Esto se siente extraño.
—Lo sé—. Sonríe Yoongi al ver su expresión. —Iré a llamarlos tú sólo
espera aquí, quédate tranquilo, oh y también ponte esto.
Él le entrega una bata blanca. No sabía como eran los padres de JungKook
pero si vieran las vendas en los brazos de TaeHyung definitivamente eso
llamaría la atención y por el momento debían ser un poco cautelosos.
TaeHyung se la puso sin pensarlo y mirándose mejor pudo ver que era
una bata de médico idéntica a la que solía usar JungKook. Unos minutos
después volvió a sentarse en la camilla, y Yoongi regresó trayendo consigo
a los padres adoptivos de JungKook, quienes resultaron ser dos personas
muy amables. Todos se saludaron de forma respetuosa y cortesa. Luego
Yoongi decidió esperar afuera hasta que terminara su conversación.
—Así que tú eres el famoso TaeHyung. Vaya... Mi hijo no mentía cuando
decía que eras muy guapo—. Sonrió la mujer.
—Gracias señora Kelly—. Le devolvió una leve sonrisa.
—Tu amigo Yoongi nos dijo que tú también estudias medicina al igual que
JungKook. No sabes cuánto nos alegró saber eso. Es un alivio saber que
nuestro hijo está saliendo con un chico tan estudioso como tú y no con un
patán que sólo busca relaciones de una noche—. Dijo el padre de
JungKook en tono serio mientras que TaeHyung solo se limita a sonreír y
asiente con la cabeza evitando demostrar que se encontraba sumamente
nervioso.
Date por muerto Min Yoongi...
—Jeon...—Ella lo golpeó en el brazo.—No digas esas cosas. Sabemos
que TaeHyung no es de esa manera. Tengo que decirte que nos alegra
que estés bien. Yoongi también nos dijo que tuviste un accidente con tu
motocicleta y te golpeaste la cabeza. ¿Cómo te sientes? ¿Estás mejor?
¿Accidente de motocicleta...?
—Ah... Sí, yo... Me siento mucho mejor, gracias por preguntar—. Sonríe
un poco.
—TaeHyung, ya que solo tú estás aquí hay algo que queremos contarte.
La mujer toma la mano de su esposo e intercambian miradas de
preocupación. TaeHyung los mira y traga saliva. La tensión en el ambiente
de repente se tornó extremadamente incómoda.
—¿Qué sucede?
—Nosotros estamos muy preocupados por JungKook. Cuando nos
enteramos lo que sucedió...—La mujer tiene que detenerse a causa de
que está a punto de derramar algunas lágrimas.—No he podido evitar
llorar. Desde que adoptamos a JungKook como nuestro hijo, notamos que
él era alguien muy sensible y especial. Sabemos que hay muchas cosas
que él nos las ha ocultado para no preocuparnos y luego tan solo sonreía
como si nada pasara. Es un chico muy fuerte pero no queremos que en el
futuro esto llegue a causarle daño. Por eso hemos hablado con mi esposo
y decidimos llevarlo con nosotros a nuestra nueva casa.
—Entiendo, ¿Quieren que viva con ustedes?
A TaeHyung le costó un poco comprender lo que decían. Pero luego llegó
a una conclusión. Ellos eran sus padres y solo querían protegerlo y pasar
más tiempo con él.
—Así es, cuando nos mudemos a Tokio podrá continuar allí sus estudios
y despejarse un poco...
—¿Ha dicho Tokio?—Los interrumpió de inmediato.
Lo soportaría si hubiese sido en otra ciudad pero irse del país ya era
demasiado, no estaba dispuesto a permitir que se llevaran a JungKook.
—Sí. Ya hablamos hoy con él, pero se niega a volver con nosotros.
—Ustedes... ¿Ya han visto a JungKook?
—Acabamos de verlo. Hoy lo trasladaron a otra habitación. El médico nos
dijo que estaba aceptando perfectamente los medicamentos. Deberías ir
a verlo, creo que se sentirá mejor si te ve a ti.
TaeHyung apretó los puños sin embargo luego recordó que estaba frente
a ellos y forzó una sonrisa. Yoongi no le había dicho que JungKook ha sido
trasladado a otra habitación debido a su mejoría. Los últimos días ha
estado pensando solamente en él y trataba de contener sus ganas de ir
corriendo a verlo pero desafortunadamente su amigo siempre estaba ahí
para detenerlo e impedir que haga una locura.
—Lo haré. Gracias.
TaeHyung se incorporó de inmediato.
—TaeHyung espera—. Lo llamó la madre de JungKook. —Habla con él,
intenta convencerlo para que vuelva con nosotros. Si en verdad es amor
lo que hay entre ustedes yo sé que serán pacientes y podrán esperar para
verse. Sólo queremos lo mejor para él.
TaeHyung sonríe un poco sin responder a ello. Y luego de preguntarles el
número de la habitación en donde JungKook estaría, sale de la habitación
y comienza a caminar por el pasillo.
—TaeHyung, ¿qué haces aquí?—Le preguntó Yoongi mientras caminaba
detrás de él, o al menos intentaba seguir sus largos pasos.—¿A dónde
vas?
—Tengo que ir a verlo.
—Tú no puedes verlo. ¡Espera!
Apresuró el ritmo de sus pasos y casi corrió por los pasillos del hospital
intentando encontrar la dichosa habitación. Luego de subir escaleras y
recorrer incontables pasillos, la encontró.
Se sorprendió un poco al ver a una persona esperando afuera de la
habitación.
Jackson.
—¿TaeHyung? ¿Qué haces tú aquí?—Se posicionó frente a la puerta,
bloqueando la misma.
—Muévete, no quiero golpearte—. Le advirtió en tono frío.
—¡Oye tú idiota!—Se escuchó a lo lejos.
Yoongi corrió tan rápido como pudo hasta ellos.
—No voy a irme de aquí hasta que lo vea con mis propios ojos.
—¿Aun no se lo dijiste?—Comentó Jackson mientras conectaba su mirada
con la de Yoongi.
Un incómodo silencio se hizo presente y fue roto por las palabras del chico
castaño quien sonrió de lado y luego se volteó enfrentando a su mejor
amigo.
—¿De qué demonios están hablando ahora?
—¿Cuándo aprenderás a cerrar la boca Jackson?
—Min Yoongi dime lo que pasa.
—Bien. Pero promete que no harás ninguna locura.
—Yoongi, habla.
—Jimin ha venido a verlo a JungKook, le contó lo sucedido esa noche en
tu casa, y al parecer lo perdonó. Sin embargo JungKook nos ha dejado en
claro algo. Nos dijo que...—Dejó ir un suspiro.
—¿Desde cuándo eres tan dramático? ¡Responde ahora maldita sea!—
Vociferó.
—¡JungKook no quiere verte!—Le dijo Jackson elevando notablemente el
tono de su voz.
※ 41 ※
—Tiene que ser broma...—TaeHyung sonrió un poco y luego se apoyó de
espaldas contra la pared.—¿Por qué JungKook... No querría verme?
La culpa regresó a él tan rápido como una ráfaga de viento.
Quizá JungKook ahora lo odiaba. Se sintió como un idiota al recordar lo
que preguntó. Sabía que él era el culpable de todo lo que había pasado.
La mirada de Jackson se fijó instintivamente en Yoongi y éste negó con la
cabeza. Deseaba poder contarle la verdadera razón por la cual JungKook
no quería verlo.
*Flashback*
—¿Jackson...?
—Así es. Buenos días~—Él agarró una silla y la colocó junto a la camilla.—
¿Dormiste bien eh? Con los médicos pensábamos en traerte algunas
mantas y almohadas de tu casa así estabas más cómodo.
Un JungKook parpadeando con algo de lentitud, emite una sonrisa de
labios sellados. Sus ojos dolían un poco y tenía ojeras debido al llanto que
provocaban sus pesadillas sobre aquella espantosa noche. Su piel
escaseaba de color. Si bien era pálido, la falta de color en sus labios
mostraban lo débil que se encontraba.
Conversaron por un buen rato y la dichosa charla ha logrado animar un
poco a JungKook.
—¿Sabes quién llamó a mis padres?
—Oh Yoongi lo hizo. Encontramos tu celular y...—Jackson dejó de hablar
al ver como JungKook tragaba saliva y miraba incómodo hacia otro sitio.—
Menudo idiota soy. Lo lamento.
—Olvídalo.
—Entonces, ¿Cómo te sientes? Se te ve mucho mejor.
JungKook torció una sonrisa sin mirarlo a los ojos.
—Estoy bien—. Respondió con algo de indiferencia. —Sabes, te confieso
que me sorprende un poco que...
—¿Que TaeHyung no haya venido?
—Si...—El joven pelinegro tomó aire y luego suspiró.—¿Cómo está... Él?
—Está bien. No ha venido a verte porque...
—Espera, no me lo digas. He imaginado tantas cosas que me sentiría peor
si escuchara el por qué no vino. Supongo que la distancia ahora es lo
mejor.
—¿Qué estás diciendo? TaeHyung quiere venir a verte.
—¡No!—Vociferó mirándolo a los ojos, segundos después al notar que
había elevado el tono de su voz se sorprendió a si mismo y desvió la
mirada.—Lo siento, no quise tratarte así. Pero yo... No quiero verlo. No
ahora.
—¿Por qué?
—No importa el por qué. ¿Puedes irte? Si no te molesta quiero descansar
un poco—. Dio media vuelta en la camilla y cerró los ojos con fuerza.
Jackson ignoró el tono arrogante con el cual le habló y se incorporó.
—JungKook no me iré de aquí sin escuchar tu razón. Sé que no soy el
mejor amigo de TaeHyung pero podría jurarte que desde que lo conozco
nunca lo he visto así. Tan preocupado y desesperado por ver a alguien—.
Las palabras tan sinceras del chico de cabello blanco, comienzan a
estrujar el dolido corazón de JungKook.—Ni siquiera cuando su hermano
murió ha llorado, y contigo casi ha secado su garganta.
JungKook derramó lágrimas cuando se esforzó para sentarse.
—¡Ya basta!—Gritó con los ojos irritados a causa de sus lágrimas.—
¿Crees que no quiero correr a ver cómo está? ¡También quiero verlo! ¡Lo
extraño...!—Rompió en llanto.—Lo extraño tanto. Pero no quiero que él me
vea así. Ni siquiera soy capaz de pronunciar su nombre sin sentir asco de
mi mismo. Me siento tan... Humillado. ¿Por qué tenía que pasarme todo
esto a mi? ¿Por qué me hicieron esto Jackson? ¿Por qué?—Repetía
aquello último una y otra vez mientras sollozaba desconsolado bajo la
mirada de Jackson, quien no sabía qué hacer para ayudarlo.
Trató de posar una mano sobre su hombro pero su voz nuevamente se
escuchó.
—¡N-No me toques!—JungKook actuó por impulso moviéndose hacia un
costado y su pecho enseguida comenzó a latir agitado mientras observaba
su mano como si fuese el objeto más peligroso que sus ojos hayan visto.
Segundos después bajó la mirada.—Por favor. Yo... Quiero estar solo.
—De acuerdo—. El joven asintió luego de una breve pausa.
Comprendió que todo el dolor que que tuvo que soportar JungKook, no se
iría de la noche a la mañana. Necesitaba tiempo, pero en cierto modo se
sentía sumamente inútil al saber que nada podía hacer.
Caminó desanimado hacia la puerta.
—Jackson...
Él dio media vuelta.
—¿Qué sucede?
—No permitas que él venga a verme.
—¿Sabes que eso será inútil sabiendo que se trata de detener a
TaeHyung?
—Sé que podrás hacerlo. También hablé con Yoongi pero quería que tú
también lo sepas porque... Confío en ti.
Jackson no supo como reaccionar asi que sólo bajó la mirada y salió de la
habitación.
*Fin del flashback*
—TaeHyung tienes que volver a la camilla. ¿Crees que estar anémico es
algo normal? Tienes que descansar.
—No me iré de aquí sin ver a JungKook. Vayan acostumbrándose a la
idea.
—¿No me escuchaste? He dicho que JungKook no quiere verte, tú tienes
que respetar su decisión.
—Y tú tienes que cerrar la boca Jackson. No me iré—. Respondió
TaeHyung firme.
De repente unos pasos a lo lejos llamaron la atención de todos lo
presentes.
Una enfermera se dirigía directo hacia la habitación de JungKook.
Jackson y Yoongi intercambian la mirada y luego miran a TaeHyung.
Temían que éste aprovechara el momento para entrar en la habitación
cuando aquella enfermera ingresara para controlar el estado de JungKook.
—Yoongi, ¿Ahora?
TaeHyung se cruza de brazos y los mira sin comprender muy bien lo que
estaba pasando.
—¡Ahora!
Ambos chicos se encargan de agarrar a TaeHyung, cada uno sostiene uno
de sus brazos por la fuerza y básicamente lo arrastran hacia atrás para
que no pudiera siquiera acercarse a la habitación.
—¡Oigan ya paren! ¿Qué están haciendo? ¿Enloquecieron?
—Lo sentimos pero aun no puedes verlo. Por favor entiende—. Trataba de
convencerlo Yoongi.
—¿Qué está pasando aquí?
Los tres chicos enseguida identifican a un médico.
—Usted es... Jin—. Dijo TaeHyung.
—Kim SeokJin—. Lo corrige. —Primero...—Observa que el chico castaño
trae puesta una bata blanca. —No preguntaré por qué vistes de esa
manera. Sin embargo me pregunto cuándo llegará el día en que no te vea
en el hospital TaeHyung.
—Kim TaeHyung—. Agregó el castaño.
—Como sea. Ya que te veo aquí...—Se cruza de brazos.—¿Cómo te
encuentras? Luego de verte a ti vendría a verlo a JungKook, pero al no
verte en tu habitación supuse que estarías aquí.
—Estoy bien. Mhm Jin necesito...
—Kim SeokJin.
—Kim SeokJin...—Repitió con ironía.—Necesito pedirle un favor. ¿Yo
podría entrar y ver a JungKook?
—Por supuesto, pero el horario de visitas acaba de terminar asi que
desgraciadamente ya deberían ir despejando los pasillos. Recuerda
regresar a tu habitación porque el doctor Choi irá a verificar tus heridas—.
Sonrió por unos pocos segundos y luego se dirigió directo hacia la
habitación en donde estaba JungKook.
Unos segundos antes de abrir la puerta ésta se abre de forma repentina.
—Doctor SeokJin, estaba a punto de ir a buscarlo. Está pasando otra
vez—. Dijo la enfermera en un tono lo suficientemente alto para que todos
oyeran.
—¿Ha tenido fiebre?—Le preguntó Jin antes de entrar rápidamente junto
a ella.
—¿De qué hablaban?—Preguntó TaeHyung tratando de mantener la
calma.
—JungKook ha estado teniendo convulsiones—. Le contó Yoongi. —Los
médicos dijeron que solo sería algo temporal debido a la situación que
vivió. Pero si continuaba así deberían llevarlo a cuidados intensivos otra
vez.
—Yoongi, quiero verlo...
La visión del castaño empieza a nublarse sin razón y sus piernas tiemblan
un poco, pero aun así se niega a irse de esos pasillos. No sin antes ver a
JungKook.
—¿TaeHyung te encuentras bien?
Segundos después Jackson logró sostenerlo antes de que cayera en el
suelo.
—Llevémoslo a la habitación.
—Yoongi no podemos seguir así, es solo cuestión de tiempo para que algo
más pase. ¿Qué haremos?
—Prometimos no decir nada y eso haremos. Me quedaré con él, y tú
regresa a ver a JungKook.
Si bien TaeHyung se encontraba muy débil, sus oídos oyeron
perfectamente lo que Jackson y Yoongi hablaban. Nadie lo haría cambiar
de opinión. Iba a ver a JungKook como sea.
※ 42 ※
En la mañana TaeHyung despertó debido a los molestos rayos de sol
entrando por la ventana de la habitación de hospital. Respiró hondo. El
repugnante aroma a desinfectante inundó sus fosas nasales revolviendo
lo poco que había cenado en la noche anterior. Aunque por otro lado, ya
empezaba a acostumbrarse a eso. Levanta un brazo y observa con poca
impresión el nuevo vendaje y vuelve a dejarlo caer a un lado de su cuerpo.
La imagen de JungKook se visualizó en su mente como cada día y un
resoplido escapó de su boca.
—Al fin despiertas.
El sonido de aquella voz era inconfundible.
—¿Qué quieres Yoongi?—Habló con desanimo sin siquiera mirarlo.
—¿Cómo te sientes?—Preguntó él mientras tomaba asiento en una silla
cercana a la camilla.
El chico castaño ladeó la cabeza en dirección hacia él y lo fulminó con la
mirada.
—¿Es una broma?—Rió sin gracia.—¿En verdad preguntas eso?
—TaeHyung sabes a lo que me refiero.
—Eso ya no importa. ¿Cómo está JungKook? ¿Jackson está cuidando
muy bien de él no es así?—Torció una sonrisa y se acomodó en la camilla
con las manos debajo de su cuello.
TaeHyung no podía evitar crear sus propias teorías sobre lo que pasaba.
Por un momento incluso llegó a pensar que Jackson no quería que fuera
a ver a JungKook para evitar que ambos estuvieran juntos.
—Quería hablarte sobre ese tema. Jackson está en su casa, quería darse
un baño.
—¿Y qué con eso?—Respondió arrogante.
Yoongi se mantuvo en silencio por algunos segundos mientras miraba al
chico en la camilla. Pareciese como si dudara demasiado de sus propias
palabras.
—Mhm... JungKook ha vuelto a tener convulsiones así que por el momento
lo han sedado, y... Las visitas están prohibidas. Ni siquiera sus padres
consiguieron verlo. Solo médicos y enfermeras pueden ingresar allí.
TaeHyung tragó con dificultad y luego se incorporó, Yoongi al verlo
reaccionó de la misma manera.
—¿Qué haces? Tú no puedes ir.
—Voy al baño. Si quieres llama a alguien para que me vigile adentro del
baño—. Respondió con ironía mientras veía a Yoongi cruzarse de brazos.
Al llegar allí, se apoyó de espaldas contra la puerta del baño ubicado
dentro de la habitación y cerró los ojos con fuerza. Anhelaba tanto ver a
JungKook, deseaba poder correr hacia donde estaba, envolverlo en sus
brazos y nunca más dejarlo ir. Aquella noche se ha vuelto su pesadilla
diaria y la impotencia crecía cada vez que lo recordaba. Unos minutos
antes de salir, una conversación por detrás de la puerta llamó su atención.
—Entonces dígale a TaeHyung que iré a casa vestirme y enseguida
vuelvo. No puedo seguir con esta ropa.
—De acuerdo joven, yo le dejaré el mensaje.
De repente una loca idea pasó por su cabeza y no pudo evitar sonreír. Las
palabras de su amigo solo le brindaron más seguridad ante lo que
planeaba hacer.
"Sólo médicos y enfermeras pueden entrar allí..."
***
—Doctor Choi revise inmediatamente el estado de JungKook. El efecto del
sedante está a punto de acabarse—. Dijo SeokJin mientras ojeaba
rápidamente unos informes.
—Enseguida doctor Jin.
—"Kim SeokJin".
Él asintió e hizo una leve reverencia como respeto antes de irse
rápidamente hacia la habitación del joven que debía atender. Una
enfermera pasó caminando junto a él y entonces bajó la mirada intimidado,
acomodó su barbijo blanco y luego su gorro color celeste el cual solían
usar los cirujanos allí. Con la vista fija en la puerta de la dichosa habitación
apresuró sus pasos y finalmente llegó.
Al tocar la perilla sintió un fuerte dolor en su pecho sin embargo se armó
de valor e ingresó cerrando la puerta a su paso. Segundos después dio
media vuelta y cuando sus ojos vieron al chico pelinegro sobre la camilla
todo se derrumbó en su interior. Con las pocas fuerzas que tenía se quitó
lentamente el gorro que traía e incluso su barbijo y los dejó caer en el
suelo.
Era TaeHyung.
Se aproximó hacia la camilla muy despacio mientras observaba cada
detalle de su estado actual. JungKook estaba un poco más delgado, se
encontraba demasiado pálido, y tenía un notorio camino de lágrimas
marcado en sus mejillas. Lo recorre con la mirada y poco a poco la detiene
en una de sus piernas la cual estaba descubierta. Toma los extremos de
una sábana blanca y pasa por alto las marcas en sus piernas. Lo cubre
con ella hasta la cintura cuidadosamente, ya que no quería despertarlo. O
al menos eso intentó.
—N-No... A-Aléjense...—Empezó a balbucear en un tono muy bajo
mientras movía levemente su cabeza de un lado al otro.
—JungKook...—El chico castaño colocó una mano sobre mejilla.
—D-Déjenme...—Las primeras lágrimas brotan de sus ojos a pesar de que
sigue dormido, y sus leves sollozos empiezan a oírse con mayor claridad.
TaeHyung golpea un poco su mejilla pero nada parece despertarlo. Así
que comienza a desesperarse al no encontrar una manera de
tranquilizarlo.
—JungKook despierta... Abre los ojos.
—T-TaeHyung... ¡TaeHyung!—El joven pelinegro finalmente abre los ojos
y el chico castaño aleja su mano con lentitud. Su pecho late desbocado y
mira todo a su alrededor con terror y miedo en los ojos.
Cuando sus miradas se encuentran lo primero que nace en JungKook es
la extraña e inquietante necesidad de cubrirse con las sábanas hasta el
cuello. Desgraciadamente estaba muy débil debido a que lo mantenían
sedado y casi no comía, por lo tanto sus manos no llegaban a alcanzar los
extremos de la sábana. TaeHyung se percató de eso y sin pensarlo le
brindó su ayuda. Después de ese sencillo acto, el silencio entre los dos
solo se extendía tornando el ambiente mucho más tenso. El pelinegro se
calló a si mismo. Apretó los labios y esquivó su mirada temiendo que sus
lágrimas pudieran delatar la tormenta de sentimientos que se formaba en
su interior.
—Lo siento.
Aquellas pocas palabras de TaeHyung fueron suficientes para despertar
el dolor escondido de JungKook. El chico castaño se arrodilló con poco
cuidado en el suelo junto a la camilla y apoyó la frente sobre la orilla. Sus
ojos se cerraron y tragó inútilmente un nudo de angustia que intentaba
ahogarlo.
—Lo siento, lo siento...—Repetía una y otra vez.
Cada uno de aquellos "lo siento" eran como dolorosas apuñaladas hacia
su dolido corazón. JungKook le dedicó la mirada por unos segundos y
cuando lo hizo sus lágrimas no tardaron en salir. El sonido del llanto de
TaeHyung lo hizo estremecer, nunca lo había visto llorar de esa manera.
Con algo de temor colocó su mano sobre la suya permitiéndose tocarla. El
llanto del chico castaño fue cesando. Poco a poco levantó la cabeza. Sus
ojos estaban más oscuros y sus pestañas húmedas debido a las lágrimas.
—No llores.
TaeHyung bajó la mirada y sostuvo su mano con más firmeza entre las
suyas.
El silencio reinó por unos cuantos minutos en los cuales intentaron
tranquilizarse.
—¿Es cierto que no querías verme?—Se atrevió a preguntar el castaño
sin rodeos mientras acariciaba su mano.
JungKook llenó sus pulmones de aire y cerrando los ojos por un instante
exhaló.
—Abrázame—. Respondió seguro esquivando la pregunta anterior.
El chico castaño lo ha mirado perplejo. Sin embargo no se negó, siempre
fue malo con el uso de palabras en momentos serios y para alguien como
él, a veces los actos valían mucho más que las palabras. JungKook se
sentó con su ayuda y las manos de TaeHyung, temblorosas por los
tortuosos largos días manteniéndose en abstinencia del tacto de su piel,
se deslizaron lentamente por debajo de sus brazos hasta atraerlo de una
sola vez hacia él. Quería ser más cuidadoso pero no podía evitarlo.
Necesitaba sentir nuevamente entre sus brazos al chico con el cual no ha
dejado de pensar en esos últimos días. Ese chico por el que mataría y
hasta vendería su alma solo para protegerlo.
JungKook creyó haber olvidado lo bien que se sentía tocarlo, y ser
envuelto por sus brazos. La calidez de su abrazo le causaba escalofríos.
Empleando toda la fuerza que tenía, enroscó los brazos alrededor de su
cuello, y no pudo contenerse a no llorar.
—Te extrañé—. Confesó.
Se oye el ruido de la puerta abrirse y cerrarse pero ninguno de los dos le
presta atención.
—También te extrañé bebé.
Una dulce sonrisa delató al pelinegro. Pocos minutos después el abrazo
finalmente llega a su fin y TaeHyung se encarga de secar cada una de sus
lágrimas.
—¿Por qué no te recuestas un momento?—Dejó un suave beso en su
frente antes de apartarse.
El pelinegro se recostó bajo su latente mirada.
—Tú... ¿Tienes que irte?
TaeHyung agarró su mano y plantó otro beso en su dorso.
—Nunca más volveré a dejarte solo.
Él sonrió y el chico a su lado también.
La puerta vuelve a abrirse y entra el doctor SeokJin seguido por Yoongi.
—Kim TaeHyung, ¿Qué haces aquí? Deberías estar en tu habitación.
—No me iré de aquí.
—¿De qué hablas Jin?—Preguntó JungKook.
—TaeHyung está siendo atendido aquí por las heridas en sus brazos...
—¡Doctor Jin!—Vociferó Yoongi tratando de distraerlo ante lo que decía.—
¿Por qué no puede dejar que él se quede con JungKook? Solo mírelos, se
ven mucho mejor ahora que están juntos. ¿No lo cree?
—Mhm... Supongo que sí. Dejaré que se quede aquí pero... Solo si logra
que JungKook coma algo. ¿Estás de acuerdo con eso Kim?
—Por supuesto—. Respondió firme sin soltar la mano de JungKook.
—Muy bien. Entonces le diré a las enfermeras que le traigan algo para
comer y vendré luego a ver como está.
Jin verificó el estado de JungKook rápidamente, y después de anotar
algunas cosas en su celular se fue de la habitación sin decir nada.
—JungKook, ¿Cómo te sientes? ¿Quieres algo de beber?—Le preguntó
Yoongi amablemente.
—Min eso debería preguntárselo yo. ¿No crees?—Respondió TaeHyung.
—De acuerdo, lo siento. Yo me iré por un momento y regresaré más tarde
para verlos. Si les parece bien...
El pelinegro asintió con una leve sonrisa. Yoongi sonrió al verlos juntos y
por fin salió tranquilo de la habitación.
Al recordar las palabras de Jin, JungKook dejó ir un resoplido y luego tomó
la mano de TaeHyung. Usando su diestra deslizó un poco hacia arriba la
manga de la prenda que cubría su brazo, y entonces pudo ver con claridad
las vendas enrolladas desde su muñeca. Cuando lo miró desconcertado
TaeHyung no hizo nada más que volver a cubrir su brazo.
—Dime que no es lo que pienso.
—¿Cómo crees que yo estaría si algo llegara a pasarte?
—¿Y tú pensaste en como yo estaría si a ti te pasara algo? Eres muy
egoísta.
—¡¿Y qué más querías que hiciera?!—Alzó el tono de voz más de lo que
hubiese querido.—Cuando te vi esa noche... Me sentí un inútil. No pude
hacer nada... ¡No llegué a tiempo maldita sea! Quizá si yo no te hubiera
dejado solo, tú...
—Ya no importa.
—Tú no habrías pasado por todo esto—. Agregó.
—¡Dije que ya no importa!—Vociferó JungKook y luego bajó la mirada.
Últimamente estaba demasiado tenso así que no podía evitarlo.—Lo
siento.
—Yo debería decirlo. Sigo siendo el mismo idiota de siempre y lo sabes.
Una vez más vuelvo a preguntarme ¿cómo es que tú puedes soportarme?
Mira todo lo que te ha pasado por estar junto a mi. Una persona tan
ordinaria como yo que ni siquiera vale unos pocos centavos—. Rió un poco
para no llorar. —¿No te cansas de sufrir por mi culpa JungKook? Por favor
dímelo.
—Deja de pensar así. Tú no tienes la culpa de lo que me pasó. No eres el
que planeó todo esto.
—Pero esas personas solo querían hacerte daño por mi. Porque yo fui el
que los lastimó primero. Tendrías que odiarme y debes hacerlo. Así que
entiendo si no quieres verme—. Hace una pausa solo para poder respirar
profundamente. —Ahora empiezo a creer que lo mejor sería que yo no
aparezca de nuevo delante de ti.
JungKook sacó fuerzas de donde no tenía y se sentó en la camilla.
—No. No... ¡Por supuesto que no!—Tenía tanto para decirle que las
palabras se atoraron todas a la vez en su garganta y un nudo de angustia
empezaba a formarse. Sostuvo la mirada del chico frente a él.—Yo... Yo
te amo, te amo demasiado. N-No puedo estar lejos de ti...
TaeHyung estaba a punto de posar una mano en su mejilla y JungKook
dio vuelta la cara evitando que lo tocara.
—Bebé escúchame.
—No. Ahora solo falta que apruebes la tontería que mis padres dijeron
sobre irme a vivir a Tokio junto a ellos—. Sonrió un poco pero al ver que el
castaño no ha respondido nada su sonrisa desapareció. —¿Intentas
decirme que me vaya? ¿Eso es lo que quieres?
—Claro que no quiero que te vayas pero...
—¿Pero qué?—Volvió a interrumpirlo.—En verdad quieres que me vaya.
No actuarias de esta manera si quisieras que me quede.
—Quizá es lo mejor.
—¿Lo mejor? Eres un idiota. Vete.
—No me iré de aquí hasta que me escuches.
—Ya no quiero oírte. Vete o llamaré a...
TaeHyung actúa rápido y antes de que pudiera responder, acuna sus
mejillas en el hueco de sus manos para luego atrapar sus labios entre los
suyos.
JungKook lo aparta un poco.
—Ya basta. Vete ahora...
El chico castaño ignoró totalmente sus palabras. Inclinó ligeramente el
rostro y lo besó otra vez con voracidad, moviendo sus labios a un ritmo
más rápido que antes. JungKook situó sus manos sobre las suyas y cerró
los ojos con fuerza. Quería apartarlo y decirle que se fuera pero las
palabras no salían. Poco a poco perdía la fuerza con la que intentaba
apartarlo. Algunas lágrimas salieron sin pedir permiso mientras ejercía
presión en sus manos.
Unos segundos después TaeHyung detiene los movimientos de sus labios
pero aun así no se aleja. Acaricia sus mejillas con delicadeza usando la
yema de sus pulgares y luego deposita un suave beso en sus labios.
—Nunca te pedí que te vayas.
—Pero eso es lo que intentabas decirme...—Respondió JungKook en un
hilo de voz.
El chico castaño se apartó lo suficiente para poder mirarlo.
—Porque creí que eso era lo mejor para ti. No soportaría que volvieran a
lastimarte. Pero ahora que estoy contigo otra vez, nunca te dejaría solo.
—¿Nunca...?—Dijo el pelinegro mirándolo directamente a los ojos.
—Nunca.
TaeHyung le enseñó una leve sonrisa y luego le robó unos cuantos besos
a JungKook quien sonreía ante cada uno de ellos.
—Espera, tienes que prometerme algo.
La mirada de TaeHyung se encuentra con la suya.
—Dime.
JungKook agarró su mano y sus ojos enseguida vieron su brazo.
—Hey mírame...—El castaño se limitó a sonreír.—No volverá a suceder,
lo prometo.
—Está bien. Confío en ti—. Le regala una cálida sonrisa.
Al cabo de un rato JungKook ya había conseguido comer algo gracias a la
presencia de TaeHyung a su lado quien prácticamente lo ha alimentado
como a un bebé. Durante su chequeo diario los médicos se sorprendieron
al notar lo rápido que él estaba mejorando. JungKook no ha tenido fiebre
ni convulsiones durante todo el día y eso ya era un gran avance.
TaeHyung no se ha despegado de él ni por un momento, estuvieron juntos
todo el día hablando de tonterías, riendo entre ellos y robándose algún que
otro beso.
En la noche luego de que ambos comieran algo rápido, TaeHyung tomó
asiento en una silla la cual colocó justo al lado de la camilla. Estuvieron
conversando por otro rato hasta que JungKook por fin se quedó dormido.
Pasaban los minutos y el castaño aun no podía concebir el sueño, quería
observarlo por otro rato, y recuperar un poco del tiempo que había perdido
al no poder estar con él durante los últimos días. Agarró su mano con
cuidado y poco después de que JungKook le diera un ligero apretón a su
mano ha empezado a sollozar muy suave.
—JungKook... Despierta.
El chico pelinegro se remueve sobre la camilla y TaeHyung continúa
llamándolo por su nombre hasta que por fin logra despertarlo. JungKook
tiene la respiración agitada y está sudando un poco, lo cual se refleja
claramente en los cabellos húmedos de su frente.
—¿Estás bien?
—Yo...—Al darse cuenta de que estaba junto a TaeHyung se siente más
tranquilo y puede suspirar aliviado.—Sí.
—¿Pesadilla?—JungKook asintió y se recostó de lado para poder verlo
mejor.—Me quedaré aquí hasta que te duermas. Intenta descansar un
poco.
JungKook lo mira a los ojos y sostiene su mirada por unos largos
segundos.
—¿Tan hermoso soy?—Preguntó TaeHyung burlón robándose una
sonrisita de su parte.
—Te amo.
El pelinegro lo miraba inquisitivo como si quisiera recibir una respuesta de
su parte, TaeHyung sonrió levemente y besó su mejilla.
—Yo... También.
※ 43 ※
TaeHyung dormía plácidamente hasta que un suave cosquilleo en su
mejilla fue suficiente para que entreabriera los ojos.
—Lo siento. No quería despertarte.
La voz de JungKook lo hizo reaccionar y poco a poco fue enderezando su
postura. Se había quedado dormido en una incómoda silla blanca. Le dolía
un poco el cuello pero le restó importancia a sus molestias cuando recordó
la razón por la cual estaba allí. Bostezó y el chico pelinegro sonrió alegre
al verlo por fin junto a él. Durante los últimos días sólo ha despertado
atemorizado debido a sus pesadillas pero esta noche había conseguido
dormir tranquilo y seguro gracias a la presencia de TaeHyung a su lado.
—¿Dormiste bien?—El castaño estira una mano y acaricia su mejilla.
—Sí, aunque creo que tú deberías descansar un poco más. Tienes que
ver a algún doctor, quizá hoy puedas ir a casa.
—¿Bromeas? Ahora que por fin puedo verte no te dejaré solo.
—De acuerdo.
—JungKook dije que no me... ¿Qué dijiste? ¿Estás de acuerdo?
—Sé que estoy siendo egoísta, pero tampoco quiero que te vayas.
JungKook agarró su mano y se recostó de lado para poder observarlo
mejor.
—Bien, no se habla más del tema. Me quedaré aquí y no me iré a ningún
lado. Mhm... Puede que quizá vaya al baño.
Ambos sonrieron.
—También quiero ir al baño.
—¿Necesitas que te ayude?—Se incorporó y luego volvió a bostezar.
JungKook negó con la cabeza.
—Para eso están las enfermeras, no te preocupes.
—¿Enfermeras?—TaeHyung se cruzó de brazos.—Por supuesto que no.
Fue suficiente con que ayer dejara que te dieran un baño. Conozco a ese
tipo de mujeres JungKook. Todas quieren lo mismo, al principio fingen ser
tímidas e inocentes y después te piden una cita y también tu número de
teléfono. No hace falta aclarar lo que intentarán hacer luego.
El pelinegro sonrió tímido y bajó la mirada.
—¿Y esa sonrisa?
—No puedo evitarlo es que te ves lindo cuando te comportas así—.
JungKook amplía su sonrisa, y al ver como TaeHyung lo mira inquisitivo se
da cuenta de que aún no comprendió lo que quiso decir.—Te ves lindo
celoso.
—¿Celoso? ¿Yo?
—Así es.
—Mhm... Puede que sí—. Tuerce una sonrisa. —No me agrada que
toquen lo que es mio.
En ese preciso instante JungKook se limita a sonreír y mira hacia otra
dirección mientras que un suspiro escapa de la boca de TaeHyung.
—Bebé...
—No te preocupes, olvida eso. Mhm... Cambiando de tema hay algo que
he querido preguntarte.
—Dime.
—Sobre tu ropa. ¿Por qué traes puesta una bata?
TaeHyung le dio un vistazo rápido a su vestimenta y sonrió.
—De ahora en adelante llámame doctor Kim.
El pelinegro sonrió un poco.
—Dime ahora.
—Sabes que haría cualquier cosa por ti.
—Quiero que dejes de hacer locuras. No importa si es por mi.
—Si yo tengo que salir herido para que a ti nunca te pase nada, vale la
pena hacerlo.
—No digas eso otra vez—. JungKook se sentó en la cama. —El simple
hecho de imaginarlo me aterra y ya tengo suficiente con mis pesadillas.
Repentinamente la puerta se abre sin aviso alguno e ingresa una persona.
TaeHyung fulmina con la mirada al chico que traía su famosa y adorada
chaqueta.
—Buenos días, ¿Cómo te sientes JungKook?
—Mucho mejor, gracias Jackson—. Respondió él en tono amable.
—¿Tú qué haces aquí?—Escupió TaeHyung antes de que JungKook
pudiera decirle algo más.
—Vine a verlo. Yo estuve cuidando de JungKook estos últimos días y
quería saber como estaba. Después de todo somos amigos, ¿cuál es el
problema?
—Es cierto—. Añadió JungKook.
—Supongo que está bien, pero ahora estoy yo así que puedes irte.
Jackson sonrió y se cruzó de brazos.
—No me iré de aquí.
JungKook suspiró con pesadez.
—Oigan, ya basta. Dejen de discutir.
—Dejaré de discutir cuando él se largue de aquí—. Respondió TaeHyung
—Bien. Yo iré al baño.
—Te acompaño—. Dijeron TaeHyung y Jackson al unísono.
JungKook los miró a ambos y resopló. Se sentó en una orilla de la camilla
y cada uno de los chicos presentes se encargó de tomar uno de sus
brazos.
—¡Suéltalo!—Dijeron nuevamente al mismo tiempo.
—¡Ya basta!—El pelinegro se agarró del brazo de Jackson y bajo la mirada
latente de TaeHyung, cargada de sorpresa y furia a la vez, caminaron
hacia el baño.
—¿Puedes mantener cerrado este feo camisón desde atrás? Temo que
se abra otra vez.
Una de las manos del chico de cabello blanco sostiene la costura del
camisón de JungKook justo en el comienzo de su espalda.
—¡Jackson!—Vociferó TaeHyung.—Te estoy vigilando.
Los dos chicos ingresan juntos en el baño y TaeHyung no puede evitar
arder de la rabia. ¿Desde cuando ellos se habían vuelto tan amigos?
Jackson siempre ha sido un mujeriego empedernido pero la forma en que
actuaba con JungKook últimamente era muy distinta, incluso el mismo
JungKook actuaba diferente cuando estaba junto a él. TaeHyung se apoyó
de espaldas en la camilla y luego se cruzó de brazos mientras observaba
atento hacia la puerta del baño.
¿Por qué JungKook no lo ha elegido a él para acompañarlo hacia el baño?
Negó con la cabeza. Sabía que era estúpido estar celoso por algo tan tonto
como eso.
Pasaron unos largos minutos y al ver que ellos aun no regresaban
TaeHyung empezaba a perder la paciencia. Su estómago ardía del enojo.
En cuanto un resoplido salió de su boca decidió ir a ver por qué tardaban
tanto. Se detuvo frente a la puerta del baño y sostuvo la perilla con firmeza.
La abrió muy despacio y cuando sus ojos vieron el cuerpo del chico
pelinegro ha quedado perplejo. JungKook se había quitado su camisón por
lo que solo estaba en ropa interior dejando ver con mayor claridad las
cicatrices de las múltiples quemaduras dispersas en sus muslos y alguna
que otra marca en su torso. La mirada de TaeHyung no dejaba de
recorrerlo y en cuanto llegó a sus ojos JungKook lo ha mirado con cierta
tristeza.
—Jackson...—Dijo el pelinegro cabizbajo.
El mencionado intentó ver lo mismo que JungKook y fue entonces cuando
se dio cuenta de lo que sucedía.
—¿TaeHyung qué haces aquí?
Él parecía no reaccionar. Aquel cuadro lo ha dejado en shock otra vez. Le
resultaba demasiado difícil acostumbrarse a la idea de todo lo que le
habían echo a JungKook. Habían pasado días desde entonces pero para
TaeHyung aquello sólo ha sucedido en la noche anterior.
El pelinegro dio media vuelta sumamente avergonzado de que TaeHyung
lo haya visto en ese estado, y Jackson enseguida lo cubrió por detrás con
aquel camisón que traía puesto antes. El chico castaño no dijo nada,
apretó los puños y contemplando esa escena por última vez, retrocedió y
se alejó rápidamente de allí y luego de la habitación. El sonido de la puerta
cerrarse ha vuelto a abrir las heridas en el corazón de JungKook quien
cerró los ojos con fuerza evitando llorar.
Jackson suspiró y luego lo envolvió con sus brazos.
—Cualquiera reaccionaría de esa manera. Solo necesita tiempo—. Dijo él
intentando tranquilizarlo.
—TaeHyung nunca lo olvidará. Y si él... ¿Ya no quiere volver a acercarse
a mi? ¿Si siente asco de mi?—Respondió al borde de las lágrimas.
—Deja de pensar así. TaeHyung en verdad te ama, él no te dejará.
—No lo sé.
Ambos se apartaron un poco.
—¿Por qué dices eso?
—Yo siempre se lo digo pero él nunca me lo ha dicho. ¿Sabes?—Sonrió
un poco manteniendo la mirada en el suelo.—Lo único que me dijo ayer
fue un "yo también".
—Pero al menos te ha respondido.
—No es lo mismo Jackson. Cualquiera dice eso. Yo quiero que él me lo
diga.
—¿Y por qué no se lo preguntas tu mismo? Estoy seguro de que te lo dirá.
—Lo pensaré.
—De acuerdo. ¿Tienes hambre?
JungKook asintió con una leve sonrisa y luego ambos regresaron a la
habitación.
Jackson se ha quedado con él durante toda la mañana y tarde.
Conversaban sobre cosas sin sentido e incluso le mostró muchas fotos y
videos suyos que guardaba en su celular. JungKook se ha distraído tanto
junto a él que solo por un momento se ha olvidado completamente de
TaeHyung.
Más tarde fue un médico a revisar su estado y le dio la buena noticia de
que le darían el alta al día siguiente. Se entristeció un poco al no poder
decírselo personalmente a TaeHyung quien aún no había aparecido. Sin
embargo Jackson no iba a permitir que JungKook se preocupara otro día
más por él.
***
El ansiado día por fin llegó. Hoy le darían el alta a JungKook. Hubiese
preferido que el día en que dejaría el hospital no lloviera a cántaros pero
no todo podía ser perfecto. Sus padres le compraron ropa para que
estrenara ese mismo día e incluso Jackson, Yoongi y también Jimin le han
llevado regalos.
—Muchas gracias chicos—. Les dijo con una gran sonrisa.
JungKook no sabia como agradecerles todo lo que habían echo por él. No
hubo ni un solo día en que no fueran a ver como se encontraba. En verdad
estaba muy agradecido con ellos, en especial con Jackson y Yoongi.
—Mhm... Yoongi, ¿Él no te ha llamado?
—Aún no, pero no tienes que preocuparte. Jackson y yo hemos hablado
con él—. Respondió Yoongi con una leve sonrisa.
—De acuerdo. Oigan yo... Quisiera ir al baño, ¿Por qué no me esperan
afuera un momento?
—Está bien. ¿Necesitas que me quede contigo?—Preguntó Jackson.
Yoongi lo agarró del brazo y se lo llevó casi a rastras dejando a JungKook
con una gran sonrisa en el rostro.
Cuando todos por fin se fueron ingresó al baño de la habitación por última
vez, y situándose frente al lavabo, se humedeció la cara unas cuantas
veces. No quería dejar ni un solo rastro de sus lágrimas. Era la única
manera en la que podía llorar sin que nadie lo supiera. Quería ser fuerte
frente a todos los que lo han ayudado.
TaeHyung se hizo presente en su mente y sintió su estómago arder. No le
importaba el que no pudiera verlo ahora. Lo único que deseaba con ansias
era que él estuviera bien. Solo eso. Unos minutos después finalmente salió
del baño arreglando su cabello. Cerró la puerta y dio media vuelta. En
cuanto alzó la mirada para ver lo que tenía enfrente ahogó un suspiro y
sus ojos brillaron.
—Hola.
La sonrisa del chico castaño frente a él ha revuelto todo en su interior. Ni
siquiera ha prestado atención a su cabello y ropa sumamente mojados ni
mucho menos al ramo de rosas rojas que traía en una de sus manos.
JungKook solo sonrió y se aproximó rápidamente hacia él para abrazarlo
por el cuello. Respiró hondo e inhaló su adictivo perfume impregnado en
su piel. El mismo que traía aquella vez en la que ambos se besaron por
primera vez. Deshizo un poco su agarre sólo para poder dejar un suave
beso en su cuello.
—Te extrañé tanto.
TaeHyung aun no ha dicho nada y eso llamó la atención en él. Cuando un
poco de distancia quedó entre ambos conectaron sus miradas. JungKook
logró ver algo extraño en la profundidad de sus oscuros ojos marrones.
Tenía un mal presentimiento aunque no sabía por qué. La mano libre del
chico castaño se deslizó por la linea de su quijada hasta llegar a su cuello
e instintivamente sus miradas se fijaron en los labios del otro.
—¿Estás bien?—Le preguntó JungKook casi en un susurro.
Y otra vez recibió un silencio como respuesta.
TaeHyung actuó sin pensar y al cerrar los ojos lo besó. Al principio sólo
fue un roce de labios pero luego lo besaba casi con desesperación. Dejó
caer el ramo de flores en el suelo y sin interrumpir el beso, amoldó las
manos a cada lado de su cintura mientras que JungKook sólo colocaba las
manos sobre sus hombros y seguía aquel beso voraz por el cual tenía la
extraña necesidad de continuarlo. Algunas lágrimas salen sin pedir
permiso y el sabor salado se filtró en medio de aquel beso. Detuvieron sus
movimientos y el beso terminó más pronto de lo que hubieran querido.
TaeHyung lo abrazó con fuerza y JungKook también.
—¿Qué significa esto?—Preguntó sin moverse de su sitio.
Sabía que algo pasaba. TaeHyung estaba actuando extraño, podía sentirlo
por el modo en que lo abrazaba. Y no quería dejarlo ir, quería estar con él
así todo el tiempo que sea necesario hasta que cualquier sensación de
temor huya de él.
—No importa lo que pase, promete nunca imitar las estupideces que yo
hice.
—De acuerdo pero... Por favor dime, ¿Qué te sucede?
—Llámame como tú lo haces.
—¿Mi amor?
—Dimelo otra vez.
—Mi amor.
—Otra vez.
—Suficiente. Me estás asustando—. JungKook intenta alejarse para poder
verlo pero TaeHyung no se lo permite. Aún no quiere terminar el abrazo.
—Dime lo que pasa.
—Abrázame un poco más.
—No.
JungKook finalmente logra apartarlo. Un TaeHyung indiferente ante su
reacción se pone de cuclillas para recoger las flores del suelo y luego
intenta entregárselas pero el pelinegro solo las mira con desconfianza
antes de sostener aquel ramo de rosas en sus manos.
—¿Te gustan? Te confieso que nunca he comprado flores, pero alguien
me dijo que te gustarían.
—Son bonitas—. Respondió con una leve sonrisa. Quería sonreír más, ya
que era la primera vez que alguien le regalaba rosas y en verdad estaba
feliz porque haya sido él quien se las de, pero ahora mismo no podía
pensar en nada más que en la anhelada explicación de TaeHyung. No iba
a estar tranquilo hasta oírlo.
—He oído que Yoongi y Jimin te han regalado un...
—TaeHyung...—Cuando JungKook finalmente sostiene su mirada suspira
cansado.—Sólo di lo que tengas que decir. No voy a odiarte.
—Quiero terminar.
El pelinegro no pudo evitar sonreír un poco al oírlo.
—Deja de bromear y dime la verdad.
—JungKook... Quiero que terminemos nuestra relación.
—¿De qué hablas?
JungKook no deja de sonreír, le cuesta creer que en verdad TaeHyung le
diga algo como eso.
—Yo creo que es bueno.
—¿Oyes lo que dices? Eso no tiene sentido. No es bueno, yo no puedo
estar sin ti. No quiero estar lejos de ti.
—Quizá sea como dices pero sé que es lo mejor para ti.
TaeHyung trata de acariciar su mejilla pero JungKook da vuelta la cara.
—Vete.
—Primero necesito que escuches lo que tengo que decirte.
—Oí suficiente—. Respiró hondo y dio media vuelta. Quería llorar pero al
mismo tiempo anhelaba poder ser más fuerte.
—Bebé...—TaeHyung lo abraza por detrás.
—A-Aléjate de mi.
JungKook deja caer el ramo de rosas. No ha tratado de apartarlo, se sentía
tan impotente que sus sentimientos han absorbido todas sus energías.
Sentía que podría derrumbarse ahí mismo y le sorprendía el como podía
mantenerse en pie.
—Debes pasar más tiempo con tus padres, puedes estudiar sin
interrupciones y quizá... Encuentres a alguien que te cuide mejor que yo.
Si es que alguna vez lo hice.
—No... ¡No!—Se volteó.—No quiero conocer a nadie más, sólo te amo a
ti. ¿Entiendes eso? No importa lo que haya pasado, quiero... Quiero que
borremos ese día y... Continuemos juntos.
—Ya no es lo mismo. No quiero seguir arruinando tu vida, y lo peor de todo
es que... Ya no puedo protegerte.
—Esto no puede estar pasando... Yo te amo. Te amo Kim TaeHyung. Tú
no puedes dejarme, yo... Yo no voy a aceptarlo. Definitivamente no voy a
aceptarlo...—JungKook dio un paso hacia él y lo besó en los labios.
Enroscó los brazos alrededor de su cuello y TaeHyung solo posó las
manos a ambos lados de sus caderas.
Cuando la necesidad de aire comenzaba a crecer, JungKook enredó
algunos mechones de su cabello entre sus dedos y se apartó escasos
centímetros de modo que sus respiraciones se chocaban entre sí.
—Dime que me amas—. Susurró casi en un doloroso ruego. —Necesito
saber que todo este tiempo que pasamos juntos tú no has jugado conmigo.
Por favor TaeHyung.
—Yo...—Lágrimas salieron de sus ojos y un sollozo ascendiendo por su
garganta empezó a dificultar su capacidad para hablar.—No quiero que
terminemos... ¡Maldición no quiero!
JungKook decidió no contener sus lágrimas y agarró sus mejillas con
firmeza.
—Mírame a los ojos y dime que me amas. Dime que no quieres que me
aleje de ti y que me necesitas.
TaeHyung levantó lentamente la mirada y una leve brisa ha impactado
contra la piel húmeda de sus pómulos causándole escalofríos. JungKook
no deja de mirarlo desesperado y ansioso por una respuesta. Su corazón
ya no soportaba tanta presión. Los labios del chico castaño se abrieron
con lentitud como si quisiese responderle pero luego volvió a cerrarlos y
comenzó a llorar. Unieron sus frentes y entonces las palabras menos
esperadas fueron oídas.
—Lo siento, no puedo hacerlo...—Fue lo único que consiguió pronunciar
sin detener sus irremediables sollozos.
JungKook con el corazón destrozado cerró los ojos por unos segundos y
luego se apartó lentamente de él. Le dio la espalda y TaeHyung lo vio por
última antes de dar un paso hacia atrás. Limpió sus lágrimas con poco
cuidado, convirtió las manos en puños y luego escapó de la habitación.
—TaeHyung...
Cuando JungKook dio media vuelta, él ya no estaba. Secó sus lágrimas
con el puño de su camiseta y luego corrió hacia afuera. Las miradas de
sus padres y amigos se han clavado en él pero ni siquiera les ha prestado
atención. Miró hacia ambos lados del pasillo con desesperación intentando
localizar al chico castaño y lo hizo.
—¿JungKook te sientes bien?—Preguntó Jackson.
No respondió.
Las piernas de JungKook ya estaban llevándolo hacia donde estaba
TaeHyung.
—¡Kim TaeHyung detente ahora!
El mencionado detiene sus pasos con lentitud y se voltea.
—¿Quién te crees que eres para hacerme esto a mi?—El pelinegro lo
empuja un poco.—¿Tan poco significaba para ti?—Lo empuja otra vez.—
¿Por qué me haces esto TaeHyung? ¿Huh?—Nuevamente intenta
empujarlo pero en un movimiento rápido TaeHyung agarra sus muñecas y
lo arrincona contra la pared del pasillo.—¿Por qué? ¿Por qué...?
Baja la cabeza y solloza con más fuerza.
—Por favor... No lo hagas más difícil JungKook. Déjame ir.
—No puedo... No quiero hacerlo. No importa todo lo que tenga que sufrir,
yo quiero estar contigo.
—¡Por supuesto que no!
JungKook lo miró fijamente mientras él soltaba sus muñecas y daba un
paso hacia atrás.
—Creí que tú... Siempre ibas a protegerme.
—Eso estoy haciendo—. Respondió luego de un largo silencio.
Sin decir ni una sola palabra más, TaeHyung se marchó bajo su latente
mirada.
Pocos minutos después JungKook dejó salir sus últimas lágrimas y llenó
sus pulmones de aire tratando de mantener la calma antes de dar media
vuelta. En el instante en que lo hizo unos fornidos brazos lo envolvieron.
—¿Estás bien?
—Todo terminó Jackson, todo...—Susurró contra su pecho.
—Lo siento.
JungKook tragó duro y sin pensarlo dos veces deslizó las manos por su
cintura y lo abrazó con tanta fuerza como sus débiles brazos se lo
permitían. Sus lágrimas quemaban el camino de llanto dibujado en sus
pálidas mejillas, aunque ya no tenía fuerzas para llorar ni un minuto más.
Creyó que podría volverse un experto en ello.
—Cariño, ¿Qué sucedió? ¿Te sientes bien?—Preguntó una voz femenina
por detrás de ellos quien resultó ser, Kelly, la madre de JungKook.
Ambos chicos se separan un poco aunque Jackson continúa acariciando
su espalda.
—Estaré bien. ¿Y papá dónde está?
—Fue a comprarme un café. Enseguida regresa.
—De acuerdo—. Respiró hondo tratando de calmarse un poco. —Mamá,
tengo algo que decirte.
—Disculpen pero no quiero interrumpir así que los esperaré afuera—.
Añadió Jackson con una leve sonrisa.
—No hace falta. Puedes quedarte.
—Está bien.
Él permaneció junto a JungKook.
—Dime cariño.
—Estoy decidido.
—¿A qué te refieres?—Volvió a preguntar su madre.
—Iré a Tokio con ustedes.
JungKook no podía pensar con claridad. Estaba cegado por las vendas de
ilusión que ese chico castaño había atado a sus ojos. Incluso en tan pocos
segundos llegó a pensar que solo había jugado con él pero esa teoría era
una de las menos convincentes y muy dentro suyo lo sabía. Su corazón
dolía con el simple hecho de pensar que tendría que vivir sin él. Deseaba
poder haber aprovechado mejor cada momento con TaeHyung, aunque
nunca se hubiese sentido preparado para perderlo de la noche a la
mañana. Aun no lo estaba. Sus lágrimas cesaron cuando intentaba
calmarse a si mismo tratando de convencerse de que solo se trataba de
una pesadilla de la cual debía despertar, pero desgraciadamente ya no
podía huir de ello.
Creyó que escapar sería la mejor solución. Escapar de aquel ambiente de
demasiados recuerdos, escapar de su tormenta de pensamientos internos,
pero sobre todo escapar aunque sea solo un poco de él.
※ 44 ※
1 año después...
Terminé de beber una botella de agua y luego agarré del bolsillo de mi
chaqueta el último cigarro que quedaba. Contando el que estaba a punto
de fumar, ya era el segundo paquete de cigarrillos que acababa en un día.
Ya se había convertido en un hábito para mi fumar en la tarde y también
en las noches, exactamente en los momentos en que no estaba en casa,
ya que mi madre detestaba el olor a tabaco. Ella me contó muchas veces
que su padre, quien era fumador, ha fallecido debido a un cáncer de
pulmón. Pero para mi propia sorpresa eso no me ha afectado ni en lo más
mínimo. No puedo evitarlo. Es lo único que logró relajarme después de
aquel día en que todo acabó. Logré salir adelante y superarlo pero el hecho
de que fumo no he podido quitarlo de mi rutina.
He decidido tomarme un año libre estudiando un poco por mi cuenta y en
parte para tratar de recuperarme ante lo sucedido. En verdad necesitaba
alejarme un poco de todo lo que no era bueno para mi, creí que podría
soportarlo, pero no fue así. De alguna manera mi amor por ese chico de
cabello castaño, ojos grandes y piel canela, se había convertido en una
obsesión de la cual no podía salir. Me costó meses darme cuenta de ello
pero al fin pude abrir los ojos. Cerré mi corazón al amor verdadero e
incluso a muchas falsas amistades, pero no a las nuevas oportunidades.
Luego de ir a la tienda por algunas verduras las cuales mi madre me pidió
que comprara, caminé por otro rato hasta que mi cigarrillo pudiera
acabarse por completo. En el camino a casa recibí una llamada la cual no
dudé en atender.
—Papá, ¿Qué sucede ahora?...
Tiré la colilla de cigarro en el suelo y la pisé con mi pie.
—Tu voz volvió a oírse diferente. ¿Estabas fumando otra vez no es así?...
—Quizá...
—Hijo, sabes que no me gusta que lo hagas...
—Algún día lo dejaré. Lo prometo. ¿Por qué llamabas? Ya casi llego a
casa...
—Sólo quería comentarte que en cuanto llegues, prepares tus maletas...
—¿Por qué dices eso?...
—Ya he comprado los boletos de avión para nosotros. Tu madre tomará
el vuelo en la tarde ya que tiene algunos compromisos que cumplir aquí...
—Papá sigo sin entender. ¿A dónde iremos?...
—Tengo que hacerme un chequeo médico. Y el doctor que me atendió en
la mañana, me derivó al hospital en el que tú estudiabas...
—¿Bromeas?...
—Apresúrate a llegar a casa porque el vuelo es en tres horas. Te veo en
un rato hijo, ten cuidado. Te quiero...
Fin de la llamada.
¿Regresar?
Aún no quiero regresar. Aunque por otro lado, si vuelvo podría retomar mis
estudios allí. No estaría mal empezar de nuevo.
Al cabo de algunos minutos finalmente había llegado a casa.
—¿Mamá?
Caminé hacia la cocina y allí la encontré terminando de ubicar algunos
platillos sobre la mesa.
—JungKook... ¿Qué te he dicho sobre fumar?
Suspiré y luego caminé hacia donde ella estaba.
—Lo sé. Algún día voy a dejarlo.
—Cada día que pasa dices lo mismo. Estoy preocupada por ti.
—Ya no hablemos sobre eso. Papá me contó lo que pasó. ¿Es necesario
que yo vaya? ¿Por qué no van solo ustedes dos?
—Tu papá ya ha comprado los boletos y mientras yo no estoy debes
acompañarlo.
La abracé por un costado y apoyé la cabeza sobre su hombro.
—Mamá~ Él ya es un hombre grande, puede esperar unas horas mientras
tú no estás. Podrían al fin tener esa luna de miel que tanto quisieron. Solo
ustedes dos.
—Mhm... Eso suena bien.
—Perfecto. Entonces dile a papá que yo no...
—De cualquier modo tú también vienes con nosotros—. Respondió ella
firme. —¿A qué le tienes tanto miedo?
Buena pregunta. Le tengo miedo al pasado, y sobre todo a los recuerdos
que tuve allí con él. Di media vuelta, caminé directo hacia una de las sillas
que estaban junto a la mesa y tomé asiento mientras continuaba pensando
en las palabras de mi madre.
—¿Y bien hijo?—Ella ha puesto algunos platos delante de mí.
—Es es solo que... No sé si aún estoy preparado para regresar.
—Tienes que ser fuerte—. Tomó asiento en una silla junto a mi. —Ya no
pienses en los momentos tristes. Piensa en que si vas podrás ver a tu
nuevo enamorado. Pasaron semanas desde la última vez que se han visto.
¿No te alegras de poder verlo?
—De hecho... Sí. Aun no puedo creer que ya lleguemos a cumplir cinco
meses juntos.
—Me agrada mucho ese muchacho. Y hay que admitir que es muy guapo.
No cualquiera tiene esos músculos—. Dijo con una sonrisa.
—Mhm... Mamá eso se oye raro viniendo de ti.
Ambos reímos.
—Deberías llamarlo luego y darle la noticia. ¿Por qué no lo haces?
—Lo haré luego. Mhm... ¿Te importa si voy a mi cuarto? Tengo que
preparar mis cosas.
—De acuerdo. Envíale mis saludos~
Sonreí un poco y luego me fui hacia mi habitación. Me senté en una orilla
de la cama y marqué un número telefónico en mi celular.
—¿JungKook?...
—Doctor Choi, cuanto tiempo sin oírlo...
—Muchos meses. Siendo sincero me sorprende que me llames, ¿Estás
bien? ¿Te ha pasado algo?...
—Estoy bien. Yo solo quería darle la noticia de que hoy iré al hospital con
mi padre y supongo que vamos a quedarnos un tiempo allí...
—Entiendo. Les diré que me avisen inmediatamente cuando llegues.
Cambiando de tema, ¿pensaste en retomar tus estudios aquí?...
—Lo estoy considerando. Supongo que no me vendría mal empezar de
nuevo...
—Eres muy inteligente, incluso conseguías obtener mejores notas que las
mías. Sé que lo lograrás...
—Gracias amigo, entonces te veré hoy y luego hablaremos mejor...
—Me parece bien. Te esperaré, tu llamada me ha alegrado el día...
—Exageras, te veo luego...
Fin de la llamada.
Decidí dejarle un mensaje a él ya que no estaba con tantos ánimos para
llamarlo. En todo este tiempo me ha conocido lo suficiente como para
deducir lo que me pasaba. Al terminar de enviarle un mensaje he recibido
una llamada de su parte algo que no me sorprendió demasiado.
—Sabía que llamarías...
Me recosté en la cama y pegué el móvil contra mi oreja.
—Ya deberías conocerme. ¿Cómo estás bonito?...
Sonreí un poco.
—Estoy bien, ¿y tú?...
—Mejor ahora que hablo contigo. ¿Ya almorzaste?...
—No tengo hambre...
—Sí estuvieras aquí te invitaría a almorzar. No sé si te lo conté pero mi
madre abrió un nuevo restaurante. Estoy seguro de que te gustaría...
—Vaya, ¿Y a qué hora planeas que nos veamos hoy?...
—¿Vernos? ¿Hoy?...
—Así es...
—¿Vendrás hoy?...
—Sorpresa...
—¿No es broma cierto?...
—Sabes que nunca mentiría con algo como eso. Mi padre tiene que
hacerse un chequeo médico es por esa razón que iremos...
—Entonces es cierto. Te estaré esperando. ¿Quieres que vaya a recogerte
al aeropuerto?...
—No hace falta, iremos directo hacia el hospital. ¿Puedes ir a buscarnos
ahí?...
—Está bien, avísame la hora en un mensaje y estaré allí enseguida...
—Lo haré. Ahora tengo que preparar las maletas. Hablemos luego ¿Sí?...
—Claro. Iré ya mismo a comprarte un regalo de bienvenida...
—No quiero que gastes tu dinero en mi...
—Eres la persona que amo y te mereces esto y más. Te veo luego bonito.
Te amo...
—Yo también...
Fin de la llamada.
Dejé mi celular a un lado de la almohada y sin darle lugar a mis
pensamientos, empecé a preparar mis valijas. Saqué toda la ropa del
armario y la dejé sobre la cama. Ahora tenía que escoger la ropa que iba
a llevar. Entre algunas camisetas logré distinguir una prenda en especial.
Una chaqueta.
Era la chaqueta que Jackson tanto amaba y la misma que me regaló el
mismo día en que decidí venir a Tokio. La aparté para llevármela, no puedo
negar que ha llegado a gustarme mucho. Al cabo de un rato ya había
preparado mis dos maletas y ya estábamos cargando el equipaje en un
taxi el cual nos llevaría a mi y a mi padre al aeropuerto.
※ 45 ※
El vuelo ha sido más difícil de lo que hubiese querido. JungKook ha tenido
que ser medicado ya que su nerviosismo lo ha estresado mucho y estuvo
teniendo muchos mareos. Cuando por fin estaban en un taxi con rumbo al
hospital JungKook en verdad comenzó a sentirse más nervioso de lo que
ya estaba.
—Hijo, ven y ayúdame con las maletas.
—Oh... Claro.
El chico pelinegro salió del taxi y ayudó a su padre. Una vez que todo el
equipaje estaba afuera el padre de JungKook le pagó al chófer y el
vehículo por fin se fue.
—¿JungKook crees que puedes cargar las dos maletas? De cualquier
modo sólo será un momento. Debo conseguir un turno.
—Claro, tú ve tranquilo. Yo te esperaré en la entrada.
Mientras su padre ingresa en el hospital JungKook se encarga de las
maletas y se detiene justo en la entrada. Agarra su teléfono y lo usa para
enviar un mensaje.
—¿Jeon JungKook?
El mencionado alzó la mirada y vio a una enfermera frente a él.
—Sí, ¿Pasa algo?
—El doctor Choi me dijo que tú llegarías. Él te está esperando. ¿Puedes
venir conmigo?
Asintió y con una maleta en cada mano siguió a la enfermera por uno de
los pasillos hacia uno de los consultorios.
—Puedes entrar, él llegará en un momento.
—¿Pero no hay nadie allí dentro?
Era un consultorio médico, ¿Por qué iba a esperarlo ahí?
—Ya no es un consultorio, es una oficina. Están remodelando muchas
habitaciones por aquí.
—Ya veo. Eso es bueno.
—Ten cuidado al cerrar la puerta, la cerradura está rota.
—De acuerdo, gracias otra vez.
La enfermera se fue y JungKook enseguida entró a aquella habitación.
Colocó las maletas en el suelo y cuando estaba a punto de cerrar la puerta
decidió dejarla entreabierta ya que temía quedarse encerrado allí. Sonrió
al observar todo a su alrededor. Era una oficina muy elegante. Tal y como
esperaba de alguien como Choi. Le dio la vuelta al escritorio y se atrevió
a abrir las cortinas y ver a través de un ventanal que iba de el techo al
suelo.
—Increíble.
Oye el estruendoso sonido de la puerta cuando se abre y se cierra con
fuerza.
—Choi tengo que hablar urgentemente contigo.
El pelinegro dio media vuelta sorprendido.
—¿Doctor Jin?
—¿JungKook? ¿En verdad estás aquí o es una ilusión?
Ambos se aproximaron y compartieron un abrazo.
—¿Cómo estás? Tanto tiempo sin verte.
—Estoy bien. ¿Qué le pasó a su cabello? Está tan... Rosa.
—Me di cuenta de que necesitaba un cambio. También deberías probarlo.
—Estoy conforme con mi cabello negro, aun así gracias por el consejo—.
Sonrió.
—Si ves a Choi, ¿Puedes decirle que lo estoy buscando?
—Claro.
—Gracias JungKook. Entre él y los nuevos estudiantes me tienen como
loco.
Jin se fue dejando a JungKook con una gran sonrisa. El pelinegro se
aproximó nuevamente hacia el ventanal. Definitivamente ese se
convertiría en uno de sus lugares favoritos. La vista era muy buena, incluso
había un bonito balcón con algunas plantas.
La puerta volvió a abrirse despacio pero esta vez él no se volteó.
—Al fin llegas. No sabía que tenías oficina. Espero tener una como esta
cuando sea médico—. Pasaron unos cuantos segundos y lo único que se
ha oído fue su propia voz. —¿Por qué no respondes? SeokJin ya te regañó
¿Cierto?—JungKook sonrió y finalmente dio media vuelta.
Aquella inocente sonrisa desapareció en menos de un segundo cuando
vio a TaeHyung de pie junto a la puerta.
—Creí que estabas viviendo en Tokio.
JungKook no respondió. Se ha quedado casi mudo mientras lo miraba de
pies a cabeza. Su cabello ya no era más castaño sino que ahora era casi
rubio. Traía puesta una camisa color celeste y también un pantalón de
vestir en color negro. Lo que más llamó su atención fue que traía puesta
una bata blanca como la que usó una vez hace tiempo.
—Llegué... Hoy.
—¿Y por qué volviste aquí? Debe haber una razón para que lo hagas—.
Guardó las manos en los bolsillos delanteros de su bata y continuó
mirándolo.—¿Cuánto tiempo pasó?
La indiferencia de TaeHyung empezaba a molestarle. Parecía muy
superado con respecto a su ruptura. Y si bien él también estaba casi
seguro de que lo había superado de alguna forma era molesto.
—Fue un año. Y... ¿Tiene que haber una razón para que vuelva? Soy libre
de hacer lo que quiera.
—Lo sé. ¿Tú estás bien?
—Perfecto.
—Eso es bueno.
—Lo sé—. Respondió tajante.
El silencio ha reinado por algunos largos segundos. JungKook quien
estaba muy distraído debido a que no dejaba de pensar y pensar en como
librarse de él, estuvo a punto de apoyar su espalda contra la superficie
detrás suyo.
El ventanal de cristal.
—¡Espera! ¡No te apoyes ahí!
—¿Qué?
TaeHyung corrió hacia donde estaba y alcanzó a tomar su mano y jalar de
ella antes de que pudiera hacerlo.
—¡Sé más cuidadoso! ¡Pudiste hacerte daño! El cristal de esa ventana
apenas puede soportar el golpe del viento.
JungKook se alejó inmediatamente de él y lo miró con enojo.
—Lo olvidé, y no vuelvas a gritarme—. De repente su mirada se fija en un
pequeño distintivo rectangular el cual colgaba de un extremo del collar que
traía atado a su cuello. —¿Doctor Kim TaeHyung?
—Así es. Hace algunos meses me decidí. Estoy estudiando para ser
médico—. Sonrió un poco.
—Que bien.
—Mhm... Disculpen la interrupción...—Era la misma enfermera que había
aparecido anteriormente.—JungKook el doctor Choi no podrá verte hoy, le
ha surgido un compromiso. Oh y tu padre creo que te está buscando.
—Muchas gracias... Mhm... Tu nombre es...
—Soy Jane—. Respondió la joven con una sonrisa.
TaeHyung se cruzó de brazos mientras observaba aquella escena.
—¿Necesitas ayuda con tu equipaje?—Preguntó ella amable.
—No te preocupes, son pesadas y...
De repente el chico rubio da unos cuantos pasos hacia adelante y toma
sus maletas para luego salir de la habitación.
—Adiós Jane—. Se despidió de ella y luego caminó rápidamente hacia
afuera intentado alcanzar a TaeHyung. —¡TaeHyung espera!
El chico rubio continuó caminando y se detuvo solo cuando llegó a la
entrada del hospital.
—Señor Jeon, que sorpresa.
—TaeHyung, ¿Cómo estás muchacho? Ese cabello se te ve muy bien—.
Sonrió.
—Estoy bien, gracias. ¿Qué hace por aquí a estas horas?
JungKook finalmente llegó hacia donde estaban y le quitó sus maletas.
—Solo estoy aquí por un chequeo médico.
—Se lo ve muy bien. Estoy seguro de que usted solo viene para comer
gratis ¿O me equivoco?
—¡TaeHyung!—Dijo JungKook molesto.
—Hijo tranquilízate. Hay que admitir que los postres que te dan aquí son
muy buenos.
Todos ríen a excepción de JungKook quien los mira con seriedad absoluta.
—No es gracioso. Papá te esperaré afuera.
Con sus maletas en sus manos salió del hospital no sin antes dedicarle
una mirada a TaeHyung quien aun continuaba sonriendo.
Agarró el celular de su bolsillo y verificó si había recibido algún mensaje.
—JungKook, TaeHyung se ha ofrecido a llevarnos en su auto.
—Papá te dije que alguien vendría a buscarnos.
—Oh... Hablaste con Nicolás ¿Otra vez?
—¿Nicolás?—Preguntó TaeHyung con una leve sonrisa.
—No le digas así—. Lo defiende el pelinegro.
—Lo llamo de esa manera porque ese chico no deja de enviarle regalos a
JungKook. Es como si fuese su Santa Claus personal.
—Ah... ¿JungKook está saliendo con alguien?
—Así es. Hace ya algunos meses que salen juntos. Él incluso ha viajado
a Tokio para verlo...
—Papá cállate ya.
JungKook deja ambas maletas en el suelo y se pone de cuclillas. Abre una
con cuidado solo para buscar algo para cubrirse ya que el clima se había
vuelto ligeramente frío.
—Chicos iré rápido al baño y luego regreso. No se vayan a ningún sitio sin
avisarme.
TaeHyung sonrió un poco mientras que JungKook solo disimulaba, o al
menos intentaba hacerlo, ante lo que había oído de su padre. Sus
constantes bromas a veces eran muy molestas. Cuando el señor Jeon por
fin se fue ambos quedaron solos en compañía de un incómodo silencio.
—No sabía que salias con alguien.
TaeHyung no dejaba de seguir cada uno de sus movimientos con la
mirada.
—¿Se supone que debería notificarte con qué personas salgo? Ah maldita
sea, ¿En donde la dejé?—JungKook continúa revolviendo algunas
prendas dentro de su maleta en busca de una chaqueta la cual encontró
pocos segundos después.—Aquí estás.
Cerró la maleta y luego se incorporó sosteniendo aquella prenda en sus
manos. Se había familiarizado tanto con aquella prenda en Tokio que ha
olvidado completamente que TaeHyung pueda llegar a reconocerla.
—¿Con quién estás saliendo?
En ese momento JungKook lo miró algo sorprendido al principio pero luego
sonrió un poco.
—¿Por qué te interesa tanto?
—Dejando a un lado lo que pasó, ¿Podemos ser amigos no?
El chico pelinegro volvió a sonreír ante su pregunta y luego decidió
ponerse la chaqueta que traía en sus manos.
—Tú y yo no podemos ser amigos.
—¿Por qué no? Nosotros...—TaeHyung no puede evitar permanecer en
silencio cuando se acomoda su chaqueta.—Esa chaqueta que traes
puesta es muy parecida a la que tenía Jackson.
—Mhm... Él me la regaló—. Respondió después de un profundo suspiro.
—Entonces... ¿Sigues hablando con él?
—Sí. Éramos muy buenos amigos y...
—¿Éramos? Entonces ¿ya no lo son?
—Olvídalo, ya no quiero hablar de esto contigo.
De pronto el sonido de la bocina de un vehículo el cual se estacionó frente
al hospital ha llamado la atención de JungKook.
—Cambiando de tema, ¿Quién tenía que venir a buscarlos?
Un chico de cabello castaño, robusto y con la apariencia de un actor de
drama había bajado de una camioneta negra. Vestía un poleron azul hasta
el cuello con una chaqueta de cuero negra por encima y también traía
puestos unos jeans oscuros, sin olvidar sus aretes de plata.
JungKook sonrió un poco y luego apresuró sus pasos hasta llegar a él. El
otro joven detuvo su caminar y lo esperó paciente con una brillante sonrisa.
—Hola bonito. ¿Me extrañaste?
JungKook se puso de puntillas y sus brazos se enroscaron alrededor de
su cuello mientras que el misterioso chico de cabello castaño ahora lo
abrazaba por la cintura con fuerza.
TaeHyung, quien no se ha movido de su sitio, observa aquella escena
sorprendido.
Ambos terminaron el abrazo aunque JungKook continúa con las manos
detrás de su cuello.
—Aún no me respondiste.
El pelinegro no le responde sino que mira directamente su boca y lo besa.
Sus movimientos son tan agresivos al principio que incluso llaman la
atención de algunas personas que pasaban a su alrededor.
Sus labios se movían con tanto ímpetu que les fue casi imposible romper
el beso. Sin embargo cuando se separaron escasos centímetros sus
respiraciones agitadas chocaban entre sí e incluso sus labios se rozaban
sensualmente intentando pedirles más.
—Te extrañé Jackson—. Susurró el pelinegro.
—Yo también... Bonito.
※ 46 ※
*Flashback*
Estaba encerrado en mi cuarto como de costumbre. Desde hace ya varias
semanas, el comer ya no existía en mi rutina. Vivía como un zombie
vagando por mi habitación. Salia de mi cama solo para ir hacia el baño de
vez en cuando.
¿En verdad esto es vida? Me preguntaba cada día pero siempre volvía a
romper en llanto. Los recuerdos con TaeHyung no dejaban de aparecer y
el no tenerlo junto a mi solo empeoraba mi estado. Muchas veces he
despertado en una camilla de hospital. Aún recuerdo las luces blancas de
la habitación como si hubiese sido ayer.
Y ahora estoy aquí recostado sobre la cama con la cabeza debajo de la
almohada dejando de alguna manera que el silencio se encargara de todo.
Oí golpeteos que venían desde la puerta y ésta enseguida se abrió pero
no me he movido de mi sitio.
—JungKook, alguien ha venido a verte.
Oí algunos murmullos.
—Te dejaré con él.
—Gracias señora Jeon.
La puerta se cerró.
—JungKook, ¿cómo estás?
Al reconocer aquella voz miré enseguida hacia la puerta.
—¿Jackson? ¿Qué haces aquí?
—No respondías a mis llamadas así que decidí dar un paseo y venir a
verte—. Sonrió.
Apoyé la cabeza sobre la almohada y suspiré.
—Hace semanas que no encuentro mi celular.
—Teniendo este cuarto no me sorprende que no encuentres tu celular.
¿Quieres que te ayude a limpiar?
—Lo siento pero... Si no te importa prefiero estar solo.
—Por desgracia no lo estarás, me quedaré en Tokio un tiempo.
—Ah.
Él se aproximó hacia la cama y se puso de cuclillas para que lo mirara a
los ojos.
—Eres alguien muy especial para mi. Me duele verte así JungKook.
Me senté en una orilla de la cama.
—Oye yo en verdad aprecio que hayas venido pero...
—¿Qué parte no entiendes? Dije que no me iré. ¿Cómo podría dejarte solo
cuando se nota a simple vista que estás a punto de llorar otra vez?
Y en ese preciso instante mis torpes lágrimas salieron por si solas y un
llanto irremediable escapó de mi. Cubrí mi rostro con ambas manos, no
quería que nadie me viera así. Tan débil e indefenso. Repentinamente
sentí como un lado de mi cama se hundía y unos brazos me envolvían.
Pensé en apartarlo pero luego sólo me quedé inmóvil mientras sollozaba
sobre su pecho. De alguna forma era tranquilizador saber que tenía a
alguien a mi lado apoyándome.
—Puedes llorar todo lo que quieras. Ya no estás solo, yo estoy contigo.
¿Oíste?
Dicen que cuando te sientes triste te aferras a lo primero que tienes a tu
lado. En mi caso Jackson ha sido la única persona que se ha preocupado
por mi en todo este tiempo. ¿Cómo podía no valorar eso?
Aquel abrazo nunca lo olvidaré.
Desde ese entonces Jackson se había convertido en mi mejor amigo.
También le había quitado el lugar a mi almohada, aquella con la cual podía
llorar en silencio y abrazar todo el tiempo que quisiera, y lo mejor de todo
era que a pesar de conocer mi lado más débil, nunca se apartaría de mi
por más ridículo que me encontrara.
*Fin del Flashback*
—JungKook... JungKook despierta.
El joven en la cama despertó recién al oír el segundo llamado.
Abrió sus ojos con lentitud hasta ver con claridad a la persona sentada a
un lado de la cama.
—Buenos días precioso—. Jackson dejó un beso en su frente provocando
que JungKook sonría medio dormido.
—Buenos días. ¿Pasaste la noche aquí?
—Así es, dormí en la sala pero preferí eso antes que irme y dejarte solo—
. Colocó una mano en su mejilla y empezó a acariciarla con la yema de si
pulgar.—¿Tuviste una pesadilla?
—Algo así. Pero no hablemos sobre eso.
—Como quieras. ¿Desayunamos juntos? Tu padre me dijo que tiene que
ir al hospital en la tarde así que no tienes que preocuparte. Tenemos
tiempo.
—De acuerdo.
Ambos juntaron sus labios sólo por unos pocos segundos y luego
JungKook fue a darse un baño, mientras que el chico castaño esperaba
paciente en la cama. Unos largos minutos pasaron y el celular de
JungKook empezó a sonar. Jackson lo agarró en sus manos y cuando vio
que se trataba de una llamada, atendió.
—Buenos días JungKook, soy Choi. Lamento mucho no haberte podido
atender ayer...
—Lo siento pero él ahora está ocupado...
—Entiendo, ¿Puedo saber quien eres?...
—Soy Jackson, su novio...
—Oh eres tú. ¿Podrías decirle a JungKook que ahora mismo estaré libre?
Hay algo importante que debo hablar con él así que si puede venir ahora,
dile que estaré esperándolo en mi oficina...
—De acuerdo, yo se lo diré...
—Muchas gracias, adiós...
—Adiós...
Fin de la llamada.
Jackson dejó el teléfono sobre la cama y luego caminó hacia la puerta del
baño. Tocó a la puerta.
—JungKook...
De repente el sonido de agua saliendo de la regadera se detuvo.
—¿Qué sucede?—Preguntó el chico pelinegro por detrás de la puerta.
—Te llamó tu amigo.
La puerta del baño se abre.
—Puedes pasar—. Le dijo un JungKook con el cabello húmedo y tan solo
una toalla atada a la cintura. —Quiero secar mi cabello.
Jackson no ha reaccionado de manera extraña cuando lo vio casi desnudo.
Lo había visto tantas veces en ese estado que había llegado a
acostumbrarse. Incluso el mismo JungKook se sentía cómodo de estar en
paños menores delante de él. No en presencia de cualquiera usaría sólo
una toalla para cubrirse de la cintura para abajo.
—¿Te ayudo?
—Está bien.
Jackson subió un poco cada una de las mangas de su polera azul y luego
ingresó cerrando la puerta a su paso.
—Aquí tienes—. JungKook le dio la secadora y se situó frente a él.
—Ahora será mejor que no te muevas o puedes salir herido.
JungKook dejó ir una risita y asintió. Cuando el aire tibio de la secadora
golpeó un poco su rostro sintió escalofríos. Cerró los ojos y se aferró a
ambos lados de la polera de Jackson. Éste sonrió y continuó revolviendo
sus cabellos con cuidado mientras los secaba con la secadora.
—Jackson... ¿Por qué me llamabas?—Preguntó JungKook después de
algunos minutos.
—Es que recibiste una llamada de Choi. Me dijo que quería hablar de algo
importante contigo.
—No sé si quiero ir.
Jackson apagó la secadora y la dejó sobre el lavabo.
—¿Por qué no quieres ir?—Sostuvo sus mejillas en ambas manos.
—Es que estoy seguro de que él intentará convencerme para que vuelva
a estudiar allí.
—Y eso es lo que tú querías. ¿Por qué no lo haces?
—Es que...—JungKook bajó la mirada sin saber muy bien que decir.
No quería decirle que la verdadera razón por la cual no quería ir a ese
hospital era porque TaeHyung estaría allí. Con solo pensar que tendría
que verlo cada día, lo hacía sentir incómodo. No sabía si sería capaz de
soportar tanto.
—TaeHyung estará ahí, ¿es por eso?
El pelinegro volvió a mirarlo sorprendido.
—¿Tú sabías que él estaba estudiando medicina?
—No, Yoongi me ha comentado algo. Oí que Jimin también lo ayudó
mucho. No hablo con él desde que te fuiste.
—Mhm... Ahora que lo pienso hace tiempo que no sé nada de Jimin.
—Bueno... Él dejó de estudiar para empezar a trabajar en la empresa del
padre de TaeHyung.
—Vaya...
De pronto JungKook estornudó.
—Será mejor que te cambies ahora. No quiero que te enfermes.
—Tienes razón. Entonces iré a buscar ropa para ponerme. Si atrapo un
resfriado podría contagiarte.
JungKook se apartó un poco de él y cuando estaba a punto de salir del
baño, Jackson tomó su mano y lo atrajo hacia él.
—Aunque si los dos nos enfermamos al mismo tiempo podríamos estar
todo el día juntos, acurrucados en la cama—. Sonrió pícaro.
—Jackson... Cuando estoy resfriado mi nariz se vuelve roja y mis mejillas
también. Me veo horrible.
—Dudo mucho que eso sea posible.
JungKook sonrió cabizbajo pero el chico frente suyo levantó su barbilla
usando la parte posterior de su dedo índice. Inclinó ligeramente el rostro y
lo besó con dulzura por un momento. No hacia mucho tiempo que
JungKook le había permitido dar ese paso con él. Fue muy difícil poder
ganar la confianza necesaria para poder robarle un beso.
Por otro lado si bien JungKook disfrutaba estar con él, cuando volvió a ver
a TaeHyung sintió que algo había despertado muy dentro suyo, pero
definitivamente no iba a permitirse volver a sentir algo por él. Jackson era
una buena persona y después de todo lo que hizo por él no quería hacerle
daño. No estaba con él solo por un capricho o para intentar olvidar a
TaeHyung. En verdad creyó que debía darle una oportunidad a ese chico
que no quería dejarlo llorar solo, el cual solo quería estar junto a él y para
él en todo momento. Sin interrumpir el beso, deslizó las manos por su
cuello hasta llegar a su nuca y acarició el cabello detrás de su cabeza.
Jackson lo abrazó con fuerza por la cintura y lo levantó provocando que
una risita escape de la boca del chico pelinegro.
—Bonito...—Jackson intentaba acomodar un poco su cabello con una de
sus manos.
—Dime.
—¿Quieres que te acompañe?
Empezó a dejar suaves besos en su mejilla mientras acariciaba su
espalda. Y al mirarlo a los ojos unió las manos detrás de su cintura.
—¿En verdad quieres venir conmigo?
—Claro, no quiero dejarte solo si sé que vas a sentirte incómodo allí—.
Sonríe levemente.—¿Qué dices?
—Está bien—. JungKook sonrió y lo besó en los labios.
※ 47 ※
El camino al hospital fue más tenso de lo que hubiesen querido. JungKook
no ha soltado la mano de Jackson durante todo el viaje. Cuando la
camioneta por fin se detuvo JungKook suspiró.
—Tranquilízate.
—Lo intento. Es solo que me duele un poco la cabeza.
—Quizá sea porque aún no desayunaste. ¿Quieres que vaya a comprarte
algo para comer?
Jackson abrió la puerta de la camioneta pero JungKook enseguida tomó
su mano antes de que saliera.
—No. Lo lamento si soy muy molesto. Pero quédate conmigo.
—Está bien, no me molesta estar todo el día contigo. Me siento tranquilo
si puedo estar a tu lado—. Sonrió y JungKook también. —Ahora vamonos.
Ambos se bajaron de la camioneta y en cuanto lo hicieron Jackson agarró
su mano e ingresaron en el hospital. Tomaron el mismo camino que
JungKook tomó el día anterior hasta llegar a la oficina de Choi.
—¿Es aquí?—Dijo Jackson.
—Sí, están remodelando muchas habitaciones.
JungKook dio algunos golpeteos en la puerta y unos segundos después la
misma se había abierto.
—JungKook, que alegría verte.
Choi y él se abrazaron por un momento y luego ingresaron en la oficina.
—Jackson ven—. Lo llamó JungKook.
—Bonito te esperaré afuera. Creo que ustedes necesitan hablar.
—Supongo que si, ¿Estás seguro de que puedes esperarme? Si necesitas
irte sólo avísame.
—Tranquilo, dije que me quedaría contigo y eso haré. Te espero en el
pasillo.
—Está bien.
Comparten un beso rápido.
—Te amo—. Dijo Jackson con una sonrisa antes de salir de la habitación.
JungKook escondió sus labios cuando dio media vuelta y se aproximaba
hacia el escritorio.
—Se los ve muy bien juntos. —. Dijo Choi mientras tomaba asiento en un
lado de su escritorio.
—Gracias—. Respondió JungKook con una sonrisa de labios sellados y
luego se sentó en una silla cercana a aquel mueble.
—¿A que no adivinas quien está estudiando aquí?
—¿Hablas de TaeHyung?
—Así es. ¿Ya lo sabias?
—Hubiese preferido que tú me lo dijeras primero—. El pelinegro suspiró.
—¿Por qué dices eso? ¿Ya lo viste?
JungKook agarró un bolígrafo que había sobre el escritorio y empezó a
jugar con él.
—Ayer mientras te esperaba, lo vi en la oficina.
Choi no deja de sonreír al verlo.
—¿Hablaste con él?
—Un poco—. Dejó el bolígrafo en su lugar y luego resopló.
—TaeHyung ha cambiado mucho desde que empezó a estudiar aquí. Él
no deja de llamarme "Hyung" cada vez que me ve. Incluso llama así a
SeokJin. Imagina su cara de odio hacia él.
JungKook sonrió un poco.
—Debe odiarlo, ¿No?
—Claro que no. SeokJin ya se ha acostumbrado a que lo llame así.
Después de su primera cita juntos, no me sorprende.
—¿Q-Qué?
—Solo bromeo. Además Jin ya está saliendo con alguien. Vaya que te
asustaste—. Dijo Choi burlón. —Creo que TaeHyung no está saliendo con
nadie aunque últimamente lo he visto muy cercano a las enfermeras.
—Choi, ¿Podemos dejar de hablar sobre él? Es molesto.
—Tienes razón. Hay algo que tengo que darte—. Él empezó a buscar unos
papeles en los cajones de su escritorio. —Aquí están—. Se los entregó. —
Lee esto.
JungKook empezó a ojear rápidamente las hojas.
—Mhm... ¿Por qué me diste una inscripción para el departamento de
enfermería?
—¿Qué? Dame eso.
Choi volvió a agarrar los papeles y al darles una leída rápida confirmó que
JungKook tenía razón.
—¿Qué sucede?
—Me equivoqué de papeles...—Chasqueó la lengua contra el paladar y
luego se incorporó.—¿Sabes qué? Espera aquí un momento, iré a
buscarlos y luego regreso.
Choi se puso de pie y caminó rápidamente hacia la puerta.
—Espera sólo dime de qué tratan esos papeles.
—Solo será un minuto—. Abrió la puerta. —Si quieres sal al balcón a tomar
aire.
Segundos después él se fue cerrando la puerta. Resopló y luego tal como
Choi se lo dijo, caminó hacia el ventanal y lo abrió con cuidado para luego
salir hacia el balcón. Las mañanas en el hospital eran únicas. Le traían
tantos recuerdos de cuando apenas comenzó a estudiar.
Extrañaba esto.
Tocó el bolsillo trasero de sus jeans azules y agarró un paquete de
cigarrillos el cual aun tenía algunos. Lo encendió con un pequeño
encendedor verde y luego volvió a guardar aquel paquete en su bolsillo.
Mientras aspiraba el humo blanco de aquel cigarrillo mentolado sintió
como sus preocupaciones se esfumaban en unos pocos segundos. Los
segundos se transformaron en minutos y éstos en largos minutos. Choi
aún no volvía y temía salir en su busca y encontrarse con aquel chico
ahora rubio, TaeHyung. Decidió esperar un poco más hasta que él llegase
y si no lo hacía no dudaría en irse. Detestaba estar solo. Encendió otro
cigarrillo y mientras lo fumaba en el balcón, la puerta de la habitación fue
abierta. Se volteó con poca importancia pero al ver que no se trataba de
Choi ha reaccionado de inmediato.
—¿Qué haces aquí otra vez?
TaeHyung cerró la puerta y se aproximó hacia donde él estaba.
—Yo estudio aquí, y puedo venir a hacerles preguntas a mis superiores
cuando quiera—. Se cruzó de brazos. —¿Tienes algún problema con eso?
—No. Yo... Solo olvida lo que dije.
—Bien. Entonces, ¿Viste a Choi?
—Él se fue hace algunos momentos y aun no volvió—. JungKook le dio la
espalda y se apoyó contra las barandas del balcón mientras sostenía el
cigarrillo que había encendido antes en sus manos.
De repente siente la extraña sensación de que hay alguien observándolo
así que dio media vuelta. Ahogó un suspiro cuando vio a TaeHyung
delante de él. Dio un paso hacia atrás por impulso, sólo para alejarse pero
el chico rubio colocó una mano directamente detrás de su espalda y lo
estrechó de una sola vez contra su cuerpo.
Mientras JungKook lo miraba sorprendido casi perplejo por no saber muy
bien qué hacer ni como reaccionar, TaeHyung deslizó su mano con lentitud
por su brazo dejando suaves caricias a su paso usando tan solo la punta
de sus dedos hasta llegar a su mano y sin dejar de mirarlo a los ojos le
quitó el cigarrillo y luego lo apagó en el borde de la baranda para luego
dejarlo caer.
JungKook no ha dicho nada, parecía estar envuelto en un trance del cual
estaba preso y no podía salir, el toque de su piel contra la suya le ha
causado tantas sensaciones que creía haber olvidado. Quería decirle a su
corazón que dejara de latir como loco pero su mente parecía no obedecer
sus órdenes. Su estómago empezaba a arder por tanta tensión. No debía
suceder eso.
TaeHyung usó ambas manos para sostener firmemente su cintura. Sus
torsos estaban literalmente en un contacto mutuo. Con la mirada fija en lo
rosado de sus labios relamió los suyos y luego aproximó su boca hacia su
oído.
—No vuelvas a fumar. Si necesitas relajarte, puedo enseñarte otra manera
más divertida de hacerlo.
Y aquellas palabras fueron como un balde de agua fria para JungKook.
Colocó las manos sobre su pecho solo para empujarlo.
—¿Enloqueciste? ¿Qué... Qué intentabas hacer?
—Solo decía la verdad—. Torció una sonrisa.
—No quiero que vuelvas a acercarte a mi. Si quieres jugar ve a tontear con
cualquiera de las enfermeras, no conmigo.
—Estás exagerando JungKook.
—No lo hago.
TaeHyung sonrió divertido y al bajar la cabeza relamió su labio inferior con
su lengua.
—¿Y ahora por qué sonríes?
—Sigues viéndote jodidamente lindo cuando te enojas.
JungKook sonrió junto a él por unos segundos y se aproximó hacia donde
estaba.
—Eres un idiota...—Susurró en su oído y luego continuó caminando hacia
la puerta.—Si ves a Choi dile que después lo llamaré. Me cansé de
esperarlo.
—¿Y crees que yo soy su secretaria? Habla tú con él.
El chico pelinegro dio media vuelta.
—Bien—. Intentó abrir la puerta pero al girar la perilla se quedó con ella en
la mano. —No... No ahora.
Volvió a colocar la perilla en su lugar pero la puerta no se abría.
—Esa puerta está rota debes tratarla con más cuidado.
—Gracias por la información—. Respondió con ironía.
—¿Necesitas ayuda?
—No gracias, llamaré a...
—¿Jackson?
JungKook esperó unos segundos antes de dedicarle la mirada.
—¿A qué viene eso?
—Solo respondí. Juro que esperaba que estuvieras con quien sea, pero
con él. Justo con él...—Sonrió un poco y luego negó con la cabeza.
—Jackson es una buena persona, y me trata bien. ¿Cuál es el problema?
—¿En verdad te atreves a preguntar eso?—Rió un poco sin gracia.
—Sí. No tiene nada de malo.
—¿Oyes lo que dices? Jackson era uno de mis mejores amigos.
¿Recuerdas eso? Yo no sería capaz de hacer tal... Bueno, supongo que
ya no puedo decir nada al respecto.
TaeHyung sonrió de lado y JungKook lo miró confundido.
—¿Qué intentas decir?
—Admito que salir con Jimin no estuvo nada mal. Así que entiendo un
poco como te sientes.
JungKook tragó saliva tratando de tragar el nudo de angustia que
empezaba a formarse en su garganta. ¿Qué intentaba decir con eso? ¿Él
también salía con Jimin? Le dio la espalda y agarró su teléfono. Marcó
rápidamente el número de Jackson y pegó el móvil a su oreja.
—¿Puedes entrar a buscarme?...
—¿Qué sucedió?...
—La puerta se rompió y no puedo salir...
—En un minuto estoy ahí, estaba en una cafetería comprando el desayuno
pero ya estoy en el hospital...
—Por favor apresúrate...
—Ya casi llego bonito...
Fin de la llamada.
—¿Tanto miedo tienes de estar solo conmigo?
JungKook actuando totalmente indiferente ante sus palabras, colocó la
perilla en la puerta e intentó abrirla repetidas veces pero a pesar de que
no conseguía abrirla no se rindió.
—Ábrete de una vez maldita sea.
—JungKook...
—Aléjate de mi.
—Dame eso—. TaeHyung le quitó la perilla de las manos y luego de un
par de intentos consiguió abrir la puerta.
JungKook no esperó ni siquiera dos segundos para salir de allí. Quería
estar tan lejos de él como pudiera.
—JungKook espera...—TaeHyung corrió tras él y tomó su brazo.—Lo
siento.
—Suéltame.
—En verdad lamento lo que dije.
—TaeHyung no me toques.
—JungKook por favor...
El chico pelinegro convirtió las manos en puños y se libró bruscamente de
su agarre.
—¡Dije que no me toques!—Vociferó con la voz repleta de odio.
—¿Qué sucede aquí?
Jackson había llegado.
—¿Y tú dónde estabas?—Lo regañó JungKook.
—Fui a una cafetería aquí cerca y...
JungKook agarró su mano.
—Salgamos de aquí.
Empiezan a caminar hacia la salida.
—Escapar no es la solución JungKook—. Dijo TaeHyung de repente.
El pelinegro lo ha oído a la perfección pero a pesar de eso no detuvo sus
pasos. Jackson sostuvo las bolsas que cargaba en una mano y con la otra
lo abrazó por la cintura.
—Bonito, hace un rato me llamó Yoongi.
—¿Y de qué hablaban?
—Su cumpleaños es este viernes y va a festejarlo en la playa. Nos invitó
a los dos. ¿Quieres ir?
—No me vendría mal descansar un poco.
※ 48 ※
[Parte 1/3]
Viernes
En la tarde JungKook empezó a preparar ropa, bloqueador solar, cremas
entre muchas otras cosas que ni él mismo sabía si iba a usar, y guardó
todo en una mochila.
—Bonito, ¿estás listo?
Jackson entró en su cuarto sosteniendo unos lentes con vidrios
tornasolados en una mano. Vestía unas bermudas oscuras y una camisa
hawaiana negra y blanca.
—Sí...—JungKook sonrió cuando lo vio.—Te ves muy bien.
—Lo sé pero tú te ves mejor.
JungKook le lanzó su mochila y él la atrapó con sus manos.
—Eres un mentiroso pero gracias—. Dejó un beso en su mejilla.
JungKook se despidió de sus padres y luego de escuchar sus múltiples
"cuidense y no vuelvan tarde..." ambos chicos se fueron hacia la
camioneta.
Al cabo de una media hora por fin habían llegado. Luego de estacionar la
camioneta Jackson se encargó de llevar la mochila de JungKook y así
caminaron tomados de las manos hacia donde se encontraban todos los
invitados.
Saludaron a Yoongi y los dos le dieron su regalo. Un sobre con dinero.
Ninguno sabía que regalarle así que le dieron dinero para que pudiera
utilizarlo como quiera.
—Sí quieren beber algo solo vayan a la barra de tragos que está a la
izquierda.
—De acuerdo.
—¿Se quedarán a la fogata que haremos en la noche? Muchos se irán
pronto, así que no seremos tantos.
Jackson y JungKook se miraron.
—Vamos a quedarnos—. Le dijo JungKook.
—Está bien. Cuenta con nosotros Min.
—Genial. Entonces disfruten de la playa. Gracias otra vez por venir—. Dijo
Yoongi con una sonrisa.
—¡Blanquito ven! ¡Vamos a tomarnos una foto!
—Maldita sea... ¡Hoseok te dije que no me llamaras así!
—¿Hoseok?—Murmuró JungKook mientras veía al muchacho de cabello
negro abrazar a Yoongi.
—¿Pasa algo?
—Es que ese chico era el novio de una amig-... Ex amiga—. Se corrigió.
—Ya no pienses tanto en otros chicos o voy a ponerme celoso.
Jackson lo abrazó por detrás y dejó un beso en su cuello.
—De acuerdo. Vayamos a beber algo. Empieza a hacer calor.
JungKook da media vuelta y le pide la mochila.
—Iré yo, ¿Piña colada está bien para ti?
Jackson empieza a desabotonar su camisa y se la quita dejando su torso
al descubierto. JungKook asintió anteriormente ante su pregunta, y guardó
aquella prenda dentro de su mochila. Busca algo más dentro de ella.
—Espera un momento. Date la vuelta.
El joven obedeció y se puso de espaldas a él. JungKook dejó la mochila
en el suelo y luego abrió el bloqueador solar. Esparció un poco en sus
manos y las colocó sobre sus robustos hombros bajando hasta sus
costillas. Formaba círculos con ellas intentando cubrir cada parte de su piel
evitando así que pueda insolarse.
—Y yo que estaba pensado en broncearme un poco—. Sonrió Jackson.
—Olvidalo. Me gusta como te ves así, no necesitas broncearte. Mírame.
El chico de cabello castaño volvió a voltearse y JungKook empezó a
esparcir crema por todo su pecho y lo que restaba de sus brazos. Jackson
no dejaba de sonreír tontamente al ver como lo acariciaba con tanta
dedicación. Incluso le había puesto algo de crema en sus pomulos y nariz.
De pronto JungKook lo mira y es contagiado por su sonrisa.
—¿Qué pasa?
—Te amo—. Colocó ambas manos en sus mejillas y lo besó.
El pelinegro sonrió en medio de aquel beso y se apartaron algunos
centímetros para tenerse cara a cara.
—Iré por tu piña colada. Enseguida regreso—. Volvió a besarlo en los
labios y finalmente se alejó de él con una sonrisa.
—También necesito bloqueador solar—. Dijo alguien por detrás suyo.
JungKook resopló e ignoró las palabras de aquella persona que reconoció
de inmediato. Se distrajo poniéndose un poco de bloqueador en los brazos
ya que no iba a quitarse su camiseta blanca de mangas cortas.
—¿Por qué me ignoras? Ya te dije que lo siento.
—Vete de aquí Kim—. Continúa esquivando su mirada.
TaeHyung se situó frente a él.
—¿Kim? Mhm... Por favor JungKook perdóname.
—Bien. Ahora vete.
—Entonces ya que no estás molesto, préstame tu bloqueador solar—.
Sonrió.
JungKook se puso de cuclillas y lo dejó sobre la arena.
—Ahí está—. Forzó una sonrisa.
TaeHyung mira el pequeño frasco y luego lo mira a él.
—No puedo ponerme solo.
—Pídele a Yoongi, no molestes.
JungKook intentó pasar por su lado pero TaeHyung volvió a pararse firme
delante de él.
—Por favor, prometo no molestarte luego.
—¿Hablas en serio?
—Mhm... Puedo intentarlo. ¿Lo harás?
El pelinegro respiró hondo y luego de pensarlo por unos largos, largos
segundos, estuvo de acuerdo con lo que dijo y asintió levemente con la
cabeza. TaeHyung sonrió victorioso y se quitó su camiseta delante de él.
Luego agarró el bloqueador y se lo entregó.
—Aquí tienes—. Dio media vuelta. —Masajea bien en la zona de los
hombros. Quiero que mi piel absorba toda la crema.
—Cállate.
JungKook colocó bloqueador en sus manos y resopló. Antes de realizar
aquella tarea, por así decirlo, no pudo evitar recorrer la espalda de
TaeHyung con la mirada. Aun tenía algunas marcas visibles debido a
aquella vez en la que lo golpearon con una botella de vodka tan solo por
defenderlo.
—¿JungKook vas a hacerlo?
El sonido de su voz lo ha traído de vuelta a la realidad. Una realidad en la
cual ellos ya no estaban juntos sino que cada uno estaba haciendo su
propia vida. Y de pronto una lluvia de recuerdos llenó su mente antes de
que pudiera ser capaz de pensar en otra cosa. Su corazón volvió a doler
pero entonces recordó que debía ser fuerte. Tenía que serlo. Sin dudarlo
ni un segundo más colocó las manos abiertas sobre su espalda y las
deslizó hacia arriba y abajo con suma lentitud. Dispersó pequeñas
cantidades de la crema masajeando suavemente su piel con las yemas de
sus dedos. El resto lo ha terminado más rápido de lo que pensó. Suspiró
tranquilo al pensar que había terminado con su tarea de masajear la
espalda de Kim TaeHyung.
La tortura terminó, mantén la calma JungKook.
—Ya está.
El pelinegro estaba a punto de guardar el frasco en su mochila.
—Espera, te faltó una parte.
—¿Bromeas? Eso puedes hacerlo tu mismo.
—Por favor. Prometiste que lo harías.
—Recuerda que tú prometiste no molestarme luego.
—Si tú cumplías tu promesa primero.
Repitió el proceso esparciendo bloqueador en crema por sus hombros
pero cuando situó las manos sobre su pecho, éstas permanecieron
inmóviles allí. JungKook se sorprendió al sentir bajo el tacto de sus manos
como su corazón latía con tanta celeridad. Lo miró a los ojos.
—¿Te sientes bien?—Preguntó llamando su atención.—Tu corazón está
latiendo muy rápido.
—Siempre ha estado así, y a veces duele.
—¿Eres idiota? Serás un médico, tienes que cuidar más de ti. Sé un
ejemplo para tus pacientes.
JungKook alejó sus manos pero TaeHyung alcanzó a atrapar una de ellas
y la puso nuevamente sobre su pecho.
—Por alguna razón cuando tú me tocas ya no siento dolor.
Conectaron sus miradas por unos largos segundos casi por instinto, como
si tuviesen la necesidad de hacerlo. Sin embargo una media sonrisa del
chico rubio ha roto el trance en el que se encontraban y JungKook
enseguida ha mirado hacia la barra de tragos en donde Jackson estaba
hablando con alguien.
—No eres nada gracioso.
Lo empujó un poco y volvió a agarrar su mochila.
—¿Por qué dices eso? Solo dije la verdad.
—Olvídalo.
JungKook caminó hacia Jackson quien sostenía dos bebidas, y detuvo sus
pasos con lentitud al oír una pequeña conversación que estaba teniendo
con una mujer de piernas largas.
—¿Entonces vas a darme tu número? Por favor quiero que salgas
conmigo.
Sin moverse de su sitio, JungKook hundió la lengua dentro de su mejilla y
luego suspiró.
—Lo lamento pero no puedo dártelo con esas intenciones.
—¿Por qué no? Solo mírate, estás muy guapo. Eres perfecto. Insisto. ¿No
te atraigo?
—Sinceramente no, y ya tengo a alguien a quien amo. Lo siento.
JungKook escondió sus labios evitando reír cuando vio la cara que ha
puesto la mujer.
—Que desperdicio.
Ella dio media vuelta y se fue en otra dirección. JungKook se acercó con
sigilo por detrás de Jackson y lo abrazó.
—Gracias.
—Hey... ¿Por qué dices eso? Aun ni siquiera te he dado tu bebida.
—No es por eso, es que me gusta... Me gusta mucho que estés conmigo—
. Confesó con una sonrisa tímida.
—También me gusta estar contigo bonito. Ahora mejor sostén esto o se
me caerá de las manos.
El pelinegro se situó frente a él y agarró la bebida en sus manos. Le dio un
sorbo por la pajilla y luego le sonrió a Jackson.
—¿Sabe bien?
—Claro.
Ambos chicos se quedaron de pie junto al mostrador.
—Algún día iremos a mi casa y te prepararé algo.
—¿Sabes preparar tragos?
Jackson casi se ahoga con su cerveza.
—JungKook, fui barman en muchos bares—. Respondió casi orgulloso de
ello.
—Vaya, ya quiero ir tu casa.
—Cuando tú quieras bonito.
JungKook puso su piña colada sobre el mostrador y luego dejó caer su
mochila en el suelo. Unió las manos detrás de su cuello y se aproximó
lentamente hacia sus labios.
—Vayamos ahora—. Susurró mirando su boca.
—¿Q-Qué?
Una risita escapó de sus labios y negó con la cabeza.
—Caíste~
Él empezó a caminar en reversa sin dejar de verlo.
—Pequeño tramposo ya verás.
—Atrápame si puedes~—Canturreó.
Sus pasos se hicieron más veloces cuando lo ha visto a Jackson ponerse
de pie y correr hacia él.
—¡Ven aquí!
Las risas de JungKook solo aumentaban. Corría y corría entre risas pero
estas le jugaron una mala pasada y terminaron robándole el aire necesario
para seguir corriendo. Empieza a cansarse y Jackson aprovechó esa
debilidad para correr aún más rápido hacia donde estaba. Agarró su mano
y tiró de ella de modo que JungKook ha caído sobre él. Los dos
compartieron una jugosa risa, en verdad se la estaban pasando bien.
Aquel gesto poco a poco se ha transformado en una sonrisa y luego en un
roce mutuo e intenso de miradas. El chico pelinegro se ha puesto a
horcajadas sobre él y plantó las manos a cada lado de su cabeza mientras
que las manos de Jackson se ubicaban en su cintura. Los labios de éste
último buscaron los suyos primero y JungKook lo siguió con lentitud. Pero
de repente oyó un sonido no muy lejos de donde estaban, así que mientras
se besaban abrió los ojos un instante y vio a TaeHyung corretearse con
dos pequeños niños quienes estaban cerca de sus padres. Los pequeños
se lanzaron sobre él y estallaron en risas.
Jackson detuvo sus besos, y lo miró a los ojos pero al no obtener ni
siquiera una mirada suya le habló.
—¿JungKook?
El chico castaño lo ha visto en el momento exacto en que sonrió sin razón.
Ladeó la cabeza en dirección hacia lo que veía.
TaeHyung.
※ 49 ※
[Parte 2/3]
Más tarde todos decidieron aprovechar los últimos rayos de sol jugando
con una pelota de fútbol. Jackson intentó convencer a JungKook para que
jugara con ellos pero él se negó rotundamente. No se consideraba malo
en el deporte pero ahora no tenía demasiados ánimos para jugar. Se
quedó a un lado junto con Yoongi y algunos de sus amigos quienes
tampoco tenían muchas ganas de entrar en el juego.
—Yoongi.
—¿Qué pasa?
—¿Sales con HoSeok?—Le preguntó JungKook.
—Algo así.
—¿Y Jimin?
Yoongi se sentó sobre la arena flexionando sus rodillas, y JungKook imitó
su acción.
—Unas semanas después de que te fuiste a Tokio, lo noté muy raro. No
nos veíamos como de costumbre y casi ni hablábamos. Él ya no era el
mismo desde lo que pasó.
—Mhm... Alguien me dijo que Jimin estaba saliendo con TaeHyung. ¿Es
cierto?
Yoongi bajó la cabeza y asintió. JungKook no dejaba de mirarlo
desconcertado.
—No sé como sucedió. De un día para el otro ya habíamos terminado y él
estaba con TaeHyung.
—¿T-Tan rápido? ¿Y a pesar de eso tú y él siguen siendo amigos?
—Amaba a Jimin. Y si él era feliz no me importaba lo demás. De cualquier
modo ya no están juntos—. Suspiró. —Aunque son tan cercanos que ya
no sé que pensar. Míralos.
JungKook miró a su derecha y la escena que vio a lo lejos lo ha dejado
atónito. TaeHyung daba vueltas en su lugar mientras cargaba a un Jimin
risueño, ahora con su cabello negro, en su espalda. Jimin lo besa repetidas
veces en la mejilla y TaeHyung solo amplía su sonrisa.
—¿JungKook? Hey...—Yoongi tuvo que poner una mano en su hombro
para llamar su atención.
—Yoongi, lo siento estaba...
—Entiendo—. Apenas curvó sus comisuras para sonreír. —Créeme que
te entiendo.
—Me cuesta creer que ellos sean tan... Cercanos. ¿Sabes?
—Mhm... Déjame preguntarte algo. ¿Aun te gusta TaeHyung?
—Yoongi, yo estoy con Jackson y...
—Olvida a Jackson por un momento y responde a mi pregunta.
JungKook sonrió levemente y luego bajó la cabeza.
—Por supuesto que no.
—Está bien. Quizá puedes mentirme a mi pero no puedes mentirte a ti.
JungKook meditó aquello por unos segundos.
—Y tú...—Volvió a mirarlo.
—A mi no me gusta Jimin, yo lo amo. Pero cuando lo veo sonreír de esa
manera con TaeHyung... Creo que él ya no siente lo mismo por mi. Y no
podría impedir eso.
—¿Qué? ¿Dejarás que pase el tiempo y Jimin siga sin saber lo que
sientes? ¿No vas a hacer nada?
—¿Y tú no vas a hacer nada?
—Yo quiero a Jackson...—En ese instante observa al chico castaño
mientras corre y luego vuelve a mirar el suelo.—Y no volvería con alguien
que no me ama.
—Eso es lo que tú crees.
—Yoongi él mismo me lo dijo.
—TaeHyung cambió mucho desde que te fuiste.
—Aún así... No creo que vuelva a sentir algo por mi. TaeHyung es...
—Vaya, vaya—. Cuando aquella voz se escuchó, JungKook sintió que su
alma podría desprenderse de su cuerpo en cualquier momento. —Me
siento tan halagado de que hables sobre mi.
Yoongi sonrió cuando ha visto la cara que puso JungKook.
—Oigan ya que están ustedes aquí, íbamos a ir con Jimin a beber algo.
¿Se nos unen?
—No.
—Claro, ven JungKook.
Yoongi se incorporó y agarró la mano del chico pelinegro.
—Pero yo tengo que esperar a...
—Jackson puede esperar. Es mi cumpleaños, ven.
Un suspiro escapa de su boca cuando finalmente decide ir con ellos. Ha
mirado a Jimin por unos instantes pero él bajó la cabeza o le hablaba a
TaeHyung solo para ignorarlo. No podía entender por qué lo trataba así
cuando nunca le ha dicho nada malo. Él debería sentirse ofendido después
de verlo en la cama con el chico que amaba. Aunque quizá no fue
intencional pero había sucedido, y desafortunadamente nadie le quitaba
las imágenes de lo que ha visto aquella noche.
—Empieza a dolerme la cabeza—. Se quejó Yoongi.
—¿Tae tú no traes aspirinas en el auto?—Le preguntó Jimin.
—Es cierto. Iré por ellas. Ustedes vayan ordenando lo que quieran beber.
TaeHyung empezó a caminar en otra dirección.
—JungKook ve con él—. Habló Yoongi.
Cuando el pelinegro lo miró inquisitivo, los labios de Yoongi susurraron un
"por favor".
No le quedó otra opción.
Era bastante obvio que él quería pasar un rato a solas con Jimin. Podría
haberse negado pero luego recordó que era su cumpleaños y solo por esta
vez iba a obedecerlo. Corrió un poco hasta quedar unos cuantos pasos
detrás de TaeHyung. Éste escuchó el sonido de sus pisadas y dio media
vuelta.
—¿JungKook?
—No preguntes que hago, solo olvida que estoy aquí y continúa
caminando.
TaeHyung no dijo nada. Sólo sonrió y caminó con mayor lentitud hasta que
JungKook por fin estaba a su lado. Aprovechaba para mirarlo cuando él
estaba distraído pero en cuanto JungKook lo miraba sólo fingía no hacerlo
mientras revolvía un poco los cabellos detrás de su cabeza. Sin embargo
era tan malo disimulando que el pelinegro mismo se dio cuenta y sonreía
cabizbajo.
—¿Te quedarás para la fogata esta noche?
—Así es—. Respondió sin dejar de caminar.
—También voy a quedarme.
—Jackson también se quedará—. Agregó JungKook.
—Ya veo—. TaeHyung empieza a observar rápidamente a su alrededor
como si estuviese ansioso por encontrar la solución a un problema. —
¿Sabes qué? Ven un momento.
Se dirigió caminando hacia el sector de las piscinas.
—¿Dejaste tu auto junto a las piscinas?
TaeHyung dio unos cuantos pasos en reversa para poder verlo.
—Me iré a refrescar por un minuto. Luego se hará tarde y no nos dejarán
entrar.
—Bien. Ve tú. Me quedaré aquí.
Él detuvo sus pasos.
—JungKook solo un minuto.
—TaeHyung no voy a ir.
El chico rubio resopló y se encogió de hombros. Luego hizo una pequeña
carrera hacia la orilla de la piscina y de un clavado entró en ella.
Unos segundos después finalmente logra salir a flote.
—¡Ah! Maldita sea—. Se quejó él.
JungKook se acercó un poco y lo miró de brazos cruzados.
—¿Qué sucede ahora?
—Un... Un calambre...—TaeHyung empezaba a hundirse en el agua de a
cortos períodos de tiempo debido al dolor en su pierna.
—¿Hablas en serio? Si llegara a ser una broma voy a golpearte.
—JungKook... A-Ayúdame...
Unos segundos después un JungKook, ahora más convencido, se quitó rá
los zapatos y ya se había sumergido en las aguas de la piscina. Pero
cuando nadó hacia él para ayudarlo con su calambre, oyó una risa
inesperada de su parte.
—No creí que lo hicieras—. TaeHyung continuó riendo.
—Eres un idiota—. Le dijo mientras se acomodaba el cabello mojado hacia
atrás.
—¿Es lo único que vas a seguir diciéndome después de tanto tiempo sin
vernos?
El pelinegro usó las manos para salpicarlo con agua en la cara y unos
segundos después TaeHyung lo ha imitado lanzandole agua.
—¡Oye! Me entró agua en los ojos.
—Lo siento.
JungKook volvió a salpicarlo y esta vez una sonrisa apareció en su rostro
haciendo sonreír también a TaeHyung. Continuaron así por un momento.
Los segundos rápidamente se convirtieron en minutos en los cuales
ambos pasaron el rato jugueteando con el agua de la piscina. JungKook
se estaba divirtiendo tanto junto a él que incluso se ha olvidado de que
tenían que ir solo en busca de una aspirina.
El cielo oscureció muy rápido pero aun podían distinguirse a pesar de la
falta de iluminación.
De un momento a otro el rubio se sumerge bajo el agua. Pasaron varios
segundos los cuales para JungKook se hicieron eternos.
—TaeHyung... Sal ahora.
JungKook nada hasta una orilla. Empieza a desesperarse y está a punto
de sumergirse e ir en su busca pero entonces alguien sale a flote y lo
levanta por su cintura.
—Basta de bromear.
—De acuerdo—. Sonríe divertido.
De pronto debido a la hora se encienden algunas luces alrededor de la
piscina. Aquello ocurrió tan repentinamente que JungKook se asustó y no
pudo evitar agarrarse de los hombros de TaeHyung.
—Son solo luces, no van a comerte.
—Me sorprendí, eso es todo.
JungKook ríe un poco cuando ve como los cabellos de TaeHyung cubrían
parte de sus ojos.
—Mhm... ¿Puedes dejar de reír y ayudarme con eso?
Con una sonrisa intacta las manos del chico pelinegro se dedicaban a
peinar cuidadosamente el cabello de TaeHyung hacia atrás. Sus ojos
ahora descubiertos lo miraron tan fijamente que volvió a sentirse asediado
por él. Llegó a ese punto en el cual no podía ni siquiera decidirse a aceptar
la opción correcta; a hacer lo que en realidad se supone que estaba bien.
Estaba tan sumergido en su propio mundo que no pudo negarse cuando
TaeHyung agarró sus muslos por debajo del agua y los pegó a ambos
lados de sus caderas.
Si bien no podía pensar claramente, sus sentimientos estaban a flor de piel
esperando ser regados por más y más sensaciones de las cuales sabía
que ya no debían estar dentro de él. No era Jackson, era TaeHyung, el
chico que no pudo decirle en palabras que lo amaba y también el mismo
que lo abandonó en uno de los momentos más difíciles de su vida solo
para protegerlo.
¿Cómo puede protegerme si no está junto a mi? Se preguntó muchas
veces en sus noches de soledad en Tokio.
El miedo y la inseguridad han habitado en su corazón desde aquel día en
el hospital. Tragó saliva y sintió su estómago arder. Perdiéndose en la
profundidad de sus ojos otra vez supo entonces que algo en él había
cambiado sin embargo una parte suya, desconocida, seguía intacta. Es
como si un profundo secreto estuviera oculto en su interior desde aquel
tiempo en el que ambos todavía estaban juntos.
—Eres hermoso—. Pronuncian sus labios.
Los ojos de JungKook se cristalizaron más rápido de lo que pensó cuando
los recuerdos llegaron a él como una ligera y fría ventisca golpeando su
rostro.
TaeHyung contuvo sus ganas de besarlo con locura y casi rendido, dejó
caer la frente sobre su hombro. Unos segundos después los brazos de
JungKook se enroscaron alrededor de su cuello.
Era uno de aquellos abrazos en los cuales cierras los ojos y tienes la
extraña y adictiva necesidad de sentir el calor físico de esa persona
especial solo para ti. No importaba el tiempo ni el lugar, ni mucho menos
la situación vivida. Para que ocultarlo, su orgullo estaba siendo demasiado
pacifista.
—Tengo que irme—. Dijo JungKook en un tono apenas audible. —Esto
está mal.
—Por supuesto que no. No estoy haciendo nada malo contigo... Aun.
※ 50 ※
[Parte 3/3]
Al cabo de un rato JungKook y TaeHyung regresaron juntos, no pensaron
en volver cada uno por su lado ya que eran conscientes de que no estaban
haciendo nada malo. Aunque tampoco les importaba demasiado que
pudieran verlos juntos.
Lograron distinguir una llamarada naranja a lo lejos rodeada de unas pocas
personas y caminaron hacia allí.
—Buenas noches~—Dijo Yoongi con una sonrisa maliciosa.
TaeHyung fue a sentarse a su lado y Jimin enseguida fue junto a él.
—JungKook, ven...—Jackson, quien estaba sentado sobre una de las
bancas de madera alrededor de la fogata, le ofreció su mano y él la
agarró.—¿Por qué estás tan mojado? ¿Qué te sucedió?
—Mhm... Es una larga historia. Luego te cuento ¿Si?
—Está bien—. Sonrió un poco. —¿Tienes frio?
Jackson entreabrió las piernas y situando las manos detrás de su cintura
lo atrajo un poco hacia él.
—Jackson...
—Te extrañé bonito.
—Mentiroso—. Pinchó su mejilla con su dedo índice. —Te la estabas
pasando muy bien con tus amigos, ni siquiera me viste cuando me fui.
Jackson rió.
—Bien quizá tengas razón, igual te extrañé—. Le robó un beso y luego
otro.
JungKook sonrió avergonzado.
—Oigan ustedes dos, si necesitan una cama pueden ir al motel que está
a un par de calles de aquí—. Vociferó Yoongi y todos rieron a excepción
de dos personas.
TaeHyung y Jimin.
JungKook escondió los labios mientras aprovechaba para sentarse al lado
de Jackson. Cuando lo hizo se tomaron de las manos y entrelazaron sus
dedos sobre el muslo del chico castaño.
—Ya que no somos muchos ¿Podríamos jugar a algo no lo creen?—
Propuso Hoseok.
—¿Verdad o reto?—Agregó Jimin.
—Suena bien. Empiezo yo—. Respondió NamJoon. —Yoongi, ¿verdad o
reto?
Yoongi resopló. Solían jugar mucho ese juego durante la secundaria pero
los retos de NamJoon siempre eran demasiado extremos.
—Verdad.
—¿Es verdad que hace un rato estabas enseñándole rcp a Hoseok en el
baño?
—¡Oye! ¿Estabas espiando?—Se quejó Hoseok.
—Es verdad—. Respondió Yoongi indiferente. En ese preciso instante
TaeHyung miró a Jimin verificando su reacción, y éste le sonrió. Puso una
mano en su espalda y lo acarició. —Es mi turno. Jackson, ¿Verdad o reto?
—Verdad.
—¿Es verdad que ya te acostaste con JungKook?
TaeHyung fulminó a Yoongi con la mirada.
—No es verdad—. Respondió él sincero sin dejar de sostener la mano de
un JungKook sumamente avergonzado.
—Tantos meses sin nada de nada. Vaya... Si eso no es amor no sé que
más puede ser—. Dijo Hoseok aun sorprendido.
—Jackson es tu turno—. Habló Yoongi elevando el tono de voz ante las
palabras de HoSeok.
Pasaron varias rondas. Aunque el juego fue algo denso al principio poco a
poco se tornaba más divertido. También trajeron algunas bebidas
alcohólicas, entre ellas tequila, vodka y cerveza así que la mayoría empezó
a beber.
—TaeHyung, ¿Es verdad que decidiste ser un médico ginecólogo?
—¿Cuándo vas a preguntar algo normal NamJoon?
—Bien cambiaré mi pregunta. Sé que te gustará esta. Describe tu mejor
experiencia sexual.
Todos estallaron en risas.
—La mejor experiencia que tuve aun sigue en mi cabeza y lo recuerdo
como si hubiera sido ayer. Su cuerpo brillaba, y me resultaba casi
imposible dejar de recorrerlo con la mirada. Sus movimientos, sus
gemidos, absolutamente todo me hacía poner los vellos de punta. Aquella
persona en verdad me dejó sin palabras, nunca había experimentado algo
tan increíble como eso—. Yoongi y NamJoon intercambiaban miradas
cómplices. —Esa noche en el establo nunca la olvidaré.
JungKook quedó atónito. Sentía su cara arder pero ni siquiera quería
moverse demasiado o temía que se dieran cuenta que estaba
extremadamente incómodo y nervioso ante lo que dijo TaeHyung.
—En un establo, vaya. Eso si que no me lo esperaba. ¿Desde cuándo eres
tan romántico?—Agregó Yoongi.
—Ese no es tu problema.
Jimin agarró la mano de TaeHyung y éste la colocó sobre su pierna.
El turno de NamJoon nuevamente llegó. En realidad nadie era bueno con
las preguntas asi que cambiaban de turnos todo el tiempo. Él era el
indicado para hacer el juego más divertido.
—JungKook, ¿Verdad o reto?
—Reto.
—Te reto a que bebas un chupito especial de tequila con...—Miró a las
personas a su alrededor y su mirada se detuvo en el chico rubio.—
TaeHyung.
—¿Qué es eso?
—No lo hará—. Dijo Jackson.
—Jackson déjalo, solo es un juego. ¿O ya te olvidaste que tú fuiste el que
nos lo enseñó?—Agregó Yoongi.
JungKook no sabía a quién mirar. No entendía nada acerca de lo que
estaban hablando.
—TaeHyung hazlo por él y enséñale.
El rubio sin dudarlo se puso de pie y fue en busca de lo necesario.
—JungKook no tienes que hacerlo si no quieres—. Le dijo Jackson.
—De acuerdo, entonces yo no...
NamJoon se aproximó casi corriendo hacia él y lo agarró del brazo.
—Jackson deja de ser tan posesivo ¿quieres? Él también puede divertirse.
JungKook siéntate aquí, yo cuidaré muy bien de él.
Se oyeron risas.
—A SeokJin no le gustará oír eso~—Dijo Yoongi con una sonrisa.
En conclusión JungKook intercambió su lugar con NamJoon. Ahora estaba
sentado solo, al menos hasta que TaeHyung llegó y se sentó junto a él.
—Empiecen cuando quieran. Esto se está poniendo muy bueno—. Habló
nuevamente NamJoon con una expresión perversa.
—Sostén esto...—Le dio una botella de tequila.—Ahora abre sólo un poco
la boca—. Puso un gajo de limón entre sus labios.
JungKook sintió un escalofrío bajar por su espalda y TaeHyung aun ni
siquiera había comenzado. El chico rubio tomó aire antes de empezar.
Aproximó lentamente el rostro hacia su cuello y cuando sus labios entraron
en contacto con su piel, entreabrió la boca muy despacio y le dio una
lamida.
—TaeHyung no te olvides que debes beber el tequila, sólo digo—.
Comentó Hoseok con una sonrisa.
El sonido de un leve chasquido se oyó cuando se apartó un poco y
JungKook apretó los ojos conjuntamente con sus manos. TaeHyung
agarró un pequeño salero que traía también en sus manos. Colocó una
pequeña cantidad de sal sobre la zona húmeda en el cuello de JungKook
y luego agarró la botella de tequila. Comió la sal con ayuda de sus labios
y después le dio un sorbo a la botella de tequila. Sin detener su ritmo inclinó
el rostro y acercó sus labios hacia los de él. Atrapó el gajo de limón entre
sus dientes y luego de comerlo JungKook creyó que por fin había acabado
pero no fue así. Unos segundos después de que TaeHyung comiera el
limón, se acercó velozmente hacia su boca y lo besó sin esperar una
respuesta. El rubio usó su lengua para invitarlo a que abra la boca. Para
su sorpresa lo consiguió y así ambos finalmente compartían un mismo
sabor.
Un toque picante y salado a la vez, pero genuinamente excitante.
JungKook no podía negar que hace demasiado tiempo que no sentía una
sensación tan única plena como esa. Todo su ser se estremecía ante cada
movimiento de sus labios. Sus labios eran más cálidos de lo que podía
llegar a recordar, incluso contra lo ardiente de su piel.
—Repito, el motel está a un par de calles de aquí por si lo necesitan—.
Dijo un Hoseok entre risas.
—Oye... ¿Estás esperando que te de una golpiza?—Preguntó Jackson
mientras hacia sonar los dedos de sus manos.
—No dije nada.
Desafortunadamente la necesidad de aire fue demasiada, TaeHyung y
JungKook se apartaron y el sucio sonido de un chasquido ha enrojecido
instantáneamente las mejillas del pelinegro mientras que TaeHyung solo
miró directamente el suelo y relamió sus labios.
—JungKook es tu turno. Puedes cuestionar a TaeHyung ya que él hizo el
reto por ti.
El pelinegro parecía perdido ante lo que acababa de oír. Aun estaba
tratando de recomponerse después de aquel beso que ha quemado sus
labios.
TaeHyung lo miró a los ojos esperando ansioso su pregunta.
—¿Verdad o reto?
—Verdad.
—Mhm... ¿Qué te gustaría hacer en este preciso momento?
—Huir... con alguien—. Respondió mirándolo directamente a los ojos.
—Muy bien se acabó. Es mi turno—. Dijo Yoongi quien le disparó una
mirada a TaeHyung en aquel instante. —Jimin, ¿Verdad o reto?
—Reto.
—Bien. Quiero que tomes mis manos y me enseñes como quieres que te
acaricien.
El sonido de las múltiples risas ya no eran nada extraño para los presentes
en la fogata.
—Yoongi...—Jimin sonrió levemente.
—Hazlo.
Unos segundos después se convenció y Jimin se puso de pie.
—Bien. Ponte de pie.
Yoongi obedeció y se incorporó casi tan firme como un soldado esperando
órdenes para acatar. Otra vez se oyeron carcajadas. Jimin se situó frente
a él. Solo un paso de distancia los separaba. Agarró sus grandes y frías
manos y las deslizó lentamente por su cintura, bajando por sus caderas
hasta colocarlas en cada una de sus nalgas. Yoongi lo miró fijamente a los
ojos y sonrió de lado. Le dio unas cuantas nalgadas que hicieron sonreír
no solo a Jimin sino también a todos los demás.
—Beso, beso, beso~—Empezó a decir NamJoon al mismo tiempo en que
aplaudía.
De a poco todos se le unieron incluso Hoseok. Después de todo su relación
no era tan formal así que no se sentía tan afectado. Jimin y Yoongi no
pudieron evitar ver y escuchar las sonrisas y palabras alentadoras de sus
amigos. Cuando sus miradas se cruzaron otra vez ambos solo sonrieron.
Jimin se sostuvo de sus hombros y de un saltito se aferró a él como un
koala.
—¡Besalo Park!—Gritó alguien.
—Blanquito~
—Me encanta que me llames así.
—Creí que odiabas que te llamaran de esa manera.
—Me gusta como se oye solo cuando tú lo dices.
—Aw~—Se oyó casi en coro.
Unos segundos después Yoongi y Jimin unieron sus labios casi al mismo
tiempo. Todos aplaudieron por un buen rato.
JungKook sonrió al verlos y también aplaudió. Poco después se se
incorporó y sin decir nada caminó hacia el baño de hombres que estaba
cerca de la barra de tragos. Nunca antes había ido pero logró ver el cartel
en la tarde mientras estaba con Jackson.
Luego de hacer sus necesidades se lavó las manos y también se arregló
un poco el cabello frente al espejo.
—¿JungKook?
Miró hacia la puerta.
—Jackson, estaba a punto de volver.
El chico castaño se puso detrás de él y lo abrazó.
—¿No te gustaría que salgamos de aquí y vayamos a otro sitio?—Empezó
a dejar suaves besos sobre la curvatura de su cuello.—Podemos ir a mi
casa y... Comer algo. ¿Qué dices?
—Mhm... Aun no... No tengo apetito.
Jackson dio un paso hacia adelante y dejó que su entrepierna levemente
despierta estuviera en mayor contacto con su trasero.
—Bonito, te necesito.
—Jackson... Yo...
—Intentémoslo, por favor.
Las manos del castaño intentaron entrar por debajo de su camiseta.
JungKook empezó a sentirse tan incómodo que por un momento lo
desconoció y solo tenía sentimientos de rechazo hacia él. Quería alejarlo
como sea.
—J-Jackson... Espera un poco—. Trató de agarrar sus manos pero él no
se detenía y su incomodidad y nerviosismo aumentaban. —¡Detente
ahora!
Alguien ingresa en el baño.
—¡Maldito imbécil!—Repentinamente TaeHyung se acercó por detrás de
Jackson y lo alejó bruscamente de él.—¡Te dijo que te detengas! ¿A eso
le llamas amor?—Lo empujó.—Si vuelves a obligarlo otra vez te mataré.
¡Juro que lo haré!
JungKook dio media vuelta, e ignorando lo sucedido con TaeHyung, lo
miró con cierto temor a Jackson.
—Lo siento... No sé por qué lo hice.
—¿Por qué no parabas? ¡Te dije que lo hicieras!—Dijo JungKook casi al
borde de las lágrimas.
—Bonito lo siento mucho, en verdad fui un idiota...—Responde
sumamente arrepentido mientras revuelve un poco sus cabellos.
JungKook le enseñó su espalda mientras intentaba pedirle a sus lágrimas
que por favor no salieran. Jackson da un paso hacia adelante y agarra sus
manos por detrás.
—No me toques ahora...
—Perdóname por favor. No fue mi intención que eso pasara, yo nunca te
haría daño.
—Ahora quiero estar solo.
—JungKook...
TaeHyung lo agarró del hombro a Jackson evitando que nuevamente
intentara tocarlo.
JungKook salió del baño y luego continuó caminando hacia la salida.
Jackson no lo siguió, y eso lo ha herido aun más de lo que esperó. Había
olvidado su mochila pero eso era lo que menos le importaba. Pediría un
taxi y lo pagaría al llegar a casa. Lo único que más deseaba ahora mismo
era correr hacia su habitación, apagar las luces y quedarse allí solo,
encerrado en completa oscuridad hasta sentirse bien de algún modo.
La única persona que ahora quizá podría hacerlo sentir mejor,
recientemente acababa de reabrir una de sus más grandes y dolorosas
heridas.
Ya no tengo a nadie. A nadie.
※ 51 ※
—Quiero que vayamos a casa.
—¿Ahora?
—Ahora mismo, por favor mi amor.
—Si me dices mi amor una vez más, quizá se cumpla tu deseo.
—Mi amor...
—No te oí bebé—. Susurró contra sus labios antes de besarlo.
—Mi... Amor.
JungKook abrió sus ojos de par en par. Su pecho no dejaba de latir a gran
celeridad. Pequeños cosquilleos invadían algunos rincones de su cuerpo.
¿Qué fue eso? Se preguntó.
Hace mucho tiempo que no soñaba con TaeHyung. Supuso que podría ser
por lo que sucedió en la noche. Recordó cuando ambos se abrazaron en
la piscina por largos minutos sin decirse nada, y qué decir de la manera
casi salvaje en que se besaron. En ese instante tocó sus labios pero luego
negó con la cabeza intentando restarles interés. Al mirar por la ventana de
su cuarto se dio cuenta de que aún era de noche así que apoyó
nuevamente la cabeza sobre la almohada y cerró los ojos.
Desafortunadamente aquel sueño no lo ha dejado pegar un ojo en toda la
madrugada. Ese mismo día en la noche, la lluvia no dejaba de caer. El
clima se había vuelto sumamente frío y húmedo. Era espantoso.
JungKook aprovechó el mal tiempo para encerrarse en su cuarto. Aunque
no ha salido desde que llegó en la noche. Se odió internamente por haber
llevado su teléfono a la fiesta de Yoongi. Ya que había olvidado su mochila.
Por otro lado estaba cansado de recibir llamadas al teléfono de su casa
con múltiples mensajes de disculpa de Jackson. Un simple mensaje no
bastaba para remediar el daño que le había causado. Parecía una tontería
pero a pesar de los meses no se sentía listo para entregarse íntimamente
a él y menos de esa manera. Quería que fuera especial, ya que en verdad
lo apreciaba y deseaba poder amarlo como él se lo demostraba cada día
que pasaba. Oye golpeteos del otro lado de la puerta y deja ir un suspiro.
Hasta ahora su madre solo ha entrado para dejarle chocolates y algún que
otro dulce de parte de Jackson. Pasan los minutos y continúa escuchando
los mismos sonidos.
—Mamá ya te he dicho que no quiero ver a nadie—. Dijo en voz alta.
Otra vez los golpeteos.
JungKook caminó en pijamas hacia la puerta y cuando la abrió, totalmente
desganado, se sorprendió al ver un gran conejo de peluche blanco con un
moño azul en el cuello. El mismo, lo estaba sosteniendo alguien por detrás.
—Jackson es un tonto, pero en verdad te ama. Por favor perdonalo~—
Hablaba aquella persona por detrás del conejo en un tono muy infantil.
JungKook sonrió. Nunca habían echo algo así para él. Extendió sus brazos
y agarró el peluche con cuidado. Su sorpresa fue aún mayor cuando vio a
Jackson vestido con un traje azul oscuro.
—Creí que odiabas usar trajes formales. ¿Dónde está tu nueva chaqueta
de cuero, Wang?
—Siendo sincero... Está en la camioneta...—Respondió cabizbajo y
JungKook volvió a sonreír. Jackson compartió su sonrisa y lo miró a los
ojos.—Yo vine a decirte que en verdad lamento lo que pasó, fui un bruto y
un imbécil por no pensar en como te sentías, lo sé. Te confieso que cuando
te vi besarte con TaeHyung... Tantos pensamientos vinieron a mi cabeza,
llegué a pensar que podría perderte justo en ese momento y no quería eso.
Te amo demasiado como para dejarte ir. Quiero que sepas que de ahora
en adelante, esperaré el tiempo que sea porque tú eres alguien a quien en
verdad quiero cuidar y también eres el único que se merece todo mi
tiempo. Sólo por ti seré paciente hasta que te sientas totalmente seguro
de dar el segundo paso.
JungKook tragó saliva y dejó caer el peluche a su lado. Dio un paso hacia
él, dejó un beso vertiginoso sobre sus labios y lo abrazó por el cuello. Eso
era lo único que deseaba oír de él. Tiempo. La ausencia de Jackson si bien
no fue demasiada, se sintió durante ese día. Su compañía era muy
reconfortante para JungKook.
—¿Por qué eres tan bueno conmigo?
—Nunca me sentí así por alguien. Solo deseo poder ocupar un pequeño
espacio en tu corazón. Es todo lo que necesito.
—Ya lo tienes.
Jackson rodea su cintura con sus brazos y deja suaves caricias en la piel
de su cuello con la punta de su nariz.
—Te amo tanto bonito—. Sus labios dejaron un ruidoso beso en su cuello.
—Te invitaría a salir esta misma noche pero el clima es muy frío y no quiero
que te enfermes.
JungKook lo miró a los ojos.
—¿Y... Por qué no pasas la noche aquí?
—¿Estás seguro?
—Sí, veamos una película aquí en mi cuarto. Solíamos hacerlo en Tokio.
¿Qué piensas?
—Es una buena idea—. Sonríe mientras le acaricia una mejilla. —Me
quedaré. Pero antes déjame avisarle a mi madre que no volveré a casa.
¿Puedo usar el teléfono de la sala?
—Claro, te acompaño.
Caminaron tomados de las manos hacia allí. Al llegar Jackson fue a usar
el teléfono para avisarle a su madre que hoy se quedaría en casa de
JungKook, y así evitar que se preocupara.
—Cariño, ¿tu príncipe se quedará a cenar?—Preguntó su madre tratando
de no sonreír con demasía.
—Y también pasará la noche aquí—. Agregó JungKook manteniendo una
sonrisa.
—En ese caso iré a preparar la mesa. No se tarden~
Unos pocos minutos pasaron y los golpeteos en la puerta de la entrada
llamaron la atención de JungKook. No hacia falta abrir la ventana para ver
que estaba lloviendo a cántaros. El sonido era más que suficiente.
¿Quién vendría con un clima tan terrible como este? Fue a abrir la puerta
y vaya sorpresa se llevó.
—¿TaeHyung? ¿Qué haces tú aquí?
Se oyen pasos por detrás.
—Yo lo invité a cenar. Se lo merece después de brindarme tanta ayuda en
el hospital. Muchacho entra ahora—. Dijo el señor Jeon con gran
amabilidad.
TaeHyung hizo una leve reverencia mientras entraba y luego cerró la
puerta a su paso.
—JungKook ayudalo con su ropa, no es bueno que se enferme ahora.
Tiene exámenes pronto.
—Bien—. JungKook estaba a punto de ayudarlo a quitarse su sudadera
mojada pero TaeHyung se negó.
—Está bien, no hace falta.
—¿Quieres que yo te ayude?—Jackson se acercó hacia donde estaban
ellos y deslizó un brazo por detrás de la cintura de JungKook.
—No, gracias—. Respondió indiferente.
TaeHyung se dejó la sudadera húmeda y revolvió un poco sus cabellos
antes de ir hacia la cocina con el padre de JungKook.
—¿Qué hace él aquí?—Le preguntó Jackson.
—Mi padre fue el que lo invitó. No sabía nada de esto.
—De acuerdo.
Jackson buscó su mano.
—Sé lo que piensas—. Dijo JungKook intuitivo. —Tranquilo.
—Mhm... Quizá con uno o dos besos tuyos me tranquilice más rápido.
Ambos sonrieron. JungKook agarró sus mejillas y cuando estaba a punto
de besarlo...
—Jackson creo que hablé algo contigo acerca de los besos dentro de una
casa ahora "familiar". No me agrada ese tipo de chicos para mi hijo.
—¡Papá! Deja de asustarlo.
—Él sabe que solo bromeo—. Sonrió un poco. —Vengan a cenar.
—JungKook, que vergüenza—. Jackson se quitó el blazer y lo dejó sobre
un mueble cercano. —Ya te dije cientos de veces que no me besaras en
tu casa. Recuerda que debo conseguir que tu padre me acepte.
El pelinegro lo golpeó en el brazo robándose una risa de su parte y luego
caminó hacia la cocina. Sus padres conversaban tan cómodamente con
TaeHyung que llegó a sentirse extraño.
—Chicos, vengan a sentarse. La cena se enfría.
Jackson se sentó junto a la madre de JungKook y él junto a TaeHyung.
Intentó mirar a su madre y rogarle que le cediera su lugar para poder
sentarse junto a Jackson pero ella negó con la cabeza dejándolo casi sin
habla. Se puso de pie y empezó a servir la cena.
De repente TaeHyung estornudó.
—JungKook...—Dijo su padre quien lo miró de inmediato.
—Lo sé, lo sé—. Suspiró resignado. —Solo traten bien a Jackson hasta
que vuelva.
—¿Bonito quieres que vaya contigo?
TaeHyung se ahogó un poco con su propia saliva y JungKook resopló.
—Enseguida vuelvo. Come antes de que la cena se enfríe.
JungKook empezó a caminar hacia su habitación. No lo ha llamado a
TaeHyung ya que dedujo que lo seguiría, y así fue. El sonido de sus pasos
en medio de un extenso silencio era bastante incómodo. Cuando
ingresaron en la habitación JungKook cerró la puerta y luego caminó hacia
el armario. Sus manos temblaban un poco mientras buscaba una camiseta
para que TaeHyung pudiera ponerse.
—¿Cómo estás?—Preguntó el rubio sentado en una orilla de la cama.
JungKook dio media vuelta y caminó un par de pasos hasta detenerse
delante suyo. Le entregó una camiseta de mangas cortas blanca.
—Si tienes frío, puedes usar esta sudadera—. Habló esquivando su
pregunta anterior mientras le daba aquella prenda de color gris.
—JungKook... ¿Nunca vas a perdonarme por lo que hice?
—No. Vístete y regresa cuando estés listo. Adiós.
Lo que JungKook no sabe es que TaeHyung no tiene pensado dejarlo ir.
El muchacho rubio corre hacia donde está y jala de su mano.
—¿Vas a dejar a un invitado solo en tu cuarto? Creí que eras más cortés.
—Tú no eres un invitado, puedes quedarte. Ahora suéltame.
—Entonces, ¿qué es lo que soy para ti?
Intercambiaron miradas.
—Eres un idiota si crees que aún eres algo para mi. Tú ya no eres nada.
Y si había algo muy pequeño de ti en mis pensamientos quiero olvidarlo
por completo para que solo sea Jackson quien esté en mi cabeza. Quiero
amarlo, así que déjame en paz.
Dichas esas palabras JungKook retrocedió sin saber muy bien como
reaccionar, de pronto sus muñecas se vieron envueltas en las grandes
manos de TaeHyung quien camina a pasos firmes hacia adelante y lo
arrincona contra la puerta.
—Puedo soportar que lo beses, que lo abraces delante de mí, incluso que
se digan todas las cursilerias que deseen, pero no vuelvas a decirme otra
vez que quieres amarlo frente a mi.
—¿Por qué te importa tanto? Tú y yo ya no somos nada. ¿Qué es lo que
no entiendes? Y eres el menos indicado para hablar sobre eso. Ni siquiera
quisiste decirme algo tan tonto como lo que sentías por mi. Ya no vuelvas
vuelvas a acercarte a mi o...
Y TaeHyung lo calló con un beso. JungKook continuó resistiéndose pero
entonces el chico rubio dio otro paso hacia adelante y entrelazó
forzosamente sus dedos con los de él, de modo que el dorso de las manos
de JungKook estaban pegados contra la puerta de madera. Deslizaron sus
manos unidas un poco hacia arriba pero solo porque el pelinegro quería
alejarse, algo que no se le permitió. Los labios de TaeHyung se sentían
tan bien entre los suyos que dolía. No era su deseo hacerle daño a
Jackson pero tampoco podía negar que los besos del chico rubio lo hacían
sentir demasiado. No eran sentimientos con un nombre exacto y preciso,
sólo era eso... Sentir. Sentía demasiado estando con él y ya no quería que
eso sucediera se había decidido a olvidarlo, pero su cuerpo parecía
recordarlo a la perfección por la manera en que su resistencia se hacía
cada vez más débil. Manteniendo sus dedos entrelazados, JungKook
ejerció presión y apretó un poco sus manos cuando por fin se rindió. Sabía
que luego iba a arrepentirse por haber recaído ante él, eso lo tenía muy
claro, pero cuando lo besó con mayor ímpetu supo con seguridad que
hacia demasiado tiempo que no se sentía tan bien, tan pleno.
Olvidó la cena, a Jackson, a sus padres, su poca e inquietante necesidad
de cordura, absolutamente todo. En lo único que podía pensar era en
seguir el ritmo de aquel beso voraz que tenía que continuar.
TaeHyung detuvo sus movimientos con suma lentitud. Se apartó escasos
centímetros solo para admirar el apremiante color rojo de sus labios.
Inclinó la cabeza y volvió a dejar un beso fugaz en su boca y luego otro y
otro desde distintos ángulos.
No había quedado ni un pequeño espacio en su boca sin besar.
—JungKook...—Alguien toca la puerta.—¿Todo está bien ahí?
Era la voz de su madre.
Cuando el beso terminó JungKook lo miró a los ojos por algunos segundos
y luego bajó la cabeza. TaeHyung soltó sus manos despacio.
—¡Enseguida vamos señora Kelly!—Respondió el rubio.
—No se tarden.
—JungKook, mírame...—Agarró su mejilla.—Recuerdo lo que sucedió, y
yo nunca dije que no quería decírtelo.
—¿Y eso qué significa?
—No sé como explicarte lo que me pasa, porque nunca en mi vida sentí
algo como esto, y admito que solo me ha pasado contigo. Ahora que volví
a verte, quisiera no dejar de sentirte. Desearía volver el tiempo atrás ser
un maldito egoísta y tenerte cada día solo para mi. Sin embargo... Ya no
puedo hacerlo, si tú eres feliz con él no haré nada. Pero... Quiero pedirte
algo.
—¿Qué quieres?—Cuestionó JungKook en un tono más amable de lo que
pensó.
—Seamos... Amigos.
—¿Amigos...?
Incluso con solo oírlo viniendo de él le resultaba casi ilógico, totalmente
irrazonable. Acababan de besarse locamente, hasta quedarse casi sin
aire, ¿Y se atrevía a preguntarle algo como eso?
¿Qué clase de "amigos" podrían ser?
—Sí, solo amigos.
Se oyen golpeteos en la puerta los cuales interrumpen los temerosos
pensamientos de un JungKook demasiado indeciso e inseguro a la vez.
—JungKook... ¿Puedo entrar?—Habló Jackson por detrás de la puerta.
JungKook suspiró e intentó dar media vuelta. Olvidando que aún debía
darle una respuesta a TaeHyung.
—Espera...—Bloqueó la puerta con su mano.—Responde.
—¿JungKook? ¿Bonito estás bien?
TaeHyung rió un poco.
—Bonito~—Dijo él en tono de burla tratando de imitar a Jackson.
—Cállate. ¿Sabes qué? Está bien. Seamos amigos o lo que sea.
JungKook abrió rápidamente la puerta y cuando huyó, por así decirlo, ha
chocado con Jackson.
—¿Bonito qué pasó?—Sujetó sus caderas con firmeza mientras lo miraba
a los ojos.—¿Por qué tardabas tanto?
—Oigan la cena se enfría—. Les recordó TaeHyung mientras pasaba por
su lado.
—¿Tú no ibas a cambiarte de ropa?—Dijo Jackson llamando la atención
del chico que estaba a punto entrar en la cocina.
—Cierto, casi me olvido—. Sonrió. —Con permiso.
TaeHyung pasó caminando exactamente entre ellos para regresar a la
habitación y JungKook resopló. La puerta del cuarto se cerró y ellos
quedaron fuera.
—¿Sucedió algo?—Cuestionó el chico de cabello castaño y JungKook no
pudo evitar tensarse un poco.
—Solo hablamos.
JungKook sabía que en una pequeña parte le estaba mintiendo pero se
prometió una y otra vez que jamás dejaría que eso volviera a pasar. De
pronto miró su boca y actuando con cierta perspicacia utilizó la yema de
su pulgar para quitarle una pequeña mancha que tenía en el labio inferior.
—¿Y bien?—Jackson se cruzó de brazos provocando que la camisa
blanca que vestía se adhiera a su piel y marque notablemente sus
músculos trabajados.
—Él quiere que seamos amigos.
—¿En serio...?—Dijo con demasiada sorpresa.—¿Y qué le respondiste?
—Le dije que sí...—Respondió bajando notablemente el tono de voz.
Temía que Jackson se molestara un poco por eso.
—Ah.
El chico de cabello castaño se limita a decir algo más al respecto así que
sólo sonríe levemente y baja la cabeza. No iba a negar que no estaba
molesto. ¿TaeHyung y él amigos? Le resultaba casi imposible de creer. Su
inevitable miedo de perder a JungKook continuaba intacto.
—Jackson...—El pelinegro dio un paso hacia adelante y colocó una mano
en su mejilla. Tragó con dificultad y cerró los ojos por unos segundos antes
de obligarse a hacer algo de lo que estaba sumamente nervioso.—
JackJack....
Jackson levantó la cabeza con lentitud y lo miró a los ojos con suma
sorpresa. Cualquier rastro de enfado, enojo o molestia se ha esfumado en
menos de un segundo. Las mejillas de JungKook podrían confundirse
fácilmente con dos manzanas rojas.
—¿Cómo me llamaste?
El cuerpo del pelinegro tiembla y siente como pequeños cosquilleos
invaden su cuerpo. Parecía una tontería pero en verdad estaba nervioso
de llamarlo con un apodo tan cursi como Jackson le rogó que lo llamara
alguna vez en sus días en Tokio. Era malo para los apodos, y eso
desgraciadamente fue lo primero que llegó a su cabeza.
—¿Es... Es muy cursi? ¿Cierto?—Rió poco convencido. En realidad para
nada convencido.
El chico frente suyo lo sujetó de sus caderas y lo atrajo hacia él.
—Me encanta. ¿Puedes llamarme así otra vez?
—¿E-En serio?
Sus ojos se han abierto al límite.
—Dilo. Por favor...—Le enseñó un puchero de esos que siempre lograron
robarle una sonrisa.
JungKook sonrió tímidamente.
—JackJack...—Dijo cabizbajo. Aquel rubor en sus mejillas ahora se había
disipado por todo su rostro, incluso podía sentir el calor debajo de su piel.
La sonrisa del castaño era la más preciosa y alegre que alguna vez pudo
regalarle a alguien en su vida.
—Te amo tanto.
Sin dejar de sonreír Jackson unió las manos detrás de su cintura y lo
abrazó con fuerza.
—Yo... También—. Esta vez sonrió un poco y le devolvió el abrazo
enroscando los brazos alrededor de su cuello.
Ambos estaban tan sumergidos en su propio mundo que ni siquiera han
notado cuando la puerta de la habitación se entreabrió.
TaeHyung había oído absolutamente todo. Contempló aquel abrazo por el
pequeño espacio de la puerta y luego bajó la cabeza. Ingresó en la
habitación y fingió no haber visto nada. Se apoyó de espaldas a un lado
de la pared y convirtió las manos en puños. Quería agarrar a Jackson del
cuello y darle su merecido por robarle a su chico. Su mayor deseo solo era
poder hacer algo... Pero entonces su mente se aclaró. Él había terminado
con JungKook. Y tenía sus propias razones para hacerlo, razones las
cuales aún permanecían como una firme promesa que había hecho
consigo mismo y debía cumplir.
Aun así era muy difícil, ¿por qué era tan difícil aceptarlo? Sabía que
Jackson había cambiado mucho desde que conoció a JungKook pero ¿por
qué le dolía tanto verlos felices?
Sus lágrimas empezaron a caer sin razón y cayó en el suelo con lentitud.
Secaba su llanto con uno de sus puños mientras era atormentado
nuevamente por aquel infernal dolor en su pecho.
"Puedes soportarlo Kim..." Se repetía una y otra vez.
¿Pero por cuánto tiempo podría soportar?
De repente la puerta se abre y recupera fuerzas de donde no tenía para
ponerse en pie.
—TaeHyung, ¿Te sientes bien?—Preguntó JungKook.
—Claro—. Sonríe a pesar del dolor que continúa cargando en su pecho.
JungKook decidió ignorar el hecho de que sus ojos estaban algo irritados
y sus pestañas aun húmedas. No hacía falta ser un experto para saber
que estuvo llorando. Pero ¿por qué?
—Vayamos a cenar, mi padre te está llamando.
—Oye, yo creo que será mejor que me vaya.
—¿Por qué?
—Necesito descansar.
Y también unos cuantos tragos.
—Pero está lloviendo mucho, es casi imposible que puedas conducir con
esta lluvia. Puedes tener un accidente.
—Me da igual—. Musitó.
—No seas idiota. Es peligroso que salgas. No vayas.
TaeHyung pasó caminando por su lado pero JungKook lo agarró del brazo.
Maldita sea por favor no me toques.
—JungKook déjame ir.
—He dicho que no. Se lo prometiste a mi padre, al menos quédate por él.
TaeHyung se giró despacio y entonces JungKook lo soltó.
—Bien.
De pronto el padre de JungKook aparece por detrás de TaeHyung y
palmea su espalda.
—¿Piensan venir a cenar?
—Papá, TaeHyung dijo que no podía quedarse—. Comentó JungKook y el
rubio le disparó una mirada.
—¿Con este clima? Por supuesto que no te irás. ¿Por qué no pasas aquí
la noche?
—¿Qué...? Papá, sabes que Jackson también se quedará. Y no hay
mucho espacio en esta casa.
—Quizá debas decirle a él que venga en otra ocasión JungKook.
TaeHyung se queda aquí. Ya es como parte de la familia. ¿Verdad hijo?
TaeHyung sonrió al escuchar sus palabras y no pudo evitar asentir.
—Gracias por su confianza señor Jeon.
—No tienes que agradecerme. Ahora que los veo, sigo esperando el día
en que por fin se perdonen y vuelvan juntos.
—¡P-Papá! Cállate. Uff me voy a la cocina.
JungKook resopló y caminó rápidamente hacia aquel sitio. TaeHyung
estaba a punto de seguirlo e ir allí pero entonces el señor Jeon lo agarra
del hombro con cuidado. El rubio se volteó.
—¿Qué sucede?
—Por favor no dejes que lastimen a JungKook. Ha sufrido tanto, y a pesar
de que ese muchacho, Jackson, ha estado con él, yo prefiero que tú seas
quien se encargue de cuidar y proteger a mi hijo. Tienes todo mi apoyo.
—Gracias—. Dijo sonriendo pero pero a la vez hablando serio. —Cuidaré
muy bien de él, y nadie le hará daño otra vez. Lo prometo.
※ 52 ※
Esa misma noche de lluvia la cena terminó normalmente, dejando a un
lado las incontables bromas que el padre de JungKook hacía, las cuales
lograron irritar un poco a Jackson. Ya que el señor Jeon lanzaba
demasiadas indirectas con respecto a la relación que solían tener
TaeHyung y JungKook. Se sentía muy disgustado aún más al ver que
estaban sentados el uno junto al otro. Ni hablar cuando se enteró de que
TaeHyung también iba a pasar la noche ahí.
De repente su celular sonó. Se disculpó y fue a hacia la sala para verificar
de quien se trataba.
—Mark, ¿Qué sucede?...
—Volví a discutir con JinYoung. Yo estoy en el hospital...
—¿Qué? ¿Y qué fue lo que sucedió?...
—Lo de siempre. Intentó hacer de sus bromas pesadas conmigo y me
golpeé la cabeza tratando de golpearlo, pero no es tan grave...
—Deja de ser tan infantil. Ten más cuidado...
—Ya lo sé papá~ ¿Y tú dónde estás? Creí que hoy saldríamos con los
chicos...
—Estoy en casa de JungKook, pasaré la noche aquí...
—Vaya... Así que al fin llegó la noche que esperabas. ¿Le dijiste a
JungKook que nunca te acostaste con un hombre?...
—¿Y tú le dijiste a JinYoung que lo amas?...
Jackson mira hacia la entrada de la cocina y sonríe un poco cuando ve a
JungKook acercarse.
—Debes estar muy feliz para bromear así. Agradece que no estés aquí o
tú serías el que termine en el hospital...
—¿Dime cómo no estar feliz si tengo al amor de mi vida a mi lado?...
Jackson atrapó su cintura con un brazo y JungKook sonrió.
—¿Con quién hablas?—Susurró el pelinegro.
El chico a su lado ha puesto la llamada en altavoz.
—Cállate o vomitaré, suficiente tengo con NamJoon aquí. Hace un rato lo
vi entrar con un médico a los baños del hospital...
Ambos empezaron a reír.
—¿Mark cierto?...
Jackson asintió.
—¿JungKook? ¿Tú eres el famoso JungKook del que nos habla todo el
maldito día?...
—¿Les habla de mí?...
—Todo el tiempo. Por favor cásate con él así ya deja de molestarnos. Te
lo suplico...
JungKook volvió a reír mientras que Jackson quitaba el altavoz.
—¡Mark!...
—¿Dije algo malo? En cualquier caso ya tengo que irme. Disfruta de tu
noche con él y después nos cuentas todo...
—Dudo que eso suceda hoy...
—¿Por qué lo dices? Ni que TaeHyung estuviera ahí...
—¿Estabas al tanto de esto?...
Se oyen carcajadas del otro lado del teléfono.
—¿Adiviné? Bueno, mira el lado positivo. Solo hay algo que puedes hacer
en un momento así...
—¿Qué?...
—Un trío...
—¡Oye! Mark cuando te vea voy a...
Fin de la llamada.
Jackson guardó su celular en el bolsillo de su pantalón.
—¿Qué sucedió?—JungKook se puso frente a él.
—Olvídalo. Le gusta hacer bromas.
—¿Eres muy cercano a Mark?
—Lo conozco desde que éramos pequeños.
—Ya veo—. Sonríe cabizbajo.
Jackson esconde sus labios tratando de ocultar sus inmensas ganas de
sonreír y luego da un paso hacia él. Sostiene sus mejillas y las acaricia un
poco mientras observa sus preciosos ojos oscuros.
—¿Me parece a mí o alguien aquí está celoso?
—No es cierto.
—Yo creo que sí. Y me encanta.
Le roba un ruidoso beso en los labios.
—¿Qué parte de que este lugar ahora es una casa familiar no entendiste
muchachito?
El señor Jeon se cruzó de brazos y se paró firme junto al marco de la
entrada de la cocina.
—Lo siento mucho.
Jackson se disculpó repetidas veces. Al parecer el padre de JungKook
solo los llamaba para comer el postre.
—Papá no comeremos el postre ahora. Jackson ven conmigo.
JungKook agarró su mano y lo llevó hacia su habitación. Al entrar cerró la
puerta.
—No dejes que mi padre te incomode. Siempre ha sido así y...
—Bonito, tranquilo. Es tu padre, entiendo que reaccione así. Y si tengo
que contenerme para que me acepte lo haré sólo porque se trata de ti.
JungKook volvió a acercarse hacia él con una leve sonrisa y ubicando las
manos sobre sus hombros lo besó en los labios. Jackson era tan bueno
con él que a veces creía estar soñando. Nunca iba a olvidar todos aquellos
días en que estuvo solo en Tokio pero luego llegó él con su sonrisa amable
y sus cálidos y reconfortantes abrazos y era lo único que necesitaba para
volver a levantarse. Si bien hubo muchas veces que no quiso verlo
Jackson continuaba insistiendo, nacía en él esa necesidad de
acompañarlo. Así llegó el día en que JungKook rompió la coraza de
orgullo, abrió la puerta de su habitación y lo besó en los labios. ¿Por qué
no darle una oportunidad?
Mientras se besaba Jackson ha intentado detenerlo sosteniendo sus
caderas. Si su padre entrara y los encontrara en esa situación, en verdad
pensó que sería su fin y no quería eso, sin embargo los besos del chico
pelinegro lo hacían enloquecer. Su cuerpo en verdad temblaba al estar
junto a él y esa parte tan sensible de su cuerpo justo cerca de su vientre
bajo cosquilleaba. Nunca había pasado por la etapa de la abstinencia
sexual en alguna de sus relaciones pero le gustaba JungKook, y su
relación no podía compararse con alguna de las personas con las que
alguna vez salió, quería esperarlo. Aunque le doliera.
—Bonito, espera...
Se oían chasquidos al final de cada beso cuando se apartaban tan solo
escasos centímetros. JungKook con una sonrisa en los labios, agarró sus
manos y lo guio hacia la cama. Jackson se sentó en una orilla.
—No quiero que pienses mal sobre esto. Solo quiero darte las gracias por
lo de hoy.
—Pero no hace falta. Me perdonaste, eso era lo único que quería—. Dijo
con una media sonrisa.
JungKook caminó hacia la puerta bajo la mirada latente de un Jackson que
seguía sin comprender nada.
El pelinegro le puso seguro a la puerta.
—Te mereces más que solo un perdón.
—¿A qué te refieres?—Jackson tragó saliva, no quería creer que se refería
a hacer algo con otro sentido, pero lo estaba haciendo.
JungKook detuvo sus pasos frente suyo y luego de respirar profundamente
se arrodilló frente a él y colocó las manos sobre sus muslos. Los ojos de
Jackson se abrieron como platos.
—JungKook no...
—No digas nada. Quiero hacerlo... Ahora.
El chico castaño lo miró boquiabierto, no sabía cómo responder al
respecto. Sería un mentiroso si dijera que no quería que siguiera porque
en verdad había fantaseado muchas veces con él. En todas aquellas veces
que lo ha visto desnudo le fue básicamente imposible no hacerlo. Siempre
pensó que JungKook tenía un buen cuerpo. Y no se ha equivocado.
Las manos del pelinegro se deslizaron por sus fibrosos muslos con tanta
lentitud que hizo estremecer a Jackson. No quería admitirlo pero se sentía
sumamente nervioso. Sus manos temblaron levemente cuando sus dedos
rozaron aquel bulto entre sus piernas.
Jackson suspiró y alcanzó a tomar sus manos entre las suyas antes de
que pudiera pasar algo más. JungKook le dedico una mirada cargada de
sorpresa y cierto alivio a la vez.
—Ven aquí—. Dio unas palmadas en su regazo.
Se sentó a horcajadas sobre él y segundos después sus brazos ya se
habían enroscado alrededor de su cuello.
—Jackson yo...
Se sintió tan avergonzado en ese momento que ni siquiera sabía que decir.
—Aún no es el momento bonito. Me sentiría un poco mal si después te
arrepientes de hacer esto.
—Lo siento.
—¿Sabes qué? Salgamos mañana. No importa si llueve, tendremos
nuestra cita dentro de mi camioneta si es necesario, pero quiero que
pasemos un momento a solas sin nadie a nuestro alrededor.
JungKook sonrió un poco y se apartó lo suficiente para mirarlo a los ojos.
—De acuerdo.
—Arréglate muy guapo solo para mi.
—¿Y tú volverás a usar traje?
—Mhm... Solo si a ti te gusta.
Recibió una gran sonrisa de su parte pero negó con la cabeza.
—Ponte tu chaqueta. Me gusta como te queda.
—Como diga mi precioso novio.
Estaban a punto de besarse pero los golpeteos detrás de la puerta
empezaron a oírse.
—¡Jackson sal!
—¿TaeHyung?—Dijeron ambos chicos al unísono.
Caminaron hacia la puerta y JungKook la abrió.
—¿Qué pasa?—Dijo Jackson.
—Me llamó NamJoon. Mark está en el hospital.
—Lo sé, Mark me llamó hace un rato y me dijo que sólo fue un golpe en la
cabeza.
TaeHyung dejó ir una risa sin gracia.
—¿Eres tan estúpido que aún no conoces a tu mejor amigo? No fue solo
un golpe en la cabeza. El idiota casi se rompe el cuello. NamJoon me dijo
que tampoco tiene dinero para pagar las cuentas médicas. ¿Por qué crees
que te llamó a ti?
—Lo mataré...—Musitó Jackson entre dientes.—JungKook yo tengo que
ir. Mark solo me tiene a mí.
—Entiendo. No te preocupes. ¿Quieres que te acompañe?
—Aún está lloviendo mucho. No quiero que te enfermes—. Jackson
suspiró. —Prometo que en la mañana vendré a buscarte. ¿De acuerdo?
—Está bien. Ve y cuida de tu amigo. Si llegaras a necesitar algo solo tienes
que llamarme pero al teléfono de mi casa.
—Lo haré. Tendré mi teléfono así que...
TaeHyung aclaró su garganta intentando llamar la atención de ellos.
—Disculpen, continúen—. Dijo sonriendo divertido.
Jackson suspiró resignado, sostuvo las mejillas de JungKook en el hueco
de sus manos y dejó un beso en sus labios. TaeHyung fingió no verlos y
dio vuelta la cara mientras miraba hacia el techo como si estuviese
buscando algo.
—Cuídate, te amo.
—También yo. Conduce con cuidado.
Se dedicaron una sonrisa y luego JungKook lo acompañó hasta la puerta.
Jackson corrió hacia su camioneta por debajo de la lluvia y cuando por fin
entró allí. Encendió las luces e hizo sonar la bocina. JungKook lo saludó
con la mano y cuando la camioneta desapareció de su vista, por fin pudo
entrar. Después de cerrar la puerta, dio media vuelta y ahogó un suspiro
de alivio al ver a TaeHyung de brazos cruzados frente a él con una sonrisa
que le hacía poner los vellos de punta. Se había olvidado completamente
que pasaría allí la noche. Con él, en su casa.
—¿Por qué me miras así?—Le preguntó JungKook.
—No te gustaría saber la razón. Entonces... ¿Vemos una película en tu
cuarto... "Amigo"?—Cuestionó el chico rubio haciendo énfasis en aquellas
últimas palabras.
—Bien.
JungKook decidió intentarlo. Aunque muy dentro suyo sabía que eso sería
casi imposible. No es que aún lo ame, eso ha cambiado según él. Pero
aquellas particulares cosquillas en el estómago cuando está cerca de él
aún son casi inevitables. No ha pensado mal al respecto ya que empezaba
a tener el mismo sentimiento por Jackson.
De pronto la madre de JungKook salió de la cocina.
—Chicos, ¿Qué hacen aquí? ¿Y Jackson?
—Un amigo suyo ha tenido un accidente y tuvo que irse. Por eso no podrá
quedarse hoy.
—Nuestras plegarias fueron oídas...—Dijo el señor Jeon mientras
abrazaba a su esposa por detrás.
—¡Papá!—Lo interrumpió JungKook.—Esto es grave. No bromees así.
—Lo siento hijo.
JungKook resopló y caminó enfadado hacia su cuarto, estaba a punto de
cerrar la puerta con furia pero entonces la mano de TaeHyung detuvo
aquella acción.
—¿Qué pasa ahora?
—¿Me dejas entrar? Por favor.
El chico rubio lo miró serio pero a la vez con cierta ternura. No quería que
JungKook pensara mal acerca de lo que hacía.
El pelinegro no asintió sin embargo caminó con lentitud hacia atrás
mientras abría la puerta.
TaeHyung sonrió levemente.
—¡Buenas noches!~—Dijeron los padres de JungKook al unísono antes
de que la puerta nuevamente se cerrara.
Unos segundos después JungKook buscó una bolsa de dormir y se la dio
a TaeHyung.
—Nunca la usé aunque ten cuidado porque creo que tenía algunos
insectos dentro.
—¿Qué?
El pelinegro dio media vuelta y caminó hacia el armario con una leve
sonrisa en los labios.
Mientras TaeHyung preparaba su espacio para dormir el chico de cabello
negro fue a darse un baño y también se cambió de pijama. Luego fue
TaeHyung quien entró al cuarto de baño. Apenas cerró la puerta, las luces
de la habitación se apagaron automáticamente.
—No ahora...
JungKook abrió las cortinas de la ventana cercana a su cama, dejando que
la luz de los relámpagos en el cielo iluminara algunos espacios de su
cuarto.
—Parece que es un apagón—. Comentó TaeHyung mientras revolvía sus
cabellos húmedos.
De pronto un quejido escapa de su boca. Sintió un doloroso pinchazo en
su pie.
—¿Qué sucede?
JungKook salió de la cama y se aproximó hacia él o lo intentaba ya que no
podía distinguirlo muy bien por la intensa oscuridad.
—Creo que pisé algo de metal.
—¿En serio? Déjame ayudarte. Dame tu mano.
—No hace falta quédate ahí.
—TaeHyung no seas tan terco. Solo quiero ayudar.
JungKook apresuró sus pasos hacia donde podía estar el rubio. Extendió
los brazos tratando de encontrar su mano y se sorprendió al sentir algo
cálido bajo su tacto pero no era precisamente su mano.
—¿JungKook qué estás tocando?
TaeHyung sonrió. El pelinegro había agarrado su antebrazo.
—Ven.
—Espera, no puedo caminar. JungKook...
El mencionado jaló de su brazo y TaeHyung volvió a quejarse del dolor.
Las brillantes luces de los relámpagos filtrándose por la ventana iluminó el
momento exacto en que TaeHyung perdió el equilibrio e inevitablemente
cayó encima de JungKook.
Ahora él se quejó del dolor.
—¡TaeHyung! ¿Qué intentabas hacer?—Lo regañó.
—A mí me dolió más que a ti idiota.
—¿I-Idiota...?
—¡Sí!
TaeHyung sin moverse de su sitio plantó las manos a cada lado de su
cuello. Otra vez los relámpagos iluminan la habitación. Ninguno de los dos
se había dado cuenta por completo de lo que pasaba hasta ese momento
en que se miraron a los ojos. El sonido de un trueno ha estremecido el
cuerpo de JungKook e inconscientemente cerró los ojos y se aferró a
ambos lados de la camiseta del chico sobre él.
—¿Aun sigues odiando la lluvia?
—Con toda mi alma.
Ambos se sonrieron a pesar de que no podían verse con claridad.
De pronto la puerta de la habitación es abierta de una sola vez.
—¡Chicos les traje una linterna! JungKook recuerda no usar esa bolsa de
dormir vieja porque solía tener algunos alfileres. Iba a arreglarla pero...
Oh...
La madre del pelinegro se ha quedado boquiabierta cuando iluminó a
ambos chicos aún en el suelo.
—No he visto nada. Dejaré esto por aquí.
La linterna se mantuvo prendida sobre un mueble y la puerta se cerró
rápidamente.
JungKook y TaeHyung se apartaron despacio.
—Tu madre tiene razón. Quizá me lastimé con un alfiler. Mhm...—
TaeHyung fue en busca de la linterna y la apagó.—Iré a dormir en el sofá
de la sala. Buenas noches.
Se alejó cojeando un poco debido a que le dolía sólo un poco el pie pero
el dolor seguía ahí.
—Puedes quedarte aquí.
Los pasos del chico rubio se detuvieron al instante y se volteó.
—Duerme conmigo. Mientras no te acerques demasiado a mí. Estoy
conforme con eso.
TaeHyung no se ha negado. Se limitó a sonreír, al parecer por sus
palabras tan inesperadas. Le costaba creer que lo tratase tan bien de
repente. Pero tampoco iba a negar que se sentía un poco mejor luego de
oír eso.
Ambos se metieron a la cama. Cada uno por su lado, dándose la espalda.
JungKook se recostó del lado de la ventana. Su nerviosismo disminuía
levemente al ver las gotas de lluvia rodar por el cristal. Sin embargo
TaeHyung no podía siquiera cerrar los ojos. En su mente sólo se
reproducían aquellas inolvidables noches de lluvia en las que ambos
estaban juntos, entre ellas aquella noche en la que su melodía favorita
fueron los jadeos y gemidos del chico pelinegro mezclados con el sonido
de las gotas de agua que no dejaban de caer. Por otro lado JungKook no
pudo evitar pensar en lo mismo. Es como si sus pensamientos estuvieran
conectados. Tragó el nudo de angustia estancado en su garganta y dejó
que su cordura se escapara solo por un momento. Dio media vuelta sobre
la cama y miró la espalda del chico rubio. En ese instante sus ojos se
cristalizaron y los cerró evitando que eso suceda.
Cuántas veces ha soñado con esa escena. Había perdido la cuenta.
Aunque no le importaba del todo. Prefería vivir en un profundo sueño con
él antes que despertar sin su presencia a su lado. Al menos eso pensaba
en aquel entonces.
Guio una mano hacia su cintura y ésta tembló antes de llegar a tocar su
camiseta. Lo pensó una y otra y otra vez. No quería tocarlo pero al mismo
tiempo anhelaba poder abrazarlo con todas sus fuerzas y nunca más
dejarlo ir. Sus sentimientos fueron más fuertes que él y sin dudarlo ni un
solo segundo más, enterró el rostro entre sus cabellos al mismo tiempo en
que pasó una mano por su cintura para abrazarlo. Deslizó la misma mano
hacia arriba hasta plantarla sobre una de sus costillas. Segundos luego se
acurrucó tanto como pudo detrás de él.
TaeHyung abrió los ojos con lentitud cuando sintió sus caricias pero no se
ha movido de su sitio. Quería con todas las fuerzas de su alma ser valiente,
besarlo en los labios, y hacerlo suyo como antes... Pero ya no podría ser
esa persona otra vez.
Un suspiro inocente de JungKook impactando contra su nuca lo ha hecho
estremecer y ni hizo nada más que cerrar los ojos con fuerza fingiendo
dormir. El dolor que sentía era demasiado. Quería dejar de sentirlo como
sea pero aquella molestia en su pecho continuaba.
Al cabo de un rato la lluvia aún no dejaba de caer y la electricidad tampoco
había regresado. JungKook y TaeHyung por fin habían conseguido dormir.
Entre alguna que otra vuelta que dieron sobre la cama los dos han
terminado abrazados. JungKook estaba acurrucado contra su pecho con
una mano en su cintura mientras que TaeHyung ahora lo envolvía en sus
brazos.
Ambos compartieron un profundo suspiro y se mantuvieron en aquella
posición durante toda la noche.
※ 53 ※
En la mañana el cielo estaba totalmente pintado de gris. Si bien se oían
algunos truenos, la lluvia no ha llegado.
JungKook y TaeHyung aun no habían despertado. Se movían solo un poco
sobre la cama pero luego volvían al mismo lugar. Sin embargo uno de ellos
había sido demasiado consciente de lo que estaba pasando. Por otro lado
la madre de JungKook se encontraba preparando el desayuno hasta que
de pronto se oyeron los golpeteos que venían desde la puerta de la entrada
principal. Ella fue hacia allí y sonríe cuando ve a Jackson.
—Vaya pero que guapo te ves.
—Muchas gracias señora Kelly—. Dijo sonriendo un poco avergonzado.
El chico de cabellos castaños vestía unos jeans azules rasgados en las
rodillas, una camiseta básica negra y una chaqueta negra por encima.
—Pasa, JungKook aun no despertó. ¿Quieres que lo llame o prefieres ir
tú?
—Si no le molesta prefiero ir yo.
—Como quieras. Diles que vengan a desayunar.
—Claro.
Jackson se acomodó su chaqueta antes de dirigirse hacia la habitación.
Sin tocar a la puerta, entró. Una sonrisa se dibujó en sus labios cuando vio
a JungKook dormir abrazado a una almohada.
De pronto la puerta del cuarto de baño se abrió.
TaeHyung salió de allí.
—Jackson... ¿Y Mark cómo está?
—Está mejor. Pagué sus cuentas médicas aunque él tiene que quedarse
dos días más en el hospital.
—Ya veo.
Jackson ignoró un poco su reacción y se sentó en una orilla de la cama
justo al lado del chico pelinegro.
—JungKook...—Quitó algunos mechones de cabello que cubrían un poco
su frente y sonrió.—Bonito, despierta.
TaeHyung se ha quitado la camiseta que JungKook le prestó y fue en
busca de la que traía el día anterior. Aunque no la encontraba.
Mientras Jackson intentaba despertar a JungKook nota que está tardando
demasiado tiempo en hacerlo y no puede evitar preocuparse un poco. De
pronto se oyen sollozos los cuales llaman la atención de TaeHyung.
—JungKook, ¿Estás bien? JungKook...
Su llanto se hizo más claro.
TaeHyung no soportó quedarse de brazos cruzados por más tiempo y se
acercó rápidamente hacia la cama.
—Jackson muévete.
El chico castaño salió de la cama y le cedió su lugar, sin embargo se
mantuvo de pie a su lado. Haría cualquier cosa con tal de que JungKook
estuviera bien. TaeHyung puso una mano en su frente. Estaba sudando
frío.
—JungKook. JungKook abre los ojos...—Le dio algunas palmadas en su
mejilla.
Unos segundos después el pecho de JungKook se hinchó debido a que
sus pulmones se llenaron de aire. Abrió los ojos de una sola vez pero
continuaba agitado. Su respiración estaba demasiado acelerada. Se sentó
rápidamente en la cama y a la primera persona que vio fue a TaeHyung.
—¿Te sientes bien?
—¿Q-Qué haces tú aquí?—Preguntó con la voz cargada de dolor.
—Yo solo quería...
—Vete...—Dijo con los ojos vidriosos.
—¿Qué?
TaeHyung no sabía cómo reaccionar. Solo quería ayudarlo.
—JungKook, ¿Te sientes bien?—Preguntó esta vez Jackson.
Cuando los ojos del pelinegro vieron al joven castaño sonrió levemente
entre lágrimas. Salió de la cama tan rápido como pudo y se lanzó a sus
brazos.
—No vuelvas a dejarme. Nunca.
TaeHyung lo siguió con la mirada y la mantuvo en ellos por unos pocos
segundos pero luego bajó la cabeza. No conseguía entender por qué
JungKook reaccionaba de esa manera. Anoche parecía ser tan amable
con él. Tenía tantas cosas para preguntarle... sin embargo no dijo nada.
Sólo se incorporó y caminó directamente rumbo hacia afuera del cuarto.
Mientras caminaba hacia la puerta JungKook vio la espalda de TaeHyung
por encima del hombro de Jackson y luego apretó los ojos.
—¿Pesadilla?—Dijo el chico castaño mientras abrazaba a JungKook.
—Sí.
—No te preocupes. Hoy no me alejaré de ti ni por un momento. Es una
promesa.
—Gracias.
Jackson dejó un beso en su hombro y lo abrazó con más fuerza.
—Quiero compensar lo que pasó en la noche. Pasemos el día juntos.
—Sí, quiero quedarme contigo.
Jackson sonríe.
—Perfecto—. Se aparta solo un momento en el que mira su rostro y seca
sus lágrimas. —¿Te gusta nadar?
—Claro, ¿Por qué lo preguntas?
—Es una pequeña sorpresa—. Dijo con una media sonrisa.
—Mhm... Está bien. Iré a ducharme, tú...
—Esperaré aquí hasta que salgas, ve tranquilo.
JungKook al fin pudo sonreír más aliviado. Su reciente conversación con
él había borrado casi por completo el recuerdo de aquella pesadilla.
Jackson siempre ha estado junto a él en cada uno de aquellos momentos
tan difíciles, en muchas ocasiones creyó que nunca podría olvidar lo que
sucedió sin embargo Jackson ha quitado ese pensamiento de su cabeza.
Al cabo de un rato JungKook ya se había duchado y vestido. Tenía
pensado llevarse algo de ropa pero Jackson le dijo que no hacía falta. Así
que sólo se llevó una chaqueta. Aquella que el mismo Jackson le regaló.
—Tengo que hablar con Yoongi. Es que olvidé mi mochila en su fiesta de
cumpleaños.
—De acuerdo. Que extraño, creí que tú te la habías llevado.
JungKook le explicó que en verdad la dejó allí. Estaba preocupado porque
ahí también estaba su celular.
Unos minutos después ambos por fin salieron de la habitación. JungKook
se sorprendió al no encontrar a TaeHyung. Su madre le dio la noticia de
que él supuestamente tenía que estudiar así que por esa razón se fue tan
repentinamente. El pelinegro no dijo nada al respecto, sabía que en parte
TaeHyung quizá se había molestado por su reacción. Quería disculparse
con él. Se sintió un poco culpable, cuando TaeHyung lo ha respetado en
la noche cuando lo abrazó.
—Bonito, ¿Nos vamos? ¿O prefieres desayunar aquí?
—No, vamonos antes de que mi padre despierte.
JungKook se despidió de su madre al igual que Jackson y luego se fueron
directamente hacia la camioneta. El viaje ha sido demasiado silencioso.
JungKook apoyó un brazo sobre el marco de la ventanilla y miraba a través
de ella. No podía dejar de pensar en lo que había pasado con TaeHyung.
Le costaba creer que él mismo lo haya abrazado en la noche.
¿En qué estaba pensando? Ahora que podía pensar con claridad se sentía
muy avergonzado. En verdad quería disculparse con él.
—¿Discutiste con TaeHyung?—Dijo Jackson de repente sin quitar la vista
del frente.
El chico pelinegro lo miró con algo de sorpresa.
—No. Él ha sido muy amable conmigo. Pero...
—Pero...
—No quise tratarlo así. Es que soñé con él y yo...
JungKook se odió a sí mismo por haber hablado de más.
—¿Soñaste con TaeHyung?
—Mhm... Lo siento. No creo que quieras hablar sobre esto—. Respondió
cabizbajo.
—Bonito no te preocupes. No me molesta. Es normal que sueñes con él.
Pasaron la noche juntos después de tanto tiempo sin verse y...—Presionó
el volante con ambas manos pero luego suspiró tratando de tranquilizarse.
JungKook notó de inmediato como se tensó al hablar así que colocó una
mano sobre su muslo.
—Tú no te preocupes. Ahora te quiero a ti.
Jackson sonrió un poco y usó una de sus manos para mantener la suya
en su pierna.
—Gracias. Es lo único que necesito oír.
Detienen la camioneta debido al semáforo en rojo. Otro vehículo frena
paralelo a la camioneta de Jackson. JungKook mira hacia allí solo por
curiosidad y sus ojos se abren al tope.
Era TaeHyung. Pero había alguien más justo en el asiento del
acompañante. Jimin.
De pronto observa algo que lo ha dejado aún más perplejo y
absolutamente sin palabras. Jimin lo ha besado en los labios y TaeHyung
no le ha dicho nada o eso pensaba. Parece como si estuviera de acuerdo
con lo que Jimin hacía. De pronto la mirada inquieta de TaeHyung se
encuentra con la de JungKook pero el pelinegro enseguida da vuelta la
cara y apoya la espalda contra el respaldar del asiento. Le duele el pecho
y siente tanta rabia que quiere llorar. Era estúpido lo sabía. Ambos ya no
estaban juntos. ¿Por qué no podrían salir con otras personas? Se
convenció un poco con la idea de que quizá era normal que sienta dolor.
No acostumbraba verlo a TaeHyung, la persona que amaba, con alguien
más que no fuera él. Ni siquiera había pensado en ello.
¿Por qué duele tanto?
La camioneta empezó a moverse y eso lo ha aliviado un poco aunque el
dolor seguía ahí clavado en su pecho.
—¿Te sientes bien?
JungKook suspiró y asintió con la cabeza.
—¿Falta mucho para que lleguemos?
—Solo un poco más. Pero antes iremos a desayunar.
El pelinegro estuvo de acuerdo con eso. El tiempo pasó más rápido de lo
que pensó mientras estaban juntos. Desayunaron en un bar poco recurrido
dentro de un lujoso centro comercial. JungKook le dijo una y otra vez que
no ya que todo allí era muy costoso pero Jackson insistió tanto que logró
convencerlo. A pesar de eso ambos pudieron distraerse mucho durante la
mañana y mediodía haciendo diferentes actividades allí.
El cielo seguía nublado y algunas gotas de agua empezaron a caer así
que al llegar la tarde Jackson se encargó de volver a conducir y llevar a
JungKook a otro sitio.
—¿Bonito, estás cansado?
—No, después de beber ese café amargo no creo poder dormir en días.
Jackson dejó ir una risa.
—Exageras.
—Claro que no. El café estaba muy negro y...—JungKook frunce el ceño
al ver con demasiada atención algo a lo lejos.—¿Esa no es tu casa?
—Así es.
—Vaya... Pero y tu madre cuando me vea...
—Ella está trabajando. Regresa tarde en la noche. Le hablé sobre ti y le
agradas. No tienes que preocuparte, incluso te vio en una foto.
—¿En una foto? Espera, dijiste que... ¿Estaremos solos?
—Sí a las dos preguntas. Espero que no te moleste.
—No me molesta. Hace tiempo que no estamos solos como ahora y... Me
gusta—. Sonríe con los labios sellados.
Jackson no lo ha visto pero también sonrió. Las veces en que podían estar
completamente solos, se contaban con los dedos de sus manos. Anhelaba
poder pasar un rato con él.
Al cabo de algunos minutos llegaron. Jackson estacionó la camioneta y
luego ambos bajaron de la misma. Dio la vuelta y fue en busca de
JungKook.
Atravesaron el jardín caminando hacia la puerta de la inmensa casa.
Cuando Jackson abrió la misma se sorprendieron un poco al ver que había
algunas personas saliendo de allí. Eran hombres los cuales vestían el
mismo uniforme por lo que JungKook creyó que eran empleados.
—Joven Wang, fue un placer.
Todos se despidieron formalmente y luego de aquel saludo por fin pudieron
entrar.
—¿Quiénes eran ellos?—Preguntó curioso.
—Oh... Es que se rompió el jacuzzi en la habitación de mi madre y... Y fue
por eso que vinieron—. Respondió un poco nervioso sin dejar de sonreír.
—Sí tú lo dices.
JungKook pensó que eso no podía ser posible. ¿Tantas personas sólo
para reparar un jacuzzi? No sabía que tipo de reparación o mantenimiento
necesitaba pero no dejaba de ser extraño.
—Ven. Vamos al patio.
Jackson empezó a desvestirse en el camino hasta que solo quedó con sus
pantalones y cargaba su camiseta negra en una mano. El pelinegro lo
recorrió con la mirada de arriba a abajo desde el comienzo de sus caderas
hasta llegar a ver lo amplio de su musculosa espalda. Tragó con cierta
dificultad y volvió a bajar la mirada cuando notó que el elástico de su bóxer
negro se dejaba ver un poco. Aquel detalle se le hacía extremadamente
sexy.
Jackson tenía un cuerpo increíble y algo envidiable. No iba a negarlo.
Cuando llegaron al patio trasero JungKook se dirigió directo hacia la orilla
de una preciosa piscina que había allí.
—¿A esto te referías cuando dijiste aquello sobre nadar?
—Así es. ¿Nadamos?
—Pero yo no tengo otra ropa para ponerme y...
Jackson se aproximó hacia él y le entregó la camiseta que traía puesta
antes.
—Sabía que dirías eso. Puedes usar la mía es un poco más grande ¿No?
—Está bien.
Jackson se quitó rápidamente los pantalones y luego ingresó en la piscina.
En cambio JungKook se tomó su tiempo y empezó a desvestirse dejando
su ropa doblada sobre un sillón de madera que había cerca de la piscina.
—¡Hey el chico del trasero bonito! ¿Cuándo vendrás a la piscina?
JungKook sonrió y se puso la camiseta de Jackson la cual no era
demasiado larga pero si lo suficiente para cubrir la mitad de su bóxer.
Luego caminó hacia una orilla y se sentó con cuidado mientras sumergía
sus piernas.
Jackson peinó sus cabellos mojados hacia atrás y se aproximó nadando
hacia él.
—Ven conmigo.
—Pero el agua está un poco fría.
—Claro que no. Pasará pronto—. Sonríe un poco. —Ven.
Coloca sus manos a ambos lados de su cintura y JungKook toma aire
antes de sostenerse de sus hombros e ingresar en la piscina.
Cuando se sumergió por completo en el agua se dio cuenta de que
Jackson tenía razón. No estaba tan fría como pensó.
—¿Y cómo está el agua?
—No está tan mal—. Respondió JungKook con una leve sonrisa.
Jackson se dio cuenta de que su camiseta se estaba levantando un poco,
así que le dio un abrazo y aprovechó para ayudarlo con eso. JungKook le
devolvió el abrazo y suspiró mientras apoyaba la barbilla sobre su hombro.
—¿Te sientes bien?
—Sí. ¿Por qué lo preguntas?
—Por ninguna razón en especial, solo quería saberlo. Estoy muy feliz de
tenerte aquí conmigo.
—También yo. Necesitaba esto.
Ambos se apartaron un poco y Jackson enseguida dejó un beso su mejilla
pero JungKook se lo devolvió en los labios. Compartieron una sonrisa y
luego ambos nadaron por un rato en la piscina aunque a veces JungKook
se cansaba y se abrazaba a la espalda de Jackson como un koala para
que lo cargara. En aquellos momentos el castaño se sumergía en el agua
y luego tenía que alejarse, entre risas, para evitar que JungKook le diera
un golpe.
Una suave llovizna empieza empieza a caer.
—Mhm... ¿Tenemos que salir?—Preguntó JungKook algo decepcionado
mientras lo abrazaba por el cuello.
—Pero si esta es la mejor parte cuando estás en una piscina.
Jackson lo agarró de los muslos y el pelinegro actuando por instinto
enroscó las piernas alrededor de su cintura. Sin perder el tiempo unieron
sus labios casi al mismo tiempo. Al principio dejaron que sus labios se
tocaran sin embargo después abrieron un poco sus bocas y llevaron el
beso a otro nivel.
La lluvia empezó a caer con mayor intensidad pero no pareció importarles
mucho. Jackson se apartó unos segundos para mirar su boca y le dio un
suave beso, pero luego volvió a besarlo con más pasión mientras lo
levantaba un poco por la parte trasera de sus muslos. Sintió una de las
manos de JungKook revolviendo sus cabellos y empezó a sentir como la
sangre le hervía. Estaban yendo demasiado lejos con sus caricias y no
sabía si podría contenerse esta vez. Deslizó lentamente una de sus manos
por debajo de su camiseta y fue entonces cuando el beso terminó.
JungKook le echó un vistazo a su mano y luego lo miró a los ojos.
Se apartó de él.
Jackson creyó que quizá se había molestado y pensó en disculparse.
—JungKook... Yo...
Se ha quedado casi mudo cuando vio como el pelinegro agarró los
extremos de su camiseta negra y la levantaba hacia arriba hasta que por
fin se la quitó y la dejó en una orilla de la piscina. Luego salió de allí y lo
miró con una sonrisa desde afuera.
—¿No vas a salir? Empieza a llover mucho.
Jackson no respondió estaba demasiado ocupado observando su cuerpo
de arriba a abajo. Limpiaba sus ojos de vez en cuando debido a la lluvia
que nublaba un poco su visión. Finalmente reaccionó y salió de la piscina.
JungKook lo siguió con la mirada. La manera en como se movían los
músculos de sus muslos debajo de su piel tan tersa cuando caminaba a
pasos firmes hacia él llegaba a ser casi hipnotizante. Cuando estuvieron
frente a frente el castaño agarró sus mejillas y lo besó.
—Ven conmigo...—Agarró sus manos y empezó a caminar en reversa sin
dejar de verlo con una sonrisa.
JungKook asintió con una sonrisa y lo siguió. Empezaba a oscurecer así
que el clima no era tan agradable afuera. Una vez dentro subieron las
escaleras y entonces JungKook recordó algo.
Su polera blanca se había ensuciado y habían ido a una habitación para
cambiarse.
Ambos chicos caminaron por el pasillo del segundo piso y se detuvieron
delante de una puerta.
—Puedes entrar primero...—Dijo Jackson con una sonrisa.
El pelinegro lo miró confundido. Luego giró la perilla despacio y empujó
hacia adentro.
Al entrar ha quedado boquiabierto observando todo a su alrededor.
Parecía la habitación de un lujoso hotel de cinco estrellas. Las luces
llegaban a iluminar la habitación pero tampoco eran demasiado intensas.
Las cortinas eran tan blancas que casi brillaban al contraste de las luces.
La cama estaba decorada con sedas blancas y las mantas eran de
terciopelo rojo y blanco.
Mientras caminaba podía ver pétalos de rosas rojas esparcidos por
doquier. Incluso sobre la cama. También vio una charola sobre un mueble
precioso, en la que había una botella de champaña, dos copas de cristal y
también un pequeño cuenco con cerezas.
—Jackson... Esto parece la escena de una película romántica. Nunca en
mi vida había visto algo así.
—¿Te gusta?—Se aproximó hacia él y lo abrazó por detrás pero dejando
un pequeño espacio entre sus cuerpos.
—Es increíble. Me gusta mucho. Mhm... Entonces esas personas que
vimos hoy...
—Yo las contraté. Quería darte una sorpresa ya que nunca pasaste la
noche en mi casa quería que tuvieras un buen recuerdo de esto.
JungKook dio media vuelta y lo abrazó por el cuello.
—Gracias...—Susurró.
—Te mereces esto y más. Por favor déjame hacerte feliz cada día que
pase JungKook.
El pelinegro sintió una punzada de dolor en el pecho y se mantuvo en
silencio. Todo parecía ser tan perfecto que le resultaba casi imposible que
este pasando en realidad. No le respondió. Solo dejó que sus labios
tocaran su cuello y empezó a subir la dirección de aquellos cálidos besos
hasta llegar a los labios de Jackson.
—Bonito...—Intentó hablar entre sus besos.
JungKook sabía perfectamente a qué se refería Jackson cuando llamó su
atención.
—Está bien...—Hizo una pausa.—Quiero que lo hagamos.
Su cuerpo tembló cuando aquellas palabras salieron de su boca y bajó la
cabeza un momento tratando de acostumbrarse a la idea de lo que
acababa de aceptar. Jackson levantó su barbilla y lo besó otra vez con
dulzura mientras amoldaba las manos a su cintura.
Largos segundos después unieron sus frentes y JungKook cerró los ojos.
—Seré cuidadoso, lo prometo.
—Confío en ti.
Jackson sonrió y lo cargó en sus brazos. El pelinegro le devuelve la sonrisa
y cuando cae acostado sobre la cama Jackson se posiciona entre sus
piernas y sitúa las manos a cada lado de su cabeza. JungKook mueve un
poco sus caderas de modo que el chico castaño encaja a la perfección.
—¿Sabes qué hacer cierto?
—Mhm... Siendo sincero esta será como mi primera vez—. Confesó un
poco avergonzado.
Ambos ríen.
—Vaya. No esperaba eso.
—Enséñame lo que sabes.
Se besaron por un momento y dejaron que sus manos perdieran el control.
Jackson acariciaba cada rincón de su cuerpo con ternura. JungKook
estuvo muy tenso al principio pero poco a poco pudo dejarse llevar hasta
que por fin se había acostumbrado al calor que desprendía el cuerpo de
Jackson. Cambiaron de lugares y esta vez el chico castaño quedó debajo
suyo. Sus cuerpos se rozaban sensualmente entre sí, sin olvidar las
caricias tan indecentes que estaban encendiendo un fuego ardiente en su
interior muy difícil de apagar. De pronto llegaron a ese punto en donde la
cordura se les escapa y solo pueden pensar en lo bien que se sentían.
Ambos habían pasado demasiado tiempo sin tener relaciones sexuales, y
ahora que por fin estaban juntos les resultaba casi imposible controlarse.
JungKook se puso a horcajadas sobre él y actuando curioso por la
excitación del momento bajó la mirada. Cuando vio como la ropa interior
de Jackson estaba demasiado tirante justo en la parte delantera tragó
saliva. Dejándose llevar por una repentina oleada de placer, movió un poco
su trasero y sentándose exactamente sobre aquella parte de su cuerpo tan
dura y sensible a la vez empezó a moverse frenéticamente de adelante
hacia atrás mientras colocaba las manos sobre su duro abdomen.
Jackson intentó mantener la vista fija en él pero no soportó demasiado y
se dejó caer en la cama luego de soltar un gemido alto. Su cuerpo
temblaba debido a lo bien que se sentía, estaba tan caliente que podía
sentir su respiración cálida salir de su boca cuando gemía cada vez que el
trasero de JungKook apretaba dolorosa y sensualmente su necesitado
miembro.
—JungKook espera... Ah~ cielos—. Cerró los ojos con fuerza.
El pelinegro no respondía. Continuó moviéndose, envuelto en un lujurioso
frenesí del cual no podía salir.
Entre jadeos e indecorosas caricias ambos llegaron a ponerse tan duros
que no sabrían si podrían soportar durante más tiempo. Jackson hizo lo
que creyó que debía hacer antes de adueñarse del cuerpo del pelinegro.
Lo acaricia con tanto cuidado que JungKook no deja de suspirar de forma
lujuriosa. Su cuerpo se estremece y cuando siente algo golpear dentro
suyo no puede evitar tensarse. Abraza a Jackson y esconde el rostro en
su cuello. Demasiadas imágenes se reproducen en su cabeza y quiere
olvidarse de todos y cada uno de aquellos tortuosos recuerdos de una sola
vez.
Jackson ingresa por completo dentro del chico y se mantiene inmóvil allí
un momento. Sus piernas temblaron y un grueso gemido salió de su boca.
Una, dos y tres veces...
Lo embiste con cuidado ya que JungKook se encontraba demasiado tenso
y le resultaba un poco difícil moverse. Temía correrse antes de lo
esperado. Su miembro se sentía tan bien que dolía, nunca había
experimentado una sensación tan exquisitamente placentera como esa.
Luego de varios movimientos a un mismo ritmo, con gentileza pero a la
vez firmes, por fin consiguen disfrutar un poco sin embargo Jackson se
odió por no poder aguantar más. Fue demasiado tiempo sin acostarse
íntimamente con alguien, sus caderas se impulsaron de adelante hacia
atrás con algo de torpeza y cuando sintió un intenso cosquilleo cerca de
su vientre gimió alguna que otra incoherencia y salió rápidamente de
JungKook. Ambos chicos terminaron casi al mismo tiempo.
Segundos después Jackson se dejó caer sobre la cama justo al lado del
pelinegro y lo abrazó. Estaba tan exhausto que apenas podía respirar bien.
Sin embargo JungKook si bien lo había disfrutado sintió algo extraño en
su interior, como un ligero sentimiento de culpa. Algunas lágrimas salieron
por si solas y se volteó con cuidado sobre la cama para evitar que Jackson
lo vea. No quería que se preocupe.
¿Por qué no puedo sentirme feliz?
Feliz como antes...
Feliz como cuando estaba con él...
※ 54 ※
—¿Cómo pudiste hacerme esto JungKook?
—T-TaeHyung lo siento... Yo no quise...
—Lo hiciste.
Lágrimas empezaron a deslizarse por las mejillas del rubio y JungKook se
sintió como el ser más despreciable del mundo.
—L-Lo siento.
TaeHyung cerró los ojos con fuerza y luego dio media vuelta quedando de
espaldas a él.
—No quiero volver a verte.
—P-Pero yo te amo...
—Nunca más.
Se alejó de él a pasos lentos.
—N-No... No te vayas—. Trató de correr detrás de él pero sus torpes
piernas no reaccionaban. —Por favor regresa, T-TaeHyung vuelve...
¡TaeHyung...!
JungKook abrió los ojos. Ya era la tercera pesadilla que tenía con él
durante la noche. Despertaba sudando y nombrando inconscientemente a
TaeHyung. Vuelve a mirar a su alrededor y puede verificar que aún está
en la habitación que Jackson preparó para él. Dejó ir un suspiro cuando
recordó lo que había sucedido en la noche.
Jackson se había convertido en el segundo privilegiado en acostarse con
él. Dejando a un lado aquellos oscuros recuerdos que quiere olvidar.
No se sentía mal al respecto pero sí un poco extraño. Ni siquiera podía
prestarle atención al dolor en su cuello y espalda. Algo llamaba su
atención. Miró a ambos lados de la cama y se dio cuenta de que Jackson
no estaba allí. Por un instante se sintió tranquilo. Hubiese sido muy
incómodo explicarle que nuevamente ha soñado con TaeHyung.
De pronto la puerta de la habitación se abre con lentitud y Jackson ingresa
vistiendo unos jeans diferentes a los que traía puestos el día anterior.
Estos eran azules y al igual que ayer, el elástico de su bóxer estaba a la
vista, sin olvidar que tampoco traía una camiseta.
—Buenos días precioso...—Se aproxima hacia la cama y se sienta en una
orilla justo a su lado.—¿Pudiste dormir? Te ves cansado.
—Un poco, pero gracias—. Se sentó con cuidado en la cama y se cubrió
más con las mantas. —¿Qué hora es?
—Son las seis de la mañana—. Dijo con una leve sonrisa.
—Es muy temprano. ¿Qué hacías despierto?
—Mi madre no llegó a casa y estaba preocupado así que fui a llamarla y
me dijo que se había quedado en casa de unos parientes que no veía hace
tiempo.
—Entiendo.
Jackson sonrió y JungKook frunció un poco el entrecejo mientras lo miraba
con cierta sorpresa y confusión a la vez. Luego sonríe.
—¿Pasa algo?—Preguntó el castaño sonriendo.
—Eso iba a preguntarte. Estás muy... Feliz. ¿Qué sucede?
—Después de lo que sucedió anoche...—Las mejillas de JungKook se
tiñen rosadas y esconde los labios.—Nunca me sentí tan bien. Eso fue
tan... Ah... ni siquiera sé como explicarte. Nunca había disfrutado tanto
hacer el amor, lo juro.
—Jackson... Para—. Dijo con una sonrisa ligeramente nerviosa.
—De acuerdo. Solo por ahora. ¿Tienes hambre? Quiero comer pizza o
quizá pasta.
JungKook reía. Sabía perfectamente lo que ocurría. Cuando estudió sobre
el tema de las relaciones un profesor le comentó que al terminar de
contraer relaciones sexuales con alguien, el apetito se abre. Ya que desde
los dedos de los pies hasta incluso la nariz están en actividad. Se consume
demasiada energía.
—¿Y si solo desayunamos algo normal? Sigue siendo temprano y puedes
dañar tu estómago.
—De acuerdo. Tu ropa se mojó con la lluvia pero puedes usar de la mía.
Alguna de mis camisas tiene que quedarte.
—Está bien. ¿Puedes buscar una por mi?
—Claro.
Jackson terminó dándole una camisa de mangas largas blanca.
—¿Y pantalones?
—Tu ropa se está secando puedes quedarte sólo con la camisa. Estamos
solos en casa. Oh y déjate tu ropa interior... si quieres claro.
JungKook sonrió.
—Bien.
—Iré a preparar algo. Te espero abajo.
Jackson le dedicó una última sonrisa y salió de la habitación. Su rostro
irradiaba felicidad y JungKook no podía dejar de sonreír cuando lo veía.
Parecía que estaba en un nube de ensueño. De algún modo se le hacía
muy tierno. Fue al baño y se higienizo rápidamente. Luego se vistió con la
camisa de Jackson y salió de la habitación. Le resultaba muy extraño para
él caminar descalzo y básicamente casi desnudo en una casa tan lujosa.
Miraba a su alrededor y por momentos le costaba creer que estaba allí y
que ha pasado la noche con él.
Al final de las escaleras Jackson lo estaba esperando.
—¿Te gustan los hotcakes?
—Sí, ¿Sabes cocinar?
JungKook bajó los últimos escalones y se agarró de sus hombros.
—JungKook mi madre tiene restaurantes, es obvio que sé cocinar—.
Rodea su cintura con sus brazos.
—Vaya... Quiero verte cocinando.
—De acuerdo. Pero antes...
Juntaron sus labios por algunos segundos. La camisa de JungKook
empezaba a enrollarse debido a sus caricias así que Jackson sostuvo
ambos extremos por detrás y jaló de ella hacia abajo pero luego aprovechó
el momento para apoyar las manos sobre su trasero.
—J-Jackson e-espera.
—¿Qué sucede?
Se miran a los ojos.
—Es que... Me duele un poco...—Bajó la mirada avergonzado.
—Oh... Lo siento bonito, lo olvidé. ¿Fui muy duro contigo? ¿Necesitas que
te lleve al hospital?
—Claro que no. Es... Normal. Y n-no estuviste mal—. Confesó con sus
mejillas rojas, ardiendo de vergüenza.
Empieza a oírse el sonido del timbre ubicado en la puerta.
—Así que... ¿Estuve bien?—Lo miraba divertido pero con una sonrisa
tierna.
—No voy a repetirlo, ¿No vas a abrir la puerta?
—Quizá son los sujetos que vienen a reparar el jacuzzi de mi madre.
—¿Entonces eso era cierto...?
Jackson asintió y ambos sonrieron.
—Dame un beso.
Vuelve a oírse el timbre.
—Pero la puerta... Si nos ven...
—Olvida eso. ¿Nunca vieron a dos personas que se aman?
—Mhm... Bien.
JungKook sonríe un poco y luego deja un beso en sus labios.
De pronto la puerta se abre de forma brusca y ambos miran hacia allí
sorprendidos.
TaeHyung había entrado.
—¿Qué haces aquí?
Jackson de situó delante de JungKook y éste dio media vuelta. Su corazón
latía tan rápido que temía que se salga de su sitio. ¿Qué hacia TaeHyung
ahí? Cree oír los pasos del chico rubio con mayor claridad cuando camina
acercándose hacia dónde están y todo su ser se estremece. Se siente tan
nervioso que sujeta los extremos de las mangas de su camisa y traga
saliva.
Puede ver los zapatos de TaeHyung cuando baja la mirada y eso solo
empeora su estado.
Se oye un suspiro.
—Tienes que venir conmigo. Ahora.
Levantó lentamente la mirada hasta encontrar la suya.
—¿Qué...?—Pronunció casi en un susurro.
—TaeHyung, ¿Para qué viniste?—Preguntó esta vez el chico castaño.
No le agradaba para nada que tratara así a JungKook.
—Cierra la boca Jackson—. Escupió aquello tan rápido que no le ha dado
tiempo a decir algo más. —No hay tiempo ven.
TaeHyung extiende el brazo y agarra la mano de JungKook con fuerza.
Empieza a caminar a pasos rápidos hacia la puerta casi arrastrándolo.
—E-Espera... ¿P-Por qué iría? Suéltame.
Jackson se aproximó hacia ellos y alejó a TaeHyung de JungKook.
—¿Cuál es tu problema?
—JungKook, tu padre está en el hospital—. Respondió TaeHyung
ignorando las palabras del chico castaño.
—¿Qué?
—Lo que oíste. Tienes que venir, "solo"—Agregó TaeHyung haciendo
énfasis en aquella última palabra.
—¿Y por qué yo no puedo ir?—Dijo Jackson.
—Es muy sencillo. No le agradas al padre de JungKook. En otras palabras,
no quiere verte.
—Jackson, yo tengo que ir a verlo...—El pelinegro lo miró a los ojos.
—¿Irás con él? Déjame que te lleve.
—Oh... JungKook casi lo olvido, tu madre nos está esperando. Ella me
dejó algunas cosas para ti en mi auto—. Añadió TaeHyung.
Jackson lo miró serio a TaeHyung. Sus palabras lo estaban irritando más
de lo que creyó. JungKook habló por un momento con él hasta que por fin
logró convencerlo. Se despidió con un beso y luego corrió hacia el auto de
TaeHyung. Se sentó en el asiento trasero. Se encontró con un bolso, al
parecer su madre le había enviado ropa. Siempre lo trató como a un niño
pequeño así que no le sorprendía.
Por otro lado lo único que tenía en su cabeza era la noticia de que su padre
estaba en el hospital. Ni siquiera pudo preocuparse en que solo traía su
ropa interior y la camisa de Jackson cuando ingresó en el vehículo de
vidrios polarizados. Empezó a vestirse mientras TaeHyung conducía.
—¿Cómo me encontraste?—Preguntó mientras se ponía una camiseta
diferente y guardaba la camisa de Jackson en el bolso.
—Tú madre me dijo que fuera a buscarte y...—Hizo una pausa.—Creí que
estarías aquí.
JungKook no supo qué decir cuando lo escuchó. Por el tono en el que
hablaba fue más que obvio que pudo deducir lo que había pasado entre
Jackson y él.
—Ya veo.
JungKook se sentó justo detrás de TaeHyung.
—¿Cómo estás?—Preguntó de repente.
—Mhm... Bien—. Respondió mientras observaba a través de la ventanilla.
TaeHyung lo miró unos segundos por el espejo retrovisor y entreabrió los
labios a punto de decir algo pero los mordió y apretó el volante con fuerza
de modo que el color en sus nudillos se hizo más claro.
—¿Pasaste la noche con él?
JungKook se sorprendió tanto que no ha podido evitar temblar cuando un
escalofrío recorrió su espalda.
—¿Por qué lo preguntas?
—Responde.
—No es tu problema TaeHyung.
—JungKook.
—A Jimin no le gustará que hablemos sobre esto. ¿Bien?
—¿Jimin?—Sonrió de lado.—Responde la maldita pregunta.
—Si tanto te importa, sí, pasé la noche con él.
TaeHyung sintió una punzada de dolor en el pecho. Se sentía aún peor
que antes. Estaba tan sumiso en su dolor interno y en sus propios
pensamientos que no ha podido controlarse y pisó el acelerador.
—¿Qué estás haciendo? ¿Enloqueciste? Baja la velocidad.
El pelinegro empezaba a asustarse. TaeHyung parecía no reaccionar,
estaban yendo demasiado rápido.
—¡TaeHyung! ¡Por favor para! ¡Detente...!—Gritó aquello último.
El vehículo se detuvo de forma tan abrupta que JungKook golpeó su frente
contra el respaldar del asiento. El silencio reinó en ese pequeño instante,
al menos hasta que JungKook abrió la puerta y salió del auto cerrándola
de un portazo. No le importaba si la rompía, quería irse. Huir de él.
Debí dejar que Jackson me llevara. ¿Cuándo aprenderé a no ser un
idiota...?
Camina por la acera tan rápido como puede. Escucha un golpe seco.
Similar al que hizo con la puerta. Y unos segundos después los pasos de
alguien detrás de él llegaron.
—JungKook espera, ¿A dónde vas?
—Al hospital. Si quieres tener un accidente quédate tú sólo en ese
estúpido auto. Yo me voy—. Continúa caminando.
—No actúes como un niño, el hospital queda casi a veinte cuadras desde
aquí.
—No me importa.
TaeHyung resopló y decidió quedarse en su sitio mientras lo veía alejarse.
—¿Si estuviera Jackson dejarías que él te lleve cierto? Que rápido te ha
lavado el cerebro ese idiota.
JungKook detuvo instantáneamente sus pasos. Unos segundos después
se volteó.
—¿Qué dijiste?
TaeHyung acortó un poco la distancia entre ellos así que solo unos pasos
los separaban.
—No creí que cayeras tan rápido. Veamos cuánto tiempo puede soportar
sin acostarse con alguien que no seas tú.
—Estás equivocado. Él no es así. Desde que lo conocí siempre me ha
tratado bien y siempre estuvo preocupándose por mí.
—Eres un ingenuo. Ya estás perdido como todas las zorras que terminan
en la cama de Jackson Wang.
JungKook no lo soportó más y le dio una bofetada. Fue más fuerte de lo
que pensó pero no se arrepintió de hacerlo.
—¿Cómo puedes decir eso...?—Habló con tanta claridad que estaba
sorprendido de no haber derramado lágrimas otra vez. El dolor que sentía
lo estaba casi ahogando.—Eres un idiota.
JungKook se alejó unos cuantos pasos en reversa pero luego se volteó y
continuó caminando hacia otra dirección. Su vista se nubló y sus lágrimas
se han escapado en un parpadeo.
—JungKook espera.
El chico rubio corrió y llegó a tomar su mano.
—¿Qué quieres?
—¿Por qué estás con él? ¿Qué es lo que tiene Jackson? ¿Por qué de
todos tenía que ser él? ¿Por qué JungKook? ¿Por qué...?—Dijo con la voz
cargada de dolor y enojo al mismo tiempo.
—¿Sabes por qué? Quizá no es tan perfecto como dices, pero sé que me
ama y al menos él nunca se fue.
Eso ha terminado de romper el dolido corazón de TaeHyung. A JungKook
le dolió más que a él decir aquello pero en verdad se sentía muy herido.
Dio un paso hacia atrás pero el agarre de TaeHyung en su brazo se hizo
más firme. Dolía pero de algún modo no llegó a importarle.
—TaeHyung suéltame.
—No—. Bajó la mirada. —No te vayas ahora. Aun no termino de hablar
contigo.
—Ya no quiero seguir hablando de esto. Déjame ahora.
JungKook quería huir. Deseaba poder caminar solo, llorar y desahogarse
en paz fumando algún que otro cigarrillo. Desde que regresó de Tokio,
cada vez que estaba junto a él solo conseguía sufrir y avivar aún más los
recuerdos que quería olvidar de una vez por todas.
Estaba a punto de estallar.
Intentó apartarse de él y lo consiguió pero la situación empeoró. Lo agarró
del brazo y se lo llevó por la fuerza.
—¡Suéltame! ¿Qué estás haciendo? ¡Suéltame ahora!
Cuando llegaron al auto abrió la puerta trasera.
—Entra.
—Te dije que no quiero, déjame ir.
—JungKook entra ahora.
TaeHyung básicamente lo obligó y pudo lograr que ingresara luego de
muchos, muchos, intentos.
El pelinegro ha caído de espaldas en el asiento y cuando trató de
levantarse TaeHyung lo empujó y volvió a caer. Luego entró con él. Ha
quedado algo apretado debido a que JungKook lo empujaba con las
piernas pero logró cerrar la puerta con seguro. Se puso a horcajadas sobre
él y agarró sus manos. Las pegó contra su pecho de modo que no podía
moverse.
—¿Qué intentas hacer? ¿Estás loco?
—Sí.
Aproximó su rostro hacia el suyo y lo besó sin permiso alguno. JungKook
no movía sus labios pero los de TaeHyung eran lo suficientemente ágiles
y rápidos para conseguir que lo hiciera. Se apartaron un momento.
TaeHyung lo miró a los ojos y solo entonces pudo notar que JungKook
estaba llorando.
—¿Por qué me haces ésto? Tú fuiste el que me dejó. ¿Por qué no quieres
que sea feliz TaeHyung?
—¿Cómo puedes ser feliz si no estás conmigo?
Algunas lágrimas brotaron de sus ojos y cayeron sobre el rostro de
JungKook.
—TaeHyung.
—Ya no lo soporto más JungKook. Te necesito, te necesito más que a
nada en este mundo. "Quiero ser tu amigo" es lo más estúpido que dije en
mi vida. Lo juro.
—¿Si tanto me necesitabas por qué me dejaste ir?—Sonrió para no
llorar.—No quiero... No quiero volver a sufrir lo mismo otra vez. ¿Sabes lo
difícil que fue para mí? No tienes ni una pequeña idea de lo que pasé...
—¿Crees que eres el único que sufrió en todo este tiempo? Y lo peor de
todo es que ahora estás con él. Sigues con él...
TaeHyung negó con la cabeza y se alejó un poco para poder sentarse.
JungKook hizo lo mismo. Ninguno de los dos se ha dedicado la mirada
sólo se quedaron en silencio meditando la conversación que acababan de
tener.
—Lamento lo que dije—. Habló TaeHyung primero.
—También yo... Un poco.
El rubio sonrió de lado.
—Está bien. Lo merezco. No me gusta mentir pero al menos conseguí
sacarte de allí por un rato.
JungKook lo miró con sorpresa.
—¿De qué hablas?
—Tu padre está en el hospital solo por un chequeo médico y ayer cuando
fui a tu casa y no estabas tu madre me pidió que si te veía que te entregara
esa ropa. Por eso decidí ir a verte antes de irme al hospital.
—En verdad estás loco. Deberías trabajar para el FBI.
—No, me agrada estudiar esto. No sé si te lo dije pero yo quiero ser un
pediatra.
—¿En serio? ¿Y por qué?
—Para atender a los niños que quizá también pasan por la misma situación
en la que estuvo mi hermano.
—Eso es... Lindo. Él estaría feliz de saberlo.
—Supongo que sí—. Sonrió un poco.
—Claro que sí.
JungKook buscó su mano y la apretó con cuidado. Un pequeño gesto el
cual se le hizo muy necesario a TaeHyung. En verdad lo necesitaba.
Entrelazó sus dedos con los suyos y luego lo miró directamente a los ojos.
—Gracias.
Se oyen algunos truenos y poco después empieza a llover con fuerza.
—Otra vez está lloviendo.
—El clima quiere mantenernos encerrados—. Dijo TaeHyung sonriendo y
luego le guiñó un ojo.
JungKook dejó ir una de sus adorables risas y luego mantuvo una sonrisa.
Volvieron a mirarse y esta vez no se dijeron nada. TaeHyung deshizo el
agarre de sus manos y agarró con cuidado su barbilla solo para luego
acariciar su labio inferior con la yema de su pulgar. JungKook
completamente perdido en su mirada se acerca hacia él y el rubio hace lo
mismo. Cuando sus rostros están demasiado cerca el uno del otro rozan
sus labios y los abren con tanta lentitud para encajarlos que cierran los
ojos debido a los escalofríos que recorren sus cuerpos. TaeHyung agarró
su mejilla y continuó el beso.
JungKook se siente tan bien junto a él que ni siquiera se ha puesto a
pensar en lo demás. Incluso el mismo Jackson ha quedado fuera de su
mente.
De un momento a otro JungKook interrumpió el beso sólo para poder
situarse a horcajadas sobre TaeHyung. Éste sonrió satisfecho cuando lo
hizo y llevó sus caderas un poco hacia adelante para que el pelinegro
estuviera más cómodo.
—Mentiría si dijera que no extrañaba esto—. Confesó JungKook mientras
lo abrazaba del cuello con posesión.
—Juro que aquella noche cuando sentí tus brazos alrededor de mi... No
sé cómo pude contenerme.
TaeHyung acaricia un poco su cintura usando la punta de sus dedos y
luego desliza la mano por su espalda antes de abrazarlo con fuerza,
enterrando los dedos en su piel, tratando de recibir más y más del calor
que brotaba de su cuerpo.
—Creí que estabas dormido.
—Claro que no. Pensé que si me movía un poco ibas a alejarte de mi.
JungKook sonrió con ternura y hundió el rostro a un lado de su cuello.
—Hace tiempo que no dormía tan bien, a pesar de que tuve una pesadilla.
Lamento como te traté esa vez.
Unos segundos pasaron y los dos seguían unidos por un abrazo. No se
hablaban ya que con sentir el calor físico del otro era suficiente. Se
necesitaban tanto que querían disfrutar cada segundo en compañía del
otro.
—Quédate conmigo—. Ha dicho TaeHyung de repente dejándolo perplejo.
El pelinegro casi atónito se apartó un poco para poder centrarse en su
mirada y confirmar que aquellas palabras no han sido producto de su
imaginación.
—¿Qué dijiste...?
—Lo que oíste.
Estaba tan sorprendido por sus palabras que no le respondió, miró su boca
intuitivo y lo besó con lentitud. TaeHyung distraído, mantuvo sus labios
inmóviles mientras trataba de observarlo.
—TaeHyung~—Se quejó el pelinegro.
—¿Qué?
No pudo evitar sonreír un poco, aquel tono algo infantil en el que se
quejaba JungKook, era jodidamente adorable.
—Bésame.
—¿En serio? No sé si pueda hacerlo. No me gusta estar con personas que
ya tienen pareja.
—Solo es... Un beso de amigos.
—¿Amigos? Los amigos no se besan como nosotros y tampoco se tocan
el trasero.
—Tú no me tocaste el trasero.
TaeHyung colocó ambas manos en sus nalgas y extendió los dedos de
modo que pudiera agarrarlo con más firmeza.
—Ya lo hice. ¿Entonces ahora qué somos?
JungKook sonríe levemente y baja la cabeza un momento.
—No sé qué somos pero...—Levanta la mirada.—No quiero que dejemos
de serlo.
TaeHyung acaricia su mejilla con delicadeza mientras deja ir un suspiro.
—Tampoco yo... Bebé.
JungKook se estremeció cuando lo escucho pronunciar aquello. Tantos
sentimientos lo han asediado de repente. No sabía si quería llorar de
felicidad o de miedo a que solo se tratase de otro sueño. Dejó un ruidoso
beso en sus labios, luego otro y otro. Hasta que por fin lo abrazó.
—Te extrañé...—Se dijeron ambos chicos casi al unísono.
Continuaron aquel abrazo por unos largos minutos. Aún seguía lloviendo
a cántaros así que decidieron esperar a que la lluvia se calmara para poder
regresar. Han pasado el rato conversando. Recordaron el juego de verdad
o reto en el cumpleaños de Yoongi e incluso continuaron jugando sólo para
matar el aburrimiento, solo que lo han transformado por completo. Se
hacían preguntas de vez en cuando y se regalaban un abrazo o un beso
que no imponía otras intenciones. JungKook se acostó en el asiento con
las piernas flexionadas usando los muslos de TaeHyung como almohada
mientras que éste último jugaba con sus cabellos negros.
—Mhm... Quiero que me hables de tu primera vez—. Preguntó JungKook.
—¿En verdad quieres saber eso?
—Sí. Tengo curiosidad. ¿Fue con una chica?
—Mhm... De hecho no. Otro día voy a contarte.
—¿Por qué no ahora? ¿Estuvo tan mal?
—No, es solo que hubiese preferido... Olvídalo. Cambiemos de tema.
Hablemos acerca de tu primera vez.
—Voy a contarte otro día.
—Hey~
Un TaeHyung sonriendo empezó a hacerle cosquillas con una de sus
manos justo cerca de las costillas y JungKook se mueve de un lado a otro
entre contagiosas carcajadas.
—TaeHyung ya~ Para...—Habló entre risas.
El rubio lo dejó libre por un momento y JungKook continúa riendo un poco.
Cuando las risas se acaban ambos chicos se pierden en la mirada del otro.
La mano de TaeHyung viaja hasta su mejilla y la acaricia. Vuelven a
sonreírse mutuamente pero aquella sonrisa tan sincera exigía cumplir otro
tipo de propósito, y al parecer ambos tienen la misma idea. JungKook se
pone a horcajadas sobre él por quien sabe qué número de vez en esa
mañana sin sol, y desliza las manos por su torso hasta encontrar los
extremos de su camisa. La levanta, y TaeHyung alza los brazos por instinto
para que termine de quitársela. Tan pronto queda sin ella JungKook apoya
las manos sobre su abdomen. Éstas suben y bajan lentamente apreciando
la exquisita calidez que desprendía su piel. TaeHyung relame sus labios y
unos segundos después JungKook lo besó. Intensos cosquilleos se
dispersan por todo su cuerpo. Su estómago empieza a burbujear y tiene la
desesperante necesidad de besarlo con tanto ímpetu hasta que sus labios
se desgasten.
TaeHyung se aleja de repente y busca su cuello, la humedad y tibieza de
su boca cuando tocó la piel del cuello del pelinegro le causó escalofríos.
Sus tersos y suaves labios actuaron como un imán. Succionando y
lamiendo un poco dejando alguna que otra marca rosada. Las piernas de
JungKook tiemblan debido al placer que comienza invadirlo y mientras lo
abraza un gemido inarticulado escapa de su boca. Sonríe ya que en
verdad se sentía como estar en el cielo cuando los labios de TaeHyung lo
tocaban.
Aquellos sucios e incitantes sonidos saliendo de su boca sólo provocaron
que TaeHyung se inflame por dentro. Detuvo sus besos. Colocó las manos
detrás de su cintura y luego lo estrechó violentamente contra su cuerpo.
Ambos gimieron.
—Te haría mio ahora mismo pero... Tengo que irme—. Dijo con todo el
dolor del mundo.
JungKook aun tratando de controlar su respiración, lo abrazó por el cuello
y asintió levemente con la cabeza. TaeHyung se movió un poco
involuntariamente pero cuando lo hizo la entrepierna de JungKook rozó la
suya y un suspiro lujurioso salió de su boca.
—Te acompaño... Yo quiero hablar con Choi.
—Bien. Bésame un poco.
—¿Y si no quiero hacerlo?
—Ocurrirá una violación ya mismo.
JungKook ríe un poco y TaeHyung se le une. Luego del momento de risas,
vuelven a besarse mutuamente por otro rato.
Mientras tanto el clima afuera parecía empeorar, la lluvia no cesaba sin
embargo una persona en un auto ajeno justo del otro lado de la calle no
dejaba de observar el vehículo de TaeHyung. Agarró su móvil y marcó un
número el cual ya tenía agendado en sus contactos.
—Sí que eres idiota. Mientras estás en casa, tu noviecito JungKook se está
montando a TaeHyung en su propio auto...
—¿Qué...? ¿Quién habla?...
—Nos volveremos a ver Jackson...
—¿Hana?...
Fin de la llamada.
※Addicted To You※
Cada día es más difícil alejarme.
Eres mis sueños, mis pensamientos.
Cuando no estás a mi lado, me pongo tenso, sudo y tiemblo.
Me haces falta eres mi droga.
Es un dulce envenenamiento que recorre mi piel y mi alma,
Que entra en la sensación de olvido.
Eres mi adicción.
Que aunque daña me tiene enredado...
Recorre todo mi cuerpo.
Me estremece.
Me transporta a un sitio donde lo nuestro es real.
Donde no hay censuras ni prohibiciones,
Donde el tiempo se ha detenido solo para los dos...
A un mundo donde tú me amas.