Afrodita (en griego antiguo, Ἀφροδίτη; en griego moderno, Αφροδίτη; en latín, Aphrodite) es, en la
mitología griega, la diosa de la belleza, la sensualidad y el amor. Su equivalente romano es Venus.
«Y estas atribuciones posee [Afrodita] desde el comienzo y ha recibido como lote entre los hombres y
dioses inmortales: las intimidades con doncellas, las sonrisas, los engaños, el dulce placer, el amor y la
dulzura».1
Aunque a menudo se alude a ella en la cultura moderna como «la diosa del amor», es importante
señalar que antiguamente no se refería al amor en el sentido romántico sino erótico o sexual. Gracias
a Afrodita toda especie viviente es concebida.2
«Cuéntame, musa, las acciones de la muy áurea Afrodita, de Cipris («de Chipre») que despierta en los
dioses el dulce deseo y domeña las estirpes de las gentes mortales, a las aves que revolotean en el
cielo y a las criaturas todas, tanto a las muchas que la tierra firme nutre, como a cuantas nutre el
ponto. A todos afectan las acciones de Citerea («de Citera»), la bien coronada»