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Jurisprudencia sobre Difamación Agravada

El documento aborda el delito de difamación agravada, centrándose en el caso del periodista Rafo León, quien fue acusado de difamar a Martha Elvira Rosa Meier a través de publicaciones en una revista. Se establecen los requisitos materiales y procesales necesarios para la configuración de este delito, así como los límites del derecho a la libertad de expresión en relación con el honor y la reputación de las personas. La jurisprudencia destaca la importancia de la motivación escrita en las resoluciones judiciales y el tratamiento especial que requieren los delitos de difamación en el proceso penal.
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Jurisprudencia sobre Difamación Agravada

El documento aborda el delito de difamación agravada, centrándose en el caso del periodista Rafo León, quien fue acusado de difamar a Martha Elvira Rosa Meier a través de publicaciones en una revista. Se establecen los requisitos materiales y procesales necesarios para la configuración de este delito, así como los límites del derecho a la libertad de expresión en relación con el honor y la reputación de las personas. La jurisprudencia destaca la importancia de la motivación escrita en las resoluciones judiciales y el tratamiento especial que requieren los delitos de difamación en el proceso penal.
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Mayo 2016

Año 2 Volumen 23

JURISPRUDENCIA RELEVANTE:
El delito de difamación
Actualidad

Penal
Área JURISPRUDENCIA RELEVANTE:
JURISPRUDENCIA RELEVANTE:El delito de difamación
EL DELITO DE DIFAMACIÓN

Contenido
Los presupuestos materiales y procesales para la configuración del delito de
1.ª SENTENCIA 388
difamación agravada (Caso del periodista Rafo León)
2.ª SENTENCIA Momento de consumación del delito de difamación 401
3.ª SENTENCIA Los límites del derecho constitucional a la libertad de expresión y de información 404

JURISPRUDENCIA RELEVANTE: EL DELITO


Jurisprudencia relevante

DE DIFAMACIÓN

1.ª SENTENCIA: Los presupuestos materiales


y procesales para la configuración del delito de
difamación agravada (Caso del periodista Rafo
León)
Sumilla: “[L]a difamación se torna agravada por el medio empleado
cuando el agente actúa haciendo uso de medio de comunicación social
(revista) para atribuir un hecho, cualidad o conducta que pueda perju-
dicar al honor del aludido, tal agravante […]
8. Así, estando a la estructura típica de la difamación agravada, la prueba
requerida para crear certeza respecto de la responsabilidad penal del que-
rellado —en todos los casos— versará necesariamente sobre los siguientes
puntos: i) la atribución a una persona de un hecho, una cualidad o una
conducta que pueda perjudicar el honor o la reputación del querellante,
es decir, la existencia de las afirmaciones o comentarios difamatorios;
ii) la identificación plena del querellado como el agente difamante, es
decir como el autor de las afirmaciones o comentarios difamatorios; iii)
la determinación inequívoca del medio de comunicación social especí-
fico empleado por el agente para la comisión del delito, iv) la forma y
demás circunstancias en que se efectúo la difusión de las afirmaciones
difamantes a través del medio de comunicación social, y v) el dolo de
dañar el honor y la reputación del querellante”.

388 Instituto Pacífico Volumen 23 • Mayo 2016


JURISPRUDENCIA RELEVANTE: El delito de difamación

CORTE SUPERIOR DE JUSTICIA DE LIMA

CUADRAGÉSIMO SEGUNDO JUZGADO ESPECIALIZADO


EN LO PENAL DE LIMA

Secretario : Alejandro Ibarra Magaly


N.° de expediente : 14156-2014
Procesado : Rafael Enrique León Rodríguez
Delito : Difamación agravada
Agraviada : Martha Elvira Rosa Meier Miró Quesada

SENTENCIA

Lima, tres de mayo de dos mil dieciséis.-

VISTA: La investigación sumaria contra Rafael Enrique León Rodríguez, como presunto
autor del delito contra el Honor-difamación agravada (medio de prensa), en agravio de
Martha Elvira Rosa Meier Miró Quesada; y

ANTECEDENTES DE HECHO
1. La presente investigación sumaria, se inició por ante esta judicatura, a mérito del escrito
obrante a fojas 04/37, en el cual la querellante Martha Elvira Rosa Meier Miro Quesada puso
en conocimiento que se le habría vulnerado su honor, adjuntando para ello unas publicaciones
periodísticas (ver fojas 39), realizadas por el querellado Rafael Enrique León Rodríguez, en
la revista semanal Caretas. Que, llevada la investigación conforme a los cánones del procedi-
miento especial que establece la norma adjetiva, así como escuchado los Informes Orales de
las partes (cuestiones de derecho), conforme a la constancia que obra a foja 108; y vencido los
plazos procesales, la presente se encuentra para expedir sentencia.
2. Las imputaciones que sustenta la denunciante se encuentran sostenidas en la publica-
ción que realiza el querellante Rafael Enrique León Rodríguez, en la revista Caretas, bajo
el título ¿qué hacemos con la primita?, donde se tiene los extractos siguientes:
• “Como ya me está persiguiendo ese alemán cuyo nombre he olvidado, me pasa que a veces
me confundo y creo estar viendo algo que no es lo que creo sino otra cosa. Me ocurrió en
mi escritorio, la mañana del 16 de julio pasado, cuando como lo hago rutinariamente,
revisaba los diarios con mi expreso recién hecho al costado, en uno de esos periódicos
leí algo o lo volví a leer, algo pasaba, recordé los consejos de mi neurólogo para manejar
el alzhéimer: relajarse y hacer el esfuerzo por conectar por conectar las cosas del entorno
hasta darles su dimensión real y evaporar la fantasía. Empecé reconociendo que no podía
estar leyendo la Chuchi, ni el Tío, por la sencilla razón de que son tabloides y en cambio
El Comercio tiene formato grandazo”.
• “Se dedica denostar a la persona de la Alcaldesa Susana Villarán sin dar un solo argumento
que evidencien una discrepancia o un desentendimiento”.
• “Era una retahíla de ironías de baja estofa y de insultos mal barajados, del que traigo un
par de perlas, aparte del punto de partida en el que se sostiene categóricamente, que la
gestión de Villarán es “La más patética que ha padecido nuestra ciudad”, sin declararnos
de un solo porque. Ahí van:

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Actualidad

Penal JURISPRUDENCIA RELEVANTE: El delito de difamación

− “Nada es su culpa ni la de su club de ineptos franeleros, perdón, chalineros. La señora


bien podría pasar a la historia por ser víctima de un nuevo y desconocido trastorno
de personalidad: el síndrome de Susy”
− “La señora cree que ganará en las elecciones de octubre. Un síntoma más; lanzarse a
piscinas vacías y aceptar postular por un partido que no es de ella; es decir, vivir en
el planeta lalalá”
• La Editora General de un Diario que tiene 175 años de vida, se manda contra la persona
de una autoridad tal cual en las más corruptas y viles emisoras de ciertas provincias son
trajinadas, no las gestiones, la identidad de los gestores.
• “Trolleo en el Decano, bajeza en uno de los Diarios más antiguos y por mucho tiempo,
respetado en América del Sur”.
• “Un periódico con tan larga vida, en un Perú que nunca está tranquilo, de hecho tiene
que haber tenido resbalones, cometido errores, haber permitido que sus fobias, y sus filias
interfirieran en la labor del periodista. Eso se entiende, y por ello la imagen del Comercio
es aún sólida y respetada en algunos sectores de nuestra sociedad. Porque además en su
Directorio y en sus páginas hay nombres de gentes que califican de largo para decentes,
coherentes y mesurados”.
• “(...) Por eso yo estoy seguro que las cabezas del diario, hoy lo que más quieren es zafarse”
de la primita insurrecta que tanto impacto negativo viene causando desde que tomó el
cargo”.
• “Personaje extraño MMMQ, su militante ecologismo (de un océano de extensión y un
centímetro de profundidad).”
• “Sin embargo, resulta que mientras, la Sra. defiende las taricayas de Pacaya y Samiria, en
una columna vecina se alía con el Cardenal Cipriani en las opiniones más cochambrosas
y neftalineras posibles, sobre la unión civil, el aborto terapéutico, la defensa cerrada y
unívoca de la familia occidental y cristiana Y un par de páginas más allá, en sociales,
aparece envuelta en zorros, tomando el té con las 4 condesas que dan lustre a nuestra
Lima”.
• “Es el momento de desembarazarse de una persona que hace un periodismo irresponsable
y más”.

CONSIDERANDO
Fundamentos jurídicos:
3. El inciso cinco del artículo ciento treinta y nueve de la Constitución Política del Es-
tado, establece como uno de los principios de la función jurisdiccional “La motivación
escrita de las resoluciones judiciales en todas las instancias, excepto los decretos de mero
trámite, con mención expresa de la ley aplicable y de los fundamentos de hecho en que
se sustentan; bajo dicha premisa el Tribunal Constitucional mediante sentencia de fecha
catorce de noviembre de dos mil cinco, recaída en el expediente ocho mil ciento veinti-
trés-dos mil cinco-PHC/TC (Caso: Nelson Jacob Gurman), ha establecido que: “(…) la
necesidad de que las resoluciones judiciales sean motivadas es un principio que informa
el ejercicio de la función jurisdiccional y al mismo tiempo, un derecho constitucional de
los justiciables, mediante ello. Se garantiza que la administración de justicia se lleve a cabo

390 Instituto Pacífico Volumen 23 • Mayo 2016


JURISPRUDENCIA RELEVANTE: El delito de difamación

de conformidad con la Constitución y las Leyes (...) y (...) que los justiciables puedan
ejercer de manera efectiva su derecho de defensa”; agregando que uno de los contenidos
esenciales del derecho al debido proceso es el derecho de obtener de los órganos judiciales
una respuesta razonada, motivada y congruente con las pretensiones oportunamente de-
ducidas por las partes en cualquier clase de procesos, mientras que en la sentencia de fecha
trece de octubre de dos mil ocho, recaída en el expediente setecientos veintiocho-dos mil
ocho-PHC/TC (caso: Guiliana Flor de Maria Llamoja Hilares), se indica que: “el derecho
a la debida motivación de las resoluciones judiciales es una garantía del justiciable frente
a la arbitrariedad judiciales y garantiza que las resoluciones no se encuentren justificados
en el mero capricho de los magistrados, sino en datos objetivos que proporciona el orde-
namiento jurídico o los que se derivan del caso”, estableciéndose así, los supuestos que
deben tenerse en consideración para una debida motivación de las resoluciones judiciales.
4. De la misma forma, debe tenerse en cuenta que, según nuestro ordenamiento procesal,
determinadas conductas delictivas, como los contemplados en los delitos de difamación,
merecen un tratamiento procedimental distinto al ordinario —procedimiento de sumaria
investigación, previsto en el artículo trescientos catorce del Código de Procedimientos
Penales— y exigen la participación activa de la persona perjudicada, correspondiéndole a
esta no solo el acto procesal de postulación —es decir la titularidad de la acción penal—,
sino, además el ofrecimiento de los medios de prueba pertinentes que acrediten los he-
chos que afirma y el impulso del proceso, y es que, conforme lo puntualiza el profesor
San Martín Castro aquí “rige el principio de aportación y no el de investigación oficial en
materia de actividad probatoria”1.
5. Que, el artículo 11 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, señala
expresamente que: “Toda persona tiene derecho al respeto de su honra y al reconoci-
miento de su dignidad. Por tal motivo nadie puede ser objeto de injerencias arbitrarias o
abusivas en su vida privada (...)”. Como puede apreciarse, la dignidad de la persona ha
constituido y constituye el pilar básico sobre el que se fundamenta todo ordenamiento
social. El reconocimiento de derechos comienza por la declaración y el convencimiento
de que la persona es el objeto y fin último de cualquier regulación normativa. Es por eso
que en consonancia con aquella afirmación, nuestra Carta Política, en su artículo primero
reconoce que la defensa de la persona humana y el respeto de su dignidad, son el fin su-
premo de la sociedad. Luego declara en su artículo 2.7 que: Toda persona tiene derecho:
“Al honor y la buena reputación, a la intimidad personal y familiar así como a la voz y a
la imagen propias”. Dada la ubicación que tiene el derecho al honor dentro de la Carta
Política, es evidente que su consideración es la de un derecho fundamental.
6. En el ámbito penal en concreto, el honor se fundamenta en un juicio personal y
normativo; personal, como atributo de todo sujeto, independiente de la autoestima o
autodesprecio que individualmente se tenga (honor subjetivo), así como de la efectiva
valoración social que se haga al respecto; y normativo-valorativo, como concerniente a
la dignidad humana. También concerniente a este tema existen diversas jurisprudencia
tales como:

1 S M C, César, Derecho Procesal Penal, t. II, Editora Jurídica Grijley, octubre 2003, p.
1381.

Volumen 23 • Mayo 2016 Actualidad Penal 391


Actualidad

Penal JURISPRUDENCIA RELEVANTE: El delito de difamación

• “El derecho al honor y a la buena reputación forma parte del elenco de derechos funda-
mentales (...), su objeto es proteger a su titular contra el escarnecimiento o la humilla-
ción, ante sí o ante los demás, e incluso frente al ejercicio arbitrario de las libertades de
expresión o información, puesto que la información que se comunique, en ningún caso
puede resultar injuriosa o despectiva”2.
• “Respecto a la libertad de expresión” esta se refiere a la capacidad de recibir los puntos de
vista personales del emisor, que en tanto son opinables requieren un carácter básico de
congruencia entre lo que se busca señalar y lo que finalmente se declara públicamente”3.
• “Con la libertad de expresión se garantiza la difusión del pensamiento, la opinión o los
juicios de valor que cualquier persona pueda emitir. Por su propia naturaleza, los juicios
de valor, las opiniones, los pensamientos o las ideas que cada persona pueda tener son
de naturaleza estrictamente subjetivas y, por tanto, no pueden ser sometidos a un test de
veracidad; a diferencia de lo que sucede con los hechos noticiosos, que, por su misma
naturaleza de datos objetivos y contrastables, si lo pueden ser”4.
7. Igualmente, en el caso en concreto hay que tener presente, que el thema probandum
en el delito de difamación por medio de comunicación social, que, conforme al tercer
y último párrafo del artículo ciento treinta y dos del Código Penal, ha señalado, que la
difamación se torna agravada por el medio empleado cuando el agente actúa haciendo
uso de medio de comunicación social (revista) para atribuir un hecho, cualidad o con-
ducta que pueda perjudicar al honor del aludido, tal agravante, según precisa Salinas
Siccha, indica: “tal conducta se explica en que al difamarse a una persona haciendo uso
de dicho medio, aquél tiene un mayor e inmediato alcance, y, por tanto, la desestima-
ción o reprobación al ofendido será comunicado por un mayor número de personas”; es
decir un número incalculable de personas conocerían los hechos, cualidades o conduc-
tas atribuidas ocasionando un enorme daño a la reputación o fama de la víctima; por
ende, la magnitud del perjuicio personal que puede ocasionar al difamado, es lo que al
final de cuentas pesa para tener como agravante el uso de los medios de comunicación
social masivo.
8. Así, y estando a la estructura típica de la difamación agravada, la prueba requerida para
crear certeza respecto de la responsabilidad penal del querellado —en todos los casos—
versará necesariamente sobre los siguientes puntos: i) la atribución a una persona de un
hecho, una cualidad o una conducta que pueda perjudicar el honor o la reputación del
querellante, es decir, la existencia de las afirmaciones o comentarios difamatorios; ii) la
identificación plena del querellado como el agente difamante, es decir como el autor de
las afirmaciones o comentarios difamatorios; iii) la determinación inequívoca del medio
de comunicación social específico empleado por el agente para la comisión del delito,
iv) la forma y demás circunstancias en que se efectúo la difusión de las afirmaciones di-
famantes a través del medio de comunicación social, y v) el dolo de dañar el honor y la
reputación del querellante.

2 STC, Exp. N.° 2790-2002-AA, fundamento 3.


3 STC, Exp. N.° 2262-2004-HC, fundamento 13.
4 STC, Exp. N.° 0905-2001-AA, fundamento 9.

392 Instituto Pacífico Volumen 23 • Mayo 2016


JURISPRUDENCIA RELEVANTE: El delito de difamación

Hechos acreditados:
9. En ese sentido, en nuestro caso, tenemos, que está acreditado, que el día 20 de julio del
2014, se publicó en la revista semanal Caretas, específicamente en la columna “Dueño de
Nada”, el artículo denominado “¿Qué hacemos con la primita?”, en el cual se advierte que
el querellado realiza un comentarios de índole de “detracción” a una opinión publicada en
el diario El Comercio que realizó la querellante en su condición de periodista el cual título
“El síndrome de Susy”, donde hace referencias en forma “sátira” a la actividad proselitista
de la antes alcaldesa Susana Villarán.
10. Aparte de ello, es preciso indicar que la independencia y responsabilidad en el ejerci-
cio de la función jurisdiccional5 es un principio —garantía constitucional— que permite
a los órganos jurisdiccionales que en el ejercicio de su función no puedan verse afectados
por las decisiones o presiones extra-jurisdiccionales, ajenas a los fines del proceso. Esta
garantía judicial permite a cualquier persona la seguridad de que los conflictos serán re-
sueltos por los jueces teniendo como único sustento tanto lo actuado y probado durante
el juicio como lo que prevé la Ley y la Constitución Política del Estado, en el marco
de la razonabilidad en la decisión y el logro de la justicia en el caso concreto. Sobre el
particular el Tribunal Constitucional ha sostenido que: “La independencia judicial debe
ser entendida como aquella capacidad autodeterminativa para proceder a la declaración
del derecho juzgado y haciendo ejecutar lo juzgado, dentro de los marcos que fijan la
Constitución y la Ley. En puridad, se trata de una condición de albedrío funcional. El
principio de independencia judicial exige que el legislador adopte las medidas necesarias y
oportunas a fin de que el órgano y sus miembros administren justicia con estricta sujeción
al Derecho y a la Constitución, sin que sea posible la injerencia de extraños (otros poderes
públicos o sociales, e incluso órganos del mismo ente judicial) a la hora de delimitar e
interpretar el sector del ordenamiento jurídico que ha de aplicarse en cada caso (...)”.
11. Por lo que, conforme a lo antes señalado, la autoridad judicial, en el desarrollo de la
función jurisdiccional, no puede sujetarse a ningún interés que provenga de fuera de la
organización judicial en conjunto, ni admitir presiones para resolver un caso en un deter-
minado sentido. Las decisiones de la autoridad judicial, ya sea que esta se desempeñe en
la especialidad constitucional, civil, penal, penal militar, laboral, entre otras, no pueden
depender de la voluntad de otros estamentos públicos, partidos políticos, medios de co-
municación o particulares en general, sino tan solo de la Constitución y de la Ley que
sea acorde con esta y que además dicha exigencia de que el juzgador, en el ejercicio de la
función jurisdiccional, no admite la influencia de otros poderes o personas, no implica
que el Juez goce de una discreción absoluta en cuanto a las decisiones que deben asumir,
pues precisamente el principio de independencia judicial tiene como correlato que el juz-
gador solo se encuentre sometido a la constitución y a la ley expedida conforme a esta, tal

5 Artículo 139 inciso 2 de la Constitución del Perú, establece que son principios y derechos de función
jurisdiccional: 2. La independencia en el ejercicio de la función jurisdiccional. Ninguna autoridad puede
avocarse a causas pendientes ante el órgano jurisdiccional ni interferir en el ejercicio de sus funciones.
Tampoco puede dejar sin efecto resoluciones que han pasado en autoridad de cosa juzgada, ni cortar
procedimientos en trámite, ni modificar sentencias ni retardar su ejecución. Estas disposiciones no
afectan el derecho de gracia ni la facultad de investigación del Congreso, cuyo ejercicio no debe, sin
embargo, interferir el procedimiento jurisdiccional ni surte efecto jurisdiccional alguno.

Volumen 23 • Mayo 2016 Actualidad Penal 393


Actualidad

Penal JURISPRUDENCIA RELEVANTE: El delito de difamación

como se desprende de los artículos 45 y 146 inciso 1 de la Constitución, que establecen:


“El poder del Estado emana del pueblo. Quienes lo ejercen lo hacen con las limitaciones
y responsabilidades que la Constitución y las leyes establecen (...)” y “El Estado garantiza
a los magistrados judiciales: 1. Su independencia. Solo están sometidos a la Constitu-
ción y la Ley”. Siendo que una expresión de la independencia judicial se puede percibir
precisamente cuando se expiden sentencias sobre la base de lo actuado en el proceso y
la convicción personal del magistrado de acuerdo y en sujeción de la normatividad no
por apreciación y/o convicción social, sino, de lo actuado dentro de un proceso regular,
sometido a la garantías constitucionales del derecho de defensa, contradicción y tutela
jurisdiccional efectiva, y si bien, estas decisiones no son compartidas, existen medios
recurribles para oponerse a dichas soluciones judiciales, dentro del mismo marco judicial.

Actos de prueba realizados


12. Mediante la declaración ante este despacho, la querellante Martha Elvira Rosa Meier
Miro Quezada (Ver folios 94/97), se ratifica en su denuncia obrante de folios 04/37; seña-
lando que considera un ataque personal de parte del querellado, especialmente en su calidad
de mujer y profesional, por cuanto refiere que, en el artículo de la revista Caretas, no existe
ninguna “crítica” a su artículo de opinión que escribió en el diario El Comercio, titulado “El
síndrome de Susy”, siendo que en la referida nota periodística se puede advertir, desde las
primeras líneas, que la denigra como profesional y como dama (señora), cuestionando en
primer lugar su capacidad intelectual, sus relaciones personales y hasta una fe religiosa, para
también incidir en dicha columna, a que procedan sus Superiores (Jefe Inmediato) con su
despido del diario, El Comercio, indicando que ejerce un periodismo irresponsable, acota-
ciones que atentan contra su imagen, su derecho al honor, su libertad religiosa, y, más que
todo poniendo en duda sus convicciones de “profesional”. Agrega que como consecuencia a
esta nota, es que salió del diario El Comercio, encontrándose a la fecha desempleada, preci-
sando en dicha diligencia, que lo publicado por el querellado ha generado una corriente de
opinión generándose una campaña contra su persona.
13. Que, recibida su declaración por parte del querellado Rafael Enrique León Rodríguez
(ver fojas 87/90), ha indicado que no conoce a la querellante, pero si conoce sus publica-
ciones, que considera insustancial la querella planteada, por cuanto los seis puntos seña-
lados por la querellante no tienen sustento en su artículo y son interpretaciones que hace
la demandante, precisa que la querellante se refiere a un personaje de alto nivel público
como era la alcaldesa de Lima en términos muy agraviantes, por cuanto su artículo “El
Síndrome de Susy”, evidencia una calificación a la alcaldesa que nunca lo sustentó, siendo
que eso y otros temas lo llevaron a opinar en la revista Caretas, dentro de los márgenes que
se puede opinar respecto de un personaje público como es la querellante que tiene mucha
presencia en el periodismo. Señala que en su derecho de ciudadano periodista opinó sin
insultar, sin descalificar, buscando que quien leyera su artículo tuviera una lectura del otro
lado de la opinión que la querellante realizó. Indica que se ampara en su derecho consti-
tucional, al derecho a la libertad de opinión. Finalmente indica que el emplea términos
críticos al artículo de la señora Meier, que es parte de la libertad de opinión, y que sus
críticas no llegan al extremo que la querellante interpreta y que el término de “primita”
es solo un término coloquial, por lo que considera que no tiene responsabilidad alguna
respecto a los hechos que se denuncian.

394 Instituto Pacífico Volumen 23 • Mayo 2016


JURISPRUDENCIA RELEVANTE: El delito de difamación

Análisis de la controversia penal


14. En el presente caso, analizando ya el fondo de esta controversia, hay que dejar sen-
tado, que la Judicatura reconoce que tanto la libertad de expresión como el derecho a la
honra, acogidos por la Constitución y Normas Supranacionales, revisten suma importan-
cia, porque, es necesario garantizar el ejercicio de ambos. En este sentido, la prevalencia
de alguno en determinado caso dependerá de la ponderación que se haga a través de un
juicio de proporcionalidad, esta solución del conflicto que ahora se presenta entre ciertos
derechos, va a requerir del examen propio del caso, conforme a sus características y cir-
cunstancias, para apreciar la existencia e intensidad de los elementos en que se sustenta lo
hoy en juicio. Entonces, bajo este corolario, resulta importante destacar que el despacho
otorga un carácter preferente al ejercicio de un derecho fundamental como la libertad de
expresión, cuando este es empleado para cuestionar ya sea noticiosamente con argumen-
tos definidos o satíricamente, cualquier instancia en torno a la que exista o pueda existir
un debate en la sociedad.
15. En ese sentido, examinado el contenido ya intrínseco de la publicación cuestiona-
da, esta guarda elementos que son abiertamente diatribas a la persona de la querellante,
al señalar entre sus textos: “(...) empecé reconociendo que no podía estar leyendo la
Chuchi, ni el Tío, por la sencilla razón de que son tabloides y en cambio el comercio
tiene formato grandazo (...) pero sobrevivía eso en lo que estaba posando mi vista (...)
Se trataba de un editorial escrito por la Señora Martha Meier Miró Quesada, titulado
“El síndrome de Susy”(...), siendo esto una frase que daña el honor de la querellante, ya
que le atribuye una cualidad que perjudica su honor en el carácter profesional, es decir,
en su propio desempeño, menospreciando su calidad periodística de crítica realizada a
la Señora, en ese entonces, alcaldesa de Lima, tal y como éste afirma más adelante de
su escritura, indicando expresamente: “...”Era una retahila de ironías de baja estofa y de
insultos mal barajados, del que traigo un par de perlas, aparte del punto de partida en el
que se sostiene categóricamente, que la gestión de Villarán es “La más patética que ha pa-
decido nuestra ciudad”, sin declararnos de un solo porque...”; entonces, se puede apreciar
que el querellado Rafael Enrique León, con dicha frase no estaba tratando con temas de
notorio interés público (gestión de la alcaldesa de Lima), sino que se refería a netamente
a descalificar con metáforas las opiniones y/o críticas que había vertido la querellante;
apuntando, como se ha indicado, a inutilizarla como profesional con palabras que no
hacen más que ofender dicha cualidad periodística, pues, hay que dejar sentando, que
en una sociedad democrática, la prensa debe informar ampliamente sobre cuestiones de
interés público, que afectan bienes sociales, y no como la presente que va directamente
hacia la profesional sin mediar el ya mencionado interés público; aunado a ello, también
se puede precisar, y lo que refuerza más lo anteriormente detallado, lo que escribe más
adelante, indicando: “...por eso yo estoy seguro de que las cabezas del diario hoy, lo que
más quieren es zafarse de la prima insurrecta que tanto impacto negativo viene causando
desde que tomó el cargo”. (...) Personaje extraño MMMQ, su militante ecologismo (de
un océano de extensión y un centímetro de profundidad)...”; por lo que, es de verse, que
el imputado a todas luces no ha ejercido la libertad de expresión, el cual contiene el ple-
no respeto al ámbito y los requisitos arriba enunciados, siendo su conducta penalmente
antijurídica, que, en efecto las frases utilizadas no cuestionan aspectos públicos sino que
incluyen detracciones manifiestas absolutos o formales, demostrándose que las expresio-

Volumen 23 • Mayo 2016 Actualidad Penal 395


Actualidad

Penal JURISPRUDENCIA RELEVANTE: El delito de difamación

nes en cuestión, son claramente innecesarias y/o excesivas denotando de ese modo un
menosprecio a la reputación profesional y como persona de la agraviada, máxime, si este
imputado quería defender a la persona (funcionario pública), que había sido criticada, tal
y conforme se corrobora de su propio texto: “... es el momento para desembarazarse de
una persona que hace un periodismo irresponsable y más. Y desde acá me aúno al pedido
de Michael Azcueta, formulado en carta pública, para que MMMQ pida disculpas a la
alcaldesa Susana Villarán. Es lo justo...”.
16. Consecuentemente, se ha vulnerado así, lo que describe el Acuerdo Plenario, en su
fundamento diez, que señala: “... La naturaleza pública de las libertades de información
y expresión, vinculadas a la formación de la opinión ciudadana, exige que las expresiones
incidan en la esfera pública —no en la intimidad de las personas y de quienes guarden
con ella una personal y estrecha relación familiar, que es materia de otro análisis, centra-
do en el interés público del asunto sobre el que se informa o en el interés legítimo del
público del asunto sobre el que se informa o en el interés legítimo del público para su
conocimiento—.Obviamente, la protección del afectado se relativizará —en función al
máximo nivel de su eficacia justificadora— cuando las expresiones cuestionadas incidan
en personajes públicos o de relevancia pública, quienes en aras del interés general en
juego, deben soportar cierto riesgo a que sus derechos subjetivos resulten afectados por
expresiones o informaciones de ese calibre —más aún si las expresiones importan una
crítica política, en tanto estas se perciben como instrumento de los derechos de partici-
pación política—: así, también lo ha reconocido la Corte Interamericana de Derechos
Humanos en la sentencia Herrera Ulloa, del dos de julio de dos mil cuatro, que tratán-
dose de funcionarios públicos ha expresado que su honor debe ser protegido de manera
acorde con los principios del pluralismo democrático. En todos estos casos, en unos más
que otros, los límites al ejercicio de esas libertades son más amplios (...)”. Lo que no tiene
por parte del querellado, pues, lo que ha querido este, es no es ejercer este derecho, sino,
lo que ha realizado es descalificar y despotricar —por así decirlo— contra la querellante
por la opinión vertida, esto es, con las frase dichas ha querido que la expectoren a fin de
que se no se tome cuenta una opinión que esta vertiera contra la alcaldesa.
17. Pues si bien la crítica sobre una crítica a nivel de política está protegida por ley, ello,
no puede tomarse como pretexto para atacar a una persona tanto en su ámbito profesio-
nal como personal, y aquí está comprobada su responsabilidad en el delito materia de
imputación, ya que no ha realizado una crítica neutral sino en cuestionamiento perso-
nales y profesionales que afectan directamente el honor de una persona, encontrándose
así responsabilidad en el querellado Rafael Enrique León Rodríguez, por lo que en este
estadio se deberá determinar la pena a imponer.

Determinación de la pena
18. En cuanto a la determinación de la pena, hay que tener presente el Titulo II, capítulo
II del Código Penal, normatividad que establece expresamente los criterios que debe
tener el Juez para determinar e individualizar la pena aplicable al agente responsable de
la comisión de un delito; además, hay que considerar que mediante Resolución Admi-
nistrativa Nro. 311-2011-P-PJ de fecha uno de setiembre de dos mil once, emitida por
el Presidente del Poder Judicial, se dictaron líneas y directrices para la correcta determi-
nación judicial de la pena, en base a los fundamentos jurídicos siete, ocho y nueve del

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JURISPRUDENCIA RELEVANTE: El delito de difamación

Acuerdo Plenario número uno-dos mil ocho/CJ-ciento dieciséis, de fecha dieciocho de


julio de dos mil ocho.
19. Que, en el caso de autos, al ser un proceso especial correspondería al querellante soli-
citar su pretensión punitiva que conforme se tiene de autos no ha sido solicitado, siendo
que el juez está habilitado a establecer la pena correspondiente conforme a las circuns-
tancias personales, culturales y sociales del procesado conforme al artículo 45 y 46 del
Código Penal. En ese sentido bajo dicho marco de legal se tiene que el querellado es pro-
fesional, tiene instrucción superior al ser comunicador de profesión, también se verifica
que no cuenta con antecedentes penales ni judiciales por lo que no se tomaría en cuenta
las circunstancias de reincidencia ni habitualidad conforme la norma establece, además
se toma en cuenta que este tiene un domicilio real y familiar y cuenta con una familia
constituida tal como lo ha señalado en su declaración instructiva de fojas 87, de la misma
forma se tiene en consideración su edad la misma que oscila en 64 años aproximadamen-
te; en tal circunstancia, este sería primario en la comisión de ilícitos penales, por lo que
cabría su responsabilidad penal en el primer tercio de aplicación de la norma punitiva.
20. Ahora bien, la “reserva del fallo condenatorio” es una de las tres opciones que tiene el
juez al momento de dictar una sentencia y consiste en la no imposición de una condena
contra el inculpado, quedando este, sin embargo, obligado a tener un comportamiento
adecuado, cumpliendo ciertas reglas de conducta impuestas por el magistrado, durante
un periodo de tiempo determinado, así en el R. N. N.° 3332-04, fijó los presupuestos
básicos para aplicar la reserva del fallo condenatorio, regulados a partir del artículo 62 al
67 del Código Penal, los cuales son: a) Que el delito esté sancionado con pena conminada
no superior a tres años de pena privativa de la libertad o con multa; o con prestación de
servicios a la comunidad o limitación de días libres que no excedan a noventa jornadas
semanales; o con inhabilitación no superior a dos años, b) Que el juez atendiendo a las
circunstancias de hecho y a la personalidad del agente, emita un pronunciamiento favo-
rable sobre la conducta futura del imputado, c) La reserva del fallo condenatorio también
es aplicable en caso de penas conjuntas o alternativas, siempre que tales sanciones se
adecúen a los marcos cualitativos y cuantitativos antes mencionados; consecuentemente,
a criterio de este despacho, dicha institución punitiva sería aplicable al caso de autos por
las consideraciones detalladas en el párrafo anterior.
Reparación civil
21. La reparación civil —que nace del acto u omisión ilícito—, según jurisprudencia
consolidada por la Corte Suprema de la República del Perú, se determina en atención al
principio del daño causado (Ejecutoria Suprema número 7-2004/Lima Norte, del siete
de diciembre de dos mil cuatro). Debe guardar proporción con el daño y perjuicio irro-
gado a las víctimas (Ejecutoria Suprema número 3755-99/Lima, del quince de diciembre
de mil novecientos noventa y nueve). Ahora bien, el objeto civil, por su propia natura-
leza, tiene un carácter privado, patrimonial —circunscrito a la restitución, reparación
e indemnización— y contingente6. Está sujeto, además, al principio dispositivo —una
de cuyas manifestaciones estriba en la terminación del proceso a través de la renuncia,
el allanamiento o la transacción; la conformidad es, precisamente, un allanamiento a la

6 F, Eugenio, Elementos del Derecho Procesal Penal, Bosch, Casa Editorial, Barcelona, 1934, página
207.

Volumen 23 • Mayo 2016 Actualidad Penal 397


Actualidad

Penal JURISPRUDENCIA RELEVANTE: El delito de difamación

pretensión de las partes acusadoras, con mayor énfasis en lo civil en el que se tiene plena
disponibilidad sobre el derecho subjetivo que se discute en la causa. En ese sentido, señala
Tomas Gálvez Villegas, la responsabilidad civil constituida por la obligación resarcitoria
proveniente del delito tiene naturaleza privada al no trascender la esfera particular del
agraviado o titular del bien jurídico afectado. En tal virtud es renunciable, objeto de de-
sistimiento y transmisible (mortis causa o inter vivos), a la vez que su pago puede quedar
a cargo de un tercero al no tratarse de una obligación personalísima como la obligación
de afrontar la pena propia de la responsabilidad penal7. Lo que se produce en sede penal
con el ejercicio de la acción civil es, simplemente, una acumulación heterogénea de pro-
cesos —penal y civil— en un procedimiento único, cada uno informado por sus propios
principios, con fundamento en la economía procesal —y el no dividir la continencia de
la causa8—, en el que se dictará una única sentencia, la cual contendrá dos pronuncia-
mientos, uno penal y otro civil9.
22. Adicionalmente a lo expuesto, cabe destacar, que la responsabilidad civil constituye
el conjunto de consecuencia de una acción u omisión ilícita, que genera la obligación
de satisfacer a la pérdida causada, denominándose a la capacidad de un ser humano de
discernir sus acciones a través de su voluntad razonada, de manera que pueda asumir el
compromiso de sus actos o también se refiere a la capacidad de reconocer lo prohibido
a través de una acción culpable, pudiendo a través de ese entendimiento determinar los
límites y efectos de esa voluntad y en caso de la responsabilidad civil extracontractual
objetiva, los elementos de esta respecto a los sujetos se considera a la víctima, es decir
el perjudicado por el daño; y el responsable de los hechos, en tanto que el elemento
objetivo lo configura el daño, fundamento de esta responsabilidad y el elemento sub-
jetivo lo integra la culpa, el descuido, la ignorancia o imprudencia sin deseo de causar
el perjuicio.
23. De igual forma se debe tener presente el Titulo VI, Capítulo I del Código Penal, que
regula la reparación civil y las consecuencias accesorias, indicándose entre otras cosas,
que la reparación civil se determina conjuntamente con la pena, ya que la reparación
comprende, la restitución del bien o, sí no es posible, el pago de su valor, y la indemni-
zación de los daños y perjuicios; pues, así legalmente se define el ámbito del objeto civil
del proceso penal, la cual está regulada por el artículo 93 del Código Penal, norma que
presenta elementos diferenciadores de la sanción penal, ya que existen notas propias, fina-
lidades y criterios de imputación distintos entre responsabilidad penal y responsabilidad
civil, aun cuando comparten un mismo presupuesto, el acto ilícito causado por un hecho
antijurídico, a partir del cual surgen las diferencias respecto de su regulación jurídica y
contenido entre el ilícito penal y el ilícito civil. Así las cosas, se tiene que el fundamento
de la responsabilidad civil, que origina la obligación de reparar, es la existencia de un daño
civil causado por un ilícito penal, el que obviamente no puede identificarse con “ofensa

7 G V, Tomás Aladino: La Reparación Civil en el Proceso Penal, Pacífico Editores SAC, Lima,
2016, página 207.
8 A D, Teresa, Lecciones de Derecho Procesal Penal, Editorial Marcial Pons, Madrid, 2007,
página 116.
9 M A, Juan, Proceso Penal y Libertad, Editorial Thomson Civitas, Madrid, 2008, páginas
352/354.

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JURISPRUDENCIA RELEVANTE: El delito de difamación

penal” —lesión o puesta en peligro de un jurídico protegido, cuya base se encuentra en


la culpabilidad del agente— (la causa inmediata de la responsabilidad penal y la civil ex
delicto, infracción/daño, es distinta); es decir, el resultado dañoso y el objeto sobre el que
recae la lesión son distintos.
24. Desde esta perspectiva, al daño civil debe entenderse como aquellos efectos ne-
gativos que derivan de la lesión de un interés protegido, lesión que puede originar
consecuencias patrimoniales y no patrimoniales, siendo esta última la que nos con-
cierne a nuestro caso, estando la misma circunscrita a la lesión de derechos o legítimos
intereses existenciales tanto de las personas naturales como de las personas jurídicas se
afectan, como acota A D, bienes inmateriales del perjudicado, que tienen
no reflejo patrimonial alguno (Conforme: Espinoza Espinoza, Juan; Derecho de la res-
ponsabilidad civil, Gaceta Jurídica, 2002, pág. 157/I59)10. Para determinar el quantum
específico del daño, se tendrá en cuenta los distintos tipos de daños indemnizables,
dentro de los cuales se tendrá que considerar no solo el daño emergente sino también
el lucro cesante.
25. En el caso de autos, a la luz de la prueba aportada, como consecuencia de los hechos,
se ha determinado una afectación concreta sobre el bien jurídico en el presente caso el
honor de la querellante, por cuanto la querellante fue desacreditada en su labor como
periodista y si bien es cierto este no es determinable con un monto determinado es decir
cuantificado patrimonialmente, sin embargo la judicatura para su resarcimiento, toma en
cuenta las consecuencias de dicha afectación en la querellante, esto es, que esta sufriera
de ansiedad y depresión; el menoscabo en su vida profesional y el desarrollo de la misma;
además se afectó su vida familiar y su estabilidad económica; por consiguiente deberá
dictarse una reparación proporcional al daño causado.

DECISIÓN:
Por lo que atendiendo a la normatividad descrita en los artículos IV y VII del Título Pre-
liminar del Código Penal y los artículos nueve, diez, once, doce, veintitrés, veintiocho,
cuarenta y cinco, sesenta y dos, sesenta y cuatro, noventa y dos, noventa y tres y tercer
párrafo del artículo ciento treinta y dos del Código Penal, y concordante con el numeral
doscientos ochenta y tres del Código de Procedimientos Penales; consideraciones por las
cuales, la Señora Juez a cargo del Cuadragésimo Segundo Juzgado Especializado en lo
Penal de Lima, administrando justicia a Nombre de la Nación y con el criterio de con-
ciencia que la Ley autoriza:
DECLARA: LA RESERVA DEL FALLO CONDENATORIO, a RAFAEL ENRIQUE
LEÓN RODRÍGUEZ, como autor del delito contra el Honor-DIFAMACIÓN AGRA-
VADA (medio de prensa), en agravió de Martha Elvira Rosa Meier Miró Quesada, por el
periodo de prueba DE UN AÑO, sujeto al cumplimiento de las siguientes reglas de con-
ducta: a) No variar de domicilio sin previo aviso al Juzgado, y b) Concurrir cada treinta
días a la Oficina de Control Biométrico a fin de registrar su firma en el horario que ella
establezca; bajo apercibimiento de aplicarse lo dispuesto en el artículo sesenta y cinco del
Código Penal en caso de incumplimiento; y FIJÓ: En la suma de SEIS MIL SOLES, el

10 Acuerdo Plenario Nro. 6-2006/CJ-116 (fundamento 07 y 08).

Volumen 23 • Mayo 2016 Actualidad Penal 399


Actualidad

Penal JURISPRUDENCIA RELEVANTE: El delito de difamación

monto que por concepto de Reparación Civil que deberá abonar el sentenciado en favor
de la agraviada, en los plazos y condiciones que señala la ley.
MANDO: Que, la presente resolución sea leída en acto público y consentida y/o eje-
cutoriada que sea se proceda a la anotación en el registro respectivo y al archivamiento
definitivo de los actuados donde corresponda, en su oportunidad. Tómese razón.-

400 Instituto Pacífico Volumen 23 • Mayo 2016


JURISPRUDENCIA RELEVANTE: El delito de difamación

2.ª SENTENCIA: Momento de consumación


del delito de difamación
Sumilla: “El delito de difamación regulado en el artículo ciento treinta
dos del Código Penal, sanciona a quien, ante varias personas, reunidas
o separadas, pero de manera que pueda difundirse la noticia, atribuye
a una persona, un hecho, una cualidad o una conducta que pueda per-
judicar su honor o reputación. Es decir, estamos ante un delito común,
configurado como un delito de consumación instantánea cual consiste en
“atribuir” una conducta contraria al honor o reputación. Esta atribución
debe ser a una determinada persona”.

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA


SALA PENAL PERMANENTE
R. N. N.° 1352014
LIMA

Lima, trece de octubre de dos mil quince.-

VISTOS: El recurso de nulidad interpuesto por la defensa de la parte civil, Empresa Lima
Airport Partners, contra la sentencia de fojas seiscientos treinta y siete, del doce de marzo
de dos mil trece.
Interviene como ponente el señor Juez Supremo José Antonio Neyra Flores.

CONSIDERANDO
1. Fundamentos del recurso
Primero. La parte civil, en su recurso formalizado obrante a fojas seiscientos setenta y
cuatro, indica que: i) Se acreditó el delito, pues la frase “la empresa forma parte de un
grupo de maleantes y cacos”, hace alusión a los funcionarios miembros de la empresa, ii)
Para configurar este delito no es necesario que exista una alusión literal a los nombres de
ellas, más cuando las relaciones de reconocimiento personales, familiares y sociales son
las tuteladas por el tipo penal en los delitos contra el honor, iii) Sin perjuicio de ello, la
publicación hace alusión directa a la empresa y sus propietarios, a las agraviadas Milagros
Montes Morote y Catherine Pacheco Quesada, por lo que la afirmación también se dirige
a ellas, iv) Se acreditó la difusión mundial de las publicaciones difamatorias a través de
la página web, se probó la actuación continuada hasta la fecha, el querellado no efectuó
investigación alguna, por lo que no existe ejercicio legítimo de la profesión, v) El delito de
difamación solo exige dolo, que se presentó en el caso, no animus difamamdi.
2. Imputación
Segundo. Se imputa al querellado a Herbert Carlos Mujica Rojas, que en su calidad
de periodista responsable del Blog: [Link], habría realizado publicaciones
mediante las cuales emitió afirmaciones que afectan el honor y reputación de los funcio-

Volumen 23 • Mayo 2016 Actualidad Penal 401


Actualidad

Penal JURISPRUDENCIA RELEVANTE: El delito de difamación

narios de la empresa Lima Airport Partners, al ser vinculados a organizaciones criminales


dedicadas al tráfico de drogas, sin tener ningún elemento que respalde las publicaciones
realizadas. El veintisiete de julio del dos mil nueve, publicó un artículo denominado:
“LAP SE LAVA LAS MANOS” ([Link] en el
que consigna que los trabajadores de la empresa serían “maleantes y cacos”. En el citado
artículo el imputado redactó lo siguiente: “¿Confiaría usted la seguridad de su casa a un
grupo de maleantes? La respuesta es negativa, al menos que exista algún tipo de contu-
bernio entre esos cacos, según el auto apertorio los de LAN y John Charles Kirch, jefe
de Seguridad de Lima Airport Partners, y los accionistas o dueños de la empresa alemana
norteamericana?”
Tercero. El delito de difamación regulado en el artículo ciento treinta dos del Códi-
go Penal, sanciona a quien, ante varias personas, reunidas o separadas, pero de manera
que pueda difundirse la noticia, atribuye a una persona, un hecho, una cualidad o una
conducta que pueda perjudicar su honor o reputación. Es decir, estamos ante un deli-
to común, configurado como un delito de consumación instantánea cual consiste en
“atribuir” una conducta contraria al honor o reputación. Esta atribución debe ser a una
determinada persona.
Cuarto. Se efectuó la lectura del supuesto texto difamatorio, del cual se extraen las si-
guientes frases:
“¿Confiaría usted la seguridad de su casa a un grupo de maleantes? La respuesta es negati-
va, a menos que exista algún tipo de contubernio entre esos cacos, según el auto apertorio
los de LAN y John Charles Kirch, jefe de Seguridad de Lima Airport Partners, y los ac-
cionistas o dueños de la empresa alemana-norteamericana?, ¿qué dicen aquellos que hasta
hoy no saben explicar semejante y abominable situación? El gato no puede hacer, nunca,
de despensero, porque se come las vituallas o las trafica”.
“¿Cómo así la sociedad guarda silencio frente a la supurante herida —de entrada y sali-
da— del vil comercio que representa la riqueza sucia de miles de millones de dólares por
la fenicia práctica del narcotráfico?”.
“El tema de la coladera que es el Aeropuerto Jorge Chávez trae por los suelos toda la pro-
paganda aviesa que ha pretendido mostrar al primer terminal aéreo del Perú como una
cosmética muestra de modernidad y de inversión. Bien harían las autoridades en exigir
de LAP las más amplias explicaciones y el esclarecimiento total de este enojoso caso que
compromete nada menos y nada más que al jefe de Seguridad de la concesionaria”.
“¿Qué clase de participación es la de LAN? No solo hay sospechas y denuncias de haber
traído aviadores militares a territorio peruano, sino que ahora se vincula a la empresa
propiedad de Sebastián Piñera, próximo presidente de Chile, en un asunto en plena y
recientísima investigación policial y con el narcotráfico o una red de comercio que invo-
lucra múltiples ramales todos delictuales”.

3. La configuración del delito de difamación


Quinto. a) Como se señaló en el considerando tercero, la acción típica del delito tiene
que tener un destinatario determinado, quien viene a ser el sujeto pasivo del delito, b)
En ese sentido, esta Corte Suprema en el Recurso de Nulidad número tres mil quinientos
diecisiete-dos mil ocho-Ancash, del veinticinco de enero de dos mil diez, señala que “el

402 Instituto Pacífico Volumen 23 • Mayo 2016


JURISPRUDENCIA RELEVANTE: El delito de difamación

querellado, al proferir las frases cuestionadas de manera genérica, sin referirse directamen-
te al querellante o a la asociación que representa, no permite concluir que las expresiones
que profirió el encausado se subsuman en el referido tiempo penal”.
Sexto. En el presente caso, se advierte que los destinatarios de los términos “maleantes”
y “cacos”, son LAN, John Charles Kirch, jefe de Seguridad de Lima Airport Partners y
los accionistas o dueños de esa empresa. Pero no se dirige contra las representantes lega-
les de Lima Airport Partners, Milagros Montes Morote y Catherine Pacheco Quesada,
por lo que estos dichos no configuran el delito de difamación en contra de las referidas
agraviadas.
Séptimo. Sobre la afectación a la empresa, como ha señalado el Tribunal Constitucional,
en la sentencias recaídas en los expedientes números cero nueve cero cinco-dos mil uno-
AA/TC y cero cuatro cero siete dos-dos mil nueve-PA/TC, las personas jurídicas son titu-
lares del derecho a la buena reputación, de ahí que no se le puede desproteger de ataques
contra la “imagen” que tienen frente a los demás o ante el descrédito de terceros de toda
organización creada por los individuos.
Octavo. Sin embargo, como se ha referido, el sujeto pasivo del delito debe estar determi-
nado y en este caso, las afirmaciones del querellado se dirigen a personas naturales, no a la
jurídica, por lo que no se cumple con el supuesto del tipo penal y corresponde confirmar
la venida en grado.

DECISIÓN:
Con lo expuesto por el Fiscal Supremo en lo Penal, declararon: NO HABER NULIDAD
en la sentencia de fojas seiscientos treinta y siete, del doce de marzo de dos mil trece que
confirmó la sentencia de primera instancia que absolvió de la acusación fiscal a Herbert
Carlos Mujica Rojas como autor del delito contra el Honor-difamación agravada, en
perjuicio de Milagros Montes Morote, Catherine Pacheco Quesada y la Empresa Lima
Airport Partners; con lo demás que contiene, notificándose y los devolvieron.-

S.S.
VILLA STEIN / RODRÍGUEZ TINEO / PARIONA PASTRANA / NEYRA FLORES
/ LOLI BONILLA

Volumen 23 • Mayo 2016 Actualidad Penal 403


Actualidad

Penal JURISPRUDENCIA RELEVANTE: El delito de difamación

3.ª SENTENCIA: Los límites del derecho cons-


titucional a la libertad de expresión y de infor-
mación
Sumilla: “10. Un primer criterio, como se ha expuesto, está referido
al ámbito sobre el que recaen las expresiones calificadas de ofensivas
al honor de las personas. La naturaleza pública de las libertades de
información y de expresión, vinculadas a la formación de la opinión
ciudadana, exige que las expresiones incidan en la esfera pública —no en
la intimidad de las personas y de quienes guarden con ella una personal
y estrecha vinculación familiar, que es materia de otro análisis, centrado
en el interés público del asunto sobre el que se informa o en el interés
legítimo del público para su conocimiento—. Obviamente, la protección
del afectado se relativizará —en función al máximo nivel de su eficacia
justificadora— cuando las expresiones cuestionadas incidan en personajes
públicos o de relevancia pública, quienes, en aras del interés general en
juego, deben soportar cierto riesgo a que sus derechos subjetivos resulten
afectados por expresiones o informaciones de ese calibre —más aún si
las expresiones importan una crítica política, en tanto estas se perciben
como instrumento de los derechos de participación política—: así lo
ha reconocido la Corte Interamericana de Derechos Humanos en la
sentencia Herrera Ulloa, del 2 de julio de 2004, que tratándose de
funcionarios públicos ha expresado que su honor debe ser protegido
de manera acorde con los principios del pluralismo democrático. En
todos estos casos, en unos más que otros, los límites al ejercicio de esas
libertades son más amplios”.

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA


PLENO JURISDICCIONAL DE LAS SALES PENALES
PERMANENTE Y TRANSITORIAS

ACUERDO PLENARIO N.° 32006/CJ116

Concordancia Jurisprudencial
Art. 116 TUO LOPJ
ASUNTO: Delitos contra el honor personal y derecho
constitucional a la libertad de expresión y de información

Lima, trece de octubre dos mil seis.-

Los Vocales de lo Penal, integrantes de las Salas Permanente y Transitorias de la Corte


Suprema de Justicia de la República, reunidas en Pleno Jurisprudencial, de conformidad

404 Instituto Pacífico Volumen 23 • Mayo 2016


JURISPRUDENCIA RELEVANTE: El delito de difamación

con lo dispuesto en el artículo veintidós del Texto Único Ordenado de la Ley Orgánica
del Poder Judicial, han pronunciado el siguiente:

ACUERDO PLENARIO
I. ANTECEDENTES
1. Las Salas Penales Permanente y Transitorias de la Corte Suprema de Justicia de la
República, con la autorización del Consejo Ejecutivo del Poder Judicial, acordaron rea-
lizar un Pleno Jurisdiccional de los Vocales de lo Penal, a fin de dar cumplimiento a lo
dispuesto por los artículos 22 y 116 del Texto Único Ordenado de la Ley Orgánica del
Poder Judicial.
2. Para estos efectos, con carácter preparatorio, se delimitó el ámbito de las Ejecutorias
Supremas que correspondían analizar y se aprobó revisar las decisiones dictadas en el
segundo semestre del presente año. A continuación, el Equipo de Trabajo designado al
efecto, bajo la coordinación del Señor San Martín Castro, presentó a cada Sala un con-
junto de Ejecutorias que podían cumplir ese cometido. Las Salas Permanente y Primera
Transitoria —de donde emanaron las Ejecutorias analizadas—, en sesiones preliminares,
resolvieron presentar al Pleno las Ejecutorias que estimaron procedentes.
3. En el presente caso, el Pleno decidió tomar como referencia la Ejecutoria Suprema
que analiza y fija criterios para solucionar la colisión que puede presentarse entre el delito
contra el honor —protección constitucional al honor y a la reputación— y el derecho
constitucional a la libertad de expresión. Se trata de la Ejecutoria recaída en el recurso de
nulidad número 4208-2005/Lima, del 18 de octubre de 2005.
4. En tal virtud, se resolvió invocar el artículo 116 del Texto Único Ordenado de la Ley
Orgánica del Poder Judicial que, en esencia, faculta a las Salas Especializadas del Poder
Judicial dictar Acuerdos Plenarios con la finalidad de concordar jurisprudencia de su
especialidad. Dada la complejidad y amplitud del tema abordado, que rebasa los aspectos
tratados en la Ejecutoria Supremas analizada, se decidió redactar un Acuerdo Plenario
incorporando los fundamentos jurídicos correspondientes necesarios para configurar una
doctrina legal y disponer su carácter de precedente vinculante.
5. La deliberación y votación se realizó el día de la fecha. Como resultado del debate y en
virtud de la votación efectuada, por unanimidad, se emitió el presente Acuerdo Plenario.
Se designaron como ponentes a los señores San Martín Castro y Calderón Castillo, quie-
nes expresan el parecer del Pleno.

II. FUNDAMENTOS JURÍDICOS


6. Los artículos 130 al 132 del Código Penal instituyen los delitos de injuria, difamación
y calumnia como figuras penales que protegen el bien jurídico honor. El honor es un
concepto jurídico ciertamente indeterminado y variable, cuya delimitación depende de
las normas, valores e ideas sociales vigentes en cada momento histórico, pero que en todo
caso, desde una perspectiva objetiva, aluden a la suma de cualidades que se atribuyen a la
persona y que son necesarias para el cumplimiento de los roles específicos que se le enco-
miendan. Desde un sentido subjetivo el honor importa la conciencia y el sentimiento que
tiene la persona de su propia valía y prestigio; reputación y la propia estimación son sus
dos elementos constitutivos [en igual sentido se ha pronunciado el Tribunal Constitucio-

Volumen 23 • Mayo 2016 Actualidad Penal 405


Actualidad

Penal JURISPRUDENCIA RELEVANTE: El delito de difamación

nal en la sentencia número 0018-1996-AI/TC, del 29.4.1997, que hace mención al ho-
nor interno y al honor externo, y llega a decir que la injuria, a diferencia de la difamación
y la calumnia, solo inciden el honor interno, que es muy subjetivo]. Este bien jurídico
está reconocido por el artículo 2, numeral 7), de la Constitución, y constituye un derecho
fundamental que ella protege, y que se deriva de la dignidad de la persona —constituye la
esencia misma del honor y determina su contenido—, en cuya virtud los ataques al honor
son ataques inmediatos a la dignidad de la persona. Su objeto, tiene expuesto el Tribunal
Constitucional en la sentencia número 2790-2002-AA/TC, del 30.1.2003, es proteger a
su titular contra el escarnecimiento o la humillación, ante sí o ante los demás, e incluso
frente al ejercicio arbitrario de las libertades de expresión e información, puesto que la
información que se comunique, en ningún caso, puede resultar injuriosa o despectiva.
7. Paralelamente, la Constitución, en su artículo 2, numeral 4), también reconoce y con-
sidera un derecho fundamental común a todas las personas las libertades de información,
opinión, expresión y difusión del pensamiento mediante la palabra oral o escrita o la
imagen, por cualquier medio de comunicación social. Son sujetos de este derecho la
colectividad y cada uno de sus miembros, no son solo los titulares del órgano o medio
de comunicación social o los profesionales del periodismo. Desde luego, el ejercicio de
este derecho fundamental —dado el carácter o fundamento esencial que ostenta en una
sociedad democrática [[Link].: STEDH, Asunto Worm vs. Austria, del 29.8.1997, § 47]—
modifica el tratamiento de los delitos contra el honor en aquellos supuestos en los que las
conductas objeto de imputación en sede penal han sido realizadas en el ejercicio de dichas
libertades. Como es evidente, por lo general se presenta un problema entre la protección
constitucional de dichas libertades y el derecho al honor, dada su relación conflictiva
que se concreta en que el derecho al honor no solo es un derecho fundamental sino que
está configurado como un límite especial a las libertades antes mencionadas —tiene una
naturaleza de libertad negativa, que en el Derecho penal nacional se aborda mediante
la creación de los tres delitos inicialmente mencionados— [“Los delitos cometidos por
medio del libro, la prensa y demás de comunicación social se tipifican en el Código Penal
y se juzgan en el fuero común”: segundo párrafo del numeral 4) del artículo 2 Constitu-
cional]. La Corte Interamericana de Derechos Humanos en la sentencia Herrera Ulloa vs.
Costa Rica, del 2 de julio de 2004, precisó que el derecho a la libertad de expresión y de
pensamiento no es absoluto, cuyas restricciones deben cumplir tres requisitos, a saber: 1)
deben estar expresamente fijadas por la ley; 2) deben estar destinadas a proteger ya sea los
derechos o la reputación de los demás, o la protección de la seguridad nacional, el orden
público o la salud o moral pública; y 3) deben ser necesarias en una sociedad democrática.
8. La solución del conflicto pasa por la formulación de un juicio ponderativo que ten-
ga en cuenta las circunstancias de cada caso en particular y permita determinar que la
conducta atentatoria contra el honor está justificada por ampararse en el ejercicio de las
libertades de expresión o de información. La base de esta posición estriba en que, en
principio, los dos derechos en conflicto: honor y libertades de expresión —manifestación
de opiniones o juicios de valor— y de información —imputación o narración de hechos
concretos—, gozan de igual rango constitucional, por lo que ninguno tiene carácter ab-
soluto respecto del otro [ambos tienen naturaleza de derecho-principio]. A este efecto,
uno de los métodos posibles, que es del caso utilizar para el juicio ponderativo, exige fijar
el ámbito propio de cada derecho, luego verificar la concurrencia de los presupuestos

406 Instituto Pacífico Volumen 23 • Mayo 2016


JURISPRUDENCIA RELEVANTE: El delito de difamación

formales de la limitación, a continuación valorar bajo el principio de proporcionalidad el


carácter justificado o injustificado de la injerencia y, finalmente, comprobar que el límite
que se trate respeta el contenido el contenido esencial del derecho limitado.
9. Una vez determinada legalmente la concurrencia de los presupuestos típicos del delito
en cuestión —paso preliminar e indispensable—, corresponde analizar si se está ante una
causa de justificación —si la conducta sujeta a la valoración penal constituye o no un
ejercicio de las libertades de expresión e información—. Es insuficiente para la resolución
del conflicto entre el delito contra el honor y las libertades de información y de expresión
el análisis del elemento subjetivo del indicado delito, en atención a la dimensión pública e
institucional que caracteriza a estas últimas y que excede el ámbito personal que distingue
al primero.
En nuestro Código Penal la causa de justificación que en estos casos es de invocar es la
prevista en el inciso 8) del artículo 20, que reconoce como causa de exención de respon-
sabilidad penal “El que obra [...] en el ejercicio legítimo de un derecho...”, es decir, de los
derechos de información y de expresión. Estos derechos, o libertades, pueden justificar
injerencias en el honor ajeno, a cuyo efecto es de analizar el ámbito sobre el que recaen las
frases consideradas ofensivas, los requisitos del ejercicio de ambos derechos y la calidad
—falsedad o no— de las aludidas expresiones.
10. Un primer criterio, como se ha expuesto, está referido al ámbito sobre el que recaen
las expresiones calificadas de ofensivas al honor de las personas. La naturaleza pública
de las libertades de información y de expresión, vinculadas a la formación de la opinión
ciudadana, exige que las expresiones incidan en la esfera pública —no en la intimidad de
las personas y de quienes guarden con ella una personal y estrecha vinculación familiar,
que es materia de otro análisis, centrado en el interés público del asunto sobre el que
se informa o en el interés legítimo del público para su conocimiento—. Obviamente,
la protección del afectado se relativizará —en función al máximo nivel de su eficacia
justificadora— cuando las expresiones cuestionadas incidan en personajes públicos o de
relevancia pública, quienes, en aras del interés general en juego, deben soportar cierto
riesgo a que sus derechos subjetivos resulten afectados por expresiones o informaciones
de ese calibre —más aún si las expresiones importan una crítica política, en tanto estas se
perciben como instrumento de los derechos de participación política—: así lo ha recono-
cido la Corte Interamericana de Derechos Humanos en la sentencia Herrera Ulloa, del
2 de julio de 2004, que tratándose de funcionarios públicos ha expresado que su honor
debe ser protegido de manera acorde con los principios del pluralismo democrático. En
todos estos casos, en unos más que otros, los límites al ejercicio de esas libertades son más
amplios.
11. El otro criterio está circunscrito a los requisitos del ejercicio de las libertades de infor-
mación y de expresión. Se ha respetar el contenido esencial de la dignidad de la persona.
En primer lugar, no están amparadas las frases objetiva o formalmente injuriosas, los
insultos o las insinuaciones insidiosas y vejaciones —con independencia de la verdad de
lo que se vierta o de la corrección de los juicios de valor que contienen—, pues resultan
impertinentes —desconectadas de su finalidad crítica o informativa— e innecesarias al
pensamiento o idea que se exprese y materializan un desprecio por la personalidad ajena.
Es claro que está permitido en el ejercicio de las libertades de información y de expresión
que se realice una evaluación personal, por desfavorable que sea, de una conducta, pero

Volumen 23 • Mayo 2016 Actualidad Penal 407


Actualidad

Penal JURISPRUDENCIA RELEVANTE: El delito de difamación

no lo está emplear calificativos que, apreciados en su significado usual y en su contexto,


evidencian menosprecio o animosidad.
12. En segundo lugar, el ejercicio legítimo de la libertad de información requiere la con-
currencia de la veracidad de los hechos y de la información que se profiera. Debe ejer-
cerse de modo subjetivamente veraz [el Tribunal Constitucional, en la sentencia número
0905-2001-AI/TC, del 14.8.2002, ha precisado al respecto que el objeto protegido de
ambas libertades es la comunicación libre, tanto la de los hechos como la de las opinio-
nes —incluye apreciaciones y juicios de valor—; y, tratándose de hechos difundidos,
para merecer protección constitucional, requieren ser veraces, lo que supone la asunción
de ciertos deberes y responsabilidades delicadísimos por quienes tienen la condición de
sujetos informantes]. Ello significa que la protección constitucional no alcanza cuando el
autor es consciente de que no dice o escribe verdad cuando atribuye a otro una determi-
nada conducta —dolo directo— o cuando, siendo falsa la información en cuestión, no
mostró interés o diligencia mínima en la comprobación de la verdad —dolo eventual—.
En este último caso, el autor actúa sin observar los deberes subjetivos de comprobación
razonable de la fiabilidad o viabilidad de la información o de la fuente de la misma,
delimitación que debe hacerse desde parámetros subjetivos: se requiere que la informa-
ción haya sido diligentemente contrastada con datos objetivos e imparciales [El Tribunal
Constitucional, en la sentencia número 6712-2005-HC/TC, del 17-10-2005, precisó
que la información veraz como contenido esencial del derecho no se refiere explícitamen-
te a una verdad inobjetable e incontrastable, sino más bien a una actitud adecuada de
quien informa en la búsqueda de la verdad, respetando lo que se conoce como el deber
de diligencia, y a contextualizarla de manera conveniente; es decir, se busca amparar la
verosimilitud de la información].
No se protege, por tanto, a quienes, defraudando el derecho de todos a recibir infor-
mación veraz, actúen con menosprecio de la verdad o falsedad de lo comunicado, com-
portándose irresponsablemente al transmitir como hechos verdaderos simples rumores
carentes de toda constatación o meras invenciones o insinuaciones insidiosas; las noticias,
para gozar de protección constitucional, deben ser diligencias comprobadas y sustentadas
en hechos objetivos, debiendo acreditarse en todo caso la malicia del informador.
Es de destacar, en este punto, la doctrina jurisprudencial del Tribunal Constitucional
Español —entre otras muchas, la sentencia número 76/2002, del 8.4.2002 (§ 3)— que
ha puntualizado que el específico deber de diligencia es exigible con diferente grado de
intensidad en función de que la noticia se presente como una comunicación neutra, en
cuanto procedente de la originaria información de otro medio de comunicación o fuente
informativa, de la que simplemente se da traslado, o bien de que se trate de una informa-
ción asumida por un medio periodístico y su autor como propia, en cuyo caso el deber de
diligencia para contrastar la veracidad de los hechos comunicados no admite atenuación
o flexibilidad alguno, sino que su cumplimiento debe ser requerido en todo su rigor.
Para los supuestos de reportaje neutral el deber de diligencia se satisface con la consta-
tación de la verdad del hecho de la declaración, pero no se extiende en principio a la
necesidad de acreditar la verdad de lo declarado, aún cuando se exige la indicación de la
persona —debidamente identificada— que lo proporciona [a este se le exige la veracidad
de lo expresado], siempre que no se trate de una fuente genérica o no se determinó quién
hizo las declaraciones, sin incluir opiniones personales de ninguna clase. Por lo demás, no

408 Instituto Pacífico Volumen 23 • Mayo 2016


JURISPRUDENCIA RELEVANTE: El delito de difamación

se excluye la protección constitucional cuando media un error informativo recaído sobre


cuestiones de relevancia secundaria en el contexto de un reportaje periodístico.
13. Otra ponderación se ha de realizar cuando se está ante el ejercicio de la libertad de ex-
presión u opinión. Como es evidente, las opiniones y los juicios de valor —que compren-
de la crítica a la conducta de otro— son imposibles de probar [el Tribunal Constitucional
ha dejado expuesto que, por su propia naturaleza, los juicios de valor, las opiniones, los
pensamientos o las ideas de cada persona pueda tener son de naturaleza estrictamente
subjetivas y, por tanto, no pueden ser sometidos a un test de veracidad, Sentencia del
Tribunal Constitucional número 0905-2001-AA/TC, del 14.8.2002]. Por tanto, el ele-
mento ponderativo que corresponde está vinculado al principio de proporcionalidad,
en cuya virtud el análisis está centrado en determinar el interés público de las frases
cuestionadas —deben desbordar la esfera privada de las personas, única posibilidad que
permite advertir la necesidad y relevancia para lo que constituye el interés público de la
opinión— y la presencia o no de expresiones indudablemente ultrajantes u ofensivas, que
denotan que están desprovistas de fundamento y o formuladas de mala fe —sin relación
con las ideas u opiniones que se expongan y, por tanto, innecesarias a ese propósito, a la
que por cierto son ajenas expresiones duras o desabridas y que puedan molestar, inquietar
o disgustar a quien se dirige.

III. DECISIÓN
14. En atención a lo expuesto, las Salas Penales Permanente y Transitorias de la Corte
Suprema de Justicia de la República, reunidas en Pleno Jurisdiccional, y de conformidad
con lo dispuesto por el artículo 116 del Texto Único Ordenado de la Ley Orgánica del
Poder Judicial; por unanimidad;

ACORDÓ:
15. ESTABLECER como doctrina legal, las reglas de ponderación precisadas en los pá-
rrafos 8 al 13 del presente Acuerdo Plenario. En consecuencia, dichos párrafos constitu-
yen precedentes vinculantes.
16. PRECISAR que el principio jurisprudencial que contienen la doctrina legal antes
mencionada debe ser invocado por los Magistrados de todas las instancias judiciales, sin
perjuicio de la excepción que estipula el segundo párrafo del artículo 22 del Texto Único
Ordenado de la Ley Orgánica del Poder Judicial.
17. PUBLICAR el presente Acuerdo Plenario en el diario oficial El Peruano. Hágase
saber.-

S.S.
SALAS GAMBOA / SIVINA HURTADO / GONZÁLES CAMPOS/ SAN MARTÍN
CASTRO/ VALDÉZ ROCA / BARRIENTOS PEÑA / VEGA VEGA / LECAROS
CORNEJO / MOLINA ORDÓÑEZ / PEIRANO SÁNCHEZ / VINATEA MEDINA
/ PRÍNCIPE TRUJILLO / CALDERÓN CASTILLO / URBINA GAMBINI

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derecho procesal penal, derecho penal constitucional, litigación estratégica, derecho penitenciario,
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interpretativa o crítica, recurriendo a fuentes originales (doctrinaria, jurisprudencial y legislativa).
Comentario de jurisprudencia. Estudio que presenta el análisis de una sentencia desde una
perspectiva interpretativa o crítica, recurriendo a fuentes originales (doctrinaria, jurisprudencial
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sidera fraude científico. Se deben usar las comillas para indicar las palabras de otro, o cuando se
parafrasee, se debe dar crédito al autor de la fuente.
Estructuración del manuscrito

Elementos de la responsabilidad civil extracontractual


1. El hecho causante del daño
2. El daño o perjuicio
2.1. El objeto del daño
2.2. Sujetos del daño
2.2.1. El agente causante del daño o sujeto activo
2.2.2. Sujeto pasivo o víctima del daño
2.3. Entidad y magnitud del daño
2.4. Tipos de daños
2.4.1. Daños resarcibles
2.4.2. Daños no resarcibles
A. Daños autorizados o justificados
a. Daños ocasionados en ejercicio legítimo de un derecho

Referencias bibliográficas

• Libros con un autor


C A, José Luis, El delito de negociación incompatible, Lima: Instituto Pacífico,
2015.
• Libros con varios autores
Z, Eugenio Raúl; Alejandro A y Alejandro S, Manual de derecho
penal. Parte general, Buenos Aires: Ediar, 2005.
B G   T, Ignacio; Luis A Z; Nicolás G
R; Juan Carlos F O y José Ramón S P, Lecciones de
derecho penal. Parte general, 2.ª ed., Barcelona: Praxis, 1999.
• Libros traducidos
J, Hans-Heinrich y Thomas W, Tratado de derecho penal. Parte general,
vol. I, traducción de la 5.ª edición alemana (1996), renovada y ampliada por Miguel
Olmedo Cardenete, Lima: Instituto Pacífico, 2014.
• Artículos en libros colectivos
H, Tatjana, “Responsabilidad democrática y participación de legos en los procesos
penales”, en R A, Luis (coord.), El proceso penal acusatorio, Lima: Instituto
Pacífico, 2015, pp. 197-218.
• Artículos en revistas
M L, José, “La ‘venta’ de influencias reales o simuladas en el Código Penal
peruano y su relación con el ejercicio legítimo de la profesión de abogado. La deroga-
ción de facto del delito efectuada por la Corte Suprema de Justicia de la República”,
en Actualidad Penal, vol. 19, Lima: enero del 2016, pp. 66-86.
• Artículos online
N F, Jordi, “La razón de ser de la presunción de inocencia”, en InDret,
N.° 1/2016, Barcelona: enero del 2016. Recuperado de <[Link]
pdf/1203_es.pdf>.
• Tesis
G V, Tomás Aladino, El resarcimiento del daño en el proceso penal, tesis
para optar el grado académico de magíster con mención en Ciencias Penales, Lima:
Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 1999.
• Resoluciones
S P P (ponente: Sr. Juez Josué P), Recurso de Nulidad N.°
1843-2014 Ucayali, Lima: 4 de junio del 2015.
T C, Expediente N.° 01170-2012-PA/TC, Lima: 31 de marzo
del 2015.
C I  D H, caso Usón Ramírez vs. Venezuela,
San José: 20 de noviembre del 2009.
• Leyes
C   R, Ley N.° 29647: Ley que prorroga el plazo legal y restituye
beneficios tributarios en el departamento de Loreto, Lima: 1 de enero del 2011.

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Los artículos y comentarios recibidos, antes de su publicación, serán arbitrados anónimamente


(la identidad de los autores de los manuscritos se oculta a los revisores durante el proceso de
revisión), para ello recurrimos a evaluadores externos a la revista.
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