DD328 – NEUROPSICOLOGÍA
CASO PRÁCTICO
Oliver Sacks fue un neurólogo y escritor británico, aficionado a la Química y
divulgador de la ciencia, sobre todo de lo relativo a su especialidad, la
neurología. Entre sus obras está “El hombre que confundió a su mujer con un
sombrero”. Uno de sus capítulos es el reflejado en el texto de abajo.
TEXTO:
La señora S., una mujer inteligente de sesenta años, ha sufrido un grave
ataque que afecta a las partes posteriores y más profundas del hemisferio
cerebral derecho. Conserva plenamente la inteligencia... y el humor. A veces
se queja a las enfermeras de que no le han puesto el postre o el café en la
bandeja. Cuando las enfermeras le explican: «Pero, señora S., lo tiene ahí, a la
izquierda», parece no entender lo que le dicen, y no mira a la izquierda. Si
tiene la cabeza ligeramente girada, de manera que resulte visible el postre
para la mitad derecha intacta del campo visual, dice: «Vaya, pero si está ahí...
pues antes no estaba». La señora S. ha perdido totalmente la noción de
«izquierda», tanto por lo que se refiere al mundo como a su propio cuerpo. Se
queja a veces de que las raciones son demasiado pequeñas, pero esto se debe
a que sólo come de la mitad derecha del plato... no cae en la cuenta de que
pueda haber también una mitad izquierda. A veces se pinta los labios y se
maquilla la mitad derecha de la cara, olvidándose por completo de la
izquierda: es casi imposible tratar estos problemas porque no hay modo de
atraer su atención hacia ellos («Hemidesatención», ver Battersby 1956) y no
tiene ni idea de que existan. Lo sabe intelectualmente, y puede comprenderlo,
y reírse; pero le es imposible saberlo de una forma directa. Al saberlo
intelectualmente, al saberlo por deducción, ha elaborado estrategias para
resolverlo. No puede mirar a la izquierda, directamente, no puede girar a la
izquierda, así que lo que hace es girar a la derecha... y hacer un círculo
completo. Por eso solicitó, y se le facilitó, una silla de ruedas giratoria. Y ahora,
si no puede encontrar algo que sabe que debería estar, gira a la derecha,
haciendo un círculo, hasta que lo ve. Este procedimiento le parece
notablemente práctico si no puede hallar el café o el postre. Si la ración le
parece demasiado pequeña, se gira a la derecha, mirando en esa misma
dirección, hasta que se hace visible la mitad que faltaba, entonces se la come,
o se come más bien la mitad, y siente menos hambre que antes. Pero si aún
tiene hambre, o piensa en el asunto y se da cuenta de que quizás haya visto
sólo la mitad de la mitad perdida, realiza una segunda rotación hasta que ve el
cuarto restante, y lo bisecciona de nuevo también. Suele bastar con esto (si
echamos cuentas, se habrá comido ya las siete octavas partes de su ración)
pero si lo considera necesario, si se siente particularmente hambrienta u
obsesionada, da una tercera vuelta y se asegura otra dieciseisava parte de la
ración (dejando en el plato, desde luego, el dieciseisavo restante, el de la
izquierda). —Es absurdo —dice—. Es como la flecha de Zenón... nunca acabo
de llegar.
Puede parecer raro, pero ¿qué otra cosa puedo hacer, dadas las
circunstancias? En principio da la impresión de que le sería muchísimo más
fácil girar el plato que girarse ella. La señora S. está de acuerdo en eso, y lo ha
intentado... o intentó intentarlo, por lo menos. Pero le resulta absurdamente
difícil, no es algo que se produzca de modo natural, mientras que girar en la
silla lo es, porque su mirada, la atención, los impulsos y movimientos
espontáneos, están así dirigidos todos, exclusiva e instintivamente, hacia la
derecha. A la señora S. le resultaban particularmente desagradables las burlas
de que la hacían objeto cuando aparecía con sólo la mitad de la cara
maquillada, el lado izquierdo absurdamente vacío de carmín y de colorete. —
Yo miro en el espejo —decía— y pinto todo lo que veo. ¿No sería posible, nos
preguntamos, que tuviese un «espejo» con el que pudiese ver el lado izquierdo
de la cara por la derecha? Es decir, tal como la vería otra persona situada
delante de ella. Probamos un sistema de video, con la cámara y el monitor
enfocados hacia ella y los resultados fueron chocantes y extraños. Utilizando
como «espejo» la pantalla de video, veía el lado izquierdo de la cara a la
derecha, una experiencia desconcertante hasta para una persona normal
(como muy bien sabe todo el que haya intentado afeitarse utilizando una
pantalla de video), y doblemente desconcertante, inquietante, para ella,
porque para la señora S. el lado izquierdo de su rostro y de su cuerpo, el que
veía ahora, no le transmitía ninguna sensación, no tenía para ella existencia,
debido al ataque. —¡Quítenme eso de ahí! —gritó, muy alterada y
desconcertada, así que no investigamos más por esa vía. Es una lástima
porque, como plantea también R. L. Gregory, esas formas de retroacción
videográfica podrían ser muy fructíferas para estos pacientes con
hemidesatención y extinción del hemicampo izquierdo. El asunto es tan
desconcertante físicamente, metafísicamente incluso, que sólo la
experimentación nos puede guiar.
Instrucciones para el desarrollo de la
actividad
Luego de leer el texto anterior, resume e identifica los síndromes
neuropsicológicos.
Los síndromes neuropsicológicos que podemos identificar en este caso son los
siguientes:
1. AGNOSIA VISUAL APERCEPTIVA
Portellano (2005) define la agnosia como una alteración caracterizada por la
incapacidad para reconocer estímulos familiares y atribuirles significado. Impide la
interpretación correcta del significado de los estímulos, pero no se debe a déficits
sensoriales, sino que está causada por lesión de áreas asociativas del córtex
cerebral, frecuentemente como consecuencia de accidentes cardiovasculares. La
lesión de otras áreas del encéfalo como el tálamo o de fibras conectivas como el
cuerpo calloso y fascículos de asociación intracorticales también puede provocar
agnosias.
Los requisitos para el diagnóstico de una agnosia son (Portellano, 2005):
Se produce pérdida de capacidad para el reconocimiento de objetos
previamente conocidos por el sujeto.
Los receptores periféricos sensoriales tienen que estar indemnes, o si existe
un déficit parcial, este por si solo no justifica la dificultad para atribuir
significado a los estímulos.
Las áreas primarias del córtex tienen que estar preservadas, sin que exista
trastorno sensitivo motor que justifique la incapacidad para comprender el
significado.
No debe existir hipoestesia o anestesia que impida el reconocimiento de los
estímulos.
No deben existir trastornos atencionales o psiquiátricos que limiten la
capacidad para aprehender el significado del estímulo.
Dentro de la clasificación de las agnosias está:
- Agnosia visual. Según este autor, es la dificultad para el reconocimiento
visual de objetos u otras categorías relacionadas como personas, colores,
estando suficientemente conservada la agudeza visual y la capacidad de
rastreo, así como las funciones mentales superiores y el lenguaje visual.
Sus principales características son (Portellano, 2005):
Ausencia de defectos visuales que justifiquen la agnosia, aunque es
frecuente que se acompañen de trastornos sensoriales como hemianopsia o
cuadrantanopsia.
Presencia de lesiones en las áreas de asociación visual.
No hay déficits atencionales ni en el estado de conciencia que justifiquen el
cuadro agnósico.
El nivel mental esta preservado.
Previamente a la lesión se disponía de capacidad para atribuir un significado
correcto a los estímulos visuales presentados.
Dentro de las agnosias visuales esta la modalidad de:
- Agnosia aperceptiva. Es la incapacidad para percibir y dar significado a
una imagen como consecuencia de lesiones del hemisferio derecho, lo que
impide reconocer figuras geométricas, caras u objetos. Esta capacidad
mejora cuando las imágenes están en movimiento.
- Simultagnosia. Es la incapacidad para interpretar el significado de una
manera global, estando preservada la capacidad para percibir sus partes de
manera aislada. Esta causada por lesiones en áreas de asociación occipital,
especialmente en el hemisferio derecho.
2. AGNOSIA ESPACIAL.
Es la incapacidad para reconocer lugares familiares o la dificultad para orientarse
en el espacio. Se pueden reconocer lugares habituales (casa, calle, barrio, etc.),
pero se pierde la capacidad para que dichos elementos sirvan de referencia y
orientación topográfica. Se debe a lesiones que afectan áreas occipitales o
hipocámpicas del hemisferio derecho o a lesiones occipitales o hipocámpicas
bilaterales. En cuanto a este tipo de agnosia podemos identificar (Funiber, p.40):
Trastorno en la percepción espacial:
- el paciente no puede identificar la posición de los objetos (localización de
estímulos). Se asocia a lesiones del hemisferio derecho en el lóbulo parietal.
- Incapacidad de estimar distancias y alcanzar con la mano objetos en el
campo visual (percepción de profundidad).
Trastorno en la manipulación espacial:
- Implica un defecto en la integración, transformación y uso de la información
espacial que no puede ser debido a fallos en la percepción ni de memoria.
- Se identifica la categoría de heminegligencia que se refiere a la falta de
respuesta ante estímulos presentados en el campo visual contralateral a
una lesión cerebral sin existir una dificultad motora o sensorial. Es parte del
síndrome hemi-inatencion, quienes lo padecen son incapaces de dirigir la
atención hacia el lado contralateral a la lesión cerebral. Esto se observa en
la percepción de estímulos visuales y en el mismo esquema corporal.
3. AGNOSIA TÁCTIL.
Es la incapacidad de reconocer los objetos mediante el tacto, estando preservadas
las áreas primarias. Esta causada por la lesión de las áreas 39-40. En este tipo de
agnosia se puede identificar la modalidad de (Portellano, 2005):
- Autotopagnosia. Es un trastorno del esquema corporal que impide
reconocer las partes del cuerpo bajo órdenes o mediante imitación. Las
personas afectadas son incapaces de identificar o tocar partes del cuerpo
ante una orden verbal, pudiendo manifestarse el problema ante el espejo o
sobre el examinador. El cuadro suele acompañarse de otros trastornos como
alteración en la orientación personal, agnosia digital y desorientación
derecha-izquierda.
Lea con atención la siguiente conversación:
T: ¿Qué edad tiene?
M: ¿Qué quiere saber de
mí? T: ¿Qué edad tiene
usted?
M: Es que cuando voy así… ¡Venga dígame
que quiere! T: ¿Cuántos años tiene?
M: ¿El año que tengo yo?,
¿yo? T: Sí.
M: Tengo 69, los cumplí a primero de años de noviembre del último que
entra, ¡del penúltimo! Sí, sí, sí. Es que yo… y le voy a decir más si quiere
usted. Mire usted yo….para que usted lo sepa… la calle del Carmen, en
la calle del Carmen, si lo conocen ustedes…
T: (el examinador interrumpe al paciente sutilmente).
Instrucciones para el desarrollo de la
actividad
Teniendo en cuenta la conversación presentada anteriormente,
contesta a las siguientes preguntas:
a) Tipo de Afasia que presenta.
AFASIA DE WERNICKE
Según Portellano (2005), es una modalidad de afasia fluida, causada por una lesión
de la circunvolución temporal superior del hemisferio izquierdo (área 22). También
recibe otras denominaciones como Afasia sensorial, acústica, receptiva o central.
Sus principales características son:
Comprensión del lenguaje muy afectada.
El lenguaje es fluido y en ocasiones hiperfluido o logorreico, con parafasias y
paragramatismo. Al hablar se produce una invasión del lenguaje con una
“ensalada de palabras” en la que existe confusión de las características
fonéticas, jergafasia y neologismos.
Frecuentes errores de denominación.
Trastornos en la repetición de palabras.
La estructura fonética del lenguaje esta preservada.
En los casos mas graves se acompaña de alexia y de agrafia afásica.
Anosognosia, sin que el paciente tenga conciencia de su problema.
No se acompaña de hemiplejia, aunque pueden existir afectaciones
hemisensoriales.
b) Teniendo en cuenta el tipo de afasia que presenta señala el
área del cerebro afectada.
Los autores Junque & Barroso (2009), explican que la afasia de Wernicke
se produce como consecuencia de patología vascular afectando al
territorio de distribución de la división inferior de la arteria cerebral media
izquierda. Esta consistentemente asociadas a lesiones en la región
temporal posterior izquierda que afectan al córtex auditivo de asociación
del área 22 de Brodmann situado posteriormente al córtex auditivo
primario, es decir, al área de Wernicke. Es frecuente que la lesión sea más
extensa, incluyendo las AB 37, 39 y 40. Además, la lesión suele afectar
también la sustancia blanca
c) Perfil neuropsicológico característico de la afasia de Wernicke:
Generalmente el perfil neuropsicológico de la afasia de Wernicke es el siguiente
(Junque & Barroso, 2009):
La comprensión del lenguaje oral se encuentra siempre alterada, aunque el
grado varía
considerablemente.
Los pacientes pueden utilizar claves extralingüísticas, como el tono de voz,
la expresión facial, gestos corporales o faciales, etc., para ayudarse en la
comprensión.
La repetición y la denominación por confrontación visual están también
alteradas.
La lectura, tanto en voz alta como comprensiva, se encuentra alterada.
Ocasionalmente, la gravedad de los déficits de comprensión oral y escrita no
son paralelos: algunos pacientes muestran una menor alteración en la
comprensión del lenguaje escrito que en la del lenguaje oral, mientras que
otros presentan el patrón inverso.
La escritura también se encuentra alterada. Las letras están bien formadas,
pero se producen sustituciones y omisiones. El contenido es similar al del
habla: frases vacías, sustituciones de palabras. El resultado final llega a ser
tan ininteligible como su producción verbal. Se han descrito algunos casos
atípicos en los que la expresión escrita es superior a la oral.
Suele presentarse sin signos neurológicos asociados y si existen, son de
poca gravedad.
Puede producirse una ligera paresia de la cara o extremidad superior,
normalmente transitoria, o ciertos déficits sensoriales corticales (alteración
de la discriminación entre dos puntos, astereognosia, alteración del sonido
de la posición).
Si es frecuente, aunque no constante, un defecto en los campos visuales:
una cuadrantanopsia superior derecha o, más raramente, una hemianopsia
derecha.
Algunos pacientes no parecen conscientes o preocupados por su estado.
Otros se muestran irritables y agitados.
d) Instrumentos relevantes utilizados para determinar la lesión.
Algunos de los principales instrumentos con los que se puede hacer una correcta
evaluación son:
PRUEBA DE BOSTON PARA EL DIAGNOSTICO DE LA AFASIA. Según
Ardila y Roselli (2007), esta prueba constituye uno de los instrumentos más
útiles para el diagnóstico de las afasias en años recientes. Permite obtener
un perfil general del lenguaje del paciente en diversas áreas: fluidez,
comprensión auditiva, denominación, lectura, escritura y música, además de
una escala parietal.
BATERIA DE AFASIAS WESTERN. Evalúa los principales aspectos clínicos
de la función del lenguaje: contenido fluidez, comprensión oral, repetición y
denominación, así como lectura, escritura y calculo. El sistema de
puntuación proporcional las medidas generales de afectación: el cociente de
afasia (AQ) y el cociente cortical (CQ) que incluye las pruebas no verbales
(Biblioteca Creena, 2020).
PRUEBA DE MINNESOTA PARA EL DIAGNOSTICO DIFERENCIAL DE
LAS AFASIAS. Es un método objetivo de preguntar y hacer observaciones
acerca del lenguaje en pacientes afásicos. El test está dividido en 5
secciones: perturbaciones auditivas, perturbaciones visuales y de lectura,
perturbaciones del habla y el lenguaje, perturbaciones visomotoras y de
escritura, perturbaciones en las relaciones numéricas y procesos
aritméticos. Los test en cada sesión están organizados en orden de
dificultad. Existen test “fáciles” que exploran las habilidades residuales en
pacientes con afasia severa y test “difíciles” sensitivos para identificar
disturbios afásicos. Entre estos extremos, los test de difícil graduación
permiten determinar el nivel en el que se afecta cada una de las
modalidades del lenguaje (Universidad de Lima, 2024).
EXAMEN MULTILINGÜE DE LAS AFASIAS. Esta batería aporta un examen
sistemático de los componentes receptivo, expresivo y de memoria
inmediata de las funciones lingüísticas. Consta de siete subtest:
denominación por confrontación visual, repetición de oraciones, fluencias
verbales, deletreo (oral, escrito, usando tarjetas con letras), versión del
Token Test, comprensión oral de palabras y oraciones, y comprensión
lectora de palabras y oraciones. También incluye dos escalas de valoración,
una para la articulación del habla y otra para la ejecución de la escritura.
Una ventaja del test es, que cada subtest puede utilizarse por separado. Al
disponer de versiones paralelas para algunas de las pruebas, puede
utilizarse en situaciones en las que deban realizarse valoraciones muy
seguidas, por ejemplo, antes y después de una intervención de neurocirugía
(Gómez, 2008)
ÍNDICE PORCH DE HABILIDAD COMUNICATIVA (PICA). Valora la
capacidad que tiene el paciente afásico para comunicarse y su evolución a
lo largo del tiempo. Se compone de 18 subtest que pueden agruparse según
la modalidad de respuesta solicitada: verbal (4 subtest), gestual-
manipulativa (8 subtest) y grafica (6 subtest). Las funciones comunicativas
que valora son: competencia verbal, expresión escrita, comprensión oral y
lectora, expresión gestual y copia grafica (Gómez, 2008).
e) Descripción de un programa específico de rehabilitación.
Neuron (2024), explica que el abordaje logopédico de la afasia está encaminado a
mejorar la calidad de vida de la persona que la padece. El objetivo principal será
lograr una comunicación efectiva, ya sea mediante la restauración del lenguaje o
haciendo uso de sistemas alternativos de comunicación. Trabajar un lenguaje
significativo, actividades motivantes y centradas en la persona y su entorno
favorecerán mejoras a nivel neurorrehabilitador.
El tratamiento de la afasia de Wernicke puede incluir (Mentes Abiertas Psicología,
2024) :
Terapia del lenguaje: sesiones con un fonoaudiólogo.
Rehabilitación cognitiva: ejercicios para mejorar las funciones cognitivas
relacionadas con el lenguaje.
Soporte emocional: apoyo psicológico para ayudar a los pacientes a lidiar
con el impacto emocional de la afasia.
Intervención médica: tratamiento de la causa subyacente, como
medicamentos.
Según el National Institute on Deafness and other Communications Disorders
(2017), la terapia del habla y del lenguaje se utilizan para ayudar a los pacientes a
recuperar su habilidad para comunicarse. La terapia individual se centra en las
necesidades específicas de la persona, y la terapia de grupo da la oportunidad de
utilizar las nuevas habilidades de comunicación con un grupo pequeño de
personas. Los pacientes con afasia se están integrando cada vez más a actividades
como clubes de lectura, grupos de tecnología y clubes arte y teatro, logrando
experiencias que los ayudan a recuperar su confianza y la autoestima social,
además de mejorar sus habilidades de comunicación. La participación de los
familiares es una parte esencial en el tratamiento de la afasia, ya que pueden
aprender la mejor manera de comunicarse y adaptarse a los cambios de vida que
se presentan en un paciente con afasia, por tanto, es recomendable:
Participar en las sesiones de terapia, si es posible.
Hablar de una manera más simple usando frases cortas y sencillas.
Repetir el contenido de las palabras o escribir palabras clave para aclarar el
significado cuando sea necesario.
Hablar de manera natural y de forma apropiada para un adulto.
Limitar las distracciones (apagar o bajar el volumen de la radio o la TV).
Incluir al paciente en conversaciones.
Pedir y valorar su opinión, especialmente en los asuntos familiares.
Animar cualquier tipo de comunicación, mediante habla, gestos, señales o
dibujos.
Evitar corregir lo que dice.
Darle mucho tiempo para hablar.
Ayudarlo a participar en actividades fuera del hogar.
Buscar grupos de apoyo como clubes para personas que han tenido un
ataque al cerebro.
Lea con atención el siguiente texto:
Hoy la tía de Pedro ha venido a visitarlo. Pedro quiere mucho a su tía pero hoy
lleva un nuevo peinado que Pedro encuentra feo. Pedro cree que su tía está
horrorosa con ese pelo y que le quedaba mucho mejor el que llevaba antes.
Pero cuando su tía le pregunta “¿Qué te parece mi nuevo peinado?”, Pedro
dice “Oh! Estás muy guapa.
Instrucciones para el desarrollo de la
actividad
Luego de leído el texto, imagina la respuesta de un paciente con daño
orbitofrontal ante la anterior historia. Escribe lo que se podría decir
cuando se le preguntara: “¿Por qué el personaje de la historia ha dicho
eso?”
Explica por qué responde de esa manera.
Estaríamos ante un paciente con un daño en el circuito orbitofrontal relacionado
con el sistema límbico, que interviene en el procesamiento, interpretación y
regulación de las emociones.
Según Bausela (2007), los pacientes con lesiones prefrontales orbitales muestran
un síndrome (orbitofrontal) caracterizado por desinhibición de las pulsiones y
liberación de la conducta de los mecanismos reguladores normales. Son pacientes
que exhiben expresiones desinhibidas de la pulsión, respuestas impulsivas a los
estímulos ambientales y estado de ánimo elevado. Estos pacientes pueden ser
hiperactivos y parecen tener energía ilimitada y de utilización. Se encuentran
alteraciones en la atención. Tienden a exhibir despreocupación por las
convenciones sociales y éticas y una falta de preocupación acerca del impacto de
su conducta sobre otros, siendo comparados con personas con sociopatía. La
característica fundamental de este síndrome es la perdida de conducta social.
Además, señala el tipo de evaluación y rehabilitación que se llevaría a cabo.
Algunos de los instrumentos de evaluación de las funciones ejecutivas que pueden
utilizarse son (Funiber, p.78):
1. Prueba Stroop
2. Tareas go-no go
LA PRUEBA DE COLORES Y PALABRAS DE STROOP es uno de los mejores métodos
para estudiar la respuesta inhibitoria. Permite medir la cualidad inhibitoria de las
funciones ejecutivas. Consta de tres partes en las que el paciente debe nombrar y
reconocer colores tan rápido como pueda. Esta prueba se relaciona con el
funcionamiento de los lóbulos frontales, pero también tiene un componente visual
y lingüístico que debe tenerse en cuenta (Ardila y Roselli, 2007).
LAS TAREAS GO-NO GO involucran situaciones en las que una dificultad en el
control inhibitorio promueve la comisión de errores debido a que el participante
debe dar una respuesta motora ante la presentación de ciertos estímulos, pero
frenarla ante otros. Esta tarea mide la inhibición de una respuesta planificada o, en
otras palabras, la restricción de la tendencia a responder ante una señal que indica
no hacerlo. Utiliza dos señales: GO, que indica que se requiere emitir una
respuesta, y NO-GO, que señala que debe inhibirse la respuesta (Jiménez,
González & Silva, 2021).
La rehabilitación de las funciones ejecutivas establece unos principios generales
que emergen de las hipótesis actuales sobre el funcionamiento de los lóbulos
frontales (Bausela, 2007):
1. Aplicación de una estrategia RPIEAL (I: identificar, D: definir, E: elegir, A:
aplicar y L: ver logro).
2. Intervención sobre las variables cognitivas relacionadas con un buen
funcionamiento ejecutivo (memoria de trabajo, atención dividida,
habilidades pragmáticas, motivación).
3. Uso de técnicas de modificación de conducta para incidir sobre
comportamientos relacionados con este síndrome (especialmente
distracción, impulsividad, desinhibición y perseveración).
4. Empleo de técnicas de refuerzo diferencia (preferiblemente el coste de
respuesta).
5. Las variables de situación deben tenerse en cuenta en un buen programa
rehabilitador (interés de la actividad, presentación de distractores externos,
velocidad de presentación de los estímulos).
6. Los programas de rehabilitación deben ser ecológicos, por lo que deben
contener estrategias específicas de generalización.
Referencias bibliográficas:
Ardila, A. & Roselli, M. (2007). Neuropsicología Clínica. Etapas de la evaluación
neuropsicológica. Editorial Manual Moderno.
Junque, C. & Barroso, J. (2009). Manual de Neuropsicología. El lenguaje y sus
alteraciones. Editorial Síntesis.
Portellano, J. A. (2005). Introducción a la Neuropsicología. Patología del lenguaje.
Editorial Mc Graw Hill.
Biblioteca Creena (2020). Pruebas psicopedagógicas. Baterías de afasia Western.
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Bausela, E. (2007). Función Ejecutiva: evaluación y rehabilitación neuropsicológica.
Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Recuperado de
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Gómez, I. (2008). Aplicabilidad del test de la afasia para bilingües de Michel
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trastorno del lenguaje. Recuperado de
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Universidad de Lima (2024). Prueba de Minnesota para el diagnóstico diferencial
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differential-diagnosis-aphasia-minnesota-ing