Botulismo
25 de septiembre de 2023
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Datos y cifras
Clostridium botulinum es una bacteria que en entornos pobres en
oxígeno produce toxinas peligrosas (toxinas botulínicas).
La toxina botulínica es una de las sustancias más mortales que se
conocen.
El botulismo humano puede hacer referencia al botulismo transmitido
por los alimentos, al botulismo del lactante, al botulismo por heridas, al
botulismo por inhalación o a otros tipos de intoxicación.
El botulismo de transmisión alimentaria, causado por el consumo de
alimentos que no se han procesado adecuadamente
El botulismo de transmisión alimentaria, causado por el consumo de
alimentos que no se han procesado adecuadamente, es raro, pero puede
ser mortal si no se diagnostica rápidamente y se trata con la
correspondiente antitoxina.
Los alimentos enlatados, conservados o fermentados de preparación
doméstica son una fuente frecuente de botulismo de transmisión
alimentaria, y su preparación requiere precauciones especiales.
Panorama general
El botulismo de transmisión alimentaria es una enfermedad grave y puede ser
mortal. Sin embargo, es relativamente inusual. Es una intoxicación causada
generalmente por la ingesta alimentos contaminados con neurotoxinas muy
potentes, las toxinas botulínicas, que se forman en alimentos contaminados. De
persona a persona no se transmite el botulismo.
Las esporas producidas por la bacteria Clostridium botulinum son
termorresistentes ampliamente difundidas en el medio ambiente, que en ausencia
de oxígeno germinan, crecen y excretan toxinas. Existen siete formas diferentes
de toxina botulínica identificadas con las letras A a G. Cuatro de ellas (tipos A, B,
E y ocasionalmente F) pueden causar botulismo humano. Los tipos C, D y E
provocan enfermedades en otros mamíferos, aves y peces.
La toxina botulínica se ingiere con alimentos elaborados inapropiadamente, en los
que la bacteria o sus esporas sobreviven, crecen y producen las toxinas. Aunque
es principalmente una intoxicación de transmisión alimentaria, el botulismo
humano puede deberse a infección intestinal con C. botulinum en los lactantes,
heridas infectadas e inhalación.
Síntomas del botulismo de transmisión
alimentaria
Las toxinas botulínicas son neurotóxicas, lo cual significa que afectan al sistema
nervioso. El botulismo de transmisión alimentaria se caracteriza por una parálisis
flácida descendente que puede producir insuficiencia respiratoria.
Los síntomas iniciales incluyen fatiga intensa, debilidad y vértigo, seguidos
generalmente por visión borrosa, sequedad de boca y dificultad para tragar y
hablar. También pueden concurrir vómitos, diarrea, constipación e inflamación
abdominal. La enfermedad puede dar lugar a debilidad en el cuello y los brazos, y
afectar posteriormente los músculos respiratorios y los músculos de la parte
inferior del cuerpo. No se presentan síntomas febriles o pérdida de consciencia.
Los síntomas no son provocados por la bacteria, sino por la toxina que ella
produce. Por lo general se manifiestan entre 12 y 36 horas después de la ingesta
(con un plazo mínimo de cuatro horas y un máximo de ocho días). La incidencia
del botulismo es baja, pero la tasa de mortalidad es alta si no se realiza un
diagnóstico precoz y se dispensa sin dilación el tratamiento adecuado (pronta
administración de antitoxina y atención respiratoria intensiva). La enfermedad
puede ser mortal en el 5 a 10% de los casos.
Exposición y transmisión
Botulismo de transmisión alimentaria
C. botulinum es una bacteria anaeróbica, lo que significa que solo se desarrolla en
ausencia de oxígeno. El botulismo de transmisión alimentaria se produce
cuando C. botulinum crece y genera toxinas en los alimentos que se consumirán.
La bacteria produce esporas ampliamente presentes en el medio ambiente,
incluida la tierra los ríos y los mares.
El crecimiento de la bacteria y la formación de toxinas tienen lugar en productos
con bajo contenido de oxígeno y en algunas combinaciones de temperatura de
almacenamiento y parámetros de conservación. Esto ocurre mayormente en
conservas de alimentos hechas sin las debidas precauciones y en alimentos
inapropiadamente procesados, enlatados o embotellados en casa.
C. botulinum no se desarrolla en condiciones de acidez (pH inferior a 4,6), y por lo
tanto la toxina no se generará en alimentos ácidos (aunque un pH bajo no
degradará ninguna toxina ya existente). Las combinaciones de baja temperatura
de almacenamiento y contenidos de sal, y/o el pH, se utilizan también para
prevenir el crecimiento de la bacteria o la formación de la toxina.
La toxina botulínica se ha encontrado en diversos alimentos, incluidas conservas
vegetales con bajo grado de acidez, tales como judías verdes, espinacas, setas y
remolachas; pescados, incluido el atún en lata y los pescados fermentados,
salados y ahumados; y productos cárnicos, por ejemplo, jamón y salchichas. Los
alimentos en cuestión difieren de un país a otro y reflejan los hábitos locales de
alimentación y de conservación de los alimentos. En ocasiones se ven implicados
alimentos elaborados con fines comerciales.
A pesar de que las esporas de C. botulinum son termorresistentes, la toxina
producida por la bacteria que crece a partir de las esporas en condiciones
anaeróbicas se destruye mediante el hervor (por ejemplo, a una temperatura
interna superior a los 85ºC durante al menos cinco minutos). Por consiguiente, los
casos de botulismo de transmisión alimentaria frecuentemente guardan relación
con alimentos listos para el consumo empaquetados con poco oxígeno.
Las muestras de alimentos vinculados a casos sospechosos se deben obtener
inmediatamente, guardar en envases herméticos y enviar a laboratorios para
identificar la causa y prevenir otros casos.
Botulismo en lactantes
El botulismo en lactantes suele afectar a niños menores de seis meses. A
diferencia del botulismo de transmisión alimentaria, causado por la ingestión de
toxinas previamente generadas en los alimentos (véase el párrafo a. anterior), este
se produce cuando los lactantes ingieren esporas de C. botulinum que germinan
como bacterias, colonizan el intestino y liberan toxinas. En la mayoría de los
adultos y los niños mayores de seis meses esto no ocurre, porque las defensas
naturales del intestino que el organismo desarrolla con el tiempo impiden la
germinación y el crecimiento de la bacteria.
En los lactantes, los síntomas clínicos incluyen constipación, pérdida de apetito,
debilidad y llanto alterado y una apreciable pérdida del control de la cabeza.
Aunque son varias las fuentes posibles de infección de lactantes con botulismo, la
miel contaminada con esporas se ha asociado a algunos casos. Por lo tanto, se
aconseja a los padres y cuidadores de niños que no alimenten con miel a los
lactantes menores de un año.
Botulismo por heridas
El botulismo por heridas es infrecuente y se produce cuando las esporas entran en
una herida y pueden reproducirse en un medio anaeróbico. Los síntomas son
similares al botulismo de trasmisión alimentaria, pero pueden tardar hasta dos
semanas en aparecer. Esta forma de la enfermedad se ha relacionado con el
abuso de sustancias, especialmente con la inyección de heroína black tar.
Botulismo por inhalación
El botulismo por inhalación es muy infrecuente y no se produce naturalmente: está
asociado a sucesos accidentales o intencionales (como el bioterrorismo) que dan
lugar a la liberación de las toxinas en aerosoles. El botulismo por inhalación
presenta manifestaciones clínicas similares a las del botulismo de trasmisión
alimentaria. La dosis letal media para el ser humano se ha estimado en dos
nanogramos de toxina botulínica por kilo de peso corporal, o sea,
aproximadamente, el triple que en los casos de trasmisión alimentaria.
Tras la inhalación de la toxina, los síntomas aparecen después de uno a tres días,
y ese tiempo es mayor cuando los niveles de intoxicación son más bajos. Los
síntomas son similares a los que provoca la ingestión de toxina botulínica, y
culminan en parálisis muscular e insuficiencia respiratoria.
Si se sospechase la exposición a la toxina por inhalación de aerosoles, se debería
evitar la exposición adicional de los pacientes y otras personas. Se deberá quitar
la ropa del paciente y guardarla en bolsas de plástico hasta que se las pueda lavar
profundamente con agua y jabón. El paciente se deberá duchar y descontaminar
inmediatamente.
Otros tipos de intoxicación
En teoría, el botulismo transmitido por el agua puede producirse mediante la
ingestión de la toxina. Sin embargo, dado que los procesos habituales de
tratamiento del agua (por ejemplo, hervor, desinfección con una solución al 0,1%
de hipoclorito) destruyen la toxina, el riesgo es considerablemente bajo.
El botulismo de origen desconocido suele afectar a adultos, y en esos casos no es
posible determinar si el origen es alimentario o por heridas. Estos casos son
comparables al botulismo en los lactantes, y pueden ocurrir cuando la flora
intestinal se altera debido a procedimientos quirúrgicos o terapia antibiótica.
Se han notificado efectos adversos de la toxina pura en algunos pacientes, debido
a su empleo en medicina y/o cosmética; véase ‘Botox’, más adelante.
‘Botox’
La bacteria C. botulinum es la misma que se utiliza en la fabricación de botox, un
producto farmacéutico generalmente inyectable, para uso clínico y cosmético. Los
tratamientos con botox utilizan el tipo A de nuerotoxina botulínica muy diluida y
purificada. El tratamiento se administra en entornos médicos adecuados a las
necesidades del paciente, y habitualmente es bien tolerado, aunque en ocasiones
se han observado efectos secundarios.
Diagnóstico y tratamiento
Por lo general, el diagnóstico se basa en la historia clínica y el examen clínico,
seguidos de la confirmación de laboratorio, especialmente para demostrar la
presencia de la toxina botulínica en el suero, las heces o los alimentos, o un
cultivo de C. botulinum de heces, heridas o alimentos. En ocasiones el botulismo
se diagnostica equivocadamente, ya que suele confundirse con accidente
cerebrovascular, síndrome de Guillain-Barré o miastenia gravis.
La antitoxina se debe administrar lo antes posible tras el diagnóstico clínico. La
pronta administración es eficaz para reducir las tasas de mortalidad. Algunos
casos de botulismo requieren un tratamiento de apoyo, especialmente ventilación
mecánica, que pueden ser necesarios durante semanas e incluso meses. Los
antibióticos no son necesarios (excepto en caso de botulismo por heridas). Existe
una vacuna contra el botulismo, pero se utiliza en muy pocas ocasiones, dado que
su eficacia no se ha evaluado totalmente y se han demostrado efectos
secundarios negativos.
Prevención
La prevención del botulismo de trasmisión alimentaria se basa en las buenas
prácticas de preparación de los alimentos, en particular durante el
calentamiento/esterilización, y la higiene. El botulismo de trasmisión alimentaria se
puede prevenir mediante la inactivación de la bacteria y sus esporas en los
productos termoesterilizados (por ejemplo, en hornos de esterilización) o
enlatados, o la inhibición del crecimiento bacteriano y de la producción de toxinas
en otros productos. La ebullición puede destruir las formas vegetativas de la
bacteria, pero las esporas pueden seguir siendo viables tras horas de ebullición,
aunque es posible matarlas con tratamientos a muy altas temperaturas, como el
enlatado comercial.
La pasteurización comercial (incluidos los productos pasteurizados envasados al
vacío y ahumados en caliente) no siempre es suficiente para matar todas las
esporas y, por consiguiente, la inocuidad de esos productos se deberá basar en la
prevención del crecimiento bacteriano y la producción de toxinas. Las
temperaturas de refrigeración combinadas con el contenido de sal y/o las
condiciones de acidez impedirán el crecimiento de la bacteria y la formación de
toxinas.
Las Cinco claves de la OMS para la inocuidad de los alimentos sirven de base a
los programas de formación y capacitación de manipuladores de alimentos e
informan a los consumidores. Son particularmente importantes para prevenir
intoxicación alimentaria. Esas cinco claves son:
mantenimiento de la higiene;
separación de alimentos crudos y cocidos;
cocción total;
mantenimiento de los alimentos a temperaturas seguras;
utilización de agua potable e ingredientes crudos seguros.
Respuesta de la OMS
Los brotes de botulismo son infrecuentes, pero algunas emergencias de salud
pública exigen un rápido reconocimiento que permita identificar el origen de la
enfermedad, distinguir los tipos de brotes (natural, accidental o deliberado),
prevenir nuevos casos y dispensar tratamiento eficaz a las personas afectadas.
El éxito del tratamiento depende considerablemente del diagnóstico precoz y la
pronta administración de la antitoxina botulínica.
La función de la OMS para responder a brotes de botulismo que podrían ser de
preocupación internacional incluye los siguientes aspectos:
Vigilancia y detección: la OMS apoya el fortalecimiento de los sistemas
nacionales de vigilancia e internacionales de alerta, con el fin de asegurar la
rápida detección de brotes locales y una eficiente respuesta internacional. El
principal instrumento de la OMS para esas actividades de vigilancia,
coordinación y respuesta es la Red Internacional de Autoridades en materia
de Inocuidad de los Alimentos (INFOSAN), que vincula a las autoridades
nacionales de los Estados Miembros encargadas de las actividades relativas
a la inocuidad de los alimentos. Esa red está gestionada conjuntamente por la
FAO y la OMS.
Evaluación de riesgos: la respuesta de la OMS se basa en una metodología
de evaluación de riesgos que incluye un examen destinado a determinar si el
brote es natural, accidental o intencional. La OMS también aporta
evaluaciones científicas que sirven de base para las normas, directrices y
recomendaciones de seguridad alimentaria que elabora la Comisión del
Codex Alimentarius.
Contención de la enfermedad en su origen: la OMS coordina la adopción de
medidas con las autoridades nacionales y locales a fin de contener los brotes
en sus fuentes de origen.
Prestación de asistencia: la OMS coordina las actividades de organismos
internacionales, expertos, laboratorios nacionales, compañías aéreas y
organizaciones comerciales con el fin de movilizar equipos, materiales e
insumos de respuesta, incluido el suministro y la administración de antitoxina
botulínic