Rabia
1. Introducción
La rabia es una enfermedad viral aguda del sistema nervioso central causada por un virus de la
familia Rhabdoviridae, con una letalidad cercana al 100%. La sospecha de rabia debe surgir en
personas de cualquier edad y sexo que hayan sido mordidas o arañadas por animales domésticos
(como perros y gatos) o animales silvestres (como murciélagos, zorros y zorrillos), especialmente si
presentan síntomas como cefalea, fiebre, dolor en el sitio de la mordedura, angustia, parestesias,
hidrofobia, aerofobia, fotofobia, parálisis, salivación excesiva, deshidratación, delirio, convulsiones,
coma, paro cardiorrespiratorio y muerte.
La rabia está presente en más de 150 países y afecta tanto a mamíferos domésticos como
salvajes, incluyendo a los humanos. El virus se encuentra en la saliva y secreciones de los
animales infectados y se transmite principalmente a través de mordeduras, rasguños con colmillos
o lamidos sobre mucosas o piel con heridas. Anualmente, la rabia causa cerca de 60,000 muertes
humanas, mayoritariamente transmitidas por perros. Desde la década de los ochenta, la
Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha implementado medidas como la vacunación
canina, atención a personas mordidas y vigilancia epidemiológica, reduciendo más del 90% de los
casos en las últimas dos décadas.
En México, la primera epizootia de rabia se registró en 1709, y desde entonces ha sido un
problema de salud pública. Con la campaña de vacunación masiva de 1968, se logró la ausencia
de rabia transmitida por perros desde 2006. En septiembre de 2019, México recibió la certificación
de la Organización Mundial de la Salud (OMS) por eliminar la rabia humana transmitida por perros
como problema de salud pública. Para mantener este logro, es crucial contar con un sistema de
vigilancia epidemiológica eficaz que detecte y controle los casos de rabia, permitiendo la
implementación de acciones preventivas y de control.
2. Antecedentes
La rabia es una enfermedad zoonótica mortal causada por un Lyssavirus de la familia
Rhabdoviridae. La transmisión al humano ocurre principalmente a través de la saliva de animales
infectados mediante mordeduras, arañazos o lamidos en piel con heridas. El virus se replica y se
propaga hacia el sistema nervioso central, donde prolifera y se disemina a otros tejidos como las
glándulas salivales. La rabia se presenta en dos ciclos epidemiológicos: urbana (transmitida por
perros y gatos) y silvestre (transmitida por mamíferos como murciélagos, zorrillos, zorros, coyotes y
mapaches). También se considera la rabia transmitida por animales de interés económico como el
ganado.
El periodo de incubación de la rabia varía según el sitio y la cantidad del inóculo, con un promedio
de 69 días. Las probabilidades de desarrollar la enfermedad varían según la localización de la
mordedura: 60% en la cara, 15-40% en manos o brazos, y 3-10% en las piernas.
3. Factores de Riesgo
La investigación epidemiológica considera diversos factores de riesgo para evaluar la probabilidad
de infección por rabia:
Animal Agresor:
Presencia de rabia en la zona.
Especie del animal involucrado.
R3 epidemiología Raquel Castro Alvarez
Condiciones ambientales.
Circunstancias de la agresión.
Antecedentes de vacunación del animal agresor.
Localización y observación del animal agresor.
Estado clínico del animal antes, durante y después de la agresión.
Resultados de laboratorio del animal agresor.
Individuo en Riesgo:
Edad, sexo, ocupación y estado de salud de la persona agredida.
Tipo de exposición: sin riesgo, riesgo leve y riesgo grave.
4. Mecanismos de Vigilancia de Rabia
La vigilancia epidemiológica implica la recolección sistemática y continua de información relevante
sobre la salud de la población. El sistema de vigilancia de rabia humana debe detectar
inmediatamente los casos sospechosos, probables o confirmados para ofrecer tratamiento
oportuno. El Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (SINAVE) facilita la notificación y
análisis de casos de rabia humana. Las definiciones operacionales permiten una medición
estandarizada para identificar, notificar y seguir los casos.
5. Metodologías y Procedimientos para la Vigilancia Epidemiológica de Rabia Humana
La vigilancia epidemiológica de rabia humana incluye la detección, notificación, estudio clínico-
epidemiológico, diagnóstico por laboratorio y seguimiento de casos y defunciones. La notificación
de casos se realiza a través del "Estudio Epidemiológico de Caso de Rabia Humana". En caso de
un brote, se debe reportar en menos de 24 horas a los niveles jurisdiccional, estatal y nacional,
utilizando el "Formato para la Notificación y Estudio Epidemiológico Brote".
6. Situación Epidemiológica
El virus de la rabia se encuentra en todos los continentes, excepto la Antártida, y es responsable de
más de 60,000 muertes anuales. El 95% de estas muertes ocurren en Asia y África, con el 80% en
zonas rurales. En las Américas, la implementación del Programa Regional de Eliminación de la
Rabia Humana Transmitida por el Perro ha reducido drásticamente la incidencia de la rabia. Sin
embargo, la rabia transmitida por animales silvestres, especialmente murciélagos hematófagos, ha
cobrado mayor importancia.
En México, los últimos dos casos de rabia humana transmitida por perros ocurrieron en 2005. En
2019, México fue reconocido por la OMS por eliminar la rabia humana transmitida por perros. En
diciembre de 2022, se reportó un caso de rabia humana transmitida por un felino en Nayarit, y en
enero de 2023 se confirmaron casos de rabia transmitida por murciélagos en Oaxaca y un caso en
un perro en Sonora.
7. Definiciones Operacionales
Sospechoso: Persona con contacto con animal sospechoso de rabia.
Probable: Persona con síntomas y contacto con animal sospechoso o confirmado de rabia.
Confirmado: Persona con síntomas y antecedentes de transmisión rábica y/o resultados positivos
por laboratorio.
Descartado: Persona probable cuyos antecedentes y resultados de laboratorio son negativos.
R3 epidemiología Raquel Castro Alvarez
8. Procedimientos de Laboratorio
El laboratorio juega un papel crucial en el diagnóstico de la rabia humana. Se deben tomar y enviar
varias muestras durante la enfermedad para la confirmación o descarte. Las muestras incluyen
biopsias de cuero cabelludo, improntas de córnea, saliva e hisopos sublinguales, líquido
cefalorraquídeo y suero sanguíneo, y se procesan mediante técnicas como inmunofluorescencia
directa, RT-PCR y cultivo celular.
9. Profilaxis
Vacuna antirrábica.
Profilaxis Preexposición (PrEP)
La profilaxis preexposición está indicada para personas con riesgo constante, frecuente o
aumentado de exposición al virus de la rabia debido a su ocupación. Esto incluye:
Personal de laboratorios de salud pública que manipulan el virus rábico para diagnóstico.
Investigadores en laboratorios que trabajan con el virus rábico.
Personas que manejan directamente fauna silvestre, incluidos murciélagos.
Trabajadores en establecimientos municipales que manejan o tienen contacto directo con
perros y gatos o con material biológico para diagnóstico.
El régimen de vacunación profiláctica preexposición consiste en:
Dos dosis de vacuna antirrábica humana administradas por vía intramuscular en la región
deltoidea del brazo, los días 0 y 7.
Profilaxis Postexposición (PEP)
El tratamiento postexposición debe ser indicado por un médico del primer nivel de atención,
basándose en la categoría de exposición, la condición del animal y los antecedentes de
inmunización del paciente. Es fundamental no retrasar la valoración y aplicación del tratamiento
antirrábico.
Valoración y Registro
Evaluación de la categoría de exposición y la condición del animal.
Documentación de antecedentes de inmunización antirrábica previa del paciente.
Elaboración de la “Ficha individual de profilaxis antirrábica humana”.
Pacientes sin Antecedentes de Inmunización (Esquema Essen)
Para pacientes sin antecedentes de inmunización, el esquema Essen consiste en: Cuatro dosis
de vacuna antirrábica humana administradas por vía intramuscular en la región deltoidea del brazo,
los días 0, 3, 7 y 14.
Este esquema se aplica con o sin inmunoglobulina humana antirrábica, dependiendo de la
categoría de exposición.
Pacientes con Antecedentes de Inmunización. Para pacientes con antecedentes documentados
de inmunización antirrábica previa, se utilizan diferentes esquemas según el contexto:
Profilaxis antirrábica preexposición previa (completa de 2 dosis)
Profilaxis antirrábica postexposición previa
R3 epidemiología Raquel Castro Alvarez
En estos casos, el esquema consiste en: Dos dosis de vacuna antirrábica humana administradas
por vía intramuscular en la región deltoidea del brazo, los días 0 y 3.
**La inmunoglobulina antirrábica no está indicada en estos pacientes**
Inmunoglobulina Antirrábica
La inmunoglobulina antirrábica proporciona anticuerpos pasivos inmediatos y se recomienda en
casos de exposición grave, como mordeduras profundas o múltiples, heridas en la cabeza, cara,
cuello o manos, y en personas inmunocomprometidas. La dosis recomendada es de:
20 UI/kg de peso corporal para la inmunoglobulina antirrábica humana
La inmunoglobulona debe infiltrarse en y alrededor de todas las heridas, y cualquier cantidad
restante debe administrarse por vía intramuscular en un sitio anatómicamente distante de la
vacuna.
R3 epidemiología Raquel Castro Alvarez