cash-flow: Diferencia entre los cobros y pagos de una
empresa en un período determinado.
Cash Flow= Beneficio (despúes de impuestos, amortizaciones
y provisiones ) + Amortizaciones + Provisiones.
El cash flow es la capacidad que tiene una empresa o negocio
para generar dinero o recursos generados por la empresa.
Para valorar empresas se suele utilizar el Free Cash Flow o
Flujo de Caja Libre que mide la capacidad que tiene un
negocio de generar caja independientemente de su estructura
de financiación. Es decir es el flujo de caja generado por una
empresa que se encuentra disponisble para los
suministradores de financiación de la misma, ya sea
accionistas a remunerar vía dividendos ya sean proveedores
de deuda a los que hay que devolver el principal de la deuda y
remunerarlos con el pago de intereses.
¿Cómo se calcula el Free Cash Flow?
Ingresos de Explotación
– Costes de Explotación
= Beneficio Explotación
+ Amortizaciones
– Impuestos
= Cash Flow Bruto
+/- Variación Fondo de Maniobra
– Inversiones en Activos (CAPEX)
= Free Cash Flow
Una forma de verificar si el cálculo que hemos realizado del
Flujo de Caja libre de una empresa es correcto es viendo que
este debe ser igual al de su flujo de caja financiero (todos los
pagos netos netos de impuestos a prestamistas y accionistas)
+Intereses Impuestos
+ Reducción Endeudamiento
– Aumento del endeudamiento
+ Dividendos
+ Reducción de capital
+ Aumento de capital
+ Aumento de la inversión financiera temporal (o puntas de
tesorería excedentarías)
= Flujo de Caja Financiero
Evitda: es un indicador financiero representado mediante un
acrónimo que significa en inglés Earnings Before Interest,
Taxes, Depreciation, and Amortization, es decir, el beneficio
bruto de explotación calculado antes de la deducibilidad de
los gastos financieros. ...
El EBITDA se calcula a partir del resultado final de explotación
de la empresa, sin incorporar los gastos por intereses e
impuestos, ni las disminuciones de valor por amortizaciones o
depreciaciones, con el objetivo último de mostrar el resultado
puro de explotación de la empresa. Por este motivo, los
elementos financieros (intereses de la deuda), tributarios
(impuestos), cambios de valor del inmovilizado
(depreciaciones) y de recuperación de la inversión
(amortizaciones) deben quedar fuera de este indicador.
La importancia del EBITDA radica en la sencillez de su cálculo,
aunque conviene hacer varias aclaraciones que pueden llevar
a una mala interpretación del mismo:
El objetivo del EBITDA no es el de medir la liquidez
generada por la empresa, ya que aunque este indicador
deduce de su cálculo las provisiones y amortizaciones, no
incluye otras salidas de tesorería como los pagos
financieros tanto por intereses como por la devolución del
principal de los préstamos o las ventas y compras que aún
no se han hecho efectivas.
Al eliminar las amortizaciones productivas no tiene en
cuenta las inversiones productivasrealizadas ni en el
pasado ni en el período actual.
Al no considerar el endeudamiento de la empresa, es
posible un elevado EBITDA sea consecuencia de un
elevado grado de apalancamiento, por lo que la capacidad
real de obtener beneficio puede verse reducida de forma
considerable.
Por tanto, un EBITDA elevado no es necesariamente sinónimo
de una buena gestión empresarial, sino de un elevado
endeudamiento o de otros factores que condicionan este
cálculo. Cabe considerar otros aspectos de forma conjunta en
el análisis de una empresa. Por esta razón, es habitual
utilizarlo en relación o cociente a otros parámetros como la
inversión realizada, las ventas efectuadas o el endeudamiento
contraído en un período de tiempo determinado.
El EBITDA, aunque no forma parte del estado de resultados,
está muy relacionado. El EBITDA hace referencia a una
construcción que hacen los expertos para entender de mejor
manera cuál ha sido, aproximadamente, la generación de caja
operativa de una determinada compañía. Además, es
importante señalar que los departamentos de relaciones con
inversores lo incluyen en sus press-releases ya que han
incrementado su importancia en los últimos años.
El estado de resultados es uno de los tres pilares
fundamentales del balance de una empresa (junto con el
estado de situación patrimonial y el estado de origen y
aplicación de fondos).
En el estado de resultados se parte de la facturación de la
compañía y, después de deducir todos los gastos y costes, se
obtiene el resultado operativo del negocio mismo,
independientemente de otros resultados secundarios, de sus
resultados financieros o de los impuestos que paga. En
concreto, la función es observar si el negocio “core” o central
de una empresa es o no rentable. Todo ello tiene que ser
suficiente para compensar el resto de gastos debajo de la
línea operativa y ofrecer una ganancia:
Ventas/ingresos (facturación)
- Coste de mercadería vendida
- Depreciaciones y amortizaciones
= Resultado bruto
- Gastos administrativos
- Gastos de comercialización
= Resultado operativo (o ganancias antes de intereses e
impuestos, EBIT)
Concretamente, EBITDA deriva de las siglas en inglés que
aluden a las ganancias antes de intereses, impuestos,
depreciaciones y amortizaciones. Este dato se obtiene de
sumar al resultado operativo obtenido previamente, las
depreciaciones y amortizaciones que se restaron en el
balance, pues no representan un reparto de fondos, sino
solamente una pérdida contable que se debe registrar por el
uso o por el paso del tiempo de los activos fijos que se
adquirieron en un determinado momento. De esta manera, se
expone de la mejor forma posible el valor de los activos fijos
(planta, propiedades y equipos) que se tienen realmente.
Resultado operativo (EBIT)
+ amortizaciones y depreciaciones
= Ganancias antes de intereses, impuestos, depreciaciones y
amortizaciones (EBITDA)
El EBITDA se utiliza especialmente para analizar el
desempeño operativo de una compañía, puesto que indica la
dimensión de la cantidad que genera el negocio en sí mismo
de la empresa (es decir, su resultado operativo o de sus
operaciones normales), todo ello, medido mediante una proxy
de la generación de caja.
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inversión? Estas son nuestras recomendaciones
El EBITDA se aproxima al concepto de un flujo de caja
operativo porque se agregan las depreciaciones y
amortizaciones. Gracias a ello, este indicador permite poder
hacer una comparación mejor entre diferentes compañías, al
depurar el efecto de distintos sistemas impositivos y de
depreciación y amortización contable y países, así como del
apalancamiento financiero entre empresas, pues se trata de
mirar bien los beneficios antes de intereses, impuestos,
depreciaciones y amortizaciones.
En lo que respecta al margen EBITDA, este se obtiene
mediante la división del EBITDA entre la cifra de
facturación. Esta cifra no suele decir mucho a los expertos
sobre una empresa. Por cada unidad adicional o marginal,
produce más beneficios operativos en términos relativos.
Aunque es bastante positivo que una compañía produzca más
ganancias de un ejercicio a otro, es incluso más relevante que
complemente tal análisis con el margen EBITDA.
EBITDA
/ Ventas
= Margen EBITDA
Si el margen EBITDA se achica de un ejercicio trimestral o
anual, en forma secuencia o interanual (se puede hacer la
comparación que se quiera), puede que la empresa está
satisfecha porque generó más market share o logró mayor
penetración en un determinado mercado, siendo ese su
objetivo, a costa de ver sus costos incrementados en forma
más que proporcional. Sería un hecho positivo si la estrategia
es de penetración o fidelización más que de generación de
rentabilidad, si es que cuenta con el mediano o largo plazo a
su favor.
El EBITDA se suele tener muy en cuenta cuando se quiere
analizar la generación operativa de negocios de una empresa
y que requieren una importante inversión, puesto que son
aquellos que más amortizaciones deben registrar. Al registrar
las elevadas cantidades de pérdidas ficticias, dado que son
solo registros contables, el resultado operativo real, o el
concepto de caja al que se debería prestar atención estaría
subvaluado.
De la misma forma, hay que recordar que las ventas y los
costes y los gastos, se tratan de conceptos contables. Por
ejemplo, si se vende a crédito a 60 días, por más que se
venda un determinado producto en diciembre del ejercicio
actual, solo se lo cobrará en febrero del ejercicio siguiente.
Pero la facturación actual registrará dicha venta (por más que
no se la haya cobrado). Es por eso que el EBITDA tampoco es
el flujo de caja operativo, pero al menos se le acerca más que
el tradicional EBIT.
Por su parte, las empresas que suelen ser castigadas por el
uso del EBIT son las ligadas a los procesos de fabricación de
bienes intermedios tales como la siderurgia, el aluminio, el
petróleo, etc. Estas empresas necesitan grandes inversiones
y, por tanto, amortizaciones. Las compañías de
telecomunicaciones y todas las industrias que requieren
mucho capital de entrada, tendrían que ser analizadas
mediante el EBITDA y no a través del EBIT.
No existe el EBITDA en las entidades financieras, porque el
concepto de EBITDA es un concepto o cálculo antes de
intereses, y los intereses son precisamente la fuente de
ingresos por excelencia de los bancos y de otras entidades de
ese sector. También el EBITDA es muy usado en la valuación
de empresas, sectores o países, dado que existe una familia
de múltiplos de valuación que lo toman en cuenta en el
cálculo.
Una de las medidas de análisis más usadas es el Entreprise
Value / EBITDA. En este caso, se toma el valor de la compañía
y se compara con el EBITDA que produce. Cuanto mayor sea,
más caro será ese determinado activo si se compara con otro
en términos relativos. Para calcular el Entreprise Value, hay
que sumar a la capitalización bursátil de una empresa la
deuda financiera neta de la posición de caja. Para el cálculo,
se toman las deudas que devengan interés y se resta la
posición de caja e inversiones temporarias, dado que no
generan valor en la empresa.