La jerarquía imperial
El Sapa Inca o, simplemente, el Inca, era el máximo gobernante, que compartía el poder con el
sumo sacerdote o Willaq Umu. Todos sus súbditos debían acatar con sumisión sus órdenes. El
símbolo de su poder era la mascapaicha, una especie de borla de lana roja que ceñía en la cabeza.
Ejercía las funciones de su gobierno desde el palacio particular que cada uno se hacía construir en
el Cuzco. Allí concedía audiencia todo el día y administraba justicia. Pero también viajaba con
frecuencia por todo su imperio, llevado en andas sobre hombros de cargadores, para atender
personalmente las necesidades de su pueblo.9
Al Inca le seguían en jerarquía:
El Auqui o príncipe heredero. En vida de su padre, ejercía el cogobierno, para ejercitarse en las
funciones imperiales. Se lo escogía de entre todos los hijos del Inca, recayendo el honor sobre
quien tuviera las mejores cualidades para desempeñar tan alta función.1011
El Tahuantinsuyo Camachic o Consejo Imperial, integrado por cuatro personajes o apus, que tenía
a su cargo el gobierno de cada uno de los suyos o regiones. Algunos autores lo denominan
Suyuyuc Apu. A esos 4 apus habría que agregar, según Guaman Poma de Ayala, otros 12
consejeros: cuatro por cada uno de los suyos grandes (Chinchaysuyo y Collasuyo) y dos por cada
uno de los de menor tamaño (Antisuyo y Contisuyo). De modo que el Consejo Imperial estaba
representado por 16 consejeros: 4 principales y 12 secundarios.12
Los gobernadores o Apunchic, con atribuciones político-militares. Su labor consistía en mantener
en orden las provincias, gobernadas por la vieja élite y correspondientes a las viejas naciones o
curacazgos. Residía en fortalezas ubicadas en puntos estratégicos y rendía cuentas directamente al
Inca y a su Consejo.12
El Tucuirícuc o tocricoc, «el que todo lo ve», una especie de supervisor o veedor imperial, que
controlaba a los funcionarios de provincias y en caso necesario, ejercía las funciones de gobierno.
Se encargaba además de recoger los tributos y remitirlos al Cuzco, de casar a las parejas y de
ejercer la justicia.13 Como símbolo del poder que le otorgaba el Inca, llevaba siempre un hilo de la
mascapaicha, que era inconfundible para la gente.
El Hatun curaca, es el gobarnante o apu curaca de los grandes curacazgos, es decir grupos de
cazicazgos, o curacazgos, bajo el dominio de uno de ellos. Gobierna las entidades que representan
el más alto nivel de integración en los Andes en la época inmediatamente anterior a la conquista;
el imperio incaico se contentaba con apoderarse del poder político, la mano de obra y las tierras
de los grandes curacazgos, y por tanto no completar la integración de los curacazgos, que se
convirtieron en provincias o wamanis, en un estado unificado.14
El apu curaca, es el gobernante de los estados regionales o curacazgos, preincaicos. En la era Inca,
el emperador Inca gobernaba sobre la base de jerarquías locales. Los curacazgos son
confederaciones de aillus, a su vez federados en un curacazgo más grande.15
El curaca llamada kamachikuq, era el jefe del aillu o comunidad. Equivalente a cacique. Solía ser el
más anciano y sabio de su pueblo, aunque a veces los incas imponían sus propios curacas en las
poblaciones recalcitrantes a su dominio. Vigilaba por el orden y aplicaba justicia; también se
encargaba de recolectar el tributo para el Inca. Tenía como privilegios el poder entrevistarse con el
Inca, de tener como esposa principal a una aclla cusqueña, además de numerosas esposas
secundarias. Debía enviar a sus hijos al Cuzco, para ser educados junto con la élite inca; con ello, el
Estado inca buscaba quechuizar a la clase dirigencial de las provincias.13
Organización administrativa
División territorial: Suyos o regiones
Artículo principal: Suyos del Imperio incaico
Mapa del imperio incaico: Chinchaysuyo (en rojo), Collasuyo (en azul), Antisuyo (en verde) y
Contisuyo (en amarillo).
Los cronistas afirmaron que el imperio incaico estuvo dividido en cuatro grandes distritos
conocidos como suyos (del quechua suyu, que significa surco): Chinchaysuyo, Antisuyo, Collasuyo
y Contisuyo. El centro de esta división era el propio Cuzco. Debido a ello, el imperio adoptó el
nombre de Tahuantinsuyo, es decir, los cuatro suyos o regiones, concordantes con los cuatro
puntos cardinales. El concepto del suyo era más que nada demarcativo. No equivalía a una
denominación política ni étnica, tan así que nunca los pobladores del imperio se autodenominaron
tahuantinsuyanos. Los suyos se dividían a la vez en huamanis o grandes provincias, los cuales
solían coincidir con las fronteras de los territorios de los pueblos o etnias sometidas al imperio. Los
huamanis se dividían a su vez en sayas o sectores, que eran dos: Hanansaya o parte alta y
Hurinsaya o parte baja. En cada saya vivía un número variable de ayllus o grupos familiares.16