0% encontró este documento útil (0 votos)
256 vistas123 páginas

Mi Heroe

El capítulo presenta la perspectiva de Bruno, un adolescente que se siente ignorado por sus padres, quienes están demasiado enfocados en el éxito profesional de su madre, una escritora. A través de su diario, Bruno expresa su frustración por la falta de atención y conexión familiar, así como su preocupación por su hermano Eloy, quien ha cambiado drásticamente y se comporta de manera rebelde. Eloy también comparte su dolor y resentimiento hacia Bruno, quien parece llevar una vida perfecta, lo que provoca una ruptura en su relación fraternal.
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
256 vistas123 páginas

Mi Heroe

El capítulo presenta la perspectiva de Bruno, un adolescente que se siente ignorado por sus padres, quienes están demasiado enfocados en el éxito profesional de su madre, una escritora. A través de su diario, Bruno expresa su frustración por la falta de atención y conexión familiar, así como su preocupación por su hermano Eloy, quien ha cambiado drásticamente y se comporta de manera rebelde. Eloy también comparte su dolor y resentimiento hacia Bruno, quien parece llevar una vida perfecta, lo que provoca una ruptura en su relación fraternal.
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Capítulo 1 ¡Mi héroe!

[Link]
Capítulo 1 ¡Mi héroe!

Capítulo 1
Hay tres Elóis

Bruno. Miércoles, 4 de noviembre


Querido diario:
¿Por qué sigo escribiéndote? Por fuera
todo parece irme bien, y por dentro ya no
me sirves de mucho.
Mamá siempre le aconseja a todo el
mundo que escriba. Dice que la escritura

[Link]
Capítulo 1 ¡Mi héroe!

ayuda a ordenar la cabeza y el alma. Claro,


como es escritora... Da charlas por todo el
mundo, propone a la gente que escriba
cuentos y poemas, anima a todos a que
sean creativos, a que liberen su
imaginación… y, sobre todo, los anima a
escribir sobre papel, a boli. Que suelten la
mano, les dice. Cuando está en casa, se
empeña en que sus hijos —es decir, Eloy y
yo— escribamos un diario. Yo lo hago,
porque le he tomado el gusto, y creo que

mi hermano también. Lo que pasa es que


me estoy hartando. ¿Por qué mamá va

dando consejos, si ella ya nunca escribe de

[Link]
Capítulo 1 ¡Mi héroe!

este modo, de corazón? Ella ya no llena

libretas. Creo que ya no es feliz


escribiendo.

Mamá debería leer nuestros diarios.


Ella y papá, que siempre viaja con ella. Así

se enterarían de lo que se pierden por no


parar en casa. Se están perdiendo mis

deliciosos catorce años, mis buenos


resultados en el colegio, mis éxitos

teatrales, mis nuevas amistades, mi

primera casi-novia. Y se están perdiendo


que les pida consejos para adolescentes

desorientados. También se están


perdiendo los once años de Eloy, ese

[Link]
Capítulo 1 ¡Mi héroe!

refunfuñón a quien todo le parece mal,


ese que amarga a todo el colegio, ese que

ya nunca me llama «¡Mi héroe!», ese que


inunda con su tristeza a los que

convivimos con él, que somos la abuela y


yo.

Cuando están aquí, mamá se encierra


a escribir sus nuevas ideas y a preparar

charlas. Mientras tanto, papá se pasea por


casa: gestiona el éxito de los libros de

mamá, los promociona por todo el planeta,


llena su agenda de congresos, compra

boletos para vuelos en primera clase,

[Link]
Capítulo 1 ¡Mi héroe!

responde correos, mantiene

videoconferencias con audífonos... Si no


los conociera, creería que cualquier best

s e l l e r de mamá les importa más que

cualquiera de nosotros.

Quizá los dos estén convencidos de

que si ganan mucho dinero serán más


felices, de que todos seremos más felices.

Quizá piensen que nos encanta que hayan

conseguido una casa con jardín y piscina

en una zona de gente adinerada. Quizá


crean que tenemos suerte de vivir aquí los

tres con un ama de llaves, un cocinero,

una jardinera, un chófer y un servicio de

[Link]
Capítulo 1 ¡Mi héroe!

limpieza por horas. Quizá opinan que sus


hijos tenemos suficiente con la abuela

para cuidarnos, o quizá piensen que la

cuidamos nosotros a ella, o quizá crean

que ya somos mayorcitos y que nos

cuidamos solos. No se enteran de nada.


Todavía los necesitamos. Y mucho.

No termino de entender por qué la

abuela no les dice nada. Claro, antes que

nuestra abuela es la madre de mamá. Sabe


cuánto le ha costado a su hija ganarse la

vida como escritora, sabe cuánto ha

luchado para llegar a donde está. Siempre

dice que la ha visto sudar tinta para

[Link]
Capítulo 1 ¡Mi héroe!

conseguirlo. Siempre dice que mamá logró

triunfar, que merece disfrutar del éxito.

Sin embargo, creo que mamá debería

frenar.
Cuando vuelvan, pienso decírselo, sí.

Los dos, papá y mamá, deben parar y mirar

a su alrededor. Esta es su casa, nosotros

somos sus hijos, el fruto de su amor, de

sus esfuerzos. No pueden abandonarnos.


Aunque no se lo digamos, los extrañamos

mucho.

Eloy todavía tiene once años, ni

siquiera ha terminado la educación

[Link]
Capítulo 1 ¡Mi héroe!

primaria. Y yo tal vez parezca mayor, pero


no es para tanto: todavía necesito abrazos

y besos de papá y mamá, por mucho que

disimule. Aunque llevemos dos años

viviendo en este nuevo lugar de la ciudad,


no nos hemos acostumbrado. ¡Es que fue

un cambio radical! ¡Si veníamos de una

vida humilde! El cambio coincidió con mi

inicio en el bachillerato, y eso ayudó un


poco, pero para Eloy supuso un cambio de

colegio, y no hay manera. Mi hermano

parece otro. Estoy preocupado por él, pero

no sé cómo ayudarlo. A veces me pregunto

qué habrá sido de aquel niño pequeño que

[Link]
Capítulo 1 ¡Mi héroe!

me seguía a todas partes con la sonrisa

puesta.

La abuela no quiere que se preocupen.

Por eso no les cuenta esto. No les dice que


la directora del colegio de Eloy llama a

casa cada dos días. Y es que mi hermano

se mete en líos muy, muy grandes:

contesta fatal a los maestros, trata a los


compañeros como a un trapo, tira la

comida al suelo, salta la cerca y se larga

corriendo a campo traviesa… A veces lo

envían a casa «a reflexionar».


Normalmente lo dejan volver al día

siguiente, pero alguna vez prefieren que se

10

[Link]
Capítulo 1 ¡Mi héroe!

quede aquí un par de días, «pensando». Si

mamá se enterara, diría que tiene que

escribir en su diario para desahogarse, y


que con eso se pondría bien, y ya está.

Pero eso no funciona así. No es tan

sencillo.

Estuve pensando, querido diario, y me


di cuenta de algo: hay tres Elóis. No uno,

sino tres. No hay que ser muy listo para

darse cuenta, solo hay que observar.

Seguramente la abuela también se haya


percatado. Pues bien. Está el Eloy de la

escuela, el que insulta, el que pega, el que

11

[Link]
Capítulo 1 ¡Mi héroe!

escupe en el plato que le ponen en el


comedor. Después está el Eloy de casa, el

taciturno, el que no habla, el que no hace

ruido, el de los videojuegos, el que se

encierra en su cuarto, el que se sienta en

el borde de la piscina, mete los pies en el

agua y se queda como una estatua

mirando el abeto durante horas. Y por

último está el tercer Eloy, que es el que

papá y mamá conocen.


Cuando ellos pasan unos días en casa,

Eloy se pone en modo encantador. Se

peina esa melena loca, elige su mejor ropa

y los espera en la puerta con una sonrisa.

12

[Link]
Capítulo 1 ¡Mi héroe!

Ni rastro del zombi mal vestido que suelo

ver en casa, ni rastro del villano

malencarado que suelen ver en el colegio.

Con ellos come bien, dice «por favor» y


«gracias», dice «buenos días» y «buenas

noches», da besos… Hasta en el colegio se

porta bien durante esos días. Pero no, ese

no es mi hermano, ese no es el hijo

pequeño de mis padres. Ese Eloy es solo

una parte del Eloy que conocemos los

demás. Ese Eloy está a punto de

desaparecer.

Eloy. Sábado, 7 de noviembre

13

[Link]
Capítulo 1 ¡Mi héroe!

Querido diario:

Te escribo porque creo que anoche

toqué fondo. Creo que se dice así: tocar

fondo, llegar al límite y no saber volver.

Me refiero a que ayer sucedió algo que no

me había pasado nunca, en mis once años

de vida. Anoche me puse a gritar como

loco en casa, y eso no había sucedido


jamás, porque en casa siempre me

desconecto, como un juguete que se

queda sin pilas. ¿Te lo cuento?

Lo que más me sorprendió fue que el

objetivo de mis gritos fuera Bruno, mi

hermano. Siempre hemos tenido una

14

[Link]
Capítulo 1 ¡Mi héroe!

buena relación. Pero últimamente lo veo

tan bien que me molesta; me fastidia que


haga como si no le disgustara cómo nos

tratan papá y mamá, que nos tienen

abandonados. Sin embargo, jamás pensé

que sería capaz de decirle todo lo que le

dije.

Todo el mundo dice: «Eloy venera a

Bruno», «Eloy admira a Bruno» o «Eloy

idealiza a Bruno». Y es cierto. Incluso yo le

he dicho mil veces que es mi héroe: «¡Eres


mi héroe!». Pero creo que ya no. Ya no lo

es. Ya no pienso eso. Estoy harto. Ya no

15

[Link]
Capítulo 1 ¡Mi héroe!

quiero seguir heredando su ropa. La

abuela siempre me insiste en que ahora

hay dinero para ropa nueva; hasta hoy yo

respondía: «No, yo quiero la ropa de

Bruno». Pues eso se acabó. Se acabó el ser

como él, oler como él, elegir mis cosas

pensando en el color favorito de mi

hermano mayor. Se acabó el agradecer sus


legados —libros, pósteres y pelotas— con

ojos de gatito feliz y ronroneando. Todo

eso va a cambiar. Estoy harto de vivir a la

sombra del estupendo de la familia. Si él

no quiere cambiar las cosas, yo sí.

Ayer la abuela y yo pasamos la tarde

16

[Link]
Capítulo 1 ¡Mi héroe!

en casa. Creo que ella se quedó abajo,

encendió la chimenea y se puso a leer. Yo


me encerré en mi cuarto a mirar el techo.

La pobre dejó de proponerme que

jugáramos a las cartas o al Scrabble

porque siempre le digo que no.

A eso de las ocho, poco antes de la

cena, oí el frenazo de la bicicleta de Bruno

ante la cerca del jardín. También oí risas y

gritos de despedida; supuse que su grupito

de amigos lo había acompañado hasta


casa. Me levanté de la cama, me sacudí la

somnolencia y me acerqué a la ventana.

En ese momento, Bruno abría la cerca y

17

[Link]
Capítulo 1 ¡Mi héroe!

entraba empujando la bici por el asiento,

con una sola mano, de sobrado. Levantó la

mirada, sonrió y sacudió la mano libre,

saludándome. Entonces la cara de Bruno

se descompuso. Frunció el ceño. Dejó caer


la mano. Pero no dejó de mirar hacia mi

ventana en ningún momento.

Me extrañé. ¿Por qué había dejado de

sonreír? ¿Por qué había cortado en seco su

saludo habitual? Entonces me di cuenta.

Me di cuenta de mi propia cara de asco y

de rabia, al ver mi reflejo agrio sobre el

cristal. Mi gesto le había avisado a Bruno

18

[Link]
Capítulo 1 ¡Mi héroe!

que ya no lo soporto, que ya no aguanto

tanta alegría, tanto éxito, tanto de todo,


tanta perfección. ¿Cuándo piensa empezar

a quejarse de esta vida postiza que nos

«regalaron»?

Salí de mi cuarto, di un portazo y bajé

las escaleras castigando cada peldaño con

un golpe de talón.

Mientras yo bajaba, Bruno entraba

silbando. Se quitó el abrigo y ese gorrito


de lana que sabe que le queda tan bien. La

melena esa castaña tan bonita que tiene le

cayó sobre los hombros. La abuela salió a

recibirlo, con la ilusión de verlo entrar.

19

[Link]
Capítulo 1 ¡Mi héroe!

Justo en ese momento, yo llegué al primer

escalón y salté al vestíbulo. Creo que se

me encendieron los ojos y que hasta

levanté un dedo. Y entonces me puse a

escupir un montón de palabras dañinas


que ni yo sabía que tenía dentro de mí.

«¡Te odio! ¡Te odio, te odio, te odiooo!

No me mires así. ¿Creíste que me

gustabas, eh? ¡Pues no! Ya no soy ese

niñito que te admiraba. Estoy harto de

verte llegar aquí tan feliz, como si esta

fuera nuestra casa. ¿Ya no te acuerdas de

nuestra antigua vida o qué? ¿Cómo


pudiste llegar a ese colegio nuevo e

20

[Link]
Capítulo 1 ¡Mi héroe!

integrarte como si nada? ¿Dónde está mi

antiguo hermano, eh? Llegas aquí tan

contento, con tus nuevos amigos,

montado en la mejor bici…, ¡presumiendo!

¿Acaso no extrañas a papá y a mamá? ¿Te

da igual que nunca estén aquí, que no les

importemos? Deberías mostrar un poco de

sensibilidad. ¡Deberíamos quejarnos! ¡Los


dos! Y dejar de hacernos los santitos

cuando nuestros padres están en casa. ¿Es

que no te sientes solo? Claro, debe tener

razón la abuela, que como tuviste a papá y

a mamá tres años «en exclusiva» al nacer,

21

[Link]
Capítulo 1 ¡Mi héroe!

pues se te «conformó un carácter seguro y

decidido», ¿verdad? Pues yo no soy así, ¡yo

no! Ya no soporto tu sonrisita, ni tus

saludos felices al llegar a casa, ni tus


supernotas, ¡ni tu felicidad! No me la creo.

No me creo ese cuento tuyo de hijo

perfecto y encantador y… y… tú… tú ya no

eres… mi héroe».

Dije eso último casi sin voz. Me había

quedado seco, casi jadeando, sin nada que

añadir.

Bruno y la abuela me habían dejado

desahogarme. Supongo que a ellos


también los había tomado por sorpresa,

22

[Link]
Capítulo 1 ¡Mi héroe!

como a mí mismo. Se habían quedado


petrificados, asombrados, allí, de pie, él

con sus vaqueros y su abrigo de lana


enorme, ella con su superbata rosa. La
abuela carraspeó, decidida a empezar un

discursito de los suyos, pero creo que no


sabía ni cómo. Entonces mi hermano

mayor, que es una flecha —y mi héroe, lo


reconozco—, se apartó un mechón de

delante de los ojos y puso su mejor


sonrisa, esa de medio lado que nos
conquista a todos.

«Cielos, Eloy, qué bien proyectas la


voz. Justo en el ensayo de hoy, nos dimos

23

[Link]
Capítulo 1 ¡Mi héroe!

cuenta de que en el grupo de teatro nos


falta un chico algo más joven para un

papel que se ajustaría a ti perfectamente.


¿Qué tal si te vienes al ensayo de la

semana que viene? Me gustaría mucho


compartir contigo lo de la interpretación.
¿Qué dices?».

No lo podía creer. Yo, su hermano


pequeño, le decía que lo odiaba, y él...

como si nada. Ni siquiera se molestó en


confesarme que él también está hasta la

coronilla de nuestra nueva vida.


No respondí. Bueno, sí: emití un

24

[Link]
Capítulo 1 ¡Mi héroe!

gruñido con los puños apretados. Después

les di la espalda. Y subí las escaleras tal


como las había bajado, castigando cada
peldaño con un golpe de talón.

25

[Link]
Capítulo 1 ¡Mi héroe!

Y ahora tú decides...

¿Qué decide Eloy sobre la


propuesta de su hermano de
acompañarlo al ensayo de
teatro?

A) Eloy se niega a asistir al ensayo de


teatro

B) Eloy duda, pero al final se anima a ir al


ensayo de teatro

C) Eloy pone una condición: irá si Bruno


le promete que se escaparán una tarde
a su antiguo vecindario

Ir a [Link] y votar
Copyright del texto © Muriel Villanueva 2020. Copyright de esta edición © Boolino S.L.
2020. Puede consultar los términos y condiciones de uso de la licencia en
[Link]

[Link]
Capítulo 2 ¡Mi héroe!

Capítulo 2
Con una condición

Bruno. Domingo, 8 de noviembre


Bueno, bueno, bueno. Qué día. Hoy no
nos movimos de casa. Preferí quedarme

con Eloy y con la abuela, cuidar un poco


de mi hermano, estar cerca de él e
intentar reconducir la situación. Todo ha
sido un poco loco, pero creo que vamos

26

[Link]
Capítulo 2 ¡Mi héroe!

bien.
Después de sus gritos de anoche, tenía

dos opciones: o bien retirarle la palabra y


esperar una disculpa, o bien hacer un
esfuerzo de empatía. Opté por lo segundo.
Sin embargo, no intenté calmarlo con

palabras bonitas ni abrazarlo; no estaba el


horno para bollos y él no me lo habría
permitido. Así pues, ante el estupor de
nuestra abuela y de mi propio hermano,
me lancé a romperle los esquemas con
una propuesta inesperada: «¿Qué tal si
vienes al ensayo de teatro de la semana
que viene?». Ni siquiera respondió. Se

27

[Link]
Capítulo 2 ¡Mi héroe!

largó escaleras arriba y se fue a dormir a


su habitación sin haber cenado. Decidí no
seguirlo, darle tiempo para que lo
consultara con la almohada. La abuela y
yo nos repartimos las arvejas con papas y
nos tragamos uno de esos musicales
antiguos que tanto le gustan a ella: Singin'
in the Rain.

Cuando me levanté esta mañana ya

eran casi las once. Desde el piso de arriba


oí que la abuela soltaba uno de esos
discursos que siempre da como si no dijera

nada, con su voz dulce, como si no le


importara; un sermón de los suyos, sin

28

[Link]
Capítulo 2 ¡Mi héroe!

juzgar, de los que disparan palabras


certeras contra el corazón; una charla de

esas en las que te convence de todo sin

que te des ni cuenta.


Bajé tal cual estaba, en pijama,

despeinado y con lagañas. Me detuve en el


marco de la puerta del salón y me apoyé

en él. Por los ventanales se podía ver a


nuestra joven jardinera, Alba, recogiendo

hojas secas de los tilos y bailoteando con


los audífonos puestos. El cielo amenazaba

lluvia. En ese momento la abuela, sentada


en el sillón orejero y vestida de domingo,

29

[Link]
Capítulo 2 ¡Mi héroe!

ya se había relajado y estaba en silencio.

Eloy, que se había sentado en la alfombra,


en ropa deportiva y recién duchado, dijo:

«De acuerdo, accederé. Pero con una


condición». La abuela preguntó: «¿Y qué

condición es esa?». Y él respondió: «Eso


solo se lo diré a Bruno, abuela, y tú tendrás

que confiar en nosotros». Ella lo pensó un

momento y finalmente asintió con la


cabeza. Entonces mi hermano se volteó,

me vio y frunció el ceño: «¿Qué haces ahí


espiando?», me dijo. Y yo solo pude

sonreír. Todo a su debido tiempo. No


pensaba apresurarlo.

30

[Link]
Capítulo 2 ¡Mi héroe!

Al cabo de una hora, yo estaba con


Alba en el jardín, ella con su uniforme

verde y yo con ropa cómoda y un moño en


el pelo. Habíamos dejado mi pequeño

amplificador en una hamaca de la piscina,


conectado por bluetooth a su aplicación
de música. Ella podaba los rosales y

silbaba, yo iba recogiendo en una cesta las

hojas y tallos sobrantes, mientras cantaba

las frases que me sabía.


Como ya no quedaban hojas secas de

los tilos por el pasto, no escuché a Eloy

acercarse; me sobresalté cuando llegó y

me puso una mano en el hombro. Yo, en

31

[Link]
Capítulo 2 ¡Mi héroe!

cuclillas, perdí el equilibrio y me caí


sentado. A mi hermano se le escapó una

risa, aunque se notaba que intentaba

parecer serio con todas sus fuerzas. Alba,

con las tijeras de podar en una mano, me


ofreció la otra para ayudarme a

levantarme, mientras Eloy se cruzaba de

brazos. Una vez de pie, miré a mi hermano:

«¿Qué querías?».
«Como si no lo supieras», me dijo.

Pero yo quería que lo dijera él, y me quedé

mirándolo fijamente. Si quería venir al

ensayo con una condición, debía

32

[Link]
Capítulo 2 ¡Mi héroe!

verbalizarlo él, hacerse responsable de su

decisión. Eloy inspiró profundo, pero soltó


el aire por la nariz sin decir nada. «Anda,

hermanito, suéltalo ya», lo animé. Y

entonces lo dijo: «Quiero que sepas que tu

teatrito no me interesa nada. Lo que pasa


es que confío en ti y, si tú dices que vaya,

pues yo voy. Ya sé que el grupo no me

necesita, que lo haces por mí, y lo acepto.

A lo mejor hasta me va bien. Pero solo iré


con una condición». Qué rollo el que me

había metido. Todo eso ya lo sabía antes

de que él abriera la boca; y, aunque no se

lo dije, puse la cara necesaria para que lo

33

[Link]
Capítulo 2 ¡Mi héroe!

entendiera. Eloy remató la conversación:

«Iré al ensayo del próximo miércoles si,

antes, tú y yo nos escapamos juntos a

nuestro antiguo vecindario».


Miré a Alba, para ver si podíamos

seguir tramando aquello delante de ella.

Ella sonrió y después se acercó a mi oreja

y susurró: «Si quieres, le pido a mi padre

las llaves del automóvil pequeño», y me


guiñó un ojo. Se refería al chófer de

nuestra familia y al automóvil que suele

usar para llevarnos a Eloy y a mí cuando

no están nuestros padres. Me di vuelta


para mirar a mi hermano, quien sin duda

34

[Link]
Capítulo 2 ¡Mi héroe!

había oído la propuesta de la chica. Ambos

la miramos y asentimos sin hablar.

«Entonces, ¿aceptas mi condición?»,


quiso confirmar él. Yo le dije: «Está bien,

pero esta tarde empezamos a ensayar», y

me quedé como ido, con la vista clavada

en una rosa a medio abrir.


No pensaba reconocérselo, al menos

no de momento, pero Eloy acababa de

hacerme un gran favor. En lugar de poner

una condición, me hacía un regalo. Al

pensar en la posibilidad de visitar nuestra


antigua calle, se me había erizado la piel y

35

[Link]
Capítulo 2 ¡Mi héroe!

se me habían humedecido los ojos. Hasta

ese instante, ni yo mismo me había dado

cuenta de cuánto extrañaba nuestra

antigua vida. Me emocioné tanto que, por


un momento, estuve tentado de decirle al

chico que era mi héroe, pero me pareció

exagerado. Además, él ya se había

esfumado hacia la casa porque empezaban


a caer las primeras gotas de lluvia.

A media tarde, después de una partida

de Scrabble con la abuela, que siempre

nos gana porque sabe más palabras que el

diccionario, Eloy me hizo un gesto con la

cabeza para que fuéramos juntos hacia la

36

[Link]
Capítulo 2 ¡Mi héroe!

cocina. La abuela dijo que leería un rato.


La cocina estaba impecable porque

nuestro cocinero es de los que odian

trabajar sobre sucio. Él ya se había

retirado a descansar y nosotros nos

sentamos a ambos lados de la mesa

metálica, en dos de las banquetas. Eloy se

arremangó el suéter para proponer: «Lo

haremos el mismo miércoles, entre el


colegio y el ensayo. Si Alba nos ayuda,

sobra tiempo. Tenemos un par de horas,

incluso podríamos pasar por…». Le puse

una mano sobre el brazo: «Frena, frena,

muchacho. De acuerdo. Me comprometo a

37

[Link]
Capítulo 2 ¡Mi héroe!

todo eso, pero con calma. Déjame

organizar la escapada. Ahora, hablemos de

teatro». Mi hermano resopló: «Está

bieeeen», dijo.
Yo ya lo tenía decidido: no faltaría a

mi palabra. Iríamos a nuestro antiguo

vecindario, pero a mi manera. Informaría a

la abuela. Si ella sabía que íbamos con

Alba, ni se opondría ni nos delataría

delante de nuestros padres. A ellos no les

diríamos nada, porque eso sí que les

dolería, y mucho.

Eloy. Miércoles, 11 de

38

[Link]
Capítulo 2 ¡Mi héroe!

noviembre

Por fin miércoles. ¡Cuánto esperé este

día! Fue extraño, muy extraño. Este

miércoles rompió todas mis expectativas,


para bien y para mal.

Llevaba nervioso desde el domingo,

haciéndome a mí mismo preguntas que

solo yo podía responder pero que no sabía

cómo responder. ¡Qué raro! Por las noches

daba vueltas en la cama. ¿Por qué no

habíamos ido a nuestro antiguo vecindario

ni una sola vez en dos años? ¿Por qué


sentía miedo ante la idea de pasar por allí?

¿Por qué se me cerraba el estómago

39

[Link]
Capítulo 2 ¡Mi héroe!

recordando cómo era nuestra vida

anterior? Si mis recuerdos eran felices,

¿por qué no me contentaba poder

recuperarlos durante un rato? Hoy,

después del cole, encontré mis respuestas.

Fue una tarde ventosa. Entre la puerta

del colegio y el automóvil, tuve que


avanzar contra el viento, entrecerrando

los ojos para evitar que me entrara polvo

en ellos. Cuando me senté adentro, en el

asiento de atrás, me salían lágrimas y

todo. Bruno, que se hace el mayor, iba de

copiloto, y Alba, de conductora, los dos

40

[Link]
Capítulo 2 ¡Mi héroe!

con coleta. Me quité la corbata del

uniforme y la metí en la mochila; no la

soporto.

Tardamos treinta y cinco minutos de

calles, semáforos y trancas en llegar a la

avenida en la que empezaba nuestro

vecindario. El viento agitaba también allí

los plátanos, las palmeras y los toldos de


los comercios. Era el mismo viento de las

zonas privilegiadas, que había llegado

antes que nosotros. Y en seguida me di

cuenta de que yo también era el mismo

chico que hacía media hora, un chico

privilegiado, un tonto haciendo una visita

41

[Link]
Capítulo 2 ¡Mi héroe!

estúpida, de paso, como el viento.

La mirada juiciosa de Bruno me sacó


de mis pensamientos. Sonreía, volteado

hacia mí, haciéndose el presumido, con el

brazo estirado por detrás del asiento de

Alba, que se concentraba en conducir.

«¿Por qué lloras?», me preguntó con su

tono impostado de chico maduro. Y solo

se me ocurrió decir: «No lloro. Es por el

viento». Como si no lleváramos un buen

rato metidos en un automóvil con las


ventanas cerradas.

Bruno volvió a mirar hacia adelante.

Le iba indicando a Alba por dónde dar

42

[Link]
Capítulo 2 ¡Mi héroe!

vuelta, y ella adentraba el automóvil hacia

el corazón del vecindario, hacia las calles

en las que ambos crecimos. Había algo en

el gris de los edificios que yo no recordaba

así, como si el viento que traíamos de


nuestra zona de privilegio estuviera

ensuciando todo lo que ahora veíamos. Me

chocaba mucho ver el pasado con los ojos

del presente. ¿Era esa la sensación que

tanto había temido tener? ¿Por eso no

había dormido bien durante las últimas

noches? El corazón se me iba acelerando

cada vez que Alba pisaba el freno. Ya

43

[Link]
Capítulo 2 ¡Mi héroe!

quedaba poco para ver nuestro portal.

«Vámonos, por favor», supliqué, «no


puedo verlo».

Sin pensarlo un segundo, Alba puso

las luces intermitentes, acercó el

automóvil a una acera y se detuvo. Los dos

se dieron vuelta para mirarme. Bruno

preguntó: «¿Qué pasa, hermanito? ¿No

querías ver el portal, la escuela, el parque,

la cancha…? Estás pálido», pero sé que


hacía de tripas corazón para que yo no

notara que él estaba peor que yo.

Últimamente no lo soporto, pero en ese

momento me dio tristeza.

44

[Link]
Capítulo 2 ¡Mi héroe!

Y entonces me puse a llorar en serio,

sin disimular más, incluso moqueando.

Digo llorar por decir algo. Lo que pasó en

realidad es que se me abrió una grieta

tremenda en el pecho, como si me partiera


en dos, como si una mitad quisiera volver

urgentemente a casa con la abuela y no

salir de ahí nunca más y la otra necesitara

quedarse en el antiguo vecindario para

siempre, para siempre, para siempre…

Alba salió del automóvil y se volvió a

meter por una puerta trasera. Se sentó a

mi lado. «Respira, Eloy. Eso que sientes es


normal», me dijo. Tenía ganas de

45

[Link]
Capítulo 2 ¡Mi héroe!

preguntarle cómo rayos sabía ella lo que

yo estaba sintiendo, pero preferí no ser

maleducado con nuestra cómplice.

Continuó: «Te propongo que no bajemos

del automóvil. Seguimos un poco más,

pasamos por delante de los lugares más

añorados, los miramos desde el automóvil

y tú respiras. Ya volverás más adelante si


tienes ganas. Poco a poco, ¿te parece?». Yo

no sabía qué responder. La mano de Bruno

en mi rodilla, su mirada inundada de

lágrimas, me animaron a responder «Está

bien», casi sin voz.

46

[Link]
Capítulo 2 ¡Mi héroe!

No quiero escribir sobre el resto de la

escapada. No quiero contar lo que vi. No

puedo. Solo quiero escribir que les estoy


profundamente agradecido al sabiondo de

mi hermano y a nuestra jardinera.

Tendremos que abordar este asunto con

nuestros padres, aunque no tenga ganas.

No puede quedar así.

Esta era la parte en la que el día de

hoy rompió mis expectativas para mal. La

parte en la que las rompió para bien

sucedió después, en el local de ensayo,

que viene a ser el salón de actos de la


secundaria a la que asiste Bruno.

47

[Link]
Capítulo 2 ¡Mi héroe!

Se trata de una obra en la que una


familia feliz come unida por Navidad. Me
hizo gracia, porque hace dos años que

pasamos las fiestas solos con la abuela. En


la obra hay una pareja ideal con dos hijos

ideales, cuatro abuelos encantadores y


varios tíos y primos.

Lo más sorprendente de todo es el


papel que me asignaron. Ni siquiera sé si

reírme o enojarme con Bruno, que es el


que tuvo la idea, pero eso te lo cuento
mañana, querido diario, cuando lo haya

digerido, que ahora se me cierran los ojos.

48

[Link]
Capítulo 2 ¡Mi héroe!

Menos mal que el resto de los actores


me cayó estupendamente y estoy

dispuesto a lo que sea por pasarlo bien


con ellos. Pese a todo, va a ser más

divertido de lo que creía.

49

[Link]
Capítulo 2 ¡Mi héroe!

Y ahora tú decides...

¿Qué papel le asignaron a Eloy


en la obra de teatro?

A) Elfo de Papá Noel, que reparte regalos


a toda la familia porque Papá Noel se
complicó en otras casas

B) Hermano mayor, lo que lo ayuda a


entender un poco más a Bruno

C) Árbol de Navidad, en un rincón del


escenario

Ir a [Link] y votar
Copyright del texto © Muriel Villanueva 2020. Copyright de esta edición © Boolino S.L.
2020. Puede consultar los términos y condiciones de uso de la licencia en
[Link]

[Link]
Capítulo 3 ¡Mi héroe!

Capítulo 3
¡Sorpresa!

Eloy. Jueves, 12 de noviembre


Ya estoy aquí, querido diario. Hoy
estoy un poco más animado. Ayer me

costó mucho digerir la visita a nuestro


antiguo vecindario, la verdad. Creía que
iba a emocionarme; en cambio, me
encontré con un lugar mucho más gris de

50

[Link]
Capítulo 3 ¡Mi héroe!

lo que recordaba. Menos mal que después,


con lo del ensayo de teatro, se me pasó el

disgusto. Todos me cayeron genial. Bueno,


todos excepto mi hermano, que
últimamente no parece él mismo, siempre
haciéndose el divertido.

Seguro que ayer, querido diario, te


quedaste con las ganas de saber qué papel
me dieron en la obra, ¿verdad? Anoche no
tenía ganas ni de escribirlo, pero ahora lo
sabrás. Y es que casi mato a Bruno cuando
dijo, en tono burlón: «Mi hermanito
pequeño debería hacer de hermano
mayor, a ver si así, de paso, entiende lo

51

[Link]
Capítulo 3 ¡Mi héroe!

difícil que es cargar con alguien como él».


Todos se rieron, y yo también tuve que
reírme, pero en mi interior sentí un volcán
a punto de entrar en erupción. Me dediqué
a respirar un par de minutos para no
estallar delante de todos. Mientras tanto,
los demás decían que la idea de Bruno era
genial: así, Valentina, una niña de ocho
años vecina de otra compañera de la

secundaria, podría interpretar a mi


hermana pequeña en la obra. También
había dos pesados de mi salón, a quienes

otro amigo de Bruno había invitado para


que hicieran de primos nuestros. De este

52

[Link]
Capítulo 3 ¡Mi héroe!

modo, los actores de secundaria se


repartieron los papeles adultos y

completaron el elenco. La familia feliz. En

total somos quince. ¡Qué locura!


El ensayo transcurrió con facilidad.

Excepto yo, que fui el último en


incorporarme, todos se sabían bastante

bien el papel. Además, aunque estaré casi


todo el tiempo en el escenario, no tendré

que decir demasiadas frases. Lo único que


tengo que hacer es discutir con mi

hermana pequeña por los regalos que Papá


Noel habrá dejado en el árbol durante la

53

[Link]
Capítulo 3 ¡Mi héroe!

noche. Seguro que Bruno cree que

interpretar ese papel me hará cambiar.


¡Qué estupidez! En fin. Ayer lo tuve que

leer, pero pronto me lo habré aprendido de


memoria. Todo sea por dejar de contar los

días y por salir de esta casa, que sin papá y


mamá aquí se me cae encima. Además…

¡hay que avisparse! ¡Estrenamos en poco

más de un mes! Y lo mejor es que a todos


les encantaron mi tono, mis caras, mis

gestos y mis propuestas de movimientos.


«¿Aceptamos a Eloy como parte del

equipo?», gritó mi hermano sonriendo


cuando terminó mi escena, con lo que me

54

[Link]
Capítulo 3 ¡Mi héroe!

robó el protagonismo. «¡Síííí!»,


respondieron todos al unísono, mirándolo

a él en vez de a mí. Qué paciencia tengo y


qué fastidio ser el hermano pequeño de

un chico guapetón y triunfador.


Después de repasar la obra, hablamos
de cómo nos vestiríamos y

maquillaríamos, sobre todo los que tienen

que parecer mayores. Algunos sacaron

cosas que traían de su casa para saber la


opinión de los demás: se trataba de ropa,

zapatos y accesorios que habían tomado

prestados de sus padres; presumían,

riéndose las gracias entre ellos. Yo pensé

55

[Link]
Capítulo 3 ¡Mi héroe!

que podría ir vestido de mí mismo, pero


con alguna prenda de Bruno el Estupendo,

para parecer más moderno, que es lo que

él cree que son los hermanos mayores.

Resuelto todo eso, nos pusimos a


trabajar en la escenografía y el atrezo.

Queda mucho por hacer, y resultará

imposible en solo seis miércoles. Habrá

que dedicar algunas horas extras los


sábados. Las familias cedieron algunos

muebles viejos que nos servirán: una

mesa, sillas para todos y un sofá. Propuse

pintar la mesa y todas las sillas, que son

56

[Link]
Capítulo 3 ¡Mi héroe!

todas diferentes, del mismo color, para

aparentar una decoración de casa


corriente. «¿Qué les parece color

pistacho?», pregunté, porque en nuestro

garaje hay dos botes de pintura que le

sobraron a Alba cuando pintó la pérgola


de madera del jardín, esa que mamá hizo

poner para escribir en otoño y en

primavera y que todavía no ha estrenado.

A todos les pareció que el color pistacho


quedaría precioso al lado del terciopelo

granate del sofá y delante del fondo de

cortinas blancas que nos está preparando

un padre que, por lo visto, es sastre. «¿Y

57

[Link]
Capítulo 3 ¡Mi héroe!

qué pasa con el árbol?», quiso saber mi

hermana pequeña, que no paraba de dar

vueltas a la mesa con un monopatín hecho

polvo y con las coletas ya alicaídas a esas


horas. Todos se quedaron boquiabiertos, y

me dio rabia. ¿Cómo es que ella se había

dado cuenta de que faltaba algo tan

importante y yo no? Qué niñita

sabelotodo. Además, me había arrebatado


la importancia que me había ganado con la

propuesta de pintar los muebles.

Pues sí, habrá que hacer un árbol de

Navidad. Los mayores dijeron que de eso


nos tenemos que encargar los pequeños,

58

[Link]
Capítulo 3 ¡Mi héroe!

«que son unos artistas y además van a ser

los que más actúen delante del árbol». Qué

descarados. De todos modos, prefiero eso


que pintar sillas. Yo ya les di la idea; que

se manchen ellos. Hablaré con Alba. Los

dos pesados del salón y mi hermanita

Valentina no tendrán que aportar mucho


porque tengo una gran idea.

Pero bueno, ahora ya nada de eso es

importante. Te lo cuento, diario, para

hacer pasar el tiempo, que se detuvo este

mediodía.
Todo eso del teatro pasó a un segundo

59

[Link]
Capítulo 3 ¡Mi héroe!

plano hoy, porque después del almuerzo

llamaron papá y mamá desde Argentina.

Dijeron que estemos atentos porque el

viernes de la semana que viene, a media


tarde, un mensajero nos traerá una

sorpresa de su parte. Faltan ocho días para

eso, de modo que intentaré portarme bien

para no jugarme el regalo, y entretenerme


con el tema del teatro, que no me disgustó

en absoluto y que me ayudará a distraer

los nervios.

Bruno. Domingo, 22 de

noviembre

Los odio, o creo que los odio, o a

60

[Link]
Capítulo 3 ¡Mi héroe!

veces, a ratos, me parece que los odio. A lo

mejor, sencillamente, es que odio solo

algunas de las cosas que hacen, como por

ejemplo decir que nos llegará una

sorpresa, como si tuviera que ser un regalo

o una carta, y que lleguen ellos, en

persona, en carne y hueso. Debería

alegrarme el hecho de que mis padres

estén es casa, ¿verdad? Y me alegro, en el


fondo me alegro, pero me molesta que se

llamen a sí mismos sorpresa, que se den

tanta importancia, como si tuviéramos

que alegrarnos y aplaudir cuando llegan,

61

[Link]
Capítulo 3 ¡Mi héroe!

mientras que en realidad estamos tristes

porque ellos deberían estar aquí siempre,

siempre, o al menos casi siempre,

ejerciendo de padres, en vez de que estar

aquí fuera una excepción, una sorpresa.


¡Qué rabia, por favor!

Pues bueno, eso: que el viernes

esperábamos una sorpresa y llegaron

nuestros padres, después de dos semanas

fuera, montados en su superautomóvil,

con su superchofer, que los había ido a

buscar al aeropuerto, y nos colmaron de

regalos. Pero no tengo ganas de escribir

más sobre ellos. No tengo ningunas ganas.

62

[Link]
Capítulo 3 ¡Mi héroe!

Estoy muy enojado.

Antes de eso, la semana fue bien, muy

bien. Al final va a resultar que nos

estamos acostumbrando a lo de vivir con

la abuela, con Alba, con el cocinero… y sin

padres. Ay, qué enojado estoy. Soy

consciente de que estoy furioso.

Esta bien, me calmo.


La semana fue bien porque eso del

teatro, tal como sospechaba (y tal como

planeé), le está sirviendo a mi hermanito

para relajarse un poco, para quererse un

poco más y, de paso, para pasar más

tiempo conmigo, aunque siempre parece

63

[Link]
Capítulo 3 ¡Mi héroe!

que me pone mala cara. Cada tarde

dedicamos un rato a que se aprenda el


papel, y ya casi se lo sabe. ¡Es un portento!

Dice que puede hacerlo solo, y eso ya lo sé,

pero me hago el experto en interpretación.

Le digo que, aunque podría ensayar frente

al espejo, nunca viene mal que alguien te

lea o te escuche mientras repasas tus

frases. Le doy consejos sobre qué gestos

usar, cómo mirar a Valentina o cómo

modular la voz. Lo más divertido es


cuando se da cuenta de que ser el

hermano mayor de alguien tan tozudo es

64

[Link]
Capítulo 3 ¡Mi héroe!

bastante… ¿complejo? Será interesante

verlo en acción en el escenario. ¡Ja, ja, ja!

Estos dos sábados, algunos del grupo

estuvimos yendo al salón de actos a pintar

los muebles. Alba me acompañó con el

automóvil y llevamos los dos botes de

pintura, unos cuantos pinceles y mucho

papel de periódico para proteger el suelo.


Después, ella volvía a casa porque Eloy

había dicho que la necesitaba «para la

creación del árbol de Navidad más bonito

que hayan visto jamás». Me parece que

pasó los dos sábados de mañana

persiguiendo a nuestra jardinera para que

65

[Link]
Capítulo 3 ¡Mi héroe!

le diera los restos de la poda y que se

dedicó a llenar un saco enorme de troncos


y hojas sin sentido aparente. Qué ganas

tengo de ver esa creación.

Ahora me da mucha pereza seguir

escribiendo, diario, porque te quiero

contar lo de este mediodía, pero no tengo

ganas. Quiero decir que sé que escribirlo

me ayudará, me hará bien, pero a la vez

preferiría dormir una siesta y olvidarlo

todo.
Te cuento.

Ayer nuestros padres pasaron el día

medio zombis con el asunto del jet lag. Por

66

[Link]
Capítulo 3 ¡Mi héroe!

eso, ayer me mordí la lengua y esperé el

momento adecuado. Por supuesto, no

pensábamos dejar pasar esta visita, esta

sorpresa, sin hablar con ellos. De hecho, se

supone que mañana lunes salen otra vez


de viaje, en esta ocasión a Italia. Aunque,

bueno, eso todavía está por verse. Me

parece que les tocamos la fibra.

Esperé hasta el postre, para que, en

caso de que alguien se enojara mucho y se

levantara de la mesa, no se quedara sin

comer. El cocinero ya había servido el

pastel de merengue (¡me encanta!) y comí

67

[Link]
Capítulo 3 ¡Mi héroe!

un par de cucharadas, pero no pude

esperar más. Carraspeé. No prestaron


atención. Entonces hice como en las pelis:

me levanté, tomé la cucharilla con una

mano y la copa con la otra y… «clinc, clinc,

cliiinc». Se hizo el silencio en la mesa. La

abuela incluso dejó de masticar y me miró

por encima de los anteojos. Papá tomó la

mano de mamá, que se había atragantado

de la risa, al verme tan solemne. Eloy me


dijo que sí con la cabeza, porque ya sabía

lo que iba a decir, y yo le guiñé un ojo. Lo

teníamos hablado; aunque parezca

mentira, hay cosas en las que somos uno.

68

[Link]
Capítulo 3 ¡Mi héroe!

A veces, por momentos, sueño que sigo

siendo su héroe.

«A ver, papás, déjenme empezar

diciendo que los queremos mucho», solté,

y la abuela sonrió, aunque a mamá se le


borró la sonrisa, porque vio que iba en

serio. «Como los queremos mucho,

deseamos que sean felices», continué. «Su

éxito nos hace felices también a nosotros.

Sin embargo, aquí hay algo que no va bien.

Seguramente no se han dado cuenta,

porque en ese caso ya habrían cambiado

su modo de proceder. Pero la realidad es


que Eloy y yo nos sentimos un poco

69

[Link]
Capítulo 3 ¡Mi héroe!

abandonados como hijos». Papá ya estaba

frunciendo el ceño y parecía que iba a

hablar, pero mamá le dio un codazo para

que no lo hiciera. Seguí hablando. «Les

agradecemos esta casa y todas las

comodidades, les agradecemos todo lo que

nos brindan, que es mucho más de lo

necesario. Podríamos decir que seríamos


más felices en nuestro antiguo vecindario,

pero fuimos a visitarlo y…». Mamá miró a

la abuela, cuestionando que lo hubiera

permitido, y esta se encogió de hombros.

Eloy intervino entonces: «Lo que Bruno

70

[Link]
Capítulo 3 ¡Mi héroe!

quiere decir es que habíamos idealizado

nuestro antiguo vecindario. Creíamos que

era maravilloso y, al verlo de nuevo, lo

vimos… diferente de como lo


recordábamos, algo triste, comparado con

el lugar donde vivimos ahora». Nuestros

padres nos miraban fijamente: mamá, con

su melena negra impecable; papá, con su

barba bien cortada. Y entonces dije: «Eloy

y yo nos referimos a que lo maravilloso no

era el vecindario, sino nuestros antiguos

padres, a los que ya no vemos nunca».

Entonces me senté, derrotado, vacío, con


la certeza de que no nos entenderían. La

71

[Link]
Capítulo 3 ¡Mi héroe!

abuela se unió a nuestra causa y dijo:


«Deberían pasar aquí estas Navidades,

hija, por favor, por los niños». Y mamá


respondió sin pensarlo un segundo: «Eso
es imposible, mamá. Se trata de una

presentación en Nueva York. Es muy


importante para mí». Eloy, que todavía

estaba sentado, propuso: «Pues entonces,


quédense al menos esta semana. Llamen a

Italia y digan que ya irán otro día».


Papá y mamá se miraron, como
dudando. «Lo pensaremos», dijo papá,

«dennos unos minutos para hablarlo entre


nosotros». A juzgar por sus caras, no

72

[Link]
Capítulo 3 ¡Mi héroe!

parecía que nuestro discurso fuera a


funcionar, pero nunca se sabe. Ahora

llevan los dos ya un par de horas


encerrados en el estudio, hablando entre

susurros. A ver qué deciden.

73

[Link]
Capítulo 3 ¡Mi héroe!

Y ahora tú decides...

¿Qué responden los padres a la


petición de Bruno y de Eloy?

A) Prometen bajar el ritmo, pero de


momento deben cumplir con el
compromiso e irse a Italia

B) Se dan cuenta de la situación de sus


hijos, deciden anular el viaje a Italia y
bajar el ritmo

C) La madre no puede faltar a su cita


con los lectores italianos, pero el padre
se quedará en casa

Ir a [Link] y votar
Copyright del texto © Muriel Villanueva 2020. Copyright de esta edición © Boolino S.L.
2020. Puede consultar los términos y condiciones de uso de la licencia en
[Link]

[Link]
Capítulo 4 ¡Mi héroe!

Capítulo 4
Te admiro

Eloy. Martes, 8 de diciembre


Todavía no puedo creer que papá y
mamá lleven en casa más de dos semanas.

Estoy tan emocionado que casi me había


olvidado de que te tengo aquí, diario. Y
eso que también me gusta compartir
contigo las alegrías, ¿eh? Pero es que entre

74

[Link]
Capítulo 4 ¡Mi héroe!

los ensayos y el árbol de Navidad para la


obra…

El primer domingo que papá y mamá


pasaron en casa, después de comer, Bruno
les soltó el discurso que habíamos
preparado entre los dos. Estuvo bien; casi

parecía el héroe de hace un par de años,


cuando todo lo que hacía me resultaba
alucinante, pero bueno, tampoco fue para
tanto. Menos mal que arrimé el hombro y
lo ayudé un poco, porque no le resultaba
fácil decir todo eso seguido; además, yo
quería que papá y mamá supieran que era
cosa de los dos y que se lo tomaran en

75

[Link]
Capítulo 4 ¡Mi héroe!

serio. Lo que no habíamos previsto ni él ni


yo era pedirles que no se fueran a Italia;
me salió a mí, así, sin pensar, pero venía
muy al caso, después de que la abuela les
rogara que pasaran aquí las Navidades y
de que ellos dijeran que no.
Papá y mamá respondieron que lo
pensarían unos minutos. Si hago la
cuenta, creo que debieron ser algo más de

mil, porque no contestaron hasta la hora


del desayuno. Fue en la cocina, todos en
pijama y bata, todos despeinados, excepto

mamá, que parece que duerme sin poner


la cabeza en la almohada. Era lunes muy

76

[Link]
Capítulo 4 ¡Mi héroe!

temprano, el cocinero tenía el día libre y


papá había preparado tortilla de pera,

pancakes de avena, ensalada de frutas,

una tabla de quesos con tostadas y crema


de cacao casera. Cuando llegué y vi todo

eso sospeché que había dormido poco. Él,


mamá, la abuela y Bruno ya se estaban

dando banquete. Me senté. Mamá estaba


masticando una tostada, pero papá le dio

un leve codazo como si le estuviera


pidiendo: «Dilo ya, que ya estamos todos».

Ella se tragó lo que tenía en la boca.


«Hemos… hemos anulado el… viaje a

77

[Link]
Capítulo 4 ¡Mi héroe!

Italia». Le brillaban los ojos. Me pareció

que le dolía decirlo, pero al menos habían


tomado una buena decisión. Por una vez,

habían antepuesto nuestras necesidades a


sus deseos. Papá se limpió los labios con

una servilleta y tomó la palabra: «Se


trataba de una gira por todo el país dando

charlas sobre el último libro, ya saben. La

traducción al italiano se ha vendido muy


bien. Tuvimos que prometer que iremos

en enero. Así que no tenemos otro viaje


hasta que salgamos hacia Estados Unidos,

a mediados de diciembre». Después tomó


de la mano a mamá. Para él era más fácil,

78

[Link]
Capítulo 4 ¡Mi héroe!

porque es su trabajo y con ello ganan


dinero, pero para ella es su obra, su vida.

Casi me había arrepentido de haberles


pedido que se quedaran, cuando mamá

nos miró y nos dijo: «Gracias por atreverse


a pedirlo. Sentimos no habernos dado
cuenta de que no estaban bien. Les

prometemos bajar el ritmo en cuanto

podamos, una vez que hayamos cumplido

con los compromisos previos».


No parecía un mal comienzo. De

repente, lo de volver a nuestro antiguo

barrio ya no tenía sentido. Solo quería

estar en familia. Eso era todo.

79

[Link]
Capítulo 4 ¡Mi héroe!

Estando ellos aquí me entraron ganas


de no ir al colegio y, por supuesto, de no ir

a ensayar ni a dedicar ni un minuto a

escenografía ni atrezo. De repente solo

quería estar en casa pegado a las faldas de


mamá, como un niño pequeño: dejarme

tocar el pelo en su cama, pedir que me

ayudaran con los deberes, darles besos y

abrazos... Cuando se lo confesé a la abuela,


ella me dijo: «Podrás tener todo eso

cuando estés en casa, pero debes seguir

con tus rutinas. Aunque se queden en

casa, los padres tienen vida propia. Formas

80

[Link]
Capítulo 4 ¡Mi héroe!

parte de ella, pero también tendrán algo

de trabajo, y necesitan descanso y tiempo


para estar solos el uno con el otro».

¿Trabajar más? Descansar, vale. Pero

¿tiempo para ellos? Me costaba

comprenderlo, pero intenté hacerlo, lo


intenté mucho, y al final lo entendí, más o

menos. Y aunque yo no lo entendiera,

ellos podían hacer lo que quisieran,

supongo. Además, ya me había


comprometido con el grupo de teatro:

suponía que no sabrían hacer un árbol sin

mí y seguro que Valentina no iba a

encontrar nunca un hermano mayor mejor

81

[Link]
Capítulo 4 ¡Mi héroe!

que yo.

El árbol, ¡ay, el árbol! Nadie sabe lo

que nos costó, al miércoles siguiente,

llevar al salón de actos el saco de ramas y


hojas. Lo llené demasiado, me había

emocionado en el jardín, y después pesaba

un montón. Alba se ofreció a ayudar, pero

el saco no parecía caber en el baúl del

automóvil pequeño, el único que su padre


le deja conducir. Además, no nos iban a

dejar ensuciar el automóvil grande con

tierra del jardín. Nos hizo falta la visión

espacial de Bruno, infalible, para conseguir


meter el saco y cerrar el baúl. «¿Verdad

82

[Link]
Capítulo 4 ¡Mi héroe!

que soy tu héroe?», preguntó guiñándome

un ojo. Respondí: «Lo serás si traes al

salón de actos la escalera que tenemos en


el garaje». Y no sé cómo, pero lo hizo,

montado en su bicicleta, y llegó antes que

nosotros. Incluso entró, la dejó en el

escenario y todavía le dio tiempo para salir


de nuevo hasta el automóvil y ayudarnos a

entrar las ramas. Realmente era heroico,

pero no quise reconocerlo en voz alta en

ese momento. Solo supe decir: «Gracias», y

con la boca pequeña.


Alba se fue y Bruno se puso a colgar

83

[Link]
Capítulo 4 ¡Mi héroe!

las cortinas con los de su edad. Se suponía

que los pequeños debíamos encargarnos

del árbol y después repasaríamos los

papeles. Yo no tenía ninguna intención de


compartir mi árbol con los demás. La idea

había sido mía y no pensaba dejar que se

llevaran el mérito. Quería sorprender a

Bruno, que él explicara a papá y a mamá


que soy un artista y que estuvieran

orgullosos de mí.

Puse la escalera de madera en un

rincón del escenario. A mi lado estaba el

saco de ramas y hojas. Los dos niños de mi

salón y Valentina me miraban, sentados

84

[Link]
Capítulo 4 ¡Mi héroe!

en el suelo. Tomé una rama; la ataría a la


escalera y… Cuando toda la escalera

quedara cubierta de ramas sería un árbol

precioso, un triángulo isósceles perfecto

conformado por ramas y hojas de

diferentes familias y tonos.

Me había quedado pensando con la

rama en la mano. No tenía con qué

sujetarla a la escalera y me había dado


cuenta de que no sabía cómo hacerlo. De

repente percibí la presencia de Valentina,

de pie a mi lado. Entre las dos trenzas

llevaba una sonrisa triunfante y me

ofrecía un rollo de cordón verde ideal para

85

[Link]
Capítulo 4 ¡Mi héroe!

atar las ramas a la escalera. «Encontré

esto. ¿Te sostengo la rama mientras la

atas?», preguntó. Tuve que decir que sí y

dar las gracias. La idea era mía y era genial,


pero, por lo visto, no podría hacerlo solo.

Mientras atábamos la segunda rama,

se acercó uno de los chicos de mi salón:

«Deberíamos añadir algunos adornos,

¿no?». Y el otro, todavía sentado en el

suelo, añadió: «Sí. Con material reciclado.

Podemos pintar botellas de plástico

pequeñas y meter lucecitas dentro».


Resoplé: la idea era buenísima, pero no era

86

[Link]
Capítulo 4 ¡Mi héroe!

mía. Después respiré por la nariz con más

tranquilidad, mientras elegía una tercera

rama, y dije: «Eso es genial. Deberíamos

hacerlo. Pidamos a todos que guarden

botellas para la semana que viene».

Después, los cuatro seguimos atando

ramas a la escalera durante un buen rato,

como un equipo, hablando con calma, sin

pisarnos.
Estábamos los cuatro de pie ante el

árbol, contemplándolo satisfechos,

cuando se acercó Bruno. «Te admiro,

hermanito», dijo. Y yo respondí: «No, no,

Bruno, no lo hice yo solo. Y además no

87

[Link]
Capítulo 4 ¡Mi héroe!

está terminado; pondremos luces». Y él

concluyó: «Ya lo sé. Tuviste una idea

genial, la compartiste, la mejoraron y


trabajaste en equipo. Por todo eso, te

admiro». Me dio una palmadita en el

hombro y se alejó: «Vengan con el resto,

que ensayaremos un rato». Yo me había

quedado petrificado.

La semana pasada pusimos las luces.

Era una idea buenísima y quedó mejor de

lo que esperaba. Todos nos felicitaron.

Sin embargo, aunque ya me sé mis


frases de memoria, no termino de

encontrarle el tono a mi papel de hermano

88

[Link]
Capítulo 4 ¡Mi héroe!

mayor. Mañana tenemos ensayo, así que a

ver si me luzco un poco.

Bruno. Jueves, 10 de diciembre

Rayos, diario. Ayer fue el peor ensayo

de todos. El peor ensayo y también el peor

rato que pasé en el último mes.

¿Recuerdas que te conté que había tres

Elóis? Desde que papá y mamá están en

casa, el tercer Eloy, el encantador, el que

estaba a punto de desaparecer, está entero


y feliz. Y, por suerte, el segundo, Eloy el

taciturno, no ha aparecido por aquí. Sin

embargo, ayer vi al primer Eloy en el

89

[Link]
Capítulo 4 ¡Mi héroe!

escenario, y hacía mucho que no lo veía.

Eso me puso triste, la verdad.

Me siento mal, porque la idea de que


hiciera de hermano mayor fue mía. Creo

que lo puse en una situación difícil. Solo

espero que salga de esta con algún

aprendizaje bajo el brazo. Por mi parte,

seguro que yo sí.

La escena es la siguiente. Se supone

que, en la obra, antes de la comida de

Navidad, los niños de la familia abren los


regalos que Papá Noel dejó en el árbol

durante la noche. La cuestión es que los

regalos están sin nombre, porque este año

90

[Link]
Capítulo 4 ¡Mi héroe!

Santa Claus decidió que los pequeños

jueguen todos juntos, por turnos o

compartiendo; así lo explica en una nota

que les deja junto al árbol y que Eloy lee

en voz alta para todos antes de empezar a

abrirlos. Al principio, los cuatro se hacen


los enojados y nosotros, que somos sus

padres, les explicamos que es una buena

idea; entonces el enojo de los niños se

convierte en sorpresa, incluso en una

ilusión renovada. Hasta aquí muy bien,

porque los cuatro saben hacer caras y

gestos para mostrar todo eso. Pero

entonces Eloy abre un paquete: un libro, y

91

[Link]
Capítulo 4 ¡Mi héroe!

Valentina abre otro: una caja de piezas de

construcción. Cuando lo ve, Eloy debe

quejarse del libro y pedir las piezas, y

Valentina tiene que decir que las piezas

son suyas. Los mayores, haciendo de

padres, debemos ayudar a Eloy a entender

el valor de un libro y a captar que

Valentina es pequeña y que hay que

explicárselo bien en lugar de arrancarle la


caja de las manos. Todo esto tiene un final

feliz y salió muy bien en cada ensayo.

Sin embargo, ayer Eloy se retiró a

respirar tras bambalinas antes de la

92

[Link]
Capítulo 4 ¡Mi héroe!

escena. Salió después diciendo que se

había metido en el papel, que estaba más

preparado que nunca, que se sentía

hermano mayor, que bordaría sus frases y

que le daría el tono perfecto.


Todo empezó bien. La escena iba

rodada, avanzaba como siempre. Hasta

que Valentina gritó: «¡Es mía! ¡La caja de

piezas es mía! ¡La tomé yo primero!». Eloy

debía decir: «¡Nada de eso! ¡Santa dijo que

todo es para compartir!». Sin embargo, se

quedó quieto, en silencio, como

digiriéndolo. Y entonces me miró, serio,

muy serio, con los ojos incendiados, como

93

[Link]
Capítulo 4 ¡Mi héroe!

aquella noche hace un mes, en el vestíbulo

de casa. Se había olvidado de la caja de

piezas, de Valentina y de la obra, y solo me

veía a mí. Creo que se había dado cuenta

de las ganas reales que tenía de arrancar la

caja de las manos de la niña, que se había

dado cuenta de lo que tenemos que tragar

los hermanos mayores. Sin embargo, en


lugar de ablandarse y entenderme por fin,

se volvió en mi contra y me soltó delante

de todos: «¿Tú sabías todo este asunto del

compartir? Que yo sepa, llevas toda la vida

diciéndome que no toque tus cosas». Mis

amigos se rieron. Eloy tiró con rabia el

94

[Link]
Capítulo 4 ¡Mi héroe!

libro, que dio un golpe seco contra el

suelo. Me sentí fatal. Llevo toda la vida

viendo como hereda mis cosas antes de lo


que yo querría, y siempre tuve que

prestarle juguetes para que no llorara. ¿Esa

es su sensación?, ¿que llevo toda la vida

negándome a compartir? Eso no se lo cree

ni él, eso lo soltó para salir del paso

cuando estaba alucinando, al meterse en

mi papel y darse cuenta de todo. No

contento con eso, le dio una patada a la


caja y todas las piezas se esparcieron por

el suelo. Menos mal que no le hizo daño a

95

[Link]
Capítulo 4 ¡Mi héroe!

Valentina. «¡Eres un falso! ¡Eres el peor


hermano del mundo!», me gritó. Quise

responder, pero no pude. Me parecía


increíble que me hubiera dicho eso
delante de mi gente, cuando lo que en

realidad pasaba era que acababa de darse


cuenta de cuánto he compartido con él y

de cuánto cuesta eso. Lo que Eloy sentía


era culpa por no haber sido más

agradecido, culpa disfrazada de rabia.


Ya no estoy tan seguro de admirar a

mi hermano, aunque creo que sí, porque


eso de la admiración no debería ser algo
cambiante; él sigue siendo el mismo

96

[Link]
Capítulo 4 ¡Mi héroe!

artista que ideó ese árbol y trabajó en


equipo; o a lo mejor es que se pueden

admirar ciertos aspectos de una persona,


aunque otros deban mejorar. Tampoco

estoy muy seguro ya de querer que papá y


mamá vean la obra, así que no insistiré en

que pospongan lo de Nueva York.

97

[Link]
Capítulo 4 ¡Mi héroe!

Y ahora tú decides...

¿Cómo afecta la actitud de Eloy


su relación con el grupo de
teatro?

A) El grupo decide expulsar a Eloy, por


no saber controlar sus emociones
mientras actúa

B) El grupo duda sobre si Eloy debe


seguir, pero Bruno les pide paciencia

C) Antes de que alguien cuestione su


intervención, Eloy habla con el grupo y
les dice cuánto lo siente

Ir a [Link] y votar
Copyright del texto © Muriel Villanueva 2020. Copyright de esta edición © Boolino S.L.
2020. Puede consultar los términos y condiciones de uso de la licencia en
[Link]

[Link]
Capítulo 5 ¡Mi héroe!

Capítulo 5
Los mejores deseos

Bruno. Lunes, 14 de diciembre


Quedan cinco días para el estreno,
mañana tenemos ensayo general y por

poco nos quedamos sin actor para


representar el papel de hermano mayor. Al
final lo resolvimos, pero no como yo
esperaba.

98

[Link]
Capítulo 5 ¡Mi héroe!

Después de la escenita de Eloy del


miércoles pasado, habíamos quedado en
encontrarnos en el salón de actos el
sábado. Salí de casa en bici, solo, por mi

cuenta. No pensaba esperarlo para ir


juntos; ni siquiera se había disculpado por
todo lo que me había dicho delante del
grupo, ni mucho menos había intentado
decirles a todos que sentía haber tirado el
libro y pateado la caja de piezas de
Valentina.
Llegué puntual, y mi hermano todavía
no había llegado. Sus tres compañeros
estaban colgando adornos en el árbol y

99

[Link]
Capítulo 5 ¡Mi héroe!

preparando unas tarjetas, pero no había ni


rastro de Eloy.
Encontré a mis amigos sentados en

círculo en el suelo, hablando sobre él; más


que hablar, discutían entre ellos. Lamenté
mucho que la actitud de mi hermano,
además de hacerme daño, estuviera
dividiendo al grupo, y no pensaba
tolerarlo. Alguien decía: «Eloy estuvo a
punto de romper el libro y la caja, pudo
haberle hecho daño a Valentina, hirió los

sentimientos de Bruno, nos fastidió el

trabajo a todos... ¡Ese día perdimos medio

100

[Link]
Capítulo 5 ¡Mi héroe!

ensayo! No podemos tolerarlo. Debemos


expulsarlo y encontrar un suplente para

que haga su papel». Me quedé helado.


Estaba muy enojado con mi hermano, pero

no se me había pasado por la cabeza la


posibilidad de dejar de contar con él para

la obra de teatro. El árbol, precioso, era


idea suya, y en general hacía bien su

papel. Se había equivocado, de acuerdo.


Era grave, pero ¿quizá podíamos intentar

comprender qué le había pasado? Me


pareció curioso: hasta que no había oído

como lo criticaban, no me había dado


cuenta de que yo también lo había juzgado

101

[Link]
Capítulo 5 ¡Mi héroe!

con dureza. Ahora solo tenía ganas de que


llegara y de hablar con él, ver cómo se

sentía y contarle cómo estaba yo.

Mientras pensaba todo eso, todavía de


pie fuera del círculo, otra persona del

grupo le respondió: «¡Ey! No exageres, no


es para tanto. No rompió nada y no le hizo

daño a Valentina. Seguro que Bruno y Eloy


pueden arreglar sus problemas solitos: son

hermanos. No olvidemos que Bruno le dio


ese papel a Eloy para obligarlo a sentirse

como él, para ponerlo entre la espada y la


pared. ¿Acaso no esperábamos todos que

algún día explotara? ¡Ya sabíamos que

102

[Link]
Capítulo 5 ¡Mi héroe!

podía ocurrir! Incluso puede ser que todo

esto, al final, resulte bueno, que los dos


hermanos saquen algo de ello. Y es cierto

que Eloy se pasó mucho, pero no podemos


perder a un actor a tan pocos días del

estreno. Esperemos que diga que lo siente


y ya está». «¿Y si no lo siente?», preguntó

alguien. Entonces no pude esperar más e

intervine: «Les pido un poco de paciencia

con él, por favor. Es muy tozudo. Seguro


que lo siente, pero no sé si se atreverá a

decirlo».

Una compañera me preguntó si Eloy y

103

[Link]
Capítulo 5 ¡Mi héroe!

yo habíamos hablado en casa, si habíamos

resuelto nuestras diferencias en la


intimidad. Negué con la cabeza, y me

encogí de hombros. Ella insistió y remarcó

que con eso bastaría, aunque Eloy no se

disculpara con todos públicamente. «Esa


sería una buena condición, sí», dijo otro,

«que Bruno y Eloy hablen y no entren al

ensayo con mala cara, para que todos

podamos seguir trabajando bien en la

obra». Todo el grupo asintió con la cabeza,


empático, espléndido.

En ese momento, sin verlo, sentí a mi

hermano a mi lado, como una energía

104

[Link]
Capítulo 5 ¡Mi héroe!

silenciosa. Había llegado y se había


quedado de pie ahí sin decir nada, y yo

había notado su presencia, como un halo.

Volteé para mirarlo de reojo. Todos se

habían quedado callados, sentados en el


suelo, mirándome.

Una voz dijo: «Si quieren, pueden salir

y hablar con calma. Los esperamos». No

tuve tiempo de dar las gracias, porque


Eloy lo dijo antes que yo. Después bajó del

escenario y yo lo seguí por el pasillo entre

las butacas, hacia la salida, todavía ambos

con los abrigos puestos. A nuestras

espaldas reinaba un silencio sepulcral y

105

[Link]
Capítulo 5 ¡Mi héroe!

muchos pares de ojos estaban clavados en

nuestras nucas.

En la calle hacía un frío tremendo,

pero ni siquiera lo sentí. No tuve que decir


nada. Lo dijo todo él. Se metió las manos

en los bolsillos de los vaqueros, se colocó

el gorro de lana y tomó aire. A veces es

sorprendente, este Eloy.


«No digas nada, Bruno, ya lo sé. Sé que

quieres que te diga que lo siento y sé que,

aunque no lo diga, tú ya sabes que lo

siento mucho. Somos hermanos y ya nos


conocemos. Te agradezco que me hayas

106

[Link]
Capítulo 5 ¡Mi héroe!

defendido delante del grupo. Siento lo que

te dije delante de todos, sí, y sé que sabes

que fui injusto, que no pensaba lo que

decía y que lo único que pasó es que por

primera vez en la vida me sentí como tú y


me di cuenta de lo pesado que debe haber

sido para ti aguantarme todos estos años.

Sin embargo, más que eso, siento mucho

no haberme acercado a ti desde ese último


ensayo, porque eso nos ha impedido estar

todos juntos ahora que están papá y

mamá, que se van mañana. Y también te

agradezco que me invitaras al grupo de


teatro y que me ofrecieras un papel difícil

107

[Link]
Capítulo 5 ¡Mi héroe!

que me hizo entender cómo te sientes».

Eloy se llevó las manos a la cara, para

calentarse con el vaho de la boca.


Levanté una ceja y solo acerté a decir:

«Caramba».

Pero él no había terminado. Se frotó

las manos y continuó: «La jugada te salió

muy bien. Ahora te entiendo, conseguiste


que me pusiera en tu lugar. Sin embargo,

déjame añadir que yo también necesito

que te pongas en el mío. Me parece que a

veces haces como si me entendieras, pero


que no me entiendes del todo. Apunta eso,

hermanito».

108

[Link]
Capítulo 5 ¡Mi héroe!

«Eeeh… Vale». No supe decir más.

Tenía razón.

Al ver que yo no diría nada, Eloy me

sonrió sin rencores y entró de nuevo en el

edificio.

Ya dentro, encontramos a todo el

mundo de pie ante al árbol, colgando en él

adornos y tarjetas. Valentina nos acercó,


corriendo, dos pequeñas cartulinas

amarillas, dos sobrecitos verdes y un

bolígrafo para cada uno. «¡Pídanle su

deseo a Papá Noel!», nos dijo.

Lo pensé unos segundos, e incluso

109

[Link]
Capítulo 5 ¡Mi héroe!

dudé si suplicar que nuestros padres no se

fueran a Estados Unidos. Después escribí

en un papel:

Deseo que mi hermano Eloy y yo,

aunque a veces discutamos,

no nos distanciemos nunca.

Metí la tarjeta en el sobre y la colgué

del árbol.

Eloy. Sábado, 19 de diciembre

Esta tarde estrenamos la obra. ¡Fue un

éxito! Vino mucha gente a vernos, pero lo

mejor de todo es que lo pasamos genial.

110

[Link]
Capítulo 5 ¡Mi héroe!

Menos mal que enmendé mi error y le dije

a Bruno que lo sentía, cosa que por

supuesto era cierta. Me gustó mucho que

el grupo no me pusiera la condición de


disculparme para seguir en la obra, que les

bastara con que hablara con mi hermano.

Aun así, sabía que mi actitud les había

molestado y me costó poco aceptar

delante de todos que lo sentía. «Lo

siento», dije, y no hizo falta más. Después

de eso, todo fue como la seda.

Pues bien, hoy, durante mi escena, me


permití improvisar un poco. Me parecía

111

[Link]
Capítulo 5 ¡Mi héroe!

que al diálogo con Valentina le faltaba

algo, y sabía que el grupo no se enojaría

por eso. Ya verás como tú también lo

entiendes, querido diario. Te lo cuento.


Mientras los adultos ponían la mesa,

los niños fuimos hacia el árbol, tal como

habíamos ensayado. Como siempre, leí en

voz alta la nota de Papá Noel: «¡Ho, ho,

hooo! ¡Niños y niñas! Este año sus regalos

están sin nombre porque deben jugar

todos juntos, por turnos o compartiendo.

¡Ho, ho, hooo!». Los cuatro nos hicimos los


enojados, nuestros padres nos explicaron

que la idea era buenísima, y nos

112

[Link]
Capítulo 5 ¡Mi héroe!

contentamos. Abrí el paquete que

contenía el libro, Valentina encontró la

caja de piezas, hice ver que quería

arrancársela de las manos, ella gritó, desde

el suelo: «¡Es mía! ¡La caja de piezas es

mía! ¡La tomé yo primero!», y yo, de pie:

«¡Nada de eso! ¡Santa dijo que todo es para


compartir!». Los adultos intervinieron, nos

dieron un sermón y los dos nos calmamos,

intercambiamos regalos, sonreímos. Los

primos hacían más o menos lo mismo un

poco más allá. Hasta aquí, todo normal.

Entonces, me agaché y puse los ojos a

la altura de los de Valentina. Como era

113

[Link]
Capítulo 5 ¡Mi héroe!

algo nuevo, el resto de los actores esperó


sin avanzar. Incluso creo que el público

notó algo extraño y aguantó la respiración.

Y dije: «¿Sabes, hermanita? Te entiendo.

Un día yo también fui pequeño, como tú, y

creía que cuando soltaba algo lo perdía

para siempre». Valentina no dudó; ni corta

ni perezosa, se inventó una frase para

redondear el tema: «Gracias, hermanito.

Algún día seré mayor, como tú, y también


te entenderé». Casi me pongo a llorar. De

hecho, en ese momento miré a Bruno y le

brillaban los ojos.

114

[Link]
Capítulo 5 ¡Mi héroe!

Después de eso, la obra continuó muy

muy bien, fluida, tal como esperábamos.

Al salir a saludar, el público se levantó

a aplaudir, entusiasmado. En primera fila,

la abuela daba saltitos y Alba gritaba:

«¡Bravo! ¡Bravooo!». En ese momento


pensé en nuestros padres. Cómo me

habría gustado que estuvieran allí. Pero

sabía que nos estaban viendo en directo

desde Nueva York, por la página web de la

secundaria, y que nos llamarían en cuanto

llegáramos a casa, y eso me consoló.

Además, si a partir de ahora están en casa

tanto como puedan, si los vemos más y

115

[Link]
Capítulo 5 ¡Mi héroe!

están más con nosotros, puedo entender

mejor que a veces tengan que trabajar y

perseguir sus sueños.

Se cerró el telón. Había decidido lo

que quería hacer en ese momento.

Busqué a Bruno. Él también me

buscaba, para darme un abrazo largo,

larguísimo. Casi me pareció que nuestros

pechos se fundían. Sus manos me


apretaban por la espalda contra su cuerpo

y en ese momento lo quise tanto que casi

estallo de amor. Su pelo me hacía

cosquillas y me puse a llorar de alegría y a

116

[Link]
Capítulo 5 ¡Mi héroe!

reír al mismo tiempo.

Al deshacer el abrazo, lo tomé de la

mano e hice que me acompañara al árbol.

Allí descolgué el sobre de mi deseo y se lo

entregué.
Lo abrió sin dejar de mirarme, de

sonreírme, y sacó la tarjeta. Y entonces, al

leer mi deseo, se le cayó un lagrimón de

felicidad sobre el papel.

Deseo que mi hermano

siga siendo imperfecto, como yo,

para que pueda seguir siendo…

117

[Link]
Capítulo 5 ¡Mi héroe!

¡mi héroe!

FIN

118

[Link]
Capítulo 5 ¡Mi héroe!

Copyright del texto © Muriel Villanueva 2020

Copyright de esta edición © Boolino S.L. 2020

Puede consultar los términos y condiciones de uso de la licencia


en [Link]

119

[Link]

También podría gustarte