MITOS
1. El quinto sol y la creación del mundo
Desde tiempos inmemoriales se ha intentado dar una explicación al origen del
mundo, tal como hace este mito azteca de tipo cosmogónico.
Los aztecas y mayas creían en la existencia de múltiples soles. Por tanto, los
cuatro anteriores y los seres que habían vivido en aquella época, habían
desaparecido.
La llegada del nuevo sol integró los elementos de la creación: aire, fuego y agua.
Este mundo, al igual que los predecesores, también estaba sujeto a su extinción:
Tecuciztecatl, un dios soberbio, se prestó enseguida. Sin embargo, los dioses
querían elegir otro contrincante más humilde, este fue Nanahuatzin. Ambos debían
realizar una ofrenda, el primero, ofreció elementos grandiosos. El segundo, tenía
materiales de poco valor para ofrecer.
En el momento del sacrificio, debían saltar al fuego. Tecuciztecatl fue el primero
en intentarlo, aunque el miedo lo dejó parado. Después fue Nanahuatzin, quién se
precipitó al fuego sin pensarlo. Al ver su valor, Tecuciztecatl también se lanzó al
fuego.
Durante un tiempo los dioses aguardaron a que alguno de ellos se viera en el
cielo. Pronto, se hizo la luz en el cielo y vieron surgir por el este a Nanahuatzin
como Tonatiuh, el que sería el quinto sol.
2. El mito de Pandora
Este mito griego de tipo antropogónico relata el origen de la primera mujer, así
como la aparición de la infelicidad en el “paraíso” de los primeros humanos.
Como Eva en la Biblia, Pandora puede ser interpretada como la causante de las
calamidades humanas debido a su curiosidad.
Cuando Prometeo enseñó el uso del fuego a los hombres, Júpiter quiso vengarse
por ello. Para eso, mandó a los dioses que crearan una mujer dotada con todas
las cualidades: la belleza, el don de la palabra, el talento, la curiosidad, la
sabiduría. Esta sería Pandora, en cuyo corazón también se escondía el mal y el
engaño.
Pandora fue enviada como regalo de los dioses a Epimeteo, hermano de
Prometeo, quien desoyó las advertencias de su hermano de no aceptar nada de
los dioses. Epimeteo se casó con ella y, como regalo de boda, Júpiter les dio una
caja que nunca debían abrir.
Pandora no pudo resistirse y un día miró qué había dentro de aquel objeto.
Entonces todos los males se escaparon, consiguiendo solo quedarse la esperanza
dentro del cofre.
3. Rómulo y Remo y la fundación de Roma
Pedro Pablo Rubens: Rómulo y Remo.1615-1616. Óleo sobre lienzo. 210 cm x
212 cm. Museo Capitolinos (Roma).
Uno de los mitos fundacionales más conocidos es el de Rómulo y Remo. Esta
historia trata de dar una explicación al origen de Roma, que luego daría paso a un
Imperio.
El mito, que reconoce a Rómulo y Remo como los creadores de Roma, aún sigue
despertando interés en los historiadores, quienes investigan la posible existencia
real de estas dos figuras.
Cuando Rea Silva, hija de Numitor, dio a luz a los gemelos Rómulo y Remo, el tío
de esta los mandó arrojar al Río Tiber. Amulio había destronado a Numitor y las
criaturas suponían un peligro para su reinado.
Los dos pequeños fueron recogidos y amamantados por una loba en la orilla del
río. Después fueron rescatados por unos pastores. Años más tarde, su abuelo los
reconoció y, tras la muerte de Amulio volvió a recuperar su reinado.
Pronto, Rómulo y Remo decidieron levantar una ciudad cerca del lugar donde
habían sido salvados. Más tarde, los buitres decidieron que el futuro rey tendría
que ser Rómulo. Este trazó los límites de la ciudad y advirtió que nadie debía
cruzarlos. Remo eludió la orden de Rómulo, entonces se desató una lucha entre
ambos que saldó con su vida.
4. El nacimiento de Hércules
Los romanos llamaron Hércules al dios griego Heracles, al que veneraban tanto
que incluso tenía un santuario llamado Ara Máxima. Este mito teogónico relata el
origen y linaje de Hércules, hijo de Zeus y una mortal, un héroe que más tarde se
convirtió en dios. Además, también se otorga una explicación sobre el origen de la
Vía Láctea.
Zeus estaba fascinado por una mujer llamada Alcmena. La muchacha era la
esposa de Anfitrión, quien se había marchado por un tiempo para combatir en
Tebas. Zeus decidió aprovechar la ausencia del marido de Alcmena para bajar a la
tierra, disfrazado de Anfitrión. Pronto, la joven quedó embarazada y dio a luz a dos
niños: uno hijo de su marido y otro era hijo de Zeus.
Hera, esposa de Zeus, se enojó tanto que cuando nació el pequeño Hércules
envió dos serpientes a la cuna para que lo mataran. Sin embargo, el pequeño las
estranguló, dejando constancia desde bebé de su poderosa fuerza.
En otra ocasión, Zeus ordenó a Hermes poner al bebé en el regazo de Hera
mientras esta dormía para amamantarlo, de esta forma Hércules ganaría la
inmortalidad. Tanta fue la fuerza del bebé al ser amamantado que, al despertar
Hera, un chorro de la leche dio lugar a la Vía Láctea.
5. Ícaro y Dédalo
Jacob Peter Gowy: La caída de Ícaro. 1636-1638. Óleo sobre lienzo. 195 cm x 180
cm. Museo del Prado (Madrid).
El mito griego de Ícaro y Dédalo supone un mito moral que advierte de las
consecuencias de la desobediencia, en este caso de un hijo a un padre. Aunque
esta historia puede tener distintos significados, uno de los más comunes es el de
alertar sobre el resultado de dejarse llevar por el poder.
Cuando Dédalo y su hijo Ícaro estaban encerrados en el laberinto por órdenes de
Minos, Dédalo fabricó unas alas para él y otras para su hijo confeccionadas con
cera y plumas. Gracias a su invento, ambos consiguieron escapar del laberinto
volando. Pero antes, Dédalo le advirtió a su hijo que no volara demasiado bajo
para que el mar no dañara las alas, ni demasiado alto para que la cera no se
derritiera.
Una vez en el aire, Ícaro desoyó el consejo de su padre y se elevó cada vez más.
Pronto sus alas comenzaron a derretirse, después se precipitó al mar Egeo y
murió.
LEYENDAS
1. Leyenda del cenote Zací
Los cenotes son pozos de agua dulce que se encuentran en México y se
crearon como consecuencia de la erosión de la piedra caliza.
El cenote Zací estaba ubicado en la ciudad del mismo nombre. Allí vivía
una joven llamada Sac-Nicte, nieta de una bruja. Sac-Nicte estaba
enamorada de Hul-Kin, hijo del cacique del pueblo. La familia de la bruja y
la del cacique eran enemigas, por lo que los jóvenes se veían a escondidas.
Cuando el padre se enteró del romance, envió a Hul-Kin a otro pueblo, a
casarse con otra joven. La bruja hizo rituales para que Hul-Kin regresara y
le devolviera la alegría a su nieta, pero todo fue en vano.
La noche anterior a la boda de Hul-Kin, Sac-Nicte se arrojó al cenote con
una piedra atada a su cabello. En el momento de la muerte de la joven, Hul-
Kin sintió un dolor en el pecho que lo obligó a volver a Zací. Al enterarse de
lo sucedido, Hul-Kin se arrojó también al cenote para morir con su
verdadero amor. Finalmente, los sortilegios de la bruja habían obtenido una
respuesta: Hul-Kin regresó y permanecería para siempre con Sac-Nicte, su
nieta.
2. Leyenda de la luz mala
El origen de esta leyenda se encuentra en una fosforescencia que se ve en
cerros y quebradas del noroeste argentino, durante los meses secos.
La leyenda sostiene que este es el farol de Mandinga (el Diablo con forma
humana) y que su aparición indica sitios donde se esconden tesoros. Se
afirma que la luz sería el espíritu del antiguo y difunto dueño de los tesoros,
en su intento de alejar a los curiosos.
El día de San Bartolomé (24 de agosto) es cuando estas luces se ven
mejor.
3. Leyenda de la princesa y el pastor
Esta leyenda es la base de las leyendas de Qi xi y Tanabata.
La princesa Orihime, también llamada la princesa tejedora, tejía vestidos
para su padre, el Rey Celestial, a orillas del río. Un día, Orihime se
enamoró de un pastor llamado Hikoboshi. En un principio la relación
prosperó en armonía, pero luego ambos comenzaron a descuidar sus
tareas por estar tan compenetrados en su amor.
Al ver que esta situación no se solucionaba, el Rey Celestial decidió
castigarlos: los convirtió en estrellas y los separó por una enorme distancia.
Sin embargo, los enamorados pueden volver a verse una noche en el año,
el séptimo día del séptimo mes.
4. Leyenda de la Mojana
Según esta leyenda colombiana, la Mojana es una mujer diminuta que rapta
a los niños y niñas que se acercan a sus dominios. Vive en una casa de
piedra, debajo del agua, donde cría diversos animales. Es blanca y tiene
larguísimos cabellos dorados, que le llegan hasta los pies.
Se dice que cuando los niños van a bañarse a sus aguas, los rapta y los
lleva a su morada. Para protegerlos de la Mojana, es necesario atarlos con
un cordón especial.
5. Leyenda de la Sallana
Esta es una leyenda mexicana de la época colonial. Se trata de una mujer
que estaba felizmente casada y tenía un hijo, producto de ese amor. Todo
iba bien, hasta que un día llegó a sus oídos el chisme de que su marido le
era infiel con su madre. Enloquecida, la Sallana decapitó a su marido,
asesinó a su hijo y luego mató a su madre. Como castigo por haber
asesinado a toda su familia, fue condenada a vagar eternamente sola.
Desde entonces, la Sallana se les aparece a ebrios y chismosos y los
aterroriza.
TRABALENGUAS
1. La cara del loro se aclara con cloro, claro, con cloro se aclara la cara del
loro.
2. R, con r guitarra; r con r barril; qué rápido ruedan las ruedas del ferrocarril.
3. A Cuesta le cuesta subir la cuesta, y en medio de la cuesta, ¡va y se
acuesta!
4. El amor es una locura, que sólo la cura el cura, y cuando el cura lo cura,
comete una gran locura.
5. Poquito a poquito, Paquito empaca copitos en pocos paquetes.
ADIVINANZAS
1. ¿Qué se encuentra una vez en un minuto, dos veces en un momento pero
ninguno en cien años?
Respuesta: La letra m.
2. Tejo con maña,
cazo con saña.
En el diccionario se encuentra un término escrito incorrecto. ¿Cuál
es?
Respuesta: La araña
3. Redondo, redondo, barril sin fondo. ¿Qué es?
Respuesta: Un anillo.
4. ¿Quién, allá en lo alto,
en las ramas mora
y allí esconde, avara,
todo lo que roba?
Respuesta: La ardilla
5. ¿Qué es lo que sopla sin boca y vuela sin alas?
Respuesta: El viento
REFRANES
1. "El hábito no hace al monje". La apariencia de una persona no determina
quién es.
2. "Una golondrina no hace verano". Una persona sola no consigue lo mismo
que cuando está acompañada.
3. "Poco a poco, se anda lejos". Yendo despacio en la vida es cómo se
afianzan los logros.
4. "Haz bien y no mires a quién". Hacer el bien por el mundo repercute en
nosotros.
5. "El que a hierro mata, a hierro muere". Cuando nos portamos mal con
alguien, podemos recibir de nuestra misma medicina.
CHISTES
1. ¿Qué le dijo un semáforo a otro? No me mires que me estoy cambiando.
2. ¿Por qué las focas del circo miran siempre hacia arriba? Porque es donde
están los focos.
3. ¿Cómo se llama un boomerang que no vuelve? Palo.
4. ¿Por qué los elefantes no usan ordenadores? Porque tienen miedo a los
ratones.
5. ¿Por qué la gallina cruzó la carretera? Para pasar al otro lado.
CUENTOS
1. Blancanieves
Cuenta la leyenda que, al final de un invierno en que la nieve lo había cubierto casi
todo, una reina bondadosa pero solitaria descubrió en su jardín una rosa roja.
Preguntándose cómo la flor podía haber aguantado semejante frío, la quiso
agarrar con las manos y una espina le perforó la piel e hizo que se derramaran
tres gotas de sangre sobre la nieve.
Conmovida por la belleza de los colores, la reina deseó con todas sus fuerzas
tener una hija que fuera tan roja como la sangre, tan blanca como la nieve y tan
negra como el marco de las ventanas que daban al jardín. Algún hada bondadosa
escuchó su ruego y decidió cumplir ese deseo, por lo que la reina se descubrió
embarazada cuando llegó la primavera. Fue así que nació Blancanieves: una niña
de cabellos negros como el ébano, piel blanca como la nieve y labios rojos como
la sangre derramada por su madre.
Pero el parto fue complicado y la reina bondadosa murió al dar a luz, de modo que
Blancanieves fue huérfana desde el principio. Su padre, el rey, tomó una nueva
esposa, que resultó ser una mujer hermosa pero distante, altiva y en extremo
vanidosa. Tanto así, que todos los días, después de acicalarse, se acercaba a un
espejo mágico que poseía y le preguntaba: “Espejo, espejo mágico, dime una
cosa: ¿Quién en este reino es la mujer más hermosa?”, a lo que el espejo,
cumpliendo sus órdenes, le respondía: “Usted, majestad, y ninguna otra, es de
este reino la mujer más hermosa”.
2. Ricitos de oro
Érase una vez, en un bosque lejano y apacible, una casa en la que vivía una
familia de osos de distinto tamaño: papá oso era el más grande, mamá osa era
mediana y el osito era el más pequeño de los tres. Cada uno tenía en su casa una
cama adecuada para su tamaño, así como un plato adecuado para su tamaño y
una silla también, para sentarse a la mesa, adecuada para el tamaño de cada uno.
Una mañana, luego de levantarse, mamá osa hizo un delicioso desayuno que
sirvió en los tres platos y llamó a su familia a la mesa. Pero en cuanto estuvieron
sentados, se dieron cuenta de que la comida estaba demasiado caliente, ¡se
quemarían los hocicos si trataban de comerla!
—Es mejor que la dejemos enfriar —anunció papá oso.
—¿Y si damos un paseo mientras tanto? —dijo mamá osa.
—¡Un paseo, sí! —exclamó enseguida el osito.
Y sin mediar otra palabra, los osos dejaron su desayuno en la mesa y salieron a
dar una vuelta por el bosque. Mientras la familia paseaba, una niña tropezó con su
casa: una niña de cabellos tan amarillos que era conocida como “Ricitos de oro”.
3. Pinocho
Hace mucho tiempo, en un pueblo de Italia, vivía un viejo carpintero llamado
Gepetto, quien se dedicaba a fabricar juguetes para todos los niños del pueblo, ya
que no tenía familia ni nietos propios.
Gepetto era generoso y compartía con los niños la alegría, pero a veces se sentía
solitario y desdichado, por lo que un día reunió un sobrante de madera y decidió
crear una simpática marioneta para entretenerse. La obra le salió tan bien y
parecía ser tan real, que el viejo carpintero bautizó al muñeco como Pinocho,
mientras suspiraba largamente, deseando que pudiera convertirse en un niño de
verdad.
Una noche sus deseos se cumplieron. Un hada, que a menudo lo visitaba en
secreto para disfrutar de las risas que otorgaba a los niños del pueblo, consideró
que el anciano merecía una alegría y, alzando su varita mágica, le infundió vida
propia al muñeco de madera. Fue así que Pinocho cobró vida y fue al encuentro
de Gepetto.
4. Hansel y Gretel
Hace mucho tiempo, en las afueras de un bosque en Alemania, vivía un leñador
junto a su segunda esposa y al par de hijos que había tenido con la primera, que
se llamaban Hansel, el niño, y Gretel, la niña. Aquellos eran tiempos de mucha
pobreza y hambruna, y a la familia del leñador ya no le quedaba demasiada
comida.
—¿Qué vamos a hacer?— le reclamaba al leñador su esposa—. La comida se nos
acaba muy rápido con esos dos niños glotones.
Pero él solamente le pedía paciencia y le decía que las cosas pronto tendrían que
mejorar. Así continuaron las cosas hasta que una noche, creyendo que los niños
dormían profundamente, la esposa del leñador le propuso llevarlos a lo profundo
del bosque, hacerles un fuego y dejarlos allí para que algún viajero piadoso se
ocupara de ellos.
—¿Cómo puedes proponerme algo así? —le respondió el leñador—. ¿Qué va a
ser de mis pobres hijos en el bosque?
—¡Si no lo hacemos, nos vamos a morir los cuatro de hambre! —insistió ella—.
Cuando las cosas mejoren, tendremos nuevos hijos y será como si nada hubiera
ocurrido.
Hansel y Gretel escucharon la conversación y temblaron de miedo. Sabían que
tarde o temprano su madrastra convencería a su padre. De modo que, unos días
después, cuando su madrastra los despertó diciendo que irían todos juntos a
acampar en el bosque, ya supieron lo que se les avecinaba.
5. El patito feo
Como cada año, la Señora Pata dedicaba sus veranos en la granja a empollar.
Durante toda la estación, sus compañeras de corral, además de agasajarla para
que no se estresara, esperaban ansiosas a que los patitos salgan de esos
brillosos cascarones. ¿Por qué tanta expectativa? La Señora Pata siempre tenía
los patitos más bellos de la zona. Daban por descontado que este verano no sería
la excepción.
Finalmente, el día tan ansiado llegó: los huevos empezaron a quebrarse uno por
uno y de ellos se asomaron unas pequeñas cabecitas color amarillo. Las patas,
emocionadas, empezaron a llegar al corral de la Señora Pata. Ninguna quería
perderse ese momento.
En total, la Señora Pata había empollado siete huevitos. Uno de ellos tardó más
que el resto en resquebrajarse, aunque nadie lo notó. Todas las patas estaban
hipnotizadas con esas pequeñas aves de corral que con paciencia se desprendían
de los cascarones que las cubrían.
Al rato, y cuando la calma volvió a lugar, comenzó a resquebrajarse el séptimo
huevo, que era el más grande de todos. Esta vez, las caras de las patas, atentas
al fenómeno tardío, no reflejaron sonrisas sino más bien sorpresa. Algunas hasta
se olvidaron de pestañear por un largo rato.
El patito, que con alegría y movimientos torpes salía de su cascarón, no solo era
más grande que sus hermanitos sino que además sobresalía por ser mucho más
alargado, flaquito y feo.
CANCIONES INFANTILES
1. Arrurrú mi niño
Arrurrú mi niño, arrurrú mi sol, arrurrú pedazo de mi corazón.
Este niño lindo se quiere dormir y el pícaro sueño no quiere venir, este niño lindo
que nació de noche, quiere que lo lleven a pasear en coche. Este niño lindo ya
quiere dormir, háganle la cuna de rosa y jazmín.
Arrurrú mi niño, arrurrú mi sol, duérmete pedazo de mi corazón.
2. Tengo una muñeca vestida de azul
Tengo una muñeca vestida de azul, con su camisita y su canesú.
La saqué a paseo y se me constipó, la tengo en la cama con mucho dolor.
Esta mañanita me dijo el doctor, que le de jarabe con un tenedor.
Dos y dos son cuatro, cuatro y dos son seis, seis y dos son ocho, y ocho dieciséis,
y ocho veinticuatro, y ocho treinta y dos.
Ánimas benditas me arrodillo yo. Tengo una muñeca vestida de azul, zapatitos
blancos y gorro de tul.
La llevé a paseo y se me constipó, la tengo en la cama con un gran dolor.
Dos y dos son cuatro, cuatro y dos son seis, seis y dos son ocho, y ocho dieciséis,
y ocho veinticuatro, y ocho treinta y dos.
Estas son las cuentas que he sacado yo.
3. Que llueva, que llueva
Que llueva, que llueva. La virgen de la cueva. Que llueva, que llueva. La virgen de
la cueva. Los pajaritos cantan, la luna se levanta.
Que llueva, que llueva. La virgen de la cueva. Que llueva, que llueva. La virgen de
la cueva. Los pajaritos cantan, la luna se levanta.
¡Que sí, que no, que caiga un chaparrón!
¡Que sí, que no, le canta el labrador!
(Se repiten las dos estrofas)
4. Sol Solecito
Sol Solecito caliéntame un poquito por hoy por mañana por toda la semana. Luna
Lunera, cascabelera 5 pollitos y una ternera. Caracol, caracol, a la una sale el sol.
Sale Pinocho tocando el tambor con una cuchara y un tenedor. Sol Solecito
caliéntame un poquito por hoy por mañana por toda la semana. Luna Lunera,
cascabelera 5 pollitos y una ternera. Caracol, caracol, a la una sale el sol.
Sale Pinocho tocando el tambor con una cuchara y un tenedor.
5. Aserrín Aserrán
Aserrín aserrán los maderos de San Juan, piden pan no les dan, piden queso y les
dan huesos, piden vino y si les dan, se marean y se van.
Aserrín aserrán los maderos de San Juan, piden pan no les dan, piden queso y les
dan huesos, piden vino y si les dan, se marean y se van