Cardiología Evolutiva: Salud y Enfermedades
Cardiología Evolutiva: Salud y Enfermedades
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CARDIOLOGÍA EVOLUTIVA
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Editores
Gustavo Sánchez Torres
Verónica Guarner Lans
Cardiología Evolutiva
Editores
Gustavo Sánchez Torres
Verónica Guarner Lans
ISBN: 978-1-105-51702-0
[Link]
ii
CARDIOLOGÍA EVOLUTIVA.
iii
12) Bipedalismo e intolerancia al ortostatismo. Una interesante página de la
evolución humana. Sánchez-Torres G.
iv
CARDIOLOGÍA EVOLUTIVA. ÍNDICE
Pag.
1) Evolución y Salud. 1
Darwin y la Evolución 3
La Selección Natural 3
Límites a la Selección Natural 3
Los Niveles de Selección 6
Intercambios (Tradeoffs) y Alometría 7
Otras Ideas Evolutivas: Lamarck y la Epigenética 9
Los Dos Niveles de Explicación: Próximos vs Evolutivos 10
Enfermedades: Causas Genéticas, Ecológicas y Evolutivas 11
Que Es y Que No es la Medicina Darwiniana: El Peligro de Mal Llamado “Darwinismo
Social”, la Eugenesia, y la Sociobiología 12
Lectura Recomendada 15
v
4) Medicina Darwiniana 35
Conflicto entre Organismos 36
Enfrentamientos a Situaciones Novedosas 37
Adaptación con Efectos Diversos 37
Hipertensión Arterial y Darwinismo 37
Epilogo 39
Lectura Recomendada 40
vi
ONTOGENIA DEL SISTEMA CARDIOVASCULAR 57
Angiogenesis 57
Morfogénesis del Corazón 58
Celularidad y Desarrollo Histológico 60
Desarrollo de la Excitabilidad y de la Actividad Eléctrica del Corazón 61
Desarrollo de la Actividad Mecánica del Corazón 63
Cambios en el Metabolismo 64
Desarrollo de la Regulación de la Actividad Cardiovascular 65
Circulación Fetal 66
FILOGENIA DEL SISTEMA CARDIOVASCULAR 67
SIMILITUDES Y DIFERENCIAS ENTRE LA ONTOGENIA Y LA
FILOGENIA 72
Lectura Recomendada 72
viii
12) Bipedalismo e Intolerancia al Ortostatismo. Una interesante página de la
evolución humana. 127
Evolución del Bipedalismo 127
Aspectos Anatómicos Óseos 128
Fisiología del Ortostatismo 128
El Fenómeno Barorreceptor y Otros Reflejos Circulatorios 129
Capacitancia Esplacno-Mesentérica 130
Autorregulación 130
Síndrome de Intolerancia al Ortostatismo por Secuestro Sanguíneo
Infrablebostático 130
Respuestas Ortostáticas 133
Aspectos Hemodinámicos 133
Importancia Evolutiva de los Síndromes de Intolerancia al Ortostatismo 135
El Síncope Vaso-Vagal como una Desadaptación Evolutiva 136
Patogénesis del Síncope Vaso-Vagal 137
Una Nueva Hipótesis Causal 138
Lectura Recomendada 139
ix
PARTE 4: EVOLUCIÓN Y PATOGENICIDAD
x
COLABORADORES
xi
Luna Sánchez Reyes,
Bióloga por la Facultad de Ciencias UNAM
Estudiante de Doctorado en el programa de Ciencias Biológicas, Instituto de
Biología, UNAM
luna_lun@[Link]
xii
CARDIOLOGÍA EVOLUTIVA
PRESENTACIÓN
xiii
Como ya se dijo, no hay que dejar a un lado que el proceso morboso actúa en
una fisiología ancestral en la que la relación noxa y reacción patológica es
producto de cambios en el entorno y de respuestas adaptativas que atenúan,
superan o sucumben al daño producido, de tal modo que las adaptaciones del
homo a estos procesos depende, en muy alto grado, de mecanismos
desarrollados en millones de años tamizados por la evolución biológica.
Como menciona la doctora Verónica Guarner la medicina evolutiva o
darwiniana propone que las enfermedades contemporáneas resultan en grado
variable de la incompatibilidad entre las modificaciones adaptativas adquiridas
en medios primitivos y finalmente trasmitidos a un homo sapiens expuesto a
nuevos estilos de vida.
Así se tratan, por mentes inquietas, rasgos evolutivos del síndrome
metabólico que inquieren sobre factores que menoscaban la salud y que
intervienen: obesidad, diabetes, hipertensión arterial, aterosclerosis, etc.,
resaltando la desadaptación a la alimentación, muy especialmente en sujetos
con bajo peso al nacer, siendo este último un nuevo factor de riesgo que hay
que seguir estudiando, como hacen hincapié los Doctores Verónica Guarner,
Agustina Cano y Esther Rubio.
Otros aspectos aquí tratados hacen hincapié de males trascendentes en
materia de Salud Pública por ejemplo, además de los ya mencionados, la
insuficiencia cardiaca, la intolerancia al ortostatismo, la pre–eclampsia–
eclampsia, etc., en estos procesos el enfoque evolutivo aclara mucho de su
patogenia. Al final de la obra se toca el terreno de la ecología de la
patogénesis bacteriana, lo cual es tratado interesantemente por especialistas
distinguidos: Luna Sánchez, Andrea González, Valeria Souza y Luis Eguiarte;
enfoques de esta naturaleza hacen entender la casi desaparición actual de la
cardiopatía reumática; además, se espera una mayor información de las
infecciones que pueden complicar las enfermedades cardiovasculares.
Los cambios en el sistema cardiovascular a través de la evolución de los
organismos es el tema central de esta obra que trata de proporcionar
información con miras de aplicación en la medicina diaria.
Confiamos que la obra despierte interés en este pujante tema, el cual, no se
duda ayudará a comprender la biogénesis de los procesos cardiocirculatorios
para beneficio de la práctica cotidiana.
xiv
CAPÍTULO 1
EVOLUCIÓN Y SALUD
Luis E. Eguiarte, Valeria Souza y Verónica Guarner
Darwin y la Evolución.
Para platicar de evolución, es indispensable comenzar recordando a Charles
Darwin (1809-1882), una figura central del la ciencia moderna, e
indudablemente se le puede señalar como el fundador de la biología
evolutiva. Tratar todas sus contribuciones nos tomaría un libro completo,
pero sus ideas fundamentales las podemos condensar en tres puntos:
1) Todos los seres vivos somos el resultado de un solo proceso evolutivo, y
todos estamos relacionados en el gran árbol filogenético de la vida
(Figura 1.1).
2) La evolución es gradual.
3) La evolución es fundamentalmente el resultado del proceso de la
Selección Natural.
1
Figura 1.1. Ejemplo de árbol filogenético de todos los seres vivos.
La Selección Natural.
Siguiendo las ideas de Darwin, podemos pensar en la Selección Natural de la
siguiente manera:
a) Existe variación en todas las poblaciones naturales (conjuntos de
individuos de una especie que se pueden aparear entre ellos).
b) Esta variación incluye caracteres relevantes para la sobrevivencia y la
reproducción.
c) Esta variación es heredable, cuando menos en parte
d) Si se cumplen los puntos anteriores, tenemos automáticamente un
proceso de Selección Natural, que adapta (ajusta) a los organismos a su
medio.
Para explicar este proceso, veamos un ejemplo clásico. En Inglaterra existe
una polilla, Biston betularia, en la que se pueden encontrar individuos claros e
individuos obscuros (Figura 1.2). Antes de la revolución industrial, la mayor
parte de los árboles en las Islas Británicas estaban cubiertos de líquenes de
color blanco. Las polillas claras se posaban en estos árboles y quedaban
perfectamente ocultas, por lo que sus principales depredadores, que son
diferentes especies de aves insectívoras, no las veían. Las polillas obscuras, al
contrario, eran fácilmente localizadas en el fondo blanco de los líquenes y
eran eliminadas de la población por estas aves. Con la revolución industrial,
se producen grandes cantidades de hollín y smog que cubre a los árboles,
cuya corteza queda básicamente negra. Ahora, las pollillas negras son las que
resultan casi invisibles, y las aves comenzaron a consumir de manera casi
exclusiva a las polillas claras, por lo que en pocos años las poblaciones de esta
polilla pasan a ser de casi puras blancas a casi puras obscuras.
3
Figura 1.2. Biston betularia, una polilla que ilustra a la Selección Natural. Se muestran
sus dos formas
Revisando los cuatro puntos Darwinianos que definen a las Selección Natural
anteriores, se ve que:
a) Existía variación en el color en las polillas; aunque raras, existían las
obscuras en las poblaciones originales que en su mayoría consistían de
puras polillas blancas.
b) Esta variación determina su sobrevivencia, ya que las aves las depredan
según cuales se vean mejor; así un color sobrevive y deja más hijos que el
otro color.
c) Esta variación es heredable. De hecho el color de estas polillas esta
codificado por un solo gen dominante, y así los individuos AA y Aa son
obscuros, y los aa son claros.
d) Como se cumplen los tres puntos anteriores, hay diferencias en la
sobrevivencia y las proporciones de color cambiaron rápidamente, al
cambiar el ambiente por la contaminación. La Selección Natural adapta a
la población al nuevo ambiente, eliminando a los peores fenotipos (las
claras) haciendo a las polillas menos conspicuas a los depredadores.
El proceso de la Selección Natural es automático e implacable, sucede en
todos los organismos, de las bacterias al hombre siempre que haya variación
genética relevante para la sobrevivencia. Nosotros, al igual que todos lo seres
vivos, hemos sido modelados por la Selección Natural, y así tanto nuestras
partes, su forma y sus funciones, como los genes que las determinan han sido
modelados por la Selección Natural.
4
Esta en una visión muy poderosa de nuestra anatomía y nuestro
funcionamiento. Por ejemplo, el color de la piel en los humanos claramente
correlaciona con el origen de las poblaciones humanas: en lugares donde hay
mucha radiación solar, se han seleccionado tonos de piel obscuros, resistentes
a las radiaciones solares, en lugares con poco sol, se ha seleccionado
fenotipos humanos claros que permiten fijar la vitamina D. A los lectores
interesados se les invita a revisar referencias recientes sobe estudios detallados
de la Selección Natural y la genética en este caso (ver revisión en Pritchard, et
al. 2010).
14
Lectura Recomendada.
9 Buss L. The evolution of Individuality. Princeton University Press, Princeton,
N.J., EUA; 1987.
9 Buss D. Evolutionary Psychology: The New Science of the Mind. Pearson
Education, Inc., Boston, Mass. EUA; 2004.
9 Dawkins R. The Selfish Gene. Oxford University Press., Oxford, U.K; 1976.
9 Eguiarte LE. Nueva guía para principiantes a la genética de poblaciones, en
Morrone JJ. y P. Magaña (editores). Evolución Biológica. Facultad de Ciencias,
UNAM, D.F., México; 2009;83-102.
9 Eguiarte LE, Souza V, Aguirre X. Compiladores. Ecología Molecular. INE,
SEMARNAT, CONABIO, UNAM. México, D.F., México; 2007.
9 Ewald PW. Evolution of infectious diseases. Oxford University Press, New
York, N.Y. EUA; 1994.
9 Fisher RA. The Genetical Theory of Natural Selection. Oxford, U.K; 1930.
9 Futuyma DJ. Evolutionary Biology. Third edition. Sinauer Associates, Inc.
Suderland, Massachusetts, EUA; 1998.
9 Gould SJ. Ontogeny and phylogeny. Belknap Press. Cabridge, Mass. EUA; 1977.
9 Nesse RM, Williams GC. Why we get sick: The new science of Darwinian
Medicine. Times Books, New York, N.Y., EUA; 1995.
9 Handel AE, Ramagopalan SV. Is Lamarckian evolution relevant to medicine?
BMC Med Genet. 2010;13:11–73.
9 Pritchard JK, Pickrell JK, Coop G. The genetics of human adaptation: hard
sweeps, soft sweeps, and polygenic adaptation. Current Biology. 2010;20:R208–
R215.
9 Suárez y López Guazo LL. Eugenesia y racismo en México. Universidad
Nacional Autónoma de México, México, D.F., México; 2005.
9 Tishkoff SA, et al. Convergent adaptation of human lactase persistence in Africa
and Europe. Nature Genetics. 2007;39:31–40.
9 Wilson EO. Sociobiology: The New Synthesis. Harvard University Press,
Cambridge, Mass., EUA; 1975.
9 Wilson EO. On Human Nature. Harvard University Press, Cambridge, Mass.,
EUA; 1979.
9 Williams GC. Adaptation and Natural Selection: A critique of some currenta
evolutionary thought. Princeton, N.J., EUA; 1966.
15
CAPITULO 2
LA EVOLUCIÓN CULTURAL DEL HOMBRE. ¿UNA FORMA DE
TRANSMISIÓN DARWINIANA?
Bruno Estañol
19
en los diversos relatos del Antiguo Testamento (Estañol B, Césarman E.
1987).
En ese momento extraordinario de la historia de la humanidad, el habla se
diversifica para nombrar cosas diferentes y que ya no son solamente palabras
relacionadas con la caza y recolección sino que se refieren a una diversidad de
actividades, y al ser hablada por un grupo numeroso se convierte
gradualmente en lenguaje. El lenguaje oral puede transmitir una gran cantidad
de información y así lo aprenden las nuevas generaciones. Queda testimonio
de esta cultura prehistórica en monumentos, edificios y habitaciones de
piedra. El hombre seguía cazando en forma ocasional pero utilizaba la flecha,
sobre todo para agredir a otros seres humanos y hacer la guerra para quitarles
la tierra y los alimentos. Con todo, la transmisión oral de la información
continuaba siendo frágil y se perdía continuamente con la muerte de los
individuos depositarios de la información privilegiada (Estañol B, Césarman
E. 2001).
Lectura Recomendada.
9 Cavalli Sforza L, Feldman MW. Cultural transmission and evolution: a
quantitative approach. NH: Princeton University Press; 1981.
9 Estañol B, Césarman E. De la biología a la cultura, Ludus Vitalis. 1999;IV:51–64.
9 Estañol B, Césarman E. Biological and extrabiological memory, Ludus Vitalis.
2001;IX:177–179.
9 Estañol B, Césarman E. Como perro bailarín. Origen y límites del lenguaje. La
humanización o evolución cultural del hombre. México, D.F.: Miguel Ángel
Porrúa. Librero y Editor; 1987.
9 Gayon J. Cultural evolution: a general appraisal, Ludus Vitalis. 2005;XIII:139–
150.
22
CAPITULO 3
LA EVOLUCIÓN DE LAS ENFERMEDADES HUMANAS.
Gustavo Sánchez Torres
23
Enfermedad Humana.
La investigación de la evolución de la enfermedad humana ha revelado
patrones ocurridos en los últimos 12,000 años y los marcadores principales de
ellos son los periodos caza-recolección, la creación de poblaciones agrícolas y
la emergencia de la sociedad industrial. A continuación se hace una alusión
breve al respecto.
Cazadores-Recolectores.
El panorama patológico del homo primitivo estaba fundamentalmente
constituido por heridas de caza o de violencia, exposición al frío, quemaduras,
ahogamientos, etc. Las principales enfermedades de ese tiempo fueron las
parasitarias, especialmente las zoonóticas transmitidas por animales o
humanos al principio quizás estos males fueron poco frecuente pero que a
medida que las comunidades aumentaron tuvieron mayor prevalencia. Por
otra parte, las rápidas migraciones de los asentamientos que ocurrió hace
100,000 a 10,000 años en lugares de pocos patógenos mantuvo una incidencia
relativamente disminuida de las enfermedades infecciosas. Así mismo, el
descubrimiento del fuego redujo los procesos parasitarios y la expansión
poblacional a climas fríos seguramente disminuyó los males trasmitidos por
insectos. Por otra parte, la adquisición de hábitos sedentarios favoreció la
instalación de enfermedades macroparásitarias de ciclo indirecto (helmintiasis,
filariasis, gusanos de guinea, teniasis). La contaminación por el agua
posiblemente difundió la amibiasis, la bilharziasis y la disentería y en etapas de
agricultura incipiente la proliferación de mosquitos propició la instalación de
malaria, enfermedad del sueño y otros procesos. En esta etapa la historia
patológica se caracterizó fundamentalmente por la exposición del bagaje
funcional del homo primitivo adaptado a un inmediato particular (el africano)
a una serie de ambientes variados tipos climáticos, topográficos alimenticios y
de subsentación, que hicieron interaccionar sus mecanismo biológicos
adaptativos ancestrales con nuevos desafíos, de tal manera que de la
confrontación surgieron las desaptaciones que ahora reconocemos como
enfermedades. En otras palabras el influjo expansional humano tuvo que ser
probado por el trayecto evolucionista del homo, lo que empezó a ocurrir en
este periodo.
Revolución Agrícola.
La población humana aumentó en forma importante después de emerger la
agricultura. Los esquemas de irrigación en China para cultivar arroz
florecieron hace 8,500 a.c. años y en Egipto hace 5,000 años a.c. Así, en la
cuenca del río amarillo en China aparecieron numerosos plantíos de arroz y
de ahí partió la malaria y la esquistosomiasis las que fueron endémicas
durante muchos siglos (I y II a.c.); como contraste, la gente del mediterráneo
llevó una vida un tanto cuanto libre de enfermedades infecciosas propiciada
24
en parte por cultivos diferentes (granos y aceitunas) y mejores sistemas de
drenaje. La descripción de Hipócrates (400-377 a.c.) de las enfermedades de
su tiempo que pueden reconocerse en términos actuales se señala en el
Cuadro 2, al que se añaden epidemias de sarampión ocurridas en la
antigüedad. Esta enfermedad fue devastadora en Roma donde llegó vía India
a través de viajes en barco o por tierra. Hay una alusión histórica interesante
de ese tiempo: los cristianos en Roma adquirieron respetabilidad porque en
ellos el impacto de las epidemias era menor debido a la posición religiosa de
atender a los enfermos, lo que resalta el efecto del cuidado al enfermo como
principio de tratamiento médico.
En esta época se suavizó la confrontación biológica-ambiental y se inició una
situación que propició el desarrollo de epidemias que tanto han influido en la
evolución reciente del hombre. Básicamente esto sucedió por la
confrontación del equipo con nuevas noxas.
Cuadro 2. Enfermedades descritas por hipócrates reconocidas en términos actuales.
• Malaria, paperas,
• Difteria
• Tuberculosis
• Influenza
• Sarampión*:
(Atenas, mató 25% de la población, 430-421 a.C.) India: (1000
a.c.). Roma: 165-180 a.c., 25-66 d.c., Mortalidad, se dice que
llegaron a morir 5000 enfermos en un día).
* se resalta la importancia epidemiológica de brotes ulteriores.
Edad Media.
La población incrementó en esta época fundamentalmente por reducción de
la patogenicidad de los microparasitos originada por el desarrollo de un nivel
de inmunidad mayor: en efecto, documentos anglosajones refieren cuarenta y
nueve epidemias de sarampión acaecidas entre 325-1087 d.c. caracterizadas
por disminución de la virulencia en brotes sucesivos. Además la agricultura
proporcionó una mayor disponibilidad de alimentos propiciado por la
invención del arado que al remover la tierra aumentó la producción de
cultivos. Como parafenómeno, esta acción destruyó el hábitat de pequeños
mamíferos, especialmente la rata negra (rattus rattus) y originó su fuga a las
ciudades, en donde tuvo mayor contacto con el homo sapiens y originó uno
de los más grandes desaguisados médicos de la historia. En efecto, el bacilo
de la peste se introdujo a Europa en el siglo XIV a través de caravanas
provenientes de China (el brote inicial estuvo en Bosnia y trasmitido por la
pulga de la rata negra ocasiona las pestes bubónica o neumónica). Esta plaga
redujo en un 50% la población china (1200-1400 d.c.) y de un 25 a 40% la de
los habitantes de Europa (1346-50); el mal decreció en el siglo XVI por la
construcción de mejores viviendas, lo que reemplazó la rata negra por la
25
agarafóbica rata gris que huye del hombre y ello contribuyó a la atenuación de
la endemia. Observe el papel de las epidemias en la conformación de la
demografía humana. En la historia hay numerosos ejemplos de influencias
que ponen en evidencia estas relaciones para entender lo que ahora somos.
El Nuevo Mundo.
La colonización de América en los siglos XV–XVI produjo cambios
epidemiológicos importantes. El patrón de enfermedades de estas tierras en el
siglo XIV era parecido al de Europa. Se han encontrado gusanos y estigmas
de infecciones protozoarias en entierros prehispánicos. El poco contacto de
humanos y ganado (las llamas y alpacas no constituían una ganadería de
cuantía) no fue importante (Figura 3.1), por demás los asentamientos
poblacionales fueron, con algunas excepciones, poco numerosos (antes de la
llegada de Colón la población total del continente era de cerca de cien
millones) y por ende, el contacto con microorganismos fue pobre. Empero, la
falta de inmunidad de estas poblaciones propició al llegar los europeos gran
mortandad. La población de México descendió de veintitrés a dieciséis
millones de 1518 a 1568 por viruela, sarampión y tifo. La malaria y la fiebre
amarilla fueron posiblemente traídas por los europeos y esclavos africanos y
devastaron a la población nativa. La ausencia de la anemia de células
falciformes y talasemia (padecimientos “protectores” de malaria en el
continente africano), contribuyó a este letal efecto. La tripanosomiasis
(Enfermedad de Chagas) persistió en Sudamérica porque el armadillo, entre
otros mamíferos, es reservorio del parásito y favoreció su estado endémico.
26
Industrialización.
En Europa la industrialización acaecida de 1650 en adelante mejoró la
sobrevida humana y propició una baja de la mortalidad infantil, sobre todo
por favorecer una alimentación balanceada. Contrariamente, el desarrollo de
grandes núcleos difundió pandemias, por ejemplo: el virus de la influenza por
su corto periodo de incubación y su gran virulencia (necesita de una
población grande y sobretodo desnutrida para provocar epidemias) originó
una mortalidad cercana al 20% en Europa y Japón (después de la primera
guerra mundial la influenza ocasionó la muerte de 20 millones de gentes
(1918-1919), en parte debida a la mala nutrición post conflicto bélico). Pese al
avance científico en tiempos modernos pueden aparecer epidemias de
procesos aparentemente yugulados (Cuadro 3).
Cuadro 3. Cólera
Epidemias de cólera ocurridas en las últimas décadas.
Regiones año
• Indonesia 1961
• India 1964
• Unión Soviética 1965
• África 1970
• Europa 1990
• Sudamérica 1991*
* En México (1995-96), probablemente trasladada en avión desde
Sudamérica por narcotraficantes.
Transición Epidemiológica.
La industrialización promueve la disminución de las enfermedades infecciosas
y reduce la mortalidad, lo que es seguido por un cambio en el patrón
patológico con el surgimiento de enfermedades degenerativas no infecciosas,
fenómeno denominado transición epidemiológico. En la etapa pretransicional
la mortalidad infantil atribuida a infecciones fue muy alta y ello disminuyó
dramáticamente en etapas postransicionales en las que aumenta la esperanza
de vida. En México la mortalidad infantil descendió de ciento sesenta y dos
muertes por mil nacimientos en el año de 1900 a 21/1000 en el año 2002
(Figura 3.2) y la esperanza de vida cambio de cuarenta y nueve a setenta y
cinco años en el mismo lapso (Figura 3.3). Este fenómeno es atribuido al
impacto cultural de la industrialización que lleva a una mejoría importante del
estado de salud, al proporcionar cuidados médicos óptimos, buena calidad del
agua, mejor sanidad pública y cambios bonancibles del ambiente. El
incremento en la esperanza de vida promueve el desarrollo de enfermedades
crónicas como la hipertensión arterial, la diabetes, la ateroesclerosis y el
cáncer, Cuadro 4. Además, los cambios socio-tecnológicos favorecen la
creación de noxas patógenas como el alcohol, el tabaco, la cocaína, etc., que
incrementan los estados mórbidos; además el estrés, el ruido, el hacinamiento
27
y los estilos de vida juegan un papel en el desarrollo de padecimientos
(traumatismos vehiculares, ahogamiento, fuego, ingestión de substancias
venenosas y situaciones de violencia).
Esperanza de vida al nacimiento, México
1990-2002.
Hombres Mujeres
Figura 3.2. Observe la tendencia a aumentar del indicador en la última década.
Niños Niña
Figura 3.3. Dese cuenta, no sin beneplácito, de la disminución de la mortalidad en
estos últimos 10 años
29
Figura 3.4. Actividad de un centro herbolario de atención a enfermos.
La Conquista.
Durante la conquista, además del desastre social, económico, cultural y
religioso que esto desencadenó, se originaron grandes cambios de salud. La
viruela (hueyzáhuatl: grandes granos) fué traída por los invasores inmunes a
ella. La enfermedad además de ocasionar gran mortandad (por la enfermedad
o hambre) aniquiló la defensa de la ciudad (“nadie tenia cuidado de nadie y
30
nadie podía pelear”). La epidemia duró 70 días, al cabo de los cuales comenzó
“el encuentro de 2 culturas” en las que el indio vencido fue la gran victima.
Tabla 1. Lesiones tratadas por la medicina pre–cortesiana*.
• Cualquier herida (tlacolli) • Circuncisión (texipincuayotlquiliztli)
• Rasguños (viztli) • Quemaduras (tetlatiliztli)
• Herida contusa (tlaxipeualiztli) • Mordeduras
• Herida penetrante (tlaxilli) • Picaduras venenosas
• Abscesos • Verrugas
• Flegmones • Caries dentales pterigon
• Hemorroides
* aplican tópicos antiflogisticos, debridan, proporcionan calmantes, unguentos,
antídotos y emplean tecnologías incipientes.
La Colonia.
Durante la conquista, la salud y el número de habitantes de los autóctonos
disminuyó significativamente Tabla 1 debido a los varios factores que
Motolinia relata como “Las diez plagas de la Nueva España” Cuadro 4, lo que
devastó a la población.
A pesar de las atrocidades surgidas en esa época aparecen aportaciones
novohispanas con la creación de hospitales y casas de curación auspiciadas
sobretodo por las instituciones religiosas y por la población aborigen misma.
Un ejemplo notable de esto es el sistema de pueblos-hospitales implantado
por Vasco de Quiroga (Motolinia refiere al respecto: “apenas hay pueblo que
tenga veinte o treinta casas que no tenga un hospital y se precie de ello”)
dirigido por el médico indígena con sus observaciones y remedios
herbolarios.
La introducción de la vacuna por Balmis (1803) inicia la erradicación de la
viruela. Otras aportaciones durante la colonia lo constituyen el
establecimiento de instituciones rectoras de la enseñanza, de la práctica y de la
publicación de libros y revistas que constituyen los escalones iniciales del
despegue científico de la medicina en México.
Independencia.
Como siempre los grandes conflictos sociales traen apegados hechos
desfavorables en el sector salud, así, durante este conflicto y en las 2-3
décadas siguientes ocurre un retraso del avance que llevaban los nosocomios
de la colonia.
La segunda mitad del siglo XIX fue rica en aportaciones médicas. El sentir
galénico evoluciona por el florecimiento y aplicación del método científico, el
cual empieza el largo camino cuyos resultados seguimos contemplando. En
esta parte del “Siglo de las Luces” en el mundo brota la clínica, la fisiología
experimental y despegan la cirugía y prácticamente todas las ciencias de apoyo
médico. La reforma sorprende a la capital con el espíritu renovado de los
31
facultativos que asimilan la sabiduría europea adquirida en el viejo continente
proveniente de las grandes figuras del momento: la clínica de Trousseau la
semiología de Potain, la cirugía de Nelaton y Farabeuf, la anatomo-patología
de Virchow, etc.
En México, en rápida sucesión, comienzan a realizarse las grandes
innovaciones médicas: Miguel Francisco Jiménez introduce la percusión de
Auberbrugh y la auscultación de Laennec, además estudia el absceso hepático
y la fiebre petequial o tabardillo (tifo); en 1845 se hace la 1ª transfusión
sanguínea y un poco después (1851) se practica la primera cesárea con
anestesia clorofórmica. En este despertar se encuentra la medicina mexicana
en el arranque del siglo XX que será tratado a continuación.
Siglo XX
Varios aconteceres de principios de este siglo son importantes. En 1902
ocurre una epidemia de peste bubónica en Mazatlán de 738 casos
comprobados. La lucha contra este flagelo se realizó con buenos resultados
propiciado por esfuerzos conjuntos de médicos, voluntarios, sanitaristas y
personal de la Ciudad. Se identificó plenamente la enfermedad. Se vacunaron
1910 personas y se inmunizaron con suero de Yersin 15,260. En 1904 se
imparte el curso de fisiología de laboratorio y en 1905 se inaugura el Hospital
General que con sus departamentos de cirugía aséptica, radiología,
fisioterapia, medicina intermedia, etc. determinaron el adelanto de estas
ramas.
Revolución Mexicana.
El movimiento emana de las críticas condiciones de vida de campesinos,
mineros y de obreros de las incipientes industrias de entonces; lo que obligó
al gobierno a “no ocuparse de la ciencia”. Por desgracia en la población
reapareció el tifo, la disentería, la tos ferina, las viruelas, etc. La agricultura
disminuyó sus logros y la carestía de alimentos exacerbó la pobreza. Poco a
poco aparecieron los “signos de miseria en rostros y vestimentas de la
población del país”. En la primera década de esta guerra ocurrieron 25,000
muertes y otras 75,000 más atribuibles indirectamente a ellas (sobre todo por
desnutrición). En 1915 casi no había profesores en las escuelas de la
universidad. Después de este conflicto empiezan a desarrollarse las
especialidades que rompen con el viejo molde de estructuración rígida
encajonada en un mismo sendero.
En la 2ª mitad del siglo pasado transcurren situaciones importantes en la
medicina mexicana: 1) la intervención del estado en el cuidado y desarrollo de
la salud y 2) la aparición de los seguros sociales (Figura 3.4). Gracias a esta
explosiva forma de unir esfuerzos se ha logrado la formación de equipos de
colaboración para implantar metodologías de diagnóstico, tratamiento,
rehabilitación y cuidados del paciente, y ello ha redundado, durante los
32
últimos 50 años, en un desenvolvimiento de la práctica profesional “superior
al conseguido a través del resto de su historia”.
Los logros contemplados en estos últimos decenios constituyen un clímax de
las aportaciones de salud y de apoyo a la investigación científica
transformadora del combate frontal de las enfermedades.
Enfermedades Cardiovasculares.
Llama la atención la ausencia de información de enfermedades
cardiovasculares en gran parte de la evolución de la especie humana. Esto en
parte es debido a la gran prevalencia de procesos infecciosos, al precario
desarrollo cultural de las poblaciones y a la mortalidad prematura del homo
en esas etapas.
Reflexiones.
La vida es adaptación y esta última es emplear la experiencia histórica
biológica y comportacional en adecuar la funcionalidad corporal al cambiante
entorno donde mora el influjo vital. La enfermedad en general debe verse
como desadaptaciones fisiológicas de etiología personal o comunitarias que
alteran la actividad de las especies. Su existencia implica la incidencia nociva
de índole variada que acaba por trastornar el bienestar y el desempeño vital, y
aún producen la muerte de los seres, lo que mina la sobrevivencia humana.
Las noxas que interviene en este aspecto son de índole diversa y se resaltan en
el Cuadro 5.
Cuadro 5. Hitos de la transición epidemiológica en México.
- Hace 50 años las enfermedades transmisibles y los padecimientos ligados a la
reproducción eran causas primordiales de mortalidad.
- De 1950 al año 2000 las infecciones intestinales disminuyeron 14 veces (de
14.1 a 1%).
- En estos años las cardiopatías aumentaron 4 tantos (de 4 a 16%).
- Las enfermedades del corazón, los tumores malignos, la diabetes mellitus, los
accidentes y las enfermedades del hígado constituyen el 50% de las muertes
totales (2002).
- El 26.4% de la población urbana (2002) es fumadora.
Lectura Recomendada.
9 Dobson A. People and disease. The Cambridge encyclopedia of human
evolution. Cambridge University Press. 1992;411–420.
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9 Suaste-Gómez E. Ingeniería Biomédica. Antecedentes, desarrollo y desenlaces en
México.
34
CAPITULO 4
MEDICINA DARWINIANA
Gustavo Sánchez Torres
35
ANEMIA. La infección disminuye el hierro corporal (es secuestrado por el hígado).
El déficit del elemento mina la viabilidad de las bacterias patógenas.
DIARREA. Ayuda a desechar tóxicos, gérmenes e irritantes (en un estudio sobre
shigelosis la toma de antidiarreicos prolongó el padecimiento).
ANSIEDAD. La selección de genes establece ansiedad exagerada o disminuida; ésta
última (hipofobia genética) puede favorecer actuaciones antisociales.
36
Enfrentamiento a Situaciones Novedosas.
También aquí el darwinismo explica situaciones embrolladas. El síndrome del
nuevo mundo es ejemplo de este género y en este contexto están otros
problemas en el que los llamados factores de riesgo intervienen. Por otra
parte, la selección natural no modeló al cerebro para adaptarse a la exposición
de tóxicos novedosos que la civilización trajo y que en el fondo pueden
explicar fenómenos biológicos inesperados como son los orígenes de las
adicciones, vicios, gusto por deportes extremos, comportamientos
abigarrados. De hecho, aquí es donde puede residir la explicación del inicio
de la patología vinculada a sustancias peligrosas que originan enfermedades
(cáncer, encefalopatía, miocardiopatías, hepatitis, etc.) de difícil control y de
gran importancia postransicional que la medicina futura deberá resolver.
Epilogo.
La medicina darwiniana hasta muy recientemente esta siendo aceptada en el
ámbito profesional, a pesar de que ofrece una ayuda considerable para
entender el desarrollo de los procesos patológicos. De la breve revisión
vertida en este capítulo salta a la vista la contribución que la disciplina ofrece,
Cuadro 2. Conviene aclarar que la selección natural no promueve una salud
óptima ya que únicamente favorece el éxito reproductivo de los genes
independientemente si al final ello ocasiona daño. En realidad el darwinismo
resalta los caminos evolutivos de la vulnerabilidad a la enfermedad. Este
nuevo enfoque de la medicina se desarrollará en un futuro próximo y como
desde el punto de vista evolutivo se ponen en evidencias las interrelaciones
entre la fisiología, la fisiopatología y el ambiente, el conocer mejor el binomio
salud-enfermedad dará bases sólidas para tratar los males que afligen al homo
sapiens.
Cuadro 2. Principios de medicina Darwiniana.
• Los defectos y las defensas son 2 manifestaciones diferentes de la enfermedad.
• El interferir con las defensas conlleva costos y beneficios.
• La epidemiología moderna brota de un desajuste entre el diseño (evolutivo)
biológico y aspectos novedosos del ambiente.
• Algunos genes causan enfermedades pero también pueden conllevar beneficios.
• La virulencia de los agentes patógenos suele aumentar o disminuir de acuerdo a
la selección natural.
• Los síntomas infecciosos benefician al germen, al huésped, a ambos o a
ninguno.
39
• La enfermedad es inevitable debido a la forma como los organismos han
evolucionado.
• Más que una enfermedad la vejez es la parte final del camino de vida.
• Cada enfermedad tiene una explicación contemporánea (¿por qué algunas
personas la manifiestan y otras no?), pero también tienen una explicación
evolutiva (¿por qué se es vulnerable a ella?).
• El arte curativo médico debe ser basado en estudios clínicos, las intervenciones
solamente teóricas no tienen bases científicas y pueden causar daño.
Lectura Recomendada.
9 Eward PW. Evolution of infectious disease. Oxford University Press; 1994.
9 Folkow B. “Structural Factor” in primary and secondary hypertension.
Hypertension. 1990;16:89–101.
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40
CAPITULO 5
MECANISMOS EN LA ONTOGENIA Y TEORÍAS ACERCA DEL
ENVEJECIMIENTO VISTOS DESDE LA PERSPECTIVA
EVOLUTIVA.
Verónica Guarner-Lans y Ma. Esther Rubio-Ruiz
46
1. Se considera que abarca la etapa pre- y peri-natal. Aunque la pubertad,
por los grandes cambios asociados a la maduración hormonal, también
podría ser considerada como un “periodo crítico”.
2. Ocurre en un lapso de tiempo relativamente corto durante la secuencia
del desarrollo; pudiendo constar de horas, días semanas o meses,
dependiendo de la especia así como de su longevidad.
3. Cuando ocurre un estímulo endógeno o exógeno en este período, tiene
efectos a largo plazo en el desarrollo o vida subsecuente.
4. Este mismo estimulo tiene un efecto muy pequeño o no lo tiene cuando
termina el “periodo crítico”.
ONTOGENIA Y ENVEJECIMIENTO
Corrientes y Teorías Acerca del Envejecimiento.
Corrientes. No sabemos como ocurre realmente el envejecimiento. No
obstante, existen varias teorías las cuales aclaran algunas de las incógnitas
alrededor de este tema e indican la pauta para futuros planteamientos. Las
teorías acerca del envejecimiento se agrupan bajo la corriente genética o
evolucionista. Debido a que el envejecimiento se manifiesta en un gran
número de alteraciones a diferentes niveles de organización biológica, es
probable que todas las teorías tengan algo de razón.
47
1) Corriente genética. La corriente genética supone que la longevidad está
determinada por factores genéticos, los cuales dictan el tiempo de vida
de la célula; por ejemplo, si tomamos fibroblastos de un feto podemos
ver que son capaces de dividirse 50 +/- 10 veces. Llegando el final del
periodo de proliferación tienden a detener su duplicación. Si por el
contrario tomamos fibroblastos de una persona de 40 años y los
mantenemos en iguales condiciones, se observa que detienen sus
divisiones después de unos 40 ciclos, y si tomamos los fibroblastos de
una persona de 80 años podemos observar que estos detendrán su
proliferación después de unas 30 divisiones.
El envejecimiento se encuentra influenciado por genes, los cuales,
distribuyen los recursos y esfuerzos invertidos ya sea en el
mantenimiento somático o en la reproducción. Como se explicó en el
Capítulo 1 sección Intercambios (tradeoffs) y alometría, en numerosas
ocasiones el favorecer un mejor mantenimiento somático disminuye la
eficiencia reproductiva y viceversa de manera tal que el organismo tiene
que decidir y aceptar un compromiso para distribuir los recursos de
acuerdo con la situación ambiental. Esta elección implica pagar un
precio por un beneficio y establecer un compromiso o intercambio. El
favorecer un mejor mantenimiento somático puede demorar el
envejecimiento pero probablemente disminuye la capacidad
reproductiva. En el humano se conocen vías reguladas por genes, las
cuales retardan el envejecimiento y que son similares a las de otros
organismos. La regulación de la transcripción de los genes de estas vías,
los tipos de alelos que expresan los individuos y la regulación por el
ambiente de la actividad de la vía pueden determinar la longevidad del
individuo (Figura 5.2). Algunos ejemplos de estas vías y de los genes que
intervienen en éllas algunas variantes de los genes de la apolipoproteína
E, 6 genes de vía insulina/IGF1 y la vía del gen SIR2 en respuesta al
estrés. Estas vías han sido asociadas con la longevidad en el humano.
La habilidad para influir en las decisiones de cuantos recursos y energía
se invierte en el mantenimiento somático y en la reproducción podrían
constituir una de las claves para mejorar las condiciones de salud durante
el envejecimiento. Asimismo, el estudio de los mecanismos protectores
de los genes que favorecen la longevidad pueden ofrecer acercamientos
farmacológicos para mejorar la salud durante el envejecimiento aunque
los efectos secundarios deberán se estudiados cuidadosamente.
48
Figura 5.2. La plasticidad en el proceso de envejecimiento. Los diferentes ambientes
determinan los recursos y energía que se destinan en vías que influyen en el
mantenimiento somático y la longevidad o en vías que favorecen la reproducción
temprana y una vida más corta.
49
Teorías.
Son muchas las teorías que se manejan con respecto a los procesos que llevan
al envejecimiento; sin embargo no existe una que pueda resolver todas las
dudas que se tienen al respecto y nos proporcione una respuesta clara. Tal
vez, con el actual desarrollo de la biología molecular y los grandes avances de
la medicina y la tecnología podamos llegar a saber los detalles de este proceso
que no debe considerarse antinatural; por el contrario es un proceso
totalmente normal. Debemos tomar en cuenta que el envejecimiento es un
proceso del cual aunque no tenemos conciencia de su inicio, conocemos su
final: la muerte.
- Teoría de las mutaciones somáticas. Esta teoría establece que el envejecimiento
se debe a mutaciones aleatorias que ocurren en las células, como
resultado de la acción mutágenos químicos y/o agentes ionizantes. A
favor de esta idea tenemos el hecho de que los animales sometidos a
irradiación, normalmente presentan un acortamiento de su vida media.
En este sentido el periodo medio de vida de una especie podría estar
determinado por el tiempo que tardan sus miembros en sucumbir a dosis
letales de mutágenos.
Esta teoría no puede explicarnos porqué algunos mutágenos químicos
como el clorambucil y el metanosulfonato no siempre acortan la vida.
Tampoco explica porqué algunos animales, como la mosca de la fruta,
expuestos a altas dosis de radiación, viven más que los no tratados o
porqué muchas especies son bastantes resistentes a las radiaciones y sin
embargo viven poco tiempo, mientras que especies radiosensibles
presentan largas vidas.
- Teoría del uso o desgaste. Propone que las partes integrantes de los
organismos se desgastan debido simplemente al uso repetido. Esta teoría
supone que la actividad normal de las células conlleva a una serie de
desordenes. Así por ejemplo puede ocurrir un daño en el DNA o en
otros sistemas enzimáticos como consecuencias de la acción de radicales
libres, de un aumento de la temperatura.
Esta teoría permite explicar porqué los órganos adultos sufren una
degeneración gradual con la edad. Sin embargo es demasiado simplista al
intentar igualar el desgaste biológico y físico. En este sentido podemos
encontrar ejemplos en los que el uso repetido no solamente no deteriora
las células y los organismos, sino por el contrario, los fortalece. El
mantenimiento de una cierta actividad mental tiene un efecto favorable
sobre las funciones cognitivas en los sujetos de edad.
- Teoría de la acumulación catastrófica de errores. Sugiere que la senescencia
tisular es el resultado de la acumulación catastrófica de errores que se
autopropagan en la maquinaria biosintética de las células. Se producen
alteraciones en la biosíntesis de proteínas; ya sea durante la transcripción
del DNA o durante la traducción del mensaje de los mRNA. Esta teoría
50
no permite explicar como las células de las líneas germinales e incluso
células somáticas ordinarias mantenidas en condiciones adecuadas son
capaces de proliferar indefinidamente.
Las investigaciones más recientes sugieren que aunque ocurran
alteraciones en la síntesis de proteínas, no existe un fallo en la fidelidad
del proceso de transmisión de la información, sino más bien, una
disminución del aporte de energía (en forma de ATP) necesario para la
síntesis.
- Teoría de la regulación genética del envejecimiento. Propone que el mecanismo
del envejecimiento es análogo al de la diferenciación y desarrollo. La
regulación genética del desarrollo esta ampliamente aceptada y de
acuerdo con ella la diferenciación celular ocurre por la expresión
secuencial de diferentes genes. Por otro lado, la vida media de cada
especie parece estar determinada genéticamente.
Esta teoría del control genético de la longevidad no es totalmente
aceptada. Hasta ahora no se han encontrado (aunque se han buscado
exhaustivamente) genes que controlen específicamente la duración de la
vida, sin embargo es bien conocido que un buen número de células
tumorales o aquellas en las que se introduce un oncógeno viral o celular
son inmortales. No obstante se conocen genes que permiten distribuir
más recursos al mantenimiento somático o a la reproducción y se sabe
que algunos de los que favorecen el mantenimiento somático pueden
tener como efecto un alargamiento de la vida.
Esta hipótesis también mantiene que el envejecimiento es una
consecuencia propia de la diferenciación, ligada a la acumulación durante
la evolución de genes deletéreos de acción tardía, que provocarían la
desconexión irreversible de los procesos de síntesis. De esta forma, la
limitación de la vida puede ser, en sí misma, una adaptación al medio
ambiente, que da el organismo un mecanismo destructor en forma de
genes autodestructores o de genes desconectores de los procesos de
síntesis y que constituye una fase más del desarrollo: morfogénesis y
diferenciación, madurez, y envejecimiento, todos ellos codificados
genéticamente. En este sentido, la fusión de células jóvenes, con viejas,
formando células heterocariotas, o la inyección a células jóvenes de RNA
mensajero procedente de células viejas, frena su disposición para la
mitosis, inhibiendo la síntesis de DNA en los núcleos jóvenes. Este
efecto se debe a un factor que difunde de las células viejas y que parece
ser la misma proteína que previene a las células de entrar en nuevos ciclos
mitóticos. A su vez, el análisis del DNA de los fibroblastos viejos ha
puesto en evidencia que los genes senescentes muestran algunos cambios
como metilaciones, reorganizaciones o amplificaciones. En todo este
proceso podrían participar la activación de oncogenes o la inactivación de
antioncogenes.
51
Se ha postulado que existen genes pleiotrópicos cuya expresión ayuda a la
sobrevida y reproducción del organismo en etapas tempranas de la vida
pero su presencia y expresión en las etapas tardías favorece al
envejecimiento.
- Teoría de los radicales libres. Los datos experimentales parecen sugerir (al
menos en drosophila y nemátodos) que el aumento en la duración de la
vida se relaciona con una cierta depresión del metabolismo. Esto apoya
las ideas sobre el papel desorganizador que juegan los radicales de
oxígeno que se liberan durante la respiración mitondrial. En condiciones
normales, la cadena respiratoria mitocondrial produce la mayor parte de
los radicales libres de oxígeno, los cuales son eficientemente reducidos
por los antioxidantes de reserva en los organismos.
Aproximadamente el 1% del oxígeno utilizado en las mitocondrias es
transformado en radicales superóxido (O2-), de forma que
aproximadamente se producen 107 moléculas de O2- por mitocondria y
día. Este radical es altamente tóxico y aunque es detoxificado por la
enzima mitocondrial superoxido dismutasa, este mecanismo no es
perfecto puesto que produce H2O2. A su vez el H2O2 (que no es
totalmente eliminada por la catalasa y las peroxidasas intramitocondriales)
reacciona con los radicales superóxido para producir hidroxilo (OH-).
Este hidroxilo, junto a las moléculas de O2- (también liberadas en la
cadena respiratoria) puede llegar a producir la preroxidación de los
lípidos de las membranas. La peroxidación de las membranas células,
causa alteraciones en la fluidez de las membranas, lo cual conlleva a
alteraciones en la función celular. Las membranas mitocondriales también
se peroxidan y el proceso induce alteraciones en la función de estos
organelos. El papel del estrés oxidativo se tratará más ampliamente en el
Capítulo 9.
- Teoría de la pérdida o inactivación del DNA nuclear o mitocondrial. Existe la
posibilidad de que, aunque no se produzcan errores o mutaciones en los
mecanismos de información genética, con el paso del tiempo se alteren
moléculas del DNA nuclear a causa de reacciones no programadas que
conduzcan a su inactivación. Sin embargo, los datos experimentales no
apoyan esta hipótesis, ya que las propiedades físico-químicas del DNA
nuclear parecen ser idénticas en las células de los animales jóvenes y
viejos.
Otros grupos de autores mantienen que no es el genoma nuclear sino el
mitocondrial el blanco inicial de la desorganización que ocurre durante el
proceso del envejecimiento. La especial vulnerabilidad del DNA
mitocondrial (que conlleva a su total desaparición en algunos tipos de
células) se debe fundamentalmente a la localización del DNA
mitocondrial en las proximidades de la membrana mitocndrial interna,
donde se liberan grandes cantidades de peróxidos reactivos o a que el
52
DNA mitocondrial no posee ni histonas ni mecanismos de reparación
con el DNA nuclear.
Por observaciones en ratones mutantes que carecen de la forma
mitocondrial de la superóxido dismutasa-2 se ha demostrado la gran
dependencia del cerebro y del corazón de la función mitocondrial óptima.
De igual forma los mutantes para el translocador de adenin nucleótidos
mitocondriales han hecho evidente la relación entre el estrés oxidativo y
las mutaciones en el DNA mitocondrial. Tales cambios aparecen en
varias especies, incluyendo el humano.
- Teoría de la restricción calórica. Esta teoría postula que el envejecimiento es
producido por efecto del metabolismo y que si se disminuye el
metabolismo, esto llevará a prolongar la vida. Por otro lado el exceso de
algunos nutrientes como la glucosa lleva a la glucosilación de proteínas
dentro de la célula y en el tejido extracelular, lo cual disminuye su
funcionalidad.
- Teoría integradora: desgaste metabólico, diferenciación celular y radicales libres. Uno
de los conceptos clásicos sobre las causas del envejecimiento es la teoría
del desgaste de las células somáticas como consecuencia de su trabajo
fisiológico. Una versión más moderna, expresada en lenguaje bioquímico,
es la teoría de la toxicidad residual del oxígeno según la cual el
envejecimiento tiene lugar a una ligera insuficiencia de las defensas contra
la toxicidad del oxígeno y los radicales libres. Se ha propuesto también
que la intensidad del metabolismo aeróbico controla el ritmo de la
desorganización senil, lo cual concuerda con la observación de que en las
células viejas disminuyen las mitocondrias (las cuales son los organelos
donde se liberan la mayor parte de los radicales libres de oxígeno).
Un fallo en las teorías sobre el oxígeno y las radicales libres, tal y como
fueron enunciadas originalmente, es que no explican como las
espermatogonias del tejido testicular y las células de las criptas de
Lieberkhún del intestino evitan el ataque de los radicales libre y gozan de
aparente inmortalidad. Además los radicales libres no siempre son
nocivos, sino que desempeñan un importante papel biológico en
procesos tales como la detoxificación microsomal y la fagocitosis.
Conclusión.
- La desadaptación al ambiente y al aumento en la expectativa de vida
predisponen a enfermedades ya que nuestro organismo se adquirió por
selección natural, la cual es eficiente hasta la edad reproductiva.
- Desde las etapas tempranas del desarrollo el ambiente determina la
adaptación al medio y predispone a enfermedades durante el
envejecimiento.
- La desadaptación al aumento en la expectativa de vida se debe a
compromisos adoptados durante nuestra vida los cuales favorecían la
53
inversión de recursos y energía a vías reguladas por genes que favorecían
la reproducción y mermaban el mantenimiento somático.
- La habilidad para influir en las decisiones de cuantos recursos y energía se
invierten en el mantenimiento somático durante el desarrollo podría ser
una de las claves para mejorar nuestras condiciones de salud durante el
envejecimiento.
- El estudio de los mecanismos protectores de las vías protectoras del
mantenimiento somático, las cuales se encuentran reguladas por genes,
pueden ofrecer acercamientos farmacológicos para mejorar la salud
durante el envejecimiento siempre y cuando se sea cuidadoso con los
efectos secundarios de los cambios provocados por la manipulación.
Lectura Recomendada.
Mecanismos en la ontogenia y Epigenética
9 Burdge GC, Hanson MA, Slater-Jefferies JL, et al. Epigenetic regulation of
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55
CAPITULO 6
ONTOGENIA Y FILOGENIA DEL CORAZÓN Y DEL SISTEMA
CIRCULATORIO.
Verónica Guarner
Introducción.
El punto de vista evolutivo da sentido a los todos los eventos en biología. La
medicina evolutiva o darwiniana propone que las enfermedades
contemporáneas resultan de la incompatibilidad entre las condiciones bajo las
cuales las presiones evolutivas modificaron nuestra carga genética y el estilo
de vida y dieta en los que vivimos actualmente incluyendo el incremento en la
expectativa de vida. Un rasgo evolutivo expresa un polimorfismo genético
que mejora la adaptación al medio y necesita de millones de años para
volverse funcional. Los cambios en el sistema cardiovascular a través de la
evolución de los organismos y su reflejo en el desarrollo embrionario de los
mamíferos son el tema de este capítulo. La medicina evolutiva propone la
desadaptación de las características adquiridas durante estos procesos
evolutivos producida por los cambios en el estilo de vida humano, los cuales
han sido muy rápidos respecto al tiempo de adaptación durante la evolución.
En este capítulo se analiza la ontogenia y la filogenia del corazón y del sistema
circulatorio. La intención que se persigue no es de presentar un estudio
detallado y completo de estos dos aspectos, sino más bien presentar una
panorámica general que siente las bases para discutir el posible paralelismo
entre el desarrollo embrionario y la evolución con respecto a este sistema.
Aunque la medicina evolutiva tiene como marco de estudio la desadaptación al
ambiente y hábitos modernos, es importante conocer la ontogenia y la filogenia
de los sistemas ya que esto nos proporciona el conocimiento de las
características evolutivas actuales que en su momento se encontraron bien
adaptadas pero que en este momento, por la velocidad de los cambios en el
ambiente, hacen que los organismos no sean óptimos para sobrevivir en estas
nuevas condiciones.
56
En el siglo XIX surge el movimiento de los filósofos y escritores de la
naturaleza quienes proponen que hay una sola tendencia de desarrollo
universal o que se presentan pocas veredas para llegar a desarrollar la
complejidad a partir de un ser simple. A Mediados del siglo XIX aparece
Ernst Haeckel quien postula que la ontogenia recapitula a la filogenia.
Afirmaba que se podía trazar la filogenia de un organismo estudiando su
ontogenia. Sus postulados se volvieron un sistema de trabajo y para explicar
la recapitulación proponía un mecanismo activo que consistía en la adición
terminal de caracteres conforme avanza el desarrollo y la aceleración o
condensación del proceso de adquisición de estos nuevos rasgos. Haeckel
nunca intento probar experimentalmente los mecanismo que producían la
recapitulación sino que simplemente utilizo su postulado como dogma y a
partir de el trazo de arboles filogenéticos.
Poco a poco comienzan a acumularse gran cantidad de evidencias en contra
de los mecanismos propuestos por Haeckel para explicar la teoría de la
recapitulación. La recapitulación cayó al pasar de moda como acercamiento
experimental. Surgió la embriología descriptiva con un enfoque mecano
estructuralista y surgió la embriología experimental. Los resultados de estas
disciplinas y el redescubrimiento de las leyes de Mendel invalidaron los
mecanismos de la ley biogénetica.
En forma paralela con la caída de la teoría de la recapitulación, el termino
evolución cambio de significado. En un principio este se refería al
desdoblamiento de partes que existen antes en forma compacta. A partir de
Darwin y de las discusiones acerca de la recapitulación de la filogenia durante
la ontogenia apareció el significado moderno de evolución, que es un cambio
en la organización de cualquier tipo de eventos conectados en serie.
El estudio del surgimiento y la caída de la teoría de la recapitulación de
Haeckel nos recuerda que el mecanismo que hace que la ciencia avance no es
la acumulación de evidencia a favor o en contra de un paradigma sino el
surgimiento de un nuevo marco de referencia.
En cuanto a los mecanismos actualmente aceptados que pudieran producir
paralelismo entre la ontogenia y la filogenia se pueden mencionar:
1) Introducción de nuevos caracteres.
2) Cambio temporal en los eventos del desarrollo conocido como
heterocronia acelerando o retrasando la maduración sexual respecto a la
somática.
58
Figura 6.2. Desarrollo temprano del corazón. Los tubos cardiacos se fusionan y
forman un tubo único en el que se distinguen la aurícula, el ventrículo, el bulbo
cardiaco y el tronco arterioso. El tubo se dobla, aparecen los cordones endocardicos
que separan la aurícula del ventrículo y comienza a formarse el septo interventricular.
Se forman los septos primarios y secundarios que separan a las aurículas. Se
constituye el tabique aortopulmonar que se fusiona con el septo interventricular y los
cojines endocárdicos quedando la aorta en el ventrículo izquierdo y la arteria
pulmonar en el derecho.
61
V
O
L
T
A
G
E
Tiempo
Figura 6.3. Evolución ontogénica del electromiograma en las células ventriculares.
62
Inicialmente, el automatismo ocurre en todas las células cardiacas y es de baja
frecuencia, posteriormente se restringe exclusivamente a las células del tejido
de conducción y la frecuencia aumenta incluso a valores mayores que en el
adulto. Inicialmente, la aurícula primitiva actúa como marcapaso pero poco a
poco el seno venoso toma esta función y se incorpora a la aurícula derecha.
Los cambios en el automatismo son paralelos a las modificaciones en la
permeabilidad al potasio y podrían estar relacionados con el equilibrio
energético de la célula (sus niveles de ATP y ADP). En los organismos
adultos de diferentes especies existe una relación inversa entre el peso de los
individuos y la frecuencia cardiaca; el corazón de un ratón late mucho más
rápido que el de un elefante. Sin embargo, aunque el peso corporal aumenta
durante el desarrollo, sólo en las especies de talla grande la frecuencia cardiaca
tiende a disminuir. Por el contrario, en las especies de pequeñas dimensiones
como la rata, esta aumenta durante la ontogenia.
Tanto los cambios en excitabilidad, como las modificaciones en el potencial
de acción ocurren primero en el tejido ventricular y luego en las aurículas. En
el tejido de conducción persisten muchas de las características embrionarias
hasta la edad adulta, como por ejemplo, el que la despolarización del
potencial de acción en este tejido continúe siendo dependiente de calcio y
carezca de meseta.
Cambios en el Metabolismo.
A diferencia del músculo esquelético fetal, el cardiaco tiene una demanda de
energía mayor que la del adulto. A pesar de ello, su consumo de oxigeno
resulta bajo y aumenta bruscamente después del nacimiento a valores incluso
superiores a los del adulto, implicando que su funcionamiento es en gran
parte anaerobio durante la vida intrauterina. Del oxigeno consumido por el
corazón fetal, el 20% es utilizado en el metabolismo basal del órgano y el
desarrollo de la actividad eléctrica, en tanto que el 80% restante es utilizado
en el función de bombeo. Por otra parte, prácticamente la totalidad del
consumo de oxigeno se puede atribuir a la oxidación de carbohidratos y el
órgano no consume lípidos. Esto contrasta con el metabolismo de la víscera
adulta en la que el consumo de carbohidratos resulta responsable de sólo el
35% del gasto de oxigeno y los lípidos del 65% restante.
La permeabilidad a la glucosa de la membrana de los miocitos embrionarios
es mayor que la de los adultos y el azúcar entra por la difusión simple,
encontrándose su transporte exclusivamente limitado por la tasa de
utilización. Mas tarde, la glucosa atraviesa la membrana por difusión facilitada
y es en este momento, cuando el traslado comienza a ser regulado por
hormonas como la insulina. En el corazón adulto, la presencia y el
metabolismo de los ácidos grasos disminuye el transporte y la utilización
como sustrato energético de la glucosa.
Las actividades de las enzimas de la vía glucolitica en el corazón fetal son
comparables a las de la víscera adulta y cambian poco durante el desarrollo.
El porcentaje de flujo glucolítico convertido a lactato es más elevado y tiende
a disminuir en la mayoría de las especies aunque existe gran variación
sabiéndose por ejemplo, que los porcinos consumen el lactato en vez de
producirlo.
Por otra parte, la actividad de las enzimas del ciclo de Krebs y la cadena
respiratoria se encuentran deprimidas durante la gestación y se incrementa
64
conforme avanza el desarrollo. La vía de las pentosas se encuentra muy activa
sobre todo en las fases de proliferación celular. Existe deficiencia en la
oxidación de los lípidos ya que las sustancias que sirven para introducirlos a la
mitocondria conocida como la carnitina y la carnitina palmitil transferasa no
se encuentran activas.
En el período fetal, la síntesis de glucógeno en el corazón es elevada. Las
reservas de carbohidratos descienden hacia la mitad de la gestación en las
especies precoces que alcanzan un alto grado de madurez antes del
nacimiento. No obstante, en las especies altariciales cuyos recién nacidos son
muy inmaduros, el contenido de glucógeno en el corazón y otros órganos
continua elevado hasta el momento del nacimiento.
La resistencia a la hipoxia es mucho mayor en los corazones fetales y
neonatales que en los adultos, debido a que durante la vida intrauterina, los
organismos se desarrollan en un ambiente con poco oxigeno, ya que este les
llega por difusión simple siguiendo los gradientes de concentración que van
disminuyendo hasta llegar a ellos. La sensibilidad del corazón fetal a la
hipoxia se incrementa durante el desarrollo. Esta condición disminuye la
capacidad de las vísceras cardiacas para generar tensión en la etapa postnatal
cuando las reservas de glucógeno son pobres y su efecto puede
contrarrestarse parcialmente por aumentos en la concentración de glucosa.
Circulación Fetal.
La circulación fetal difiere de la del adulto en que el flujo de sangre de los
corazones derecho e izquierdo se suma para irrigar a todo el organismo y a la
placenta. Esto se debe a que existe comunicación entre las aurículas a través
del orificio oval además de que el tronco pulmonar esta conectado con la
aorta por medio del conducto arterioso (Figura 6.4). La distribución de sangre
a los distintos órganos difiere en los fetos y en el organismo después del
nacimiento; el 41% del gasto cardiaco va a la placenta que desaparece en el
momento del parto y los pulmones sólo reciben el 7% de la sangre, cuando
en el adulto, pasa por ellos la misma cantidad de este liquido que debe ser
distribuida a todos los demás órganos corporales.
Al nacer se ocluye la circulación placentaria, disminuye la presión en la vena
cava inferior y en la aurícula derecha, decrece la resistencia vascular pulmonar
y aumenta el flujo de sangre a los pulmones. Esto produce un incremento en
la presión en la aurícula izquierda y el cierre del orificio oval al constreñirse el
conducto arterioso.
La regulación de la vasculatura aparece desde la vida intrauterina; existiendo
receptores colinérgicos y catecolaminérgicos. Se sabe, por ejemplo, que la
noradrenalina aumenta la presión sanguínea, produce bradicardia, eleva el
flujo de sangre al corazón, los pulmones y los receptores vasculares pueden
ser influenciados por la inervación, por sustancias secretadas por los órganos
mismos o por catecolaminas secretadas por la medula adrenal o por los
ganglios para-aórticos u órganos de Zuckerkandl. La información que llega a
través de la inervación y la secreción de catecolaminas por la glándula
suprarrenal se encuentra determinada por la actividad de centros superiores.
66
Figura 6.4. Esquema comparativa del la circulación fetal y del adulto la placenta, sin
modificar el gasto cardiaco durante el ultimo tercio de la gestación en el borrego.
68
Figura 6.5. Sistema circulatorio de distintos invertebrados: nemertino, anélido
(lombriz de tierra), molusco (almeja de mar), insecto, arácnido y crustáceo (camarón).
69
Los artrópodos presentan sistemas abiertos, en los cuales la víscera cardiaca
impulsa la sangre hacia el homoceloma o cavidad del cuerpo que la alberga.
Los corazones están formados por tubos contráctiles fijos en diferentes
puntos del cuerpo y cuentan con poros conocidos como ostiolos a través de
los cuales penetra la sangre desde el seno pericárdico que los rodea (Figura
6.5). En algunos pequeños artrópodos como las pulgas de mar, aunque existe
un vaso pulsátil, no se presenta un sistema circulatorio pues el organismo es
suficientemente pequeño para que los nutrieres y los desechos difundan hacia
el exterior. Los arácnidos tienen un corazón segmentado con ostiolos que
impulsa la sangre hacia los senos pulmonar y pericárdico (Figura 6.5). Los
crustáceos también tienen este tipo de vísceras cardiacas y presentan dos
aortas, una anterior y otra posterior que llevan la sangre hacia los senos
corporales y el seno pericárdico (Figura 6.5). En algunos de ellos se
encuentran corazones accesorios a la entrada de las branquias y en las patas.
El automatismo del latido cardiaco en los invertebrados no esta dado por
células musculares sino que depende de la actividad de las nerviosas, por lo
que se dice que su ritmo es neurógeno. Son una decena de neuronas las que
determinan el ritmo del corazón y se encuentran agrupadas en ganglios que
presentan actividad espontánea.
Los hemicordados como el gusano bellota, forman un pequeño grupo de
animales marinos que excavan madrigueras en la arena o el lodo y que están
provistos de una probóscide muscular. Estos seres tienen las larvas similares a
las de los equinodermos y al mismo tiempo se encuentran filogenéticamente
relacionados con los cordados ya que únicamente en estos dos grupos se
presentan hendiduras faríngeas. En ellos el sistema circulatorio es abierto y
contrasta con el sistema cerrado de los cordados a pesar de su parentesco.
En los peces el corazón se encuentra formado por dos cavidades y empuja la
sangre hacia las branquias para pasar de allí al resto del organismo. Existen
diferencias importantes en la circulación cerrada de los cordados al adaptarse
los organismos al ambiente terrestre, la más importante es la división del
corazón en dos bombas de manera que la misma cantidad de sangre que llega
al resto del cuerpo alcanza los pulmones.
En los anfibios el corazón presenta tres cavidades y la sangre proveniente de
la circulación sistémica se mezcla en pequeña proporción con la que proviene
de los pulmones a nivel del ventrículo. Este la empuja tanto hacia la
circulación mayor como a la menor y la mezcla de sangre arterial y venosa es
oxigenada en gran medida a nivel de la piel.
A partir de los reptiles, se observan cuatro cavidades en el corazón aunque en
algunos de ellos los ventrículos se encuentran sólo parcialmente separados.
En las aves y los mamíferos los ventrículos se encuentran completamente
separados en derecho e izquierdo (Figura 6.6).
En los corazones de los vertebrados el automatismo esta dado por células
musculares de nominadas nodales. Además que la frecuencia cardiaca es
70
función del tamaño de los organismos y es mayor en los animales de talla
pequeña que en los grandes (Figura 6.7).
CORAZONES DE VERTEBRADOS
71
SIMILITUDES Y DIFERENCIAS ENTRE LA ONTOGENIA Y LA
FILOGENIA.
La diversidad en la filogenia del sistema cardiovascular es tan enorme que
cuesta trabajo encontrar las tendencias evolutivas. Sin embargo, se pueden
mencionar algunas similitudes en el desarrollo filogenético y la ontogenia de
los mamíferos como las siguientes:
1. La fusión de algunas vías sanguíneas para formar un sistema circulatorio.
2. El surgimiento del corazón a partir de tubos pulsátiles.
3. La separación del corazón en cámaras (aurículas y ventrículos).
4. El paso de un sistema constituido por un corazón o un par de ellos
conectados en paralelo que impulsan la sangre para irrigar a todo el
organismo a otro tipo de sistema formado por dos vísceras conectadas en
serie; una para oxigenar la sangre y otra para impulsar al resto del cuerpo.
Entre las diferencias se podría citar el paso de una regulación neurógena del
latido cardiaco a una cardiógena en la filogenia, en tanto que durante la
ontogenia esta pasa de ser cardiógena a neurógena.
Aunque la medicina evolutiva tiene como marco de estudio la desadaptación al
ambiente y hábitos modernos, es importante conocer la ontogenia y la filogenia
de los sistemas ya que esto nos proporciona el conocimiento de las
características evolutivas actuales que en su momento se encontraron bien
adaptadas pero que en este momento, por la velocidad de los cambios en el
ambiente, hacen que los organismos no sean óptimos para sobrevivir en estas
nuevas condiciones.
Lectura Recomendada.
Historia y mecanismos del paralelismo entre Ontogenia y Filogenia
9 Gould SJ. Ontogeny and Phylogeny. Belknap Harvard. U.S.A; 1997.
9 Guarner V. Ontogenia y Filogenia del corazón y del sistema circulatorio.
Principia Cardiológica, Epoca 2. 1995;9:55–69.
9 Guarner V. Ontogeny and Phylogeny of the Functions. IPESA, México. Primera
Edición; 1996;195.
Ontogenia del sistema cardiovascular
9 Battaglia FC, Meschia G. An Introduction to fetal physiology. Academic Press
Inc, Florida EUA; 1986;136-153.
9 Bouillon Ch. Embiología. Omega. Cuarta edición. Barceliona, España; 1997;184.
9 Carbó R, Guarner V. Cambios en el metabolismo cardiaco y su posible
aprovechamiento en la terapéutica (parte 1). Arch Card Mex. 2003;73:218–229.
9 Carbó R, Guarner V. Cambios en el metabolismo cardiaco y su posible
aprovechamiento en la terapéutica (parte 2). Arch Card Mex. 2004;74:68–79.
9 Guarner V. Desarrollo de la función cardiaca y su relación con el metabolismo
durante el período perinatal. Arch Inst Cardiol Mex. 1994;64:73–80.
9 Manasek FJ, Icardo J, Nakamura A, et al. Cardiogenesis: developmental
mechanisms and embryology. Fozzard HA, Haber E, Jennings RB, Kattz AM,
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Morgan HE. (eds): The heart and cardiovascular system. Raven Press, Nueva
York; 1986;965–985.
9 Rudolph AM. Organization and control of the fetal circulation. En: Jones CT,
Nathanielsz PW. (eds): The physiological development of the fetus and new-
bom. Londres, Academic Press; 1985;345–353.
9 Rutter WJ. Control of cellular defferentiation: overwiew. Ann. N.Y. Acad. Sci.:
263264. Sperelakis N. (1989) Developmental changes in membrane electrical
properties of the heart. En: Physiology and pathophysiology of the heart.
Sperelaki N. (ed) segunda edición. Kluver Academic Press, EUA; 1980;595–623.
9 Sperelakis N. Developmental changes in membrane electrical properties of the
heart. Sperelaakis N. (ed): Physiology and pathophysiology of the hearat. 2ª.
Edición. Kluver Academica Pub. EUA; 1989;595–623.
Filogenia del sistema cardiovascular
9 Rieutort M. Physiologie anaimale I. Les cellules dans I´organisme. Masson, Paris,
Francia; 1982;256.
9 Rieutort M. Physiogie animale 2. Les grandes fonctions. Masson, París, Francia;
1982;281.
9 Schmidt Nielsen K. Animal physiology, adaptation and environment. Cambridge
University Press. Segunda edición. Nueva York, E.U.A; 1979;560.
73
CAPITULO 7
CONTROL VITAL DEL APARATO CARDIOVASCULAR. UN
ENFOQUE EVOLUTIVO.
Gustavo Sánchez Torres
75
Figura 7.1. Regulación del sistema nervioso autónomo (ver texto).
Sistema Renina-Angiotensina-Aldosterona.
El mecanismo de este sistema evolucionó como una ayuda a los peces
ancestros para navegar en aguas de diferentes salinidades. Esta presente en
lampreas, tiburones, rayas y en el género teleostum y su función principal
radica en conservar sodio lo que apareció un tanto tardíamente en la
evolución.
Básicamente el sistema consta de receptores de estiramiento en las células
yuxtaglomerulares de los vasos renales que censan cambios de volumen
sanguíneo y de la concentración celular de cloro en las células de la mácula
densa renal, lo que regula la producción de orina, influencia que favorece el
sobrevivir cuando existen bajas de la presión arterial o bien, perdidas de
volumen circulatorio. Todo ello sucede en conciertos con la actividad
simpática y otros mecanismos.
El principal componente del sistema es la angiotensina II proteína que tiene 3
importantes desempeños circulatorios: 1) cuando se une a receptores
arteriales tipo 1 ocasiona importante vasoconstricción, 2) si lo hace en
receptores tipo II situados en el cerebro provoca intensa sed capaz de
aumentar el volumen sanguíneo, además incrementa la actividad central del
sistema nervioso simpático y 3) la angiotensina II también actúa en las
glándulas suprarrenales provocando la liberación de altosterona fenómeno
que apareció tardíamente en relación a los efectos arriba relatados la cual está
76
vinculada a una acción retentora renal de sodio que actúa en trastornos de
depleción del ión.
Evolución de la Vasopresina.
La vasopresina es un péptido de corta longitud (se forma en el hipotálamo en
la región posterior de la glándula pituitaria) y según Gayton se secreta cuando
la sangre se concentra por perdida de agua especialmente en estados de
volumen circulatorio deprimido. El sistema es sensado por los
barorreceptores del corazón o del cuello. Actúa a través de 2 receptores: tipo
1 (V1a) situados en las arterias originando elevación de la presión arterial y
mediante receptores tipo 2 (V2) localizados en el riñón incrementa la
reabsorción de agua.
Se trata del primer sistema evolutivo que apareció desde los celenterados. En
reptiles un ancestro de la molécula que nos ocupa, vastocin, reabsorbe
únicamente agua y no sodio, lo que es visto como una adaptación a la
migración en aguas de gran salinidad versus agua dulce.
La vasopresina como tal solo se encuentra en los mamíferos y es importante
en la estabilización de la presión arterial y del volumen circulatorio. Además
de su liberación por barorreceptores también lo hace a través de
osmorreceptores cerebrales, sobre todo cuando existe deshidratación
primaria, lo que es una adaptación útil cuando escasea el agua.
Péptidos Natriuréticos.
En contraposición a los 3 sistemas ya mencionados los péptidos natriuréticos
evolucionaron como sistemas contrarregulatorio cuyo desempeño es de gran
eficacia adaptativa. No debe llamar la atención su aparición temprana en la
línea del tiempo (existen ya en moluscos; insectos y residentes de los mares
primitivos). Las hormonas natriuréticas están presentes en peces que habitan
aguas de varias salinidades por lo que se piensa que evolucionaron para
permitir la navegación de seres inmigrantes (salmón, anadromia), o en
aquellos que viven en zonas de mareas altas (catadromia). En mamíferos
terrestres tienen una acción reguladora de la presión arterial alta o cuando el
volumen sanguíneo es excesivo.
Otros sistemas. La evolución ha desarrollado mecanismos muy variados que
permiten la adecuación circulatoria de los órganos específicos de ser con la
circunstancia funcional de ellos, lo que otorga una plasticidad del organismo,
in toto; indispensable en una vida activa. Así, el acto de comer implica ajustes
del desempeño cardiovascular que aumentan el flujo sanguíneo de las vísceras
digestivas a expresar de acomodos de la red general circulatoria (disminución
del flujo cerebral, muscular, esquelético, etc.) desde luego esto altera un poco
la red circulatoria madre pero en general hay una coordinación entre estos
menesteres que impiden desajustes de conducción sanguínea a distancia
(lipotimias, etc.) comportamientos de esta naturaleza ocurren en todas las
77
actividades fisiológicas y suceden por el concurso de los mecanismos
mencionados en la Tabla 1.
Un ejemplo notable al respecto es el siguiente; cundo se realiza una
contracción tónica de un grupo de músculos se produce una vasodilatación
que facilita el desempeño del acto que se esta realizando, pero en el resto del
organismo ocurre una vasoconstricción (especialmente en los músculos no
participantes) que eleva la presión arterial sistémica, factor facilitador del flujo
sanguíneo en los músculos actuantes. Esta plasticidad circulatoria es vital en
la vida de los seres. El cerebro, el riñón y el corazón, por su importancia
funcional, son los órganos que cuentan con redes subsidiarias más sensibles y
de rápida o relativamente rápida actuación para precisar la funcionalidad
orgánica.
Patología Cardiovascular.
Aunque la investigación se ha dirigido a encontrar fenómenos específicos
claves en la patogenia de los padecimientos cardiovasculares, en la actualidad
se considera que se trata de procesos multifactoriales en el que interactúan
influencias genéticas, ambientales y epigenéticas. El amalgamiento de estos
factores es intrincado y no sorprende que se expresen opiniones que resaltan,
en una forma reduccionista, la participación preponderante de alguno de
ellos.
Por otra parte, el cúmulo de conocimientos logrado en las últimas décadas es
enorme, lo que engendra cierta confusión y dificultad de establecer un patrón
congruente que ordene los recovecos fisiopatológicos operantes,
especialmente los que subyacen ciertas características epidemiológicas y
biológicas de las enfermedades que nos ocupan como son: la historia familiar,
el vínculo sodio-hipertensión, el bipedalismo, la inflamación, la obesidad, la
resistencia a la insulina, el estrés, la diabetes, la edad y la talla, entre otras. El
llevar este bagaje a la práctica sigue una serie de pasos que complican la
interpretación del conocimiento básico (Figura 7.2).
78
Figura 7.2. Ver texto
79
arterial Barorrecepción Oxido nítrico
Sistemas (presión↑, presión prostanoides red de control.
celulares ↓) mecánica Endotelina Barorrecepción
(intrácrino arterio-ventricular Apoptosis reno-cerebral
autócrino Re-estructuración, Factor reno-renal,
parácrino) etc. hiperpolarizante ambiente
Vasopresina, etc,
etc.
SRAA = sistema renina angiotensina aldosterona.
Reduccionismo.
El reduccionismo como tendencia del pensamiento podría definirse como:
“el todo solo puede ser explicado por la suma de sus partes constituyentes”.
80
El estudio del soma humano y de sus enfermedades se ha adquirido
fundamentalmente a través de esta concepción y ha sido paradigma de la
medicina por milenios (o sea, abundar el conocimiento de las partes más
sencillas del todo con un análisis lineal causa–efecto). Sin embargo, con el
adecuamiento del enfoque no–lineal al análisis, propiciado por la
computación, ha sido posible observar otra naturaleza que explica la
interrelación de pequeñas variables (aparentemente aleatorias y fácilmente
inadvertidas) que ocasionan secuencias de propiedades emergentes, las cuales
vistas superficialmente son “caóticas” pero que expresan una realidad de los
fenómenos interactuantes. El caos determinista no significa azar y desorden,
sino se refiere a un nuevo orden que dará luz en el estudio de los sistemas.
81
Figura 7.4. La barorrecepción constituye una red de control de la presión arterial. La
falla de este mecanismo suele acompañar a los estados hipertensivos o hipotensivos.
82
Métodos de Estudio del Control de la Función Cardiovascular.
Un método muy empleado para investigar la influencia de un sistema
regulatorio sobre un segundo es alterar el mecanismo de uno y medir la
respuesta del otro (base de la linealidad y del reduccionismo), lo que no
infrecuentemente conduce a resultados limitados por la falta de selectividad
del sistema; por ejemplo, cuando se cuantifican las respuestas de los
receptores cardiopulmonares de baja presión mediante la técnica de
expansión de volumen se altera la respuesta esperada (taquicardia) en un
número considerable de casos, porque “inadvertidamente” se estimulan
simultáneamente los barorreceptores arteriales, lo que puede convertir el
efecto en una bradicardia refleja paradójica. Ahora bien, la participación de
tres o más parámetros en una interacción origina resultados sumamente
complejos. Estos parámetros, en relación al vínculo estímulo-respuesta,
suelen estar acoplados de manera no lineal, por lo que se prefiere tratar al
sistema como una especie de caja negra que se intenta luego explicar
midiendo una o pocas variables en un periodo temporal. Por ejemplo, cuando
se obtienen registros de las variaciones de la frecuencia cardiaca en el tiempo,
para tratar de reconocer la influencia del sistema nervioso autónomo
(simpático–parasimpático) en la regulación de la frecuencia cardiaca (Figura
7.5). Las variaciones u oscilaciones de la frecuencia cardiaca en el tiempo,
pueden ser analizadas por métodos matemáticos (como la transformada de
Fourier) para conocer cuál es la densidad de las oscilaciones en diferentes
frecuencias (Figura 7.5B), en donde se considera que la actividad simpática
con modulación parasimpática se ve reflejada en el área debajo de la curva de
todas las oscilaciones de frecuencia baja (FB, de 0.03 a 0.15 Hz), mientras que
la actividad parasimpático pura se refleja en el área debajo de la curva de
todas las oscilaciones de frecuencia alta (FA, de 0.15 a 0.4 Hz). El balance
simpáticovagal momentáneo del estado en condiciones normales o
patológicas se trata de conocer mediante las mediciones de estos
componentes (v.g., el cociente FB/FA, el cual se ha propuesto como un
indicador del balance simpaticovagal).
83
A
84
Debido a que dicho método ha dado resultados un tanto controvertidos, se
han introducido otros procedimientos matemáticos para analizar la fisiología
circulatoria, como son los que miden la dinámica no lineal, ya sea
construyendo mapas de regresión o del espacio de fase (Figura 7.5C), o
midiendo la dimensión fractal: el índice de Poincaré y el exponente de
Liapunov. Esta metodología ha sido aplicada, por ejemplo a la hipertensión
arterial en un intento por determinar el estado caótico del estado (lo que no
significa, como ya se mencionó, una situación con elementos dispersos no
relacionados entre sí, sino más bien un determinismo fino de los estímulos
iniciales con las respuestas finales de los procesos).
85
Cuadro 2. Mecanismos de control de mediano plazo.
• Sistema adrenérgico o catecolaminas.
• Sistema renina-angiotensina: cuando la presión disminuye: la
angiotensina II ocasiona vasoconstricción. Además, hay una asa
vasodilatadora mediada por angio II.
• Mecanismos de relajación y constricción (varios mediadores).
• Mecanismo intercambiador de fluido capilar–espacio intersticial (con la
baja de la presión capilar se produce absorción de líquido del espacio
intercelular).
La investigación sobre este aspecto ha sido considerable y se ha puesto en
evidencia una serie de interrelaciones entre factores compensadores. Como
ejemplo, en el Cuadro 3 se resalta la interrelación vasodilatación bradicinínica
y el asa vasoconstrictora del sistema renina–angiotensina–aldosterona
(SRAA). Por demás, recientemente se describe otra asa vasodilatadora
(angio II, 1.7) vinculada al receptor AT2 de la angiotensina II, y otros
interactuantes con procesos inflamatorios, apoptóticos y mediadores de
radicales libres.
Cuadro 3. Observe la interacción entre mecanismos opuestos (Ver Texto).
86
Lo inverso ocurre con elevaciones tensionales y ello persiste en situaciones
crónicas.
Aquí es relevante un poderoso mecanismo denominado fluido–corporal–
reno–presivo con un asa de natriuresis de presión (Figura 7.6). En efecto,
numerosas observaciones demuestran que durante la elevación de la presión
arterial, por ejemplo, de 100 a 200 mmHg, la excreción renal de agua y sal
sube 6 tantos, de tal forma que el decremento de volumen sanguíneo que así
se origina termina por normalizar el estado hipertensivo inicial. Por otra parte
el descenso de la presión arterial disminuye drásticamente el volumen urinario
y retiene sodio reajustando el nivel presivo circulatorio. Este mecanismo es
lento, pero muy efectivo a largo plazo. De hecho, en periodos de semanas,
meses o años, puede tomar el control de la regulación. Aún más, en
situaciones patológicas el ajuste puede ser toral en el cambio de fases de una
situación normotensiva a una hipertensiva o de una hipotensiva a una
normotensiva (Cuadro 4).
87
El carácter lineal y no-lineal del ajuste hace que los procedimientos
cardiocirculatorios se expliquen con la suma de técnicas ya sean de medición
reduccionistas como caóticas deterministas, cuyos logros se esperan con gran
interés.
Cuadro 4. Factores que requieren ajustes a mediano o largo plazo.
A. Ingresos. Pérdida de agua y electrolitos: sudor, vómito, heces, quemaduras,
expectoración, diálisis.
B. Función excretora renal alterada: disminución masa renal, estenosis renal, ↑ de
la reabsorción de Na: alsdosterona; neropinefrina, hormona antidiurética,
efectos vasoconstrictores exagerados, etc.
Mecanismos. Ganancia infinita del control retrógrado-corporal: PA↓ – ↓↓ ingestión
H2O y Na↓ = Excreción Urinaria↓; volumen sanguíneo↓; si ingestión↑, volumen↑,
gasto cardiaco y resistencia periférica↑ (equilibrio ingesta-excreción).
88
Figura 7.7. Ver texto.
2) Los reflejos de sumersión de los mamíferos que medran en ambientes
acuosos profundos es otro ejemplo: el estado apneico requiere de
disminución metabólica tisular de cuantía y de restricción de la actividad
muscular, así como de una atenuación extrema de la energía circulatoria;
por ello, la frecuencia cardiaca disminuye considerablemente y
seguramente la presión arterial también lo hace, lo que es producto del
desarrollo de redes de control surgidas de la evolución darwiniana.
3) Un curioso comportamiento de algunos animales (zarigüeya, por
ejemplo) es defenderse de los depredadores mediante la simulación de un
estado de muerte con atenuación extrema de la actividad vital (incluyendo
la circulatoria) sujeta a redes de control, que a la vez hacen que la piel
despida una secreción de mal olor que repudia el depredador.
4) El desmayo de las jóvenes “cloróticas” de los siglos pasado y antepasado,
tiene una fisiopatología similar al síncope vaso–vagal, en esta situación
por redes de comando cerebral vinculadas al ambiente social (el
“objetivo” subyacente es impresionar al varón y despertar atracción
sexual) enfocado a inquietudes casamenteras.
Otras patologías. Las valvulopatías en la mayoría de los casos tienen una larga
historia clínica de regulación del desempeño cardiaco que permiten
compensar la disfunción hemodinámica mediante redes regionales de control:
moleculares, bioquímicas y hemodinámicas que mantienen un gasto cardiaco
normal y una tolerancia crónica del padecimiento (mecanismos de hipertrofia,
89
dilatación, regulación cronotropica, etc). Estos efectos originan por razones
fisiopatológicas, aunque con cierto menoscado energético, una compensación
hemodinámica que mantiene la función cardiocirculatoria con pocos o sin
síntomas por temporadas variables (de acuerdo con la gravedad de la
disfunción valvular). La dilatación y la hipertrofia de las cavidades cardiacas,
las adaptaciones cronotropicas y los cambios en el comportamiento etológica
(sedentarismo) interactúa entre si para proporcionar una etapa de
compensación, la cual eventualmente acaba por fallar y desencadena el
estadio terminal de los procesos que producen eventualmente la muerte.
El infarto de miocardio y los síndromes coronarios agudos constituyen
ejemplos de la interacción de redes de control regionales y globales. La
subyacente isquemia miocárdica suele afectar áreas miocárdicas enfermas que
contrastan con zonas no isquémicas. Factores hemodinámicos (vasodilatación
distal del área isquémica), estructurales (desarrollo de circulación colateral),
mediados por regulación molecular citológica (factores favorecedores de
inotropismo, tolerancia isquémica o antiarritmica, etc), y aún cambios en el
comportamiento humano (inmovilidad corporal que baja el consumo de O2)
intentan menoscabar la isquemia y restaurar la actividad normal. Si a pesar de
esto ocurre una disfunción global del corazón entra el cuadro de la
insuficiencia cardiaca y por una segunda serie de adaptaciones aparece, un
nuevo estado de compensación; finalmente, si la desadaptación progresa
ocurre el deceso.
Anestesia.
A pesar de que los anestésicos actuales tienden a ser menos cardiotóxicos que
los primitivos agentes, incluso se habla que la anestesia tiene un papel de
protección circulatoria, la mayoría de los ahora utilizados tienen efectos sobre
el control cardiovascular que el anestesiólogo debe conocer, de la misma
manera que toma en cuenta las características de la función cardiaca del
paciente intervenido, y sin olvidar que la inducción, la intubación o la cirugía
suelen originar inestabilidad hemodinámica. Numerosos factores intervienen
en estos desajustes entre los que resaltan descritos en la Tabla 3.
Tabla 3. Factores que intervienen en desajustes circulatorios transanestesicos.
1) Anestésicos: tipos, dosis, velocidad de administración, concentración
plasmática, etc.
2) Características del enfermo: neonatos, niños, adultez, ancianidad, embarazo,
etc.
3) Padecimientos: viscerales, abdominales, torácicos, cardiopatías, renales,
vasculares, etc.
4) Alteración funcional: ausente, leve, moderada acentuada.
Epílogo.
El impulso vital no puede prescindir de las redes de control. En virtud de una
investigación floreciente cada día se conocen más las adaptaciones
compensadoras que mantienen la vida y que esta línea de investigación resalta
y ayuda a establecer terapéuticas efectivas de las complicaciones (o quizás
mejor de las desadaptaciones) de la patología cardiovascular. El desarrollo
reciente de esta nueva concepción, sin duda, dará frutos que beneficiará al
enfermo, interés toral de nuestra disciplina.
Lectura Recomendada.
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93
CAPITULO 8
IMPLICACIONES EVOLUTIVAS DEL BAJO PESO AL NACER EN
EL DESARROLLO DE RIESGO A ENFERMEDADES EN EL
ADULTO
Verónica Guarner
Introducción.
El bajo peso al nacer es un factor de riesgo bien conocido que incrementa la
morbilidad y la mortalidad infantiles. Adicionalmente, se ha observado que
puede incrementar el riesgo de padecer ciertas patologías en la edad adulta
como la enfermedad coronaria, la hipertensión y la diabetes.
Los modelos epidemiológicos actuales que tratan acerca de los orígenes
fetales de los riesgos de padecer enfermedades en la edad adulta están siendo
evaluados desde la perspectiva evolutiva y de la biología del desarrollo. Se está
evaluando muy críticamente el valor adaptativo y el estado de la
programación fetal. La teoría de la “historia de vida” y el concepto de
epigenética, los cuales se describen en el capítulo 1 en la sección de
Intercambios (tradeoffs) y alometría y en la sección de Otras Ideas evolutivas:
Lamarck y la epigenética, se aplican para identificar los intercambios claves en
las estrategias adaptativas que llevan a que durante el desarrollo se use la
información del ambiente para orientar el diseño del desarrollo y para guiar la
ontogenia hacia el establecimiento de intercambios costo/beneficio que dan
preferencia a la ventaja en la supervivencia temprana contra un costo en el
futuro. Este es el caso del bajo peso al nacer, el cual forza al individuo a
desarrollar estrategias para sobrevivir en la etapa temprana teniendo un costo
sobre el riesgo en la salud en el adulto. Se está estudiando el papel de
mecanismos neuroendócrinos en particular el eje hipotálamo-hipófisis-
adrenal como un agente que dispone la colocación de los recursos
dependiendo de las condiciones de la gestación, de los ambientes postnatales
y del balance salud-enfermedad en el adulto. El análisis evolutivo y del
desarrollo identifica al ambiente en ambos lados de la ecuación de riesgo a la
salud influenciando la vulnerabilidad y las capacidades establecidas en edades
tempranas y tardías a lo largo de la vida y determinando la exposición y las
demandas que se han presentado a lo largo del desarrollo. (Worthman &
Kuzara. 2005).
Estudios Epidemiológicos.
Alrededor de los años 70´s en el Reino Unido, se reportan las primeras
correlaciones entre un déficit nutricional en la niñez y una vulnerabilidad a
padecer enfermedades coronarias en la edad adulta (Forsdahl. 1977). Más
adelante, Wadsworth et al 1985, reportaron que la presión sanguínea en la
edad, se relacionaba de manera inversa con el peso al nacer en hombres y
mujeres nacidos en 1946. Años después, en el año de 1987, en Hertfordshire,
94
se realizó uno de los primeros estudios retrospectivos con individuos nacidos
entre 1911 y 1930, que presentaron un bajo peso al nacer y/o durante el
primer año de vida. Este trabajo fue publicado por Barker et al 1989, tratando
de encontrar una explicación a la alta incidencia que se presentaba en esa
región tanto de personas hipertensas como de muertes por enfermedades
cardiovasculares en la edad adulta. Posteriormente Hales et al 1991,
publicaron que después de realizar una prueba oral de tolerancia a la glucosa,
el bajo peso al nacer en estos individuos, también estaba relacionado con un
alto porcentaje de personas que padecían intolerancia a la glucosa o diabetes
tipo 2.
Además publicó que este porcentaje disminuía progresivamente al
incrementarse el peso al nacimiento. Ambos estudios proponen que
influencias adversas, en particular una nutrición pobre, actúa durante el
desarrollo temprano y puede dañar permanentemente el tamaño y la
estructura de los órganos y tejidos.
En la India Yajnik, 2001 y Yajnik, 2004 propone que además de un bajo peso
al nacer, una dieta desbalanceada durante la infancia y el cambio en el estilo
de vida es el factor desencadenante de las enfermedades metabólicas. En
estos estudios, se postula que la obesidad es el factor principal que influye en
el desarrollo de la resistencia a la insulina y la diabetes tipo 2, ya que la
tendencia en los hindúes a acumular una mayor cantidad de grasa abdominal
es mucho mayor que otras razas pero también propone que esta obesidad se
puede programar in útero.
La prevalencia e incidencia más alta de resistencia a la insulina y de diabetes
tipo 2 a nivel mundial, se observa en América en los indios Pima, que
pertenecen a la comunidad que vive en el centro de Arizona, y que están
emparentados genéticamente con los indios que vive en el norte de nuestro
país en la Sierra Madre, y que se sabe que por décadas han vivido aislados
(Schulz et al 206). En contraste con los habitantes de la Sierra Madre, los
indios Pima residentes en EU presentan una obesidad extrema, relacionada
con un exceso en la ingesta de calorías y una disminución en el gasto
energético (Schulz, et al. 2006; Dabelea, et al. 1999). Además de la influencia
de la vida temprana, la dieta y la falta de ejercicio junto con los factores
genéticos al parecer en los indios Pima juegan un papel importante en el
desarrollo de la resistencia a la insulina y la diabetes tipo 2 (Ma, et al. 2007).
Sin embargo, en esta población la contribución genética y la influencia de los
factores ambiéntales permanece en debate.
98
Lectura Recomendada.
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99
CAPITULO 9
ENVEJECIMIENTO: UN ENFOQUE EVOLUTIVO.
Agustina Cano Martínez
Introducción.
La teoría de la evolución de Darwin sigue siendo una de las teorías con mayor
cuerpo de evidencias que permiten sea uno de los referentes más aceptado
para la explicación de múltiples procesos biológicos. Sin embargo, como toda
teoría, no necesariamente tiene explicación para todo y esta sujeta a cambios y
nuevas evidencias que la rechacen, confirmen y/o modifiquen. En este
sentido, uno de los proceso del gran interés observado en los seres vivos es el
correspondiente al envejecimiento, mismo que considerando a la teoría de la
evolución como uno de los principales paradigmas dentro de la biología;
esperaríamos nos permitiría explicarlo. Al respecto, conocemos que Darwin
no trata de manera específica el tema del envejecimiento en su principal obra,
“El origen de las especies”; no obstante, ante los constantes cuestionamientos
por parte de sus lectores, Darwin, en las versiones consecutivas del Origen de
las especies, en el apartado “Miscellaneous objections to the theory of natural
selection”; plantea lo siguiente: Un critico ha insistido recientemente, con cierto grado
de exactitud matemática, en que la longevidad es una gran ventaja para todas las especies,
de modo que quien cree en la selección natural “debe arreglar su árbol genealógico” de tal
manera que todos los descendientes tengan vida más larga que su progenie. ¿No podrá
concebir nuestro crítico que una planta bienal o que uno de los animales inferiores pudiera
extenderse a un clima frío y perecer allí cada invierno, pero gracias a las ventajas obtenidas
por la selección natural, sobrevivirán de año en año por medio de sus semillas o huevos? Mr.
E. Ray Lankester ha tratado recientemente este tema y concluye diciendo que, hasta donde
le permite juzgar la extremada complejidad del problema, la longevidad se relaciona
generalmente con el tipo de cada especie en la escala de organización, así como con el grado
de gasto efectuado en la reproducción y en las actividades generales. Y es probable que esas
condiciones hayan sido determinadas en gran parte por selección natural (Darwin. 1872).
En este contexto y en asociación al envejecimiento hay que considerar que la
longevidad en las especies tiene que ver con su posición en la escala
filogenética y con la inversión de energía para su reproducción, aspectos que
involucran a la selección natural. Por lo tanto, el envejecimiento forma parte
de una etapa de desarrollo de los seres vivos y podría formar parte de un
proceso adaptativo. Actualmente se conocen múltiples enfoques que tratan de
explicar el proceso de envejecimiento de las especies; de éstos uno de los que
más evidencias científicas ha presentado y que es acorde con el enfoque
evolutivo general, es el relacionado con la participación del estrés oxidativo.
En el presente trabajo se muestran las evidencias actuales sobre la
participación del estrés oxidativo en el envejecimiento como un proceso
biológico general, desde una perspectiva evolutiva.
100
Generalidades De Envejecimiento, Senescencia y Longevidad.
El concepto de envejecimiento se refiere a la serie de cambios resultantes de
un proceso paulatino y gradual del deterioro de la capacidad funcional que
presentan los seres vivos, una vez que han alcanzado la madurez, con la
reducción paulatina del equilibrio homeostático, es decir, la capacidad de
recuperar los parámetros fisiológicos cuando éstos se han alterado y que por
lo tanto se considera como una parte del periodo de vida de los seres vivos
(Pérez y Sierra. 2009). Se trata de un proceso endógeno y progresivo
probablemente debido a más de una causa, por lo que, aunque los organismos
se mantengan en condiciones óptimas durante toda su vida, seguirán
mostrando una velocidad de envejecimiento típicamente característica de su
especie. Así, su potencial de vida máximo está determinado
fundamentalmente por sus genes, más que por el ambiente. Tomando en
cuenta que el concepto de senescencia se refiere al último periodo de vida de
un organismo, es común que en muchos textos se utilice como sinónimo de
envejecimiento; para fines del presente escrito se utilizará preferentemente
como envejecimiento; excepto a nivel celular. Por otro lado los dos
conceptos previamente mencionados frecuentemente están asociados al
concepto de longevidad, el cual se refiere a la característica de las especies en
relación al tiempo de supervivencia media; a su vez, se considera que la
longevidad media está determinada sobre todo por el ambiente y en menor
medida por el genotipo (López-Torres y Barja. 2008).
101
estimulación de la producción de radicales libres, destrucción o consumo de
los antioxidantes, se conoce como estrés oxidativo (Andersen y col. 2006).
102
transformaciones malignas; es decir, que el envejecimiento podría ser el
precio que hay que pagar para evitar el cáncer (Troen. 2003).
La Evidencia Experimental.
La mayoría de los estudios sobre suplementación experimental con
antioxidantes indican que pueden aumentar la esperanza de vida pero no
cambian la longevidad máxima. Además, los antioxidantes endógenos
correlacionan de forma negativa con la longevidad máxima. Sin embargo, la
intensidad de producción mitocondrial de radicales de oxígeno y el daño
oxidativo al ADN mitocondrial son menores en los animales longevos que en
los de vida corta. Los animales longevos también muestran un menor grado
de insaturación de los ácidos grasos de sus membranas celulares en
comparación con organismos pertenecientes a especies de vida corta. Por otra
parte, la restricción calórica (reducción en el consumo de calorías) disminuye
la producción mitocondrial de radicales libres y el daño oxidativo al ADN
mitocondrial así como la velocidad del envejecimiento. Estos resultados
sugieren que durante la evolución se han presentado mecanismos similares
para aumentar la longevidad en asociación a la restricción calórica y durante la
evolución de especies animales con distinta velocidad de envejecimiento
dichos mecanismos incluyen un descenso en el estrés oxidativo mitocondrial
(Barja 2005). Del mismo modo, resultados de otros estudios indican que el
alto contenido de metionina en las proteínas es un factor asociado al
envejecimiento y longevidad de distintas especies (López-Torres y Barja.
2008).
103
modificación de proteínas dependiente de lipoxidación (Pamplona y col.
2000; Pamplona y col. 2002; Pamplona y col. 2006).
Datos recientes indican que el descenso en la generación mitocondrial de
EROs se debe a la restricción proteica y probablemente más a la restricción
de la metionina en la dieta y no a la restricción calórica general. La metionina
es uno de los aminoácidos más sensibles al daño oxidativo, transformándose
en metionina sulfóxido en presencia de EROs. Los tejidos de las especies
longevas tienen proteínas constituyentes menos sensibles a la modificación
oxidativa debido a su contenido comparativamente menor en metionina
comparado con las proteínas de las especies de vida corta. Así mismo se ha
encontrado que el contenido en metionina de las proteínas celulares
correlaciona negativamente con la longevidad media en los mamíferos (Ruiz y
col. 2005). El contenido en metionina de las proteínas es más bajo en tejidos
de aves de gran longevidad que en mamíferos de vida corta en comparación
con organismos pertenecientes a especies de un tamaño corporal similar. El
contenido en metionina de las proteínas suele ser menor cuanto mayor es el
potencial de longevidad media de una especie y el exceso de metionina en la
dieta es capaz de dañar distintos órganos vitales y de aumentar el estrés
oxidativo de los tejidos con efectos negativos similares a los observados en
ratas alimentadas con dietas con alto contenido en proteínas (Pamplona y col.
2006). Por el contrario, estudios recientes muestran que la restricción de
metionina no sólo incrementa la longevidad de roedores, sino que también
produce una serie de efectos beneficiosos como lentificar el desarrollo de
cataratas, minimizar cambios relacionados con la edad en células T o
disminuir los valores de glucosa, IGF-1 e insulina en plasma de ratones (Miller
y col. 2005). La restricción de metionina también disminuye la masa de grasa
visceral alrededor de un 40%, los valores de insulina e IGF-1 en plasma, así
como la respuesta a glucosa de la insulina, y evita los incrementos de
colesterol y triglicéridos en sangre de ratas asociados a la edad (Malloy y col.
2006). El descenso de la masa de grasa visceral apunta a que este cambio,
característico de los animales sometidos a restricción calórica, quizá no se
deba necesariamente al descenso en la ingesta de calorías; sino más bien a la
restricción de metionina. La metionina en la dieta puede ser perjudicial
debido a su conversión in vivo en homocisteína. La homocisteína tiene un
grupo tiólico libre, que puede ser oxidado lo cual conduce a la formación de
puentes disulfuro con proteínas. Cuando se añade glutation oxidado (GSSG)
al complejo I mitocondrial, aumenta su tasa de generación de radical
superóxido (Taylor y col. 2003). La producción mitocondrial de EROs podría
estar regulada también por agentes con grupos tiólicos como es el caso de la
homocisteína, lo que proporciona otro posible mecanismo molecular para
explicar los efectos de la restricción y de la suplementación de metionina
sobre el estrés oxidativo mitocondrial, el daño oxidativo en los tejidos y la
longevidad. Se sabe que la metionina es una fuente de grupos metilo para
104
diferentes reacciones celulares. Por lo tanto, los cambios en el grado de
metilación del ADN podrían ser también una causa, al menos parcial, de los
cambios en el valor de expresión de muchos genes que se sabe que ocurren
durante la restricción calórica (Weindruch. 2003).
Conclusión.
Considerando al proceso de envejecimiento como parte de una etapa de
desarrollo de las especies es posible abordarlo como un proceso biológico
que tiene componentes unificadores asociados a las características evolutivas
de distintas especies, particularmente en relación a los patrones de longevidad
media y la correlación negativa con los procesos asociados al estrés oxidativo.
Razón por la cual a pesar de que aún hace falta comprender los mecanismos
precisos que regulan los patrones particulares de envejecimiento de las
distintas especies; desde los procariontes más sencillos hasta los mamíferos,
sin perder de vista que se trata de procesos influenciados tanto por factores
genéticos, ambientales y la combinación de ambos; la teoría de los radicales
libres y el estrés oxidativo desde un punto de vista evolutivo es la que por el
momento permite presentar una de las explicaciones más razonable al
respecto. Así que a pesar de que la Darwin en sus planteamientos iniciales no
abordó de manera particular el proceso de envejecimiento; a la luz de las
evidencias actuales y mientras no contemos con un paradigma alternativo, la
perspectiva evolutiva como punto de referencia general de los procesos
biológicos es un referente documentado para tratar de explicar dicho proceso.
Lectura Recomendada.
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106
CAPITULO 10
LA DESADAPTACIÓN A LA ALIMENTACIÓN ACTUAL COMO
ORIGEN DEL SÍNDROME METABÓLICO.
Verónica Guarner-Lans, Ma Esther Rubio-Ruiz
Teoría de la “Programación”.
Basándose en los efectos que produce la malnutrición durante la vida
temprana, las repercusiones a largo plazo sobre el metabolismo y la
propensión a padecer enfermedades metabólicas en la edad adulta, se planteó
la teoría de la “programación”, que describe el proceso mediante el cual una
deficiencia o desbalance alimenticio durante el “periodo crítico” se
“almacena” en la “memoria” del individuo (células) es decir, permanece a lo
largo de la vida e inclusive esta “memoria” puede ser transmitida de una
generación a otra. Esta “programación” además, genera un fenotipo
ahorrador que a largo plazo propicia mayor acumulación de grasa, y una
propensión a la obesidad y enfermedades metabólicas. A dicha teoría, años
más tarde se le añadiría el término de “programación metabólica” o
“programación nutricional”. Más que deberse a una “programación
metabólica”, se trata de una “huella metabólica”, con la cual puede o no
desencadenarse en la vida adulta alguna enfermedad metabólica. Sin embargo,
ambos postulados tienen en común, la teoría del “fenotipo frugal o
económico”.
Conclusiones.
Debemos tratar de adecuar nuestra alimentación al diseño evolutivo de
nuestro organismo. Debemos cuidar la alimentación de la mujer durante el
embarazo y la lactancia y cuidar la alimentación del recién nacido durante el
periodo de la ventana crítica del páncreas.
Lectura Recomendada.
Evolución de la alimentación y de la resistencia a la insulina
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115
CAPITULO 11
INSUFICIENCIA CARDIACA CONGESTIVA.
Un ejemplo de la disparidad de ambientes ancestrales y estilos
recientes de vida.
Gustavo Sánchez Torres
Introducción.
Tocar aspectos evolutivos en relación a la insuficiencia cardiaca congestiva no
deja de tener sorprendentes implicaciones. Según Weil el ahondar en este
tema resalta la trascendencia del porqué factores evolutivos han interactuado
con los ambientes industrializados modernos en los que el homo sapiens ahora
vive y que hacen que la prevalencia del cuadro que nos ocupa y de otras
manifestaciones patológicas tengan una inusitada prevalencia, lo que
seguramente casi no existía en tiempos remotos. Varios investigadores
(William Nesse) indican que las variaciones anatomofisiológicas darwineanas,
modeladoras de la anatomía y función del ser humano actual a través de la
selección natural constituyen mal adaptaciones en ambientes contemporáneos
que contribuyen al desarrollo de procesos patológicos. La insuficiencia
cardiaca es el final de la historia natural corta o larga de las enfermedades
cardiacas y constituye un ejemplo del camino arriba señalado; por ello, el
pormenorizar elementos evolutivos puede ayudar a entender consecuencias
que sin duda tenderán a mejorar el manejo del problema.
Es importante iniciar esta presentación haciendo hincapié en las
características etiopatogénicas, patológicas, clínicas y epidemiológicas del
cuadro que nos ocupa, lo que se hará a continuación.
Epidemiología.
Hace 5 o 6 décadas White y Chávez, estimaban que prácticamente el 50% de
los sujetos cardiópatas tarde o temprano desarrollaban y morían de
insuficiencia cardiaca. En poblaciones de un hospital general Klainer refiere
de 1% a 2% de casos de casos de ella. Esta cifra en un centro cardiológico en
1958, fue de 26.4% (entre 70 admisiones consecutivas) y en 1990–1991, en
sujetos de una clínica externa cardiológica fue de 249 casos (5.9%) entre 4315
pacientes. En poblaciones extra hospitalaria, por otra parte Gibson en 1960
en 2 comunidades rurales, encontró una prevalencia de esta disfunción de 9 a
10/1000 casos con un aumento considerable en la edad avanzada y una
incidencia anual de 4.2 ejemplos. En Framingham se refiere una prevalencia
de 1% (en 5,192 casos seguidos por 20 años) en personas de 50 a 59 años y
un incremento (10% entre ancianos de la octava década). En Canadá entre
1800,000 decesos ocurridos en 1985, 8% fueron debidos a esta claudicación
cardiaca y ello afectó sobre todo a poblaciones de edad avanzada. En México
en la clínica de diagnóstico de un hospital cardiológico, en un año se
registraron 36 casos (nuevos) de 446 ingresos (8%).
Mortalidad.
En 56 casos seguidos en el Instituto de Cardiología de México en casos de
ICC no responsiva a tratamiento médico la mortalidad en 4 años fue de 64%.
En ellos la actividad de las catecolaminas y de la renina plasmática, así como
de la aldosterona estuvieron sumamente elevados, indicando que hubo una
desusada estimulación de estos sistemas de carácter inoperante, Kannel
menciona en 4 años de seguimiento un 38% de decesos en un grupo
semejante. En observaciones recientes el péptido natriurético cerebral suele
estar elevado y constituye un marcador importante de letalidad.
Factores de Riesgo.
Tratándose de una complicación más que de una enfermedad la insuficiencia
cardiaca es influida por numerosos factores de riesgo. La hipertensión arterial
emerge como un elemento relevante en Framingham, por ejemplo, este
antecedente estuvo presente en el 75% de los casos y fue un vinculo de
carácter independiente con significancia estadística; la cifra de presión
117
sistólica tuvo mejor correlación que la diastólica (índice de 0.643 vs 0.466) en
el desarrollo del síndrome congestivo y este último aparece tres veces más en
los hipertensos sistólicos, diastólicos o mixtos que en grupos sanos, hecho
indicativo de la posibilidad de prevenir con efectividad esta complicación,
como ha sido encontrado por otros autores.
La diabetes mellitus es otro proceso íntimamente relacionado a la
insuficiencia cardiaca la tuvieron: 16% de la población en Framingham y
17.3% en 249 casos analizados por nosotros (Tabla 1). Entre otras ligazones
relativamente frecuentes destacan la obesidad (especialmente en mujeres) la
proteinuria, el tabaquismo y la tasa de colesterol, el alcoholismo aunque de
correlación variable.
Tabla 1. Factores de riesgo en casos con insuficiencia cardiaca congestiva, según etiología
(comparados con casos sin disfunción ventricular)**
N T% A% D% Ob%
Cardiopatías
IC/SD IC SD IC SD IC SD IC SD
Reumática 102/1030 2.9/7.2 1.9/2.3 6.8/2.7 9.8/11.1
Isquémica 52/817 53.8/31.7 19.2/11 25/21 38.4/33.9
**
Hipertensiva 36/423 27.1/14.1 5.5/5.4 38.8/17.4 16.6/46.8
*
Miocardiopatía 14/82 42.8/20.3 21.4/18.2 14.2/6 21.4/19.5
**
Congénita 13/475 15.3/3.1 7.6/2.1 7.6/1.4 7.6/9.4
N=número; T=tabaquismo; A=Alcoholismo; D=diabetes mellitus; Ob=obesidad;
IC=casos insuficiencia cardiaca congestiva; SD=casos sin disfunción ventricular. *
p<0.005 ** p<0.05
** No se incluyeron con patología miscelaneas.
Etiología.
Las causas del síndrome cardiocongestivo son consecuencia de la variabilidad
de los factores etiológicos que engendran la patología cardiaca y varía
importantemente en el transcurso del tiempo y en entidades geográficas
diferentes.
La identificación de estas situaciones no es fácil y depende de observaciones
fidedignas de los múltiples factores participantes no siempre accesibles. No
obstante, puede decirse que a principios del siglo pasado no eran infrecuentes
ejemplos de avitaminosis (escorbuto), estreptococias, fiebre reumática,
glomerulonefritis con participación cardiaca, cardiopatía cobalto-alcohólica y
procesos infecciosos con participación miocardiopática. La famosa transición
epidemiológica, producto de la evolución cultural de la medicina ha
cambiando las causas de esta patología. En datos recientes es notable la
virtual desaparición en esta etapa de la cardiopatía reumática y el surgimiento
de procesos ateroscleróticos e hipertensivo como principales elementos de
daño. Conviene referir lo acontecido en la cardiopatía reumática.
118
Se sabe desde fines del siglo antepasado la primera mitad del pasado que el
reuma cardiaco atiborraba los pabellones hospitalarios de ejemplos
premortales del mal. La emergencia de la cirugía pospuso la edad de aparición
del deterioro hemodinámico y en forma recién al avance y la profilaxis de los
brotes activos del reuma han hecho casi desaparecer este panorama (ver
Capítulo 16).
Fisiopatología.
Insuficiencia Cardiaca. La definición del síndrome que nos ocupa implica
“una falla de la bomba cardiaca para proporcionar un flujo adecuado a las
necesidades metabólicas de los tejidos o bien a que esta función solamente se
realiza con gran consumo energético y con elevadas presiones intracavitarias”.
El primo movens de este cuadro es la disminución del gasto cardiaco, lo cual
establece un estado circulatorio hipovolémico capaz de ocasionar invalidez o
la muerte. Sin embargo, en la mayoría de los casos intervienen una serie de
redes de compensación que normalizan o al menos atenúan el estado crítico
desencadenado por la falla hemodinámica. Entre estas últimas destacan la
retención renal de sodio y la puesta en marcha de los sistemas adrenérgicos,
renina–angiotensina–aldosterona, la activación de familias de substancias
vasodilatadoras (peptidonatriurético, óxido nítrico, postaglandinas) y otras
proteínas (endotelina, factor de necrosis tumoral, citocinas) que intentan
minimizar la disfunción al reforzar la retención de Na+, incrementar la
contractilidad cardiaca y favorecer el flujo periférico para mantener una
adecuada circulación de los órganos vitales. Esta actividad, inminentemente
compensadora, es producto del actuar de los modelos “cardio–renal”,
“hemodinámico” y “neurohormonal” de la disfunción cardiaca, lo que
habitualmente subyace una etapa poco o no sintomática. El efecto ajustador
de los reguladores de la hemodinámica desviada ocurre fundamentalmente
por el aumento del volumen sanguíneo ocasionado por la retención renal de
sodio, lo que favorece, a través de la Ley de Starling una contracción cardiaca
efectiva que permite restaurar el volumen sanguíneo. Además el efecto
vasoconstrictor de los sistemas regulatorios mantiene la presión arterial
mejorando la perfusión tisular (Figura 11.1). Empero, si la función alterada es
importante o los mecanismos compensadores se sobresaturan o fallan emerge
la insuficiencia cardiaca con sus manifestaciones floridas.
119
Figura 11.1. Mecanismos de control (ver texto).
121
acción favorece el comportamiento humano al ponerse de pie (ver Capítulo
12). Así mismo esta respuesta proporciona un desempeño funcional del
cuerpo humano que permite acelerar el metabolismo tisular, especialmente el
muscular, y favorecer la disipación del calor generado, todo esto en aras de un
comportamiento vital.
123
parte la mortalidad esta vinculada sobretodo a procesos infecciosos y la
muerte por problemas cardiacos es mínima.
En los últimos 100,000 años ha ocurrido un cambio ambiental notable no
solo de tipo climático sino sociocultural, especialmente prevalente desde la
revolución agricultural de hace 10,000 años y de la reciente industrial. Los
cambios han sido un tanto cuanto abruptos y no han dado tiempo a que
entren en juego mecanismos de selección natural. En otras palabras, el
ambiente moderno en que vivimos sobrecarga a nuestros cuerpos en una
forma no contemplada en toda nuestra historia evolutiva. Sumarizando lo
ocurrido podemos decir que hemos tenido que pasar de una dieta escasa y
pobre en grasa y carbohidratos simples y de un estado de vida de ejercicio
extremo a una dieta abundante en calorías grasas y de productos fritos (en
virtud de la domesticación animal), generosa en sal y con hábitos sedentarios.
Por demás, ingerimos alimentos procesados en azucares compuestos, poca
fibra y nos exponemos a alcohol y tabaco. Así nos hemos transformado en
diabéticos, hipertensos, hipercolesterolémicos, alcohólicos y fumadores,
padecimientos que afectan al aparato circulatorio. Por lo tanto no debe llamar
la atención, el carácter epidémico actual de la enfermedad cardiaca y de su
complicación, la insuficiencia cardiaca congestiva.
Conclusiones.
Recopilando: básico en el entendimiento del porqué la insuficiencia cardiaca
constituye una verdadera epidemia de alta mortalidad en esta época es
integrar 2 factores: 1) la ancestral adaptación a la gravitación y a un ambiente
pobre en sal y agua y 2) el aumento de enfermedades cardiacas que
actualmente contemplamos. En el primer punto resalta la participación de
mecanismos neurohormonales destinados a la adaptación de la vida terrestre
ocurrido desde hace cerca de 500,000 años para dotar a los organismos de
modos de regulación circulatorio o de otra índole desarrollados a cumplir con
las necesidades de oxigenación, aportación de nutrientes, deshechos de
productos nocivos del metabolismo celular, mantenimiento energético,
disipación calórica, comunicación bioquímica interregional entre los diversos
órganos de la unidad animal y, en fin, de un conjunto de actividades
corporales que culminaron con la emergencia del sorprendente cerebro
humano y un aparato cardiovascular dotado pari passu de desempeños
fisiológicos congruentes con cambiantes entornos. Por ello, no es difícil
apreciar el papel que los sistemas nuerohormonales manifestaron para
normalizar una actividad funcional.
El segundo punto se refiere a que la insuficiencia cardiaca congestiva es un
proceso que afecta fundamentalmente a seres de edad avanzada, más allá de la
época reproductiva, por lo que no esta sujeta a modificaciones de tipo
selección natural. Esta complicación debe verse, como ya se mencionó, como
un conjunto de intentos de adaptación orgánica a una grave disfunción
124
cardiaca que muchas veces prolonga la vida sin restaurar completamente la
salud; en esta situación la portación de mecanismos cardioneurohormonales
adquiridos durante la evolución debe considerarse como un parafenómeno
útil y bienvenido que el terapeuta debe aprender a manejarlo sin emplear
medidas extremas que yugulen situaciones “defensivas”, aunque productivas
de síntomas. En muchas ocasiones el tratar intensamente un cuadro
congestivo puede ser deletreo; aquí el arte médico debe regir las actividades
terapéuticas. Por otra parte, ya se dijo, el carácter epidémico de la ICC que
vivimos ahora tiene raíces en la desadaptación ambiental ancestro-moderna
de tal forma de que el regreso “cultural” a un estilo de vida “paleolítico”
podría influir en atenuar la aparición del síndrome. O sea, volver a una dieta,
hipograsa, normocalórica, hiposódica, más fibrorresidual y con menos
exposición a tóxicos.
En otro contexto la evolución cultural médica ha permitido prolongar la
existencia en varias enfermedades cardiacas, favoreciendo la llegada del homo
sapiens a edades avanzadas en donde la atenuación de daños propulsada por la
tecnología moderna (cirugías, nuevos fármacos, etc.) ha retardado la
disfunción cardiovascular que subyace a la insuficiencia cardiaca. En otras
palabras esta complicación constituye el pago del propiciamiento de una vida
prolongada de bienestar humanístico.
Lectura Recomendada.
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CAPITULO 12
BIPEDALISMO E INTOLERANCIA AL ORTOSTATISMO. UNA
INTERESANTE PÁGINA DE LA EVOLUCIÓN HUMANA.
Gustavo Sánchez Torres
Vasoconstricción Actividad
cerebral simpática ↑
Hiperventilación Hipotensión
Etiología:
¿Disautonomía parcial? (bradicardia)
¿Volumen sanguíneo ↓?
Secuestro Esls Respuesta
¿hipersensibilidad receptor beta? hipertensiva
(compensación ↑)
¿Hipertensión arterial sistémica?
Capacitancia Esplacno-Mesentérica.
Esta región se caracteriza por tener un volumen circulatorio alto y una
resistencia baja y es básica en el establecimiento de un estado de
normotensión arterial. Durante el ortostatismo y cuando la presión arterial
baja parte de este reservorio sanguíneo se traslada a la región
supraflebostática torácica que constituye el llamado volumen central
(corazón, pulmón, arco aórtico y carótidas) y a través de barorreceptores de
alta y baja presión estimulan el reflejo que tiende a mejorar los parámetros
hemodinámicos desviados. Las arterias y venas mesentéricas están dotadas de
una importante inervación simpática. La venoconstricción alfa-adrenergica
esplácnica se inicia con la estimulación del gran nervio esplácnico que conecta
con el ganglo celiaco de donde parten las fibras postsinapticas hacia las
células de la columna intermedia (T4-T9) y de aquí a centros superiores.
La trascendencia del lecho esplacno-mesentérico es de suma importancia para
mantener la normopresión. La alteración experimental o clínica de esta vía
ocasiona hipotensión ortostática por lo que se considera que la anormalidad
interviene en la génesis del sincope vaso–vagal. De hecho, en el individuo
diabético esta situación provoca desmielización y perdida de axiones, lo que
sugiere daño de las fibras preganglionares.
Autorregulación.
Otro ingrediente que interviene en la fisiopatología del síncope es la
autorregulación cerebral término que indica que la perfusión cerebral se
mantiene normal dentro de cambios de nivel presivo que en condiciones
normales fluctúan de 50-150 mmHg pero que en situaciones de síncope o de
hipertensión arterial alcanzan extremos más amplios. Se trata de un
mecanismo protector del encéfalo y durante el ortostatismo puede compensar
y evitar manifestaciones clínicas, pese a la existencia de grandes cambios en el
parámetro tensional. La falla autorregulatoria explica la aparición de la
perdida del estado de alerta que define el síncope.
Aunque rara vez mortal este síndrome ha sido intensamente estudiado por su
peculiar patogenia, y por entrar en el diagnóstico diferencial de otros síncopes
hemodinámicos y metabólicos de graves consecuencias. En la Figura 12.1 se
destacan la frecuencia de aparición del síndrome o la población por
actividades específicas.
131
Síndrome de intolerancia al
ortostatismo (SIO)
100 Síncope SIO
80
% 60
40
20
0
Adol V I Inf IS T AS S
Adol = Colegio Alemán. IS = Instituto de Salud Pública
V = Valladolid, Yuc. T = Total (684 casos)
I = Infiernillo, Mich. AS = Astronautas y S = sanos
Inf = Infonavit, D.F. (NASA) (regreso a tierra o clinostatismo forzado)
132
Estas manifestaciones se intentan atenuar por la puesta en marcha de las
redes de control: a nivel cerebral y periférico ocurre una vasoconstricción que
puede mejorar la perfusión de los centros y ello preservan el estado de alerta y
el tono muscular esquelético. Las redes barorreceptoras carotídea y renal
intentan mejorar la perfusión encefálica mediante una importante actividad
simpática generalizada, acompañada en algunos territorios de inhibición
parasimpática. La compensación a veces origina una verdadera taquicardia
sinusal postural, la que suele ser efectiva para evitar el síncope propiamente
dicho. Recientemente en nuestro departamento (Desarrollo de Tecnología
Electro–Mecánica, INCICH) se investiga si la respuesta interviene en la
patogenia de la hipertensión esencial (ver Capítulo 13 de esta obra).
Ya se dijo que el desplome corporal del síncope con su bradicardia constituye
una medida extrema para suprimir el efecto gravitacional y restaurar la
función circulatoria.
La etiología del proceso involucra las situaciones mencionadas en la Tabla 2,
factores que actúan sobre las redes de control circulatorio, pero todavía
existen puntos oscuros fisiopatológicos por esclarecer.
Respuestas Ortostáticas.
La respuesta circulatoria al ortostatismo se ha clasificado en 3 categorías: una
hipotensiva que subyace la fisiopatología del síncope que nos ocupa, una
normotensiva en la que la presión arterial no varía substancialmente y otra
hipertensiva en la que las cifras de presión arterial se elevan. La primera ha
sido estudiada con intensidad y aunque no totalmente aclarada su
fisiopatología, se invoca, como ya se dijo, una disfunción sistémica
autonómica que impide compensar el efecto gravitacional ortostático de la
región infraflebostática del organismo. La fisiología de la segunda respuesta o
sea la normal ocurre en al mayoría de los casos y resalta la efectiva adaptación
característica de una hemodinámia normal.
La respuesta de intensidad aumentada ha sido poco estudiada. En algunas
observaciones se ha constatado que la presión arterial diastólica se eleva más
de 50 mm de Hg durante la puesta de pie, lo que es debido a una estimulación
simpática exagerada parecida a lo que ocurre en la hipertensión arterial y
desencadenada por el secuestro sanguíneo inicial postural o por
hipersensibilidad betadrenérgica. Lo mismo pasa con la frecuencia cardiaca, y
ello origina el síndrome de taquicardia sinusal postural, situación que suele
acompañar estados presincopales interrelacionados con el síncope
cardioneurogénico. Por lo que respecta a la elevación de la presión arterial en
el Capítulo 13 de este libro se trata este asunto.
Aspectos Hemodinámicos.
Recientemente en el Instituto de Cardiología Ignacio Chávez de México se ha
desarrollado una metodología incruenta que permite estudiar la circulación
133
central y periférica mediante un equipo diseñados por nosotros
(esfigmoquinetocardiografo) que detecta oscilaciones pulsátiles en brazos,
antebrazos, piernas, regiones carotideas, y pared anterior del tórax donde
recoge vibraciones forzadas provenientes de las paredes anterior, posterior
del ventrículo izquierdo (VI) y de la pared libre del VD denominadas
quinetocardiogramas anterior (QCGant), posterior (QCGpost) y derecho
(QCGder), respectivamente.
Además hemos logrado detectar el pulso arterio-ocular que permite estudiar
aspectos fisiopatológicos de la patología cardiovascular, lo cual con frecuencia
produce manifestaciones oftálmicas. En el síndrome de intolerancia al
ortostatismo (especialmente el presíncope y el síncope vasovagal) la detección
del pulso óculo–arterial puede tener importancia diagnóstica, como se ha
observado aún en fases alejadas de las características crisis de hipoperfusión
cerebral.
Por otra parte, también de diseño creado en el Instituto señalado, se
desarrolló un sistema gráfico de obtención de la presión arterial mediante el
registro del retardo del pulso que ocurre entre las porciones proximal y distal
de la arteria humeral durante la realización de una manometría tradicional
modificada. El método denominado esfigmomanometría capsular compresiva
utilizada un brazalete añadido con cuatro cápsulas fonendoscópicas que
obtiene los latidos distales retardados en el sitio post-oclusivo central de
compresión que el brazal de tipo comercial produce (brazalete “capsulado”) y
que indica las presiones sistólica (aparición del primer pulso distal retardado)
y diastólica (desaparición del retardo pulsátil por el registro de pulsos
simultáneos pre y post compresivos).
La comparación de esta medición versus la auscultatoria revela ventajas como
son: mayor exactitud, graficabilidad, reproducibilidad y por tener base
subjetiva una menor subjetividad.
Tabla 2. Principales entidades asociadas con el síndrome de intolerancia ortostática.
Secundarias Primarias
• Esclerosis múltipe • Síncope vaso–vagal
• Cáncer encefálico infrablebostático
• Síndrome de Guillian Barre • Taquicardia postural ortostática
• Diabetes Mellitus (neuropatía • Hipertensión postural ortostática
mesentérica) prolapso mitral
• Enfermedad de Chagas • Regreso astronáutico a la tierra
• Tumores medulares • Confinación prolongada en cama
• Disautonomía familiar • Parkinsonismo
• Enfermedades colágenas • Síndrome del seno carotídeo
autoinmunes • Pujo
• Inmunodeficiencias virales • Aceleraciones (terrestres o aéreas)
• Dopamina-8 hidroxilasa deficiencia • Etc.
• Etc.
134
La aplicación de los dos métodos señalados líneas arriba ha dado resultados
interesantes en el estudio de ciertas patologías cardiovasculares, incluyendo
los síndromes de intolerancia al ortostatismo. Este tipo de exploración mide
intervalos cardiocirculatorios, desviaciones de la circulación periférica,
trastorno de la contractilidad miocárdica, rigidez arterial y como el estudio
puede efectuarse en clinostatismo, sedencia, ortostatismo y en el postesfuerzo
se ha aplicado en el análisis hemodinámico del presincope y síncope
cardioneurogénico empleando mediciones de presión arterial, frecuencia
cardiaca, QCGant y post, QCGder, índice de rigidez arterial, índice DP/DT de
arteria braquial, rebotes circulatorios, amplitud de las oscilaciones del pulso
aórtoarterial (POA) y del carotídeo, lo que ha permitido plantear nuevos
aspectos patogénicos vinculado a la evolución biológica de la ortostasis.
Observaciones incruentas de la disfunción ortostática a final de cuenta
señalan que los síndromes intolerantes al ortostatismo son de carácter
hemodinámico (trastorno de la circulación cerebral al ponerse de pie). Las
siguientes observaciones realizadas con la metodología arriba expuesta han
encontrado algunos datos pertinentes.
1) En un estudio de casos con desvanecimiento o síncope reiterativo
(disminución del tono muscular ortostático sin o con pérdida del estado
de alerta) estudiado dentro de los primeros 3 meses posteriores a la crisis
se encontró una disminución de la fuerza eyectiva ortostática del
ventrículo izquierdo (DP/DT de arteria braquial = cambio presión arterial
sobre duración de la onda anacrótica pulsátil), más acentuada en los
propósitos vs los controles indicando una menor energía ortostática
contráctil del VI al cambiar de posición, probablemente de tipo
disautónonico cardiaco.
2) Los sujetos sincopales con prueba de inclinación positiva (n=15) frente a
casos testigos tuvieron un menor tiempo de expulsión ventricular, un
índice de rigidez arterial más alto y un fenómeno hipocirculatorio
ortostático en territorio oftálmico-arterial (disfunción circulatoria
anterógrada) sugiriendo un reflejo barrorreceptor de sensibilidad
disminuida en los primeros. Se piensa en una acción protectora de las
respuestas adaptativas o sea: 1) compensación a una hipovolemia central
(ahorro de energía cardiaca), 2) o bien, a disautonomia primaria vinculada
a interrelación de antecedentes hemodinámicos, epigenicos o de
ambientes variados y 3) asociación de ambos factores.
Barorrecepción * - mecanorreceptor
Lectura Recomendada.
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140
CAPITULO 13
HIPERTENSIÓN ARTERIAL ESENCIAL. ¿UNA
DESADAPTACIÓN EVOLUTIVA?
Gustavo Sánchez Torres
Introducción.
Aunque la investigación se ha dirigido a encontrar un fenómeno específico,
clave en la patogenia de la hipertensión arterial esencial, en la actualidad se
considera que se trata de un proceso multifactorial en el que interactúan
influencias genéticas y ambientales. El amalgamiento de estos factores es
intrincado y no sorprende que se expresen opiniones que resaltan, en una
forma reduccionista, la participación preponderante de alguno de ellos.
Central en el conocimiento patogénico de la hipertensión arterial es el no
olvidar que se trata de una desviación de la presión arterial, parámetro
influido por numerosos sistemas centrales (cerebrales) y periféricos que
regulan su hemodinamia (fundamentalmente los componentes que
intervienen en el modelo circulatorio poiseulliano: volumen sanguíneo,
frecuencia cardiaca, vasodilatación y vasoconstricción) a través de reflejos de
adaptación y de substancias vasoactivas de producción local, como son: el
oxido nítrico, la norepinefrina, la angiotensina II, el péptido auricular, la
endotelina, etc. (Tabla 1).
La concertación de esta actividad está fundamentalmente orientada a
mantener una perfusión adecuada a las necesidades tisulares que los diversos
comportamientos humanos requieren, muy especialmente la vinculada a su
bipedalismo. Esto se logra por la existencia de redes de control que operan
constantemente y que mantienen el parámetro a un nivel de fluctuación
normal.
La hipertensión arterial (HA), desde este punto de vista, implica simplemente
la falla de todos los controladores del sistema; desde luego, algunos de ellos
pueden mostrar una hiperfunción adaptativa máxima pero insuficiente para
corregir la desviación inicial, mientras que otros revelan la o las disfunciones
vinculadas al defecto etiopatogénico primario. La coexistencia de ambas
alteraciones agrega complejidad interpretativa a la fisiopatología del proceso
(Tabla 1).
Tabla 1. Fisiopatología de la hipertensión. Factores interventores.
Órganos Mecanismos Biología Celular y Integración
Sistemas básicos Molecular
Riñón Adrenérgico Adrenalina Genes
Sistema simpático Neurogénicos, Angio II control básico
(SN autónomo) natriuresis Aldosterona (órganos)
Cerebro Natriuresis de Calcicreina
Endotelio presión Bradicina
Reflejos reno- control celular
renales
141
SRAA (reno-cerebral) Péptidos
Mecánica cardio- Flujo-cizallamiento natriuréticos cerebro (control
arterial Barorrecepción Cininas circulatorio)
Sistemas celulares (presión↑, presión Oxido nítrico
(intracrino; ↓) mecánica prostanoides red de control.
autocrino arterio-ventricular Endotelina Barorrecepción
parácrino) Re-estructuración, Apoptosis reno-cerebral
etc. Factor reno-renal
hiperpolarizante ambiente
Vasopresina, etc,
etc.
SRAA = sistema renina angiotensina aldosterona.
142
3. La actividad de neuronas simpáticas tienen función trófica sobre el músculo
arteriolar.
4. Aumento de la relación pared/luz arteriolar en HA esencial con incremento
en estas regiones del factor epidérmico de crecimiento (en ratas con
hipotensión espontánea).
El Sistema Renina–Angiotensina.
El sistema renina–angiotensina se delineó a mediados del siglo pasado, pese a
que la renina se descubrió en 1898; sin embargo, pocos procesos bioquímicos
se han estudiado hasta la fecha tan intensamente como este. Producto básico
de su actividad es la angiotensina II, hormona vasocontrictora que además
estimula la secreción de aldosterona de efecto mineralo-corticoide que retiene
sodio y aumenta el volumen circulatorio; ambos factores constituyen
elementos trascendentes que controlan la presión arterial; el sistema tiene una
asa de realimentación negativa, de tal modo que al aumentar el volumen
circulante disminuye la secreción de renina y se atenúa la acción presora de la
143
angiotensina, lo que puede reforzarse por el concurso de otras substancias
vasodilatadores de origen renal. La administración crónica de angiotensina II
no solo tiene un papel predominante en mantener la presión arterial sin
rebasar, por su control cibernético, un nivel dado tensional, sino actúa en la
adaptación anatómica cardiovascular (autorregulación estructural o
remodelamiento) que tanta importancia tiene en la instalación del daño
hipertensivo.
Genética.
Desde el siglo XVIII se conoce que algunas complicaciones hipertensivas
tienen un vínculo familiar, lo que en observaciones clásicas conducidas en el
siglo pasado ha sido bien demostrado. El desarrollo de la genética,
especialmente mediante el estudio de los polimorfismos ha señalado la
existencia de numerosos ejemplos de transmisión humana de la hipertensión
arterial. Así mismo una importante asociación de genes candidatos con la
hipertensión arterial esencial ha sido descubierta (Tabla 4), sobretodo los que
codifican a algunos elementos del sistema renina–angiotensina. No hay que
olvidar que la hipertensión arterial tiene un carácter multigénico y es
influenciada epidemiológicamente por numerosos factores ambientales.
Todavía no se conoce bien la interrelación entre estos dos tipos de elementos,
ligas que la investigación podrá aclarar en un futuro. Se espera que nuevas
técnicas, por ejemplo la de transferencia de genes y la decodificación de
nuevos oligonucleótidos antisentido, proporcionen elementos diagnósticos.
Tabla 4. Genes candidatos en la hipertensión arterial humana
Locus Genes
1p36.2 Peptido natriuretico atrial
1q32 Renina
1q42-q43 Angiotensinógeno
3q21-q21 Angiotensina II (receptor 1)
7q36 ė NOS
8q21 Sintesa aldosterona
19k Calicreina
19q23 Enzima conversora angiotensina
10q24-q26 Receptor ∝ 2 adrenérgico
Mecánica Arterio–Ventricular.
En los últimos años ha surgido un giro fisiopatológico, un tanto cuanto
inesperado, en el asunto de la hipertensión arterial. Harvey descubrió en el
siglo XVII ondas pulsátiles de reflexión arterial. Reconocidas gráficamente a
fines del siglo XIX y determinada su asociación con la hipertensión arterial o
con la edad cronológica, su existencia se vinculó a estados de rigidez arterial y
144
a particularidades anatómicas y hemodinámicas de las arterias (reducciones
del calibre a lo largo del árbol arterial y de sus bifurcaciones o alteraciones de
la estructura visco–elástica de estos vasos). En las últimas décadas se
estableció la participación fisiopatológica de este fenómeno en la hipertensión
arterial; en efecto, el cambio de la aorta natural elástica del perro por una
artificial rígida provoca hipertensión arterial sistólica, modifica la función
ventricular y ocasiona disfunción circulatoria coronaria; estas alteraciones
ocurren y regresan rápidamente si el cambio de la circulación se hace en
sentido inverso, o sea, de la aorta rígida a la elástica, sin que ningún
mecanismo bioquímico intervenga, lo que resalta que existe una contribución
mecánica, hemodinámica exclusiva, que contribuye a la disfunción
fisiopatológica del estado hipertensivo. Aún más, la reflexión pulsátil ha sido
involucrada en la génesis de la extrasistolia ventricular en la cardiopatía
hipertensiva al prolongar el periodo expulsivo, lo cual por un probable
mecanismo de realimentación mecano–eléctrica provoca la arritmia. El
estudio ulterior de estos fenómenos, sin duda, aportará nuevos enfoques
fisiopatológicos en el amplio terreno de la hipertensión arterial.
145
El análisis de estos elementos explica su complejidad, la gran morbi–
mortalidad que conlleva, el carácter cuantitativo del problema, sus rasgos
adaptativos y la asociación con varias enfermedades que afectan la función
cardioarterial.
El estudio de la vulnerabilidad –aspecto básico de la epidemiología médica–
está siendo renovado por la biología evolutiva cuyo tema es el de explicar la
causa y consecuencia de los factores predisponentes al ataque de los
elementos lesionales, lo que amplía el panorama patogénico. Una parte
importante de esta medicina darwiniana estudia: 1) la compensación del
organismo a la agresión patológica, 2) la exposición a ambientes noveles y 3)
los rasgos genéticos primariamente benéficos con efectos lesionales
secundario.
La hipertensión arterial esencial constituye una enfermedad de etiopatogenia
no aclarada en que el darwinismo médico puede ofrecer ideas interesantes.
En este libro en varios capítulos se tocan aspectos a nivel morfológico o
bioquímico del carácter compensatorio del proceso hipertensivo; aquí se
agregan otros ejemplos.
El estudio de la jirafa permite adentrarse en la explicación evolutiva del
proceso. Este mamífero por alimentarse en la copa de los árboles necesita un
buen flujo cefálico cerebral que es facilitado por una elevación de la presión
arterial (de hecho la más alta en el reino animal). Esto implica la existencia de
una hipertrofia cardioarterial (el corazón pesa cerca de 4 kg) adaptativa que
permite esta función vital; en otras palabras, lo que es enfermedad en unos
mamíferos (incluyendo al hombre) es una característica de especie en este ser
biológico.
La hipertensión arterial de la raza negra es frecuente y suele ser grave, se
piensa que antaño esta población seleccionó genes renales retenedores de
sodio como compensación a la pérdida diaforética del ion impuesta por el
clima. La emigración de estos grupos a lugares templados favorece el
desarrollo de hipertensión arterial.
La hipertensión renovascular es vital como un fenómeno compensador para
mantener una presión renal distal a la estrechez vascular causante del proceso,
no obstante ocasionar lesión en otros territorios. La hipertensión “esencial”
en el humano es posible que tenga una función ortostática adaptativa que
contrarresta el efecto de la gravedad sobre todo en casos de edad avanzada, lo
que se tratará a continuación.
Se puede apreciar que estas posturas interrelacionan la fisiología, la patología
y el ambiente para conocer mejor el binomio salud–enfermedad. Desde luego,
existen situaciones en que el mal que nos ocupa se considera un morbo
genuinamente no adaptativo; empero, la investigación futura aclarará
conceptos de esta naturaleza.
146
Desadaptación Evolutiva en la Hipertensión Arterial Esencial.
En esta entidad resalta el gran número de factores interventores investigados
en la patogenia de la elevación de la presión arterial y cuesta trabajo entender
porque sigue vigente la denominación de “esencial” con la que se califica. Si
se reflexiona hay que considerar que la vida logró desarrollarse por el
surgimiento de una serie de procesos que establecieron los rasgos anatomo–
funcionales de los tejidos que constituyen los organismos (motivo de estudio
de la ontogenia y la filogenia) y que durante millones de años conllevan la
adecuación funcional característica para cumplir con las relaciones entre
organismos y ambientes que la misma vida exige. La aparición de múltiples
mecanismos de sobrevivencia por lo tanto, es la regla en la formación de los
seres. No debe sorprender que las funciones adaptativas estén basadas en una
multiplicidad de desempeños de asas positivo–negativas de regulación, lo que
desde luego, se expresa en la circulación humana; ya se mencionó que la
aparición de un estado hipertensivo es consecuencia de un desbalance entre
factores hipertensógenos y reguladores y que cuando algunos de los primeros
predominan se está enfrente de la hipertensión secundaria, mientras que
cuando no se identifica el primordial se trata de la variedad primaria en la que
el desbalance a favor de factores positivos, desafortunadamente todavía no
bien identificados, es causa del padecimiento.
La medicina evolutiva o darwiniana implica a la atenuación de factores
evolutivos iniciales benéficos como condición ulterior preponderante en el
desarrollo de enfermedades crónicas, lo que ocurre en una etapa tardía del
homo sapiens (¿la patología humana es una parte de la ontogenia, ya que estudia
aspectos tardíos anatómicos y daños del “proyecto de vida”?).
Hipótesis. En la primera parte de este capítulo se resalto que el bipedalismo
ortógrado es un constituyente vital del homo sapiens, aquí recordamos que la
confrontación del humano al ortostatismo no es fisiológicamente óptima. El
acomodo hemodinámico a la posición de pie implica disminuir el efecto
gravitacional de la vena circulatoria secuestrada en las extremidades inferiores
y en las vísceras abdominales; la situación propicia una hipovolemia
supraflebostática con tendencia a ocasionar isquemia óculo–cerebral, la cual
es compensada por mecanismos adaptativos (el barorreflejo y la actividad de
sistemas presores de regulación). La mayoría de la población compensa
adecuadamente la situación con una vasoconstricción de la red
infraflebostatica y con un aumento de la presión arterial y del gasto cardiaco
que mejora la perfusión sistémica atenuando la pobre estimulación simpática
y la de otros sistemas biológicos que inicialmente ocasionaron la
descompensación circulatoria. A esta respuesta se le denomina normal o
adaptativa. Sin embargo, una proporción importante de la población humana
tiene maneras de responder que se salen de los lineamientos arriba expresados
cuya compensación es deficiente o exagerada y que en mayor o menor grado
constituyen enfermedades en el sentido antropocéntrico; ya sea, síncope o
147
disfunción ortostática en el primer caso y taquicardia paroxística posicional o
respuesta hipertensiva en el segundo caso.
La hipótesis que se plantea en el presente capítulo es que la reacción
hipertensiva al ortostatismo puede ser un factor que contribuye a la
instalación de la hipertensión arterial esencial, ya que su reiteración es capaz
de ocasionar una remodelación arteriolar, que favorecen la vasoconstricción
que caracteriza al estado hipertensivo.
La parte medular de la hipótesis se basa en las observaciones siguientes:
1) Estudios recientes manifiestan una relación entre el bajo peso al nacer y
la aparición en la adultez y en la vejez de enfermedades crónica de
importancia que influyen significativamente en la morbi–mortalidad
humana; como son: el síndrome metabólico, la hipertensión arterial, la
diabetes mellitus, la obesidad, la aterosclerosis incluyendo el infarto del
miocardio y otra. William y Nissan fueron los primeros en mencionar
esta asociación y desde entonces se suman numerosas observaciones
epidemiológicas al respecto. En este libro se hace hincapié en esta
relación en varios Capítulos (temas 8, 9, 10).
2) Derivadas de observaciones animales (rata montañesa) y humanas se
piensa que la exposición a un medio ambiente hostil (agresiones, cambios
climáticos, disminución de nutrientes, depresión, victimación, violencia,
etc.) de la fémina embarazada, despierta una respuesta biológica que
promueve desnutrición fetal o expulsión prematura del producto, lo que
se refleja en un bajo peso del recién nacido.
Esta situación, según la hipótesis, confiere paradójicamente ciertas
ventajas adaptativas al producto especialmente de tipo nutricional,
aspecto básico en el desarrollo ulterior del individuo. Los cambios
metabólicos de los tejidos fetales desnutridos tienen en las primeras
etapas postnacimiento una mejor adaptación en ambientes
hiponutricionales incluso que la de los órganos normonutridos. Además
estos seres desarrollan respuestas defensivas que aumentan el apetito y si
el ambiente nutricional mejora, lo que no es raro, se promueven estados
de obesidad y del síndrome metabólico. Por demás, la desnutrición afecta
al tejido muscular esquelético y altera los receptores de insulina
proporcionando un ulterior estado diabético. Mucho se ha investigado
este aspecto: en ambos la resistencia a la insulina esta aumentada en ratas
de bajo peso en recién nacidas. En humanos pasan cosas semejantes.
Observaciones realizadas en el homo con desnutrición al nacimiento han
encontrado un nivel de glucocorticoide más altos que en sujetos testigos
normales (al igual que en sus madres), por lo que se piensa que en parte
cambios hormonales inducidos por respuestas a la violencia materna
durante el embarazo facilitan la respuesta metabólica anormal del
producto. Por demás, otros estudios señalan una persistencia de
148
resistencia a la insulina en estos casos desde las primeras etapas al igual
que la ya mencionada en tardíos momentos de su desarrollo.
La presencia de hipertensión arterial como parte de esta asociación de
patologías no se conoce bien y se atribuye a que tanto la diabetes como el
síndrome metabólico tienen lazos patogénicos con la hipertensión
arterial.
3) En una observación reciente del Instituto Nacional de Cardiología se
estudiaron niños y adolescentes con uno o más episodios de síncope
vaso–vagal (cardioneurogénico) dentro de los 6 meses previos al estudio,
todos con prueba de mesa basculante positiva y sorpresivamente se
encontró un 51% con hipertensión arterial detectada mediante
esfigmomanometría capsulada (ver Capítulo 12 de este libro), método
más fidedigno de medición de la presión arterial que la
esfigmomanometría auscultatoria (7 de estos casos con signos
electrocardiográficos incipientes de daño cardiaco: hipertrofia del VI o
extrasistolia). En población testigo la prevalencia de elevación
hipertensiva de la PA fue de solo 13% (p<0.01), lo que planteó
seriamente una asociación patogénica entre ambos estados, reforzada por
el conocimiento de que en los dos procesos participan aspectos
disautonómicos fisiopatológicos.
En una segunda observación efectuada en una escuela secundaria de la
ciudad de México D.F., en 65 adolescentes se encontró un 12.1% de
casos con HA esencial (mediante esfigmomanografía capsulada) y un
20% con síntomas pre-sincopales. Ningún caso con leve trastorno
ortostático tuvo hipertensión arterial sistémica, lo que estaría en contra de
una asociación patogénica; sin embargo esto no necesariamente descarta
un vínculo fisiopatológico por que la normotensión puede ser adaptativa
a una respuesta inicial hipotensiva, pero ahora compensada que
manifiesta normotensión o hipertensión alterada. Por demás, estos casos
tuvieron en relación al grupo sin intolerancia ortostática menor peso (no
se logró investigar peso al nacer) y un mayor grado de trastornos
violentos familiares (aplicando un interrogatorio ad hoc) lo que apoya la
hipótesis inicial. Se tiene planeado continuar esta experiencia añadiendo
datos sutiles hemodinámicos, de rigidez arterial, peso al nacer,
epigenéticos intentado relacionar elementos de la asociación desnutrición
fetal predisposición a enfermedades cardiovasculares tardías y de
violencia familiar o ambiental transgestional que puedan apoyar la
hipótesis.
4) El pulso oculo–arterial, POA, es el movimiento oscilatorio que la
circulación oftálmica le confiere al globo ocular in toto. Recientemente se
registró en nuestra institución este fenómeno modificando la tecnología
de la esfigmoquinetocardiografía, que recoge oscilopulsos cardioarteriales
en forma incruenta. El estudio del POA da información fisiológica
149
aplicable a patologías cardiovascular con manifestaciones oftálmicas. En
casos de síncope vaso-vagal se observó durante el ortostatismo versus la
posición sedente una disminución de la amplitud del oscilopulso del ojo
mayor del 25%, signo que se denominó fenómeno hipocirculatorio
ortostático y que se atribuyó al secuestro sanguíneo infraflebostático
característico de la fisiopatología sincopal, lo que se aplicó al estudio de la
hipertensión arterial esencial, ya que en esta última se plantea la hipótesis
de que una respuesta hipertensiva ortostática exagerada puede ser
ingrediente patogénico de ella. En el caso del adulto de hipertensión
arterial esencial se observó un fenómeno de hipocirculación ortostática
en 30 individuos (53%), estos casos comparados con los individuos que
no manifestaron la alteración tuvieron cifras de presión arterial sistólica
menor (141.1 ± 18.8 vs 159.2 ± 21, p < 0.001), menor daño
electrocardiográfico y un índice de rigidez arterial más alto (0.69 ± 0.32
vs 0.51 ± 0.25, p<0.020) (indicativo de un menor grado de distensibilidad
arterial). Los datos permitieron dividir la población hipertensiva en 2
subgrupos: 1) casos con fenómeno ortostático hipocirculatorio y 2)
sujetos sin este fenómeno. Se piensa que los casos del primer subgrupo
pueden corresponder a individuos con antecedentes de respuesta
inicialmente hipertensora (independientemente de tener o no intolerancia
al ortostatismo) y que en etapas subsecuentes del desarrollo exhibieron
una respuesta hipertensiva compensadora capaz de promover un
substrato arteriolar favorecedor de hipertensión arterial genuina o sea la
hipótesis aquí planteada. Siguiendo este pensamiento se encontró, como
ya se dijo, que existe una asociación entre la intolerancia al ortostatismo y
la presión arterial alta en niños, lo que esta acorde con la hipótesis
señalada por lo que en estos momentos se escudriña obtener relaciones
entre bajo peso al nacer, hipertensión arterial, síncope o presíncope,
rigidez arterial, fenómeno ortostático circulatorio en niños y adolescentes
sanos, así como exploración epigenética para ahondar en la factilidad de
la hipótesis propuesta.
Epílogo.
Los datos analizados en el contexto de la biología evolutiva sugieren que el
homo sapiens en su adecuación al ortostatismo lleva a cuesta adaptaciones
incompletas, que si bien la más de las veces no interfieren o lo hacen poco y
en ocasiones mucho en relación con la tolerancia a la ortostasis, no
infrecuentemente desembocan en una elevación de la presión arterial
inicialmente compensadora; empero, en edades avanzadas y con el concurso
de otros factores se alcanza un nivel alto cargado de nocividad. En pocas
palabras el precio biológico de la ventajosa función bipedalista del hombre es
arrastrar más allá de la edad reproductiva, en mayor o menor grado, un factor
150
cardiovascular trascendente que eleva los riesgos que soporta la comunidad
humana.
Lectura Recomendada.
9 Folkow B. “Structural factor” in primary and secondary hypertension.
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151
CAPITULO 14
HIPERTENSIÓN ARTERIAL SECUNDARIA A PRE-ECLAMPSIA-
ECLAMPSIA
Gustavo Sánchez Torres
Fisiopatología.
Numerosas causas han sido invocadas en este padecimiento. En algún
momento histórico se llamó la “enfermedad de las mil causas”. En la
actualidad se sabe que la pre-eclampsia es ocasionada por una alteración de la
segunda fase de invasión trofoblastica de la placenta. La primera fase sucede
en todos los mamíferos unos cuantos días después de la fertilización y la
segunda invasión ocurre únicamente en el homo sapiens (sólo se han descrito
algunos ejemplos aislados en primates). La segunda implantación
normalmente se realiza cerca del tercer mes de embarazo y en la pre-
eclampsia es incompleta, por lo que el intercambio circulatorio entre la madre
y el feto esta comprometido en estos casos por el resto del embarazo. No
cuesta trabajo entender que en estas circunstancias se presente una respuesta
hipertensiva materna como mecanismo compensador que intenta
proporcionar al feto un estado nutricional energético adecuado que es
filogénicamente más importante en el humano por el desarrollo cerebral, el
cual ontogénicamente empieza a aumentar precisamente en el 3er mes gestal
y es máximo al final del embarazo.
152
Pre-eclampsia–eclampsia.
Se conoce que la hipertensión arterial de la gravidez suele complicarse en
mujeres portadoras de enfermedades cardiovasculares como diabetes,
ateroesclerosis, hipertensión esencial y obesidad las que con frecuencia
evolucionan con nefropatía de inusitada gravedad. En ausencia de estas
entidades predisponentes el estado pre-eclamptico se acompaña de las
vicisitudes señaladas. Las convulsiones de la eclampsia no son más que una
manifestación grave de una encefalopatía hipertensiva como consecuencia de
una evolución malignizada de la presión arterial que afecta a la retina, al riñón,
al cerebro y al corazón. De hecho, el substrato patológico de este cuadro es
similar al de la hipertensión maligna clásica (no gravida). No se conocen del
todo los mecanismos que despiertan este estado, pero se sabe que hay un
paralelismo entre el grado de daño placentario, la respuesta endotelial
generalizada y las manifestaciones clino–patológica, lo que explica, como ya
se mencionó, su desaparición con la expulsión placento–fetal.
Patogénesis.
La preñez significa un estado de adaptación biológica feto-materna. La madre
debe adquirir una serie de modificaciones fisiológicas que favorecen el
transcurrir exitoso del embarazo entre las que destacan los siguientes
cambios: 1) hemodinámicos (aumento del volumen plasmático y
vasodilatación), 2) resistencia a la insulina y estado trombofílico, ambos
protectores del desequilibrio que ocurre durante el parto cruento (regulación
de la presión arterial y detención del sangrado) y 3) inmunosupresión,
situación necesaria par preservar la básica suficiencia placento–ulterina
necesaria para el desarrollo normal de la gestación. Los mecanismos
subyacentes de estas adaptaciones se expresan en la Tabla 1.
Tabla 1. Modificaciones fisiopatológicas en el embarazo.
Cambios Mecanismos
Aumento de volumen
Actividad del sistema renina-angiotensina
plasmático (50% en las
(vasodilatación).
semanas 32-34)
Hormona de crecimiento placentaria,
Resistencia a la insulina ↑ progesterona, prolactin- progestina, leptina y
resistina ↑, adiponectina ↓, etc.
Incremento de factores procoagulantes y
decremento de la actividad anticoagulante y
Estado trombofílico fibrinolitica (activaciones del inhibidor del
plasminogeno ↑).
Cambio de las células T1 ayudadoras a la
Inmunosupresión
inmunidad mediada por células T2.
Primogravidez y Pre-eclampsia.
La pre-eclampsia es una enfermedad asociada a la primogravidez y rara vez
ocurre en embarazos subsecuentes de tipo normal o de culminación
prematura (abortos espontáneos o incompletos de cualquier causa).
En mujeres primigravidas o multigravidas que se embarazan en un corto
periodo de cohabitación con una misma pareja la enfermedad se presenta en
el 40% de los casos y disminuye cuando este periodo se alarga en 6 o más
meses (Robillad. 1996). Esto ha dado de pie a considerar que se trata de una
enfermedad etiológicamente vinculada a una interacción de la pareja.
La hipótesis patogénica establece que el semen es un antígeno que promueve
la formación de citokinas y de otros factores que provocan una respuesta
inmunológica de tolerancia a los antígenos paternos, lo cual promueve la 2ª
implantación trofoblastica (Dekk), esto reduce la posibilidad de aparición de
la entidad que nos ocupa. En la pre-eclampsia hay una incompatibilidad
temprana inmounológica materna–paterna del semen de un compañero novel
que desaparece en los embarazos subsecuentes de la pareja, de ahí el apelativo
de “enfermedad de la primigravida” con la que también se le conoce; por ello
se considera a la incompatibilidad el primo movens patogénico. De hecho, el uso
rutinario de condones es un factor de riesgo pre–eclámptico, lo que apoya la
idea.
154
Aspectos Evolucionistas.
La implantación trofoblástica en el humano está en íntima relación con el
desarrollo del cerebro fetal, el cual consume 60% de la aportación nutricional
uterina materna (la mayoría de los mamíferos solo requieren cerca de un 20%
de ella).
Numerosas observaciones establecen que la evolución de la capacidad craneal
concurre con la disminución cráneo–facial de los homínidos, lo que es básico
en el desarrollo del bipedalismo, especialmente durante el desarrollo de la
hominización, cuya morfogenesis implica el favorecer la flexura de la base del
cerebro modificando los huesos de la cara, especialmente de los maxilares.
Este proceso varía cuantitativamente en los primates siendo máximo en el ser
humano. La importancia de lo mencionado ha originado, incluso, una nueva
hipótesis de la desaparición del H, Neandertalensis: su primitivisimo y su
volumen cerebral aumentado (el mas alto entre el homínido 1600 cm) hace
pensar en la posibilidad de que una detención de la segunda fase trofoblastica
promotora de pre–eclampsia haya actuado como factor contribuyente en su
desaparición evolutiva.
Conclusión.
Existe mucho que investigar para explicar la inflamación endotelial
generalizada que caracteriza a esta gestosis, sobre todo a la alteración
inmunológica que la pareja engendra y que desemboca en una implantación
trofoblástica humana disminuida. Esto se asocia con baja fertilidad, la
disminución del estro, la cancelación de la ovulación y las respuestas
culturales arriba señaladas. En el sentir del médico el aumentar el
conocimiento fisiopatológico del mal redundará en un mejor manejo de este
grave problema y de sus efectos patógenos con posibilidad de aplicar medidas
preventivas.
Lectura Recomendada.
Pre-eclampsia/Eclampsia
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156
CAPITULO 15
PATOGÉNESIS BACTERIANA: ECOLOGÍA Y EVOLUCIÓN.
Luna Sánchez, Andrea González, Valeria Souza y Luis E. Eguiarte
161
Aspectos Evolutivos y Genómicos de la Patogenicidad Bacteriana.
Obviamente, las bacterias y otros microorganismos poseen una gran
diversidad es su genética y ecología. Esta diversidad es notable no sólo al
nivel de factores de patogenicidad, sino también en cuanto a las capacidades
metabólicas y a sus estilos de vida. Pero realmente, ¿Porqué hay tanta
diversidad bacteriana y patogénica? ¿Qué es lo que determina el surgimiento y
el mantenimiento de variación, como la patogénesis? ¿Qué promueve que una
bacteria generalmente comensal, como Escherichia coli, llegue a actuar como
patógena? Como vimos en el Capítulo 1, Charles Darwin explicó a la
diversidad biológica como el resultado de la evolución por Selección Natural.
Para la entender dinámica del proceso evolutivo, primero necesitamos
conocer y cuantificar la variación existente entre individuos y poblaciones de
un grupo de organismos, ya sea al nivel genético, entre las secuencias de
ADN, ó al nivel del fenotipo, en cuanto a diferencias en morfología,
metabolismo, conducta o bioquímica. En las bacterias, determinar las
diferencias entre individuos es difícil, sobre todo debido a que
morfológicamente no presentan mucha diversidad. Por esta razón, no fue
sino hasta el auge de la biología molecular que se comienza el estudio de las
bacterias desde el punto de vista evolutivo.
Recientemente, gracias al mejoramiento de las técnicas de secuenciación de
ADN y a la reducción de los costos, han proliferado los estudios sobre la
diversidad en bacterias a escala de todo el genoma, que se han llamado de
genómica comparada (Binnewies, et al. 2006). A partir de este tipo de
estudios se ha encontrado que los genomas bacterianos poseen un gran
dinamismo, con amplio intercambio genético, en oposición al concepto que
se tenían previamente de las bacterias como individuos estrictamente
clonales, si ningún tipo de sexualidad y donde la poca variación sería generada
por mutación y purgada por la selección natural. Hoy en día se considera que
hay dos grandes tipos de diversidad en los genomas bacterianos: 1) Aquella
que se ve reflejada en diferencias en la estructura del genoma y es generada por
rearreglos, inversiones (Eisen, et al. 2000) ó translocaciones (Tillier, et al.
2000; Darling, et al. 2004). 2) y aquella que se ve reflejada en diferencias en el
contenido genético y que es generada por mecanismos que promueven la perdida
de genes como la escisión génica ó la recombinación desigual (Anderson y
Roth. 1981; Bergthorsson, et al. 2007), mismos que promueven la ganancia de
genes nuevos como la recombinación no-homóloga y la transferencia
horizontal (Ochman, et al. 2000; Spratt, et al. 2001; Fraser. 2009) y
mecanismos de duplicación génica (Jordan, et al. 2001).
Para considerar tal cantidad de diferencias, inclusive entre individuos de la
misma especie, se ha desarrollado el concepto de pangenoma (Tettelin, et al.
2005). El pangenoma corresponde al total de genes que componen el genoma
de toda una especie y se delimita en función de la presencia/ausencia de
regiones codificantes entre individuos de una misma especie. Se considera
162
que consta de dos partes: el genoma central, constituido por los genes presentes
en todos los individuos de la especie (o al menos de la muestra analizada) y el
genoma flexible (también llamado dispensable), el cual generalmente es más
extenso si se compara con el primero al constar de todos los demás genes, los
cuales pueden estar presentes en un sólo individuo ó subpoblaciones de la
especie. Dentro del genoma flexible se encuentran los genes que representan
adaptaciones ecológicas para vivir en ambientes particulares, y en muchos
casos incluyendo genes e islas de patogenicidad.
Los resultados de los estudios de genómica comparada, así como las ideas de
que los factores que aumenta la capacidad de supervivencia (incluyendo los
genes de patogenicidad) en ambientes particulares se encuentran en regiones
que han sido adquiridas por el flujo génico entre linajes bacterianos (proceso
llamado de transferencia horizontal (Lawrence. 2001; Dobrindt, et al. 2004)) y el
hecho de que las bacterias carecen de un mecanismo de recombinación
acoplado a la reproducción (la reproducción bacteriana es clonal y sucede por
fisión binaria, proceso sin recombinación), han llevado a sugerir que esta
transferencia horizontal es tal vez el principal mecanismo de diversificación y
de adaptación bacteriana (Groisman y Ochman. 1996; Stoebel. 2005).
Se ha propuesto que una bacteria no-patógena (comensal) puede convertirse
en patógena si adquiere por transferencia horizontal con otros linaje ciertos
genes de patogenicidad (Kaper, et al. 2004; Wiles, et al. 2008). Aunque
experimentalmente se han insertado factores de virulencia en cepas
comensales y éstas efectivamente promueven el desarrollo de una enfermedad
en el hospedero (Wooley, et al. 1998; Skyberg, et al. 2006), no se sabe si a
largo plazo la bacteria conservará los factores de patogenicidad. En el caso de
virus, se sabe que estas asociaciones “artificiales” de genes no son estables
(Ebert y Bull. 2003) y que la cepa a la cual se ha insertado el factor de
virulencia termina atenuándose, es decir perdiendo los genes de
patogenicidad. Estudios detallados sobre la distribución de factores de
patogenicidad han revelado que ninguno de estos genes es compartido por
todas las cepas que causa enfermedades similares (esto es, con el mismo
patotipo, Kaper, et al. 2004; Johnson, et al. 2008), más aún, se ha confirmado
que las cepas comensales también llegan a compartir factores de
patogenicidad (Sandner, et al. 2001; Fricke. 2008; Rasko, et al. 2008), los
cuales estarían involucrados en el proceso de adaptación al nicho, como ya
hemos visto en la primera parte de este escrito.
Todo lo anterior indica que la patogénesis es un fenómeno complejo, que no
surge solamente de la adquisición de un factor de virulencia en particular, y
que esta sujeto a toda una serie de presiones de selección, que dependen tanto
del hospedero y de los otros organismos con los que interactúa, como con el
resto de su ecología, y que apenas comenzamos a entender estas complejas
interacciones.
163
Conclusiones y Perspectivas.
El estudio de los seres vivos desde un enfoque ecológico y evolutivo nos
enseña las dos caras de la moneda de las interacciones entre grupos de
organismos. Los ejemplos aquí descritos nos muestran que, al igual que todos
los seres vivos, las bacterias patógenas se encuentran en una lucha constante
por sobrevivir, y la Selección Natural actúa incansablemente en adaptar tanto
a los patógenos como a sus victimas. Así como el ambiente determina la
distribución de los organismos, los seres vivos modifican el ambiente al vivir
en él y para vivir en él: los microorganismos modifican su ambiente para
tener mayores posibilidades de sobrevivir, pero como su hábitat es otro ser
vivo, la modificación implica un cambio en las funciones vitales del
hospedero, lo que se puede expresa como enfermedades que generan una
serie de respuesta fisiológicas y puede llegar a ocasionar la muerte del
individuo.
La patogénesis se debe de estudiar de una forma integral, con una perspectiva
evolutiva y ecológica, considerando que producto de la interacción entre dos
(o más) seres vivos, (Bingen, et al. 1998; Ganusov. 2003) en la cual, la
asociación coevolutiva donde de las características de ambos resultan de una
interminable carrera armamentista, donde una mayor capacidad de
supervivencia para uno y en la reducción de la supervivencia para el otro.
Bajo esta perspectiva, resulta evidente que los tratamientos en los cuales se
busque matar a los agente patógenos, como son los antibióticos, serán
efectivos solamente a corto plazo, ya que los patógenos evolucionaran
mecanismos (en muchos caos involucrando la transferencia horizontal) para
volverse resistente, como ya ha ocurrido para muchos de los antibióticos
comerciales. En los últimos años han surgido nuevas propuestas para la
prevención y el tratamiento de las enfermedades causadas por bacterias
patógenas, como son los tratamientos con probióticos (como el uso de ciertas
cepas comensales de E. coli para evitar la colonización de cepas patógenas
urinarias e intestinales) o aquellos que usan bloqueadores de los sistemas de
comunicación bacteriana que desencadenan el comportamiento patógeno
(como el compuesto LED209, que bloquea un factor de regulación necesario
para la expresión de factores de virulencia, eliminado así el potencial
patógeno de Salmonella typhimurium y Francisella tularensis en ratones).
Consideramos que en el futuro las mejores estrategias para combatir las
infecciones a largo plazo deberán estar basadas en un profundo conocimiento
de la ecología y evolución, en una perspectiva claramente de la nueva
Medicina Darwiniana. Predecimos que las estrategias más exitosas contra las
infecciones serán en las que se promueva la supervivencia de las bacterias
comensales y no aquellas que seleccionen la supervivencia de las bacterias
patógenas resistentes.
164
Lectura Recomendada.
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166
CAPÍTULO 16
DECAIMIENTO DE LA FIEBRE REUMÁTICA AGUDA Y DE LA
VALVULOPATÍA CARDIACA.
Un ejemplo de la interrelación de aspectos evolutivos humanos.
Gustavo Sánchez Torres
Marcas Epidemiológicas.
En Dinamarca esta enfermedad en el siglo antepasado alcanzó una incidencia
de 250 casos por 100,000; para 1962 se encontraba en 12/100,000
actualmente el mal constituye una rareza. Se refiere en Londres, en 1920, que
las salas de los hospitales generales estaban “llenas de estos casos” y en la
Unión Norteamericana en 1925 se establecieron las primeras casas de
convalecientes, donde era necesario hacer turno para ingresar, datos que dan
fe de la importancia de la entidad.
En 1962 en Baltimore (EUA) se mencionan 20 ejemplos de fiebre reumática
por cada 100,000 habitantes, proporción que en los lustros siguientes
167
decrementa en un 0.5/100,000 anual. En Europa Occidental y en Japón
ocurrió en esa época algo similar.
En México en 1942 se constata una prevalencia hospitalaria de cardiopatía
reumática de 41% y en 1946 se encuentra una incidencia de 0.8% entre los
jóvenes escolares de la ciudad de México y se encontraron 70 casos de fiebre
reumática activa en 10,000 individuos examinados (0.7%). En la incidencia
del padecimiento seguido año por año por Amezcua se nota la franca
disminución progresiva del reuma activo (Figura 16.1); la misma tendencia
sigue el ingreso de estos casos en un centro cardiológico, como puede
apreciarse en la Figura 16.2.
Figura 16.1.
168
Figura 16.2.
Lectura Recomendada.
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