FRANZ KAFKA
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El Proceso
INTRODUCCIÓN
La obra literaria de Kafka denominada “el proceso” nos narra una novela angustiosa
volcada en un proceso judicial de tipo penal que enfrenta el actor de la misma, al que el
escritor dio el nombre de Josef K. Este se enfrenta a una situación jurídica que él
mismo desconoce y dentro de la cual pasa un sin fin de penurias de carácter legal y a
consecuencia de ello también moral, desencadenando la historia en un drama fatídico
en donde se le hace pagar su presunta culpa por medio de la extinción de su vida y al
no quererlo hacer terminan por privarlo de su existencia, acto por medio del cual
prácticamente culmina el proceso judicial que este hombre atónito de la noche a la
mañana empezó enfrentando.
EL PROCESO “FRANZ KAFKA”
“No hay tiranía más cruel, que la que se perpetra bajo el escudo de la ley y en
nombre de la justicia”. - Montenquieu
El presente ensayo, es desarrollado por Dayanis Artiaga Menchaca, estudiante de
ISAE Universidad, licenciatura en Derecho y Ciencias Políticas; en atención a la obra
literaria “El proceso” (título original alemán: Der Prozess) es una novela inacabada de
Franz Kafka, publicada de manera póstuma en 1925 por Max Brod, basándose en el
manuscrito inconcluso de Kafka, escrito entre 1914 y 1915.
“El proceso”, de Franz Kafka, nos cuenta la historia de un personaje llamado Josef
K. que es investigado por un delito que parece, ha cometido, él no sabe cuál es. Pero a
través de la trama de la novela se siente culpable de lo que le acusan. La trama
comienza, cuando él, estando en su habitación, lo interrumpe un oficial que le avisa
que está detenido. Por algo que el cometió. Y desde ese momento el protagonista
Josef K, ha entrado en un estado de incomodidad, por lo que le está sucediendo, ya
que no sabe cómo actuar para defenderse de algo que no hizo. Se le hace saber, que
se encuentra procesado por la ley y es interrogado en diferentes sitios. Extrañamente el
protagonista, no es encarcelado, pero si va diligentemente a todos los interrogatorios,
impulsado por su moral. Y desde que realiza todos sus acontecimientos Josef K, está
preocupado por todo lo que ha sucedido. Hasta que se cree culpable de lo que le
acusan.
El relato comienza cuando el protagonista Josef K se encuentra en su habitación,
esperando el desayuno, y llegan, los policías a informarle que se encuentra detenido,
Josef K, está un poco confundido debido a la situación, pregunta por qué lo detienen, y
los policías le contesta que no se encuentran autorizados para decirle. Desde ese
momento, estará sujeto a dos situaciones intolerables, primero deberá poner en
práctica la facultad de saberse contener y de no proceder sin reflexión, y el azar. Por
otra parte, Kafka nos establece que el conocimiento de los hechos era incierto e
incompleto, dado que la maquinaria de la justicia está rodeada de misterio: la jerarquía
de la justicia comprende grados infinitos, entre los cuales se pierden los procesados.
Los debates ante los tribunales permanecen secretos, tanto para los pequeños
funcionarios como para el público.
En nuestro sistema judicial, de acuerdo a las leyes, toda persona es declarada
inocente hasta que se pruebe lo contrario y no solo eso, sino que tiene derecho al
debido proceso, en Panamá se le da garantía a este precepto por medio del “Artículo
22 de La Constitución Política, Art. 22. Toda persona detenida debe ser informada
inmediatamente y en forma que le sea comprensible, de las razones de su
detención y de sus derechos constitucionales y legales correspondientes. Las
personas acusadas de haber cometido un delito tienen derecho a que se
presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad en juicio público
que le haya asegurado todas las garantías establecidas para su defensa. Quien
sea detenido tendrá derecho, desde ese momento, a la asistencia de un abogado
en las diligencias policiales y judiciales.
El debido proceso se aplicará a toda clase de actuaciones judiciales y
administrativas. Nadie podrá ser juzgado sino conforme a leyes preexistentes al acto
que se le imputa, ante juez o tribunal competente y con observancia de la plenitud de
las formas propias de cada juicio. En materia penal, la ley permisiva o favorable, aun
cuando sea posterior, se aplicará de preferencia a la restrictiva o desfavorable. Toda
persona se presume inocente mientras no se la haya declarado judicialmente culpable.
Además deñ derecho a la defensa ya sea por asistencia de un abogado escogido por
él, o de oficio, durante la investigación y el juzgamiento; a un debido proceso público
sin dilaciones injustificadas; a presentar pruebas y a controvertir las que se alleguen en
su contra; a impugnar la sentencia condenatoria, y a no ser juzgado dos veces por el
mismo hecho. Es nula, de pleno derecho, la prueba obtenida con violación del debido
proceso”, y en el proceso de Franz Kafka, ocurre al revés, el protagonista ya está
declarado culpable de un supuesto delito, que ni él sabe qué cometió, pues nunca se le
comunicó el delito por el cual lo privan de su libertad, desencadenando una serie de
acostecimientos que van en contra de los procedimientos legales.
Así las cosas, pues por situaciones como estas o similares, es que a través de los
años se ha considerado en términos generales al Debido Proceso como un principio
jurídico procesal o sustantivo que le otorga a toda persona el derecho a un cúmulo de
garantías mínimas, encaminadas a proporcionar un resultado objetivo y ecuánime
dentro del proceso.
Es por eso que en el primer capítulo Josegf K., se encuentra en una desesperación
por intentar demostrar que es inocente, de algo que no hizo, hasta cree que es una
imaginación lo que está pasando, por lo que decide ir al banco que es su sitio de
trabajo. Luego regresa a su casa, e inicia una conversación con la señora Grubach,
sobre la situación ocurrida en la mañana. Y le pregunta, si se encuentra la señorita
Bürstner. Para hablarle de lo sucedido en la mañana, y pedirle una disculpa, por lo
ocurrido en su habitación.
En este primer capítulo de la novela. El proceso de Franz Kafka, ya siembra cierto
misterio, en un tribunal que acusa al protagonista, de un suceso y no decide decirlo, y
por eso entra en un gran dilema de cómo salir absuelto del caso.
Habiendo transcurrido varios días del incidente, Josef K, recibe una llamada de los
tribunales. Donde le comunican que debe ir a la primera investigación, para que
explique lo que hizo. Pero debe ir los días domingo para que no interfiera con su
trabajo semanal en el banco. Decide ir al tribunal, pero este se pierde, al no encontrar
los tribunales, la dirección que le dieron fue muy confusa. Al entrar a la institución,
todos los empleados visten de negro, el señor Josef K, lleva una carta que decide
entregársela a un empleado, para que le indique lo que debe de hacer, estos no saben,
hacia dónde debe ir Josef K. La carta se la devuelve y van de uno en uno hasta que por
fin llega hasta donde se encuentra el juez.
Después presenciar un hecho entre una mujer y un hombre en plena sala, Josef k
sale molesto discutiendo con los empleados del ministerio. Recriminándole como lo
habían tratado. Saliendo así del tribunal. Pasa la semana es otra vez domingo, Josef K
decide ir otra vez a los tribunales a dar las declaraciones sobre lo que se le acusa, que
todavía no descubre. Al llegar a los tribunales, estos están completamente vacíos, sólo
se encuentra la mujer que lo atendió el domingo pasado. Comienza a hablar con ella,
de varias cosas de su vida. Después de cierto tiempo aparece la persona que había
causado el incidente el domingo pasado. La persona toma a la chica de manera
descortés, se la lleva hasta donde se encuentra el juez. Y el Josef K lo trasladan a una
sala donde deben esperar los acusados. Estando en la sala de los acusados K, se
siente incómodo por el lugar donde está, por lo que decide irse.
Después que Josef K termina de trabajar, decide ir para su habitación, escucha unos
gritos y decide verlo que sucede, se da cuenta que son los policías que lo retuvieron de
mala forma, el coloco la queja contra el juez, este los mando a azotar con un verdugo,
al sentir compasión por los policías, le dice al verdugo que lo deje así, pero no le hace
caso y los sigue azotando.
El siguiente día cuando regresa a los tribunales, observa que se encuentran los
policías y el verdugo con sus uniformes puestos, se da cuenta que hay algo turbio en la
forma en que se imparte la ley en ese tribunal.
En este punto, Josef K, se encuentra preocupado por el proceso judicial. Entra en
escena su tío quien le ofrece ayuda, le sugiere, que vaya a visitar a un abogado
llamado Huld. Para que lo ayude con su caso. Pues él, es un abogado que tiene gran
fama, le gusta ayudar a las personas que le abren procesos de causas injustas. Al ir a
la casa del abogado, quien le abre la puerta, es una enfermera de nombre Lenny, lo
invita a pasar para que hable con el abogado, pues él se encuentra en cama por un
ataque cardíaco. El abogado que ya conocía el caso de Josef K, decide ayudarlo, en un
momento la enferma haciendo ruido, llama la atención de K, y este sale a ver que era,
la enferma habla con él, le entrega las llaves de la casa para que viniera cuando
quisiera.
El proceso que habían abierto contra Josef K, seguía su camino, pero muy lento. Ya
habían pasado dos meses, desde la iniciación y no había la primera demanda. Este se
sentía frustrado por la situación que vivía. Solo pensaba en su misterioso proceso, y
eso le producía falta de interés en su trabajo. Un cliente que lo visita le comenta, algo
sobre su caso tan peculiar, y le da una nueva pista, pues ha oído hablar de su caso a
un pintor que tiene buenas relaciones con los jueces, ya que le hace retratos a casi
todos ellos. Y le recomienda que vaya a hablar con él.
Asombrado por lo que le dice el cliente, este se dirige a buscar al pintor de nombre
Tintorelli. Éste será quien le brinde mayor cantidad de información concreta y
organizada, pero una vez que lo escuche, K. habrá comprendido que su proceso puede
ser infinito. Ante él se presentan tres posibilidades: la absolución real, la absolución
aparente y el aplazamiento ilimitado. Pero no hay nadie que pueda determinar la
absolución real, sólo el Tribunal Supremo, al que nadie tiene acceso, ni siquiera los
abogados. Lo único, por tanto, que se puede obtener son remisiones periódicas de la
culpa, plazos que separan cada vez más al procesado de su destino final.
Ya Josef K, se encuentra en un laberinto, el ya no sabe si es culpable o inocente,
con lo que, termina con el trabajo del abogado Huld. Decide prescindir de sus servicios.
Los debates en el tribunal son un secreto para él. Hasta la justicia se perdió, y lo que él
deseaba era la absolución real o que lo metieran en la cárcel. Hay en las ficciones de
Kafka un gran sentido de la angustia; angustia provocada por el infinito, el
desconocimiento y la postergación. Josef K., como otros personajes de Kafka, nunca
llegan a nada, porque no saben nada y tampoco saben a dónde ir. Cuentan sus
biógrafos que cuando Kafka leía fragmentos de sus relatos a sus amigos, la reunión
terminaba entre risas. La risa como vía de escape del absurdo. Kafka, en 1914, aún
podía reír con sus amigos de estas situaciones absurdas fruto de la imaginación. La
historia moderna después demostró que la vida puede parecerse demasiado a una
novela de Kafka.
Ya en un último capítulo de la novela, Josef K, describe la llegada de dos policías, lo
busca y se lo llevan fuera de la ciudad, Josef K los acompaña muy sumisamente hasta
el lugar donde los policías deciden que al parecer es una cantera.
Estos fueron enviados por el tribunal. El protagonista no opone resistencia, los
policías lo tratan de mala forma que hasta le quitan la ropa. Lo colocan en una posición
muy incómoda encima de una especie de piedra. Luego un de los dos policías le clava
un cuchillo en el pecho. Mientras el otro lo sujetaba. Allí concluye la novela y el
protagonista nunca supo porque lo investigaban.
El proceso es una novela que representa de manera afín hasta nuestros días, en
muchos de los procesos judiciales, la falta de humanidad y de profesionalismo volcada
habitualmente en los asuntos judiciales, sobre todo de carácter penal, en donde, en
muchas de las ocasiones se trata a la gente como un simple caso jurídico y como un
número de estadística judicial y no como un caso real que tiene su propias razones y
motivos de ser dentro del cual se encuentran en juego derechos fundamentales de
seres humanos inmersos en una circunstancia de tal índole, tales como; la vida misma,
la libertad, la dignidad, la igualdad, la seguridad jurídica, entre otros.
Leer esta novela deja una sensación de impotencia, ya que se aprecia desde fuera
la situación sin poder defender al protagonista, a la vez que deja también una
sensación de angustia y duda, pues no se sabe si se le acusa verídica y fundadamente
o si por el contrario es un delincuente, creo que ese es el mensaje que Kafka deja en el
libro, que da igual que haya hecho el procesado o quien sea, todo el mundo tiene
derecho a un proceso justo que reúna las condiciones mínimas para que todo
inculpado pueda legalmente defenderse ante un juicio.
Igualmente, de la lectura se puede observar la imagen que en numerosas ocasiones
presenta el Estado y los órganos encargados de la administración de justicia cuyo
actuar o labor llega ser en muchas de las veces necio y desconsiderado, pues no tiene
en cuenta la materia con la que trabajan, pues se trata de seres humanos inmersos en
situaciones legales dentro de las cuales se encuentran en juego diversos aspectos no
solo jurídicos, sino a consecuencia de ello físicos y psicológicos adherentes a la propia
vida social y a su buen funcionamiento, toda vez que un Estado que; en su sistema
judicial no garantiza al ciudadano una verdadera justicia y descubrimiento de la verdad
legal, en un caso relativo viola todos los derechos existentes que se puedan poseer,
atentando contra la propia vida humana, como fue el desenlace de la novela.
No obstante lo anterior, cabe mencionar que se puede apreciar en la lectura de la
obra literaria carencia total de garantías de defensa del procesado, pues ni si quiera se
le ofreció a Josef K saber de qué y quien lo acusaba, situación de la que por lo menos
hoy en día, podemos inferir un cambio drástico, pues actualmente el derecho intenta
ser la base de toda sociedad. Por medio de obligaciones sociales que emanan del
derecho mismo, sin poder pasar por alto que hasta nuestros días siguen cometiéndose
muchos de los errores jurídicos que la literatura.
Kafka sitúa la historia en la época en la que él vivió porque en su tiempo
evidentemente los derechos y garantías de los procesados no estaban tan
desarrolladas, pero la evolución histórica y el avance jurídico hoy en día nos da en la
mayor medida posible garantías mínimas procesales de cualquier sujeto que en una
situación como la de Josef K se pueden tener.
En nuestro país tales garantías procesales ante circunstancias similares como la
observada en la novela se encuentran establecidas y reconocidas primordialmente en
el Título III, Capitulo 1de la Constitución, en el cual además de protegerse el debido
proceso, se otorgan las garantías a la legalidad, la favorabilidad, el derecho a la
defensa y la presunción de inocencia que tendría todo procesado en nuestra nación
ante un suceso como el de Josef en la obra literaria de Kafka, El proceso.
Estas garantías cobran tanta importancia, dado que en algunas ocasiones dentro del
ámbito judicial se olvida con quien se trabaja. No llevamos solo “Casos” en nuestros
maletines, en nuestras asesorías, o en nuestras meras consultas. No llevamos solo
casos a los estudiantes a clase para debatirse de manera aislada. Llevamos problemas
de la gente, de personas que no pudieron o no quisieron dedicarse a esto que nos
dedicamos, y cuya salud mental, salud física, derechos o incluso su libertad han dejado
en nuestras manos. Debemos ser responsables de ello, y no debemos nunca perder de
vista esta realidad.”
Para finalizar según mi opinión, la historia es realmente muy compleja. Al inicio el
protagonista esta casi ausente de su problema. En el momento en que el protagonista
se sumerge dentro de este, es cuando empieza a darle a todo más vueltas, es cuando
el libro me parece relevante. Es un libro realmente sorprendente, porque después de
todo K. no es más que un pobre procesado que finalmente quiere salirse de lo "normal"
y llevar su propio caso.
En un acto erróneo, pero que suele suceder al creer que uno mismo es quien mejor
puede hacer las cosas. Me ha sorprendido el final. El embrollo se había hecho
demasiado complejo como para empezar a deshilarlo. Así que qué mejor manera de
terminar, y no alargar el libro, que matando al protagonista.
Referencias
Constitución Política de Panamá
Franz, K. (1925). El proceso
CONCLUSIÓN
El proceso comienza la mañana del veintinueve cumpleaños de Josef K., un joven
empleado de un banco, quien al despertarse en la pensión donde reside recibe la visita
de unos hombres que le comunican que está detenido. Le informan de que se ha
iniciado un proceso contra él, y le aseguran que conocerá los cargos a su debido
tiempo. Para el protagonista, Josef K., el proceso laberíntico en el que
inesperadamente se ve inmerso supone una toma de conciencia de sí mismo, un
despertar que le obliga a reflexionar sobre su propia existencia, sobre la pérdida de la
inocencia y la aparición de la muerte. La situación en la que se encuentra el
protagonista, a pesar de ser aparentemente absurda, se nos hace muy verosímil. En la
novela aparecen abogados, jueces, tramitantes, etc., que, en conjunto, dan una imagen
impactante de los mecanismos de la Ley y del Estado. En Josef K., irá creciendo un
sentimiento de culpa que conllevará su sumisión ante el proceso y que dará lugar al
inesperado final del libro. Sin embargo, las interpretaciones a su alrededor son infinitas
(biográficas, religiosas, filosóficas, psicológicas, sociales, políticas, etc.). No soy
experta en la literatura de inicios del siglo XX, ni nada parecido, así que estas
interpretaciones me superan, en algún punto me parecen forzadas y en otros puedo
estar más de acuerdo.
Como en el resto de la obra de Kafka, debemos la existencia de este texto a Max
Brod, amigo, editor y albacea literario del escritor. Brod, quedó fascinado con la obra
desde que Kafka le leyó algunos pasajes, y aunque al praguense no le terminaba de
cuadrar, Brod insistía en su publicación. Tras la prematura muerte por tuberculosis de
Kafka en 1924, y a pesar de que el autor había manifestado en una nota su deseo de
que todos sus escritos fuesen destruidos sin ser leídos, Max Brod decidió publicar “El
proceso” años después. De todo lo que tengo leído de Kafka (que no es mucho), creo
que este texto es el primero en el que veo claramente que no tenía que haberse
publicado.
Estamos ante un libro imprescindible. La capacidad de Kafka para presentar
personajes con cargas axiológicas y problemas filosóficos de primer orden, así como su
maestría para tejer ambientes opresores, alcanzan cotas altísimas en El proceso. La
sensación de indefensión, la abrumadora y asfixiante maquinaria judicial paralela al
estado, el encorsetado orden social, la limitación de derechos y deberes, el sentimiento
de culpa, etc., todo esto lo desarrolla Kafka de manera magistral. Y esto solo lo pueden
hacer los grandes escritores. Cuando un texto no está rematado y aun así brillar con
luz propia a partir de pinceladas, borradores, algunas partes mejor definidas, otras
publicadas como relatos, otras tachadas y sacadas del texto. Cuando ya en este
momento del proceso de creación consigues abrumar al lector y al experto, entonces
eres un genio. Así que, a pesar del carácter transitorio del estado de la obra, el lector
acaba aceptando el proceder de Max Brod y el interés porque la humanidad conozca la
obra de su amigo. Todos debemos leer a Kafka y todos debemos revelarnos ante los
escenarios de pasado, presente y futuro que nos marca el genio de Praga.