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Pruebas de Evaluación Cervical

El documento describe diversas pruebas especiales para evaluar la función de la columna cervical y lumbar, incluyendo procedimientos y valoraciones específicas para cada prueba. Estas pruebas ayudan a identificar disfunciones segmentarias, irritaciones de raíces nerviosas y otros problemas relacionados con la columna vertebral. Se enfatiza la importancia de la valoración del dolor y los síntomas asociados durante cada prueba para un diagnóstico adecuado.
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Pruebas de Evaluación Cervical

El documento describe diversas pruebas especiales para evaluar la función de la columna cervical y lumbar, incluyendo procedimientos y valoraciones específicas para cada prueba. Estas pruebas ayudan a identificar disfunciones segmentarias, irritaciones de raíces nerviosas y otros problemas relacionados con la columna vertebral. Se enfatiza la importancia de la valoración del dolor y los síntomas asociados durante cada prueba para un diagnóstico adecuado.
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Pruebas Especiales Columna Cervical.

1. Prueba de rotación de la cabeza en extensión máxima


Valoración de la función de la parte inferior de la columna cervical.
 Procedimiento. Paciente sentado. El explorador sujeta la cabeza del paciente
colocando una mano en la nuca y la otra en la barbilla y la extiende de forma
pasiva (la inclina hacia atrás) y la rota hacia los lados. El movimiento se acompaña
de una ligera inclinación lateral de las vértebras cervicales.
 Valoración. En la extensión máxima se queda bloqueada la articulación de la
cabeza y la rotación ocurre principalmente a nivel de los segmentos inferiores de la
columna cervical y de la unión cervicotorácica. La aparición de una limitación del
movimiento con dolor indica una disfunción segmentaria, cuyas causas 1 Columna
vertebral 14 pueden ser alteraciones degenerativas de la CC media o inferior
(espondilosis, espondiloartrosis, uncartrosis). Si este movimiento provoca vértigo
se debería sospechar una alteración del riego sanguíneo relacionada con
alteraciones en la arteria vertebral.

2. Prueba de rotación de la cabeza en flexión máxima


Valoración de la función de la parte superior de la columna cervical.
 Procedimiento. Paciente sentado. El explorador sujeta la cabeza del paciente
colocando una mano en la nuca y la otra en la barbilla y la flexiona de forma pasiva
(la inclina hacia delante) y la rota hacia los lados. El movimiento se acompaña de
una ligera inclinación lateral de las vértebras cervicales.
 Valoración. Cuando la flexión es máxima, los segmentos distales a C2 quedan
rígidos y la rotación ocurre principalmente a nivel de las articulaciones
atlantooccipital y atlantoaxial. La aparición de limitaciones de la movilidad con
dolor indica una disfunción segmentaria, sobre todo secundaria a causas
degenerativas, inestabilidad o alteraciones inflamatorias. Si aparecieran además
síntomas vegetativos, especialmente cuadros de vértigo, se deberían realizar
pruebas complementarias.

3. Prueba de función segmentaria de la columna cervical


 Procedimiento/valoración. Para poder explorar de forma directa la función
segmentaria de la columna cervical, el explorador debe colocarse al lado del
paciente. Con una mano debe rodear la cabeza del paciente, de forma que su codo
quede a la vista del paciente, y debe colocar la superficie cubital del índice de la
misma mano sobre el arco de la vértebra superior de la articulación cuyo
movimiento se desee explorar. El dedo que realiza la palpación de la mano
contralateral valorará la movilidad segmentaria. Realizando una tracción suave con
la mano superior se pueden explorar los desplazamientos segmentarios dorsales y
laterales. Con la misma postura se puede controlar también la rotación
segmentaria.
Para el diagnóstico segmentario de la región cervicotorácica en flexión y extensión, se fija
con una mano la cabeza y con los dedos de la otra se palpan las tres apófisis espinosas
vecinas. Realizando un movimiento de flexión y extensión pasiva se puede valorar la
amplitud de movimientos de los segmentos correspondientes mediante la estimación de
la movilidad de las apófisis espinosas.

4. Prueba de Soto-Hall
Prueba de función inespecífica para la columna cervical.
 Procedimiento. El paciente en decúbito prono debe elevar la cabeza de forma
activa tratando de acercar lo máximo posible la barbilla al tórax. Después, el
explorador realiza una flexión pasiva de la cabeza y al mismo tiempo realiza una
ligera presión sobre el esternón con la otra mano.
 Valoración. La aparición de dolor en la nuca al presionar con suavidad el esternón
durante la elevación pasiva de la cabeza indica una enfermedad ósea o
ligamentosa de la columna cervical. La aparición de dolor por tracción durante la
elevación activa de la cabeza sugiere en primer lugar un acortamiento de la
musculatura cervical.
5. Prueba de percusión
 Procedimiento. El explorador percute suavemente sobre las apófisis espinosas de

▶Valoración. La aparición de un dolor localizado no radicular indica una fractura o


todas las vértebras manteniendo una ligera flexión de la columna cervical.

alteración de la función muscular o ligamentosa. Los síntomas radiculares sugieren


una lesión de los ligamentos con irritación de las raíces nerviosas.
6. Maniobra de Valsalva
 Procedimiento. El paciente (sentado) trata de sacar el pulgar de la boca soplando.
 Valoración. Esta maniobra aumenta la presión intramedular, lo que pone de
manifiesto los procesos ocupantes de espacio a este nivel, como el prolapso del
disco, los tumores, las estenosis secundarias a osteofitos y la tumefacción de los
tejidos blandos. La sintomatología será de tipo radicular y se localizará en el
dermatoma afectado. Esta maniobra debe realizarse con mucho cuidado, porque
pueden producirse alteraciones de la consciencia tanto durante la realización de la
misma como después. Durante esta maniobra se puede producir una alteración en
el riego cerebral.
7. Prueba de Spurling
 Valoración del dolor en la articulación facetaria y la irritación de las raíces
nerviosas. Procedimiento. Paciente sentado. Primero inclina y rota la cabeza
lateralmente en dirección al lado no afectado y luego al afectado. El explorador se
coloca detrás del paciente y coloca la mano encima de la cabeza de éste, al tiempo
que con la otra mano golpea con suavidad sobre la mano que se apoya en la
cabeza. Cuando el paciente tolera este primer paso de la exploración, se repite la
prueba extendiendo más la columna cervical.
 Valoración. El resultado de la prueba se considera positivo cuando aparece un
dolor irradiado en el brazo del paciente desde la columna cervical. La extensión
simultánea de la CC estenosa los agujeros intervertebrales un 20-30%. Cuando el
paciente presenta una estenosis cervical, espondilosis, osteofitos, atrofia de las
articulaciones facetarias o protrusión del disco vertebral, los agujeros ya serán más
estrechos de lo normal. Se considera que la prueba es negativa cuando no se
produce dolor cervical ni tampoco dolor irradiado en el hombro y el brazo. Los
dolores que se irradian hacia el brazo siguiendo los dermatomas sugieren una
irritación de las raíces nerviosas. Este movimiento agrava los dolores radiculares
previos.

8. Prueba de distracción de la CC
Orientada a distinguir los dolores cervicales/de hombro/de brazo de origen radicular y
ligamentoso/muscular.
 Procedimiento. Paciente sentado. El explorador sujeta la cabeza del paciente por
debajo de la mandíbula y el occipucio y realiza una tracción axial en sentido
craneal.
 Valoración. Esta tracción sobre la columna cervical descarga de forma escalonada o
segmentaria los ligamentos y las raíces nerviosas cuando se producen movimientos
de deslizamiento simultáneos de las articulaciones vertebrales. La disminución de
las molestias radiculares, incluso durante los movimientos de rotación pasivos, en
relación con la tracción indica una irritación provocada por los ligamentos de las
raíces nerviosas. Cuando el dolor aumenta cuando se aplica la tracción y el
movimiento de rotación, se debe plantear una alteración funcional de origen
muscular/ligamentoso o articular/degenerativo de la columna cervical.

9. Prueba de caudalización del hombro

 Procedimiento. El paciente permanece sentado y en esta posición se presiona


sobre los hombros en dirección caudal y se realiza una flexión lateral de la columna
cervical hacia el lado opuesto. Siempre se debe realizar la prueba bilateral.
 Valoración. La aparición de síntomas radiculares indica una adherencia en el saco
dural y/o las raíces nerviosas. Si el dolor se intensifica durante la realización de la
prueba, se deberá sospechar una compresión de las raíces nerviosas, una estenosis
de los agujeros por osteofitos, alteraciones en el saco dural o una contractura de la
cápsula articular vertebral en el lado que se está explorando. Un dolor poco
definido en el lado de la musculatura distendida indica un aumento del tono en los
músculos esternocleidomastoideo o trapecio. La reducción del dolor muscular en el
lado contrario al explorado indica una distensión o un trastorno funcional
secundario al acortamiento de los músculos.

10. Prueba de abducción del hombro (prueba de Bakody)

Demostración de irritación de la raíz nerviosa C4 o C5.


 Procedimiento. Paciente sentado o en decúbito supino. El explorador (o el propio
paciente) abduce los hombros, flexiona la articulación del codo y apoya la cara
interna de la mano sobre la parte central de la cabeza.
 Valoración. El resultado se considera positivo cuando los signos de irritación de las
raíces nerviosas mejoran o desaparecen. Para identificar qué raíces nerviosas se
afectan, se deberán valorar otros hallazgos clínicos (distribución por dermatomas).
Esta prueba explora exclusivamente las raíces nerviosas C4 a C6.
Esta prueba se conoce también como signo de Bakody. La abducción del brazo relaja las
raíces nerviosas. Cuando durante la realización de la prueba se observa una intensificación
de la irritación de las raíces nerviosas, se deberá sospechar un síndrome del estrecho
torácico (cambios en los músculos escalenos y las costillas cervicales). Los pacientes con
síntomas radiculares moderados o graves no se pueden colocar directamente en la
posición de Bakody, por lo que deben adoptar una postura en la que consigan un alivio de
las molestias.

Pruebas Especiales Columna Lumbar.


11. Prueba de percusión sobre las apófisis espinosas
Valoración de un síndrome medular lumbar.
 Procedimiento. El paciente está sentado ligeramente inclinado hacia delante. Con
el martillo de exploración de los reflejos, el explorador percute sobre las apófisis
espinosas lumbares y la musculatura paravertebral.
 Valoración. El dolor localizado indica irritación del correspondiente segmento
medular como consecuencia de alteraciones inflamatorias degenerativas, mientras
que un dolor radicular sugiere una lesión de los discos intervertebrales.
Signo del psoas Aclara el origen de un dolor lumbar. ▶Procedimiento. El paciente se

súbita sobre la cara anterior del muslo. ▶Valoración. Esta presión súbita y rápida ejercida
encuentra en decúbito supino y eleva la pierna extendida. El explorador aplica una presión

sobre el tercio distal del muslo produce una contracción refleja del músculo iliopsoas con
tracción sobre las apófisis transversas de la columna lumbar. Aparece dolor en las
enfermedades de la columna lumbar (espondiloartrosis, espondilitis, hernia de disco) o de
la articulación sacroilíaca.

12. Signo del psoas


Aclara el origen de un dolor lumbar.
 Procedimiento. El paciente se encuentra en decúbito supino y eleva la pierna
extendida. El explorador aplica una presión súbita sobre la cara anterior del muslo.
 Valoración. Esta presión súbita y rápida ejercida sobre el tercio distal del muslo
produce una contracción refleja del músculo iliopsoas con tracción sobre las
apófisis transversas de la columna lumbar. Aparece dolor en las enfermedades de
la columna lumbar (espondiloartrosis, espondilitis, hernia de disco) o de la
articulación sacroilíaca.

13. Prueba de caída de la pierna de Lasègue


Clasificación del dolor lumbar.
 Procedimiento. Paciente en decúbito supino. El explorador realiza la prueba igual
que si fuera a explorar el signo de Lasègue en el lado afectado. Eleva la pierna del
paciente hasta que éste siente dolor. En ese momento quita las manos y «deja caer
la pierna».
 Valoración. La súbita e inesperada liberación de la pierna produce una contracción
refleja de los músculos de la espalda y el glúteo. En primer lugar se produce una
tensión sobre el músculo iliopsoas, que tracciona de las apófisis transversas de la
CL. Aparecerá dolor cuando existe una enfermedad vertebral lumbar
(espondiloartrosis, espondilitis, hernia de disco) o de la articulación sacroilíaca
(compárese con el signo del psoas). Se debe establecer un diagnóstico diferencial
con los dolores viscerales, causados, por ejemplo, por una apendicitis, porque
estos dolores se pueden agravar mucho al realizar esta prueba.

14. Prueba del resorte I


Localización de las alteraciones funcionales en la columna lumbar.
 Procedimiento. Paciente en decúbito prono. El explorador palpa con los dedos
índice y medio las apófisis espinosas y las láminas de los cuerpos vertebrales
correspondientes. Con la superficie cubital de la otra mano, que se debe colocar
perpendicular encima de los dedos que realizan la palpación, se dan golpes
deslizantes en sentido dorsoventral que se transmiten a las apófisis espinosas o las
láminas de los cuerpos vertebrales explorados a través de los dedos.
 Valoración. Cuando la función articular está conservada, las apófisis espinosas o las
láminas ceden con suavidad. Cuando se observa ausencia de elasticidad o ésta es
demasiado importante se deberá sospechar una alteración segmentaria de la
movilidad, que puede ser un bloqueo o una hipermovilidad. En otras ocasiones se
trata de una prueba de provocación, sobre todo del ligamento longitudinal
posterior, con la que se produce un dolor intenso, profundo, sordo y mal localizado
típico de esta estructura.
15. Prueba de carga sobre una pierna (prueba de la cigüeña, prueba de extensión
lumbar)
Valoración de las disfunciones de las articulaciones vertebrales.
 Procedimiento. El paciente extiende la columna lumbar apoyándose sobre una
pierna. La prueba se hace flexionando la otra pierna.
 Valoración. Cuando aparece dolor en la espalda, la prueba se considera positiva.
Estas molestias se pueden deber a una fractura de estrés intraarticular
(espondilolistesis). Cuando la fractura es unilateral, la prueba genera más dolor en
el lado afectado. Si se asocia el movimiento de extensión con otro de rotación, la
causa del dolor será una irritación de la carilla articular (artrosis de las
articulaciones facetarias) en el lado hacia el que se produce el giro de la rotación.

16. Prueba de hiperextensión


Indicación de un síndrome lumbar.
 Procedimiento. Paciente en decúbito prono. El explorador le sujeta las dos piernas
y le pide que trate de levantar la parte superior del cuerpo. En la segunda fase de la
exploración, el explorador realiza una extensión pasiva de la columna y añade un
movimiento de rotación. La otra mano debe estar colocada sobre la columna
lumbar y trata de determinar, además de la movilidad de la columna lumbar, la
altura del punto doloroso.
 Valoración. Cuando existe una disfunción segmentaria de la columna cervical, la
extensión activa de la columna lumbar condiciona la aparición o intensificación del
dolor. Mediante la extensión pasiva con rotación adicional de la columna, el
explorador consigue valorar las limitaciones del movimiento segmentarias y/o
regionales. Si se produce una interrupción brusca del movimiento, se deberán
sospechar alteraciones degenerativas, mientras que si la detención es más suave se
deberá considerar un acortamiento del músculo longísimo torácico o iliocostal
lumbar.
17. Prueba de inclinación anterior asistida (prueba del cinturón)
Diferenciación entre los dolores lumbares y sacroilíacos.
 Procedimiento. Paciente en bipedestación. El explorador se coloca detrás del
paciente y le pide que se incline hacia delante, hasta el punto en que sienta dolor
lumbosacro. El paciente vuelve a enderezarse y se le pide de nuevo que se incline
hacia delante, pero esta vez el explorador apoya la pelvis contra su muslo y dirige
el movimiento, cogiendo al paciente por la cintura.
 Valoración. Para la inclinación se necesita una articulación sacroilíaca y
lumbosacra normal a nivel funcional y también se deben mover todos los
segmentos lumbares. Cuando aparece dolor durante el movimiento espontáneo
de la articulación, se deberá sospechar un síndrome de la articulación sacroilíaca,
que desaparece o mejora cuando se deja fija la pelvis. Cuando existen cambios en
la región lumbar, el dolor se produce tanto con el movimiento libre como con el
asistido.
18. Prueba de Hoover
Valoración de la simulación de los trastornos de la CL.
 Procedimiento. Paciente en decúbito supino. El explorador sujeta con una mano un
talón y luego el otro. Se pide al paciente que eleve la pierna afectada en extensión
desde la camilla.
 Valoración. Cuando el paciente no puede elevar la pierna o el explorador no
percibe presión alguna en el talón contralateral, se debe sospechar que el paciente
en realidad no está tratando de elevar la pierna o está simulando que no puede
hacerlo. Cuando una pierna tiene realmente debilidad, la presión en el talón de la
pierna contralateral aumentará porque el paciente trata de compensar la falta de
presión en la pierna que le duele y/o está debilitada. Con frecuencia, el paciente no
consigue elevar la pierna. Se deben explorar las dos piernas para comparar.
19. Prueba de Lasègue en sedestación (prueba de reclinación)
Identificación de una irritación de la raíz nerviosa.
 Procedimiento. El paciente se sienta en el borde de la camilla de exploración y se le
pide que flexione la cadera con la pierna extendida.
 Valoración. Esta prueba se corresponde con el signo de Lasègue. Cuando existe una
irritación de la raíz nerviosa, el paciente sufre dolor, que le obliga a inclinarse hacia
atrás y apoyarse sobre los brazos. Esta prueba permite también identificar a los
simuladores. Cuando el paciente flexiona sin problemas la cadera y no se tiene que
tumbar hacia atrás, se deberá pensar en un signo de Lasègue positivo previo. Esta
prueba también la puede realizar el explorador, igual que sucede con el signo de
Lasègue; para ello flexiona la articulación coxofemoral manteniendo la rodilla
extendida.
20. Prueba de relajación
Diferenciación entre dolor de origen lumbar y sacroilíaco.
 Procedimiento. Decúbito prono. El explorador flexiona la rodilla del paciente y
trata de acercar el talón lo más posible al glúteo. Primero el paciente debe permitir
de forma pasiva el movimiento de la rodilla, pero luego debe tratar de extender la
pierna contra la resistencia ejercida por la mano del explorador.
 Valoración. Durante la realización de la prueba en primer lugar se produce tensión
sobre la articulación sacroilíaca, luego a nivel lumbosacro y por último en la
columna lumbar. Esta prueba se debe realizar ante la sospecha de lesiones en los
ligamentos de la pelvis y los discos intervertebrales. La aparición de dolor en la
articulación sacroilíaca o la región lumbar o lumbosacra sin irradiación radicular del
mismo sugiere cambios degenerativos y/o insuficiencia ligamentosa, mientras que
la aparición de dolor radicular sugiere una lesión del disco intervertebral. Si
aparece un dolor radicular ipsilateral en la columna lumbar, la región glútea o la
cara posterior del muslo, se sospechará una lesión radicular en los nervios L2/L3.
Durante esta exploración se produce tensión sobre el nervio femoral. Cuando
aparece dolor o alteraciones en la cara lateral del muslo, se deberá sospechar un
acortamiento o lesión del cuádriceps o una irritación del nervio femoral.

PRUEBAS ESPECIALES REGION CADERA Y PELVIS


21. Prueba del resorte II
Valoración de la hipermovilidad de la ASI.
 Procedimiento. Paciente en decúbito prono. Se coloca el índice de una mano
sucesivamente sobre el polo superior a inferior de la ASI (S1/S3) de forma que la
yema del dedo quede situada sobre el sacro y la cara lateral se apoye sobre el
margen medial del ilion. La otra mano se apoya sobre el dedo índice y se va
ejerciendo lentamente una presión en sentido ventral, que se transmite al sacro a
través del dedo responsable de la palpación.
 Valoración. Cuando no existen alteraciones en la ASI, ésta cede al apretar y se
produce un incremento de la distancia entre el margen posterior del ilion y el
sacro, algo que no se encuentra en los casos de bloqueo de la ASI. Cuando el
deslizamiento al realizar un movimiento relativamente lento es más difícil se
deberá sospechar una hipermovilidad de la articulación sacroilíaca. La aparición de
dolor al realizar los movimientos deberá plantear una articulación bloqueada o

22.
una articulación hipermóvil sobrecargada (hipermovilidad dolorosa).
Prueba del resorte de la articulación sacroilíaca «cum femore»
 Procedimiento. Para valorar de forma directa el juego de la articulación sacroilíaca
se realiza una flexión en decúbito supino de la rodilla y la articulación coxofemoral
y una aducción hacia el explorador, hasta que la pelvis empiece a acompañar este
movimiento (la pierna contralateral deberá permanecer extendida). En el siguiente
paso, el explorador sujeta la rodilla del lado sometido a aducción y, mediante la
palpación de la articulación sacroilíaca, ejerce con la otra mano una presión axial
en dirección a la rodilla.
 Valoración. Con esta maniobra normalmente se observa un movimiento de
deslizamiento de la articulación sacroilíaca, que se puede percibir como un
desplazamiento de las espinas ilíacas posterosuperiores y del sacro. Cuando existe
una alteración funcional, será típica la falta de juego articular en la exploración. La
base de esta prueba es que, cuando la articulación está intacta, incluso en
posiciones extremas, al ejercer presión se puede aumentar suavemente el grado
de deslizamiento. Esta maniobra permite básicamente diagnosticar una alteración
funcional en las distintas articulaciones de forma manual. Siempre es importante
realizar esta maniobra en una articulación sometida a tensión. Esta maniobra es un
complemento de la prueba del resorte realizada en decúbito prono.
23. Prueba de movilización de la articulación sacroilíaca (prueba de la sacudida,
prueba de la elevación)
Valoración de la función de la articulación sacroilíaca.
 Procedimiento. Decúbito prono. El explorador coloca los dedos de una mano sobre
las articulaciones sacroilíacas a nivel de los ligamentos sacros posteriores (no es
posible palpar de forma directa la propia articulación sacroilíaca por su posición
anatómica). Con la otra mano coge la pelvis desde ventral y realiza pequeños
movimientos de elevación a modo de sacudidas en sentido dorsal (movimiento
dorsal del ilion contra el sacro).
 Valoración. En general, los dedos colocados sobre las articulaciones sacroilíacas
perciben la suave elasticidad de la articulación o bien la limitación dolorosa de esta
elasticidad cuando existe bloqueo.
24. Prueba de presión sobre el ilion
Demostración de procesos patológicos de la articulación sacroilíaca.
 Procedimiento. Decúbito lateral. El explorador coloca las dos manos sobre la
articulación de la cadera en el lado afectado y ejerce presión axial sobre la pelvis.
 Valoración. Cuando aparece o aumenta el dolor en la zona de la articulación
sacroilíaca cercana a las manos, se deberá sospechar una disfunción articular
(bloqueo, inflamación).

25. Signo de Mennell


Valoración de la disfunción de la articulación sacroilíaca.
 Procedimiento. Decúbito prono. Para valorar la articulación sacroilíaca izquierda, el
explorador debe fijar con la mano izquierda la cadera del paciente y con la derecha
coger la pierna izquierda extendida y llevarla hacia atrás sometiendo la cadera a
una hiperflexión. La exploración también se puede realizar en decúbito lateral. El
paciente se tumba sobre el lado derecho y se le fija la rodilla derecha flexionada
con la pierna flexionada sobre la articulación coxofemoral con las dos manos. El
explorador se coloca de pie detrás del paciente, sujeta con la mano derecha la
pelvis y con la izquierda lleva hacia atrás el muslo izquierdo forzando la
hiperextensión de la cadera.
 Valoración. La aparición de dolor en la articulación sacroilíaca sugiere una
disfunción articular (bloqueo, inflamación).
26. Prueba de Yeoman
Valoración del dolor sacroilíaco.
 Procedimiento. Paciente en decúbito prono. El explorador levanta la pierna de la
camilla con la rodilla flexionada a 90° (hiperextensión de la articulación
coxofemoral).
 Valoración. En la primera parte de la prueba se sobrecargan las estructuras
posteriores de la articulación sacroilíaca, pero al final también se afectan las
anteriores, con participación de los ligamentos sacroilíacos anteriores. Si aparece
dolor en la región de la CL, se deberá sospechar una patología localizada a este
nivel.
27. Prueba de distensión sacroilíaca
Demostración de la participación de los ligamentos sacroilíacos anteriores en un síndrome
de ASI.
 Procedimiento. Paciente en decúbito supino. El explorador realiza presión en
sentido ventral con ambas manos sobre los huesos ilíacos. Al cruzar las manos,
aparecerá un vector de fuerza adicional dirigido hacia fuera. La fuerza ejercida
desde delante hacia atrás sobre la pelvis sobrecarga la parte posterior de la
articulación sacroilíaca, mientras que el componente dirigido en sentido lateral
sobrecarga la porción de los ligamentos sacroilíacos anteriores.
 Valoración. Un dolor profundo indica distensión de los ligamentos sacroilíacos
anteriores en el lado del dolor (ligamentos sacroespinosos y sacrotuberosos). El
dolor en las nalgas se puede deber a la presión ejercida por la camilla o a la
irritación de la parte posterior de la articulación sacroilíaca. La localización exacta
del dolor nos orienta sobre su origen.
28. Prueba de sobrecarga en abducción
Demostración de un síndrome de ASI.
 Procedimiento. Paciente en decúbito lateral. La pierna que se apoya sobre la
camilla se mantiene ligeramente flexionada, mientras que la pierna más alejada
debe abducirse contra la resistencia del explorador. Esta prueba se suele emplear
para demostrar la insuficiencia de los músculos glúteos medio y menor.
 Valoración. La intensificación del dolor en la articulación sacroilíaca afectada
sugiere una disfunción de la misma. El paciente con trastornos de la articulación
sacroilíaca puede notar más dolor al realizar esta prueba. La localización exacta del
dolor nos orienta sobre su origen. Cuando no es posible abducir la pierna sin dolor
o con poco dolor, se deberá sospechar una insuficiencia del músculo glúteo medio.
29. Prueba de Patrick (Fabere) o de los cuatro signos
Diferenciación entre las enfermedades de las articulaciones coxofemoral y sacroilíaca
(valoración del estado de tensión de los músculos aductores).
 Procedimiento. Paciente en decúbito supino, con la pierna extendida y la rodilla
contralateral flexionada. El maléolo externo de la pierna flexionada se coloca por
encima del límite superior de la rodilla de la pierna contralateral. La prueba se
puede realizar también colocando el pie de la pierna flexionada en la parte interna
de la rodilla de la otra pierna. Se deja caer la pierna flexionada hacia fuera y, a
partir de esta posición, el explorador aumenta la rotación externa, para lo cual
presiona sobre la rodilla con la mano para acercarla a la camilla de exploración. Es
preciso fijar la pierna extendida a nivel de la pelvis para evitar un movimiento
conjunto.
 Valoración. Normalmente, la rodilla que se encuentra colocada de este modo casi
alcanza la camilla. Se debe medir la distancia entre la rodilla y la camilla en ambos
lados. Cuando aparece una diferencia de movilidad entre los dos lados con una
limitación por dolor de la hiperaducción en pacientes que no tienen alteraciones
en la cadera ni en los aductores, se deberá sospechar un trastorno funcional de la
articulación sacroilíaca ipsilateral. Se puede diferenciar de los trastornos de la
articulación coxofemoral mediante la comprobación del movimiento de la misma
(sobre todo de la rotación) con palpación de la cápsula articular en la profundidad
de la ingle.

30. Prueba para los ligamentos


Valoración funcional de los ligamentos de la pelvis.
 Procedimiento. Decúbito supino. 1. Para la valoración de los ligamentos
iliolumbares, la pierna se flexiona en las articulaciones coxofemoral y de la rodilla y
se aduce hacia la articulación coxofemoral contralateral. Mientras se realiza este
movimiento, se ejerce una presión axial sobre la articulación de la rodilla en
sentido longitudinal respecto al muslo. 2. Para explorar los ligamentos
sacroespinosos y sacroilíacos se realiza una flexión máxima de las articulaciones
coxofemoral y de la rodilla y se aducen hacia el hombro contralateral. Mientras se
realiza este movimiento, se ejerce una presión axial sobre la articulación de la
rodilla en sentido longitudinal respecto al muslo. 3. Para explorar los ligamentos
sacrotuberosos se realiza una flexión máxima de las articulaciones coxofemoral y
de la rodilla hacia el hombro ipsilateral.
 Valoración. La aparición en pocos segundos de un dolor por distensión sugiere un
acortamiento funcional con sobrecarga de los ligamentos, aunque este dolor
puede aparecer también en los bloqueos o la hipermovilidad de las articulaciones
sacroilíacas. El dolor por distensión de los ligamentos iliolumbares se proyecta
hacia la región inguinal (dx dif. con las enfermedades de las articulaciones
coxofemorales); el de los ligamentos sacroespinosos o sacroilíacos se propaga al
dermatoma S1 (superficie laterodorsal de la cadera hasta la rodilla), y el de los
ligamentos sacrotuberosos se irradia a la cara dorsal del muslo

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