2.3.
ROMA
2.3.1. Panorama histórico de Roma
Los romanos se establecieron a lo largo de la península itálica. La geografía de esta zona se
caracteriza por tener como frontera natural los Alpes, que los separaba de las tribus europeas
como los celtas, los galos y los germanos.
La fundación de Roma fue alrededor del año IX a. C., tras una fusión entre los latinos y los sabinos,
que una vez unidos fundaron la ciudad.
2.3.2. La aculturación griega
A menudo se piensa en la cultura romana como una continuación de la griega. Esto es cierto hasta
cierto punto. Los romanos importaron los aspectos culturales, en cuanto a instrucción escolar; pero
la educación moral, cívica y religiosa es propia, distinta a los griegos.
En cuanto a los valores romanos, la familia y la figura paterna es un rasgo base en la sociedad
romana. En la mayoría de las culturas, el padre asume la autoridad de la familia. En el caso
romano, era tan importante la autoridad paterna, que las leyes del Estado le permitían encarcelar,
azotar o incluso asesinar a sus propios hijos, siempre y cuando pudiera comprobar que eran
anormales o problemáticos. Por lo tanto, la educación de los hijos en la primera infancia dependía
del padre de familia. La madre también jugaba un papel de autoridad secundaria, era quien
enseñaba a los hijos los modales y costumbres sociales y además, detectaba las habilidades y
talentos para encaminarlos a las actividades que más les conviniese, ya fuera la milicia, el derecho
o cualquier otro oficio.
Al igual que la educación griega, la romana se caracterizaba por la severidad de los castigos
corporales.
La aculturación griega de los romanos inició alrededor del siglo III a. C., una vez derrotadas las
islas griegas.
El proceso de aculturación no fue inmediato, de hecho, existen testimonios que hablan sobre la
resistencia a la enseñanza de disciplinas como la gramática: No obstante, la escuela romana al
estilo griego triunfó en todo el imperio, gracias a que se institucionalizó, por lo que era obligatorio
para los romanos asistir a la escuela. Con el tiempo, las generaciones futuras nacieron asumieron
la aculturación griega como algo propio, algo romano.
2.3.3. Áreas del conocimiento de la educación romana
Las áreas del conocimiento que se enseñaban en las escuelas romanas, eran prácticamente las
mismas que en Grecia: alfabeto (leer y escribir), gramática (expresión oral y lectura de clásicos y
cultura general), música, matemáticas y astronomía, retórica, poesía, filosofía y educación física.
La enseñanza del alfabeto se manejaba desde los primeros años y se combinaba la enseñanza del
latín con la del griego, por lo que la mayoría de los romanos eran bilingües, al menos al principio de
la república romana.
El área de la música, en realidad, abarcaba el canto, la danza y la ejecución de instrumentos
musicales. A diferencia de los griegos, los romanos consideraban inconveniente que los varones
practicaran la danza, ya que en Roma la homosexualidad no se practicaba tan abiertamente como
en la Atenas clásica.
Por otro lado, las matemáticas comprendían también a la Geometría y la Astronomía; mientras
que la Retórica abarcaba el arte de convencer con la palabra y el conocimiento de las leyes
romanas. Por último, la poesía y la filosofía, al igual que en Grecia, eran consideradas las
disciplinas más elevadas. Pocos tenían acceso a la enseñanza de éstas y por lo regular, estaba
reservada para los nobles.
La educación física continuó la tradición griega de la gimnástica y juegos olímpicos, aunque ya no
conservaron ese nombre.
2.3.4. Educación y sociedad
La educación en la sociedad romana era pública. Por ende, el Estado no sólo estaba obligado a
garantizar el acondicionamiento de espacios para la instrucción, sino también del pago de un
salario para los profesores.
A pesar de la importancia que dio el Estado romano a la educación, ésta fue el blanco de severas
críticas por parte de la población romana. En primera instancia, el papel del maestro era ambiguo,
pues algunos lo consideraban indigno y otros decoroso.
Por otro lado, en la educación romana se tiene documentada una de las primeras críticas a la
educación. Existen testimonios en los que se acusa a la escuela de ser aburrida, cruel en los
castigos corporales y con contenidos alejados de la vida cotidiana.
Finalmente, hacia el siglo III d. C., el imperio romano entra en crisis. La extensión del imperio y su
burocracia llevó a la bancarrota a los emperadores romanos. La crisis económica empobreció a la
población romana, quienes fueron blanco fácil de la nueva religión cristiana, que predicaba valores
como la humildad y la pobreza, aspectos que correspondían con la realidad del pueblo romano.
Después de la conversión de los emperadores romanos al cristianismo, la educación romana de
fuerte influencia griega entró en decadencia. Roma caería en el siglo IV, pero ya para el siglo III, se
vislumbra la transición de la educación grecolatina a la cristiana medieval.