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Nacionalidad y Ciudadanía en Argentina

La Constitución Nacional de Argentina se estructura en dos partes: la dogmática, que incluye derechos y garantías, y la orgánica, que organiza el Estado. La nacionalidad se distingue entre sociológica y política, siendo esta última regulada por el derecho positivo, y se clasifica en nacionalidad por nacimiento, opción y naturalización. La reforma de 1994 modificó la terminología de 'ciudadanía' a 'nacionalidad', manteniendo la identidad entre ambos conceptos y estableciendo principios sobre la pérdida y la unidad de la nacionalidad.

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Nacionalidad y Ciudadanía en Argentina

La Constitución Nacional de Argentina se estructura en dos partes: la dogmática, que incluye derechos y garantías, y la orgánica, que organiza el Estado. La nacionalidad se distingue entre sociológica y política, siendo esta última regulada por el derecho positivo, y se clasifica en nacionalidad por nacimiento, opción y naturalización. La reforma de 1994 modificó la terminología de 'ciudadanía' a 'nacionalidad', manteniendo la identidad entre ambos conceptos y estableciendo principios sobre la pérdida y la unidad de la nacionalidad.

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UNIDAD 3:

Partes de la Constitución. Principios y normas aplicables a las nociones de nacionalidad,


ciudadanía y extranjería. Tratados, convenciones, acuerdos internacionales. Relaciones
del Estado Argentino con organizaciones internacionales (ONU, OEA).-

PARTES DE LA CONSTITICION NACIONAL

La Constitución Nacional se encuentra estructurada sobre la base de un sistema que le da unidad


orgánica al conjunto de disposiciones que la conforman, parte del núcleo de principios, valores y
creencias sobre el que se asienta y que le dan sentido a todas sus disposiciones.

Ese núcleo esta resumido en el Preámbulo. Dichos principios, creencias y valores son luego
desarrollados en la Primera Parte de la Constitución. Primera Parte: es la llamada parte dogmática
porque incluye los presupuestos, a modo de verdades que no requieren demostración, le dan
fundamento y contiene el Capítulo I: Declaraciones, Derechos y Garantías, Capitulo II: Nuevos
Derechos y Garantías. Segunda Parte: es la llamada parte orgánica se ocupa de la organización del
Estado. Titulo Primero: que se ocupa del Gobierno Federal (contiene una regulación en detalle de la
organización, atribuciones y funcionamiento de los tres poderes en sus tres secciones y los diversos
capítulos (Legislativo, Ejecutivo y Judicial) Titulo Segundo: sobre los gobiernos de provincia. La
reforma de 1994 ha agregado 17 disposiciones transitorias en un capítulo especial introducido al final
del texto. La sistematización es la siguiente:

LA NACIONALIDAD Y LA CIUDADANÍA. Su caracterización general


Para comprender nuestro punto de vista, adelantamos desde ya que conviene distinguir: a) la
nacionalidad a secas, o si se quiere, nacionalidad “sociológica”, como realidad y vínculo sociológicos
y espontáneos, que no dependen del derecho positivo de los estados; b) la “nacionalidad política”,
como calificación derivada del derecho positivo de los estados, y adjudicada por él como cualidad a
los individuos, pudiendo o no coincidir con la nacionalidad a secas.
En un sentido científico, que corresponde a la sociología ya la ciencia política, la nacionalidad
caracteriza a un hombre por el vínculo que lo une a una “nación”. Una nación ya sabemos que no es
un estado, ni se identifica o confunde con él. Esa nacionalidad se adquiere espontáneamente, por la
pertenencia a una “nación”, y no aun “estado”. No depende del derecho positivo , ni, por ende, del
derecho constitucional.
Sin embargo, como observamos que el derecho constitucional (tanto comparado como argentino)
regula la nacionalidad de los hombres, y que tal nacionalidad de un hombre depende de lo que el
derecho positivo establece, nos preguntamos: ¿qué es esta nacionalidad dependiente de lo que el
derecho prescribe?
En primer término, si un hombre tiene una nacionalidad conforme al derecho vigente, esa
nacionalidad de su nacionalidad que, a falta de otra palabra, necesita que le adicionemos el calificativo
de“política”.
a) La nacionalidad política es la que un hombre tiene conforme al derecho positivo que se la adjudica,
y la definiríamos como la situación jurídica con que un hombre es investido por el derecho positivo
del estado en relación al mismo “estado”, según un criterio que aquel derecho adopta (por ej.,el lugar
de nacimiento, o la nacionalidad paterna, o la naturalización, o el domicilio, etc.).Estamos ante los
sistemas del “ius soli” y del “ius sanguinis”.
b) Doctrinariamente, la ciudadanía (pese a que nuestra constitución la identifica con la nacionalidad
“política”) es una cualidad jurídica (o condición jurídica) del hombre que consiste en un “status”
derivado del derecho positivo, cuyo contenido está dado por el ejercicio de los derechos políticos.
La nacionalidad y la ciudadanía en nuestro derecho constitucional: sus clases
a) que la nacionalidad a secas (o “sociológica”) no es materia regulada por él:
b) que él regula la nacionalidad política;
c) que en el texto de la constitución, se identifica la nacionalidad “política” con la ciudadanía.

La ley 346, y la reforma constitucional de 1994


La ley 346, restablecida en su vigencia después de derogársela 21.795 del año 1978, reguló la
nacionalidad (política) o ciudadanía, distinguiendo tres clases: a) por nacimiento; b)por opción; c)
por naturalización.
Después de la reforma de 1994, el actual art. 75 inc.12 de la constitución, menciona entre las
competencias del congreso, la de “dictarle y es general es para toda la Nación sobre naturalización y
nacionalidad, con sujeción al principio de nacionalidad natural y por opción en beneficio de la
argentina”.
a) La nacionalidad por nacimiento, que se puede llamar también nativa, natural, o de origen,
proviene de una imposición de la constitución, cuyo art. 75 inc.12 se refiere a la competencia del
congreso para legislar sobre “naturalización y nacionalidad, con sujeción al principio de nacionalidad
natural”. Es el sistema del “ius soli” (en virtud del cual, por aplicación operativa y directa de la
constitución, son argentinos todos los nacidos en territorio argentino).
b) La nacionalidad por opción alcanza a los hijos de argentinos nativos que nacen en el extranjero, y
que “optan” por la nacionalidad paterna o materna argentina. La ley 346 asumió aquí el sistema del
“ius sanguinis” (por la nacionalidad de los padres)
c) La nacionalidad por naturalización es la que se confiere al extranjero que la peticiona de acuerdo
a determinadas condiciones fijadas por el art.20 de la constitución, que admiten amplia
reglamentación legal.
La novedad que introduce la reforma de 1994 en el art.75 inc.12 de la constitución consiste en haber
sustituido el vocablo “ciudadanía” por el de nacionalidad, y en haber añadido que la ley de
naturalización y nacionalidad debe sujetarse a dos pautas: a) el principio de nacionalidad natural (o
ius soli), y b) el principio de opción en beneficio de la opción por la argentina, que parece referido a
favor de quienes nacen en el extranjero, pero son hijos de argentinos nativos (ius sanguinis).
Hasta ahora, tal nacionalidad por opción proveniente de la ley 346 fue reputada por nosotros como
inconstitucional, por contrariar al principio del ius soli, pero a partir de ahora esa inconstitucionalidad
se ha subsanado. Ello configura una hipótesis inversa a la de la inconstitucionalidad sobreviniente,
precisamente porque la anterior inconstitucionalidad por discrepancia entre la ley y el texto
constitucional previo a la reforma, ha desaparecido en virtud de la última.

La subsistencia de la identidad constitucional entre nacionalidad y ciudadanía


La circunstancia de que en el inc.12 del art. 75 se haya cambiado la palabra “ciudadanía” por
“nacionalidad” no alcanza a desvirtuar la interpretación que siempre hicimos acerca de la identidad
que en nuestra constitución (antes de la reforma) había entre ciudadanía y nacionalidad. Queremos
decir que también después de la reforma siguen siendo lo mismo: todo nacionales, por ese hecho, a
la vez y siempre ciudadano, aunque no titularice derechos políticos. ¿Porqué? Porque tal identidad
deriva de otros artículos distintos al actual art.75inc.12,que no han sido modificados, como por
ejemplo el 8º y el 20, y que ha y que integrar y compatibilizar con una interpretación armónica y
sistemática.
Es cierto que la variación de vocablo que ha introducido la reforma podría inducir a creer que se ha
querido distinguir—como es bueno hacerlo en el plano de la doctrina científica—entre nacionalidad
y ciudadanía, y que ahora nuestra constitución reformada diferencia una de otra, porque alguna razón
tiene que haber inducido a sustituir “ciudadanía” por “nacionalidad”. No obstante, como la
constitución es un todo homogéneo cuyas normas no deben comprenderse aisladamente ni
desconectadas del contexto, al art.75 inc.12 no es válido atribuirle el sentido de neutralizar ni arrasar
la clara equivalencia de ambas voces que surge de normas no reformadas que acabamos decir.
En efecto, es imposible que el art. 20 haya dejado de significar que los derechos civiles quedan
reconocidos por la constitución a todos por igual; si acaso a partir de la reforma la ciudadanía fuera
algo distinto de la nacionalidad, al art. 20 habría que tener lo como remitiendo a derechos civiles que
recién se investirían cuando el nacional se convirtiera en ciudadano, con la consecuencia de que el
nacional que no fuera todavía ciudadano quedaría destituido de esos derechos, lo cuales absurdo. Lo
mismo cabe decir del art.8º. En contra de este mantenimiento de las inonimia constitucional entre
ciudadanía y nacionalidad se podrá levantar otro argumento de objeción, alegando que el nuevo art.
39 reconoce el derecho de iniciativa a los “ciudadanos” (y no a los nacionales) pero bien puede
armonizarse esta adjudicación de un derecho que es político con la subsistencia en la constitución de
la igualdad gramatical y conceptual entre ciudadanía y nacionalidad, y decir entonces que el derecho
“político” de iniciativa legislativa ha sido concedido por la reforma a los “ciudadanos” con el sentido
de que, por ser precisamente un derecho político, sólo le cabe a los nacionales que están “en ejercicio”
de los derechos políticos y no a quienes aún no son titulares de ellos, pese a ser también ciudadanos
en virtud de su nacionalidad.
La nacionalidad “por naturalización”.
La nacionalidad por naturalización es voluntaria: el art. 20 de la constitución estipula que los
extranjeros no están obligados a admitir la ciudadanía (observe se que aquí otra vez el texto de la
constitución usa la palabra “ciudadanía” como sinónimo de “nacionalidad”); pero obtienen la
nacionalización residiendo dos años continuos en el país, pudiendo la autoridad acortar ese término
en favor de quien lo solicite, alegando y probando servicios a la república.
Esto quiere decir que no haya adquisición automática ni obligatoria de la nacionalidad para los
extranjeros. Es un derecho que se les da, por si ellos desean ejercerlo, pero no un deber que se les
impone, y es inconstitucional toda norma que en forma compulsiva o automática tenga por efecto
naturalizara extranjeros como nacional es argentinos.
La pérdida de la nacionalidad
a) La nacionalidad “natural” (“ius soli”) que impone nuestra constitución formal no puede
perderse. Ello significa que ningún a ley puede establecer causales ni mecanismos de
privación o de pérdida de aquella nacionalidad. Estaríamos ante soluciones inconstitucionales
si el lo ocurriera.
Esto esa sí porque, si bien la ley puede reglamentarla adjudicación de la nacionalidad natural
(conforme al art.75 inc.12), esta nacionalidad nace directa y operativamente de la constitución a favor
de los nacidos en territorio argentino, lo que quiere decir que la reglamentación tiene el deber de
atribuir tal nacionalidad, y no dispone de espacio para prever válidamente su pérdida.
Solamente admitimos que, de acuerdo al derecho internacional público, personas nacidas en
Argentina carezcan de nacionalidad argentina cuando concurren hipótesis de inmunidad diplomática
(por ej., hijos de miembros del servicio exterior extranjero) o de permanencia en nuestro territorio de
sus padres extranjeros por motivos de servicios asignados por su país de origen.
b)La nacionalidad “por naturalización” puede estar sujeta a pérdida por causales razonablemente
previstas en la ley.
El extranjero que se naturaliza argentino pierde su nacionalidad extranjera en nuestro derecho interno,
salvo tratados internacionales leído multinacionalidad.
c)La nacionalidad “por opción” (aunque se la asimile a la nativa), puede estar sujeta a pérdida, porque
constitucionalmente no es nacionalidad nativa; si se obtiene voluntariamente, su adquisición no surge
operativamente de la constitución, ni es—por consecuencia—irrevocable.

La “pérdida” de la “ciudadanía”
Sino puede perderse la nacionalidad nativa que da dicho simultáneamente que es imposible crear
causales de pérdida de la ciudadanía nativa (que es lo mismo).
En cambio, es válido que mediante ley o tratados razonables se prevean causales de suspensión en el
ejercicio de los derechos políticos (porque ello no equivale a suspensión de la ciudadanía), tanto para
los argentinos nativos como para los naturalizados.
Cuando la nacionalidad por naturalización o por opción (que equivalen a ciudadanía) se pierden, se
pierde la correspondiente ciudadanía (que es lo mismo).

La “unidad” de nacionalidad
Nuestro derecho interno acoge el principio de unidad de nacionalidad, o sea que una persona sólo
inviste “una” nacionalidad única, en virtud de los cuales nacional por nacimiento, por opción, o por
naturalización (argentina),o es extranjera.

La doble nacionalidad
No hallamos óbice constitucional para que Argentina admita en nuestro derecho interno la doble o
múltiple nacionalidad, cuya concertación más frecuente deriva de tratados internacionales. La única
veda constitucional es la que impide que en ellos se prevea, en tales casos, la pérdida de la
nacionalidad argentina nativa.
La “ciudadanía provincial”
La nacionalidad (o ciudadanía) es una sola para todo el país. En nuestro derecho constitucional no
hay nacionalidad ni ciudadanía provinciales. Los ciudadanos de cada provincia — dice el art. 8º de
la constitución—gozan de todos los derechos, privilegios e inmunidades inherentes al título de
ciudadano en las demás.
Este principio significa que las provincias no pueden modificar la condición de ciudadano en perjuicio
de los ciudadanos de otras, ni en beneficio de los ciudadanos de ellas, porque en definitiva todos
tienen una sola ciudadanía (o nacionalidad), que no es provincial, sino “estatal”(o federal).
Sin que se excepcióne ni vulnere dicha regla, el derecho público de cada provincia puede, al regular
sus instituciones de gobierno, establecer que sólo los que han nacido o tienen residencia en ella reúnen
la condición para acceder a determinados cargos, como también asignar las inmunidades locales a
determinadas funciones (por ej., a la de legislador provincial). En cambio, el ciudadano de la
provincia “A” no puede invocar en la provincia “B” inmunidades que inviste en su provincia, ni
aspirara que la provincia “B” le confiera las que ésta otorga en su jurisdicción.
De tal modo, el art.8º ha de interpretarse como una norma que consagra la igualdad de todos los
ciudadanos en todas las provincias, conforme al “status” uniforme que proviene de la nacionalidad
única regulada por el estado federal.
La nacionalidad por matrimonio
No es constitucional, a nuestro juicio, el principio de que la mujer casada adquiere la nacionalidad
de su marido, porque significa adjudicarse la compulsivamente, en detrimento de la adquisición
voluntaria.
El art. 9.1 de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la
Mujer, que tiene jerarquía constitucional en virtud del art. 75 inc.22, sirve ahora de sustento a nuestra
tesis.
En cambio, después de la reforma constitucional de 1994, que en el art.75 inc.12 prevé la “opción”
en beneficio de la nacionalidad argentina, creemos que no sería inconstitucional (como sí entendimos
que lo era antes) establecer que el matrimonio con persona argentina nativa autoriza al cónyuge que
no lo es a optar por la nacionalidad argentina del otro.

Los tratados internacionales sobre derechos humanos


En los tratados internacionales sobre derechos humanos que por el art. 75 inc.22 revisten jerarquía
constitucional hay normas sobre nacionalidad que integran el plexo de nuestro sistema interno de
derechos.
Así, la Convención de San José de Costa Rica establece que toda persona tiene derecho a una
nacionalidad (art.20.1), y que a nadie se privará arbitrariamente de su nacionalidad, ni del derecho a
cambiarla (art.20.3); toda persona tiene derecho a la nacionalidad del estado en cuyo territorio nació,
sino tiene derecho a otra (art.20.2).
El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos enuncia en su art. 24.3 que todo niño tiene
derecho a una nacionalidad. En forma similar, el art.7º.1 de la Convención sobre los Derechos del
Niño.
Normas sobre nacionalidad hay también en las dos convenciones sobre la eliminación de todas las
formas de Discriminación Racial y de Discriminación contra la Mujer.

Ley Nº 346
CIUDADANÍA Y NATURALIZACIÓN

(Texto actualizado con las modificaciones de las leyes Nº 10.256 y 16.801)


Título I – De los argentinos Artículo 1º - Son argentinos:
1º. Todos los individuos nacidos, o que nazcan en el territorio de la República, sea cual fuere la
nacionalidad de sus padres, con excepción de los hijos de ministros extranjeros y miembros de la
legación residentes en la República.
2º. Los hijos de argentinos nativos, que habiendo nacido en país extranjero optaren por la ciudadanía
de origen. 3º. Los nacidos en las legaciones y buques de guerra de la República.
4º. Los nacidos en las repúblicas que formaron parte de las Provincias Unidas del Río de la Plata,
antes de la emancipación de aquellas, y que hayan residido en el territorio de la Nación, manifestando
su voluntad de serlo.
5º. Los nacidos en mares neutros bajo el pabellón argentino.
Título II – De los ciudadanos por naturalización
Art. 2º- Son ciudadanos por naturalización
1º. Los extranjeros mayores de 18 años, que residiesen en la República dos años continuos y
manifestasen ante los jueces federales de sección su voluntad de serlo.
2º. Los extranjeros que acrediten ante dichos jueces haber prestado, cualquiera que sea el tiempo de
residencia, alguno de los servicios siguientes:
1) Haber desempeñado con honradez empleos de la Nación o de las provincias, dentro o fuera de
la República.
2) Haber servido en el ejército o en la escuadra, o haber asistido a una función de guerra en defensa
de la Nación.
3) Haber establecido en el país una nueva industria, o introducido una invención útil.
4) Ser empresario o constructor de ferrocarriles en cualquiera de las provincias.
5) Hallarse formando parte de las colonias establecidas o que en adelante se establecieran, ya sea
en territorios nacionales o en los de las provincias, con tal que posean el ellas alguna propiedad raíz.
6) Habitar o poblar territorio nacionales en las líneas actuales de frontera o fuera de ellas.
7) Haberse casado con mujer Argentina en cualesquiera de las provincias.
8) Ejercer en ellas el profesorado en cualesquiera de los ramos de la educación o de la industria.

Art. 3º - El hijo del ciudadano naturalizado que fuere menor de edad, al tiempo de la naturalización
de su padre, y hubiese nacido en país extranjero, puede obtener del juez federal la carta de ciudadanía
por el hecho de haberse enrolado en la Guardia nacional, en el tiempo que la ley dispone.
Art.4º - El hijo de ciudadano naturalizado en país extranjero, después de la naturalización de su padre,
puede obtener su carta de ciudadanía, si, viniendo a la República, se enrola en la Guardia nacional a
la edad que la ley ordena.
Título III: Procedimientos Y requisitos para adquirir la carta de ciudadanía.
Art. 5º- Los Hijos de argentinos nativos, nacidos en el extranjero que optaren por la ciudadanía de
origen, deberán acreditar ante el juez federal respectivo, su calidad de hijo argentino.
Art. 6º- Los extranjeros que hubiesen cumplido las condiciones de que hablan los artículos anteriores,
obtendrán la carta de naturalización que les será otorgada por el juez federal de sección ante quién la
hubiesen solicitado.
Título IV – De los derechos políticos de los argentinos.
Art.7º- Los argentinos que hubieren cumplido la edad de 18 años, gozan de todos los derechos
políticos conforme a la Constitución y a las leyes de la República.
Art.8º - No podrán ejercerse en la República los derechos políticos por los naturalizados en país
extranjero; por los que hayan aceptado empleos u honores de gobiernos extranjeros sin permiso del
Congreso; por los quebrados fraudulentos, ni por los que tengan sobre sí sentencia condenatoria que
imponga pena infamante o de muerte.
Art. 9º - Sólo el Congreso puede acordar rehabilitación a los que hubiesen perdido el ejercicio de la
ciudadanía.
Título V – Disposiciones generales.
Art. 10 - La carta de ciudadanía, así como las actuaciones para obtenerla, serán gratuitas.
Los extranjeros podrán acreditar las circunstancias de edad y extranjería con la sola presentación de
la cédula de identidad otorgada por la policía, o del pasaporte de su país originario visado por el
cónsul argentino en el lugar. Igualmente podrán justificar las referidas circunstancias con un acta de
estado civil en que hayan intervenido contrayendo matrimonio o denunciando o reconociendo hijos
en el país con anterioridad a la sanción de la presente ley.
Art. 11 - Por el Ministerio del Interior se remitirá a todos los jueces de sección el suficiente número
de ejemplares impresos de carta de ciudadanía, de modo que sean otorgadas bajo una misma fórmula.
Los jueces que reciban el pedido de ciudadanía dentro de término de tres días solicitarán de oficio
todo informe o certificado que consideren conveniente requerir a la Dirección Nacional de
Migraciones, a las autoridades policiales, a cualquier otra repartición pública o a particulares, y se
expedirán otorgando o denegando la carta de ciudadanía con los elementos de juicio que obren en
autos en un término máximo de noventa días.
Título VI – Disposiciones transitorias.
Art. 12 - Los hijos de argentino nativo y los extranjeros que están actualmente en el ejercicio de la
ciudadanía argentina, son considerados como ciudadanos naturales o naturalizados, sin sujeción a
ninguno de los requisitos establecidos por esta ley, debiendo únicamente inscribirse en el Registro
Cívico Nacional.
Art. 13 – Quedan revocadas todas las disposiciones en contrario a la presente ley.
Art. 14 – Comuníquese, etc.
DECRETO del 19 de diciembre de 1931.- Reglamentación de la ley 346, ciudadanía argentina.
Art. 1º - Las circunstancias de edad y extranjería exigidas por la ley, serán acreditadas con la partida
de nacimiento legalizada por el cónsul argentino del lugar y debidamente autorizada por el Ministerio
de Relaciones Exteriores.
Art. 2º - En ausencia de la partida de nacimiento, sólo se admitirá prueba supletoria autenticada en la
forma del artículo anterior, previa justificación sumaria de que en el país de su procedencia dicho
medio de prueba es admisible.
Art. 3º - La residencia de 2 años en el país será inmediata y continua, debiendo especificar el
peticionante cada uno de los lugares donde haya estado domiciliado, acreditándose aquella por medio
de sumaria información de testigos, que deben previamente acreditar su identidad, y por certificado
de inmigración u otra fehaciente.
Art. 4º - La residencia y el concepto de vida y costumbres, deben además acreditarse mediante
información levantada por la autoridad policial de cada uno de los lugares en que el solicitante haya
estado domiciliado. La autoridad policial informará asimismo sobre la conducta y domicilio de los
testigos ofrecidos. En estas informaciones hará constar el nombre y domicilio de los empleados
policiales intervinientes.
Art. 5º - La actividad que desempeñe el recurrente será acreditada con certificado de trabajo ratificado
ante el juez secretaría actuante, del que conste que no haya sido denegada o anulada en otra
jurisdicción la ciudadanía al solicitante.
Art. 7º - A los fines de los informes precedentes, el registro electoral llevará anotación detallada de
las denegaciones de carta de ciudadanía, debiendo a este efecto los señores jueces de todas las
secciones hacer las comunicaciones correspondientes.
Art. 8º- Los extranjeros naturalizados que hagan uso de su anterior nacionalidad, quedan
comprendidos en lo dispuesto por el art. 8º de la ley 346, procediéndose sin previo trámite a su
eliminación de los padrones cívicos, no pudiendo ser rehabilitados en el uso de los derechos políticos
sino por el Congreso nacional.
Art. 9º - Los cónsules argentinos harán saber el Ministerio de Relaciones Exteriores cuando tengan
conocimiento de que un naturalizado argentino haga uso de la doble nacionalidad, siendo esta
comunicación elevada al procurador fiscal en turno, a sus efectos.
En el caso de los cónsules radicados en los países comprendidos por la ley número 3.308 (art.
Adicional al tratado de amistad, comercio y navegación con Suecia y Noruega de año 1885) y ley
8.111 (Convención de Río de Janeiro del año 1906), comunicarán las fechas de repatriación de los
ciudadanos naturalizados.
Art. 10º- Los extranjeros designados en el art. 2º de la ley 346, al tiempo de solicitar su naturalización,
deben reunir los siguientes requisitos personales:
a) Ser capaz según las leyes de la República; b) Haber observado conducta irreprochable;
c) Contar con medios propios de subsistencia; d) No haber sufrido condena infamante o por
delitos contra la propiedad o por falsificación en general o por apropiación o malversación de caudales
públicos, sea que hubiesen sufrido condena, que hubiesen sido indultados, conmutados o amnistiados;
e) Saber expresarse inteligiblemente en idioma castellano;
f) No profesar doctrinas o estar afiliados a sectas que combatan la forma de gobierno de la
República.
Art. 11º - Los extranjeros comprendidos en el art. 2º de la ley 346, se presentarán personalmente por
escrito en duplicado al señor juez federal o letrado del territorio de su domicilio, expresando el
nombre y apellido del compareciente, edad, estado, peculiaridades personales, ocupación, lugar de
nacimiento, designando pueblo, provincia, ciudad, nación, religión, en caso de tenerla, último
domicilio en el exterior, fecha de llegada a la República, nombre del buque si fuera posible, nombre
domicilio y ocupación de dos testigos mayores de edad que sepan leer y escribir, residencia en la
jurisdicción del juzgado y que no se haya ausentado del país durante dos años anteriores a su
declaración, quienes depondrán sobre la moralidad del compareciente, y también sobre su edad,
nacionalidad y residencia.
Art. 12º - Uno de los ejemplares presentados será remitido a la autoridad policial respectiva, a los
fines de los informes establecidos en los arts. 4º y 5º.
Art. 13º - La fórmula de juramento exigido por la ley 10.256, será del siguiente tenor: “Juráis por la
patria y vuestro honor, respetar fielmente la Constitución de la República y las instituciones por ella
consagradas”.
Si en el acto de juramento o alguna otra oportunidad, el juez constata la ausencia del requisito exigido
por el art. 6º, ordenará el archivo de las actuaciones.
Art. 14º - Cuando además de los casos previstos por las leyes 3.308 y 8.111 y por el art. 22 de la ley
11.386, en la obtención de la ciudadanía haya mediado falsa declaración u ocultación de ciertos
hechos importantes, o la persona a la cual ha sido acordada la ciudadanía realizase actos que
determinen su indignidad pública, importen un quebrantamiento del juramento de fidelidad prestado
a la República, lesionen su crédito o el de su gobierno en el exterior, los procuradores fiscales
solicitarán ante la autoridad judicial respectiva la cancelación de la carta de ciudadanía.
Art. 15º - El procedimiento para tramitar la cancelación de la carta se substanciará por los mismos
trámites establecidos para su obtención, en juicio sumarísimo, verbal y actuado.
Art. 16º - En todas las cuestiones que susciten los procuradores fiscales en primera instancia, en lo
relativo a la aplicación de este decreto, los procuradores de las instancias superiores deben mantener
los recursos deducidos, limitándose en caso de discrepancia a excusarse o salvar opinión.

La protección de nacionales y extranjeros

Nacionales y extranjeros gozan de los mismos derechos civiles; así surge del artículo14, que al
reconocer esos derechos los titulariza en los habitantes; y de la expresa afirmación del art. 20: “los
extranjeros gozan en el territorio de la nación de todos los derechos civiles del ciudadano”.
La equiparación nos permite anticipar que en la población de nuestro estado todos los hombres son
iguales; a) en libertad jurídica, capacidad jurídica, y derechos; b)en su calidad de personas; y c)sin
acepción de nacionalidad, raza, religión,etc.
La protección a los extranjeros en territorio argentino alcanza a bienes y capitales radicados en su
territorio, aunque sus propietarios no sean habitantes. Alcanza asimismo o a las personas colectivas
o jurídicas (es decir no físicas), tanto en el caso de que se acepte que dichos entes tienen nacionalidad
como en el de admitirse que solamente tienen domicilio.
También conviene destacar que, conforme a la jurisprudencia de la Corte, cualquier persona, sea
habitante o no, que por razón de los actos que realiza en el territorio del país queda sometida a su
jurisdicción, queda también y por ese solo hecho, bajo el amparo de la constitución y de las leyes del
estado.

EL DERECHO CONSTITUCIONAL DE LOS EXTRANJEROS


El ingreso y la admisión
Normalmente, el primer aspecto de la vinculación de un extranjero con nuestro estado está dado por:
a) el derecho de entrar en su territorio,y b)la admisión por parte del estado. Aunque el art.14 se refiere
al derecho de los “habitantes” de entrar al país (y el extranjero que nunca ha entrado no es todavía
habitante), debe reconocérsele que tiene ese derecho, incluso a tenor de la amplia convocatoria que
hace el preámbulo a todos los hombres del mundo que quieran habitar en nuestro estado.
El derecho de ingreso, y el consiguiente de admisión, no son absolutos. El ingreso no consiste en una
mera entrada física que coloca al extranjero material y geográficamente dentro del territorio. El
ingreso se institucionaliza, al contrario, mediante condiciones razonables que la ley establece, y con
cuya verificación y aceptación se produce la “admisión” con fines de una cierta permanencia (lo cual
no excluye algún tipo de control sobre la entrada de extranjeros en calidad de simples “transeúntes”).
La jurisprudencia de nuestra Corte Suprema tiene reconocida la facultad del estado para reglar y
controlar el ingreso de extranjeros conforme con los preceptos constitucionales, del modo y en la
medida que lo re quiera el bien común en cada circunstancia. Este derecho de regular y condicionar
la admisión de extranjeros no es incompatible—dice la Corte— con los derechos individuales que
ampara la constitución.
En el derecho constitucional material se acepta que el estado que puede regular y controlar el ingreso
de extranjeros, puede expulsarlos. Incluso, ello se considera una norma del derecho internacional
público consuetudinario. Como lo explicaremos por separado, no estamos de acuerdo con tal criterio
en materia de expulsión.

El asilo político
La admisión de extranjeros guarda cierta relación con el tema a fín del asilo de exiliados políticos.
No obstante, las normas que rigen al asilo político son de naturaleza diferente y especial, habiéndose
situado normalmente en el campo del derecho internacional público.
El derecho a buscar y recibir asilo en territorio extranjero está reconocido en la Convención
Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José de Costa Rica) en caso de persecución por
delitos políticos o comunes conexos con los políticos, de acuerdo al derecho interno de cada estado y
a los tratados internacionales (art.22.7).
Los refugiados
Debe también tenerse en cuenta el llamado derecho de refugiados, que se refiere—como derecho
internacional que es—a la protección de personas que han debido abandonar su país de origen a causa
de temor es fundados de persecución por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a
determinado grupo social, u opiniones políticas.
La Convención sobre Derechos del Niño contempla el caso del refugiado en el art. 22.
La inmigración
La entrada y admisión de extranjeros se relaciona con la inmigración. Nuestra constitución implanta
una política inmigratoria amplia y humanista, a tono con las pautas del preámbulo y con el
pensamiento de Alberdi en la materia. El art. 25 impone al gobierno federal la obligación de fomentar
la inmigración, y prohíbe restringir, limitar o gravar con impuestos la entrada de extranjeros que
traigan por objeto labrar la tierra, mejorar las industrias, e introducir y enseñar las ciencias y las artes.
¿Qué criterio es el que revela dicha fórmula de la constitución? Reparemos en que al propiciar la
inmigración, el mismo art. 25 ha calificado a esa inmigración como europea. Todo ello nos demuestra
que la política inmigratoria se dirige a estimular el ingreso de extranjeros que responden aun tipo de
cultura y que vienen al paso con fines útiles. Diríamos, entonces: una inmigración calificada y útil,
según la idea de progreso que anima a la constitución, ya espíritu el alberdiano que le sirvió de
inspiración.
Cuando hablamos de inmigración europea, no debemos ceñir él adjetivo a una dimensión puramente
geográfica. El constituyente aludió a Europa porque era, en su época, la parte del mundo con la que
reconocía mayor afinidad de cultura y de estilo, y la parte del mundo de donde podían provenir los
contingentes inmigratorios. Pero manejando una interpretación histórica y dinámica de la
constitución, hoy hemos de admitir que en el art. 25 su autor pensó en una inmigración apta para el
progreso moral y material de nuestra comunidad, y que por ende, no se descarta la inmigración “no
europea” que reúne similares condiciones de idoneidad que la individualizada como europea en1853.
Las pautas sobre inmigración son aplicables, en principio, no sólo a la inmigración masiva o plural,
sino también al ingreso individual de extranjeros.
La permanencia y la expulsión de extranjeros
a) Los residentes “ilegales” son los que ingresan y permanecen en territorio argentino sin haberse
sometido a los controles de admisión reglamentarios y razonables, o que se quedan en él después de
vencer el plazo de la autorización de permanencia concedida al entrar. Puede negárseles el ejercicio
de algunos derechos (trabajar, comerciar, ejercer industria, abrir cuenta bancaria,etc.), pero no otros;
así, es imposible negar que gozan del derecho a la vida o a la salud (si alguien los mata o lesiona, el
acto es punible); como es imposible decir que si acaso se hacen parte en juicio se les pueda negar la
garantía del debido proceso y de la defensa; o que se pueda allanar sus domicilios; o confiscarles la
propiedad que posean (por ej.,el dinero que llevan encima o tienen en su vivienda).
b) Los residentes “temporarios” son los que han recibido autorización para permanecer legalmente
durante un lapso determinado, a cuyo término deben salir del país sino se les renueva la residencia o
si no se los reconoce como residentes “permanentes”.
c)Los residentes “permanentes”(así considerados reglamentariamente) son habitantes, porque su
permanencia es legalmente regular.
El derecho judicial de la Corte permite interpretar que quien ingresa y/o permanece ilegalmente en
nuestro territorio puede bonificar el vicio y adquirir calidad de “habitante” si, no expulsado
inmediatamente después de su ingreso, acredita durante el lapso de permanencia ilegal su buena
conducta.
Latamente, puede involucrarse en el término “ expulsión” toda salida de una persona que se encuentra
en territorio argentino, dispuesta coactivamente por el estado, tanto si su presencia es legal como si
es ilegal.
Alguna jurisprudencia de la Corte ha considerado que la facultad de expulsar es paralela a la de
impedir la entrada de extranjeros que no reúnen las condiciones fijadas por la ley. No obstante, cabe
hacer distinciones.
a.-Como principio, la expulsión de extranjeros es considerada por nosotros como inconstitucional,
porque implica violar la igualdad civil de derechos que la constitución reconoce a nacionales y
extranjeros. Si el nacional no es expulsable, no puede serlo el extranjero, que por el art. 20 se
encuentra equiparado en sus derechos. Acá juega el derecho de “permanecer” en el país, reconocido
en el art.14.
b)A la ante dicha inconstitucionalidad se puede sumar la que deriva de leyes que autorizan la
expulsión mediante un procedimiento administrativo, en el que no se garantiza el derecho de defensa,
y contra cuya decisión no se prevére visión judicial.
c)Si el extranjero ha entrado ilegalmente al país sin cumplir —o violando—reglamentaciones
razonables sobre el ingreso, no es inconstitucional que, previa declaración administrativa sobre la
ilegalidad del ingreso o de la permanencia, se ordene la expulsión, a condición de que,
mínimamente:c’) se otorgue al imputado la oportunidad de defensa y prueba; c’’) la resolución
expulsatoria sea revisable judicialmente;
c’’’) la medida se adopte con inmediatez razonable respecto del ingreso ilegal.
En realidad, en el caso del inc. c) no se trata de una expulsión en sentido genuino, sino de un control
“a posteriori” del ingreso ilegal o clandestino, que suple al que no pudo llevarse a cabo en el momento
de la entrada (por evasión u ocultamiento del extranjero, que no se sometió a las condiciones
reglamentarias de ingreso o admisión).
d) Pese al ingreso ilegal o clandestino, el extranjero que ha adquirido la calidad de habitante no puede
ser posteriormente expulsado.
e)Si el extranjero entra y es admitido legalmente con residencia y radicación transitorias, el estado
puede negar a su vencimiento la radicación definitiva, pero su decisión de no autorizar la permanencia
debe satisfacer mínimamente los siguientes requisitos: e’) la razonabilidad de la denegatoria;
e’’)oportunidad de defensa y prueba para el interesado; e’’’) posibilidad de revisión judicial de la de
negatoria.
f)El extranjero que después de su radicación legal en el país se ausenta de él, tiene derecho a regresar
en calidad de habitante.
En materia de expulsión de extranjeros, su admisibilidad ha producido una mutación constitucional
violatoria de la constitución formal, aun cuando pueda contar a su favor con el aval del derecho
internacional público.
En el derecho judicial de la Corte, que ha aceptado la facultad de expulsión de extranjeros, también
se han descalificado denegatorias de permanencia o radicación que se consideraron arbitrarias
Nuestra opinión acerca de la inconstitucionalidad de la expulsión de extranjeros abarca también los
supuestos en que la medida se adopta por delitos cometidos en la república, o por actividades
peligrosas para la tranquilidad y la seguridad públicas, y tanto si el extranjero se halla legalmente en
el país como ilegalmente (porque si su permanencia es ilegal, la salida compulsiva sólo se puede
ordenar para suplir la falta de control en el ingreso, pero no por actos cumplidos en el país después
de entrar en él).
El extranjero que se naturaliza “argentino” deja de ser extranjero y adquiere nacionalidad argentina,
por cuya razón es obvio que su situación no encuadra en el tema de expulsión de “extranjeros” La
salida compulsiva de extranjeros se vincula marginalmente con la extradición que, con respecto a
extranjeros que se encuentran en nuestro territorio, de mandan otros estados. La extradición tiende a
regular se dentro del derecho internacional público, mediante tratados bilaterales y tratados
colectivos.
Los tratados internacionales de derechos humanos
Debemos analizar si las previsiones que en el derecho internacional incorporado al derecho argentino
habilitan al estado a expulsar extranjeros, implican una permisión de la que nuestro país puede
prevalerse lisa y llanamente. El Pacto de San José de Costa Rica y el Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos, que tienen la misma jerarquía de la constitución, contienen normas permisivas de
la expulsión de extranjeros (arts.22y13,respectivamente), bien que la rodean de garantías.
Téngase en cuenta que hemos sostenido que en el derecho constitucional argentino es inconstitucional
la expulsión de extranjeros. Entonces se abre la disyuntiva: el derecho interno la impide, y el derecho
internacional la admite.
Para tomar partido, acudimos al art. 29 inc. b) de la Convención Americana de Derechos Humanos,
conforme al cual ninguna norma de ella puede interpretarse en el sentido de limitar el goce y ejercicio
de cualquier derecho o libertad que pueda estar reconocido (entre otras fuentes ) por las leyes de los
estados-parte. Entonces, si en el derecho argentino hay impedimento constitucional para expulsar
extranjeros, bien cabe afirmar que la permisión que contiene el tratado debe ceder al mejor derecho
a la“no expulsión” que surge de nuestra constitución, porque la norma del tratado no se puede
interpretar en sentido de limitar un derecho oriundo del ordenamiento interno del estado. En tal forma
nuestra opinión es ésta: los tratados que permiten la expulsión de extranjeros no pueden invocarse
ni aplicarse en nuestra jurisdicción interna porque el propio derecho intenacion al que la autoriza
hace prevalecer, en el caso, el mejor derecho que surge del derecho interno.
En otros tratados con jerarquía constitucional hay normas que para casos especiales limitan o
prohíben la facultad del estado para expulsar, extraditar o de volver personas a otro estado (por ej.: la
convención contra la tortura en el art. 3º y el propio Pacto de San José en el art. 22.8).

EL ESTADO ARGENTINO Y LAS RELACIONES INTERNACIONALES:


Nuestra Constitución Nacional con la reforma de 1994 ha efectuado un reconocimiento en el Art. 75
Inc. 22 de determinados tratados internacionales. Los tratados 25 internacionales tienen jerarquía
superior a las leyes, incluidos los concordatos con la Santa Sede, salvo algunos derechos humanos.
Régimen de los Tratados Internacionales: las constituciones prevén los siguientes pasos que se deben
dar en la celebración de un acuerdo o tratado internacional para que sea valido en su territorio.
Negociación y Firma: a cargo del Presidente de la Nación, quien firma los tratados con otros Estados
y con organizaciones internacionales. Aprobación: a cargo del Poder Legislativo, son los
representantes del pueblo los que mejor pueden analizar el alcance de una normativa internacional
que se pretende aplicar en el Estado y a sus representados. Ratificación: etapa que se cumple luego
de ser aprobada por el Poder Legislativo que se comunica al o los otros países firmantes y a partir del
cual comienza a tener vigencia internacional e interna el tratado y la realiza el jefe de Estado, por
medio de nota. Cumplidos estos pasos el tratado internacional queda incorporado a nuestro derecho
argentino, de acuerdo a la jerarquía dada por el Art. 31 de la C.N. Con relación a los pasos para la
definitiva incorporación del derecho internacional al nuestro, existen dos teorías: el monismo: que
afirma la existencia de una unidad de orden jurídico entre el derecho internacional y el derecho interno
de un Estado determinado, con el cual el primero ingresa directamente en el país. El dualismo: nos
determina que existe separación, independencia y hasta incomunicación entre el derecho
internacional y el derecho interno de un país, se requiere un acto del gobierno de un Estado para que
se pueda incorporar el derecho internacional. En nuestro país es aplicable la teoría monista. La
posibilidad de dejar sin efecto en nuestro país las disposiciones del pacto internacional de derechos
económicos, sociales y culturales es por el presidente que puede denunciar el pacto en el art.75 inc.22,
no puede hacerse sin reformar antes la C.N La Integración Supranacional (el Mercosur): La
integración supranacional es una respuesta a la globalización como es el caso del Mercosur (un bloque
de libre comercio). El Pacto de San José de Costa Rica: fue una convención sobre los Derechos
Humanos. Su propósito de consolidar en este Continente, dentro del cuadro de las instituciones
democráticas, un régimen de libertad personal y de justicia social, fundado en el respeto de los
derechos esenciales del hombre. La Declaración Universal de los Derechos Humanos permita a cada
persona gozar de sus derechos económicos, sociales y culturales, tanto como de sus derechos civiles
y políticos. Los órganos competentes para conocer de los asuntos relacionados con el cumplimiento
de los compromisos contraídos por los Estados partes en esta Convención: La Comisión
Interamericana de Derechos Humanos (la Comisión): se compondrá de 7 miembros, serán elegidos a
título personal por la Asamblea General de la Organización de una lista de candidatos propuestos por
los gobiernos de los Estados miembros (cada estado puede proponer hasta 3 candidatos, uno debe ser
nacional) Los miembros de la Comisión serán elegidos por 4 años y sólo podrán ser reelegidos una
vez, pero el mandato de 3 de los miembros designados en la primera elección expirará al cabo de 2
años. Inmediatamente después de dicha elección se determinarán por sorteo 26 en la Asamblea
General los nombres de estos 3 miembros. No puede formar parte de la Comisión más de un nacional
de un mismo Estado. La Comisión tiene la función principal de promover la observancia y la defensa
de los derechos humanos, La Corte Interamericana de Derechos Humanos (la Corte): se compondrá
de 7jueces, nacionales de los Estados miembros de la Organización No debe haber 2 jueces de la
misma nacionalidad. Los jueces de la Corte serán elegidos, en votación secreta y por mayoría absoluta
de votos de una lista de candidatos propuestos por esos mismos Estados serán elegidos para un
período de 6 años y sólo podrán ser reelegidos una vez. El mandato de 3 de los jueces designados en
la primera elección, expirará al cabo de 3 años. Inmediatamente después de dicha elección, se
determinarán por sorteo en la Asamblea General los nombres de estos 3 jueces. Sólo los Estados
partes y la Comisión tienen derecho a someter un caso a la decisión de la Corte La Jerarquía
Constitucional de los Tratados de Derecho Humanos (Art.75 Inc.22): los tratados incorporados en la
Carta Magna, los tratados internacionales son reconocidos como base del respeto de los derechos
humanos, a los cuales les da jerarquía constitucional superior a la de las leyes (enumerados en el art.
75 inc.22, ej. La Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, la Declaración
Universal de los Derechos Humanos, la Convención Americana sobre los Derechos Humanos, la
Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial, la
Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer; la
Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, etc.), no
derogan artículo alguno de la primera parte de esta Constitución y vienen a ser complementarios de
los derechos y garantías reconocidos en la Constitución Nacional. Asimismo se establece que podrán
ser denunciados (dejados sin efecto) por el presidente de la Nación previa aprobación de parte del
Congreso (requerirán del voto de las dos terceras partes de la totalidad de los miembros de cada
Cámara para gozar de la jerarquía constitucional)
DEFINICIONES CONVENCION DE VIENA
a) se entiende por "tratado" un acuerdo internacional celebrado por escrito entre Estados y regido por
el derecho internacional, ya conste en un instrumento único o en dos o más instrumentos conexos y
cualquiera que sea su denominación particular;
b) se entiende por "ratificación", "aceptación", "aprobación" y "adhesión", según el caso, el acto
internacional así denominado por el cual un Estado hace constar en el ámbito internacional su
consentimiento en obligarse por un tratado;
c) se entiende por "plenos poderes" un documento que emana de la autoridad competente de un Estado
y por el que se designa a una o varias personas para representar al Estado en la negociación, la
adopción o la autenticación del texto de un tratado, para expresar el consentimiento del Estado en
obligarse por un tratado, o para ejecutar cualquier otro acto con respecto a un tratado; d) se entiende
por "reserva" una declaración unilateral, cualquiera que sea su enunciado o denominación, hecha por
un Estado al firmar, ratificar, aceptar o aprobar un tratado o al adherirse a el, con objeto de excluir o
modificar los efectos jurídicos de ciertas disposiciones del tratado en su aplicación a ese Estado;
e) se entiende por un "Estado negociador" un Estado que ha participado en la elaboración y adopción
del texto del tratado;
f) se entiende por "Estado contratante" un Estado que ha consentido en obligarse por el tratado, haya
o no entrado en vigor el tratado;
g) se entiende por "parte" un Estado que ha consentido en obligarse por el tratado y con respecto al
cual el tratado esta en vigor;
h) se entiende por "Tercer Estado" un Estado que no es parte en el tratado; i) se entiende por
"organización internacional" una organización intergubernamental.

TRATADOS INTERNACIONALES

El derecho internacional público se divide en contractual (o sea, derivado de tratados y


convenciones) y no contractual (o sea, consuetudinario, al que se suele llamar “derecho de gentes”).
La relación entre derecho internacional y derecho interno en orden al tema de las fuentes da lugar a
dos posturas fundamentales: el monismo y el dualismo.

La convención de Viena sobre los tratos regula el régimen de los tratados desde 1969 y entró en
vigencia por ratificación o adhesión de treinta estados el 27 de enero de 1980. Está incorporado al
derecho argentino, razón por la cual nos resulta de aplicación obligatoria en la integralidad de la
materia que es objeto de sus disposiciones.

Define al tratado como un acuerdo internacional celebrado por escrito entre “estados” y regido por el
derecho internacional. Parece preferible ampliar el concepto en la forma acogida por buena parte de
la doctrina, que extiende la definición de tratado a los acuerdos entre “sujetos de derecho
internacional”, aunque acaso no sean estados (es sabido que actualmente la categoría de “sujeto de
derecho internacional” excede a la de “estado”, o sea que, además de los estados, hay otros sujetos
internacionales que no son estados).

NUESTRA CONSTITUCION RECONOCE 4 CLASES DE TRATADO


1) Tratados de derechos Humanos (75 inc, 22 inc.)
2) Tratados que no son de derechos humanos
3) Tratados de integración (inc. 24)
4) Tratados de Provincias con otros estados

LIMITES QUE TIENEN LOS TRATADOS CON JERARQUIA CONSTITUCIONAL


1) Tienen esa jerarquía en las condiciones de su vigencia: es decir, con las reservas que en su
momento haya hecho la argentina
2) No pueden derogar artículos de la parte dogmática de la constitución
3) Son complementarios de los derechos y garantías reconocidos en la CN

ETAPAS PARA CELEBRAR UN TRATADO:

En el mecanismo clásico de celebración de los tratados hallamos diversas etapas, que nuestro derecho
constitución al regula:
a) la negociación, a cargo del poder ejecutivo;
b) la firma, también a cargo del poder ejecutivo;
c) la aprobación del tratado por el congreso (si en vez de aprobación hay rechazo, el proceso no
sigue a delante);
d) la ratificación del tratado en sede internacional, a cargo del poder ejecutivo.
La vigencia del tratado en el orden internacional arranca normalmente de la ratificación. La
ratificación es un acto de declaración de voluntad de los estados ratificantes, en el sentido de tener al
tratado como de cumplimiento obligatorio.
El monismo dice que, cumplida la ratificación, el tratado queda incorporado automática y
directamente al derecho interno argentino.
El dualismo, en cambio, afirma que después dela ratificación hace falta una ley del congreso quedé
recepción al tratado y que lo incorpore al derecho

Para el dualismo, el congreso protagonizaría dos intervenciones: una al aprobar el tratado antes de su
ratificación; otra, después de ratificado, para incorporarlo al derecho interno. Hay razones para
reconocer que nuestra constitución es monista Por un lado, ella no establece en ninguna parte que
haga falta una ley de recepción después de la ratificación del tratado. El art.31 brinda un buen
argumento: en su orden de prelación se cita a la propia constitución, a las leyes del congreso, ya los
“tratados”; la mención separada de los “tratados” y de las “leyes” significa que los tratados ingresan
al derecho interno como tratados, o sea sin perder su naturaleza y sin necesidad de una ley de
incorporación; si fuera menester dicha ley, sería redundante citar a los tratados separadamente de las
leyes, puesto que la ley de recepción o incorporación los convertiría en “ley”, y los dejaría
comprendidos y subsumidos en la mención de las “leyes” del congreso. Observamos, por fin, que el
art.116 vuelve a citar a los tratados separadamente de las leyes Monismo y dualismo procuran explicar
el modo de penetración o incorporación del derecho internacional en el derecho interno, se trata de
un problema referido a las fuentes la cuestión de la jerarquía entre derecho internacional y derecho
interno aparece en segundo término. Primero hay que resolver cómo se incorpora el primero al
segundo, y luego, qué lugar ocupa en el derecho interno el derecho internacional incorporado. El
monismo afirma que entre derecho internacional y derecho interno existe unidad de orden jurídico y,
por ende, unidad en el sistema de fuentes. Las fuentes del derecho internacional son automáticamente
y por sí mismas fuentes del derecho interno, con lo cual el derecho internacional penetra y se
incorpora directamente en el derecho interno. El dualismo afirma que hay dualidad de órdenes
jurídicos, e incomunicación entre ambos. Cada uno posee su propio sistema de fuentes, con lo que las
fuentes del derecho internacional no funcionan directamente como fuentes del derecho interno. Para
que se opere la incorporación del primero al segundo, hace falta que una fuente interna dé recepción
al derecho internacional. La fuente de derecho interno hace de colador o filtro para dejar pasar al
derecho internacional, y en ese tránsito produce la novación o conversión del derecho internacional
en derecho interno.-

TRATADOS DE DERECHOS HUMANOS (ARTICULO 75 Inc. 22 CN)


En orden a los tratados de derechos humanos del art. 75 inc.22, nuestro criterio se refuerza cuando,
conto da seguridad personal, aseveramos que el revestir jerarquía constitucional.
No los hace formar parte del texto de la constitución, porque están fuera de ella, aunque compartiendo
su misma supremacía, situados en lo que denominamos el bloque de constitucionalidad
(vercap.I,nº17).
Cuando el art. 75 inc. 22 prevé que el congreso puede conferir jerarquía constitucional a otros tratados
de derechos humanos distintos de los que enumera e inviste directamente con esa jerarquía, hemos
de pensar que los tratados de derechos humanos que ya se hallan incorporados sin tal jerarquía al
derecho argentino y que después la reciben por decisión especial del congreso, logran el nivel
constitucional inmediatamente en virtud de dicha decisión. En cambio, si tratados todavía no
incorporados al derecho argentino reciben del congreso la jerarquía constitucional antes de que el
poder ejecutivo los ratifique, estamos seguros de que la decisión del congreso no les da recepción en
nuestro ordenamiento interno, y que la jerarquía constitucional se posterga hasta que el poder
ejecutivo, al ratificarlos internacionalmente, los hace formar parte de aquel mismo ordenamiento.
Para aplicar las pautas recién esbozadas al derecho constitucional argentino, hay que tomar en cuenta
las innovaciones que desde el 24 de agosto de 1994 ha introducido la reforma de la constitución. El
art. 75 inc. 22 sienta, como principio general, el de la supralegalidad de los tratados internacionales
de toda clase: los tratados prevalecen sobre las leyes, con una sola excepción.
La modificación ha de verse así:
a) en concordancia con el viejo art.27, los tratados están por debajo de la constitución, pero
b) por encima de las leyes, y de todo el resto del derecho interno.
Este principio implica el abandono de la jurisprudencia de la Corte Suprema vigente hasta 1992, que
no reconocía el rango supralegal de los tratados.
La excepción viene dada para los tratados de derechos humanos, de la siguiente manera:
a)El mismo art.75inc.22 inviste directamente de jerarquía constitucional a once instrumentos
internacionales de derechos humanos que enumera taxativamente, pero además
b) prevé que mediante un procedimiento especial otros tratados de derechos humanos puedan
alcanzar también jerarquía constitucional.
En los dos supuestos, tales tratados no entran a formar parte del texto de la constitución y quedan
fuera de él, en el bloque de constitucionalidad federal, y comparten con la constitución su misma
supremacía. O sea, no son infra constitucional es como los otros.
En cuanto a los tratados de integración a organizaciones supra-estatales, el art.75 inc.24 debe
entenderse como remitiendo al principio general del inc.22 que sólo confiere a los tratados prelación
sobre las leyes. Este principio vuelve a enunciarse en el inc.24 con referencia a las normas dictadas
en consecuencia del tratado de integración (es decir, con relación al derecho comunitario emanado
de los órganos de la comunidad supraestatal).
Para tener completo el diseño de la supremacía constitucional en la relación entre la constitución y
los tratados de derechos humanos con jerarquía constitucional, conviene transcribir los incisos 22 y
24 del art.75.
Art.75inc.22.“Aprobar o desechar tratados concluidos con las demás naciones y con las
organizaciones internacionales y los concordatos con la Santa Sede. Los tratados y concordatos tienen
jerarquía superiora las leyes….(enuncia todos los tratados)en las condiciones de su vigencia, tienen
jerarquía constitucional, no derogan artículo alguno de la primer aparte de esta Constitución y deben
entender se complementarios de los derechos y garantías por ella reconocidas. Sólo podrán ser
denunciados,en su caso, por el Poder Ejecutivo nacional, previa aprobación de las dos terceras partes
de la totalidad de los miembros de cada Cámara.

ARTICULO 31: CN LA SUPREMACÍA EN RELACIÓN CON EL DERECHO


INTERNACIONAL PÚBLICO

Dada la estructura federal de nuestro estado, la supremacía constitucional reviste un doble alcance:
a) la constitución prevalece sobre todo el orden jurídico-político del estado; b) la constitución, en
cuanto federal , prevalece también sobre todo el derecho provincial ( y dentro de esta segunda
supremacía, prevalece juntamente con la constitución federal todo el derecho federal—
leyes,tratados,etc.—);esto se verifica leyendo los arts.5º y 31.
El principio de supremacía se completa con los principios del art.27 (para los tratados que sólo tienen
prelación sobre las leyes), del art.28(para las leyes),y del art. 99 inc.2º (para los decretos del poder
ejecutivo que reglamentan a las leyes).
Después de la reforma de 1994, es imperioso asimismo tener presente una añadidura de suma
trascendencia: en virtud del art. 75 inc. 22 hay tratados internacionales de derechos humanos que
tienen jerarquía constitucional por figurar en la enumeración que se hace en dicha norma, y otros que
pueden alcanzarla en el futuro conforme a la misma. Por consiguiente, tales tratados revisten igual
supremacía de la constitución, y aunque no forman parte del texto de la constitución, se hallan fuera
de él a su mismo nivel en el bloque de constitucionalidad federal(vercap.I,nº17).
El control judicial de constitucionalidad cuenta con la fórmula acuñada por la Corte Suprema desde
su fallo del 5 de diciembre de 1865, la cual, si bien se refiere expresamente a las leyes, se torna
extensiva a normas y actos distintos de las leyes. Dicha fórmula dice así: “Que es elemento de nuestra
organización constitucional, la atribución que tienen y el deber en que se hallan los tribunales de
justicia, de examinar las leyes en los casos concretos que se traen a su decisión, comparándolas con
el texto de la constitución para averiguar si guardan o no su conformidad con ésta, y abstenerse de
aplicarlas, si las encuentra en oposición con ella, constituyendo esta atribución moderadora uno de
los fines supremos y fundamentales del poder judicial nacional y una de las mayores garantías con
que ha entendido asegurarlos derechos consignados en la constitución, contra los abusos posibles e
involuntarios de los poderes públicos. El control judicial de constitucionalidad, y la eventual
declaración de inconstitucionalidad de una norma o un acto, es un deber (u obligación) que
implícitamente impone la constitución forma la todos los tribunales del poder judicial cuando ejercen
su función de administrar justicia, o cuando deben cumplir dicha norma o dicho acto.

Constitución, tratados, leyes


Se trata aquí de indagar en qué plano o estrato del derecho interno argentino se sitúa el derecho
internacional público después de incorporarlo a él.
No es, por eso, un problema de fuentes (¿cómo ingresa o penetra?) sino de lugar jerárquico (¿dónde
se ubica?) una vez que está adentro.
La primera relación se traba entre la constitución y el derecho internacional. ¿Qué prevalece? El
monismo absoluto coloca al derecho internacional por encima de la constitución: es decir, facilita la
supremacía del derecho internacional.
Ya dijimos que la primacía del derecho internacional sobre el derecho interno es un principio básico
del derecho internacional, que hoy cuenta con una norma expresa en la Convención de Viena sobre
derecho de los tratados.
En el derecho constitucional argentino, la reforma de 1994 introdujo innovaciones fundamentales,
tanto respecto de la letra de la constitución como de la jurisprudencia de la Corte que estuvo en vigor
hasta [Link] De reconocer se que el art.27 permanece incólume en su anterior formulación, de la
que surgía—y surge—que los tratados han de estar de acuerdo con los principios de derecho público
de la constitución. Siempre vimos en esta cláusula el principio de que los tratados son
infraconstitucionales. Pero ahora se han aclarado dos cosas, que se vinculan con este art.27: una es
un principio general, y la otra es una excepción. a)
El principio general viene dado por el art.75 inc.22: los tratados, aun cuando se sitúan por debajo de
la constitución, tienen jerarquía superior a las leyes.Hasta1992,la jurisprudencia de la Corte no lo
admitía. También son superiores a las leyes, conforme al art.75 inc.24, las normas que son
consecuencia de un tratado de integración a organizaciones supra estatales, que suelen llamarse
“derecho comunitario”. b)
La excepción al principio de infra constitucionalidad de los tratados y de la prelación sobre las leyes
aparece en el mismo art. 75 inc.22. En él se reconoce jerarquía constitucional a once instrumentos
internacionales de derechos humanos, que se enumeran, y se habilita mediante un procedimiento
especial a que en el futuro otros tratados de derechos humanos adquieran también dicha jerarquía
constitucional. O s ea que se los coloca al lado de la constitución, en su mismo nivel, dentro del
denominado bloque de constitucionalidad federal(vernos.19a25).

La doctrina de la supremacía constitucional de cara al nuevo derecho internacional


La teoría de la supremacía fue elaborada y estructurada—para la doctrina y para su aplicación
práctica—en un contexto universal en el que bien cabe decir que los estados eran concebidos como
unidades políticas cerradas y replegadas sobre sí mismas, dentro del contexto mundial. Desde hace
años (podríamos hacer cronología situando los tiempos desde la segunda postguerra de este siglo) el
derecho internacional público ha avanzado mucho en comparación con épocas precedentes. La
política internacional también. Es indudable que la forma de instalación de los estados en el ámbito
internacional cobra hoy nuevos perfiles. Los estados siguen existiendo. Sus ordenamientos internos
también. Sus constituciones también. Pero se les filtran contenidos que provienen de fuentes
heterónomas o externas, o sea, colateralmente. Entre ellas, el derecho internacional de los derechos
humanos y el derecho comunitario— recién citados—cobran relevancia. Quiere decir que, en virtud
de principios generales del derecho internacional, de tratados internacional es sobre derechos
humanos, y de la integración estatal en comunidad es supraestatal es que engendran su propio derecho
comunitario, los estados incorporan a su derecho interno contenidos que derivan de aquellas fuentes
heterónomas o externas; esas fuentes no están por “encima” del estado, sino en sus “costados”, en su
periferia; “afuera” del orden jurídico interno; por eso las denominamos fuentes “heterónomas” o
externas. Pero que condicionan y limitan al derecho interno, incluso a la constitución, no puede
negarse.
¿Se ha extraviado o dejado de existirla supremacía de la constitución? Más bien, cabría sostener que
hay un reacomodamiento de la misma.
Los modos de adecuarla supremacía constitucional a esta nueva realidad son variables y propios de
cada estado. Los hay que colocan al derecho internacional con prioridad sobre todo el derecho interno,
incluida la misma constitución. Los hay que confieren al derecho internacional de los derechos
humanos el mismo nivel de la constitución. Otros, sólo dan prelación a ese derecho respecto de las
leyes.
No es aventurado aseverar que tales soluciones parcialmente diferentes provienen de una decisión
interna, sea del poder constituyente, sea de la incorporación del estado aun tratado internacional, o
aun sistema de integración comunitaria. En todas esas ocasiones, hay una previa prestación de
consentimiento estatal expresado mediante procedimientos que, de alguna manera, también dependen
de su derecho interno.
Por eso, en el retoque de “aggiornamiento” que hacemos hoy a la doctrina de la supremacía de la
constitución, decimos que esa doctrina subsiste y que la constitución sigue siendo suprema en cuanto
siempre es fuente primaria y fundante del orden jurídico estatal y decide su prelación, aunque ella
misma—al establecer la gradación jerárquica de ese orden—ceda a caso el primer nivel al derecho
internacional o al derecho de la integración(vernº2).
Lo que no podemos omitir es el siguiente punto de vista personal: teniendo presente que en el derecho
internacional hay un principio básico que es el de su prelación sobre el derecho interno, juzgamos
incoherente que el estado queda recepción al derecho internacional en su ordenamiento interno lo
coloque por debajo de la constitución y no encima—o, al menos, a su mismo nivel—En efecto, parece
elemental decir que si el estado consiente el ingreso del derecho internacional, es de muy escasa
congruencia que no lo haga aceptando aquel principio de su primacía sobre el derecho interno.
Argentina
al ratificar y prestar recepción a la Convención de Viena sobre derecho de los tratados, se ha obligado
a acatar su art.27, en el que se define y reafirma que ningún estado parte puede invocar su derecho
interno para incumplir un tratado. No es coherente, por eso, que la reforma constitucional de 1994
sólo haya reconocido a los tratados un rango supralegal, manteniendo como principio general (con la
excepción de los tratados de derechos humanos de jerarquía constitucional) el criterio de que los
tratados son infraconstitucionales.

El inc. 11 del art. 99 dispone que el presidente concluye y firma tratados, concordatos y otras
negociaciones requeridas para el mantenimiento de buenas relaciones con las organizaciones
internacionales y las naciones extranjeras. Según el art. 75 inc. 22 el congreso los aprueba o los
desecha. Cuando el congreso los aprueba, el poder ejecutivo tiene competencia para ratificarlos en
sede internacional.-

La actual configuración del escenario mundial presenta una multiplicidad de organismos


internacionales en la mayoría de los cuales Argentina tiene participación.

Definir los objetivos que nuestro país debe procurar en cada uno de ellos es clave para que
nuestra política exterior pueda extraer el máximo de beneficios y realizar aportes constructivos para
la paz y el desarrollo económico, en especial de nuestra región.

A continuación se comentarán sugerencias para algunos de ellos, especialmente regionales, dejando


para un próximo artículo, otros no menos importantes, como la Organización Mundial
del Comercio - OMC -, la FAO, la Organización Internacional de la Energía Atómica - OIEA
- el BancoEuropeo de Inversiones, el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura, etc.

Grupo de los 20 - G-20

Sin duda para la Argentina el más importante de todos ellos es el G-20. Este grupo de países, incluye
a las siete economías más desarrolladas y con mayor PBI del planeta, a la Unión Europea y a doce
países emergentes de gran relevancia para la economía mundial.

Participan en sus Cumbres anuales los Presidentes o Primeros Ministros de los estados miembros.
También hay reuniones de Presidentes de BancosCentrales, Ministros de Economía y Cancilleres.

Este es el principal foro mundial para la discusión de las cuestiones económicas. No hay resoluciones
jurídicamente vinculantes para sus miembros, pero sus recomendaciones tienden a marcar tendencias
en las relaciones económicas internacionales.
El mero hecho de ser miembro, es esencial para la Argentina.

Allí nuestro país debería aprovechar al máximo la posibilidad de mostrar a los principales gobernantes
del planeta, que la Argentina pretende ser ¨el mejor país para vivir e invertir¨. Ello claro está, en la
medida que nuestra política económica e institucional se oriente a favor de la inversión, la generación
de riqueza con equitativa distribución de la misma y el apoyo al crecimiento económico de todos los
sectores productivos.

Asimismo las reuniones del G-20 brindan una oportunidad inmejorable para el
contacto personal entre los Jefes de Estado para dialogar sobre
nuestras políticas de cambio estructural que hagan de la Argentina una economía internacionalmente
competitiva en su conjunto y más allá del sector agro-industrial.

Argentina tiene que lograr a partir de la modificación de su realidad, que los miembros del G-20 la
consideren un miembro destacado y confiable, no sólo por el tamaño de su PBI sino por la calidad de
sus instituciones económicas y políticas.

Finalmente también considero que el G-20 es el organismo internacional más importante para la
Argentina, porque la inserción económica internacional de nuestro país, es el principal tema de
nuestra política exterior.

Organización de las Naciones Unidas - ONU -

La ONU es el organismo donde todos los países son miembros y participan en la Asamblea General.
Mediante el Consejo de Seguridad se toman decisiones que hacen a la paz y la seguridad internacional
que tienen carácter obligatorio para sus miembros.

En este sentido, la ONU es el principal organismo internacional. Pero en este particular momento de
la coyuntura mundial, creo que para las necesidades de la Argentina merece destacarse
prioritariamente el G-20. Es por eso que lo consideré el más importante a los efectos de nuestro país.

Para Argentina la ONU es relevante por múltiples motivos, pero hay uno que sobresale: la
cuestión Malvinas. Fue la Asamblea General de la ONU que aprobó la Resolución 2065 donde se
reconoce la existencia de una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido, en el marco
de la Resolución 1514 cuyo propósito es poner fin al colonialismo, e invita a ambos gobiernos a
negociar sin demora al respecto, teniendo en cuenta los intereses de los habitantes de las islas.

Este año 2015 se cumplen 50 años de la misma. Posteriormente se aprobaron las Resoluciones 3160
y 31/49 de la Asamblea General, también relevantes para esta cuestión.
La ONU siempre será el foro clave para la cuestión de las Malvinas y por ello debemos mantener la
presencia activa en todos los ámbitos de la organización, en especial en los trabajos del Comité de
Descolonización.

Varios órganos de la ONU son importantes para nuestro país. Uno que merece destacarse son las
Fuerzas de Paz de la ONU, más conocidas como ¨Cascos Azules¨. Nuestro país debe participar en los
Cascos Azules con su Ejército, porque ello subraya la tradicional política argentina de búsqueda y
preservación de la paz en todos los escenarios internacionales. Asimismo brinda a los integrantes de
nuestro Ejército la posibilidad de estar en contacto con las últimas tecnologías en el campo de la
defensa así como con las metodologías más aptas para evitar conflictos armados en diversos lugares
del planeta. Esta participación tiene también un costado humanitario de primera magnitud, en especial
para preservar la vida en zonas de conflicto y proteger a las poblaciones desplazadas, casi siempre
transformadas en refugiados.

Organización de los Estados Americanos - OEA -

La OEA es el único organismo que agrupa a todos los países del continente americano. Cuba fue
excluida en 1962 en razón de su régimen totalitario castrista, incompatible con los propósitos
y principios de la OEA. En 2009 se dejó sin efecto la resolución de 1962 y se le abrió la puerta a su
readmisión, invitando a Cuba a iniciar el proceso de diálogo para el regreso a la organización de
conformidad con los principios y propósitos de la OEA.

La OEA es también la más antigua organización internacional del continente.

Es muy importante que Argentina vuelva darle a la OEA la importancia que tiene. Es el ámbito más
importante para la negociación de múltiples asuntos políticos y económicos que son trascendentes
para el continente americano.

Es en la OEA donde se pueden procurar acuerdos que involucren a todo el ámbito interamericano.
Argentina debería impulsar la revitalización de la OEA y no su ¨vaciamiento¨.

A comenzar por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos - CIDH - . Es lamentable que un


organismo que fue y continúa siendo un baluarte en la defensa de los Derechos Humanos en el
continente y que salvó cientos de vidas de las mazmorras de varias dictaduras, esté hoy luchando por
su supervivencia económica.

Los propósitos y principios de la OEA están en línea con nuestra Constitución. Debemos trabajar para
que se transformen en realidades a lo largo y ancho de nuestro continente.

¨Olvidarnos¨ de la OEA es la peor y más insensata política interamericana que podemos tener.
Pretender que Estados Unidos y Canadá están fuera del continente es tan irreal como inconducente.
Es precisamente en la OEA, donde participan Estados Unidos y Canadá, que debemos plantear temas
hace tiempo relegados en dicho foro, a pesar de estar incluidos en los propósitos y principios de la
organización.

El crecimiento económico con equidad en la región, las políticas sociales, las migraciones,
la libertad y la democracia, los derechos humanos, son todos temas demasiado actuales y relevantes
para que no tengan tratamiento prioritario en la OEA.

En especial hay que fortalecer el Consejo Interamericano para el Desarrollo Integral - CIDI - creado
en 1996 por el Tratado de Managua. Argentina debería ser entusiasta impulsor de esta agenda
temática.

Los temas del desarrollo económico integral de los Estados miembros deben tener un tratamiento
totalmente renovado en la OEA. Se necesita un cambio de fondo en esta cuestión y el fortalecimiento
del CIDI es clave.

Unión de Naciones Sudamericanas - UNASUR -

Argentina debe continuar participando activamente de la UNASUR como lo ha hecho desde sus
comienzos.

América del Sur tiene sin duda una individualidad geopolítica que da sustento real a la conformación
de la UNASUR. En consecuencia, UNASUR debería priorizar la integración física y energética del
territorio sudamericano.

Paralelamente UNASUR debería brindar el marco adecuado para el acercamiento de los


dos proyectos de integración de esta región, Mercosur y Alianza del Pacífico, comenzando como ya
se dijo por la integración física de nuestros países. Ambos proyectos deberán ir buscando las
convergencias posibles, respetando las estructuras productivas de cada uno de sus integrantes y las
posibilidades y limitantes que éstas implican.

UNASUR debería procurar asimismo la mayor aproximación práctica con la ALADI, que puede
brindar las herramientas técnicas necesarias para este acercamiento de los procesos de integración en
curso.

Los temas políticos, sociales, educativos y culturales también deben ser atendidos por la UNASUR
para aprovechar al máximo la diversidad y las peculiaridades de cada rincón de nuestra América del
Sur.

En un nivel similar de importancia a la integración física y energética, la UNASUR debe propender


al mayor cuidado y protección del medio ambientehabida cuenta que América del Sur cuenta con el
Amazonas, el Acuífero Guaraní, los Hielos Continentales y la Antártida, cuya preservación es clave
para el equilibrio ecológico y ambiental de nuestra región y de gran impacto también para el resto del
mundo.

Esta concentración de los esfuerzos de la UNASUR en la integración física, energética y de


preservación del medio ambiente en forma prioritaria, contribuirá decisivamente a que este
organismo regional sea de verdadera utilidad para nuestros países y sus habitantes.

Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños - CELAC -

La CELAC es considerada como la sucesora del Grupo de Río y la Cumbre de América Latina y el
Caribe - CALC -, siendo sus miembros los 33 países de América Latina y el Caribe.

Es una buena idea que los países latinoamericanos y caribeños tengan su propia organización. Es
más, son positivos los diferentes ámbitos de diálogo y cooperación regional porque seguramente
podrán extraerse mayores resultados, en especial para los países con más necesidades socio-
económicas de la región o de menor desarrollo relativo.

La CELAC debería ser un foro latinoamericano y caribeño que aborde con carácter preferencial
cuestiones propias de ambas subregiones. Los países miembros deberían tratar de dar mucha
especificidad a los temas propuestos, de manera que la CELAC se transforme en una herramienta útil
para la solución de cuestiones subregio-

nales, además de ser un ámbito de concertación política y expresión de las preocupaciones de la


región.

Asociación Latinoamericana de Integración - ALADI -

La ALADI, fundada en 1980 por el Tratado de Montevideo, es la sucesora de la antigua ALALC


creada en 1960 poco después de los iniciales acuerdos de integración que dieron origen a
la Europa comunitaria.

Es un organismo internacional de la mayor relevancia para la promoción del comercio entre los países
de América Latina.

La ALADI, a través de sus Acuerdos de Alcance Parcial, así denominados pues participan sólo
algunos de sus países miembros, ha logrado dar impulso a la baja de las barreras comerciales de los
países de la región. Estos Acuerdos de Alcance Parcial constituyeron el gran salto cualitativo en
relación a la ALALC, pues al flexibilizar la membrecía de los mismos, permitió que se avanzara
por grupos de países dentro de la región o incluso en forma bilateral.

A su amparo se creó el Mercosur, pues la ALADI al ser un Acuerdo Regional notificado a la


Organización Mundial del Comercio - OMC - bajo la llamada ¨cláusula de habilitación¨, se inscribe
dentro de la excepción prevista por el GATT, que permite no extender la cláusula de la nación más
favorecida a terceros países fuera del acuerdo regional.

La Argentina tiene Acuerdos de Alcance Parcial de gran importancia con los países miembros de la
ALADI más allá del Mercosur.

Este es un camino flexible y pragmático, que permite extender los acuerdos de libre comercio país
por país y sector por sector dentro de las medidas de las posibilidades de los países miembros y sus
sectores productivos.

Argentina debe utilizar al máximo esta herramienta que ofrece la ALADI para ampliar los acuerdos
comerciales con todos los países miembros. Es en el marco de la ALADI que Argentina puede
explorar la profundización y/o ampliación de los acuerdos que ya tiene con los países de la Alianza
del Pacífico. Debemos tener en cuenta que para Argentina es más compleja esta negociación, pues
tiene una base industrial importante de la cual estos países carecen, a excepción de México que tiene
una industria internacionalmente competitiva en muchos sectores.

La Secretaría General de la ALADI siempre se ha destacado por brindar un sólido apoyo técnico a
las negociaciones de los Estados Parte, facilitando de esta forma el avance hacia la conformación de
los Acuerdos de Alcance Parcial.

Además de los citados, hay múltiples acuerdos que vinculan a nuestros países en temas agropecuarios,
de obstáculos técnicos al comercio, cooperación en ciencia y tecnología, etc.

En resumen, es muy conveniente para Argentina y para la región una revitalización de la ALADI,
que redundará en una ampliación del comercio y las inversiones interregionales.

Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico - OCDE -

Para Argentina, poder ingresar a la OCDE sería una ¨certificación" de la calidad de nuestras
instituciones y políticas económicas, emitida por las economías más desarrolladas del planeta.

Vista nuestra historia de marchas y contramarchas a lo largo de décadas, ello indicaría que hemos
concretado las mudanzas económicas que nos hacen elegibles y que sin duda son necesarias para
proyectar un futuro de crecimiento económico sustentable y equitativo para nuestro país.

Hoy parece difícil, pero cualquiera que sea el próximo gobierno, éste es un camino a recorrer,
indispensable para mejorar nuestra consideración ante las principales economías e inversores
internacionales.

La presencia de Chile y México entre sus miembros es una clara muestra de la conveniencia de ser
miembros.
Si Argentina quiere presentarse al mundo como el ¨mejor país para vivir e invertir¨, es más que
conveniente ser miembro de la OCDE.

Mercosur

La cuestión del Mercosur y la participación de Argentina en el mismo merece un tratamiento


específico, más amplio y profundo, que el análisis que en este artículo se hace de las políticas de
nuestro país hacia los principales Organismos Internacionales.

No obstante merece destacarse que el Mercosur debería ser el espacio económico donde, en acuerdo
con los socios regionales, se desarrollen las cadenas productivas e industriales que permitan que
nuestras empresas sean internacionalmente competitivas.

Por supuesto que el crecimiento del comercio al interior de la región es clave y más aún en la medida
que sea principalmente ¨creación de comercio" no ¨desvío de comercio¨.

Asimismo dicho crecimiento del comercio intra-Mercosur debería servir para apalancar el desarrollo
de cadenas productivas regionales internacionalmente competitivas. En algunos casos, esto facilitará
también que nuestras empresas sean parte de cadenas globales productivas.

Hasta el momento, el escaso desarrollo de cadenas productivas regionales, constituye la principal


asignatura pendiente del Mercosur.

Fondo Monetario Internacional - FMI -

Argentina debe volver al Fondo Monetario Internacional. Comenzando por el cumplimiento del
Artículo IV referido al intercambio de información sobre la economía del país.

Sin duda debemos aceptar que el FMI conozca nuestros verdaderos números, para dejar de ser uno
de los pocos países del mundo que no lo permite.

Con un INDEC normalizado debemos dar vuelta esta página y transparentar todas las cifras de nuestra
economía. Primordialmente porque las necesitamos nosotros para saber exactamente dónde estamos
¨parados¨.

Asimismo Argentina debería analizar la posibilidad de pedir un préstamo al inicio del nuevo Gobierno
para fortalecer las reservas del Banco Central. De esta manera se facilitaría que
el financiamiento privado se dirija a financiar inversión productiva e infraestructura exclusivamente.

Los préstamos del FMI comparativamente no son caros en términos de tasa y plazo y seguramente
nuestro país tendrá la capacidad de negociar las famosas ¨condicionalidades¨ preservando nuestros
legítimos intereses.

Banco Mundial - BM - Banco Interamericano de Desarrollo - BID -


Con respecto a estos bancos, Argentina debería extremarlos esfuerzos para conseguir el mayor
financiamiento posible para obras de infraestructura priorizando las cloacas y el agua potable, sin
olvidar otras áreas como rutas, puertos, ferrocarriles y energía.

Argentina tiene un bajo endeudamiento externo. Recurrir a estos organismos multilaterales de crédito,
a los que se podrían sumar la Corporación Andina de Fomento, la Corporación Financiera
Internacional del BM y la Corporación Interamericana de Inversiones del BID, para ayudar a financiar
un plan masivo de inversión en infraestructura, sería fundamental para poner la economía del país en
marcha.

Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados - ACNUR -

Además de innumerables razones actuales, nuestra historia nos obliga a tener una fuerte presencia en
las tareas que lleva adelante el ACNUR, ya que no podemos olvidar que los argentinos somos nietos
y biznietos de inmigrantes.

Es conocida la dimensión extraordinaria que el problema de los migrantes y refugiados tiene a nivel
mundial y en nuestro continente americano.

Está claro que en el caso argentino actual, la amplia mayoría de los inmigrantes provienen de los
países fronterizos y no son refugiados.

Argentina, así como ha llevado a cabo una generosa política para los inmigrantes de la región, que
podría decirse es única en América del Sur, debería también presentar sugerencias para que la región
en su conjunto adopte iniciativas para los refugiados y migrantes de otras latitudes.

Incorporar inmigrantes en cantidades importantes no es una tarea sencilla ni tampoco debe hacerse
de forma súbita. Debe ser una tarea progresiva y programada. En nuestros días, a los desafíos
sociales, educativos y culturales que la incorporación de inmigrantes conlleva, se suma el problema
de la seguridad, por causa de la creciente amenaza del terrorismo, especialmente en el caso de
refugiados de otras latitudes.

A pesar de dichas dificultades, la inmigración tiene múltiples facetas positivas para el país que abre
sus puertas y para su economía, además de constituir una causa humanitaria ante la que no podemos
ser indiferentes.

Por otra parte, Argentina debería ofrecer al ACNUR un programa especial para refugiados, en
especial de aquellas nacionalidades que ya en otras épocas han emigrado a nuestro país y tienen
comunidades afincadas de larga data y totalmente asimiladas, que son parte del multifacético ¨ser
argentino¨.
Un programa de estas características no es fácil en sí mismo. Incluso las dificultades son
mayores, porque también hay que tener en cuenta que son demasiados los argentinos en condición
de indigencia. De todas maneras, debemos ofrecer como país y si es posible regionalmente, dicho
programa para refugiados

CARTA DE NACIONES UNIDAS ESTRUCTURA DE LA ONU La Carta se firmó el 26 de junio


de 1945 en San Francisco, al terminar la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Organización
Internacional, y entró en vigor el 24 de octubre del mismo año. El Estatuto de la Corte Internacional
de Justicia es parte integrante de la Carta.

Asamblea General
La Asamblea General es el órgano representante, normativo y deliberativo de la ONU, y el único que
cuenta con representación universal al estar representados sus193 Estados Miembros. Estos se reúnen
cada año, en septiembre, durante la sesión anual, que tiene lugar en el Salón de la Asamblea General
en Nueva York. Durante sus primeros días se realiza un debate general en el que participan y hablan
numerosos Jefes de Estado.

La toma de decisiones en la Asamblea General requiere una mayoría de dos tercios cuando se trata
de asuntos de vital importancia; como aquellos referidos a la paz y la seguridad, la admisión de nuevos
miembros y los asuntos presupuestarios. Las decisiones en otras cuestiones se toman por mayoría
simple. Cada año, se elige a un Presidente, que ejerce el cargo durante un año.

Consejo de Seguridad
El Consejo de Seguridad tiene la responsabilidad principal, según lo estipulado en la Carta de las
Naciones Unidas, de mantener la paz y seguridad internacionales. Cuenta con 15 Miembros (5
permanentes y 10 no permanentes). Cada uno tiene un voto, aunque los cinco permanentes cuentan
con el poder del veto.

Según la Carta, todos los Estados Miembros están obligados a adoptar las decisiones del Consejo. El
Consejo de Seguridad dirige la labor de determinar la existencia de amenazas contra la paz o de actos
de agresión. Pide a las partes involucradas en un conflicto que se llegue a un acuerdo por medios
pacíficos y recomienda métodos de ajuste o términos de acuerdo. En algunos casos, el Consejo de
Seguridad puede recurrir a la imposición de sanciones e, incluso, a la autorización del uso de la fuerza
para mantener o restablecer la paz y la seguridad internacionales. La presidencia del Consejo de
Seguridad rota de forma mensual.
 Programa de Trabajo Diario del Consejo de Seguridad
 Organismos subsidiarios del Consejo de Seguridad

Consejo Económico y Social


El Consejo Económico y Social es el encargado de tratar los asuntos económicos, sociales y
medioambientales, mediante la revisión de las políticas que se adaptan, su coordinación y la creación
de recomendaciones. También vela por el cumplimiento de los objetivos de desarrollo acordados de
manera internacional. Además, sirve como mecanismo central para las actividades del sistema de la
ONU y sus agencias especializadas en campos económicos, sociales y medioambientales, ya que
supervisa los cuerpos subsidiarios y de expertos.

La Asamblea General elige a los 54 Miembros del Consejo para períodos superpuestos de tres años.
Es la plataforma central de las Naciones Unidas para la reflexión, el debate y el pensamiento
innovador acerca del desarrollo sostenible.

Consejo de Administración Fiduciaria


El Consejo de Administración Fiduciaria, se estableció en 1945 y tenía como misión, según
el Capítulo XIII de la Carta de las Naciones Unidas, la de supervisar internacional a los 11 Territorios
fideicomisados, puestos bajo la administración de 7 Estados Miembros, y asegurar que se les
preparaba para la autonomía y la independencia. En 1994, todos los Territorios fideicometidos habían
obtenido la autonomía y la independencia, por lo que el Consejo de Administración Fiduciaria
suspendió sus operaciones el 1 de noviembre de ese año. A través de una resolución, el Consejo
modificó su Reglamento para eliminar la obligación de reunirse anualmente y acordó reunirse según
requiriera la ocasión -- por decisión propia o del Presidente, o por petición de la mayoría de los
miembros de la Asamblea General o el Consejo de Seguridad.

Corte Internacional de Justicia


La Corte Internacional de Justicia es el órgano judicial principal de las Naciones Unidas. Su sede está
en el Palacio de la Paz en la Haya (Países Bajos). Es el único de los seis órganos principales de la
Organización que no se encuentra en Nueva York. Su función es resolver, de acuerdo con la
legislación internacional, las disputas legales presentadas ante ella por los distintos Estados y emitir
dictámenes consultivos acerca de las cuestiones legales que los órganos autorizados y las agencias
especiales le planteen.

Secretaría
La Secretaría está encabezado por el Secretario General y lo conforman decenas de miles de
miembros de personal internacional, que trabajan en distintas estaciones de destino por todo el
mundo, realizando a diario el trabajo estipulado por la Asamblea General y los otros órganos
principales. El Secretario General es el Oficial Administrativo Jefe de la Organización. El personal
de la ONU es reclutado a nivel internacional y local, y trabaja en lugares de destino y en las misiones
de paz en todo el mundo. Pero servir a la causa de la paz en un mundo violento es una ocupación
peligrosa. Desde la fundación de las Naciones Unidas, cientos de hombres y mujeres abnegados han
perdido su vida al servicio de la causa de la paz.

ESTRUCTURA DE LA OEA
La Asamblea General es el órgano supremo de la Organización de los Estados Americanos y está
compuesta por las delegaciones de todos los Estados Miembros, quienes tienen derecho a hacerse
representar y a emitir su voto. La definición de los mecanismos, políticas, acciones y mandatos de
la Organización tienen su origen en la Asamblea General. Sus atribuciones se encuentran definidas
en el Capítulo IX de la Carta que señala, en su artículo 57, que la Asamblea se reunirá anualmente
en la época que determine el reglamento y en la sede seleccionada conforme al principio de
rotación. En circunstancias especiales y con la aprobación de los dos tercios de los Estados
Miembros, el Consejo Permanente puede convocar a un período extraordinario de sesiones de la
Asamblea General. Todos los Estados Miembros tienen derecho a hacerse representar en ella y a
emitir un voto cada uno.

La Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores se celebra con el fin de considerar


problemas de carácter urgente y de interés común para los Estados americanos, y para servir de
Órgano de Consulta.
Cualquier Estado Miembro puede pedir que se convoque la Reunión de Consulta. La solicitud debe
dirigirse al Consejo Permanente de la Organización, el cual decide por mayoría absoluta de votos
si es procedente la Reunión.

Cuando uno o más Estados Miembros que hayan ratificado el Tratado Interamericano de
Asistencia Recíproca (TIAR) solicitan la convocación de la Reunión de Consulta de acuerdo con
el artículo 13 de dicho Tratado, el Consejo Permanente, por mayoría absoluta de los Estados que
hayan ratificado el TIAR, decide si la reunión es procedente.

El temario y reglamento de la Reunión de Consulta son preparados por el Consejo Permanente de


la Organización y sometidos a la consideración de los Estados Miembros. La actuación del Consejo
Permanente como Órgano de Consulta se rige por lo dispuesto en el TIAR.

Si excepcionalmente el Ministro de Relaciones Exteriores de cualquier país no pudiere concurrir a


la Reunión, se hará representar por un Delegado Especial.

En caso de ataque armado al territorio de un Estado americano o dentro de la región de seguridad


que delimita el tratado vigente, el Presidente del Consejo Permanente reunirá al Consejo sin
demora para determinar la convocatoria de la Reunión de Consulta, sin perjuicio de lo dispuesto
en el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) por lo que atañe a los Estados Parte
en dicho instrumento.

El Secretario General Adjunto actúa como Secretario de la Reunión de Consulta de Ministros de


Relaciones Exteriores cuando así lo disponga el Reglamento de la Reunión.

El Consejo Permanente de la Organización y el Consejo Interamericano para el Desarrollo Integral,


dependen directamente de la Asamblea General y tienen la competencia que a cada uno de ellos
asignan la Carta y otros instrumentos interamericanos, así como las funciones que les encomienden
la Asamblea General y la Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores.

 Consejo Permanente

El Consejo Permanente de la Organización depende directamente de la Asamblea General


y tiene la competencia que le asignan la Carta y otros instrumentos interamericanos, así
como las funciones que le encomiende la Asamblea General y la Reunión de Consulta de
Ministros de Relaciones Exteriores.

Vela por el mantenimiento de las relaciones de amistad entre los Estados Miembros y, con
tal fin, ayuda de una manera efectiva en la solución pacífica de sus controversias. Ejecuta
aquellas decisiones de la Asamblea General o de la Reunión de Consulta de Ministros de
Relaciones Exteriores cuyo cumplimiento no hayan sido encomendados a ninguna otra
entidad. Vela por la observancia de las normas que regulan el funcionamiento de la
Secretaría General, y cuando la Asamblea General no estuviere reunida, adopta las
disposiciones de índole reglamentaria que habiliten a la Secretaría General para cumplir
sus funciones administrativas. Actúa como Comisión Preparatoria. Prepara, a petición de
los Estados Miembros, proyectos de acuerdo para promover y facilitar la colaboración entre
la OEA y la ONU y otros organismos americanos. Formula recomendaciones a la
Asamblea General sobre el funcionamiento de la Organización y la coordinación de sus
órganos subsidiarios, organismos y comisiones. Considera los informes de los órganos,
organismos y entidades del sistema interamericano y presenta a la Asamblea General las
observaciones y recomendaciones que estime del caso.

 Consejo Interamericano para el Desarrollo Integral (CIDI)

El Consejo Interamericano para el Desarrollo Integral (CIDI) es un órgano de la


Organización que depende directamente de la Asamblea General, con capacidad decisoria
en materia de cooperación solidaria para el desarrollo integral, que se estableció con la
entrada en vigencia del Protocolo de Managua el 29 de enero de 1996 (Capítulo XIII).
Cuenta con los siguientes órganos dependientes: la Agencia Interamericana para la
Cooperación y el Desarrollo (AICD), las Comisiones Especializadas No Permanentes
(CENPES), las Comisiones Interamericanas y las Comisiones Permanentes del CIDI.

El Comité Jurídico Interamericano es uno de los órganos por medio de los cuales la OEA realiza
sus fines (Art. 53 de la Carta). El Capítulo XIV de la Carta define su composición, atribuciones y
funciones de la siguiente forma: sirve de cuerpo consultivo de la Organización en asuntos jurídicos;
promueve el desarrollo progresivo y la codificación del derecho internacional; y estudia los
problemas jurídicos referentes a la integración de los países para el desarrollo del Hemisferio.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) fue creada por resolución de la Quinta
Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores en Santiago de Chile en 1959. La
CIDH fue formalmente establecida en 1960, cuando el Consejo de la Organización aprobó su
Estatuto. Su Reglamento, sancionado en 1980, ha sido modificado en varias oportunidades, la
última de ellas en 2013.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos es uno de los dos órganos del Sistema
Interamericano responsables de la promoción y protección de los derechos humanos. Está
integrada por siete miembros, elegidos por la Asamblea General, quienes ejercen sus funciones
con carácter individual por un período de cuatro años, reelegibles por una sola vez
La Secretaría General es el órgano central y permanente de la Organización de los Estados
Americanos. Ejercerá las funciones que le atribuyan la Carta, otros tratados y acuerdos
interamericanos y la Asamblea General, y cumplirá los encargos que le encomienden la Asamblea
General, la Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores y los consejos.

La Secretaría General desempeña además las siguientes funciones:

a. Transmitir ex officio a los Estados miembros la convocatoria de la Asamblea General, de la


Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, del Consejo Interamericano
para el Desarrollo Integral y de las Conferencias Especializadas;

b. Asesorar a los otros órganos, según corresponda, en la preparación de los temarios y


reglamentos;

c. Preparar el proyecto de programa-presupuesto de la Organización, sobre la base de los


programas adoptados por los consejos, organismos y entidades cuyos gastos deban ser
incluidos en el programa-presupuesto y, previa consulta con esos consejos o sus comisiones
permanentes, someterlo a la Comisión Preparatoria de la Asamblea General y después a la
Asamblea misma;

d. Proporcionar a la Asamblea General y a los demás órganos servicios permanentes y


adecuados de secretaría y cumplir sus mandatos y encargos. Dentro de sus posibilidades,
atender a las otras reuniones de la Organización;

e. Custodiar los documentos y archivos de las Conferencias Interamericanas, de la Asamblea


General, de las Reuniones de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, de los
consejos y de las Conferencias Especializadas;

f. Servir de depositaria de los tratados y acuerdos interamericanos, así como de los


instrumentos de ratificación de los mismos;

g. Presentar a la Asamblea General, en cada período ordinario de sesiones, un informe


anual sobre las actividades y el estado financiero de la Organización, y

h. Establecer relaciones de cooperación, de acuerdo con lo que resuelva la Asamblea General


o los consejos, con los Organismos Especializados y otros organismos nacionales e
internacionales.

Las Conferencias Especializadas son reuniones intergubernamentales para tratar asuntos técnicos
especiales o para desarrollar determinados aspectos de la cooperación interamericana, y se celebran
cuando lo resuelva la Asamblea General o la Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones
Exteriores, por iniciativa propia o a instancia de alguno de los consejos u Organismos
Especializados.

El Capítulo XVIII de la Carta de la OEA define los Organismos Especializados como organismos
gubernamentales establecidos por acuerdos multilaterales, con determinadas funciones en materias
técnicas de interés común para los Estados americanos. Disfrutan de amplia autonomía técnica,
dentro del marco de las recomendaciones de la Asamblea General y de los Consejos.

 Organización Panamericana de Salud

La organización Panamericana de la Salud (OPS), creada en 1902 por la Segunda Conferencia


de los Estados Americanos, es el Organismo Regional especializado en salud del Sistema
Interamericano, así como la Oficina Regional para las Américas de la Organización Mundial
de la Salud (AMOR/OMS). Su misión es “Liderar esfuerzos colaborativos entre los Estados
miembros y otros aliados, para promover la equidad en salud, combatir la enfermedad,
mejorar la calidad y prolongar la duración de la vida de los pueblos de las Américas.

 Instituto Interamericano del Niño, la Niña y Adolescentes

El Instituto es un organismo especializado que contribuye a articular las políticas públicas


sobre niñez en las Américas, a promover la relación del Estado con la sociedad civil y al
desarrollo de una consciencia crítica frente a los problemas que afectan a la niñez y a la
adolescencia en la región.

 Comisión Interamericana de Mujeres

Creada por la Sexta Conferencia Internacional Americana (La Habana, 1928), la Comisión
Interamericana de Mujeres (CIM) es un organismo consultivo de la OEA y el principal foro
generador de políticas hemisféricas para la promoción de los derechos de la mujer y la
igualdad y equidad de género. Su objetivo es fomentar la integración de la perspectiva de
género en los proyectos, programas y políticas de la Organización e impulsar a los Gobiernos
a que desarrollen políticas públicas y programas con perspectiva de género a fin de que
hombres y mujeres tengan igualdad de oportunidades en todos los ámbitos de la sociedad.

 Instituto Panamericano de Geografía e Historia


Creado por la sexta Conferencia Internacional Americana (La Habana, 1928), el Instituto
Panamericano de Geografía e Historia (IPGH) ofrece cooperación técnica, capacitación en
centros de investigación, difusión de publicaciones y organización de reuniones técnicas en
los campos de cartografía, geografía, historia y geofísica.

Con el apoyo del sistema de secciones nacionales y con el concurso de la comunidad científica
afín en la región panamericana, el IPGH responde a la creciente demanda de la comunidad
científica internacional en su tarea de interpretación del territorio, a partir del análisis
geográfico e histórico y de una visión auténticamente continental. Asimismo, desarrolla
mecanismos de comunicaciones efectivas y oportunas entre los especialistas, con base en
parámetros específicos.

 Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura

Fundado en 1942, el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) es


el organismo del Sistema Interamericano especializado en el sector agropecuario y los
territorios rurales. Estimula, promueve y apoya los esfuerzos de sus Estados Miembros para
lograr el desarrollo sostenible de la agricultura y la prosperidad de las comunidades rurales

La Carta de la Organización de los Estados Americanos estipula que, según se estime necesario,
se pueden establecer dentro de la estructura de la OEA otros órganos, organismos y entidades.
Los organismos especializados son organismos intergubernamentales establecidos por acuerdos
multilaterales que tienen determinadas funciones en materias técnicas de interés común para los
Estados americanos.

 Comité Interamericano para la Reducción de Desastres Naturales

 Centro de Estudios de Justicia de las Américas

 Tribunal Administrativo

 Fundación Panamericana para el Desarrollo

 Junta de Auditores Externos

 Junta Interamericana de Defensa


 Corte Interamericana de Derechos Humanos

 Oficina del Inspector General

 Comisión de Selección de Becas para Estudios Académicos y Técnicos

 Comisión Interamericana de Telecomunicaciones

 Comisión Interamericana de Puertos

 Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas

 Comité Interamericano contra el Terrorismo

Comité Interamericano para la Reducción de Desastres Naturales

El Comité Interamericano para la Reducción de los Desastres Naturales (CIRDN) fue creado por
la Asamblea General mediante la resolución AG/RES. 1682 (XXIX-O/99), para hacer frente a los
problemas relacionados con los desastres naturales y servir de foro principal de la Organización
de los Estados Americanos (OEA) para analizar este tema en coordinación con las organizaciones
nacionales competentes.

Centro de Estudios de Justicia de las Américas

El Centro de Estudios de Justicia de las Américas fue establecido por la Asamblea General como
una entidad intergubernamental con autonomía técnica y operativa. Tiene como objetivos facilitar
el perfeccionamiento de los recursos humanos, el intercambio de información y otras formas de
cooperación técnica, y el apoyo a los procesos de reforma y modernización de los sistemas de
justicia en la región.

Tribunal Administrativo

El Tribunal Administrativo de la Organización de Estados Americanos (TADM) fue creado el 22


de abril de 1971, por resolución AG/RES. 35 (I-O/71) aprobada en la IX sesión plenaria de la
Asamblea General. Tiene como función resolver las controversias que puedan surgir con miembros
del personal de la Secretaría General de la OEA por motivos de decisiones administrativas, cuando
aleguen incumplimiento de las condiciones establecidas en sus respectivos nombramientos,
contratos, o infracciones de las Normas Generales para el Funcionamiento de la Secretaría General
y demás disposiciones aplicables, inclusive las relativas al Plan de Jubilaciones y Pensiones de la
Secretaría General. Se compone de seis miembros y cuenta con una Secretaría del Tribunal.

Fundación Panamericana para el Desarrollo

Establecida en 1962, la Fundación Panamericana para el Desarrollo (FUPAD) es una entidad


privada, no gubernamental y sin fines de lucro, que actúa mediante un Acuerdo de Cooperación
con la OEA para apoyar programas de desarrollo y ayuda a víctimas de desastres naturales y crisis
humanitarias. El Secretario General es el “Chairman” de la Junta Directiva que incluye 25 líderes
del sector privado provenientes de todo el Hemisferio. El Presidente de la Fundación es el
Embajador Alexander F. Watson, y el Director Ejecutivo es John Sanbrailo. Todos los miembros
de la Junta trabajan de manera voluntaria, sirven como un grupo de apoyo a la OEA y realizan
contribuciones monetarias y en especie a los programas de la Fundación.

La misión de FUPAD es fomentar el desarrollo integral entre los más necesitados en América
Latina y el Caribe para “crear un hemisferio de oportunidades para todos”. Esta tarea se realiza por
intermedio de alianzas innovadoras con organizaciones privadas, públicas y sin fines de lucro en
apoyo a las prioridades de la OEA. Uno de los objetivos más importantes de la Fundación es
fortalecer la sociedad civil en la región y movilizar donaciones de empresas, personas solidarias,
grupos cívicos, agencias y organismos internacionales tales como USAID, Banco Mundial y Banco
Interamericano de Desarrollo, entre otros. Asimismo, maneja contribuciones de entidades
gubernamentales de la región.

Junta de Auditores Externos

De conformidad con la resolución 123 de la Asamblea General, adoptada el 14 de abril de 1973, y


con la resolución 124 del Consejo Permanente del 10 de junio de 1975, la Junta de Auditores
Externos es el órgano responsable de la auditoría externa de las cuentas de la Secretaría General.

Junta Interamericana de Defensa

La Junta Interamericana de Defensa (JID) fue establecida en 1942 para estudiar y recomendar
medidas para la defensa del Hemisferio. Es la organización multilateral más antigua del mundo.
El 15 de marzo de 2006, durante el XXXII Período Extraordinario de Sesiones de la Asamblea
General de la OEA, se aprobaron los nuevos estatutos de la JID, estableciendo que la Junta es una
entidad de la OEA que brinda asesoramiento a sus programas, promueve la paz y seguridad del
Hemisferio, fomenta la confianza entre las partes mediante vínculos de cooperación militar y
fortalece las relaciones entre civiles y militares. Además supervisa el programa académico de nivel
superior sobre estudios de seguridad y defensa en el Colegio Interamericano de Defensa.

La Junta Interamericana de Defensa (JID), para contribuir al cumplimiento de la Carta de la OEA,


brinda asesoramiento a los programas de la OEA, promueve la paz y seguridad del Hemisferio,
fomenta la confianza entre las partes mediante vínculos de cooperación militar, fortalece las
relaciones entre civiles y militares, supervisa el programa académico de nivel superior sobre
estudios de seguridad y defensa en el Colegio Interamericano de Defensa.

Corte Interamericana de Derechos Humanos

La Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) es una institución judicial autónoma de la


OEA cuyo objetivo es la aplicación e interpretación de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos. La Corte ejerce competencia contenciosa y consultiva. Está integrada por siete jueces
elegidos a título personal por la Asamblea General.

Oficina del Inspector General

Las actividades de la Oficina del Inspector General (OIG) responden a lo dispuesto en las Normas
Generales para el Funcionamiento de la Secretaría General (SG), al Reglamento Presupuestario y
Financiero -Capítulo IX Del Asesoramiento, Auditoría y Vigilancia Fiscal- y a la Orden Ejecutiva
No. 95-05. Dichas disposiciones establecen la función de auditoría interna, que apoya al Secretario
General y a los cuerpos gobernantes para controlar el cumplimiento de las responsabilidades de
los distintos niveles de administración, respecto a los programas y recursos de la Secretaría
General. El objetivo de la OIG es garantizar la revisión sistemática de los procedimientos
operacionales y transacciones financieras tanto en la sede como en las oficinas de la Secretaría
General en los Estados Miembros. Asimismo, la Oficina del Inspector General se encarga de
verificar que las políticas, regulaciones y prácticas establecidas sean contempladas y acatadas de
manera correcta, eficaz y económica.

Comisión de Selección de Becas para Estudios Académicos y Técnicos

La Comisión de Selección de Becas para Estudios Académicos y Técnicos (CSBEAT) está


encargada de adjudicar las becas académicas del Programa de Becas de la OEA, de conformidad
con el ordenamiento jurídico de la Organización.

Comisión Interamericana de Telecomunicaciones

La CITEL, establecida por la Asamblea General en 1994, tiene autonomía técnica en el desempeño
de sus funciones, dentro de los límites establecidos por la Carta de la Organización de los Estados
Americanos (OEA), sus estatutos y los mandatos de la Asamblea General. Su misión es facilitar y
promover el desarrollo continuo de las telecomunicaciones en el Hemisferio.

La innovación tecnológica, la digitalización y la convergencia de las tecnologías y servicios de


telecomunicaciones, radiodifusión e informática han modificado sustancialmente las formas en
que los seres humanos acceden al conocimiento y se comunican. Es ya reconocida la importancia
de las telecomunicaciones incluyendo las tecnologías de la información y la comunicación (TIC)
para el desarrollo económico y social de todos los países y para permitir un acceso a la información
universal, sostenible, generalizado y asequible. Sin embargo, pese al notable crecimiento y
expansión de los servicios de telecomunicaciones incluyendo las TIC registrado en la región de las
Américas persisten las disparidades y la disminución de la brecha digital continúa siendo una
prioridad.

Comisión Interamericana de Puertos

La Comisión Interamericana de Puertos (CIP) tiene por finalidad servir de foro interamericano
permanente de los Estados miembros de la OEA para el fortalecimiento de la cooperación en el
área del desarrollo del sector portuario, con la participación y colaboración activa del sector
privado. Sus principales objetivos son fortalecer el diálogo interamericano, capacitar y brindar
cooperación técnica y difundir y promover los puertos del hemisferio.

Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas

La Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD) fue establecida por la
Asamblea General en 1986. Tiene como base los principios y objetivos enunciados en el Programa
Interamericano de Acción de Río de Janeiro contra el Consumo, la Producción y el Tráfico Ilícito
de Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas de 1986, así como la Estrategia Antidrogas en el
Hemisferio de 1996. De acuerdo a los Estatutos de la Comisión y a la Orden Ejecutiva 08-01, Rev.
2, cuenta con una Secretaría Ejecutiva con rango departamental. El programa antidrogas de la
CICAD está dividido en seis áreas de acción: Reducción de la Demanda; Desarrollo de Educación
e Investigación; Reducción de la Oferta y Desarrollo Alternativo; Control de Lavado de Activos;
Fortalecimiento Institucional; el Mecanismo de Evaluación Multilateral (MEM); y el Observatorio
Interamericano sobre Drogas.

Comité Interamericano contra el Terrorismo

La Secretaría del Comité Interamericano contra el Terrorismo (CICTE) fue establecida por Orden
Ejecutiva 05-13, Rev. 1. Tiene la responsabilidad de apoyar a los Estados Miembros del CICTE
en sus reuniones regulares y preparatorias, ofrecer asistencia técnica y programas de capacitación
y promover la coordinación y cooperación entre los Estados Miembros así como con
organizaciones multilaterales e internacionales para prevenir, combatir, y eliminar el terrorismo.
El programa de la Secretaría está dividido en las siguientes áreas: Controles Fronterizos, Controles
Financieros, Protección de la Infraestructura Crítica, Ejercicios de política antiterrorista y
Asociaciones con otras organizaciones multilaterales e internacionales.

CASO PRACTICO DE INMIGRANTES CON RAZON AL TRABAJO

Para comenzar este sintético análisis, es necesario poner en evidencia, que la Constitución Nacional
protege el ingreso de los extranjeros al Territorio de nuestro país. Esto significa que los extranjeros
cuentan con los mismos derechos civiles que el resto de los ciudadanos, por lo que en principio se
encontrarían habilitados para trabajar. Sin embargo la Constitución no debe ser tomada en forma
aislada sino que debe interpretarse en forma conjunta con lo que establece la Ley General de
Migraciones. Y es así que esta Ley consiente el derecho a trabajar, exclusivamente, para los
extranjeros que hubieran ingresado al país y que hubiesen sido admitidos como residentes
permanentes.

Ahora bien. Sin perjuicio de ello, esta misma Ley establece tres categorías de residentes: los
permanentes, los temporarios y los transitorios. Son importantes estas categorías pues las mismas
otorgan diferentes facultades para el ejercicio de una actividad laboral.

Así los extranjeros con residencia "permanente", son aquellos que pueden desarrollar su actividad en
forma remunerada, por cuenta propia o en relación de dependencia, gozando de la protección de la
ley laboral.

Aquellos que integran la categoría de los "temporarios", en cambio, podrán desarrollar sus actividades
durante todo el período de su permanencia (la que fuera autorizada por la autoridad migratoria),
quedando en este supuesto, protegidos también por la legislación laboral.

La última categoría, la de los "transitorios", es la que menos facultades otorga. De esta forma, los
extranjeros que detenten esta calificación, no podrán realizar tareas remuneradas, por cuenta propia
o en relación de dependencia, a menos que fueran expresamente autorizados por la autoridad ya
aludida. Es decir que en este último caso estos extranjeros podrán de acuerdo a las necesidades de sus
empleadores obtener permisos limitados en el tiempo. Sin perjuicio de ello, es por todos conocidos,
que difícilmente la mayoría de los extranjeros que integran nuestra población se encuentren
debidamente registrados. Si bien ello debiera implicar algún tipo de sanción para el extranjero
"ilegal", pocas veces se tornan efectivas las sanciones. Sin embargo, toda contratación de personal
que ilegítimamente resida en nuestro país acarreará sanciones pecuniarias al empleador, sin olvidar
la responsabilidad personal que recae sobre los representantes legales y/o administradores de las
sociedades empleadora.

Estas sanciones serán en beneficio del Estado, y el trabajador carecerá de beneficio alguno, salvo los
propios otorgados por la Ley de contrato de Trabajo y la Ley Nacional de empleo.

Un tema que suele ser motivo de duda y de consulta es respecto del ingreso de
trabajadores extranjeros que vivan en el país, o que se encuentren en el exterior y pretendan radicarse
en el país, es qué requisitos requieren para ser dados de alta como trabajadores en relación de
dependencia en la AFIP y qué consecuencias puede acarrear tomar como empleado en forma
irregular a un extranjero sin la documentación correspondiente.
En este sentido, según explican desde Arizmendi, conforme dispone el artículo 53 de la ley 25.871,
los extranjeros que residan irregularmente en el país no pueden trabajar o realizar tareas
remuneradas o lucrativas, ya sea por cuenta propia o ajena, con o sin relación de dependencia, ya
que ello iría en contra del ordenamiento legal migratorio del país.
Por lo cual, para que un extranjero pueda prestar tareas remuneradas en relación de dependencia y
ser correctamente registrado deberá obtener una residencia legal, mediante la cual pueda obtener
el CUIL y así ser dado de alta en el sistema de la AFIP "Mi Simplificación".
La ley Nº 25.871 define en cierta medida la Política Migratoria Argentina como así también en el
decreto 616/2010, de esta forma, todas aquellas personas que deseen radicarse en la República
Argentina deberán encuadrar en alguno de los criterios de admisión enumerados en los artículos 22
(residencia permanente), 23 (residencia temporaria) y 24 (residencia transitoria) de la ley 25.871.
Sin este requisito, el extranjero no puede ser contratado bajo relación de dependencia,
disponiéndose en la ley severas sanciones para quienes infringieran dicha obligación.
A fin de poder obtener la residencia necesaria para la contratación, el
trabajador extranjero debe presentarse en la Dirección Nacional de Migraciones en donde debe
acreditar tanto documentación personal, como aquella documentación que sea probatoria de la
adecuación de cada persona al criterio de admisión bajo el cual se solicita la residencia, es decir
deberá presentar la documentación que justifique el tipo y motivo de residencia que está solicitando.
A los efectos prácticos, los modos y requisitos para obtener una residencia observan diferencias de
acuerdo a si el solicitante es ciudadano nativo de los países miembros y estados asociados
al Mercosur (Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela) o si
es No-Mercosur, en cuyo caso la documentación y el costo de la tramitación varían con respecto de
un extranjero proveniente del bloque.
La ley 25.871 define los diferentes tipos de residencias los cuales enunciamos a continuación:

- Extranjeros con residencia permanente: los extranjeros admitidos o autorizados como "residentes
permanentes", pueden desarrollar toda tarea o actividad remunerada o lucrativa, por cuenta propia
o en relación de dependencia, gozando de la protección de las leyes que rigen la materia. (Ver ley
25.871, art. 22 y art. 53)
- Extranjeros con residencia temporaria: los extranjeros admitidos o autorizados como "residentes
temporarios" podrán desarrollar, solamente durante el período de su permanencia autorizada,
tareas o actividades remuneradas o lucrativas, por cuenta propia o en relación de dependencia,
gozando de la protección de las leyes que rigen la materia. (Ley 25.871, art. 23)
- Extranjeros con residencia transitoria: los extranjeros admitidos o autorizados como "residentes
transitorios", no podrán realizar tareas remuneradas o lucrativas, ya sea por cuenta propia o en
relación de dependencia, salvo que fueran expresamente autorizados por la autoridad de migración
(Res. D.N.M. 1.846/93. Ley 25.871, Art. 24, Art. 25 y Art. 52).
- Extranjeros con residencia precaria: los extranjeros que gestionan la regulación de su permanencia
en el país, podrán recibir una autorización de "residencia precaria". Excepcionalmente podrán
ser habilitados para trabajar, por el plazo de residencia concedido, en los lugares y modalidades que
establezca la autoridad de migración(ver ley 25.871, art. 20 y art. 69)
Este requisito de la ley, a la hora de contratar a una trabajador extranjero, es importante tenerlo en
cuenta, en virtud que aquel empleador que contrate a un trabajador sin reunir los requisitos
legales de residencia puede ser sancionados solidariamente con una elevada multa cuyo monto
ascenderá a 50 Salarios Mínimo Vital y Móvil (SMVM) por cada extranjero, carente de habilitación
migratoria para trabajar.
Por lo cual, teniendo en cuenta que al día de hoy el Salario Mínimo Vital y Móvil se encuentra en la
suma de $8.860, la multa de 50 SMVM podría ascender hasta la suma de $443.000 para el que
empleador que proporcione trabajo u ocupación remunerada conforme lo dispone el artículo 59 de
la ley 25.871, a un trabajador sin la documentación o residencia correspondiente.
Asimismo, la ley prevé también que el monto de la sanción a imponer será de cien (100) Salarios
Mínimo Vital y Móvil cuando se proporcione trabajo u ocupación remunerada a extranjeros no
emancipados o menores de 14 años.
Y para el caso de que el empleador reincidiera en contratar trabajadores que residan irregularmente
en el país, dicha situación se considerará agravante de la infracción y elevará el monto de
la multa impuesta hasta 50%.
Frente a estas multas, la ley 25.871 y la disposición 2201/10 Mi-DNM establecen que la Dirección
Nacional de Migraciones –mediando petición del infractor que acredite falta de medios suficientes–
podrá excepcionalmente, mediante disposición fundada, disponer para el caso concreto
una disminución del monto de la multa a imponer o autorizar su pago en cuotas. A tal efecto, se
merituará la capacidad económica del infractor y la posible reincidencia que pudiera registrar en la
materia. Pero en ningún caso, la multa que se imponga será inferior a dos salarios mínimos vital y
móvil.

Reforma laboral para empresas y empleados: las 15 claves del pago de una indemnización por
despido

Registración de un trabajador con residencia

Una vez que el trabajador obtenga una residencia precaria, temporaria o permanente puede
concurrir a la ANSES a tramitar el CUIL mediante el cual podrá ser dado de alta por
el empleador en el sistema de Registral, y a partir de allí seguirá el mismo trámite que cualquier otra
trabajador en relación de dependencia.
Para tramitar el CUIL, el trabajador debe presentar la siguiente documentación:
Para extranjeros con residencia permanente en el país:
- DNI, LC o LE

- Como excepción, y en caso de pérdida del documento mencionado, la constancia de documento en


trámite y otra documentación donde surja el nombre, apellido, la fecha de nacimiento y Número de
documento (ejemplo cédula de identidad, licencia de conducir, Pasaporte)

Para extranjeros con residencia no permanente en el país:


- Certificado de la Dirección Nacional de Población y Migraciones, o

- Pasaporte (en el que conste tipo de residencia, ésta no debe ser turista o permanente), o

- Permiso de Ingreso al País expedido por Consulados o en virtud de Convenios Internacionales, para
el caso de extranjeros que no cuenten con documentación argentina.

Para extranjeros con residencia permanente en el exterior y que tienen derecho a una prestación de
la Ley 24.241:
- Documento del país de origen, o

- Formulario de solicitud de aplicación de Convenio, debidamente certificado en caso de existir un


Convenio Internacional.
En caso que el documento corresponda a un país cuyo alfabeto contenga signos (por ejemplo, China
o Japón), los datos identificatorios mencionados, deberán estar traducidos y legalizados por
el Consulado Argentino o Representación Diplomática Argentina en ese país.
Por más que la prestación de tareas fuera por un corto lapso de tiempo la registración del trabajador
que realice tareas en relación de dependencia remuneradas será necesaria, y la falta de registración
implicará el pago de las multas antes mencionadas.
Solo los casos previstos en el artículo 4 de la ley 24.241, quedan exceptuados de
ingresar aportes y contribuciones, si no es ninguno de los casos que describe el artículo, o viene a
buscar una residencia permanente en el país debería realizar el total de aportes y contribuciones
igual que cualquier otro trabajador de nacionalidad argentina. Como así también darle el alta en
la AFIP y todos los requisitos de cualquier relación de dependencia. La excepción del artículo 4
de la ley 24.241 solo se aplica a "los profesionales, investigadores, cientí-
ficos y técnicos contratados en el extranjero para prestar servicios en el país por un plazo no mayor
de DOS (2) años y por una sola vez, a condición que no tengan residencia permanente en la
República y estén amparados contra las contingencias de vejez, invalidez y muerte por las leyes del
país de su nacionalidad o residencia permanente".
Con lo cual es importante verificar esta situación a fin de determinar si se ingresarán o no aportes a
la seguridad social.
La única excepción para no ingresar aportes ni contribuciones es la dispuesta en el artículo 4 de la
ley 24.241. De lo contrario, si no es el caso por más que no fuera a jubilarse en el país, si presta tareas
debe estar registrado y aportar y contribuir a los distintos organismos de seguridad social como
cualquier trabajador,.

A lo largo de nuestra historia, por diversas causas sociales, económicas, políticas, religiosas, y
familiares llegaron a nuestro territorio ciudadanos de distintas partes del mundo en busca de
soluciones que no encontraban en su país de origen.

En primer lugar, ya desde el preámbulo de la Constitución Nacional se asimilan los derechos de los
extranjeros a los de los nacionales, con el fin de evitar tratos discriminatorios, garantizando el
ejercicio de los derechos “para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo
argentino” y estableciendo en su articulado que los extranjeros gozan en el territorio de la Nación
de todos los derechos civiles del ciudadano y en tal sentido pueden ejercer el comercio, industria y
profesión (art. 20) y conforme a “las leyes que reglamenten su ejercicio” trabajar y ejercer toda
industria lícita (art. 14).
La ley especifica que regula el ingreso, permanencia y egreso de extranjeros, realiza una
diferenciación entre los extranjeros admitidos como “residentes permanentes” los cuales pueden
desarrollar cualquier actividad remunerativa o lucrativa por cuenta propia o ajena. Los “residentes
temporarios” también pueden desarrollar similares actividades durante el período de su permanencia.
Por último establece que los autorizados en calidad de “residentes transitorios” no pueden realizar
tareas remuneradas o lucrativas ni por cuenta propia ni con relación de dependencia, salvo que fueran
autorizados por la autoridad de migraciones.
Por su parte, los extranjeros que residan ilegalmente, no pueden trabajar y ninguna persona física o
jurídica puede dar trabajo a extranjeros que residan ilegalmente o a aquellos que residiendo
legalmente no estuvieran autorizados para prestar servicios.

Es por este motivo que teniendo en cuenta lo expuesto, tanto los “residentes permanentes” como los
“residentes temporarios” pueden trabajar sin ningún tipo de problemas en nuestro país y cuentan con
la protección necesaria para poder ejercer y defender todos sus derechos como trabajadores.

El debate se abre con lo que ocurre con los “residentes transitorios” los cuales no cuentan con
documentos, ni permiso para poder trabajar ni por cuenta propia ni en relación de dependencia, y sin
perjuicio de ello comienzan a trabajar en nuestro país en forma irregular.

Esta contratación está prohibida por la ley de contrato de trabajo la cual establece que los mismos son
de “objeto prohibido”. Y si bien ninguna persona física o jurídica puede dar trabajo a extranjeros que
residan ilegalmente, en la realidad diaria esta situación ocurre. La pregunta que es necesario hacerse
es si estos “residentes transitorios” pueden reclamar indemnizaciones a sus empleadores (en este
caso hay tener en cuenta que están en falta tanto el empleador como el trabajador), la postura de la
justicia no es uniforme en este caso, y si bien para muchos sí podría reclamar el trabajador extranjero
ilegal derechos laborales como si fuera legal.

Hay otros autores especializados que entienden inapropiado que el extranjero infractor carezca de
las garantías de estabilidad de las que son titulares sus iguales que acatan las leyes.

Pero lo cierto es que en cualquier país del mundo con políticas migratorias claras el trabajador
extranjero ilegal no merece protección laboral cuando su tarea está expresamente prohibida por la
ley, ello sin perjuicio de las infracciones que podría haber cometido el empleador al tomarlo como
trabajador legal sin serlo.

Esto último es muy importante para tener en consideración al momento de contratar personal
extranjero, ya que muchas veces se falsifica documentación para poder acceder a un trabajo que
puede generar grandes problemas al empleador llegado el caso de una desvinculación. Por eso es
esencial tomar los recaudos necesarios antes de la contratación, de modo de poder tener una
posición legal más fuerte al momento del conflicto o directamente para evitar sorpresas.
La Cámara Laboral condenó a una empresa al pago de indemnizaciones a favor de inmigrantes
ilegales. Estipuló que el hecho de que un trabajador resida ilegalmente en el país no justifica que sea
empleado en negro y obligó a la empresa a pagarle la doble indemnización cuando se dio por
despedido por falta de aportes.
La Ley de Contrato de Trabajo en el artículo 40 prohíbe emplear a inmigrantes ilegales, pero esta
prohibición, dijeron los jueces, sólo vale para el empleador sin que pueda redundar en perjuicio
para el trabajador indocumentado empleado en negro, según publicó El Cronista Comercial
Los jueces tomaron esta decisión en la causa "Pedrozo Cristóbal c/Vur Cash SRL s/despido. El
trabajador envió un telegrama a la empresa intimándola al blanqueo laboral, emisión de recibos,
aportes, liquidación final, salarios, aguinaldo y vacaciones adeudadas; ante el incumplimiento de la
intimación se consideró despedido.
La justicia en primera instancia hizo lugar a la demanda de los trabajadores y sostuvo que la ley
22.439 prohíbe a los extranjeros que residan ilegalmente en el país a trabajar aquí y adujo que la falta
de radicación impedía contratar al trabajador por falta de documentación.
En tanto, el tribunal la Cámara sostuvo que "Resulta obvio que el hecho de que el demandante no
estuviera regularmente en el país, por lo menos hasta el 15 de marzo de 2004 cuando solicitó la
residencia permanente, no permite inferir que no se haya encontrado físicamente en nuestro territorio
ni que no haya prestado servicios, tal como lo afirmó en su demanda y como debe presumirse, sin
que se haya producido prueba en contrario", indicaron los jueces.
Además, el propio socio gerente de la empresa confirmó que el actor prestó servicios en la empresa,
y "de este reconocimiento se deduce que lo contrató aun cuando Pedrozo no había solicitado su
residencia permanente, lo que desbarata el argumento" de que estaba en negro por falta de papeles,
añadieron.
Asimismo, los jueces respondieron a la empresa que fue ella la que violó la prohibición de
proporcionar trabajo u ocupación remunerada a quienes residan ilegalmente en el país, según el artí-
culo 40 de la Ley de Contrato de Trabajo, pero que los efectos de esta norma no pueden afectar al
trabajador.

EL TRABAJADOR EXTRANJERO ILEGAL TIENE DERECHO A LA INDEMNIZACION


POR DESPIDO

El contrato de trabajo con una persona extranjera que no tiene la residencia es un contrato de objeto
prohibido. No obstante el empleado tiene derecho a percibir las remuneraciones e indemnizaciones
que se correspondan a un despido sin causa.
El trabajador firmó con la empresa una promesa de contrato de trabajo, donde se establecían las
obligaciones y condiciones de trabajo, para cumplirse una vez que el empleado efectuara los trámites
migratorios y obtuviera el permiso para poder laborar. No obstante lo firmado al cabo de tres días sin
que la condición de obtener la documentación necesaria fuera cumplida, el trabajador comenzó a
cumplir tareas como Técnico de control de calidad, abonándose los salarios en negro, siendo
posteriormente despedido sin causa.

La sentencia de primera instancia, en autos “V.P.I. c/Prodava S.A. s/despido” condenó a la empresa
a abonar las indemnizaciónes, fallo que fue apelado arribando la causa a la Sala V de la Cámara
Nacional de Apelaciones del Trabajo.

Los camaristas, tras estudiar el expediente, señalaron que mediante la prueba de testigos se demostró
que el trabajador realizó tareas en relación de dependencia para la empresa demandada , para luego
afirmar que “resulta absolutamente claro que el contrato de trabajo celebrado con un trabajador
extranjero -aunque sea en situación de ilegalidad- es un contrato de objeto prohibido, y que la
prohibición del objeto siempre está dirigida al empleador (art. 40 L.C.T.)”.

El mencionado art. 40 dice:“Se considerará prohibido el objeto cuando las normas legales o
reglamentarias hubieren vedado el empleo de determinadas personas o en determinadas tareas,
épocas o condiciones. “La prohibición del objeto del contrato está siempre dirigida al empleador.”

Los jueces agregaron que “el art. 42 L.C.T. prescribe que el contrato de trabajo de objeto prohibido
no afectará al derecho del trabajador a percibir las remuneraciones e indemnizaciones que se deriven
de su extinción por tal causa, conforme a las normas de esta ley y a las previstas en los estatutos
profesionales y las convenciones colectivas de trabajo”.

El empleador en la apelación también había cuestionado que el juez de primera instancia había dado
por cierta la fecha de ingreso y la remuneración consignada en la demanda. En este sentido los
camaristas expresaron ““en el caso resulta de aplicación analógica la presunción establecida por el
art. 55 de la L.C.T., ya que la demandada manifestó que no existía inscripción del actor en los libros
laborales previstos en los arts. 52 y 54 de la citada ley y la falta total de tales constancias resulta
similar en la práctica -por sus efectos- a la situación del art. 55 cit., ello claro está, habiéndose
previamente acreditado el presupuesto fáctico que da sustento a la obligatoriedad del registro, o sea
la relación laboral misma”.
Finalmente los magistrados señalaron que “toda vez que la accionada tuvo efectivo conocimiento de
la condición migratoria del demandante al momento de su contratación y dado que el art. 1 de la ley
25.323 -en contraposición con el segundo párrafo del art. 2 de la misma ley- no admite ningún tipo
de dispensa respecto a la sanción que allí se dispone”.

El mencionado art. 1 de la ley 25.323 dispone en su párrafo primeo lo siguiente:

“Las indemnizaciones previstas por las Leyes 20.744 (texto ordenado en 1976), artículo 245 y
25.013, artículo 7º, o las que en el futuro las reemplacen, será incrementadas al doble cuando se
trate de una relación laboral que la momento del despido no esté registrada o lo esté de modo
deficiente.”

En conclusión, como vemos el hecho de que el contrato de trabajo sea de objeto prohibido no obsta
a que el empleador que incurrió en la falta deba abonar no sólo las indemnizaciones por el despido
sin causa, sino también las especiales correspondientes a un trabajo no registrado.

Ordenan indemnizar a una empleada extranjera, a pesar de que carecía de documentación

En este caso, una mujer de nacionalidad colombiana interpuso una demanda por despido
indirecto contra el dueño de la panadería donde trabajaba.

En su escrito, la demandante explicó que laboró como vendedora, camarera y repartidora de delivery,
de lunes a lunes. Su horario era de lunes a sábados entre las 13 y 21 horas, y los domingos de 7 a 15
horas, con un franco semanal, pero esa jornada generalmente se extendía un poco más de lo
estipulado. Por esa tarea indicó que percibía $8.000 “en negro”.

La reclamante relató que un día se presentó en el comercio con un certificado médico que daba cuenta
de una fractura que tenía a nivel del metatarso del pie izquierdo, pero que no le permitieron el ingreso.
Por lo cual, ante la negativa de tareas, se consideró despedida.

El demandado se defendió argumentando que la mujer no fue empleada suya. En su escrito, indicó
que ella se presentó en el bar por un aviso de solicitud de personal que él había requerido.

En esa oportunidad, señala que la reclamante le dijo que no tenía experiencia laboral, que era
colombiana y que no tenía documento de identidad ni certificado de residencia en este país, por lo
que descartó incorporarla diciéndole que primero necesitaba la documentación pertinente.
Al poco tiempo, la actora volvió al local, haciéndole entrega de un certificado de residencia precaria
y diciéndole que necesitaba trabajar. Como él tenía que cubrir temporariamente un puesto de trabajo
de una empleada que estaba embarazada, indicó que le dijo que podía realizar algunas tareas, con
jornada reducida, algunos días, condicionando su incorporación definitiva a que pudiera obtener el
DNI y la CUIL.

Al no ocurrir ello, decidió discontinuar la vinculación.

En el caso "Bernal Ríos, Lina María c/Santamaría, Diego Hernán s/despido", el juez de primera
instancia entendió que entre las partes existió un contrato de trabajo y que la mujer debía ser
indemnizada.

Ambas partes cuestionaron la sentencia ante la Cámara de Apelaciones. La parte actora se quejó por
la actualización utilizada para determinar el monto de la sentencia, mientras que el accionado reclamó
porque desde su punto de vista no se valoró adecuadamente la prueba producida y que se haya
aplicado al caso la presunción prevista en el art. 55 de la LCT, en especial sobre la fecha de ingreso
y el monto de la remuneración.

Los jueces resaltaron que, según la Ley de Contrato de Trabajo, la mujer tenía permitido trabajar en
el país y, por lo tanto, el empleador no podía desconocer el vínculo argumentando que ella carecía de
la documentación adecuada, porque en definitiva es el responsable, incluso cuando el objeto del
contrato se encuentre prohibido por la Ley.

En esa línea, los magistrados señalaron que, a través de la prueba testimonial, se comprobó el vínculo
entre la actora y el demandado en los términos de los arts. 21 y 22 de la Ley de Contrato de Trabajo
y que, por lo tanto, "la negativa de la empleadora de desconocer la existencia de la relación constituyó
injuria que justificó el despido indirecto".

En cuanto a la condición de extranjera de la actora, explicaron que la Ley 25.871, promulgada el 20


de enero de 2004 y reglamentada por el Decreto 70/2017, en el artículo 20 establece que “Los
extranjeros serán admitidos para ingresar y permanecer en el país en las categoría de ‘residentes
permanentes’, ‘residentes temporarios’ o ‘residentes transitorios’. Hasta tanto se formalice el trámite
correspondiente, la Autoridad de Aplicación podrá conceder una autorización de ‘residencia
precaria’, que será revocable por la misma, cuando se desnaturalicen los motivos que se tuvieron en
cuenta para su otorgamiento”.
“Su validez será de hasta noventa (90) días corridos, pudiendo ser renovables hasta la resolución de
la admisión solicitada, y habilitará a sus titulares para permanecer, salir y reingresar al territorio
nacional, trabajar y estudiar durante su período de vigencia”, agrega el mencionado artículo.

Además, explicaron que “el art. 40 de la LCT, referente al trabajo prohibido, establece que ‘se
considerará prohibido el objeto cuando las normas legales o reglamentarias hubieran vedado el
empleo de determinadas personas o en determinadas tareas, épocas o condiciones. La prohibición del
objeto del contrato está siempre dirigida al empleador’”.

Y destacaron que a la actora le estaba permitido trabajar en el país y, como en el caso, el empleador
que la incorporó para laborar con él luego no puede desconocer el vínculo, argumentando que no
tenía la documentación adecuada.

De esta manera, los camaristas Diana Cañal, Alejandro Perugini y Miguel O. Pérez consideraron
ajustada a derecho la decisión de la empleada de considerarse despedida, condenaron al demandado
a abonar las indemnizaciones correspondientes y rechazaron la solicitud de la mujer que pidió una
actualización del monto por el proceso inflacionario que atraviesa la Argentina.

Derecho a ser indemnizada

Carlos Toselli y Alicia Ulla, en el artículo “Los problemas laborales y de la seguridad social que se
plantean respecto de la migración de los trabajadores extranjeros”, publicado en la revista Temas de
Derecho Laboral y de la Seguridad Social, de Erreius, indican que “los extranjeros a los que se les
hubiera autorizado una residencia precaria podrán ser habilitados para trabajar por el plazo y con las
modalidades que establezca la Dirección Nacional de Migraciones”.

La ley también se dispone que los extranjeros que residan irregularmente en el país no podrán trabajar
o realizar tareas remuneradas o lucrativas, ya sea por cuenta propia o ajena, con o sin relación de
dependencia.

Y prohíbe a todas las personas de existencia visible o ideal, pública o privada, que brinden trabajo u
ocupación remunerada, con o sin relación de dependencia, a los extranjeros que residan
irregularmente.

“No obstante, de darse la situación prohibida, el artículo 56 señala que no se eximirá al empleador o
dador de trabajo del cumplimiento de las obligaciones emergentes de la legislación laboral respecto
del extranjero, cualquiera sea su condición migratoria; asimismo, en ningún modo se afectarán los
derechos adquiridos por los extranjeros, como consecuencia de los trabajos ya realizados, cualquiera
sea su condición migratoria”, agregan Toselli y Ulla.

En tanto, Ángela Pinacchio, colaboradora de Erreius online, explica que “aun cuando el trabajador
extranjero resida irregularmente en el país, le corresponde la indemnización por despido”, ya que el
marco legal está dado, primeramente, por la Constitución Nacional y tratados internacionales.

Por lo que “los empleadores no pueden considerarse eximidos de dar cumplimiento con las
obligaciones registrales y documentales a su cargo por el hecho de tratarse de un trabajador extranjero
porque, más allá de su condición migratoria, el trabajo prestado en relación de dependencia se
encuentra especialmente tutelado por normas que garantizan no solo la percepción de créditos
salariales, sino también por todas las restantes que, en resguardo de sus derechos, integran el
ordenamiento sustantivo”, indica la especialista.

Pero advierte que “la actividad laboral no debe ser contraria a la ley o prohibida, por lo que la ley de
contrato de trabajo distingue si es ilícito o prohibido; donde en lo ordinario, lo ilegal o prohibido es
el consecuente-antecedente de un parámetro legal. En materia laboral, se considera que un objeto es
ilícito cuando es contrario a la moral y buenas costumbres y no es tolerada por ordenanzas
municipales o reglamentos”.

“Aunque hubo opiniones antagónicas sobre el trabajo desarrollado por extranjeros clandestinos o sin
radicación, hoy por hoy, sumado a la jurisprudencia más reciente, solo la prohibición está en función
de las disposiciones legales; estas son las únicas que pueden imponer prohibiciones”, concluye la
colaboradora de Erreius.

Bibliografía utilizada

# Bidart Campos, German, Manual Constitución reformada, Argentina Tomo 1 B.

#Constitución Nacional Argentina de 1994.

# V.P.I. c/Prodava S.A. s/despido” condenó a la empresa a abonar las indemnizaciones, fallo que fue
apelado arribando la causa a la Sala V de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo.

# [Link]

# [Link]

#LEY 346 y sus modificaciones.


#LEY 25871.

#LEY 24241

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