Ética profesional
Trabajo final
Participantes:
Ariana Santana 22-emrn-2-029
Keren carpio 22-EMRN-2-010
Genesis Guerrero 22-EMRN-2-011
Carlos Daniel Baez 22-EMRN-2-016
Yojaili Sánchez abad 22-EMRN-2-031
Perla Caraballo 22-EMRN-2-025
Esmeyri Herrera Mota 22-emrn-2-023
Descripción de la actividad
Se llevó a cabo una visita a un ancianato con el objetivo de ofrecer ayuda y apoyo a los
residentes. Durante la visita, se entregaron donaciones de alimentos, productos de higiene y
otros artículos necesarios. Además, se compartió tiempo con los ancianos, escuchando sus
historias y brindándoles compañía.
Contexto de la actividad:
La visita al ancianato se enmarca dentro de los principios de la Ética Profesional, que
promueve la responsabilidad social y el compromiso con el bienestar de los demás. Esta
actividad permite aplicar en un contexto real los valores éticos discutidos en clase, como la
solidaridad, el respeto y la empatía hacia las personas más vulnerables de la sociedad.
Justificación de la elección de la institución visitada:
La elección del ancianato se basó en la identificación de una necesidad particular en la
comunidad. Los ancianos, en muchos casos, son una población desatendida que enfrenta
soledad y carencias materiales. Por tanto, brindarles apoyo no solo mejora su calidad de vida,
sino que también refuerza el compromiso ético de contribuir al bienestar social, haciendo de
esta institución un lugar ideal para llevar a cabo una actividad con un impacto positivo
tangible.
Objetivo General:
Describir la experiencia de la visita a la institución de asistencia social (un ancianato) y
analizarla desde la perspectiva de los imperativos categóricos de Kant.
Objetivos Específicos:
• Evaluar el impacto emocional de la visita tanto en los residentes como en los
participantes.
• Documentar las interacciones y experiencias compartidas con los ancianos durante la
visita.
• Identificar las lecciones aprendidas sobre el cuidado y respeto hacia las personas
mayores.
• Explorar cómo la interacción directa con los residentes puede influir en la percepción
y práctica de la ética profesional.
• Fomentar un sentido de responsabilidad social y compromiso comunitario entre los
participantes.
Importancia de la Actividad:
Explicación de la relevancia de llevar ayuda a instituciones de asistencia social:
Llevar ayuda a instituciones de asistencia social, como un ancianato, es crucial porque estas
entidades a menudo dependen de donaciones y voluntariado para satisfacer las necesidades
básicas de sus residentes. Esta asistencia no solo cubre carencias materiales, sino que también
contribuye a mejorar la calidad de vida de personas vulnerables, quienes frecuentemente
carecen de apoyo familiar o social.
Conexión entre la actividad y los principios éticos discutidos en la asignatura:
La actividad se conecta directamente con los principios éticos abordados en la asignatura,
particularmente con los imperativos categóricos de Kant, que enfatizan la necesidad de actuar
de manera moralmente correcta sin esperar beneficios personales. Ayudar a los ancianos
refleja la idea kantiana de tratar a los demás como fines en sí mismos, respetando su
dignidad y derechos inherentes.
Beneficios tanto para los estudiantes como para los beneficiarios de la institución:
Para los estudiantes, la actividad ofrece una oportunidad de aplicar los conceptos éticos en un
contexto real, fortaleciendo su conciencia social y empatía. También fomenta el desarrollo de
habilidades interpersonales y la capacidad de comprender mejor las necesidades de los
ancianos. Por otro lado, los beneficiarios de la institución reciben no solo apoyo material,
sino también la atención y compañía que mejoran su bienestar emocional, creando un
impacto positivo en su vida diaria.
Desarrollo de la Actividad
Fuimos al hogar de ancianos o ancianato padre abreu el día 21\8\2024
La visita fue breve, el grupo se dividió la responsabilidad de hacer diversas compras para
donar al lugar, entre artículos de limpieza como alimentos por ejemplo: arroz leche, avena,
galletas integrales, pañuelos, detergente, papel higiénico entre otras cosas.
A continuación algunas fotos de la visita
Videos de la [Link]
Opiniones y comentarios del los integrantes del grupo sobre
nuestras experiencia allá
Ariana Santana
mis compañeros y yo tuvimos la oportunidad de contribuir llevando compras de primera
necesidad para ayudarles. Ver la alegría en sus rostros al recibir estos artículos fue
sumamente gratificante. Fue una experiencia enriquecedora que no solo nos permitió ofrecer
apoyo material, sino también compartir momentos de compañía y conexión con los residentes
del hogar
Keren carpio
No había ido a un ancianato hace muchos años y ahora que volví no solo me sentí bien al
hacerlo sentí paz y tranquilidad, aunque no pudimos pasar mucho tiempo con los residentes
me sentí bien de que fueran cuidados y atendidos en sus días de vejes. Me llego al corazón
que unas e las monjas nos dijo “puede que las cosas en el mundo no están tan mal, si todavía
hay jóvenes que se preocupan y personas que aun quieran ayudar” se sintió gratificante
Genesis Guerrero
Durante mi experiencia de ayuda comunitaria en un asilo para ancianos, aunque no tuve un
acercamiento directo con los residentes, me conmovió profundamente el ambiente y la
sensación de paz que se respiraba. Colaborar en las actividades de apoyo, como organizar y
preparar materiales, me hizo sentir que estaba contribuyendo a mejorar la calidad de vida de
los ancianos, aunque fuera de manera indirecta. La experiencia me dejó una gran satisfacción
personal y despertó en mí el deseo de volver a participar en actividades similares, sabiendo
que incluso pequeños gestos pueden tener un gran impacto.
Carlos Daniel Baez
Mi experiencia en el hogar del anciano fue mejor de lo esperado, está todo muy limpio y
organizado, los ancianos tienen mucho espacio al aire libre para refrescarse y pasar el tiempo
en tranquilidad. Por otra parte mis compañeros y yo fuimos y llevamos compras de primera
necesidad para ayudarlos y les encantó
Yojaili Sánchez abad
Para mí fue un placer poder cooperar y llegar hasta ahí dónde están esas personas mayores
necesitadas.
Perla Caraballo
Ver la realidad de los ancianos en el asilo me hizo comprender mejor sus necesidades y
circunstancias, lo que me ayudó a desarrollar una mayor empatía hacia ellos y hacia los
demás en general, ir al asilo de ancianos a llevar comidas y donaciones me enseñó a valorar
la importancia del apoyo mutuo, me brindó una perspectiva más amplia sobre la vida y
reforzó en mí la idea de que pequeñas acciones pueden tener un gran impacto en la vida de
los demás.
Esmeyri Herrera Mota
Viví una experiencia cautivadora ya que no había tenido la oportunidad de
visitar un ancianato, pero fue un momento de nuevos conocimientos ya que
puede preguntar cómo funcionan sus servicios y donaciones, a su vez, conocer
sus instalaciones que por cierto son muy coloridas, higiénicas y lindas. Ver a
cada uno de esas personas de la tercera edad convertidos en niños nuevamente,
fue un momento preciado y que mejor manera de aportarles algo junto a mis
compañeros.
Reflexiones
La experiencia de visitar un ancianato y contribuir, aunque sea de manera indirecta, al
bienestar de sus residentes, me ha dejado una profunda impresión sobre la importancia
de la acción moral desinteresada. Según Kant, debemos actuar de acuerdo con principios que
puedan ser universalizados, es decir, debemos hacer el bien sin esperar nada a cambio,
simplemente porque es lo correcto. En esta visita, el simple hecho de brindar apoyo a los
ancianos, ya sea a través de donaciones o de nuestra presencia, se alinea con este principio.
Al reflexionar sobre cómo nuestras acciones pueden impactar a los demás, se hizo evidente
que el valor de lo que hicimos no reside en la magnitud del acto, sino en la intención detrás
de él. Ayudar a aquellos que se encuentran en una situación vulnerable, como los ancianos en
un asilo, es una manifestación del imperativo categórico de tratar a los demás como fines en
sí mismos, respetando su dignidad y humanidad.
La paz y gratificación sentidas durante y después de la actividad son reflejo de que actuar
conforme a principios morales universales genera no solo un impacto positivo en los demás,
sino también en nosotros mismos. La satisfacción personal derivada de estas acciones
demuestra que cuando actuamos guiados por la moralidad y no por el interés propio,
contribuimos a la creación de un mundo más justo y humano. Este tipo de experiencia
fortalece la idea de que pequeñas acciones, realizadas con un sentido de deber y respeto por
los demás, tienen el poder de transformar tanto nuestras vidas como la de quienes nos rodean.
La ética kantiana nos enseña que cada acto de bondad, por pequeño que sea, tiene un valor
intrínseco, y que es nuestra responsabilidad, como seres racionales, actuar siempre de
acuerdo con principios morales que promuevan el bienestar universal.
Según Kant, el imperativo categórico nos exige actuar solo según aquellas máximas que
podamos querer que se conviertan en leyes universales, y tratar a los demás siempre
como fines en sí mismos, no como medios para un fin.
1. Actuar según máximas que puedan ser universales:
La decisión de visitar un ancianato y llevar ayuda a sus residentes es un acto que, si se
universalizara, resultaría en un mundo más compasivo y solidario. Esta acción no está
motivada por intereses personales, sino por un sentido de deber hacia los demás, lo que se
alinea con el principio kantiano de hacer el bien simplemente porque es lo correcto. Si todos
adoptáramos este tipo de conducta, contribuiríamos a una sociedad donde el apoyo mutuo y
la empatía hacia los más vulnerables serían la norma.
2. Tratar a los demás como fines en sí mismos:
La visita al ancianato fue un acto de reconocimiento y respeto por la dignidad de los
ancianos. Al llevar apoyo y compañía, los residentes fueron tratados como fines en sí
mismos, con valor inherente, y no como medios para obtener algún beneficio. Esta acción
refleja el respeto por su humanidad y la importancia de cuidar de quienes, en su vejez,
necesitan más atención y apoyo.
3. El deber como motor de la acción:
Kant sostiene que una acción tiene verdadero valor moral cuando se realiza por deber, no por
inclinación. En este caso, la actividad realizada fue guiada por un sentido de responsabilidad
y ética, más allá del deseo de recibir reconocimiento o gratificación personal. Esto demuestra
que el comportamiento fue dictado por un imperativo categórico, actuando en
beneficio de otros sin esperar nada a cambio.