Marx
Filósofo contemporáneo de la Europa industrial del s. XIX influenciado por la izquierda
hegeliana que buscaba elaborar una ciencia de la realidad humana en sus aspectos
históricos, políticos y económicos desde una filosofía materialista.
Antropología
Según Marx, el hombre es un ser social, y solo en sociedad puede alcanzar su realiza-
ción y felicidad. Y mediante el trabajo el hombre establece relaciones con otros hom-
bres y puede encontrar su verdadera esencia. El trabajo es la transformación conjunta
de la naturaleza, humanizándola. El hombre se hace hombre cuando trabaja, introdu-
ciendo en la naturaleza su esencia. El artesano transforma barro en un jarrón que
pueden usar otros hombres, introduciendo su esencia en la naturaleza, realizándose.
Marx decía que la esencia del hombre reside en su exterioridad: sus relaciones con
los demás hombres y con la naturaleza. El trabajo no es un castigo, es la esencia del
humano, en el que es libre, ya que expresa su creatividad, y para Marx, la libertad es
la capacidad de darse a cada uno su propia existencia específica. Esta libertad no es
infinita, sino que se limita por las condiciones materiales en las que el humano realiza
su trabajo, es decir, la actividad humana es condicionada y condicionante: “La socie-
dad produce al hombre, pero el hombre produce a la sociedad”.
Entonces llegamos a la alienación: la pérdida de una parte esencial del hombre (in-
fluenciado de Hegel). Es lo que ocurre en la producción capitalista: los medios de pro-
ducción son propiedad privada de unos pocos capitalistas y el resto es obligado a tra-
bajar por un salario para subsistir; el hombre que vive en el capitalismo vive como un
animal de carga.
La antropología de Marx se resume en tres puntos: La alienación del trabajo, que
consiste en que el trabajo es externo al obrero, no pertenece a su ser y por tanto este
no se fortalece en su trabajo, desea abandonarlo. El obrero solo se encuentra a gusto
fuera del trabajo, viviendo como un animal (comiendo, procreando…), y se siente co-
mo un animal en su ambiente más humano: el trabajo, alienado.
También se produce la alienación del fruto del trabajo porque en la sociedad capita-
lista el trabajador acude día a día a la fábrica pero se desposee del producto de su
trabajo, mutilando su creatividad y actuando como una máquina. El producto se opone
al productor como un ser extraño que existe fuera de él, por tanto, el producto es el
amo y el obrero es un esclavo del capitalismo.
Y la alienación como deshumanización, ya que el hombre se convierte en una mer-
cancía que se vende por una pequeña parte de lo que vale. El trabajador se despoja
de su trabajo, lo único que pone es la fuerza de su trabajo, pagada injustamente.
La alienación del trabajo es fruto del capitalismo, la sociedad en la que el hombre
no es hombre. En la sociedad feudal, los campesinos, aun no siendo propietarios, se
realizaban mediante su trabajo a cambio de ceder una parte del producto de su traba-
jo.
Además, los capitalistas oprimen a los obreros por la alienación jurídica y religiosa,
que se produce cuando el Estado establece un sistema económico concreto que man-
tiene vigente el derecho a la propiedad, manteniéndose las desigualdades sociales y
las luchas de intereses económicos. De este modo los ciudadanos se alienan al pro-
meterles una falsa igualdad ante la ley: la mayoría está desposeída de su libertad.
Como dijo Feuerbach, la filosofía y la religión son un reflejo y consecuencia de la
alienación económica. En ambos casos se trata de construcciones teóricas que salva-
guardan los intereses de la clase dominante. Llama a la religión “el opio del pueblo”.
En cuanto a la filosofía, esta se pierde en abstracciones que interpretan el mundo; en
todo caso justifican el orden establecido por la clase dominante. Para Marx, no existen
verdades absolutas ni universales, si se presentan así, son alienantes. Así se senten-
ciará la filosofía teórica para implantar una praxis revolucionaria.
Política
Frente a la concepción idealista de la historia de Hegel, Marx analizó científicamente la
historia (Materialismo histórico), que se basa en que “no es la conciencia de los hom-
bres la que determina su ser sino que es el ser social el que determina su conciencia”.
Las condiciones de vida determinan la ideología. Por ejemplo, los medievales creían
en un universo regido por la voluntad absoluta de un rey al que debían obediencia, por
eso se organizaban en feudos, donde los campesinos trabajaban a cambio de protec-
ción de los nobles, que rendían pleitesía a un rey.
Las ideologías son, en cada época histórica, la justificación usada por la clase
opresora para dominar a la población. La estructura económica o infraestructura es la
base de la historia, y si esta se modifica, se modificará la superestructura, que es el
conjunto de representaciones o ideas que configuran la conciencia y las estructuras
jurídicas y políticas de las que se sirve la infraestructura junto con las formas del dere-
cho y del Estado, la moral, la religión, la metafísica y cualquier otra ideología.
Esta es una tesis en contra de Hegel, para quien la historia es la historia del espíri-
tu, donde las condiciones materiales son momentos concretos de la historia del espíri-
tu. Para Marx, los elementos ideales y espirituales, como dijo Feuerbach, son el resul-
tado de la actividad humana. Otra teoría complementaria al materialismo histórico es el
materialismo dialéctico (Diamat), que creó Engels y hace una concepción dialéctica de
la naturaleza, con independencia del hombre y de la historia.
La infraestructura distingue las fuerzas productivas y relaciones de producción. Las
fuerzas productivas son todos los objetivos necesarios para la producción: instrumen-
tos, maquinaria y trabajadores, que aportan el trabajo y producen riqueza. Las relacio-
nes de producción son las relaciones entre los propietarios y los productores, los capi-
talistas y el proletariado, y determinan la situación de la sociedad.
Marx entiende la historia como un proceso de maduración de la infraestructura. El
esclavismo llevó al feudalismo y este al capitalismo hasta que se llegue al sistema más
justo: el comunismo. Toda la historia hasta entonces es la historia de la lucha de cla-
ses. Siempre han existido clases antagónicas, pero el desarrollo de las clases mayori-
tarias hace que las relaciones de producción queden obsoletas, abriéndose un nuevo
periodo. Entonces, los opresores, para desarrollarse, crean y alimentan a la clase que
un día acabará con ellos.
Expliquemos como se llegó a la sociedad capitalista: La clase burguesa surgió en el
feudalismo organizada en torno a talleres. Más tarde se invirtió capital para contratar
trabajadores y ampliar los talleres; así nacieron los patronos y asalariados. Entonces la
burguesía se revolucionó contra los nobles (Revolución Francesa), buscando la igual-
dad, pero los capitalistas reunieron todo el poder. Así, la nobleza cae bajo los burgue-
ses. El proletariado nació junto a las grandes fábricas de millonarios, trabajando mien-
tras se desposeían cada vez más. Por la ley de la dialéctica, el proletariado acabará
con los burgueses instalando el comunismo.
Para llegar al comunismo, Marx propone una teoría sobre la praxis revolucionaria
que transformaría las relaciones sociales y económicas del capitalismo. Habría que
pasar por los siguientes pasos: el proletariado tomará conciencia de su alienación y las
causas de su vida miserable. El segundo paso es que se establezca un partido prole-
tario que reduzca la explotación y asegure la justicia basada en un reparto de bienes
según las necesidades. Con la victoria de los obreros, se instauraría una dictadura del
proletariado en marco de una democracia popular. El comunismo se presenta como la
única solución a la alienación y explotación del hombre. El comunismo elimina la pro-
piedad privada y con ello la sociedad de clases capitalista y su división entre capital y
trabajo.
La obra de Marx fue teórica y determinó toda la historia contemporánea.