JABÓN POTÁSICO ¿QUÉ ES? ¿PARA QUÉ SIRVE?
De hecho, se trata de un producto ideal para la agricultura ecológica pues no contiene
ningún compuesto tóxico y, por tanto, su uso no afecta a la certificación de producto.
Emplear este producto es ideal si no queremos afectar negativamente ni al medio
ambiente ni a nuestro organismo.
Este biocida es ideal para combatir y prevenir las plagas más frecuentes como: el
pulgón, la mosca blanca, la cochinilla, la araña roja y los trips, entre otros. Destacar que
no existe ningún problema en emplearlo para la jardinería ya que no existen
restricciones al respecto. Además, también puede servir para combatir hongos como la
negrilla ya que lava los residuos de melaza que generan los insectos en las hojas.
Aparte, también afecta a los ácaros, con lo cual es ideal para combatir plagas como la
araña roja. Y si lo empleamos combinándolo con aceite de Neem u otros fitosanitarios,
conseguiremos un efecto aún mayor.
En cuanto a su composición, señalar que está compuesto por aceites vegetales y no
contiene ningún tipo de perfume, colorante, espesante ni blanqueante. Es decir, se
fabrica única y exclusivamente con aceites vegetales de origen natural. Además,
señalar que debido a su concentración podemos emplear hasta 20 gramos de jabón
por litro de agua.
Por último, destacar que no es sistémico, es decir, no entra en la planta y, por si fuera
poco, se biodegrada muy rápidamente. Estas características hacen que no sea
necesario un plazo de seguridad o un lavado antes de la cosecha.
¿Cuál es su composición? El jabón potásico está compuesto por tres elementos
principales: agua, lípidos e hidróxido de potasio. Cuando los lípidos entran en contacto
con el hidróxido de potasio se produce una reacción química, cuyo resultado se mezcla
con agua y se obtiene el jabón potásico líquido. La mezcla resultante no afecta a los
tejidos vegetales y su rápida degradación hace que se acabe convirtiendo en abono
para las plantas.
¿Cómo se aplica? Si empleáis el jabón potásico para prevenir las plagas, señalar que
actuará por contacto directo con los parásitos, reblandeciendo la cutícula protectora
que emplean éstos para respirar. Por consiguiente, los asfixia sin afectar a otros
insectos de mayor tamaño, como las abejas, ni a sus depredadores naturales, los
ácaros.
Por tanto, para que el jabón potásico pueda acabar con la plaga, debemos asegurarnos
de que pulverizamos bien la planta, rociándola por completo y alcanzo al mayor número
de parásitos posible. Estas plagas se localizan principalmente en el envés de las hojas,
así que presta especial atención a éstas. Y más concretamente durante la fase de
crecimiento, que es cuando más peligro hay pues los tejidos de nuestras plantas son
más tiernos y, por tanto, más apetecibles para este tipo de insectos.
Como hemos comentado antes, el jabón potásico también surtirá más efecto si lo
combinamos con cualquier otro producto fitosanitario, ya que el jabón ayuda a romper
la tensión superficial de la hoja y actuará como mojante, es decir, después de utilizar el
jabón potásico cualquier otro tratamiento foliar se pegará mejor a la planta y mejorará la
eficiencia de esa aplicación.
¿Cuándo emplearlo? Podemos emplearlos en cualquier momento, aunque es
recomendable aplicarlo al salir o al ponerse el sol. Además, debemos tener en cuenta
que no haya excesivo sol ya que, al pulverizar la planta, éste podría quemar las hojas.
Del mismo modo, tendremos que ser cuidadosos con no aplicarlo un día de lluvia o de
fuertes vientos, de lo contrario, la lluvia lavará la aplicación o el viento la secará, y el
esfuerzo no habrá valido la pena.
¿Qué dosis emplear? Dependiendo del tipo de jabón potásico que se adquiera, la
dosis a emplear variará. Generalmente, el jabón potásico suele emplearse en una
proporción de un 1 o 2 % de dilución en agua, o lo que es lo mismo, unos 10 o 20 ml de
jabón por litro de agua. De todos modos, al ser un producto vegetal, ecológico e inocuo,
no pasará nada si en algún momento nos excedemos con la dosis. Algo que sí que
tenemos que tener muy en cuenta al emplear pesticidas químicos que, además de
afectar negativamente al medio ambiente y a nosotros mismos, también pueden matar
a la planta de forma fulminante.
¿Cada cuánto emplearlo? Para prevenir las plagas lo mejor es aplicar una
pulverización de jabón potásico unas 3 o 4 veces, dejando algunos días de descaso
entre tratamiento y tratamiento. Además, como el tratamiento es tan poco agresivo, no
habrá problemas si en algún momento decidimos aumentar la frecuencia de los
tratamientos. De todos modos, debemos de leer bien la concentración del jabón en el
envase, ya que hay algunos más concentrados que otros.