CONTENIDOS DE LA UNIDAD
I.- Cosas: concepto y clasificaciones diversas en el Derecho Romano.
II.- Patrimonio: Concepto y contenido. Evolución y concepción actual.
III.- Negocio Jurídico: Hechos y actos jurídicos – Clasificaciones – Elementos esenciales –
Elementos naturales – Elementos accidentales.
IV.- Interpretación de los negocios jurídicos – Ineficacia y convalidación del negocio jurídico –
Vicios de la voluntad – Representación.
I.
LAS COSAS
El término res se ha utilizado para indicar aquello que puede ser objeto de derechos. Todo
cuanto tenga entidad corporal o espiritual, natural o artificial, real o abstracta y sea susceptible
de apreciación económica es considerado cosa.
Los jurisconsultos romanos no dieron una definición sino que reservaron el término para los
objetos materiales en oposición de los actos del hombre. Es decir, quedó reservado el uso para
la cosa corporal, físicamente delimitada y jurídicamente independiente.
RES IN PATRIMONIO – RES EXTRA PATRIMONIUM.
Una de las primeras clasificaciones que realizan los romanos es la que distingue las cosas en res
intra patrimonium y en res extra patrimonium, según que las mismas se encontraran entre los
bienes económicos de una persona o fuera de ellos.
Como puede advertirse, esta clasificación, por su mismo criterio, era mutable. Algo que hoy
podía estar en el patrimonio de una persona, en otro momento podía no estarlo.
Por ejemplo: si la persona propietaria de un determinado bien decidiera enajenarlo. Y,
precisamente por la imprecisión de esa clasificación, la misma es dejada rápidamente de lado.
RES IN COMMERCIO – RES EXTRA COMMERCIUM.
Las res in commercio son aquellas cosas que pueden ser objeto de negocios jurídicos de carácter
patrimonial.
Por ejemplo: una mesa o un esclavo pueden ser objeto del contrato de compraventa.
Las res extra commercium, son las que están excluidas de dicho tráfico por disposición de la ley.
Así por ejemplo – y como veremos seguidamente – las cosas sagradas se encontraban fuera del
comercio y por lo tanto no podían ser objeto de ningún acto jurídico.
RES DIVINI IURIS – RES HUMANI IURIS.
Estas categorías de cosas se encuentran dentro de la clasificación de cosas extra commercium
puesto que no podían ser objeto de adquisición ni de actos patrimoniales entre vivos o por causa
de muerte.
Res divini iuris: se trataba de cosas consagradas a los dioses. Se clasifican en: a. Sacrae: Son las
que se destinaban al culto de los dioses superiores, es decir, de los templos y altares. Para
otorgar el carácter de cosa sacrae el obispo realizaba una ceremonia llamada consecratio.
b. Religiosae: Son las cosas que se destinaban a las divinidades inferiores.
Se trataba del lugar donde el propietario había dispuesto el entierro de un cadáver, aunque sea
el de un esclavo pero no el de un enemigo del pueblo romano. Para que el lugar fuera
considerado religiosae, además, debía estar ubicado dentro del territorio de Roma pero fuera de
la ciudad. También podía suceder que alguien realizara el entierro de un cadáver sin
autorización del propietario del fundo y, en ese caso el propietario tenía una acción para
reclamar el pago de un precio o la remoción del cadáver.
Cámara funeraria de la necrópolis romana de Carmona. Siglo I d C-c. Sanctae: Son las cosas que
se colocaban bajo la protección de los dioses.
Se realizaba una ceremonia que se denominaba sanctio. Dentro de esta categoría se
encontraban las puertas y muros de Roma.
La Porta Maggiore es una de las puertas pertenecientes a la Muralla aureliana de Roma
Res humani iuris: eran las cosas que se encontraban al servicio de los particulares. Gayo las
divide en privadas y públicas.
a. Las cosas privadas son las que hemos estudiado dentro de la categoría de cosas in
commercium.
i. Res nullius: eran las cosas que carecían de dueño. En esta categoría se encontraban: los
animales que se capturaban en la tierra, en el mar y en el cielo, las cosas encontradas en la
ribera del mar la isla nacida en el mar.
ii. Res hostiles: que eran las cosas del enemigo.
iii. Res derelictae: eran estas las cosas que habían sido abandonadas por sus dueños.
b. Las cosas públicas son las que Justiniano en su obra «Instituciones» clasifica en: res comunes
omium, res publicae y res privata.
i. Res communes omnium: cosas que por derecho natural eran comunes a todos.
Por ejemplo: el aire, el agua corriente y el mar y sus costas. Estas cosas no eran susceptibles de
posesión ni de adquisición particular por ninguna persona particular.
ii. Res publicae: son las cosas que pertenecen al pueblo romano.
Por ejemplo: ríos, caminos, edificios destinados al uso público.
iii.
Imperio.
COSAS MANCIPI Y COSAS NEC MANCIPI
Se trata de la clasificación típicamente romana. El criterio que se utiliza para incluir determinada
cosa en una u otra categoría es su vinculación con la actividad económica más importante de
Roma. Como ya hemos estudiado, Roma era un pueblo agrícola.
Res mancipi: eran aquellas cuyo dominio solamente podía ser adquirido y/o transmitido por
intermedio de actos formales o solemnes de adquisición, como la mancipatio y la in iure cesio.
Dentro de esta categoría podemos encontrar: los fundos itálicos, los esclavos, los útiles de
labranza, los animales que se pueden domar por el cuello o por el lomo – bueyes, mulas, asnos y
caballos - y las servidumbres más antiguas.
Estudiaremos más adelante, las formalidades y requisitos que debían cumplimentarse para la
celebración de la mancipatio.
Res nec mancipi: eran aquellas cuyo dominio podía ser adquirido mediante la simple tradición.
Dentro de esta clasificación quedaban comprendidas el resto de las cosas que no se incluían en
la clasificación anterior y que podían ser objeto de actos jurídicos.
COSAS MUEBLES E INMUEBLES
Cosas muebles: eran aquellas que podían desplazarse de un lugar a otro, por sí solos o movidos
por otro. Por tal motivo, en esta categoría quedaban incluidos los seres vivos que se movían por
sí solos , y las cosas inanimadas.
Cosas inmuebles: eran los bienes raíces y sus construcciones, es decir aquellas cosas que no
pueden ser movidas ni trasladadas de un lugar a otro.
COSAS CONSUMIBLES Y NO CONSUMIBLES
Esta distinción se basaba en el hecho de si el primer uso de la cosa conforme a su naturaleza las
destruía o no.
Cosas consumibles: eran aquellas cuyo primer uso adecuado a su naturaleza las destruía. Las
cosas pueden ser física o jurídicamente consumibles. Son físicamente consumibles aquellas
cosas que se destruyen con el primer uso adecuado que se hace de ellas, por ejemplo los
alimentos. Son jurídicamente consumibles cuando están destinadas de un modo permanente a
su enajenación, y su uso las hace salir del patrimonio de quien las tenía. Un ejemplo típico es el
dinero.
Cosas no consumibles: aquellas cuyo primer uso conforme a su naturaleza no las destruía
jurídica ni materialmente y, por ello, podían ser utilizadas nuevamente.
Por ejemplo, un vestido.
COSAS FUNGIBLES Y NO FUNGIBLES
La distinción respondía a la mayor o menor identificabilidad de la cosa, de la cual dependía que
pudieran o no ser sustituidas por otras.
Cosas fungibles: son aquellas que se identifican por su género y cantidad, es decir, aquellas que
se pesan, cuentan, o miden.
Por ejemplo: un esclavo.
Cosas no fungibles: son aquellas que se identifican por su individualidad, y por tanto, no pueden
ser cambiadas unas por otras.
Por ejemplo si se dijera el esclavo Ticio.
COSAS DIVISIBLES E INDIVISIBLES.
Cosas divisibles: son aquellas cosas que podían separarse conservando un valor proporcional al
que tenía el todo. Es decir, aquellas que separadas sus partes conservan la misma función
económica – social que el todo.
Por ejemplo las tierras, una suma de dinero.
Cosas indivisibles: son aquellas que por el solo hecho de dividirlas se destruyen o sufren un
deterioro en su valor o función.
Por ejemplo: una estatua o un libro.
COSAS GENÉRICAS Y ESPECÍFICAS
Cosas genéricas: son aquellas que se identifican por su género, número, peso o medida.
Cosas específicas: son aquellas que se identifican por su individualidad.
COSAS PRINCIPALES Y ACCESORIAS.
Cosas principales: eran aquellas que individualmente consideradas cumplían la función a que
estaba destinado el todo.
Cosas accesorias: eran las cosas que auxiliaban la función a que estaba dirigido el todo, o que
aumentaban su valor.
Por ejemplo los adornos son accesorios respecto de los objetos en lo que se ponen.
COSAS CORPORALES E INCORPORALES.
Cosas corporales: eran aquellas que podían ser tocadas. Por ejemplo: fundos, caballos, esclavos.
Cosas incorporales: eran aquellas que no podían ser tocadas y cuya existencia arrancaba del
derecho, por ejemplo un usufructo o una herencia.
II.
EL PATRIMONIO
El vocablo patrimonio proviene de patrimonium, que significa lo recibido del pater. La
concepción romana en la etapa antigua pensaba que el patrimonio se componía por todas las
cosas corpóreas y materiales que se transmitían por herencia de generación en generación.
En la etapa clásica eran los componente del patrimonio las cosas materiales, los derechos,
acciones, todo lo valuado positivamente deducidas las cargas o deudas. Nunca fue considerado
atributo de la persona. Sólo poseían patrimonio los
Sui Iuris.
Hermogeniano afirma: «con el nombre de pecunia se significan no sólo el dinero constante y
sonante sino todas las cosas inmuebles y muebles y tanto las cosas corporales como los
derechos».
Evolución y concepción actual
La doctrina modera designa patrimonio al conjunto de derechos personales y reales y las
obligaciones de una persona, susceptibles de apreciación económica y que constituye una
universalidad jurídica distinta de los elementos que la componen.
Es así que, en la concepción del derecho propuesta por Aubry y Rau el patrimonio es
considerado un atributo de la persona humana . De este modo, todos los sujetos de derecho
tienen un patrimonio, aún cuando este pueda ser negativo .
DERECHO ROMANO
Se trataba únicamente de activos. Se excluían los pasivos.
Quien sólo tuviera deudas y no bienes, no tenía patrimonio alguno.
Universalidad jurídica compuesta de activos y pasivos
Toda personal es titular de un patrimonio, aún cuando el mismo sólo estuviera constituído por
deudas.
Puede transmitirse en su totalidad por Puede transmitirse en su totalidad en caso actos entre
vivos y por actos mortis causa. de fallecimiento de su titular.
III.
NEGOCIO JURÍDICO
Los romanos no construyeron una teoría del negocio jurídico, sino que establecieron una
casuística muy elaborada y precisa, a partir de la cual quedaron establecidas las bases para la
construcción de una teoría general.
Podemos afirmar que un hecho es toda obra o acción del hombre o de la naturaleza que
podemos apreciar con nuestros sentidos.
Los hechos que no tienen la fuerza o capacidad para producir consecuencias jurídicas y que por
tanto no quedan bajo la órbita del derecho se denominan hechos simples.
Los acontecimientos que tienen la capacidad de producir el nacimiento, modificación,
transformación y extinción de los derechos, se denominan hechos jurídicos.
Cuando estos acontecimientos se producen naturalmente, es decir sin intervención del querer
humano, son llamados no voluntarios. Cuando se producen queridos por el hombre se
denominan voluntarios.
Los hechos no voluntarios pueden ser simplemente naturales, por ejemplo el paso del tiempo.
Pero se incluyen también en esta categoría aquellos acontecimientos en los que interviene el
hombre como mero ser natural. Por ejemplo: el nacimiento o la muerte de una persona que
traen como consecuencias importantes efectos jurídicos.
Los hechos voluntarios son aquellos en los cuales interviene el hombre
Actos lícitos: son aquellos que tienen como finalidad procurar el nacimiento, modificación o
extinción de una situación o relación jurídica.
Actos ilícitos: son aquellos prohibidos por el derecho y sancionados de un modo determinado.
Actos unilaterales: su formación depende de la voluntad de un solo sujeto.
Por ejemplo: el testamento, la manumisión, la aceptación de una herencia, etc.
Actos bilaterales: intervienen al menos dos partes, cada una de las cuales formula una
declaración de voluntad.
Por ejemplo: los contratos, el matrimonio, la sociedad, etc.
Según el contenido patrimonial de los mismos
Actos onerosos: son aquellos en los cuales la parte que adquiere un derecho debe suministrar a
su vez una contraprestación.
Por ejemplo: la compraventa, donde el comprador adquiere la posesión de una cosa y como
contraprestación debe pagar un precio en dinero.
Actos gratuitos: son aquellos en los cuales la adquisición de un derecho por una persona se
realiza sin que exista una contraprestación.
Por ejemplo: la donación, donde el beneficiario adquiere un derecho sin suministrar una
prestación a cambio.
Actos inter vivos: son aquellos en los cuales los efectos del acto se producen en vida de los
sujetos otorgantes del mismo.
Por ejemplo: contrato de locación de servicios.
Actos mortis causa: son aquellos en los cuales los efectos del acto dependen del fallecimiento
del sujeto otorgante.
Por ejemplo: el testamento.
Según la exigencia del cumplimiento de determinadas formalidades
Actos formales o solemnes: son aquellos en los cuales la ley establece el cumplimiento de
ciertos ritos para la declaración de voluntad de las partes, sin el cual el acto es inválido y no
produce efectos jurídicos.
Por ejemplo: la mancipatio.
Actos no formales: son aquellos en donde la declaración de voluntad de las partes no está sujeta
a formalidad alguna.
Elementos de los actos jurídicos.
Elementos esenciales
Todos los actos jurídicos, para su existencia y validez como tales, requieren la presencia de una
serie de elementos sin los cuales no se concibe el acto jurídico. Son elementos propios de su
naturaleza, sino es nulo el acto.
Son los siguientes
Manifestación de la voluntad.
Contenido u objeto.
Causa.
Forma: en los actos solemnes o formales.
A continuación analizaremos cada uno de ellos.
Manifestación de la voluntad del sujeto: La misma debe ser realizada por un sujeto con
capacidad para celebrar actos jurídicos .
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