Casación sobre cláusula "claims made" en seguros
Casación sobre cláusula "claims made" en seguros
Código Civil; actuales arts. 957 y 959 del Código Civil y Comercial de la Nación). La víctima
de un daño es un tercero en relación al contrato firmado entre la aseguradora y quien causó el
daño, en tanto no fue parte de ese contrato (arg. art. 109 de la Ley 17.418). El contrato,
entonces, no puede perjudicar a la víctima pero tampoco podría beneficiarla más allá de sus
términos y de lo dispuesto en las normas aplicables. Por lo tanto, si la víctima desea invocar el
contrato de seguro en su beneficio, en virtud de lo dispuesto por el art. 118 de la Ley 17.418 y
citar en garantía al asegurador en el juicio de daños deducido contra el asegurado, en principio
debe circunscribirse a los términos de la póliza (arts. 1195 y 1199 del código civil; actuales
arts. 1021 y 1022 del Código Civil y Comercial de la Nación; Fallos: 337:329; 338:1252)".
Por su parte la sentencia en crisis se apoya en la doctrina emergente de un fallo de la Sala C de
la Cámara Nacional Civil dictado en los autos "Barral de Keller Sarmiento, Graciela c. G., J.A.
y otros s. daños y perjuicios" del 02.05.2006 (La Ley Cita On line: AR/JUR/1750/2006), en
donde se analizó el contexto general contractual de hace casi veinte años atrás, en función de
argumentos jurídicos doctrinarios y jurisprudenciales -nacionales y del derecho comparado-
que, más allá de su respetabilidad, han perdido vigencia por el cambio de circunstancias
fácticas. Ello por cuanto en la actualidad el mercado provee de una variedad de modalidades
asegurativas -entre ellas las "claims made"- que, en la época del caso citado, no existía. Solo
aparecía entonces una suerte de "claims made pura", y es por eso que en un párrafo de la
sentencia de la Cámara Civil Nacional se hace mención a las nuevas cláusulas "claims made
morigeradas" (al decir del fallo de mención) por la inclusión de la reconversión a ocurrencia y
el período extendido de reclamos, dejando en dichos supuestos la puerta abierta a su legalidad.
Así, la diferencia de marcos negociales del mercado asegurador hace que el pronunciamiento
que se cita en apoyo de la posición asumida por la Cámara pierda valor como precedente.
Asimismo, no puede dejar de tenerse en cuenta al resolver el caso de autos que los seguros de
responsabilidad profesional no son obligatorios por ley y, además, que el contrato aquí en
análisis preveía para el asegurado la posibilidad de compra del endoso opcional y extender así,
por tiempo ilimitado, la cobertura para los reclamos que se formulen con posterioridad a la
vigencia de la póliza -claro está- por los actos ocurridos durante dicho período (cf. Cláusulas 4
y 9 del contrato de seguro plasmado en la Póliza 490176-0, obrante a fs. 106/114 y vta. y a fs.
156/161 y vta.).
La indicada alternativa convencional permite aventar una de las críticas atribuidas a los
seguros con cláusula "claims made", cual es la presunción de "cautividad" permanente del
asegurado para con el asegurador originario, pues la posibilidad de extender el período de
reclamo y/o la contratación de coberturas retroactivas con un nuevo asegurador, se reitera,
neutraliza tal eventual efecto contractual disvalioso.
Además, debe tenerse presente que se consideran cláusulas abusivas las que afectan
inequitativamente al consumidor o usuario, en el cotejo entre los derechos y las obligaciones
de ambas partes, emergentes de un contrato. Ello quiere decir que no puede evaluarse en forma
aislada una determinada cláusula, como se hiciese en la sentencia impugnada, sino que debe
efectuarse un ejercicio de ponderación de ventajas y desventajas, respecto de las partes
contratantes. Y lo cierto es que las posibles desventajas que puede presentar la cláusula "claims
made" frente a la cláusula de ocurrencia se ven compensadas con otros beneficios propios de la
primera, como los que se señalan en el artículo de doctrina citado al inicio del voto, a saber: i)
una prima sustancialmente menor que la que corresponde a los seguros por ocurrencia de
hecho generador; ii) la posibilidad de actualizar periódicamente la suma asegurada, lo cual es
muy importante en los seguros tomados por los profesionales, pues pueden ir haciéndolo a
medida que aumenta su prestigio y desarrollo profesional; iii) la posibilidad de cubrir daños
tardíos; iv) la posibilidad de tener acceso a un período de cobertura retroactiva.
En la sentencia recogida en Fallos: 340:765, la Corte Suprema de Justicia de la Nación indicó,
respecto a lo señalado en el considerando anterior, que "Los contratos tienen efectos entre las
partes contratantes y no pueden beneficiar ni perjudicar a terceros, excepto en los casos
previstos en la ley. Es por ello que aquellos deben ser interpretados en su integridad, lo cual
excluye toda exégesis aislada de una cláusula o expresión del negocio. Se impone el deber de
observar el lazo íntimo que une a todas las cláusulas, pues no resulta aceptable fraccionar lo
convenido únicamente para acatar las estipulaciones que favorecen al tercero damnificado y
desechar otras que ponen límites a la obligación del asegurador.".
A lo expuesto se suma además que el tomador del seguro del caso es el Consejo Profesional de
Psicólogos de la Provincia de Neuquén, circunstancia que presupone una estructura
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organizativa con la suficiente capacidad de análisis y/o recursos a su disposición para requerir
un asesoramiento profesional previo a celebrar un contrato de seguro bajo la fórmula o
modalidad "claims made", con lo cual no podría validamente sostenerse que la asegurada se
encontraba desprotegida frente a su co-contratante o que no sabía que tipo de cobertura estaba
contratando.
Sobre el control del contenido de la cláusula "claims made" y su imputación como abusiva en
todo supuesto, Ricardo L. Lorenzetti (Contrato de seguro: La cláusula "claims made", LA LEY
1998-C, 1174; Responsabilidad Civil Doctrinas Esenciales Tomo V, pág. 915) sostiene que
muchas de las críticas que se efectúan omiten referirse a las razones que la justifican. Se trata
de un déficit metodológico en el abordaje del problema que puede producir conclusiones
equívocas y perniciosas.
Desde dicho punto de vista, señala como relevante discriminar razones objetivas y abusivas.
Así sostiene "Las razones objetivas que dan origen a esta cláusula son bien conocidas. El plazo
de prescripción de las acciones de responsabilidad contractual es de diez años (en la actualidad,
tres años), lo que constituye una dificultad para el aseguramiento: en un período de tiempo tan
extenso, las previsiones económicas son muy difíciles de hacer, ya que hay que tomar en
cuenta problemas, macroeconómicos (inflación, política cambiaria, impositiva), de política
judicial (mudanzas en las opiniones de los jueces), legislativos (modificaciones de leyes),
competitivos (movimientos en el mercado asegurativo) y problemas micro, como variaciones
en la conducta del asegurado, cambios de lugar de trabajo que alteren la tecnología disponible
y la calidad del aseguramiento, lo que incrementará el riesgo.".
"Se puede afirmar que todo ello es parte del riesgo empresario y que debe ser soportado por la
empresa. Esta afirmación es correcta, pero debe agregarse que toda omisión en la solución del
problema deriva en mayores costos para la empresa, para el asegurado y para el tercero
damnificado.".
"El incremento del riesgo macro y microeconómico obliga a todo asegurador previsor a
aumentar las reservas y lógicamente el precio del seguro, lo que repercute directamente en el
patrimonio del asegurado. Al existir seguros más caros, disminuye la masa de asegurados, lo
que perjudica directamente a las víctimas, que se encontrarán con numerosos médicos
insolventes. A ello cabe agregar que si la situación es de plazo decenal (en la actualidad
trienal), no habrá incentivos para el reaseguro, lo que producirá una debilidad estructural en la
solvencia del sistema, con impacto directo sobre todas las partes, y por supuesto, sobre las
víctimas.".
Y concluye que "si estas son las razones para la existencia de una cláusula, no puede
endilgársele un carácter abusivo.".
También se pregunta el actual ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación en su
trabajo si "de conformidad con el art. 37 de la ley 24.240, podríamos ubicar este caso en las
hipótesis de una desnaturalización de las obligaciones, o una renuncia de derechos de los
consumidores".
"La desnaturalización importa un apartamiento del derecho positivo o de la finalidad típica del
negocio. En nuestro caso no existe tal desnaturalización, puesto que la cláusula tiene la
finalidad de asegurar el cumplimiento de la causa típica del negocio".
Por otra parte, indica que "la abusividad de la cláusula, no se da por la desnaturalización, sino
por la renuncia de derechos, y ello ocurre en supuestos específicos.
En ese sentido las objeciones a la cláusula se fundan en:
que somete al asegurado a una cautividad que importa una renuncia de derechos.
ello no se produce en un solo contrato, sino en una sucesión de ellos.
esta situación causa una renuncia de derechos del asegurado, al no permitírsele opciones
suficientes".
En el caso en examen ninguna de las precitadas situaciones abusivas se presenta, puesto que el
propio contrato de seguro prevé que en el supuesto de rescisión o no renovación a su
vencimiento, cualquiera fuera la causa, el asegurado tendrá el derecho a extender por tiempo
ilimitado, comprando el endoso opcional de extensión de denuncia, la cobertura para los
reclamos que se reciban o se formulen con posterioridad a la vigencia de la póliza y
exclusivamente por actos ocurridos durante tal período (cf. Cláusula 9, Póliza 490176-0).
Así las cosas, mediante la cláusula de extensión de período de denuncia transcripta, la
compañía aseguradora ha cumplido con la regla de la buena fe que impone el deber colateral
de ofrecer alternativas suficientes a la otra parte del vínculo para garantizar la voluntariedad
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del acto, es decir, el obrar con libertad contractual, a razón de lo cual no puede calificarse la
cláusula "claims made" en examen como abusiva ni tampoco disponerse válidamente su
inexistencia.
V.- Decisión.
En conclusión, por las razones antes expuestas corresponde dejar sin efecto la decisión de la
Cámara en cuanto tuviera como no escrita la cláusula "claims made" inserta en el contrato de
seguro que prueba la Póliza Nº490176-0 y, como corolario de ello, declarar la validez de dicha
estipulación contractual; hacer lugar a la defensa de falta de legitimación pasiva opuesta por
SMG Compañía Argentina de Seguros S.A. y revocar la condena impuesta contra dicha
aseguradora. MI VOTO por la AFIRMATIVA.
A la misma cuestión los señores Jueces doctores Enrique J. Mansilla y Ricardo A. Apcarian y
la señora Jueza doctora Liliana Laura Piccinini dijeron:
ADHERIMOS a los fundamentos expuestos en el voto del doctor Barotto, VOTANDO en
IGUAL SENTIDO.
A la misma cuestión la señora Jueza doctora Adriana Cecilia Zaratiegui dijo:
Atento a la coincidencia de los votos precedentes, ME ABSTENGO de emitir opinión.
A la segunda cuestión el señor Juez doctor Sergio M. Barotto dijo:
Por las razones expuestas al tratar la primera cuestión, propongo al Acuerdo: I) Hacer lugar al
recurso de casación interpuesto a fs. 523/548. II) Imponer las costas en esta instancia
extraordinaria, al actor perdidoso (art. 68 del CPCyC). III) Revocar parcialmente la Sentencia
Nº 111/18 dictada por la Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial, de Minería y Familia
de la IVa. Circunscripción Judicial a fs. 508/521 y vta., solo en cuanto desestimara la falta de
legitimación pasiva opuesta por SMG Compañía Argentina de Seguros S.A. y, en
consecuencia, revocar la condena impuesta contra esta última. IV) Dejar sin efecto las costas
impuestas en Primera y Segunda Instancia a la aseguradora citada en garantía, las que se
imponen a la demandada perdidosa. V) Dejar sin efecto las regulaciones de honorarios
practicadas a fs. 521 a los letrados de la citada en garantía, las que deberán adecuarse al
presente pronunciamiento. VI) Regular los honorarios profesionales por sus actuaciones en
esta instancia extraordinaria, a los doctores Rodrigo E. SCIANCA, Julián AMELUNG y
Edgardo Nicolás ALBRIEU, en forma conjunta, en el 30%; a calcular sobre los emolumentos
que oportunamente se regulen a dicha representación por sus actuaciones en Primera Instancia;
y al doctor Ricardo MENDAÑA y a la doctora Marianina LOPEZ RAGGIO, en forma
conjunta, en el 25%; a calcular sobre los honorarios regulados por sus actuaciones en Primera
Instancia (art. 15 L.A.). MI VOTO.
A la misma cuestión los señores Jueces doctores Enrique J. Mansilla y Ricardo A. Apcarian y
la señora Jueza doctora Liliana Laura Piccinini dijeron:
ADHERIMOS en un todo a la solución propuesta en el voto precedente.
A la misma cuestión la señora Jueza doctora Adriana Cecilia Zaratiegui dijo:
ME ABSTENGO de emitir opinión (art. 38 L.O.).
Por ello,
Primero: Hacer lugar al recurso de casación interpuesto a fs. 523/548 de las presentes
actuaciones.
Segundo: Imponer las costas en esta instancia extraordinaria, al actor perdidoso (art. 68 del
CPCyC).
Tercero: Revocar parcialmente la Sentencia Nº 111/18 dictada por la Cámara de Apelaciones
en lo Civil, Comercial, de Minería y Familia de la IVa. Circunscripción Judicial a fs. 508/521 y
vta., solo en cuanto desestimara la falta de legitimación pasiva opuesta por SMG Compañía
Argentina de Seguros S.A. y, en consecuencia, revocar la condena impuesta contra esta última.
Cuarto: Dejar sin efecto las costas impuestas en Primera y Segunda Instancia a la aseguradora
citada en garantía, las que se imponen a la demandada perdidosa.
Quinto: Dejar sin efecto las regulaciones de honorarios practicadas a fs. 521 a los letrados de la
citada en garantía, las que deberán adecuarse al presente pronunciamiento.
Sexto: Regular los honorarios profesionales por sus actuaciones en esta instancia
extraordinaria, a los doctores Rodrigo E. SCIANCA, Julián AMELUNG y Edgardo Nicolás
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