Ministerio de Educación
Academia Jireh
Estudiante Israel Arosemena
Docente: Maryorie de
Magdaleno
Materia: Español
Grado: VII B
Año: 2024
El Mundo en Mis Sueños
En el cielo brillan mil estrellas,
cada una una historia que me desvela.
La luna me habla con su luz de plata,
y el viento me canta una melodía que mata.
Corro por el campo, saltando alto,
el sol me acaricia con su abrazo de halo.
Los árboles me cuentan secretos antiguos,
y las flores me saludan con colores vivos.
Mi imaginación vuela sin fronteras,
en mundos de fantasía, entre puertas y aceras.
Cierro los ojos, me dejo llevar,
porque en mi corazón todo puede pasar.
Autor: Israel Arosemena
La Canción de los Sustantivos
El sol brilla en el cielo,
la luna se esconde con su plata.
Las estrellas cuentan una historia,
y el viento susurra en su memoria.
(coro)
Sol, luna, estrella, viento,
en el campo hay un gran misterio.
Árboles bailan al compás del río,
y en mi corazón hay un desafío.
Las flores cantan su canción,
y el mar refleja el corazón.
El camino me lleva a un mundo lejano,
donde los sustantivos viven en hermano.
(coro)
Sol, luna, estrella, viento,
en el campo hay un gran misterio.
Árboles bailan al compás del río,
y en mi corazón hay un desafío.
¡Y así los sustantivos juegan y se van,
en cada verso, siempre a cantar!
La Última Estación
En un futuro distante, la humanidad había colonizado miles de planetas, pero la
Tierra había caído en el olvido. Una nave espacial llamada Luz de Estrella
viajaba entre sistemas, buscando nuevos mundos habitables, pero sus
tripulantes nunca olvidaban la historia de su hogar perdido.
Un día, al recibir una señal extraña, la nave llegó a un planeta oscuro y
olvidado: la Tierra. Cuando aterrizaron, todo estaba cubierto por una espesa
capa de niebla y un silencio inquietante. Al caminar por las ruinas de las
grandes ciudades, encontraron una estación de radio aún funcionando.
Un antiguo mensaje se emitió a través de los altavoces, su contenido estaba
distorsionado, pero una frase se repitió claramente: "La humanidad nunca se
extinguirá. Siempre habrá alguien buscando."
Los tripulantes comprendieron que, aunque la Tierra estaba desierta, la
esperanza seguía viva. El último vestigio de la humanidad no era un lugar, sino
el deseo inquebrantable de encontrar nuevos horizontes.
La Luz de Estrella volvió al espacio, sabiendo que, mientras existiera la
búsqueda, la humanidad jamás sería olvidada.
Dialogo
María:
Hola, Pablo, ¿cómo estás? Hace tiempo que no hablamos.
Pablo:
¡Hola, María! Estoy bien, aunque algo cansado. Esta semana ha sido una
montaña de tareas, reuniones y preocupaciones. Me siento un poco agobiado
por tanta presión. ¿Y tú? ¿Cómo te va con el trabajo?
María:
¡Uf, el trabajo! Es una verdadera avalancha de plazos, decisiones y
responsabilidades. A veces siento que no tengo tiempo para nada. Ayer, por
ejemplo, me tocó lidiar con una pila de documentos, informes y correos
electrónicos. Pero lo peor es la sensación de que siempre hay algo más que
hacer, una tarea más que añadir a la lista. Es como si nunca hubiera un final.
Pablo:
¡Exactamente! Yo también estoy atrapado entre montones de correos y
llamadas. La presión no solo está en el trabajo, sino también en mi vida
personal. La falta de tiempo me afecta mucho, especialmente cuando quiero
disfrutar de mis hobbies o estar con mi familia. Pero entre la rutina diaria y los
compromisos, a veces siento que no me queda energía para nada.
María:
Lo entiendo perfectamente. Esa sensación de estar corriendo todo el tiempo,
sin pausa. Y luego, cuando por fin tienes un momento libre, solo piensas en
descansar, pero el estrés ya te ha invadido tanto que ni siquiera puedes
disfrutarlo. Recuerdo una tarde hace unos días, después de un largo día de
trabajo, que me senté en el sofá con una taza de té. Pensé que sería el
momento perfecto para relajarme, pero no podía dejar de pensar en las tareas
pendientes. Es como si mi mente nunca pudiera desconectarse.
Pablo:
Eso es lo más difícil: la mente no para. A veces trato de desconectar, de
disfrutar de una caminata o leer un libro, pero la verdad es que mi mente sigue
dando vueltas a los problemas. No sé si es la ansiedad o la necesidad de
cumplir con tantas expectativas. Lo que más me molesta es esa sensación de
no estar aprovechando bien mi tiempo, como si se me escapara entre los
dedos. ¿Te pasa a ti también?
María:
Sí, claro. A veces siento que el tiempo se convierte en un enemigo, y cuanto
más lucho contra él, más rápido pasa. Pero también hay momentos pequeños
de calma, como cuando salgo a caminar al parque o cuando me encuentro con
amigos. Esos momentos son como oasis en medio del caos. Aunque, claro,
siempre está esa preocupación de que las obligaciones me esperan.
Pablo:
Es cierto. Esos momentos de tranquilidad, aunque breves, son los que más
valoro. Son como respiros que me permiten recargar energía. Pero no es fácil
encontrar ese equilibrio. La vida se ha convertido en un torbellino de
actividades, compromisos y expectativas. Me siento atrapado entre todo eso.
María:
Sí, pero también hay algo que me da esperanza: saber que no estamos solos
en esta lucha. Todos estamos viviendo experiencias similares, con nuestras
propias preocupaciones, pero también con momentos de alegría y satisfacción.
Aunque a veces parece que todo está fuera de control, sé que hay
oportunidades para cambiar las cosas, para encontrar la paz dentro del caos.
Pablo:
Tienes razón. A veces solo necesitamos un poco de perspectiva, un descanso
para respirar y reorganizar nuestras prioridades. Gracias por recordarme eso,
María. A veces, un buen consejo o una buena conversación es todo lo que
necesitamos para recobrar fuerzas.
María:
¡Me alegra haber podido ayudarte, Pablo! Y no olvides que, aunque el trabajo y
las responsabilidades sean muchas, también hay belleza en los pequeños
momentos y en los logros que alcanzamos cada día.
Pablo:
Tienes toda la razón. A seguir adelante, con calma y sin olvidarnos de disfrutar
de lo que realmente importa. ¡Gracias, María!
María:
¡De nada, Pablo! Ánimo, que todo irá mejor.