0% encontró este documento útil (0 votos)
3 vistas93 páginas

Crónicas de La Plata: Historia y Vida

El documento presenta una serie de crónicas periodísticas y relatos que exploran la historia y la vida cotidiana en una ciudad argentina, destacando su fundación y el impacto que tuvo en la sociedad. A través de personajes como Delia y Patricia, se narran experiencias personales y eventos trágicos, como un cuádruple asesinato que conmocionó a la comunidad. La obra refleja la intersección entre la historia urbana y las vivencias individuales, creando un retrato complejo de la ciudad y sus habitantes.
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
3 vistas93 páginas

Crónicas de La Plata: Historia y Vida

El documento presenta una serie de crónicas periodísticas y relatos que exploran la historia y la vida cotidiana en una ciudad argentina, destacando su fundación y el impacto que tuvo en la sociedad. A través de personajes como Delia y Patricia, se narran experiencias personales y eventos trágicos, como un cuádruple asesinato que conmocionó a la comunidad. La obra refleja la intersección entre la historia urbana y las vivencias individuales, creando un retrato complejo de la ciudad y sus habitantes.
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

- i II ·jU


._~~

PRIMERA EDICl6N
Noviembre de 1997

SECUNDA EDICl6N
Diciembre de 1997

"...Yes peor attn, porque en esta ciudad hfbri­


da, en esta cruza antinatural de chihuahua y
gran danes, no hay ni subterraneo, ni cafes, ni
nada. Uno se ha ido acostumbrando a esta ciudad
en el paladar a Juerza de mascarla, de comerse
una a una sus diagonales. Y es tan dificil no ata­
carse de gris baldosismo, de estatismo de tilo, de
parvulidad de paloma de plaza. Caminismo circu­
lar que pierde su gracia por falta de espectadores
o por inoperancia de la tinta que 10 narra, peque­
fios ecos vanos.1/
EI Hueso
Revista Literaria
© By Ediciones Al Margen
Calle 16 N°567
1900 La Plata, Buenos Aires,
Argentina.

Disefto de tapa e interior: Estudio Lanteri I Binda

ISB.N. N° 987-9248-02-3

Printed in Argentina - lmpreso en Argentina

Todos los derechos reservados. No puede reproducirse ninguna parte de este libro por ningun medio
electr6nico 0 mecanico, incluyendo jotocopiado, grabado, xerografindo, 0 cualquier almacenaje de
informaci6n 0 sistema de recuperaci6n sin permiso del editor.
Nota de la autora:
Para reeorrer las diagonales de esta novela, eonsul­
tar la Hoja de Ruta (pagina 173 y siguientesJ.
Cr6nica Periodistica I

EI mundo hablaba de la ciudad

La ciudad fue en sus comienzos, para la m8iYor parte de los ar­


gentinos, un mite feliz, un mite publico, un mito popular, como el del
cable [Link] 0 el canal de Suez.
A pesar de los enconos partidarios y del silencio de los oposito­
res, la fundaci6n repercuti6 en todo el pais, y cruzando mares y
fronteras lieg6 a tener resonancias en Europa.
Arquitectos frances~s, alemanes, belgas e italianos enviaron pro­
yectos de palacios y jardines. Y en Espana, en Italia, en Francia, se
empez6 a hablar de la ciudad geometrica como de uno de los tantos
portentos que suelen ocurrir en tierras de America.
Miles de hombres emigraron, atraidos por la magnifica ciudad que
iba a levantarse.

El Dia, 18 de noviembre de 1982.

Cr6nica Periodistica 9
Cr6nica periodfstica II No pasara muoho tiempo sin que los argentinos se enorgullez­
can de la ciudad modelo.

La ciudad modelo, esa maravilla R. Olivera


El Dia, noviembre de 1887.

Realizado el mundo de Plat6n, la forma politioa duraria en EH


eternamente, realizada la oiudad de La Plata, queda asegurada
para sus habitantes la vida faoil, o6moda e higienioa.
La orientaoi6n dada a la oiudad, que es la indioadapor la oien­
oia, el sabio derrame de los oentros de aotividad, hara que el va­
lor de la tierra no se aoumule en un solo 'paraje, oomo en Bue­
nos Aires alrededor de la plaza Viotoria. Elpuerto traera sobre
ella todas las bendioiones de un enargioo intercambio de produo­
tos, su pavimentaoi6n magnifioa por el suelo en que reposa aba­
ratara el trafioo, su alumbrado disminuira el numero de inoen­
dios y duplioara en oaso neoesario las horas de trabajo, su pro­
visi6n de agua abundante y exenta de sales dafiosas Ie dara una
inmensa ventaJa sobre Buenos Aires, su regular y oientifioo sis­
tema de aloantarillas la hara una de las oiudades mas higiani­
oas del mundo, sus anohurosas oalles, su sistema de avenidas
transversales vinoularan para siempre en ella la hermosura na­
tural, la libertad de trafioo y de ambiente, esas masas oolosales
de los edifioios pUblicos impondran dignidad, los grandes paseos
invitaran al desoanso. La oiudad tendra un aspeoto simetrioo,
arm6nioo, desoonooido, todavia en Amerioa.
No en vane se habra llamado para su oreaci6n a los ingenie­
ros, a los arquiteotos, a los higienistas, a los artistas, atodos
los hombres inteligentes de Amerioa y Europa que la favoreoie­
ron oon su oonourso taonioo.
Y ahora comparemos la gloria de haber dado forma, ooraz6n,
arterias y sangre a la oiudad perfeota de Plat6n, oon oualquier
otra gloria de las aloanzadas desde haoe medio siglo en Amari­
oa, y enoontraremos que todas resultan palidas, pobres y humil­
des.

Cronica Periodistica 11
Cronica de Delia I Cronica de Patricia I

Delia se ve envuelta en imprevistas limpiezas, en razon de impre­ Patricia, de regreso, escribe para matar el tiempo.- Patricia, sin pro­
vistos regresos de Patricia a casa de sus padres, en noviembre de pont?rselo, presenta a algunos de los protagonistas de esta historia.
mil novecientos noventa y dos.

Delia esta vieja. Pasa el trapo por los muebles con la misma caden­ EI mapa era asf: mama, dona Irene, Irenita, senorita Irene Tapia, de­
cia de siempre, pero las canas la delatan. Su culo se sostiene con espiri­ dicada a los quehaceres y costuras que sus dos hijos Ie demandaban
tu emprendedor, pero las lfneas violetas de las varices recuerdan anos y a la Escuela Provincial Numero Ocho Domingo Faustino Sarmien­
ni bien se recorren sus pantorrillas. Trabaja por hora en casa de dona to. Entre las doce y las cinco, mama se convertia en maestra y salfa no
Irene Tapia, la mama de Jorge y de Patricia; de dona Sara, vecina de en­ sin antes regar de recomendaciones a Delia.
frente y amiga de toda la vida de los Tapia y cuya Unica hija, Marielita, En casa, Delia todo el tiempo, limpiando, tendiendo camas, hacien­
la tiene a mal traer; y limpia en casa del Dentista. Por eso conoce como donos la leche, apagandonos la tele a Jorge y a mi. Jorge, mi hermano
nadie los cuchicheos de las mocosas y de las patronas, las razones del menor, atacado de alergias y debilidades varias, al que debf cargar
doctor. Y los llantos de dona Irene, que anda con la muerte de su hijo a por orden materna a cuanto cumpleanos me invitaban, me avergon­
cuestas desde hace diez anos. Los sabados la senora Irene Ie paga por zaba con sus pantalones cortos y su timidez bobalicona.
limpiar las vejeces de dona Ana y es casi un dfa libre: dona Ana no la Ala noche y los domingos apareda el doctor Alberto Tapia, don Al­
deja hacer nada y Ie ceba mates y Ie cuenta historias como telenovelas. berto, papa. Un silencio sin juegos se aduenaba de la casa, porque el
Tres veces por semana la senora Sara la manda al departamento de su debfa descansar y leer el diario. Guardo de el unas vacaciones en la pla­
nena, de Mariela, que se cas6 pero la siguen consintiendo. Los domin­ ya y algl1n buen humor que me dej6 subir a caballito de sus hombros.
gos Delia descansa de tanta intimidad ajena y se dedica a la suya. Los sabados a la tarde se sumaba al paisaje una casona antigua ace­
Dona Irene la mand6limpiar a fonda la habitaci6n que Patricia ce­ lestada de glicinas y perfumada de limoneros, donde mi abuela Ana
rr6 de un portazo despues del accidente de Jorge. Hoy vuelve, ie han buscaba hormigas para insultarlas en ruso y envenenarlas en todos los
dicho. Por unas semanas, Ie ac1araron. Delia olfatea que sera por mu­ idiomas. Mientras Jorge y YO'buscabamos hormigueros, mama y Delia
cho mas. Delia huele hombre en la historia que no se cuenta. limpiaban y ventilaban las piezas que ella apenas transitaba.
No ha quedado nada de diez anos atras y menos despues de la Ana era nuestra unica abuela. Los otros abuelos, tenues fotograffas
muerte de Jorge. No es tentador espiar ala Mariela, que Jorge perdfa ajadas. Los hermanos y hermanas de papa y la hermana de mama,
el aliento por ella y Delia Ie pasaba los secretos de tanto conocerle las entreverados en celos y reproches mutuos, una ristra de nombres que
bombachas y los caprichos. No hay tesoros escondidos. Ya no se co­ papa usaba en sus insultos, rostros desconocidos que cruzabamos du­
tizan a precios de oro aquilatado sus rumores y novedades. De que rante las fiestas de fin de ano y en algUn que otro velorio.
hablara con Patricia ahora que no pasa nada, ni siquiera pasa el tur­ Vivfamos en un barrio alejado del centro. Enfrente, justo enfrente, es­
co, que agoniza gracias a una cirrosis galopante. taba la casa y la verdulerfa de Lalo y Sara, orgullosos padres de Marie­
Por que Ie parece, por que esta tan segura de que se ha detenido el lao Sara fue tia Sara, porque la unfa a mama una colecci6n de chismes y
mundo. Pero hay que desconfiarle a las calmas y quien sabe este re­ telenovelas. Lalo fue el ti~ Lalo pem no era 10 mismo, la verdulerfa y los
greso sea un puro presagio de tormentas. cigarrillos Ie consumian la vida y supongo que no tenia nada que com­

12 Cr6nica de Delia Cr6nica de Patricia 13


partir con papa. Mariela era mi amiga. Mama y Sara 10 festejaban y nos Cronica Periodistica III
dejaban salir si ibamos juntas. Fuimos garantia de permiso, la una de la
otra, hasta el dia en que decidimos escapar.
Cuando Delia comenzo a trabajar para ellos las familias compartie­ .Cuadruple asesinato convulsiona a la capital bonaerense.- Com­
ron tambien las quejas por su lentitud y desparpajo. prometida situacion de prestigioso odontologo, jefe de la familia
A los doce ailos el mundo se ensancho y el secundario me presento masacrada.
la ciudad del centro. Margot, que asi se llamaba 0 se hada llamar una
profesora de literatura que tuve, me fascino con sus tertulias literarias
y la historia de las familias fundadoras. Por alli tambien anduve.
Cuando estaba por terminar quinto ailo papa me llevo a su estudio
cada tarde, dando por sentada la carrera que seguiria. Ya para enton­
ces Jorge no 10 convenda como heredero. (De nuestra agencia).- El Dentista es hasta el momento ell1ni­
. 00 inoulpado por la muerte de su esposa, sus dos hijas y su sue­
Empece abogada como una agonia que duro dos interminables
ailos. Por la misma epoca murio Jorge en el accidente. Rastros de la gra, en la matanza del domingo pasado que oonvulsiono a la oapi­
guerra que Ie llego como peludo de regalo. Se caso Mariela. Conclu­ tal bonaerense.
sion: yo sentia unas ganas locas de huir hacia adelante. . La oomprometida situaoion del profesional habria surgido a par­
Fue cuando alguien me invito a las misas de la catedral y conod a tir de la deolaraoion que hizo en oaraoter de testigo. El juez a oar- .
Pablo. Por el me anime a desobedecer. go de la oausa enoontro elementos sufioientes en la deolaraoion
Diez afios despues volvi sobre mis pasos. El domingo que elegi para testimonial y en el mismo aoto Ie notifioo que pasaba a estar de~
el regreso, el viejo dentista de la familia arreglaba cuentas pendientes a tenido e inoomunioado por hallarlo sospeohoso del delito de "oua­
perdigonazos. Entonces no soy la unita, pense. druple homioidio oalifioado agravado por el vinoulo familiar".
Y empece a escribir estas cartas a quien. El hilo oonduotor de la investigaoi6n revela que el imputado, en
forma planifioada, deoidio dar muerte a las mujeres aproveohando
el desoanso dominioal. El Dentista habria entrado a la oasa de la
oalle 48 alrededor de las onoe y se habria dirigido al lavadero don­
de estaban su Esposa, de 57 afios, y su Hija Mayor, de 26· anos.
Con su hija habria sostenido una disousi6n por motivos laborales,
ya que la joven queria trasladar la atenoi6n de sus paoientes a
Merlo. Cabe aootar que padre e hija atendian en el oonsultorio ubi­
oado en la parte delantera de la oasa. Irritado por la pelea, en ese
momento habria deoidido ejeoutar su plan.
Armado oon una esoopeta de origen espanol, el sospeohoso ha­
bria deoidido emprenderla a perdjgonazos. Dos desoargas dieron
en el peoho de su Esposa y, tras volver a oargar el arma, el Den­
tista habria matado a su Hija Mayor.
En la planta alta, donde se hallaba oon su abuela, al oir los dis­
paros la Hija Menor, de 24 anos, abogada y esoribana desde el
viernes anterior a la tragedia, habria bajado y reoibido una des­
oarga en el t6rax. Una segunda perdigonada termin6 oon su ago­
nia. .

14 Cr6nicas de Patricia Cr6nica Periodistica 15


El Dentistahabria resuelto no dejar testigos: cuando la anciana Cr6nica de Patricia II
baj6 dificultosamente la escalera, recibi6 un escopetazo.
Sin dudar, el acusado habria cambiado por ropa limpia las pren­
das ensangrentadas que habria puesto en un bolso, para luego mar­ Reflexiones que Patricia vuelca en papeles mientras espera, en su
charse en su Ford Falcon verde. casa paterna, la consumacion de 10 inevitable, a fines del noventa y
Trascendi6 que al Dentista Ie gustaba cazar y pescar. dos.- Comienza su interes por el caso del Dentista.- Se inicia la co­
leccion de cronicas periodisticas que esta recopilacion pone a con­
Clarin, 19 de noviembre de 1992. sideracion del lector.

Ahora es distinto, porque cuando sea grande ya lleg6 y 10 que hice


esta hecho y nadie me debe una oportunidad.
Que regio quilombo me acompaiia.
Y encima esta mania de recortar noticias con el asunto del Dentista.
El de la calle cuarenta y ocho, con un consultorio muy bien puesto. Alli
nos atendiamos mi hermano y yo. Delia, por recomendaci6n de ma­
ma, trabaj6 con el casi veinte aiios. Bien. Adaro (la quien Ie adaro?)
que mat6 a sus hijas, a su mujer y a su suegra. No entro en detalles
porque los diarios se encargaron de juntar toda la sangre. Bien. Creo
que escribo por el. Creo que el mat6 por mi. Creo que las hijas.
Las chicas fueron al Normal, como yo. Se comieron el primario y el
secundario ahi adentro. Despues una sigui6 odontologia como el pa­
dre y la otra se recibi6 de abogada y escribana. Tienen que haber vi­
vido mi misma infancia. Al menos, cumplieron las mismas reglas de
juego. Las reglas de juego. Creo que estos diarios viejos pueden de­
cirme algo. Quiero saber por que todo termin6 asi. Por que me fui.
Por que las mataron.
Por que hay cosas que se escriben con sangre de mujer.

16 Cronica Periodistica Cronica de Patricia 17


Cronica de Delia II mas, parece mentira. Asi que ellunes, cuando me levante y la Clari­
ta/ mi vecina, me mostro el diario y las fotos me agarr6 una baja pre­
sion que casi me desmayo. Que iba a suponer yo. No, nada raro, nun­
Delia comienza a preocuparse.- Sospechas que construye en di­ ca un problema, ni un si ni un no entre ellos, debe haber sido un da­
ciembre del noventa y dos, cuando sopIan vientos reveladores de no. Yo que usted busco velas negras por toda la casa... Cuando gus­
tormentas. te, no hay problema, en 10 que pueda ayudar voy a ayudar. Y punto.
No lei llamo mas el juez. Quince dias que duerme entrecortado pen­
sando que un patrullero viene a buscarla.
Delia besa una virgen que la mira desde una cartulina transpirada.
Si no fuera por ella, no resistiria tanta muerte. lPor que Dios la llena­
ba de secretos? Primero Jorge, pobrecito, y Delia que sabe cosas que ni
Esta mas linda la Patricia. Patricia ni dona Irene sospechan. Despues el turco. Hombre que toca,
A Delia se Ie hace que se peleo con alglin novio, pero no a1canza a hombre que pierde. Claro que el turco chupa que es una bendicion,
escuchar las palabras demasiado cuchicheadas y no se anima a pre­ pero Delia Ie conoce esquinas al asunto que si las contara... flor de lio
guntar. Le revisa los papeles y no encuentra mas que cartas larguisi­ se armaria'lQuien la manda a seguir aguantandolo? Cada vez que 10
mas, aburridas, y unos recortes de diario con el asunto del Dentista. visita Ie vomita vino, sangre y una de asuntos que mejor ni recordar­
Siempre 10 mismo, no cambia mas. No sabe hacerse un huevo frito y los/ no sea cosa que un dia hable en suenos y se arme bien la podrida.
pierde el tiempo con asuntos que no Ie interesan a nadie. 0 no sera . Se mira las manos buscando una coleccion de brujerias. EI Dentista..
que esta Patricia anda sospechando la verdad ... No, es imposible. Esa si que no se la esperaba. Y Delia es la unica que sabe por que ma­
Ienerla cerca es como atrasar relojes, y cuando se miran a Delia Ie to sin pestanear. La [Link] que mierda se habra ido del Chaco?
camina que Patricia quiere preguntar. Ya tendra tiempo de ponerla al Ya ni se acuerda.
tanto de las historias, salvo la del Dentista, claro, que ella sabe muy Guarda la estampita en bolsillos que atesoran el universo. Alli con­
bien por que mato a troche y moche pero se ha jurado, por la virgen viven la virgen y los broches y las pulseras y el peine y las cucharitas
10 ha jurado, que jamas de los jamases se 10 dira a nadie porque na­ y el encendedor y las llaves que juntolimpiando la casa que siente su­
die la entenderia y en una de esas termina a la sombra ella tambien. ya. Le toea el tumo a las camas y Delia se acuerda cuando Patricia y
Mas de una dona que nunca Ie ha dirigido la palabra la para en el ',P'
Jorgito eran chicos y la miraban volando sabanas en esa misma pieza
almacen para preguntarle como era el tipo. Flor de vivas. Delia no como si fuera un misterio todo 10 que ella sabia hacer. La revisaban
sirve para nada pero si conoce chismes mejor tratarla con carino pa­ buscando caramelos y ella era tan chiquilina y se divertian tanto ha­
ra sonsacarle 10 que sabe. Cualquier dia la van a agarrar. No les ciendose cosquillas cuando estaban solos porque dona Irene volvia a
cuenta nada. las seis de la escuela y ellos podian reirse y revolcarse y ver tele toda
EI juez apenas si la escucho. Que podia saber ella, habra pensado la tarde y la vida pareda tan abrigada por aquellos anos. A las siete
el hombre. ~Cuantas veces iba por semana? Ires veces, su senoria. I
sacaban las sillas a la puerta y los chicos se cansaban de dar la vuelta
lCuanto tiempo permaneda en la casa de las victimas? Y... depende. ! manzana en bicicleta y con la noche la empujaban a cazar bichitos de
Habia dias que habia mas trabajo y dias que menos, pero por 10 gene­ luz y a robar calas de las zanjas. Nadie como Delia para esos menes­
ral tres horas, martes, jueves y viemes. Ah, no, su senoria, que Ie pue­ teres. Eran otros tiempos. La ciudad es puro asfalto ahora y no queda
do decir yo. Nada, nadita de raro. Yo me fui el viemes con la casa he­ ni un baldio, y cuando ella empezo a noviar con el boludo del cami­
cha un brillo. Hasta blem Ie paso a los muebles los viemes. Porque cero y se armo aquellio dona Irene Ie dijo cama adentro mejor no,
claro, despues viene el fin de semana y se quedan los novios de las buscate una piecita, y vinieron aftos frios y hondos como ollas de alu­
chicas, y para colmo esas mocosas, que dios me perdone, que no ha­ minio yella se alquilo la pieza de Los Homos para estar cerca del tur­
cen nada, digo, que no hadan nada, increible lno? que ya no esten co y la senora Irene Ie dijo mejor todos los dias no, veni lunes y jue­

18 Cr6nicas de Delia Cr6nica de Delia 19


yes a la manana, total los chicos ya son grandes y cada uno anda en Cronica Periodistica IV
sus cosas y casi no se ensucia la casa. A ella se Ie hace que fue enton­
ces que los bichitos de luz abandonaron la ciudad, para que, habran
pensado, si ya no hay manos de chicos hurgando el aire. Y dona Ire­ Se conocieron detalles en torno del multiple asesinato.- Revelador
ne la recomend6 a su dentista, por eso hace anos que ordena el silen­ testimonio de una amiga de las victimas.
cio de esa casona fantasmal y se codea con la mugre del centro y las
manias del doctor. Y despues la recomend6 a dona Sara, su vecina de
enfrente y depositaria de todas sus cuitas, pero con Mariela no fue 10
mismo. Demasiado entrevero de hija Unica, demasiado espejo para
maquillar la verduleria, demasiado secreteD y ella como si no existie­
ra. Flor de viva esa Mariela. Desde piba se Ie afilaron las uflas. Delia
sabe cosas de la Mariela que nadie sospecha en el barrio, que Patricia El matrimonio se habia separado hace casi veinte afios, cuando
ni se imagina y que ella viene juntando. Delia cree que diez afios no la Hija Ma;vor y la Hija Menor estaban todavia en la escuela pri­
es nada y un dia todos van a poder husmear bajo la inocencia. Se la maria. Pero hace siete afios, la Esposa habria aceptado vivir nue­
jur6 a esa pendeja presumida que jamas Ie dirigi6 la palabra. vamente con el Dentista. "Asi estamos todos en la misma casa. La
Eso. Eso no Ie perdona. imagen del padre es importante" habria dicho la mujer.
Las muchas cosas que no Ie dijo ni Ie agradeci6 ni Ie pidi6 por favor.
Ya volvera a sufrir las tenues y poderosas venganzas de Delia. La Mejor Amiga
Esta mas linda la Patricia. La Mejor Amiga conocia a la Esposa desde hace mas de cuaren­
ta afios. "La conozco a la Esposa desde que era soltera, cuando se
caso su vida cambio" conto la Mejor Amiga. "Puedo asegurar que
su vida se transformo en sufrimiento. Con la Esposa nos miraba­
mos y yo ya sabia 10 que Ie estaba pasando. En los ultimos afios
casi no salla de la casa. Estaba muy temerosa. La Esposa Ie lava­
ba la ropa a su marido, Ie limpiaba el consultorio, 10 atendia, Ie
preparaba la comida. Era una mujer extraordinaria."

Clarin, 19 de noviembre de 1992.

20 Cr6nica de Delia Cr6nica Periodistica 21


Cr6nica de la Culpa Cr6nica Periodistica V

19 de noviembre de 1882: el solemne rito de la fundaci6n

Delia pasea sus formas voluptuosas por la casa del Dentista. Qui­ jY llego el gran dial El dia solemne de la fundacion. Desde muy
zas no sea Delia. Puede ser Mabel, 0 Iris, 0 Mirta. Entonces es mejor temprano y con gran retraso -mas de dos horas de viaje- fue­
decir: unas formas voluptuosas se pasean por la casa del Dentista. ron Uegando a Tolosa los trenes de Buenos Aires, atestados de pu­
Y el Dentista las mira de reojo, apenas puede, porque las nenas es­ blico curioso.
tan alii. Y en un pequeno ferrocarril improvisado 0 en los pocos coches
de que se disponia, 0 simplemente a pie, la gente se encaminaba
por la calle real en procura del sitio donde habria de realizarse la
gran ceremonia.
Era un dia desapacible de cielo turbio y [Link] de
vapores. La gente de los alrededores, atraida por el prestigio de la
fiesta, montada en sus mejores caballos y con sus arreos mas lu­
josos, se unieron a los portenos. Todos eran forasteros en la ciu­
dad que iba a nacer.
En la futura plaza principal estaban dispuestas formando semi­
. !"~~
circulos, la tribuna de los invitados y las graderias para los espec­
tadores. Banderas, gallardetes, escudos y guirnaldas recubrian el
conjunto en profusion barroca.
Y asi, bajo los rigores de la siesta y entre el estampido de los
cohetes, los gritos y los aplausos de jubilo, se procedio al formal y
solemne rito de la fundacion.

El Dia, 1 de noviembre de 1982.

22 Cronica de la Culpa Cronica Periodfstica 23


'"
Cronica de Ana nikita iba al pueblo a trabajar tOdD el dia primero 10 que viniera despues
aquella carpinteria donde perdi6 dos dedos anita hoy perdi dos dedos asi nomas
me 10 dijo y sigui6 hablando como si tal cosa y yo que podia decirle asi que con
Transcripcion de cintas que Patricia grab.a a Ana, su abuela materna, tu abuelo jamas hablamos de ese accidente y nunca Ie volvi a tocar esa mano
a fines del noventa y dos.~ La desorientacion y el tiempo libre que yo lloraba tOdD el tiempo pensando en mi mama en la aldea en las vacas
rebalso sin Hmites, la llevan a Patricia a lamentables confusiones en que buscaban el pasto que crecfa bajo los aleros cuando ya era otoiio y una
la busqueda de pistas que develen el secreto del odontologo. hojita verde era como oro querida las corMbamos con desesperaci6n antes de
Cinta N°l la primer nevada para los conejos para los bueyes para el establo para tOdD
en cambio en brasil el pasto era una maldici6n las plantas eran gigantes y
cuando uno las cortaba crecfan con mas fuerza invadian tOdD la papa no ha­
bia caso se pudria al enterrarIa Lque te estaba contando? que iba a saber yo
la navidad de 1937 la pasamos en varsovia en casa de unos primos de ni­ que en una semana se me iba a ir el chico a d6nde podia ir yo por ayuda cuan­
kita yo tenia diecinueve aiios y hacfa una semana que lloraba nikita iba y ve­ do llegamos a la ciudad fue demasiado tarde pero nos quedamos para que me
nia con los tramites y yo abrazaba a nicola que tendria entonces nueve me­ atendieran a mi por el asma y la locura que me diD yo queria que me devol­
ses y se me venia tOdD 10 que habia dejado vieran a nicolita alguien como sea de alguna manera tOdD ha sido una enor­
mi madre me confusi6n una pequeiia equivocaci6n juro que no volvera a pasar asi que
los lagos helados devuelvanme a nicolita entonces conocf 10 que es no poder respirar no querer
el establo respirar total para que si la guerra se llevaba a mis hermanos en ucrania y la
la leiia recien traida del bosque tuberculosis se habia emperrado con mama y yo alIi en ese hospital con ese
y lloraba la despedida el carro y los caballos sobre la nieve resbaladiza mis terror con nikita que era un desconocido para mi con irene que lloraba y ni­
hermanos corriendo detras nuestro y la chacra que se hacfa cada vez mas chi­ colita muerto y la selva esperandome al regreso eso no era vida no querida
ca el viento en la cara cuando me despabilaba me daba cuenta que nicolita que iba a ser vida por eso me atac6 el asma y ya no me abandon6 a veces la
lloraba tan fuerte parecfa darse cuenta que su madre estaba como ausente felicidad se parece tanto a la muerte la desee tanto entre aquellas sabanas al­
creo que fue ahi en varsovia que tuve el primer ataque de asma LO fue en bra­ midonadas las primeras que veia en mi vida entre enfermeras que. me aten­
sil? irene cuatro aiios pobrecita se agarraba de mi pollera y miraba dian y me cocinaban y se reian de mi portugues y jugaban con irene pobre­
miraba cita al fin la veia reirse un poco y pense te juro que pense irene se puede que­
los ojos asi de grandes y no hablaba dar con elIas si se rie mas que conmigo seria tan bueno dormir para siempre
ni una palabra desde que dejamos las jatas apenas si Ie diD un beso a su y descansar nikita encontrara una buena mujer que 10 atienda y se librara de
babushka y despues nada esta chiquilina que s610 Ie trae problemas no podia entender la vida sin mi
nada mas bebe un aiio tenia nicolita cuando me dej6 y todavia me vienen unas ganas
en brasil nos llevaron a las tierras que habiamos comprado mira querida de llorar y de morirme cuando me acuerdo y pienso si yo hubiese atendido la
delincuentes hubo siempre aqui es nos dijeron y nos mostraron una selva tu­ primera vez que tosi6 si hubiese estado mi madre
pida y dos estacas que marcaban los limites de nuestro infierno si hubiese sido ucrania
herramientas que ibamos a tener herramientas con las manos con las uiias si yo hubiese sido otra
con la bronca se talaba y se armaban ranchitos uno por vez entre la paisana­ nicolita estaria vivo
da un dia el de un paisano otro dia el de otro paisano y asi por esta perra vida mia pague muy caro querida pero que se va a hacer aquf
fue cuando empezaron los problemas con nicolita diecinueve aiios tenia yo estoy dios 10 dispuso asf no te preocupes ya se me pasa Lpor d6nde andaba?
que iba a pensar si era apenas una tosecitay una paisana Ie frotaba yuyos en ah sf brasil
el pecho y con el calor y los bichos yo pensaba que se va a resfriar si esto es despues de la muerte de nicolita supimos que aquel lugar estaba maldito
una caldera para nosotros y viajamos a porto alegre y alguien nos habl6 de argentina yo

24 Cr6nica de Ana Cr6nica de Ana 25


creia sinceramente que esttibamos en el fin del mundo y no podia entender Cronica de Patricia III
que hubiese un lugar mas alla todavia mas abajo l.s(.lbes cual fue el primer
trabajo de tu abuelo aqui? el murallon de punta lara contrataban cien obre­
ros por dia y el se iba caminando todas las mananas desde el conventillo de En la que se observa cmin largo se Ie hacia a Patricia el tiempo de la
la nueva york en berisso para trabajar como un burro de carga y se volvia ca­ espera.- De la dificil despedida a Villa Nueva y del imposible re­
minando asi la plata nos rendia la nueva york no era 10 que es hoy era un greso a su ciudad natal.- De cuando comienza a dar forma a sus sos­
mundo de gente si parecia europa si casi todos hablaban en idioma extranje­ pechas, en las vlsperas navidenas de 1992.
ro y era una de ruidos los silbatos de los frigorificos de la hilanderia las sire­
nas de los barcos las alarmas del puerto las peleas de los borrachos las veci­
nas discutiendo un pedacito de soga al sol en el patio y barcos y barcos car­
gados de carne las mujeres conseguiamos trabajo en el armour paradas sin
levantar la cabeza delante de mesadas largas cada una con su cuchillo des­ Termine de dar clases a duras penas, viajando todos los dias desde
guasando reses enseguida me hice conocida por la rapidez de mis cortes y La Plata a Villa Nueva como si viajara al fin del mundo. Las fiestas de
porque aprendi bien el castellano asi que a las paisanas nuevas las ponian en fin de ano dieron la pitada final, para comenzar a repartir sus propias
mi mesa eso si todas antes de entrar con el certificado en mana de que no era­ costumbres.
mos comunistas y 10 fbamos a buscar a la sociedad prosvita y jurabamos que A orillas del rio invisible, elIas llegaran, como siempre, regadas de
no eramos calor, humedad y mosquitos. Por suerte los anos y el sentido comun
si apenas eramos van cambiando nueces y almendras por ensaladas de fruta. Me llega
mujeres con hambre de abajo un rasguido de manzanas pelandose, las indicaciones de
con hijos con hambre mama, el cotorrerio de Delia que la envuelve.
mi canasto siempre el primero en estar lleno de los mejores cortes y de ahi Plantada en la ciudad y con tantas horas por delante podria tratar
derechito al puerto que fbamos a imaginar que treinta anos despues todo se­ de averiguar que paso. a podria fingir una mejoria animica que tran­
ria un gran cementerio me acuerdo una vez no me olvido mas un dia que vol­ quilizara a mama. Agarrar un cuchillo y pelar junto a ella la piel de
vi del frigorifico y la irene me dijo mami hoy cocine yo y me mostro una olli­ ! los duraznos, la piel de las vecinas, la piel de Mariela. Le encantaria.
I'
ta con papas apenas hervidas y yo la abrace y llore y llore y ella no entendia t· Pero prefiero espiar. Espiarla. A ella.
pensaba que yo me habia enojado y aquel dia f Diez anos que casi no la pisaba, y ahora me sobran los dias para re­
r
aquel dia si que me volvieron las ganas de vivir ''i
~.
visarle los pliegues. Es una de mis principales sospechosas en el caso
l' del Dentista. Ella carga razones heredadas, belleza demasiado pulida,
orgullos inexplicables. Un dia decidi darle la espalda. Pero si quiero
t
f
saber, es inevitable empezar desde atras, y padecerla otra vez.
i Se me da por pensar en los portenos. /barrio de Belgrano/volver­
\v / caseron de tejas/con la frente marchita/. Ellos siempre vuelven 0 re­
f
I:' corren 0 recuerdan y hay una dulzura en el tono y en el tango. Yo no
r recorri nada cuando me fui, ni lamente mi partida. De los miles y mi­
f:
i les que se van cada ano lalguno 10 hace? Me suena que por ese lado
andan los cuatro escopetazos.
li:- Me busco bajo los jacarandaes de la diagonal setenta y tres, ese mar
~
[ azul que huele a Francia a la altura de la basilica del Sagrado. Bajo los
rI tilos de la siete 0 los naranjos de la cuarenta y [Link] inimaginable
i un nostalgioso en el reino de la razon y la botanica organizada. En ca­
t
26 Cr6nica de Ana f Cr6nica'de Patricia 27
•f
r~

He doce, a la altura del Instituto Britanico, hay unos arboles de uva Cronica Periodistica VI
china que podriamos haber deseado comer cada verano, y sin embar­
go no tengo memoria de chicos trepando a esas ramas retorcidas y
Domingo Faustino Sarmiento: Aqui esta el porvenir
elegantes.
Los patios del Normal. Un perfecto damero azul y blanco para las
grandes y otro de aires moriscos para los primeros grados. Y ningtin
t
arbol, ni siquiera una maceta, apenas nuestros frascos de porotos ger­ i
l
minados sobre los alfeizares de las ventanas. Imposible romper un i
I:
guardapolvo en aquel sereno gobiemo de la geometria. La senorita r
I'
Susana desconocia las conjugaciones de todos los modos de trepar, I
romper, sentir. Y la ciudad, numerada y discreta, Ie agradeda su con­ r
sagraci6n a las buenas costumbres. I·" Todo es febril actividad aqui. Esto me excita de tal manera que
Pero quizas 10 mio s6lo sea un prejuicio contra cuadrados perfectos. esta noche estoy seguro de no dormir; me he de pasar la noche
Y contra tres infinitivos que s6lo permitian amar, temer, partir. sintiendo el golpe del martillo, el silbato del vapor y la respira­
f
I cion agitada de esos motores que dominan todo 10 que hay que
I· destruir para la gran obra. Me parece estar en Norteamerica.
t Estados Unidos es un moceton con la sonrisa en los labios y
t: los pufios fornidos y endurecidos de trabajo, al que siempre Ie
t
t quedan cortas las piernas de los calzones y las mangas de la
r chapona.

I Pero sale el viajero de aquella zona ancha que toca los dos
oceanos y cesa aquella vegetacion de ciudades. Mejico es el mis­
mo Mejico de antes, con veinte ciudades estereotipadas, sin los
encantos de la leyenda, con sus ranchos que ganan a nuestros
gauchos en extravagancias de perendengues y cribaos y chorre­
ras de botones. Bancarrota y militarejos a la vuelta de cada es­
r quina, en la encrucijada de caminos. En el istmo (pasemos por las

t~
cinco republiquetas centrales con el panuelo en las narices), en el
istmo Aspimwal 0 Colon, un puerto. Demonos prisa a llegar a
nuestros pagos. Valparaiso, Santiago, es America, es colonial. 6No
andan acaso los dandies con poncho a caballo y montura recorta­
da y espuelas con rodajas arrancadas a las maquinarias y las da­
mas con envoltorios negros que las separan de la especie huma­

I
na y de la moda elegante? Ninguna ciudad nueva, y esta dicho to­
do. Pasamos la cordillera y Mendoza revela al viajante que un
nuevo tipo de sociedad, que otras ideas que las coloniales, empie­
zan a prevalecer. El Rosario es la primera ciudad improvisada a
10 yanki, con el mismo espiritu mercantil y politico, si bien es ver­
f dad que esta enclavada en Santa Fe, la madre del caudillo.
Hablabamos de Buenos Aires. No habia visto esta ciudad. Aqui

Cronica Periodistica 29
28 Cronica de' Patricia
esta el porvenir, tal como 10 entiende un pueblo que fue virreina­
to y que tuvo que buscar a su actividad un asilo.
Toda la America espanola esta inm6vil en sus formas antiguas. En
estas ciudades se respira la esperanza de cambio y movimiento.

Domingo Faustino Sarmiento


El Dia, 20 de octubre de 1885.

.rl,

"I

Viejo inefable, viejo engrefdo, viejo imposible, de todo y de todos I


tuviste tiempo de opinar con tus palabras perfectas.
Por que nos hiciste sentir que eramos tan poca cosa.

30 Cronica Periodfstica
Cr6nica de Patricia IV

I
I

De cuando Patricia hurga hasta el fondo de sus tiempos con la es­


\ peranza de encontrar alguna pista.- Pero se distrae en Mariela.
I
\
1

Ii La conod una tarde de mucho calor, el verano en que por primera


vez me dejaron salir sola a la vereda.
El triciclo me avergonzaba, ya tenia cinco anos largos y estaba ro­
gando que a Papa Noel se Ie ocurriera, dadas las arbitrariedades que
ya Ie conoda, traerme una bicicleta. Choque con la rosada, brillante
bicicleta con rueditas de Mariela. Nos saludamos y empezamos a
conversar acerca de las virtudes de nuestros vehiculos minimos. Me
acuerdo del vestido bordado, los zapatitos de charol, la pulserita na­
carada. Me cont6 que se habian mudado hacia poco y que su papa
pondria un negocio. Me pregunt6 que hada el [Link]? repiti6
asombrada. Cuanto desamparo. Un padre estudiando casi que no era
padre. Me pregunt6 si queria ser su amiga. Desde entonces fuimos
las amigas del barrio. La fascinaci6n de la una por la otra dur6 10 que
la infancia. A los trece, catorce anos, pasabamos tardes enteras juntas
sin averiguar demasiado cual era el eslab6n que nos unia.
" Papa se recibi6 a mediados de los sesenta y se not6. Sigui6 como
productor de seguros pero puso su propio estudio y al ano ya traia
gruesos expedientes a casa. Se especializ6 en ejecutar garantes de vi­
viendas prefabricadas, y eso nos alivi6 de vivir a los saltos. Agranda­
mos la casa y cambiamos el auto mientras Illia se rendia serenamente.
El barrio, mientras tanto, cambiaba veredas angostas y tierra apisona­
da por calles asfaltadas y luces de mercurio. La periferia se iba pare­
ciendo cada vez mas al centro. Quizas por eso papa y mama nunca
pensaron en mudarse, las casas de dos pisos ganaron los barrios por
aquella epoca y ludan mas que en el centro, rodeadas de casas chatas.
Por entonces comence a gozar de un prestigio nuevo, nacido de la
chapa de bronce en la puerta, del auto sin raspaduras ni enmiendas,
del traje con que salla papa cada manana. Mariela era consciente de
la diferencia recien nacida y odi6 la verduleria de su viejo con toda el

Cronica de Patricia 33
r
l Cr6nica de La Culpa
alma. Una tarde me jura que nunca venderia papas y no la volvi aver
detnis del mostrador ni siquiera para pedir plata.
La verduleria. El carnian en la puerta cada madrugada listo para ir
Discurso pronunciado por don Alberto Tapia (padre) a don Alber­
al mercado y Lalo resoplando rnilagros para hacerlo arrancar. Un in­
to Tapia (hijo) el dia en que 10 inscribi6 en la Facultad de Derecho.
somnio en cada intento. Mi deseo feroz de que la maldita catrarnina
arrancara de una vez para poder seguir durmiendo, y mama desper­
tandome justo cuando me venda el suefto. Cajones acumulados en el
patio y la vereda y un polvillo que se desprendia de las bolsas de ar­
pillera girando en espirales todo el tiempo, siempre, por mas que Sa­
ra y Delia baldearan el patio y la vereda cada tarde. La verduleria in­
vadiendo vidas y alrededores con sus dukes putrefacciones y sus ris­
Mira Albertito. trabaje como un burro toda la vida, desde que ba­
tras de ajo. Mariela sufriendo cada visita de sus arnigas, y sufriendo
je del barco no hice otra cosa mas que trabajar, carpi esta tierra has­
en serio, porque ninguna dejaba de fruncir la nariz. Con el tiempo de­
ta con las urias cuando fue necesario. y con tu santa madre Ie di cin­
ja de festejar cumpleanos y organizar reuniones y se dedica a escapar.
co hijas mujeres y dos hijos varones. Y me jure, Alberto, que alguno
iba a estudiar, y se iba a recibir de doctor. asi Ie daba una mano a
sus hermanos con 10 que ganara. Asi que hijo. lIego tu hora. A esta
ciudad Ie entregue treinta arios de cajones de lechuga y tomate, es
hora de que ella me de un hijo doctor.

34 Cr6nica de Patricia
! Cr6nica de la Culpa 35
Cronica de Patricia V
r
!t Cronica de Patricia VI
II

De cuando los tiempos remotos de Mariela Ie acercan algunas pis­


tas a Patricia.- Patricia descubre, en el pasado, hilachas del crimen
I
l
En busca de las pistas que pueda guardar la curiosa historia que
uni6 a Patricia con una mujer que se hada Hamar Margot y con un
hombre que se hacia Hamar poeta, hermano de la anterior, durante
que convoca a todos. los tormentosos aftos setenta.

El primer dia que entre a su casa me costo entender: detras de los ca­ Como olvidarme de Margot. El poeta descorre los velos del arcana pa­
jones apilados en un patio que no se pintaba ni se cuidaba, se abria la ra mostrarnos la sonrisa de un nino, el perfume de una rosa, las Iagrimas de
puerta de su habitacion. Los techos altos, el piso de parquet que acom­ una mujer, el brillo de la luna...
pasaba nuestras pisadas con ecos graves. En el centro su camita de vo­ Abrfa ellibro de poesfas que la acompanaba y nos leia una fruta sa­
lados, atiborrada de munecas. La bicicleta en un rincon lurninoso, los zonada a principios de siglo con ademanes de actriz. Primer ano del
juguetes en baUles de madera clara y el ropero rebalsando vestidos Normal.
nuevos. No entendia esa extrana distribucion del decorado hogareno. Yo habia leido El principito y los Cuentos para Veronica de Poldy
Con el tiempo me acostumbre a caminar entre cebollas y boisas de Bird, y coleccionaba frases en un cuaderno donde tambien pegaba fo­
tos de Robert Redford y Paul Newman. Alentada por la eficacia del
carbon para verla a Mariela en su refugio.
Nunca pregunte. Pero todo concuerda, todo es crimen. Todo es una cine dejaba que otros, detras de la pantalla, vivieran por mi. Despues
silenciosa obediencia a las leyes invisibles. Mientras papa construia 10 escribia.
eternamente la casa, los padres de Mariela la construian paciente­ Margot se fijo en mis redacciones, se admiro de mis rimas, y me
mente a ella. Un dia, inevitablemente, fue la mujer apetecida. empez6 a invitar a las tertulias literarias que organizaba en su casa y
La casa grande, las invitaciones a cenar, el auto ultimo modelo, las en el Jockey Club.
felicitaciones, llegaron a traves del excelente matrimonio de la hija (Tranquilidad paterna. Las movilizaciones no me subyugaban y la
patria socialista era un eco vago. Ahora entiendo por que para Mar­
tinica. Fueron distintas maneras de invertir.
got obtuve todos los permisos.)
La casa de Margot. Era un departamento que daba a la plaza Mo­
reno, viejo, humedo, al que se llegaba por escaleras de marmol grises
y quebradas. En una suerte de living, ella atesoraba jarrones chinos y
copias de cuadros famosos, 10 que-Ie daba al conjunto un aire barro­
co y sefiorial. La ultima vez que fui, algunos anos despues, descubri
que todo era tan falso como el nombre de la duefia de casa, y que el
departamento se venia abajo a fuerza de no pagar expensas. Pero yo
tenia trece afios y alcanzaba con una mujer que culpaba a porteros in­
sensibles que no entendfan nada de arte.
Margot sobrevivia como profesora de literatura y dedicaba sus tar­
des solteras a frecuentar los drculos literarios de la ciudad. Alli leia sus
poesias a la espera de elogios y aplausos encendidos. Cuando llegaban,

Cr6nica de Patricia 37
36 Cr6nica de Patricia
10 que sucedia todas las veces, agradeda, suspiraba complacida y se Cr6nica de Patricia VII
sentaba a escuchar a sus contertulios con el mismo empeno.
Se jactaba de descubrir talentos femeninos en abulicos secundarios,
por eso llegaba a estas reuniones acompanada de chicas que iniciaba, De cuando Patricia conoce lugares que s6lo Margot Ie podia mostrar.
desde un tierno madrinazgo, en las delicias de la cultura. La envolvia
una leyenda de novio muerto en la patagonia mientras buscaba pe­
tr6leo para los yanquis. Vivia con un hermano menor, Dardo, a quien
ella concedia dotes de poeta autodidacto y singular.
Margot creci6 frente a mi hasta 10 inalcanzable Ypor eso la segul. La
realidad me resultaba vulgar y las primaveras y los arroyos cristalinos
debian quedar en alguna parte, muy cerca de ella.
La primera vez que me invit6 a recitar en sus tertulias lei temblando Margot me invit6 a una conferencia que ella misma habia organiza­
y de corrido un espantoso soneto de mi autoria que lamentablemente do con el nombre de Actualidad Poetica. Le ayude a dibujar gacetillas
au.n recuerdo. Me aplaudieron, pero yo sabia que la aplaudian a ella. y carteles que paredan glorietas en rniniatura, y la acompane a repar­
Me sentia feliz, al menos Ie devolvia con creces la gracia concedida. tirlos por el centro de la ciudad. En el sa16n espejado del Jockey, bajo
cientos de lamparitas encendidas entre cristales, recit6 para sus ami­
C6mo olvidarme de Margot.
C6mo olvidarme del soneto que lamentablemente aun recuerdo. gos -siempre eramos los rnismos, al fin de cuentas- hasta quedar
exhausta. Un viejo adrnirador Ie acerc6 entre los aplausos un ramo de
rosas que me encargue de comprar en la floreria de la diagonal, si­
guiendo los ritos exactos de cinco anos de asistirla. Despues de los be­
sos y los elogios nos invit6 a todos a tomar anis a su casa, y alIi fuimos,
para dejarla volver sobre una poesia que comenzaba a impacientarme.
Margot me estaba cansando, pero no sabia c6mo decide que no y
por culpa 0 lastima me prestaba a sus citas.
Aquella tarde, mientras su hermano Dardo repartia licores a una
media docena de pacientes escuchas, mientras Margot hojeaba revis­
tas literarias del cuarenta y se lamentaba por los tiempos idos, oi por
ultima vez, en estricto orden de importancia, los apellidos de todas
las familias fundadoras que mi anfitriona conoci6 en sus multiples
actividades ciudadanas. Su discurso reca16 finalmente en su hermano
Dardo, cuyo nombre homenajeaba al fundador, quien se dedicaba ad
honorem a investigar manuscritos que guardaba el museD hist6rico
de la ciudad algunos pisos abajo. Dardo tendria unos treinta anos y
apestaba a corbatas y trajes viejos.
Mientras Margot hablaba, Dardo mojaba sus bigotes finos en la co­
pa de anis. Esa ultima tarde, Margot me oblig6 a quedarme con expli­
caciones oblicuas. Llev6 a los otros invitados a un sa16n contiguo que
ella present6 como su biblioteca personal, con la excusa de unos ori­
ginales de Borges y Lugones que nadie conoda y de los que era feliz
depositaria.

Cr6nica de Patricia 39
38 Cr6nica de Patricia
r..~.

No supe que hacer en un salon alto y vado con semejante hombrecito


Margot susurro un soneto de Themis Speroni y yo escape escabu­
frente a mi. Nunca 10 habia observado bien. Era pelado hasta la exagera­
llendome bajo el brazo que Dardo apoyaba sobre ~l marco de la puer­
cion y su calvicie brillaba como si la encerara cada dia. Los huesos de la ta entreabierta de la cocina.
cara eran agudos y sobresalian en su flacura. La corbata anudando un
Almafuerte me acompafto en mi carrera escaleras abajo alentando­
cuello de camisa de puntas redondeadas y el bigote afeitado que dibuja­
me a no darme por vencida ni aun vencida. Cuando alcance la puer­
ba una linea delgada sobre ellabio completaban un retrato de ministerio.
ta de calle, sepulte para siempre a Lopez Merino, a Becquer y a las go­
Se acerco deslizandose por el sillon donde estaba sentado, hasta londrinas perdedoras de balcones.
quedar pegado a mi silla. Me hablo de Becquer y de Gongora y saco
Pobres, ellos no tenian la culpa de nada. Supongo que Margot y Dar­
un papel ajado del bolsillo diciendome que queria enseftarme sus so­
do tampoco, quien sabe si cambiar Margarita y Deolindo por nombres
netos. Mientras 10 hada su anis cayo sobre mi vaquero y el pobre in­
mas elegantes no fue una muerte perpetrada sobre sus debiles volun­
feliz se deshizo en disculpas mientras intentaba no se que rapida lim­
tades. Una de las primeras muertes que Ie conod a la geometria.
pieza que no Ie permit£.
Comenzo a leer palabras que enganchaban amar con sin par y rosa
con hermosa y pasion con teson. Sus ojitos se movian en un intento Soneto a una rosa hermosa
de referir el amor a mi persona y la rosa a mi piel y la pasion a mis
virgenes y pelotudos diecisiete aftos. Cuando amago ir del soneto a Como un caliz que espera su nectar
los hechos, 10 espere con una sonora cachetada sin rima. color sangre de roja pasion
Margot se asomo un segundo despues de mi rotunda metafora pro­ ella espera mis brazos alertas
pOniendo un cafecito complice. Aproveche para seguirla a la cocina. Su que la envuelvan como una cancion.
pelo platinado a fuerza de spray barato se sacudia por una risita in­
quieta. LY? me pregunto Lcomo te fue? Asi que habia sido idea suya. Ella es tierna, es Jugaz, es pequena
Pude atar mediocres cabos. Dardo me habia visto crecer y madurar du­ ella nunca se entrego al amor
rante cinco largos aftos. Como era incapaz de conquistar una mujer por ella espera vibrar mientras besa
su cuenta, fue la sombra de su hermana. Ella reclutaba pacientemente
con ternura un pimpollo de flor.
decenas de chicas romanticas con ganas de figurar y de conocer el Joc­
key Club por dentro. Mientras debatiamos sobre Garcilaso y Sor Juana, Y yo sueno con ella y el dia
Dardo anotaba en su libreta apuntes sobre nosotras y nuestros progre­ 1. en que brille en el cielo el amor
sos. Nos elegia, nos atesoraba pacientemente en una telarafta que de­ t"
. cuando pueda estrecharla en mis brazos
marcaba su territorio con hilos incoloros y letales.
Margot, recortada sobre los azulejos grasientos de su cocina, me ha­
perJumados de besos en flor.
blo de la soledad de Dardo, de los aftos de amor que 10 ligaban a mi,
En su piel nacera un tierno abrazo
tratando de ganarle unos segundos a mi furia. Intento una metonimi­
y mi ardiente y sentida pasion.
ca explicacion de la cachetada y sus connotaciones pasionales, para
Dardo Pelucci
luego entregarse a una encendida defensa de los amores contrariados.
No supe que decir. A pesar de sus aforismos alcanforados, yo la Patricia:
queria, porque sus rosas y sus lunas y sus mares en continuo hiper­
baton me habian refugiado de los sitios reales. Que no la turben mis sentimientos sinceros. Vivo para amarla.
Cuando Dardo se asomo a la puerta riendo una disculpa de dien­
Dios sabe que mis intenciones son sanas y que solo ansio protegerla. Guar­
tes amarillos, crei morir. Los hermailos me rodearon con una decision
de este soneto como prueba de mi sinceridad y sepa ver bajo las debiles apa­
riencias de la carne a un hombre que la ama de verdad. Con amor,
en rima consonante, sin aceptar mis modernismos y disonancias.
Dardo.
40 Crollica de Patricia
r ...n",,';,..n riA D .... I. ...: .....:_ A ..
Cr6nica de Patricia VIII
r sus apariencias Ie deparaba esos gestos. Ella aprovechaba con inteli.
t
gencia su reputaci6n intachable y la sospecha eterna que envolvia c
Ii las adolescentes.
EpHogo de una historia digna de ser escondida f
Por eso Margarita sigue flotando en las tranquilas aguas de las ter­
tulias literarias, sigue anunciando conferencias en el diario de siem.
pre, sigue atragantandose de medialunas en las confiterias del centre
mientras anora, con indignaci6n patricia, los raidos salones del Jockey
r. entregados al estado por la quiebra y la decadencia. Su piel apergami­
nada recibe cada dia toneladas de maquillaje, mientras sus manos y
su cuello Ie delatan vejestudes en las fotos de las noticias sociales.
A veces pienso si no sera inextinguible.
Al otro dia me llam6 Margot. Yo estaba en quinto ano y hada tiem­ Como la sospecha.
po que ella no era mi profesora. En la escuela nuestros horarios se
cruzaban y casi no nos veiamos. Es probable que ella haya ca1culado
todo esto y por eso necesit6 ubicarme por telefono.
Contra todos mis pron6sticos de disculpas, volvi6 a la carga. Me
aclar6 que yo misma habia provocado el encuentro y habia tentado a
su casto hermano, incapaz de meterse donde no 10 llamaban. Me ha­
bl6 de los grandes poetas y sus amores ajenos a bajas anatom£as. De­
je que me insultara diplomaticamente porque entre nosotras el poder
10 tenia ella. Entonces no 10 sabia, pero sentia que mandarla a la mier­
da estaba, sencillamente, prohibido. Tenia un respeto a toda prueba
por los profesores, y hasta llegue a pensar si no me habia vestido pro­
vocativamente 0 no habia dicho algo fuera de lugar. No Ie conte a na­
die 10 sucedido, a mama Ie hable de las poesias que ya no me entu­
siasmaban, sin omitir el detalle de haber estado en casa de Margot.
Menos mal. Al otro dia, la muy atorranta la llam6 pidiendole por
favor que yo no fuera mas a su casa porque algunos incidentes inc6­
modos con su hermano la obligaban a guardar el recato y las buenas
costumbres.
Mama me pidi6 urgentes explicaciones y Ie conte 10 que pude tem­
blando de culpa. Mama sospech6 de mis vaqueros y por un tiempo
me oblig6 a usar polleras a la rodilla. Me aclar6 que debia vivir cada
cosa en su momento entablando amistades con muchachos de mi
edad, sin entrar en confianzas peligrosas. Como castigo, me prohibi6 ft:'.

ir a las reuniones de Margot. Suspire con alivio. Coincidiamos plena­


mente en ese punto.
Hoy, que vuelvo sobre mis pasos no se para que, Ie encuentro otras
vueltas a aquellaberinto. Margot opt6 por sacrificarme para salvar al
pobre Deolindo de una denuncia que ventilara sus manoseos. Vivir

42 Cr6nica·de Patricia
Cr6nica de Patricia 43
~

Cronica de Patricia IX
amorosa, pero agoto al dios conquistado del olimpo en escasos tres
anos. El resto fue un naufragio que salvo el hijo con sus lloriqueos.
Cuantas cosas quisiera preguntarle a Mariela. Como sera. Como se
Patricia reflexiona sobre los mantos que cubren las historias dignas
moveran los hilos de 10 invisible. Cuando la vuelva aver se que ape­
de ser escondidas. nas Ie preguntare la edad de su bebe.

Cuando Mariela me pregunto por que no iba mas a 10 de Margot


preferi mentirle. Yo siempre la habia acusado de nadar por la super­
fide. Hablarle de las manos de Deolindo hubiese sido su duldsima
revancha.
Me sentia a salvo de remordimientos porque Mariela, por la misma
epoca, tambien empezo a mentir. Tuvo algtin asunto con un reparti­
dor de huevos que dejaba los encargos en el patio de la verduleria. Lo
pesque una vuelta saliendo de su pieza, ala hora en que Lalo iba al
mercado y Sara hada los mandados. Mariela me explico, con el pelo
revuelto y el camison desabrochado, algo acerca de unos redbos que
el pibe debia firmar y que ella guardaba en su pieza. Las dos sabia­
mos que era bolazo. Pero a ella la salvaba de contarme y a mi de es­
cucharla. Desde entonces, nos unio la telenovela, la peluqueria expe­
rimental y la depilacion con cerote. Lo demas era mejor dejarlo como
estaba, cada una tenia su ritmo y sus ritos iniciaticos, y cualquiera de
"
las dos podia denunciar, bajo sutiles torturas familiares, a la otra, si
sabia demasiado.
El equilibrio resulto saludable y cada una corrio con sus propios
gastos. Mi tinico problema fue soportar a Deolindo como la mejor de­
claradon de amor de mi adolescenda sin poder contarselo a nadie.
Mariela se habra comido miles de entuertos parecidos, aunque su­
pongo que su mayor experiencia no la salvo del todo. El silencio y las
corridas y la btisqueda de los mejores escondites la especializaron en
fingir, un aspecto importante pero no el tinico de las artes amatorias.
Cuando aparecio Luis en escena Lalo y Sara se quejaban escasa­
mente de los encierros en el dormitorio. Lo supe por Delia. Creo que
Luis los salvaba de repartidores y otras casualidades, de ahi la bene­
volencia con el futuro yerno.
Mariela prefirio la serenidad que nada de su nueva historia

44 Cr6nica de Patricia
Cr6nica de Patricia 4.1;
Cr6nica de Patricia X Cr6nica de Ana

De cuando Patricia revisa sus pareceres a la luz de sus nuevas cir­ Cinta N°2
cunstancias.

El odio que senti por Margot desde aquella tarde fatidica me sirvi6 bendito el dia en que nikita encontr6 afedor cuando llegamos dejamos los
para bucear literaturas lejos de ella. El mundo dej6 de concentrarse en bultos en migraciones y salimos a caminar por buenos airesy yo me imagi­
el siglo de oro, el romanticismo frances y los sonetos a destiempo. Co­ naba un pueblito que iba a pensar yo semejante ciudad si en mi vida habia
nod a los otros y al principio los enfrente como en una competencia. visto nada igual al rata de dar vueltas y vueltas yo me sente en el cord6n de
A Europa Ie opuse la magia latinoamericana y a los modernistas la la vereda y Ie dije a nikita segui vos y la irenita en mifa Ida me decia que que­
critica social y a los hombres Simone de Beauvoir. Crei en el dios de ria hacer pis y yo sentfa una vergiienza tan grande que no me alcanzaban las
Herman Hesse y descrei con Camus. Record el Mississipi de Faulk­ manos para taparme la cara y me miraba los zapatos me acuerdo bien de mis
ner y la isla de Carpentier. A los poetas de Margot les opuse el resto zapatos tan sucios y encima ese calor y ese sol y nikita que iba y venia con
del mundo. un papelito con la direcci6n de un paisano que habiamos conocido en porto
Hoy ya no creo estar jugando ninglin partido. Leer lejos de Margot alegre que Ie hab16 de la argentina y de los campos que frutaban con s610 mi­
me mostr6la anchura del mundo, nada mas. Con mas 0 menos rimas, rarlos nikita con su papelito sin saber ni una palabra de castellano pregun­
en la linea de fuego 0 en el ultimo vag6n de las vanguardias, todos taba en portugues en ucraniano en ruso en aleman y la gente trataba de ayu­
buscan con sinceridad y encuentran con fragilidad. Cada uno bucea darlo pero quien se animaba a salir con ese calor y encima cruzarse con un
en sentido opuesto a su antecesor para aumentar probabilidades, pe­ extranjero sucio era tan comun cruzarse con extranjeros cerca del puerto la
ro 10 necesita como referencia. Como yo la necesite a Margot. gente ya estaba acostumbrada y seguia su camino irene lloraba sin un grito
Tan fragil como ella, llegue a los treinta anos que desprecie en Deo­ porque a ella tambien Ie daba vergiienza tener ganas de hacer pis hasta que
lindo con sus mismos pobres sonetos. me anime Ie baje la bombachita pobre hijita mfa y solt6 el chorro con Juerza
Ovillados en el vientre. en la zanja tpor que no 10 hice antes me queres decir? hacerla esperar no se
que milagro como si el paisano pudiese aparecer a la vuelta de una esquina
yo no te se decir por que calles anduvimos pero por la noche llegamos a ave­
llaneda y encontramos la casa del paisano que nos dio la bienvenida sin mu­
chas ganas porque no habia recibido carta nuestra y despues de todo que
compromiso tenia con nosotros ninguno Ie rogamos Ie suplicamos que nos
dejara dormir en un rinconcito y al otro dia cuando nikita sali6 a buscar tra­
bajo encontr6 afedor para mi queJue un milagro encontrarnos con un ami­
go de la aldea por fin alguien que se alegraba de vernos y fue el que nos ha­
b16 de berisso de los frigorificos y del murall6n del rio y de que no tenia pla­
ta para mudarse asf que Ie ofrecimos alquilar con nuestros ahorros y a la se­
mana de llegar ya estdbamos aqui en la nueva york era como estar en euro­

46 Cr6nica de Patricia Cr6nica de Ana 47


pa con tanta paisanada junta me pareci6 que por fin algunas cosas empeza­ f" Cr6nica de Patricia XI
ban a salir bien y el conventillo me tranquilizaba porque necesitaba atarme
agente que discutiera que se peleara que no me dejara tiempo para extraiiar f
y despues el trabajo en el frigorifico y la vida sasegtindose ah el vostok ese Infiernos privados
club remendado con chapas a mi me parecia una hermosura los bailes que se
armaban fue cuando conoci el tango desde el alma y entonces supe que esa
era mi musica lastima que ya no se la escucha como a nikita no Ie gustaba yo
bailaba tango con los otros muchachos y todos querian bailar conmigo por­
que era la mejor yo tenia veinticinco aiios entonces y recien se me serenaba
el miedo pero todo era sano mijita nada de trampas bailar y conversar con eso
nos conformtibamos ademtis no quedaba demasiado tiempo para imaginar al­
go mas porque ellunes vuelta a empezar como burros de carga hasta el otro La lluvia suele limpiar el aire de polvos y de alergias. Queda un
domingo y menos podiamos imaginar las mujeres si a la vuelta de la ftibrica perfume verde apenas se va el agua.
nos esperaba el piletan y la comida y los chicos y la ropa rota el hombre po­ La pie1no se limpia de la misma manera. Envejece siempre, 10 que
dia darse una vueltita por el boliche por suerte nikita nunca fue de tomar y gira en mi cabeza tambien envejece y puedo senalar 10 poco que con­
menos de pegar la {mica vez que se atrevi6 10 mordi con tanta furia que no servo: un cuaderno de primer grado/un cumpleanos y una torta con
se si volvimos a tocarnos·alguna vez en cambia habia mujeres pobrecitas ellas caminos de grana/un chocolate con sorpresa/una torta descomunal
si la pasaban mal sin familia y con el marido que las golpeaba que tomaba hecha pedazos/una calle de tilos que no sedan.
que asustaba a los chicos y dande ibas a ir te resignabas a tu suerte porque Lo demas 10 acribill6 el francotirador empedernido. Lo aplast6 ba­
asi era asi es asi debe ser jo el cuadriculado gris y numerado.
No se por que tambien queda, siempre queda, una obstinaci6n que
empieza de nuevo. Siempre se escapa algtin detalle que nos mantie­
nevivos.
Un perfume verde apenas se va el agua.

';<

\~,:
~~',
y,

il'
~..

'\
48 Cronica de Ana
,i2':;~
r{~:
, Cronica de Patricia 49
Cr6nica Periodistica VII
Invito a todos los hombres libres, para los cuales la gratitud no
es una palabra vana, a saludar en este dia festivo al fundador de
Tercer aniversario ciudadano
La Plata, al hombre benemerito, con cuyo advenimiento al sm6n
presidencial de la republica, se desarrollara una nueva era de
grandeza y de prosperidad.
Amigo lector que me has seguido benevolamente hasta aqui, le­
vanta la copa en este banquete de fiesta y brinda conmigo a la sa­
Iud de la Republica Argentina, de Italia, de Europa, del doctor Dar­
do Rocha y de la fraternidad de los pueblos.
iQue impresi6n causan al viaJero los multiples negocios comer­
ciales! Y las fabricas que comienzan· a levantar por todas partes R. Castelnuovo
sus penachos de humo, como banderas victoriosas en las grandes El Dia, noviembre de 1885.
cuanto victoriosas luchas de las industrias y de los mercados. Lu­
chas santificadas por las metas de prosperidad y bienestar que re­
dundan en seguro beneficio de todo el pais.
A mis paisanos les digo, si las tristes condiciones de nuestra pa­
tria nos impulsan a la vida en el destierro, abrid los corazones a
la esperanza y dirigios con confianza a esta tierra hospitalaria
donde reina el trabajo, donde hay pan para todos. Aqui encontra­
reds una fraternal acogida en los laboriosos, inteligentes y valero­
sos argentinos, sobre todo en el Dr. Dardo Rocha y en su beneme­
rito partido. Porque el Dr. Rocha alimenta singular predilecci6n
por los hijos de la tierra italiana, y con su mirada de aguila, ve
claramente en el porvenir el tesoro de prosperidad que debe pro­
ducir a la Republica Argentina la sana fusi6n de razas en el cam­
':~

po del trabajo.
Hay aqui extensiones interminables de terreno pingue que espe­
ran brazos y arados, tierras que tienen en su seno virgen la po­
tencia fructifera suficiente para inundar no s6lo los mercados de
Sudamerica sino tambien los de la vieja Europa.
jVenid, venid hermanos! Yo os saludo en este momenta y salu­ Intuyo, senor Castelnuovo, que si todas sus profecfas siguieron el
derrotero triunfal de Rocha Presidente, estamos salvados.
do a los hospitalarios argentinos en el nombre sagrado de la fra­
ternidad de los pueblos.
La ciudad, en poco tiempo, extendera sus palacios y sus nego­
cios hasta perderse de vista en torno al nucleo actual: una selva
de mastiles convergera a su puerto amplio y seguro de todas par­
tes del mundo. Los productos de sus establecimientos manufactu­
reros ocuparan el primer puesto en los principales mercados, es­
ta sera la escala mas importante de los puertos del Atlantico.

50 Cr6nica Periodistica 't':

Cr6nica Periodf.~t;rt1r:;1
Cronica de Ana Cronica de Delia III

Cinta N°3 De los inolvidables gozos y las inolvidables lluvias de Delia, acon­
tecidos durante los gloriosos setenta.

en el club segufamos hablando como si algun dfa fu-eramos a volver es que Delia trabaja sin respiro en la casa del Dentista. Es tan grande, los
algunos volvieron despues de la guerra y nos escribfan desde ucrania cartas techos son tan altos, los chirimbolos de plata y bronce son tantos. De­
maravillosas con el tiempo aprendf a no creerles demasiado porque desde aquf lia se agota y transpira y se agita porque quiere conservar el empleo
nosotros tambien escribfamos cartas mentirosas nos sacabamos fotos delante y qUiere que la feliciten y quiere ser la mejor.
de casas lindas de la plata y deC£amos que eran nuestras asf que yo creo que Adelante se escuchan murmullos de consultorio. El doctor esta
todos sabfamos que lascartas eran hermosas pavadas para consolarnos nadie atendiendo. En el comedor deambulan, como fantasmas, las chicas.
las contradeC£a era lindo pensar que en los koljos y en los sovjos y en los Despues de la leche se pegan como garrapatas al televisor, a la estufa
consejos vecinales la tierra nos perteneC£a lefamos novedades de la union so­ ya sus deberes. Son tan buenitas, tan modositas, ni siquiera se les de­
vietica y yo miraba bien todas las fotos porque en alguna podfa aparecer mi sarma el peinado de colitas en la escuela. Yno necesitan que nadie las
familia junto a una nueva casa sin tuberculosis y sin guerra preciosas las fo­ obligue, elIas solitas van y se sientan a estudiar. La senora, un piso
tos de la revista vos vieras las maquinas nuevas para el campo con todos los arriba, duerme su jaqueca. La abuela puebla de pasos cortos y viejos
libros y las revistas que venfan de alla armamos una biblioteca y un maestro la cocina, y de ahi no se mueve hasta muy tarde. Desde alIi frie sobre
nos Ida a makarenko y agorki a sholojov y a maiakowski con ez lloramos tan­ sus nietas un poder de reina madre, astuta receta inglesa.
to tiempo la muerte de nuestro lenin y el club se empezo a hacer famoso por Hace un mes que Delia trabaja en casa tan importante, y todo gracias
las reuniones y los bailes y los picnics en el rfo y era como estar alla todos ha­a la senora Irene, que la habra puesto casi de patitas en la calle pero bien
blando ucraniano y nadie riendose de nosotros y los cursos de idioma de dan­ que la recomend6 a sus amistades. Delia es toda una mujer, si va a cum­
zas tradicionales y los festivales plir diecinueve y puede alquilarse una piecita en Los Homos y trabajar
el tiempo pasa mas rapido por hora, que las chiquilinas son las que trabajan cama adentro. Ya no
si la memoria verdea es la chaquemta boluda de MOS atras que ni siquiera conoda los f6sfo­
era como si mi madre estuviese apenas a la vuelta de la esquina como si ros y la enceradora la aterraba. Ahora sabe tomar los micros que la lle­
pudiese prestarme su pafioleta de rosas bordadas en cualquier momento pa­ van de una casa a otra y atiende el telefono con la musica de los demas:
ra ir al baile del club lHolaa? lDe parte de quieen? Un momentito por favoor.
como haber regresado regresar estar regresando El doctor la esta llamando.
...
~:'
Delia corre y se olvida de elegancias. Ese hombre Ie mete un miedo
y un respeto distinto al del senor Alberto, porque esta todo el dia en la
casa y alH trabaja y lustra su escopeta y reparte palabras y miradas.
Elle pide que se siente en el sill6n del consultorio porque Ie va a revi­
sar la boca. Una bocanada de olores picantes y fuertes y dulces Ie inun­
....
~.:' .
da la respiraci6n y huele por primera vez perfumes de asepsia dental.

52 Cr6nica de Ana
No. No quiero. Piensa Delia mientras sube y se acomoda sobre la
Cronica de Delia IV
cuerina mullida y el doctor Ie hace abrir bien grande la boca y Ie me­
te los dedos gordos y suaves. De las rutinas y los fuegos que Delia entremezcla por aquel entonces.
Le siente el aliento a tabaco. Prefiere cerrar los ojos y casi que la ali­
vian del miedo esas manos blandas, calientes, y esa respiracion pro­
funda.
Una piema se apoya en su music y un cuerpo tense Ie aprisiona las
tetas. Las manos dejan la boca y recorren la blusa y una lengua tibia
invade los huecos que dejaron abiertos los dedos entre sus dientes. EI
corazon se agita y las manos de Delia buscan un cuerpo desconoci­
do de varon. Nada puede parecerse tanto al paraiso. En un revoltijo
de manos y piemas y lenguas y cuellos logra sacarse el vestido, ba­ Habia dias en que era Delia la que Ie daba la sorpresa al Dentista.
Cuando el abria el consultorio ella ya estaba recostada en el sillon,
jarse la bombacha. Sabe orientar al hombre hacia sus valles, y alIi
jugueteando con el torno 0 los espejitos 0 los pedales que la subian
llueve torrencialmente. y la bajaban hamacandola con suavidad. A el Ie gustaba ese atrevi­
Cuanto hada que no bailaban amor sobre ella. Extrafia ciudad, que
miento y la abrazaba con fuerza mientras los dos aguantaban la risa
Ie dedica tan poco tiempo a la piel. que podia delatarlos.
Asi esta mejor. Asi esta el sexo. Su boca descansa placeres anudada
Shh... las chicas, deda el mordiendole la oreja, enredandole el pe­
a la boca del doctor. El Dentista se aparta suavemente y Ie sonde y
10, desabrochandole el corpino. La musica funcional ahogaba los ge­
ella se despega con ruido a ventosas de la cuerina transpirada del si­
midos que Delia no podia contener. Los afios y la rutina habian borra­
lIon. Otro dia te sigo revisando, Ie dice, y Ie recorre el music con una
do imperfecciones y descartado preambulos. Les bastaban quince mi­
seda quehabita en las manos velludas.
nutos, el tiempo que tardaba en tocar el timbre el primer paciente.
Delia queda prendada del amo para siempre.
Otras veces Delia se metfa en el consultorio detras del ultimo y si­
mulaba limpiar. Entonces el doctor la abrazaba por detras con una
t: ternura que Ie venia del cansancio y Ie deda al oido cosas que ella
.~ :or
amaba escuchar.
El Dentista se sumergia en su cuerpo con lentitud y Delia disfrutaba
las aguas que Ie brotaban del cuello, de la boca, de la vagina, de la sed.
'''i:
~.

Cronica de Delia 55
54 Cronica de Delia
Cr6nica de Delia V Cr6nica de Delia VI

De los orfgenes· de un gran amor y un tenue matrimonio.


Del dia en que Delia: conoce al turco en un parque de diversiones y
se jura que algun dia ese hombre sera suyo.- Sigue transcurriendo,
parsimoniosamente, la maravillosa decada de los suefios.

El asunto es asi. '"-Yes las latas? Bueno, si tiras todas con estas pelo­ Delia apura el paso. Viene de lejos un retumbar de tambores que
tas te elegis uno de esos osos de peluche. Si tiras una pila nada mas, hace temblar el asfalto por donde camina. Caminan, vuelan, apenas
te llevas un chocolatin. Y si no tiras ni una lata, y bueno, piba, por 10 apoyan los pies en la vereda los dos chicos que este viemes quedaron
menos te diste el gusto de estar un rato con el turco. El Bocha me dijo a su cargo y que lleva aferrados uno en cada mano; dona Irene Ie re­
si no querfa trabajar con ellos y yo agarre viaje, por 10 menos hay mu­ comendo encarecidamente su cuidado asi ella salla con don Alberto,
sica, no tenes que agachar ellomo en una obra iahi va! ,"-ves que facil? contenta de que Patricia y Jorgito prefirieran el corso al restaurant.
,"-como te llamas? lDelia? Me gusta. Pone el brazo asi, Delia, aver de­ Delia no quiere perderse ni un brillo. Ella cosio hace unas semanas
jame que te ayudo. jEso! Hay dias que no viene nadie, pero los saba­ las lentejuelas que hoy lucira el turco. Juventud de Los Hornos. Boca Ju­
dos a la noche se llena. El Bocha es medio lerdo para pagar, pero 10 niors. Yen la espalda Saul. Delia ha besado cada letra al escribirla. Una
apuro un poco y al finallarga. Estos kioskitos son bastante calurosos, blusa violeta y satinada las movera al compas del turco, para ella.
pero con un blanco bien frio se aguanta. Cuando paramos en Los Hor­ El corso esta por estallar. Los Homos tiembla. Delia se deja inun­
nos no hay problema, me corro hasta 10 de mi vieja y me refresco con dar de papel picado mientras busca el cordon de la vereda a los em­
la manguera, me cambio la camisa, esas cosas. Mala suerte, Delia, otra pujones, llega justo a tiempo, porque mientras acomoda a los chicos
anuncian jJu-ven-tud-de-Los-Hor-nos!
vez sera, no dejes de venir. Toma estos aritos, gentileza de la casa.
Pasan las borreguitas como mujercitas en miniatura y sueltan un
sacudon de caderas que el publico festeja. Pasan los pibes saltando
como elasticos, como muftecos de goma, pasa la reina de la compar­
sa, pasa la bandera de tres hojas con tres escoltas altivos, pasa el es­
tandarte tornasolado, y ahi llega, rodeado de tambores, solo, transpi­
rando saltos de acrobata.
El turco.
Delia aplaude enloquecida porque nunca vio un hombre igual.
Y el turco la ve, claro que la ve. Delia se ha corrido hasta la rnitad
de la calle.
El turco Ie guifia un ojo y Ie manda un beso con la mano y Delia mi­
ra a su alrededor, a los chicos, al mundo, para cerciorarse que han vis­
to que el reyes de ella.
Para Patricia y Jorge las cosas empeoran. Delia ha decidido seguir
a su turco por todo el trayecto, asi que para adelantarse y poder salu­
darlo los tres buscan los huecos que deja la gente, se cuelan por alIi y Cr6nica de la Culpa
se sientan dispuestos a levantarse y correr cada vez que Saul Assad
se aleja.
El turco baila como un dios. Su negrura brilla aguas sudadas que
caen en gotones sobre la pechera de volados. Un panta16n blanco, in­
maculado, descansa sobre sus alpargatas claras recien compradas. El
turco luce los colores de Los Homos y Los Homos 10 luce a el. LQuien
honra el estandarte con saltos tan perfectos como los suyos? Salta en
cruz, vuelve sobre su paso, alarga los muslos y vuelve a saltar, en el
tiempo que marcan los tambores.
Juventud de Los Homos ensaya desde hace varios meses. Al turco 10
llaman siempre porque Ie frena el vino a los pendejos y los dirige con Querida Delia:
disciplina militar. La comparsa no es joda, suele decirles. Y el tambien espero que te encuentres bien y gosando de buena salud. aqui to­
se mide el vino porque un tropiezo, un vertigo, una caida, serian el fin. dos estamos bien y con trabajo gracias adios. EI hugo sigue creciendo
La cuida a Mimi, porque el puto es fija que termina cogido en una con salud y ya esta hecho un hombresito. pregunta siempre por su ma­
zanja si el no se impone. Le alaba el vestido y las medias finas, pobre dre y yo Ie cuento. ayer fui a la estafeta y no lIegaron noticias tuyas,
Mimi, que el resto del ano se desvanece bajo un mameluco de taller por eso te escribo para que me mandes la platita y si podes unas sapa­
de chapa y pintura. Ypara la mane el turquito, que no son dias de tra­ tillas numero treinta y ocho para mi y unas veintiseis para el hugo, y
bajar con billeteras. si tu patrona te da esa ropa tan linda como la otra yes no te olvides de
Desde enero que la Delia cose bajo el calor de la piecita lentejuela nosotros. mama ya esta muy viejita y siempre me pide tus fotos para
por lentejuela. Les ha robado a sus patronas hilos finos y el turco se verias, asi que si podes mandame fotos nuevas, de como estas ahora
emociona: una tarde Ie trae una sandia fresca, cortadita sobre hielos, porque la ultima tiene como cinco anos y si no no te vamos a conoser
y la desviste un rate antes de irse a ensayar. Delia agradece con acro­ .cuando te veamos. el rafa se fue al monte a trabajar con el estanciero
bacias que aprendi6 entre otras piemas. ..f que trabajaba papa ,te acorclas? y parese que se junto con una para­
Cuando llega la calma Delia prepara unos mates que inauguran el guayita pero son mentas que nos lIegaron el todavia no dijo nada la
idilio. Ninguno dice nada en especial y asi marcan los modos que se­ laurita que apenas si te conoce siempre dise que quiere ir a ver a su
nin entre ellos. El turco se calza con cuidado las alpargatas de baile y hermana mayor y que quiere irse con vos asi que si sabes de algun tra­
Delia vuelve a las lentejuelas. bajo avisa porque la lauri ya va a cumplir los quince y puede trabajar
Una palmada sonando sobre su traste Ie recuerda intimidades an­ y ayudar y pod ria vivir con vos en la piesita. mama te manda este dul­
tes de volver a quedar sola. Claro que la pieza Ie brilla de otro modo ce de sapallo que hiso ella y estas sintas rojas para que te anudes en
y resuelve limpieza general y recorte de revistas para engalanar pare­ la muneca que son para los danos y el empacho. a mama se Ie hase de
des, no sea cosa que el pr6ximo domingo ellugar siga pareciendo va­ golpe que estamos todos aca como cuando eramos chicos y nos nom­
do y sin mujer enamorada. Delia sabe con quien se casara algun dia bra uno por uno y nos reta y nos manda a dormir que a veces arropa
y besa la camisa que pespuntea con mucho mas cuidado. tu cama como si estuvieras y te manda a hacerte las trenzas por la ma­
Los camavales Ie recordaran cada ana el dia de su minimo aniver­ nana. yo la dejo, total que no hase mal a nadie y se entretiene. menos
sario. mal que Iidia y yo nos quedamos con ella sino no se que haria. el hu­
guito ella cree que es el hugo, el hijo que se Ie murio en el cincuenta
y pico, asi que 10 acostumbro a decirle mama y 10 quiere un monton.
un beso
marta.

58 Cr6nica de Delia Cr6nica de la Culpa 59


querida marta: Cr6nica de Ana
aqui van los pesos que me pediste que no te los mande antes por­
que el doctor anduvo flojo de trabajo y no me habia pagado y 10 que
gano en las otras casas me alcanza para la piesa y para mis cosas. Te­ Cinta N°4
neme pasiensia que al huguito 10 voy a ir a buscar en cuantito pue­
da y me 10 voy a traer a vivir conmigo que asi debe ser. No falta mu­
cho para que yo levante cabeza. si consigo algun aumentito y pue­
do casarme las cosas se van a ir solucionando. porque yo quiero que
el hugo tenga un padre. que eso es 10 que se merese. no quiero que
10 senalen por la calle y digan ahi va el hijo de nadie.
Si dios quiere tambien voy a poder dejar la piesa y mudarme a
una casa como la gente con jardinsito y todo asi que voy a poder a irene Ie iba muy bien en el colegio y se empecin6 en seguir el comercial en la
criar algunos animales porque unas gallinitas nunca estan de mas y plata·todo cosa de ella porque yo no hubiera sabido ni c6mo anotarla y dej6 de ir
voy a aser un horno como el de casa asicosino el pan y voy a plan­ al vostok porque ella prejeria ir a la plata can sus nuevas amigas y yo me enoja­
tar unos sapallos y lechuga y vas aver cuanta platita voy a poder ba porque era un dineral en colectivo un dia se puso a preparar alumnos y Ie jue
ahorrar. bastante bien ya no pidi6 mas plata yo se que se banaba en la escuela cuando iba
y quien te dice capas que puedo venderle a mis patronas huevos a hacer gimnasia que ibamos a tener ducha nosotros ella empezaba a tener cos­
frescos y verdura y algun dia hasta por ahi abro un negosio y me los tumbres nuevas y nunca traia companeras al conventillo porque Ie daba ver­
traigo a todos para aca asi mama descansa de una buena Yes. giienza se las ingeniaba para hacerse ella la ropa y tambien Ie hacia a verita asi
vos martita teneme pasiensia que por algo 50S mi hermana prefe­ . ,i: que cuando salian parecian chicas de buen pasar y como ella y vera eran bastan­
rida y la madrina del huguito. te lindas empezaron a noviar en la plata y yo cada vez las veia menos pero no me
un beso podia quejar la casa relucia la comida siempre a punta wando nikita y yo volvia­
delia. mas de trabajar las chicas ya habian hecho todo para elIas ucrania no significaba
"ie'
nada salvo un idioma que habldbamos en casa cuando les dije de volver cuando
les dije que la guerra habia terminado y que podiamos volver y que ya no habia
., raz6n para estar lejos de la familia elIas me miraron sin entender volver ad6nde
preguntaron los tiempos ya no eran los mismos ya no eran los tiempos del vos­
tok ni los de berisso que se fue apagando como una viejita que se muere de a po­
co sin que nadie 10 note primero los frigorificos despues el puerto cada vez me­
nos barcos menos sirenas menos barullo porque nadie queria la aftosa en la
carne y sin per6n y sin carne para exportar berisso se hizo dificil entonces el club
empez6 can 10 de las alIas populares las mujeres nos moviamos como leonas pe­
ro despues los curas y los matones se metian a decir que 10 habian hecho ellos y
termindbamos todos peleados el entusiasmo se va yendo can los anos la gente no
es tan buena como uno quisiera y el comunismo no es tan jdcil ni siquiera en ru­
sia par suerte nikita sefue de este mundo pensando que su tierra era el centro de
la tierra era el paraiso de hombres fuertes que 10 habian logrado en el sesenta las
,J chicas se desafiliaron yo las entendia nikita muri6 sin entenderlas sin que Ie gus­
tara demasiado tu padre porque el queria a sus hijas casadas can paisanos
y regresando
60 Cr6nica de la Culpa Cr6nica de Ana 61
Diario de Jorge (que guarda y !lora Patricia) Cronica de Delia VII

Abril de 1979 De las prisiones en las que Delia encierra los vapores de Mariela.­
De los secretos favores a Jorge, cuando ann no habla estallado el
mundo.

Esta tarde estuvo tia Sara. Mi vieja se sienta a hablar con ella horas Delia 10 espia complacida. Jorge estruja entre sus manos el interior
y horas y yo aprovecho para ir al fondo, salgo aver la parra, Ie busco de Mariela, sus perfumes intimos, se llena de ella. Lo necesita. La
alglin racimo, me pongo a comer uvas como distraido, voy a buscar ventana de su pieza en la planta alta de la casa da al patio, y alIi es­
revistas viejas allavadero. Es un solitario, escucho que dice mama. tan Patri y Mariela tomando sol.
Yo no se si sabra 10 de Delia. Es verano, son chiquilinas sin nada que hacer, han descubierto que
La oigo a la negra chancletear cuando cruza el patio, llega allava­ el bronceador les dora rapidamente la piel y se pasan tardes ent~ras
dero cantando bajito, no, si no es ninguna tonta, pone a funcionar el juntas preparando una belleZa que luciran el sabado en el baile. Se ha­
lavarropas, entrecierra la puerta, y empieza a revolverme el pelo cen la toea y aprietan un panuelo sobre los piquitos y prueban cada
mientras tararea no se que muska. Ahi es cuando me vuelvo loco, cie­ tarde una receta nueva que alisa mejor el pelo. Mojadas en transpira­
rro los ojos y pienso que es Mariela que por fin me da bola, creo que cion se pintan las unas, se depilan, se sacan granitos.
digo Mariela en voz alta y Delia me tapa la boca con besos. Yo la de­ No saben de Jorge.
jo hacer, se ve que sabe, y a rni me gustan sus manes cuando desabro­ Y Jorge no sabe que Delia.
chan la camisa, cuando se meten en el panta16n entre las piernas. Ella Jorge muerde la piel dorada de Mariela escondida en la memoria
hace todo y 10 hace muy bien. Ella esta muy bien. Cuando para el re­ de su corpino mientras la mira dormitar al sol. Lo refriega por su ca­
loj dellavarropas ella se aleja, saca la ropa, la mete en el pHeton y se ra, por sus muslos, Ie exprime Mariela.
pone a enjuagar como si nada. Pero c6mo calcula esta mina, es el Sube de pronto por la ventana una carcajada de mujeres que 10 pa­
raliza.
tiempo exacto.
Me deja cansado y feliz, si siguieramos un segundo mas me vendria Delia Ie adivina el miedo y entra, 10 tranquiliza con sus caricias, 10
el asco. Yo salgo al rato leyendo una D'Artagnan y me siento bajo la abraza fuerte. No te descubrieron, tontito. A Delia la invade una ter­
parra creyendo que toda la tarde estuve ahi. Delia sale a colgar ropa y nura tibia y 10 deja terminar en su vientre. Esta cansada de lavar cal­
me vienen unas ganas de que las viejas terminen de una vez. No las zoncillos con semen que no se hunde en hueco de mujer.
soporto cuando hablan de nosotros porque no entienden nada y por­
que se que mi vieja se olfatea algo y se hace lei tarada. Son cosas de
hombres, dira, y se consolara igual que cuando el viejo vuelve tarde.

,.,.. ........ _ _0 _ ~_ T __ • __
Diario de Jorge (que guarda y llora Patricia) Cr6nica Periodistica VIII

Impresiones de un viajero Hustre


Febrero de 1980

Delia cree que no me doy cuenta. Anoche encontre bajo mi almo­ Que entusiasmo puede despertar el bautismo de una ciudad y la
hada un corpino. aHa a Mariela. Antes de ayer un peine con su per­ colocacion de su primera piedra, una multitud atrae la noticia de
tal espectaculo, el cual se reduce a contemplar un terreno desier­
fume. Cada tanto un lapiz de labios, un papel con su letra. Se los ro­
to, especie de plaza inmensa donde las generaciones futuras van a
~
ba cuando limpia su pieza y me los regala sin decirme nada. Se que ~

es ella, quien otra. Mariela no se olvida esas cosas cuando viene a vi­ escribir una historia que todavia no se vislumbra. Todos los que el [1
19 de noviembre de 1882, dia hermoso de verano, concurrieron a ¥
g
sitar a Patricia. ,
Manana la invito, tengo que poder. Lo hacen millones de boludos
la meseta desde donde se les habia de mostrar el espejismo de una
repartidos en miles de boludas ciudades, frente a millones de boludas ciudad, eran americanos 0 americanizados, y todo vieron y feste­ ~,

minitas. Que a veces dicen sf y a veces dicen no. A muchos les dicen
jaron de antemano en esa atmosfera transparente el porvenir que &
l:::

sf. A muchos les dicen no. LQue hay de terrible? Nada. Si Mariela di­
divisaban a traves de su imaginacion. [
'.

ce no, seguin~ sufriendola como hoy. Y si Mariela dice sf, cambia to­
Si ese dia pudieron ser victimas de un espejismo,. poeos meses
despues, 10 entrevisto en suenos se convertia en realidad. Enton­
do. Entonces LPor que mierda me resulta tan diffcil? LA que Ie tengo
ces -hace de esto unos cinco anos- 10 que se contemplaba alli
miedo?
A la cara de Luis, a la cara de Sara, a la cara de Patricia al otro dfa. era el sitio que debia ocupar una ciudad. Para guiar la vista y el
A todas las caras de todas las personas que al otro dfa van a saber que
espiritu se colocaron de trecho en trecho estacas adornadas de ga­
soy el boludo al que Mariela Ie dijo no, mira, mejor no salgamos, deja­ llardetes, que servian para mostrar la futura direccion de las ca­
10 para otra vez. A todas las caras, a la de mama, a la mfa en el espejo,
lles, plazas, edificios, estaciones de ferrocarriles, 0 palacios desti­
a la de Delia, esperando que una minita nueva me derrita el bocho, es­ nados al gobierno. Nunca olvidare la impresi6n que experimente
perando el dfa en que alguna, en nombre de todas, diga sf, tengamos en 1886, al poner el pie en el anden de la estacion, de la que arros
piedad de este pelotudo, salgamos a tomar algo con el, que la mami
antes solo existia la estaca que indicaba el sitio que mas tarde de­
espera ver al nene arreglandose para una cita. A eso Ie tengo miedo.
bia ocupar. Hoy es un monumento imponente: alli terminan todas
las grandes vias urbanas, grandes calles y hermosos boulevares,
Y por eso aca estoy, varado en Mariela para siempre.
muy bien pavimentados, con numerosos carruajes y tranvias y to­
do 10 que contribuye a hacer creer que se halla uno en una gran
ciudad.
Mas, aunque esta ciudad decretada, trazada, creada y edificada
de orden suprema, porque tal ha side el beneplacito de los que re­
solvieron que alii debia existir una gran ciudad, posea el sella que
es comun a todas las ciudades de la republica, difiere de elIas sin

Cr6nica Periodfstica 65
64 Diario de Jorge
embargo por la rapidez de su desarrollo, pues no ha tenido esa in­
fancia larga y oscura de las demas ciudades americanas.
Puede decirse que, desde el primer instante de su ser, hemos po­
dido contar todos y cada uno de los latidos de su coraz6n. Con ella
se ha hecho 10 que cierta escuela hace hoy con los nifios, a quienes
vigila minuto a minuto, colocando la cuna sobre una balanza, que
automaticamente marca todos los dias las diferencias de peso.
Al abrir los ojos a la luz la ciudad se ha encontrado con un es­
tadistico a cada lade de su cabecera, se encuentra con otro en la
mesa y parece que hubiese uno apostado en cada una de las es­
quinas de sus calles. De aqui el que sepa, dia por dia, los millares
de ladrillos que gasta, cuantos pies cubicos de madera y cuantas
toneladas de hierro entran en los edificios, cuantos carpinteros tie­
ne y cuantas cepilladas de cada uno de ellos. Estos guarismos se
ven muy en breve agrupados en magnificos volumenes y las foto­
grafias de la ciudad hechas, por decirlo asi, todas las mafianas,
nos permiten seguir paso a paso la serie rapida de su progresos.
Estos son reales, aunque no todos indispensables. Si es cierto que
sus anchas calles no conducen sino a las llanuras desiertas, ni
ofrecen otro horizonte que el de las soledades de la pampa, por
eso mismo nos causa estupor su granmovimiento y la rapidez con
quese levantan a 10 largo de sus calles, apenas trazadas, filas de
casas y palacios.

Dr. Honorio Daireaux


El Dia, noviembre de 1895.

Senor Honorio, lquien nos espia desde el fondo del siglo? Quien
nos mide, quien lleva la cuenta exacta de nuestros ladrillos y made­
ras. Quien conoce todo 10 que hacemos y decimos.
Quisiera saber la medida exacta de mis furias. Quisiera saber a
quien presentar mis estadisticas, dadas mis ausencias. Quien sacara
mis promedios. En que esquina.
Senor Honorio, es un placer volver a un territorio sin imprevistos.

66 Cr6nica Periodistica
Cr6nica Periodistica IX

Una ciudad unica en su genero

Como americano, acostumbrado a oir las alabanzas que hacen


todas las naciones a los Estados Unidos, me quede muy sorpren­
dido al convencerme de que, en mas de un punto, nos esta sobre­
pujando nuestra republica hermana del continente del Sud.
El aumento de la poblaci6n por medio de la inmigracion, de 10
que tanto nos solemos jactar, es aqui mucho mayor. En Buenos Ai­
res existen bancos que disponen de mas capital que los nuestros;
hay mayor mimero de peri6dicos y se hace mas uso del telefono
que en ninguna ciudad de los Estados Unidos, sin hacer excepci6n
de Nueva York.
La ciudad tuvo su origen en la necesidad en que se hallaron los
habitantes de la provincia de Buenos Aires de fundar una capital
habiimdose convertido la ciudad de Buenos Aires en la capital de
la naci6n. Por consiguiente, en 1.882 se hizo la traza de una ciu­
dad en la pampa lisa, cerca del gran rio que parece un mar, 30
millas al sudeste de Buenos Aires.
Hoy, que han pasado siete atios apenas, es una ciudad de 60.000
habitantes, y se calcula el valor de sus fmcas, incluidos los edificios
pUblicos y el puerto, en doscientos millones de pesos.
Esta ciudad que se ha levantado por encanto en el desierto, ne
es una coleccion de casillas de madera, con veredas de tablas y fan­
gales per calles, como son casi todas nuestras poblaciones de rapi­
do crecimiento al oeste del Mississipi. Por el contrario, consiste en
calles anchas, largas y majestuosas, a cada uno de cuyos costados
se encuentran lineas de elegantes casas de negocio y habitaciones
particulares, con hermosas fachadas y cornisas artisticas.
Los edificios pUblicos estan bien repartidos por teda la ciudad, y
cada uno es un verdadero palacio por sus grandes dimensiones y
su pomposa arquitectura. Asi sucede que el viajero que llega de
Buenos Aires, al salir de la elegante estacion del ferrocarril, se en­ Cr6nica Periodistica X
cuentra con una ciudad que, venga de Londres, Paris 0 Nueva York,
Ie sorprende y Ie deleita por su magnificencia arquitectonica.
La dudad cumpie den afios: el gobierno bonaerense erea la Comi­
Henry Ward si6n del Centenario.
El Censor de Buenos Aires, 1889.

Al termino de la reunion que ayer realizo el gabinete de la pro­


vincia, se informo que fue aprobado el decreto de creacion de la
Comisi6n del Centenario de la Ciudad, que tendra a su cargo la
programacion de los festejos a cumplirse en noviembre proximo.
La comision qued6 integrada de la siguiente manera: presiden­
te: Senor Gobernador; miembros honorificos: Presidente de la Su­
prema Corte de Justicia de la Provincia, Arzobispo de la Arquidi6­
cesis, Comandante de la Decima Brigada de Infanteria Mecaniza­
da, Director de la Escuela Naval. Militar, Rector de la Universidad
Nacional; miembros ejecutivos: Ministros Provinciales e Intenden­
te Municipal. El cuerpo quedo facultado para actuar todo 10 que
estime necesario para dar mayor realce al homenaje.

El Dia, 12 de enero de 1982.

~Podrfamos calcular, dear Henry, la cotizaci6n exacta de la ciudad


ahora? No se olvide de calcular el valor de mi desconcierto.
~Podriamos calcular cuantas veces suman una costumbre? Le re­
cuerdo, Mister Ward, que las alabanzas guardan un insulto entre los
dientes, acostumbrese tambien a eso.

Ii:;
'I'·.

.~\"
Cr6nica Periodistica 71
70 Cr6nica Periodistica
Cronica de Patricia XII Mariela baila con Luis hasta enloquecerlo y Jorge inventa un disi­
mulo que no Ie creo y volvemos los tres, Mariela, Jorge y yo, en el ta­
xi que nos regresa de la misma fiesta de carnaval 0 de carnavales dis­
Patricia comienza a recorrer los fatidicos aftos ochenta.- Radiogra­ tintos. Todo me resulta obvio y se que Jorge subira a su cuarto sin de­
fia de Jorge, tal como era antes del estallido del mundo.- La made­ cir una palabra para sentarse y escribir sus furias y sus intentos en el
ja a desenredar mas bien se enreda. diario que Ie calma los nervios, escribo en el diario que me calma los
nervios.
Es impensable entrar a su pieza para decir alguna cosa que no sir­
va de mucho pero que alcance para que no este solo. Hubo noches
que estuve parada frente a su puerta mas de media hora. Escuchaba
el rasguido de la birome sobre sus cuadernos. Lloraba aferrada al pi­
Luis reina sobre los carnavales del Jockey Club. EI sal6n es un ma­ caporte que sabfa que no iba a abrir. 5610 me demoraba para probar
nojo de cuerpos calientes y entre ellos Luis habita con luz propia. la fuerza irresistible, desconocida, que me detenfa. Nunca, como
Cuenta chistes ingeniosos que dirigen las risas, deja traslucir su des­ aquella noche, me pareci6 tan poderosa.
gano, su condescendencia con los seres inferiores, cuando apenas sos­ Fue en aquellos carnavales que empollaban una guerra cuando
tiene el cigarrillo que fuma. Mariela 10 toma como una provocaci6n a Mariela decidi6 que se casarfa con Luis Balbuena. Eran nuestros ulti­
sus habilidades. mos bailes. Mariela estaba aranando su tftulo de bachiller a fuerza de
Jorge viene con nosotras al baile de carnaval. Alimenta una debil profesoras particulares y ya estaba lista para iniciar el noviazgo que
esperanza. Si llega con Mariela puede invitarla a bailar disimulando se atiborra de formalidades, el que se comenta en el barrio y se pre­
las ganas. Pero cuando entramos al sal6n Luis 10 llama, Ie palmea la senta a las abuelas porque promete futuros.
espalda y 10 encierra en su circulo. Y el se une al coro de las risotadas Pero faltaba solucionar un ultimo detalle. Luis era el mejor amigo
y pasa a ser uno mas. Lo se antes que suceda, puedo numerar la se­ de Jorge y Jorge era el candidato de Mariela. Al menos asi 10 sentfa Jor­
cuencia. Ahora Mariela queda demasiado lejos de sus seducciones. £1 ge y asf 10 sentfa el barrio. Inesperadamente, la guerra la salv6 a Ma­
sabe que yo se. Cuando pasa allado mio me dedica un gesto que in­ riela de urdir planes mas complicados. Las folkl6ricas islas 10 sacaron
tenta tranquilidades, no te preocupes, hermanita lno yes 10 feliz que a Jorge del escenario y las visitas de Luis a su casa pasaron desaperci­
soy? Escribo. Creo que me hacia ese gesto. Nunca me cont610 de Ma­ bidas. Quien se acordaba, aquel otono, de las pasiones del celo.
riela. Jorge, nunca hablamos de Mariela. Jorge fue citado los primeros dfas de abril para presentarse en el
Yo sufrfa como una condenada porque sabfa, eran las reglas de jue­ mismo cuartel donde habfa aguantado estoicamente su colimba. La
go, que Jorge no tenfa chance. Y Luis, su poderoso amigo que 10 sal­ vida se estaba partiendo en pedazos. El mundo y la televisi6n pasa­
vaba de despreciarse, tenfa todas. Aquella noche vi a las marionetas ban por la vereda de nuestras casas, de pronto un hermano, un veci­
acomodarse en su exacto lugar. Las reglas debfan ser ridfculamente no, un inutil que se desperdiciaba hasta ayer en una esquina, eran he­
simples para que estuvieran tan a mi alcance. Cuando Mariela se se­ roes. El mundo los arrancaba del anonimato y de sus casas y quien no
par6 de mi supe todo 10 que seguirfa. Que yo bailarfa. con compane­ se conmovfa. Mama pas6 a ser el centro de los saludos y las cuforias
ros olvidables que me hablarian al oido con aliento a cigarrillos fuer­ vecinales.
tes. Que debia probar otro y otro companero con la esperanza de un Cuando Jorge volvi6 y nos preocupaba su locura, el noviazgo de
principe que de antemano era de las otras, las Marielas. Que Mariela Luis y Mariela ya era un hecho. Las vecinas 10 festejaban y de paso
se acercarfa dibujando curvas en el aire para pedirle fuego a Luis, pa­ esquivaban los lamentos de mama, que no encontraba a las amigas
ra soltar su risa ensayada y hermosfsima, para apretar sobre el ciga­ solidarias de meses anteriores.
rrillo sus labios perfectos, para decir las cosas que podrfamos decir Delia trafa informaci6n fresquita cosechada en la vereda de enfren­
todas pero nunca con la gracia de ella. te y la volcaba como un derroche de agua sobre tierra esteril. Anoche

r""_.~ __ ~ __ .J T\ • • • _ ....

72 Cr6nica de Patricia
Luis se quedo hasta las tres de la manana. Esta dona Sara no cambia Cr6nica de la Culpa
mas, Mariela se levanta despues del mediodia y no Ie dice nada. Ayer
Luis Ie regalo un anillo. Que cosa, la guerra de las Malvinas. Vengo
aca y no hay otro tema. E110s ni la nombran. Discurso pronunciado por el doctor Alberto Tapia frente a su espo­
Luis no eludiolos incomodos deberes de la derrota. Empezo a vi­ sa e hijos el dia en que Jorge fue convocado por el Regimiento Sie­
sitar a Jorge en tempranos horarios de geriatrico y cuando mama en­ te para participar de la recuperacion de las Islas, aHa por 1982.
sayo disculpas en nombre del hijo ausente el sentencio que era 10 me­
nos que podia hacer.
Claro que Luis no fatigo charlas explicando 10 de Mariela. No hu­
biese tenido sentido. Igualmente y para su tranquilidad, Jorge era una
ausencia que apenas nombraba, de vez en cuando, una novela que es­
taba escribiendo. Hijo: Argentina te llama. Mi corazon de padre esta henchido de or­
Luis Ie empezo a dar manija a aquel asunto. Me acuerdo que mama gullo. Hubiese deseado que en esta hora grande la nadon me hubie­
acuno una ardiente esperanza de mejoria porque Jorge se despertaba se convocado a mi. Pero el hado es insoldable en sus designios. Qui­
del limbo cada vez que hablaba de esa obra. La novela paso a ser el so Dios que sea la sangre de mi sangre la que enfrente al enemigo
tema de todos los almuerzos. Luis Ie dijo un dia a mama que podia para recuperar las Islas injustamente arrebatadas. EI lIanto· de tu
leerla en la radio, por entregas, si era buena. Como no iba a ser bue­ madre. de tu hermana. deben fortalecer tu corazon. No dejes lugar
na si la hada Jorge. Pobre mama, que enloquecio a su manera. al miedo 0 la duda. porque 10 que esta en juego son los altos desti­
Luis logro, con cuatro 0 cinco visitas y un golpe certero, disipar sos­ nos de la patria. Que la muerte no te acobarde. porque la razon es­
pechas de traicion. Lo que yo no entendia era por que necesitaba que­ ta de nuestro lado y es nuestra la victoria.
dar bien con nosotros, si Jorge vivia ajeno a todo y no Ie estaba serru­ No quiero verte triste. ni apocado. ni debil. EI futuro abogado ne­
chando el piso. cesita este bautismo de fuego. Los argentinos debemos jugarnos y
Un dia Delia, a los gritos, anuncio 10 tranquila que estaba dona Sa­ tener 10 que hay que tener bien puesto. Asi te eduque.
ra si 10 de Luis y Mariela no nos caia mal. Con que era eso. Asi que No sea flojo. varon. y venga un abrazo.
Luis la cuidaba como suegra. Senal infalible. Mariela habia decidido
casarse. .?

La bronca que habia acumulado me viro a lastima y deje de herir a


Luis con palabras afiladas.

74 Cr6nica de Patricia Cr6nica de la Culpa 75


Cronica Periodistica XI Cronica de Patricia XIII

La torta del Centenario Patricia recuerda la novela que Jorge escribi6 al regresar de la gue­
rra.- Patricia comienza a atar cabos sueltos desde 1982.

Uno de los temas del Centenario que anda en boca de todos es El asunto de la novela creci6 gracias a la lena que echaron al fuego
el de la torta del festejo. mamayLuis.
"La Asociaci6n de Panaderos quiere devolverle a la ciudad todo Yo deseaba con toda el alma que fuese buenisima. En una de esas,
10 que la ciudad Ie ha dado", explica el presidente de la entidad. la guerra habia despertado al escritor y un chispazo de genio cruza­
"Va a llevar 26.000 huevos, 600 kilos de [Link], 680 de hari­ ba las neuronas descoloridas de mi hermano. Cada sanfrancisco a su
na, y va a pesar alrededor de 3.000 kilogramos, por 10 que se es­ manera, Jorge senalaria al mundo desde su literatura.
pera que van a comer de ella aproximadamente 30.000 personas" Es cierto que desde que se habia enamorado de Mariela, a los ca­
agrega el secretario de la Asociaci6n. torce 0 quince anos, no habia dejado una sola noche de calmar sus fie­
"El disetio es un simi! del plano de la ciudad, con sus plazas y bres en el diario que nadie conoda. Lo guardaba, yo 10 sabia, dentro
centro civico decorados, su cobertura va a ser de merengue italia­ de un tome del Espasa Calpe ahuecado con paciencia digna de mejor
no y el interior de bizcochuelo batiado en almibar y dulce de le­ causa. Amini se me ocurria espiarlo, Mariela me hartaba como ami­
ga y era demasiado padecerla por escrito.
che", nos aclara.
"Las autoridades han dado una gran importancia a la torta gi­ Cambiar diario sinuoso por novela temprana pareda saludable.
gante, a tal punta que el corte y el reparto de la misma se ha to­ Todo indicaba que Mariela ya no ocupaba sus dias, y Luis podia se­
rnado como broche de los festejos del dia 19 de noviembre." guir siendo su amigo. Por 10 visto, la guerra 10 habia delirado hacia
"A las 22.30, despues de que se corra el cl8osico, se va a comen­ costados serenos y los vecinos podian dormir tranquilos: el heroe
zar a cortar, y todo esta organizado de tal manera que cada una accidental no se trepaba a los techos para cagamos a tiros a todos. Un
de las personas presentes en la plaza podr8o probar un pedacito." loquilo manso no dejaba de ser una suerte, y un infiemo puertas
"Pero 10 que quiero resaltar -concluye- es que esto es un ho­ adentro.
menaje simple, sencillo, un regalo que la Asociaci6n de Propieta­ Papa prefiri6 seguir en la suya. El estudio Ie absorbia el tiempo y Ie
rios de Panaderias Ie hace a la ciudad en que ha crecido." 11. calmaba la vergiienza. Si Jorge no podia ser el heredero de su reino
que 10 jodiera 10 menos posible. Creo que por eso us6 sus influencias
El Dia, 4 de setiembre de 1982. para encerrarlo siete horas al dia en una dependencia ministerial que
no recuerdo. AlIi se1l6 infinitas entradas y salidas de expedientes y las
manos se Ie azularon cr6nicamente de tinta.
Cuando papa llegaba, mama 10 porna al tanto de los adelantos de
la novela que Jorge urdia cada tarde cuando regresaba de la oficina.
Se calzaba esa risita inc6moda que Ie servia cada vez que queria con­
vencerlo de algo. Papa alejaba el tema preguntandome por las ma­

Cr6nica de Patricia 77
76 Cr6nica Periodistica
""""~'~"""""'-~'''''''"'''''. "". ''"'" ... "

.,~

terias que habia rendido. Invente varios meses una prolija concurren­ Cronica Periodistica XII .. ~
cia a la facultad porque no sabia c6mo mirarlo a los ojos y decirle es­ 1
:!~
to no 10 elegi yo. Fueron los meses en los que muri6 mi familia. En los .j'

que decidi que me ida lejos y 10 antes posible. La torta del Centenario ,
i.
.J
Un domingo, mama, vocero de prensa del zombie, anunci6 que la
novela estaba Hsta. Que Jorge se la llevaria a Luis para probarla en 1a
radio. Destap6 una sidra patetica y mire a los ojos, por ultima vez, a
mi hermano. Queria saber si aparentaba.
No encontre mas que vidrios. A Jorge 10 habian desaparecido.

Conjuntamente con la celebracion del Centenario de la ciudad,


sera presentada la gigantesca torta preparada por los panaderos
platenses en adhesion a la fecha.
Begun se nos manifesto, se repartiran aproximadamente 30.000
porciones entre todos aquellos que se acerquen a plaza Moreno, lu­
gar en donde esta apostada la faraonica obra culinaria. En tal sen­
tide, la comuna hizo saber que dicho reparto sera. gratuito a toda
la poblacion.
El presidente de la Asociacion de Panaderos senala que es un
esfuerzo de los panaderos para homenaJear a su ciudad. "El mis­
mb esfuerzo que hace un padre para festejar el cumpleanos de
quince de su hija. Esta, seguramente, es la torta mas grande del
mundo."
Pudimos enterarnos que esta torta de 400 metros cuadrados fue
elaborada en treinta panaderias de la ciudad y demando 600 ho­
'.
',~
ras de trabajo.

I, El Dia, 12 de noviembre de 1982.

Cronica Periodistica 79
78 Cr6nica de Patricia
Diario de Jorge (que guarda y 110ra Patricia) Cronica Periodistica XIII

Noviembre de 1982 La torta del Centenario

La yeo pasar cada mediodfa, el solerito ajustado, los pezones que "Las hormigas empezaron a salir de todos lados, de los cante­
se dibujan c1aritos sobre los pechos redondos, el pelo recogido, dere­ ros cercanos a la carpa. Al principio nos entro la desesperacion
chita la espalda, la sonrisa sostenida entre los dientes cuando saluda, perc despues las controlamos con insecticidas con agua. Ahora no
cuando me saluda, hola, Jorge, (,camo andas?, bien (,y vos? y siento la hay peligro."
lastima con que me 10 dice y me dan ganas de ac1ararle que estoy en­ Una imprevista invasion de hormigas atraidas por los 1.500 ki­
tero 10 mismo. Cuando volvf, las primeras semanas quiero decir, sen­ los de dulce de leche altero las tareas programadas. "Despues tu­
tfa un murmullo de heroe en el barrio, como un aire que me rodeaba vimos que cambiar el merengue porque no era 10 suficientemente
y me levantaba. Pero despues, con las noticias, me habran crefdo lo­ duro y se nos caia la estructura. Le pusimos otro tipo de azlicar,
co, no se, pero Mariela deja de saludarme con esos ojos dukes y los mas 0 menos 1.000 kilos, y con eso s'olucionamos el problema."
cambia por estos ojos indiferentes y este saludo indiferente que me Por su parte, la comuna hizo saber que el reparto de las porcio­
mata cada mediodfa. Bola, Jorge, (,camo andas? y yo se que ella esta­ nes sera gratuito a toda la poblacion. En ese sentido, el presidente
ra pensando si conseguf trabajo, si no se me dara por suicidarme 0 de los panaderos pidio que "por favor nadie compre bonos para co­
por ametrallar gente desde la terraza, inc1uida ella. mer la torta como se que han estado vendiendo por alli. La torta
Me aguanto estas ganas de invitarla a saHr, seguro que reboto co­ es un regalo para nuestra ciudad y 10 que se regala no se cobra."
mo el ano pasado y como el anterior, cuando me deda el sabado que Mucho publico se acerca a la baranda detras de la cual trabajan
viene y todavfa la estoy esperando. Me muero de ganas de besarla, de los panaderos. Estos cuentan con la inestimable ayuda de una pa­
soltarle el pelo y de morder esos pechos diciendole al oido que la ado­ naderia ambulante instalada en un gran carnion.
ro, que la espeto cada mediodfa, pero no, para que, si ella esta hecha Todos estan sonrientes bajo la carpa impregnada con olor a dul­
para Luis y yo, yo no se si estoy hecho para alguien. ce de leche. "Alguna gente nos pregunta por que no hicimos otra
cosa, no repartimos pan y 10 demas. Esto nos enoja un poco. Todo
el sobrante, es decir los recortes de los bizcochuelos -la torta tie­
ne la forma del plano de la ciudad- son llevados diariamente a
instituciones de bien publico. Ademas, la torta es de todos, ya 10
dijimos."
"Yo estuve averiguando -agrega el secretario de la Asociacion
de Panaderos- y solo tengo conocimiento de una torta similar he­
cha en el festival de folklore de Salta. Esa torta fue armada con
escaleras perc en su interior era de carton. En Alemania se hizo
'~i,., una torta gigante perc tenia nada mas que seis mil huevos, me pa­

,J"
~fl ninrin tIlJ TnrCTP ',I; Cr6nica Periodistica 81
rece que la nuestra es la mas grande del mundo. Es nuestro orgu­ Cr6nica Periodistica XIV
llo darle a la ciudad un regalo de eumpleanos linieo."
Los 4.500 kilos de torta descansan sobre las mesas que la for­
man. Los panaderos trabajan con apuro, eontrolan las hormigas Y Efectu6se anoche en el Jockey Club la velada tradicional
miran e1 cie10. "Esperemos que no llueva. No, no va allover, segu­
ro", nos comentan.
E1 Dia, 18 de noviembre de 1982.

Realizose en la sede social del Jockey Club, eon singular exito y


con la eapaeidad eolmada del salon del segundo piso, la tradicional
velada en conmemoraci6n del Centenario de la Fundaeion.
Ocuparon la cabecera de la mesa central el Gobernador de la Pro­
vincia y BU senora esposa, el Presidente del Jockey Club, el Inten­
dente Municipal y senora, el Ministro de Gobierno y senora, el Di­
rector de la Escuela Naval Militar, el Comandante de la XIDa. Bri­
gada de Infanteria Meeanizada, el Jefe de Policia y senora, e1 C6n­
suI General de PerU, el Segundo Comandante de la Xma. Brigada...
Cronica de Patricia XIV pibes que quieren colarse por los huecos que dejan las vallas. Al1n no
ha terminado de vestirla yes una impudicia 10 que esta sucediendo.
Se nota, apenas, algUn desorden. Velada preocupaci6n. Infiemos
De cuando Patricia recuerda la noche de noviembre del ochenta y cruzados miradas como cuchillos entre los encargados de Ceremonial
dos en la que se festeja el Centenario.- De 10 que vive y siente aquel y Protocolo y la Asociaci6n de Panaderos. El tiempo escurriendose en
dia.- De algunos memorables hechos y de sus curiosos protagonistas. cascadas violentas. C6mo imaginar que allf, en el termino de pocas ho­
ras, van a formarse ordenadas filas de ciudadanos recibiendo su ag­
n6stica comuni6n civil. El pobre panadero decide finalmente desen­
tenderse del naufragio de los hombres y ataja hormigas antes de que
trepen al tul de merengue: las deshace entre el fndice y el pulgar.

El dfa del Centenario. La plaza colmada desde muy temprano y los ...el secretario del Jockey Club, el Rector de la Universidad Na­
funcionarios purgando agradecimientos, mimeros musicales, flores, cional, el Fiscal de Estado, el pro-secretario del Jockey Club, el Di­
medallas. Felicitaciones, sefior gobemador. Una bendici6n, monse­ rector de Loteria de la Provincia, el Vice-consul de Espana, el Di­
fior. El premio Centenario en las patas de los caballos del hip6dromo. rector General de Hipodromos, el Consul de Francia, el presidente
La inauguraci6n del reloj solar con el perfecto cien dibujado en barras de la Comision Cultural y Cientifica del Jockey Club, ...
luminosas. Invitados famosos recordando que nacieron aquf alguna i!

vez. Cien velitas de cafio escualido en el cantero central de la plaza Y las hormigas. Calladas. Insistentes. Fanaticas buscadoras del dul­
Moreno, esmerandose por sonreir. ce de leche. A elIas nq les asusta la muerte subita. Y vuelven a trepar.
El dfa se desliza por carriles livianos. Una multitud despaciosa se Un huracan se agolpa contra las vallas. La gente se enfervoriza :i

sumerge en galas callejeras, bebidas al paso y dulzores calientes de l frente al tinico show que qued6 en la plaza al anochecer. Los nume­
garrapifiada. ros artfsticos han pasado y la torta parece guardar una catastrofe in­
Recostada en una esquina de la plaza, maquilla sus ultimos deta­ minente. Algo va a estallar junto a ella.
nes la torta descomunal que realzara la fiesta con su generosidad de Y las hormigas. Ningtin insecticida las detiene. Ninguna valla es
porciones. Mariela y yo dejamos a Jorge en calles tranquilas porque tan minuscula como elIas. Mariela. Jorge. Yo. Los que no cenamos esa
queremos acercamos y verla. Es un delirio tal vez irrepetible: un biz­ ·.l nocheen la velada del Jockey Club. Los que no cenamos esa noche en
cochuelo gigante, salpicado de hormigas, decorado a duras penas, ;1,. ningtin lado, esperando fuegos artificiales y torta regada con el cham­
que nos dibuja. . 'l pan que afiej6 cien afios la piedra fundacional bajo la historia. Quere­
i;
Los muchachos de Ceremonial y Protocolo 10 han previsto: vallas y mos probar. Brindar. Comer. Queremos ver.
policfas almidonados nos parten en dos la curiosidad. Desde la fronte­ Un murmullo recorre la marea humana. En oleadas llega hasta no­
ra impuesta con buenos modales s610 se distinguen las corridas de un .. }~ sotras la noticia del inicio del reparto. Entonces se arma. A los empu­
hombre que reparte gritos y afonias, urgido por los omamentos nup­ jones, Mariela y yo nos abrimos paso, y a los gritos, despejamos es­
ciales de la reina pastel que protagonizara la hora cumbre. En las en­ ;;1' torbos. Una tozudez de insectos. Una clarfsima convicci6n. Hay que
trafias de la torta repartida en tablones y partida en pasillos, decenas comer de esa torta.
',;:f~.
de pasteleros preguntan al panadero en jefe cientos de detalles. Bajo Los policfas se dedican a 10 suyo, tratando de frenar a los forajidos
una carpa que previ6 nuestras etemas humedades, ellos decoran con ;:li '
que no esperan que no forman filas que quieren clavarle los dientes a
sus mangas y el controla en su reloj la cuenta regresiva que 10 separa la monumental obra de la pastelerfa vemacula, el plano de la ciudad
del momento en que debe descuartizar a la vedette. Al fin la vemos. perfecta. Y nosotros nos dedicamos a 10 nuestro, tocarla, morderla,
Blanca, Hvida, atiborrada de minimos palacios, dulce maqueta de la abarrotamos de dulzura prometida.
ciudad. Su duefio da indicaciones a los policfas, a los pasteleros, a los La cana entra a dar con esmero y modela golpes a la altura de los

84 Cronica de Patricia rrnt1irn rio Pnh',r;n R&;


acontecimientos. La guerra sucia tuvo estos vericuetos: defender una dero griton con una punteria que Ie desconozco. Los patrulleros se
torta no es para iniciados. S\I' llevan algunos detenidos, creo que con nosotras no se atreven porque
Pero no. No es tan facil. No somos los mismos. Hemos llegado al no saben de donde agarramos sin pegotearse con dulce de leche. De
diecinueve de noviembre cargando un ano extrano. Mariela planea un los parlantes brota una marchita militar. Y las hormigas. Siguen. Tre­
casamiento que parece un juego. Jorge, flamante veterano de guerra pando. El tui.
de diecinueve anos, flamante empleado publico, con esa mirada au­ El organizador se sienta a llorar como un chico, se apoya en caba­
sente que 10 acompanara hasta el final. Y yo, flamante desertora de lletes caidos y un polida 10 consuela abanicandolo con una pared de
abogada que no sabe como seguir la historia. la legislatura. Con el brazo intenta limpiarse los mocos que se Ie en­
Flamantes guerras. Flamantes desaparecidos. Flamante sensacion to­ redan en el bigote.
do se ha detenido aquf/ y hacia adelante hacia atras no hay nadal ganar Nada sobrevive. Gente que supo esperar la consumacion de la ba­ j j
y perder es la misma cosal y quien sabe esta urgencial sea la Ultima. talla campal pasea su curiosidad por los lugares que media hora an­
Con que cargaran los otros, que tampoco tienen miedo. tes estaban prohibidfsimos. Mira, las hamaquitas de la plaza More­
Mariela y yo nos lanzamos a saltar barreras, a subir, a trepar, a sen­ ·;11 no, la torre municipal, y estos para mi que son soldados delregi­
::''­ , i
tir bajo nuestros pies la inmensa piel azucarada de la ciudad. miento siete. Se sientan sobre el pasta sobrevivido a comer la porcion : I
.T,i
No 10 podemos creer. que supieron conseguir. Nadie se preocupa por la nueva invasion de
Allf abajo, el panadero nos grita vaya uno a saber que, mientras hormigas, que esta vez alivia el trabajo llevando a las entranas de la [ ,.
nuestras manos se hunden en un barro dulce y pegajoso del que tierra miles de migas imposibles de barrer. ElIas son as!. Imperturba­
arrancamos caoticas porciones para alimentar a la muchedumbre. bles. Estan cuando las matan y cuando las ignoran. Quien piensa
·.,1
Nuestra mirada de gigantes registra el musep, los pinitos del bos­ ahora en el hexacloro. Y el merengue. Desaparece. Minusculas boli­
que, la avenida, elleon en su jaula del zoologico y que no puede es­ I'
I; .
tas sobre sus espaldas. Lo lograron.
capar, las callecitas rectas, la perfecta armonia, la calle cuarenta y Con Mariela amanecemos alli. Supongo que Jorge, conocedor de
ocho, la municipalidad de merengue, otras guerras, privilegio su cama a todo y por eso 10 perdimos de vis­
ta. Ningun tablon ha quedado en pie y el techo circense que cubrfa la
...el Consul de Noruega, el Consul General de Italia, el secreta­ torta es ahora una rustica alfombra para los que duermen historicas
rio de la comision de Carreras del Jockey Club de la Republica borracheras del centenario. Las vallas han negociado su vertical dig­
Oriental del Uruguay, el vocal de la Comision Revisora de Cuentas nidad por una mas comoda inercia horizontal y aportan inutiles li­
del Jockey Club... neas rectas al paisaje.
Busco en el diario de siempre vestigios del escandalo y no encuentro
la casa de gobiemo al sambayon, la catedral chocolatada, la plaza mas que una humilde mendon de contusos y asfixiados que no empa­
Moreno dentro de la plaza Moreno, donde minusculas criaturas que nan el brillo. Nadie nota que han volado por el aire diplomas universi­
parecen hormigas pero que quizas son nosotros mismos, trepan y se tarios, rifles oxidados, camets vencidos del club de ninos felices.
aplastan unas a otras, tratando de refugiarse del rigor insecticida de Como me gustaria, en esta exacta tarde, pedirle a aquel panadero
los ultimos dias. sonador de fastuosidades que imagine otra torta igual, gigantesca,
Un minuto despues, la torta recibe a muchos otros y se desdibuja desproporcionada. Como me gustaria buscarlo y agradecerle una ciu­
la ciudad bizcochuelo para siempre. Ya no es posible volver a verla. Y dad servida en bandeja.
comienza otro juego, apuntar directo a los ojos, a los gritos, a los cu­ Quisiera otra vez. Celebrar. Algunos inconvenientes. Algunas vici­
los, y lanzar proyectiles para que llueva almfbar sobre cientos de ca­ situdes. Algunas cuentas pendientes. A los tortazos limpios.
bezas. Nadie es experto en patinaje sobre torta, asi que para todos es Con tozudez de hormiga trepandose sin pudores al tul de la ciudad
un aprendizaje enriquecedor, inutil e irrepetible. a medio vestir.
Mariela prepara una inmensa bola de pasta que Ie dedica al pana-

Rfi Crnn;ca dp Patricia rytlnirn tip Pnh·irin R7


;!

...Se encontraban, asimismo, en otras mesas, Margot Pelucci, Cr6nica Periodistica XV


Dardo Pelucci, Sebastian Pelaez, Juan Diaz Irribarren, Ruth Galat­
ti, Amanda D Anunzio, Dominga Demetri, Isolina Sanpietro de Pa­
I
~ i

setti. .. La torta del Centenario

"Luego de intercambiar diferentes inquietudes llegamos a la


conclusi6n de que la forma ideal de la torta era alcanzar una re­
producci6n, 10 mas fiel posible, del casco urbano. Consumar la ini­
ciativa nos dio mucho trabajo. Se nos ocurri6 hacerla en bloques
de dos metros, con separaciones que hicieran las veces de calles y
que al mismo tiempo facilitaran el paso de los decoradores.
Para alcanzar la semejanza perseguida, el pastel tendra cin­
cuenta semaforos, ciento cincuenta faroles, mas de trescientos pi­
nitos, banderas, bancos y juegos de plaza, cintas y otras miniatu­
ras. Sera el area cEmtrica con sus paseos, diagonales, etc.' Tendra
todo. Ni mas, ni menos." i
Una torta de veinte metros por veinte, de ocho centimetros de
espesor, rellena de dulce de leche, abundante coco, chocolate, azu­
car impalpable, colorante y otras delicias. Una obra de arte al fin,
l, que los panaderos dedican a la ciudad mas alIa de las ideologia po­
:;"1'

litica de los hombres que rigen su destino.

El Dia, 15 de noviembre de 1982. I,


:
: ,;

nn ,.. _~ __ __
~ ~_ Tl_~ ••: _ : _ Cr6nica Periodistica 89
j~
Cr61lica de Patricia XV Embarrada de dulce, cansada, ahora les ruega que no la traten asi,
si dan ganas de arrancarle los monos que Ie quedan, borrarle su so­
berbia de diagonales, dejarla lloriqueando porque se Ie arruin6 el ves­
Patricia insiste en caminatas sobre la torta del Centenario.- Patricia tido. Pero si no es mas que una nena de quince muerta de temores su­
insiste en ver las cosas desde ese panonimico lugar de sus recuerdos. surrando al oido que la perdonen, que en realidad esta enamorada de
ellos pero nadie debe saberlo porque sino.
La noche se apiada de sus papelones y la tapa con silencio, que
duerma y se tranquilice. Se aquietan las ganas de cagarla a trompadas.
Descuidada ciudad, a este cumpleanos de cien velitas y gigantes­
cos merengues Ie faltan algunos hijos.
!i
No te olvides.
Mariela y yo y otros que no conozco pero que conozco muy bien su­
bimos a la torta y decidimos una dnistica, contundente repartija al voleo.
Toda la masa queda aplastada bajo ese amor de vejaciones y flore­
i "
ce en cada pecho una pegajosa escarapela de veinticinco mil huevos 1: ~
platenses.
Caen treinta mil porciones sobre treinta mil cabezas, gracias a quie­
nes descubrimos, despues de tanto tiempo, que las vallas se pueden
saltar.
Al policia gordito que esta meta palo Ie chorrea merengue de la go­ jj :

rra. Pero el servicio a la patria 10 rec1ama asi que no tiene tiempo de


limpiarse, los facinerosos quieren saltar las barreras y violar a la nena
de quince, a las dos mil quinientas c1aras, al esfuerzo del padre.
Hoy los tilos miran para otro lado. La asociaci6n de panaderos di­
ce que la intendencia dice que la comisi6n de festejo dice que la fede­
ral dice que elementos subversivos dicen torta tomada.
Llueve dulce, llueven subversivos, llueven gurkas, soldaditos, pa­
los, pibes y otras delicias. Llueven treinta mil.
El presidente de la asociaci6n explica al diario de siempre que en
Alemania se hizo una torta gigante pero tenia nada mas que seis mil c,
huevos, me parece que la nuestra es la mas grande del mundo, con­
cluy6, que pocos huevos tienen los alemanes, viva la patria reposte­
ra, viva la torta, viva el senor gobernador, viva el comandante de la
decima brigada, la bronca,
la mugre,
10 dulce,
10 agrio,
10 podrido.
Ellos acaban de volver 0 no volver de guerras. Y ella es una puta
ciudad engalanada para su fiesta.

90 Cr6nica de Patricia Cr6nica de Patricia 91


i i
Cr6nica Periodistica XVI histericos y cierta desesperacion por salir, pero a esa altura se ha­
cia dificil encontrar la salida, porque la gente tambiEm ingresaba
por alli.
Avalancha con heridos en el sector donde se cortaba la torta Al cierre de esta edicion, se habia podido confirmar el ingreso
~
al Hospital San Martin de una mujer con traumatismo de tobillo y !

heridas cortantes, contusos, desmayados y una persona con trau­


matismo de brazo. Otros desmayados y con ataques de llanto his­
terico fueron atendidos en la plaza hasta su recuperacion.

El Dia, 20 de noviembre de 1982.


Cuando. arreciaban los fuegos artificiales y ardian las cien ve­
las, comenzo el reparto de la torta. El dispositivo preveia el ingre­
so de la gente a traves de una puerta de unos dos metros de an­
cho, ubicada en uno de los tramos de la valla de hierro que rodea­
ba la carpa; el desfile ante el mostrador de madera que circunda­
ba a la torta y la salida por una puerta similar a la anterior so­
bre el otro lateral de la valla. Pero este ordenamiento duro esca­
sos minutos. La presion de la gente hizo ceder primero una parte
de las vallas, y poco mas tarde otra. A partir de alli, el ingreso a
la carpa fue masivo y desordenado. Unos treinta policias, los
miembros de los boy scouts Y los miembros de la Asociacion de Pa­
naderos corrian de un sector a otro, tratando de contener la ava­
lancha que pugnaba por entrar.
Pero los esfuerzos resultaron insuficientes y unos diez minutos
despues de iniciado el corte de la torta, la carpa estaba invadida.
Cuando la carpa ya estaba totalmente colmada, comenzaron las
avalanchas sobre el debil mostrador de madera azul que rodeaba
la torta. Los mozos (una docena) se defendian como podian, sos­
teniendo a duras penas el mostrador. Los forcejeos, los empujones,
las luchas cuerpo a cuerpo se sucedian entre los encargados de se­
guridad y la gente.
La confusion fue entonces enorme. Madres connifios muy pe­
quefios en brazos, chicos de todas las edades, muchos adolescen­
tes, personas mayores, los ciudadanos, en fin, que habian ingresa­
do alli para probar la torta del Centenario, se encontraban con un
desorden absoluto, empujones, gritos, ordenes y megos de los or­
ganizadores.
Algunas mujeres se desmayaron y fueron colocadas inicialmen­
te en el mostrador azul. Comenzaron las caras de susto, los gritos

92 Cronica Periodistica
r.,.nHi,..n Dn... ;,.."~_J.': __ n...,
:
"I"- ,~
i 1

Cr6nica Periodfstica XVII ja donde estuvo guardada desde 1882 la plancha de marIDol de Carra­
ra piedra fundamental de la ciudad- se encontraban cubiertos par
una bandera argentina contenidos en una bandeja de cedro farrada con
Fragmento del discurso que pronuncia Reynaldo Benito Bignone pana raja construida los mas previos por carpinteras municipales.
durante la manana de aquel memorable 19 de noviembre de mil no­ A las doce cuarenta y tres, el Presidente de la Nacion, el Gober­
vecientos ochenta y dos, mientras cae del cielo la bolsa de polietile­ nador, el Intendente y el Ministro del Interior, descubrieron los do­
no.- Del alivio de flores que desparrama la bolsa, cuando impacta a nes del Centenario, concretandose asi la exhumacion de la piedra
treinta metros del palco oficial.- Del azaroso destino de la cabeza de fundamental, exactamente un siglo despues de su colocacion por
Benito, que se salva por treinta mil providenciales miHmetros.- De los fundadores. Un prolongado aplauso de los asistentes se confun­
las cajas de plomo enterradas durante cien anos y de la prolija exhu­ dio con los sones marciales del Regimiento Siete de Infanteria, , I
maci6n realizada por el mismo Benito, una vez a salvo su cabeza. mientras una salva de morteros aturdia el ambito de la plaza. !!

En el interior del recinto especialmente levantado en el centro


.....Rindamos homenaje al espiritu de la fundacion. de la plaza se veia tambien la urna de plomo que durante un si­
Que esta evocacion, con su profundo contenido, sirva de fuente glo encerro los objetos de la fundacion. ! i
de inspiracion para el presente. El Dia, 20 de noviembre de 1982. ,

Quieran los argentinos interpretar en ella la imperiosa necesi­


dad de que todos juntos seamos activos protagonistas del proceso :ji•.
EI helic6ptero. Las flores. La exhumaci6n del cadaver, digo, de la 1 i"~
~ i
de transicion que nos toea vivir para cimentar la definitiva union uma de plomo. EI marmol de Carrara. EI helic6ptero perdi6 su pesa­
y el lanzamiento del pais. da carga. Uuuuuuh. Flores. La exhumaci6n de Bignone. Uuuuuuh.
Permita el Senor que se iluminen nuestras mentes, se [Link] Medallas. La pesada carga la pesada exhumaci6n las pesadas flores.
los animos y disminuyan los rencores con cristiana resignacion, Cruzan el aire helic6pteros cargando flores que no son desaparecidos,
:1'
para que la reconciliacion de la familia argentina sea muy pronto cruza la tierra Bignone exhumando cristales que no son cadaveres.
una realidad concreta..." Las otras cargas las otras exhumaciones los otros helic6pteros so­
.~''j.• .
.;,
brevuelan el Rio de la Plata la noche la borrasca la humedad. Descar­
Un pequeno accidente gan sin estridencias sin flores sin dejar rastro.
Una bolsa de polietileno llena de flores cayo accidentalmente so­ } Un largo y profundo Uuuuuh.
bre la plaza en momentos en que el general Reynaldo Benito Big­ ,:.; Ay, Benito, menos mal, eran s610 flores.
none, presidente de la Nacion, decia su discurso. , 51i
La borrasca la humedad la noche que bien vendria emborracharse
'\I : i
La idea era que las flores llovieran sobre la multitud, pero al pa­ en el centro de la plaza bajo los helic6pteros. ;!
recer quienes ternan la mision de arrojarlas desde un helicoptero "i
'::'l' Pero no hay botellas de champan debajo de la piedra, es una lastima,
perdieron el pesado paquete. Un largo y profundo "Uuuuuuh" ;.' den aflos creyendolo. Que atentos igual, no se hubieran molestado.
acompano la caida de la bolsa que, por suerte, cayo a treinta me­ <'111'
tros del palco oficial, sobre un cantero de cesped. "y si las generaciones venideras quisieran en su centenario con­
El Dia, 20 de noviembre de 1982. ',:~,. .;:
memorar este acto y constatar la existencia de este documento y
>;'I'r.
',~ \.

objetos que 10 acompanan, deberan efectuar una excavacion."


El vecindario se congreg6 para la exhumaci6n oficial ~i.: .
Acta de Fundacion. 19 de noviembre de 1882.
En el marco de un luminoso dia de sol, se realize al mediodia la ; 1
exhumacion oficial de la piedra fundacional.
La plaza se encontraba colmada de vecinos y autoridades.
Los dones fundacionales -la redoma de cristal, las medallas, la ca­
if:'
94 Cr6nica Periodistica
f rrn11;rn Po,..,·",I;~";...n at:'
Cr6nica de Delia VIII Cr6nica de Delia IX

Reflexiones que Ie merecen a Delia, el dia anterior, tan extraiias ma­


De como vive Delia el festejo magno del Centenario Ciudadano,
neras de festejar. aquelluctuoso 1982.

Dicen que debajo de la piedra hay sidra. Champan. Y copas para . Permiso es 10 de menos. Que patrona no da permisos en dias como
beberlo. Secretos. Oro. Lingotes de oro. Masones. Mensajes cifrados. hoy. Y quien no va a plaza Moreno. Seguro que va. C6mo no va a ir
Delia mejor no opina porque el alcohol Ie trae malos recuerdos y el turco si no se pierde ninguna. Son dias para forrarse de plata, con
porque las botellas no habnin sido guardadas bajo la plaza justo para tanto boludo en tumulto que delira por los fuegos artificiales y se la i

ella. Escucha chismosear a las pobres donas que ya no tienen hijas pa­ pasa mirando el delo, mientras el turco 10 pela en la tierra.
ra peinar ni hijos a salvo de la guerra. Dona Irene insiste con 10 del La catedral. El pastito de la catedral. Atras de la catedral, la oscuri­
oro y dona Sara con el champan. dad. Y ahora sl, senoras y senores, los fuegos artifidales que todos es­
La dudad las entretiene en algo. Les prepara un secreto bajo el cen­ peraban. Yo sabia turquito que te iba a encontrar en medio del quilom­
tro de la plaza. Perfecta ciudad de ceremonias trazadas con cien anos boo Cuanto hacia que no te veia, turco. Cuanto que no te besaba. Que
de racional, geometrica antelaci6n. Maiiana es el dia. hermoso dolor, cuidado el vestido, cuantos fuegos, vamos turco, no ; !'
: i
Delia sigue sin entender tanto glace, tanto cristal, y vuelve a 10 su­ perdamos tiempo, la catedral, los ojos, la noche, la calentura de dias y
yo porque esa conversaci6n la aburre. Alcanza a preguntar por los [ i:
11 dias que plancho, que lavo mierda ajena y duermo sola sin un abrazo
fuegos de medianoche. Las patronas Ie confirman los fuegos artificia­ de hombre. Mi hombre. Que no me alcanza la boca ni los dientes para
les de cada ano y eso es fiesta que ella entiende. Dicen que teiiiran de , morderte, que no me alcanzan las piemas para enredarte, que no me
ruidos y atronaran de colores la noche del siglo como nunca antes se .;1., alcanza esta noche porque es demasiado corta, no me alcanzan los fi­
vi6. Dicen. Me dijeron. Parece que sera asL nes de semana en Los Homos, es tan poco tiempo y tan poca la pieza
por que no nos juntamos, turco, yo salgo a laburar por horas, no me
!i II
v'engas con 10 de tu vieja, con 10 del trabajo, si yo no te quiero para que ! i
labures. Rojo brillante verde dorada tu luz turquito tus gritos bombas !i
silbidos misiles mis gritos azul amarillo la fiesta en la tierra en el delo
en el pasto que hermoso dolor. AsL Chau, turquito.

Un espectaculo, dona Sara. Los fuegos artificiales mire, senora, que


nunca vi algo igual.
i

'$:'

:~

96 Cr6nica de Delia ':~I'. rrn..,;rn An n,.I.;1"1 07 1 ~


Cr6nica Periodistica XVIII Diario de Jorge (que guarda y llora Patricia)

i i
Mala estrella Diciembre de 1982 j j
j i

j i

:i
Mi amigo, (,quiere que Ie diga 10 que pienso de 10 que ha pasa­ Los poderosos amos del universo
do ayer? Pues bien, pienso que una comision compuesta por los Autor: Jorge Tapia
mas encarnizados enemigos del gobernador Dardo Rocha, no ha­
bia podido hacer las cosas mejor para poner a este ultimo en el Capitulo Uno
mas espantoso ridiculo y hacerlo colmar de maldiciones. Estas pa­ En la galaxia Ceres, mil billones de anos luz distante de la Tierra, la
labras reflejan con exactitud 10 ocurrido con motivo del fandango princesa Marielle II desea hablar con su padre sobre los problemas
inaugural del domingo. Aquello no fue una fiesta sino un martirio. que aquejan a su corazon. Ramses IV, quien sospecha de las andanzas
La promesa de eclipsar las bodas de Camacho en cuanto a la pro­ de su hija con un joven plebeyo de una comunidad satelitaria, debe
fusion de comestibles y bebidas no se hicieron humo, pero se hi~ ocuparse de algo mas urgente: diez naves pertenecientes a Androme­ 1 !
cieron tierra, Unica cosa de la cual comian en abundancia los in­ da, equipadas con los rayos laser mas potentes jamas logrados y con : i
i!
felices a quienes su mala estrella arrastro a aquel sitio en tales el ejercito que mas conoce sobre traslacion material, estan camino de
circunstancias. j i
atacar el planeta Glm. Aun no ha avisado a la poblacion. Ante la ca­
tastrofe inminente, nada se puede hacer, ni siquiera armar un ejercito
EI Mosquito, 20 de noviembre de 1882. propio que se encontraria en desventaja.
~;\11 .~

Capitulo Dos
,t
En el satelite Jus X, el joven George ha armado con antiguas lentes
<,:' un telescopio que Ie permite vigilar la boveda celeste. Su instinto de
'. I~;~ guerrero Ie hace suponer 10 peor.
Nadie Ie presta demasiada atencion a los trabajos cientfficos de Geor­
}~"
ge, que resuelve pesadas ecuaciones, dibuja pIanos, acude a la trigono­
metria, para disenar una poderosa nave espacial de emergencia que
permita a los pobladores de Glm huir en caso de catastrofe 0 guerra im­
prevista.

Capitulo Tres !

::'~
E1 joven George emite senales intermitentes con su rayo laser a su
amada Marielle y en el codigo con el que hasta entonces enviaba men­
sajes de amor, Ie anuncia la proximidad de diez naves majestuosas que

98 Cr6nica Peridistica : l

Diario de Torsre 99
T~

se acercan a aIm a una velocidad supersonica, preparadas para un Se dispone la evacuacion para el dia Uno de la Nueva Era, llama­
ataque militar de alta tecnologia. Le exige dar aviso a su padre y Ie da, en honor del joven, era Georgiana. Los dias, en aIm, equivalen a
propone una solucion que debera conversar personalmente con el. diez horas terrestres, dado que el planeta tiene un eje de pequenas di­
mensiones. Su geografia esta gobemada por este unico reino, y su po­
Capitulo Cuatro blacion no alcanza a ser de tres mil habitantes, contando las dos co­
Entrevista del joven George con el rey Ramses TV, de Dim, Ceres. munidades satelitarias, por eso todos participaran del mismo viaje.
En un palacio metalico de seguridad robotizada, de ambientes azu­ Dias de intenso trabajo y nerviosismo.
lados y modemos, donde funcionan los mas grandes laboratorios nu­
cleares de la galaxia, el joven relata al rey sus avanzadas investigacio­ Capitulo Seis
nes con instrumental rudimentario, Ie habla de la catastrofe inminen­ EI viaje
te y de sus prodigiosos calculos que logran prever con ajustada exac­ La poblacion se encuentra ya a bordo de la nave Marielle I. El rey
i ;

titud dia y hora del ataque intergalactico. escribe el discurso de abdicacion en favor del joven George, a quien
Sus deducciones se agigantan por la pobreza de los recursos con dara la mana de su bienamada hija Marielle.
que conto para hacerlas. El muchacho revela al rey, finalmente, la George se ocupa de todos los detalles, en un momenta se 10 ve cal­
"::,
existencia de una nave aun sin terminar, construida con material de .",li'
mando a los ancianos y a las angustiadas madres, en otro se encuen­
desecho proveniente de la planta de reciclaje metalico que los talleres tra en el centro de la sala de control rodeado por todos los jefes de
reales poseen en el sateIite Jus X. area, de alIi pasa a la oficina tecnica y de pronto desaparece para ais­
1 ;

El rey dispone que todos los ingenieros y directores de planifica­ , ~~ larse y sumirse en cavilaciones propias de un lider responsable del
cion, todos los calculistas cientificos y los arquitectos del reino, traba­ destino de sus compatriotas.
jen a partir de ese momento bajo las ordenes del joven George, a :~\ ! ~
Marielle se emociona al pensar que pronto ese hombre sera suyo.
quien reconoce como un muchacho valiente y de una inteligencia su­ '~,~;'"
.-i:l Poco despues del despegue, desde los grandes miradores de la nave, ~ !
perior. 'j~
se observa la destruccion del pequeno planeta aIm; diez naves reful­
George traslada su nave y sus pobres herramientas a los talleres del '."; gentes disparan misiles nucleares sobre el, partiendolo en mil pedazos.
i

palacio y comienza a dirigir la obra monumental. ·:·1~'


Marielle abraza y besa a su amante. Y todo el pueblo agradece con
',;;'
Marielle, a escondidas de su padre, visita todas las noches a su hurras y vivas a quien los guia hacia un futuro de grandes aventuras.
amante, quien, a pesar de sus ocupaciones y de la responsabilidad que '~I .,
10 atormenta, no ha dejado de atenderla. Marielle siente celos de las j6­ .\,
'\1 Fin de la novela
venes arquitectas que rodean a su novia, pero 10 sufre en silencio. ','

:i
Capitulo Cinco
Preparativos para el viaje
George es nombrado primer ministro y conductor del Programa Na­
cional de Emergencia y Viaje Intergalactico en Nave Autopropulsada.
George se ocupa de planiHcar la vida en el espacio sin los gases res­
pirables del planeta, sin el alimento cotidiano y bajo un regimen de
tripulacion en viaje.
La poblacion es avisada de la emergencia a traves del circuito tele­
visivo de pantallas giratorias tridimensionales dependiente del pala­
cio. Desde alIi se dictan todas las instrucciones. La figura de George
se hace popular.

100 Diario de Jorge ~ j


Diario de [ante 101
n
Cr6nica de Patricia XVI pintada como todo en la ciudad esta despintado 0 sera que el no la ve
o sera que ella no 10 ve pero ahara con la novela va a saber quien es
Jorge y alcanza a sentir que los coches pasan demasiado rapido fren­
Patricia relata la muerte de Jorge, su hermano, ocurrida a fines del " .' ~t
te a la municipalidad a el no ca1cula bien y besa el cuadriculado mun­
ochenta y dos.- Patricia sigue buscando desesperadamente, y sigue do que 10 hunde, que 10 mata, que 10 resucita.
encontrando muy poco. Los papeles Ie envuelven la cafda. Escribiendo otro final. Este final.

Escribo. Jorge entra porultima vez a la oficina de la Direccion Pro­ "

."
vincial de Planeamiento de Area. Creo que se llamaba asf.
Por ultima vez cuelga el saco en el perchero y siente en la nuca la
ironfa de las chicas con flamantes tftulos de arquitectas. } i
Por ultima vez se sienta en el escritorio junto a la ventana que da a
~
plaza Moreno y revisa expedientes que sellara toda la manana. Aco­ ~

moda los numeros de goma en la fecha justa, entintandose los dedos ..g
• >
.

que se distinguen por una aureola azul indeleble. Recuerdo la morta­


ja. Entintandose. Indeleble. ;
~
;
;
Por ultima vez no levanta la mirada, se aguanta las ganas de ir al .}
bano, se pasa el panuelo por la frente, mastica debilmente pastillas ;
mentoladas, estomuda fastidiado por la estetica poderosa de su aler­
gia, conversa s6lo 10 necesario, se esfuma al mediodfa evadiendo
compafteros de almuerzo.
Por ultima vez cruza hacia la plaza, busca un banco bajo los tilos,
abre el taper. Llevate estas milanesas, Jorge, que los sanguches anda '(,~

a saber quien los hace. Recuerdo esas indicaciones. Escribo estas pa­
labras. ::~s.
Por ultima vez saca a relucir la memoria de Mariela, para recorrer­ ';'1~
Ie el contorno, besarla y volverla a guardar. \~~.

Por ultima vez sospecha que el sabado no saldra a ninguna parte,


porque despues de la guerra no es 10 mismo y los amigos, es inutil
.- .:;.~
fingir, ya no 10 son.
''\,::;11
Por ultima vez mira el reloj y se decide. Hoy es el dfa. El proyecto
de la novela esta terminado y Luis la esta esperando. Traemela ellu­
nes a la radio, Ie dijo Luis ayer. La leera por capftulos cada sabado y
.,:
,Ii
:'r'

al final dira autor: Jorge Tapia.


Mientras piensa va cruzando y mientras cruza va sonando y mien­
tras suena a Mariela amandolo nota que la senda peatonal esta des­ ,~~-'

:1:• . .

102 Cronica de Patricia ···ill Cronica de Patricia 103


r~

Cronica de Patricia XVII

Patricia recuerda una curiosa escena que juega con su madre cuan­
do el ano 1982 llegaba a su fin.

Cuando Jorge murio mama me entrego cosas que el guardaba en el


fondo del placard. Devolveselas a Mariela, me dijo. Corpifios, bom­
bachas, pinturas, papeles con su letra redonda, cintas, un camison
corto y transparente. Tres sandalias distintas. Una carpeta de historia.
Una libretita con dibujos obscenos. Un aro. lComo habia aparecido
todo eso ahi? 5i Delia habia tenido algo que ver en el asunto, al me­
nos era la unica intentando soluciones, y eso la eximia de culpas. Des­
pues de todo Ie habia regalado a Jorge sus escasos dias de varon.
Lo que no pude devolver fue la mirada de mama esquivandome al
decirlo. 5i alguna hubiese dicho la palabra equivocada todo ellado de
atras nos hubiese cubierto con su oscuro, gelatinoso esplendor de vicios.
Mama, no levantaste la vista ni una vez.
Mariela no llevaba cuenta de camisones ni de ropa interior. Mas
bien Ie convenia la escasez para salir a comprar nuevamente. Y en los
dias de la muerte de Jorge, visperas de su casamiento con Luis, la ro­
pa usada no tenia ningun valor.
Mariela estreno al mismo tiempo marido, ropa, viajes, barrio y otras
vituallas. Tal como 10 habia calculado. Como se 10 habian calculado.

104 Cr6nica de Patricia


'~

Cronica de Delia X

Delia organiza ceremonias y convoca dioses en ocasi6n del casa­


miento de Mariela.- Amanece mil novecientos ochenta y tres.

':;11_.

Ceremonias
Delia la ve entrar del brazo de don Lalo y podrfa jurar que esta
:t, viendo una princesa. Una alfombra aterciopelada y roja simula pala­
:;l cios bajo el paso de la novia y su padre.
Mariela es una mufteca fragil y distinguida salpicada de perlas. Un
broderie Ie cine el talle y Ie insimla contornos. Debajo de la falda apa­
j'
rece y desaparece, rftmicamente, un zapatito blanco.
Una imponente musica nupcial estalla huracanes a su paso yen­
. ~
vuelve las frias colurnnas de la basflica del Sagrado. Mariela reparte
AI sonrisas a los ojos que la devoran, inc1ina la cabeza donde unas rosas
·t;l,
j.
,;;.
diminutas amarran el pelo rubio en rodete como al descuido. Un fes­
toneado despliegue de ingenuidad.
,iJl Delia se inc1ina ante la novia mas hermosa que ha visto en su vida,
i,1
,",,,J mientras gimen sus pies en zapatos prestados.
:~ Delia conoce la verdad bajo la moldura.
'''"
Esta noche sera la noche.
:}'IiII' Mientras Patricia guarde elluto de su hermano y apenas felicite a
:;"f su amiga, mientras Mariela baile el vals, mientras los invitados co­
menten la fineza de los vinos y la suavidad del bizcochuelo de la bo­
da, mientras don Lalo sude bajo el traje que jamas viste, mientras la
princesa sonria la beatifica belleza, Delia sabra que hacer.
No sera hora de lamentos. El difunto merece la ceremonia que De­
lia Ie dedicara.
Al £ilo de la medianoche, Delia, que sabe los secretos de Mariela, mar­
cara el orden de la ropa bajo las velas. Bajo la vela roja, un nudo unira
el slip de Jorge, el que atrope1l6 la muerte, con un corpino rosado y se­
~~: diento que acun6 los pechos de Mariela cuando au.n no conocran.
Y bajo la vela negra, ~ajo todos los ritos proveedores de infortu­
/-:
:(;'
nios, la ropa interior que Luis y Mariela olvidaron tantas veces en la
t1
;1'11>
.~~ Cr6nica deDelia 107
. ~

pieza de soltera de la novia, la que no encontraron en las nerviosas Cr6nica de la Culpa


busquedas posteriores a la consumaci6n del deleite.
La noche, la verdadera noche, los cubrira sin piedad.
Diseurso pronunciado por el doctor Alberto Tapia frente a Saul As­
Dioses sad, alias "el tureo", quien tijera en mana se eneontraba aboeado a
Oglin, el nombre sagrado de todos los padecimientos, vuelca irreme­ la redentora y redituable tarea de podar la ligustrina del patio de los
diablemente la sangre. Delia la recogeen el cuenco de sus manos y se aca­ Tapia, el dfa solemne de la eonformaci6n de la sociedad, aquel vera­
pulla esperando alas de mariposa nocturna que el dios Ie ha prometido. no que sepu1t6 para siempre erueeros hundidos y batallas perdidas.
Vestida de torpe insecta ciego, volando el erratico vuelo de los per­
didos, distrayendose en cada foco de luz, llega a la habitaci6n de ho­
tel donde los esposos se agitan en otros menesteres.
La desnudez no es novedad entre ellos y ha<;:e tiempo que los velos Mire muchacho, usted es joven y necesita progresar, y yo 10 que Ie
de Mariela han sido levantados. Hoy s6lo se finge el asombro entre propongo es un trato que me conviene a mi y que Ie conviene a us­
tules blancos y Mariela aprovecha las enaguas rasadas y el champag­ ted. Eso si, necesito una persona discreta que sepa guardar secretos,
ne transcurrido para probar una vez mas el delicioso cuerpo de Luis. porque boconeando no se hace ningun negocio.
Muestra distrafdamente sus senos y deja caer entre las sabanas el ves­ Si ellos necesitan mercaderia se las vamos a vender. Lo que hacen
tido angelical. Le gusta el hombre que eligi6 para protegerse. con eso no es asunto nuestro. Comprar barato y venderles caro, esa
Mientras Luis la despeina, mientras gime Mariela un ronroneo de es la ecuacion. Usted venda 10 que yo compro y asunto arreglado. A
gata aliviada para siempre de un hedor de verduras, Delia no se com­ fin de mes pasa por el estudio y cerramos cuentas.
padece y marca con su vuelo, en el aire donde giran los cuerpos, las
cruces del abismo.
La tenue polilla pronuncia tres veces el nombre que no los dejara
en paz y acorta los dfas de la felicidad mal nacida: jura sobre esos
cuerpos que todo terminara mucho antes de 10 previsto y 10 pruden­
te. Y Ie deja a Mariela la ofrenda de los dioses de la noche.
Mariela no ha ca1culado. No 10 tuvo en cuenta. Los numeros no son .~~

su fuerte.
Una t6rrida cascada cae entre sus muslos y detiene furiosa los jue- ..
gos de la seducci6n. Debe enjuagar su entrepierna y lavar el vestido
aprisionado bajo su cuerpo. Una menstruaci6n caliente y roja como nun­
ca habfa padecido y un punzante dolor de cuchillos se instalan esa noche
en su vientre. Yno la dejaran, ella alin no 10 sabe, mientras pasee par Bari­
lache una fracasada luna de miel.
Exhausta de vuelos, regresa Delia. Su cuerpo la espera en cuclillas,
castigado por infinitos calambres, junto a las velas derretidas sobre la
ropa anudada.
La cera roja se ha tenido de negro y la cera negra se ha derretido
turbia. Buena senal.
Hacer danos no es el oficio de Delia. Pero puede conjurarlos muy
bien cuando la provocan.

108 Cr6nica de Delia Cr6nica de la Culna 109


I'~

Cronica de Ana Cronica de Patricia XVIII

Ciilta N°S Patricia recuerda su posguerra.- Patricia esta decidida a recorrer toda
j la decada del ochenta, 10 que la acerca peligrosamente a su presente.
-,'

a mi tampoco me caia muy bien alberto al final tuve que aceptarlo porque Primero se 10 dije a mama.
irene tenia su caracter can el pudo comprarse una casita en la plata alberto :::}>' Largo Ia facultad.
trabajaba muy bien en la campania de seguros Ie faltaba poco para recibirse Se Ie cayo el plato que estaba lavando y se llevo las manos enjabo­
de abogado y yo me sentia un poco incomoda cuando los visitaba porque elias , .~
nadas a la cara. La escena era previsible. Jorge muerto en un esrupi­
hablaban de sus casas y se compraban lavarropas y heladera y todos esos apa­ do accidente de transito y yo dandoles la noticia que completaba el
ratos inutiles que se usan ahara porque .;~ caos. Escuche asordinadas todas las palabras y todos los llantos que
can jabon blanco siguieron. Era inutil.
y un chorrito de limon Explicar que odiaba el derecho.
dejas la ropa manchada tendida al sol Que me queria ir.
y ni siquiera tenes que refregarla Que no queria saber nada con el estudio de papa 0 con los juicios
y nunca una maquina va a ser 10 mismo que unas manos de mujer a garantes.
y a mi todo eso me parecia cosa de burgueses y cuando se los decia alber­ ,'"
Que no sabia que hacer con mi vida.
to se reia de mi y hacia chistes sabre lenin y rusia y me contaba unas casas ,~,
Era inutil. Mientras yo repasaba mis razones fragiles mama seguia
terribles de stalin asi que deje a las chicas hacer su vida cuando vera se caso enumerando las contundentes. Y me amenazaba con papa.
y se fue a rosario me parecio justa que Ie huyeran a la miseria cada una a su ',~ Papa.
manera Yo tenia veintidos aflos y la amenaza seguia surtiendo efecto. La
yo no reunion familiar tuvo lugar tres dias despues. El doctor Alberto Tapia
yo nunca pude dejar berisso hablo sin mirarme. Me trato igual que en los dias de boletines regula­
ni podria res, recordandome el esfuerzo mal retribuido, la soberbia y la reveren­
porque es la ciudad da estupidez. Subrayo el dolor de mi madre y caratulo mi idea de ir­
que mas se parece me a vivir sola como abandono de hogar. De la casa debia salir bien
a volver casada.
Palabras discursos admoniciones. Discursos ladrillos palabras ca­
yendo, golpeando. De tanto decirlas supongo que termino viviendo­
las, pobre viejo.
Mientras caian los golpes palabras ladrillos admoniciones del olim­
po, trate de descubrir que era 10 que me molestaba. No eran los gri­
tos, ya estaba acostumbrada; ni las amenazas, ya les conoda el desti­
no. Ni siquiera era el inmaculado modelo propuesto, ese no era el

110 Cr6nica de Ana Cr6nica de Patricia 111


problema. De alguna soberana manera yo 10 querfa, 10 esperaba cada Cr6nica de Patricia XIX
noche, disfrutaba su respiraci6n cansada y sus sobremesas largas. Ese
era el problema.
Ese fue el problema, papa. ·~t,
;
Patricia intenta, vanamente, consumar una teorfa.- Patricia comien­
Cuando quise decirlo evidentemente me entendieron otra cosa, za a sentir que la verdad es apenas un intento.
porque mama se puso a llorar gemidos cortos hipos insoportables.
Opte por no decir mas nada.
No dije mas nada, mama.
Me fui al ano siguiente. Elegf un dfa inerte y facilmente olvidable
para evitar reproches repetidos cada aniversario. Mama se rec1uy6 en
su dormitorio y no pude saludarla. Lo ultimo que hice fue dejarle jun­
to a la puerta un te y dos cafiaspirinas que me habfa pedido. Chau, Buenos Aires nos persigue como una sombra.
mama. Ie voy a extranar. Vivimos demasiado cerca, apenas lejos. Buenos Aires es una per­
Papa me dio unos pesos. Me pregunte que harfan con tanto vado, turbadora presencia que nos recuerda que no somos los mejores. Alla
pero no alcanz6 para quedarme. Me escape como de un incendio: con los teatros, las conferencias, la calle Corrientes, el tango. Y aquf noso­
10 puesto. tros, provincianos sin ganas, varados en un barro que apenas alcanza
Ie quiero mucho. Papa. para que unos japoneses colonicen c1aveles y unos italianos cosechen
Mama. Lo que hice no fue tan terrible. la lechuga y el tomate que consumira la ciudad.
Amaneda mil novecientos ochenta y tres. Una esperanza llamada Lo que brilla. El centeno azulado. El trigo que muele Campod6ni­
Pablo me gui6 los pasos. ,~ co. La invernada de bifes ampulosos. Llegan de lejos.
":fj
Conseguf una suplencia de maestra en Villa Nueva gracias a mi tf­ A los apellidos ilustres tuvimos que inventarlos. La fundaci6n mo­
tulo de bachiller. Hasta entonces no sabfa que ese titulo sirviese de al­ /; numental nos rescat6 de la llanura sin nombre y dict6 ellinaje, pero
go, al menos en la ciudad perfecta, que yo supiera, no servfa para na­ "',-'.f,
igual nos carcome una envidia que en una epoca viajabamos en tren:
da. Pude alquilar sola, conseguir garantes sola, comprarme el guar­ el Roca, en los buenos viejos tiempos, supo de senoras de capital pro­
dapolvo sola. Esa noche, a la luz de una vela que me salvaba de la os­ vinciana que preferfan comprar en Harrod's.
..- Somos una cruza extrana. Se nos hace que esta muy lejos Brandsen,
curidad mientras esperaba el enganche, Ie cosf el dobladillo, el prime­
ro de mi vida. Horriblemente mal. Me acoste agotada, con miedo, Monte, San Vicente, y es un idioma extranjero Caballito 0 Parque Pa­
vestida, sobre el delantal que despues no tuve con que planchar. tricios. Quizas el exilio nos sea mas familiar.
lC6mo se cose un dobladillo, mama? Lo nuestro vendrfa a ser una nostalgia de la nostalgia de Par~s, y
Con los anos estudie magisterio a los ponchazos, de noche. Cuan­ huele a encierro.
do me recibf evite festejar un titulo pobre, que para mis viejos no te­
nfa ningtin valor. S610 abrf una sidra con Pablo, que me felicitaba de
verdad. Hoy, que de Pablo no me queda nada, guardoaquel brindis
como un momenta que todavfa se deja recordar.
Me recibf, papa. De maestra. Como mama.
Hay cosas que no hay caso. No puedo escribirlas. .~,
.,
,:~I

Ni decirlas, papa. Mama. Papa. ',;'


.)lI"

112 Cr6nica de Patricia "';;;~ r.",.r.1IJirn riD P"I-".';,.';,., 11 ~


H~
Cr6nica de Patricia XX Cr6nica de Patricia XXI

:~
Patricia relata su encuentro con Pablo.- Patricia comienza a recordar Patricia se zambulle en un perfodo muy especial de su historia, 01­
:.:~
un tiempo en el que, gracias a este intrepido sacerdote, vuelve a creer. vidandose de los rastros que sigue.
'j
:~

,:,*
!:,i

:;Ii
. ,,~

:,~
Una amiga que ya no recuerdo me invito a olvidar la muerte de Jor­ Por aquel entonces me jure que nunca me parecerfa a Mariela.
ge yendo a misa. Te va a hacer bien, me dijo. Comenzamos a ir juntas Me fui a Villa Nueva y alquile una casita sin revocar, buscandolo a el.
a misa de ocho de la catedral. En marzo del ochenta y tres era la maestra de cuiuto grado be de la
Ahf 10 conod. El padre Pablo debfa tener unos atlos mas que noso­ Escuela NumeroSiete Bomberos Voluntarios de Villa Nueva. A tiro
tras, pero no muchos mas. Despues de leer el evangelio contaba anec­ de Pablo.
dotas que cosechaba en un barrio alejado del damero. El escenario de , Yo no fumaba, no tomaba, no me habfa puesto de novia, no me ca­
.}
las historias era un caserfo lIamado Villa Nueva. saba, no era la abogada reemplazante de mi hermano en el estudio de
Pablo me invitaba, desde sermones catedralicios, a vivir otra vida. :1
i')
papa. No era Mariela. No era perfecta. No era geometrica.
Una tarde, despues de viajar en micros que jamas habfa tornado, fui .<;;,
.:lJ Limpieza profunda. Ayuno y abstinencia de los acordes aprendidos.
,:[,~
a escucharlo dar misa en la capillita de Villa Nueva. Mis manos den­ ~

\~
>,\

tro de los bolsillos de la campera todo el tiempo, tratando de esqui­ "


,;;~j
var un frfo insistente. Querfa saber de que se trataba el asunto.
Esto es 10 que busco, dije senti pense. Prepare la mudanza con de­ ::.~
""~i' ,
sesperacion. Pretendfa angeles, y la iglesia parecfa guardar los mas im­ ~r

ponentes en esos sacerdotes de capillitas destartaladas. A partir de ese


dfa me parecieron optativas las medias de nailon y los maquillajes. A
los angeles les pareda indecorosa esa parafernalia, una hebilla en el .
pelo que no fuese una gomita elastica atentaba contra la revolucion.
Los angeles no habitaban la ciudad donde yo habfa nacido, ellos
aleteaban alrededor de hombres entregados a causas desorbitadas, y
yo los acababa de descubrir.
Una semana despues de aquella tarde deje la casa de mi infancia
sin ningun remordimiento.

114 Cr6nica de Patricia Cr6nica de Patricia 115


, ~.~
,.

1
Cr6nica de Patricia XXII I semana levantando paredes de otros, mujeres que habian fregado
)
propio y ajeno, estudiantes universitarios que se venian del centro s6­
10 para escucharlo. Un enjambre que Ie seguia el paso buscando res­
Orden Sagrado puestas. Me reuni con ellos desde el sabado siguiente. Note que Pa­
blo los dejaba discutir acaloradamente y se reservaba un final pausa­
do que, viendolo a la distancia, respondia siempre a la misma secuen­
cia: abria el evangelio con parsimonia, 10 recorria con la mirada mien­
tras se sonreia, cargaba el ambiente de intrigas, y soltaba algun versi­
culo como al descuido. Dejaba flotar el silencio. Despues reunia, en
una sola idea, las partes encontradas: repetia 10 mejor de cada uno y
anudaba la reflexi6n con la frase biblica y algun aforismo de su cose­
El primer domingo que pase en Villa Nueva fui a misa a la capilla. chao Que bien hablaba. Siempre quedabamos un esca16n mas abajo.
Yo ya habia estado alIi y sabia porquien iba. Un sabado que llovia a cantaros pude quedarme sola con el. Me ce­
Los chicos que me miraban silenciosos desde los bancos de la es­ b6 el primer mate que probe en mi vida: nome atrevi a rechazarlo.
cuela metian un ruido a fiesta en el sa16n de madera. Los zapatos lus­ Que no hice por Pablo. Aquella noche el refut6 mis deslumbramien­
trados y viejos, los vestidos de organdi de varias modas atnis, las .;; tos por Sartre y Beauvoir y Breton con una sonrisa condescendiente.
bombachas con puntillas. Ellos usaban rezagos con altaneria. Cada ·)1
Me present6 a Paoli y a Menapace y a BoH y a Sandino, a Helder Ca­
vez que la visitaba, mama me cargaba de vestidos viejos desprovis­ mara y una ristra de obispos brasilenos y a Romero cuando todavia
tos de cierres y botones. No hay que darles el pescado, hay que en­ no 10 habia descubierto Hollywood.
senarles a pescar, me aclaraba mientras guardaba en el costurero el Me pase furiosas madrugadas leyendo hasta el agotamiento. Que-
botin de su propia pesca. Acababa de estrenar su jubilaci6n de ma­ ria deslumbrarlo con mis adelantos.
dre, maestra y modelo, y estaba muy segura de 10 que los demas ne­ Un lunes me vino a buscar a la escuela. Un huracan caliente se de­
cesitaban. sat6 dentro mio y quede encajonada en una confusi6n desconocida.
J
Esa manana me hice ver. Presentars~ como la maestra del barrio es Quiero que te hagas cargo del comedor de la parroquia, me dijo. Lo
distinto que presentarse en ,':'"..1la catedral. El curita que habia conoci­ fuimos a charlar a un barcito de chapas viejas que 10 brillaba mas.
do unos meses atras, vaquero y zapatillas bajo la casulla, me salud6 .,.;f' Nos sumergimos en las aguas de 10 asistencial y 10 promocional y
sin disimular la sorpresa. Alto. Pablo. 10 religioso y 10 politico, y nos sacamos chispas. Por finllegamos a un
Lleg6 en la mota que me viaj6 despues por todas las campanas de acuerdo que nos convertia en pareja: el dependia de un obispo pero
solidaridad que invent6. Pero para eso faltaban algunos meses. Salu­ 'i tambien me escuchaba a mi, y eso me enloqueda de amor.
El acuerdo subscripto bajo aquel calor de zinc contemplaba un co­
d6 a los demas mientras un sikus afinaba aleluyas en aymani.
Hasta entonces, Dios habia sido para mi una tenue senal. Lo habia ....~. medor popular en el sa16n comunitario, reuniones con las familias,
conocido en una antigua primera comuni6n arrepentida. Los demo­ .~
campanas durante los sermones, una revista de divulgaci6n de los
nios y las santas purgaciones me resultaban mas increibles que mis . "J~
._;"~;
problemas mas urgentes a resolver en el barrio, una charla con las
padres, y el normal, la ciudad y el derecho me alejaron definitivamen­ .,~,
maestras para sumar la escuela al proyecto, un censo a cargo del gru­
te del incienso. \':.
/ po juvenil, reuniones de programaci6n en mi casa despues del ajetreo
.~~
Pablo era un sacerdote distinto. Ni velas negociadoras, ni rosarios, ,r#.; del dia. Los favores y subsidios los dimos por descontado. Ercilia,
ni castigos. Una acalorada reflexi6n desde el pulpito catedralicio 0 una militante transpirada en carnes a punto de caer bajo las seduccio­
. ;',:~
desde un altar con piso de tierra. El evangelio era, desde su boca, la ,.\ nes de Pablo, 10 habia invitado a formar parte del Consejo de Acci6n
lucha exacta. ,;;'-11"
~~ Social del partido, que comandaba gracias a las fichas de afiliaci6n
En Villa Nueva, 10 confirmaban hombres que habian estado toda la que levantaba con artes de quinielera. Decidimos que el debia acep­
.:f
116 Cr6nica de Patricia , Cr6nica de Patricia 117
'""""",
"

i
I
,j
tar la invitacion y que no nos quedaba otra que incluir a Ercilia en la de capital, 0 cuando el obispo bajaba a reprender al sacerdote de los
'1
comision de mujeres del Comedor. Nos reiamos de nuestras peque­ '1 comedores populares, yo vivia un vertigo de primera dama.
nas astucias, seguros de que yo podria con ella y de que ella atraeria l,No era Mariela, acaso, la que conquistaba una minima tribu de va­
los favores que necesitabamos. rones de calle siete? En cambio yo. Conquistaba el mundo porque te­
El mundo era entonces tan diminuto. El ano ochenta y cuatro, sin nia a Pablo.
dictadura y sin duenos, nos regresaba suavemente a las utopias para
ocupar los lugares vaciados.
Empezamos casi al dia siguiente. Sus visitas a la escuela se hicieron
periodicas, 10 mismo que los encuentros en el barcito, los viajes en la
.;
.....
.;';.

":f

moto, el vino y la biblia abiertos hasta las tres de la manana en mi ca­ .~! "

sa 0 en la capilla.
Deje de visitar a mis viejos casi con alivio. El recuerdo de Jorge se
dejo soportar y las fiestas de fin de ano me encontraron rodeada de
.~
Pablo y los chicos en ceremonias sencillas. Supe acomodar flores arti­ ,'I:

ficiales de color amarillo, naranja, rosa, en jarrones de vidrio grueso y


turbio, a los pies de una virgen a la que abrigaba un poncho. Escribi
oraciones, encere bancos, me senti duena. Cantabamos viejas cancio­ ':~
nes setentistas acompanados por guitarras baratas. Cuando quiera el "ii:

dios del cielo que la tortilla se vuelva. La democracia y el juicio a los mi­
litares y las prohibiciones levantadas y Pablo depertaron mi pasion
de conversa. ,t~
Cada vez que iba a verlos, mama reclamaba y papa sonreia con su­ .,.~

ficiencia. Papa apostaba a la evaporacion de mis ardores juveniles.


Una hija subversiva era inofensiva en la decada del ochenta, y la
cuestion era saber esperar.
Pablo me dijo que me queria dos anos despues, envuelto en una
cUlpa que 10 acompano en cada uno de nuestros encuentros. Resulta­
do: sexo a cuentagotas, remordimientos, y la sensacion de algo des­
bocandose y escapando de su control. '~.
'f;

La electricidad que movia mi vagin'a cuando me besaba, por ejem­ .g


t\
s
plo, no estaba prevista. Pero como no era tema que preocupara a los
teologos de la liberacion, decidi que habia que purgarla. Por eso,
:"'~
cuando me proponia que nos dejaramos de ver "para eso, vos me en­
tendes, Patricia" aceptaba sin chistar. Pero las vedas me dejaban ex­ ':; ~
hausta, y ni bien se levantaban me dedicaba a recuperar las caricias y
'i~<,.
el tiempo perdido. La prohibicion era un afrodisiaco feroz. ~
,:~
A nadie podia contarle estas cosas, a nadie Ie cuento estas cosas, a :1
nadie Ie escribo, pero cuando Pablo hablaba en los sermones y repe­
tia 10 que yo Ie habia dicho la noche anterior, 0 nombraba a una cier­
ta amiga, 0 cuando las maestras envidiaban mi amistad con el curita ]
Cr6nica de Patricia 119
118 Cr6nica de Patricia
~

"
.J

1 intrepidez, habia cruzado el riachuelo para encontrar a los hombres


Cronica de Patricia XXIII I
" de los debates familiares.
El sabado te llevo a Buenos Aires a visitarlos, me dijo al oido sin ne­
cesidad de secretos porque estabamos solos en la penumbra. Sin con-
Aguas bautismales
tar al cristo, claro.
La sacristia guard6 en su frescura aquellos primeros escarceos
amorosos.

.~
Una tarde de domingo en la que anduve por La Plata fui a rezar a
la catedralla esperanza de encontrarlo. £1 estaba ordenando la sa­
[Link] hizo pasar a la frescura de ese lugar oscuro, inhabitado,
al que se llegaba por una escalera lateral siempre y cuando uno fue­
se "de la casali. La catedral era una mole de humedades y ladrillos
~~
muy distinta a la capilla del barrio, y los feligreses de calles asfalta­
das perdonaban las disgresiones de Pablo atendiendo a la juventud
de su pastor. Siempre y cuando no manchara el atrio con denuncias
y bolivianos.
Algunas imagenes que Pablo habia hecho retirar del temple son­
reian su beatitud desde los rincones. Un cristo de mirada resignada,
j'
de actor de cine mudo, me mostraba su corazon bajo la tunica. E1 co­
raz6n, coronado de espinas, era una masa gelatinosa y roja. zQue con­
vicci6n esb~tica habia llevado a alguien a imaginar tan ordinariamen­
te el dolor de Dios? La figura era desagradable, impudica, una jactan­
ciosa demostracion de poder: 10 divino podia ser obsceno. Pablo me
., )j

salud6 en voz baja, temiendo despertar leonos. Con ellos alli, era im­ ~ 'I~
~?'

posible imaginar, pero mientras duro nuestra conversaci6n jure que


'.;~
algun dia pecaria amor frente a ese cristo descarado. ::<>1

El aliento de Pablo, las baldosas frescas, el vertigo de siesta, y el


cristo de seftuelo para alertar a Pablo que la iglesia, su madre, siem­
pre estaria alli. Siempre.
ZY tu mama, Pablo? zQuit~n es tu mama? Le pregunte. Escribo. Le
sigo preguntando ahora. ~'i:1

Pablo era hijo de Elena y Santiago, dos viejos militantes nacionalis­


tas cat61icos que habian abrazado el peronismo desde la famosa pla­
za del cuarenta y cinco. Su casa era un sinnumero de hermanos mili­ ,@

tantes, cada uno a su manera. Y una gran biblioteca que les hizo revi­
sar la historia, amar la politica, consagrarse a la iglesia. Pablo, en su fl

:.~ Cr6nica de Patricia 121


1?n r ...ri..,..,.." ,In D ... .s.... ,...,.
j ...........
j
Cr6nica de Patricia XXIV i
! a poner los pies sobre la tierra, a sosegarse, a tener un igual. zDonde
,1
estudiaste? En la Universidad Nacional. ZY sos?
j Abogada, menti. Y maestra.
Primera comuni6n "I

I
I
Diez materias mal estudiadas me sostuvieron el discurso que nece­
site para salir del paso. Elena sabia derecho y su nivel era insoporta­
I blemente alto.
El sacerdocio de Pablo me salvaba de ser rechazada como nuera
por ausencia irremediable de abolengo. zPor que la clase se nota, se
lleva, se destila?
Cuando volvimos al comedor Pablo era el centro de unas risas aho- '
;1,,] gadas en licores finos. Nos integramos a la ronda justo cuando Pablo
Cuando conoci a los padres de Pablo los admire como a el. Intelec­
y don Santiago se trenzaron en una discusion que se acaloraba bajo
tuales, refinados, sin preocupaciones economicas, habitando una ca­
un efecto de hesperidinas. Nombraban filosofos y teologos y textos
sona que recuerdo amarilla, decorada con grandes pinturas origina­
c1asicos y encic1icas con una solvencia que descartaba lecturas ligeras.
les y delicadas reproducciones. Aquel sabado recibieron a Pablo co­
La competencia retorica era feroz. De pronto, Santiago giro su cabeza
mo si volviera de alguna travesura, y Ie perdonaron el barro en la al­
agitado y tenso, y me pregunto que opinaba sobre la definicion de
fombra. Le hicieron contar las anecdotas que los diveruan.
hombre que postula Unamuno. No supe que contestar. Largue que 10
Fui presentada como su amiga mas fiel, su companera de lucha, la
que opinase Pablo para mi estaba bien.
unica que comprendia a d6nde queria llegar el intrepido sacerdote.
Tan poca independencia de criterio en una mujer joven fue imper­
Almorzamos en un comedor como yo jamas habia visto. El orgullo
donable, creo, porque don Santiago sonrio negando con la cabeza. Pa­
platense no tenia esa clase. Los platos de porcelana delgadisima, los
blo bajo los ojos.
cubiertos, la atencion a las mujeres, el respeto por el padre.
Me odie todo el viaje de vuelta. La mota tragandose ciudades a
Los hermanos de Pablo me demolieron, delicadamente, a pregun­
mil por hora me llevo las lagrimas a la boca y pude morder la sal ca­
tas. Menu la mitad de las veces, y Ie regale a mi familia una preocu­
pacion intelectual y un campo en Cordoba. lladamente.
Esa noche y las siguientes me comi todo el sentimiento tragico de lit
La senora Elena me llevo despues del postre a un escritorio de ma­
.' vida y toda la agonia del cristianismo y toda la biografia de Unamuno.
deras perfumadas y vitrinas. Me mostro albumes familiares para sena­
Tenia infinidad de respuestas para darle a don Santiago. Pero tarde.
larme a Pablo en la muchedumbre de cabezas que la rodeaban, cuando .. ,j-, Descubri que por razones muy distintas a los votos de castidad de Pa­
era una Elena mas joven y atractiva. Me conto anecdotas infimas y las
blo, yo no era para el. Y supe, cuando ya no 10 necesitaba, que las jerar­
pesadillas que despertaban a Pablo de noche. Me hablo de su ictericia
quias trajinadas en una capital provinciana son una inocente imitacion.
al nacer, de sus rebeldias en intemados maristas, de sus viajes de mo­
Muchos otros sabados acompane a Pablo a su casa. Me recibian con
chilero. Hubiese rogado a esa mujer que se callara. No podia enamo­
carino, sobre todo Elena, que obtenia mas informacion por mi que
rarme mas y 10 mio se estaba pareciendo peligrosamente a una fiebre.
por su hijo. _
Elena me pregunto como era el frio que se colaba por la madera de
Los visite tanto tiempo. Y hoy estoy sola. Y Elena nunca me llama­
la capilla. Pintoresco, escribo. Pintoresco, tuve ganas de contestar.
ra ni se preocupara por mi. Busque padres a quienes admirar, pero
Una maestrita villera. Un viaje en moto. Misas escarchadas. Todo re­
sultaba muy pintoresco. me olvide que les lleva demasiado tiempo protegerse entre ellos, y
una, no hay caso, es de afuera.
Elena me pidio que cuidara a Pablo, que no 10 dejara meterse en
A esas alturas no se llega nunca, doctorcito, no se llega. Las leyes
lios con la policia 0 el intendente, que 10 acompanara en sus proyec­
invisibles. Toda mujer que accede a un hombre de casta superior, 10
tos. Porque sos una chica con formacion universitaria, y eso 10 ayuda
paga, mas tarde 0 mas temprano. Todo linaje proveniente de dinero
122 Cronica de Patricia
Cronica de Patricia 123
f. "'~

rapido, no sirve. El dinero debe acompafiarse can poder, historia y Cronica de Patricia XXV
antecedentes familiares.
Pedigree, digamos, como los perros.
Guerras Santas, Cruzadas y Confirmaciones

Baja el calor de un salon de madera nos debatiamos entre el adivis­


rna y la reflexion. Arduas horas separaban a los partidarios del rosa­
rio de los fanaticos de arremangarse. Y si no el tema era militancia po­
litica 0 militancia religiosa. Autoridad vertical 0 debate horizontal.
Lakos 0 sacerdotes. Revolucion 0 cambio social. Comunidades parro­
quiales 0 comunidades de base. Teologia de la liberacion 0 religiosi­
dad popular. Materialismo historico 0 Santo Tomas.
La virgen Maria a la reputfsima madre.
Y asi seguia, endclicas mas 0 menos, el eterno debate de cada sabado.
Con Pablo me enredaba en los temasmas candentes: el rol de la
mujer en la iglesia, el poder economico del vaticano, la autoridad mo­
nolitica de los curas.
Mientras tanto anudabamos trompas de falopio y condudos semi­
nales a la espera de vientos favorables. No habia tiempo que perder.

, i~'

'{J
,:,~

·i;

'~
":('

;~

124 Cr6nica de Patricia Cr6nica de Patricia 125


-m-Y!~

,
Cr6nica de Patricia XXVI Crei que Pablo se indignaba conmigo. Me dijo que estaba indigna­
do pero que creia conveniente resignar protagonismos. Que 10 mejor
! era renunciar y dejar todo en manos de Liliana. &
Extrema undon Hoy se tantas cosas.
Cuando volvia para mi casa las calles me parecieron de un barro in- m
soportable. Antes de llegar me entere que un obrero que trabajaba en i;
m
el cano madre de unas cloacas que pasaban de largo moria, esa ma­
nana, asfixiado bajo un derrumbe de tierra. Los bomberos trabajaban
y los pibes me saludaban y me contaban esa y otras novedades. Tuve
ganas de vomitar. ~
Creo que dormi tres dias. Pablo, me parece que me estas cagando.
Llegue a sospechar que a Pablo 10 habia inventado. ° A la semana siguiente decidi que algo habia que hacer. Volver. Pero
Teniamos reuniones los miercoles, los sabados, las noches, las ma­ .j no se vuelve a la ciudad de uno mismo cuando fue chico. Esa se de­
:lI s~:m6/ se esfum6/ de-sa-pa-re-ci6. Tengo una vaga remota sensa- t
drugadas. La transformaci6n social era inminente. Habia un aire de "
guerrilla apaciguado, dulce, eramos los nuevos progresistas. i Clon de amor.
Pablo fascinaba por igual a estudiantes necesitados de lideres y a J Igualmente decidi pasar a buscar 10 que quedara en pie. Volvi un @

mujeres buscadoras de varones apetecibles. Les hablaba a los chicos I domingo. Faltaba poco para que se festejaran los ciento diez anos de I
"jl la fundaci6n de la ciudad. Cuando llegue a la plaza Moreno no senti
ya las donas y los punteros de barrio Ie envidiaban la cintura y el dis­
curso preciso y accesible. 0, nada en especial, salvo un silencio partido en cuatro.
Si no eran campamentos, eran jornadas solidarias. Reuniones, fes­ ° A la misma hora y muy cerca de alIi, el Dentista disparaba con sa­
tivales, asambleas en la capilla 0 en unidades basicas. Ercilia, mujer na. Pero yo entonces no 10 sabia, y de las cuatro mujeres que se fueron
fuerte de espaldas, vozarr6n inapelable, se hacia acompanar por Pa­ en sangre gracias a un cazador aficionado que guardaban en la fami­
blo a las reuniones del partido para lucirlo frente a las companeras lia, me informe al otro dia. Que casualidad, pense. Si ayer a la tarde
del nuevo reino. me hubieran prestado cuatro tiros, en una de esas los hubiera usado.
Y empece a escribir esta historia. Digo. A quien Ie digo.
El cintur6n suburbano era una fiesta. El agua estancada, las calles
de tierra, los arroyos podridos, las fabricas cerradas, todo era detalle.
Por aquel tiempo no anduve por diagonales. Los prolijos modales
Tengo una vaga remota sensaci6n de amor.
,
radicales no me entusiasmaban. Estaba llamada a 10 que hervia en t
°

ideales. It .
,
Pablo, nos estan cagando, Ie dije un dia.
Estabamos en el comedor infantil, donde Ercilia amasaba lealtades
y traiciones. AlIi se reunia la comisi6n de mujeres cada dos dias, y yo
creia que ese asunto dependia de mi. ": i~
'''~~
Pero la fiesta habia terminado, las reuniones ya no eran las mismas,
Ercilia era concejal, y corrian anos desahuciados. Ercilia ya no necesi­
taba aparentar y reparti6 una sospecha embalada en palabras de otra
historia: traici6n, enemiga del pueblo, gorila. Propuso a Liliana, la
nueva maestra de la escuela, para dirigir el comedor. Me pidi6 que .~

me fuera. Otras mujeres, asintiendo con la cabeza, me pidieron que


.;~
me fuera. "if:

11 Cr6nica de Patricia 127


126 Cr6nica de Patricia "~
"'
i
i

Cronica de Patricia XXVII

Confesi6n

i
!
II
I
I,
j

1
.1
Diez anos despues del primer estallido, el mundo volvio a estallar.
I
Una tarde de frio y de inviemo en la mitad de este ano Pablo me
dijo que 10 nuestro no iba mas. Me dio explicaciones teologicas y se !. A
despidio con un santo polvo. A punto de salir para siempre de mi ca­ j
sa y de mf me beso en la frente como a una hija caprichosa demasia­
do pequena para entender los insoldables designios de Dios.
!
Seis anos que Ie lavaba las zapatillas y los vaqueros y Ie almidona­
ba las casullas.
Me empecine en preguntarle que pito tocaba Liliana en todo el
asunto. Liliana, no te hagas el gil, la maestra nueva que yo invite a :.~

participar del comedor. Los insulte de arriba a abajo sin contempla­


ciones ni evangelios porque un celo infinito me deda que meestaba
cambiando por otra. La escena perdio todo romanticismo cuando me
arrodille rogandole que no me dejara. Me aconsejo un sicologo, y me
dejo con mis convulsiones golpeando el piso de tierra y con mis mo­
cos formando un barro espeso en el polvillo.
Su mota relampagueo por ultima vez frente a mi ventana. Bajo el
paraiso, con el correr de las lluvias, la huella de las gomas radiales fue
desdibujandose. Para entonces, el hada rata que habia dejado de es­
cribir esta historia.

'~J

128 Cr6nica de Patricia <~


.,
.,\,
.1~
Cr6nica de Patricia XXVIII

Derivaciones insospechadas de una historia que parece no haber


terminado d~1 todo.- Las secuelas de gU:~rra que se siguen pade­
ciendo en los noventa.

j
11 Hubiese sido un sacrilegio nombrarle un forro al hijo de puta. Y yo '
.i nunca me cuide por miedo a la debilidad de mis convicciones.
J
Cuando tuve un atraso de dos meses se me ocurri6 que tenia que
·l1
. ~
tomar algunas decisiones.
1 La encontre a Liliana en la direcci6n del comedor parroquial, repar­
j tiendo tareas y administrando calorias con una euforia que conoda.
Que sorpresa, Patri, vos aca.
j
Lili, obligalo a usar forros, no seas boluda.
~ No seas bestia, Patricia, dejame en paE.
~1 Cuando saH de allf me fui directo a 10 de Gladys, aver cuanto me
cobrab(i el aborto.

5
jl
:11~

~.
.~~

. \~-
:',:"
.';i,~

Cr6nica de Patricia 131


1
Llegamos a metemos en las privacidades de la otra interceptando car­
Cr6nica de Patricia XXIX
tas, pasando mentiras, falsas citas, atrasando horarios. Al pobre cami­
cero Ie hice la vida imposible, termino yendose enojado y a los gritos.
Habia dos momentos en el ano en los que Delia se encontraba a sal­
Patriciase incliriit por teorizar, pero se empantana en recuerdos per­
vo y los desubicados eramos Jorge y yo. Uno eran los camavales. fua­
sonales.- Patricia ya no retuerda a d6ndequiere llegar.- Patricia ya
mos a los corsos de Los Homos y Delia era el centro de las serpenti­
no recuerda si quiere Heg~ra' alguna parte.
nas, el agua perfumada y los piropos. Una vez senti una intensa fres­
cura de nieve artificial bajo mi pollera y no supe que hacer. Delia sol­
to una carcajada y levanto la suya. Ahora me toea a mi, les dijo a los
pibes. No reeuerdo haberme desmayado, pero mi memoria no retuvo
los minutos que siguieron salvandome de odiarla.
] El otro momenta era cuando llegaban circos 0 parques de diversio­
En'muchas casas, estoy segura,' tambien fueasi. Las familias del i nes al descampado del barrio. Delia siempre encontraba algun cono­
piomedio perfecto, orgullo de la economia hacional, contab~n con 1
I cido para charlar, distendida y feliz, olvidandose de nosotros. Cuan­
ima muchacha cama adentro. Mas 0 menos calladas, mas 0 menos ex­ 1
I do la acompanabamos, era como mirar una casa por fuera. Habia un
trovertidas, mas 0 menos hoscas, siempre procaces. Una raza de mu­ J umbral que Delia traspasaba tranquilamente mientras nosotros, para-
jeres que estaba donde no debia estar. I
"
I dos en el mismo lugar, quedabamos del otro lado.
De chica me preguntaba de donde saHan. No vivian en nuestros ba­
rrios ni iban al cine Rocha: No paseaban con nosotras por calle ocho,
nuestro centro. Mas bien las atraia calle doce 0 la diagonal ochenta, el
centro de ellos.
I J
,1
Hombres y mujeres que no paseaban por calle ocho, que no estu­
diaban ni se preparaban para la universidad, que lavaban nuestras
mugres sin chistar. Que ternan hijos que jamas conociamos, que pu­
Delia vivia en casa desde el nacimiento de Jorge. Yo entonces tenia j lulaban en el barrio sin habitarlo.
Ese mundo me acompano sin reproche y reconstruirIo me fue muy
dos anos, asi que no recuerdo un tiempo sin ella. 1, dificil. Siempre crei que eran el enemigo. Alli se escondian los ladro­
Cuando no estaban papa 0 mama, su radio a transistores instalaba " e
nes, los viejos dela bolsa, los estafadores, los violadores, los quiniel ­
en casa una musica de palmeras y bongoes. La musica podia escu­ 1 ros, las gitanas; las curanderas, los putos, las prosti'tutas, las que ro­
charse a todo volumen cuando la ausencia de patrones coincidia con baban chicos, las viejas locas~los borrachos,los facinerosos, los coi­
tarde de domingo y visita.' de amigas. Peroesto ocurrfa pbcas veces; la meros, los presidiarios, los callejeros, los cirujas, las bataclanas, los
mayor parte del tiempd, Delia se conformabacon escucharla sin estri­ botelleros. Un mal necesario, sin principiO ni fin, donde buscar, a du­
dencias mientras limpiaba 0 jugaba con Jorge y conmigo.
ras penas, muchacha cama adentro y jardinero.
Su, 'negrura significaba para mi', escasas probabilidades de belleza. Cuando descubri que compraban y vendian, que bautizaban hijos
La lucia bajo blusas brillantesy atrevidas y la resaltaba con colores y ternan primos y tios y abuelos, fue demasiado tarde. La ciudad ha­
fosforescentes cuando· nos eran repulsivos.. bia tejido su trama inevitable y para encontrarIos tuve que irme lejos.
Delia no habfa· terminado la escuela primaria. Y yo seguia sin en­ Desde que volvi, intento y no puedo decirIe todo esto a Delia. Los
tender. lComo se podia tener dieciseis, diecisiete mos y no haber he­ dias que viene hablamos de los viejos conocidos y nos reimos un rato.
cho quinto, sexto, septimo grado? Quizas las miradas. Pero no hay caso, 10 que no se dice, no se dice.
En un tiempo, algunas cosas nos [Link] peHculas de Joselito, . Mientras conversamos mueve el pelo y la voz y las cader,as con una
el casamiento blanco y negro de Evangelina y Palito, las fotos de San­
cadencia indescifrable, Y se 10 envidio. Ella levanta su culo como un
dro y'Raphael. Las noticias de radio Colonia. Pero el desierto que nos emblema, se rie de los vientres Usos Y pasea sin atenuantes los rollos
separaba se fue haciendo cada vez mas grande. Cuando llego Sui Ge­
neris, quedo poco para decimos, y 10 nuestro paso a ser una sorda lu­ que otras escondemos con desvelo.
cha por el'tocadiscos, porquien hada las camas 0 levantaba la mesa.
Cr6nica de Patricia 133
132 Cr6nica de Patricia
'-'l~~

Redobla su llanto y logra que Ie nazca del estomago. Ay, senora, no


Cronica de Delia XI
aguanto mas, se 10 tengo que decir. Que es por el bien de su hijo.
Algunos curiosos la rodean. Aprovecha para ajustar sus caderas al
compas de la congoja. El vaquero !?obre los muslos y la remera tiran­
Delia aviva rescoldos de venganza.- Delia comprende que conocer
las reglas de la geometria tiene sus ventajas.- Silenciosa y emotiva te sobre los pechos simulan la juventud que Delia necesita.
Ay, senora, que su marido viene todas las tardes cuando usted no es­
recordaci6n del decimo aniversario del fallecimiento de Jorge, un
ta y me busca y me atormenta con sus toqueteos. Me persigue por toda
largo domingo de diciembre de mil novecientos noventa y dos.
la casa y la came es debU, senora. No fue mi culpa si paso 10 que paso.
Nadie Ie abre ni la atiende por el portero y Delia 10 prefiere as!.
Los fantasmas se agrandan si los testigos son pocos.
Delia se retira lentamente de la escena. Deja un murmullo flotando
en el aire y una duda apoyada en la vereda. Una pasion afuera desa­
Es un domingo de mucho calor, con calles que parecen largas agu­
jas de tejer, con un aburrimiento cuadriculado. de ciudad que no tie­ ta volcanes.
ne un misero rincon emboscado, una lomada, un puente sobre un Delia 10 sabe.
Y se va sonriendo la postrer venganza que Ie regala a Jorge en el de­
arroyo, un pana!.
A Delia se Ie cruza un pensamiento como una rafaga y no 10 deja cimo aniversario de su fallecimiento.
escapar. Delia se da cuenta. -
Por fin entiende.
Que los misterios de la ciudad crecen hacia adentro de las casas.
Entonces 10 que Mariela necesita es eso. Que una provinciana que
anda con el corazon afuera Ie ventile la vida como una cascada,como
un sorpresivo recodo donde los demas pueden detenerse para mol­
dear chismerios.
Entonces 10 hace.
La ciudad Ie presta sus rectas para llegar como derechisimo hura­
can a las puertas del edificio donde Mariela vive con Luis. Un hermo­
so palacio de los de antes con lustrosos marmoles en el frente. Ni una
senal de envejecimiento 0 desgano, una genuina casa centrica en una
desertica calle del barrio de tribunales. Delia la conoce bien. Desde
que Mariela se caso dona Sara paga puntualmente las horas que De­
lia necesita para dejar ese departamento impecable.
Bien. Solo es cuestion de empezar. Delia busca hacia adentro toda
la furia que Ie despierta esa carita de muiieca de porcelana, esas per­
fectas formas de la nada. Llama por el portero electrico pero no espe­
ra para patear la puerta de vidrio, para llorar a los gritos. Senora... di­
gale a su marido que Ie cuente la verdad, que Ie diga con quien pasa
las tardes que usted no esta... Abra, Mariela, soy yo, tengo que con­
tade cosas importantes. .
Lo que supone.
En cada puerta de la planta baja se asoma una eshipida cabeza.
Cr6nica de Delia 135
134 Cr6nica de Della
¥.~~~

Cronica de Delia XII A Delia Ie llega la hora de tocar el timbre en 10 de dona Sara y la ca­
lle Ie parece una cuerda tensa. Es una dulce embriaguez saber que el ba­
rrio la espia parapetado detras de cortinas, puertas, soleadas terrazas.
Del poco elegante desembarco de Mariela en los chismes del barrio, Delia llama, Delia espera, Mariela abre la puerta, Delia la saluda
aquel fatidico lunes de fines del noventa y dos.- De la escurridiza con gruesos ademanes y la abraza con exageraci6n. Delia envia un
participacion de Delia en aquel episodio.- Reseiia de todo 10 que no beso con la mano al publico presente cuando Mariela no la ve. Nadie
paso porque no podia pasar y final sin orquesta de la pelea que De­ Ie responde tantas efusividades. Ni adentro ni afuera. Nadie dice na­
lia gano por nocaut. da. Y nadie dira nada, ni adentro ni afuera, porque asi se juega y De­
lia ya ha aprendido. La puerta se derra tras las dos mujeres lentamen­
te, tragandose el escandalo para siempre.
Delia Ie regal a a los espfas un gesto de dedo mayor penetrando un
La noticia desborda los diques de la cortesia. EI barrio donde Lalo •..1.1: traste invisible, aprovechando el hueco fugaz de la puerta a punto de
acun6 un nombre entre cajones de verduleria, donde Sara teji6 y des­ .";i cerrarse.
teji6 lazos y afectos para el progreso de su llnica hija Mariela, donde J Dicen. Me dijeron. Parece que fue asf.
desde el accidente de Jorgeno hay algo grandioso que compartir,
~i
chisporrotea aquellunes con lanoticia improbable. :~i
Delia llega como si nada y se pone a hacer mandados para los Ta­ :;R
'f!

pia regalando un meneo de cintura. Dona Irene ni enterada, Patricia :,}


'):

en 10 suyo, como siempre desde que esta instalada de nuevo en la ca­


sa, por eso Delia no tiene que dar explicaciones.
Lo que supone. El infierno de la vereda de enfrente se ha desatado
hacia adentro y s610 se escapa a la calle un tenue resplandor de almas
enfurecidas. Mariela ha llegado ellunes de madrugada a la casa de sus
padres cargando una valija y un bebe ajeno a todo. Dicen. Dijeron. Yo
la vi. Me contaron.
Ellunes a la manana Lalo no abre ni deja explicaciones en ningtin
cartelito. Los llantos de Mariela pueden oirse desde la vereda y a La­
10 se 10 ve fumar en el patio un cigarrillo interminable. Yo 10 vi. Esta­
ba. Furioso. Me dijeron.
Luis llega a eso de las once a casa de sus suegros con una cara que
da histima. Se va cinco minutos despues y Ie deja a Delia, que forma
una obediente fila en la panaderia, una mirada [Link]
la misteriosa mujer llorando frente al edificio donde viven Mariela y
su marido se une en la avidez de todos a la inocente irI1-agen de De­
lia. Las noticias que llegan con los mandados del almuerzo emproli­
jan la versi6n.
Dicen que Luis se acuesta con Delia.
Pobre criatura, Ie toc6 un monstruo como marido.
Esta Delia tambien, que atorranta.
Yo sabia. Que alglln dia. Esto iba a pasar.

Cronica de Delia 137


136 Cronica de Delia
Cr6nica de Patricia XXX Son fatalidades. Uno en un mill6n. No hay nada que temer. Esto no
volvera a suceder.

Patricia despierta de su letargo y comienza a entender.- Patricia des­ De heoho, el Dentista se hallaba separado de su Esposa, aunque
cubre las razones del Dentista.- Patricia vislumbra, cuando ya habia mantenia oierto grado de oonvivenoia desde el momento en que vi­
perdido las esperanzas, la verdad. vian en la misma oasa, donde tambi€m se atendia el oonsultorio.

La noticia policial entrega d6eilmente las pistas. Tan nuestro esto


de vivir juntos pero odiarse pero no hablarse pero cagarse pero humi­
llarse pero insultarse. Eso sf, de la cuarenta y ocho para adentro. Ala
,1
calle s610 llegara el tibio olor de las tostadas que una familia prepara
,j
ijl, para el desayuno, un aseptico perfume de consultorio, una alegrfa de
El Dentista es hasta el momento el [Link] inoulpado por la muer­ .,;

hijas a punto de volar del nido.


te de su Esposa, sus dos Hijas y su Suegra, oourrida en la vivien­ \'~ La decencia permite algun desliz hacia adentro. Ciertas desproliji­
da de la oalle ouarenta y ooho el domingo pasado y que oonvulsio­ r~J
dades, ciertas crueldades, ciertos vejamenes, ciertas pasiones, dertos
no a la oapital bonaerense.
rencores.
"'~
Pistas. Dos hijas. Ni se atrevan ni propongan un hijo mas de 10 con­ ;;1 El olima de enoono familiar tambi€m aloanzaba a sus dos hijas,
venido cuando redactamos las leyes invisibles. La suegra alIi es impor- .
una odontologa Y una abogada a punto de oontraer enlace oon un
tante sobre todo cuando el estandarte 10 porta ella en las letras del ape­
llido. Un domingo, cuando nunca pasa nada. Es la calle cuarenta y ocho joven medioo oriundo del interior bonaerense.
,'j"
entre once y doce. Nada debe ocurrir alIi. Nada ha ocurrido alIi hasta el
Cuarenta y ocho entre once y doce. Odontologia entre abogada y
domingo pasado. Es el barrio del Colegio de Escribanos y los naranjos
medicina. El Dentista entre las hijas y el yerno, las hijas entre la Espo­
gentiles y los tribunales y los estudios de abogados y los hermosisimos
solares de distinguidfsimos apellidos de la ciudad. Es el barrio de la per­ sa y la Suegra. Un t6rrido clima platense.
fecta distancia. Cerca de los comercios pero no en el caos, cerca de la jus­
El hilo oonduotor de la investigaoion revela que el imputado, en
ticia pero dellado de los abogados.
forma planifioada, deoidio dar muerte a las mujeres aproveohan­
do el desoanso dominioal. Habria entrado a la oasa de la oalle 48
La oomprometida situaoion del profesional habria surgido a par­
alrededor de las onoe Y se habria dirigido al lavadero donde esta­
tir de la deolaraoion que hizo en oaraoter de testigo. El juez a oar­
ban su Esposa y su Hija Mayor. Con esta ultima habria manteni­
go de la oausa enoontro elementos sufioientes para que fuera de-:
do una disousion por motivos laborales ya que la joven queria tras­
tenido. e inoomunioado por hallarlo sospSohoso ,del delito de "oua­
ladar la atenoion de sus paoientes al Gran Buenos Aires.
druple homioidio oalifioado agravado por el vinoulo familiar".
Armado oon una esoopeta oalibre 16,70 Viotor Sarrasqueta, de
A pesar del hermetismo todo haoe suponer que la masaore se
origino en desavenenoias familiares y en la relaoion traumatioa origen espafiol, el sospeohoso deoidio matarlas.
Dos desoargas dieron en el peoho de su Esposa y, tras volver a
que el Dentista tenia oon las viotimas.
oargar el arma, el Dentista habria matado a su Hija Mayor.
Pistas. Yo se que estan allf. A cada cosa un nombre que esconda.
La Hija Mayor. Rastros de Hijas Mayores desperdigados por toda
Traumatica esconde locos en la cuadra. No parecfa. LC6mo no nos di­
la ciudad. Primaria y secundaria en el Normal. Guardapolvo blanco
mos cuenta? En fin, una distracci6n la tiene cualquiera, y entre once
y en el pecho un monograma azul con las inidales de la escuela. In­
y doce todo ha vuelto a la normalidad.
Cr6nica de Patricia 139
1~.R rrfmirn rip Pnf1"irin
... ""..,..",

El Dentista habria resuelto no dejar testigos: cuando la anciana


o
confundible. Quien 10 ve reconoce la buena formaci6n, 10 femenino a baj6 dificultosamente la escalera, recibio un escopetaz .
salvo de 10 masculino, padres que quieren 10 mejor. Las escuelas nor­
males fundadas por amigas de Sarmiento preparan las mejores hijas La senora 11eva la pista pegada al apellido. La victima final es qui­
de la ciudad. zas la mas preciada, por eso a ella se Ie permite un descenso senorial
Las Hijas Mayores siguen, despues, carrera universitaria de tradi­ por la escalera.
ci6n familiar. Parece que eligen pero en realidad los primeros inten­ E110s no saben 10 que escriben. La historia se desliza silenciosa de­
tos vienen despues, y se llaman Gran Buenos Aires 0 cualquier otra bajo de la historia.
excusa. Lo que no se grit6 a tiempo, se transforma en una perfecta
perdigonada de la Sarrasqueta.
Mortal puteada del padre.
C6mo iba a imaginar, una Hija Mayor coleccionista de obediencias,
final tan incongruente. Entonces hay una grieta por donde se escapan
algunos detalles y el impecable modelo esta minado de trampas. Es
un desolador lugar.
La Hija Mayor tiene nombre de su tiempo. Las de su tiempo son
Adrianas, Patricias y Sandras, Lauras y Claudias, M6nicas y algunas
Dianas. De chicas salen de la mana de su mama, nunca son mas de
dos, y pasean orgullosamente un nombre, una casa, un papa, un al­
midonado vestido de cuello bordado. El fot6grafo del centro las in­
mortaliza en un retrato de luces y sombras artisticas.
En este tiempo de Vanesas y Rodrigos y Natalias, el territorio de las
Hijas Mayores esta quebrado y los ailos, pasando, abren las fisuras
hasta limites muy peligrosos.
Su madre viene de la epoca de las Gladys, las Mirtas, Estelas y Ma­
tildes. Un tiempo mas calma por fuera. De mujeres bien casadas. Des­
moronadas sin estridencias, sin escandalos, por el bien de la familia.
Los hijos viviendo el resto. Mujeres como perfumadas flores secas.
Las hay por todas partes, habitan la ciudad detras de las mejores
puertas.

En la planta alta, donde se hallaba con su abuela, la Hija Menor


habria bajado al oir los disparos y habria recibido un~ descarga
en el t6rax. Una segunda perdigonada termin6 con su agonia.

Las palabras regalan refulgentes pistas. La Hija Menor, la perfecta


culminaci6n de la familia fipo, es culpable s6lo de eso. Ni vinculos in­
cestuosos, hi venganzas pasionales, ni victima provocadora del victi­
mario. Ella es la segunda hija [Link] para armar que el Dentista
se encarg6 de construir minuciosamente, altaneramente, para destro­
zarIo despues. La furia descansa alli.
Cr6nica de Patricia 141

140 Cr6nica de Patricia


., .. ~~

Cr6nica de Patricia XXXI


Cronica de la Culpa

Patricia vuelve al lugar del crimen.- Minuciosa reconstrucci6n de


Discurso pronunciado por el doctor Alberto Tapia frente a su espo­
sa, el dia que se entero de que su hija estaba embarazada. los hechos.

Un tiro certero al corazon de la Hija Mayor y sus caprichos insolen­


AI tercermundista ese cuando 10 agarre 10 mato. ,Vos te encargas­ tes, un tiro que atraviesa el monograma bordado en el guardapolvo
te de avivarla cuando fue su momento? Ahora no me vengas con la­ del Normal, gusanos azules que senalan a las chicas codiciadas. La
grimas Irene porque ya es tarde. ,Como no te ocupaste de esas co­ senorita Susana nos hace dibujar la plaza Moreno tal como la vemos
sas? Lo que nos faltaba. Anda por ahi haciendose la buena con la ne­ por los ventanales de sexto A y escribimos oraciones, juego en el su­
grada pero cuando las papas queman vuelve hecha un pollito moja­ be y baja, predicado verbal simple, sujeto tacito: yo, Y no nos perdo­
do. Te aclaro una cosa Irene. A esa chica hay que ponerle los puntas na los chicles, y el patio es un museo de mujeres en formol, la Hija
sobre las ies. Tiene treinta y un anos y todavia se comporta como Mayor salta el elastico y pierde y vuelve a probar, ella no sabe que un
una chiquilina insolente. Hacete cargo de ese chico y de Patricia por­ tiro Ie atraviesa el monograma Ytambien mi guardapolvo se mancha
que ella ya dio sobradas muestras de boludez. A mi pedime la plata de sangre Y es blanco y es azul de gusanos Y es rojo de muerte, y se
que necesites pero no me cuentes nada porque no quiero saber na­ desvanece Susana Y se derrumba el Normal, ahora es tan pequenito
da. V mas vale que no andes por el barrio 1I0rando penas. Mejor an­ y viejo el edificio que alIi no cabe el salon de aetos, el mastil imponen­
dol pensando que vas a hacer con tu mama porque te la pasas yen­ te, el tiro certero mata a las hijas mayores, al normal uno, a la senori­
do y viniendo a Berisso, gastas un monton de nafta y un platal lIa.
mando al medico y buscando retetas y lIevandole remedios y eso en
ta Susana, al sujeto. Tacito: yo.
Bajo tranquila las escaleras de la Escuela Normal Nacional Numero
un geriatrico esta todo previsto y solucionado. Va se cayo dos veces .r Uno. No me fallo el pulso. Ya no respira. No queda nada. Nadie liora.
y la tercera va a quedar postrada y ahi te quiero ver. Dona Ana es
una santa, nunca trajo problemas, ella con sus plantas y sus cuentos Cargar nuevamente la escopeta no es para iniciados. En manos ex­
. se entretiene todo el dia, pero no es cuestion tampoco. No podemos pertas es un gesto automatico y otra vez apuntar a un pecho. La Es­
tener a una pobre vieja viviendo sola en un caseron que se viene posa enloquece por los ojos, no les cree a esos dos canos que Ie apun­
abajo con los servicios que hay hoy en dia. Pensalo Irene porque asi tan, intenta un ultimo reproche que queda colgado del aire del lava­
no podes seguir. EI fin de semana yo tambien necesito que me atien­ dero y la flor roja Ie abre el pecho en un grito de polvora que ensucia
dan un poco y al final tengo que andar haciendome huevos fritos todo, y se mezcla el olor picante del fogonazo con el perfume del ja­
porque vos no estas nunca. bon en polvo y ya no queda una mama que lleva de la mano a sus dos
No es cuestion. nenas a las fiestas de cumpleanos, el almidon Colman es un recuerdo
AI tercermundista ese cuando 10 agarre 10 mato. endurecido en el ultimo estante, ya no mas medias tres cuarto azul
marino, ya no mas cintas en el pelo adormecido, porque las ninas de
los cuellos festoneados ya crecieron y las mamas ya no les compran
camisetas de interlock, telas primorosas, ni las obligan al cafe con le-

Cronica de Patricia 143


142 Cr6nica de la Culpa
que odi6 siempre, con estudiada indiferencia, el apellido vulgar del
che ni les pagan la cuota del britanico 0 de la alianza francesa y no sa­
cazador. Baja apenas sostenida por el cuerpo, apenas dominando la
ben que hacer con las horas y las menopausias que les sobran y ya no furia y el desprecio y apuntar entre ojo y ojo nos lleva veinte anos.
hay un dulce beso de marido regresando. S6lo queda un rumor de Por eso tiembla un poco el pulso esta vez, pero 10 logramos, toda la
portafolios pero es inevitable, ellas estan solas y les regalan una rosa
fortaleza de estos imbeciles es debil escenograffa. Dejemosle, no cues­
para el pecho demasiado tarde, hace tiempo que la muerte se ha lle­
ta nada, un ultimo y romantico descenso por las escaleras.
vado a las hijitas que se dejaban vestir igual, las modositas hijas del
doctor, las educaditas hijas de la ciudad, las que nunca se ensucian las No hemos terminado. El reticulado de las calles queda. Los barro­
rodillas, las que leen Mujercitas y van al cine Ocho a ver una de Dis­
tes rasgan en tiras poderosas el rostro demacrado Yeso queda. Las ca­
ney, y sin esas hijitas ellas no se reconocen ni encuentran la salida. lles que enderezan y atrapan edificios, el g6tico catedralicio, la blan­
El tiro nos confirma un pulso impecable, doctor. Pero la senora ya cura municipal, las cenizas del teatro, las plazas con jardines de Ver­
muri6: las nenas no estan bajo su pollera y los cuatro hombres para sailles y todo el pasado esplendor y todos los omnipotentes apellidos
Eva la abandonaron en un baldio. Beban ha envejecido tanto que tal
vez el nuestro sea s6lo el tiro de gracia, un tanto innecesario porque quedan..
Queda usted, doctor, a usted no Ie lleg6 el tiro y permanece, un ric­
la muerte vino antes y nos gan6 de mano. Aunque nunca esta de mas tus en una celda, y ella permanece, un cuadriculado perfecto de barro­
regalar una flor roja. tes de asfalto la defiende y todo esta atrapado alli y a usted nadie 10 to­
ea ahora y a ella tampoco. La ciudad siempre parece agonizar pero no
La Hija Menor busca un rastro de cazador furtivo por la casa, cami­ muere. Miles de tiros certeros no cambiaran la historia y ella sobrevivi­
na en direcci6n a un ruido que no Ie suena a siesta de domingo, no se
ra inevitablemente. Como usted. l,Me entiende, doctor?
sabe presa, por eso todo resulta tan sencillo. La Vfctor Sarrasqueta es­
ta sedienta con la espera y no perdona y la Hija Menor cae sin saber
por que, la escribana con el titulo fresco en el orgullo no firmara pro­
tocolos, anteponer doctora no la salv6 de la perdigonada, pero ella 10
sabia, cuanto hace que sabia que el doctora no la salvaba de nada, no
la protegia de las oficinas publicas en las que muchos doctores descu­
bren, tarde, pero 10 descubren, que el titulouniversitario pueden me­
terselo enel culo. La traga un estampido suficiente, pero la muerte la
acompana desde hace algunos anos, cuando la chapa de bronce dele­
treando Abogada Ie record6 las que veia en el cementa de las lapidas.
Los diplomas y los orgullos ya no habitan estos cuerpos y el tiro
quizas este de mas, doctor, la ciudad ya enterr6 a sus predilectos en
organigramas de ministerios y nos ahorr6 el encontronazo.
Pero hay algunos tiros que son el habito del cazador y no depen­
den de su voluntad.

De la escalera baja, imponente, el apellido. La mira apunta al Mac,


el resto se pierde en un linaje confuso, de irlandeses bajando de bar­
cos hambrientos de sueno americano, a los que hablar ingles les abri6
puertas negadas en las islas de castas rigurosas. La piel blanca apor­
t6 10 suyo y la geometria dibuj6 avenidas majestuosas para pasear el
apellido respetable de fortuna dudosa. Baja una reina impenetrable
,.t~~.;
Cr6nica de Patricia 145
144 Cr6nica de Patricia .:.::~
Cronica de la Culpa'
Cronica de Patricia XXXII

De cuando el turco se acerca a Patricia para colaborar en la investi­


gaci6n.- Patricia transcribe el testimonio mientras terminan de caer
lasbarreras que la separan del mundo.- El velo se descorre, irreme­
diablemente, y los padres, en los extranos noventa, pueden estar 0
no estar, 10 mismo da.

Si es nena, abuela, como vos, Ana.


Si es varon, no se. Espero que no sea varon. ,yos estas escribiendo sobre el Dentista? La Delia me 10 dijo. Yo ten­
go algo que te puede interesar. Esa noche, la noche del domingo, que
domingo de mierda, me fui a perrear por calle siete porque no tenia ga­
nas de volver a Los Homos. Que barrio de mierda. Me agarre un pedo
barbaro y me men en la exposition de un loquito que hace unas escul­
turas alucinantes. Me afane una, dicen, y debe ser asi porque despues
apareci en la comisaria. Parece que el quia me juno, me siguieron, me
levantaron y derechito a la primera. Mira, cuando uno esta en cana, los
minutos es como si se aplastaran, asi que con los otros que estaban en
el calabozo armamos un truco. Asi nomas, sin muchas ganas, para pa­
sar el rato. Yo jugaba con el pelado de anteojos contra el jefe de la ba­
rra brava de Gimnasia y un punguista que hadan pareja. Despues me
entere, me conto el cana. A mi me parecia un pobre tipo, que me iba a
imaginar que habfa despachurrado a cuatro minas. Y pensar que yo
,,' me cuidaba del barra brava y de los canas, que son 10 mas peligroso
que te podes encontrar en una comisaria. Iambien me preocupaba el
asunto de mis antecedentes. Iu Viejo fue siempre muy cuidadoso yes­
toy bastante limpio, pero la droga no es joda y aca nos conocemos to­
dos lme entendes? Aparece un testigo y chau, estas jodido.
Bueno, mato y voy, me deda el tipo, y no decia nada mas, se que­
daba mudo y yo dele joda y risotadas con los otros' dos, y este nada
che, fumaba que daba miedo, y yo pensaba a este pobre diablo 10 me­
tieron preso por boludo, 10 cago un vecino 0 un pariente con bronca
que Ie invento una denuncia, 0 alguno Ie querfa soplar la rnina, que
me iba a suponer, con el cagazo que tenia sabiendo que pasaba toda
la noche entre canas que saben 10 de tu viejo y con el negro ese de
Gimnasia que parecia un carnion.
Me largaron al otro dia. Fue cuando vi la escult'ura que me habia
afanado, una bosta descomunal, que tranca tendria.
146 Cr6nica de la Culpa
Cr6nica de Patricia 147
Mato y voy. No me olvido mas. £1 hablaba del partido de truco, pe­
ro yo no se cuando voy a volver a pegar un ojo, de laburar ni hablar, Cr6nica de Delia XIII
porque el chab6n me miraba fijo, mi cara se la acuerda bien. EI turco
Assad fotografiado tres cuartos perfil derecho por el asesino domin:­
guero. Lo que me faltaba. Encima perdimos y Ie dije que se hiciera De cuando Delia es depositaria de una larga confesi6n del turco,
cargo. Que caro me sali6 aquel pedo. que se anima a hablar el ultimo y fatal dra de su cirrosis.
Una deuda de juego con el satiro de la escopeta.

A Delia ,no Ie alcanzan los oidos ni el asombro para recibir tanta


confesi6n. EI turco, que entraba de vez en cuando a la casa de los Ta­
pia en calidad de ineficiente jardinero -y todo gracias a sus reco­
mendaciones- resulta ser un aprovechador que debe sus ultimos
lujos a las puertas que Delia Ie abri6 sin sospechar siquiera.
Aquella tarde, maloliente y nauseabunda tarde en la que limpia
toneladas de v6mitos de su compafiero, el turco devana letanias de
delincuente arrepentido y Ie cuenta.
Que el sefior Alberto se Ie acerc6 una tarde en la que el dale que
dale a la ligustrina del fondo y Ie propuso un negocio.
Que el no entendia muy bien de que se trataba hasta que Ie habl6
de cocaina y marihuana para ofrecer en los boliches. Al por mayor,
claro.
Que 10 amenaz6 con volarle la cabeza si algun dia se ehteraban
'ael asunto Delia 0 la senora Irene. Ni que decir Patricia 0 Jorgito.
Que la comisi6n era muy buena y el silencio absoluto y que 10
fuera aver ese lunes por la manana a la oficina.
Que eran socios desde el ochenta y tres y que desde entonces el
paladar se la habia acostumbrado al whisky y al gin cola de las ba­
rras de los boliches y por eso a don Alberto Ie debra la cirrosis furi­
bunda que 10 estaba matando en la plenitud de sus afios.
Que si algo, sin embargo, tenia que agradecerle al engrupido ese
era que ya no dependia de billeteras y bolsos a tiro de la cana. Por
el habia dejado la venta ambulante y los parques de diversiones y
se vestia con ropa de marca de negocios de calle oC;ho.
Que su pobre vieja muri6 creyendo que su turquito habfa levanta­
do cabeza y espich6 en Los Homos con un orgullo de hijo trabajador.
Que se fue convencida de que el nunca se junto del todo con la
Delia porque andaba merodeando a la Patricia, la hija de don Alber­
148 Cr6nica de PatriCia

Cr6nica de Delia 149


Cr6nica de Patricia XXXIII
to/ que era en realidad 10 que mereda alguien que tanto habia favo­
recido a su patr6n en los negocios.
Que por eso el nunca la dej6 quedarse mas de una noche en su ca­
Patricia perfecciona su versi6n.- A Patricia, es evidente, ya no Ie
sa y la hizo seguir alquilando la piecita en la otra cuadra llorando el
injusto maltrato y la soberana ingratitud. quedan dudas.
El turco Saul Assad Ie deda en esa tarde -sin ninguna necesidad
de hacerlo porque total se estaba muriendo- que la unica mujer que
Ie habia dado vuelta la cabeza era. ella, la Delia, y que la queria con
foda el alma porque siempre habia sido una burra de carga que se ha­
bia aguantado los gritos de las patronas y el semen de los patrones sin
chistar, porque habia sido como una madre, al fin y al cabo, para las
Volvamos al apacible minuto antes que se desatara la tormenta. La
hijas del Dentista, para Patricita y Jorge y para el, si, para el tambien, pesadilla que, segun describen los diarios, se vivia puertas adentro,
y todo ese sacrificio sin recibir nada a cambio, sin poder ahorrar un jamaS llego al vecindario. Pueden escribirse infiernos inimaginables
peso, sin tener donde caerse muerta ni quien la llorara, viviendo en
vividos por los cinco integrantes de la casa de cuarenta y ocho. Pero
ciudad de piojos resucitados que la maltrataban. Y todo ese sacrificio
una certeza 10 sobrevuela todo: ninguno dej6 entreverlo antes.
para llegar a una edad en la que ya no podia buscarse un companero El Dentista interrumpio los sacrificios humanos que exigia el dios de
como la gente con quien parir sus propios hijos. la ciudad matando a las victimas al pie de la escalinata ritual. Lo desa­
El turco Assad Ie pedia perdon por tanta chanchada que Ie habia
fio en sus propias narices demostrandole que el podia ser mas cruel.
hecho y Ie juraba haberla querido 10 mejor que pudo. Y Ie pedia. Que Este hombre quiso dominar destinos que ya estaban escritos. La
se hiciera cargo del entierro porque 10 ultimo que habia ganado se 10 violencia acumulada en el camino pareda servir. Jamas penso que re­
habia jugado a las carreras. Que en todo caso vendiera la video y el
cibirla y serenarla era una parte del juego. Crey6 que Ie perteneda.
televisor y el equipo de musica, que alguna plata Ie iban a dar por to­
do eso y que se encargara de que algun curita de esos que estan al pe­ Elemental, mi querida Patricia, elemental.
do en el seminario menor viniera a rezarle un padrenuestro que 10
salvara del fuego.
Y Ie aconsejaba que visitara al Dentista en la carcel porque despues
de todo las sobredosis que el habia vendido por orden de don Alber­
to habian matado a mas de cuatro y nadie habia ido en cana por eso
porque al fin y al cabo, -y mientras Ie deda esto se iba durmiendo,
se iba muriendo- parece ser que en esta puta ciudad la cuestion es
ser silencioso.

Cr6nica de Patricia 151


1r:;n rrnn;rn d" n"Ha
Cronica de Patricia XXXIV Salir 10 menos posible de la cocina. Asi descanso de las palabras y
, las explicaciones.
Las leyes invisibles. Las invisibles.
Patricia sabe como se llega a matar.- Pero Patricia no sabe que se ha­
ce cuando no se mata.

Disimular nochebuenas. Esconder la panza bajo blusas flojas y co­


rrer detras de Delia aparentando que la ayudo. Salir 10 menos posible i
I
de la cocina. En el comedor brotan tias como hongos, preguntando­ :i
me por que volvf. Hace mas de un mes que estoy aca y todavia no in­ ,j
vente una respuesta aceptable, ni siquiera para mi. .,\ .

Dejar la casita sin revoque no me pes6, pero la escuela me persi­ \

gui6 como una pesadilla. Tuve que volver cada manana hasta princi­ \
pios de diciembre, viajando a Villa Nueva como al fin del mundo. Me 1
I
l
despedi lentamente, y doli6 como la puta madre. j
1
Para colma la directora decidi6 invitar a la parroquia y al club a la 1'l
fiesta de fin de ano. Cuando 10 vi y no tembIe, cuando las rodillas me 1
,~

respondieron y segui conversando con mis companeras como si nada,


,'j
erei que por fin. Se acerc6 como la primera vez. Alto. Pablo.
~I
Me invit6 al buffet del patio a tomar algo, y creo que acepte para j
emputecer a Liliana. ,t .~
Empez6 hablando de las manos que ocasionan pecado y deben cor­
tarse. Le explique que me acordaba de aquel asunto y que podia aho­ ::1
::"i
'.
:,
rrarselo para ir al grano. Entonces me hab16 de asepsias y de riesgos j
quirurgicos y de los dudosos titulos de obstetra de Gladys y de una
!
clinica de Quilmes donde el se haria cargo de las cuentas.
'I'
Respire hondo, deje en el aire una intriga aprendida, y cuando su­
pe que me escuchaba con toda su atenci6n reconcentrada 10 mande a .)
:"'I:,~\
la reputisima madre que 10 pari6. Despues Ie dije que se quedara
.f:'
tranquilo, que Gladys estaba descartada porque yo ya habia calcula­
do su terror al escandalo. Y que la guita que me ofrecfa se la guarda­
ra para preservativos.
Estoy de seis meses. El embarazo decidi6 por mi: ni siquiera sabia
que abortar despues de tres meses de gestaci6n es suicida. Cuantas
cosas que no sabia.
Cr6nica de Patricia 153
152 Cr6nica de Delia
Cronica de Patricia XXXV Me cuenta que la vida es un rollo.
Una hora despues se da cuenta que esta hablando con una mujer
que no conoce. "Yvos? "Que andas haciendo por aca? De visita, con­
Patricia recoge el testimonio de Luis, esposo de Mariela, sobre los . testo. Lo alivio de no saber c6mo seguir preguntandole por su progra­
afios dificiles.- Final incruento de la historia de Luis y Mariela. rna de radio. Lo dejo transcurrir, me descansa oir las tribulaciones de
este arrinconado don juan de pueblo.

Puedo pensar en Jorge porque ya no dueIe tanto. Y puedo hablar


con Luis sobre la ciudad, sobre Malvinas, sobre el Dentista, sobre la
pobre novelita de mi hermano y sobre su amor contrariado, gracias a
que nunca antes fuimos amigos y a que todo parece una melancolla
sin consecuencias.
EI es quien mas sabe del asunto de Jorge con Mariela. Cuando nos
encontramos me cuenta detalles con una culpa que parece pose. Babla
de su casamiento con Mariela como si no hubiese dependido deel, co­
mo si un destino de tragedia griega 10 hubiese empujado.
Es incoherente 10 que dice, pero Ie creo, a mi modo.
Luis aterriz6 en el comercial donde estudiaba Jorge despues de ha­
ber recorrido todas las secundarias y todos los aplazos. Ahi se cono­
cieron. Despues se siguieron viendo gracias a la perseverancia de Jor­
ge, que 10 sigui6 visitando en su envoIvente ano de sicologia y en su
recalaje final en periodismo, donde vo1c6 toda su elocuencia y su hu­
manismo superficial. Le fue bien en la radio. Jorge crey6 siempre que
Luis llegaba a la clispide de todo.
Ayer 10 encontre cuando salla de la casa de Sara y Lalo. Se que an­
da en despelotes con Mariela porque ella esta en el barrio desde hace
unos dias (a los treinta anos, las dos volviendo).
Me cuenta que Mariela esta en forra y no 10 deja ver al pibe.
Fuma como antes, como en el Jockey, como cuando a todas nQsgus­
taba verlo. El flequillo sobre los ojos, la boca sosteniendo sin ganas el
cigarrillo, los comentarios cinicos sobre las mujeres que 10 miran, so­
bre la pavorosa quietud de los minutos en un sal6n de baile donde
nunca pasa nada a la altura de su personalidad. Sigue hablando igual.
Me cuenta que Mariela es una chiquilina caprichosa que odia ser
madre.
Me cuenta quenunca debi6 caer en sus redes.
Cronica de Patricia 155
154 Cronica de Patricia
Cr6nica de Patricia XXXVI Cr6nica de Patricia XXXVII

Reencuentro de Patricia y Mariela, a comienzos de mil novecientos Inminente desenlace de la historia de Patricia, a pesar de ella.
noventa y tres.

Ayer vino Mariela con su bebe a visitarme. Esta hermosa, como La panza me revienta por los cuatro costados. Me cansa respirar y
siempre. Se sigue recogiendo el pelo con cintas distraidas y parece me cansa pensar 10 que tengo que hacer.
una quinceafiera. Juan Manuel se trepa a ella como a un arbol, la lle­ En que hospital.
na de mocos y dukes y casi no la deja hablar. Con que plata.
Nuestra conversacion se hizo entrecortada y diffcil, Mariela la inte­ Panales.
rrumpia a cada rato con indicaciones y retos suaves a su hijo. Creo Autorizacion de la obra social y declaracion jurada de ausencia
que hie mejor as!. Hablamos de chicos y panales y ejercicios pre par­ irremediable de padre.
to. Nos reimos juntas del asombro que nos provocan las panzas enor­ Elnombre.
mes en nuestros cuerpos. La cuna.
No me pregunto por el papa del bebe. Sabe todo, como yo se todo, La mamadera y el chupete y esas valijitas primorosas que guardan
pero prefiere la superficie. las herramientas de los primeros dias del viaje.
No Ie pregunte por que volvio a dormir en su pieza de soltera. U1­ Mama me 10 recuerda, item por item, cada vez que entra a mi pieza.
timamente yo tambien prefiero la superficie. Millones de mujeres 10 han hecho antes que yo, no yeo por que ha­
Es una extrana sensacion volver a dormir a cincuenta metros de bria de ser tan complicado.
Mariela. Un dia de estos me voy hasta calle doce y compro todo. Lo guardo
Es una extrana sensacion saber que la extrane todo este tiempo. y espero el dia. Eso es todo. Por que sera que 10 riegan de cere­
monias.
Vacunarlo, no me tengo que olvidar cada dos meses de vacunarlo.
La mamadera. No me tengo que olvidar de la mamadera.
Un camison viejo. No me tengo que olvidar de un camison viejo
para la sala de parto.
Batitas de lino.
Panales descartables para recien nacido. Un paquete.
Algodon y gasa y un sacaleche. Lech.e ese veintiseis para recien na­
cido, porque no creo poder soportar que me muerdan el pezon dos
encfas virgenes.
Toallitas suaves y baberos minusculos. Todo puede medirse con la
palma de una mano.

156 Cr6nica de Patricia Cr6nica de Patricia 157


Cr6nica de Patricia XXXVIII , mitidos. Un aplazo en matematica, un accidente de transito, una ma­
drugada durmiendo en la calle, era todo el caos que mi mente archi­
vaba fuera de 10 conocido. Pero 10 de Delia debia estar mas alIa.
Patricia aprovecha los datos recogidos en su larga espera para en­ Delia volvi6 despues de algunas semanas; me llam6 la atenci6n su
tender mas de un asunto.- Patricia se dedica a relacionar. flacura. Los primeros dias se la pas6 canturreando letanias por los
rincones y buscando a mama para acorralarla en larguisimas charlas
regadas de llanto. Delia suplicaba, gemia,hacia gestos ampulosos
que pudiesen convencer. Al poco tiempo no durmi6 mas en casa y me
olvide del asunto.
Anos despues, una carta a Delia que intercepte a tiempo y sin cul­
pa me reve16, con letra dura y abigarrada, que Huguito estaba bien,
Recuerdo un tiempo en el que Delia desapareci6 misteriosamente que Ie mandaba saludos, que Dios habia dispuesto asi las cosas y que
de casa. 10 mudarian a la casa de una tia en Resistencia el pr6ximo ano para
Yo estaria en quinto 0 sexto grado, Jorge en tercero. Los dias pre­ que pudiese empezar primer grado. Enseguida me acorde de la ca­
vios, mama se encerraba con Sara en la cocina y hablaba en voz baja tastrofe. Cuando Ie entregue la carta a Delia Ie pregunte quien era
y angustiada durante horas. Delia no salla a la vereda con nosotros y Huguito.
se acostaba temprano. Un ahijado, me contest6 sin mas y sigui6 fregando pisos y platos.
Un dia, Delia no estuvo en su lugar. Mama falt6 a la escuela y se Delia/un hijo en el Chaco/el abismo el secreto el misterio de la mu­
qued6 para cocinamos y peinamos y llevamos al colegio. Todo era jer escondida.
muy extrano. Mama no faltaba jamas, la recuerdo esperando el micro Yo tenia por ese entonces quince anos y los bebes nacian dentro de
de la una menos veinte cargando un canasto de mimbre y cartulinas felices matrimonios. Pero intercepte una carta / un nacimiento fuera
de colores recortadas en casa hasta la madrugada. Todos los santos de la ley /las muchachas cama adentro no tienen sexo / . En las demas
dias. Igual. Siempre igual. Maestra del tiempo en que las esposas de I casas no debian pasar cosas tan horribles, tan secretas.
profesionales eran ap6stoles de la nueva era y se dedicaban, con frui­ i Para colma, Delia nunca habia noviado demasiado tiempo. El hijo
ci6n de tiempo y despreocupaci6n econ6mica, a desasnar al soberano. ,I podia ser de papa: La idea me atorment6 en febriles pesadillas que no
Por alguna raz6n, 10 que Ie habia ocurrido a Delia era muy grave y I .. comparti con nadie. No comparto con nadie. Vivir me pareci6, desde
no nos debia rozar. Mama se asegur6 que fuera asi quedandose en ca­ J entonces, un territorio confuso: habia historias para ser contadas y
sa. Ese dia y toda esa semana y todo aquel mes falt6 a la escuela. De­ 1 otras para ser desaparecidas. Hay historias para ser contadas y otras
lia habia decidido un viaje extrano. La semana que viene vuelve. Fue ! para ser desaparecidas.
a visitar a su familia en el Chaco y vuelve. A mama no la pudimos sa­ -1 Las cartas para Delia siguen llegando a casa a pesar de los anos que
car de ahi. No la puedo sacar de ahi. ",' hace que vive en Los Homos. Nunca me pareci6 extrano. Para mi De­
Delia tenia que haber protagonizado algo terrible. Distinto a cuan­ ; lia aparece cuando entra en casa y desaparece al irse, y todo Ie ocurre
do quem6 el documento de papa porque no encontraba los f6sforos 0 i aqui. Hoy me pregunto cuanta mujer vive cuando se va. .
cuando tomaba antibi6ticos a escondidas por el sabor vainillado. ;1 Quisiera preguntarle por su hijo. A la mujer que amaba el sabor
Una catastrofe ciega, impalpable, unamilimetrica disgresi6n de la Ij vainillado de los antibi6ticos pediatricos.
rutina, oblig6 a esconder a esa mujer. 'I La escucho tararear cumbias viejas mientras repasa los muebles de
Un abismo profundo, inimaginable, se habia abierto. La cuesti6n I los otros dormitorios. Cada vez que subo a escribir, Ie toca limpiar
parecia ser dejarlo sin nombre, para que no ingresara a la memoria fa­ 'I~ arriba. Se que me esta observando y que, a su manera, me cuida. La
miliar. Porque las tostadas quemadas, la muerte de un perro, un gri­ .,.' n;ujer que se atrevi6 a quemar el documento de papa porque no tenia
to furioso, el auto de papa encajado en una zanja, eran los huecos per­ :! fosforos.
:1
:,1
;,1
~ Cr6nica de Patricia 159
158 Cr6nica de Patricia
A ella no la desvela mi panza y por eso tengo ganas de preguntarle Cr6nica de Delia XIV
algunas cosas. Si mama nos protegi6 de una vergonzante madre solte­
Ira 0 de un morocrusimo medio hermano. Si los hijos existen. Si los
abortos se convierten, finalmente, en una serena costumbre. Final de un viaje de ida y vuelta que duro dieciocho afios, a comien­
Se que Delia podria ayudarme. Pero aqui mandan las leyes invisi­ zos del noventa y tres.
Ibles y tambien se que nunca Ie preguntare nada.

Ush~ digale que vino Hugo Cardenas.


A Delia Ie laten las sienes, los parpados, los hombros, los dientes.
En la puerta de la casa de los Tapia esta parado, frente a Patricia, su
hijo.
Debe rondar los dieciocho anos. Delia espia por un espejo la ima­
gen de un miliquito parado en el umbral. Pequeno, morocho, ojos
hundidos. lQue Ie dira al hijo bueno, que esper6 tanto tiempo, que se
presenta como un inocente en la ciudad prohibida? LNadie Ie explic6
que debia llamar por telefono primero? Asi su madre 10 cita en un bar,
o en la piecita de Los Homos, pero nunca alIi. Claro que esas diplo­
macias se aprenden despues.
Hugo Cardenas ha venido como ella hace mas de veinte afios. Cre­
yendo que su puro nombre, su pura humanidad 10 ampara. Y que la
duena de sus dias y del dinero llegado puntualmente a la estafeta del
.~ pueblo puede recibirlo en un living encerado como si fuera una senora.
Delia se acerca aguantando un grito. EI soldadito se inhibe, no suel­
ta bolso ni birrete, se deja apretar bajo un abrazo que asfixia. Patricia
los deja solos y Hugo y Delia se miran, se tocan, se hablan, se den.
La vereda es un anfiteatro perfecto. Dona Sara espia, amparada por
su cortina americana, el ruido desconocido que viene de la vereda de
enfrente. Dona Irene pregunta a Patricia que significa ese griterio en
su puerta.
Hacia afuera se dira 10 acordado. Un ahijado de Delia, un pariente
lejano que vino a visitarla del Chaco, un sobrino que hara el servicio
militar en el regimiento siete. Y nadie nombrando 10 innombrable.
Hacia adentro, dona Irene no perdonara la obscenidad. Y recomen­
dara a Delia recibir hijos vetados en otro lado.
Delia despide al soldadito prometiendole una visita al cuartel, y
vuelve a 10 suyo.
160 Cr6nica de Patricia
Cr6nica de Patricia 161
Un hijo, piensa Delia mientras encera, nace muchas veces. Cr6nica de Delia XV
El de ella nacera el proximo domingo, dieciocho anos tarde, en un
patio de regimiento.
Final de un gran amor y un tenue matrimonio

Mimi casi no puede hablar. El locutor Ie acerca el micr6fono y la


anima. La comparsa Juventud de Los Homos quiere pedirle al publi­
co presente un minuto de silencio en homenaje a quien fuera su pri­
mer hailarin, Saul Assad, fallecido este verano mientras pescaba con
unos amigos en el rio.
Las trompetas invitan al recogimiento soplando acordes funebres y
Mimi llora por los altoparlantes su decadencia y la muerte de su pro­
tector. Se acallan las nieves artificiales en senal de duelo. Los hombres
de camisolas violetas levantan los dedos en ve y el gentio suspende
elcarnaval.
Arrinconada bajo el palco, sin chicos para arrastrar, sola y varicelo­
sa, Delia se guarda los mocos en un panuelo de hombre, 10 unico que
Ie queda del turco.
Ni siquiera Ie queda una libreta, ni siquiera un concubinato, ni si­
,~ quiera un novio muerto. LQue era, al fin y al cabo, el turco en su vi­
da? Ni esposo, ni amante, ni mierda. Nadie la llama al palco como la
viuda que se siente porque su viudez es su puro invento y nunca Ie
perdonara al vago ese que no Ie haya puesto el apellido. Veinte anos
aguantandole el aliento a vino.
Mimi interrumpe sus gemidos. Bajo su minifalda, debajo de sus ta­
cos aguja, bajo los tablones del palco, como si viniese del mismfsimo
infierno, un llanto acongojado de mujer sube y paraliza. Las trompe­
tas, respetuosamente, se callan, n~die se atreve a decir nada. Los gri­
tos desgarrados inundan el carnaval como una sobrenoche.
El minuto les parece etemo a los organizadores del magno evento.
Una mujer invisible 10 esta arruinando con su dolor desafinado.
Cuando la incomodidad esta a punto de estallar, el segundero mar­
ca el salvifico sesenta y Riki Maravilla la deposita a Delia, sana y sal­
va, en las playas del anonimato.

1 h? ry/wu"rn do noUn Cr6nica de Delia 163


Cr6nica de la Culpa borralas del mapa
vamos al comedor. que nos yean
vamos a la calle
a la plaza
te quiero
me decia
un dia de estos largo todo y me caso con vos
mi putita
mi putita culona
venite los fines de semana conmigo
que dormimos aca en el consultorio
Mira Patricia. yo no aguanto mas mira Patricia
y a alguien se 10 tengo que contar no encuentro palabras para contarte
porque sino me voy a morir con esta espina c1avada pero el tipo 10 hizo porque me queria
y no es cuestion de crucificar inocentes el me dijo
por mi culpa cuantas veces me dijo
porque yo sere bruta un dia de estos me pudro y
pero nunca fui una delincuente todo el mundo va a saber
como el atorrante quien soy yo
del turco yo tengo la culpa
que dios Ie haya perdonado yo 10 enloqueci como enloqueci a tu hermano
los desastres y 10 tenga en su gloria. no yes Patri .
Vos Patricita. que al final los destrui
perdoname que yo me haya metido en tus papeles. ;i como al turquito
1
pero vos dale que dale j Y en eso la ciudad
en esas cartas que escribis 1 .~ ni corta ni pincha
I
diciendo que la ciudad tiene la culpa j solo aburre.
que a todos nos convierte en asesinos .! Lo del Luis es distinto
que ayudo al Dentista a matar como un demonio desatado , fue un bolazo que invente hace unos domingos
no Patri. de puro aburrida que estaba
vos habras estudiado mucho de domingo
pero 50S una inocente en algunas cosas , y de Mariela
el hombre mato porque yose 10 pedi i con su carita de angel y su corazon de piedra
cada tarde se 10 pedi
j
que Ie nego a Jorgito
,j
sin saber 10 que estaba pidiendo un poco de carino
i
cuando una se envicia y quiere mas y mas hombre adentro 1 ,que Ie costaba a ella
una piensa que podria pasarse 'I premiarle la perseverancia7
toda la vida asi j Pero no
y para eso hay que matar estorbos J porque ella se figuraba un doctorcito
echalas. Ie decia yo . o un atorrantito con cara linda como los de la tele

164: Cronica de la Culpa I,


'J
Cronica de la Culpa 165
si 10 habre escuchado 1I0rar al desgraciado Cr6nica de Patricia XXXIX
de tu hermano
si se muri6 de pena
buscando mis tetas porque nunca supo Patricia comienza a escribir, como puede, su final.
como buscar las de Mariela
y me jure que algun dia
me iba a hacer cargo de esa borrega.
AI Luis me 10 cruce pocas veces y nunca Ie oli
la sal
asi que ni siquiera .i
me alee con el: 'j
j
Yo invente 10 que Mariela j Lo que conozco no me alcanza para matar ni me alcanza para mo­
jamas Ie perdonaria i rir, pero me sobra para adivinar las palabras de mama antes de que
que la cambien por una negrita .j
·1
las pronuncie.
y que 10 anduvieran diciendo en el barrio lD6nde 10 vas a tener?
!
eso la mato de un golpe En el hospital de Gonnet, mama.
si ahora es un trapo Por dios, hija, pensa 10 que decis. Sabes 10 que piensa tu padre de
que apenas respira. I los hospitales publicos. .
EI tiempo la va a curar 1 Me acompafian la abuela y Delia.
J
no te preocupes '~
:,1 Es una locura que tu padre no va a permitir.
y me va a agradecer haberla Iiberado Hija, el padre de la criatura va a Hamar.
del matrimonio
que se me hace
no Ie calza.
I
A
J
No va a Hamar.
Pero supongamos...
El que yo te digo no va a Hamar.
I
Me parece que un dia el juez va a saber todo Me voy a 10 de la abuela despues del hospital.
y 10 van a tener que soltar Pero ahi no hay comodidades para un chico, son dos mujeres solas,
al pobre infeliz que se canso de muelas la abuela ya no esta para estos trotes.
y de reproches Delia se va a vivir con nosotras.
y la carcel por ahi me salva Papa se va a enojar muchisimo.
de mas maldades
4
·.1.:

y me juego a que :1
~
conmigo a la sombra ~
se acabaran las guerras 1
y las cirrosis ·1
J
A
y los asesinatos
y los hijos lejos por orden de las patronas ·1
y las chaqueiiitas obedeciendo por pelotudas.
1
:~
1
.1
3
·1
iJ
166 Cr6nica de la Culpa 1 Cr6nica de Patricia 167
Cr6nica de Ana Cronica de Delia XVI

Juan

duele, abuelita, esto como duele


Delia espera en el silencio azulejado del hospital que despierte el
sueno entrecortado de Patricia. Delia sabe que es Juan que nacio.
los hijos duelen toda la vida duelen hoy es el primer dolor de los muchos Cuando el medico Ie pregunto el nombre a ella se Ie ocurrio Juan por­
que vendrtin y que· te partiran el alma nicolita todavia duele en el medio de que Juan se llamaba su papa que se aguanto los hachazos y el vino
mi como la mano un rato largo sobre la nieve asi dUele como la selva duran­ barato del Chaco sin pegarle a ninguna de sus seis hijas mujeres. Y
te el sol chirriando bichos asi duele como berisso y el verdin sobre los adoqui­ porque Patricia podria agregarle Pablo 0 Manuel 0 Santiago, que con
nes y el hambre de mis nenas asi duele como el asma que te cierra los pulmo­ todos queda bien el Juan. Delia alista los panales y la ropita. Cuando
nes y no te deja respirar y no te deja volver asi duele
despierte, Patricia seguro olvidara juramentos.
Delia Ie acunara a Juan las horas que tarde Patricia en quererlo y
no 10 quiero abuelita, si es varon no 10 quiero a ese hijo de mil putas, co­ Ana Ie contara la historia que 10 trenza al mundo.
mo me cago abuefa, como se hace can los hijos de puta, llamala a fa enferme­ Ana duerme en una silla junto a la cama de la parturienta suenos de
ra porque esto se viene y yo no se c6mo mierda se hace y no se respirar ni se bisabuela. Se avieja la duena de los hilos que atan a la tierra. Necesita
pujar ni se c6mo lleg6 esta pelota a crecer tanto dentro mio
dormir a media manana y a media tarde y al anochecer cae en un des­
mayo que la desvanece hasta el otro dfa. En las horas de la vigilia ape­
para adentro crece mijita como las raices como los ovillos como la masa .~ nas si come y apenas si recuerda los avatares del dia, que todo habita
puesta a levar asi crece el dia que naci6 tu madre la fiebre me revolcaba sobre en las ciudades de su mente y todo se ha detenidoen el tiempo de sUp
la nieve porque no soportaba mas tanto calor y cuando irenita sali6 griN Y euforias juveniles. Ella esta convencida que el hombre en la luna es un
despues dormi y tuvieron que meterme en un tonel can agua y cachetearme invento capitalista para asustar a Lenin y que el hijo del zar acecha en
y llamarme porque yo ya no estaba en este mundo y desperte liviana de san­ alg6n castillo y eso la tiene preocupada. Ella no sabe de muros caidos
gre y de carne sofiando que la que habia nacido era yo y que alguien me iba ni de fronteras livianas, ella guarda en el monedero un camet del par­
a proteger del mundo pero me trajeron a irenita envuelta en trapos y la que tido a resguardo de la polida. Ella ama a Patricia embarazada de na­
tenia que proteger era yo y nadie penso en mi hambre y yo Ie ofreci el pecha die y espera al nino para contarle la razon del mundo.
a la chiquita desesperada y ella chupaba y chupaba la poca vida que me latia
dentro y supe Delia espanta las moscas que molestan el sueno de las mujeres que
para siempre supe cuida y prepara la bienvenida para el varon desnudo.
que una mujer vive muriendo La enfermera llega en el sopor de Patricia y Delia recibe en sus bra­
zos fuertes a Juan. Lo apoya en una cama desocupada que huele a al­
midones y Ie marca una cruz en la frente. Le besa largamente el sexo
pequeno y arrugado y Ie presenta la ciudad por la ventana.
Tres pisos abajo, ella ordena su geometrfa.
168 Cr6nica de Ana
Cr6nica de Delia 169
Cronica Periodistica XIX

N acio can todo

La capital provincial surgio por un artificio de la razon, por una


necesidad de la inteligencia. Mientras otras ciudades empezaron
siendo alguna vez pequefios poblados 0 pobres aldeas y se convir­
tieron en ciudades solo por lenta acumulacion, nuestra ciudad en
cambio, nacio ciudad desde el principio.
Y no en la pobreza, sino en la opulencia. No hubo en su origen
como 10 hay en el de casi todas laS ciudades del mundo, exigencias
militares 0 necesidades economicas. No fue puesto fronterizo adon­
de afluyesen las gentes en demanda de proteccion, ni fue encruci­
jada comerciaJ. Nacio de una vez para siempre, en plena adultez,
sin pasado propio.
Tuvo pues un destine extrafio y en cierto modo inverso al de to­
das las ciudades; no nacio historicamente para alcanzar solo muy
tarde la plenitud de la razon: nacio de la razon misma, al margen
de la historia.

El Dia, 4 de noviembre de 1982.

170 Cr6nica Periodistica


Cronicas de la ciudad perfecta
Hoja de ruta

LIBRO PRIMERO
REGRESO A LA CIUDAD PERDIDA

Cr6nica Periodistica I
EI mundo hablaba de la ciudad 9

Cr6nica Periodistica II
La ciudad modelo, esa maravilla .10

Cr6nica de Delia I
Delia se ve envuelta en imprevistas limpiezas, en razon de impre­
vistos regresos de Patricia a casa de sus padres, en noviembre de
mil novecientos noventa y dos 12

Cr6nica de Patricia I
Patricia, de regreso, escribe para matar el tiempo.- Patricia, sin pro­
ponerselo, presenta a algunos de los protagonistas de esta historia.
.....................................................................................................................13

Cr6nica Periodistica III


.~ Cuadruple asesinato convulsiona a la capital bonaerense.- Compro­
metida situacion de prestigioso odontologo, jefe de la familia ma­
sacrada 15

Cr6nica de Patricia II
Reflexiones que Patricia vuelca en papeles mientras espera, en su
j casa paterna, la consumacion de 10 inevitable, a fines del noventa y
,I
-, dos.- Comienza su interes por el caso del Dentista.- Se inicia la co­
leccion de cronicas periodisticas que esta recopilacion pone a con­
I )
I
sideracion del lector 17
1
,
I
Cr6nica de Delia II
J
:1
Delia comienza a preocuparse.- Sospechas que construye en di­
j
\1
ciembre del noventa y dos, cuando sopIan vientos reveladores de
"J tormentas 18
j
1
:1
Cronicas de la ciudad perfecta 173
1
Cr6nica Periodfstica IV Cr6nica de Patricia V
Se conocieron detalles en torno del multiple asesinato.- Revelador De cuando los tiempos remotos de Mariela Ie acercan algunas pis­
testimonio de una amiga de las vfctimas 21 tas a Patricia.- Patricia descubre, en el pasado, hilachas del crimen
que convoca a todos 36
Cr6nica de la CUlpa 22
Cr6nica de Patricia VI
Cr6nica Periodfstica V En busca de las pistas que pueda guardar la curiosa historia que
19 de noviembre de 1882: el solemne rito de la fundacion . unio a Patricia con una mujer que se hacia llamar Margot y con un
.....................................................................................................................23 hombre que se hada llamar poeta, hermann de la anterior, durante .
los tormentosos aiios .setenta .
Cr6nica de Ana .....................................................................................................................37
Transcripcion de cintas que Patricia graba a Ana, su abuela materna,
a fines del noventa y dos.- La desorientacion y el tiempo libre que re­ Cr6nica de Patricia VII
balso sin Hmites, la llevan a Patricia a lamentables confusiones en la De cuando Patricia conoce lugares que solo Margot Ie podia mos­
busqueda de pistas que develen el secreto del odontologo. trar .
Cinta N° 1 24 ............................................................................................................39

Cr6nica de Patricia III Cr6nica de Patricia VIII


En la que se observa cuan largo se Ie hada a Patricia el tiempo de EpHogo de una historia digna de ser escondida .
la espera.- De la dificil despedida a Villa Nueva y del imposible re­ .....................................................................................................................42
greso a su ciudad natal.- De cuando comienza a dar forma a sus sos­
pechas, en las visperas navideiias de 1992 27 Cr6nica de Patricia IX
Patricia reflexiona sobre los mantos que cubren las historias dignas
Cr6nica Periodistica VI de ser escondidas 44
Domingo Faustino Sarmiento: Aqui esta el porvenir 29
Cr6nica de Patricia X
De cuando Patricia revisa sus pareceres a la luz de sus nuevas cir­
LIBRa SEGUNDO
cunstancias 46
MEMORIAS
Cr6nica de Ana
Cr6nica de Patricia IV Cinta N° 2 47
De cuando Patricia hurga hasta el fondo de sus tiempos con la es­
peranza de encontrar alguna pista.- Pero se distrae en Mariela . Cr6nica de Patricia XI
.....................................................................................................................33 Infiernos privados 49
Cr6nica de la Culpa Cr6nica Periodfstica VII
Discurso pronunciado por don Alberto Tapia (padre) a don Al­ Tercer aniversario ciudadano .50
berto Tapia (hijo) el dia en que 10 inscribio en la Facultad de De­
recho . Cr6nica de Ana
.....................................................................................................................35 Cinta N° 3 52

174 Cr6nicas de 1a ciudad perfecta


Cr6nicas de 1a ciudad perfecta 175
Cr6nica de Delia III LIBRO TERCERO
De los inolvidables gozos y las inolvidables lIuvias de Delia, acon­ EL MUNDO ESTALLA
tecidos durante los gloriosos setenta 53
Cronica Periodistica IX
Cr6nica de Delia IV Una ciudad unica en su genero 69
De las rutinas y los fuegos que Delia entremezela por aquel entonces.
.....................................................................................................................55 Cronica Periodistica X
La ciudad cumpIe cien afios: el gobierno bonaerense crea la Comi­
Cr6nica de Delia V sian del Centenario 71
Del dia en que Delia conoce al turco en un parque de diversiones y
se jura que algun dia ese hombre sera suyo.- Sigue transcurriendo, Cronica de Patricia XII
parsimoniosamente, la maravillosa decada de los suefios .56 Patricia comienza a recorrer los fatidicos afios ochenta.- Radiogra­
fia de Jorge, tal como era antes del estallido del mundo.- La made­
Cr6nica de Delia VI ja a desenredar mas bien se enreda 72
De los origenes de un gran amor y un tenue matrimonio .57
Cronica de la Culpa
Cr6nica de la Culpa 59 Discurso pronunciado por el doctor Alberto Tapia frente a su espo­
sa e hijos el dia en que Jorge fue convocado por el Regimiento Sie­
Cr6nica de Ana te para participar de la recuperaci6n de las Islas, alIa por 1982 ..
Cinta N° 4 ; 61 .....................................................................................................................75

Diario de Jorge (que guarda y llora Patricia) Cr6nica Periodistica XI


Abril de 1979 62 La torta del Centenario 76

Cr6nica de Delia VII Cronica de Patricia XIII


De las prisiones en las que Delia encierra los vapores de Mariela.­ Patricia recuerda la novela que Jorge escribi6 al regresar de la gue­
De los secretos favores a Jorge, cuando aun no habia estallado el rra.- Patricia comienza a atar cabos sueltos desde 1982 ..
mundo 63 .....................................................................................................................77

Diario de Jorge (que guarda y llora Patricia) Cronica Periodistica XII


Febrero de 1980 64 La torta del Centenario 79

Cr6nica Periodistica VIII Diario de Jorge (que guarda y llora Patricia)


Impresiones de un viajero ilustre ~ ~65 Noviembre de 1982 80

Cronica Periodistica XIII


La torta del Centenario 81

Cronica Periodistica XIV


Efectuase anoche en el Jockey Club la velada tradicional.. 83

176 Cr6nicas de La ciudad verfecta Cr6nicas de La ciudad perfecta 177


Cr6nica de Patricia XIV Diario de Jorge (que guarda y llora Patricia)
De cuando Patricia recuerda la noche de noviembre del ochenta y Diciembre de 1982 99
dos en la que se festeja el Centenario.- De 10 que vive y siente
aquel dia.- De algunos memorables hechos y de sus curiosos pro­ Cr6nica de Patricia XVI
tagonistas 84 Patricia relata la muerte de Jorge, su hermano, ocurrida a fines del
ochenta y dos.- Patricia sigue buscando desesperadamente, Ysigue
Cr6nica de Periodfstica XV encontrando muy poco 102
La torta del Centenario 89
Cr6nica de Patricia XVII
Cr6nica de Patricia XV Patricia recuerda una curiosa escena que juega con su madre cuan­
Patricia insiste en carninatas sobre la torta del Centenario.- Patri­ do el ana 198211egaba a su fin 104
cia insiste en ver las cosas desde ese panoramico lugar de sus re­
cuerdos 90
LIBRO CUARTO
Cr6nica Periodfstica XVI EL MUNDO SOBREVIVE
Avalancha con heridos en el sector donde se cortaba la torta .
.....................................................................................................................92 Cr6nica de Delia X
Delia organiza ceremonias y convoca dioses en ocasion del casa­
Cr6nica de La Culpa miento de Mariela.- Amanece mil novecientos ochenta y tres ..
Fragmento del discurso que pronuncia Reynaldo Benito Bignone du­ ...................................................................................................................107
rante la manana de aquel memorable 19 de noviembre de mil nove­
cientos ochenta y dos, mientras cae del cielo la bolsa de polietileno.­ Cr6nica de La Culpa
Del alivio de flores que desparrama la bolsa, cuando impada a trein­ Discurso pronunciado por el doctor Alberto Tapia £rente a Saul Assad,
ta metros del palco oficial.- Del azaroso destino de la cabeza de Be­ alias "el turco", quien tijera en mana se encontraba abocado ala reden­
nito, que se salva por treinta mil providenciales milimetros.- De las tora y redituable tarea de podar la ligustrina del patio de los Tapia, el
cajas de plomo enterradas durante cien anos y de la prolija exhuma­ dia solemne de la confonnacion de la sociedad, aquel verano que se­
cion realizada por el misrno Benito, una vez a salvo su cabeza . pu1to para siempre cruceros hundidos y batallas perdidas .
.....................................................................................................................94 . 109

Cr6nica de Delia VIII Cr6nica de Ana


Reflexiones que Ie merecen a Delia, el dia anterior, tan extranas ma­ Cinta N° 5 ·..····· ····..··· 110
neras de festejar ..
.....................................................................................................................96 Cr6nica de Patricia XVIII
Patricia recuerda su posguerra.- Patricia esta decidida a recorrer
Cr6nica de Delia IX toda la decada del ochenta, 10 que la acerca peligrosamente a su
De como vive Delia el festejo magno del Centenario Ciudadano, presente 111
aquelluctuoso 1982 97
Cr6nica de Patricia XIX
Cr6nica Periodfstica XVII Patricia intenta, vanamente, consumar una teorfa.- Patricia cornien­
Mala estrella : 98 zaa sentir que la verdad es apenas un intento ·· 113

Cr6nicas de la ciudad perfecta 179


178 Cr6nicas de la ciudad perfecta
Cr6nica de Patricia XX
Cronica de Delia XI
Patricia relata su encuentro con Pablo.- Patricia comienza a recor­ Delia aviva rescoldos de venganza.- Delia comprende que conocer
dar un tiempo en el que, gracias a este intrepido sacerdote, vuelve las reglas de la geometria tiene sus ventajas.- Silenciosa y emotiva
a creer 114 recordacion del decimo aniversario del fallecimiento de Jorge, un
largo domingo de diciembre de mil novecientos noventa y dos.......
Cr6nica de Patricia XXI
...................................................................................................................134
Patricia se zambulle en un periodo muy especial de su historia, 01­
vidandose de los rastros que sigue 115 Cronica de Delia XII
Del poco elegante desembarco de Mariela en los chismes del ba­
Cr6nica de Patricia XXII
rrio, aquel fatidico lunes de fines del noventa y dos.- De la escurri­
Orden Sagrado 116 diza participacion de Delia en aquel episodio.- Resefia de todo 10
que no paso porque no podfa pasar y final sin orquesta de la pelea
Cr6nica de Patricia XXIII
que Delia gano por nocaut. 136
Aguas bautismales 120
Cr6nica de Patricia XXX
Cr6nica de Patricia XXIV
Patricia despierta de su letargo y comienza a entender.- Patricia des­
Primera Comunion 122 cubre las razones del Dentista.- Patricia vislumbra, cuando ya ha­
bfa perdido las esperanzas, la verdad 138
Cr6nica de Patricia XXV
Guerras Santas, Cruzadas y Confirmaciones 125 Cr6nica de la Culpa
Discurso pronunciado por el doctor Alberto Tapia frente a su espo­
Cr6nica de Patricia XXVI
sa, el dfa que se entero que su hija estaba embarazada 142
Extrema uncion 126
Cr6nica de Patricia XXXI
Cr6nica de Patricia XXVII
Patricia vuelve al lugar del crimen.- Minuciosa reconstruccion de
Confesion 128 los hechos 143

LIBRa QUINTO
Cr6nica de la Culpa , 146
EL MUNDO VUELVE A ESTALLAR
Cr6nica de Patricia XXXII
De cuando el turco se acerca a Patricia para colaborar en la investi­
Cr6nica de Patricia XXVIII
gacion.- Patricia transcribe el testimonio mientras terminan de caer
Derivaciones insospechadas de una hi~toria que parece no haber ter­ las barreras que la separan del mundo.- EI vela se descorre, irreme­
minado del todo.- Las secuelas de guerra que se siguen padeciendo en diablemente, y los padres, en los extrafios noventa, pueden estar 0
los noventa 131 no estar, 10 mismo da 147
Cr6nica de Patricia XXIX
Cr6nica de Delia XIII
Patricia se inclina por teorizar, pero se empantana en recuerdos per­ De cuando Delia es depositaria de una larga confesion del turco,
sonales.- Patricia ya no recuerda a donde quiere llegar.- Patricia ya que se anima a hablar el ultimo y fatal dfa de su cirrosis .
no recuerda si quiere llegar a alguna parte 132 ...................................................................................................................149

180 Cronicas de la ciudad perfecta


Cronicas de la ciudad perfecta 181
Cr6nica de Patricia XXXIII Cr6nica de Delia XVI
}uan 169
Patricia perfecciona su versi6n.- A Patricia, es evidente, ya no Ie
quedan dudas 151
Cr6nica Periodistica XVIII
Nacio con todo · ·· · · ·..· 170
Cr6nica de Patricia XXXIV
Patricia sabe como se llega a matar.- Pero Patricia no sabe que se ha­
ce cuando no se mata ~ 152

Cr6nica de Patricia XXXV


Patricia recoge el testimonio de Luis, esposo de Mariela, sobre los
alios dificiles.- Final incruento de la historia de Luis y Mariela. ......
...................................................................................................................154

Cr6nica de Patricia XXXVI


Reencuentro de Patricia y Mariela, a comienzos de mil novecientos
noventa y tres 156

Cr6nica de Patricia XXXVII


Inminente desenlace de la historia de Patricia, a pesar de ella. .......
...................................................................................................................157

Cr6nica de Patricia XXXVIII


Patricia aprovecha los datos recogidos en su larga espera para enten­
der mas de un asunto.- Patricia se dedica a relacionar ..
...................................................................................................................158

Cr6nica de Delia XIV


Final de un viaje de ida y vuelta que duro dieciocho alios, a comien­
zos del noventa y tres 161

Cr6nica de Delia XV
Final de un gran amor y un tenue matrimonio 163

Cr6nica de la Culpa 164

Cr6nica de Patricia XXXIX


Patricia comienza a escribir, como puede, su final. .
...................................................................................................................167

Cr6nica de Ana 168


Cr6nicas de la ciudad perfecta 1
., 0.., ,..... __
~ ~ .1_ , _ _ L . ..1_.1 •. r __ L_

También podría gustarte