OPINIÓN SOBRE LA LECTURA: “LA ORALIDAD EN EL DERECHO DE FAMILIA”
La lectura “La Oralidad en el Derecho de Familia” nos muestra el origen y el desarrollo
histórico de la implementación de la oralidad en el derecho familiar en México, destacando su
evolución y la necesidad de un cambio de paradigma en los procedimientos judiciales
relacionados con las controversias familiares, así mismo se recalcan los principales
obstáculos de fondo que han minado el avance y el correcto desempeño del proceso oral no
solo en la materia familiar, si no en diferentes ramas del derecho en México, desde el ámbito
penal hasta el mercantil y civil. Esto es importante, ya que establece una base sólida para la
discusión sobre su aplicación en el derecho de familia. Sin embargo, podría beneficiarse de
una conexión más explícita entre estas áreas y el impacto que tienen en el contexto.
La oralidad es abordada como el predominio de la comunicación verbal sobre la escrita en los
procedimientos judiciales. Diferentes autores han aportado definiciones, destacando que, en
un proceso oral, el juez se involucra directamente en la percepción de los hechos y pruebas.
Sin embargo, en la práctica, tanto procesos orales como escritos pueden coexistir, hay que
subrayar los principios fundamentales de los juicios orales y la lectura nos menciona los
siguientes:
INMEDIACIÓN: Relación directa entre el juez y las partes, donde el juez puede apreciar las
pruebas y los testimonios en su presencia.
CONCENTRACIÓN: Reunión de diversas diligencias en una sola audiencia, facilitando una
administración de justicia más ágil y rápida.
CONTRADICCIÓN: Oportunidad de las partes de presentar sus argumentos y defensas ante
el juez, asegurando un proceso justo.
PUBLICIDAD: Transparencia del proceso judicial, que permite el control social sobre las
decisiones del tribunal y reduce la posibilidad de corrupción.
IMPARCIALIDAD: Actitud del juez para evitar juicios a priori, garantizando un tratamiento
justo a todas las partes.
CONTINUIDAD: El proceso debe ser llevado sin interrupciones, favoreciendo la fluidez en la
resolución de controversias.
1
La legislación mexicana ya reconoce que las controversias familiares deben ser tratadas con
consideración especial, dado que afectan la estructura y bienestar de la familia, base
fundamental de la sociedad. Tal es el caso que algunas entidades federativas en México,
como Nuevo León, Guanajuato, Hidalgo, Estado de México y Ciudad de México ya han
regulado el juicio oral en el ámbito familiar salvo preceptos específicos y determinadas
circunstancias. El Código de Procedimientos Civiles de Nuevo León por ejemplo establece
que ciertos tipos de controversias familiares, como pensiones alimenticias, divorcios,
adopciones, entre otros, deben resolverse a través de un procedimiento oral.
Este enfoque se considera más eficiente y rápido en comparación con los procedimientos
escritos tradicionales, que han demostrado ser lentos y a menudo ineficaces para resolver
disputas familiares.
La tendencia hacia la oralidad en el derecho de familia se presenta como una estrategia viable
para enfrentar las deficiencias del sistema judicial actual, promoviendo una justicia más ágil,
transparente y accesible. La implementación de juicios orales podría mejorar
significativamente la forma en que se resuelven las controversias familiares, contribuyendo así
al bienestar social. La necesidad de adoptar un modelo de juicio oral en el ámbito familiar es
imperativa, dado el impacto que las decisiones judiciales tienen en la vida de las personas y
en la estructura familiar en su conjunto. La oralidad, con su enfoque en la inmediatez y la
transparencia, promete ser un avance significativo en el proceso judicial en México.