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Breakup

Natalia se enfrenta a un día difícil tras un fin de semana complicado y la traición de su ex pareja, Stella. A pesar de su deseo de evitar el conflicto, sus amigos la apoyan y la animan a lidiar con la situación en la escuela, donde los rumores sobre su relación se han esparcido. A medida que se desarrolla el día, Natalia considera la posibilidad de hablar con Stella, a pesar de las advertencias de sus amigos.
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Breakup

Natalia se enfrenta a un día difícil tras un fin de semana complicado y la traición de su ex pareja, Stella. A pesar de su deseo de evitar el conflicto, sus amigos la apoyan y la animan a lidiar con la situación en la escuela, donde los rumores sobre su relación se han esparcido. A medida que se desarrolla el día, Natalia considera la posibilidad de hablar con Stella, a pesar de las advertencias de sus amigos.
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El sonido de la alarma me despertó.

Tantee la cama para tratar de


alcanzar el maldito teléfono que hacia tanto ruido, 06:17 AM, genial,
tenía que empezar a vestirme si quería llegar a tiempo a la escuela.

Me levante y fui directo al baño para tratar de revivir mi cuerpo, que


se negaba a realizar movimientos muy bruscos. Luego de una
reparadora y veloz ducha, me coloque el uniforme y corrí a la cocina
por algo de comer, mi casa estaba hecha un desastre, no fue un lindo
fin de semana, una punzada me atravesó el corazón, iba a verla. No
estaba lista, dios, no quería ir y fingir de nuevo.

Estuve a punto de correr de vuelta a la cama y esconderme bajo las


sabanas como había hecho los últimos dos días, pero el timbre y unas
voces me sacaron de mis horribles pensamientos.

-¡Nataliaaaaa, no puedes huir de nosotros ahoraaa!-

-Nati, ábrenos, podemos hablar.-

-¡¡Llegaremos tarde!!-

-No le grites así, tal vez no quiera ir, no hay que presionarla.-

-¿Qué?, ¿y darle la satisfacción a esa zorra traicionera?, Natalia abre


esta reja y déjanos entrar o te juro que voy a trepar.-

-Luna, no te atreverías.-

-Ohh, ¿quieres apostar?.-

Decidí intervenir y abrirles antes que alguien se lastime.

-Basta, Luna, bájate de ahí.- Acuse con el dedo a la chica bajita y de


cara salvaje.

-Natalia, que bueno que estas bien, dios, no respondiste a ningunos


de nuestras llamadas.- Carlos se arrimó contra la reja mientras yo
buscaba las llaves para abriles y desayunar juntos, sabiendo que era
imposible que me dejaran sola.

-O mensajes.-

-O cuando vinimos a visitarte.-

Una vez abierta la reja, las tres personas se abalanzaron contra mí,
con gestos cariñosos e insultos por haberlos ignorado todo el fin de
semana.
-Mejor entremos, todavía no desayuno.- Ofrecí antes de que me
interrogaran frente a mis vecinos.

-SI, comamos, y nos explicas bien que pasó.-

-¿No es obvio?, Stella paso, nunca confié en ella. Maldita perra


traicionera, solo dime Natalia si tengo que ir a darle una lección.-

-No, no es necesario, solo quiero… Desaparecer de la faz de la


tierra.-

-Aaayy Nati, no te preocupes, todo estará bien.- Carlos me abrazo y


las ganas de llorar me invadieron, pero decidí que ya era suficiente,
ya no quería derramar ni una sola lagrima por ella.

-Estoy bien, solo, tengo que superarlo.-

Me separe del chico que me miraba con cara de preocupación y esta


vez fue Rena quien se acercó a mí.

-Tranquila, lo harás, y aquí estamos para apoyarte en todo momento.-

Le sonreí a la chica de ojos verdes y pelo rizado, claro que no me iba


a deshacer de ellos, siempre estaría para mi cuando lo necesitara.-

-Gracias chicos, en serio, perdón por alejarlos, es que, era


demasiado.-

-¿Quieres contarnos?.-

Negué ante la pregunta de Carlos, no estaba lista para revivir ese


recuerdo que me venía atormentado desde el viernes a la noche, ya
era suficiente malo tener que ir al colegio y verla a ella y sus amigos.
Pero no me iba a rendir y darle la satisfacción de verme rota, si ella
iba a fingir que nada había pasado (considerando que salió de fiesta
todo el fin de semana y lo público todo en sus redes), entonces yo
también lo aparentaría, no saliendo de fiesta, pero si actuando con
normalidad. Y lo que haría en un lunes normal es ir a la escuela.

Me arrepentí casi al segundo de poner un pie en el patio de entrada.


TODOS lo sabían, y ni siquiera eran discretos a la hora de susurrar,
literalmente podía escuchar todo lo que decían, mientras avanzaba al
interior del edificio en busca de mi salón.

“¿Escuchaste lo que paso?”

“A mí me dijeron que se pelearon por lo que dijo Nelson”


“Noo, fue por Sharon, ella me dijo que Natalia estaba tan enojada
cuando se enteró, que rompió un jarrón carísimo de la casa de Jade”

“¿Pero eran pareja?”

“Nunca lo habían formalizado pero había algo”

“Stella dijo que Natalia se lo tomo todo muy personal”

“Siempre fue una exagerada”

“Por eso sus papas nunca están en su casa, no quieren verla”

-HEY, VALLAN A MOLESTAR A OTRO LADO, ¿QUE PUEDEN SABER


USTEDES?-

-¡¡¡Nunca más me pidas la tarea Daniela!!!-

Luna y Rena saltaron inmediatamente al escuchar el ultimo


comentario, lo que hizo que me encogiera más en mi lugar, mi
relación con mis padres no es algo que quisiera recordar ahora
mismo.

-Hey, Nati, tranquila, ya llegamos al salón.-

Cuando levante la mirada, ya había algunos estudiantes que estaban


sentados en sus lugares. Unos me miraron con pena, otros con
compasión, pero en general no había nadie que susurraba. Me repetí
que nada había pasado y levante la cabeza para ir directo a mi lugar
con paso seguro y saludando a algunos compañeros.

Rena se sentó a mi lado ya que las mesas eran de a dos, me miro,


preguntándome con los ojos si estaba bien, asentí la cabeza,
ocultando un poco la verdad. Empezamos a sacar nuestras carpetas,
agradecí haber hecho la tarea de Biología el viernes antes de ir a la
fiesta porque con todo lo que había pasado ni me acordaba de los
ejercicios.

Cuando estaba leyendo mis respuestas para estar al tanto de que iría
la clase, Rena me dio un codazo en las costillas que me hizo levantar
la mirada para verla entrar con sus amigos detrás.

Lucia impecable aun con su camisa blanca arremanga hasta los


codos, la corbata roja mal atada y la pollera gris subida hasta debajo
de los muslos. Su pelo castaño indomable, iba atado en una coleta
baja con algunos mechones rebeldes que le caen a los costados de la
cara, y sus ojos, dios esos ojos que me hacen caer de rodillas, de
colores diferentes al igual que su personalidad tan atrayente. Casi
me hacen querer olvidarlo todo y correr a sus brazos para que me
bese de una manera que todo, excepto nosotras, desaparezca.

El timbre nos saca de nuestro trance de mirarnos a los ojos, se veía


sorprendida de verme ahí, pero se recupera adoptando su actitud
altanera y coqueta, caminando hacia la mesa, que estaba atrás de
nosotras.

Cuando la profesora entra y comienza su clase, pongo toda mi fuerza


de concentración para estar enfocada, pero las risas de Stella atrás
mío se roban toda mi atención. Se sentó con el idiota de William que
se la pasa las dos horas coqueteándole y ella riéndose de lo que dice.
Los celos afloran dentro de mí, luego ira y por ultimo tristeza, y
decepción.

Carlos y Luna me animan por el chat cuando me rindo con la clase y


Rena promete pasarme todos los apuntes. Cuando el timbre suena,
trato de no salir corriendo al baño, esperamos que todos dejen de
amontonarse en la puerta, agarramos nuestras mochilas y nos vamos
al patio donde toca libre hasta la clase de Química, Los chicos van
hablando de cualquier cosa hasta que nos sentamos debajo de un
árbol donde quedamos con vista perfecta del campo, mientras otros
estudiantes tienen su clase de Educación Física.

Decidí que aunque lo intentara no podía seguir el hilo de la


conversación así que saque el libro que estaba leyendo y me sumergí
en los distopicos escenarios del libro de los Juegos del Hambre.
Estaba un poco apartada de mi grupo de amigos para concentrarme
en mi lectura que ninguno pudo ver como cierta chica se acercaba a
mí.

-¿Sabías que ya leíste ese libros millones de veces?.- Su voz se


acarició el odio y su perfume me envolvió recordándome las noches
en vela que pasábamos juntas en días pasados. Luna reacciono más
rápido que yo, saltando de su lugar gritándole y casi pegándole, si no
fuera por Carlos que la sujetaba para que los directivos no tuvieran
que hacerlo.

-QUIEN TE CREES QUE ERES PARA SI QUIERA HABLARLE,


MALDITA ZORRA, DESPUES DE LO QUE PASO EN LA FIESTA DE
JADE.-

-Guau, tranquila rosita, solo quiero hablar, vine en son de paz.-

-SERA MEJOR QUE TE VALLAS POR QUE NATALIA NO TIENE QUE


ESCUCHAR NADA DE LO QUE TENGAS DE DECIR.-
-Luna, está bien, no pasada nada.- Trate de tranquilizarla.

-¿QUE ME CALME?, ELLA LITERALMENTE NO TIENE NINGUN


DERECHO A VENIR ACA CUANDO HIZO...-

-HEY, si, ustedes de ahí, dejen de gritar porque si no se van a la


oficina del director.- El profesor Gutiérrez que se veía bastante
enojado logro calmar un poco las cosas, haciendo que Carlos pudiera
soltar a Luna, que seguía mirando enojada y desconfiada a Stella que
sonreía ente toda la situación.

-Bueno, si quieres hablar te estaré esperando, ya sabes dónde.- Me


sonrió de manera coqueta, se dio la vuelta y se fue.

-Es una idiota si cree que vas a ir.- Luna se rio mientras se sentaba
de nuevo en el pasto ya más calmada.

-¿Natalia?.- Carlos y Rena me miraban expectantes ya que no decía


nada.

-Oh no.- La más chica se agarró la cara con las manos negando una y
otra vez.

-Tal vez debería ir, para ver qué es lo que tiene para decir.- Dije a
modo de susurro, pero ya recibiendo respuestas negativas por parte
de la chica que, hacia minutos le estaba gritando a mi ex.

-¿Por qué?, seguro te inventara otra mentira para que caigas de


nuevo.-

El comentario hizo que me sintiera mal. Sí, no era la primera vez que
peleaba con Stella, siempre había celos y toxicidad de su parte desde
que habíamos empezado a “salir” juntas. Y las comillas porque ella
nunca había querido decirles a los demás sobre lo nuestro, solo sus
amigos y los míos estaban al tanto 100% de lo que ocurría en la
relación. Claro que, al vernos juntas en las fiestas y en el colegio, los
demás sacaron sus propias conclusiones y hoy, al correrse la voz de
que hubo metida de cuernos por parte de la pareja no oficial, todos
hablaban de nosotras, éramos el chisme más jugoso de la semana, y
tal vez del mes.

-Hey, está bien, si quieres hablar con ella, ve, pero no tomes ninguna
decisión drástica.- Rena, que no había hablado hasta el momento, me
mostro su apoyo por tercera vez en el día.

-Está bien, en un rato vengo.-


-NO TE ATREVAS A VOLVER CON ELLA NATALIA.- Pude escuchar
la advertencia a lo lejos antes de dirigirme a la biblioteca.

14/12/2022.

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