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Haydn: Padre de la Sinfonía y Cuarteto

Franz Joseph Haydn, compositor austríaco, es considerado el padre de la sinfonía y del cuarteto de cuerda, estableciendo formas musicales que perduraron hasta el siglo XX. Su carrera despegó al ser contratado por los príncipes de Esterházy, donde compuso la mayoría de sus obras, y tuvo un impacto significativo en la música clásica, influyendo en contemporáneos como Mozart y Beethoven. A pesar de no ser apreciado por la generación romántica, su contribución a la música y la instrumentación fue fundamental para el desarrollo de las grandes formas instrumentales.
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Haydn: Padre de la Sinfonía y Cuarteto

Franz Joseph Haydn, compositor austríaco, es considerado el padre de la sinfonía y del cuarteto de cuerda, estableciendo formas musicales que perduraron hasta el siglo XX. Su carrera despegó al ser contratado por los príncipes de Esterházy, donde compuso la mayoría de sus obras, y tuvo un impacto significativo en la música clásica, influyendo en contemporáneos como Mozart y Beethoven. A pesar de no ser apreciado por la generación romántica, su contribución a la música y la instrumentación fue fundamental para el desarrollo de las grandes formas instrumentales.
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FRANZ JOSEPH HAYDN

Compositor austríaco (Rohrau 1732-Viena 1809).

Con Mozart y Beethoven, Haydn es el tercer gran representante del clasicismo vienés. Aunque no
fue apreciado por la generación romántica, que lo consideraba excesivamente ligado a la tradición
anterior, lo cierto es que sin su aportación la obra de los dos primeros, y tras ellos la de Schubert o
Mendelssohn, nunca habría sido lo que fue. Y es que a Haydn, más que a ningún otro, se debe el
definitivo establecimiento de formas como la sonata y de géneros como la sinfonía y el cuarteto de
cuerda, que se mantuvieron vigentes sin apenas modificaciones hasta bien entrado el siglo XX.

Nació en el seno de una familia humilde. Cuando aún no había cumplido los 6 años ya daba
muestras de tener buenas cualidades para la música y fue enviado con un pariente, a Hainburg, para
que le diera una buena educación. Dos años más tarde fue enviado a Viena, donde ingresó en el coro
de la catedral de San Esteban y tuvo oportunidad de perfeccionar sus conocimientos musicales. Allí
permaneció Haydn hasta el cambio de voz, momento en que, tras un breve período como asistente
del compositor Nicola Porpora, pasó a servir como maestro de capilla en la residencia del conde
Morzin, para quien compuso sus primeras sinfonías y divertimentos.

El año 1761 se produciría un giro decisivo en la carrera del joven músico: fue entonces cuando
los príncipes de Esterházy lo tomaron a su servicio. Haydn tenía a su disposición una de las
mejores orquestas de Europa, para la que escribió la mayor parte de sus obras orquestales,
operísticas y religiosas.

El fallecimiento en 1790 del príncipe Nikolaus y la decisión de su sucesor, Paul Anton, de


disolver la orquesta de la corte motivó que Haydn, aun sin abandonar su cargo de maestro de
capilla, instalara su residencia en Viena. Ese año, el músico realizó su primer viaje a Londres, al
que siguió en 1794 un segundo. En la capital británica, además de dar a conocer sus doce últimas
sinfonías, tuvo ocasión de escuchar los oratorios de Haendel, cuya impronta es perceptible en su
propia aproximación al género con La Creación y Las estaciones.

Fallecido Paul Anton ese mismo año de 1794, el nuevo príncipe de Esterházy, Nikolaus, lo
reclamó de nuevo a su servicio, y para él escribió sus seis últimas misas, entre las cuales destacan
las conocidas como Misa Nelson y Misa María Teresa. Los últimos años de su existencia vivió en
Viena, entre el reconocimiento y el respeto de todo el mundo musical.

La aportación de Haydn fue trascendental en un momento en que se asistía a la aparición y


consolidación de las grandes formas instrumentales. Precisamente gracias a él, dos de esas formas
más importantes, la sinfonía y el cuarteto de cuerda, adoptaron el esquema en cuatro movimientos
que hasta el siglo XX las ha caracterizado y definido, con uno primero estructurado según una
forma sonata basada en la exposición y el desarrollo de dos temas melódicos, al que seguían otro
lento en forma de aria, un minueto y un rondó conclusivo.

No es, pues, de extrañar que Haydn haya sido considerado el padre de la sinfonía y del cuarteto
de cuerda: aunque ambas formas existían como tales con anterioridad, por ejemplo entre los
músicos de la llamada Escuela de Mannheim, fue él quien les dio una coherencia y un sentido que
superaban el puro divertimento galante del período anterior. Si trascendental fue su papel en este
sentido, no menor fue el que tuvo en el campo de la instrumentación, donde sus numerosos
hallazgos contribuyeron decisivamente a ampliar las posibilidades técnicas de la orquesta
sinfónica moderna.

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