EL COMPOST
UN CAMBIO DE VIDA
ESTUDIANTE:
SARA ISABELLA TORRES GIL
GRADO:
CUARTO
ESCUELA TALLER DIVERTIARTE FOLCKLORE
CARTAGENA
MARZO 14 DE 202
INTRODUCCIÓN
Cada año en todo el mundo se pierden o desperdician 1.300 millones de toneladas de
alimentos, de acuerdo con el Índice de desperdicio de alimentos del Programa de las
Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
Con el hambre en el mundo en aumento debido a la pandemia de COVID-19, la
necesidad de reducir este despilfarro es cada vez más urgente.
Una décima parte de la población mundial, hasta 811 millones de personas, estaban
desnutridas en 2020, al menos 118 millones más que en 2019, según El estado de la
seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2021, un informe publicado en julio de
2021 por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, el
Programa Mundial de Alimentos, la Organización Mundial de la Salud y otras agencias de
la ONU.
Además de agravar el hambre y la inseguridad alimentaria, la pérdida y el desperdicio de
alimentos contribuyen a las tres crisis planetarias que amenazan nuestro futuro
colectivo: el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación.
Y si bien las pérdidas y el desperdicio ocurren en todo el sistema alimentario, las
personas y los hogares pueden ayudar a enfrentar el desafío. Casi 570 millones de
toneladas de pérdidas y residuos se producen en los hogares, por lo que la acción de los
individuos es fundamental.
Las pautas emitidas por el PNUMA y el Instituto de Estrategias Ambientales Globales
(IGES) muestran que la práctica del compostaje es una de las mejores opciones para
manejar los desechos orgánicos y al mismo tiempo reducir los impactos ambientales.
El compostaje adecuado de los desechos orgánicos que generamos en nuestra vida
diaria (alimentos no comestibles o no utilizados) puede reducir la dependencia de
fertilizantes químicos, ayudar a recuperar la fertilidad del suelo y mejorar la retención de
agua y la llegada de nutrientes a las plantas.
En términos más generales, al reducir el desperdicio, el compostaje también ayuda a
reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que afectan el cambio climático.
La pérdida y el desperdicio de alimentos generan aproximadamente entre 8% y 10% de
las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, mientras que el uso de la tierra
y los recursos hídricos ejercen una presión cada vez mayor sobre la biodiversidad.
“Nuestra relación con la naturaleza no está equilibrada. Los seres humanos estamos
tomando y desechando continuamente, y la naturaleza nos está dando continuamente",
dice Doreen Robinson, jefa de Vida Silvestre del PNUMA.
En cambio, dice, "tenemos que aplicar el pensamiento circular en el que se ha sostenido
la vida y en el que las cosas se reutilizan continuamente".
OBJETIVOS
El objetivo principal de esta práctica es aprender y entender el concepto de
quimioluminiscencia y conocer su proceso para así poder aplicarlo en un futuro a otros
ámbitos tanto de la química como de la bioquímica.
El objetivo principal de esta práctica es aprender y entender el concepto de
quimioluminiscencia y conocer su proceso para así poder aplicarlo en un futuro a otros
ámbitos tanto de la química como de la bioquímica.
El objetivo principal de esta práctica es aprender y entender el concepto de
quimioluminiscencia y conocer su proceso para así poder aplicarlo en un futuro a otros
ámbitos tanto de la química como de la bioquímica.
Enseñar que el compostaje es una técnica de bajo coste consistente en la descomposición
de la materia orgánica a través de microorganismos (bacterias y hongos) con el propósito
de obtener un recurso útil para fertilizar el suelo: el compost.
Sensibilizar a las personas y dar a conocer a las personas que Este abono, también
conocido como humus, se obtiene de los restos orgánicos procedentes de la comida,
alimentos caducados o restos del jardín, como hojas y ramas. Cuenta con una equilibrada
concentración de fósforo, nitrógeno, azufre y bacterias, lo que lo convierte en
un fertilizante excelente.
Lograr elaboración de compost casero para ayudar en el equilibrio natural de la naturaleza.
MATERIALES
1. Desperdicios orgánicos como: Restos de frutas, verduras, cascaras de huevo, etc.
2. Lombrices
3. Un contenedor plástico con tapa
4. Ramas, hojas secas, residuos de café
5. Agua
PROCEDIMIENTO
Paso 1. Preparar el compostador
Primero debemos acumular y conseguir restos de comida como cascaras de comida, de papa,
verduras, frutas etc, si utilizas un tiesto o una caja de plástico, realiza unos agujeritos en la base y
coloca una primera capa de tierra y una segunda de materiales secos como paja, restos de ramas
de poda, serrín, etc. Estas primeras capas secas evitarán que el fondo de tu compostador se pudra
y estropee la mezcla.
Paso 2. Añadir los desechos orgánicos
Algo que hay que tener muy claro y transmitir a las personas de la casa, es que el compostador no
es un cubo de basura, sino un recipiente que luego servirá para enriquecer la tierra de
nuestro huerto urbano o de las plantas de nuestras macetas.
En este contenedor añadiremos por capas diferentes productos o desechos, como peladuras de
verduras y frutas, ramitas y hojas secas de los setos o plantas que hayamos podado, posos de
café, cáscaras de huevo, etc. Los expertos recomiendan que vayamos intercalando capas de
diferentes productos húmedos o verdes y secos, así conseguiremos ese equilibrio óptimo que
necesita un compost casero de calidad.
Paso 3. Regar el compost casero
Nuestro abono orgánico casero necesita cierto grado de humedad para poder ir formándose
ese fertilizante artesanal que enriquecerá nuestros cultivos ecológicos. Así, es necesario que la
reguemos de vez en cuando sin encharcar el contenedor, pero procurando que la humedad
penetre en las diferentes capas que hemos ido añadiendo a nuestra caja de compost.