Análisis Freudiano de los Sueños y Histeria
Análisis Freudiano de los Sueños y Histeria
Desde el sueño manifiesto (Lo que soñamos) para llegar al contenido latente (lo escondido),
Freud plantea el método de asociación libre.
Condensación
Freud da cuenta de la condensación porque el contenido latente del sueño (Lo que aparece a
parEr de las asociaciones del paciente) es tanto más grande que el contenido del sueño en sí,
que el contenido manifiesto.
Cada elemento del sueño varia como una cadena asociaEva que Eene así mismo otras cadenas
asociaEvas que la intersectan, están dos se intersectan en un punto y este punto es
representaEvo de ambas cadenas y, en general, es ese punto el que va a aparecer en el sueño
manifiesto. A esta sobredeterminacion, un solo elemento del sueño manifiesto está
determinado por 2 o más elementos del contenido latente, a lo que va a llamar condensación.
Desplazamiento
Freud dice que aparece a parEr de la censura, que si bien es menor en el sueño, sigue
funcionando para que no nos demos cuenta de que es lo que en realidad estamos soñando.
Freud dice que el contenido del sueño es uno solo, pero está escrito en dos lenguajes disEntos:
el contenido latente y el contenido manifiesto.
Elaboración secundaria
Freud lo separa de los otros 3 porque estos suceden durante la creación del sueño.
Cuando nos despertamos, la censura que había bajado durante el dormir vuelve a subir, vuelve
a su estado normal de vigilia y empieza a retocar ciertas cosas del sueño, hace que nos
olvidemos de ciertas cosas del sueño, es por eso que ni bien nos levantamos recordamos más.
También, cuando queremos contarlo, ciertas cosas que son demasiado incoherentes, ilógicas
para nuestro pensamiento de la vigilia, es modificado de una forma que lo podemos contar y
que sea entendible para nuestro modo consciente, y estas pequeñas modificaciones son las
elaboraciones secundarias de las que habla Freud.
Cuando contamos un sueño nunca contamos lo que realmente soñamos, sino el resultado del
trabajo de la censura de la elaboración secundaria sobre el sueño real.
CASO DORA
1
El grupo familiar de Dora estaba conformado por sus padres y un hermano (año y medio mayor
que ella). La figura dominante era su padre, un hombre muy acEvo, inteligente, Dora lo quería
mucho. La relación con su madre no era buena, la criEcaba duramente. El vínculo con su
hermano se había enfriado estos úlEmos años, ya que el trataba de mantenerse ajeno a los
problemas familiares y cuando tenía que tomar parEdo apoyaba a la madre.
Dora había depositado preferencias por la familia paterna y cuando enferma se idenEfica con la
Ra que falleció. Dora estaba apegada a él con mucha ternura acrecentado por sus
enfermedades. Ella se encontraba en una constante depresión de ánimo y una alteración del
carácter, no estaba bien consigo misma ni con los otros, evitaba el trato social ,alegando faEga
constante y ocupaba su Eempo con estudios y asisEendo a cursos y conferencias para señoras.
En ese momento ella le pide al padre que rompa relación con el Sr K y la Sra K .Dora se siente
desplazada por la Sra K . Cuando el padre de Dora enferma de tuberculosis toda la familia se
traslada a B ,una pequeña ciudad con un clima benigno y seco .El padre mejora pero la familia
se queda aproximadamente 10 años , en ese periodo hicieron gran amistad con el matrimonio
K . La señora K lo había cuidado durante su úlEma grave enfermedad y el padre de Dora
reconocía esta acEtud. El Sr. K se había mostrado muy amable con Dora acompañándola en sus
paseos y haciéndole pequeños regalos. Dora había cuidado cariñosamente a los hijos pequeños
del matrimonio. Padre e hija viajaban a encontrarse con los Sres k y pasaban vacaciones
juntos. Para Dora, el padre había entablado una relación amorosa con la Sra K.
El trato amoroso se produjo cuando el padre enfermo y ella lo cuido y la madre se hallaba lejos
del padre. Cuando Dora estaba mal se le venía la idea de que el padre la había entregado al Sr
K por la tolerancia que este tenía hacia la relación de su padre con la Sra K y detrás de esa
ternura hacia su padre está la furia que le provocaba. El padre lleva a su hija que estaba con
claros síntomas histéricos a realizar un tratamiento psicoterapéuEco con Freud, ya que cuatro
años atrás él se había atendido con Freud por síntomas de parálisis y ligeros trastornos
psíquicos. Los Síntomas de Dora eran jaqueca, disnea –dificultad respiratoria, tos, irritabilidad
histérica y tedio vital. Dora cuidaba a los hijos de la Sr K de una manera maternal .Es
importante esta relación porque Dora quería ocupar el lugar de la Sra K y repite el mismo
mecanismo que uso la insEtutriz con ella y la Sra K para estar cerca de su padre.
Freud define este caso como una histeria, porque se da claramente la inversión de los afectos.
También sosEene que toda persona que en una ocasión favorable a la excitación sexual
desarrolla sensaciones de repugnancia, es un cuadro de histeria, aunque no desarrolle
síntomas somáEcos.
El primer indicio de trauma surgió cuando dos años antes de comenzar el tratamiento, el padre
y Dora pasaron por Viena a visitar a Freud estaban de paso ya que se iban a pasar unos días
con los Sres K , en un lugar de veraneo, el padre se quedaría solo unos días y pensaba dejar a
Dora con sus amigos. Ella le plantea volver con él a Viena; Varios días después le comenta a su
madre que el Sr K le había hecho proposiciones amorosas durante un paseo que habían dieron
a solas. La aventura con K, sus proposiciones amorosas y la acusación de Dora, habrían
consEtuido el trauma psíquico, que sería indispensable para que se genere una enfermedad
histérica, Freud decide ir más allá de esta teoría, ya que el trauma descubierto no explica la
peculiaridad de los síntomas. La tos y la afonía la aquejaban a Dora antes del trauma y las
primeras manifestaciones nerviosas aparecen en su infancia a los 8 años. Sin abandonar la
teoría traumáEca Freud retrocede hasta la infancia de Dora para buscar impresiones,
situaciones que hayan provocado un trauma. Dora le comunica a Freud un incidente anterior
con K mucho más apropiado para haber ejercido sobre ella una acción traumáEca (la escena de
las escaleras).
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Cuando Dora tenía 14 años , el Sr K había arreglado con la Sra K y Dora que pasaran por su
comercio para ver una fiesta religiosa, pero el Sr K hizo que su esposa no fuera y espero solo a
Dora. Tenían que subir una escalera y el Sr K en lugar de subir la escalera con ella, se detuvo a
su lado, la estrecho entre sus brazos y le dio un beso en la boca. Esta situación es la que
provoca en una muchacha virgen una sensación de excitación sexual. Dora sinEó una
repugnancia, se desprendió de los brazos del Sr K y salió corriendo, esto no produjo una
ruptura de amistad con el Sr K pero Dora evito durante algún Eempo estar a solas con él, ella
sosEene haberlo mantenido en secreto hasta su relato en la cura. En esta escena la conducta
de Dora ya es histérica. Los tres síntomas provienen de una misma vivencia y sólo refiriendo
unos a otros estos tres signos se hace posible comprender el origen de la formación de síntoma
De un solo suceso surgen tres síntomas, la repugnancia, la sensación de presión en el busto y la
resistencia de acercarse a individuos abstraídos en un dialogo amoroso. La repugnancia
corresponde al síntoma de la represión de la zona erógena oral. La aproximación del miembro
en erección hubo de tener en consecuencia una transformación análoga del órgano femenino
correspondiente, el clítoris, y la excitación de esta segunda zona erógena quedo transferida por
desplazamiento, sobre la sensación simultánea de presión en el tórax.
Dora senRa en el busto la presión de aquel brazo, a esto Freud lo llama alucinación sensorial.
Freud sosEene que Dora no sinEó solo el abrazo apasionado y el beso en los labios, sino la
presión del miembro erecto contra su cuerpo. Esta sensación repugnante quedo en el recuerdo
reprimida susEtuyéndola por la presión senEda en el tórax. Los padres habían tenido una
insEtutriz con la que Dora se llevaba muy bien hasta que descubrió que estaba enamorada de
su padre. En ese momento sólo pudo verla como una rival y la hizo despedir. Siempre que el
padre estaba en casa la cuidadora era amable con los niños pero no mientras el padre estaba
ausente. Esto hizo pensar a Dora que ella se comportaba del mismo modo con los hijos del
señor K. Aparentemente había cierta atracción además de asco. Es habitual en la histeria el uso
de la enfermedad para llamar la atención. Los ataques de tos con afonía o dolores de estómago
coincidían con la presencia del señor K., lo cual significaba que uElizaba esos males para atraer
su atención. Su enfermedad actual se mostraba tan tendenciosa como la que aquejaba
periódicamente a la señora K e idénEcamente moEvada. Dora perseguía un fin que esperaba
alcanzar por medio de su enfermedad: separar a su padre de aquella mujer.
El «moEvo de la enfermedad» en la histeria es conquistar una ventaja, primaria (ahorrar
rendimiento psíquico para resolver un conflicto, es constante) y secundaria (obtener el favor de
otros, vengarse, etc). Entonces, su intención de lograr la curación no es del todo sincera.
Los dos hombres evitaban extraer de la conducta del otro justamente la consecuencia
incómoda para sus propios anhelos. El señor K. pudo obsequiar a Dora un ramo de flores todos
los días y por todo un año mientras él estaba en el lugar, aprovechar cuanta oportunidad se le
ofreció para hacerle costosos regalos y pasar en su compañía todo su Eempo libre, sin que los
padres de ella discernieran en esta conducta el carácter de un cortejo amoroso.
A Dora le indigno del padre la facilidad con que aceptó la opinión de que la escena junto al lago
había sido una fantasía, aunque el relato de Dora correspondía a la verdad. En cuanto había
comprendido las intenciones de K, no le había dejado conEnuar hablando, le había abofeteado
y había echado a correr. Su conducta hubo de parecer incomprensible, pues debía de haber
deducido ya, el cariño que la muchacha le profesaba.
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corresponde siempre a la figuración de una fantasía sexual. Tomando esta hipótesis como
punto de parEda Freud intenta explicar las razones de la tos y la afonía de Dora. Dora sabe que
su padre es impotente y sospecha, por tanto, que las relaciones con la señora K. incluyen sexo
oral. La atracción inconsciente de Dora por su padre había generado el síntoma de la tos como
fantasía susEtuta del trato sexual con su padre. En esa fantasía ella ocupaba el lugar de la
señora K. lo que significaba que se senRa más atraída por su padre de lo que estaba dispuesta a
reconocer. Además Dora estaba más próxima a su padre que su propia madre. Cuando
apareció la señora K. Dora perdió su posición de privilegio (y no su madre). Freud le explica a
Dora que sus senEmientos hacia su padre son un modo de poner freno a la atracción evidente
que siente por el señor K. En un principio Dora se niega. Freud dice El «No» del paciente tras
exponer los pensamientos reprimidos raEfica la represión y su carácter terminante. Ella
confesó que no podía guardar el odio hacia el señor K. Lo sofocado era el amor por el Sr.K. y la
muchacha había retomado y reforzado su vieja inclinación hacia el padre a fin de no tener que
notar nada en su conciencia de ese primer amor adolescente que se le había vuelto penoso.
Pero tras los pensamientos que la hacían ocuparse de la relación de su padre con la Sra.K. se
escondía, una moción de celos cuyo objeto era esa mujer; una moción que solo podía basarse
en una inclinación hacia el mismo sexo. Según la fantasía en que se basaban sus accesos de tos
también se idenEficaba con la señora K. Se idenEficaba, pues, con las dos mujeres que su
padre había amado. Por lo tanto, se hallaba enamorada de su padre. Ella y la señora K. eran
muy unidas hasta que el padre de Dora ocupó su lugar. Cuando Dora habla de la señora K. y
alaba su “cuerpo deliciosamente blanco” parece más una enamorada que una rival vencida.
Quien había traicionado a Dora era la señora K.
Dora senRa y obraba como una mujer celosa; tal y como hubiera obrado su madre. Pero al
mismo Eempo, según la fantasía en que se basaban sus accesos de tos también se idenEficaba
con la mujer de K. Se idenEficaba con las dos mujeres que su padre había amado. Por lo tanto,
se hallaba enamorada de su padre. Cuando la sujeto denunció la conducta de K, y éste unas
semanas después habló con el padre, este la atacó duramente alegando que leía libros como la
«Fisiología del amor» y no podía exigir respeto de un hombre. La señora k la había traicionado,
pues sólo con ella había hablado del tal libro y sobre temas sexuales. La amnesia Dora en
cuanto a las fuentes de sus conocimientos sexuales señalaba directamente el valor afecEvo de
la acusación y la traición de la amiga. La idea predominante en Dora, la de las relaciones ilícitas
de su padre con la mujer de K estaba desEnada a reprimir su amor, antes consciente, hacia
aquel hombre, sino a encubrir su amor a la mujer de K, más inconsciente aún. Los celos se
hallaban emparejados en lo inconsciente a unos celos de carácter masculino, Rpicas de la vida
amorosa inconsciente de las histéricas.
EL PRIMER SUEÑO
«Hay fuego en casa. Mi padre ha acudido a mi alcoba a despertarme y está de pie al lado de mi
cama. Me visto a toda prisa. Mamá quiere poner aún a salvo el alhajero de sus joyas. Pero papá
protesta: No quiero que por causa de tu alhajero ardamos los chicos y yo. Bajamos corriendo.
Al salir a la calle, despierto.»
Dora lo soñó tres noches en la localidad junto al lago (escena con K) Eran una reacción a aquel
suceso. La primera ocurrencia es que el padre ha tenido una discusión con su madre por que
cierra el comedor por las noches y su hermano queda encerrado. Además el padre había
expresado el temor a un incendio. Un día se despertó de una siesta y vio al señor K parado
junto al sofá. Como en el sueño, a su padre al lado de la cama. Esto le hizo cerrar la puerta con
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llave, pero luego al otro día no encontró más la llave, asegurando que el señor K la había
quitado. De allí se propuso no quedarse en casa de K sin su padre. Su sueño retornaba por
corresponder a un propósito, que subsiste hasta ser realizado: salir de esa casa.
Respecto del alhajero que quería poner a salvo, ella asocia a su madre que es aficionado a las
joyas y tuvieron un conflicto porque ella quería gotas de perla y el le regalo una pulsera.
Además, K le había regalado un alhajero. El alhajero sirve para denomina al genital femenino.
Ella pensó que el señor K andaba tras ella, quiere entrar a su cuarto y su alhajero corre peligro,
y si sucede algo la culpa será de su padre. En el sueño, contrariamente, la salva su padre.
Por otro, si K le regalo un alhajero ella debe regalarle el suyo. En esta serie de ideas se susEtuye
a su mama por la señora K y Dora se halla dispuesta a dar a K lo que su mujer le niega. El sueño
confirma que Dora se esfuerza en despertar de nuevo su anEguo amor a su padre, para
defenderse contra el amor de K. Esto demuestra que ella teme a K, teme la sensación de ceder
a sus deseos. Confirma el amor intenso a K. El deseo que crea el sueño procede de la infancia.
La anRtesis entre agua y fuego Eene suma importancia n el sueño. Su madre quiere poner a
salvo el alhajero para que no arda y en las ideas latentes del sueño se trata de que el alhajero
no se moje. La enuresis nocturna duro en Dora más Eempo del corriente en los niños, al igual
que su hermano. La interpretación del sueño seria “La tentación es más fuerte. Padre
protégeme como cuando era niña para evitar que moje mi cama”
Días después Dora comenta que noto el olor a humo al despertar (concuerda con el fuego) e
indicaba que el sueño tenía relación con Freud. Además, cuando K tuvo su declaración con
Dora acababa de fumar un cigarro. Era la idea más reprimida del sueño, la tentación de ceder a
los deseos de K: el deseo de recibir un beso, que si es hecha por un fumador sabe siempre a
humo.
Dora sabia de la enfermedad de su padre tras escucharlo de una Ra y suponía que le había
trasmiEdo hereditariamente su enfermedad. Las idea acusadoras avanzaban desde lo
inconsciente. Dora se idenEficó a la madre en ciertos síntomas (dolores en el bajo vientre y
flujo blanco). Detrás de esas ideas acusadoras, se ocultaba una acusación hacia la propia
persona, pues el flujo blanco era un indicio de masturbación. Dora lo negó pero días después
una acción la delato. Llevo del antebrazo un bolsillo de piel con el que empezó a juguetear
mientras hablaba, abriéndolo y cerrándolo. Era un acto sintomáEco ejecutado
inconscientemente. El bolsillo bivalvo era una representación del genital femenino y su acto de
jugar era la exteriorización mímica de la masturbación. Los síntomas histéricos aparecen en los
periodos de absEnencia, pues representa una susEtución de la saEsfacción masturbadora que
lo inconsciente demanda mientras no surge otra saEsfacción más normal. La curación de la
histeria depende del matrimonio y del comercio sexual, si la saEsfacción cesa en el
matrimonio, la libido busca devuelta su anEguo curso y afloran los síntomas histéricos.
La disnea y el asma nerviosa provienen de escuchar los ruidos producidos por una pareja
adulta en el coito. El flujo blanco (catarro) es una exteriorización, en el síntoma de la tos, a
toda la serie de ideas sobre la culpabilidad del padre en la causa de su enfermedad.
Este grupo de síntomas es adecuado para representar las relaciones con el señor K, lamentar
su ausencia y expresar el deseo de ser una mejor esposa que la suya. El beso de K le dio una
sensación de asco (la insEtutriz había adverEdo que los hombres eran inconstantes y falsos y
que todos los hombres eran como su padre) Verse aquejada de un flujo repulsivo es una nueva
moEvación del asco experimentado en el abrazo. La repugnancia transferida al contacto del
hombre sería una repugnancia proyectada y referida al flujo blanco de Dora.
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El sueño pasado a lo consiente seria: Tengo que salir de esta casa en la cual corre peligro mi
virginidad. ParEré con mi padre y mañana mientras me visto, tomare mis precauciones para
que nadie me sorprenda. En su corriente opuesta, otra seria de ideas fueron reprimidas: la
tentación de entregarse a K por agradecimiento al amor que le había demostrado y evoca el
recuerdo del único beso que había recibido. Pero un sueño es la realización de un
cumplimiento de deseo (no de un propósito) procedente de la vida infanEl. El sueño reanima
una inclinación infanEl hacia su padre, para protegerla de K. El padre es responsable por
entregarla para lograr sus propios intereses amorosos. El deseo infanEl inconsciente de
reemplazar a K por el padre es el que proporciona la energía productora del sueño. Este deseo
aporta al recuerdo un material infanEl que integra ínEmas relaciones con la represión de dicha
tentación Si Dora se siente incapaz de ceder a su amor a K, tal resolución se enlaza a su
prematura acEvidad sexual y a las consecuencias de la misma, la enuresis, el catarro genital y
las náuseas. El sueño transforma el propósito inconsciente de refugiarse al amparo del padre,
en una situación que muestra cumplido el deseo de que el padre la salve del peligro. Para
conseguirlo así Eene haber una idea contraria: la de que el padre es quien la ha expuesto a
aquel peligro. El impulso hosEl contra el padre (deseo de venganza) en este punto reprimido,
consEtuye uno de los motores del segundo sueño. La idea de mojar determina el resto del
sueño. La antesis mojar-agua puede ser arder-fuego. El concepto mojado pertenece al de la
anuresis nocturna, al de la tentación sexual, reprimida detrás de aquel contenido del sueño.
(En el comercio sexual queda mojada la mujer y el hombre le dan algo líquido en forma de
gotas) Mojado y gotas inician otras asociaciones, el de catarro genital. Mojado equivale a
contaminado. El recuerdo se halla en las gotas de perlas, y aparecen como adorno (limpio) lo
contrario a contaminado.
El joyero es lo que K le regalo a Dora. El joyera de la madre susEtuye la mención de los celos
infanEles, de las gotas, y de la humedad sexual y de la contaminación por el flujo; y por otro
lado, la de las ideas actuales de tentación que impulsan a Dora a corresponder al amor de su
pretendiente y pintan la situación sexual deseada y temida.
EL SEGUNDO SUEÑO
Voy paseando por una ciudad desconocida y veo calles y plazas totalmente nuevas para mí.
Encuentra una carta de su madre diciéndole que su padre ha muerto. Va a la estación y
pregunta unas cien veces: ¿Dónde está la estación? Me contestan siempre lo mismo: Cinco
minutos. Veo entonces ante mí un bosque muy espeso. Penetro en él y encuentro a un hombre
al que dirijo de nuevo la misma pregunta. Me dice: Todavía dos horas y media. Se ofrece a
acompañarme. Rehúso y conEnúo andando sola. Veo ante mí la estación pero no consigo llegar
a ella y experimento una angusEa (paralizadora). Luego me encuentro ya en mi casa. En el
intervalo debo de haber viajado en tren, pero no tengo la menor idea de ello. Entro en la
portería y pregunto cuál es nuestro piso. La criada me abre la puerta y me contesta: Su madre y
los demás están ya en el cementerio.
El hecho de denunciar a sus padres lo sucedido en la escena del lago parecía consEtuir un acto
anormal, provocado ya por un deseo patológico de venganza. «Va paseando por una ciudad
desconocida y ve calles y plazas. En una plaza ve un monumento». En Navidad había recibido
un álbum con vistas de un balneario y el mismo día del sueño lo había sacado de una caja en
que guardaba estampas y fotogramas, para enseñárselo a unos parientes suyos. Había
preguntado a su madre: ¿Dónde está la caja?. Una de las vistas que el álbum era una plaza en
cuyo centro se alzaba un monumento. El álbum era regalo de un joven ingeniero al que había
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conocido. Este ingeniero, aprovechaba toda ocasión de demostrar su intención de pedirla en
matrimonio en cuanto su situación se lo permiEese. El acto de vagar por una ciudad
desconocida aparecía superdeterminado. Dora fue sola a la Galería pictórica recorriendo las
salas. Ante la Madonna SixEna permaneció admirándola dos horas. Estas asociaciones son el
material productor del sueño.
También el tema de la Madona, de la madre virgen. En esta parte del sueño Dora se idenEfica
con un hombre joven. Vaga por un país extranjero, se esfuerza en alcanzar un fin, pero hay algo
que le deEene, precisa tener paciencia y esperar. Si Dora pensaba aquí en el ingeniero, el fin
perseguido en su sueño hubiera debido ser la posesión de una mujer, la posesión de su propia
persona. Pero en lugar de esto era una estación. Al susEtuir la estación por una caja en el
simbolismo onírico caja y mujer son ya conceptos próximos.
«Pregunta unas cien veces…» La noche misma de su sueño, su padre le había pedido, al
reErarse a dormir, que le trajese la botella de coñac. Dora pidió la llave del aparador a su
madre, pero ésta se hallaba tan abstraída, que no oyó «¿Quieres decirme dónde está la llave
del aparador? Te lo he preguntado ya cien veces». La pregunta «¿Dónde está la llave?», es la
contraparEda masculina de la otra interrogación: «¿Dónde está la caja?». Son interrogaciones
referentes a los genitales. Aquella misma noche un pariente había brindado por el padre,
expresando su deseo de que gozara de salud: Dora había adivinado las tristes al ver la cara de
su padre. Con esto se llega al contenido de la carta que aparece en el sueño y según la cual
Dora había abandonado el hogar familiar y su padre había muerto.
La fachada del sueño es a una fantasía de venganza contra el padre (2). Las ideas compasivas
del día anterior armonizarían muy bien con esto. Tal fantasía sería: ella abandonaría a sus
padres, marchándose al extranjero, y su padre se moriría de pena, quedando así vengada ella.
Comprendía muy bien lo que ahora le faltaba al padre hasta el punto de que le fuera imposible
conciliar el sueño sin beber coñac.
Dora se imponía a buscar la procedencia de las palabras «si ¿quieres?», ya que reconoció la
frase como una cita de la carta que la señora K le había escrito invitándola a pasar con ellos
una temporada. El hecho de que la fantasía de desfloración aparezca representada desde el
punto de vista masculino (idenEficación con el enamorado residente en el extranjero)
pertenece al más profundo y secreto círculo de ideas, al del amor homosexual hacia la señora
K. En este sueño encuentran también su cumplimiento impulsos sádicos y crueles.
Los conceptos de estación (Bahnhof) y cementerio (Friedhof) eran análogos a símbolos de los
genitales femeninos y esta singularidad había orientado la atención a la palabra
«Vorhof» (vesRbulo), empleada para designar una determinada región de los genitales de la
mujer. La nueva asociación relaEva a las «ninfas» en el fondo de un «espeso bosque» confirma
la geograma simbólica sexual. «Ninfas» designa a los pequeños labios del genital femenino
situados al fondo del «espeso bosque» del vello sexual. Se ocultaba una fantasía de
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desfloración, y la dificultad de andar y la angusEa senEda en el sueño aluden a la virginidad, La
Madonna.
«Voy tranquilamente a mi cuarto y me pongo a leer un libro muy voluminoso que encuentro
encima de mi escritorio». Como el padre había muerto y los demás habían ido al cementerio.
Muerto el padre Dora podía leer y amar con plena libertad.
«Me veo subiendo la escalera». Después de la apendiciEs se le había hecho dimcil andar y la
había llevado a evitar en lo posible las escaleras. Era un verdadero síntoma histérico. La
dificultad para avanzar una pierna, debía armonizaba con la significación secreta, sexual, del
cuadro patológico. El ataque de apendiciEs sucedió 9 meses después de la escena junto al lago.
La supuesta apendiciEs había realizado la fantasía de un parto. El amor con K no termino en
aquella escena y conEnúa vivo contra su opinión, aunque no tenga usted conciencia de ello.
Dora inicio la sesión diciendo que es la úlEma vez que venía aquí. No quiero esperar por más
Eempo la curación. Hace 15 días había tomado la resolución, como si fuera el despido de una
criada o insEtutriz.
Antes de la escena del lago, una insEtutriz de K contó que la estuvo seduciéndola asegurándole
que su mujer no era nada para él. Las mismas palabras que acababa de pronunciar en su
declaración a usted cuando Dora lo abofetearon. La insEtutriz cedió a sus deseos pero dejó de
ocuparse de ella y al verse abandonada abandono el lugar. La bofeteada de Dora ante la
declaración de amor no fue la indignación provocada por tales proposiciones sino un impulso
de celosa venganza. Cuando K le dijo que su mujer no era nada para él, despertaron en Dora
nuevos impulsos. Dora pensó Este hombre me trata como una insEtutriz y es una ofensa a su
orgullo, sumada a sus celos y a los restantes moEvos conscientes, colmó las medidas. S
La carta de su sueño, autorizándola a usted para retornar a su casa, es la contraparEda de la
carta en que los padres de la insEtutriz prohibían a ésta presentarse ante ellos.
EPÍLOGO
El retraso de la curación Eene su causa en la propia persona del médico. Las transferencias son
reediciones de los impulsos y fantasías que han de ser despertados y hechos conscientes
durante el desarrollo del análisis y que entrañan como singularidad caracterísEca de su
especie, la susEtución de una persona anterior por la persona del médico. Son pues, simples
reproducciones o reediciones invariadas. La transferencia es un factor imprescindible y
necesario, no hay forma de eludirla. El tratamiento psicoanalíEco no crea la transferencia se
limita a descubrirla como descubre otras cosas ocultas de la vida psíquica. En la tarea
psicoanalíEca se despiertan todos los impulsos no solo los amigables y de amor, también los
hosEles y se uElizan para hacer consciente estos impulsos para los fines del análisis .La
transferencia es el mayor obstáculo y al mismo Eempo es motor cuando podemos adivinarla y
decírselo al paciente. En este caso Freud no consiguió adueñarse a Eempo de la transferencia
por ese moEvo Dora abandona el tratamiento.
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Cuando luego llegó el primer sueño de Dora se proponía abandonar la cura, como antes la casa
de K, Freud tendría que haberse dado cuenta de la advertencia que el sueño encerraba y haber
dicho a la paciente: «Ahora ha realzado usted una transferencia de K… a mi persona. ¿Ha
adverEdo usted algo que la lleve a deducir que yo abrigo hacia usted malas intenciones
análogas a las de K? Esto hubiera orientado su atención hacia la solución de esta transferencia
y procurado al análisis el acceso a nuevo material mnémico.
La espera del sueño, que se refería al joven ingeniero residente en Alemania y procedía de su
propia espera hasta que el señor K… pudiera matrimoniarla, se había ya exteriorizado algunos
días antes en la transferencia: la cura se le hacía demasiado larga; no tendría paciencia para
esperar tanto Eempo. El acto de rechazar la compañía ofrecida, prefiriendo conEnuar sola su
camino refiere a: «Puesto que todos los hombres son tan asquerosos prefiero no casarme. Tal
es mi venganza».
Cinco trimestres después del tratamiento, Freud tuvo noEcias del estado de Dora y del
resultado de la cura. El 1º de abril, apareció en el consultorio para terminar de relatarle su
historia y solicitar de nuevo su ayuda. Pero su expresión delataba claramente la insinceridad de
su demanda de auxilio (había pasado más de un mes muy trastornada). En mayo del año
anterior murió uno de los hijos del matrimonio K. Dora los visitó a los K y se reconcilió con
ellos, se vengó de ellos y llevó todo el asunto a un desenlace saEsfactorio para ella. A la mujer
le dijo que estaba perfectamente al tanto de sus relaciones ilícitas con su padre, sin que la
interesada se atreviese a protestar. Obligó al marido a confesar la verdad de la escena junto al
lago y se lo comunicó así a su padre, quedando jusEficada ante él. Después de esto, no volvió a
reanudar sus relaciones con el matrimonio.
Meses después padeció por seis semanas un ataque de afonía. La causa fue el susto por
presenciar un atropello del Sr. K sin sufrir lesión. Dora acudía a Freud por causa de una
neuralgia facial que padecía desde 15 días (hacia 15 días había leído en los periódicos una
noEcia sobre Freud). Correspondía a un autocasEgo, al remordimiento por la bofeteada
propinada a K y por la transferencia sobre Freud de los senEmientos de venganza extraídos de
aquella situación.
Varios años después Dora se casó con el ingeniero. Del mismo modo que el primer sueño
significaba el desligamiento del hombre amado y el retorno al padre, o sea la huída de la vida y
el refugio en la enfermedad, este segundo sueño anunciaba que Dora se desligaría de su padre,
ganada de nuevo para la vida.
LA REPRESION
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La represión es el desEno que encuentra una moción pulsional al chocar con resistencias que
quieren hacerla inoperante, es la renuncia a la saEsfacción pulsional, es una respuesta del
aparato psíquico entre la fuga y el juicio adverso o condenatorio.
Si se tratase del efecto de un esRmulo exterior la huida sería el medio apropiado. En el caso de
la pulsión, de nada vale la huida, pues el yo no puede escapar de sí mismo.
Una moción pulsional se reprime debido a que la meta pulsional causa displacer en lugar de
placer. El moEvo, la razón, de la represión esta puesto en el displacer causado al sistema Cc o
Prcc. siendo saEsfacción para un sistema Icc. Tenemos, así, que la condición para la represión
es que el moEvo de displacer cobre un poder mayor que el placer de la saEsfacción. Su esencia
consiste en rechazar algo (la necesidad pulsional) de la conciencia y mantenerlo alejado de ella.
Si la pulsión es una fuerza constante tengo que oponerle una fuerza también constante para
rechazarla y mantenerla alejada, por lo que represión e inconsciente son correlaEvos, no se
puede pensar uno sin el otro. Debemos suponer un aparato de dimensiones de sistemas, o
lugares (topos).
La represión primaria es solidaria con el Cc porque funda el Icc. Sin represión primaria no hay
humanidad (tótem y tabú, incesto, banquete totémico, etc).
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poco más o un poco menos de desfiguración cambia radicalmente el resultado) y móvil (la
primordial es fija, la ppte. dicha es móvil.). Necesita un gasto de fuerza constante, lo reprimido
ejerce una presión conEnua sobre lo consciente que debe ser contrarrestada; la movilidad de
la represión disminuye en el sueño facilitando su formación, al despertar, las invesEduras de
represión recogidas se emiten de nuevo.
Las dos úlEmas posibilidades nos ponen frente a la tarea de discernir como un nuevo desEno
de pulsión la transposición de las energías psíquicas de las pulsiones en afectos y, muy
parEcularmente, en angusEa. (Ver mecanismo del proceso represivo)
LO INCONSCIENTE
Introducción
Lo reprimido es una parte de lo Incc ¿De qué modo podemos llegar a conocer lo Incc? Se
requiere que el analizado venza ciertas resistencias, las mismas que en su momento
convirEeron a eso en reprimido por rechazo de los Cc.
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sanos y enfermos aparecen a menudo actos psíquicos cuta explicación presupone otros actos
de los que la Cc no es tesEgo.
En cualquier momento dado, la Cc abarca solo un contenido exiguo, por tanto, la mayor parte
de lo que llamamos conocimiento Cc Eene que encontrarse en cada caso y por los periodos
más prolongados, en un estado de latencia, es decir es una estado de Inconsciencia psíquica.
Sale al paso una objeción: estos recuerdos latentes ya no deberían calificarse más de psíquicos,
sino que corresponderían a los restos de procesos somáEcos de los cuales lo psíquico puede
brotar de nuevo. Es fácil replicar que, al contrario, el recuerdo latente es indudablemente el
saldo de un estado psíquico. Esa objeción descansa en la igualación entre lo Cc y lo anímico.
Es más fácil conocer estos fenómenos Incc en otros que en nosotros mismos. Esto Eene que
ver con que lo Incc reprimido ha sufrido un rechazo y desalojo por parte de la Cc.
Al análisis apunta que los diversos procesos anímicos latentes gozan de un alto grado de
independencia recíproca, como si no tuvieran conexión alguna entre si y nada supieran uno de
otros. Debemos estar preparados, por consiguiente, a admiEr en nosotros no solo la Cc
segunda, sino una tercera, y quizás una serie inacabable de estados de Cc desconocidos para
nosotros todos ellos y que se ignoran entre sí.
Por la invesEgación analíEca, llegamos a saber que una parte de estos procesos latentes
poseen caracteres y peculiaridades que nos parecen extraños y aun increíbles y contrarían las
propiedades de la Cc que nos son familiares.
Dentro del psicoanálisis no nos queda, más que declarar que los procesos anímicos son en sí
incc y comparar su percepción por la Cc con la percepción del mundo exterior por los órganos
sensoriales.
El psicoanálisis nos advierte que no hemos de susEtuir el proceso psíquico Incc, que es el
objeto de la Cc, por la percepción que esta hace de él.
Lo Incc abarca por un lado actos que son apenas latentes, incc por algún Eempo, pero en lo
demás en nada se diferencian de los cc, y por otro lado, procesos como los reprimidos, que si
devinieran Cc, contrastarían de la manera más llamaEva con los otros procesos Cc.
Como resultado del psicoanálisis un acto psíquico en general atraviesa por dos fases de estado,
entre las cuales opera como un selector una suerte de examen (censura). En la primera fase Él
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es el Incc y pertenece al sistema Incc. Si a raíz del examen es rechazado por la censura, se le
deniega el paso a la segunda fase; entonces se llama Reprimido y Eene que permanecer Incc.
Pero si sale airoso de este examen entra a la segunda fase y pasa a pertenecer al segundo
sistema que llamaremos el sistema Cc. No es aun Cc, sino suscepEble de Cc. Puede ser objeto
de ella, sin una parEcular resistencia toda vez que se reúnan ciertas condiciones. En atención a
esta suscepEbilidad de Cc llamamos al sistema Cc también “Preconciente” si se llegara a
averiguar que a su vez el devenir Cc de lo Prcc es codeterminado por una cierta censura,
deberíamos aislar entre sí, los sistemas Prcc y cc. Basta con establecer que el sistema Prcc
parEcipa de las propiedades del sistema Cc y que la censura rigurosa está en el paso del Incc al
Prcc.
Si queremos tomar en serio una tópica de los actos anímicos, tenemos que formular 2
hipótesis, una tópica ¿Se trata de dos representaciones en diferentes lugares y una debe
transponerse, ser transcripta en otra para que la Cc se apropie de ella? Y una funcional ¿Se
tratara de una sola inscripción funcionando según reglas diferentes si está someEda al proceso
primario o secundario?
Nuestra tópica psíquica nada que ver con la anatomía, se refiere a regiones del aparato
psíquico, situadas dentro del cuepo, y no a localidades anatómicas.
SenGmientos Incc
La oposición entre Cc e Incc carece de toda perEnencia respecto de la pulsión. Una pulsión
nunca puede pasar a ser objeto de la Cc, solo puede serlo la representación que es su
representante.
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Si la pulsión no se adhiriera a una representación ni saliera a la luz como un estado afecEvo,
nada podríamos saber de ella.
Puede ocurrir que una moción de afecto o de senEmiento sea percibida, pero erradamente.
Porque la represión de su representante genuino fue compelida a enlazarse con otra
representación y asi la Cc la Eene por exteorización de esta úlEma. Cuando restauramos la
concatenación correcta, llamamos Incc a la moción afecEva originaria, aunque su afecto nunca
lo fue, pues solo su representación debió pagar tributo a la represión.
Los desEnos del factor cualitaEvo de la moción pulsional que son consecuencia de la represión
pueden ser tres: El afecto persiste como tal, o es mudado en un monto de afecto
cualitaEvamente diverso (en parEcular en angusEa) o es sofocado, es decir se estorba por
completo su desarrollo.
La diferencia estriba en que las representaciones son invesEduras, mientras que los afectos y
senEmientos correspondes a procesos de descarga cuyas exteriorizaciones úlEmas se perciben
como sensaciones.
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La representación reprimida sigue teniendo capacidad de acción dentro del Incc; por lo que
debe haber conservado su invesEdura. Entonces la represión solo puede consisEr en que a la
representación se le sustraiga la invesEdura Cc que pertenece al sistema Prcc. La
representación queda desinvesEda o recibe invesEdura Incc o conserva la invesEdura Incc que
ya tenía. Hay sustracción de la invesEdura Prcc o conservación de la invesEdura Incc o
susEtución de la invesEdura Prcc por una Incc. Notemos que el paso desde el sistema Incc a
uno conEguo no acontece mediante una transcripción nueva, sino mediante un cambio de
estado, una mudanza en la invesEdura.
Aquí necesitamos de otro proceso que el primer caso mantenga la represión y en el segundo
cuide de su producción y de su permanencia.
La invesEdura Prcc fugada se volcó a una representación susEtuEva que a su vez, por una parte
se entramo por vía asociaEva con la representación rechazada y por la otra, se sustrajo de la
represión por su distanciamiento respecto de aquella (susEtuto por desplazamiento) y permiEó
una racionalización del desarrollo de angusEa todavía no inhibible. La representación
susEtuEva juega ahora para el sistema Cc el papel de una contrainvesEdura, en efecto, lo
asegura contra la emergencia en la Cc de la representación reprimida. Por otra parte, es el
lugar de donde arranca el desprendimiento de afecto, ahora no inhibe y en mayor medida, al
menos se comporta como si fuera ese lugar de arranque.
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La tercera fase repite el trabajo de la segunda. El sistema Cc se protege contra la acEvación de
la representación susEtuEva mediante la contra-invesEdura de su entorno. De ese modo
encuentra su prosecución la formación susEtuEva por desplazamiento.
En general, los intentos de huida frente a las exigencias pulsionales son infructuosos y el
resultado de la huida fóbica sigue siendo, a pesar de todo, insaEsfactorio.
El núcleo del Incc consiste en agencias representantes de pulsión que quieren descargar su
invesEdura, por tanto en mociones de deseo. Estas mociones pulsionales estas coordinadas
entre sí, subsisten unas junto a las otras sin influirse y no se contradicen entre ellas. Cuando
son acEvadas al mismo Eempo dos mociones de deseo cuyas metas no podrían menos que
parecernos inconciliables, ellas no se quitan nada ni se cancelan recíprocamente, sino que
concluyen en la formación de una meta intermedia, de un compromiso.
Dentro de este sistema no existe negación, no existe duda, ni grado alguno de certeza. Todo
esto es introducido solo por el trabajo de la censura entre Incc y Prcc.
Por el proceso de desplazamiento, una representación puede entregar a otra todo el monto de
su invesEdura y por el de condensación, puede tomar sobre si, la invesEdura integra de muchas
otras. Estos son dos procesos del proceso primario. Dentro del sistema Prcc rige el secundario.
Los procesos del sistema Incc son atemporales, no están ordenados con arreglo al Eempo.
Están someEdos al principio de placer, su desEno no solo depende de la fuerza que poseen y
de que se cumplan los requisitos de la regulación de placer – displacer.
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Seria erróneo imaginarse que el Icc permanece en reposo mientras todo le trabajo psíquico es
efectuado por el Prcc. El Incc es algo vivo, suscepEble de desarrollo y manEene con el Prcc una
seria de relaciones, entra ellas, la de cooperación. El Incc se conEnúa en los llamados retoños,
influye de conEnuo sobre el Prcc y a su vez está someEdo a influencias por parte de este.
Entre los retoños de las mociones pulsionales Incc, hay algunos que reúnen dentro de sí, las
notas contrapuestas. Por una parte presentan una la organización, y por la otra son Incc. Por lo
tanto pertenecen al sistema Prcc, pero de hecho al Incc.
A todo esto se lo presenta como lo Prcc. Un sector muy grande de este Prcc proviene de lo
Incc, Eene que el carácter de sus retoños y sucumbe a una censura antes que pueda devenir
Cc. Otro sector del Precc es suscepEble de Cc sin censura. Esto nos lleva a contradecir un
supuesto anterior. Antes situamos la censura entre el Incc y el Prcc, ahora nos es sugerida entre
el Prcc y la Cc. Vamos a suponer que una nueva censura corresponde a todo paso de un
sistema al que le sigue, queda desechado con relación e ellos el supuesto de una renovaciones
conEnuada de transcripciones.
Por lo tanto, ni con los sistemas ni con la represión manEene la Cc un vínculo simple. La verdad
es que no solo lo reprimido psíquicamente permanece ajeno a la Cc, también una parte de las
mociones que gobiernan nuestro yo.
Notamos que retoños del Incc devienen Cc como formaciones susEtuEvas y como síntomas,
por lo regular tras grandes desfiguraciones respecto de los Incc.
Lo Incc es rechazado por la censura en la frontera de lo Prcc, sus retoños pueden sortear esa
censura, organizarse en un nivel más alto, crecer dentro del Prcc hasta una cierta intensidad de
invesEdura pero después, cuando la han rebasado y quieren imponerse a la Cc, puede ser
individualizados como retoños del Incc y reprimidos otra vez en la nueva frontera del censura
situada entre el Prcc y Cc, así la primera censura funciona contra el Incc mismo, la segunda
contra los retoños Prcc de él.
La censura entre Precc y Cc nos advierte que el devenir Cc, no es un mero acto de percepción,
sino que puede tratarse de una sobreinvesEdura.
En las raíces de la acEvidad pulsional los sistemas se comunican entre sí de manera más
amplia. Una parte de los procesos ahí excitados paran por el Incc como una etapa preparatoria
y en la Cc alcanzan la conformación psíquica más alta. Otra parte es retenida como Incc. Pero el
Incc es alcanzado también por las vivencias que provienen de la percepción exterior.
El contenido del sistema Prcc proviene en una parte, de la vida pulsional y en la otra de la
percepción.
Una cooperación entre una moción Prcc y un Cc, aun reprimida, puede producirse cuando, la
moción Incc pueda operar en el mismo senEdo que una de las aspiraciones dominantes. La
represión queda cancelada para este caso y la acEvidad reprimida se admite como refuerzo de
la que está en la intensidad del yo, sin que en los demás se modifique para nada su represión.
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Una división tajante y definiEva del contenido de los dos sistemas no se establece, hasta la
pubertad.
El discernimiento de lo Incc
En la esquizofrenia se observa una seria de alteraciones del lenguaje, las frases sufren una
desorganización sintácEca que las incompresibles para nosotros.
Las palabras son someEdas al mismo proceso que desde los pensamientos oníricos latentes
crea las imágenes del sueño y por desplazamiento se transfieren unas a otras sus invesEduras
completamente.
El sistema Prcc nace cuando la representación cosa es sobreinvesEda por el enlace con la
representación palabra que le corresponde]
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