EL CLAROSCURO
Cualquier forma representada sólo por su contorno se
visualiza sin volumen, es decir, plana, pero si lo que
pretendemos es crear sensación de volumen en el
dibujo, tendremos que recurrir al empleo del claroscuro.
El claroscuro es el juego de luces y sombras presente en
cualquier representación gráfica. Su principal función es
la de modelar las figuras creando la ilusión de
tridimensionalidad que le falta al soporte plano. Existen
distintas maneras de llevar a cabo el claroscuro de las
cuales las principales son:
Sombreado lineal: Crear un valor oscuro (sombras) con
la aplicación de líneas paralelas. Cuanto más juntas estén
las líneas, más uniforme será la sombra resultante.
Tramado cruzado: Crear sombras a través de una serie
de líneas cruzadas. Las líneas se entrecruzan entre ellas
en varios ángulos. Las líneas pueden ser rectas,
garabatos o circulares.
Difuminado: Crear sombras extendiendo la mancha. Se hace presionando y difuminando el grafito
aplicado con un difumino, un paño, o los dedos.
Punteado: Crear sombras a través de una serie de puntos. Acumular más puntos juntos resulta en un
sombreado más oscuro.
¿Cómo se lleva a cabo el claroscuro?. He aquí el camino a seguir.
1. Elegir los materiales que vayas a utilizar. Los lápices se clasifican en distintos grados de
dureza y suavidad. Esto viene marcado en los lápices con una "B" o una "H". La "B" indica que
el lápiz es de grafito blando, y sus graduaciones pueden ser de 8B, 6B, 4B y 2B, siendo 8B la
más suave. La "H" hace referencia a un lápiz más duro, siendo "8H" la graduación más dura y
"2H" la menos dura.
2. Haz un dibujo lineal de tu objeto. Lleva a cabo el encaje del dibujo tal y como estudiamos
anteriormente, y añade algunas líneas nuevas para mejorar la definición del objeto.
3. Estudia las luces y sombras en el objeto. Las
sombras que dibujes se extenderán en dirección
opuesta a la fuente de luz; las partes más brillantes
(claras) serán las que estén más cerca de la luz, las
más oscuras las que estén más lejos.
Presta especial atención a los reflejos y destellos,
ya que suelen ser las partes más brillantes de tu
objeto principal. Marca estas zonas en tu dibujo.
Tu fuente de luz es la que crea las sombras que
tendrás que rellenar. Estas le dan realismo a un
dibujo, así que no olvides dibujar los distintos
tonos tanto de estas zonas como de las más brillantes.
4. Haz una escala de valores. Aquí los valores corresponderán a las partes claras y oscuras de tu
dibujo. La escala te ayudará a determinar las distintas profundidades del dibujo. Para que la
escala sea completa, estos valores deben ir desde el blanco hasta el negro, pasando por
diversos tonos de grises. No obstante, la mayoría de los objetos solo requieren de 5 valores
contiguos en la escala
5. Escoge un método de sombreado. Dependiendo del objeto pintado, la fuente de luz y la
textura que quieres darle a tu dibujo, dispones de varios métodos para realizar el sombreado.
6. Crea un sombreado preliminar de tu dibujo. Dado que aún te encuentras en la fase de
"edición" del dibujo, no uses todavía el tono de lápiz más oscuro; así podrás borrar o cambiar
de sitio los puntos claros y oscuros. En otras palabras, presiona ligeramente con el lápiz y
rellena las sombras muy suavemente. Deja las partes más brillantes en blanco. Si es necesario,
usa un borrador para limpiar los brillos y reflejos más claros. Compara el objeto real con tu
dibujo constantemente. Asegúrate de que las sombras y los reflejos más importantes estén en
los lugares adecuados.
7. Agrega más capas de sombreado. Ve oscureciendo las sombras poco a poco, agregando
capas ligeras sucesivamente. El contraste entre las áreas más claras y oscuras debe definirse
cada vez más. Guíate por tu escala de valores. Te ayudará a mantener consistencia a lo largo
del proceso del dibujo. Los contornos del dibujo deberían ir desapareciendo poco a poco
conforme avances con el sombreado.
8. Difumina las áreas sombreadas para mezclarlas unas con otras. Los mejores resultados se
obtienen usando un difumino. Así se suavizan los bordes toscos y se obtiene un sombreado
más gradual y realista. Usa el difumino como si fuera un lápiz. Presiona ligeramente al
principio, hasta que determines cuál es el grado apropiado.
9. Usa un borrador para rectificar el brillo en las zonas que se hayan difuminado
accidentalmente. Por ejemplo, alrededor de los contornos de los objetos o en las zonas que
reciben la luz directamente.