Cefalosporinas: Historia y Clasificación
Cefalosporinas: Historia y Clasificación
Historia y fuentes.
Los filtrados “en bruto” del cultivo de dicho hongo inhibieron la proliferación in vitro de S.
aureus y curaron infecciones estafilocócicas y fiebre tifoidea en el ser humano.
Los líquidos de cultivo en que proliferó el hongo de Cerdeña contuvieron tres antibióticos
diferentes que fueron llamados cefalosporinas P, N y C. Después de aislar al núcleo activo de
la cefalosporina C, el ácido 7-aminocefalosporánico, y con adición de cadenas laterales, fue
posible producir compuestos semisintéticos con acción antibacteriana mucho mayor que la
de la sustancia original.
Propiedades químicas.
Los compuestos del ácido son relativamente estables en un medio ácido diluido y
fuertemente resistentes a la penicilinasa, independientemente de la naturaleza de sus
cadenas laterales y su afi nidad por la enzimau. La cefalosporina C puede ser hidrolizada por
ácido hasta generar el ácido 7-aminocefalosporánico. El compuesto mencionado ha sido
mo difi cado por la adición de cadenas laterales distintas para crear toda una familia de
antibióticos cefalosporínicos. Al parecer, las modifi caciones de la posición 7 del anillo
lactámico β conllevan alteraciones en la ac tividad antibacteriana; y las sustituciones en la
posición 3 del anillo dihidrotiazínico conllevan cambios metabólicos y farmacocinéticos de
las sustancias. Las cefamicinas son semejantes a las cefalosporinas pero poseen un grupo
metoxi en posición 7 del anillo lactámico β en el núcleo del ácido 7-aminocefalosporánico.
Las fórmulas estructurales de las cefalosporinas y cefamicinas representativas se incluyen
en el cuadro 44-2. Mecanismo de acción. Las cefalosporinas y cefamicinas inhiben la
síntesis de la pared bacteriana de manera semejante a como lo hace la penicilina. El
mecanismo en cuestión se comentó antes en el presente capítulo
Clasificación.
La cantidad de cefalosporina exige algún sis tema de clasifi cación. A pesar de que pueden
clasifi carse con base en su estructura química, características clinicofarma cológicas,
resistencia a la lactamasa β o espectro antimicro biano, es muy útil el sistema aceptado de
clasifi cación por “generaciones” aunque un poco arbitrario (cuadro 44-3).
La resis tencia a estos fármacos depende de la incapacidad del antibiótico para llegar a los
sitios de acción, y a alteraciones en las proteínas fijadoras de penicilina (PBP), que son los
objetivos de las cefalosporinas, al grado que haya menor afinidad por la unión con el
antibiótico o por la presen cia de enzimas bacterianas (lactamasa β ) que hidrolizan el anillo
lactámico β e inactivan a la cefalosporina. Las alteraciones en dos PBP (1A y 2X), al punto de
que reduce la unión con las cefalosporinas, basta para volver al neumococo resistente a la
tercera generación de cefalosporinas porque las otras tres PBP de alto peso molecular tienen
inherentemente poca afi nidad (Spratt, 1994). El mecanismo más frecuente de resistencia a
las cefalosporinas es su destrucción por la hidrólisis del anillo lactámico β . Muchos
micro organismos grampositivos liberan cantidades relativamente grandes de lactamasa β
en el entorno inmediato. A pesar de que las bacterias gram negativas producen menor
cantidad de tal enzima, la posición de ésta en su espacio periplásmico puede volverlos más
efi caces para destruir a las cefalosporinas, en tanto difunden a sus sitios blanco en la
membra na interna como ocurre con las penicilinas. Las cefalosporinas tienen sensibilidad
variable a la lactamasa β . Por ejemplo, de los compuestos de la primera generación, la
cefazolina es más sensible a hidrólisis por la enzima en cuestión generada por S. aureus, que
la cefalotina (la cual ya no se expende). La cefoxitina, cefuroxima y tercera generación de
cefalosporinas son más resistentes a la hidrólisis por parte de lactama sa β producidas por
bacterias gramnegativas que los medicamentos de la primera generación. Las
cefalosporinas de la tercera generación son sensibles a hidrólisis por lactamasa β inducibles
codifi cadas por cromosomas (tipo I). La inducción de lactamasa β del tipo I mediante
trata miento de infecciones por bacilos gramnegativos aerobios (en particular especies de
Enterobacter, Citrobacter freundii, Morganella, Serratia, Providencia y P. aeruginosa) con
cefalosporinas de segunda o tercera generación, con imipenem o sin él, pueden hacer que
surja resistencia a todos los miembros de la tercera generación de estos fármacos. Las
cefalosporinas de la cuarta generación como la cefepima son inductores débiles de las
lactamasas β de tipo I y menos sensibles a la hidrólisis por parte de tales enzimas, que los
compuestos de la tercera generación. Estas lactamasas β tipo I no se detectan por medio de
las pruebas habi tuales de laboratorio hasta que ocurre una mutación que convierte a su
expresión en un mecanismo constitutivo.
Cefprozilo, cefdinir, ceftibutén y cefditoren también son efi - caces por vía oral.
Las cefalosporinas se excretan ante todo por el riñón; en tonces hay que modifi car sus
dosis en personas con insufi - ciencia renal. El probenecid hace lenta la secreción tubular de
casi todas ellas. La cefpiramida (no disponible en Estados Unidos) y cefoperazona son
excepciones porque se excretan ante todo por la bilis. La cefotaxima se desacetila in vivo.
Las cefalosporinas de se gunda generación tienen un espectro más amplio que las de
primera generación y son activas contra especies de Enterobacter, de Proteus indolpositivo y
de Klebsiella. La cefoxitina es una cefamicina producida por Streptomyces lac tamdurans.
Es resistente a algunas lactamasas β producidas por ciertos bacilos gramnegativos
(Barradell y Bryson, 1994). Este antibiótico es menos activo que las cefalosporinas de
primera generación contra las bacterias grampositivas. La cefoxitina es más activa que otros
medica mentos de la primera o segunda generación (excepto cefotetán) contra anaerobios
y, en particular, B. fragilis. Después de aplicar 1 g por vía intramuscular, las concentraciones
en plasma son de unos 22 μg/ml. La semivida es de unos 40 min. La utilidad precisa de la
cefoxitina al parecer reside en el tratamiento de algunas infecciones por anaerobios o mixtas,
es decir, de anaerobios y aerobios como la enfermedad infl ama toria pélvica y los abscesos
pulmonares. El cefaclor es un producto oral. Las concentraciones plasmáticas después de
su ingestión son aproximadamente la mitad de las que se al canzan después de una dosis
oral equivalente de cefalexina. Sin embar go, es más activo contra H. infl uenzae y M.
catarrhalis aunque algunas cepas de tales microorganismos productoras de lactamasa β
pueden ser resistentes (Jorgensen et al., 1990). El loracarbef es una carbacefi na oral cuya
actividad es similar a la del cefaclor y es más estable contra algunas lactamasas β
(Jorgensen et al., 1990). La semivida sérica es de 1.1 horas. La cefuroxima es similar al
loracarbef, pero con una actividad más amplia contra gramnegativos contra Citrobacter y
especies de Entero bacter. A diferencia de cefoxitina, cefmetazol y cefotetán, la cefuroxi ma
carece de actividad contra B. fragilis. Su semivida es de 1.7 h y se puede administrar cada 8
h. Su concentración en el LCR es 10% de la del plasma y es efi caz (pero menos que la
ceftriaxona) en el tratamiento de la meningitis por H. infl uenzae (incluso cepas resistentes a
la ampici lina), N. meningitidis y S. pneumoniae (Schaad et al., 1990). El axetilo de
cefuroxima es el éster 1-acetiloxietilo de la cefuroxi ma. Por la vía oral se absorbe 30 a 50%,
que luego se hidroliza en la forma de cefuroxima. Las concentraciones resultantes en plasma
son variables. El cefotetán es una cefamicina que, a semejanza de la cefoxitina, posee
acción satisfactoria contra B. fragilis. También es efi caz contra otras especies de
Bacteroides y es un poco más activo que la cefoxitina contra aerobios gramnegativos.
Después de aplicación intramuscular de una dosis de 1 g, en promedio las concentraciones
plasmáticas máximas del antibiótico son de 70 μg/ml. Su semivida es de 3.3 h (Phillips et al.,
1983; Wexler y Finegold, 1988). En sujetos desnutridos que reciben cefotetán debido al grupo
metil-tetrazol-tiometilo (MTT) en la posición 3, se ha detectado hipoprotrombinemia con
hemorragia, cuadro evitable si también se administra vitamina K. El cefprozilo es un
medicamento oral más activo que las cefalospori nas de la primera generación contra
estreptococos sensibles a penicilina, E. coli, P. mirabilis, especies de Klebsiella y de
Citrobacter. Su semivida sérica es de 1.2 a 1.4 h (Barriere, 1992). Cefalosporinas de tercera
generación. La cefotaxima es muy resis tente a muchas de las lactamasas β bacterianas
(pero no el espectro ex tendido) y posee acción satisfactoria contra muchas bacterias
aerobias grampositivas y gramnegativas. Sin embargo, su actividad contra B. fragilis es más
débil que la de otros compuestos, como la clindamicina y el metronidazol (Neu et al., 1979).
La cefotaxima tiene una semivida aproximada de 1 h y es importante administrarla cada 4 a 8
h en in fecciones graves. Se metaboliza in vivo hasta dar desacetilcefotaxima, que es menos
activa contra casi todos los microorganismos, respecto al compuesto original. Sin embargo,
el metabolito actúa en forma sinérgi ca con la sustancia original contra algunos microbios.
La cefotaxima se ha utilizado en forma efi caz en meningitis causada por H. infl uenzae, S.
pneumoniae sensibles a penicilina y N. meningitidis. La ceftizoxima tiene un espectro de
actividad in vitro muy se mejante al de la cefotaxima, salvo porque es un poco menos activa
contra S. pneumoniae y más activa contra B. fragilis (Haas et al., 1995). Su semivida es poco
mayor de 1.8 h, de modo que es posible administrarla cada 8 a 12 h en infecciones graves. El
antibiótico en cuestión no se metaboliza, así que 90% se recupera en la orina (Neu et al.,
1982). La ceftriaxona posee acción in vitro muy semejante a la de ceftizoxi ma y cefotaxima.
Destaca por su semivida, de unas 8 h. La administra ción del fármaco una o dos veces al día
ha sido efi caz en individuos con meningitis (Del Río et al., 1983; Brogden y Ward, 1988), en
tanto que la administración de una sola dosis diaria ha sido efi caz contra otras infecciones
(Baumgartner y Glauser, 1983). En promedio, la mitad del fármaco se recupera de la orina y el
resto al parecer se elimina por se creción biliar. Una sola dosis de ceftriaxona (125 a 250 mg)
es efi caz en el tratamiento de la gonorrea uretral, cervicouterina, rectal o faríngea, incluida la
enfermedad causada por microorganismos productores de penicilinasa. El proxetilo de
cefpodoxima es una cefalosporina de tercera gene ración, de administración oral, con
actividad semejante a la de la cefa losporina de cuarta generación cefepima (véase más
adelante en este capítulo) pero no es más activa contra especies de Enterobacter o
Pseu domonas. Su semivida en el suero es de 2.2 horas. El pivoxilo de cefditoren es un
profármaco que es hidrolizado por esterasas durante su absorción hasta producir el fármaco
activo, cefdito ren. La semivida del cefditoren es de aproximadamente 1.6 h y se elimi na sin
cambios en la orina. Este medicamento es activo contra las cepas de S. aureus que son
sensibles a la meticilina, las cepas de S. pneumo niae que son sensibles a la penicilina, S.
pyogenes, H. infl uenzae, H. parainfl uenzae y Moraxella catarrhalis. El pivoxilo de cefditoren
está indicado únicamente en el tratamiento de la faringitis leve o moderada, amigdalitis,
infecciones de la piel y estructuras cutáneas y exacerbacio nes agudas de la bronquitis
crónica. El ceftibutén es una cefalosporina con actividad por vía oral y una semivida de 2.4 h.
Es menos activa contra los microorganismos grampositivos y gramnegativos que la cefi xima
y su actividad se limi ta a S. pneumoniae y S. pyogenes, H. infl uenzae y M. catarrhalis. El
ceftibutén está indicado solamente en las exacerbaciones bacterianas agudas de bronquitis
crónica, otitis media bacteriana aguda, faringitis y amigdalitis. El cefdinir es efi caz por vía
oral y tiene una semivida aproximada de 1.7 h; se elimina básicamente sin cambios a través
de la orina. Su espectro de actividad es similar al de la cefi xima. Es inactivo contra
Pseudomonas y especies de Enterobacter. Cefalosporinas de la tercera generación con
acción satisfactoria contra Pseudomonas. La ceftazidima tiene 25 a 50% de la acción, con
base en el peso, que la cefotaxima contra microorganismos grampositi vos. Su actividad
contra Enterobacteriaceae es muy semejante, pero su característica importante y defi nitoria
es la excelente actividad contra Pseudomonas y otras bacterias gramnegativas. La
ceftazidima tiene poca actividad contra B. fragilis (Hamilton-Miller y Brumfi tt, 1981). Su
semivida aproximada en plasma es de 1.5 h y el fármaco no se meta boliza. Se ha advertido
que la ceftazidima es más activa in vitro contra Pseudomonas que la piperacilina (Edmond et
al., 1999; Sahm et al., 1999). Cefalosporinas de cuarta generación. La cefepima y cefpiroma
son cefalosporinas de cuarta generación. La primera está disponible en el mercado
estadounidense, pero no la segunda. La cefepima es estable a la hidrólisis de muchas de las
lactamasas β identifi cadas y codifi cadas por plásmido (llamadas TEM-1, TEM-2 y SHV-1);
induce débilmente las enzimas de tipo I codifi cadas por cromosomas y es más o menos
resistente a ellas. Es inductor defi ciente y relativamente resistente a la lactamasa β de tipo I
codifi cada por cromosomas y a algunas lactamasas β de espectro extendido. De este modo,
muestra acción contra muchas Enterobacteriaceae resistentes a otras cefalosporinas, por
inducción de la lactamasa β de tipo I, pero sigue siendo sensible a muchas bacterias que
expresan lactamasas β mediadas por plásmido y de espectro exten dido (como TEM-3 y
TEM-10). La cefepima tiene mayor actividad in vitro que la cefotaxima contra bacterias
gramnegativas trofoespecífi cas (H. infl uenzae, Neisseria gonorrhoeae y Neisseria
meningitidis). En el caso de P. aeruginosa, la cefepima posee acción similar a la de la
cef tazidima, aunque es menos activa que esta última contra otras especies de
Pseudomonas y X. maltophilia. La cefepima posee mayor actividad que la ceftazidima y
acción similar a la de la cefotaxima contra estrep tococos y S. aureus sensibles a meticilina
(Sanders, 1993). No es activa contra S. aureus resistente a meticilina, neumococos y
enterococos re sistentes a penicilina, B. fragilis, L. monocytogenes, complejo
Myco bacterium avium o M. tuberculosis. El antibiótico se excreta casi por completo a través
de los riñones y, en casos de insufi ciencia renal, hay que hacer adaptaciones en las dosis.
Posee excelente penetración en el LCR en modelos animales de meningitis. Con las dosis
recomendadas para adultos de 2 g por vía intravenosa cada 12 h, las concentraciones
séricas máximas en el ser humano van de 126 a 193 µg/ml. La semivida sérica es de dos
horas. Reacciones adversas. El efecto adverso más frecuente de las cefalosporinas es la
hipersensibilidad; no existen datos de que una sola de ellas tenga mayor o menor propensión
a causar esta manifestación. Las reacciones parecen ser idénticas a las generadas por las
penicilinas y ello depende de la estructura lactámica β compartida por ambos grupos de
antibióticos (Bennett et al., 1983). Se observan reacciones inmediatas como anafi laxia,
broncoespasmo y urticaria. Con mayor frecuencia, aparecen erupciones maculopapulares
por lo regular después de varios días de administrar los fármacos que a veces conllevan fi
ebre y eosinofi lia. Dada la semejanza estructural de las penicilinas y las ce falosporinas, las
personas que son alérgicas a una clase de medicamentos pueden presentar reacción
cruzada con un miembro de otra clase. Los estudios inmunitarios han mos trado la
reactividad mencionada incluso en 20% de sujeto alérgicos a la penicilina, pero los estudios
clínicos señalan una frecuencia mucho menor (en promedio, 1%) de esas re acciones. No se
cuenta con cutirreacciones que predigan en forma fi able si un paciente manifestará una
reacción alérgica a las cefalosporinas. Los individuos con el antecedente de una respuesta
leve o temporalmente lejana a la penicilina están al parecer en menor riesgo de presentar
erupciones u otra reacción alérgica después de recibir una cefalosporina. Sin embargo, los
enfer mos que han tenido una reacción inmediata, grave y reciente a una penicilina deben
recibir la cefalosporina con enorme cautela, si es que se les administra. Aparece a menudo
una reacción de Coombs positiva en sujetos que reciben gran des dosis de una
cefalosporina. La hemodiálisis casi nunca conlleva dicho fenómeno, aunque se han
señalado algunos casos. Las cefalosporinas han producido casos infrecuentes de depresión
de médula ósea caracterizada por granulocito penia (Kammer, 1984). Se ha afi rmado que
las cefalosporinas pueden ser com puestos nefrotóxicos aunque no tanto como los
aminoglu cósidos o las polimixinas. Después de administrar dosis de cefaloridina mayores
de 4 g/día, se ha observado necrosis tubular renal; el medicamento mencionado ya no se
distri buye en Estados Unidos. Otras cefalosporinas son mucho menos tóxicas y en dosis
recomendadas rara vez muestran toxicidad renal notable cuando se utilizan solas. Dosis
altas de cefalotina (que ya no se expende en Estados Unidos) han originado necrosis tubular
renal en algunos casos, y las do sis usuales (8 a 12 g/día) han ocasionado nefrotoxicosis en
personas con nefropatía preexistente. Hay datos apropiados de que la administración
concomitante de cefalotina y genta micina o tobramicina actúan de manera sinérgica para
causar nefrotoxicosis (Wade et al., 1978), situación especialmente notable en personas
mayores de 60 años de edad. La diarrea suele surgir por la administración de cefalosporinas
y puede ser más frecuente con el uso de cefoperazona, tal vez por su mayor excreción por la
bilis. Se ha observado una into lerancia al alcohol (reacciones similares a las causadas por
disulfi ram) con cefalosporinas que contienen el grupo MTT, incluidos cefamandol (que ya no
se expende en Estados Unidos), cefotetán, moxalactam y cefoperazona. Con varios
antibióticos lactámicos β se ha informado hemorragia grave relacionada con
hipoprotrombinemia debida al grupo MTT, trombocitopenia, disyunción plaquetaria, o ambas
(Bank y Kammer, 1983; Sattler et al., 1986). Aplicaciones terapéuticas. Las cefalosporinas se
utilizan ampliamente y son antibióticos de importancia terapéutica. Se ha observado la
aparición de muy diversos tipos de bacte rias resistentes a su actividad. Los estudios en el
ser humano indican que las cefalosporinas son efi caces como medica mentos terapéuticos
y profi lácticos. Las cefalosporinas de primera generación son excelentes contra infecciones
de la piel y tejidos blandos por S. aureus y S. pyogenes. Una dosis única de cefazolina
justamente antes de la intervención quirúrgica es la profi laxia que se prefi ere para
procedimientos en que los patógenos probables son la fl ora cutánea (Anonymous, 2004).
Para intervención quirúr gica colorrectal en la cual se desea profi laxia contra anae robios
intestinales, se prefi eren las de segunda generación, cefoxitina o cefotetán. En general, las
cefalosporinas de segunda generación han sido desplazadas por las de tercera generación.
Su actividad contra S. pneumoniae resistente a la penicilina es menor que la de las
cefalosporinas de tercera generación o la ampicilina, por lo cual no se deben utilizar como
tratamiento empírico de la meningitis o neumonía. Se pueden aplicar en el trata miento de
las infecciones respiratorias, aunque su efi cacia es inferior (que la de la amoxicilina oral) en
el tratamiento de la neumonía y otitis media por S. pneumoniae resistente a la penicilina.
Cuando quedan comprendidas bacterias gramne gativas facultativas y anaerobios, como en
infecciones intra abdominales, enfermedad infl amatoria pélvica, e infección de pies en
diabéticos, se ha mostrado que la cefoxitina y el cefotetán son efi caces. Se ha considerado
que las cefalosporinas de tercera ge neración, con aminoglucósidos o sin ellos, son los
mejores fármacos para tratar infecciones graves por Klebsiella, Ente robacter, Proteus,
Providencia, Serratia y especies de Hae mophilus. La ceftriaxona ahora es el mejor
tratamiento para todas las formas de gonorrea y para formas graves de enfer medad de
Lyme. Las cefalosporinas de tercera generación cefotaxima o ceftriaxona se utilizan como
tratamiento ini cial de la meningitis en los adultos sin alteraciones inmuni tarias y en los
niños mayores de tres meses de edad (combi nadas con vancomicina y ampicilina mientras
se establece la causa de la infección) por su actividad antimicrobiana, su penetración en el
LCR y el antecedente de éxitos clínicos. Son los medicamentos preferentes para el
tratamiento de la meningitis por H. infl uenzae, S. pneumoniae sensible, N. meningitidis y
bacterias entéricas gramnegativas. La cefo taxima ha fracasado en el tratamiento de la
meningitis por S. pneumoniae resistente (Friedland y McCracken, 1994); en estos casos se
debe añadir vancomicina (Quagliarello y Scheld, 1997). La ceftazidima más un
aminoglucósido es el mejor tratamiento para meningitis por Pseudomonas. Sin embargo, las
cefalosporinas de tercera generación ca recen de actividad contra L. monocytogenes y
neumococos resistentes a penicilina, que pueden causar meningitis. El espectro
antimicrobiano de la cefotaxima y la ceftriaxona es excelente para el tratamiento de
neumonía adquirida en la comunidad, es decir, la originada por neumococos (las
concentraciones séricas alcanzables exceden las concen traciones inhibidoras mínimas
para muchos de los aislados resistentes a penicilina, o para casi todos), H. infl uenzae o S.
aureus. Las cefalosporinas de cuarta generación están indicadas para el tratamiento
empírico de infecciones nosocomiales, donde se anticipa resistencia a antibióticos debida a
lactama sa β de espectro extendido o lactamasa β inducidas por cro mosomas. Por
ejemplo, la cefepima tiene actividad superior contra aislados nosocomiales de especies de
Enterobacter, Citrobacter y Serratia, en comparación con la ceftazidima y la piperacilina
(Jones et al., 1998)
Cefalosporinas
Primera generación.
La cefalexina, la cefradina y el cefadroxilo se absorben bien por v.o. Puesto que el cefadroxilo
se excreta con más lentitud que los otros 2 fármacos, proporciona niveles séricos y urinarios
más prolongados. Entre las cefalosporinas de primera gene ración usadas por vía parenteral,
la cefalotina y la cefapirina son equivalentes desde el punto de vista farmacológico. La
cefazolina proporciona concentra ciones séricas tres veces más altas y prolongadas que la
cefalotina o la cefapirina, pero se une más a las pro teínas plasmáticas. La administración
i.m. de cefradina origina concentraciones séricas más bajas que las ob tenidas con el
preparado oral. Ninguna cefalosporina de primera generación alcanza concentraciones en
LCR suficientes para tratar la meningitis.
Segunda generación.
Tercera generación.
Excepto la cefixima, cefpo doxima que se administran por v.o. la cefotaxima, la ceftizoxima
y la ceftriaxona se inactivan en el estó mago por lo que se administran parenterales. La unión
a proteínas plasmáticas es variable, logran niveles te rapéuticos en casi todos los tejidos y
líquidos corpora les. Los niveles en LCR de cefotaxima, ceftizoxima, ceftriaxona y
ceftazidima (pero no los de cefoperazona) son suficientes para tratar la meningitis causada
por gérmenes altamente susceptibles La semivida sérica es de 1 a 2 h con excepción de la
ceftriaxona que es de 5 a 10 h y permite su administración una vez al día. Se excretan por vía
renal y biliar en grado variable, excepto la cefoperazona que no se elimina por la bilis.
Cuarta generación.
La cefepima y cefpirona se administran i.m. e iv, tiene una escasa unión a proteí nas
plasmáticas, se distribuye en mucosa bronquial, líquido peritonial, bilis, próstata y LCR. Casi
88 % se excreta sin cambios por la vía renal.
Todas las cefalosporinas pueden producir colitis seudomembranosa por Clostridium difficile
Las cefalosporinas no proporcionan ventajas sobre las pe nicilinas contra los cocos
grampositivos, pero sí con tra los bacilos gramnegativos. Debido a su amplio es pectro y
seguridad relativa, con frecuencia se reco miendan para profilaxis en cirugía ortopédica,
abdo minal y pelviana. Primera generación. Todas ellas tienen el mismo espectro de
actividad, su espectro incluye a los cocos grampositivos (excepto enterococos y
estafilococos coagulasa-positivos y coagulasa-negativos resistentes a la meticilina) y contra
la mayor parte de las cepas de Escherichia coli, Proteus mirabilis y Klebsiella pneumoniae.
Segunda generación. Estas cefalosporinas di fieren entre sí en cuanto a su espectro
antimicrobiano. El cefamandol, el cefaclor, la cefuroxima, el cefprocilo y el loracarbef tienen
una actividad comparable a la de las cefalosporinas de primera generación contra los
estafilococos; las demás cefalosporinas de segun da generación son menos activas. El
cefaclor, el cefprocilo y el loracarbef, el cefamandol y el cefonicid y la cefuroxima poseen
una actividad aumentada contra Haemophilus influenzae, Escherichia coli y especies de
enterobacter, en comparación con las cefalosporinas de primera generación. La cefoxitina y
el cefotetán son más activos que las cefalosporinas de primera generación contra Proteus
indol-positivo, serratia, bacilos gramnegativos anaerobios (incluyendo Bacteroides fragilis) y
algunas cepas de Escherichia coli, Klebsiella y Proteus mirabilis. El cefmetazol proporciona
actividad similar contra las bacterias anae robias, pero es menos activo que la cefoxitina y el
cefotetán contra la mayoría de los bacilos gramnega tivos (excepto Haemophilus influenzae,
que se mues tra susceptible). El cefmetazol y el cefotetán son más activos contra
Haemophilus influenzae que la cefoxitina. La cefuroxima parenteral es efectiva en la
meningitis (por Neumococos, Meningococos, Haemophilus influenzae y Staphylococcus
aureus) aun que se han reportado fracasos. Tercera generación. La cefotaxima, la
ceftizoxima y la ceftriaxona tienen una actividad in vitro muy similar y poseen buena eficacia
contra muchos cocos grampositivos, aunque no tan buena como las cefalosporinas de
primera generación; la ceftazidima y la cefoperazona son todavía menos activas contra los
cocos grampositivos. La cefixima y el ceftibutén po seen una excelente actividad contra
cocos gramnegati vos y enterobacterias, buena actividad contra algunos estreptococos,
entre ellos estreptococos del grupo A y neumococos, y actividad escasa o nula contra los
estafilococos. La cefpodoxima tiene una actividad si milar, pero es más eficaz contra los
estafilococos. La ceftizoxima posee más actividad contra las bacte rias anaerobias que las
demás cefalosporinas de tercera generación, pero menos que la cefoxitina, el cefotetán o el
cefmetazol. Estos fármacos poseen una excelente activi dad contra las enterobacterias,
aunque la cefoperazona es menos eficaz que la cefotaxima, la ceftizoxima o la ceftriaxona
contra estos microorganismos, pero resulta más activa contra Pseudomona aeruginosa. La
ceftazidima es la más activa contra las enterobacterias y la Pseudomona aeruginosa.
Ninguna es adecuada para combatir todos los pro blemas infecciosos. La cefotaxima,
ceftizoxima, ceftriaxona y ceftazidima son utiles para tratar la menin gitis causada por
gérmenes altamente susceptibles (pero no la cefoperazona). Otras indicaciones incluyen
neu monía, infecciones biliares, artritis séptica, osteomielitis, infecciones ginecológicas,
septicemias, etc. Cuarta generación. La cefepima y en general las de este subgrupo son más
estables a las betalactamasas, posee buena actividad contra los cocos grampositivos
(similar a la cefotaxima) y Pseudomonas (similar a la ceftazidima), y proporciona mayor
actividad contra muchas enterobacterias (en comparación con las de más cefalosporinas de
tercera generación) poca o nula contra Bacteroides fragilis y otros anaerobios. La cefepima
se reserva para infecciones graves de origen comunitario o nosocomial, en pacientes con
deterioro inmunitario es superior a las cefalosporinas de tercera generación para tratar la
neumonía en pa cientes con fibrosis quística. Presentación, vías de administración y dosis.
Aunque se dispone de muchas cefalosporinas, solo se refieren las dosis de algunas de las
más usadas Primera generación. Cefalexina (tabletas o cáp sulas de 250 y 500 mg,
suspensión de 125 mg/5 mL) por v.o. Se emplea a dosis de 250 mg a 1 g en los adultos y de 25
a 100 mg/kg/día para los niños en 4 dosis (cada 6 h
i.m. o i.v. Se inyecta a dosis de 0,5 a 2 g en adultos y de 50 a 100 mg/kg/día para niños, en
dosis fraccionarias cada 6 a 8 h. Segunda generación. Cefoxitina (frascos y ámpulas de 1 a 2
g) i.m. o i.v. Se emplea a dosis de 1 a 2 g cada 4 a 8 h para los adultos; en los niños 80 a 160
mg/kg/día en dosis fraccionarias cada 4 a 6 h; cefuroxima (comprimidos de 250 o 500 mg,
suspensión de 125 mg/5 mL, frascos y ámpulas de 750 mg) v.o, i.m. o i.v. Se administra por
v.o. a dosis de 750 mg a 1,5 g en los adultos y de 75 a 150 mg/kg/día para los niños en dosis
fraccionarias cada 6 u 8 h. La dosis v.o. es de 250 a 500 mg en los adultos y de 20 a 30
mg/kg/día para los niños en dos dosis. Tercera y cuarta generación. Cefotaxima (fras cos y
ámpulas de 250 y 500 mg y de 1 a 2 g) i.m. o i.v. Se administra a dosis de 1 a 2 g cada 4 a 8 h
en los adultos y de 100 a 200 mg/kg/día en dosis fraccionarias cada 6 a 8 h para los niños;
ceftizoxima (frascos y ámpulas de 1 g) i.m. o i.v. Se emplea en los adultos a dosis de 1 a 2 g y
de 150 a 200 mg/kg/día para los niños, en dosis fraccionarias cada 6 a 12 h; ceftriaxona
(bulbo de 250 a 500 mg y de 1 a 2 g) i.m. o i.v. Se administra a dosis de 1 a 2 g en los adultos y
en los niños 50 a 75 mg/kg/día (sin superar 2 g) en 1 a 2 dosis fraccionarias iguales. En caso
de meningitis se emplean 100 mg/kg/día (sin superar 4,0 g) en dosis fraccionarias cada 12 h.
Para la gonorrea no complicada se usa una sola dosis i.m. de 125 mg. Para erradicar el
estado de portador meningocócico se usa una sola dosis i.m. de 250 mg (125 mg en los
niños); ceftazidima (frascos y ámpulas de 500 mg y 1 g) i.m. o i.v. Se utiliza a dosis de 1 a 2 g
cada 8 a 12 h en los adultos y de 30 a 50 mg/kg cada 8 h (sin superar 6 g al día) en los niños;
cefpodoxima (tabletas de 100 mg) v.o. Se emplea a dosis de 200 a 800 mg/día para adultos y
a dosis de 10 mg/kg/día para niños, en tomas fraccionarias cada 12 h y cefepima (frascos y
ámpulas de 1 y 2 g) i.v. Se administra de 1 a 2 g cada 12 h en los adultos. Otros antibióticos
betalactámicos Inhibidores de las betalactamasas En este grupo se encuentran el ácido
clavulánico, el sulbactam y el tazobactam. Estos medicamentos surgieron como estrategia
para enfrentar la resisten cia de los microrganismos a los betalactámicos oca sionada por
las betalactamasas, enzimas que hidrolizan el enlace amida del anillo betalactámico y lo
inactivan. Se trata de sustancias que poseen estructura quí mica similar a los
betalactámicos, de hecho lo son y pueden tener actividad antibacteriana intrínseca y se
asocian generalmente con aminopenicilinas o peni cilinas anti-pseudomonas que habían
adquirido este me canismo de resistencia (Fig. 23.6). Los IBL a diferencia de las
isoxazolilpenicilinas se unen de forma irreversible a las enzimas, las inactivan y se destruyen
con ellas (suicidas) de forma que protege al antimicrobiano y se recupera su efica cia (Fig.
23.7).
Farmacocinética.
Las características farmaco cinéticas de los IBL deben corresponderse con la de los
antimicrobianos betalactámicos con los que se aso cian (ampicilina, amoxicilina, ticarcilina,
piperacilina). El clavulámico y el sulbactam se absorben por v.o., el tazobactam se
administra solo por vía parenteral. Tie nen una distribución hística amplia aunque el
clavulámico no alcanza concentraciones efectivas en el SNC. Se eliminan principalmente
por vía renal. Efectos adversos, precauciones y contraindi caciones. Se han descrito
alteraciones cutáneas como el rash urticariano propias de la hipersensibili dad causada por
los antimicrobianos betalactámicos, por lo que debe explorarse el antecedente de
reaccio nes alérgicas previas. También se han reportado tras tornos gastrointestinales
fundamentalmente diarrea
La mayoría de las cefalosporinas son producidas de forma semisintética por la unión química
de las cadenas laterales al ácido 7-aminocefalosporánico. Los cambios estructurales en la
cadena lateral acilo en la posición 7 alteran la actividad antibacteriana y las variaciones en la
posición 3 modifican el perfil farmacocinético (figura 29-10). Las cefalosporinas tienen el
mismo modo de acción que las penicilinas y están afectadas por los mismos mecanismos de
resistencia. Sin embargo, tienden a ser más resistentes que las penicilinas a ciertas β-
lactamasas. A. Espectro antibacteriano Las cefalosporinas se han clasificado como de
generación primera, segunda, tercera, cuarta y avanzada, con base sobre todo en sus
patrones de susceptibilidad bacteriana y resistencia a las β-lactamasas (figura 29-11). [Nota:
las cefalosporinas disponibles en el comercio son ineficaces contra L. monocytogenes, C. dif
icile y enterococos].
Resistencia
La resistencia a las cefalosporinas se debe ya sea a hidrólisis del anillo betalactámico por β-
lactamasas o la afinidad reducida por las proteínas de unión a penicilinas. C.
Farmacocinética
1. Administración: muchas de las cefalosporinas deben administrarse por vía IV o IM debido
a su deficiente absorción oral.
2. Distribución: todas las cefalosporinas se distribuyen muy bien en los líquidos corporales.
Sin embargo, las concentraciones terapéuticas adecuadas de LCR se alcanzan solo con
unas cuantas cefalosporinas.
D. Efectos adversos Al igual que las penicilinas, las cefalosporinas por lo general son bien
toleradas. Sin embargo, las reacciones alérgicas son una preocupación. Los pacientes que
han presentado una respuesta anafiláctica, síndrome de Stevens-Johnson o necrólisis
epidérmica tóxica a las penicilinas no deben recibir cefalosporinas. Las cefalosporinas
deben evitarse o usarse con precaución en individuos con alergia a la penicilina. Los datos
actuales sugieren que la reactividad cruzada entre penicilina y cefalosporinas es cercana a 3
a 5% y se determina por la similitud en la cadena lateral, no la estructura β-lactámica. La
tasa más elevada de sensibilidad cruzada alérgica es entre penicilina y las cefalosporinas de
primera generación.
D. Efectos adversos Las cefalosporinas producen diversos efectos adversos, algunos de los
cuales son peculiares de determinados fármacos de este grupo. 1. Manifestaciones
alérgicas: Los pacientes que han presentado una reacción anafiláctica frente a las
penicilinas no deben recibir cefalosporinas; hay que evitarlas o utilizarlas con precaución en
los individuos alérgicos a las penicilinas (cerca del 5-15% presenta sensibilidad cruzada). En
cambio, la incidencia de reacciones alérgicas a las cefalosporinas es del 1-2% en los
pacientes sin historia de alergia a las penicilinas.
En 1948 Guiseppe Brotzu, aisló el Cephalosporium acremonium, primera fuente de las
cefalosporinas, de una muestra de agua de mar recogida cerca del desagüe de aguas negras
en la costa mediterránea de Cerdeña
las cefalosporinas son mas estables a muchas betalactamasas bacterianas el nucleo de las
cefalosporinas es acido 7-aminocefalosporanico. la actividad antimicrobiana intrinseca es
baja. las cefalosporinas se han clasificado en cinco generaciones, dependiendo del espectro
de la actividad antimicrobiana